El «rotu» como arma

Me he comprado un edding. Contagiado del grito rebelde de los tachones y los mensajes tan lúcidos como espontáneos para hacerlos inmutables, por mucho que los borren. He decidido formar parte de esa labor colectiva de memoria y reproche. ¿A qué me refiero? Intentemos ser concretxs: entre otros ejemplos, nos meten sus cánones de belleza hasta en la sopa y la publicidad – propaganda encubierta – la encontramos incluso en el transporte público.

En Madrid, desde donde escribo, podemos encontrarnos uno de los experimentos mundiales del mercantilismo que tanto modifica nuestro paisaje cotidiano y se nos clava a cada trayecto: el acuerdo comercial que nombra a la línea 2 de Metro con el nombre de la compañía Vodafone (previsto durante 3 años desde mayo del 2013). Quienes viajamos en metro hemos visto cómo el rechazo del momento se ha prolongado en el tiempo hasta ahora en forma de pegatinas, pintadas, uso de disolventes, etc. dejando así clara nuestra negación. Y es que en el momento en que la imposición del cambio hacia un horizonte cosificador deja de apreciar una resistencia a ojos del colectivo, ésta se nos muestra vencedora y dicho cambio aparentemente inevitable. Parece que todxs hemos aceptado con resignación.

Por eso he decidido unirme a la guerrilla del simbolismo que se ejerce desde las sombras a las que no llega su panóptico. Y añadir el rotu a mis armas. Es una manera de recordarnos que no estamos solxs, de pervivir la resistencia a la inercia que mancha lo cotidiano hasta el último resquicio y la última sutileza.

Perro Afgano

LOMCE: Recortes, españolismo y mercantilización

El pasado 3 de diciembre se publicó el nuevo borrador de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), redactada por el Ministerio de Educación, al frente del cual se encuentra Jose Ignacio Wert. Esta contrarreforma educativa viene marcada por los siguientes puntos:

Primero, en la redacción del borrador se ha consultado únicamente a la educación concertada y a los obispos de la Iglesia Católica. Como en el resto de reformas educativas (LOGSE, LOE) y universitarias (LOU, Bolonia) que hemos sufrido, no se ha tenido en cuenta la opinión y las necesidades de los colectivos afectados.

Segundo, el proceso de mercantilización de la educación debido a la reducción en la financiación pública. Bajo el eufemismo de la autonomía se impone a los colegios e institutos financiarse en el mercado, pasando a depender económicamente de convenios y contratos con empresas privadas. Además, la gestión económica se deja únicamente en manos del director del centro, ya que el consejo escolar pasa a ser un mero órgano consultivo. En esa línea, ya desde la educación primaria se intentan inculcar valores basados en la cultura empresarial. En la ESO se llega a ofertar una optativa llamada “iniciación a la actividad emprendedora y empresarial” con el mismo peso que asignaturas como música o plástica.

En tercer lugar, se instituye un trato preferente a los centros privados. Los centros concertados y/o segregados por sexos mantienen sus ayudas a pesar de la reducción de recursos en la educación pública. Como dato a tener en cuenta, sólo un 25% del alumnado asiste a colegios privados.

Por último, se centralizan los contenidos académicos mediante la ampliación de los contenidos comunes en todas las comunidades autónomas. Como consecuencia se relega a la categoría de optativa no evaluable las lenguas cooficiales. Además de ofrecer dinero público a los padres para recibir enseñanza privada en castellano. De este punto se desprende  un intento claro de, en las palabras del propio ministro, españolizar al alumnado.

En definitiva, podemos resumir este borrador como un intento de transmitir mediante la escuela una marcada ideología capitalista y conservadora.

Para más información, adjuntamos un análisis de la LOMCE (diciembre 2012) realizado por los compañeros de Frente Estudiantil y Social:
analisis LOMCE