Brooms up! Quidditch: un deporte alternativo

Hoy vengo a hablaros de quidditch. Efectivamente, ese famoso deporte bien conocido gracias a la saga de Harry Potter, pero en su versión muggle1. El quidditch como deporte, nace en Estados Unidos en el año 2005, en la Universidad de Middlebury, inspirado, naturalmente, en los libros de J.K Rowling, con lo que hablamos de una actividad muy reciente y que, de hecho, no llega a España hasta el 2012. Aunque realmente ha crecido exponencialmente en el último año y medio, tiempo en el que han nacido nuevos equipos y se han ido, poco a poco, organizando las ligas regionales, así como la Copa de España2. De manera que hablamos de un deporte que, por su reciente nacimiento, es aún muy endeble pero que marca, gracias a su novedad, un compromiso social, más allá de lo puramente deportivo y físico. Por ello, en este artículo intentaré explicar, en primer lugar, en qué consiste su juego y, principalmente, potenciar a los lectores a su participación. En la segunda parte, explicaré algunos aspectos sociales de este deporte, así como su compromiso contra la segregación de género.

Como anotación, este deporte de origen anglosajón contiene muchos términos en inglés que no tienen una traducción al español, todo este vocabulario estará en cursiva y siempre, en el caso que así exista, se usará preferentemente la expresión en español sobre la empleada en inglés.

¿Cómo se juega al quidditch?

Es la pregunta usual que se le suele hacer a un jugador de quidditch, seguida de si volamos o no. No, no volamos (todavía), corremos con una escoba entre las piernas, que es aún más divertido. A modo introductorio, el quidditch es un deporte de contacto y mixto, cuyo objetivo es marcar el mayor número de goles posible al equipo contrario y atrapar la snitch. Cada gol vale 10 puntos y el equipo que atrape la snitch, que sale al campo en el minuto 17′ de partido, recibe 30 puntos y marca, a su vez, el fin del partido. El ganador será el equipo que más puntos tenga, independientemente de si ha conseguido o no la snitch.

El campo sobre el que se desarrolla el juego es rectangular y con una forma semicircular a ambos lados, normalmente sobre césped artificial o natural. Tres aros de altura diferente se sitúan en los extremos de ambos lados del campo, son las porterías donde se marca el gol. Los jugadores deben ir en todo momento montados sobre una escoba entre las piernas, aunque actualmente suelen ser tubos de PVC, originariamente eran escobas con un cepillo en su parte trasera. Al ser poco práctico, este tipo de escobas se han ido suprimiendo con el tiempo. El desmontarse de ella voluntaria o involuntariamente implica que el jugador debe volver a sus aros – los que defiende –, tocarlos, y volver a montar sobre la escoba. La escoba, elemento de debate, permite igualar las capacidades físicas de los jugadores, ya que al ser un objeto extraño entre las piernas, una parte de la atención del jugador va a estar dirigida a que esta no se caiga. Con el tiempo y el entrenamiento, la escoba llega a ser algo común para cualquier jugador. Personalmente, y aunque hay personas que apuestan por su eliminación, creo que ha de mantenerse, es uno de los símbolos principales de este deporte.

Tras hacer un esbozo general del juego conozcamos las posiciones existentes. En campo se sitúan siete jugadores, aunque inicialmente salen seis, el séptimo sale cuando entra al campo la snitch. Para reconocer la posición de cada jugador este lleva en la cabeza una cinta de un color.

  • Hay, pues, un guardián o keeper, su objetivo es similar a la de un portero de fútbol: evitar que entren goles en su portería. Aunque esto lo puede hacer casi cualquier jugador, el guardián dentro de su área tiene una inmunidad que no tienen otros jugadores. Se identifica por llevar una cinta verde. El guardián también puede salir de su área y marcar gol, sería un cuarto cazador.

  • Los cazadores o chasers al igual que el guardián, realizan el juego con la quaffle. Es la pelota con la que se marcan los goles en las porterías. Hay tres cazadores por equipo, más el guardián cuando sale de su área. Se identifican por llevar una cinta blanca. Quien escribe juega en esta posición.

  • Los golpeadores o beaters son dos por equipo y lanzando la bludger tienen que neutralizar a los cazadores y golpeadores del equipo contrario. Cuando un jugador es golpeado por esta pelota debe desmontar de su escoba e ir a sus aros, tocarlos, y volver a montarse en la escoba. Hay tres bludgers en todo momento, lo que garantiza que al menos uno de los equipos tenga una. Se identifican con una cinta negra.

  • Por último, tenemos al buscador o seeker, una cinta amarilla es su elemento identificativo. Su objetivo es capturar la snitch. Cuando esta es atrapada, los árbitros (suele haber entre siete y nueve oficiales) deliberan sobre si la captura fue legal o no. Si lo es, finaliza el partido. La snitch es llevada por el snitch runner que es uno de los oficiales, quien va vestido enteramente de amarillo. Este lleva colgando en la parte posterior de su cintura una especie de calcetín donde va metida una pelota de tenis y, como si fuera una cola, debe protegerla para evitar que el buscador la atrape. No se puede ejercer sobre el corredor de la snitch ningún contacto físico, en caso contrario la captura sería inválida.

El contacto físico es algo habitual, caídas al suelo y placajes están a la orden del día en este juego, de manera muy parecida al rugby u otros deportes de contacto. Naturalmente, se penalizan las jugadas donde pueda existir un riesgo físico para las personas. Al igual que el lenguaje mal sonante también es penalizado, y dependiendo de la expresión empleada, el jugador podría llegar incluso a ser expulsado. Las protecciones físicas como bucales, protectores de cabeza o incluso para pectorales y espalda, es algo recomendable. En algunas competiciones internacionales su uso es obligatorio.

De manera muy general, esto es el quidditch en su sentido deportivo, realmente tiene muchas cosas que me dejo, pero porque quiero tratar y centrarme en los aspectos sociales. Es una práctica deportiva muy nueva y las normas están en constante evolución. En plataformas audiovisuales de Internet existen varios vídeos en los que se explica cómo es el quidditch, aunque en realidad lo mejor será siempre probarlo y conocerlo en persona.

Quidditch: un deporte en el que cabemos todas.

En todo el Estado español hay, entre activos e inactivos, unos 15 equipos de quidditch repartidos por diferentes partes de la geografía. Estos se organizan en ligas regionales que en algunas ocasiones no se corresponden a una región concreta, debido a la inexistencia de equipos en muchos lugares. A nivel estatal español, el quidditch se organiza entorno a dos NGB’s3: La AQE (Asociación de Quidditch España) y la AQC (Assocciació de Quidditch de Catalunya). Cada uno con su selección nacional diferente que participa en los torneos internacionales, como los mundiales de Quidditch o los próximos juegos europeos que se celebrarán en Oslo este verano.

Sin embargo, y a efectos prácticos, predomina la autogestión por parte de los equipos. El material suele ser fabricado por los miembros de los equipos, tanto las escobas como los aros. Además, en el deseo de promocionar este deporte, hay varios torneos en el estado español, donde también existe una autogestión de quien lo organiza. En algunos casos, varios Ayuntamientos han facilitado la promoción del deporte, pero el apoyo institucional hasta ahora ha sido escaso. El próximo 6 de mayo varios equipos estaremos en Santiago de Compostela en el Torneo do Camiño, competición organizada por Lumos Compostela, equipo de dicha ciudad y actual campeón de España. Todo ello ha propiciado, desde mi punto de vista, la generación de un apoyo mutuo con el objetivo de sacar adelante entre todas estos torneos, que buscan, además de la propia competición, la unión y el fortalecimiento o la creación de vínculos entre quienes practicamos este deporte, más allá de las experiencias puramente deportivas.

Por otro lado, el quidditch nace como deporte que busca la igualdad en un sentido amplio. Una de las reglas es el “four maximun gender rule”. O la regla de máximo cuatro personas del mismo género (que no sexo) en el campo, obligando a que haya sobre el terreno, al menos, dos jugadores de género diferente al del género dominante. Contará el género con el que se identifique el jugador no su sexo, por lo que, naturalmente, son absolutamente bienvenidas todas las personas. De esta manera, el quidditch busca la integración de las compañeras y de toda la comunidad LGBTQ.4

De hecho, la IQA5 en el 2013 creó el Title 9 ¾6 que busca la integración de todas las personas, independientemente de su género. La IQA, inspirándose en el reglamento del quidditch estadounidense, argumenta que si tanto hombres y mujeres saben competir en igualdad, sabrán valorar las habilidades del otro, independientemente de su género. Si ese respeto existe en el terreno de juego, esto ha de ser extensible a otros aspectos de la vida. Con esto, el quidditch busca dar un paso más y, con ello, promover la participación de personas transgénero o que no se sientan identificadas dentro de la normatividad del binarismo,7 buscando ser un deporte ejemplar en este sentido.

Así pues, sin importar si somos mujeres, hombres o no nos sentimos vinculados a ningún género, somos todos bienvenidos en este deporte que está creciendo. Tampoco es relevante el estado físico en el que nos encontremos, la fuerza, la agilidad y el fondo se adquiere practicándolo. Pocos de los que estamos dentro de este deporte somos auténticos atletas, pero nadie se verá discriminado por ello. Prima, por encima de los demás, el compañerismo, el apoyo mutuo. El quidditch no deja de ser, al final, el denominador común que nos une. Además, es una excelente oportunidad para conocer personas maravillosas. Si alguno de los lectores se encuentra interesado, le animo a que busque si en su región existe algún equipo de quidditch. Las redes sociales son un buen motor de búsqueda para ello. Os esperamos y brooms up!8

1 El término muggle dentro del mundo de Harry Potter hace referencia a todo ser no mágico.

2 En la Copa de España, los equipos que queden campeón y subcampeón compiten en la European Quidditch Cup, una especie de Copa de Campeones europea.

3 Siglas de National Governing Body, se podría traducir por Órgano Nacional. Son las plataformas organizativas regionales o nacionales a través de las cuales un deporte, por ejemplo en este caso el quidditch, se organiza.

4 Siglas de Lesbianas, Gais, Bisexuales, y Transexuales.

5 La IQA es la International Quidditch Association, o lo que es lo mismo, la Asociación Internacional de Quidditch. Compuesta por miembros de todas las regiones donde existe este deporte, buscando su promoción internacional. Desde la IQA, entre otras cosas, se emite el reglamento internacional que rige este deporte. Al ser un deporte tan nuevo, el reglamento suele modificarse cada dos años, aproximadamente.

6 En la saga de Harry Potter, es el nombre del andén donde los alumnos toman el tren que les lleva a la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería. 

7 Con el concepto de binarismo se hace referencia a la dualidad de género hombre y mujer. Ello implica que existen personas que no se sienten identificadas necesariamente con uno de los dos géneros.

8 Es la expresión usada por el árbitro para dar inicio a los partidos. Significa “escobas arriba”

Pongamos que hablo de mí… y del miedo también

El siguiente texto fue escrito a los pocos días de darme cuenta la necesidad de pedir ayuda ante situaciones de ansiedad y depresión. Lo primero que gana terreno es el miedo. Sin embargo, este personaje intentan, por todos los medios, que esté de nuestras vidas. Debemos ser nosotras mismas quienes les plantemos cara y tener amor propio hacia lo que somos. ¡Qué el miedo no nos quite nuestras ilusiones!

 

Querido público, dejad que me presente: mi predecesor no ha hecho honor a mi llegada. Incluso, y si me permitís, mi visita ha sido inesperada, de ahí vuestras caras de desilusión; vuestros gestos amargados; explicaría también vuestras rabietas y vuestras ansias de desahogar el silencio en lágrimas. Pero, por favor, que no sea mi presencia la que os incomode para hacer tales gestos. No voy a poneros una soga al cuello, al menos no por ahora, por delante la verdad sea dicha.

Cierto es que la función marchaba a un ritmo trepidante, es seguro que os habéis perdido muchos detalles, que ahora os serán inciertos. Y es que la memoria es así, traviesa, juguetona, como el enamoramiento. Es… estúpido. Sí, me parece un adjetivo correcto. No nos desviemos, vayamos hacia donde os quiero llevar, ¿recordáis las palabras iniciales dichas al entrar al teatro? Dejad que lo imite, pero con voz más suave, algo melancólica: “La vida es una y hay que vivirla” O incluso aquella que se creía más ingeniosa “vive, bebe y folla que la vida es muy corta”, o algo así, como si de placeres carnales vivierais. Así de limitad quisieran inventar vuestras vidas. Y no me miréis con esos ojos parlanchines, que sin decir nada, gritan ayuda por vuestras pupilas. Lo siento, los de seguridad han quedado con las manos atadas, están tan embelesados como vuestras piernas a la silla, las cadenas no se sienten, hasta que los pies se mueven. No olvidéis que el tiempo está hecho de musarañas y es una quimera atraparlo, como encontrar un tesoro al final del arco iris: ambas cosas no existen.

Acomodaos, me vais a oír, pero no es justo que pase por el anonimato. Pero antes de ello, os aviso: mi susurro corre entre vuestros asientos desde hace unas horas, como el viento imperceptible que enmaraña el pelo, o el trabajo continuo que agota vuestro cerebro. Soy ese deseo de aplastar, de dañar, en el fondo, de despertar. Soy vuestro espejo, metafórico, y a veces literal. Os soy repulsivo porque soy lo que sois, y no eso que os enseñaron a mostrar. Soy lo silenciado, lo vapuleado. Podéis culpar a vuestros padres, a la sociedad, siempre será un excelente consuelo, pero al final los represores, los verdugos y arquitectos de mi cárcel habéis sido vosotros. Nosotros, yo tampoco puse demasiada resistencia.

En otras palabras, queridos amigos, yo soy yo. Yo soy vosotros. No soy el cuerpo atlético que quisisteis poseer, ni los ojos azulados que quisieron embrutecer a quienes os miraban. Y ahora que me veis, deseáis ser iconoclastas. No podéis, vuestras manos y piernas están atadas. No soy eso que se proyecta en la pantalla del ordenador, en una foto de perfil con esa sonrisa maquillada bajo una bolsa de papel. Pero yo no iba a estar siempre callado, ¿por qué? Si quiero ser yo. Queremos ser nosotras. ¡Tenemos derecho a ser nosotras! Pero sé que os aterra porque empezáis a temblar, deseáis la tortura antes de daros cuenta que sois nada y todo a la vez. Y es que en este teatro hay otro invitado, más desagradable, pero también muy agradecido: el miedo. El miedo lo tenéis ahí arriba, encima de mí, colgando. Conocíais perfectamente su existencia, estaba volando sobre todos los actos que esta noche habéis saboreado, pero ahora sois consciente de que tiene rostro. Dejad que lo describa rápidamente: Es una masa heterogénea de manchas negras y blancas. Parece la obra maldita de un artista abstracto. Y el miedo va bajando, acercándose al público cada vez que mi voz os resuena en vuestra consciencia. Soy yo dando golpes a mis barrotes. El miedo, digamos así, es mi carcelero.

Os aseguro que soy más bello que el miedo, pero la voz del miedo es más bella, su entonación se asemeja a las sirenas que intentaron cautivar a Ulises. Tiene una ventaja: está libre. Corre a sus anchas, saborea y malgasta vuestro amor. Saborea y malgasta vuestro odio. Todo lo hecho hasta ahora ha sido limitado por el miedo. Aquel viaje, aquella pareja, aquella soledad deseada y necesitada… habéis hecho todo lo contrario a vosotros, pero todo lo más deseado por el miedo. Vosotros sois el anillo; el miedo es Gollum. Sois su mayor tesoro. El miedo quiere que me odiéis. Pero mirad, lo poco reconocible de su cara es su desdentada carcajada, su alienta que aspira vuestras ilusiones, que se esfuman… pasan a estar conmigo, en mi celda. Y en mi celda ya no cabemos más.

Apreciad, bien atentos, mi danza, como los pies se mueven y mi boca tararea las palabras que aquella noche deseabais gritar. Vuestro sí o vuestro no ¿estuvo motivado por mí o fue el miedo? Pocas veces soy yo. ¡Pero mirad mi belleza! Pero aquí viene, con su látigo, su dedo acusador os limita y empequeñece. Suspirad tranquilos. Yo marcho, pero vosotros seguís atados a estas sillas, en esta función que no es eterna, pero la muerte no es libertad. La muerte es nada. Vuestras cadenas solamente se abrirán el día que el miedo se esfume como vuestra vida tras el viento. A la luz de estos candelabros, que ya se apagan y que la función mengua, podéis venir a abrazarme. ¡Cuidado! El miedo acecha, pero yo os espero.

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