La cuestión de las asambleas

Por @blackspartak

Por qué el asamblearismo no es un principio anarquista

Hoy quiero comentar una de las cuestiones clave en los movimientos sociales. Se trata del proceso de toma de decisiones, el asamblearismo (con todas sus problemáticas asociadas). A menudo esta forma de funcionar se la encuentra elevada a la categoría de «principio» básico del anarquismo. Y los principios, ya se sabe, suelen ser irrenunciables e intocables. Yo hace tiempo que reniego de ello, no porque no me gusten las asambleas, que a veces me gustan (y otras veces no) si no porque no veo claro que un proceso de toma de decisiones sea válido y otro no. De todas formas la asamblea me parece un mal menor, necesaria si queremos que la gente se vea reflejada en la decisión, pero muchas veces mal planteada y utilizada.

En este aspecto quiero hacer notar que hay una confusión muy difundida en todos los ambientes libertarios (ateneos, sindicatos, okupaciones, colectivos, etc.), que no es otra cosa que tomar la parte por el todo: el principio «anarquista» no es el asamblearismo si no la participación general del grupo en la toma de decisiones. Es decir, la horizontalidad.

El asamblearismo como método de decisión parece ser que surgió de los cuáqueros norteamericanos, que entraron en el movimiento anti-nuclear (contra las bombas atómicas) en los años 50. Este movimiento se contagió de la forma de funcionar de esta gente y la traspasó a los movimientos contestatarios de los años 60, especialmente el que se opuso a la guerra de Vietnam. Gran parte de la New Left norteamericana la adoptó y difundió en Europa. Finalmente en los años 80 ya muy pocos grupos funcionaban de manera distinta a la asamblea.

Una asamblea no garantiza la horizontalidad

Algunas veces me he puesto a analizar las asambleas a las que asistía, quizá por aburrimiento o quizá como experimento sociológico. En ellas veía claramente los «rangos» de cada asistente o esto que otras veces llamamos «jerarquías informales». Las asambleas del mundillo activista funcionan de una forma muy parecidas unas de otras. En todos los grupos humanos existen liderazgos. Estos se dan de forma evidente en las organizaciones, y de forma más sutil en los colectivos más pequeños. En los movimientos asamblearios se dan en forma de «poder carismático», es decir, ese poder que otra gente te otorga sin tenerla coaccionada. Los privilegios.

Hay personas que hablan mejor que las demás, otras son capaces de reflejar la opinión común del colectivo, otras cuentan con un prestigio a ojos de las demás basado en la experiencia (o bien en otros factores como que haya represaliada o que se haya enfrentado al problema a tratar en otras ocasiones). Todo esto conforma un halo de «meritocracia» que hace que se le haga más caso a quien ha trabajado anteriormente por el grupo (u otros grupos anteriores) que a otra persona cualquiera. Evidentemente quien hace más méritos por el grupo tiene más poder simbólico ante él. Sus opiniones serán mucho mejor valoradas.

Entonces tenemos una serie factores que dan privilegios (que nadie se atreve a admitir por miedo a quedar mal ante el grupo) como por ejemplo el género: se le hace más caso a los hombres que a las mujeres; la edad: a las personas entre 25 y 40 años frente a las demasiado jóvenes o a las demasiado mayores; la belleza: se le hace más caso a la gente guapa que a la menos guapa, a quien no tiene defectos físicos que a quien va en silla de ruedas; la capacidad cultural: quien se expresa mejor domina las asambleas mejor que a quien tiene una cultura basada en la TV, el fútbol o las revistas del corazón; la procedencia: las personas locales sobre las inmigradas; las personas con una gran seguridad en sí mismas respecto a las tímidas; en ciertos grupos las personas que tienen más relaciones sexo-afectivas sobre las que no tienen ninguna… y podríamos añadir muchos otros factores que en un grupo humano asambleado le da rango a unas personas sobre las demás.

Quiero decir con esto que cuando se reune un grupo se ponen en marcha muchos mecanismos sutiles de dominación. No pretendo decir que las asambleas sean mecanismos de sometimiento, si no que destaco que en muchos casos no se trata de mecanismos válidos de toma de decisiones que puedan ser aceptadas por todo el grupo. Para gestionar una reunión asamblearia tenemos que poner estas posiciones de privilegio sobre la mesa. Lo más difícil de todo es ser consciente del rango que tiene uno mismo. Si se tiene en cuenta ésto, la decisión tomada probablemente sea más legítima (ya que todo el mundo conoce qué se cuece en la asamblea) que una donde la asamblea niega ciegamente que haya personas por encima de las otras.

Cuando hay estas divisiones tan claras como las que expongo es cuando llegan las exclusiones y los abandonos, es decir esta gente que abandona el colectivo sin decir nada, sin exponer una crítica dentro de la asamblea (ya que esto sería cuestionar el grupo entero y entrar abrir el conflicto). Una vez ví un grupo anarquista que al que cuando se le planteó esta situación zanjó rápidamente el tema: «en un colectivo anarquista no hay jerarquías». En cosa de 3 meses se fue medio grupo, de uno en uno. Y nadie se planteó absolutamente nada porque tras el verano siguiente llegó gente nueva (que volvió a irse poco a poco). Todo va bien.

Y es que el asamblearismo funciona cuando se tienen todas las cartas sobre la mesa. La gracia de una asamblea es que todo el mundo tenga acceso a toda la información para poder decidir en base a la misma y que se asuman los privilegios personales abiertamente. Por contra si hay una persona que controla la información ya no tenemos un proceso decisorio democrático. Información y gestión de privilegios, esa es la clave.

Ante esta situación el conflicto lo suele traer una persona que actúa de forma consciente o inconsciente en contra de la asamblea. Se posiciona como una figura de «terrorista» y se opone a los consensos vetando la opinión predominante o desviando los debates hacia temas secundarios. El grupo la ha posicionado permanentemente en la minoría y responde boicoteando el grupo buscando que se la excluya definitivamente.

El asamblearismo requiere tiempo

Otra de las cuestiones clave es que quien va a todas las asambleas… por algo será. La vida cotidiana nos lleva tiempo. Trabajo, estudios y familia son las prioridades humanas por excelencia. Y esto hay que tenerlo en cuenta para que el máximo posible de gente pueda participar en las asambleas. La economía feminista lo dice: hacer asambleas a las 8 de la tarde es negar la posibilidad de participación de la gente con hijos pequeños. También se excluye a la gente con familia con la falta de puntualidad. Cuando solo tienes una hora o dos para dedicar a un colectivo, no puedes permitirte perder media hora esperando. Y por contra tampoco se puede hacer una asamblea por la mañana, o a media tarde por que la gente estudia y trabaja. ¿Se entiende porqué el movimiento obrero de 1900 hacía las reuniones a las 11 de la noche?

Y no solo eso, hacer muchas asambleas o hacerlas en base a las necesidades del activismo provoca que vayan a ellas un grupo de personas de un perfil determinado: principalmente gente joven estudiante, o gente en el paro o con jornadas flexibles, o incluso personas jubiladas o en tiempo de excedencia. La gente trabajadora está lo bastante cansada como para no ir a las mismas. Y sinceramente no es lo mismo «estar cansada» con 26 años que «estar cansada» con 47 y dos hijos.

El gran handicap de la toma de decisiones asamblearia es éste. Que se excluye a una gran parte de la población que no puede permitirse ir. Por supuesto organizar una asamblea semanal es aumentar esta exclusión, puesto que si empiezas a no ir a alguna asamblea por falta de tiempo, cuando vas a las que puedes ir te das cuenta de que el grupo ha avanzado sin tí y ha generado una forma de pensar colectiva que no te incluye, a no ser que hagas un esfuerzo relativamente grande por integrarte… que a veces no vale la pena. Es decir, que no sólo la hora de la asamblea sino también la frecuencia son factores a tener en cuenta.

¿Cómo podemos hacer una integración más amplia de nuestros grupos? Se les puede enviar toda la información esperando que se la lean. Quizá no lo harán. De todas formas recalco que lo importante es que exista algún espacio de socialización común entre estas personas que se están quedando al marge y otras personas del colectivo que la puedan poner al día. Tiene que haber canales informales de información en las dos direcciones.

Además existe un concepto que se conoce como «metacomunicación», que se basa en no discutir el mensaje sino el cómo, el quién y la forma en que se está diciendo el mensaje. Por ello se alargan las asambleas. Por ejemplo, si alguien propone hacer un cartel de color verde, y otra lo quiere azul, en vez de decirlo se abre una discusión por el tono, las palabras utilizadas y los gestos que se han usado para expresarse. O directamente la está vetando porque en otra asamblea fue al revés. En defintiva, no se discute el contenido sino el continente. Y esa metacomunicación (que también puede llevar a nuevos conflictos) hace perder a los grupos asamblearios un montón de tiempo. A veces es una manifestación de que no se está de acuerdo con los privilegios de determinada persona o a veces es un boicot consciente hacia ciertas opiniones.

La burocracia asamblearia

Uno de los problemas de fondo es cómo se concibe el asamblearismo. En muchos sitios se hacen asambleas rutinarias semanales o quincenales aún cuando no hay nada que decidir. De hecho si lo que hubiera, muchas veces lo podrían ventilar en 15 minutos quienes se encontraran el problema sin tener que preguntarle a todo el mundo cada semana.

Es una pérdida de tiempo hablar en las asambleas de cómo se hará tal o cual actividad, de qué color poner en el cartel o de si hacemos 3 o 7 pancartas. La cosa es fácil: se hace y punto. No tienes que preguntar nada. Si no quieres hacerlo, no lo hagas. Yo valoro la iniciativa personal y entiendo que a veces habrá equivocaciones, pero ¿dónde está el problema? Si no te gusta el resultado participa en el grupo que hace las cosas. Quien hace las cosas se equivoca, quien no hace nada no se equivoca nunca.

Lo peor de las asambleas es cuando un punto queda encallado por que hay oposición, y luego alguien propone otra asamblea temática o un grupo de trabajo para tratarla durante los meses que dure. Es decir, que conseguimos aumentar exponencialmente el tiempo que dedicamos a las asambleas.

Parte de la burocracia asamblearia consiste en obligar a la gente externa a tragarse tu asamblea para decidir sobre una actividad o un tema. A veces se trata al principio o al final de la asamblea y se ventila rápido. Pero en otras ocasiones la persona externa se tiene que quedar a casi toda la asamblea siendo testigo de las interioridades del colectivo. ¿Es necesaria su presencia física?

Otro caso bastante frecuente es el «amiguismo». Nuestra asamblea permite saltarse el protocolo a nuestros amigos mientras obliga al resto de la gente a seguirlo al pie de la letra. Esto ocurre con más frecuencia de la que parece. Estas pequeñas injusticias juegan en contra del proceso asambleario y dan la razón a sus detractoras. Hay quien espera meses para conseguir un local para su concierto o para celebrar su taller y hay quien se salta la asamblea y lo hace en base a sus contactos personales dentro de la misma. Esto suele acentuarse en el entorno okupa donde quienes viven en el espacio tienen privilegios sobre las personas que gestionan las actividades del local.

Por último podríamos nombrar el caso de las asambleas controladas. Por ejemplo son aquellas donde hay un grupo de personas que controla toda la información y los tiempos de las asambleas. Son bastante frecuentes en las Asociaciones Vecinales, en la PAH o en algunos sindicatos. Así funcionaba el viejo movimiento obrero. La asamblea juega un papel de cohesión social y sirve como un espacio de empoderamiento personal y colectivo donde ver gente con tus mismos problemas. La contrapartida es que es muy difícil tener una opinión bien formada e informada sin militar a tope durante un tiempo. Aquí funciona el delegacionismo y el peso del trabajo del colectivo recae en unos pocos hombros. Y a la vez ese delegacionismo hace que esta gente que lleva el peso no tenga relevo hasta que se queman y exponen su caso ante el colectivo, que tras varias asambleas de auto-reflexión y auto-flagelación colectiva terminan cambiando su funcionamiento o las personas de referencia.

Responsabilidad vs. Asamblearismo

Alguien hizo la broma una vez de que si los Comités de Defensa de 1936 hubieran sido asamblearios, habrían tardado en responder 3 meses al golpe de estado militar (y no en un par de horas levantar cientos de barricadas y movilizar decenas de miles de personas en Barcelona y Madrid como ocurrió).

Los Comités, organismos anarquistas, funcionaban por delegación. Había una persona encargada. Y tenía la posibilidad de decidir por su cuenta y riesgo. Estas personas se reunían en comités superiores y tenían otra persona encargada por encima suyo. Era una jerarquía. Hoy en día estas cosas nos chocan y no nos parecen «anarquistas». Pero soy de la opinión de que es más libre y funcional tener una persona responsable y que todo el mundo conozca sus atribuciones que no las jerarquías informales que controlan todo en la sombra con sutileza o las burocracias asamblearias que realentizan todas las decisiones a veces durante meses. Prefiero la iniciativa personal y unilateral que lleva nuestra línea de actuación (aunque haya errores, lógicos en nuestra imperfección humana) que no tener que planificarlo todo en una asamblea y que en la siguiente asamblea se cuestione todo nuevamente por que viene dos personas nuevas.

Y aquí es donde voy. En el pasado las asambleas en el movimiento anarquista se hacían con cuentagotas. Los sindicatos una vez cada varios meses, y los grupos anarquistas también. Se reunían en pequeño comité a hacer tertulias. Estaban todo el tiempo conectados, como hoy con las redes sociales, internet y los móviles. Y decidían sobre la marcha en pequeños grupos de afinidad. Era una forma muy veloz. Las asambleas eran por lo general muy grandes y en ellas se decidía (votando) las líneas de actuación importantes para el movimiento (¿hacemos esto o hacemos esto otro?).

La cuestión es buscar una toma de decisiones capaz de que sea aceptada por el grupo para que luego éste la lleve a cabo lo más eficazmente posible.

Recomendaciones para una toma de decisiones ágil y representativa

Creo que lo básico hoy en día es separar la asamblea decisoria de las asambleas deliberativas. Hay que intentar que la información llegue a todo el mundo. Y en la medida de lo posible también deberían llegar los debates con los pros y los contras de cada opción. Una vez que todo el mundo tenga el material hay que encontrar la forma de decidir. En este caso se trata de ver la forma mejor. Y no descartar ninguna (como el voto o la delegación), en caso de tener que decidir muchas cosas.

Se pueden hacer dinámicas para hacer las asambleas largas mucho más amenas. Las dinámicas sirven para que todo el mundo tenga una mejor comprensión de lo que se está tratando. Sirven para que todas las opiniones sean escuchadas. No necesariamente todas las voces, ya que hay quien prefiere callarse y escuchar, si no todos los puntos de vista de las personas que componen la asamblea.

Y también debería haber espacios de socialización que sustituyan las asambleas más rutinarias en donde se pueda hablar de la actividad del colectivo. Esto ocurre de forma informal en la cerveza de después de las asambleas. Pero no todo el mundo se puede permitir quedarse. Se podría resolver teniendo algún día fijo a modo de tertulia, sin pretender decidir nada, sino solo hablar de los temas que respectan al colectivo. Sirven como balance, análisis, intercambio de opiniones y como espacio de socialización. Y pierden el caracter ceremonioso y ritual de la asamblea.

Cuando se iba diluyendo el 15M un grupo realizó un interesante texto sobre porqué dejaba de ir la gente a las asambleas. Los problemas son estructurales. Y se resumen en que nadie en su sano juicio puede estar de por vida en las asambleas. No tenemos que estar decidiendo cosas todo el tiempo. Tenemos que hacerlas. Muchas personas que se pasan la vida en asambleas son casi incapaces de llevar a la práctica las decisiones colectivas. No entender esto es mandar a la gente a su casa pensando que estamos locas y no tenemos vida, y nosotras pensando que «no se implican».

Queremos un pueblo empoderado. Que debata y discuta, que se informe. Que lleve a la práctica las cosas con las que sueña. Pero para ello muchas veces es mejor hacerlo en tu casa que no rodeado de gente chillando. Para tomar una decisión hay que reflexionar, luego decidir. Y más importante que decidir, cumplir. Si no, no sirve de nada el tiempo que hemos invertido en decidir. Esta sería otra de las cuestiones que hacen que la gente desaparezca de las asambleas.

Tenemos que ser conscientes que puede haber algunos contextos en los que votar sea más horizontal que una asamblea. Incluso puede ser que la relación mayorías/minorías sea más justa que el consenso (dado que no pocas veces se utiliza el veto como forma coactiva para imponer una postura minoritaria a la mayoría). Quiero decir que la asamblea no es ni buena ni mala per se. Tiene que valorarse por su utilidad, no por que sea más o menos «anarquista». Por que lo que realmente es «anarquista» es el resultado de nuestras acciones y el mundo que queremos crear.

Links

Sin pretender ser exhaustivo pongo una breve recopilación de textos para justificar los argumentos dados, y animo a que pongamos en cuestión nuestra forma de hacer las asambleas. Quiero un movimiento maduro consciente de sus interioridades, capaz de cambiar para mejorar.

Ante la Cumbre del Clima

Frenar el cambio climático a tiempo es uno de los retos más importantes que tiene la población mundial hoy en día. La concentración de CO2 en la atmosfera supera ya las 400ppm (partes por millón), cuando el límite para controlar el cambio climático fue fijado en 350ppm en su día. Esto nos ha traído ya los primeros efectos que crecen año tras año, la temperatura global a ascendido 0.85ºC desde la era preindustrial y el nivel del mar está aumentando debido a deshielos de glaciares como los del Ártico, región que ya ha perdido tres quartas partes de su extensión en los últimos 30 años. A todos estos efectos se le suman sequías, fenomenos meteorológicos extremos y la acidificación de los oceanos, si seguimos en la misma línea el aumento de la temperatura mundial podría rondar los 5ºC para final de siglo.

Ante estos problemas, del 30 de noviembre al 11 de diciembre, se celebrará en París una cumbre internacional para tomar cartas en el asunto, la COP21 (21st Conference of the Parties). En este encuentro entre naciones, después de no haber conseguido fijar una base clara en la anterior COP20 de Lima del año pasado, se decidirá finalmente las medidas que los distintos estados habrán de asumir, por ello es importante que se muestre una presió ciudadana para que los acuerdos sean lo más profundos posibles y así las medidas sean notables, y que no pase como con acuerdos anteriores como el Protocolo de Kioto que no fue repestado.

Millones de personas están centralizando sus fuerzas en este tema, para ello se ha creado un Manifiesto por la Justici Climática, entre otras cosas se pide que los países se comprometan a reducir drásticamente sus emisiones de efecto invernadero. Que este proceso sea fomentada por los países más desarrollados ya que son los que más recursos tienen para hacerlo y los principales causantes del cambio climático. Aparte también que los países más desarrollados contribuyan al desarrollo sostenible de los menos desarrollados. Por otro lado se ha de garantizar el derecho a un medio ambiente sano y el acceso a recursos de una manera sostenible. Por último, hace falta unos mecanismo para que el acuerdo se cumpla.

Para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero se ha de cambiar el modelo energético. Debemos minimizar hasta eliminar la quema de combustibles fósiles, e invertir en energías renovables y limpias, pero debido a las innumerables pegas puesta por el lobby energético en España tendríamos que conseguir una democratización del sector y eliminar leyes como el llamado “impuesto al sol”, que perjudican al autoconsumo de renovables. Por otro lado se ha de reducir el consumo energético, crear sistemas que regulen el consumo electrico y no consumir más de lo necesitado. En cuanto al transporte, conviene promover el transporte público y facilitar la movilidad en bicicleta, estas medidas también ayudarían a que grandes ciudades como Madrid y Barcelona, que ahora están en riesgo, disminuyan la contaminación atmosférica mejorando así la salud y calidad de vida de sus habitantes. Es importante acabar con los proyectos de prospecciones de hidrocarburos no convencionales que se nos quieren imponer hoy en día, como el fracking, al invertir en estos recurso retrasamos todavía más el cambio de modelo energético a la vez que ponemos en riesgo el medio ambiente y nuestra salud. Además, debemos proteger áreas clave como el Ártico, ya que el hielo polar actua como un espejo reflejando los rayos de sol al espacio, y bosques como los de la Amazonia, Indonesia o África tropical, son el principal filtro de CO2 de la Tierra. Finalmente, también hay quien apunta a la reducción del consumo de carnes, ya que la industria ganadera representa casi una quinta parte de los gases de efecto invernadero. Un objetivo un poco ambicioso pero posible y eficaz sería lograr una emisión 0 de gases de efecto invernadero para 2050 en España.

Desde Embat luchamos por la nacionalización del sector eléctrico y un plan de desecentralización energética. Vemos la necesidad de la existencia de una empresa pública con participación cooperativa encargada de producción limpia, local y autocentrada de energía. También comtemplamos la necesidad de la eficiencia energética y la producción local de la energía.

De vuelta a la COP21, a pesar de las prohibiciones por parte del Gobierno francés, se espera que el 29 de noviembre y 12 de diciembre se reunan millones de personas en dos grandes marchas para visibilizar la preocupación social por el cambio climático y la necesidad de tomar medidas urgentes. También se han convocado manifestaciones por todo el mundo, Barcelona no se queda al margen, y el próximo 29 de noviembre habrá una marcha desde la Plaça de la Catedral a las 11:30.

Anímate y ven a la Marxa Mundial pel Clima.

Eneko activista medioambiental y miembro de Embat

Introducción al anarquismo (V). En la realidad material

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

En la realidad material

Finalizamos esta serie de Introducción al anarquismo hablando un poco sobre la praxis. He de decir que teorizar demasiado respecto a ella es inútil, y que en la teoría se puede jugar a ser Dios ya que sobre papel (o formato digital) aguanta todo. No obstante, sería interesante comentar algunos tips (consejos) para ir comenzando a tener rodaje y que teoría y práctica deben mantener una relación dialéctica y de retroalimentación, ya que es imposible que exista un movimiento revolucionario solo en lo teórico, así como que una praxis sin teoría detrás está concenado a actuar por inercias, siempre forzada/arrastrada por la coyuntura y nunca capaz de insertarse en ella activamente como actor político de cambio.

Dependiendo de una coyuntura u otra, optaremos por unas vías u otras. La cuestión está en que sepamos elegir las vías adecuadas tras realizar un adecuado diagnóstico acorde a los trabajos de análisis de coyuntura explicado en la anterior entrega. Así por ejemplo, optar por la vía insurreccional sin contar con una base social amplia ni articular un aparato político-militar fuerte, sería un suicidio. En ese caso, sería más acertado una estrategia del poder popular basada en la inserción social que apunte a fortalecer los movimientos populares a la vez que vayamos articulándonos políticamente. En otras palabras, constituirnos como actor político y aumentar nuestra fuerza real para cambiar la configuración de la correlación de fuerzas en el escenario.

Optar por la inserción social requiere necesariamente participar en espacios amplios o frentes sectoriales, teniendo en cuenta que esta táctica está enmarcada en una estrategia más amplia que es la construcción del poder popular. He aquí unos pequeños tips para la inserción social:

—Lo primero es hacer un mapeo rápido de lo que nos rodea, con quiénes contamos y en qué espacios podemos participar.
—Es importante saber que no obtendremos resultados inmediatos, y que tampoco podemos forzar las cosas ni adelantarnos a lo existente. Por lo tanto, hay que abordar la praxis desde la humildad y con paciencia.
—Comenzar con pequeños detalles y realizando pequeñas tareas en colectivo.
—Mantener en lo posible una actitud constructiva, escuchando y tratando de no bloquear propuestas.
—No sobreexigirnos ni a nosotras mismas ni a nadie. Una sobrecarga de trabajo o de estrés provoca bajas en la militancia y en el activismo, lo que es algo poco deseado.

Os recuerdo que todo se va a aprendiendo con el rodaje y que el proceso que queremos impulsar necesita tiempo. Reseñaré a continuación una recopilación de una serie de artículos escrito anteriormente en la web bastante interesante al respecto que comenta acerca de cómo comenzar a movilizarse y/o participar en espacios sociales que tenemos en nuestro entorno.

Otro tema fundamental es que comencemos a trabajar en el tema de la comunicación, puesto que saber comunicar correctamente nuestro mensaje es requisito imprescindible para que nuestro movimiento se visibilice, se reconozca en las luchas sociales y ante la sociedad, y por ello, crezcamos como tendencia política. En este aspecto, debemos de dejar de hablarnos para nosotras mismas únicamente. La comunicación interna es importante para mantenernos en contacto y conocer nuestra actividad, pero también debemos saber comunicarnos con el exterior. Rescato aquí esta pequeña serie de artículos sobre comunicación: Parte1, Parte2, Parte3.

Como he dicho en la primera entrega, las experiencias militantes se adquirirán en el curso de las luchas y aprenderemos de otros compañeros y compañeras de lucha. En el terreno de la praxis, encontraremos muchos problemas, debilidades, obstáculos y contradicciones que tendremos que ir resolviendo. Tampoco existen recetas mágicas ni militantes modelo a seguir, lo importante serán las ganas, la perseverancia, la disciplina voluntaria, la responsabilidad, la humildad y, por supuesto, la solidaridad y el apoyo mutuo; aportando siempre acorde a las posibilidades de cada cual.

Espero que esta serie de artículos haya sido útil y puede que quizá sirviera para crear un itinerario formativo mejor que éste, más completo e incluyendo más disciplinas de las ciencias sociales que aquí no se pudo tratar. Ahora es el momento, pues nos espera una nueva coyuntura en la cual tenemos que ser capaces de posicionarnos como alternativa revolucionaria.

Disponible para descargar todas las entregas y los materiales en .pdf

Las Mujeres en el Reich

Estrellas amarillas. Guetos. Vagones. Campos de concentración. Crematorios. Cámaras de gas…
Estas son las imágenes que suelen venir a la mente cuando hablamos del Holocausto nazi.
Pero, ¿qué pasa con todas la mujeres olvidadas y silenciadas a lo largo de ésta historia de sangre, violaciones, abortos clandestinos, vejaciones, esterilizaciones y muerte?
El pensamiento patriarcal, instaba a pensar que ninguna mujer podía ejercer violencia de manera gratuita, pues ellas en teoría eran esposas, madres, las eternas cuidadoras del hogar, de sus hijos, de toda persona que lo necesitase. Todo lo que se esperaba de una mujer, bajo las ordenes del mismísimo Hitler. El Holocausto ha sido visto generalmente como un crimen perpetrado por los hombres. La gran mayoría de los señalados ​​en Nuremberg y otros juicios por crímenes de guerra fueron del género masculino.
De acuerdo al proyecto racial Lebensborn, en las mujeres recae la tarea de engendrar una nueva juventud que abasteciese de nuevos ideólogos al partido nazi (NSDAP) y de jóvenes soldados de la Wehrmacht, la Schutzstaffel (SS), la Sturmabteilung (SA) y la Gestapo.
El NSDAP discriminó a las mujeres sobre una ideología misógina erigida sobre los principios de maternidad, germanización y superioridad racial. La proyección de un modelo de feminidad normativa centrada exclusivamente en la capacidad reproductiva de las mujeres alemanas determina el posterior tratamiento que reciben las mujeres en la denominada «cuestión judía». Las mujeres judías se convierten en el núcleo simbólico sobre el que se edifica el discurso ligado al proyecto de la Solución Final. El NSDAP identifica a las mujeres con la capacidad de reproducción y perpetuación de las poblaciones por lo que el proyecto de exterminio del pueblo judío requiere una retórica que deslegitime no sólo a la totalidad de la comunidad judía sino específicamente a las mujeres. La deshumanización que padecen las mujeres judías en el discurso nacionalsocialista se materializa en el tratamiento violento y vejatorio que reciben en los campos de concentración y exterminio y que convierte el cuerpo femenino en un espacio simbólico de conquista y dominación. Las agresiones, sean o no de carácter sexual, son una proyección androcéntrica de la superioridad de los vencedores sobre los vencidos a través de la apropiación del cuerpo femenino. La diferencia fundamental de las agresiones contra las mujeres en tiempos de guerra es inapreciable para las víctimas pero nítida para los agresores, que siempre responden a un patrón de conducta a la norma establecida de la virilidad que se espera de ellos. Su doble discriminación les aleja
de las actividades más sencillas o menos agotadoras y se ven obligadas a desempeñar los trabajos más duros y minuciosos dentro de la actividad diaria de los campos. Su estatus en el escalafón más bajo convierte a las mujeres judías en el principal objetivo de la violencia sexual ejercida no sólo por los guardas de las SS sino también por los propios prisioneros judíos.

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Acabemos con el cuento, la violencia no es, ni nunca fue exclusiva del «hombre»:

Desde el momento en que los nazis llegaron al poder e impusieron políticas de pureza racial, un sinfín de enfermeras sacrificaron a discapacitados y enfermos mentales.
Pongámosle nombres y apellidos, que no se pierdan a través de la historia , las atrocidades de las hijas del Reich;

-Pauline Kneissler, trabajó en Grafeneck Castle, allí gaseaba una media de 70 pacientes judíos al día.

-Lisel Willhaus, se sentaba cada tarde con un rifle en el balcón de su casa, disparando a toda aquella persona de la que tuviese la mínima sospecha de ser judía.

-Vera Wohlauf, transportó 11.000 habitantes judíos de un pequeño pueblo a Treblinka, donde fueron exterminados. Si los prisioneros se resistían lo más mínimo, no dudaba en tirar de su amado látigo, el que empleó contra más de un millar de niños.

– Fräulein Hannah, entró a la sala de niños de un edificio que era utilizado como un hospital improvisado, miró a cada uno en sus cama, se detuvo, cogió uno, lo llevó al balcón y lo arrojó desde el tercer piso al pavimento, luego hizo lo mismo con otros dos. En otra ocasión, agarró a un pequeño con fuerza por las piernas y golpeó su cabeza contra una pared como si estuviera sacando el polvo de una alfombra, después sin vida lo lanzó a los pies de su padre.

-Josephine Block, a quien le gustaba golpear especialmente a los niños a la espera de ser deportados contra el suelo, hasta que estos morían finalmente.

-Irma Greese, en 1943, ingresó en el Campo de concentración de Auschwitz como SS Oberaufseherin (guardia femenina), y para finales de ese mismo año fue ascendida a supervisora, la segunda mujer de más alto rango en el campamento, después de María Mendel.

-María Mandel, a cargo de alrededor de 30.000 reclusas de origen judío. El ascenso se produjo a causa de su enorme sadismo.

Son tan solo algunos ejemplos, de los miles, millones de mujeres que participaron de manera activa en la masacre. Del total de la cifra, ni si quiera un tercio llegó a ser juzgada. Y del reducido número de mujeres juzgadas, fueron puestas en libertad sin cargos y completamente limpias. A penas una decena de mujeres fue condenada por sus atrocidades y de forma excepcional, al ser soldados directas de las SS.

Prostitución Forzosa–> En 1941, en el campo de concentración de Mauthausen, comienza la «recompensa» a los presos que más duro y forzoso trabajasen; burdeles exclusivos para ellos (Sonderbauten), bajo el mandato de Heinrich Himmler. A las prisioneras se les prometía la puesta en libertad tras seis meses de prostitución forzosa diaria. Promesas que nunca serían cumplidas. Las prisioneras no alcanzaban los 20 años en la mayoría de los casos, recibían un trato distinto al del resto de prisioneras, recibían una cantidad un poco más elevada de alimentos. Alimentos que aprovechaban para compartir con sus compañeras y los niños.
Los encuentros en los burdeles eran siempre bajo la supervisión de un alto mando; no habría otra postura que no fuese el misionero y el encuentro no excedería jamás los 15 minutos.

Violaciones–> Siempre se pensó que debido a la «pureza étnica» de la ideología nazi, nunca ocurrieron. Pero la política de limpieza étnica a través de la violación es tan antigua como la misma guerra. El sexismo queda invisible ante el racismo.
Las violaciones no eran condenadas, pues bajo el amparo patriarcal, las mujeres consentían a cambio de comida u otro tipo de privilegios, por tanto no era pensable que con toda esta sarta de manipulaciones y demás engaños derivados en el sometimiento de las mismas, que fuese violación.

Esterilización–> Las mujeres con descendencia eran las más propensas a la horrenda práctica, de la mano de Aribert Heim, también conocido como «El carnicero de Mauthausen», médico de las Schutzstaffel.
Anja Lundholm informó de miles de esterilizaciones diarias en Auschwitz-Birkenau que se realizaban sin anestesia y que se cobraron cientos de vidas de mujeres y niñas que no sobrevivieron a las intervenciones. Uno de los medios más utilizados para extender la esterilización masiva
entre las mujeres judías se basaba en la ingesta de productos químicos altamente tóxicos diluidos en las raciones alimentarias. Los efectos eran visibles y sus consecuencias incluían dolores intensos, hemorragias internas, perforaciones de la cavidad bucal, atrofia de los ovarios y una amenorrea irreversible. Las prisioneras que aún con desajustes menstruaban, eran obligadas a pasear por los campos sin ningún tipo de cobertura en el cuerpo, pues a los nazis les gustaba verlas sangrar. Si además había embarazo, la ejecución era inminente.

En esta historia, no podemos tampoco olvidar a todas aquellas mujeres que encararon y lucharon con valentía por la libertad y el amor a la vida, tales como;

-Irena Sendler, consiguió evacuar y salvar a más de 2,500 niños, para ello utilizaba todo tipo de tretas; traslado en ambulancias alegando que eran enfermos de tifus, sacos, cestas de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercnacías, bolsas de patatas, ataúdes… Hasta que el 20 de Octubre de 1943 fue detenida por la Gestapo y llevada a la infame prisión de Pawiak, donde fue brutalmente torturada para que diera detalles del paradero de los niños y la red de personas que ayudaban a escapar a las personas judías. No lo hizo y por ello fue condenada a muerte, liberada por un soldado nazi el día que iba a ser ejecutada. Después de liberarla, la puso en la lista de ejecuciones realizadas e Irena, siguió ayudando y salvando a todas las personas que podía.

-Elisabeth Eidenbenz, maestra y enfermera suiza, logro salvar a más de 600 niños entre refugiados republicanos españoles y judíos que huían de la invasión nazi.

-María Edwards Mac-Clure, trabajó como voluntaria en el hospital de Rothschild, simultáneamente se unió a la resistencia francesa, ambas luchas le permitieron salvar la vida de miles de judíos.

-Corrie Ten Boom, durante los primeros años del conflicto Boom pudo rescatar a muchos judíos de una muerte segura a manos de las SS nazis. En 1940 los nazis invadieron Holanda y prohibieron su club. En 1942 su familia se volvió muy activa ocultando refugiados. Los nazis arrestaron a toda su familia en 1944; fueron enviados primero a prisiones holandesas, y finalmente al conocido campo de concentración Ravensbrück .

-Emilie Schindler, fue la esposa de Oskar Schindler, con quien ayudó a salvar las vidas de entre 12,001 a 17,002 judíos.

-Milena Jesenská, después de la ocupación de Praga, Milena se integra a la lucha clandestina contra los ocupantes y anda por la calle con una estrella amarilla prendida en la ropa sin ser judía.
Fue detenida por la Gestapo en noviembre de 1939 y recluida en el campo de concentración de Ravensbrück, donde se convierte en enfermera. Los testimonios de las sobrevivientes hablan de su conducta animosa, solidaria y valiente que ayuda a mejorar la calidad de vida física y psicológica de las prisioneras.

-Condesa Maria Helene Françoise Izabel von Maltzan, escondió judíos en su residencia mientras estudiaba veterinaria, graduándose en 1943. En cooperación con la Iglesia de Suecia posibilitó el escape de 60 judíos por medio de la falsificación de pasaportes y su traslado a la frontera en camiones a menudo manejados por ella misma.
-Zofia Kossak-Szczucka, publicó su famoso «Protest» para salvar a los judíos y fue una de las fundadoras de la Comisión de Ayuda a los Judíos Żegota a pesar de sus posiciones antisemitas entes de la guerra.

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*Nota: Este articulo va dedicado con todo el amor libertario del que soy capaz de expresar a mujeres como Ella Gartner, Regina Safir, Estera Wajsblum, Roza Robota, Hannah Szenes, Gisi Fleischman, Haika Grosman, Pauline, Anne, Simone y Mellita Siller, pues fueron ejemplo de sororidad, resistencia y revolución en tiempos de autentico sometimiento, así como también a todas y cada una de las mujeres y niñas, que sufrieron por género y etnia.
FUENTES;
-Las Furias de Hitler, Wendy Lower
-El Segundo Reich, Van Der Bruck
– La decacencia de Oriente, Spengler
-Shoah Fuoundation Institute for Visual History
-Centre For Advance Holocaust Stories
-Micheline Maurel–>
Archivo Histórico USHMN,
Archivo visual: RG-60-6654
Tape number: 6534-9747
-Manjke Velteboer, La violencia contra las mujeres en los campos de concentración
-Christa Schulz, Prisioneras femeninas de Ravensbrück.
-Entrevistas e investigaciones, Yolanda Beteta Martin

Pavli

Con lo tranquilitos que estamos

Este artículo aparece también en El Desperttador y se reproduce en esta web por decisión del autor.

A menudo tendemos a pensar que el machismo es un obstáculo insalvable, que de algún modo esto es así y así seguirá siendo. En este artículo quiero señalar, mediante el uso de ejemplos de situaciones cotidianas y bien conocidas por todos, determinadas prácticas sociales que redundan en un refuerzo de comportamientos machistas.

Este tipo de comportamientos no surgen de la nada ni se generan de una forma “natural”. De ninguna manera estamos los hombres determinados a tratar a las mujeres como si estuviesen en el mundo para satisfacer nuestras necesidades y deseos, ni tampoco hay ningún gen que nos obligue a pensar que tenemos derecho a decidir sobre lo que hacen o dejan de hacer. Todos estos comportamientos tienen su base en la creación de un sentido común asentado en la dominación de los hombres sobre las mujeres.Este, como la ideología, impregna todas nuestras acciones y nuestra forma de ver, sentir y estar en el mundo.

Como he señalado en ocasiones anteriores, este sistema de dominación tiene unos claros beneficiarios, que somos los hombres en conjunto, pues nos dota de una serie de privilegios que irían desde el no ser violados por grupos de mujeres de noche en un callejón oscuro hasta el que sistemáticamente se preste más atención a nuestras declaraciones, por insignificantes que sean, que a las de las mujeres. No obstante, aquí se encontraría la brecha sobre la que nos hombres podemos incidir y actuar en favor del feminismo y de la liberación de las mujeres. Se trataría de tomar acciones cotidianas que reproducen socialmente esta dominación y trabajar para “desnaturalizarlas”, para minar ese sentido común de manera que vayamos despejando parte del camino que nos queda por recorrer.

Por situarlo en lo concreto, pongamos el ejemplo de una típica conversación entre hombres que repasan una noche de fiesta. El escenario perfecto en el que se muestra, entre risas y palmadas en la espalda, un refuerzo de actitudes machistas de lo más habitual. Un amigo cuenta cómo llegó al bar con intención de follarse a una chica que ya tenía en mente, para lo que se pasó toda la noche emborrachándola hasta que finalmente, ella, con la voluntad anulada por el alcohol, no se resiste a sus manoseos y acaba con él en el baño o en la cama. O también otro cuenta cómo, en otra ocasión y de forma improvisada, se encontró también a una chica totalmente borracha y lo fácil que fue tirársela. Alguien cuenta que su novia no tiene ganas de follar y tiene que insistirle. Otro se queja de que no es capaz de salir de la friendzone. Otro afirma que aquella es una guarra.

Situaciones como estas y similares, quizá no tan explícitas, las vivimos a diario, formamos parte de ellas.Todos los hombres nos hemos visto en encuentros parecidos. Y lo normal es que no hayamos dicho nada contrario al consenso general que se ha creado en ese contexto. Incluso si estamos pensando que lo que acaba de decir alguien es una barbaridad o que no tendría que ser de esa manera. Es mucho menos habitual que nos hayamos plantado y llamemos la atención sobre que lo que se acaba de decir es machista o describe una situación machista en la que uno de los presentes se ha comportado mal. No solemos decirle a nuestro colega que ha emborrachado a una chica para follársela que la ha violado. Pero es así.

Es complicado, plantea situaciones incómodas, tensión e incluso es posible que ruptura de amistades, pero también es necesario cortocircuitar esa normalidad que legitima o hace ver como aceptable que un desconocido piropee a una mujer por la calle o que lo primero que nos digan los medios de un asesinato machista es que ella no había denunciado. Sin embargo, contestar a nuestros amigos, familiares o con quien estemos discutiendo que lo que hay en el primer caso que describía es una violación o que una mujer no tiene la obligación de amarte porque tú sí lo hagas es una buena manera de romper con ese consenso tan peligroso.

Lo cotidiano, lo banal, aquello a lo que no damos importancia porque “es normal” o porque ha formado siempre parte de nuestras vidas es el medio de reproducción más común del imaginario patriarcal,afirmando así las bases de su sistema de dominación. Es por ello que este escenario cuenta con múltiples posibilidades de intervención efectiva.

Si no tenemos muy claro qué es lo que podemos hacer por el feminismo o qué es lo que nos piden las mujeres al respecto, siempre podemos empezar por no dejar que nuestro colega haga chistes machistas o que se regocije contando cómo acosó a una mujer.

Seguro que otras personas tienen otras y mejores ideas sobre cómo provocar estas rupturas con lo establecido. Se trata de encontrar herramientas que nos permitan llevar a cabo esta labor de zapa en lo cotidiano. Aunque este no tiene porqué ser el único escenario en el que podemos intervenir, sí que es el que nos muestra sus posibilidades más a menudo. A por ello.

Introducción al anarquismo (IV). El análisis de coyuntura

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

El análisis de coyuntura

En el capítulo anterior hemos visto cómo se podría configurar el anarquismo como tendencia política revolucionaria. Ahora es momento para que dicha tendencia se vaya implantando en la realidad material y conocer lo que tenemos alrededor es imprescindible. Una gran herramienta para ello es el análisis de coyuntura, que es una forma de conocimiento y una serie de metodologías para extraer información sobre el entorno que nos rodea y realizar un diagnóstico detallado tanto del escenario local como nacional e internacional. Las premisas del que parte el análisis de coyuntura son:

—La realidad material es compleja pero es posible comprenderla a través de un adecuado diagnóstico.
—La realidad es dinámica y cambiante, pero no por influencia de fuerzas sobrenaturales, sino por la intervención humana a través de diversos actores, lo que significa que hay posibilidades de transformarla.
—Comprender dicha realidad nos permite insertarnos adecuadamente en ella y construir nuestro proyecto político revolucionario.

El objetivo del análisis de coyuntura está orientado expresamente a una correcta implementación de nuestra tendencia política a la hora de realizar nuestra tarea revolucionaria. Veremos a partir de ahora también que el análisis de coyuntura está muy ligado a lo expresado en el capítulo anterior, en cuanto a que el proyecto político se construirá tras los resultados del análisis de coyuntura, y también al siguiente, en cuanto a la inserción social. En otras palabras, existe una retroalimentación entre las tesis expuestas en la 3ª, 4ª y 5ª entregas.

Para ir abriendo boca, aquí hay un ejemplo de análisis inspirado en el análisis de coyuntura pero aplicado a los conflictos sociales. Algunos conceptos como escenario, actores políticos, fuerza relativa y fuerza real serán sobre los que abordaremos luego en el documento de análisis de coyuntura. El texto sobre Análisis de conflictos sociales ofrece unos factores que sirven para determinar y posicionar un conflicto de modo que obtengamos su sentido político y social, sea para aprender y solidarizarnos con uno de los bandos involucrados o incluso participar en él. Al igual que veremos en el análisis de coyuntura, la perspectiva que se tiene a la hora de aplicarlo es la de clase, esto quiere decir que parte de saber que la sociedad está dividida en dos clases sociales principales: la clase trabajadora que carece de acceso, posesión, gestión y usufructo sobre los medios de producción y los instrumentos de trabajo, y por ello tiene que vender su fuerza de trabajo a la clase capitalista, la cual es poseedora de capital y propietaria de medios de producción. El análisis de coyuntura no es neutral, puesto que la neutralidad es la ideología hegemónica. Por eso parte de una perspectiva de clase y también de la visión estratégica. Lo que pretende el análisis de coyuntura es ser lo más riguroso posible ya que es crucial porque a partir de la información obtenida se elaborarán las hojas de ruta, las líneas estratégicas y el proyecto político de cara a realizar la inserción social e intervenir políticamente en el escenario, y sabiendo que si se parte de análisis erróneos se llegan a conclusiones erróneas.

Antes de pasar al documento de lleno, conviene aclarar una serie de conceptos previos que se van a utilizar, ya que en sí su lectura es ciertamente difícil pero necesario. Si habéis leído los textos reseñados en el capitulo previo, os sonarán algunos conceptos que utilizaremos.

Coyuntura y estructura

—Cuando hablamos de coyuntura, nos referimos al conjunto de circunstancias, condiciones y situaciones en un determinado espacio y tiempo que son interdependientes, y en cuya interrelación con nuestras acciones, forman un conjunto articulado que definimos como la realidad material. En esta coyuntura podemos distinguir diferentes niveles: desde nuestro entorno familiar, pasando por nuestras relaciones laborales y/o estudiantiles hasta nuestras relaciones en la política (militancia, relación con la administración pública…). En cuanto a las relaciones que tenemos con respecto a una determinada coyuntura, podemos distinguir entre la percepción y conciencia de la misma (cómo interpretamos las situaciones y circunstancias), y la inserción de nuestras acciones en ellas (cómo reaccionamos ante ellas). Las coyunturas pueden cambiar dependiendo de diversos factores presentes en ellos que iremos viendo en el documento.

—La estructura en este sentido es tanto la superestructura, es decir, los aparatos de gobierno, las ideologías dominantes y las culturas y costumbres hegemónicas; como la configuración infraestructural de la realidad material, en otras palabras, las relaciones de producción y los regímenes de propiedad sobre los medios de producción. Lo coyuntural es la manifestación de la lucha de clases en los diferentes ámbitos y problemas sociales en nuestras vidas, tales como la privatización de los servicios públicos, el progresivo auge del Estado policial, los recortes en derechos sociales, las sucesivas reformas laborales en pro de la clase capitalista, las guerras imperialistas en Oriente Medio, etc.

Escenario y actores

—El escenario es el lugar donde se desarrollan los acontecimientos y donde se implementan las acciones de las diferentes fuerzas sociales y actores políticos de una determinada región donde se insertan. El escenario engloba el territorio con el espacio social y el espacio político:

–El territorio un espacio físico delimitado, que puede ser de ámbito barrial, local, regional, nacional o internacional.
–El espacio social es el ámbito donde entran en juego los movimientos sociales, el aspecto cultural, lo laboral y todo aquello relacionado con nuestra vida cotidiana.
–El espacio político es el ámbito donde intervienen los diversos actores políticos (partidos, organizaciones, el gobierno, la oposición, las relaciones internacionales…).

—Los actores son aquellas entidades colectivas que juegan un papel en un determinado escenario; tales como los sindicatos, las asambleas de barrio, una plataforma antirrepresiva, las mareas, los partidos en el gobierno, en la oposición o fuera del parlamento, las organizaciones políticas… No podemos considerar actores a aquellos colectivos que no tienen una visión de disputa, sino de huida.

Fuerzas y relaciones de poder

—Cuando hablamos de fuerzas aquí, nos referimos a la capacidad material de incfuencia de diversos actores políticos y sociales sobre el escenario. Podríamos señalar varios tipos de fuerzas: social como capacidad de movilización, política como grado de influencia ideológica, legitimación en la sociedad y hegemonía; y político-militar, como capacidad para imponerse a través de las armas. La fuerza real de un actor político o social depende de estos factores: internamente, de su grado de cohesión, de unidad teórica, táctica y estratégica, y su proyecto político; y externamente, del grado de inserción social, la base social que movilice, su influencia política y la configuración de su política de alianzas.

—Distinguiremos también entre la fuerza real como la capacidad material real de un actor político o social, y la fuerza relativa o potencial como aquella a la que aspira obtener, que se prevée que logrará o tenga posibilidades de hacerse real.

—Al ser la coyuntura un conjunto complejo y articulado, existen relaciones de poder entre los actores en el escenario. A las relaciones de poder también se les denomina «correlación de fuerzas» y pueden ser asimétricas cuando hablamos de que una de ellas es la dominante, o simétricas si las relaciones de poder entre diferentes actores políticos o sociales están equilibradas.

Lo anterior es  un pequeño resumen de los conceptos más importantes que aparecerán en el análisis de coyuntura.

El documento está dividido en tres bloques. El primero trata sobre la noción de coyuntura, su articulación y unos ejemplos de aplicación en la vida cotidiana. En el segundo, explica las bases teóricas sobre las que se sustenta esta herramienta y las metodologías, que no es más ni menos que el materialismo histórico. Por último, enfoca el análisis de coyuntura como instrumento político con unos objetivos determinados, tales como determinar las fuerzas relativas y reales de los actores políticos, los escenarios, las modificaciones en las fuerzas de los actores políticos, el desarrollo o trayectoria de las fuerzas sociales, etc. Aquí es donde se aplicarán los conceptos mencionados que serán ampliados en el documento, donde además señalan algunos errores a la hora de realizar un análisis de coyuntura. Puesto que este documento está enfocado al trabajo en grupo, incluye una serie de ejercicios para discutir y trabajar en colectivo. Sin más, os dejo el link: Fundamentos de formación política: análisis de coyuntura.

En la última entrega trataremos unas nociones básicas para ir comenzando a andar en el terreno de la praxis. Ir a la 5ª parte.

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