Manual: cómo inhabilitar cámaras de seguridad

CamOver

A continuación paso a traducir una guía interesante de les compañeres de CamOver. Si recordáis, la iniciativa surgió en el año 2013, en Alemania, como una especie de «juego» que pretendía difundir la acción directa, específicamente aquella dirigida a las cámaras de seguridad. En su sitio web podréis encontrar más información sobre la historia del «juego», sus razones de ser, etcétera. Sed buenes.

Contenido

1. ¿Por qué destruir circuitos cerrados de televisión?
2. Tipos de cámaras
2.1) Cámaras falsas
2.2) Cámaras escondidas
2.3) Cámaras sobre muros
2.4) Cámaras sobre tejados
2.5) Cámaras en postes
3. Métodos de ataque
3.1) Bolsa de plástico
3.2) Pegatinas y cinta
3.3) Pistola de pintura
3.4) Puntero láser
3.5) Cortar cables
3.6) Objetos pesados
4. Preparación
4.1) Trabajando juntes
4.2) Mantener la forma
4.3) Conocer el terreno
5. Ejemplos de anarquistas griegues

1. ¿Por qué destruir circuitos cerrados de televisión?

Confía en tu intuición. Pero si de todas formas necesitas una justificación intelectual, entonces lee lo siguiente:

«La vigilancia de las cámaras no recae por igual sobre todas las personas de la calle, sino que recae sobre aquellas personas estereotípicamente predefinidas como potencialmente desviadas. O bien sobre aquellas personas, que por su apariencia y comportamiento, son clasificadas como indecentes por les operadores. De esta forma, la juventud, especialmente aquella que ya está social y económicamente marginada, puede ser objeto de mayores niveles de intervención autoritaria, así como de mayores niveles de estigmatización. En vez de contribuir con mayores niveles de justicia social mediante la reducción de los niveles de victimización, las cámaras de vigilancia son meras herramientas de injusticia al servicio de una vigilancia diferenciadora y discriminatoria.»

«. . . instrumento de control social y disciplinamiento; producción de conformidad anticipativa; certeza de observar con rapidez desviaciones sociales; recopilación de archivos individualizados de la población vigilada.»

Fuente: The Unforgiving Eye: CCTV Surveillance in Public Space, por Dr. Clive Norris y Gary Armstrong, del Centre for Criminology and Criminal Justice de la Hull University, Reino Unido

«Lo que hemos demostrado es que las cámaras de seguridad no reducen el crimen (en todo caso ha aumentado). Tampoco reducen el miedo ha cometer un crimen, sino que, de resultar en algo, las cámaras incrementan levemente los niveles de ansiedad.»

Fuente: Profesor Jason Ditton de la Sheffield University, Reino Unido

2. Tipos de cámaras

2.1) Cámaras falsas

Estas cámaras deben ser inhabilitadas dado que cohíben e infligen miedo al castigo.

«Las cámaras falsas incluyen lentes y soportes. Usan una carcasa real para que parezcan de verdad.»

2.2) Cámaras escondidas

Sirven para reforzar la vigilancia en instalaciones donde las cámaras primarias son más básicas. Las cámaras escondidas ofrecen una segunda vigilancia en caso de que le intruse desactive las cámaras primarias. Este tipo de cámaras suelen ser usadas de manera temporal para captar repetidas actividades criminales.

2.3) Cámaras sobre muros

Normalmente están instaladas fuera del alcance de las personas, pero pueden ser accesibles por dos personas trabajando juntas. Protegen sobre todo propiedades privadas, pero a menudo también cubren espacio público.

2.4) Cámaras sobre tejados

Normalmente son cámaras usadas por la policía para controlar el tráfico, pero a veces son también usadas por instituciones privadas o complejos de oficinas.

2.5) Cámaras en postes

Usualmente son operadas por autoridades locales para vigilar áreas comerciales y tráfico urbano.

3. Métodos de ataque

3.1) Bolsa de plástico

Una bolsa de plástico con pegamento sirve de maravilla. Es un método barato y tan eficaz como cualquier otra técnica a corto-plazo. Usa bolsas industriales, pues éstas son más gruesas. A veces las cámaras que están siendo reparadas son cubiertas, por lo que visualmente esta técnica no llama tanto la atención. Si la cámara puede ser cubierta por una bolsa sin dificultad, significa que está al alcance. De ser así, no dudes en destruir el cristal, la lente, y demás componente (hecho esto, no cubras la cámara con una bolsa: la gente necesita ver la cámara destruida como muestra de que no sirven).

3.2) Pegatinas y cinta

Simplemente pega una pegatina o un poco de cinta en la lente. Esta técnica sirve de entrenamiento y muestra claramente que la cámara está «fuera de juego.»

3.3) Pistola de pintura

Hazte con una pistola de agua de las que usan les niñes y llénala con pintura. Esta técnica es rápida, divertida, sencilla, y no requiere que escales nada (muy recomendada). Puedes inutilizar muchas cámaras en poco tiempo (con una hora de actividad puedes fácilmente poner fuera de juego 10 cámaras). No te olvides llevar pintura de repuesto en recipientes de plástico. Tampoco te olvides quitar las impurezas para evitar que la pistola se bloquee. Apunta a la lente de la cámara y después hazte cargo del resto de la cámara y el área en la que esté. La pintura se limpia fácilmente, por lo que es una técnica de corto-plazo, pero sirve para indicar con claridad a la gente dónde hay una cámara.

Nosotres usamos los modelos de pistola Super Soaker 400 – 2000 (versión camuflaje para acciones urbanas nocturnas). Usamos una mezcla 50/50 de agua y pintura de emulsión, con lo que podemos alcanzar sin dificultad alturas de hasta 4,5 metros sobre nosotres. Esta mezcla obstruye por completo la lente de la cámara una vez aplicada al objetivo. Prepárate para mancharte, por lo que lleva ropa desechable.

3.4) Puntero láser

Los punteros láser de considerable potencia se pueden comprar por precios razonables. Para garantizar una acción eficaz se recomiendan punteros láser más potentes. Ten en cuenta que puedes dañar tu visión si no apuntas bien, o si el cristal de la cámara refleja el láser. También considera que, en distancias largas, es difícil mantener el láser fijado sobre el objetivo. El puntero láser puede ser instalado sobre unos binoculares para aumentar la precisión. Esta técnica no muestra a la gente que la cámara está inutilizada, por lo que no es recomendada.

3.5) Cortar cables

Los cables de las cámaras pueden ser cortados con herramientas afiladas como las usadas en jardinería. Asegura que la herramienta te aísle de la electricidad de los cables. Si dejas los cables colgando de manera casual mostrarás a la gente que la cámara está inutilizada. Además, obligarás a reparar (y pagar) el cableado de la cámara. Produce chispas de satisfacción.

3.6) Objetos pesados

Escala hasta el tejado del edificio donde la cámara está montada. Desde lo alto, deja caer un objeto pesado como un bloque de hormigón. Puedes calcular la posición correcta si primero dejas caer piedras de menor tamaño. La cámara será destruida con una exhibición de chispas. Pero ten en cuenta que escalar edificios altos con objetos pesados requiere que estés en buena forma física. Considera también la seguridad de les viandantes que se puedan encontrar en la calle. Ésta técnica es cosa seria.

4. Preparación

La preparación (entrenamiento) es esencial no solamente para adquirir la forma física necesaria, sino también para adquirir la destreza necesaria (y más importante: te prepara para salir de situaciones inesperadas).

4.1) Trabajando juntes

Conoce bien a tus colaboradores (sus habilidades y carencias). También es importante saber en qué medida podéis confiar les unes en les otres.4.2) Mantener la forma
Nunca puedes estar demasiado en forma, por lo que haz una gran variedad de ejercicio (aunque la mejor forma de prepararte es inhabilitando cámaras de verdad). «Juega» en el terreno en el que actuarás, y empieza con algo sencillo como poner pegatinas.

4.3) Conocer el terreno

Familiarízate con todos los aspectos del terreno en el que actuarás. Explora el área tanto de día como de noche. Escala todos los árboles; todos los edificios. Explora todos los callejones, callejuelas, arbustos, y túneles. Salta todos los muros, barandillas, y vallas. No uses las calles o caminos (solamente crúzalos por los ángulos seguros). Si crees que el área está vigilada por helicópteros entrena tus habilidades de contra-vigilancia aérea, es decir, busca coberturas, usa bengalas, bombas de humo, etcétera.

5. Ejemplos de anarquistas griegues

Veamos cómo les compañeres en Grecia inhabilitan cámaras de seguridad:

Vídeo 1, Vídeo 2, Vídeo 3, Vídeo 4, Vídeo 5, Vídeo 6, Vídeo 7, Vídeo8, Vídeo 9

Manual de les compañeres de CamOver. Traducido al castellano por La Colectividad

El placer de la capucha

Algo que nos enseñan a olvidar desde pequeñes es que la vida, después de todo, puede ser juego, exploración, disfrute… En definitiva, la vida puede ser placer. Y cuando se juega, en un sentido amplio del término, parece que disfrutamos mucho más esto de vivir. Para muchas personas cansadas de la aburrida monotonía del despertador a las siete de la mañana, la capucha es una forma de jugar, de explorar, y de disfrutar la libertad de vivir. Pero no nos vamos a engañar; la capucha no goza de un buen estatus hoy en día. No solamente nuestres enemigues de clase se empeñan en retransmitir a través de sus medios de comunicación imágenes tergiversadoras, sino que también algunes de les que podríamos esperar comprensión y apoyo demonizan la figura de la capucha.

Sin duda es una cuestión de cultura política. La capucha tiene un estatus más saludable en estados europeos como el de Grecia o Alemania, que en estados como los de España o el Reino Unido. En los Estados Unidos de Norteamérica encontramos regiones en las que la capucha está bastante aceptada—entiéndase el norte de California, Washington, y Oregón—, y otras regiones en las que no lo está tanto. En la región de Chile encontramos una fuerte presencia de capuchas, pero la aceptación social fluctúa—pareciera—según lo que diga le tertuliane de turno. Así que son muchas las formas de entender a la capucha, pero capucha solamente hay una. Decía antes que la capucha es una forma de disfrutar, de gozar, de explorar… en definitiva, la capucha es una forma de jugar. La capucha tiene el mágico poder de hacernos invisibles a los ojos del Estado y, a la vez, hacernos más visibles a los ojos de la historia—aquella que nosotres mismes trazamos. La capucha nos ayuda a confraternizar con aquelles que están dispuestes a romper con la monotonía del capitalismo; nos ayuda a identificarnos en el juego que es la creación de una sociedad nueva; nos ayuda a gozar de la vida porque nos permite hacer ciertas cosas que el Estado, y el capital, nos prohíben. Es más, la capucha nos ayuda a impedir que tanto Estado como capital sigan prohibiéndonos cosas.

De estas palabras sabrán les que alguna vez se hayan puesto una capucha en el hermoso goce de crear una sociedad nueva. La capucha es amigable pero también es engañosa, precisamente, por todo lo que la escuela, la televisión, y les adultes nos enseñan cuando somos pequeñes. Nos enseñan a ser mujeres y hombres que «dan la cara», que «toman responsabilidad de sus actos.» Con todo el aparato estatal impartiendo hegemonía a diestro y siniestro no es de extrañar que estas ideas también florezcan entre aquelles que, honestamente, intentan crear otra sociedad más justa y libre. «Dad la cara, cobardes» sea, tal vez, la frase más escuchada en cualquier manifestación donde las capuchas hacen su juego. Como dos amantes del mismo sexo besándose en la vía pública, las capuchas pueden producir rechazo a la gente que las rodea. Pero ambas, les amantes y las capuchas, no entienden de rechazo, pues saben que el goce y disfrute del juego que ofrece la vida valen la pena arriesgarse a unos cuantos comentarios—incluso a unas cuantas agresiones.

«Cobardes» son aquelles que tras máscaras políticas y supuestos intereses comunes se esconden tras escaños parlamentarios. «Cobardes» son aquelles que tras palabras de revolución se esconden en la conformidad de lo que dicen estar en contra. «Cobarde» no puede ser la capucha por esconder un rostro humano que, de otra forma, no podría ejercer su libertad. Demasiadas son las cámaras que nos vigilan. Demasiades son les traidores que esperan a delatar. La capucha permite gozar y esto parece molestar a aquelles que no se atreven a dejar de lado la moral hegemónica. Y en todo esto, como en casi todo, encontramos dos varas de medir: la persona blanca europea que goza de la capucha es violenta y contra-productiva para «el movimiento.» Les indígenas zapatistas, sin embargo, son de admiración y mayúscula exclamación. No entendieron les que reaccionan contra las capuchas en esto que llamamos malamente «primer mundo» que, la capucha, crea una identidad colectiva, solidaria, libertaria, y gozosa. ¿Y qué hay de malo en gozar de la vida, más aun cuando se busca la libertad?

La capucha, actualmente, es como el sexo en la moral victoriana. ¿Cuestión de tiempo para que esto cambie? No, sin duda, si las capuchas sucumben ante la apatía que las rodea. Hemos de estar tranquiles, no obstante: una vez puesta la capucha es difícil dejarla. Los seres humanos disfrutamos gozando de la libertad. Sí, la capucha nos proporciona una libertad que nos puede llevar de cabeza a cárceles, centros de internamiento, comisarias, y salas de tortura. Pero también nos hace entender que es una libertad más digna, y merecedora, que la libertad de los despertadores a las siete de la mañana, las cientos de marcas distintas de cereales en los supermercados, o las comedias de risas enlatadas en la televisión. La capucha permite, momentáneamente, escapar de todas esas prisiones que imponen a nuestro día a día.

Justicia

Justicia, que estás en boca de tantos
y de tantas.
Siempre al opresor haces flaco favor,
¿por qué no escuchas
al pueblo que sufre de miseria y dolor?

Justicia, que estás en el lado del explotador
y nos abandonas.
Pero no eres ciega, tus ojos te vendaron.
¿Por qué no recapacitas,
te quitas las vendas y miras a tu alrededor?

Justicia, acércate a nuestro bando
y verás
que las injusticias del Capital depredador
son una realidad contra el pueblo trabajador.

Justicia, que estás en boca de tantos
y de tantas.
Te queremos en nuestro barco,
Te queremos una realidad y no un mero vocablo.
Porque no hay justicia
donde reine la desigualdad y la explotación.

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