Los problemas ecológicos son problemas sociales

Autor: Murray Bookchin, traducción y extraído de Red Antihistoria

Lo que define a la ecología social como social es su reconocimiento del hecho de que a menudo es pasado por alto que todos nuestros problemas ecológicos surgen de problemas sociales  profundamente enraizados. Contrariamente, nuestros problemas ecológicos actuales no pueden ser claramente entendidos, mucho menos resueltos, sin lidiar resueltamente con problemas dentro de la sociedad. Para hacer más concreto este punto, los conflictos étnicos, culturales y de género, entre muchos otros yacen en el núcleo de otros problemas ecológicos que enfrentamos hoy en día-aparte, de aquellos  que son producidos por catástrofes naturales.

Si este acercamiento parece un demasiado sociológico para aquellos ambientalistas que identifican el primer problema ecológico como el preservar la vida silvestre, o más ampliamente como asistir a la “Gaia” para alcanzar la “singularidad” planetaria, pueden desear considerar ciertos desarrollos recientes. El enorme derrame de petróleo por parte de un buque de Exxon en  el Estrecho Príncipe William, la extensa deforestación de árboles de secuoya por la Corporación Maxxam, y la propuesta de proyecto de hidroeléctrica James Bay que inundaría vastas áreas de bosque del norte de Quebec, para citar sólo algunos problemas, son recordatorios que el real campo de batalla sobre el que el futuro ecológico del planeta se decidirá es claramente uno social.

De hecho, separar los problemas ecológicos de los sociales – o incluso para minimizar o simbolizar el reconocimiento de su actual relación crucial- sería mal interpretar enormemente las fuentes de la crisis ambiental creciente. En efecto, la forma en que los seres humanos lidian con otros como seres sociales es crucial para dar dirección a la crisis ecológica. Al menos que reconozcamos esto claramente, de seguro fracasaremos al ver que la mentalidad jerárquica y la relación de clase que tan profundamente permea es lo que ha dado origen a la idea de dominar el mundo natural.

Al menos que nos demos cuenta que la presente sociedad de mercado, estructurada alrededor del imperativo brutalmente competitivo de “crece o muere”, es mecanismo  impersonal, auto-operado, tenderemos a culpar falsamente a otro fenómeno –la tecnología como tal o el crecimiento de la población- de los problemas ambientales. Ignoraremos la raíz de la causa, tales como comercio por ganancia, expansión industrial, y la identificación del progreso con el interés corporativo. En corto, tenderemos a enfocarnos en los síntomas de una patología social salvaje en lugar de en la patología en sí, y nuestros esfuerzos serán dirigidos hacia metas limitadas cuyos logros serán más cosméticos que curativos.

Algunas críticas han cuestionado recientemente si la ecología social ha tratado el tema de la espiritualidad en la ecología política adecuadamente, pero la ecología social fue  de hecho entre las primeras de las ecologías contemporáneas en llamar por un cambio en los valores espirituales existentes. Tal cambio sería una transformación de largo alcance de nuestra mentalidad actual de dominación hacia una de complementariedad, una que vea nuestro rol en el mundo natural como creativo, de apoyo, y aprecie profundamente las necesidades de la vida no humana. En la ecología social, una espiritualidad “natural” se centraría en la habilidad de una humanidad despierta para funcionar como agentes morales para disminuir el sufrimiento innecesario, comprometiéndose en la restauración ecológica, y patrocinando una apreciación estética de la evolución natural en toda su fecundad y diversidad.

Así, en su llamado por un esfuerzo colectivo para cambiar la sociedad, la ecología social nunca ha evitado la necesidad de una mentalidad o espiritualidad radicalmente nueva. En 1965, la primer declaración pública que adelanta las ideas de ecología social concluyó con la interjección: “la tendencia de pensamiento que hoy en día organiza diferencias entre los humanos y otros forma de vida a través de líneas jerárquicas de “supremacía o inferioridad” abrirá camino a una visión que lida con la diversidad en una manera ecológica- esto es, de acuerdo con la ética de complementariedad”. En tales éticas, los seres humanos complementarían a los seres no humanos con sus propias capacidades para producir una especie más rica, creativa y capaz de desarrollarse- no como una especie dominante sino una que apoya. Aunque esta ética, expresada a veces como un deseo para la “respiritualidad del mundo natural”, recurre a través de la literatura de la ecología social, no debe confundirse con una teología que eleva  una deidad sobre el mundo natural o incluso que busca descubrir una dentro de ella.  La espiritualidad avanzada por la ecología social es definitivamente naturalista (como no esperaría, dada su relación con la ecología misma, que surge de las ciencias biológicas) más que supernaturalista o panteísta.

El esfuerzo en algunos cuartos del movimiento ecológico de priorizar la necesidad de desarrollar una “eco-espiritualidad” panteísta sobre la necesidad de atender factores sociales (que de hecho erosionan todas las formas de espiritualidad) eleva una seria de preguntas acerca de su habilidad para agarrarse a la realidad. En un momento en que un mecanismo de ceguera social, el mercado, convierte suelo en arena, cubriendo suelo fértil con concreto, envenenando agua y aire, y produciendo cambios climáticos y atmosféricos, no podemos ignorar el impacto que una sociedad de clases y jerárquicas tiene sobre el mundo natural. Debemos enfrentar el hecho de que el crecimiento económico, las opresiones de género, y dominación étnica- por no hablar de los intereses corporativos , de estado, y burocráticos – son mucho más capaces de dar forma al futuro del mundo natural de lo que son las formas privadas de auto-regeneración. Estas formas de dominación deben ser confrontadas por la acción colectiva y por un gran movimiento social que rete los recursos sociales de la crisis ecológica, no simplemente a través de formas personalistas de consumo e inversión que suelen darse bajo el nombre de “capitalismo verde”. La presente sociedad altamente absorbente está muy ansiosa de encontrar nuevos medios de engrandecimiento comercial y agregar verborrea ecológica a sus anuncios y esfuerzos de relaciones comerciales.

Este artículo se publicó originalmente en Michael Zimmerman, ed., Environmental Philosophy: From Animal Rights to Radical Ecology (Englewood Cliffs, N.J.: Prentice Hall, 1993) y fue levemente revisado para su publicación en Climate and Capitalism

Traducido para Antihistoria por la Dra. Carolina L. Vergara

¿Cómo Estados Unidos estrangula a Haití al intentar cambiar de régimen en Venezuela

-Vijay Prashad

 

La semana pasada*, el pueblo de Haití estalló en protestas por el aumento de los precios del combustible. Detrás de las protestas hay una historia de corrupción por parte de la élite, políticas del FMI intensamente insensibles, precios predatorios por parte de las empresas petroleras estadounidenses y las consecuencias de la guerra económica en Venezuela.

El año pasado, en octubre, los haitianos siguieron dos hashtags de Twitter que se hicieron virales: # PetrocaribeChallenge y #KotKobPetwoKaribea. Si no eres haitiano y no sigues cuidadosamente la política haitiana, se te puede perdonar por no haber notado este desarrollo. La queja en Twitter, y pronto en las calles, fue simple: ¿qué ha pasado con los miles de millones de dólares estadounidenses que estaba en el programa Petrocaribe financiado por Venezuela?

En 2005, cuando los precios del petróleo comenzaron a subir y cuando los socialistas bolivarianos liderados por Hugo Chávez estaban en su punto más alto, 14 países del Caribe se reunieron en Puerto La Cruz, Venezuela, para lanzar el programa Petrocaribe. La idea era elegante. Venezuela, con una de las reservas de petróleo más grandes del mundo, vendería petróleo a las islas caribeñas en dificultades a través de un acuerdo muy lucrativo. Parte del precio del petróleo se pagó por adelantado, y el resto se reembolsaría a lo largo de los años a una tasa de interés ridículamente baja (1 por ciento).

Las naciones isleñas del Caribe, que habían luchado con la deuda y los altos precios de las importaciones de energía, ahora encontraron alivio. Haití y Nicaragua, que no formaban parte de los 14 miembros originales, se unieron a Petrocaribe en 2007. «El Caribe no debería tener problemas en este siglo y más allá», dijo un boyante Chávez.

Venezuela tiene una deuda con el Caribe

Una economía de solidaridad definió el enfoque socialista bolivariano en el Caribe. Si los países del Caribe prosperaran, entonces Venezuela prosperaría a su vez. La prueba de esta generosidad se produjo en 2010, cuando Venezuela decidió no solo cancelar la deuda de Haití después del terremoto, sino que además aportó fondos para la reconstrucción. «No fue Haití quien tenía una deuda con Venezuela», dijo Chávez en ese momento, «pero Venezuela tenía una deuda con Haití». Desde 2007, Venezuela había proporcionado $ 4 mil millones en petróleo a través de Petrocaribe.

La deuda que tenía Venezuela en el pensamiento a largo plazo de Chávez se debía a algo que sucedió en 1815. El primer presidente de la República de Haití, Alexandre Pétion, le dio el santuario a Simón Bolívar y lo armó para que regresara y liberara a Gran Colombia ( las vastas tierras del norte de Sudamérica). Bolívar le había prometido a Pétion que emanciparía a los esclavos africanos en la Gran Colombia. Esto es lo que el hizo. Sin la demanda de Pétion ni la victoria de Bolívar, Chávez, cuyos ancestros habían sido esclavizados, dijo en una visita a Haití en 2007: «No estaría aquí».

La deuda de Haiti con Occidente

No ha venido semejante generosidad de Occidente. De hecho, desde los primeros incendios de la revolución de Haití, las potencias occidentales, desde Francia hasta los Estados Unidos, han intentado destruir la república haitiana. En 1804, Francia obligó a Haití a aceptar pagarle $ 21 mil millones por el «robo» de africanos esclavizados y otros. Haití tardó hasta 1947 en pagar esta odiosa y repugnante deuda. Francia nunca se ha disculpado por ello. Tampoco lo ha hecho Citibank, que hizo miles de millones de los pagos. Ni Francia ni Citibank han considerado repetir el saqueo inhumano.

La generosidad de Venezuela no fue igualada por ningún país occidental o institución financiera. En cambio, Occidente acumuló deuda sobre deuda con Haití. Incluso la “asistencia” brindada durante el terremoto de 2010 hizo que las compañías occidentales ganaran dinero. «Estos tipos son como buitres que vienen a tomar el botín de este desastre”, dijo el ex ministro de defensa de Haití, Patrick Elie. La cantidad de dinero robado del socorro en casos de desastre y el aumento de la deuda de Haití aún no se ha calculado. Se recaudaron millones de dólares, como los de la Cruz Roja Americana, pero se gastó muy poco para levantar las cargas del pueblo haitiano.

FMI vs Venezuela

En febrero pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que le daría a Haití 96 millones de dólares en préstamos y donaciones a bajo interés. Pero exigió que el gobierno haitiano redujera su subsidio de combustible crucial. Este subsidio ha sido parte del programa de Petrocaribe. Las protestas estallaron en Haití, lo que llevó a la dimisión del primer ministro de Haití, Guy Lafontant, en julio (para una evaluación de esas protestas, lea el Dossier 8 de Tricontinental: Instituto para la Investigación Social).

La demanda del FMI de recortes en el subsidio al combustible se produjo después de las revelaciones de que la élite de Haití había robado los fondos de Petrocaribe. En 2017, el gobierno de Lafontant publicó un informe del Senado de 600 páginas sobre la década anterior de Petrocaribe. La investigación encontró que la clase dominante de Haití había robado enormes cantidades de estos fondos clave. Nadie fue llamado a rendir cuentas, ni ninguno de los que robaron el dinero ni los bancos que les permitieron hacerlo. Los ruidos sobre el hecho de permitir que el Tribunal Superior de Cuentas y Litigios Administrativos se apoderara del informe parecían no caer en ninguna parte.

En medio de este escándalo, la directiva de política del FMI fue insincera. El FMI dijo que los haitianos pobres, que no le habían robado el dinero a Petrocaribe, deberían pagar precios de combustible más altos para ayudar a poner en orden las finanzas de Haití. No hay reparaciones de Francia o Citibank, ninguna responsabilidad por el robo de los fondos de Petrocaribe, nada de eso. En cambio, los haitianos, casi el 60 por ciento de los cuales viven por debajo de la línea de pobreza, deben pagar altas primas de combustible por los míseros préstamos del FMI.

Fin de la solidaridad

Las protestas estallaron hace una semana en Haití. Lo que motivó a las calles a incendiarse esta vez fue el alza en los precios del combustible y la posición adoptada por Haití contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro de Venezuela.

En medio de la guerra económica contra ella, Venezuela no ha podido proporcionarle combustible subsidiado a Haití. El pueblo de Haití tenía que ir ahora a las compañías petroleras de los Estados Unidos y pagar los precios de los Estados Unidos por el combustible. Esto ha creado cuellos de botella en el suministro de combustible y la frustración por el aumento de los precios. Novum Energy, de los Estados Unidos, mantuvo los barcos sentados en el puerto de Puerto Príncipe, a la espera de que el gobierno haitiano con poco dinero pagara antes de descargar 164,000 barriles de gasolina y 205,000 barriles de queroseno. No hay precios de solidaridad aquí (de hecho, Haití tiene que pagar $ 20,000 por día a cada barco que se encuentra en el puerto como multa). Estas empresas quieren dinero en efectivo, y quieren precio completo.

Para agregar insulto al daño, el gobierno de Haití decidió unirse a los Estados Unidos en la votación en la Organización de los Estados Americanos (OEA) contra Venezuela. Tan recientemente como 2017, el representante de Haití ante la OEA, Harvel Jean-Baptiste, había votado en contra de una resolución similar contra Maduro. Pero esta vez, Léon Charles, de Haití, votó con los Estados Unidos. Fue un voto que provocó la ira en las calles de Haití. El único país –Venezuela- que había acudido en ayuda de Haití, estaba aquí siendo traicionado. Ese es el estado de ánimo.

Doctrina anacrónica de Monroe

Mientras tanto, otros países del Caribe se mantuvieron firmes. El grupo Caricom (Comunidad del Caribe) de 15 estados, desde Antigua y Barbuda hasta Trinidad y Tobago, redactó una declaración firme para defender la soberanía de Venezuela. Han trabajado para crear la atmósfera para el diálogo, que resultó en la reunión conjunta patrocinada por Uruguay y México en Montevideo, Uruguay, el 7 de febrero.

Estos pequeños estados caribeños conocen el gran peligro de permitir que la anacrónica Doctrina Monroe (1823) sea revivida por completo. La idea de que el hemisferio estadounidense es el «patio trasero» de los Estados Unidos no solo es humillante, sino que también está en contra del espíritu y la letra de la Carta de la ONU.

Es esta humillación es la que motiva a la gente de Haití a tomar las calles. Su mensaje es simple: si no nos deja respirar, no los dejaremos a ustedes tampoco, y si tú sofocas a Venezuela, nos sofocas a nosotros también.

Vijay Prashad es un historiador, editor y periodista indio. Es un compañero de redacción y corresponsal en jefe de Globetrotter, un proyecto del Independent Media Institute. Es el editor jefe de LeftWord Books y el director de Tricontinental: Institute for Social Research. Ha escrito más de veinte libros, entre ellos Las naciones más oscuras: una historia popular del tercer mundo (The New Press, 2007), Las naciones más pobres: Una posible historia del sur global (Verso, 2013), La muerte de la nación. y el futuro de la revolución árabe (University of California Press, 2016) y Red Star Over the Third World (LeftWord, 2017). Escribe regularmente para Frontline, The Hindu, Newsclick, AlterNet y BirGün.

Fuente: Independent Media Institute

Línea de crédito: este artículo fue producido por Globetrotter, un proyecto del Independent Media Institute.

[México] Sobre la huelga de las y los trabajadores en Matamoros, Tamaulipas

Detrás de la huelga de entre 40 o 70 mil trabajadores y trabajadoras, hay 22 años de cacicazgo sindical, al frente del sindicato de jornaleros y obreros industriales de la industria maquiladora (SJOIIM), en ese tiempo el líder sindical no hizo sino enriquecerse a costa de las negociaciones que realizaba con las empresas y vender a los trabajadores el mejor postor.

22 años de despidos injustificados, malos tratos, acoso a las trabajadoras, 22 años de miseria a los trabajadores. Por sus parte fueron años de bonanza para los lideres sindicales y los dueños de las maquiladoras quienes amasaron sus fortunas y ganancias a costa del sudor y la vida de las trabajadoras, para muestra la manta que portaban las trabajadoras en la marcha de el pasado domingo, la cual decía «sindicatos y empresas matan a la clase obrera».

El sindicato y sus mecanismos de representación demuestran su incapacidad para operar a favor de la clase que representa, ya que esta diseñado de manera que los lideres sindicales y delegados negocien en lo oscuro con los empresarios, asegurando ganancia personales, peor miseria para la clase obrera en su conjunto. Por su parte las juntas de conciliación y arbitraje supuestamente imparciales favorece al empresario al sugerir que el obrero acepte las migajas que la empresa le ofrece. La administración publica por su parte presume estabilidad laboral y paz social para las empresas, lo que significa para el proletario precariedad, enfermedades de trabajo, bajos salarios, nula protección en accidentes laborales y finalmente su muerte.

Por eso la clase obrera en Matamoros se han levantado tras 22 años de pasividad, trabajadorxs de 45 empresas sindicalizadas en el SJOIIM se sumaron al paro laboral, ademas de algunas 3 o 4 empresas pertenecientes al sindicato de Jesús Mendoza.

El sindicato pretendía manipular el contrato colectivo de trabajo que indica que debe aumentar el bono único que corresponde al aumento del salario mínimo en la zona, que con el aumento del 100% en la zona fronteriza, con lo cuál se alcanzó un aumento salarial del 100% y un bono único de 32 mil pesos.

Ante su error la asociación de maquiladoras ofrece miserables aumentos y un raquítico bono con tal de que los 40 mil trabajadores regresen a trabajar. Sin embargo, al recibir los trabajadores asesoramiento de la Lic. Susana Prieto Terrazas se niegan a aceptar esos miserables aumentos y exigen que se respete el 100% de su contrato colectivo y sus prestaciones laborales.

La huelga  estalló el 25 de enero, aunque el paro de las maquiladoras ya llevaba varios días. Para el día en que es publicado este texto con nuestros compas de Regeneración Libertaria, son más de 42 plantas las que siguen en huelga a pesar de los múltiples intentos de romperla a través de engaños, arrestos y despidos. Pero algunas huelgas ya han tenido resultados satisfactorios para sus trabajadores, por lo que nuevas empresas se unen a la lucha, siendo Coca Cola la ultima de ellas hasta hoy.

El movimiento obrero que se esta gestando en Matamoros ya tiene a sus enemigos bien definidos, entre ellos el sindicato, las maquiladoras, las instituciones mediadoras de gobierno y los medios masivos de comunicación. Un enemigo interno son los trabajadores conformistas, los cuales como inocentes palomitas adulan la ideología empresarial que les dice que se puede Ganar-Ganar, lo cual es una mentira que no puede sustentarse en la realidad, si el obrero pierde la maquila gana, si la maquila pierde el obrero gana, las leyes de la economía no mienten.

CONTRA EL EMPRESARIO EXPLOTADOR

CONTRA EL SINDICATO

CONTRA LAS JUNTAS DE Conciliación y ARBITRAJE AMAÑADAS

CONTRA LOS GOBERNANTES AMANTES DEL EMPRESARIADO

CONTRA LOS MEDIOS MASIVOS QUE OCULTAN EL MOVIMIENTO OBRERO

Publicado originalmente en Orgullo Obrero

[México] Un año de huelgas que aun no termina

Por Arnoldo Diaz

El 2017 fue registrado como un año de poca actividad huelguística por el INEGI, donde solo se registraron 17 huelgas a diferencia de las 43 del 2016. Pero, aunque no tenemos estadísticas profesionales, podemos asegurar que el 2018 ha sido un año de amplia actividad huelguista como de otras formas de resistencia.

Para visualizar la dinámica identificaremos tres tipos de huelgas:

  1. Laborales tradicionales: Aquellas huelgas cortas con demandas económicas específicas para un sector del mundo laboral.
  2. Sindicalismo autónomo: Huelgas y manifestaciones de trabajadores que buscan el reconocimiento de su sindicato o que ya se encuentran organizados en uno que no responde a intereses patronales.
  3. Huelga Estudiantil: Este tipo de huelga varía según la situación. Puede tratarse de demandas específicas o por mera solidaridad con alguna lucha.

En el primer tipo de huelga sobresale la huelga de los sindicatos universitarios quienes exigían el aumento salarial, entre otras demandas laborales que se han perdido con el lento pero fuerte proceso de privatización de la educación. La huelga se planteó la mesa de dialogo con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). De dicha amenaza destaca la huelga del SUTINAOE del 30 al 31 de mayo por el respeto al contrato colectivo firmado en el 2017, siendo la primera huelga en el estado de Puebla desde el 2012.

Cada año al menos una empresa se va a huelga por el incumplimiento de pago de utilidades, este año no fue la excepción y en Ciudad Juárez la Foxconn Santa Teresa se fueron a la huelga el 11 de mayo, la cual terminó ese mismo día por el compromiso de la empresa de respetar las utilidades y aumentar el salario a 3 mil trabajadores. Aunque corta, esta huelga es significativa porque Ciudad Juárez, Chihuahua se ha convertido en un punto de tención sindical bastante fuerte y activo. Las maquilas, el muro y el narcotráfico hacen de dicha ciudad un caldero de ánimos que no deben perderse de vista.

Pero como es evidente dichas huelgas no profundizan en el mejoramiento de la vida para la clase trabajadora, si acaso funcionan como frenos para la precarización que ya se siente pero que puede empeorar. Por esto es necesario pasar a revisar los casos del sindicalismo independiente.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es una de las organizaciones en lucha con más historia y presencia en el país. Hoy son quienes llevan la punta de lanza en la defensa de la educación pública contra la Reforma Educativa del gobierno de Peña Nieto. Todos los años, ya sea en el centro, sur o norte del país salen a las calles para luchar por alguna consigna específica o para mostrar la solidaridad con otros movimientos sociales. Este año la CNTE llevó acabo dos semanas de actividades y protestas contra la reforma educativa, culminando en una huelga que se materializó como marcha desde Oaxaca, Michoacán, Guerrero, entre otros estados del país hacia la capital del mismo.

Más al norte, en el estado de San Luis Potosí, trabajadores despedidos de la Goodyear México exigen su derecho a la organización autónoma de un sindicato que haga respetar el contrato colectivo. Aunque la organización pareciera pequeña ha levantado nuevas esperanzas en el sindicalismo del noreste mexicano, zona donde desde hace años que la gran mayoría de los sindicatos responde directamente a los intereses patronales y gubernamentales.

La cuestión con el sindicalismo autónomo es que será autónomo más no anticapitalista y mucho menos antiestatista, esperan con ansias el cumplimiento de las promesas del presidente electo AMLO quien prometió entre otras cosas el aumento de apoyo para el Conacyt, razón por la que las huelgas fueron más pequeñas de lo que se esperaban, la revisión e incluso derogación de la Reforma Educativa, que ha significado una disminución de la actividad de algunas secciones de la CNTE y la promesa de reconocimiento al sindicato autónomo que mantiene a los compañeros de la Goodyear con la esperanza de que el acoso patronal pare una vez llegue el nuevo gobierno

Finalmente tenemos el paro de actividades de bachilleratos y facultades en la Ciudad de México a raíz de la represión contra estudiantes del CCH por parte de los grupos de choque conocidos como porros. La huelga siempre ha sido un recurso común en la capital del país y esta vez no fue la excepción. Más de 50 escuelas se fueron a paro de 48 horas exigiendo reformas en cuanto a la seguridad dentro de los planteles, la democratización de los puestos en los CCH entre otras demandas.

Éste es el panorama del movimiento huelguístico en México para lo que va del 2018, es así como nos vamos preparando hacia la toma de la presidencia de un nuevo partido autoproclamado de izquierda que ha prometido hasta lo imposible con tal de llegar al poder. Y no solo eso, así recibimos el final de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) el cual mucho se celebra pero poco se dice. No será de sorprender que cuando las reformas que se hayan aprobado se pongan en práctica el gobierno de AMLO se sostendrá en arenas movedizas, ya que los sindicatos, las escuelas, los pueblos y los barrios están cada vez más y mejor organizados.

La tormenta en México

 Por abd

No es novedad la violencia en México, tampoco sus causas son una novedad, lo que sí podría serlo es la rapidez y las coincidencias. Lo primero que se asoma en la lista de coincidencias son las fechas, es sorprendente como las autoridades se empeñan por sumar efemérides al movimiento estudiantil.

A unos meses de que pasara el aniversario de la matanza del jueves de corpus (10 de junio 1971), a unas semanas del aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinap (26 de septiembre del 2014)[i] y a tan solo un mes del aniversario 50 de la matanza de Tlatelolco (2 de octubre 1968), el país vuelve a salir a las calles por la agresión de un grupo de golpeadores atacaron la huelga del Colegio de Ciencias y Humanidades perteneciente a la UNAM.

Múltiples universidades en el resto del país  se movilizaron, en algunas se quedó en le momentum, en otras se preparan para crear organizaciones y las organizaciones ya en proceso sin duda se verán fortalecidas. Menos viral pero igual de importante es la represión que sufrieron compañerxs de la Escuela Normal Rural Mactumatzá en Chiapas, en general, las normales rurales se caracterizan por tener una organización fuerte, pero el fallecimiento de un alumno durante la “novatada” ha sido utilizada para criminalizar a los líderes estudiantiles, a esto se respondió con barricadas y el gobierno desató la represión.

La violencia no se limita a la lucha estudiantil. Los últimos años del gobierno de Peña Nieto han difíciles para indígenas y defensores de la naturaleza. Pareciera que quieren limpiar el país antes de que AMLO tome el poder. Esta semana asesinaron a César Vargas Castro del Frente Nacional por la Liberación de los Pueblos y desapareció Sergio Rivera Hernández a manos del gobierno y la minera Autlán.

Mientras escribo este texto (11 de septiembre 2018) se sepultó el cuerpo de Margarito Díaz, activista pacífico y líder espiritual del pueblo wixárika que fungía como presidente fungía como Presidente del Consejo de Vigilancia de la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales de los Estados de Jalisco, Durango y Nayarit, A. C.

Solo puedo mencionar los hechos que sobresalen en las redes, ya sea por su importancia o por la construcción de grandes y pequeños medios libres, pero sé y quiero que quien lea este texto sepa que existen decenas si no es que centenas de casos como estos que ocurren a diario en México. La situación sin duda es una tormenta.

Pero con la tormenta viene la organización y tras las declaraciones del presidente electo sobre que el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México sería puesto a consulta pública a pesar del completo rechazo de quienes viven en dichos territorios, la izquierda no electoral se a quitada una importante venda de los ojos y comienzan a crecer las organizaciones, los frentes, las huelgas y los grupos de estudio. A unas horas de publicar este artículo, 15 personas salieron lesionadas en un enfrentamiento entre pobladores de Atenco y golpeadores de la empresa Pinfra.

Tal vez aún no podemos huir de la totalidad de su tormenta, pero poco a poco se alcanza a apreciar que llega la nuestra.

[i] Este hipervínculo lleva a la Plataforma Ayotzinapa, una cartografía de la violencia, proyecto en el que muestra de manera interactiva todos los datos y detalles de aquella noche del 2014

[Reseña] El Chapo, la serie

Arnoldo Diaz

Antes de comenzar debo advertir que mis vicios de historiador me impiden considerar que una serie o película histórica contiene spoilers. Dicho lo anterior, si no sabes nada de la historia de Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, y quieres vivir la sorpresa de tan peculiar biografía sugiero dejes de leer y te dirijas al servidor pirata más cercano para ver tan entretenida serie.

La historia del narcotráfico es muy larga, mucho más de lo que los medios quieren reconocer. Pero la narrativa que ha manejado el equipo de Netflix para dar un aire de conexión entre la serie Narcos y la serie El Chapo parten de un punto determinante de la historia reciente del narcotráfico latinoamericano: el asesinato de Enrique Camarena, agente de la DEA, a manos del entonces hegemónico cartel de Jalisco.

Este hecho se presenta como el punto de “quiebre” entre el gobierno mexicano y la organización de Miguel Ángel Félix Gallardo, el jefe de jefes, así como también lo fue para incrementar la presencia de la DEA en Colombia. La serie sobresale por ser sumamente directa, empezando por las identidades de cada uno de los personajes a quienes se les cambia el nombre pero la mayoría del elenco cumple con características físicas de algunos personajes públicos como los presidentes o algunos patrones del narco.

Tan directa es la serie que en la primera temporada no se duda en afirmar que Félix Gallardo y el gobierno de Salinas de Gortari (1988-1994) pactaron un acuerdo para repartir los territorios entre los diversos patrones, división que benefició al Chapo, adquiriendo unas plazas en la frontera norte del país donde desarrolló los túneles que lo hicieron famoso y millonario.

Quizá la primera temporada es la más lenta ya que muestran al Chapo en su camino como un nuevo patrón, más débil que sus adversarios, sin el apoyo del gobierno mexicano y en guerra con Tijuana. Dándonos unas cuantas anécdotas bastante terroríficas como la tragedia del Güero Palma y una de las muchas desventuras del general Acosta Chaparro (en la serie Gral. Blanco).

Pero cabe aclarar que en la serie Joaquín no es el único personaje central. El coprotagonista es Conrado Sol, en la vida real Genaro García Luna, aliado del Chapo en la guerra del Cartel de Sinaloa-Gobierno Federal vs Cartel del Golfo-Juárez-Zetas, que duraría la mayoría del sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) periodo en el que dicho personaje se desempeñó como secretario de Seguridad Pública, conocida también como la guerra contra el narco.

La segunda temporada es dedicada a dicha guerra y no escatima en detalles gráficos y dramáticos. Sin duda la temporada mejor lograda y que más le llega al público mexicano. Cabe destacar el capítulo titulado “Los Otros”, dedicado a tres historias distintas: un estudiante reclutado, la búsqueda de una madre y el infierno de una familia campesina.

Sorprende no solo la fidelidad con la que se interpretan los sufrimientos de la guerra, la serie también destaca por su nivel de profundidad y la seguridad con la que lanzan datos claves de la historia reciente de México. Por poner un ejemplo de la segunda temporada, no dudan ni un segundo en asegurar que el Chapo financió la campaña de Felipe Calderón así como la de Peña Nieto, dinero que terminó en manos del sindicato de maestros quienes se encargaron de realizar un fraude electoral de abajo hacia arriba.

Finalmente la tercera temporada está llena de frustraciones. Temporada final de la serie, dedicada a Juan Carlos Olivas, que muestra a un Chapo poderoso, imparable, con negocios por todo el mundo y no es exageración, el imperio de este personaje era tan grande que el jugador principal de esta historia tiene que llegar a poner orden al juego. La DEA le da un ultimátum al Chapo y la verdadera prueba comienza.

Es digno de mencionar que más allá de una retórica de buenos contra malos, las series de narcotráfico en Netflix han sido construidas a raíz de múltiples notas periodísticas –que en más de una ocasión costó la vida de quien la creó- se han preocupado por resaltar el control de los negocios y la guerra en América Latina por parte del imperialismo gringo. La DEA, presente en “Narcos” y “El Chapo”, y la CIA, presente en “Narcos” y salpicada en “El Chapo” por los vínculos que en la vida real el general Acosta Chaparro con dicha agencia, son quienes ponen las reglas al juego y al primero que las rompa, ahora sí que como se dice por acá: se los carga la chingada.

Insisto, en la historia no hay spoilers y en todo caso la misma serie empieza por el final: la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. La serie en tres temporadas muestra los acontecimientos más relevantes de este personaje, sus encuentros y desencuentros con Don Sol (Genaro García Luna), así como los conflictos entre jefes de los carteles más importantes de México, mostrando con un poco de claridad cómo se llegó a manejar el submundo del narcotráfico y la guerra.

Pero queda un vacío, que la misma serie se encarga de transmitir. El Chapo en USA, Genaro García apuntalado como candidato presidencial (cosa que afortunadamente es más ficción que realidad), pero la violencia no termina. La serie llega al 2017 pero la historia no acaba ahí. Un año más tarde arrestarían a Damaso “El Licenciado” López, cabecilla del Cartel de Sinaloa tras la extradición del Chapo. Y aún con todo el show que implican las detenciones, la violencia crece en México.

No saben cómo llamarle a la violencia, niegan las tendencias e ignoran a los grupos que se han estado peleando el territorio desde la salida del Chapo y de Damaso, los cuerpos se acumulan o desaparecen. Y aunque lo quieran negar, de manera organizada o no, esa violencia tiene nombre, se llama patriarcado y civilización.

Acercarse al tema de la necroeconomía y la necropolítica en México no es cosa fácil. Si bien la serie de El Chapo es bastante gráfica (aunque no gore), en la lectura de notas periodísticas de los años más agitados de la guerra podemos encontrar atrocidades que ni Netflix ni HBO se atreverían a plasmar. México es un país lastimado, pero también es un país con alternativas que pronto comenzarán a dar frutos. Esperamos ver pronto una serie de este otro México.

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