Enlaces del mes: Diciembre 2014

Un artículo sobre el asesinato de un seguidor del Deportivo de la Coruña perpetrado por un fascista, al respecto de su tratamiento en los medios como una pelea de ultras: «No son iguales los fascistas, racistas y xenofobos que persiguen, amedrentan y apalean inmigrantes, activistas o personas con identidades culturales o nacionales distintas, que jóvenes y aficionados al fútbol comprometidos con sus barrios y comunidades que en muchas ocasiones tienen que enfrentarse a los ataques directos de las bandas fascistas como ocurrió en el Manzanares el domingo pasado. Una sociedad que no discrimina entre fascismo y antifascismo es una sociedad que puede albergar monstruos autoritarios en su seno y desarrollar tendencias políticas neonazis como Amanecer Dorado en Grecia.»

Carlos Taibo hace un llamamiento a la construcción de una organización libertaria, que revierta la dinámica desmovilizadora, que barra las miserias heredadas y permita una intervención realmente transformadora de la realidad social. Esa intervención partirá de la defensa de los espacios de autogestión y el impulso a los ateneos libertarios, anarcosindicatos y demás instancias libertarias organizadas.

Este artículo nos recuerda a Pippi Calzaslargas, icono infantil que se reía de la propiedad privada y las leyes. Todo un ejemplo de autonomía, feminismo y anticapitalismo para una generación.

Un debate en torno a la participación institucional, desde tres visiones libertarias contrapuestas. ¿Es favorable un escenario municipalista para la aportación ideológica y programática de los libertarios? ¿Merece la pena embarcarse en un proyecto de este tipo? ¿Debemos los libertarios permanecer aislados de las dinámicas de organización política? Ante la irrupción de Podemos y el nuevo municipalismo, los libertarios tienen tres opciones: el enfrentamiento, el diálogo y la participación. ¿Qué hacer?

Para el antropólogo anarquista David Graeber lo que está sucediendo en Rojava (Kurdistán) es una verdadera Revolución. Podemos leer en esta entrevista sus palabras gracias a la traducción de alasbarricadas: «Ahí está el autogobierno democrático que tiene todas las formas y atavíos de un estado –parlamento, ministerios, etc.– pero que fue creado para estar cuidadosamente separada de los medios de poder coercitivo. También tienes el TEV-DEM (Movimiento de la Sociedad Democrática), instituciones de democracia directa de-abajo-a-arriba. En última instancia –y esto es clave– las fuerzas de seguridad son responsables ante las estructuras de-abajo-a-arriba y no ante las de-arriba-a-abajo. Uno de los primeros lugares que visitamos fue una academia de policía (Asayiş). Todos tienen que realizar cursos sobre resolución no violenta de conflictos y teoría feminista antes de que se les permita tocar un arma. Los co-directores nos explicaron que su objetivo final es dar a todos los habitantes del país seis semanas de entrenamiento policial, con lo que podrían eliminar la policía en última instancia.» Sobre la falta de apoyo de algunos anarquistas sentencia: Creo que mucha gente en la izquierda internacional, incluyendo a la izquierda anarquista, en realidad no quiere ganar. No se pueden imaginar que pueda darse realmente una revolución y secretamente, ni siquiera la quieren, ya que significaría compartir su club guay con la gente común; ya no serían especiales. Así que de algún modo es bastante útil para distinguir a los verdaderos revolucionarios de los farsantes. Pero los verdaderos revolucionarios se han mantenido firmes.

Sobre los límites del petróleo, el cambio climático y la construcción de alternativas en transición nos hablaban este mes pasado en el periódico anarquista Todo Por Hacer.

En el mes del acuerdo entre Cuba y EEUU, leemos sobre el reencuentro entre Estados capitalistas de distinto signo en La Haine: «Hay que ver lo que sucede con las dinámicas emergentes, resistencias y construcción de formas de vida comunitaria del Buen vivir en general en todo el continente. Las izquierdas saludarán alborozadas el fin del bloqueo, pues están muy necesitadas de referentes e imágenes para disputar ideológica y propagandísticamente los espacios de poder con las derechas, aunque sin tocar el capitalismo como acumulación, pues es de allí que todos sacan dinero para el clientelismo […]La lucha ambiental y de defensa de la naturaleza y la vida serán pisoteados por el incremento del extractivismo, los monocultivos y las edificaciones urbanas, lo que llevará al aumento de las dinámicas de resistencia, en tanto ya es fácil percibir que muchas de esas dinámicas transitan de la lucha a las formas de autoorganización para instalar nuevas relaciones sociales que poco a poco van configurando un mundo nuevo reconstruido desde abajo y por territorios o localidades donde las formas de vida en común van siendo la tónica, a diferencia de las formas de vida de individualidades separadas articuladas por el poder, por los partidos y las ideologías.»

En Faktoria Lila nos hablan sobre el empoderamiento resultante de conocer y realizar los deseos propios: ¿No sería mejor probar a ver qué tal se vive decidiendo, cómo sienta decir “no, eso no me gusta”, “prefiero esto”? Y ver cómo es plantar, en tu territorio, tus propios deseos.

Un análisis, en forma de entrevista, sobre el fantasma de la recuperación económica griega y el posible ascenso al poder de la coalición Syriza.

Movimientos sociales. Algunos apuntes

En estos últimos años hemos visto/leído el término «movimiento social» en todos lados. De repente, como setas tras la lluvia, nos han surgido movimientos sociales por todas partes. Es cierto que en tiempos recientes la participación ciudadana en protestas políticas ha aumentado, así como el número de protestas en sí. También se han creado nuevas redes de activistas y renovado discursos políticos que animan a la participación de una forma u otra. No obstante, el indiscriminado uso del término «movimiento social» ha emborronado el significado sociológico del mismo, convirtiendo a toda protesta política en movimiento y configurando toda participación política como tal.

Habría que empezar reconociendo que una protesta política no es un movimiento social de por sí. Una protesta, en el mejor de los casos, es una técnica dentro del repertorio de técnicas de normal uso de los movimientos sociales occidentales. La protesta por tal o cual bosque en las montañas, o la protesta por tal o cual ley injusta, no son movimientos sociales ni tienen por qué darse desde movimientos sociales. En la historia de eso que llamamos Occidente, el término «movimiento» ha venido a significar «cambio»: nos vamos de un punto a otro, no se sabe tal vez a qué punto llegaremos, pero nos ponemos en marcha. Frente a una concepción cíclica o estática de la sociedad, como la que se tenía en la antigüedad, la sociedad industrial empezó a concebir que grupos humanos podían poner en «movimiento» el cambio social, es decir, moverse hacia un punto deseado produciendo asimismo un cambio esperado. Aquí nacen los movimientos sociales «modernos» (relativamente modernos, pues el término también es usado para aquellos movimientos sociales centrados en valores post-materiales que surgen desde la década de 1960). Lo que caracteriza, pues, a un movimiento social son tres características comúnmente aceptadas en la sociología actual. Estas características son: prolongación en el tiempo de sus campañas colectivas, enfocadas a instituciones o autoridades oficiales, sentimiento de pertenencia a un grupo caracterizado por una serie de objetivos concretos e ideas/valores compartidos, y finalmente un repertorio más o menos flexible de prácticas de participación política bien conocidas (desde manifestaciones, pasando por recogidas de firmas, hasta apariciones en los medios de comunicación). La esencia, pues, de un movimiento social es su carácter colectivo y demandante, así como su prolongación en el tiempo con la finalidad de «mover» a la sociedad hacia un destino deseado por el movimiento.

Dicho esto, queda claro que una manifestación puntual no tiene por qué suponer la existencia de un movimiento social. Por ejemplo, profesionales de clase media protestando puntualmente por tal o cual medida del gobierno no significa, automáticamente, que conformen un movimiento social. Dichas personas pueden muy bien defender el sistema socio-económico y las estructuras políticas en su conjunto global, protestando al mismo tiempo contra medidas puntuales y específicas que realmente no modifican el sistema vigente. Pero por el contrario bien podrían conformar un movimiento social si se cumple con lo definido más arriba. Un ejemplo de movimiento social de clase media podría ser el movimiento anti-nuclear en Alemania, el cual sostiene a lo largo de varias décadas una campaña en contra de la energía nuclear, realizando para ello apariciones en los medios de comunicación, recogiendo firmas, organizando marchas, etcétera. A la dimensión temporal se le suma también una dimensión emocional o sentimental de corte personal (que se extiende a lo colectivo). Una persona siente, pues, que es ecologista, «verde», o tal o cual etiqueta, encontrando comodidad en la afinidad de descripciones que se manejan dentro del movimiento social. Otro ejemplo típico de movimiento social es el movimiento sufragista en Inglaterra a principios del siglo pasado.

Ahora, el estudio de movimientos sociales no es tarea fácil por el mero hecho de tener una definición más o menos aceptada universalmente. Los movimientos sociales, aunque siguen usando el repertorio de técnicas de participación/influencia «tradicionales», también pueden incorporar nuevas tácticas a medida que la sociedad cambia (sobre todo en el plano tecnológico, aunque la tecnología a menudo no trae nada nuevo sino que re-define lo ya existente). Por otro lado vemos cambios en lo que se demanda desde los movimientos sociales (ya mencioné el cambio en los sesenta de una cultura de demanda materiales, a una cultura de demanda post-materialista). Pero lo que, tal vez, puede fascinar más es la imbricación histórica de movimientos sociales, los cuales pueden beber unos de otros heredando (y transformando) viejas ideas y tácticas de participación/influencia. Habiendo dicho esto, y teniendo en cuenta las tres características clásicas expuestas más arriba, queda por pensar (con actitud crítica) qué ha sido, o qué ha quedado, de los movimientos sociales clásicos como, por ejemplo, el movimiento obrero. Desde el principio de la historia de estos movimientos sociales ha existido, en la mayoría de casos históricos, un fuerte deseo de influir en las instituciones del Estado (desde las cuales se organiza la vida de la ciudadanía de un estado-nación). Para ello, muchos movimientos sociales optaron por una de dos alternativas: o bien influenciar un partido político ya existente en el juego parlamentario, o crear un partido nuevo (los partidos socialistas europeos son un buen ejemplo de esto). Hoy en día también vemos estas dinámicas, siendo el ejemplo en el Estado español muy claro.

En definitiva, esto viene a ser el resumen escueto de cómo algunas personas entendemos el estudio de los movimientos sociales. Sin duda es un campo de estudio apasionante y que necesita todavía recorrer un largo camino, pues mucho ha cambiado desde la sociedad industrial de antaño (incluyendo, por supuesto, la forma en la que las personas se asocian y demandan cosas). Sin embargo, una faceta en el estudio de los movimientos sociales queda todavía por explorar con seriedad: la deriva institucionalista que observamos hoy en día en lugares como el Estado español. ¿Qué consecuencias a medio/largo plazo tiene la institucionalización de movimientos sociales? ¿Qué resultados reales para los estratos más desfavorecidos de la sociedad tiene la parlamentarización de sus demandas? A fin de cuentas nos topamos, otra vez, con la misma cuestión que el anarquismo siempre ha planteado: el poder del Estado.

[Recomendación] Al furgón

Tu piel es oscura: Documentación, documentación, documentación… Es el ensalmo excluyente que escuchan cada día algunas personas, por ser diferentes. ¿Acaso no somos todos diferentes? Unos más altos, otros más bajos; unos nacimos más acá y otros más allá de esa linea que alguien dio en llamar frontera ¿Es ese un motivo para ser detenido? Lo es para las leyes de extranjería, que no entienden de diversidad. Esas leyes (y los que las redactaron) no conocen tampoco el Artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que recoge que toda persona tiene derecho a circular libremente y elegir su residencia en el territorio de un Estado. También a salir de cualquier país, incluso del propio, y poder regresar.

En estos tiempos en que media Europa hace de la xenofobia una bandera política para conquistar el poder, tiene que ser un libro infantil el que nos anime a reflexionar sobre la intolerancia y el racismo, recordándonos que ninguna persona es ilegal. Ese libro es ¡Al furgón!, de la editorial Takatuka, una denuncia divertida de quienes, por sus propios miedos, convierten a todos los demás en sospechosos y prefieren el secuestro frente al respeto y la convivencia.

 

 

Nikos Romanós y la solidaridad

La región griega, y en concreto la ciudad de Atenas, viven momentos de tensión importante. Resumo en un par de párrafos la situación. Como sabréis, Nikos Romanós, quien fue detenido, torturado, y acusado a principios de 2013 por un caso de expropiación bancaria, sigue firme en huelga de hambre desde el 10 de noviembre. Tras pasar los exámenes de entrada a la universidad, al compañero Nikos (de 21 años de edad) le ha sido denegada la asistencia a la universidad sin ningún tipo de excusa, buena o mala, inteligente o estúpida, por parte de las autoridades griega. De ahí su huelga de hambre: el mismo sistema y sus leyes represivas que encarcelan a las personas que luchan por la libertad, deniega al mismo tiempo la aplicación de sus propias «normas de juego.»

Desde finales de la semana pasada, en Atenas se han dado numerosas asambleas para poner en marcha la solidaridad anti-autoritaria, a la cual numerosas individualidades se han ido sumando de forma independiente. La marcha motorizada que partió el sábado pasado desde el centro de la ciudad al hospital donde se encuentra confinado nuestro compañero, terminó por congregar a un par de millares. A las motos se le unieron numerosas personas que llegaron a pie, bicicleta, metro, etcétera, formando así una gran concentración a las afueras del hospital Gennimatas, que se ubica al norte de la ciudad, muy cerca de una gran base militar y de los barrios de clase alta del norte. Varias personas encaramadas a la valla conversaban con Nikos, quien escuchaba las últimas noticias de boca de los compañeros. De rato a rato se le animó con eslóganes y vítores, lo cuales retumbaban con fuerza en el patio del hospital. Un hombre con acento inglés también le comunicó que en Londres hubo una concentración solidaria. La gente aplaudió con ganas mientras más pacientes del hospital salían a la ventana para ver qué sucedía afuera. La madera se concentró en gran número frente a la entrada principal, haciendo gala de su equipamiento represivo y sus caras llenas de odio. Todo tipo de gente se pudo ver en aquella concentración del sábado, la cual se desplazó hacia las 18:20 al otro hospital donde el compañero Yannis Michailidis también se encuentra en huelga de hambre solidaria. La noche se cerró con disturbios en Exarheia, donde el fuego intentó morder con rabia a las fuerzas represoras del Estado.

A todo esto se suman numerosas acciones de solidaridad que van más allá del territorio griego. En Atenas los cajeros automáticos arden en llamas solidarias, avisando que si Nikos no recibe justicia la rabia anti-autoritaria seguirá expandiéndose más allá de las máquinas. Ayer un grupo anti-autoritaria hizo una visita a domicilio al vice-presidente Venizelos, y más personas presas se suman a la huelga de hambre solidaria. Hoy 2 de diciembre hay convocada una marcha solidaria en Atenas, de la cual se espera renovar la solidaridad anarquista con aquellas personas que se encuentran tras los barrotes del Estado. Y a la vuelta de la esquina, el 6 de diciembre (que es el próximo sábado), llega el día en el que el compañero Alexis fue asesinado por la policía en Exarheia. Para aquellas personas que no conozcan demasiado el contexto griego, es importante recordar que el compañero Nikos era el mejor amigo de Alexis, quien murió a brazos del propio Nikos (ambos estaban celebrando el «santo» de éste último). Aquella experiencia debió marcar, sin duda, las convicciones políticas del compañero Nikos. Ahora nos toca al resto mostrar la solidaridad que se merecen las personas luchadoras. Ninguna cárcel, ninguna celda, es más fuerte que nuestra ansia de libertad.

Enlaces del mes: Noviembre 2014

El fiscal del caso del asesinato de Michael Brown en Ferguson comunicaba el pasado día 25 la decisión de no presentar cargos contra el policía asesino. Poco después del anuncio se desataban fuertes protestas. Podemos consultar aquí un seguimiento de las mismas.

Cronología de sucesos a raíz de la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero, México. Las protestas continúan y se extienden por todo el mundo.

Nos gobierna Nicolás, caso paradigmático de un gobierno corrupto, capitalista y sin ninguna vergüenza. Un paseo por las cloacas del poder del Estado.

La noticia de la aprobación de la ley de nacionalidad judía en Israel, que margina aún más a la minoría árabe y ratifica el caracter racista y ultrarreligioso del estado israelí.

Se constituye en Roybon, Francia, la nueva Zona a Defender (ZAD): «Fue una concentración habida el pasado 16 de noviembre contra el avance de los trabajos de la construcción del proyecto Center Parcs de Roybon, en Los Chambarans, por la empresa Pierre and Vacances. Aparte de comportar la privatización de un espacio público, la tala del bosque implicaría la degradación de un humedal de la cuenca del Ródano y, en consecuencia, la destrucción de su fauna y flora, como lo expone el informe oficial de la comisión sobre la ley del agua. Detrás del proyecto están intereses económicos (principalmente inmobiliarios y financieros) e intereses políticos departamentales que buscan reforzar su poder.»

Colectivos anarquistas protestan contra la instrumentalización de Puig Antich. En el video de promoción del referendum del 9N se utilizó una fotografía del militante del MIL ejecutado por el franquismo, lo que ha llevado a la creación de una campaña (No votaré por ti) donde se señala a políticos y empresarios de la oligarquía catalana.

Carta de una brigadista argentina que trabaja para la revolución social en el Kurdistán, en el día internacional contra la violencia hacia las mujeres: «Las heroicas combatientes del Kurdistán, junto a sus compañeros varones, resisten desde hace más de 70 días los ataques del Estado Islámico en Kobane. Sus anhelos de libertad e igualdad y su valentía están haciendo retroceder al ISIS, […] están enfrentando la contrarrevolución con uñas y dientes, defendiendo con sus armas la revolución social que protagonizan y las conquistas que han logrado en la lucha por su propia liberación.»

Artículo en El Diario, un estudio sobre el consumo de prostitución femenina entre jóvenes de 18 a 35 años afirma que este sirve a los jóvenes para reafirmar su masculinidad tradicional. Beatriz Ranea, autora del estudio, entra de lleno en el debate sobre la prostitución declarándose abolicionista, pero contraria a las leyes punitivas: «Es un problema de educación sexual y de machismo. Tambien lo es que sobreviva el tópico de la prostitución voluntaria. La prostitución de lujo es un 1 por ciento. Para el resto es voluntaria sólo en la medida en que es la forma que han encontrado para conseguir dinero para sobrevivir.»

Desde el blog de Diagonal La Conquista del Derecho podemos leer una entrada sobre el modelo de barrio gentrificado que se pretende construir en el centro de Madrid sobre las ruinas del Solarpiés.

En el blog Reflexiones desde Anarres una entrada histórica sobre la llegada del anarquismo a la península a través del italiano Giuseppe Fanelli, uno de los fundadores de la I Internacional, y que se reune en 1868 en Madrid con Anselmo Lorenzo para formar la internacional en España. Sobre Anselmo Lorenzo, el abuelo del anarquismo español, podemos encontrar un artículo en el periódico de la FAI Tierra y Libertad conmemorando el 200 aniversario de su muerte. Este artículo nos cuenta un poco más sobre la vida y el trabajo de este tipógrafo anarquista.

 

17 de noviembre

El 17 de noviembre Atenas amanece repleta de policías que infestan calles y esquinas de manera ostentosa. Algunos ríen bajo el humo de un cigarro acompañado de su frappé. Otros tienen cara de estar diciendo «¡eh, escoria, ya estamos aquí para daros de leches!» Entre los grupos de uniformados también se pueden ver muchos maderos de paisano, hablando con los primeros, riendo, compartiendo alguna estupidez por el walki-talkie. El ambiente está calentito por lo que sucedió el fin de semana pasado. Se espera dura represión contra el bloque anarquista. La madera parece estar teniendo un buen día.

Llegan las 15.00 y la marcha por el 17 de noviembre todavía no arranca. La columna se divide como de costumbre por grupos, quedando el bloque anti-autoritario de les anarquistas bien por detrás del comunista de EAK pero por delante de una pancarta de SYRIZA. Esperando, la gente dice que han arrestado a 28 personas antes del inicio de la marcha. Terrorismo de Estado. Al final comienza la marcha bien entradas las 17.00. Hay mucha gente, algunes informan que más de 30.000 personas. Cada cual parece hacer suya la revuelta estudiantil del 17 de noviembre: unes dicen que fue el fin de la dictadura, otres que fue una avance para la socialdemocracia, otres que fue una insurrección anti-autoritaria. Total, que por una u otra cosa todes dicen que son herederes de aquel 17 de noviembre de 1973, da igual que unes quieran social-democracia liberal y otres comunismo libertario.

Ya desde el principio la madera anti-disturbios acompaña la marcha por ambos lados. A fila de a uno, con especial presencia a la altura del bloque anarquista. Las provocaciones se suceden constantemente. Hay muches jóvenes en el bloque anti-autoritario, y antes de entrar a Syntagma algunes empiezan a encapucharse. Los maderos no quitan ojo de encima al son de las órdenes emitidas por sus «walkies.» Les anarquistas no se dejan intimidar, gritan y canturrean frases con genio político; frases directas al grano; frases que no dejan lugar a dudas qué se quiere; frases que señalan a la madera asesina. Alguien dice por ahí: «nos van a dar bien duro para que el 6 de diciembre no tengamos ánimo.» Otra voz responde por otro lado: «cuanto más duro nos den, más ganas tendremos el 6 de diciembre.» Risas sin nerviosismo. A todo esto la madera sigue «acompañando» a les anarquistas con cara de muy pocos amigues. Algunes encapuchades se acercan a un límite lateral del bloque para mirar fijamente a los maderos. Les separan dos metros escasos. Silencio sepulcral, solamente miradas de odio, miradas llenas de rabia, las miradas de una juventud sin futuro.

La marcha se va deteniendo a cada rato para «rendir tributo» a ciertos edificios institucionales. Algunas personas se agolpan tras los maderos para ver el «circo» anarquista. Les anarquistas les increpan: seguramente son residentes de Kolonaki, uno de los barrios de clase alta del centro. La marcha va desfilando por delante de Kolonaki y al pasar el gran hotel Hilton se vuelve a parar. Por medio del bloque anarquista pasan dos ambulancias. La gente abre paso sin dificultad. Alguien grita: «¡Atropellad a los maderos!» Más risas. También más gente encapuchada. Otra parada. Silencio. La marcha está llena de silencios en los que nadie grita nada. Se reanuda el paso y la primera explosión sucede de repente. La madera carga con brutalidad contra el bloque anarquista. Todo sucede muy rápido en Vasilissis Sofias. Tres carriles de carretera es el único espacio que les anarquistas tienen para maniobrar. Por ambos lados una hilera de anti-disturbios cargan con todo, incluido gas lacrimógeno. La gente grita, cae al suelo, «¡no, no, no!» La marcha ha quedado rota a la altura del bloque anarquista, y las personas que huyen de la avenida se refugian en las calles aledañas con rapidez. Tras el hotel Hilton un gran grupo de anarquistas tose, llora, balbucea entre arcadas de vómito… Una ambulancia se acerca rápidamente para atender a una chica, muy joven, que sangra por la cabeza. Está en shock. Alguien dice que está teniendo una crisis nerviosa.

Rápidamente les anarquistas golpeades dan un rodeo por detrás de la avenida para unirse, de nuevo, a la marcha, la cual no ha llegado a su destino frente a la embajada de los EEUU. Una pancarta anti-fascista hace de punto de referencia para les anarquistas, pero lleva un tiempo al bloque unirse de nuevo. Se pueden ver encapuchades pululando en grupillos por todas partes. Corriendo. Mirando. Buscando a les suyes. Miradas de rabia una vez más, pero también miradas cruzadas de confianza y seguridad. Algunes se unen a la marcha a la altura de la pancarta de SYRIZA, ese partido de supuestes «revolucionaries» que seguramente llegarán al gobierno pronto. El pensamiento viene a la cabeza con naturaleza: «¿también reprimirán de esta forma estes cabrones?» Alguien expresa un pensamiento similar en voz alta, y varias personas se ríen. El contraste entre la juventud tras la pancarta de SYRIZA y les jóvenes con los ojos rojos y doloridos que se unen a la avenida es significativo. Lo dice todo sin decir nada.

El bloque anarquista llega a la embajada de los EEUU pero se detiene un poco más arriba. Es tradicional que muchas personas consideren el final del «espectáculo» a estas alturas, pero como también es costumbre el bloque anarquista regresará a pie, unido, a Exarheia. La gente se prepara para más represión. Se inicia la marcha «de regreso.» Algunos contenedores arden en la avenida Alenxandras. Algunes encapuchades portan piedras y palos. La marcha pasará por la comisaria central de Atenas. Se esperan muchos maderos. Con todo el bloque llega a Exarheia sin ningún altercado significativo. No gas, no cargas. La madera se queda a las afueras de Exarheia preparando el ataque al barrio. Esto da tiempo a las personas que no quieren participar en los disturbios a salir de la escena. Muches se dispersan por las calles y terminan por desaparecer en las sombras. Un grupo numeroso, sin embargo, se queda en la famosa plaza de Exarheia. Al llegar el bloque de la marcha a la plaza se ve gente encapuchada preparando barricadas. Según dicen, algunes anarquistas, les «mayores» no van a la «excursión escolar» que es la marcha. Les más militantes esperan en el barrio para preparar su defensa. Una barricada parece no estar funcionando bien: la basura quema demasiado rápido. Un vagabundo, habitual de la plaza, grita: «¡defensa, defensa, defensa!»

Al poco se escuchan más gritos, esta vez de alerta. La policía se acerca. Un grupo de koukoulofores se mueve hasta un extremo de la plaza para encarar a la madera. Algunes corren con botellas en las manos. El fuego está listo para ser desatado. Pero esto no sucede al instante en el que la madera lanza varias granadas y avanza unos metros hacia la plaza. Más explosiones de granadas. Alguien grita que maderos vienen por la retaguardia en moto. La gente corre en todas direcciones menos en dos. Dos motos con cuatro maderos hacen una pasada. La gente tuerce una esquina con rapidez. Más explosiones, y de repente otra vez el ardor infernal del gas sobre la piel. Más motos se unen a la persecución. Un vecino del barrio grita: «¡por ahí no, por ahí no!» El grupo cambia de dirección para escapar, pero al poco de torcer la esquina más motos de la madera bajando por la calle a toda velocidad. Una chica sostiene abierta la puerta de su portal. Unos metros más allá otro chico hace lo mismo. La solidaridad nunca se quedó corta en Exarheia. El grupo se refugia en el primer portal al ver que la madera se acerca a toda velocidad. Hay empujones y prisa. La chica cierra la puerta y, como en una película de zombies, un segundo después un madero golpea la puerta con la mano abierta. Es propiedad privada, tus leyes dicen que aquí no puedes entrar, cabrón.

Al minuto se debate la idea de salir de nuevo. Las explosiones se suceden, así que se decide que la madera estará ocupada en otro lugar del barrio. El grupo sale y corre calle arriba, pasando de largo a la gente que espera con la puerta abierta de su portal, por si alguien tiene que tomar refugio. La noche se salda con 7 detenciones, 5 de ellas a juicio, o eso dicen las noticias a la mañana siguiente. El espectáculo acaba de la forma esperada, después de todo no es más que un ritual anual. Alguien pensó en voz alta en aquel portal: «Nos quedamos a recibir palos y gas, o nos vamos ahora.» Muches se fueron. Otres se quedaron. Se hablaba de defensa y ataque, pero siempre es, en realidad, el juego del gato y el ratón. Es obvio quiénes eran quién, y el final también era obvio. A la mañana siguiente muches se llenarían la boca diciendo que les anarquistas, una vez más, no son más que una panda violenta de personas descerebradas. Algunes intentarán llevarse más votos al bolsillo, sobre todo el voto de la gente joven. Otres criticarán la continuación de la marcha en Exarheia, dirán que es innecesario y estúpido. Tal vez sea lo último, pues el escenario estaba ya predicho desde el principio. Aún así sucedió, y sucedió porque hubo gente que así lo quiso.

Todas las bocanadas de gas, todos los palos, todas las carreras y todas las penas sufridas merecieron la pena por esas miradas tras aquellos rostros cubiertos que incendiaron las calles una vez más. Esas miradas son producto de una única cosa a la que no se la puede poner precio: la determinación honesta y sincera; la determinación de la persona que tras la bocanada de gas no se va a casa vomitando para buscar una nueva razón teórica para terminar con este sistema, sino la determinación del que reafirma la convicción de que hay que hacer algo ya, aquí y ahora, materializando teoría en acción para ganar experiencia que refuerce nuestras ideas. El 17 de noviembre es un circo estúpido, lleno de rituales y proclamas vacías. Pero es un circo muy necesario para que esas miradas encapuchadas se den cita en la exploración mutua de la anarquía en acción. De grandes «estupideces» se alimenta la libertad humana, sobre todo si las estupideces son definidas por les que te oprimen.

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