Software libre en la era de los ordenadores

Cuando hablamos de software libre no solo nos referimos a programas gratuitos, sino también a todo aquel software desarrollado por una comunidad que se publica bajo una licencia libre. Dentro del software libre, lo que se nos vendría a la cabeza sería Linux. Y os preguntaréis, ¿qué tiene que ver todo esto en un espacio que no está dedicado a la tecnología? Pues se da el caso que en los países capitalistas avanzados, el ordenador está tan presente en nuestras vidas como la caja de herramientas de toda la vida que guardamos en el trastero. El ordenador se ha convertido también en un electrodoméstico tradicional como la lavadora o el frigorífico, el cual utilizamos como fuente para consultar la información, realizar documentos, navegar por Internet, descargar, escuchar y compartir música, etc.. Y como siempre, viene bien que conozcamos un poco mejor las herramientas que usamos para poderlas aprovechar mucho mejor. Antes de hablar de Linux, haré un breve repaso sobre Windows, el sistema operativo que nos viene por defecto impuesto en cada ordenador que compramos en la tienda (de hecho, pagas por el sistema operativo y sus complementos como el Office, importe que va incluido en el precio del ordenador). Sin embargo, Windows está pensado para que cualquiera lo pudiera usar, teniendo sus asistentes e interfaces gráficas para todo. Entonces, ¿qué problema hay? Aunque con Windows podamos realizar muchas tareas de las mencionadas anteriormente, posee varios inconvenientes a destacar;

—Al ser software privativo, solo ceden su licencia de uso previo pago de la misma, y además tiene muchas restricciones, como el no poder modificar partes del sistema operativo ni sus características y que dicho sistema no es tuyo, sino que sigue siendo propiedad del fabricante (Windows de Microsoft, MAC OS X de Apple).

—No es un sistema operativo seguro, a no ser que le instales un buen antivirus, también de pago. Aun así, algunas fuentes señalan que la NSA puede espiarnos a través del sistema operativo Windows sin que ningún anti-spyware lo detecte.

—Presenta problemas de rendimiento con el paso del tiempo y requiere de programas de limpieza para borrar la basura que acumula. Además, los cuelgues y la inestabilidad del sistema también están a la orden del día, así como la necesidad de formatear el sistema cada cierto tiempo.

—Otra importante pega de Windows es que viene con obsolescencia programada y deja de servir para ‘revivir’ equipos antiguos.

 ¿Y qué podríamos decir de Linux? Pues Linux es en realidad un núcleo de sistema operativo (kernel) a partir del cual se construyen las llamadas distros, que son sistemas operativos completos con sus características. El kernel de Linux fue desarrollado por Linus Torvalds y actualmente es mantenido por una comunidad alrededor del mundo. La principal diferencia con Windows es que Linux es software libre y cada distro es desarrollada por una comunidad de desarrolladores, programadores y demás. Richard Stallman sería quien inicie el movimiento por el software libre y desarrolle las licencias GPL, las cuales permiten la libertad para copiar, ver y modificar su código y distribuir los programas libremente. ¿Qué tendrá que ver esto a nivel de usuaria? La cuestión por la que recomiendo el uso de software libre en vez del privativo no es por cuestión de coherencia ideológica (que también, pero no es la principal), sino por su funcionalidad y por promocionar el uso de alternativas libres igualmente funcionales que el privativo. Con Linux disfrutaremos de las ventajas de ser gratuito —aunque tendremos la opción de donar y apoyar proyectos de software libre—, permiten más margen para configurar las aplicaciones y la libertad para poder escoger los programas que mejor se adapten a nuestras necesidades, así como la apariencia del entorno gráfico. Y para usarias más avanzadas, poder tener mayor control sobre su sistema y su equipo. A estas ventajas podemos destacar los siguientes:

—Sus distribuciones, excepto algunas orientadas a empresas, son gratuitas, las cuales se pueden descargar sus imágenes en bruto y a partir de ellas crear un CD, USB o DVD arrancable para instalarlo en el eauipo.

—Ofrece un buen rendimiento, robusted, flexibilidad y mejor aprovechamiento de los recursos en cualquier tipo de hardware, aunque para ello tendremos que escoger la distro adecuada a sus especificaciones de hardware. Con el tiempo, Linux no acumulará basura, por lo que no necesitaremos programas de limpieza ni tener que formatear, puesto que el sistema se sigue manteniendo estable por mucho tiempo que pase.

—A pesar de que con la popularización de distros como Ubuntu o Linux Mint hayan hecho que comenzaran a programar virus para Linux, estos sistemas operativos siguen siendo mucho más seguros que Windows, aunque algunas recomiendan instalar algún antivirus (obviamente software libre) en Linux.

—Carece de obsolescencia programada, lo que hace que con el tiempo se pueda seguir usando sin problemas de cuelgues ni comiencen a salir errores críticos del sistema. Además, gracias a Linux podemos revivir equipos antiguos y hacerlos usables otra vez sin tener que comprar nuevos ordenadores.

El problema de Linux es que requiere ciertos conocimientos, pero esto realmente no es una pega cuando aprendemos, y veremos que es más una ventaja que un inconveniente. Si te ha convencido o tienes curiosidad, ¿qué distribuciones escoger? Recomendaré algunas que son más fáciles de instalar y tienen un entorno gráfico agradable. Actualmente, Linux está mejorando mucho y cada vez más gente ve alternativas en ello. He aquí una pequeña lista: ElementaryOS, Ubuntu, Linux Mint, Manjaro Linux, Antergos… y para quienes quieran aventurarse con algo más configurable y avanzado, podéis probar Arch Linux. Además de esto, también estaría bien nombrar algunas alternativas libres al software privativo:

  • Multimedia: VLC (reproductor audio y vídeo), brasero (gravadora de CD/DVD), Open Shot (editor de vídeos)…
  • Suite ofimática (procesador de textos, hojas de cálculo, power point…): LibreOffice.
  • Edición de imágenes: GIMP, Inkscape, blender (editor de gráficos en 3D)
  • Navegadores: Icecat, Firefox, Chromium…
  • Mensajería: Pidgin, Thunderbird…

En caso de que querramos correr un programa de Windows en Linux, usaríamos Wine para ejecutarlo.

Por último, aunque me gustaría dedicar más entradas sobre el proceso de instalación de una distro Linux, lamentablemente, este no es un espacio para cuestiones meramente técnicas. De todos modos, en la red existen muchos tutoriales sobre los cuales apoyarse. Dedico esta entrada a Linux porque pienso que sería interesante que en la era de la tecnología sepamos qué estamos usando y qué alternativas hay, además de aprovechar las herramientas que existen, funcionan bien, son gratuiras, seguras, ofrecen buenas prestaciones y están a nuestra disposición.

Hay esperanzas en Kobanê

Nos situamos a mediados de septiembre, cuando el Estado Islámico (EI) estaba perdiendo terrenos en Iraq ante los bombardeos estadounidenses. Pero entraron en Siria y allí a EEUU no le interesa intervenir. Fue entonces que lanzaron una ofensiva contra Kobanê, un importante enclave kurdo donde el EI buscaba ganar terreno rompiendo la conexión entre los cantones Efrin y Cizire para intentar mermar las fuerzas del YPG e YPJ, las cuales fueron quienes combatieron al EI cuando estos terroristas acorralaron a los y las yezidíes en el monte Sinjar. La estrategia del EI era, a parte de cobrar su venganza contra la milicia kurda, buscar terreno donde poder respirar, ya que la pérdida de Mosul en Iraq supuso un duro golpe. Entre el 15 y el 16 de septiembre se materializó la ofensiva pensando que Kobane caería fácil ya que el desequilibrio en cuanto a armamento era considerable, pues el EI llevaba armamento pesado tomado del incompetente ejército iraquí, contra las viejas AK-47, ametralladoras, lanzamisiles, y lanzagranadas de las YPG e YPJ. Pero el EI tuvo que pagar un alto coste en bajas y sudaron la gota gorda para poder entrar en la ciudad de Kobanê alrededor del día 6 de octubre. La resistencia kurda ante los ataques yihadistas fue y sigue siendo histórica y ejemplar ante el mundo que contempla con los brazos cruzados cómo asedian el enclave kurdo.

Kobanê es una ciudad del cantón de Rojava, zona del Kurdistán sirio que proclamó la autonomía aquel 19 de julio del 2012 construyendo un autogobierno basado en el confederalismo democrático, en el cual, la sociedad kurda y las múltiples etnias de la zona convivían en armonía, justicia y libertad. La organización social pasó a las asambleas y comunas, emprendiendo también una economía basada en el cooperativismo. También hay que destacar el papel de la mujer en la sociedad, consiguiendo avances extraordinarios en la igualdad de género y su participación en los órganos de decisión, en la economía y en las milicias.  Esta puesta en práctica de las ideas de Öcalan para la pacificación de los pueblos en Oriente Medio suponían una amenaza a los intereses imperialistas occidentales, lo que dio como consecuencia unas respuestas muy tímidas cuando el EI inició la ofensiva contra la población kurda. El silencio en los medios también era desolador. Solo sacaban decapitaciones de personas blancas pero no les interesaban mostrar la resistencia y la dignidad de un pueblo que se niega a caer bajo las garras del fascismo del EI.

No obstante, Occidente comenzó a mover ficha, aunque muy tímidamente, con algunos bombardeos a las posiciones del EI perpetradas por EEUU. Francia declaró que enviarían armas a los kurdos que resistieran en Siria aunque no especificaron más. Pero Turquía permanecía impasible y hasta obstaculizaba la entrada de ayuda a Kobanë bloqueando la frontera mediante el ejército, impidiendo también la huida de refugiados y refugiadas kurdas. En esos momentos, en el Kurdistán turco se vivieron numerosas protestas y disturbios en solidaridad con Kobanê y contra la posición de Erdogan respecto al conflicto, ayudando al EI y reprimiendo y asesinando a los y las manifestantes y militantes kurdos. En el resto del mundo, también tuvieron lugar protestas en varias ciudades europeas, norteamericanas y sudamericanas en solidaridad con Kobanê.

El momento más crítico de la guerra fue cuando el EI llegó a controlar el 40% de la ciudad de Kobanê, pero en pocos días el EI está empezando a perder terreno, en parte, gracias a los bombardeos de la coalición anti-terrorista liderada por EEUU. Hay que destacar aquí que el papel de esta alianza ha sido residual en la guerra de Kobanê, ya que fueron realmente las YPG e YPJ quienes están protagonizando esta resistencia tan feroz en Kobanê y quienes combatieron sin pensarlo dos veces al EI cuando acorralaron a la población yezidí. El 14 de octubre el EI perdió posiciones en el frente occidental tras un bombardeo de la coalición anti-terrorista y posterior ofensiva de las YPG e YPJ. Dos días después, el EI  comienza a retirarse parcialmente de la ciudad ante las ofensivas de las YPG e YPJ.

No quiero hacerme demasiadas ilusiones, pero tampoco perder la esperanza. La situación sigue sin estar controlada y nadie puede asegurar con certeza cómo acabará todo esto. ¿Será Kobanê un nuevo Stalingrado? ¿O será como aquel Madrid caído bajo las garras del fascismo? Recordemos que las YPG e YPJ están resistiendo y atacando al EI sin prácticamente apoyo internacional y con el bloqueo fronterizo a toda ayuda por parte de Turquía, mientras el EI tiene ayuda médica e incluso armamentística por parte de Turquía. Si las milicias kurdas consiguen expulsar al EI, ¿será el inicio del avance de las YPG e YPJ hasta el nido de las águilas (léase Cuartel General del Estado Islámico) situado en Raqqa? De lo contrario, ¿qué consecuencias tendrá la caída de Kobanê? No quiero ni imaginármelo, sería otra triste y trágica historia de los pueblos como la Guerra Civil española, un pueblo en armas sin casi apoyo internacional y abandonado ante la barbarie fascista…

Sin duda la resistencia heroica de las YPG e YPJ debe ser conocida por todos los pueblos del mundo como un ejemplo de lucha y dignidad por la autonomía y la autodeterminación de los pueblos, contra el imperialismo, las monarquías petroleras, los fundamentalismos religiosos y toda forma de opresión.

Antes de terminar, os dejo unas fuentes en donde podéis seguir el conflicto kurdo: Kurdish Question, en inglés, Diagonal, en castellano y Kurdiscat en catalán.

¡Kobanê será la tumba del yihadismo! ¡Larga vida a la resistencia kurda y la revolución social! ¡No pasarán!

Análisis del anarquismo actual

¿Sigue vivo el anarquismo hoy en día? Pues claro, vaya pregunta más obvia, ¿no? Bien, pero los tiros van más allá y es que si el anarquismo sigue vivo, entonces es más que conveniente analizar el estado general del anarquismo en esta coyuntura para poder avanzar en pos de construir un referente político y social en la lucha de clases. Utilizando estos criterios, tratemos de poner sobre la mesa las características generales del anarquismo presente y a partir de allí, corregir los errores, aprovechar oportunidades, reforzar los puntos fuertes y sortear las amenazas. Aquí no podré abarcar todas las particularidades territoriales en donde se desarrolle el anarquismo o movimiento anarquista, pero sí trazar unas pinceladas con el fin de ponernos en situación. Para ello, recurriré a la herramienta que utilizan las empresas para analizar su propia posición en el mercado. Dicha herramienta es el análisis DAFO (Debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades). Ésto en realidad tendría forma de matriz tal que así:

Análisis interno

Debilidades 

—La atomización del actual anarquismo hasta llegar a los personalismos y de cada individuo con su anarquismo personal. Esto, lejos de crear una diversidad dialéctica, ha supuesto que mucha gente de nuestros ambientes queden excusándose de cualquier atisbo de responsabilidad social, compromisos y cumplimiento de acuerdos colectivos.

—El sectarismo de algunos grupos los termina aislando de la realidad social, creando grupos marginales incapaces de comunicar nuestras reivindicaciones al resto de mortales.

—La estética tribuurbanista del punk y el skinhead, el culto a la violencia, las consignas vacías y las actitudes nihilistas de rechazo a todo lo que no sea una misma. En general, el infantilismo político de algunas personas que obstaculiza la creación de movimiento.

—La nocividad de la organización como fin o el rechazo absoluto a la misma impide materializar cualquier proyecto político-social y acumular experiencias en la lucha.

—La sobreideologización es otro enorme lastre a la hora de articular respuestas ante la actual coyuntura, creando ambientes conservadores, impidiendo avanzar a partir de las luchas inmediatas.

—La falta de proyectos políticos definidos y adaptados al contexto actual, que permitan alcanzar objetivos reales a corto plazo y la construcción de proyectos de futuro. Es una tarea pendiente entre muchas anarquistas.

—Por desgracia, todavía siguen habiendo actualmente peleas internas que nada ayudan. Ciertamente las seguirá habiendo pero creo que va siendo hora de ir superándolas.

Fortalezas

—La diversidad de los métodos y la flexibilidad que otorga la descentralización debería ser provechosa para que el anarquismo se adapte a todo tipo de contextos sociales.

—Los principios como la solidaridad, el apoyo mutuo, el asamblearismo y las estructuras horizontales o de base son herramientas al alcance de todos y todas. Permiten una mayor facilidad en cuanto a la creación de movimiento y mantener su autonomía frente a intereses partidistas y el oportunismo.

—La organización a todos los niveles (político y social) como una herramienta para la lucha de la clase trabajadora y la inserción social como estrategia política es la vía por la cual sacamos de la marginalidad el anarquismo, creando un nexo de unión entre el anarquismo y la clase trabajadora mediante la construcción de movimiento social y fuerza política para volver a ser un referente para la lucha de clases.

Análisis externo

Amenazas

—La escalada represiva en los últimos años contra los movimientos sociales debido a la crisis capitalista supone otro obstáculo a superar. La represión nos pretende aislar, neutralizar y desgastar, nos quiere despolitizar y alejarnos de la realidad social empujándonos a una lucha mano a mano contra el Estado y los intereses económicos.

—La propia ofensiva neoliberal con la privatización de los servicios públicos y recortes en derechos sociales.

—Los movimientos fascistas crecen en los países capitalistas avanzados con la complicidad de las instituciones y la burguesía. La amenaza del fascismo no solo está en las calles por los grupos parapoliciales, que actúan en ocasiones codo a codo con la policía como en el caso de Grecia, sino también en las instituciones y en los consejos de administración de empresas.

—Paralelamente, la socialdemocracia también sería un peligro en cuanto pretende acaparar el descontento social y encauzarlo por la vía del pacto social, en detrimento de la lucha de clases. Esto se traduciría en la neutralización del movimiento obrero y dejaría una clase trabajadora desorganizada e incapaz de autoorganizarse.

Oportunidades

—La crisis capitalista a su vez ha despertado la conciencia política de más gente, que ha comenzado a movilizarse. En este punto, es importante conocer cómo se desarrollan los procesos sociales y comenzar a actuar en consecuencia, respondiendo a las necesidades inmediatas de la clase trabajadora y trazando alternativas futuras a partir de las luchas presentes.

—La decadencia de la izquierda institucional y los sindicatos de concertación podría dar pie a nuevas formas de hacer política y la radicalización de los movimientos sociales, así como el panorama sindical. Si bien esto puede suponer que la derecha pueda meter mano en este asunto, no está de más que comencemos a poner sobre la mesa nuestras alternativas y poner en práctica los métodos asamblearios y la horizontalidad, sustituyendo el modelo representativo por el de la democracia directa, el modelo centralista por un modelo federativo, y el de la delegación de responsabilidades por la responsabilidad colectiva.

—La multitud de asambleas tanto estudiantiles como en el centro de trabajo o en los barrios son un punto de partida para articular un movimiento social independiente y desde las bases, superando la atomización de la actual sociedad y dar pie a la creación de alternativas políticas, económicas y sociales.

Ahora valoremos y saquemos algunas conclusiones. La atomización se diferencia de la diversidad en cuanto que lo primero supone el aislamiento, una profunda división interna, una disputa de egos y personalismos que impiden el debate sano, y la diversidad es la variedad de puntos de vista que en conjunto forman un ente dinámico, en los cuales, dichos puntos de vista mantienen una relación dialéctica. La atomización nos conduce al ostracismo, la diversidad, a garantizar nuestra supervivencia.

El sectarismo es hacer política desde grupos herméticos y solo para sí. Esto no es trabajar en pos de avanzar hacia una revolución social, sino folclore y autocomplaciencia. El actuar al margen de todo lanzando consignas maximalistas y alejado de la realidad de las luchas sociales también es una estética, es gastar inútilmente las fuerzas haciendo proselitismo. Podría polemizar mucho sobre el tema de las subculturas y tribus urbanas pero no voy a tratar aquí, solo apuntar que estas estéticas de rebeldía en general no responden necesariamente a la política anarquista. Pero desgraciadamente, existen clichés y estereotipos que identifican el anarquismo con el punk, lo cual, es despolitizar el anarquismo al reducirlo a una simple estética. Esto va unido al culto a la violencia, la cual muchas veces no se leen los trasfondos ni otros factores como el contexto, los movimientos sociales, el tejido social, etc, sino que se cae en la ilusión de que destrozando cosas se está avanzando hacia la revolución., cuando lo que realmente permite el avance de las luchas es la creación y fortalecimiento del poder popular (tejido social, organizaciones populares, sindicales y políticas, etc…) o capacitación material del pueblo y la clase trabajadora. Del sectarismo, la estética y el folclore se origina el infantilismo político, que es la incapacidad para ofrecer análisis rigurosos de la realidad social, lo que impide sacar propuestas políticas concretas en el presente, y ampararse irracionalmente en la ideología para lanzar críticas destructivas a todo aquello que se salga de un determinado marco ideológico, táctica o estrategia de acción.

La ideología ha de servir como base para dotar de orientación política a los movimientos sociales, no tiene que ser una enorme losa, un enorme peso muerto que lastrea las luchas. Y los principios que tenemos son para aplicarlos y ponerlos al alcance de cualquiera que aspire a un cambio radical en la sociedad, demostrar que son medios útiles y no simple palabrería y estética. Es importante saber leer los contextos en que nos encontramos, que no estamos solas, que todo sigue unos procesos y dependerá de cómo actuemos, con quiénes nos aliamos y con quiénes no, conozcamos quiénes son los enemigos y quiénes, posibles aliados. Así, la ideología debe ser algo dinámico, no inmutable e invariable en el tiempo y en el espacio porque las sociedades están en constante cambio y existen multitud de coyunturas según en qué parte del mundo nos encontremos. No tener en cuenta estos factores es caer en abstracciones ideológicas e idealismos, lo que se traduciría en inoperancia. Por ello, saber adaptar la ideología a los diferentes contextos es vital para poder construir alternativas políticas posibles.

La organización es siempre una herramienta, nunca puede ser tomada como un fin en sí, sino como medio para alcanzar unos objetivos. Tan pernicioso es la organización por la organización, es decir, tomarlo como fin en sí mismo, como la informalidad o el rechazo a la misma, o sea, el no querer asumir responsabilidades colectivas, compromisos y acuerdos, perdiendo además los medios para la acumulación de fuerzas a nuestro favor y experiencias en la lucha, y teniendo que empezar de cero cada cierto tiempo. A la hora de organizarnos, siempre hemos de tener en cuenta que estamos recurriendo a una herramienta, un medio material o una estructura para materializar unos objetivos. Y para materializarlos, necesitamos bases materiales y sociales. A través de la organización en todos los niveles, es donde podemos ir definiendo nuestro proyecto político y unos programas en el curso de las luchas. Es importante que comencemos a ser actores políticos y no unos residuos marginales que se niegan a morir.

Como cualquier actividad política en contra del sistema imperante, el Estado siempre desplegará su maquinaria represiva sobre nosotras. Debemos saber por dónde llegan los golpes represivos y cómo lo hacen. La represión puede venir de diferentes maneras: detenciones arbitrarias mediante montajes policiales, desgaste económico mediante multas, control social a través de seguimientos, dividirnos con infiltraciones, etc, que tienen por objetivo debilitarnos y neutralizarnos. Ante estos ataques, responder con atentados o pasar a la clandestinidad para ejecutar ataques contra sus símbolos es un suicidio, es precisamente allí donde nos quieren tener: alejados de las luchas sociales, golpeando a un enemigo mucho más poderoso y dejar las actividades políticas y sociales para sumirnos en una guerra de desgaste sin apenas apoyo popular. La mejor forma de afrontar la represión es visibilizarla, crear vínculos con los movimientos sociales y no aislarnos, y crear redes de solidaridad  y apoyo mutuo en el curso de la lucha social.

El fascismo es una amenaza similar a la represión estatal y es otro palo en la rueda que debemos quitar para poder avanzar. Actualmente, el fascismo con su cara amable trata de captar sectores autóctonos descontentos mediante discursos nacionalistas y anticapitalistas copiados de la izquierda. Mientras que cara al público se muestran como buenas personas que prestan ayuda desinteresada, a espaldas actúan como grupos parapoliciales que agreden y hostigan a los movimientos antifascistas. Por otro lado, la socialdemocracia es la cara progresista de la burguesía y actúa como sedante del movimiento obrero al conducir las luchas hacia el delegacionismo y las promesas de paz social. El reformismo socialdemócrata solo apunta a cambiar las formas pero no la estructura. Además, se ha demostrado en la historia que la socialdemocracia es incapaz dar salidas a las crisis económicas y que, con una clase trabajadora desorganizada, es fácil que la reacción acabe con las pocas conquistas que nos queda a la clase trabajadora o termine por imponer dictaduras fascistas.

A pesar de todo, tenemos oportunidades a nuestro alcance hoy con el resquebrajamiento de la paz social, la polarización de la sociedad y el surgimiento de diversos movimientos sociales que están superando la incapacidad e inoperancia de la izquierda institucional, pero que fácilmente podrían ser fagocitados por los mismos si no entramos en escena. Es por ello que es imprescindible que libremos las batallas en el terreno social, ganar terreno a formaciones políticas que solo tienen intereses partidistas y demostrar que la vía antiautoritaria es posible. El anarquismo ha de volver a ser una herramienta útil al alcance de todos y todas para la emancipación social, una alternativa seria que, además de servir para la defensa de los intereses inmediatos, aspirar a la revolución social en el seno de la sociedad, en concreto, de la clase trabajadora. Perdamos el miedo a ensuciarnos y caminemos.

Enlaces del mes: Agosto 2014

Con un poco de retraso llegan los enlaces de lo que más nos interesó el pasado mes:

Ante la muerte de un chaval afroamericano, Michael Brown, vimos la reacción de miles de personas manifestándose y enfrentándose a la policía en Missouri. Las palabras de Mummia Abu Jamal nos recuerdan que «lo que hace falta en los suburbios de St. Louis, Missouri –y en cada comunidad negra en Estados Unidos– son colectivos negros que sean independientes, resueltos y revolucionarios. Colectivos decididos a proteger la vida y bienestar de la gente negra».

En Manifiesto a la locura nos hacen un repaso sobre el origen del patriarcado, la propuesta feminista libertaria y la aportación actual del feminismo al movimiento anarquista.

En esta entrevista a John Holloway, el autor de Cambiar el mundo sin tomar el poder nos habla de cómo conectan todas las iniciativas dirigidas a «agrietar el capitalismo» y cómo iniciativas políticas como Syriza o Podemos, aunque pueden mejorar las condiciones de vida, no transforman el mundo, no cambian la vida.

En Diagonal se plantean: ¿Existe un turismo que no sea masivo y depredador?

Entre la luz y la sombra: últimas palabras del subcomandante Marcos, antes de dejar de existir, en audio y texto. Sobre su levantamiento, sobre el éxito/fracaso del proyecto zapatista, sobre la realidad de sus consignas y de los personajes que crean y luego desaparecen. Dice así: «En lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se fueron levantando las bases de la autonomía que hoy maravilla al mundo. En lugar de construir cuarteles, mejorar nuestro armamento, levantar muros y trincheras, se levantaron escuelas, se construyeron hospitales y centros de salud, mejoramos nuestras condiciones de vida. En lugar de luchar por ocupar un lugar en el Partenón de las muertes individualizadas de abajo, elegimos construir la vida. Esto en medio de una guerra que no por sorda era menos letal. Porque, compas, una cosa es gritar “no están solos” y otra enfrentar sólo con el cuerpo una columna blindada de tropas federales, como ocurrió en la zona de Los Altos de Chiapas, y a ver si hay suerte y alguien se entera, y a ver si hay un poco más de suerte y el que se entera se indigna, y otro poco más de suerte y el que se indigna hace algo.«

En alasbarricadas leemos una joya de artículo que explica las claves de los conflictos en Oriente Medio, redactado por @BlackSpartak y que se complementa con este sobre cómo el PKK está impulsando una revolución social en el Kurdistán.

Al hilo de la apertura del blog Donbass Antifascista traemos este texto sobre la situación en Ucrania.

José Luis Carretero sobre empleo precario y juventud: «La juventud (y no sólo la universitaria) encara una vivencia laboral cada vez más discontinua, lábil y disfrazada de experiencia necesaria para su formación humana y personal. El “empresario de sí mismo”, la figura retórica en la que el mundo globalizado quiere que se subsuma la subjetividad proletaria, es responsable de su propia formación, lo que implica obtenerla más allá de la estructura institucional de la escuela pública, mediante el ejercicio para-laboral, en condiciones de precariedad, y normalmente en la gran empresa. Tras unos años agradecido por la emergente posibilidad de “formarse”, el joven trabajador puede empezar a ver que esa rueda, supuestamente liberadora, no tiene final, y que su única expectativa creíble es someterse a la precariedad continua y a la imposibilidad de edificar proyectos de vida coherentes.

Habrá, también, que plantearse el inicio de un proceso decidido de transformación social que, poniendo a los trabajadores en el centro de los lugares de toma de decisión empresarial y fomentando una economía social y ambientalmente sostenible, permita ensayar una salida progresiva del capitalismo.«

Enlaces del mes: Julio 2014

  • ¿Cuál puede ser el aporte del movimiento libertario a una transición post-capitalista? A esta pregunta nos responde Emilio Santiago en su blog Los Niños Perdidos. Donde podemos leer: la acción anarquista siempre ha sido una militancia ligada a los movimientos de masas y las grandes luchas sociales.  Y esto significa, sencillamente y aunque no nos encontremos del todo cómodos, estar ahí, como dice Jorge Riechmann en una reflexión ética y poética cargada de sentido político: tenemos que estar ahí y participar no en el mejor de los procesos revolucionarios, no en la verdadera lucha que siempre parece que está ausente (como decía Rimbaud de la verdadera vida), sino en estos procesos y en estas luchas, que son los que tenemos y los que decidirán las cosas. También leemos en este blog una reflexión del autor sobre el manifiesto Última Llamada, que pretende llamar la atención sobre la urgente cuestión ecológica y que se presentó a principios del mes de julio con un importante apoyo de figuras mediáticas de la izquierda.
  • El manifiesto de la asamblea Orgullo Madrid 2014 en defensa de la diversidad sexual y de género y contra la precarización de nuestras vidas.
  • En el diario La Jornada, Raúl Zibechi nos relata el legado de represión dejado por el mundial de la FIFA en Brasil.
  • Rafael Narbona se pregunta en La Haine: ¿Es Podemos una alternativa de izquierdas?
  • Cooperativas, sindicatos, municipalismo, pueblos recuperados… ¿Con qué herramientas contamos para la superación del Estado? Leemos al respecto en alasbarricadas.org: Es decir, que siendo “posibilistas” respecto a lo que tenemos aquí y ahora, en realidad hay varios organismos que si se coordinaran en un proyecto coherente en realidad podrían gestionar la sociedad. Se necesitan grandes dosis de formación en todos los niveles, y de voluntad de derrotar el Estado, y no dejarlo a un lado. La lucha es multifacética y debe construir sus propias instituciones post-revolucionarias a partir de lo que hay. Este es el reto de nuestros días.
  • La soberanía alimentaria es la base para una autonomía popular real, nos lo argumenta Concepción Cruz en Borroka Garaia Da.
  • En La Marea, Antonio Baños repasa cómo las empresas tecnológicas, bajo la fachada del consumo colaborativo y el buen rollo, imponen entre las personas el capitalismo más salvaje.
  • ACTUALIZACIÓN: Entrevista a Francisco Sainz, del Frente de Estudiantes Libertarios (FEL) en El Desconcierto.

 

 

El proyecto «independentista» desde una perspectiva revolucionaria

Introducción

En los últi­mos años he­mos sido tes­ti­gos de un auge in­de­pen­den­tis­ta en la so­cie­dad ca­ta­la­na, que se ha vi­sua­li­za­do en di­fe­ren­tes mo­vi­li­za­cio­nes ma­si­vas. En Ca­ta­luña ha cul­mi­na­do con el anun­cio de la con­vo­ca­to­ria de un re­feréndum el próximo 9 de no­viem­bre para con­sul­tar a la ciu­da­danía so­bre la for­ma­ción de un Es­ta­do ca­talán.

Este auge ha sido atri­bui­do a dos he­chos prin­ci­pa­les: el aho­go económico por par­te del Es­ta­do español a Ca­ta­luña en for­ma de «es­po­lio» fis­cal y boi­cot a las in­fra­es­truc­tu­ras ca­ta­la­nas, así como los di­fe­ren­tes ata­ques a la len­gua ca­ta­la­na para fa­vo­re­cer la im­po­si­ción he­gemónica del cas­te­llano. Es­tos efec­tos se han he­cho más pa­ten­tes des­de el es­ta­lli­do de la cri­sis económica en el 2007 y des­de la sen­ten­cia del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal en el 2010 so­bre el Es­ta­tut.

El Es­ta­do español ha ejer­ci­do históri­ca­men­te la for­ma de pro­ce­der intrínse­ca a todo Es­ta­do, es de­cir, el pa­pel de agen­te es­po­lia­dor y aca­pa­ra­dor de re­cur­sos de­ri­va­do de la con­cen­tra­ción de po­der que re­pre­sen­ta y de la le­gi­ti­ma­ción que se le otor­ga, así como el pa­pel de agen­te et­no­ci­da de­ri­va­do de su vo­lun­tad uni­for­ma­do­ra y cen­tra­li­za­do­ra ne­ce­sa­ria para su buen fun­cio­na­mien­to.

Ante el pa­no­ra­ma político-so­cial que se está desa­rro­llan­do en Ca­ta­luña a raíz de este auge in­de­pen­den­tis­ta, di­ver­sas vo­ces des­de los mo­vi­mien­tos so­cia­les han ad­ver­ti­do so­bre la cor­ti­na de humo que este pro­ce­so im­pli­ca: a me­di­da que el des­con­ten­ta­mien­to po­pu­lar se va trans­for­man­do en in­dig­na­ción y ra­bia, las éli­tes bus­can ma­ne­ras de des­viar el foco de aten­ción de los te­mas cla­ve, es de­cir, de las cau­sas es­truc­tu­ra­les y sistémi­cas de la cri­sis, y la desvían a te­mas se­cun­da­rios para neu­tra­li­zar y di­ri­gir las ac­cio­nes del pue­blo. En Ca­ta­luña el ins­tru­men­to de dis­trac­ción más útil está sien­do el in­de­pen­den­tis­mo.

Con ex­pre­sio­nes y vo­ca­blos como «de­re­cho a de­ci­dir», «au­to­de­ter­mi­na­ción de los pue­blos» o «au­to­go­bierno» se está crean­do un dis­cur­so, tam­bién des­de la su­pues­ta iz­quier­da ra­di­cal, que fa­vo­re­ce la per­pe­tua­ción de las es­truc­tu­ras he­teróno­mas (1) y si­gue pro­mo­vien­do la in­mo­vi­li­dad y la de­le­ga­ción del po­der a la cas­ta política go­ber­nan­te y a las es­truc­tu­ras oligárqui­cas de la «Ad­mi­nis­tra­ción públi­ca». Cree­mos que es im­por­tan­te que que­de cla­ro que cons­truir un Es­ta­do pro­pio no es lle­gar al au­to­go­bierno, y que con­tes­tar un re­feréndum re­dac­ta­do y pro­mo­vi­do por las éli­tes no es ejer­cer nues­tro de­re­cho a la au­to­de­ter­mi­na­ción.

Des­de este tex­to in­ten­ta­re­mos in­da­gar en aque­llo que podría im­pli­car la crea­ción de un Es­ta­do pro­pio para de­ba­tir y ave­ri­guar des­de la base cuál o cuáles es­tra­te­gias que­re­mos se­guir a la hora de cons­truir una so­cie­dad ver­da­de­ra­men­te de­mocrática –de ver­da­de­ro au­to­go­bierno- y ejer­cer con­se­cuen­te­men­te nues­tro de­re­cho de au­to­de­ter­mi­na­ción como pue­blo.

Relación entre Estado y capitalismo

¿Cuál es la razón de ser de la fi­gu­ra del Es­ta­do? Como ya hi­ci­mos re­fe­ren­cia en el «Ma­ni­fies­to No-Si», «el Es­ta­do-nación es un apa­ra­to de do­mi­na­ción y de coer­ción pro­fe­sio­nal que se ins­tauró so­ca­van­do y des­man­te­lan­do las ins­ti­tu­cio­nes real­men­te de­mocráti­cas de la so­cie­dad po­pu­lar tra­di­cio­nal, como el Con­se­jo Abier­to y el Co­mu­nal en la Penínsu­la Ibérica. (…) No hay un solo Es­ta­do en el mun­do que no esté man­cha­do de san­gre, lleno de in­jus­ti­cia, eri­gi­do en base al engaño y a la ex­plo­ta­ción de los se­res hu­ma­nos y la na­tu­ra­le­za».

«Un sis­te­ma de Es­ta­do con eco­nomía de mer­ca­do ca­pi­ta­lis­ta es siem­pre an­titético a la ver­da­de­ra in­de­pen­den­cia: un Es­ta­do su­po­ne, por de­fi­ni­ción, la im­po­si­ción de de­ci­sio­nes al con­jun­to de la po­bla­ción por par­te de una élite política que con­cen­tra la po­tes­tad de man­dar a través de un con­glo­me­ra­do de ins­tan­cias bu­rocráti­cas y oligárqui­cas; una eco­nomía de mer­ca­do su­po­ne, por de­fi­ni­ción, que las de­ci­sio­nes económi­cas fun­da­men­ta­les que­dan en ma­nos de las dinámi­cas de la com­pe­ten­cia mer­can­til y de cada una de las en­ti­da­des em­pre­sa­ria­les pri­va­das. No hay ningún es­ta­do en el mun­do que apli­que ver­da­de­ra­men­te el prin­ci­pio de au­to­de­ter­mi­na­ción i de sub­si­dia­rie­dad, sen­ci­lla­men­te, por­que la des­cen­tra­li­za­ción y la au­to­nomía son an­titéti­cas a la na­tu­ra­le­za del ente es­ta­tal.»(2) Esto im­pli­ca que la lu­cha con­tra el ca­pi­ta­lis­mo y por la au­to­de­ter­mi­na­ción tie­ne que ser siem­pre y en cual­quier caso una lu­cha con­tra el Es­ta­do.

Los Es­ta­dos al­re­de­dor del mun­do bus­can con­ver­tir­se en po­ten­cias económi­cas com­pe­ti­ti­vas den­tro del mer­ca­do in­ter­na­cio­nal. Como sa­be­mos, una de las prin­ci­pa­les ra­zo­nes económi­cas por las cua­les hay tan­tos de­fen­so­res de la crea­ción de un Es­ta­do ca­talán es pre­ci­sa­men­te la alta con­si­de­ra­ción que se tie­ne ha­cia el con­glo­me­ra­do in­dus­trial y em­pre­sa­rial de es­tos la­res, y la atri­bu­ción de su me­nor com­pe­ti­ti­vi­dad a la pre­sión que des­de el Es­ta­do español se hace a es­tas es­truc­tu­ras. Ve­mos en­ton­ces, que el sueño de la ri­que­za y del con­se­cuen­te sub­si­dio es­ta­tal a la so­cie­dad va de la mano del ima­gi­na­rio ca­pi­ta­lis­ta, de la ne­ce­si­dad de cre­ci­mien­to económica y com­pe­ti­ti­vi­dad con el res­to de re­gio­nes del mun­do. Es pa­radójico como el dis­cur­so crea­do con­tra la po­ten­cia im­pe­ria­lis­ta es­ce­ni­fi­ca­da por el Es­ta­do español, aca­ba con­vir­tiéndo­se en un dis­cur­so pro­pio de una po­ten­cia im­pe­ria­lis­ta que re­que­rirá para con­se­guir los fi­nes a los que as­pi­ra de la su­mi­sión de otros pue­blos del mun­do y del es­po­lio de sus re­cur­sos.

Des­de la iz­quier­da in­de­pen­den­tis­ta, in­clu­so de la que se au­to­de­no­mi­na «an­ti­ca­pi­ta­lis­ta» o «so­cia­lis­ta», no han sur­gi­do vo­ces que pro­po­nen un mo­de­lo de es­truc­tu­ra so­cial que vaya más allá de la na­cio­na­li­za­ción de los sec­to­res bási­cos, sin cues­tio­nar­se el fun­cio­na­mien­to ca­pi­ta­lis­ta de sec­to­res como la sa­ni­dad con­ven­cio­nal, la pro­pie­dad pri­va­da o es­ta­tal de los re­cur­sos, el tra­ba­jo asa­la­ria­do o el cre­ci­mien­to económico ne­ce­sa­rio para el man­te­ni­mien­to de un co­rrec­to fun­cio­na­mien­to del mer­ca­do. Es de­cir, sin cues­tio­nar­se en ningún mo­men­to las pa­tas bási­cas del sis­te­ma ca­pi­ta­lis­ta (3), y sin en­trar, la ma­yoría de ve­ces, a de­fi­nir ni si­quie­ra míni­ma­men­te qué se en­tien­de por in­de­pen­den­cia (4). La fal­ta de este análi­sis en pro­fun­di­dad so­bre cómo se tendría que diseñar un Es­ta­do o la or­ga­ni­za­ción de una so­cie­dad para no aca­bar re­pro­du­cien­do las mis­mas dinámi­cas des­truc­to­ras e im­pe­ria­lis­tas con­tra las que lu­cha­mos nos hace pen­sar que es­tos sec­to­res de la iz­quier­da no tie­nen cla­ra la apues­ta por un pro­yec­to real­men­te eman­ci­pa­dor.

Así mis­mo, como ya he­mos vis­to en el de­ba­te so­bre re­for­mis­mo, los dis­cur­sos de la iz­quier­da «ra­di­cal» y de la so­cial­de­mo­cra­cia por los cua­les se de­fien­de el re­torno a un Es­ta­do de bie­nes­tar como el an­te­rior a la cri­sis su­po­nen caer en retórica utópica y a-histórica, ya que el fun­cio­na­mien­to de un Es­ta­do don­de pre­val­ga el asis­ten­cia­lis­mo so­cial iría en con­tra de las dinámi­cas de mer­ca­do in­ter­na­cio­na­li­za­do y a la lar­ga es­taría abo­ga­do al fra­ca­so (5).

El papel del Estado como «garante de la cultura»

Uno de los ar­gu­men­tos prin­ci­pa­les que se es­gri­me en la de­fen­sa de la crea­ción de un Es­ta­do ca­talán es la ne­ce­si­dad de pro­te­ger la cul­tu­ra y len­gua ca­ta­la­na con­tra los ata­ques del im­pe­ria­lis­mo español. Este ar­gu­men­to nos ge­ne­ra mu­chas du­das ya que se pro­po­ne la crea­ción de un Es­ta­do como so­lu­ción; en el caso de la len­gua, no hace fal­ta ir más allá de la Penínsu­la Ibérica para ver ejem­plos de aque­llo que im­pli­ca «ofi­cia­li­zar» o «nor­ma­ti­vi­zar» una len­gua por par­te del Es­ta­do –que mu­chas ve­ces se tra­ta de im­po­ner como ofi­cial el dia­lec­to he­gemónico o de ha­cer una mez­cla ar­ti­fi­cial de dia­lec­tos que no tie­ne con­tra­par­ti­da oral en la so­cie­dad- en per­jui­cio de los otros dia­lec­tos que serán con­si­de­ra­dos subor­di­na­dos o de­ri­va­dos del ofi­cial (6). Esto da lu­gar a una je­rar­qui­za­ción y cen­tra­li­za­ción cul­tu­ral im­pues­ta de for­ma he­terónoma por el ente es­ta­tal. Pero, ¿cuál es la razón de ser de esta es­tra­ta­ge­ma es­ta­tal?

«La pre­ten­sión de que el he­cho na­cio­nal pue­da de­li­mi­tar­se con fron­te­ras es una en­te­le­quia que com­por­ta siem­pre un for­za­mien­to de la reali­dad, mien­tras que la ideo­logía según la cual las es­truc­tu­ras políti­cas han de coin­ci­dir con esas fron­te­ras, es de­cir, la ideo­logía na­cio­na­lis­ta, es una fuen­te inago­ta­ble de in­con­gruen­cias y pro­ble­mas»(7). El pro­yec­to de los Es­ta­dos-na­cio­nes pre­ten­de dis­cre­ti­zar aque­llo que es con­ti­nuo, como si qui­siése­mos pin­tar a cla­pas de co­lo­res un mapa, cuan­do en reali­dad los co­lo­res pa­san pro­gre­si­va­men­te de uno a otro. Esta sim­pli­fi­ca­ción de la reali­dad y la con­se­cuen­te pérdi­da de di­ver­si­dad no co­rres­pon­de a los in­tere­ses de la hu­ma­ni­dad; sólo en­cuen­tra ex­pli­ca­ción como con­se­cuen­cia de los di­ver­sos pro­yec­tos de Es­ta­do-nación, que a su vez es­con­den los in­tere­ses de unas éli­tes de­ter­mi­na­das y to­davía más al fon­do las dinámi­cas de un sis­te­ma de or­ga­ni­za­ción so­cial per­ni­cio­so (8).

El Es­ta­do se con­vier­te en la ma­te­ria­li­za­ción de la co­mu­ni­dad ima­gi­na­ria que su­po­ne la nación, or­ga­ni­za­da y fo­men­ta­da de tal ma­ne­ra para que coin­ci­da con el te­rri­to­rio que se quie­re de­li­mi­tar y do­mi­nar para una me­jor ges­tión de la es­truc­tu­ra es­ta­tal. «El sis­te­ma edu­ca­ti­vo y mediático es­ti­rará y ejer­ci­tará, des­de la in­fan­cia, a cada uno en este uni­ver­sa­lis­mo frac­tal y na­cio­na­lis­ta. Cada in­di­vi­duo pen­sará en los térmi­nos de los ob­je­tos so­cia­les del po­der y se iden­ti­fi­cará so­bre ellos has­ta el pa­ro­xis­mo. La razón de Es­ta­do, razón al fin del Es­ta­do na­cio­nal, podrá en­ton­ces con­fun­dir­se con la razón de­mocrática y sólo ella será so­cial­men­te ra­zo­na­ble»(9).

Echa­mos de me­nos, en cam­bio, des­de mu­chas vo­ces de la iz­quier­da in­de­pen­den­tis­ta y de la iz­quier­da en ge­ne­ral, una de­nun­cia explícita al im­pe­ria­lis­mo que más mal ha he­cho y hace a la cul­tu­ra po­pu­lar de nues­tras tie­rras: el mo­de­lo de vida con­ver­ti­do en he­gemónico ba­sa­do en el con­su­mis­mo, el tra­ba­jo asa­la­ria­do, la pérdi­da de los co­no­ci­mien­tos po­pu­la­res, la ato­mi­za­ción de las vi­das, la fa­mi­lia nu­clear, el ocio pa­si­vo, etc. El mo­de­lo de vida co­no­ci­do como «the ame­ri­can li­festy­le», de­fen­di­do y pro­te­gi­do cada vez más por prácti­ca­men­te to­dos los Es­ta­dos del mun­do ya que im­pli­ca una con­di­ción ne­ce­sa­ria para el buen fun­cio­na­mien­to de la eco­nomía de mer­ca­do en la que nos en­con­tra­mos im­bui­dos.

Ve­mos así, que la única de­fen­sa ver­da­de­ra y explícita de la cul­tu­ra po­pu­lar y de la len­gua pro­pia es la que da en el mar­co del pro­yec­to re­vo­lu­cio­na­rio, de la crea­ción de co­mu­ni­da­des li­bres y de­mocráti­cas, que va­yan en con­tra de la na­tu­ra­le­za uni­for­ma­do­ra y ani­qui­la­do­ra de la di­ver­si­dad que re­pre­sen­tan los Es­ta­dos.

La de­mo­cra­cia como ho­ri­zon­te

Ante las vi­ci­si­tu­des que se nos pre­sen­ta en el con­tex­to en el que vi­vi­mos, nos en­con­tra­mos con el reto histórico de de­di­car nues­tras fuer­zas a idear, cons­truir y «des­truir cons­tru­yen­do» (10) una so­cie­dad ver­da­de­ra­men­te de­mocrática don­de po­da­mos aca­bar con los ma­les que azo­tan al mun­do, como las de­sigual­da­des, la do­mi­na­ción, la po­bre­za y la vio­len­cia, e ir ci­men­tan­do las ba­ses para or­ga­ni­zar­nos de acuer­do con los va­lo­res que que­re­mos como ejes trans­ver­sa­les de nues­tras re­la­cio­nes y de nues­tras vi­das, como la igual­dad, la au­to­nomía, la paz y la li­ber­tad.

Es esta con­cu­rren­cia de in­ten­cio­nes la que nos tie­ne que ha­cer unir fuer­zas en­tre to­das las per­so­nas que es­ta­mos lu­chan­do por la con­se­cu­ción de es­tos ob­je­ti­vos. Por esto un análi­sis en pro­fun­di­dad de las di­fe­ren­tes es­tra­te­gias que se plan­tean des­de los mo­vi­mien­tos que quie­ren trans­for­mar la so­cie­dad es pri­mor­dial en los mo­men­tos que es­ta­mos atra­ve­san­do en Ca­ta­luña.

Aten­dien­do a la his­to­ria, ve­mos que to­das las es­tra­te­gias re­for­mis­tas-so­cial­demócra­tas, in­clui­das las que han im­pli­ca­do la crea­ción de nue­vos Es­ta­dos, siem­pre han es­ta­do ba­sa­das en es­truc­tu­ras y dinámi­cas he­teróno­mas. Además, la crea­ción de un nue­vo Es­ta­do com­por­ta el pe­li­gro de que se vuel­van a le­gi­ti­mar –como ya está su­ce­dien­do a raíz de ini­cia­ti­vas como el Pro­ce­so Cons­ti­tu­yen­te (11) o el re­feréndum por la in­de­pen­den­cia- las es­truc­tu­ras de con­cen­tra­ción de po­der. Este sería un fenómeno pa­re­ci­do al que se pro­du­jo du­ran­te la «Tran­si­ción» española. Al pa­sar del régi­men dic­ta­to­rial fran­quis­ta a un régi­men de «de­mo­cra­cia» re­pre­sen­ta­ti­va, el Es­ta­do ganó au­to­ri­dad y pudo man­te­ner prácti­ca­men­te in­tac­tas to­das las es­truc­tu­ras le­ga­les de es­po­lio del pue­blo. Los mo­vi­mien­tos so­cia­les se re­la­ja­ron y con­fia­ron en el apa­ra­to político para so­lu­cio­nar los pro­ble­mas, de ma­ne­ra que el Es­ta­do pudo re­du­cir su ni­vel de re­pre­sión, lle­gan­do a co­tas cada vez más per­fec­cio­na­das y su­ti­les en los méto­dos de do­mi­na­ción y ejer­ci­cio del po­der.

Así mis­mo, se re­pi­te de for­ma dogmática que un Es­ta­do más pe­queño es por de­fi­ni­ción un Es­ta­do más de­mocrático y más ac­ce­si­ble a la so­cie­dad. Sa­be­mos que la fi­gu­ra es­ta­tal, sea cual sea su tamaño, es intrínse­ca­men­te an­ti­de­mocrática des­de el mo­men­to en que hay un sec­tor de la po­bla­ción que os­ten­ta el po­der y un sec­tor de la po­bla­ción el po­der del cual se li­mi­ta a un voto cada cua­tro años para es­co­ger quiénes serán sus «re­pre­sen­tan­tes». Res­pec­to a la ac­ce­si­bi­li­dad, no se pue­de de­mos­trar que esta afir­ma­ción cons­ti­tu­ya una con­di­ción ne­ce­sa­ria para lle­gar a una ver­da­de­ra de­mo­cra­cia, aún más cuan­do se rea­li­za sin acom­pañarse de ningún otro ar­gu­men­to – ¿es un Es­ta­do de 8.000.000 ha­bi­tan­tes su­fi­cien­te­men­te pe­queño para ha­cer­lo sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te más ac­ce­si­ble? ¿Cómo podríamos in­fluir real­men­te en las de­ci­sio­nes del Es­ta­do si este está so­me­ti­do a mu­chos otros fac­to­res que im­po­si­bi­li­tan que las políti­cas so­cia­les sean fac­ti­bles? Etc.

Sa­bien­do todo esto, ¿cuál es la es­tra­te­gia que con­si­de­re­mos más im­por­tan­te a de­fen­der? Aque­lla que su­pon­ga una sub­ver­sión de to­das las es­truc­tu­ras an­ti­de­mocráti­cas del sis­te­ma y que for­man par­te de las cau­sas últi­mas de la cri­sis mul­ti­di­men­sio­nal que es­ta­mos su­frien­do: el Es­ta­do, la pro­pie­dad pri­va­da de los re­cur­sos, el tra­ba­jo asa­la­ria­do, el cre­ci­mien­to económico, la ato­mi­za­ción de las per­so­nas y los va­lo­res que acom­pañan, como el egoísmo, la com­pe­ti­ti­vi­dad, el odio, el nihi­lis­mo o la apatía ge­ne­ra­li­za­da. Por esto, abo­ga­mos por una re­vo­lu­ción in­te­gral, que, como bien se ha de­fi­ni­do con­sis­te en un «pro­ce­so de sig­ni­fi­ca­ción histórica para la cons­truc­ción de una nue­va so­cie­dad au­to­ges­tio­na­ria, ba­sa­da en la au­to­nomía y la abo­li­ción de las for­mas de do­mi­na­ción vi­gen­tes (…). Im­pli­ca una acción cons­cien­te, per­so­nal y co­lec­ti­va, para la me­jo­ra y la re­cu­pe­ra­ción de las cua­li­da­des y los va­lo­res que nos ca­pa­ci­ten para una vida en común. Al mis­mo tiem­po, im­pli­ca la cons­truc­ción de nue­vas for­mas y es­truc­tu­ras or­ga­ni­za­ti­vas en to­dos los ámbi­tos de la vida que ga­ran­ti­cen igual­dad de de­ci­sión y equi­dad en la co­ber­tu­ra de las ne­ce­si­da­des vi­ta­les»(12).

Este ca­mino ha­cia la re­vo­lu­ción lo me­di­mos en gra­dos de au­to­nomía a la hora de de­fi­nir nues­tra es­tra­te­gia: aque­llos mo­vi­mien­tos o ac­cio­nes que nos acer­quen más ha­cia una vida autónoma y ha­cia una men­ta­li­dad autónoma serán los pa­sos que nos es­tarán acer­can­do más a una re­vo­lu­ción in­te­gral. En cam­bio, los pa­sos que nos so­me­tan más a es­truc­tu­ras he­teróno­mas o que le­gi­ti­men más es­tas es­truc­tu­ras, serán pa­sos que nos ale­jarán de la re­vo­lu­ción. Las lu­chas tácti­cas y pun­tua­les para evi­tar que el Es­ta­do y el sis­te­ma nos res­trin­jan cada vez más los de­re­chos y nos de­jen cada vez más desam­pa­ra­dos las ha­re­mos siem­pre des­de una pers­pec­ti­va re­vo­lu­cio­na­ria, im­pug­nan­do la na­tu­ra­le­za no de­mocrática de es­tas ins­ti­tu­cio­nes y de­fen­dien­do la ne­ce­si­dad de crear nue­vas que sean au­to­ges­tio­na­das y ver­da­de­ra­men­te de­mocráti­cas (13).

No obs­tan­te todo lo ex­pues­to an­te­rior­men­te, mu­chos de­fen­so­res de la crea­ción de un Es­ta­do pro­pio nos re­cuer­dan la im­por­tan­cia de dar peso a las ne­ce­si­da­des bási­cas de la so­cie­dad. Por esto hace fal­ta una es­tra­te­gia re­vo­lu­cio­na­ria que se base en gran me­di­da en la prácti­ca au­to­ges­tio­na­ria, sa­can­do re­cur­sos del sis­te­ma para de­di­car­los a la re­vo­lu­ción. Esto se ma­te­ria­li­za en for­ma de di­ne­ro in­ver­ti­do en pro­yec­tos re­vo­lu­cio­na­rios, co­lec­ti­vi­za­cio­nes de tie­rras, au­to­ges­tión de los re­cur­sos na­tu­ra­les, crea­ción de es­cue­las au­to­ges­tio­na­das y de me­dios de co­mu­ni­ca­ción autóno­mos, li­be­ra­ción del tra­ba­jo asa­la­ria­do para de­di­car el tiem­po a prácti­cas re­vo­lu­cio­na­rias, etc. Si cons­trui­mos nues­tras pro­pias es­cue­las no he­mos de su­frir por la im­po­si­ción del cas­te­llano en las au­las es­ta­ta­les. Si crea­mos un es­pa­cio de co­mu­ni­ca­ción po­pu­lar no nos afec­tan los cie­rres de las emi­so­ras que emi­ten en ca­talán. Si cons­trui­mos re­des de apo­yo mu­tuo, y nos or­ga­ni­za­mos para te­ner abas­to a los ali­men­tos, a la vi­vien­da y a otros ser­vi­cios bási­cos, no ne­ce­si­ta­mos un Es­ta­do que nos pro­por­cio­ne es­tos ser­vi­cios ni te­ne­mos que in­dig­nar­nos por la in­jus­ti­cia de unos im­pues­tos que no pa­ga­mos. En el caso de que nos en­con­tre­mos in­mer­sos en lu­chas den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes del sis­te­ma es­ta­ble­ci­do –es­cue­las «públi­cas», sa­ni­dad «públi­ca», trans­por­te «públi­co», etc- in­ten­ta­re­mos siem­pre con­du­cir­las ha­cia el máximo de au­to­ges­tión y auto-or­ga­ni­za­ción y co­nec­tar­las con la trans­for­ma­ción ne­ce­sa­ria de la glo­ba­li­dad de la so­cie­dad.

Sa­be­mos que el ca­mino es lar­go y ar­duo y las energías son li­mi­ta­das; por esto apos­ta­mos por una es­tra­te­gia que nos acer­que tan­to como sea po­si­ble a la au­to­nomía en to­dos los ámbi­tos de nues­tras vi­das, mi­ni­mi­zan­do aque­llas ac­cio­nes que pue­dan po­ner­se en con­tra de nues­tros ob­je­ti­vos y ma­xi­mi­zan­do el diálogo en­tre to­das las vo­ces que par­ti­ci­pa­mos en este es­ce­na­rio para au­nar las fuer­zas y cons­truir so­bre la base del apo­yo mu­tuo, el es­fuer­zo, la con­vi­ven­cia y la de­mo­cra­cia.

(1)Del grie­go «he­te­ro» otro, y «no­mos» ley. Que la ley sea im­pues­ta por al­gu­na otra per­so­na que no sea uno mis­mo. ↑

(2)Grup de Re­fle­xió per a l’Au­to­no­mia: «Manifest pel No-Si». ↑

(3)Para in­da­gar más so­bre la re­la­ción en­tre ca­pi­ta­lis­mo y Es­ta­do, ver Ro­dri­go Mora, Félix: «Es­tu­dio del Es­ta­do», y Fo­to­po­ulos, Ta­kis: «Crisis multidimensional y Democracia Inclusiva». ↑

(4)Un ejem­plo de esto sería la cam­paña «Independència per canviar-ho tot», don­de no se hace en ningún mo­men­to re­fe­ren­cia explícita a qué im­pli­caría esta in­de­pen­den­cia, y las po­cas re­fe­ren­cias que se ha­cen (so­be­ranía económica, na­cio­na­li­za­ción sec­to­res es­tratégi­cos, bue­nas con­di­cio­nes de tra­ba­jo, etc.) si­guen la línea re­for­mis­ta de no cues­tio­nar­se en pro­fun­di­dad las pa­tas del sis­te­ma es­ta­tal ca­pi­ta­lis­ta. ↑

(5)Para más in­for­ma­ción so­bre este tema, leer el tex­to so­bre el de­ba­te del re­for­mis­mo. «Un caso ilus­tra­ti­vo de esto es el pro­yec­to de Uni­dad Po­pu­lar de Chi­le (1970-1973), don­de unas re­for­mas de­ma­sia­do am­bi­cio­sas lle­va­ron al país a una si­tua­ción de ex­tra­or­di­na­ria ines­ta­bi­li­dad económica (…)». ↑

(6)Un ejem­plo sería el eus­ke­ra ba­tua en el País Vas­co, len­gua ar­ti­fi­cial ofi­cia­li­za­da crea­da me­dian­te los dia­lec­tos cen­tra­les del eus­ke­ra que pro­vocó mu­cho re­cha­zo por for­zar des­de las ins­ti­tu­cio­nes «públi­cas» el apren­di­za­je de una len­gua sin uso oral en de­tri­men­to del res­to de dia­lec­tos con­cu­rren­tes en cada región, he­cho que ha ten­di­do a uni­for­mar la gran ri­que­za lingüísti­ca pro­pia del País Vas­co. Otro ejem­plo a ni­vel del Es­ta­do español son las ex­pre­sio­nes co­no­ci­das como «vul­ga­ris­mos» de la len­gua cas­te­lla­na, añadien­do una con­no­ta­ción de pa­la­bra «mal di­cha» a ex­pre­sio­nes pro­pias de mu­chas re­gio­nes de la pe­ri­fe­ria pe­nin­su­lar. Des­de los de­no­mi­na­dos «Países Ca­ta­la­nes» ve­mos una ten­den­cia a la mis­ma es­tra­te­gia je­rar­qui­za­do­ra, es­ta­ble­cien­do como ofi­cial el ca­talán cen­tral de la pro­vin­cia de Bar­ce­lo­na, y to­das las demás va­ria­cio­nes y dia­lec­tos, como el va­len­ciano, el ma­llor­quín o el ga­rro­txí, como de­ri­va­dos de este. ↑

(7)Grup de Re­fle­xió per a l’Au­to­no­mia: «Manifest pel No-Si». ↑

(8)La razón de ser del es­pe­ran­to y su re­la­ción con la tra­di­ción anar­quis­ta es muy sig­ni­fi­ca­ti­va para en­ten­der la re­la­ción que hay en­tre las len­guas y los Es­ta­dos. El es­pe­ran­to se con­si­de­ra una len­gua neu­tra que no fo­men­ta ningún im­pe­ria­lis­mo lingüísti­ca de una nación so­bre otra. En con­tra­po­si­ción nos en­con­tra­mos con que la len­gua vehi­cu­lar a ni­vel in­ter­na­cio­nal ac­tual­men­te es el inglés, len­gua del im­pe­rio an­glo­ame­ri­cano. ↑

(9)Dké, Antón: «La diferencia entre pueblo y nación». ↑

(10)Tsiou­mas, Aris: «Anarquismo social, una corriente de futuro». ↑

(11)Dal­mau, Blai: «Procés Constituent o Revolució Integral?»↑
http://integrarevolucio.net/ca/revoluci … -integral/

(12)Para más in­for­ma­ción so­bre este tema, leer el tex­to so­bre el de­ba­te del Es­ta­do de bie­nes­tar. ↑

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