El neomaltusianismo: una batalla social del anarquismo no reconocida

Si pensamos en el reflejo en la práctica del anarquismo probablemente las primeras imágenes que nos vendrán a la cabeza serán la participación de las milicianas en el frente de la Guerra Civil, las colectivizaciones de tierras en Aragón, la actividad anticlerical y, más frecuentemente, los centros ociales ocupados y el activismo anticarcelario o antiespecista.

Sin embargo, no se tiene tan presente que el anarquismo es responsable de la primera difusión de medios anticonceptivos y contraceptivos en el estado español, medio siglo antes de la revolución sexual del mayo del 68 que llevó a la generalización de estas medidas en Occidente.

Así, a comienzos del siglo XX, figuras tan destacadas del anarquismo hispano como el teórico Anselmo Lorenzo, el pedagogo Ferrer i Guardia o Mateo Morral, conocido por intentar atentar contra la vida de Alfonso XIII, participaron en la difusión de los anticonceptivos y del neomaltusianismo.

Esta última teoría nace como una reformulación de la teoría de Malthus, un economista británico que defendía que, mientras el crecimiento económico seguía una progresión aritmética (x2, x3, x4,…) la población crecía a ritmo geométrico (x2, x4, x6,…) y, para paliar este desajuste, proponía el retraso de la edad de matrimonio y la supresión de toda ayuda social a lxs desfavorecidxs.

De este modo, este personaje que aparece en los manuales de los libros de economía como un simpático padre de la economía liberal, fue el responsable intelectual de la abolición de las Leyes de Pobres en Inglaterra y, siglo y medio después, de las hambrunas forzadas en Bengala que causaron millones de muertos en las mismas fechas de las hambrunas en la Ucrania soviética, mucho más conocidas2.

Partiendo del mismo análisis estructural, lxs neomaltusianxs proponían en cambio la difusión de los anticonceptivos para reducir la población. Por otra parte analizaban que, además de permitir paliar las condiciones de vida de las clases subalternas al reducir el número de bocas a alimentar, el neomaltusianismo constituía un instrumento de lucha social ya que al reducirse la mano de obra disponible obligaría a los patrones a incrementar los salarios.

En el estado español, a este enfoque procreativo se añadió la oposición al militarismo y a la emigración, publicando testimonios de emigrantes arrepentidos y defendiendo que ambos procesos solo eran posibles con fuertes excedentes de población. Este enfoque sorprende situándose medio siglo antes de que Foucault teorizara sobre la biopolítica.

Trayectoria histórica

Volviendo a la difusión, Ferrer i Guardia y los otros anarquistas citados entraron en contacto en su exilio en París con la Liga Universal para la Regeneración Humana, la internacional neomaltusiana y divulgaron sus artículos y postulados en el estado español. En 1904 se fundaría la sección española de la Liga con sede en Barcelona y con un órgano, Salud y Fuerza, en el que se defendían los postulados neomaltusianos y se informaba sobre la utilización de los anticonceptivos.

La tirada de la revista alcanzaría los 4000 ejemplares en 1905, año en el que la sección española neomaltuusiana ya contaba con 31 agrupaciones concentradas en Catalunya y en menor medida en Asturies, Andalucía, Canarias, Galiza, Euskadi, Murcia o País Valenciá.

saludyfuerza

Portada de Salud y Fuerza con una caricatura que ilustra perfectamente el ideario neomaltusiano.

Los beneficios de las suscripciones de la revista, además de las donaciones, permitieron abrir en 1906 Barcelona un centro de planificación familiar en el que se efectuaban consultas gratuitas para prevenir embarazos. Un hito, si tenemos en cuenta que fue el segundo centro de estas características en Europa.

En el mismo año, Bulffi Quintana, el redactor de Salud y Fuerza, publicaría Huelga de Vientres, un folleto que defendía el neomaltusianismo como un complemento para la revolución social y explicaba el funcionamiento de varios anticonceptivos químicos. Este opúsculo alcanzaría una tirada extraordinaria de 134.000 ejemplares en 1911 y 240.000 en 1936.

La actividad neomaltusiana se prolongaría hasta la Primera Guerra Mundial en la que la represión y las dificultades económicas llevaron a la desaparición de Salud y Fuerza. En 1923, se abriría una nueva etapa en la difusión del neomaltusianismo con la fundación de la revista Generación Consciente, posteriormente llamada Estudios. Esta publicación abriría una visión conjunta al incorporar a la defensa de la maternidad consciente el naturismo, pretendiendo con ambos elementos regenerar la salud colectiva e individual de la población. Sus tiradas alcanzarían cifras notablemente superiores, situándose en torno a los setenta mil ejemplares, si bien esta publicación también se enviaba por Europa y América Latina.

Además debemos señalar en este período la existencia de otras revistas que difundieron el neomaltusianismo como la anarcoindividualista Iniciales o la revista Orto, fundada en 1931 y próxima a los postulados treintistas de Pestaña.

Por otra parte, la llegada de la II República supuso una mayor consolidación social e institucional de estas cuestiones. Así en 1931 la sección de sanidad de la CNT acordaría reclamar la educación sexual y la extensión de la maternidad consciente, unas demandas que aprobaría la CNT en su conjunto en el Congreso de Zaragoza en 1936. Por su parte, la revolución social de 1936 propiciaría que el anarquista Félix Martí Ibáñez, como responsable de sanidad en Catalunya, aprobase la primera ley de aborto en ese territorio, al mismo tiempo que Mujeres Libres abrían una escuela de maternidad consciente en la ciudad condal.

La dictadura franquista supondría un abrupto final para las publicaciones neomaltusianas y, con ellas, de la difusión de la anticoncepción que no empezaría a retomarse, de manera clandestina, hasta las últimas décadas del franquismo.

¿Un movimiento feminista?

Dadas las características de la anticoncepción y sus implicaciones de autonomía sexual para las mujeres, podríamos concluir automáticamente que estamos ante un movimiento feminista. De hecho, resultaban frecuentes las apelaciones de las publicaciones neomaltusianas a la población femenina en este sentido. También parece sustentar esta idea el hecho de formarse en algunas localidades secciones neomaltusianas femeninas y masculinas por separado, como en La Línea de la Concepción o en Sabadell.

Sin embargo, es destacable que de entre los articulistas en Salud y Fuerza la mayoría eran hombres y, las mujeres que participaban, eran exclusivamente extranjeras. Aunque no participase en esta revista es destacable la actividad a favor de la anticoncepción de Emma Goldman. Sin embargo, en esta etapa en el estado español solo destaca Antonia Maymón, que a través de sus clases como maestra participaba en la difusión del neomaltusianismo y la educación sexual.

En el siguiente período de 1923, cabe sumar la participación como articulista de la anarquista aragonesa Amparo Poch i Gascón. Pero en cualquier caso, cabe dudar de la caracterización feminista de este movimiento con una participación de las mujeres tan reducida.

Además, si analizamos los métodos anticonceptivos observamos que mientras no se recomendaba el uso del preservativo, se proponía una amplia gama de inyecciones químicas, calendarios, pesarios de metal, esponjas,… que deberían utilizar las mujeres con sus consecuentes efectos secundarios físicos: incomodidad, infecciones… No obstante, en la esterilización ocurría lo contrario, mientras se rechazaba la ligadura de trompas por lesiva se recomendaba la vasectomía masculina destacando su inocuidad y su carácter supuestamente reversible.

La importancia del neomaltusianismo libertario

Analizar qué repercusión estadística tuvo este movimiento es complicado, por no decir imposible. El neomaltusianismo español surge en un momento en el que la natalidad comienza a descender significativamente aproximándose a un modelo demográfico “moderno”; ahora bien, no tenemos medios para analizar qué parte de la población tuvo menos hijos influida por esta idea.

No obstante, el número de secciones que alcanzó en el territorio español y el de las tiradas de ejemplares implican la relevancia de esta práctica entre los anarquistas, en una etapa en la que la CNT era el sindicato de mayor afiliación. Además, el neomaltusianismo español serviría, a través de la emigración, como lanzadera para la difusión de esta teoría por América Latina.

Dicho esto, algunos anarquistas expresaron su resistencia a esta corriente. El más destacado fue Leopoldo Bonafulla, padre de Federica Montseny y redactor de La Revista Blanca, la publicación anarquista cultural de mayor relevancia en el tránsito de los siglos XIX al XX.

Sin embargo, podemos afirmar que neomaltusianismo español y anarquismo fueron movimientos dependientes. Y es que, mientras la mayoría de los anarquistas apoyaban la maternidad consciente, buena parte del movimiento obrero se mostraba reacio, como los socialistas que llegaron a expulsar a oradores neomaltusianos del Centro Obrero de Pontevedra3.

No será hasta la Segunda Republica cuando se incorporen figuras socialistas como la adolescente gallega Hildegart Rodríguez a la defensa de la procreación consciente. La extraordinaria y trágica vida de esta mujer y su madre serán llevadas, no sin cierto morbo, a la novela y más tarde al cine en Mi hija Hildegart4.

Por otra parte, estos vínculos tan fuertes entre el anarquismo y la educación sexual, discuten el tópico historiográfico del anarquismo como una expresión secular del milenarismo utópico que arraiga especialmente entre los campesinos por su analfabetismo. Autores como Gerald Brenan o el marxista Eric Hobsbawmn han subrayado los rasgos puritanos que beben del catolicismo en los que, sin embargo, no encaja la difusión del neomaltusianismo. Por el contrario, tal y como sostiene Benedict Anderson, el especial arraigo del anarquismo en estados católicos podría obedecer al enorme poder de la Iglesia en dichos territorios y a la actividad anticlerical libertaria5.

Asimismo, si los progresistas e incluso ciertos marxistas-leninistas reivindican la alfabetización y el acceso a la escuela pública que trajo consigo la II República, es justo reivindicar desde los parámetros libertarios esta forma de paliar las condiciones de vida de las clases subalternas mediante la anticoncepción, impidiendo el sufrimiento de futuras vidas al mismo tiempo que mejoraba los recursos económicos de las familias al reducir las bocas a alimentar y aumentaba la autonomía de las mujeres, en cuyos cuidados recaerían los nuevos individuos.

La difusión de este movimiento no estuvo exenta de dificultades tales como la oposición de los Comités de Defensa Social organizados por la Iglesia en Catalunya o el periplo penal que hubo de soportar Luis Bulffi i Quintana, constantemente sometido a multas, procesos judiciales y períodos en prisión acusado de “pornografía”.

Todo esto no nos debe llevar a una concepción mítica y anacrónica de la sexualidad en el anarquismo pues, tal y como señala Richard Cleminson, junto a la difusión de la anticoncepción en el anarquismo de este período nos encontramos con posturas dispares y decepcionantes sobre la eugenesia, la homosexualidad y la masturbación6.

1 Salvo lo indicado por las notas a pié de página, este artículo se basa en MASJUAN BRACONS, Eduard La ecología humana en el anarquismo ibérico: Urbanismo “orgánico” o ecológico, neomaltusianismo y naturismo social. Barcelona: Ed. Icaria, 2000.

2 https://es.wikipedia.org/wiki/Hambruna_de_1943_en_Bengala

3 FERNÁNDEZ, Elíseo e PEREIRA GONZÁLEZ, Dioniosio “Neomalthusianismo e movemento libertario na Galiza de anteguerra.” en DÍAZ-FIERROS VIQUEIRA, Francisco O darwinismo e Galicia. Santiago de Compostela: Universidade de Santiago de Compostela, 2009

4 https://es.wikipedia.org/wiki/Mi_hija_Hildegart

5 ANDERSON, Benedict Bajo tres banderas. Anarquismo e imaginación anticolonial Ed. Akal: Madrid: 2008. P 78.

6 CLEMINSON, Richard Anarquismo y sexualidad (España, 1900-1939). Cádiz: Ed. Universidad de Cádiz, 2008

A ochenta años de la revolución libertaria

Muchas décadas han pasado desde que aquella generación, intentara poner en marcha un sistema en libertad, igualdad y fraternidad, hoy, ochenta años después, siguen habiendo resistencias, propuestas e iniciativas, que se podrían considerar continuadoras de la iniciada por las anarcosindicalistas de la CNT. Pero, también, es cierto, que la mayoría de estas iniciativas, no se ven reflejadas y referentes del anarcosindicalismo.

Éste desde aquel dramático exilio, ha continuado su andadura y siempre ha estado al lado de las trabajadoras, muchas veces encontrándose solo, en esa lucha. Pero también se ha visto enredado en luchas intestinas, debates eternos, que le hicieron perder, paulatinamente, un discurso que llegara a la gente. Quedándose muchas veces replegado de puertas para adentro, sin entender los cambios que se daban en la sociedad y sin darse cuenta de que la mayoría de ésta dejaba de tenerlo como referente y se alejaba o se mantenía indiferente ante sus debates. Muchas veces anclado en sus símbolos e identidad, sacando a relucir “su glorioso pasado” o cayendo en aptitudes autoritarias e inmovilismo.

No es menos cierto que éste continúa resistiendo a las embestidas del capital y ha servido de apoyo a muchas personas y movimientos sociales, pero ha perdido su influencia “política”, ya no es un referente ni para la mayoría de las nuevas generaciones de libertarias.

Alguna de las corrientes que se reclaman del anarcosindicalismo, se encuentra en una maraña, mezclada de sectarismo, expulsiones, desfederaciones… de la cual aún apenas han logrado salir.

La corriente mayoritaria, se encuentra, en mi opinión, en gran parte atrapada por unas estructuras que fueron diseñadas para un mundo laboral que desaparece y que no dan, en muchas ocasiones, respuesta a las precarias trabajadoras, que un día trabajan aquí y otro allá. Inmerso en un sistema de elecciones sindicales, en el cual dice participar de forma crítica, pero al que está más adaptado de lo que se debería y lejos de crear su propio sindicalismo. Vaciando de contenido este sindicalismo orquestado desde el propio sistema, para hacer de él, una herramienta poco eficaz. Así como un funcionamiento interno, que complica muchísimo la participación de personas sin recursos sindicales. Habiendo un abismo entre esas trabajadoras a los cuales aún les queda algún derecho y a una amplia mayoría la cual no tiene ninguno.

Por supuesto, sigue siendo necesario la organización de las trabajadoras, ésta es fundamental, quizá más hoy que nunca, tampoco se está afirmando que haya que renunciar a lo que se ha conseguido, ni a la representación en las empresas. Pero se ha de reconocer que hay una gran mayoría de personas a las cuales, no se les logra organizar, ni se identifican con el sindicalismo actual

Es necesario una organización menos rígida y más participativa, hace décadas que no se hacen cambios en nuestras formas de organización. A diferencia de los que nos precedieron que adaptaban las estructuras del sindicato, para ser útiles a la realidad laboral que vivían, como ejemplo, los sindicatos únicos o federaciones de industria. Ir a la calle y los centros de trabajo a preguntarle a la gente porque no acuden a nuestras convocatorias. Que la autogestión deje de ser una consigna para pasar a ser una realidad palpable y practicada dentro de nuestra organización, visible para las demás personas, dando apoyo, real, a las personas que deciden emprender iniciativas, aunque estás se salgan del sindicalismo puro y duro. Practicar el apoyo mutuo, acudiendo allí, donde se nos necesite y dejar de utilizar la ideología como arma arrojadiza, para englobar al máximo número de personas, tengan estas el ADN Rojinegro o no.

Ser oposición permanente y una crítica atroz no es suficiente, ni saludable, hay que tener humildad, escuchar a esas personas despolitizadas en vez de juzgarlas. El número es importante, pero si este no se traduce en militancia, en traspasar la puerta de nuestro centro de trabajo o local, sino se es capaz de conectar con las nuevas generaciones de jóvenes, es como un cascaron vacío de contenido. Como se va pretender cambiar nada, cuando vemos como la participación en la mayoría de asambleas es testimonial, es necesario preguntarse ¿Por qué?

Esto no es un ataque contra nadie, reconozco el esfuerzo de muchas compañeras, su lucha en los centros de trabajo y la represión que sufren, es simplemente una reflexión personal. Yo mismo me incluyo en la crítica, al no haber sido capaz en mis diez años de militancia anarcosindicalista de consolidar una organización y cumplir mínimamente mis objetivos.

De la revolución de 1936 debe quedar el sacrifico, la humildad y la construcción en el día a día de una sociedad paralela al sistema, con comportamientos y valores distintos. Es momento de debate y de perder miedos a renunciar a algunas de las cosas que siempre habríamos creído, en ese debate no sobra nadie y deberían estar todas las que creen en una sociedad sin jerarquías y explotación.

Ese es el reto de las organizaciones de hoy, si es que es posible que sean ellas mismas las que inicien ese camino, para volver a ser un referente de las trabajadoras. Ante la crisis y la paralización de las organizaciones institucionales, es el momento de retomar los valores del anarquismo que pregonamos. Intentando ser un reflejo, lo más cercano posible a la sociedad que decimos querer construir, poniendo en la práctica la democracia directa, el apoyo mutuo, la autogestión, adaptando nuestra organización a los tiempos que vivimos y dejando paso a las nuevas generaciones, para que construyan con sus errores y aciertos su propio camino. Abriendo los ojos a la realidad que nos rodea y escuchando a esas miles de personas que tanto están sufriendo. Siendo humildes y reconociendo que hay vida, más allá del anarcosincalismo, empapándonos mutuamente de la variedad de movimientos sociales y, sobretodo, poniendo el énfasis en la construcción y menos en la pura crítica que muchas veces la gente no comprende.

Debate, reflexión y acierto. Continuamos llevando un mundo nuevo en nuestros corazones.

ALEXIS POBLET MARCO.

Los científicos de la ideología imperante

En este artículo trato indistintamente las llamadas ciencias sociales y las naturales. Las diferencias entre ellas serán tratadas más adelante.

Las ciencias, esas disciplinas que nos revelan las verdades independientemente de religiones y mitologías, libres de prejuicios y de ideologías, no son tan objetivas como se nos intenta hacer creer.

La ciencia es desarrollada por científicos, es decir, por personas, con sus propias ideas e intereses, personas que han recibido una educación fuertemente influenciada por la ideología dominante (¿Quién no?). Y no podemos olvidar por supuesto quién financia a estas personas, y de qué estratos sociales van a provenir mayormente. Estos obstáculos para la independencia de la ciencia pueden (y deben) ser analizados de forma independiente para poder dar una perspectiva libertaria y ecológica al desarrollo de las ciencias y sus posibles aplicaciones en tecnología.

Lo que puede ser más remarcable de estos factores es quién paga la ciencia y quién puede permitirse dedicarse a ella. Desde la Antigua Grecia nos hemos encontrado con científicos/filósofos que movidos por la idea de separar el pensamiento humano de la mitología han ideado distintas teorías sobre los fenómenos naturales. Pero estos científicos siempre hay pertenecido a una clase acomodada. Han sido aquellos con tiempo libre los que nos han contado la realidad sobre el mundo. Los filósofos griegos no eran esclavos. Tenían esclavos. Y eso no cambió en los últimos siglos. Físicos, matemáticos, biólogos. Bien pertenecían a familias acomodadas, que podían pagar su educación y posteriormente sus experimentos, sin necesidad de tratar de conseguir otros ingresos, o bien eran pagados por éstos. Por supuesto puedes intentar ser objetivo en tus investigaciones, pero es peligroso enfrentarse a quien te paga o impone las leyes. Así durante la Edad Media los astrónomos de la Europa cristiana «olvidaron» que la tierra gira alrededor del Sol. ¡Incluso olvidaron que es redonda!

Y en mi opinión esto no es grave si lo comparamos con los resultados obtenidos por psiquiatras a lo largo de la historia (especialmente en el s.XIX sobre la mujer y sus patologías específicas) o mucho peor, los estudios de científicos nazis acerca de las razas humanas. Trabajos de este tipo podían llevar a cualquier conclusión siglos después de haberse aceptado el método científico de Descartes y décadas después de que la dialéctica (y el materialismo dialéctico) pasaran a ser una herramienta habitual para la ampliación del conocimiento.

En nuestros días tampoco hay una separación real entre la ciencia y la ideología imperante, ya que no podemos olvidar que quienes cuentan con los medios para estudiar una carrera no provienen mayoritariamente de las clases trabajadoras, y quienes pueden dedicarle la mayor parte de su tiempo y esfuerzo serán principalmente quienes tengan un mínimo de estabilidad en sus hogares. Y una vez llegados al punto de la investigación, ésta no es barata, y viene financiada por los estados, quienes deciden si tu proyecto es o no interesante, y por multinacionales, que imponen directamente su proyecto orientado, obviamente, al aumento de capital. Así es difícil que las investigaciones estén orientadas a un aumento del conocimiento objetivo, ¿no?

Otro punto a analizar es que hasta hace bien poco quienes han podido dedicarse a estas tareas han sido hombres. Valerie Solanas nos dice que una ciencia desarrollada por mujeres tendría un enfoque sumamente distinto y se habría llegado a un punto en el que los embarazos y partos no serían necesarios, bien porque todas las enfermedades se pudieran superar, bien porque se hubiesen desarrollado otros métodos para la reproducción. Podemos considerar esta idea demasiado positivista pero sí es cierto que la ciencia se ha preocupado poco o nada de la salud y el bienestar de las mujeres, y no hablemos ya de personas disidentes de género y/o sexualidad respecto al sexo biológico. Histéricas y ninfómanas han (hemos) llenado páginas y páginas de manuales de psiquiatría a lo largo de los siglos.

Pero aún con eso, nuestro conocimiento objetivo sobre el mundo ha avanzado. Cierto que no ha sido un crecimiento uniforme, y mucho menos homogéneo. La humanidad ha sufrido altibajos. Pasamos de Arquímedes a los alquimistas, y Copérnico nos tuvo que recordar lo que ya sabía Aristarco de Samos, pero consiguió asentar el heliocentrismo.

La influencia de las clases dominantes sobre el avance científico puede que impliquen retroceder un paso por cada dos que se avanzan, o algo más según el lugar y la época histórica, pero se avanza. Y si el pensamiento colectivo avanza en este sentido también se puede avanzar en muchos otros. La influencia que pueden tener sobre nuestro pensamiento social los medios de comunicación y la educación recibida está en la misma dirección que la influencia de la financiación y de nuevo la educación sobre los avances científicos. Es una influencia que puede ralentizar los avances y en algunos momentos incluso obliga a retroceder, pero en conjunto se puede presionar lo suficiente para que el movimiento total sea positivo. El avance es lento, pero existe y no puede abandonarse.

Breve introducción al surgimiento de las jerarquías

La jerarquía no es sólo una situación interpersonal, identificada comúnmente con la subordinación de unas personas a otras. Es un concepto interiorizado hasta tal punto que tratamos de explicar la naturaleza basándonos también en estructuras jerárquicas, ya sea cuando decimos que una manada de lobos tiene un líder o hablamos de la «abeja reina». Estos ejemplos que alguien podría identificar como relaciones de jerarquía en la naturaleza no se corresponden con ella, ya que en el primer caso ese liderazgo está sujeto a un individuo concreto en situaciones concretas, y no una institución como tal que perdure en la especie, y en el segundo es la «mamá» del enjambre que no dirige, sino que provee de mano de obra y de una nueva «mamá» cuando es necesario para que el grupo perdure. Incluso los mandriles se han usado como ejemplos de jerarquía y patriarcado, sin tener muchas veces en cuenta que es con el gibón, simio que no presenta este tipo de actitudes, con quien los humanos compartimos más rasgos físicos y evolutivos.

El proceso que nos ha llevado a un pensamiento jerárquico al nivel de reflejarla en nuestros modelos de la naturaleza y justificarla en ellos ha sido largo y complicado, por lo que sólo presentaré una visión a grandes rasgos de su aparición.

En las sociedades previas a la aparición de la jerarquía existía una división del trabajo en la que los distintos elementos del grupo se complementaban. Esta complementariedad en el reparto de tareas se daba también en la división entre hombres y mujeres, diferenciación que apareció, principalmente, por la menor movilidad de éstas en periodo de gestación y crianza. El papel de la mujer no era inferior al del hombre, ya que el deber de alimentar a la comunidad mediante la recolección y posteriormente la agricultura era tan imprescindible como el de la caza. Esta situación comenzó a cambiar con las guerras entre clanes por el territorio. La figura del guerrero cobró importancia. En términos de defensa comenzó la subordinación de la mujer. Una vez que nos adentramos en el neolítico y tenemos tierras cultivables la reclamación de las tierras del clan invadido como trofeo personal comenzó de algún modo con la acumulación desigual de la tierra, ya que las tierras de la tribu pertenecían en la colectividad. Los vencidos se convierten así en desposeídos y posteriormente en esclavos. Entre los líderes militares aparecen patriarcas con posesiones materiales y autoridad respecto a las relaciones con el exterior. Pero esto no es suficiente para explicar una jerarquía más elaborada y estratificada.

Una explicación más completa sobre cómo llegan a aparecer las jerarquías nos la da el estudio de los ancianos de las tribus. Si en un principio éstas se regían por asambleas o consejos de ancianos, estos consejos no constituirían una jerarquía real, ya que todos los miembros de la tribu están destinados a formar parte de este grupo (siempre y cuando sobrevivan para alcanzar una edad avanzada). Además esta tarea podía ser interpretada como una especie de compensación ya que su capacidad para actividades como conseguir alimentos o edificar viviendas están claramente limitadas. En los ancianos aparece un rencor hacia la naturaleza cruel, que transforma su cuerpo y espíritu limitando sus capacidades. Estos ancianos además necesitan asegurarse un puesto imprescindible en el grupo, ya que en épocas de necesidad son los primeros en ser abandonados ya que su labor es, por así decirlo, la menos necesaria para la supervivencia del grupo. Aconsejan a la comunidad, apareciendo sabios y hechiceros que ponen bajo su mando a las fuerzas de la naturaleza que les ha maltratado. Comienza la dominación por el miedo a los espíritus de la naturaleza, pero este grupo tiene ciertos fallos, que se subsanan con la aparición de las religiones. Las catástrofes y las enfermedades no tenían ninguna justificación en el marco de la hechicería, pero si incluimos a unos dioses con una moral estricta que nos castigan si incumplimos sus normas, el sacerdote se convierte en un mediador que les puede aplacar, pero aún así las catástrofes ocurren, porque incumplimos determinadas leyes. De ese modo estos sacerdotes se convierten también en legisladores y se enriquecen por las ofrendas que presentan como necesarias para el beneficio del pueblo. Se crea así una estructura estatal completa al institucionalizarse esa labor. Los consejos a la comunidad se convierten en dirección de la comunidad entrando en juego intereses personales. Estos grupos se politizan y transforman, llegando a perder toda relación con la mitología de la que surgieron y afirmándose como estados políticos.

El cambio en la mente colectiva se refleja en la transformación de las divinidades. A las primitivas diosas madres dadoras de vida les aparecen compañeros que poco a poco usurpan sus labores y aparecen figuras como Pandora y Eva, mujeres culpables por su curiosidad de los males de la humanidad, culpabilidad y relación directa con el pecado que se ha establecido sobre las mujeres a lo largo de la historia. Las divinidades naturales cambian por divinidades antropomórficas apareciendo en este proceso de cambio criaturas intermedias como esfinges y minotauros y en los grupos de divinidades que se complementaban, reflejo de las comunidades que se regían de forma asamblearia, aparece un dios superior que dirige a los otros (Zeus). Esto alcanza su apogeo con Yahvé, dios único y verdadero, celoso de sus fieles.

Si juntamos esto con el poder militar citado anteriormente, tenemos todos los ingredientes necesarios para la gerontocracia patricéntrica hacia la que se evolucionó. Se llega a un núcleo familiar en el que el padre tiene poder absoluto sobre todos los miembros de ésta, poder que posteriormente le será reclamado por el estado, que exigirá a los hijos para que sean sus soldados, burócratas…

Si bien los dos grupos citados (jóvenes líderes guerreros y ancianos «guías» políticos) no siempre estuvieron unidos y a lo largo de la historia han aparecido diferentes tensiones entre el poder militar y el poder político/eclesiástico, juntos conforman la estructura jerárquica que ha evolucionado en los estados actuales.

Brujas, supervillanos y otras catástrofes

Las películas que llevamos viendo desde niños han formado parte de nuestra educación social de una u otra forma. Pero cuál es el mensaje que se nos ha trasmitido?

En la mayoría de ellas, el mensaje es claro. El mundo es como debe ser, plagado de familias de clase media alta con una felicidad moderada, alterada tan sólo por problemas con algún hijo rebelde (que va en moto y responde mal en la cena, para ellos, que tiene un novio que va en moto, para ellas) hasta que aparece un ser malvado contra el que hay que luchar. Pero ¿quién es este ser malvado? La respuesta a esta pregunta depende no tanto de la edad con la que se espera que veamos la película como para el género (dentro del marco binario, obviamente) al que esté orientada.

Todos sabemos que en las «pelis para niñas» nos enseñaron que las chicas somos guapas y pacientes, y algún día un príncipe nos salvará, o en casos más extremos (la bella y la bestia) tenemos que aguantar el maltrato del tipo que nos regala vestidos bonitos, porque un día cambiará y podremos ser felices juntos. ¿Y a quién odiamos? A la bruja. A esa mala mujer que envidia nuestra belleza y éxito con los príncipes y sólo quiere impedir que seamos felices y comamos perdices. Aprendemos a identificar a las demás mujeres de nuestro entorno con esa bruja, que sólo quiere llamar la atención de los hombres de nuestro grupo para que estemos solas. ¡Incluso hay hadas celosas! Esto impulsa recelos que impiden crear redes de sororidad en nuestros colectivos. Queremos que nuestro colectivo sea feminista, pero inconscientemente recelamos de las otras mujeres que participan en ellos porque son quienes pueden robarnos la atención y con ello la felicidad. Después de esto llegan las pelis para adolescentes o mujeres jóvenes y oh, vaya, mantenemos el enemigo. Sólo que ahora su motivación es menos evidente. Pero no os preocupéis porque… SORPRESA!!! Cuando al fin hemos cumplido con lo que se espera de nosotras, tenemos un marido e hijos y esa felicidad moderada de la que hablaba, nuestro mayor enemigo, las demás mujeres del planeta, vuelve a aparecer con todo su potencial. Las películas y series orientadas a nosotras están plagadas de brujas malvadísimas que sin ningún disimulo quieren robar nuestra maravillosa familia seduciendo a nuestro hombre. Esta visión es sumamente nociva y afecta a nuestras relaciones. No debemos olvidar que estos recelos vienen por el sistema patriarcal en el que crecemos, y que quienes son nuestras compañeras no son nuestras competidoras.

Prosigamos con las pelis para niños. Parece que tenemos argumentos más neutros, ¿no? Por fin parece que vamos a tener enemigos de verdad. Tipos verdaderamente malvados porque… uy no. Aparecen otros chicos que ocupan tu puesto. Aparece Buzz, que quiere quitarle a Woody su puesto de privilegio. Y después viene Han Solo a quitarle la novia a Luke. Pero pronto aprendemos que no somos enemigos, sino compañeros. Nuestro verdadero enemigo no es alguien en una situación parecida a la nuestra, eso sería absurdo! Tenemos un enemigo más importante, como lo son Darth Vader y el emperador Zurg. Enemigos de verdad que quieren cambiar el estado de las cosas. Teníamos al malvado tío del rey león, que quería acabar con una monarquía que marginaba a las hienas, aunque se le va un poco la mano y al final su verdadero objetivo es ocupar él el puesto de dictador. Más o menos lo mismo que les pasa a tantos supervillanos a los que filántropos con superpoderes o superinventos, máscara y mallas se enfrentan desinteresadamente. Nuestro enemigo es ahora un doctor que quiere cambiar el orden mundial. Va a acabar con las preciadas posesiones de los millonarios del país o aún peor: va a enfrentarse a toda una nación poniendo en peligro a su presidente. Tenemos un enemigo igualmente claro. Nuestro enemigo, ese al que debemos odiar, es ese que lucha contra el capitalismo de forma más o menos directa. Aunque cada vez nos encontramos a menos villanos con acento del este de Europa (pero más con barba y turbante), seguimos encontrándonos con terroristas a los que odiar porque quieren cambiar este orden en el que nos encontramos tan cómodos… ¿o no? Estos tipejos a los que odiar tienden siempre a cuestionar el orden establecido y el poder, y muchos de ellos no podrían convencernos de su maldad si no fuera porque siempre se les va la mano de alguna forma ridícula. Porque esa gente son nuestros enemigos porque aunque quieran cambiar las relaciones de poder y establecer una sociedad nueva de la que se nos habla más bien poco, si les dejas a su aire todo acaba en catástrofes y destrucción a escala macroscópica. ¿Estamos seguros de que ese es el único final posible?

Sigamos con géneros en los que aprendemos a odiar. O a temer. No pueden faltar, por supuesto, las películas de terror. Aquello que desconocemos y no controlamos es evidentemente dañino. No queremos ampliar nuestro conocimiento sobre lo que está oculto. Sólo apartarnos de ello. Pero esto lo vamos a trasladar a los demás ámbitos de nuestra vida. Le vecine discrete, que nadie sabe de su vida y tiene horarios raros nos causa desconfianza, incluso llegaremos a decir que nos da «mal rollito», y los nuevos experimentos científicos nos conducirán sin duda al apocalipsis porque nadie puede jugar a ser Dios y salirse de rositas. El enemigo no es una persona concreta, sino lo desconocido. Curioso que el enemigo sea lo desconocido y no el desconocimiento…

Y por último están los desastres naturales. Suena absurdo pensar que nos enseñan a odiar la naturaleza. Si acaso, odiamos no poder controlarla. Porque la naturaleza controlada por el ser humano es maravillosa. Prados, jardines, bosquecillos… El problema es cuando la muy desconsiderada decide ponerse en nuestra contra y provocar terremotos, avispas asesinas, o cualquier otra cosa que se nos ocurra. Porque la naturaleza es muy bonita, y hay que cuidarla y todo eso, pero también hay que controlarla. Igual que tenemos que controlar todo lo que nos rodea. Aquello sobre lo que no tienes un poder absoluto puede volverse contra tí. Caos. Fuego. Destrucción. Hay que aumentar el control y dominarlo todo para que no se vuelva contra tí.

25-N

Anoche estudió hasta las cuatro así que se levantó con más ojeras que ojos, tropezó varias veces contra las paredes del pasillo hasta llegar a la cocina, donde estaba su hermana mirando con asco las tostadas del desayuno. Se sirvió un café bien cargado y se sentó a su lado. Su madre entró nerviosa en la cocina porque el peque llegaba tarde al colegio: venga Pablito date prisa que se nos escapará el autobús. Pero él seguía jugando con su cochecito azul y enfadado porque mamá no se había acordado de comprar los cereales de chocolate que le gustaban a él. Sonia, ¿quieres hacer el favor de comer? Gritó ella mientras recogía juguetes del suelo. Por favor hazlo por mi dijo con un tono tan desesperado que le quitó de golpe las ganas de seguir desayunando. Se levantó y dejó la taza en el fregadero, que aún tenía los platos de la cena. Se puso a fregarlos porque si no lo hacía ella lo haría su madre. En menos de diez minutos se había vestido, lavado los dientes, preparado la mochila y tomado la píldora. Se acercó a la cocina para despedirse hasta la noche. Sonia seguía en guerra contra la comida, o sea contra ella misma, y mamá ataba los cordones de Pablito, que ya había perdido el bus desde hacía cinco minutos. ¿Cariño, sabes donde he puesto la camisa nueva de cuadros?, escuchó que su padre gritaba desde la habitación.

Al salir a la calle, el chico del supermercado de la esquina, con su propia opresión como trabajador y como emigrante, igual que cada mañana, le bajó el tanga con la mirada cuando pasó por delante. En el metro, apenas se podía respirar de la gente que había: una joven se sujetaba como podía para no caerse mientras un señor se le iba restregando disimuladamente, una abuela se escandalizaba al ver a dos chiquillos comerse la boca y un grupo de guiris se preparaba para bajar en la siguiente parada. Una vez hecho el transbordo y ya tranquilita en el bus, sacó el móvil. ¡Toma ya! Marta le hablaba desde Irlanda. Resulta que había conocido a un Erasmus de Sevilla que era la hostia de guapo, que se pasaban los días juntos y que ya le había dicho que ella era la mujer de su vida. ¡¡Tía, y nos conocemos solo de hace dos meses!! Bueno, y ¿qué tal folla? Pues bien… solo que de momento aún no me he corrido. ¿Sabes? Nos pasó una cosa muy rara xd. Resulta que salimos de fiesta y me emborraché tantísimo que no me acuerdo de nada de lo que pasó aquella noche. Me contaron que iba cayendo por los suelos, que no me aguantaba de pie yo sola. En fin, muy, muy pedo. Pues me contó que esa noche me folló en el parque y yo no recuerdo absolutamente nada, no sé, se ve que estaba ida del todo jajaj la verdad es que cuando me lo contó me rallé porque claro, no tenía ni idea de si se había puesto condón o qué, pero me dijo que sí, así que nada, ya me quedé tranquila xdddd. Guardó el móvil. No encontró palabras para decirle a Marta que eso que le había hecho su nuevo novio se llamaba ‘violación.

Cogió el periódico que alguien había dejado en el asiento de al lado y echando un vistazo rápido pudo ver palabras como “feminización de la pobreza” y “brecha salarial”, un par de páginas más adelante leyó: “93 mujeres asesinadas por hombres en lo que va de año y en la página 7: Las mujeres kurdas emprenden una doble revolución. También pudo leer: “Los presupuestos de 2016 ignoran el impacto de género de los recortes” Un momento, espera. Mierda, va a ser que no. Que no, que estos datos no salen en prácticamente ningún medio de comunicación. Lo que leyó de verdad fue: El papa Francisco facilita el perdón a las mujeres que hayan abortado y dos páginas más adelante Los detenidos por terrorismo anarquista pasan a disposición de la Audencia y no sé qué de la ropa que llevaba el otro día la Arrimadas venía en las últimas páginas.

Entró al hospital cuando se terminó el cigarro. La tutora de prácticas aún no había llegado así que tuvo tiempo de dar un paseo por allí. Por el pasillo se cruzó con Graciela, que llevaba del brazo a la anciana de la que cuidaba día y noche a la revisión del médico. Después bajó las escaleras y se encontró con el pequeño Raúl que las subía poco a poco, su padre iba detrás vigilando que no tropezase. Raúl aún no lo sabe pero hace cosa de dos años él vino al mundo en este mismo hospital. Lo que iba a ser un parto natural se terminó convirtiendo en una cesárea, su mamá se opuso desde el primer momento pero le aseguraron con soberbia que no había otra opción. Le pusieron muchos medicamentos en el suero y aunque ella preguntaba qué eran, nadie le respondió. Cuando el bebé nació se lo llevaron y no le dejaron verle ni tomarlo entre sus brazos. Terminó la jornada de prácticas medio mareada así que el frío de la calle le sentó bien.

A eso de las seis llegó al casal. Estaba nerviosa. Se sentó en el suelo porque no quedaban sillas. No abrió la boca durante las tres horas y pico que duró la asamblea. No pudo. Se había hecho un esquema en la libreta, había leído de aquí y de allá, hasta había estado ensayando delante del espejo. Pero nada, cerró la boca e hizo caso a esa maldita voz dentro de su cabeza que le repetía constantemente “mejor cállate”. Y como ella, otras chicas, que se miraban de vez en cuando con cierta complicidad, o vergüenza, no está claro.

Volvió a casa sin tomar las birras de después. Caminaba todo lo rápido que le permitían las piernas a pesar de que se sentía cansada, le dolía todo, le costaba convivir con tanta basura, y eso que ella tenía unos privilegios y unas oportunidades que otras mujeres no tenían. Más complicado era todo siendo negra, transexual o pobre, eso estaba claro. Con el tiempo había aprendido a detectar las violencias, a ponerles nombres y apellidos (estructural, física, verbal, psicológica, sexual, institucional, simbólica, etc…). Había entendido hasta donde llega la magnitud del problema: cuando se pajean delante nuestra, cuando nos tocan el culo en la discoteca, cuando se niegan a usar preservativo, cuando nos ignoran, cuando nos insultan, cuando nos asesinan… no son casos aislados producidos por cuatro degenerados. NO. Se trata de una violencia contra las mujeres por el mero hecho de serlo, una violencia que se enmarca en un contexto social y político concreto en el que reinan las desigualdades entre hombres y mujeres y las relaciones de poder. Se trata de un feminicidio y no de muertes puntuales. La sociedad es machista y la violencia de género es un problema de los hombres que constantemente estamos sufriendo las mujeres. Y dentro del sistema capitalista esto va a seguir siendo así, porque sin machismo, igual que sin racismo, clasismo y fascismo el sistema no puede sustentarse. Dicho de otro modo: sin violencia, el sistema capitalista no puede funcionar. Por eso nos la pintan como normal, por eso la violencia está naturalizada y legitimada. Quien agrede lo hace porque cree que puede y debe hacerlo. Nos dicen que es algo biológico, que viene implícito en los genes y que por ello tenemos que resignarnos. Es más, a nosotras nos culpabilizan, preguntándonos ¿cómo puedes permitir que te trate así? En vez de preguntarles a ellos por qué maltratan, humillan y controlan. Preguntémosles ¿para qué lo hacen?, ¿Cuál es la finalidad? Quizás sea por el miedo a perder los privilegios, el miedo a perder el poder, el miedo a que ellas no estén allí para cuidarles y ser sus esclavas en nombre del amor eterno y de la maternidad omnipotente.

Digámosle a ellas que no son princesitas indefensas, que la violencia no es normal ni a nivel micro, ni macro y no tienen por qué aguantarla. Apliquemos la autodefensa para que nadie se atreva a agredirnos y para que todas y cada una de las agresiones tengan respuesta, aquí y en cualquier otro territorio. Porque ser víctima no significa ser pasiva, no significa resignarse o mirar hacia otro lado. Reivindiquemos los referentes femeninos, visibilicemos la lucha de muchas, escuchemos a las que siempre callaron y vivieron en la sombra. Hablemos. Gritemos. Matemos esa voz dentro de nuestras cabezas que nos dice que es mejor que estemos calladitas, o que estamos exagerando y que tampoco es para tanto. Cambiemos la culpa por la rabia, pasemos de lo individual a lo colectivo, de la indiferencia a la solidaridad. Dejemos la autodestrucción para empezar destruir aquello que siempre nos destruyó. No volvamos a competir entre nosotras y pasemos a ayudarnos, a crear redes de apoyo. Miremos el mundo a través de los ojos de las oprimidas por etnia, género, nacionalidad, edad o clase social. Hagamos real la palabra “transversalidad”. Vayamos más allá de un minuto de silencio y de una manifestación en un día señalado. Hoy es 25-N pero ayer también lo fue y mañana volverá a serlo. Prioricemos. Hagamos apuestas políticas serias de una vez y que este tema nos quite el sueño hasta que logremos resolverlo, por completo, y para todas.

Nuria, militante de Embat

Sobre la violencia obstetricia:

https://www.youtube.com/watch?v=BzkvugKCShI

Sobre violencia sexual:

http://www.eldiario.es/sociedad/queria-sexo_0_72093264.html

http://www.todoporhacer.org/no-son-depravados

Sobre violencia masclista (general):

https://www.diagonalperiodico.net/panorama/28256-llamadas-ser-hombre-y-otras-chapuzas.html

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/que-mueran-las-matan-4635000

 

 

 

 

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