Caminando hacia la huelga general: Dignidad y Educación

Mañana sábado 21 de Marzo vuelven las marchas de la Dignidad a Madrid bajo el lema «Pan, techo, trabajo y dignidad». En este largo caminar avanzan hacia la movilización de Octubre, que tendrá su colofón en una Huelga General laboral, de consumo y social. Como se puede leer en su comunicado, desde la última movilización hace ya un año la situación no sólo no ha mejorado, sino que ha empeorado para muchísimas familias (un 30% de la población en situación de pobreza). Todo eso a pesar de la campaña mediática del PP para defender que sus políticas de ahogo a la población nos están sacando de la crisis. Sí, están sacando a la economía financiera de la crisis destruyendo las pocas conquistas sociales con que contábamos y a costa de arruinar a las familias.

Las demandas de las marchas son una exigencia al gobierno, pero también un punto de enfoque de lo que queremos conseguir a corto plazo:

  • No al pago de la deuda, ilegal, ilegitima y odiosa,
  • La defensa de los servicios públicos para todos y todas,
  • Trabajo digno con derechos y salario suficiente, reducción de la jornada de trabajo y renta básica,
  • Por el derecho a decidir de las personas, los pueblos y las naciones del estado en los aspectos que atañen a su vida y futuro,
  • La defensa de los derechos de la mujer y por un futuro para nuestra juventud.
  • Contra la precariedad laboral y social. No a las reformas laborales.
  • Contra la represión y contra la Ley Mordaza.
  • No a los tratados entre gobiernos y transnacionales contra los derechos sociales. No al TTIP,
  • Por el derecho a una vivienda digna y no al corte de los servicios esenciales de luz, agua y gas.
  • No a la OTAN, No a las guerras.

Son demasiadas cosas para centrarnos en una sola las que anuncia la descomposición del régimen del 78, incapaz de sostener a la sociedad, y del propio capitalismo, que nos empuja al fondo del hoyo. Desde este blog ya nos expresamos al respecto: La dignidad se conquista. El bienestar real es el que toma en cuenta la sostenibilidad con el medio y el desarrollo pleno de todas las personas y pueblos.

Los libertarios estaremos en la movilización sumando, codo a codo con cientos de miles de los de abajo, demostrando nuestro trabajo en la consecución de estos cambios que ayudan al empoderamiento popular revolucionario (por mucho que algunos desconocidos hayan elegido la marginalidad carente de reflexión y estrategia). Para nosotros estas demandas, que sobre todo en algunos de sus puntos cuenta con un consenso general de la mayoría de la sociedad, no se quedan en la movilización puntual de mañana. Ésta ha de servir para concretar y visibilizar el trabajo diario de lucha que estamos realizando en los movimientos sociales mediante la acción directa: en los desahucios, en los centros sociales, en las facultades, en los medios de contrainformación, en los puestos de trabajo… Porque la acción directa es política del día a día, es el pueblo organizado marcando su propia agenda, al margen de los representantes parlamentarios.

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Movilización educativa

Seguidamente a la convocatoria de marchas tenemos la movilización en Educación. Los trabajadores y estudiantes de todas las universidades del Estado están llamados a secundar la Huelga del próximo martes 24 de marzo. También algunas agrupaciones que componen la Federación de Estudiantes Libertarios han convocado a la movilización dicho día. El lema de la movilización:

En Madrid, los estudiantes organizados en Toma la Facultad (coordinadora de asambleas de facultad) convocan 2 días más de huelga en las universidades madrileñas, extendiéndola hasta el jueves, bajo el lema: No al 3+2. Por una educación pública gratuita, crítica y universal.

El 3+2 es un paso más en la mercantilización de la educación superior que comenzara a principios del presente siglo con la reforma de la LOU, el proceso de Bolonia y las sucesivas reformas, como el Tasazo aprobado por el gobierno en el año 2012. En concreto, el 3+2 supone una subida de tasas encubierta. Al reducir un año el grado y aumentar un año el master, con un precio por crédito mayor, la misma formación pasa de costar 10.000€ a 14.000€ sin que el cambio implique ninguna mejora. Más bien al contrario, pues la reducción en la financiación en universidades supone un empeoramiento manifiesto del nivel educativo en la universidad pública. Hay que recordar que el proceso de Bolonia ya preveía este aumento de tasas, dirigido a un repago de la educación superior (a través de impuestos y de manera directa); y que con la implantación del modelo de grado y máster 4+1 ya supuso un encarecimiento (de menos de 6.000€ a los 10.000€ que señalábamos antes). Sobre la mercantilización de la educación superior podemos leer este texto de Chomsky. O ver el documental Universidad S.A.

La lista de reivindicaciones de los estudiantes movilizados incluyen:

  • No al decreto 3+2
  • No al plan EU2015
  • No a la externalización de los servicios en las universidades.
  • No a las privatizaciones de los servicios y la subcontratación
  • No a la LOU lomce, no a bolonia, no a nuevas formas de elitización de la universidad.
  • Absolución estudiantes detenidas

También merece la pena leerse el comunicado de tomalafacultad. Las movilizaciones convocadas en Madrid para el martes y el jueves pueden verse en la imagen inferior.

Es de destacar el proceso de movilización seguido por los estudiantes, que llevan años organizados desde la base. Sobre todo frente a la convocatoria de los sindicatos mayoritarios, que se han limitado a convocar desde las cúpulas, sin dar lugar a un verdadero debate entre los trabajadores que permitiera que la convocatoria fuese el resultado de la movilización y el trabajo de las personas implicadas. También ha dejado que desear la comunicación de la convocatoria, ya que al margen de Toma la facultad resulta dificil descubrir qué organizaciones están convocando y cuáles se limitan a apoyar.

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La dignidad se conquista

Los llamamientos a las jornadas de lucha por la dignidad del 24 al 29 de este mes nos hablan de la dignidad secuestrada para los trabajadores, nos muestran una situación de emergencia social marcada por el paro, el hambre, la exclusión, la corrupción… y menciona especialmente el TTIP, el tratado de libre comercio cuya amenaza silenciosa es precarizar aún más nuestras condiciones de vida. En definitiva, los llamamientos apuntan (y hacen bien) a la catástrofe social y ecológica hacia la que nos dirige el capitalismo.

El manifiesto acaba con un recordatorio de la capacidad de movilización masiva de la convocatoria del 22M, esperanzadora para cientos de miles de personas, y llama a volver a tomar las calles este 29N. Con todo, echo en falta lo más importante, un mensaje positivo que dónde podemos encontrar esa dignidad perdida y, sobre todo, cómo podemos recuperarla.

De sobra sabemos ya que no hay dignidad en el Estado del bienestar que precedió a esta crisis, porque el reverso del bienestar capitalista del que algunos disfrutaron era y será siempre la explotación (del medio y de las personas) y la crisis. La estrategia del consumo y el crecimiento ilimitado para reducir las tensiones sociales siempre acaba dando con sus límites naturales y, cuando eso ocurre, son siempre los engañados (con sus mecanismos de defensa y oposición destruidos) los que se ven obligados a pagar la factura. Si esa es la situación de hoy, no es más que una consecuencia de la de ayer.

El bienestar real es el que toma en cuenta la sostenibilidad con el medio y el desarrollo pleno de todas las personas y pueblos. Dicho bienestar solo puede encontrarse sobre la base de una sociedad libre, solidaria, a escala humana, que devuelva la economía a la política y la política a las plazas, a todas las personas. Porque la dignidad se conquista día a día, con la participación diaria de todos en los asuntos comunes. Las marchas son un faro en la niebla, un ejemplo que nos demuestra que hay un puerto tras años de mar y de tormentas, pero para llegar a caminar sobre tierra firme hacen falta planes de amarre.

¿Tomar las instituciones?

Buscando esa ilusión por el cambio es evidente que buena parte de las esperanzas de los movimientos sociales se han volcado hacia proyectos electorales. Dichos proyectos (esencialmente Podemos y los distintos Ganemos) se promocionan como partidos políticos democráticos, con gran capacidad de decisión en las bases. La realidad de los mismos es variable, pero muchas veces difiere de esta imagen promocional.

Lejos de intentar realizar aquí un análisis de los mismos, sí me gustaría apuntar que en tiempos de desembarco institucional es esencial tener algunas nociones muy claras. No hay transformación posible sin la implicación constante de las personas en la sociedad. Sin organización social autónoma que presione a las instituciones y que, llegado el momento, pueda sustituirlas. El papel de estas organizaciones no puede ser, en ningún caso, ejercer de correa de transmisión de los partidos en las instituciones. Los círculos de militantes de esos partidos políticos que hablan de nuevas formas de hacer política democrática deben ser conscientes de que la dinámica institucional, en su ilusión por alcanzar cumbres más elevadas, tiende a olvidarse de la importancia de los que malvivimos al pie de la montaña. No hay que mirar al futuro, al contrario, es algo que ya está ocurriendo con la estructuración de Podemos.

La lección más importante es que la organización social no debe en ningún caso ponerse al servicio de las tendencias políticas, menos aún de aquellas en el poder. Flaco favor hacen a la democracia y a cualquier causa transformadora los militantes que se entregan de manera ciega a la cúpula directiva de los partidos, defendiéndoles acríticamente.

Más allá de los grupos ciudadanos, son las agrupaciones de trabajadores las que cumplen un papel esencial en la infraestructura autónoma que debe modelar el cambio social. El anarcosindicalismo y las redes de solidaridad deben combinar su acción de manera coordinada para influir en la presión a la patronal y al gobierno. También las asambleas de barrio o centro de estudio tienen que tener su papel: La formación, la organización de aspectos económicos (difusión y apoyo de cooperativas socialistas o grupos de consumo) y la extensión de la resistencia autoorganizada. Por supuesto las cooperativas socialistas, organizadas en redes solidarias de autogestión que minimicen el lucro y atiendan a las necesidades de los usuarios. Es necesario también contar con las organizaciones feministas y ecologistas en la difusión de una conciencia que debe atravesar de manera transversal todos los aspectos de la lucha. Resulta prioritario, en el caso de las primeras, su trabajo en la consecución de una conciencia feminista en la mayoría social, que permita por ejemplo valorizar el trabajo doméstico y de cuidados, así como romper el sesgo de género en su realización. En el caso de las segundas, su oposición a las políticas que nos llevan al colapso ecológico es fundamental para mantener las condiciones materiales de una vida que vaya más allá de la supervivencia.

Espacio Libertario

Es responsabilidad de los libertarios, como revolucionarios, ser un actor más en la movilización anticapitalista. Como parte de la izquierda compartimos la lucha por la dignidad de los oprimidos y, por ello, me alegro de la convocatoria que realiza Espacio Libertario en Madrid. Esta coordinadora de grupos anarquistas madrileños muestra en su comunicado una apuesta decidida por la presión popular desde la organización autónoma, por fuera de las instituciones. Considero acertada su postura, pues ese es el espacio político de los anarquistas: la organización social frente al poder, la construcción de la política del día a día de manera horizontal y federalista.

Necesitamos un proyecto político que no se limite a la deriva voluntarista

Con todo, es también muestra la convocatoria de la debilidad organizativa anarquista. Echo en falta un proyecto político más concreto, más estructurado (que vaya más allá de la mera coordinación de grupos) y con un programa claro para los anarquistas de hoy. Necesitamos un proyecto político que no se limite a la deriva voluntarista de los últimos tiempos, dedicada en el mejor de los casos a secundar regularmente las campañas de otros. Una organización federal, libertaria, cuyas prácticas y objetivos a corto y medio plazo enganche con la voluntad popular de transformación. Con un programa que contemple, por ejemplo, la necesidad de impulsar y coordinar esos espacios de organización social autónoma de los que hablaba en el punto anterior (cooperativas, sindicatos, redes de apoyo…).

Los anarquistas hemos debatido mucho en los últimos años, pero hemos construido muy poco.

Por la dignidad, hacia una huelga social indefinida

Bajo el lema dignidad, que expresa la insostenibilidad de una crisis y una austeridad que intensifican el control post-nacional de la gobernanza europea y del gobierno represivo de Rajoy, las marchas han multiplicado su participación inundando Madrid. Es evidente que la participación masiva en la movilización ha desbordado las categorías a las cuales se apelaba desde la convocatoria: protagonista es una multitud irrepresentable y heterogénea que desea autoconvocarse autónomamente no solo para decir “¡Ya Basta!” al sistema sino también para derrocar a su régimen de una vez.

El 22M ha sido una reacción explosiva a un trastorno generalizado que afecta a la vida en su totalidad y cuyos síntomas se presentan en cada territorio. Ya hay una multiplicidad dispersa de luchas sociales contra el mando capitalista: unas son más organizadas, otras menos; unas son más explícitamente políticas, otras más implícitas.

Lo cierto es que existe un enorme potencial, hasta ahora latente, de antagonismo al sistema y a sus estructuras de gobernanza. El reto es la actualización y la organización de este potencial más allá de las citas electorales y de los sindicatos de concertación. Las fórmulas del siglo XX se han acabado: hoy es necesario un salto en nuestra imaginación política. El ciclo de luchas-red que empezó con las Primaveras Árabes, pasando por el 15M, Occupy, Gezi Park, etc., nos ayudan a abordar este reto. La capacidad de autoconvocatoria de estos movimientos consigue apelar a la ciudadanía en su conjunto sin ser reconducible a una identidad o a un liderazgo definido, que ahora es fluido y que se distribuye entre todas.

Estas movilizaciones trascienden las formas tradicionales de organización y se articulan y desarrollan en forma de red. Internet abre un nuevo ámbito desterritorializado de comunicación y organización basado en la inteligencia colectiva, el cual favorece la creación y proliferación de momentos y lugares de encuentro entre personas. Quien ve en la red la solución estratégica a los problemas políticos que tenemos enfrente, confundiendo los medios con el fin, obvia la importancia de la materialidad de las relaciones sociales. Las herramientas tecnopolíticas no pueden prescindir de la micro-politización distribuida del tejido social.

A pesar de las novedades que han aportado estas luchas interconectadas, reconocemos en ellas unos importantes límites estratégicos: ocupar las plazas es importante para permitir que los cuerpos en lucha se encuentren y para dar visibilidad a un problema, pero esto no es suficiente para aproximarse a su solución. Las ocupaciones de espacios urbanos, las acampadas, son útiles solo si se convierten en lugares de agregación y en centros logísticos para organizar e impulsar dinámicas de conflicto en la ciudad.

Creemos que es necesario un esfuerzo de coordinación para bloquear la economía y encontrar la forma de conseguir que las demandas de #Dignidad surgidas desde los movimientos sociales sean efectivas. Proponemos como ejemplo la coordinación de diferentes acciones que se pueden practicar simultáneamente para que el miedo cambie de bando:

-Bloqueo simultáneo de autopistas y vías principales de tránsito
-Bloqueo simultáneo de la red de metro y del transporte urbano
-Bloqueo de enclaves logísticos importantes
-Bloqueo y ocupación de sucursales bancarias y oficinas estatales
-Ocupación de edificios propiedad de bancos, ayuntamiento y del 1%
-Ocupación de las universidades y autoformación
-Reapropiación en supermercados y grandes empresas
-Hackeo de webs del gobierno y otras instituciones
-Escraches a políticos e instituciones

Este catálogo de acciones, que no pretende ni mucho menos ser exhaustivo, se propone como una invitación al desborde y como un primer paso hacia una #HuelgaSocial indefinida que golpee el sistema con acciones de desobediencia y bloqueo distribuidas y sincronizadas.

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