La normalización de la servidumbre

Es bien sabido que en el mundo occidental las formas de dominación totalitarias crean un repudio casi automático por parte de la población al ser planteadas como método de gobierno. Estamos adaptados a democracias parlamentarias y a sistemas de votación y elección de representantes, de modo que un sistema absolutista y dictatorial nos parece un arcaísmo evitable y aborrecible.

Aun así, es inevitable contemplar la situación de la sociedad contemporánea, en prácticamente cualquier parte del mundo desarrollado, sin percatarse de constantes y flagrantes abusos a las libertades más esenciales,  de una forma muy similar a las dictaduras absolutistas de antaño.

Las democracias modernas, enmascaradas tras unas libertades aparentes y con unos límites difusos, amagan un trasfondo que en prácticamente nada se distinguen de regímenes dictatoriales. Pero sin embargo, esa apariencia de libertad constituye un pilar fundamental para la aceptación y la perpetuación de la sociedad de clases.

En definitiva, de la misma manera que en épocas pasadas se aceptaron como normales sistemas de dominación embrutecedores, nuestra etapa histórica no es una excepción.  Seguimos haciéndolo sin cuestionarlo demasiado, casi por inercia, pese a ser conscientes de la existencia diaria de casos de represión, coerción de libertades básicas, desahucios, corrupción, no cumplimiento de programas electorales, etc…

No es extraño, pues, plantearse la siguiente pregunta en clave sociológica: “¿Por qué estamos tan mal y por qué lo permitimos?”.

EL SÍNDROME DEL ESCLAVO SATISFECHO

Es curioso que los manuales de diagnóstico psiquiátrico (como el DSM americano) contemplen la rebeldía como un trastorno mental, pero que sin embargo, asuman como un comportamiento normal el hecho de sufrir una existencia objetivamente miserable y estar agradecido de ello, resignándose a aceptar sus penurias con un único argumento: “es lo que hay”.

Y es que hay algo peor que sufrir un trato constante de dominancia y humillación, y ese algo es estar agradecido y satisfecho de su condición de esclavo.

Algunos pensarán que exagero cuando hablo con tal soltura sobre un término tan peyorativo y extinto como “esclavitud”, pero la esclavitud psicológica moderna nada tiene que envidiar a la esclavitud física de antaño.

La neoesclavitud se fundamenta en el principio de la asunción del pensamiento y de los intereses de las clases dominantes. Hecho que desemboca en una personalidad resignada, indulgente y acrítica, que concibe las necesidades de los poderosos como suyas propias, “superando” la lucha de clases por la negación de estas. Nada más lejos de la realidad.

Pongamos un ejemplo:

El aparato de dominación nos vende una imagen: “La empresa es una GRAN FAMILIA, hay que hacer sacrificios porque TODOS sufrimos la crisis y hay que proteger a los empresarios porque GENERAN RIQUEZA al crear nuevos puestos de empleo”

Este discurso inclusivo engloba dos clases de intereses opuestos en un todo homogéneo con intereses predefinidos por la clase dominante.

Se reparten sentimientos de familiaridad, calidez y cercanía que van más allá de una relación meramente laboral, personalizando entidades corporativas y generando en el trabajador un sentimiento de traición si no cumple. También se exculpa a los culpables de la situación económica y lo que es peor, se les considera agentes imprescindibles para la salvación.

Al final, encontramos una clase dominante reforzada (dando imagen de necesaria, salvadora, de una omnipotencia casi religiosa e incuestionable) y una clase obrera debilitada y con un discurso ajeno a sus necesidades (dando una imagen temerosa, trabajadora, sacrificada y de la que se espera que no traicione tales preceptos).

UN SÍNDROME RECURRENTE EN LA HISTORIA

LA CAVERNA DE PLATÓN

Para encontrar el primer ejemplo de la tesis que sostengo en el artículo, debemos remontarnos a la Grecia Antigua.

Platón, conocido por muchos, fue un filósofo cuyos pensamientos influenciaron de forma notable en los pilares sobre los cuales se han sustentado prácticamente todas las sociedades históricas occidentales.

Una alegoría propuesta en su libro “La República”, es el famoso Mito de la caverna de Platón.

En ella, Platón nos habla de unos hombres encadenados en las profundidades de una caverna desde su nacimiento, sin haber nunca salido de allí y sin tener la capacidad de poder mirar hacia atrás para entender sus cadenas. Por lo tanto están obligados permanentemente a mirar hacia la pared que tienen delante. Tras ellos se halla un muro ocultando una hoguera de la que sólo les llega algo de luz. Entre el muro y la hoguera se encuentran unos individuos con objetos que sobresalen por encima del muro y utilizan la luz de la hoguera para proyectar las sombras de dichos objetos, emulando formas de árboles, personas o animales. Por lo tanto, todo lo que ven los hombres encadenados, son meras emulaciones de la realidad, aunque para ellos esa es la realidad, ya que no conocen otra.

Si uno de ellos lograra girarse y ver la auténtica realidad, la luz le cegaría, vería siluetas extrañas de otras personas y al intentar salir de la cueva, probablemente querría volver a la oscuridad de esta, por la lumbre cegadora del sol. De esta forma, si realmente quisiera salir de allí, necesitaría tiempo y esfuerzo para comprender y adaptarse a la nueva realidad.

LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA

Allá por el siglo XVI nos encontramos con el pensamiento humanista del escritor bordelés y precursor del anarquismo Étienne de La Boétie, reflejado en su ensayo “Discurso de la servidumbre voluntaria».

La Boétie se preguntaba: “¿Cómo es posible que tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soporten a veces un tirano que no dispone de más poder que el que se le otorga?”

La respuesta la encuentra en la forma en la que se constituyen las sociedades: la violencia.

Al principio, el sometimiento popular se ejerce mediante dominación armada y violenta, en donde el vencido se ve obligado a estar subyugado por obligación, pero en las generaciones venideras, nacidas en el seno de unas costumbres de servidumbre, deciden servir por pura resignación.

La Boétie lo resumía de esta forma: “Es verdad que al comienzo uno sirve obligado y vencido por la fuerza; pero los que vienen después sirven sin disgusto y hacen de buen grado lo que los precedían habían hecho por obligación.”

Al igual que el ejemplo de Platón, este también es extrapolable a la sociedad actual. Aunque la dominación no siempre se ejerza de manera violenta o armada, los métodos de coerción económicos, más refinados, también gestan en los individuos un espíritu de resignación y derrota.
La dominación, en ambos ejemplos, se rompería con un trabajo arduo y una dedicación premeditada hacia ello.

LA ALIENACIÓN: MARX Y MARCUSE

Ya en el siglo XIX, Marx, influenciado por el pensamiento de Hegel y Feuerbach, analizará un concepto que también se podría englobar dentro de este paradigma: la alienación.

La alienación, grosso modo, se puede entender como una disociación del trabajador con respecto al rendimiento de su actividad productiva (cuánto produce), al usufructo generado por tal actividad productiva (qué produce), a las relaciones humanas y a su propio potencial como humano.

Si bien estar alienado no es una patología en sí, el concepto nos puede ayudar a entender las causas de la servidumbre voluntaria.

Un trabajador (dominado), al no saber cuánto produce ni tener control sobre el producto generado mediante su actividad productiva, desconoce la situación económica. Relegando así involuntariamente el control de esta al empresario (dominante). Esta situación perpetúa el engranaje de dominación y le otorga el control económico absoluto y por ende, una posición de dominio a dicha clase.

Por otro lado, el obrero, obligado a competir con sus compañeros y compañeras, suscita en él un mecanismo defensivo primario de conservación: la individualidad. Ante tal situación, cada individuo se distancia de sus semejantes, abogando por desentonar sobre el resto y desmerecerlos; virtualmente, se generan objetivos contrapuestos entre cada obrero (“yo tengo que quedarme con este trabajo a toda costa”) aunque el objetivo definitivo, sea común (“porque si no, no podré comer”).

En la misma línea de ideas, el sociólogo Herbert Marcuse, de la Escuela de Fráncfort adapta la teoría marxista de la alienación al contexto industrial, con una visión renovada. Enlazo un artículo acerca de esto AQUÍ para no explayarme más de la cuenta.

Sin duda, es muy curioso como un discurso como el del principio del artículo, puede propiciar que un esclavo sienta más afinidad y cercanía de clase con aquél que le domina que con un congénere con los mismos fines.

LA EXISTENCIA INAUTÉNTICA Y LA MALA FE

Por último, me gustaría mencionar dos interesantes conceptos surgidos de dos filósofos con perspectivas ideológicas antagónicas pero que mucho tienen que aportar a todo esto.

El primero es el concepto de la “Existencia Inauténtica”, del alemán Martin Heidegger.

El individuo, consciente y angustiado por el conocimiento de su propia muerte se entrega a la “existencia inauténtica”. Una forma del ser que pretende negar la propia consciencia escudándose tras la pasividad, la mediocridad y el anonimato.

Esta existencia inauténtica enmascara la autenticidad del individuo y representa la imagen que queremos mostrar a los demás, de forma que también, dicha representación, viene determinada desde el exterior.

Se podría ejemplificar de la siguiente manera:

Tenemos a cinco individuos que conforman una sociedad con una identidad cultural, unas normas, una ideología y una forma de ser determinadas. Dos de ellos dominan, los otros tres trabajan para ellos sin cuestionárselo. Supongamos que llega un sexto individuo con una mentalidad que rompería con la homogeneidad del entorno, sin embargo esto no pasa. Poco a poco, ese sujeto se homogeneiza ocultándose tras una máscara de apariencias que le sirve para no destacar sobre nadie, para, de esta forma, poder permanecer como miembro íntegro de la sociedad. Lo curioso es que no se cuestiona porqué lo está haciendo, así que sirve voluntariamente.

El segundo concepto es el de la “Mala Fe”, acuñado por Jean-Paul Sartre.

La mala fe es el autoengaño. Una conducta mediante la cual un ser niega su propia libertad convirtiéndose en un ser inerte.

Esta actitud se representa muy claramente cuando hay que elegir entre dos situaciones. Sartre, en “El ser y la nada”, nos muestra el siguiente ejemplo:

“Un camarero sirve a los clientes con excesivo celo, con excesiva amabilidad; asume tanto su papel de camarero que olvida su propia libertad; pierde su propia libertad porque antes que camarero es persona y nadie puede identificarse totalmente con un papel social.”

El camarero del ejemplo renuncia a tomar una decisión; quizás dejar el restaurante, quizás probar a trabajar con mayor naturalidad… Si le preguntáramos, probablemente excusaría su situación indicando que no puede hacer otra cosa, que tiene que actuar así.

Tanto la renuncia como la excusa son mala fe sartreana.

Este concepto está sumamente ligado a esclavitud voluntaria. La mala fe le sirve a la estructura de dominación para mantener engrasados sus engranajes.

Si como individuos somos incapaces de romper una disyuntiva mediante elecciones razonadas y preferimos ocultarnos tras el autoengaño, por tal de no cuestionar el porqué de actuar de tal o cual forma, como sociedad ese problema se magnifica y se perpetúa.

LA NECESIDAD DE PENSAMIENTO CRÍTICO

Como hemos podido ver, el síndrome de la esclavitud voluntaria no es un concepto de la nueva era. A lo largo de la historia se ha estudiado su existencia así como los medios que nos llevan a ella desde distintas perspectivas. Todas son válidas e interrelacionables.

Tanto la mala fe como la existencia inauténtica, son conceptos que aluden a la representación del individuo de cara al exterior, pero a su vez, esta representación es diseñada por los agentes externos.

Estos conceptos son otra forma de alienación complementaria a los preceptos de Marx y a su vez, desarrollos más concretos y específicos de la antiquísima caverna platónica.

La única forma de romper con esta rueda de servidumbre voluntaria es mediante el escepticismo y el pensamiento crítico. Cuestionar absolutamente todo lo que uno hace y saber por qué se hace. Porque no hay praxis más irresponsable que utilizar la libertad de elección como forja de nuestras propias cadenas.

OFF TOPIC

Me hubiera gustado hablar de Erich Fromm y de su libro “El miedo a la libertad”, pero el artículo ya es suficientemente largo, así que lo dejo en PDF por AQUÍ y recomiendo encarecidamente su lectura.

Reavivar la llama del sindicalismo de clase: Ahora o nunca

En medio del crisol de organizaciones de todo tipo que afloran el día de la conmemoración por antonomasia de la clase obrera, el 1 de Mayo, viene al pelo analizar la situación del sindicalismo y las causas que lo han llevado a la actual desconexión con los y las trabajadoras.

Históricamente, el sindicalismo ha sido una de las corrientes que más en comunión ha estado con la clase obrera en el seno de sus problemas: el entorno laboral. A su vez, gracias a la lucha que ha surgido de este movimiento generalista (podríamos desgranarlo en función de sus matices, pero nos llevaría otro artículo), se han logrado cuantiosos triunfos para dicha clase, materializados en forma de derechos laborales; ahora básicos y esenciales, aunque antaño parecieran quiméricos y/o largoplacistas.

Sin duda, es innegable el papel de las organizaciones sindicales en tales luchas y victorias. Especialmente en épocas en donde la represión contra la movilización obrera estaba a la orden del día.

Inevitablemente me surge una serie de preguntas que iré respondiendo a lo largo del artículo.

¿ES QUE YA NO HACE FALTA EL SINDICALISMO?

Vivimos una época gloriosa para la paz social, adentrados en la entelequia de la clase media. Ahora ya no somos obreros luchando contra malvados explotadores, sino trabajadores con pretensiones de alcanzar una cierta estabilidad en nuestros puestos de trabajo mientras vivimos en un limbo de insana incertidumbre. Tampoco somos aquellos individuos fabriles, miembros de una cadena de producción fordista, que se pasan doce horas realizando la misma tarea de forma mecánica, sino sujetos hiperespecializados en tareas concretas trabajando en alguna empresa de cara amable en donde se valora tu magnífica “proactividad” y tu buena “gestión de las complicaciones”.

Antaño no había más derechos de los que imponía el propietario de la fábrica, actualmente nos venden la imagen del sacrificio por la empresa como algo necesario y unitario, buenrollista diríase. En una forma burda de menoscabar los derechos laborales de los que ahora nos beneficiamos, la apelación al sacrificio y al “todo por la empresa” (discurso similar al del patriotismo fascista con su “todo por la patria”), quien no sea capaz de someterse a tales designios, que se considere un paria y un mal ciudadano, que alguien ya estará dispuesto a hacer su mismo trabajo bajo esas condiciones.

Las malas prácticas empresariales no han cedido, llevan ahí desde que la sociedad es sociedad. Pero al igual que han ido variando en función de las distintas etapas históricas, esta vez se han metamorfoseado y adaptado a la vida contemporánea.  Por lo tanto, se puede concluir que el sindicalismo es igual de necesario ahora que en el siglo pasado, pero que su discurso, tiene que estar en consonancia con los problemas actuales, alejados de la mirada dogmática y arcaica que a veces profesan.

SITUACIÓN DEL SINDICALISMO

No hay duda de que el discurso justificador de la explotación modernizada vociferado desde las clases dominantes ha calado en la mentalidad popular.
Es habitual escuchar o leer comentarios de compañeros y compañeras de clase trabajadora cargados de bilis contra los taxistas “que monopolizan el sector”, los “privilegiados” estibadores “que sólo cargan cajas en barcos”, los “subvencionados y prejubilados” mineros, los médicos “que cobran más que nadie” o los profesores “que tienen muchas vacaciones”. La cultura del sacrificio lleva unos años asentándose entre nosotros y su alternativa es un discurso victimista y anticuado, por parte del sindicalismo partidista, que se consume en sus propio incendio mientras empresarios, políticos y medios, avivan las ascuas con su propaganda anti-sindical.

Bajo este paradigma, no es sorprendente que la afiliación de los dos sindicatos mayoritarios del estado español (CCOO y UGT) haya bajado en sus cuatro últimos años un 21%, pese a suceder en un contexto de inestabilidad política y económica y con una clase obrera azotada por cuantiosos recortes y dos reformas laborales abrumadoras.

Esto no sería un problema grave si se tradujese en un aumento sustancial en la afiliación del sindicalismo alternativo o de clase, pero muy al contrario, la mayoría abandona con resignación la militancia sindical.

La tasa de afiliación de España es aproximadamente del 16%. De las más bajas de la UE.

MOTIVOS DE LA BAJA AFILIACIÓN: LA FALTA DE CONCIENCIA DE CLASE, DESCONFIANZA Y ALTERNATIVAS POCO VISIBLES

A raíz de todo lo analizado, es bastante previsible saber por dónde van los tiros de la pésima situación del sindicalismo en España.

Por un lado tenemos la baja credibilidad de estas organizaciones, ocasionada por la propia actitud de los grandes sindicatos estatales: sumidos en tramas de corrupción, afinidad y dependencia de distintos partidos políticos, falta de representatividad y acción visible, abandono hacia los desempleados, la extrema burocratización, las subvenciones públicas, las figuras poco representativas del comité de empresa y el delegado sindical…

Por otro, a pesar de la cantidad de bazas que muestra el sindicalismo estatista, las alternativas sindicales de clase no acaban de ser una fuerza de choque suficientemente potente. Muy a menudo por su falta de visibilización, su anclaje a una jerga y unas praxis arcaicas y poco adecuadas para la sociedad actual y sobretodo, por la cantidad de luchas intestinas que rompen con cualquier ápice de unidad, enfrentando y atomizando (más si cabe) a obreros conscientes, fomentando así el descontento general y fomentando el prejuicio anti-sindical.

Por último, todo esto no se puede entender sin un contexto un poco más social; es decir, la realidad material en la que vivimos.

La mentalidad posmoderna fomenta la representación del individuo contra el mundo. La referencia para un obrero o un estudiante ya no es una turba de obreros enfadados exigiendo derechos a cualquier precio, sino la figura del emprendedor. De aquél personaje “hecho a sí mismo” y fuera de todo contexto que ha sido capaz de, mediante esfuerzo y dedicación, superar la lucha de clases llegando a formar parte de la clase dominante en vez de acabando con las clases en sí.

Esta mentalidad, de notable influencia visible en la actualidad, fomenta la alienación del trabajador respecto a su clase y le acerca a la aceptación de las normas sociales convenidas por el aparato de dominación. Es decir, las clases populares acaban sintiendo como suyos los intereses de las clases dominantes aunque supongan una contrariedad con sus intereses propios.

ALTERNATIVAS: LO QUE TODAVÍA PODEMOS HACER

En este clima de pesimismo y llanto, abogo por aportar algunas soluciones que pueden ayudar al sindicalismo a encontrar la luz al final del túnel en el que se halla sumido.

Para los sindicatos de clase

– Aprovechar la tesitura de descontento generalizado con los sindicatos estatales para deslegitimarlos y postularse como alternativa viable.

– Aumentar la presencia en conflictos no exclusivamente laborales, sino también fomentar el activismo y la interrelación con colectivos políticos no estrictamente laboralistas (ej. Can Vies, desahucios, Rodea el Congreso…)

– Mayor y mejor presencia en Internet. Fortalecer el contenido a recursos online y la comunicación a través de redes sociales, aprovechando la ventaja que nos brinda la descentralizada red, como contramedida hacia los medios generalistas.

– Abandonar el discurso anticuado, regenerándolo y adaptándolo a las necesidades actuales. Aunque las opresiones no sean distintas, la forma de oprimir si lo es y por lo tanto, hay que responder con alternativas dialécticas a la altura.

– Anteponer la unidad de los trabajadores a los problemas internos e interorganizacionales, como forma de evitar la tan perjuiciosa ruptura de la clase obrera.

Para los trabajadores sindicados

– Fomentar la afiliación en el entorno laboral y la participación de todos los trabajadores, argumentando sobre la necesidad de hacerlo.

– Mediar en los conflictos que se produzcan en el entorno laboral y fomentar la convivencia entre trabajadores, pese a ser de ramas distintas.

– Conocer las necesidades y ser consciente de la situación de los compañeros y las compañeras del entorno laboral.

Para los trabajadores no sindicados

– Buscar activamente alternativas sindicales que se adecúen a nuestra forma de actuación y a la rama profesional.

– Afiliarse en un sindicato que responda a las expectativas y por supuesto, militar en medida de lo posible, ya que sin acción no hay consecuencia positiva.

Entrevista a Natalia Ferrari: Prostituta y Feminista.

Para el día de hoy traigo una entrevista a Natalia Ferrari. Mujer, activista, feminista y prostituta residente en Barcelona.

La intención de la entrevista es aportar un punto de vista más al debate clásico del feminismo: cómo debe posicionarse dicha ideología con respecto a la prostitución.

Esperamos que sirva para generar debate y crítica constructiva.

Cuéntanos un poco acerca de tu historia. Cómo te inicias en este mundo, cómo reaccionan tus allegados a esta decisión o cómo te sientes durante ese tiempo…

Dejo el instituto a los 13 porque no estaba de acuerdo con el sistema educativo y a los 16 empiezo a trabajar. Estoy unos días en un Mcdonalds y lo dejo, lo mismo trabajando como teleoperadora. De ahí pasé a trabajar de seguridad y atención al público en un museo, que fue mi trabajo más largo. Mientras tenía ese trabajo estaba haciendo voluntariado en una ONG de derechos animales y sentía que estar en el museo me consumía todo el tiempo y energía que quería usar para lo que verdaderamente me importaba. Así que decidí dejarlo y buscar alternativas. Encontré más de lo mismo: trabajos feminizados con condiciones precarias que no me aportaban nada a mi desarrollo personal. Pensando en otras opciones la prostitución apareció como una propuesta laboral más. Me convencieron las condiciones que me aportaba y decidí probarlo.

Tengo la suerte de tener un entorno muy cercano con quien comparto valores y que me conocen completamente. Desde el primer momento en que empiezo a considerar este trabajo decido compartirlo. Siempre he recibido apoyo y no he sentido la necesidad de ocultarlo. Es un trabajo que tiene sentido con mi identidad y no hubo ninguna sorpresa para ellos.

Al principio tenía miedo. No sabía muy bien cómo sería, me sentía insegura conmigo misma y no tenía claro qué esperar por parte del cliente. Lamentablemente es muy popular la idea (de boca de gente que no es puta) de que el cliente es un hombre malvado y nuestro papel es ser sumisa y consentir abusos. Esto es muy peligroso porque normaliza las agresiones y confunde a las chicas que empezamos a trabajar y no tenemos herramientas o conocidas que nos ayuden a ver que eso no es así. Por suerte, con el primer cliente tuve clarísimo que la posición de poder en la relación pertenece a la puta y que cuando el cliente paga recibe lo pactado. No tiene derecho a exigir nada y no es mi posición consentir la misoginia de nadie. Durante esos comienzos me sentía con muchas ganas de trabajar, había descubierto un mundo nuevo que me gustaba mucho y me lamentaba no haber empezado antes.

¿En qué momento descubres el feminismo y de qué forma influye en tu día a día y en tu trabajo?

Supongo que lo descubro haciendo activismo en la ONG de derechos animales. Estoy rodeada de gente que quiere crear un cambio positivo en el mundo, con un sentido crítico, que se preocupa por las problemáticas sociales. En ese momento tenía 19 y para mí fueron muy importantes esos años en mi vida.

El feminismo empieza calando primero en mi relación conmigo misma y luego con mis ex parejas. Me empiezo a dar cuenta del origen de las inseguridades que tengo con mi cuerpo y empiezo a detectar que las relaciones que había tenido eran tóxicas. Incluso me atrevo a poner la palabra “violación” sobre agresiones por parte de novios que en su momento no supe entender así.

En mi trabajo el feminismo es una herramienta fundamental para poder trabajar en condiciones éticas. Como he dicho antes, no es aceptable que un hombre se crea con derecho a abusar de ti porque te esté pagando. El feminismo nos ayuda a identificar actitudes machistas y elegir mejor a los clientes, reclamar derechos, negarnos a tener una doble vida, re apropiarnos de la palabra “puta” con orgullo, poner y exigir nuestras condiciones a la hora de pactar las citas. Leyendo a compañeras feministas y trabajadoras sexuales es cuando empiezo a declararme como sujeto de derecho con capacidad de decidir libremente sobre mi cuerpo y mi sexualidad y no dejar que me cosifiquen o me quieran tratar como un trozo de carne en venta. Esto último ya lo tenía asumido en la práctica, pero no me daba cuenta de la importancia de hacerlo público. He visto una sororidad increíble entre mis compañeras y muchísima fuerza como mujeres siendo una minoría discriminada. El trabajo sexual necesita al feminismo, y el feminismo necesita a las trabajadoras sexuales.

Hemos leído que eres muy selectiva en cuanto a clientes se refiere. Que pones normas para el disfrute mutuo y descartas si esa persona no te transmite confianza.
¿Estamos hablando de que puede existir una prostitución en la que la trabajadora asuma totalmente las riendas de su trabajo?

La prostitución sin relaciones pactadas no es prostitución. Todas elegimos a nuestros clientes y todas tenemos normas. Cuando alguien es forzada a aceptar clientes que no quiere estamos hablando de explotación laboral, trata o violaciones, y eso es delito. Cuando una mujer acepta clientes que no quiere porque la alternativa es no pagar el alquiler, estamos hablando de casos de vulnerabilidad extrema en un sistema que no aporta soluciones a la pobreza, y esto recordemos que también pasa en otros trabajos como el sector doméstico, la agricultura o la construcción. Las putas empoderadas no somos una excepción. Cada vez salen más testimonios de chicas diciendo lo mismo: elegimos a nuestros clientes y hacemos lo que nosotras queremos.

Es bien sabido que dentro del movimiento feminista hay un debate interno acerca de la prostitución. Por ejemplo, Beatriz Gimeno dice:
“La prostitución tiene que ver con la igualdad y no con el sexo. Los hombres no compran un cuerpo, ni sexo, sino una fantasía de dominio y masculinidad tradicional”.
¿Cuál es tu visión sobre esta afirmación?

Se puede decir exactamente lo mismo del matrimonio heterosexual. Está claro que vivimos en una sociedad machista y patriarcal y eso influencia nuestras relaciones personales y laborales. Pero de la misma manera que la historia demuestra que el matrimonio ha evolucionado y ya no es exclusivamente una unión en donde el hombre adquiere dominio absoluto sobre su esposa, con la prostitución pasa lo mismo. No voy a negar que existe lo que describe Beatriz, pero no es justo mostrarlo como el retrato único de la prostitución porque es mentira. Pueden existir relaciones éticas entre putas y clientes. El problema no es la prostitución, igual que no lo es el matrimonio, el problema es el machismo y se puede trabajar contra ello sin necesidad de silenciar las voces de todas las prostitutas que pedimos derechos.

Las prioridades biológicas nos incitan a querer mantener relaciones sexuales, pero con la mercantilización del sexo que conlleva la prostitución (entendiendo mercantilización como relación de consumo) esta puede fácilmente ‘elitizarse’, en tanto que los consumidores pertenezcan a clases más apoderadas.
Dicho en otras palabras. ¿Puede existir una prostitución no clasista o a la que también puedan acceder las clases populares?

En el sexo no mercantilizado también existe el derecho a “negar sexo”, nadie folla con quien quiere ni cuando se le antoja. No creo que el sexo tenga que ser un derecho que estemos obligados a dar para asegurarnos que todos puedan conseguirlo, esto es contrario a las libertades personales. Todo el mundo  elige con quien folla teniendo en cuenta muchos factores diferentes, como la belleza física o la inteligencia. ¿Acaso tú follas con cualquier persona que te demande sexo? Las prostitutas decidimos poner otro tipo de condiciones, igual de legítimas.

En relación a la pregunta anterior. ¿Crees que la prostitución nace en base a una relación de poder desigual, o por el contrario puede existir una prostitución “horizontal” en donde consumidora y trabajadora sexual estén al mismo nivel?

Todos los trabajos nacen desde una relación de poder desigual en el momento en el que alguien necesita dinero. Sin embargo, la prostitución te permite un crecimiento profesional que no obtienes de otros trabajos, además de la posibilidad de trabajar de forma independiente sin que un tercero se enriquezca con tu mano de obra. Creo que la prostitución puede existir con condiciones éticas, tanto como en el resto de trabajos. El problema es que la situación actual nos hace terriblemente vulnerables a todo tipo de violencia y explotación que en muchos casos ni siquiera tienes capacidad de denunciar. Pero la solución a eso es despenalizarla y normalizar el trabajo como uno más para garantizarnos los derechos y la seguridad que el resto de trabajadores tienen.

¿Qué puedes aportar al feminismo desde tu experiencia y tu óptica en esta profesión?

Me parece fundamental entender que en el feminismo formamos parte las trabajadoras sexuales, las agresiones a las putas, son agresiones a todas las mujeres. Muchas veces leo, por parte de feministas, relatos brutales de hombres abusando de prostitutas y me quedo horrorizada con la normalización que se hace de esas agresiones. Como si ese fuera el papel de la puta y lo “normal” es que un hombre nos trate con desprecio y se salga con la suya. Nuestro trabajo no es ser sumisas frente a hombres misóginos. No debería ser aceptable jamás el mensaje de que está bien maltratar a algunas mujeres.

¿Crees que existe cierto desconocimiento hacia la profesión por parte de los colectivos feministas, que se cae rápidamente en estigmas y prejuicios?

No tengo ninguna duda de ello. Por ejemplo, parece que siempre es necesario soltar la cifra de que el 90% son víctimas de trata, cuando esa cifra es completamente falsa y de hecho la ONU dice que son solo un 15%. Es muy fácil repetir lo que te han contado pero parece que poca gente decide informarse sobre las consecuencias que tiene sobre nosotras la penalización de nuestro trabajo. Lo recoge muy bien Amnistía Internacional, las ONGs Ammar y REDTRASEX acaban de sacar un informe sobre la violencia institucional en Latinoamérica, la ONG NSWP tiene otro informe que analiza el impacto del modelo sueco o modelo nórdico, GRETA deja constancia de la necesidad de diferenciar a putas de víctimas de trata, también las organizaciones en contra de la trata que apoyan la propuesta de Amnistía Internacional de despenalizar el trabajo sexual, la trabajadora sexual y activista Toni Mac tiene una charla en TED que expone el impacto de todos los modelos legales. La información está ahí, pero muy a mi pesar se sigue escuchando más a las personas que no son putas que a nosotras.

En un mundo en donde el cuerpo es el objeto de consumo. ¿No crees que la prostitución pueda acentuar los cánones de belleza?

Una de mis inseguridades al comenzar a trabajar era no sentirme lo suficientemente atractiva para poder ser puta. Hasta cierto punto me he dado cuenta que eso no es así aunque sí creo que es un trabajo que exige un grado de feminización. Puede que yo no me maquille, ni use tacones, y me de igual cuanto peso, pero aun así tengo que depilarme y controlar mi vestuario. Sé que si no lo hiciera tendría menos clientes. Recuerdo un día que publiqué una foto en donde tenía gafas, un gorro negro y actitud masculina y un cliente me canceló la cita diciendo que parecía una “bollera grunge”. Todas tenemos la presión de encajar hasta cierto punto en los cánones de belleza, las putas no nos libramos de ello, pero no creo que lo acentuemos ya que no tenemos ese poder de influencia desde la marginalidad.

De alguna forma todos estamos condicionados como clase obrera a retribuciones injustas, jornadas laborales desmedidas y un compendio de problemas que nacen de un sistema productivo injusto. ¿Crees que estás en la prostitución porque no hay una alternativa mejor?

Soy prostituta porque es el trabajo que mejor se ajusta a mi identidad y mis intereses. Creo que la pregunta intenta empujarme a que acepte una condición de víctima, y esa es una postura equivocada y fuera de lugar. Quizás es hora de entender que el trabajo sexual es un trabajo más, y no una anomalía del sistema.

Si es así. ¿Te mantendrías en la prostitución si el sistema productivo fuese otro y no estuvieras tan condicionada por elementos externos (especialmente agentes económicos)?

Creo que te estás equivocando. Estás hablando con una persona que elige a conciencia la prostitución. He evolucionado profesionalmente para conseguir y mantener unas condiciones que considero justas y hacer lo que me da la gana en mi trabajo. No es una cuestión puramente económica, como se intenta señalar en esta pregunta. Me gustaría que la gente se diera cuenta de que este tipo de preguntas solo se nos hacen a las putas, y que os cuestionarais por qué os cuenta tanto entender que haya mujeres a las que les guste follar con desconocidos a cambio de dinero con las condiciones pactadas por mutuo acuerdo.

¿Qué opinión te merece el mundo del porno? ¿Crees que puede hacerse porno feminista?

El porno feminista existe puesto que hay productoras que trabajan en condiciones laborales éticas, en donde la mujer es un sujeto activo en la relación, en donde se incluye diversidad en deseos, cuerpos, géneros o sexualidades. Existen productoras creando un contenido maravilloso que están luchando por hacerse visibles. Ejemplos que me vienen a la cabeza: Abby Winter, TrenchcoatX, Kink, Lucie Blush, Four chambers, Ersties, CrashPadSeries, Beautiful Agony. Es muy importante entender que el porno no es únicamente lo que vemos en la página de inicio de “Pornhub” y además de las productoras haciendo contenido diferente, hay muchas personas que se dedican a crear y distribuir vídeos desde su casa con su web cam y eso también es porno.

En la misma línea. ¿Crees que hay mejor consideración hacia las trabajadoras del porno que hacia las prostitutas?

El estigma “puta” nos afecta a todas. Hace poco vi una noticia de un grupo de padres que se organizó en un colegió para pedir la expulsión de una niña porque su madre había hecho porno. Este tipo de discriminación social lo sufrimos todas las trabajadoras sexuales. Pero es verdad que hay una especie de jerarquía en donde la prostitución está posicionada como si fuera lo peor para una mujer. La diferencia es que la prostitución sucede en la clandestinidad y el porno es una industria “glamurizada”. En el porno hay entregas de premios, interés mediático y un endiosamiento hacia las actrices y actores. Si buscas prostitución en cualquier medio te saldrán noticias relacionándola con delitos de drogas o trata.

Muchas gracias a Natalia Ferrari por la atención y las respuestas.

Twitter: https://twitter.com/nataliaxferrari

Página web: http://www.nataliaferrari.com/

Economía Participativa: Análisis de los sistemas económicos actuales (I)

Estrenamos una serie de dos artículos sobre economía (la gran olvidada, a menudo, de las corrientes libertarias).
En esta primera entrada analizaremos de forma concisa los tres modelos “clásicos” de gestión económica: el libre mercado, la economía planificada y la economía mixta.

INTRODUCCIÓN

Podríamos definir burdamente “economía” como: “la ciencia social que estudia la extracción, producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios con el fin de satisfacer las necesidades humanas”.

Según esta definición, no es difícil imaginar que la política sea inherente a la economía y viceversa (sin obviar la relación que ambas tienen con otras ciencias como la psicología, la sociología o la historia).
Las formas de gestión económicas han sido tremendamente variadas a lo largo de la historia humana, definir cada una de ellas nos daría para diez tomos enciclopédicos, así que aquí nos centraremos en explicar las tres grandes familias económicas de los dos últimos siglos, dentro de las cuales hay gran cantidad de corrientes, matices y posturas.

ECONOMÍA DE MERCADO

Se entiende como modelo económico de mercado aquél en el que la producción y el consumo de bienes se regulan mediante la ley de la oferta y la demanda.
La característica sine qua non de esta estructura organizativa es la existencia de la propiedad privada de los medios de producción. Es decir, se entiende como “derecho inherente” del individuo poseer y controlar tanto el capital de la empresa como la maquinaria necesaria para producir así como el derecho a percibir una mayor remuneración, dando lugar a los problemas estructurales tan ampliamente criticadas por las teorías socialistas como la explotación de la plusvalía por parte del empresario, la segregación por clases sociales (dicotomía burguesía/proletariado), las relaciones verticales, la alienación del obrero con respecto a su producción, a su potencial y a sus compañeras, etc.

Per se, este modelo económico ya se plantea contrario a los postulados libertarios.

Otro punto destacable de la economía de mercado es lo referente a la intervención estatal.
Las diferentes corrientes mercantiles tienen un debate interno al respecto. Las corrientes más antirreguladoras pretenden la absoluta abolición del estado, permitiendo que la ley de la oferta y la demanda (y la «mano invisible») autorregulen el mercado, mientras que otras permiten el intervencionismo en sectores puntuales (por ejemplo, las minarquistas).
El «Estado» en las teorías economicas liberales se suele interpretar de la forma clásica; como un órgano gubernamental, a priori coercitivo, monopolista e impuesto.
Es curioso lo rápido que apelan los teóricos del libre mercado (la forma más agresiva de economía de mercado) a la necesidad de la defensa legal universal de la propiedad privada, algo que solo podría garantizar una figura política tan potente como un estado.
Esto nos lleva a pensar que quizás la organización libremercantil no es tan rupturista como a priori parece contra la figura estatal, sino que a lo máximo a lo que se puede aspirar es a reducir al máximo su figura sin tratar de acabar con su comportamiento coercitivo, dando lugar a un capitalismo clientelista en donde los funcionarios estatales estén estrechamente ligados a la clase apoderada y el poder coercitivo anteriormente mencionado solo se aplique contra las clases populares, arguyendo a la defensa de la propiedad privada.

El tercer punto en contra del sistema de mercado es que este, al tener como fin único el lucro y el beneficio económico, disgrega las actividades productivas humanas en lo que, a expensas del mercado es considerado rentable o no rentable. Esto se traduce en lo siguiente: las actividades productivas que no generan un beneficio económico directo, es decir, que no crean un objeto de consumo demandado por el mercado, no tendrán ninguna rentabilidad y por lo tanto acabarán desechándose.
Esta situación nos lleva a un paradigma en el que las actividades de desarrollo humano, que no generan un producto como tal (por ejemplo: la filosofía, la sociología, el arte…) quedan relegadas al olvido, mientras que las únicas rentables pasan a ser las materialmente productivas (generalmente las profesiones más técnicas).
El problema subyacente a la desaparición de las actividades humanistas o a la sumisión del arte al beneficio (véase «La industria cultural» – Adorno y Horkheimer) es que esta situación puede llevarnos a convertir las relaciones humanas en relaciones de consumo, algo que sin duda favorece una relación vertical entre las personas, el individualismo y la alienación. Una sociedad atomizada es una sociedad embrutecida.

Esto nos lleva al siguiente punto: sobre la especialización.
El mercado, desde tiempos de Adam Smith, asume que una mayor especialización aumenta el rendimiento de cada trabajador sobre una tarea concreta. Dicha especialización conlleva una ignorancia en el resto de tareas del proceso productivo, de modo que convierte la actividad profesional en un hastío desmoralizante que impide la toma de decisiones diversificada y plural, además de establecer un clasismo interno en donde las actividades que impliquen esfuerzo mental se sobrepongan a las que impliquen esfuerzo físico.

Por último me gustaría aludir a la poca sostenibilidad ecológica de este tipo de modelo económico.
Los modelos de libre mercado son anti-ecológicos debido a que asumen que todas las demandas podrán ser satisfechas, independientemente de si son bienes de primera necesidad o bienes fútiles, sin tener en cuenta que los recursos naturales son limitados. A menudo, el ritmo de producción de bienes de consumo sobrepasa al de restablecimiento de dichos recursos naturales.
Los indicadores del libre mercado (IPC, PIB…) tienen en cuenta exclusivamente la satisfacción de la demanda, la riqueza por habitante y la producción generada, pero no los recursos consumidos para producirlos, lo cual irremediablemente nos lleva a la conclusión de que este sistema económico asigna una preferencia mayor a la productividad que a la sostenibilidad, algo que a la larga es auto-destructivo.

Debemos huir de modelos que favorezcan el crecimiento a toda costa y apostar por otros en donde se tenga el medio ambiente más en cuenta, modelos más estancos, capaces de frenar un ritmo de productividad insostenible (decrecimiento), y este modelo no es el que más favorece a ello.

Podría extenderme más sobre la incompatibilidad del modelo económico mercantil con cualquier corriente anarquista, pero creo que con lo expuesto ya queda suficientemente claro que el mercado tiende a individualizar y verticalizar, además de ser anti-ecológico y que por lo tanto, no plantea una solución viable al problema económico.

ECONOMÍA DE PLANIFICACIÓN CENTRAL

La economía de planificación es la habitual en los sistemas socialista; mientras las corrientes anarquistas o consejistas se orientan hacia la planificación descentralizada, el resto de economías socialistas suelen orientarse hacia la planificación centralizada. La crítica, en este caso, se basa en el último punto, ya que la planificación descentralizada la trataremos a fondo más adelante.

Este modelo es la antítesis del libre mercado, constituye su oposición absoluta. Bajo este modelo el Estado es quien, de forma centralizada, se hace cargo de determinar qué bienes y servicios se producirán en función de las necesidades que el aparato burocrático determine. La erradicación de la ley de la oferta y la demanda, en muchos casos, conlleva la supresión de la propiedad privada (como en las economías planificadas de la URSS o de la RDA), mientras que en otros modelos autárquicos, como el fascismo, la han mantenido, e incluso, reforzado (economía franquista, nacional-socialismo…)
Generalmente, las principales críticas a estas economías (especialmente cuando de la centralización marxista se trata) surgen de las corrientes liberales, argumentando problemas relacionados con la supresión de la propiedad privada y la libertad del individuo. Este argumentario apela a intereses de clase, con la pretensión de mantener unos privilegios de los que carecerían sin el poder que les otorga el mercado.
La crítica anarquista hacia la economía planificada tiene que alejarse de paradigmas liberales y aproximarse más al realismo, olvidarse de concepciones abstractas que pueden ser fácilmente aplicables a otro modelo económico (es decir, que no son intrínsecos de la planificación central) y enfocarse en la crítica hacia la «centralización», no hacia la «planificación».

El centralismo es contrario al confederalismo, per se, pero no así la planificación.
Las economías de planificación centralizada se llaman así precisamente porque toda la estructura burocrática redunda entorno a un estado central el cual debe de manejar una cantidad enorme de información, lo cual conlleva problemas estructurales y de participación poco democrática.

Las corrientes anarquistas abogan por una estructura demográfica federal argumentando que la organización coordinada de muchos núcleos de pequeña población son más gestionables y pueden responder mejor a los problemas de sus habitantes que las estructuras demográficas de ingentes volúmenes de población (como las ciudades). El modelo confederal tiene a ser, por lo tanto, contrario a un estado central, cosa que nos lleva al problema estructural: la economía centralizada está orientada a sistemas que gestionen poblaciones igualmente centralizadas, obviando a menudo las necesidades de quien no se encuentre en dichas zonas.

Otro problema común es la alienación de las clases populares respecto a la gestión económica.
En un modelo centralista la ciudadanía puede participar o no en política, pero habitualmente no en la toma de decisiones económicas, puesto que estas se toman verticalmente desde el aparato burocrático del estado central (o como los denomina Michael Albert «la clase coordinadora»), algo que choca frontalmente con el principio de autogestión.
El estado recaba información sobre las necesidades de la población y luego establece una planificación económica anual, bianual… (quinquenal, en el caso de la URSS) en la que solo participa la clase burocrática, obviando la participación ciudadana directa en la planificación y verticalizando la toma de decisiones, emulando el patrón de una empresa capitalista.

En resumen podríamos decir que la economía centralizada es contraria a los postulados anarquistas debido a que no es aplicable en un sistema confederal y a que se estructura verticalmente prescindiendo de la participación popular en la toma de decisiones al depender de una clase burocrática que analiza las necesidades y aplica soluciones manteniendo el pueblo al margen.

ECONOMÍA MIXTA

La economía mixta es la debacle del eclecticismo moderno. Pretende aunar la economía de mercado y su liberalización a la economía de planificación central en una suerte de capitalismo de cara amable y empresas públicas, pero en donde no se cuestione el régimen de propiedad privada.
Este modelo surge con fuerza durante el siglo XX con la intención de combatir la expansión del modelo económico soviético (el cual puso en tela de juicio la efectividad del capitalismo) dotando al mercado de una cierta regulación e interviniendo en ciertos sectores estratégicos en forma de empresas públicas (transporte, sanidad, educación…), dando lugar a lo que conocemos como «estado del bienestar».

El principal problema, como ya hemos mencionado antes, es que no cuestiona ni las relaciones verticales que dan lugar a la división de clases, ni al régimen de propiedad privada del libre mercado, pese a intervenir e incluso participar en el mercado en forma de empresa pública.
Al mantener la división de clases y tratar de satisfacer intereses de clase opuestos, el modelo siempre beneficiará a una clase, generalmente la más apoderada ya que tendrá la capacidad de influir en forma de coerción económica sobre las decisiones políticas. Por ejemplo, un estado eleva los impuestos en función de la renta haciendo que los más adinerados paguen más y los más pobres menos, esto generará un conflicto entre clases: favorecerá a los pobres y al sector público, el cual se garantizará gracias a esos impuestos, pero desfavorecerá a los más ricos, aquellos que podrían costearse los servicios públicos en forma de empresa privadas (mutuas, transporte privado, educación privada…). Una medida contraria a esta invertiría las posturas y los que estarían en mayor desventaja serían las clases populares.
Como se puede ver en el ejemplo, una de las dos clases tiende a perder y como he dicho antes, suele ser la que menos capacidad de influencia tiene.

En general, este modelo económico se podría englobar dentro del libre mercado, así como sus críticas, ya que por características tiende a él, aunque mantenga una falsa propiedad colectiva en forma de empresas públicas.

Como dato, actualmente gran parte de las economías del mundo son consideradas economías mixtas.

CONCLUSIÓN

Hemos visto porqué ningún modelo clásico de economía puede adscribirse a la gestión económica de una sociedad anarquista.

En el siguiente artículo hablaremos de la necesidad de plantear un modelo de planificación económica descentralizada sólida y contemporánea que sea capaz de pugnar contra los modelos clásicos y hablaremos de la «Parecon» o «Economía Participativa», una propuesta dentro de este modelo.

Gerontonismo, la discriminación a los ancianos

Os traigo un nuevo artículo (esta vez creado por un compañero mío) sobre el cual yo me he dedicado tan sólo a retocar, pero del cual comparto totalmente la reflexión.
En el se habla sobre la discriminación que sufren lxs ancianxs y aporta algunos datos sobre lo que podríamos considerar como otro problema sistémico más.

Cuando se discrimina a un sector de la población de con razón de su estatus social, su etnia, su condición física, estamos hablando de una discriminación sistémica (sexismo, racismo, homofobia… o incluso en relación a los animales, el especismo), pero normalmente no se habla de un colectivo oprimido por el simple hecho de ser “demasiado viejo”. Este es el caso de lxs ancianxs.

Está claro que la vejez es un problema, pues la edad conlleva dolores físicos, enfermedades neurológicas… pero esta sociedad les complica más la vida a nuestrxs abuelxs, haciendo que el maltrato, el abuso y la manipulación les amargue la vida un poco más.

En 2013 se recibieron más de 700 denuncias por maltrato a ancianxs y en 2014 se aumentó la cifra en un 25%. Es bien sabido que la cantidad de denuncias no son el reflejo de la realidad, pues no todas las víctimas denuncian; el miedo y/o la incapacidad mental o física que puedan tener se lo impide muchas veces. En 2008, se hizo un estudio basado en 2500 entrevistas donde se mostró que el 0,8% de la gente mayor 60 sufre maltrato, alrededor de 60.000 en el total de la población en España. La mayoría de los maltratos provienen de los propios hijos o familiares (33%), pero las residencias y cuidadores particulares también son culpables de este problema, ya que en dicho estudio se entrevistó también a 700 personas a cargo del cuidado de ancianxs y el 4,6% reconoció haber maltratado a la persona que cuidaba. Además, no debemos olvidar que este estudio fue realizado en 2008, y como ya he dicho, estos casos aumentan cada año; las denuncias de 2012 a 2013 subieron un 10% y de 2013 a 2014 un 25%.

En las cifras nombradas anteriormente se muestra el maltrato psicológico, negligencias, abandono, agresiones físicas y abuso sexual, pero no podemos olvidar el abuso económico hacia nuestrxs mayores, que se multiplica por cuatro en el caso de las personas dependientes.

Estamos entonces ante una discriminación sistemática y sistémica de otro grupo social. Pero si vamos a la raíz del problema y pensamos porque ocurre esto, podremos llegar a algunas conclusiones.

Pongamos un ejemplo fácil: una persona adulta promedio, con un trabajo de 8 horas diarias, 5 días y medio a la semana tiene 1200€ de ingresos brutos, con los que debe cuidar de sus dos hijos; uno de 2 años y otro de 13 y además, de sus padres. Lxs ancianxs padecen una enfermedad neurológica que les hace ser dependientes. Tienen una jubilación bastante justa y sus ayudas han sido recortadas por parte del gobierno. Esta persona debe ocuparse, junto con su pareja, de dos hijos y de dos padres dependientes, de ellos mismos y de todos los gastos que conlleva un hogar. Esta situación va agravándose al largo de los años, justo como el índice de maltrato a los ancianos.

No se trata de buscar culpables, porque hay casos y casos, pero el estado tiene la misma culpa que los propios agresores de que esta situación prevalezca y vaya en aumento.

Fuentes estadísicas:
http://www.lanacion.com.ar/1701075-crecieron-un-35-las-denuncias-por-maltrato-a-los-ancianos
http://www.buenosaires.gob.ar/noticias/se-recibieron-m%C3%A1s-de-400-denuncias-por-violencia-hacia-%20adultos-mayores-
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/04/15/catalunya/1397589876_950616.html
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/08/25/paisvasco/1408977376_184538.html
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/06/12/solidaridad/1213272607.html

Comuna de Shinmin: La gran olvidada (II)

Después de unas semanas aquí os traigo la segunda parte del primer artículo sobre la Comuna de Shinmin [del cual dejo aquí el enlace].

Para resumirlo un poco, en la primera parte hablé sobre los orígenes del movimiento anarquista en la península de Corea y su vínculo internacionalista con los anarquistas japoneses.

Kim Jong-Jin, el creador del “Manifiesto de la Revolución Coreana” se situaba como el artífice teórico del movimiento comunero y en 1929, se constituía definitivamente la FACK (Federación Anarco-Comunista de Corea), la cual, en Noviembre de ese mismo año, destina gran parte de sus recursos a impulsar una revolución en la zona norte de Corea.


OCUPACIÓN Y CREACIÓN DEL EJÉRCITO POPULAR

La zona en cuestión fue escogida porque sus condiciones materiales eran consideradas como las mejores para que se llevase a cabo una revolución triunfante. Entre esas condiciones nos encontramos:

  • La cantidad de planicies fértiles dispuestas como zona agrícola para el cultivo de arroz y maíz.
  • Que el terreno siempre había sido lugar de disputas, y en este caso, los japoneses pretendían hacerse con el control total de la zona con intenciones imperialistas.

Además, la región de Manchuria contaba con una gran cantidad de población exiliada (superior a 2 millones) de carácter rural, lo que daba lugar a una gran oportunidad para crear colectividades campesinas y garantizaba un acceso a la alfabetización y a la educación a los menores de 18 años.

La hazaña de liberación sería apoyada por viejos veteranos de guerra, entre los que se encontraba Kim Jwa-jin (también conocido como “Baekya”).

Baekya ya tenía antecedentes libertarios cuando a los 18 años quemó el registro de esclavos y liberó 50 familias.
Posteriormente, también destacaría su fundación de la Escuela de Hoyeong. Una escuela racionalista (basada en la pedagogía de Ferrer I Guàrdia y aplicada también en Makhnovia) destinada a los más marginados.

Tanto Kim como unos cuantos generales más del Ejército del Norte deciden erradicar este ejército para tomar partido en el Ejército de la Autodefensa en la zona liberada de Shinmin (la cual, a estas alturas, ya se había declarado como Provincia Autónoma y carecía de un Estado central).
El poder de los generales en dicho ejército quedó relegado a comandar la resistencia de los comuneros, ya que a la postre, serán estos el verdadero grueso de combatientes.

ORGANIZACIÓN COMUNAL

En Agosto de 1929 se constituye el primer órgano de decisión siguiendo el principio federativo, llamado “Asamblea para el Autogobierno de los Coreanos en Manchuria” (AACM).
Esta entidad permitió a los habitantes construir una organización descentralizada y federalista que fue aumentando su complejidad a medida que se iba estructurando.

Para la gestión de las relaciones intercomunales se requirió de la constitución de 3 niveles de consejos:

  • 1er Nivel: Consejos Municipales (por localidad).
  • 2º Nivel: Consejos Distritales (por conjunto de localidades).
  • 3er Nivel: Consejos Regionales (por conjunto de distritos).

Las juntas de decisión de cada consejo eran escogidas por sistemas de democracia directa.

Cada problemática que surgía requería nuevas administraciones para ser tratada de forma local en cada consejo. De esta forma fueron creándose, en función de las necesidades; Concejos de Agricultura, Concejos de Educación, Concejos de Asuntos Militares, Concejos de Salud…

Dependiendo de cada ámbito de trabajo se practicaron distintas formas de funcionamiento con la intención de solventar problemáticas laborales o productivas o planificar la economía y el aprovechamiento de los recursos (tanto bienes sociales como recursos naturales).
De esta forma, con sus más y sus menos, se consiguió autogestionar los servicios públicos y la agricultura.
También se avanzó tecnológicamente en la comunidad (con fondos recaudados mediante expropiaciones). Entre estos avances tecnológicos destaca la creación de molinos para procesar el arroz.

No quedaron registros esclarecedores sobre el papel de las mujeres en la comuna. Tan sólo existen referencias hacia su papel de contrabandistas de armas para el ejército popular y el de propagandistas administrativas.

Las estructuras sociales se fueron creando de forma apurada por la situación de guerra perpetua que les envolvía. Esto daba lugar a que no se produjera un proceso de experimentación y puesta en práctica adecuado para sostener políticamente una revolución social.

CAÍDA DE LA COMUNA LIBERTARIA

La praxis anarquista de la comuna empezaba a inquietar a la burguesía nacionalista japonesa y a los estalinistas coreanos.

Los bolcheviques se sentían amenazados por la AACM, concretamente por sus principios antiestatistas y cooptantes a las “bases populares” de estos.

Los comuneros de Yu Rim quisieron combatir a los estalinistas para evitar disputas futuras, mientras que los aliados de Kim Jwa-Jin sostuvieron que esa disputa sólo se llevaría a cabo, de ser necesaria, al conseguir la independencia de Shinmin.

El desencadénate de lo que viene a continuación lo encontramos el 24 de Enero de 1930.
“Baekya”, mientras ayudaba a reparar un molino, fue asesinado a sangre fría por un miembro de las Juventudes del Partido Comunista Coreano.
La respuesta de la FACK no se hizo esperar. Los militantes de la Federación repartidos por Corea, China y Japón se concentraron en la comuna, así como la totalidad de los recursos.

Paralelamente a la ofensiva desde el frente norte (flecha de arriba en la foto de cabecera del artículo), llevada a cabo por las tropas estalinistas secundadas por la URSS y el PC Chino (antiguo aliado de la FACK), se inició una ofensiva por el frente sur (flecha de abajo en la foto de cabecera del artículo), encabezada por las tropas imperiales japonesas.

Los estalinistas, ya en 1931, se infiltraron en la Comuna con la intención de asesinar a los referentes ideológicos de la FACK (entre los muertos, el más destacado es Kim Jong-jin), bajo el pretexto de que asesinando a los referentes – según los ellos, dirigentes – la comuna caería.

Pese a la incursión estalinista, los que tomaron, para 1932, todo el control de Manchuria, fueron los japoneses, que incluso nombraron al emperador Puyi como gobernante de la región.

Tras la caída de los últimos bastiones de la Comuna, en 1932, los militantes supervivientes tuvieron que huir debido a la persecución por parte tanto de los bolcheviques como de los imperialistas nipones.

Baek Jeong-gi trató de organizar un comando de liberación llamado “Cuerpos de Independencia de la Izquierda”, pero fue detenido por las tropas japonesas y encarcelado en una prisión de Nagasaki hasta el final de sus días, en 1934 y debido a una neumonía crónica.

Yu Rim, por otra parte, fue encarcelado 5 años, tras lo cual se exilió a China.
Años después participaría en combates durante la dictadura nacionalista de Corea del Sur.

El resto de militantes de la FACK fueron perseguidos (cuando no asesinados), mientras que el resto de supervivientes de las masacres del ejército japonés y de los bolcheviques volvió a sumergirse en una vida de esclavitud y desnutrición.

Empresarios japoneses empezaron a migrar instaurando desarrollo industrial, comercial y minero, volviendo así a un sistema de mercado esclavizante a costa de la mano de obra barata de los coreanos que allí se quedaron.

CONCLUSIÓN

A pesar de la corta duración de la experiencia comunera (30 meses, aproximadamente) no debemos pasar por alto la existencia de esta. Es necesario reivindicar su existencia histórica, sobretodo, debido al hecho de lo acallada que ha sido.

Es necesario, también, enfatizar el carácter progresista que tuvo y la capacidad que tuvieron los comuneros en gestionar casi de forma espontánea (teniendo en cuenta la atmósfera belicista que les rodeaba) los principales pilares de la sociedad.
Cómo, a medida que crecía la comuna y se asentaba la estructura, iba avanzando y desarrollando el modelo federal hacia formas más complejas y cómo priorizaba una tarea tan imprescindible para cualquier sociedad como es la educación, aplicando un método educativo muy superior a los de la época (rompiendo la dicotomía entre escuelas militares-estatistas y escuelas religiosas).


Bibliografía:

  • Revolución anarquista en Corea – Emilio Crisi
  • El anarquismo en Corea – Hwang Dongyoun
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