La heteronormatividad es un entorno hostil

«No te das cuenta de la importancia de un dedo hasta que te haces una herida en él»
Sabiduría popular moderna.

Hasta no hace poco, nunca me había planteado reflexionar más profundamente sobre mi sexualidad y cómo me he (o me han) construido socialmente en este ámbito. No es hasta ahora que me he planteado posicionarme con una parte que rechazaba y reprimía durante tantos años, guardándolo para mí y así centrar mis esfuerzos en otros ámbitos. La cita que abre este artículo es una parábola hacia mi experiencia. Creía irrelevante hasta que comenzaba a cuestionarme, documentarme y profundizar en cómo curar aquella herida que cada vez se abría más, ya que no era ajeno a mí sino que estaba dentro.

Una aproximación desde la experiencia

El contexto de mi pasado coincidirá seguramente con la gran mayoría de (si no todas) personas LGTBiQ+, donde se asumía que la heterosexualidad era lo normal y que todo lo que estuviese fuera de ella se consideraba patológico. Tener todo el ambiente en contra, en el cual escuchamos cada día «maricón», «nenaza» o «gay» como insultos y bromas vistas como lo más normal del mundo, así como babosear a las tías, pasar desnudos o ganar estatus hablando de ligar o tener novia, hacía que me sintiera solo. Solo no únicamente por la violencia testosterónica que podía llegar a desprender los grupos de tíos, sino que descubrieran que era un impostor entre ellos. Era tal esta hostilidad ambiental que al final la única forma de supervivencia era la mimetización. Hacerse pasar por un hetero más. Incapaz de encontrar apoyos, elegí la opción más fácil para que mi vida no termine siendo una lucha constante contra la familia y las amistades solamente por este tema, una pelea en las que tendría las de perder en esos momentos cuando las circunstancias de mi vida eran desfavorables. Entonces, la única garantía de estabilidad emocional era esconderlo y enterrarlo para centrarme en cuestiones más prioritarias. Esta mimetización se volvió en mi contra con el tiempo, ya que acabé asumiendo parte de la cultura heteronormativa y el machismo. Solo cuando las circunstancias de la vida mejoran y cuando ya ni la familia ni los entornos de amistades dejaron de tener poder sobre mi, cuando pude comenzar este proceso de reparación y deconstrucción. Encontrarme conmigo mismo implicaba, además de mis posicionamientos políticos, mi filosofía de vida, proyectos de futuro, etc, saber que ser marica es tan válido como cualquier otra orientación sexual.

Mi posicionamiento político

La heteronormatividad es este entorno hostil que impide la expresión de otras sexualidades e identidades de género. Construido en el mundo occidental y por las instituciones religiosas monoteístas como una norma social, asocia una serie de comportamientos, vestimentas, formas de ser y de actuar a una orientación sexual y a un género concreto dentro del binarismo hombre-mujer, teniendo como fin el de afianzar el modelo de familia nuclear heteropatriarcal, y en consecuencia, la reproducción de la fuerza de trabajo. El sistema capitalista necesita ese estándar. Por eso nos han patologizado, criminalizado y excluido. Todo lo que no encaje en esta heteronormatividad se queda fuera de la vida en sociedad. No interesamos porque no cumplimos con ese rol de reproducción de la fuerza de trabajo. Y solo si cumplimos dicho rol (gestación subrogada, matrimonio homosexual, no transgredir los cánones…) o somos un nicho de mercado, nos dejan existir. Combatir esta heteronormatividad pasa por construir un mundo donde no tengamos que luchar por ser nosotres mismes/por haber nacido así, ni dar explicaciones por no ser heteros, ni por saltarnos todos los convencionalismos y estándares heteronormativos. Porque tenemos una vida por delante y queremos que sea una que merezca la pena ser vivida, porque yo además creo en un proyecto político socialista libertario y pienso centrar mis esfuerzos en participar y contribuir a ello, sin tener que llevar la inseguridad encima de quién me va a juzgar, me miren diferente por ello o tenga que justificarme ante prejuicios.

No se trata de defender solamente unas orientaciones sexuales e identidades de género, sino que es una reivindicación tan básica como el derecho a existir y a una vida digna en la sociedad, poder desarrollar nuestras potencialidades en un entorno seguro y no tener que pelear de más porque exista una norma social que va en contra de una parte nuestra, y que por ello nos expongamos a esa violencia a todos los niveles: ambiental, psicológica y física. Queda aún mucha pedagogía que realizar y empoderamiento por nuestra parte, pero no por ello nos tendría que suponer dedicar la mayor parte de tiempo y esfuerzos en este ámbito. Por otro lado, sabemos que en espacios amplios las contradicciones se van a dar, y esa labor pedagógica se nos hará necesaria para ir construyendo espacios más inclusivos.

Finalmente, decir también que he podido expresar este posicionamiento gracias a que me independicé de la familia, haber encontrado complicidades, haber ganado seguridad en mí mismo al practicar artes marciales y de haber encontrado un entorno más afín. Muchas personas LGTBiQ+ aún no han tenido esa suerte. Es una llamada a que también puedan encontrar entornos seguros a pesar de estar rodeades de un entorno hostil, de heteronormatividad. Es una llamada sobre todo a las personas (sobre todo hombres) heteronormativas que ya militan en organizaciones políticas y sociales, y colectivos, al igual que los hombres con el tema de la masculinidad, cuestionen sus roles y hagan su trabajo/proceso de responsabilización/autocrítica/deconstrucción para que no tengamos que invertir más tiempo y esfuerzos de lo necesario en esta lucha, en otras palabras, que esas labores nos libere de carga de trabajo político en el ámbito del género. Porque también una buena parte somos clase trabajadora y desde lo libertario, no vemos posible la lucha contra la cisheteronormatividad y el patriarcado sin un discurso de clase, y viceversa. Hemos de entender que somos una clase obrera diversa. Queremos un entorno seguro al estar en la lucha de clases, en la lucha por la vivienda y los servicios públicos, por el medio ambiente, etc… y en mi caso, por un proyecto político socialista libertario. Sobre todo, para las personas que nos organizamos también a nivel político tener ese espacio nos es crucial. Porque nos interesa que en la lucha social y política se nos trate como a cualquier otre compañere más que pueda aportar todo su potencial sin tener que dar explicaciones a nadie, ni encontrarnos el mismo entorno hostil que en espacios fuera de la militancia.

(Traducción) Esperanzas para una nueva era: ejemplos de antes y después de restauración permacultural de la tierra. Solucionando nuestros problemas desde la base

Introducción del traductor: El motivo de la traducción de este artículo es la búsqueda de técnicas necesarias en un contexto de crisis económica, pero también energética, en la que se deberá replantear todo el sistema para que podamos seguir comiendo, ya que comenta el artículo, nuestra producción de comida depende casi totalmente del petroleo, energía que en las próximas décadas dejara ser rentable extraer (por cada unidad de energía iremos sacando menos, ya que hemos extraído el crudo más fácil y superficial, y nada puede substituir dicho combustible). En este artículo, ante la catástrofe ecológica, nos da algo de esperanzas debido a la existencia de planteamientos y herramientas que demuestran que otra manera de relacionarse en el entorno es posible. Sin embargo, no me gustaría que se entendiese de manera simplista, que el camino es una “vuelta al campo”… las implicaciones sociales de como plantear estrategias requerirían otro artículo.

Rio + 20 ha sido y se ha acabado, y, en el gran esquema de las cosas, ha logrado poco, o incluso lo ha empeorado. Con este post[1] me gustaría aprovechar la oportunidad para anotar algunos pensamientos e imágenes que podrían ayudarnos a sacudir la decepción, la desilusión y la desesperación, y darnos algo en lo que todos podemos considerar, acostumbrarnos y apoyar. Nuestros “líderes” nos están llevando “por un camino de rosas”, pero desafortunadamente, en un sentido proverbial más que literal. Realmente es el momento de forjar nuevos comienzos, crear nuevas economías, y priorizar el capital natural y social con el objetivo de restaurar la salud ecológica y social.

El problema que nosotros tenemos como cultura[2] (particularmente los anglosajones como yo mismo), es que creo, que, cuando pensamos en la naturaleza, tendemos a compartimentarla. Es esa “reserva” o “parque” que necesita ser “protegida” de nosotros. Tendemos a admitir que nosotros somos destructivos, pero el problema central es que, puesto que no podemos ver que somos algo más que destrucción, concluimos que si podemos dejar suficiente espacio que no toquemos “allí afuera”, entonces todo estará de alguna manera en equilibrio. Este es un fracaso totalmente arraigado, pero poco reconocido, de nuestra cultura moderna.

Los permacultoristas miran el mundo de manera diferente – pensando en que la humanidad también es parte de la naturaleza. No sólo eso, y no sólo que nosotros (como parte de la naturaleza) merecemos sobrevivir, sino que también podemos ser un organismo beneficioso para el conjunto. Si esta capacidad (que ha sido probada) pudiese ser verdad para todos los seres humanos, entonces no importaría donde las personas viven, incluso si cubriesen prácticamente el globo, ya que es un activo para el planeta, y no un parásito. Esto, por supuesto, sólo puede suceder si aprende a trabajar con la naturaleza, y no la combate a cada paso, como lo hace hoy en día. Donde, por ejemplo, un agrónomo puede tomar un buen trozo de tierra y convertirlo en un desierto en el transcurso de unas pocas décadas, o incluso sólo unos pocos años, un permacultor puede tomar un desierto, convertirlo de nuevo en un terreno perfectamente bueno, y puede diseñar para que se (como un bosque natural) autoperpetúe por sí solo mientras produce alimento.

Pero, aparte de eso, quiero compartir algo con vosotros. Es básicamente una lógica que me resulta difícil dejar de lado, y que me mantiene en mi trabajo y en mis propósitos:

  1. Si estudias la ciencia del suelo (como yo he hecho, y quisiera que fuese obligatorio en las escuelas) – y no sólo desde un punto de vista químico y reduccionista como lo hacen los agrónomos, sino desde un punto de vista biológico, donde estás observando la “magia” de las interacciones e interdependencias biológicas/químicas – entonces te das cuenta rápidamente de que cuanto mayor sea la escala que vas con la agricultura, más compromisos empiezas a hacer respecto a trabajar con la naturaleza. A cuanto más tierra esfuerzas para cuidar por persona[3], más empiezas a “forzar las funciones” (intentando conseguir que la naturaleza haga algo que no quiere hacer – un poco como empujar agua cuesta arriba). A mayor escala ocurren dos cosas: 1) cuanto mayor es la escala, mayor es la separación entre el propietario y su tierra – así que la observando de las sinergias a nivel macro y su ajuste se hace cada vez de más difícil, a imposible, y 2) los monocultivos se convierten en una necesidad para la automatización necesaria, y entonces acabas consiguiendo menos energía de la que pones, empezando en un espiral que se muerde la cola de trabajo, fertilizantes, productos químicos, etc., que son el resultado inevitable de intentar mantener lo que la naturaleza no permite normalmente. (Este post da un buen resume fácil de entender mediante un ejemplo de esto)
  2. Sabes muy bien que, con los sistemas actuales, estamos utilizando enormes cantidades de combustibles fósiles para producir “alimentos” (“comida” está entre comillas, porque está cada vez más vacía de nutrición). Y, sabes muy bien que simplemente no tenemos esa energía para quemar más. Además, debido a nuestro sistema globalizado, no estamos comiendo las plantas que podríamos, simplemente porque no viajan bien, son marginadas por las multinacionales de la agroindustria[4] (piensa en las bayas, y todo tipo de variedades de plantas). El sistema que prometió más diversidad en nuestra dieta realmente la ha reducido dramáticamente. Incluso de esa gama limitada de productos que es “aprobada” por el modelo globalizado de las multinacionales, alrededor del 25-50% de los alimentos se desperdicia (según la FAO). Incluso antes de llegar a los supermercados (¡y mucho más se pierde también después de la compra!).
  3. El uso de combustibles fósiles (pesticidas, fertilizantes) no sólo ha aumentado nuestra población de manera exponencial, sino que simultáneamente ha consumido la vida de nuestro suelo a un ritmo creciente.
  4. Los últimos tres puntos significan que la humanidad está en una posición altamente precaria (suelos muertos, el pico del petróleo, poblaciones en auge). Estamos entrando en un territorio definitivo de hambruna…
  5. Después añade el cambio climático, que está empeorando seriamente nuestra capacidad para corregir los problemas mencionados. Gran parte de este cambio climático se debe a lo anterior – el carbono que debería estar en nuestros suelos está ahora en nuestra atmósfera, debido a la ignorancia y la codicia.
  6. Añade a lo anterior que la mayoría de la gente vive ahora en ciudades densamente pobladas, por lo que es incapaz de trabajar la tierra aunque quisiera, incluso si supiera cómo hacerlo.
  7. Lo anterior significa inevitablemente que dos cosas importantes deben suceder: un movimiento masivo de reaprendizaje de habilidades y de reeducación, combinado con una transición de la gente a la vuelta al campo, para aquellos que no tienen acceso a ella.
  8. Dado que en gran parte del mundo “desarrollado”, la mayoría de la tierra está ocupada por grandes explotaciones, e incluso por un puñado de grandes multinacionales (con los agricultores a menudo siendo poco más que siervos en ellas – “manejando” sus granjas con una perspectiva dictada por sus señores feudales empresariales, como espacios a los que colorear), el reaprendizaje y la transición para la vuelta a la tierra se complica con una difícil necesidad de redistribución de la tierra -algo que históricamente casi nunca ocurrió sin revolución y derramamiento de sangre.
  9. Donde hoy tenemos incentivos económicos que favorecen el cultivo a gran escala y las multinacionales de la agroindustria, si vamos a trabajar en el ámbito político, entonces creo que tenemos que apuntar a la necesidad de ver promulgadas políticas que incentiven el “hacerse más pequeño o irse”, cosa muy opuesta a las políticas de los últimos 50 años. Una vez más, esto sólo funcionará si las personas que manejan estas parcelas más pequeñas se educan en cómo hacerlo, de lo contrario, en lugar de aumentar la resiliencia y disminuir la inseguridad alimentaria, sólo podremos empeorar la situación.
  10. Para los urbanitas, esta es una buena opción de transición provisional, donde relegamos el césped a su lugar como anécdota de corta duración en nuestros libros de historia: www.permaculturenews.org/2011/05/13/the-grass-isnt-greener.
  11. Es clave entender la biología que hay detrás del calentamiento globalcómo la deforestación y la mala gestión de nuestra tierra empezó el incremento de CO2 atmosférico mucho antes de que incluso comenzase la minería de carbón y  la extracción del petróleo. Si la gente entendiese esto mejor, en vez de mirar desde el punto de vista de las emisiones de los combustibles fósiles, una perspectiva reduccionista, estaríamos un paso más cerca de entender las soluciones holísticas al cambio climático (restablecimiento sumideros de carbono, por medio de bosques comestibles y la metodología agrícola permacultural – que también nos liberarían de nuestra adicción a los combustibles fósiles-.

La educación es clave. La creación de sitios inspiradores de demostración es clave. La colaboración es clave.

Ejemplos de antes y después para inspirar

Este post será editado y extendido mediante el envío de personas de ejemplos de antes y después de acción restaurativa permacultural a lo largo del mundo. Se espera que esta página se convierta en un ejemplo inspirador de cambio positivo y factible, y que aliente a una nueva generación a abandonar la mentalidad inaplicable e insostenible basada en el consumo que hemos heredado de generaciones anteriores, y programada junto con los sistemas económicos y políticos contemporáneos, para de otro modo adherirse a una vida que integre de manera armoniosa no con sólo las realidades ecológicas, sino que también satisfaga las necesidades reales y presentes de la humanidad – agua limpia, aire y suelos vivos, refugio cómodo y saludable, y trabajo positivo, agradable y relaciones sociales interdependientes, en colaboración pacífica, con las personas y las comunidades que nos rodean.

No digas que no se puede hacer. Como verás a continuación, se está haciendo – solo necesitamos ver ejemplos de este tipo replicados en todo el panorama mundial. Las personas deben convertirse en un elemento positivo en su entorno, y la buena noticia es que pueden hacerlo.

Comienzo con dos ejemplos urbanos, ya que la mayoría de la población mundial se encuentra ahora en esta situación. “Resalvajar[5]” las ciudades es una necesidad urgente.

Los céspedes pueden convertirse en huertas y bosques comestibles. Los jardines ornamentales pueden ser reemplazados por versiones que nos puedan alimentar, igualmente estéticas y mucho más prácticas. El sistema masivo de intercambio de alimentos, que necesita grandes inputs, puede ser progresivamente desmantelado, en el momento en el que comencemos a transportar alimentos desde la puerta de nuestra casa a la mesa de la cocina, en lugar de cruzar la nación, o el globo. Al igual que nosotros, de esta manera, reducimos nuestra necesidad de ingresos monetarios, podemos aumentar la cantidad de tiempo que podemos invertir en aprender nuevas habilidades y proveernos para nosotros mismos.

Estos contrastes de antes y después son de Eric Toensmeier (véase el perfil de Eric), de su patio en Massachusetts:

1before_after_eric_toensmeier_20042004

2before_after_eric_toensmeier_20112011

El siguiente ejemplo urbano es el “resalvajamiento” de “terrenos públicos” – el sendero frente a la casa de Brad Lancaster en Tuscon, en Arizona.

3before_after_brad_lancaster_19941994

4before_after_brad_lancaster_20062006

¡Imagina la diversidad, la tranquilidad y los servicios del ecosistema que senderos como este podrían proporcionar en todo el mundo!

La meseta de Loess de China, según lo registrado por John D. Liu, proporciona un ejemplo impresionante de cómo la colaboración de la comunidad puede alcanzar maravillas a gran escala:

5before_after_loess_plateau_01_1995La meseta de Loess, ejemplo 1a: a principios de septiembre, en 1995

6before_after_loess_plateau_01_2011La meseta de Loess, ejemplo 1b: a principios de septiembre, en 2009. China

7before_after_loess_plateau_02_1995
La meseta de Loess, ejemplo 2a: a principios de septiembre, en 1995. China

8before_after_loess_plateau_02_2011La meseta de Loess, ejemplo 2b: a principios de septiembre, en 2009. China

9before_after_loess_plateau_03_1995
La meseta de Loess, ejemplo 3a: a principios de septiembre, en 1995. China

10before_after_loess_plateau_03_2011
La meseta de Loess, ejemplo 3b: a principios de septiembre, en 2009. China

A continuación se muestra un fragmento de la obra de Tony Rinaudo, con su abordaje mediante el “gestión de cultivo regenerador natural” (GCRN)[6]. Puedes encontrar más información aquí, aquí y aquí:

11before_after_loess_plateau_01_2011Etiopía, 2000

12before_after_fmnr_01Etiopía, 2006 (La misma ladera como la imagen anterior, pero no desde exactamente el mismo punto de vista)

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Tierra sin árboles en el Níger…

14before_after_fmnr_04
… y tres años después.

Las dos imágenes de satélites de abajo muestran más trabajo de la GCNR en la reforestación:

15before_after_fmnr_05Níger, 1975

16before_after_fmnr_06Níger, 2005

Las dos siguientes imágenes demuestran gráficamente los éxitos de la permacultura en una comunidad zimbabwense, un excelente ejemplo de transformación a gran escala:

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Este plano muestra cómo las tierras Chikukwa se veían a principios de los noventa,
laderas desnudas y el suelo erosionado, con la consecuencia de una mala nutrición del suelo.

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Esta imagen muestra una pequeña sección de las tierras del clan Chikukwa, de cómo son ahora. Las casas protegidas entre los huertos, los diques con hierba vetiver en los campos de cultivo y los extensos bosques son todos típicos elementos de esta estrategia de diseño.

La siguiente es la propia Granja Zaytuna del Instituto de Investigación de Permacultura[7], en el norte de Nueva Gales del Sur de Australia, que ha pasado de ser una propiedad degradada y propensa a la sequía,  a convertirse en un ejemplo de permacultura en acción fértil, biodiverso y a prueba de sequía en una típica, a una escala de granja de tamaño mediano:

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before_after_geoff_lawton_20122012

Aquí está el “detalle” del antes y después de la granja Zaytuna:

before_after_geoff_lawton_stump_2002Un tocón de árbol, abandonado en una propiedad utilizada con anterioridad por el ganado, seca y deteriorada, en 2002.

before_after_geoff_lawton_stump_2012El mismo tocón, escondido entre un bosque frondoso, en 2012

Un recuento reciente de fauna aviaria sobre y por encima de la granja Zaytuna nos dio esta lista de 64 especies de aves. Aunque no sabemos cuántos pájaros habríamos contado antes de que el proyecto comenzara hace una década, no es necesario ser un genio para reconocer que los alrededores inhospitalarios en las instantáneas del “antes” no darían cabida a tanta diversidad de vida salvaje.

Para más información sobre la Granja Zaytuna, vea el videotour de 2012.

Todo lo que somos y tenemos, se debe a los servicios prestados por el mundo natural y sus sistemas cíclicos. En lugar de gigantescas instituciones financieras que se desmoronan, nuestro suelo es nuestro banco y satisfará nuestras necesidades si podemos aprender a mantener las cuentas equilibradas. Nuestra economía actual está parasitando la base misma de nuestra existencia, así como esa misma economía está parasitando el 99%. Es seguro que los ricos y poderosos no renunciarán fácilmente a su dominio en el mundo natural, ni entregarán su dominio sobre nosotros, su preciada base sostenida por nuestra fuerza de trabajo y luego consumidora. Pero, podemos socavar el sistema y reemplazarlo…. En este contexto me acuerdo de la siguiente cita muy astuta:

Aquí hay un buen consejo para practicar: asociarse con la naturaleza; ella hace más de la mitad del trabajo y no pide nada de los honorarios. – Martin H. Fischer (1879-1962)

Actualizaciones (ejemplos agregados después de la primera publicación del artículo anterior):

before_after_happy_earthComparación de 18 meses, en Wollongong, NSW, Australia. Puedes ver más aquí.

Las siguientes imágenes de antes y después son de Penny Livingston-Stark, con su primer jardín de permacultura en Pt. Reyes Station, en California, Estados Unidos:

before_after_penny_livingston_1Antes: observa el nogal a la izquierda y el peral floreciente a la derecha. Es finales de invierno / principios de primavera.

before_after_penny_livingston_2Alrededor de dos años más tarde. Nota: el nogal de la izquierda tiene hojas que comienzan a salir, por lo que esta foto fue tomada en la primavera un poco más tarde. Ya no podemos ver el peral en la derecha, o la casa en el fondo. Construimos 8 pulgadas (N. del T., 20,3 cm) de humus en unos 10 años haciendo esto. La construcción del suelo a este nivel debe ser considerado en la construcción de cimientos, etc.

Notas

[1] (N. del T.) Artículo original de Permaculturenews. Traducido del inglés por A Bandazos.

[2] (N. del T.) Raza en el original. En el mundo anglosajón, raza se utiliza a menudo como sinónimo de cultura y etnia, sin las condiciones biologicistas (y racistas) que tiene la palabra en contextos como en el nuestro, aunque no esté exenta de debate. También se ha editado el artículo para substituir expresiones a nivel de género como “las personas” en vez de “los hombres”.

[3] (N. de T.) Cursiva propia

[4] (N. del T.) BigAgri en el original)

[5] (N. del T.) Traducción propia de Rewilding. Más información del concepto aquí. Sin embargo, la explicación que desarrolla en el párrafo tiene cierta relación con el término utilizado en nuestro idioma de rurbanizar, aunque no son sinónimos.

[6] (N. del T.) Farmer Managed Natural Regeneration (FMNR) en el original, traducción propia. Entrada en inglés de Wikipedia del concepto. Similar a la Agricultura Regenerativa

[7] (N. del T.) Permacultural Research Institute (PRI) en el original.

Yo siento mi identidad. Transexualidad en menores

En recuerdo de Alan

Hace pocos días hemos conocido la noticia del suicidio de Alan, un joven transexual de tan solo 17 años de edad y que vivía en Barcelona. Alan se quitó la vida al no poder soportar el acoso escolar y la presión social a la que era sometido, tras haber decidido tomar la identidad sexual con la que se sentía plenamente a gusto.

Numerosas concentraciones y manifestaciones de repulsa se han sucedido estos días en diversas ciudades del Estado español, e incluso la noticia de este caso particular ha tenido repercusiones internacionales.

Alan decidió poner fin a su vida, pero muchas personas sabemos que la transfobia es la verdadera asesina en estos casos. Esta transfobia tiene rostro de personas, de aquellas que deciden llevar una actitud intolerante y acosadora, y a quienes debemos parar los pies en nuestro día a día, siempre que detectemos el más mínimo indicio de esta realidad. Conscientes de esta situación, reconocemos que por delante tenemos una importante labor de pedagogía social y cultural, debemos acercar el discurso transfeminista y queer a las personas que nos rodean.

Hay que romper barreras cimentadas sobre el rechazo a la diversidad en igualdad, mantener viva la memoria de personas como Alan, que nunca se pierdan en el olvido, y que estos desgraciados hechos nos catapulten hacia la consecución de un altavoz social y hacia la unidad entre personas que nos reconocemos diversas e iguales.

Organizarse para luchar contra el estigma social.

En el último tiempo viene siendo cada vez más conocido el arduo trabajo que llevan a cabo colectivos transgénero como la Fundación Daniela, que acoge en su seno a distintos adolescentes y jóvenes transexuales, mostrando sus casos particulares como ejemplo social y lección de vida. Esta fundación ha realizado en alguna ocasión jornadas afectivo-sexuales, a una de las cuales personalmente acudí y comprobé la labor organizada que realizan estos jóvenes junto a profesionales de la psicología.

También destaca Chrysallis, asociación de familias de menores transexuales, es decir, un colectivo de madres y de padres de menores transexuales que han decidido unirse para romper estigmas sociales. Aportan información y recursos educativos como videos, cuentos y folletos, además de un contacto cercano a cualquier persona interesada en formarse.

Una sencilla y muy útil herramienta en este sentido es el documental grabado hace escasamente dos años: “El sexo sentido”, ayuda perfectamente a abrir los puntos de vista, a darse cuenta que es más común de lo que pensamos que un niño o niña con escasa edad, quizá cinco o seis años, sea plenamente consciente sobre cómo siente su identidad. Nos pueden aportar pistas para actuar convenientemente, reunirnos con otras personas que puedan aconsejarnos y dotarnos de información sobre un tema tabú en nuestra sociedad… la transexualidad en menores.

La educación que tenemos por delante en este camino.

La transexualidad siempre se vincula a la salud mental, y no caemos en la cuenta de que la verdadera enfermedad social es la intolerancia. Sin embargo, para estudiar un caso de deseo voluntario de cambio de sexo, se deriva siempre al análisis de trastornos mentales como primer paso, y de manera secundaria se envía a la persona al endocrino.

La toma de conciencia de la identidad sexual se puede ver enfrentada a los roles o estereotipos de género como construcción social, esto nos lleva a preguntarnos ¿cómo es un cuerpo prototipo? ¿Acaso la creación de estéticas diferenciadas no es la primera violencia a la que se ven sometidas las niñas y niños? No debemos caer en el error de pensar que la transexualidad es un capricho o una elección inmadura, cada cual en su proceso de formación de la personalidad y evolución psicosocial decide qué hacer con su identidad, pero en el caso de menores transexuales se ven afectados y afectadas por una gran presión social y mensajes contradictorios debido al desconocimiento.

En los casos de indicios de transexualidad en la infancia es imprescindible la comprensión familiar. Es necesario difundir la información existente y profundizar, pues en muchos casos algunos padres y madres no formadas lo suficiente llegan a confundir transexualidad con homosexualidad, es decir, se mezclan identidades con atracciones sexuales.

En los casos de niños y niñas transexuales, se pueden producir tensiones cuando llegan los cambios de la pubertad, actualmente la inhibición de la pubertad queda cubierta por la seguridad social. Sin embargo, no es hasta los 16 años la edad legal permitida para comenzar a hormonarse, y a los 18 años es la edad legal para la operación conocida como cambio de sexo, tratándose en realidad de un «tránsito social», comenzando a vivir de acuerdo a su sexo sentido. Además, no existe una correspondencia clara entre la identidad sexual y la documentación oficial, el cambio de nombre sigue siendo un escollo en menores a día de hoy. Todos estos procesos y obstáculos en la pubertad de un adolescente o una adolescente transexual suponen un desgaste psicológico muy grande, tanto para ellas como para sus familias. Y a esto hay que añadirle la incomprensión social, el ensañamiento y las actitudes intolerantes en muchas situaciones de la cotidianeidad de estas personas.

A modo de breve conclusión, me gustaría indicar algunas de las estrategias pedagógicas que debemos enfrentar cuanto antes. La educación de los niños y niñas en un futuro por nosotras debería incluir las siguientes claves:

  • Eliminación de estereotipos y constructos sociales.
  • Romper el binarismo hombre-mujer.
  • Creación de espacios mixtos de libre ejercicio de la igualdad.
  • Total libertad, experimentación y no juzgar, sino acompañar en el aprendizaje.