¿Esos veganos quieren llevarnos a la ruina?

Este mismo otoño, ocurría algo no muy novedoso: eran liberados unos tres mil faisanes de una granja de Macotera (Salamanca). Para mí -me permito hablar en singular, pues esto es, en cierto sentido, personal- era otra acción exitosa por la liberación animal de la que tenía noticia. Pero tuve noticia de ello por un conocido, al que tengo en buena estima, que es familiar de los criadores de faisanes en cuestión y que estaba más que furioso por la noticia y más que asombrado de saber que existía algo como el Frente de Liberación Animal. Ver algo así y ver la distancia de ideas entre ambos me hizo ver aún más la importancia de abordar esa misma distancia.

Creo que somos unas cuantas las que tenemos la impresión de que cada vez se habla más de veganismo, pero no tanto de liberación animal, que es el principal corazón del veganismo. En esta misma web lo hemos visto a veces: está claro que las antiespecistas aspiramos a acabar, entre otras cosas, con la ganadería y la pesca, pero no tan claro qué queremos a decir a quienes directa o indirectamente dependen de ellas y que, en su mayoría, pertenecen a nuestra misma clase, la clase oprimida.

¿Qué proponen las antiespecistas a quienes viven del especismo?

El antiespecismo explica a las personas especistas -y todas o casi todas lo hemos sido durante años y años- que los animales de otras especies son más cercanos a nosotros que a los demás seres vivos (vegetales, hongos, etc.) y que en ningún caso son cosas, lo que lleva a la necesidad de darles un status moral y jurídico que sea más cercano al nuestro, considerarles en función de lo que son y no de lo que nos parece hacer con ellos. Suscita resistencia que a una le pidan que se cuestione sus relaciones con los demás animales, cosa que implica, para empezar, nada menos que dejar de comer carne y pescado (algo así como una tragedia inconmensurable, a juzgar por algunas reacciones). Cuando se trata de una persona que vive de ello, la cosa va más lejos: le estamos llamando a renunciar a su sustento del momento, el cual, a menudo y para colmo, es un trabajo heredado en la familia, algo casi tan difícil de poner en duda como el lugar en que vive o el color de su pelo.

Partiendo del antiespecismo anarquista -que es el único que entendemos y defendemos-, nos encontramos con la dificultad de explicar a otras libertarias qué proponemos exactamente. Suponiendo que podamos y queramos seguir venciendo cada vez más resistencias o, como mínimo, que queramos hablar a quienes estén dispuestas a escucharnos, aunque no sepan si posicionarse con o contra nosotras, ¿qué queremos decirles?

En realidad, un sistema comunista libertario y no especista no sería tremendamente distinto de otras formas de entender el comunismo libertario tal como lo hacemos hoy (en lo que el anarquismo ha evolucionado hasta hoy: consciencia de los límites materiales y energéticos de la economía, de la falta de neutralidad del saber y de la técnología, etc.).

Est articulista entiende que la base sería el individuo soberano en el seno de una comunidad también soberana. Comunidades soberanas que seguramente tenderían a ser mucho más pequeñas que las grandes ciudades actuales: estas cubren superficies inmensas que obligan a recorrer distancias absurdas, con el consecuente gasto de tiempo x energía (cuanto menos de lo uno, más de lo otro) que responde a lo que el mercado empujó a hacer a nuestros antepasados (emigrar a la ciudad, hacerla crecer, desarrollar medios de transporte rápidos) que a algún tipo de necesidad. Tampoco vemos cómo se podría creer una verdadera comunidad, con verdaderos lazos humanos, entre cientos de miles o millones de desconocidos. Hablamos de soberanía política para tomar decisiones, pero también de soberanía alimentaria y, en definitiva, económica: cada comunidad tendría que compensar los límites de lo que se encuentre en su territorio y trocar con otras, lo más cercanas que sea posible, aquello que les sobrase por aquello que les faltase. Y hablamos de una economía sin salario, con altísima rotación en las tareas y poca especialización (no cualquiera vale para cirujano, pero la mayoría de trabajos requieren una cualificación escasa o adquirida mediante la práctica) sin apenas servicios y cuya industria y construcción probablemente se basaría antes en la reparación de lo ya fabricado o construido que en la fabricación o construcción de cosas nuevas. De todos modos, el pricipal sector probablemente volvería a ser el primario, en este caso, en forma de agricultura y recolección. En el estado de devastación al que la agroindustria ha llevado al suelo (mención especial para la forrajera, la destinada al consumo de ganado para que sea, a su vez, consumido por nosotras) la desurbanización mencionada es especialmente importante: todo el suelo y toda la vegetación son pocas para intentar dejar a los ecosistemas reponerse del maltrato al que han sido sometidos. En este sentido, no sólo el respeto por los demás animales nos pone contra la ganadería, la preocupación por el envenenamiento del suelo por los purines nos pone contra la ganadería intensiva y especializada desde ya (comparemos la cantidad de cerdos que viven en una granja media y el territorio que ocupan: hablamos de fincas básicamente regadas con el orín de los cochinos, cosa que se reproduce a gran escala en zonas de Segovia o del interior de Catalunya, sin ir más lejos).

La agricultura sería fundamental, pero no podrá ser la de hoy día, no por mucho tiempo. El mercado ha empujado a la agricultura al envenenamiento generalizado mediante pesticidas y a los monocultivos que empobrecen el suelo y convierten algunas plagas en catástrofes, sería conveniente que la agricultura se fuera emancipando de esos lastres y tendiera a la rotación en función de lo que las diferentes especies hacen a cada suelo (y del suelo en sí: no todas las tierras sirven para el regadío, asumámoslo). En todo caso, la recolección iría de la mano de la agricultura. Muchas especies comestibles de plantas y hongos se pueden encontrar de manera salvaje y podrían consumirse de manera razonable, como han hecho históricamente comunidades de todo tipo; de hecho, hoy día solemos consumir un puñado de especies particularmente interesantes, pero históricamente se han consumido unas siete mil especies vegetales (si consideramos todo el planeta) y la inmensa mayoría de las especies comestibles (más de treinta y cinco mil)  no son nada o casi nada comidas, si bien a veces se come una parte (frutos, por lo general) y se ignoran otras que pueden también ser comestibles (raíces, tallo, hojas).

¿Hoy día se puede avanzar algo en esta dirección?

Hoy día, siendo cuatro las anarquistas y antiespecistas y dos las que estamos por ambas cosas, por así decir, probablemente lo que se pueda avanzar sea poco tirando a casi nada, pero eso ya es más que nada. El trabajo, a día de hoy, podría seguir en paralelo (en el caso del antiespecismo, denunciar las industrias ganadera y pesquera, la experimentación en animales, la caza deportiva, etc.; en el caso del anarquismo, la inserción en el ámbito sindical, en el movimiento por la vivienda, grupos de apoyo mutuo, por la asistencia sanitaria universal, etc., aunque también la elaboración y difusión de consignas y planteamientos explícitamente anarquistas). No obstante, toda confluencia puede ayudar a tender puentes que harán falta, sea el apoyo a las plantillas en conflicto de empresas especistas (en este momento, en el caso de la región española, existe el de Servicarne) o la puesta en contexto de posiciones geopolíticas respecto de intereses industriales pesqueros y del expolio de caladeros (¿qué hacen pesqueros españoles en aguas marroquíes? ¿y en aguas que administra Marruecos, pero que son reivindicadas por la resistencia saharaui? ¿y qué hacen en aguas somalíes? ¿alguien cree que todo esto no tiene contrapartidas y repercusiones?), por poner dos ejemplos.

Más allá de esto, aumentar la inserción social de las anarquistas habrá de aumentar la (especialmente escasa) inserción social en el ámbito rural. En la medida en que el tejido social, incluido el apoyo mutuo material, haga menos acuciante la necesidad de dinero procedente de estas actividades, la presión capitalista se aflojará y, además, si bien no se les proporcionaría un apoyo en un sentido proteccionista en que se suele pensar (mayores, ni siquiera, iguales subvenciones supraestatales o estatales) menos aún se haría esto con quienes les hacen la competencia desde la gran industria intensiva. Si conseguimos una presencia relevante entre asalariadas y pequeñas propietarias de estos sectores, tendrán que saber que no queremos dejarlas tiradas, sino facilitarles y acompañarles en algo que entendemos necesario antes o después: el desmantelamiento y reconversión de sus actividades a la agricultura, recolección, reforestación y demás.

Entrevista a la asamblea antiespecista de Madrid

Ciertos temas son muy relevantes para el movimiento libertario, ya sea por necesidad, por desconocimiento, o por actualidad. El veganismo y antiespecismo son, sin duda, dos de estos temas que han de ser tratados, analizados, y debatidos en el proceso de creación de un mundo justo y libertario. A continuación os presento una entrevista que realicé a la Asamblea Antiespecista de Madrid.

1) Lo primero daros las gracias por dedicarnos este tiempo. Empecemos por lo más obvio, ¿qué es la Asamblea Antiespecista de Madrid? ¿Cuándo, cómo, y por qué nace?

La asamblea antiespecista de Madrid nació hará ya unos tres años, a finales de 2009. Surge de la necesidad de varias personas de formar un colectivo para tratar el problema de la explotación animal y el especismo, fuera de las organizaciones que ya había, organizándonos de manera horizontal y asamblearia. Veíamos necesario en su momento y seguimos viéndolo, que hay que informar y fomentar la lucha por la liberación animal.

Hay aún un gran desconocimiento de lo que le sucede a los demás animales, a que son tratados como recursos como si carecieran de la capacidad de sentir. Y nuestro trabajo se centra en visibilizar este problema, en que la gente sea consciente de que tras su plato de comida antes había un animal que fue llevado al matadero. Pero no solo nos quedamos en el ámbito alimentario, como antiespecistas, creemos en la no utilización de los demás animales en ninguna parcela de nuestra vista, es decir, somos contrarios al uso de animales en espectáculos, en vestimenta, en experimentación animal, etc.

Animamos a que la gente adopte como forma de vida el veganismo, ya que consideramos que es el primer paso y más directo, para dejar de colaborar en el uso de los demás animales.Nos declaramos, además, abolicionistas, es decir, no buscamos ningún tipo de mejora en el uso que se le da a los animales, queremos y buscamos su total liberación, no queremos jaulas más grandes ni mejores cuidados, ya que esto no haría otra cosa que perpetuar el sometimiento que sufren los animales, indiferentemente de sus condiciones.
Queremos su libertad, sin ningún tipo de concesión.

Nuestro trabajo se centra básicamente en informar a la gente. Esto lo hacemos mediante información escrita, a través de nuestras webs (www.acabemosconelespecismo.com, www.acabemosconlaexperimentacionanimal.com, www.acabemosconlatauromaquia.com); proyectando vídeos sobre explotación animal; visibilizando mediante protestas la explotación que sufren los animales (como las campañas que hacemos cuando es temporada de circo), y dando charlas. La primera charla que dimos, fue por el 2010, con el nombre “Liberación Animal desde un punto de vista anarquista” de la que salió un libreto llamado “La misma Libertad” (para descargar http://es.scribd.com/doc/47090833/La-Misma-Libertad). Y recientemente hemos dado otra, llamada “En ese sitio maldito donde reina la tristeza…Reflexiones sobre las cárceles de animales humanos y no humanos.”, de la que al igual que la anterior, saldrá un libreto con todo el contenido de la charla ampliado.

Otra de las cosas que hicimos, tras reflexionar sobre por qué dentro del anarquismo y los centros sociales aun se seguía comiendo y vendiendo carne y otros derivados de animales, fue una carta dirigida a los centros sociales, explicando porque según nuestra postura no veíamos compatible que en un espacio liberado se vendiera productos que vienen de la explotación animal e invitando a los centros sociales a debatir sobre ello con nosotrxs, a decir verdad no tuvo mucha acogida, casi ningún centro social nos contestó (lo enviamos por email) y nunca llegamos a tener un debate. Más tarde modificamos esa misma carta, individualizándola, y de nuevo explicando nuestra postura frente al consumo y venta de animales en los centros sociales, y también a como a veces se acoge esa postura como colectivo (se deja de vender carne en esos espacios) pero sus integrantes la siguen consumiendo. Queríamos saber porque se daba ese fenómeno, aunque de nuevo, no llegamos a tener ningún debate como nos hubiera gustado.

Por último comentar que también salimos todos los domingos por la mañana a la conocida plaza de Tirso de Molina de Madrid, donde bajamos material gratuito y libros, y animamos a que la gente pregunte y debata con nosotrxs.

2) ¿Qué nos podéis contar sobre el funcionamiento ordinario de la asamblea? ¿Cómo funcionáis?

El funcionamiento de la asamblea, como he podido explicar brevemente en la pregunta anterior, consiste en organizarnos horizontalmente y como bien describe nuestro nombre de manera asamblearia, reuniéndonos todas las semanas. Las decisiones son valoradas por cada uno de nosotrxs, sin jefes ni portavoces que dirijan o tengan opiniones que pesen más que las de los demás.

Somos conscientes de que esa manera de organización puede hacernos caminar más lentos (ya que sabemos que es más rápido y fácil seguir las ordenes de una sola persona sin pensar por unx mismx), pero encontramos esta manera la más coherente con nuestras ideas y al fin y al cabo la que mejor se adapta a nosotrxs y a nuestra lucha. También el hecho de ver las diferentes posturas e ideas de cada unx hace que las propuestas se complementen, ya que cada unx de nosotrxs lo enriquece con su manera particular de ver y hacer. Además, con el tiempo, hemos ido puliendo nuestra forma de trabajo y nuestra forma de relacionarnos dentro de la asamblea, lo que hace que hayamos encontrado (y sigamos encontrando) la manera en que más agusto nos encontramos para trabajar.

También, por explicar un poco más personalmente nuestro funcionamiento, solemos hacer cada año una valoración, a modo de autocrítica, para ver nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles, valoramos si hemos conseguido los objetivos que nos hemos propuesto, que nos ha faltado, que hemos mejorado, etc. Así como, los objetivos y mejoras para el año siguiente. Esto, junto con las ganas que le ponemos cada unx, es lo que hace que poco a poco vayamos creando los lazos necesarios para trabajar de una manera efectiva entre nosotrxs.

Otra de las cosas que hacemos a nivel interno y que valoramos mucho, son debates concretos sobre particularidades de la lucha por la liberación animal que no tenemos del todo claro (ni a nivel personal ni a nivel de grupo), con ello de nuevo, crecemos como asamblea (y por supuesto, también a nivel individual).

Por último, decir que creemos en la acción directa como medio de conseguir nuestros fines, es decir actuamos sin ningún tipo de intermediarios y no pretendemos en que la situación de los demás animales se cambie mediante leyes, si no que somos nosotrxs, la gente de a pie, la que tiene que tomar las decisiones para que los demás animales dejen de ser explotados.

3) Se podría decir que el veganismo y los derechos de los animales son los dos elementos que justifican vuestra existencia como asamblea. Desde vuestra postura, ¿qué le contestaríais a una persona que os preguntara por qué priorizar esta lucha sobre otras cosas como la crisis actual?

Tal y como nosotrxs lo vemos, no se trata de priorizar la liberación de los demás animales a la humana, sino de extender la idea de libertad, incluyendo en nuestra lucha a miles de millones de individuos que, como nosotrxs, sufren las consecuencias del sistema en que vivimos. Cuantos menos límites pongamos a esa lucha y a esa idea de libertad, más fácil será abarcarlo todo.

Por otro lado, este tipo de preguntas supone un falso dilema, como si las diferentes luchas fueran incompatibles. Igualmente podrían preguntarnos por qué priorizar la crisis actual, cuando en África hay miles de niños muriendo de hambre… Esto es todo una misma guerra, que para poder ganar debe ser combatida en todos los frentes. Si luchamos por cambiar el mundo, luchamos por cambiar el mundo, y no sólo la parte que nos afecta. Es lógico que cada unx dedique su tiempo y su energía a pelear en el frente que le sea más cercano o le toque más la fibra, sin que eso implique necesariamente dejar de participar en otras luchas y proyectos.

La particularidad de este frente para nosotrxs es que la explotación animal es un problema de extrema urgencia, por la cantidad de sufrimiento y muerte que genera, por la cantidad de seres a los que afecta (individuos que carecen de herramientas para luchar por sí mismos) y, sobre todo, por lo olvidado y aceptado que está a pesar de encontrarse estrechamente relacionado con nuestra propia opresión.

Dentro de la lógica del capitalismo, el estatus de los individuos que pertenecen a otras especies es aún peor que el nuestro. Son considerados mercancías, propiedades, meros recursos a nuestra disposición. La crisis actual no es sólo un problema puntual, sino la consecuencia de este sistema que legitima y perpetua valores como la autoridad, la dominación, el consumismo y, en definitiva, la explotación de unxs para el beneficio de otrxs. Creemos que si estamos en contra de estos valores, no deberíamos reproducirlos en nuestras relaciones con los demás animales, dedicarnos a justificar su situación y a erigirnos, en última instancia, en sus explotadorxs. Creemos firmemente que para acabar con todas esas ideas e instituciones que nos oprimen, es necesario también acabar con el opresor y dominador que llevamos dentro, en lugar de seguir participando de ello y mirar hacia otro lado.

4) Muchas personas anarquistas se preguntarán qué tiene que ver el veganismo con la revolución social que buscan. ¿Cómo se relaciona el veganismo con la lucha política por la emancipación humana? ¿Por qué el anarquismo se debería interesar por estos asuntos?

Para empezar el anarquismo se opone a toda autoridad, jerarquía o dominación. Partiendo de esta base nosotrxs entendemos que lxs demás animales deben estar incluidxs en esta afirmación.

Por otro lado, aclarar que la Liberación Animal (en la que nosotrxs incluimos la Liberación humana) no es lo mismo que el veganismo: La Liberación Animal requiere necesariamente del veganismo, pero el veganismo sólo abarca una parcela de la liberación animal. El veganismo es acción directa, un cambio que empieza en unx mismx y que supone rehusar el consumo de productos animales en cualquier ámbito de nuestra vida y, en consecuencia, el frontal rechazo de la explotación animal.

El veganismo se relaciona con la lucha política por la emancipación humana tanto en cuanto integra la lucha por la liberación animal. Cuando hablamos de Liberación animal de lo que estamos hablando, en última instancia, es de la lucha por la libertad que, consideramos, va más allá de las especies.

Nosotrxs creemos que el anarquismo, por su propia esencia, es un conjunto de ideas en constante evolución y debate.
Independientemente de la consideración que lxs teóriquxs anarquistxs hayan tenido por lxs demás animales, las ideas evolucionan y se enriquecen y el anarquismo también se contagia de ideas y prácticas que no necesariamente estaban vinculadas en su origen, siempre y cuando éstas concuerden con las ideas y los principios básicos del anarquismo, ideas y principios con los que, a nuestro entender, la Liberación animal se compagina perfectamente.

De hecho, en gran medida el movimiento por la liberación animal sí que tiene una conexión histórica con el anarquismo y los entornos libertarios. Por poner algunos ejemplos, Ronnie Lee ideó la forma organizativa del Frente de Liberación Animal basándose en los grupos de afinidad de lxs anarquistas «españolxs» de principios del siglo XX; la presencia y participación en la liberación animal de gente involucrada en colectivos anarquistas es una constante desde que, a finales de los 60, comienzan los sabotajes a la caza del zorro; la similitud de prácticas y enfoques a la hora de poner en marcha estrategias de acción directa es más que evidente… Creemos que las cosas están bastante claras para quien tenga el interés de pensar sobre ellas.

5) En un plano menos teórico, ¿qué pueden hacer les anarquistas interesades por los derechos animales?

Bueno, si se nos permite nos gustaría hacer una pequeña puntualización respecto al término «derechos animales». Dentro del ámbito anarquista la palabra «derechos» puede producir cierto rechazo al ser algo asociado al sistema legal, por tanto judicial y, muchas veces, penal. Nosotrxs mismxs hemos debatido bastante sobre este tema y queríamos compartir nuestra postura. Es cierto que todxs reconocemos a lxs demás ciertos derechos, lo llamemos como lo llamemos. El derecho a la vida, a decidir sobre tu propio cuerpo, a la libre circulación, etc., son cosas comúnmente aceptadas dentro del anarquismo. Nosotrxs defendemos que lxs demás animales tienen derechos morales que deben ser reconocidos por un número de personas cada vez mayor. En el terreno legal no entramos, ese es territorio del/a enemigx. Y por eso, por ser un término que puede dar lugar a confusión, preferimos hablar de respeto para los demás animales o de liberación animal.

Y dicho esto, sobre qué pueden hacer lxs anarquistas al respecto, el límite lo marcarán la creatividad y las capacidades de cada unx. El movimiento por la liberación animal hasta ahora se ha dedicado principalmente a la difusión de información sobre la situación de explotación de los demás animales, a extender las ideas antiespecistas, a rescatar o liberar a animales encerrados, a boicotear, sabotear y presionar a quienes se lucran con la explotación animal para que dejen de hacerlo, o a promover otras formas de relacionarse con los demás animales. Hay cosas que puede hacer una persona sola, otras que se pueden hacer entre muy poquitxs y otras que requieren de un grado de organización más complejo. Hay tareas más técnicas, otras más sencillas, unas más arriesgadas y otras menos… Como en toda lucha, se necesita de muchas herramientas que se complementan entre sí (y, como en toda lucha, es fundamental tener esto claro y no creerse que lo único que vale es lo que unx hace).

Si eres anarquista y crees que los demás animales merecen ser libres, puedes empezar cambiando algunos de tus hábitos (por ejemplo la dieta o dejar de utilizar determinados productos) y puedes fomentar el debate en tu entorno. Ya hay algunos colectivos funcionando, puedes contactar con ellos y fomentar la creación de lazos. También puedes buscar gente con tus mismas preocupaciones y pensar cómo podéis aportar vuestro granito de arena a esta lucha. Si no encuentras esas afinidades, hay bastantes cosas que puedes hacer incluso tú solx. Lo importante es hacerlo con sinceridad, humildad y lo mejor que se pueda.

6) En la Red circulan varias posturas escépticas con respecto al veganismo: que si los productos veganos son más caros, que si el veganismo es una opción para gente con dinero, que si la explotación capitalista también se da en estos círculos… ¿Qué opináis al respecto? ¿Qué le diríais a estas personas?

Creemos que lo primero que debe quedar claro es que el veganismo no es un fin en si mismo, sino un medio para la liberación animal. Es una acción directa contra la explotación animal, quizá una de las más importantes y poderosas porque eres tú quien decides que no quieres contribuir con la explotación animal y dejas de hacerlo sin esperar a que el resto haga algo, sin esperar a que cambien las cosas tú ya lo estás haciendo y eso influye en el cambio.

La alimentación vegana se basa en la ingesta de cereales (pan, arroz, pasta, avena, etc), como fuente principal de carbohidratos, todo tipo de verduras y frutas, legumbres, como fuente principal de proteínas, frutos secos y aceites vegetales, como el de oliva.

Respecto a lo caro- barato, nos gustaría hacer una breve reflexión; no siempre lo barato es lo mejor, hay productos muy baratos que conllevan mucha explotación humana y no humana y además puede que no sean muy buenos para nuestra salud. Solemos tener la idea que las cosas caras son de «pijos» y no nos paramos a pensar que la mayoría de las veces los procesos productivos más justos son más caros por el hecho de que las personas que participan en ellos no están tan salvajemente explotadas. Pensamos que muchas veces es mejor comerse un plátano, ecológico y de un grupo de consumo, por ejemplo, que comprarse 3 por ese mismo precio en el Mercadona.
Muchas veces buscamos comprar cosas más baratas para poder consumir más. Compramos muchas cosas que pueden ser prescindibles en nuestra vida, aquí cada uno tiene que valorar que es lo que necesita realmente y en que que quiere gastar el dinero.

Es cierto que el mercado capitalista se va adueñando de todo y allá dónde ve mercado lo explota; como puede ser el caso con la aparición de muchos productos veganos, que realmente los puedes elaborar tú mismo o simplemente son caprichos o chucherías sin los que se puede vivir.

Cómo decíamos al principio el veganismo es un medio para la liberación animal, todos somos animales por lo que nosotrxs como veganxs también nos preocupamos de la explotación humana y de la tierra, creemos que esta es la actitud congruente. Es verdad que en esta sociedad es muy difícil no consumir algo que no lleve explotación de ningún tipo. Prácticamente en cualquier producto en el que pensemos podemos encontrar explotación de una manera o de otra, por ello de lo que se trata es de ser conscientes de lo que consumimos, evidentemente cuanto menos se consuma mejor y cuando consumamos pensar en cómo lo hacemos y que es lo que produce menos sufrimiento, muerte y explotación.

Decidir vivir así, siendo consciente y cuestionándose las cosas en cada momento no es fácil en una sociedad como la nuestra llena de “falsos colores y brillos” que atraen, que nos llevan a lo cómodo y al no pensar, hacía dónde nos quieren llevar. Qué sea difícil no significa que no se haga y que cada unx llegue hasta dónde vea, hasta dónde quiera llegar siendo congruente. Sinceramente, muchas veces este tipo de argumentos que comentas son solo excusas que algunas personas se dan para no practicar el veganismo.

7) Vamos a ir finalizando esta entrevista. Sabéis que existe todo un discurso anti-ecologista, incluso en eso que llamamos “izquierda”, que identifica la lucha por los derechos animales como “cosas de hippies sin conciencia política.” ¿Qué diríais al respecto? ¿Pensáis que hoy por hoy el veganismo y la defensa de los derechos animales es cosa de gente “sin conciencia política”?

Somos conscientes de que alguna gente no considera la lucha por la liberación animal como parte de «la revolución». Pero si no reconocemos la opresión que están sufriendo los demás animales, ni nos reconocemos nosotrxs mismxs como opresores, seguiremos fomentando la misma explotación contra la que luchamos. No creemos que admitir a lxs demás animales en nuestro círculo de consideración sea algo subordinado a un cambio en las estructuras sociales, sino que para acabar con la opresión es preciso atajarla en todos sus frentes. Igual que la lucha contra otras opresiones como el sexismo y el racismo, cada vez más se incluyen como parte de una visión y una práctica holísticas, el antiespecismo sitúa a más individuos en el marco a liberar. Por otro lado, también sabemos que hay gente que es vegetariana únicamente por una cuestión de salud, e incluso gente que estando en lucha por la liberación animal, olvidan realizar una crítica de raíz al sistema capitalista, del que la explotación animal no es más que un síntoma. Por ello creemos que no hemos de perder de vista nunca las bases explotadoras de esta civilización, ni tampoco olvidar cada una de las opresiones concretas que conforman su cotidianidad.

8) Bueno, muchas gracias por dedicar este tiempo a les lectores de Regeneración. Si tenéis algo más que añadir, por favor, sentiros libres de hacerlo ahora. Gracias una vez más y salud.

Pues nada, queremos aprovechar para daros las gracias a vosotrxs por ofrecernos este espacio para permitir expresarnos y por dedicar un espacio al tema de la Liberación Animal. Os deseamos mucha suerte y ánimo con el proyecto y si alguien se quiere ponerse en contacto con nosotrxs, puede escribirnos a esta dirección de correo electrónico: lamismalibertad@gmail.com

Un saludo.