Autoliberación integral y apoyo mutuo: la crisis de la teoría neodarwinista (I)

Autoliberación integral y apoyo mutuo

Por @de_humanizer (Tuiter)

Piotr Kropotkin durante su exilio en Inglaterra escribió una de sus obras mas conocidas “El apoyo mutuo: un factor en la evolución” como respuesta a la obra de Thomas Huxley enmarcada dentro del darwinismo social, cuyos rasgos principales son la supuesta competencia descarnada entre las especies y la superioridad de grupos humanos sobre otros. Frente a estos postulados Kropotkin propuso una interpretación diferente de la obra de Darwin en que en términos generales dice que si bien existiría la competencia habría otro factor mucho más relevante que sería el apoyo mutuo según el cual las especies tendrían más posibilidad de sobrevivir mediante la cooperación.

Para fundamentar sus observaciones realizo varios viajes en los que recopilo diversos ejemplos de esta situación tanto en grupos humanos como en otras especies. Desde su publicación integra en 1902 la biología contemporánea le daría la razón a Kropotkin en una forma mucho más radical de lo que el mismo pudo haber imaginado.

Esta serie de textos tiene por objetivo presentar cómo la ciencia nos muestra evidencia clara de la tendencia como especie a estructurar sociedad cooperativa y horizontal; tendencia que es necesaria cultivar por diversos medios desde la autogestión a la pedagogía libertaria y el apoyo mutuo, con el fin de crear una cultura propia antagónica al sistema de dominación jerarquizado basado en la competencia brutal y la apropiación de bienes comunes que nos permita disolver las bases materiales y culturales de esta sociedad.

Crisis de la teoría sintética (neodarwinista)

«La vida es una unión simbiótica y cooperativa que permite triunfar a los que se asocian.” Lynn Margulis.

«El darwinismo es el apéndice científico de la teoría del libre mercado de Adam Smith» Máximo Sandin.

“Hitler copió párrafos enteros de Darwin en su libro Mein Kampf” Máximo Sandin.

Es importante conocer el contexto histórico en que se da la teoría de Darwin, el biólogo Máximo Sandin señala que surge como una metáfora del “espíritu” victoriano en una época de gran pobreza y desigualdad social, consecuencia de la revolución industrial y de la expansión colonialista de Inglaterra, siendo una extensión de las doctrinas de Malthus y su “lucha por la vida” y de Spencer con su idea “de la supervivencia del más apto”. La historia oficial señala que estas doctrinas sociales “horrorizaban” al buen Darwin, lo que no es cierto en su libro el “origen de las especies” presenta la conclusión que con el tiempo las razas “civilizadas” exterminarían a todas las razas salvajes del mundo o afirmaciones como que el negro estaría entre el hombre y el gorila o que la mujer está en un estado evolutivo inferior al hombre y la afirmación, tal vez mas humanitaria de Darwin, sobre que a los trabajadores y los pobres para controlar sus disposiciones malévolas o se les ejecuta o se les mete a la cárcel por mucho tiempo, por lo que en realidad hay plena afinidad entre Darwin, Spencer y Malthus, al punto en que se puede afirmar que el darwinismo constituye una justificación ideológica de  las teorías económicas capitalistas basadas en la competencia y la explotación.

Este contenido explica el agrado con que se recibieron las teorías de Darwin para las clases económicas dominantes de la época victoriana, que encontraban un argumento “científico” que respaldara sus convicciones de ser la cúspide de la evolución.

Uno de los cuestionamientos mas sólidos a la teoría neodarwinista lo realizo la bióloga Lynn Margulis, quien demostró que las células de organismos pluricelulares (plantas, animales, nosotros) son formadas por adhesión sucesiva de bacterias, es decir, mientras que para los neodarwinistas la evolución era una selección del más apto según las mutaciones que había sufrido, la realidad demuestra que en vez de mutaciones la evolución se produce por la absorción de genomas enteros o incluso organismos enteros en lo que denominó simbiogénesis.

Los organismos evolucionan desde sus niveles más básicos cooperando unos con otros ya que estas bacterias asimilan a otras pero no las digieren, nuestro propio cuerpo está lleno de bacterias que si no estuvieran presentes no podríamos sobrevivir, además de tener virus endógenos en la misma central de energía de nuestras células la mitocondria, por lo que los organismos vivos complejos no seriamos más que la propiedad emergente de un agregado de bacterias y virus interactuando en forma mutuamente interdependiente y así hasta niveles más complejos de relaciones mutualistas, simbióticas y altruistas entre especies animales y vegetales.

Esto llevo a Margulis a la conclusión de que toda la vida es un fenómeno interdependiente y cooperativo, apoyando la idea de que la tierra completa es un sistema vivo y autoregulado que genera sus propias condiciones necesarias para albergar vida, para lo cual nos relata que hace millones de años, al aparecer las cianobacterias, produjeron las cantidades de oxígeno necesarias para que aparecieran las bacterias fundamentales para el desarrollo de la vida yque  hoy nos permiten sobrevivir a nosotros.

De acuerdo a la teoría neodarwinista, la evolución se produciría por cambios graduales mediante mutaciones en que actuaría la selección natural; sin embargo, como señala el biólogo Máximo Sandin, deberían existir en el registro fósil muchos especímenes intermedios de mutaciones fallidas: lo cual no existe. En cambio este registro pone de manifiesto la súbita aparición de una gran cantidad de especies frente a cada extinción masiva de especies que ha sucedido en el planeta, por lo que Sandin teoriza que la capacidad de los virus de insertarse en los genomas de otros seres vivos podría ser el mecanismo con que se produce la adquisición de secuencias complejas de genes que estarían listas para responder a cualquier cambio ambiental extremo, permitiendo además un cambio en varios individuos de una especie a la vez para que haya interfecundidad; problema que omite la teoría neodarwinista pues no explica claramente cómo este solitario ser “más apto” se reproduciría.

En síntesis: el nuevo modelo evolutivo propuesto indicaría que la evolución de la vida sería la integración de sistemas complejos que se autoorganizan en sistemas de nivel mayor nivel, lo que nos da como resultado una visión completa de un ecosistema complejo y dinámico en constante interrelación interdependiente y cooperativa en que las especies, más que competir unas con otras, co-evolucionan juntas.

Lo que pretendí en los párrafos anteriores es una breve síntesis  de las evidencias científicas y la crítica ética que se puede realizar en forma aplastante al neodarwinismo que, como se puede ver, no pasa de ser una justificación del status quo de la sociedad capitalista y sus valores, carente de cualquier respaldo científico y de cualquier deseabilidad ética. Afirmar que el ser humano es un ser competitivo y egoísta por verlo interactuar dentro del sistema capitalista equivale a la falacia de Darwin, quien argumentó sus teorías sobre la observación de animales domésticos extraídos de su contexto natural donde el ganadero “selecciona” ejemplares atípicos (por ejemplo monstruosamente grandes) según sus propios fines.

El biólogo Richard Dawkins, ha argumentado la existencia de genes egoístas, lo que resulta otra falacia ya que un gen es sólo una molécula inerte que únicamente cobra sentido en relación con otros formando una estructura más compleja, lo cual nos muestra el condicionamiento ideológico en que se encuentra la ciencia y porque es necesario recuperarla como un terreno de lucha más que comience a respaldar que una sociedad horizontal y cooperativa no es un sueño utópico, sino una tendencia completa presente en todo el ecosistema planetario, lo que implica, entonces, desentrañar qué es lo que sucede en el caso de los seres humanos, que parecen estructurar sistemas sociales que contradicen su propia tendencia evolutiva. Es por eso que analizaremos en una siguiente entrada la empatía, una capacidad presente en humanos, delfines y primates, intentando establecer un fundamento neurobiológico a la idea de apoyo mutuo de Kropotkin y a la estructuración de un sistema social solidario como única posibilidad evolutiva para el ser humano.

Textos recomendados

Máximo Sandin: teoría sintética crisis y revolución http://www.somosbacteriasyvirus.com/sintetica.pdf

Lynn Margulis y su visión de la evolución http://www.jacobita.cl/ciencia/lynn-margulis-su-vision-de-la-evolucion

Lynn Margulis breve resumen de sus ideas http://rebelion.org/docs/139967.pdf

Máximo Sandin: sobre una redundancia: El darwinismo social http://www.somosbacteriasyvirus.com/darwinismosocial.pdf  

La aceptación del concepto de Poder como negación del anarquismo III

Patrick Rossineri (Periódico ¡Libertad! nº 61-62)

Kropotkin, una perspectiva antropológica del poder

Influenciado por la revolución darwinista y las teorías evolucionistas, Piotr Kropotkin tomará al poder desde un enfoque etnológico e histórico, estudiando las transformaciones en sus instituciones políticas y sociales. Para Kropotkin la evolución social presenta siempre una serie de instituciones comunales, de relaciones solidarias, libres e igualitarias, contrapuestas a otras instituciones externas a la sociedad, de pretensiones elitistas, autoritarias, explotadoras y opresivas, cuyo paradigma moderno es el Estado. Como bien señala Nisbet (p. 155), en Kropotkin es perfectamente apreciable el contraste entre autoridad social y poder (autoridad política). En su obra magna El Apoyo Mutuo expone que, la comuna aldeana obraba como la principal herramienta que permitía a los campesinos sobrevivir a la naturaleza hostil mediante los lazos solidarios internos, sino también enfrentar a aquellos sectores que pretendían alzarse sobre la mayoría para reforzar su autoridad e imponer su voluntad. Dentro de la comuna aldeana operaban mecanismos para imponer las relaciones solidarias sobre las relaciones de depredación y autoritarismo (estas observaciones serían confirmadas por investigaciones etnológicas posteriores, en especial por autores como Marcel Mauss, Marshall Sahlins, Richard Lee, Marvin Harris y Pierre Clastres). El habitante de las comunas bárbaras “se sometía a una serie entera y completa de instituciones, imbuidas de cuidadosas consideraciones sobre qué puede ser útil o nocivo para su tribu o su confederación; y las instituciones de este género fueron transmitidas religiosamente de generación en generación en versos y cantos, en proverbios y tríades, en sentencias e instrucciones.”

Las riñas, peleas, disputas y conflictos eran arbitrados por prestigiosos miembros de la comuna, donde se procuraba una reparación de la ofensa y una disculpa, basados en un derecho consuetudinario local. Las disputas entre miembros de la aldea eran de interés comunal, y cuando no se resolvían en la esfera privada, se lo hacía públicamente; este comportamiento tenía la función de restaurar el equilibrio roto por el conflicto: “aparte de su autoridad moral, la asamblea comunal no tenía ninguna otra fuerza para hacer cumplir su sentencia. La única amenaza posible era declarar al rebelde, proscrito, fuera de la ley.” Pero el ir contra el derecho común era inimaginable debido al peso moral de la autoridad comunal, por lo que rara vez se expulsaba a un miembro de una comunidad. Señala Kropotkin que era tan marcada la influencia moral de las comunas aldeanas, que durante la época feudal conservaron la autoridad jurídica sobre los señores, limitando su poder.

Según sostenía Kropotkin, la acumulación de riquezas en manos de una minoría fue el primer paso al surgimiento del poder:

“Detrás de las riquezas sigue siempre el poder. Pero, sin embargo, cuanto más penetramos en la vida de aquellos tiempos -siglo sexto y séptimo- tanto más nos convencemos de que para el establecimiento del poder de la minoría se requería, además de la riqueza y de la fuerza militar, todavía un elemento. Este elemento fue la ley y el derecho, el deseo de las masas de mantener la paz y establecer lo que consideraban justicia; y este deseo dio a los caudillos de las mesnadas, a los knyazi, príncipes, reyes, etc., la fuerza que adquirieron dos o tres siglos después. La misma idea de la justicia, nacida en el período tribal, pero concebida ahora como la compensación debida por la ofensa causada, pasó como un hilo rojo a través de la historia de todas las instituciones siguientes; y en medida considerablemente mayor que las causas militares o económicas, sirvió de base sobre la cual se desarrolló la autoridad de los reyes y de los señores feudales.”

Entonces el poder político surge contra la autoridad social de la comuna y finalmente se impone sobre ella, no tanto por medio de la coerción sino burocratizando y cristalizando las formas antiguas del derecho consuetudinario comunal. Las fuerzas que antes operaban para mantener el equilibrio solidario se convertirían en fuerzas para mantener el orden autoritario recién creado. Esta transformación gradual no se dio de forma necesariamente violenta, ni por la imposición de la fuerza, sino más bien por el surgimiento de poderes definidos dentro de la aldea, siendo el poder jurídico quizás el más influyente.  En su breve estudio El Estado, Kropotkin plantea –con escaso fundamento histórico y antropológico- que poco a poco el derecho comunal se especializó y fue siendo paulatinamente apropiado por algunas familias que se transformaron en especialistas, a los que acudían los aldeanos particulares e incluso las tribus, cuando necesitaban quien arbitre en un conflicto.

“La autoridad del rey o del príncipe germina ya en estas familias, y cuando más estudio las instituciones de aquella época, más claro veo que el conocimiento de la ley rutinaria, de hábito, hizo mucho más para constituir esta autoridad que la fuerza de la guerra. El hombre se ha dejado esclavizar mejor por su deseo de castigar según la ley que por la conquista directa militar. Y así fue como surgió gradualmente la primera concentración de los poderes, la primera mutua seguridad para la dominación, la del juez y la del jefe militar, contra la comuna del pueblo. Un hombre sueña con estas dos funciones y se rodea de hombres armados para ejecutar las decisiones judiciales, se fortifica en su hogar, acumula en su familia las riquezas de la época – pan, ganado, hierro – y poco a poco impone su dominio a los campesinos de los alrededores. Y el sabio de la época, es decir, el hechicero o el sacerdote, no tardaron en prestarle apoyo y en compartir la dominación, o bien, añadiendo la lanza a su poder de mago, se sirvieron de ambos en provecho propio.”

En este último párrafo de Kropotkin es claramente apreciable la influencia de Etienne de La Boetie, autor del célebre “Discurso sobre la servidumbre voluntaria”. La pregunta que se hacía el francés era por qué los hombres -habiendo nacido libres- se sometían a la autoridad voluntariamente, sin necesidad de mediar la coerción; y es precisamente Kropotkin quien intenta dar con la respuesta al estudiar el surgimiento del poder político y del Estado moderno. Como se puede apreciar, la noción de Poder que tenía Kropotkin era bastante más compleja que la identificación lisa y llana con coerción, tal como supone Beltrán Roca Martínez.

Es necesario aclarar que el enfoque científico que intentó darle Kropotkin a sus investigaciones, con el desarrollo de la investigación etnográfica, la antropología cultural y la teoría social quedó obsoleto, precisamente por el carácter provisorio de todo estudio científico. Sin embargo, las ideas de Kropotkin influenciaron a otros autores posteriores como Alfred R. Radcliffe-Brown, Pitirim Sorokin y Ashley Montagu, entre otros, que profundizaron algunos de sus enfoques. Por otro lado, la visión de Kropotkin supo presentarse en los albores del siglo XX, como una refrescante alternativa al historicismo alemán de corte hegeliano, cuya expresión más célebre fue el actualmente naufragado materialismo histórico de Marx y Engels.

El poder en la filosofía de Landauer

“El Estado es una situación, una relación entre los hombres, es un modo de comportamiento de los hombres entre sí; y se le destruye estableciendo otras relaciones, comportándose con los demás de otro modo”. Lejos del historicismo y el sociologismo de Kropotkin, esta afirmación de Gustav Landauer muestra una perspectiva muy original sobre el poder, la autoridad y el Estado. Para Landauer el Estado es una relación, donde se impone la coerción, y que se opone a otro tipo de relación, que denomina pueblo, donde la asociación voluntaria, solidaria y descentralizada son la regla. Esta última existe de hecho en todas las sociedades, es la forma de asociación natural que une a los hombres y mujeres, pero que no ha conformado todavía una federación u organización superior, “un organismo de innumerables órganos y miembros”, donde reside el espíritu del socialismo. Para Landauer el socialismo no es algo nuevo, sino algo que ya existía anteriormente dentro de la comunidad, sometida y soterrada por el Estado y en contra del Estado. Esta forma de relación  del pueblo convive con la forma de relación Estado, aunque por fuera y aparte de ésta. Según esta interpretación, el socialismo es siempre posible, en todo momento histórico y espacio geográfico, siempre que los hombres así lo deseen y lo realicen; o igualmente imposible, si los hombres no lo quieren.

Esta relación antagónica entre Estado y comunidad, según sostiene Martin Buber [i], no se trata de la alternativa Estado o no-Estado: “Si el Estado es una relación que, en realidad, sólo se destruye al establecer otra, se destruye precisamente con cada paso hacia la nueva relación.” La base del Estado (la coacción legal) es la incapacidad de los hombres para unirse voluntariamente en un orden justo. Pero el alcance del Estado sobrepasa esta base coactiva y constituye un plus-Estado, que se perpetúa en el tiempo y se niega a reducirse aún cuando aumente la capacidad de un orden voluntario de las personas. El poder acumulado por el Estado no se retira si no es obligado a hacerlo; pierde su base racional original que se justificaba en la incapacidad de la sociedad de sostener un orden voluntario justo y se convierte en poder puro, el poder por el poder mismo, donde lo muerto domina a lo vivo.

El avance y el crecimiento de las comunidades (y las personas), con las uniones y federaciones de éstas renuevan la estructura orgánica de la sociedad, suplantando y destruyendo al Estado. La coexistencia de la sociedad y el Estado no implica la aceptación del reformismo o el gradualismo hacia la consecución del socialismo, sino una dialéctica donde cada paso constructivo hacia la anarquía es un paso hacia la destrucción del Estado. Según argumenta Buber, tanto para  Landauer como para Proudhon “una asociación sin espíritu comunitario suficiente, suficientemente vital, no sustituye al Estado por la sociedad, sino que lleva en sí misma al Estado, y lo que hace no puede ser otra cosa que Estado, o sea: política de poder y expansionismo, sostenidos por una burocracia.” Para Landauer no hay que esperar a que llegue la revolución para realizar la finalidad de la Anarquía; más bien, la Anarquía y el Socialismo se hacen sobre la marcha, son medio y fin al mismo tiempo.

Como dijimos, la perspectiva de Landauer toma al Estado como una forma de relación entre los hombres, es decir, una sociedad estatal está conformada por relaciones de poder entre sus miembros, de dominación, que se expresa en varias facetas al mismo tiempo: relaciones de poder político, religiosos, cultural, económico, etc. Landauer consideraba la sociedad medioeval como predominantemente autónoma, donde se entrelazaban los diversos grupos y comunidades sin conformar un poder político centralizado. “En contraposición al principio del centralismo y del poder político, que hace su entrada allí donde ha desaparecido el espíritu comunitario, (…) la Edad Cristiana representa un grado de civilización en el que coexisten, una al lado de la otra, múltiples estructuras sociales especificas, que están impregnadas pos un espíritu unificador y encarnan una colectividad de muchas autonomías libremente vinculadas.” Esta situación cambiaría radicalmente durante el Renacimiento y surgimiento del absolutismo europeo, precursores del Estado-Nación moderno, el nacionalismo y el capitalismo.

Precisamente, si el poder del Estado está vinculado a lo absoluto, el socialismo estará alejado de lo absoluto. En este sentido, el socialismo es la creación continua de comunidad dentro de la familia humana (Buber, pg. 81). Y en contraposición, el poder político es la creación continua de Estado en la sociedad humana. Lejos de postular la creación de un poder popular para alcanzarla Anarquía, Landauer propugnará la creación de relaciones comunitarias con ese mismo fin.

 


[i] Caminos de Utopía, FCE, 1991, Buenos Aires, pg. 68.

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