Indigenismo vs desarrollo capitalista

Me gustaría comenzar esta reflexión con una anécdota que me comentó un compañero chileno hace un par de años: Un grupo de libertarixs de Santiago de Chile visita un pueblo mapuche (indígenas que sufren una terrible represión por parte del estado chileno y muy apoyados por el movimiento libertario), durante su viaje realizan una serie de entrevistas, en una de ellas le preguntan a una mujer de edad avanzada si los mapuches se consideran anarquistas, a lo que la mujer responde que No, que ellxs solo son mapuches. La categoría anarquista es vista como un concepto occidental dentro de la cosmovisión indígena.

¿Pero en que consiste esta cosmovisión? ¿Por qué en los últimos años se han producido tantos conflictos entre los estados/nación y los indígenas? Da igual el color del gobierno latinoamericano, desde México a la Bolivia de Evo lxs indígenas han sido reprimidos y no escuchados; los planes de desarrollo como los planes de carreteras del estado boliviano, los de grandes construcciones y destrucción de parte de la selva amazónica en Brasil, los proyectos mineros en las zonas mapuches entre muchas otras cuestiones se oponen frontalmente a los intereses indígenas, y es aquí donde encontramos una de las grandes contradicciones ideológicas en los estados latinoamericanos. Ecologismo y planes de desarrollo industrial, económico etc es incompatible, indigenismo y desarrollo son dos conceptos o categorías opuestas.

Partiendo de este punto es necesario que hagamos varias diferencias a la hora de analizar el funcionamiento político/ideológico de los estados latinoamericanos, no solo vale con la dualidad derecha(pro yanqui)/izquierda (potenciar la hegemonía del estado/nación frente al capital internacional) sino que debemos introducir el problema indígena de una manera transversal. O se comienzan a reconocer tanto los derechos como la capacidad política y de autoorganización de lxs indígenas o ninguna revolución será posible en Latinoamérica.

Hace tan solo unos meses el estado Mexicano asesinaba mediante sus paramilitares a un profesor de un caracol zapatista, recordamos que desde 2005 el EZLN deja oficialmente las armas, y el estado mexicano reconoce zonas zapatistas, no obstante la zona ha sido militarizada tanto por el estado mexicano como por sus sabuesos paramilitares en todo este tiempo. Con una elegancia política y poética innegable, el subcomandante marcos hace unas declaraciones frente a sus compañerxs y medios afines en la que declara la muerte, después de 20 años, del Subcomandante Insurgente Marcos, ese mismo día nace el Subcomandante Galeano (nombre del profesor recién asesinado). Este es uno de los numerosos ejemplos que tenemos para entender la importancia que tiene todo lo simbólico en la cosmovisión indígena, algo que casi parece olvidado en este mundo mercantil.

Mientras la cultura del capital se intenta introducir en cada poro del planeta, lxs indígenas mantienen sus costumbres y estilos de vida, que por supuesto tampoco son perfectos, con sus carencias en cuestiones de género en algunas comunidades por ejemplo. Pero su adaptación al medio, sin intentar ni querer controlarlo, sus posiciones firmes contra los planes desarrollistas de los diferentes estados y su capacidad de lucha los convierten en un ejemplo. Un pequeño rayo de luz, en este duro invierno.

Lxs desposeidxs, la multitud. Ya Nada nos dará lo mismo, lo mismo nunca nos dará Nada.

Mayo 2014, en algún lugar en la jungla de asfalto

[Recomendación] Vecinas Okupas

Partamos de una obviedad: para la gran mayoría ocupar un piso para vivir no es siquiera una posibilidad. Para la inmensa mayoría de la gente entrar por la fuerza en un piso es algo a rechazar, propio de delincuentes. No ha contribuido a mejorar esta situación ciertos comportamientos de quienes utilizan espacios liberados sin ningún tipo de respeto a sus vecinos y evadiendo cualquier responsabilidad. Ejemplos escasos, pero que por negativos se multiplican en su influencia frente a los casos de ocupaciones respetuosas y comprometidas con el cambio social.

Quizá tampoco ayude una actitud y una estética impostada llena de referencias violentas, oscuras… En este texto, la gente de la oficina de vivienda nos da algunas razones más por las que la okupación, además de una posibilidad, puede ser un acto justo y socialmente positivo. Una posibilidad más para cualquiera con sus limitaciones y problemas, como el resto de posibilidades, pero también con su potencial. Por nombrar algunos de estos argumentos:

  • Cuando no están habitados, es mucho más probable que los pisos tengan problemas de humedad y salubridad que cuando tienen habitantes.
  • Cuando los bancos son los dueños de las viviendas –por ejemplo, porque se ha producido una ejecución hipotecaria- estos se niegan a pagar los recibos de la comunidad. En cambio, la mayoría de las personas que okupan una vivienda hacen lo posible por contribuir a estos gastos.
  • La existencia de viviendas vacías que permanecen cerradas mantiene elevados los precios de los alquileres y las hipotecas, ya que todas esas viviendas no salen al mercado. En cambio, cuando existe un movimiento fuerte de okupación, los propietarios de pisos se ven obligados a bajar los precios.

El texto recomendado es este: Vecinas okupas.

También merece la pena recomendar el Manual de Okupación, una guía con consejos para llevar adelante el proyecto de liberar una casa. Que también puede consultarse en la web de la Oficina de Okupación de Madrid. Es de destacar el trabajo de estas personas en la visibilización de la okupación y el intento de generalizarla como una posibilidad más al alcance de cualquiera.

La okupación es, ante todo, una opción política. Ocupar una casa es liberar un inmueble de las dinámicas especulativas del mercado. El espacio deja de ser mercancía y pasa a ser un servicio para la sociedad. En ese sentido, cabe preguntarse ahora de qué modo el movimiento de ocupaciones puede organizarse para ir más allá de lo que es. Pasar de representar una opción personal o limitada a pequeños grupos, para generalizarse y convertirse en una herramienta más en la lucha por una sociedad más justa y más libre, esto es, por un socialismo ecológico y libertario.

El anarquismo como herramienta y no como utopía

¿Qué es el anarquismo? Probablemente, a esta pregunta le sucederían un montón de respuestas. La particularidad del anarquismo es que cada anarquista tiene su propio concepto, pero compartiendo el común denominador que es una sociedad libre, sin Estado ni clases, basada en el apoyo mutuo y la cooperación, organizada a través de las comunas y éstas se agruparían en una confederación de comunas. Kropotkin lo definió como «principio o teoría de la vida y la conducta que concibe una sociedad sin gobierno, en que se obtiene la armonía, no por sometimiento a ley, ni obediencia a autoridad, sino por acuerdos libres establecidos entre los diversos grupos, territoriales y profesionales, libremente constituidos para la producción y el consumo, y para la satisfacción de la infinita variedad de necesidades y aspiraciones de un ser civilizado.» Pero esta definición, aunque válida, le falta más cosas. De hecho, incluso a muchas definiciones dadas al anarquismo actualmente les faltan. Muchas de ellas apuntan al fin, a esa lejana sociedad libre ideal, pero no concretan los medios. Esta es la cuestión que trataremos, pues aunque el anarquismo no sea una utopía, a partir de ciertas definiciones, da la impresión de que sí lo es.

Hablemos en presente. Actualmente, el sistema dominante es el neoliberalismo, y el anarquismo prácticamente ya no es una fuerza política y constituye en muchos sitios —que no en todos— un movimiento minoritario o casi marginal, aunque hay casos de realizaciones del anarquismo a muy pequeña escala a nivel local. Si algo es realizable quiere decir que no es utópico, pero es discutible, puesto que hoy por hoy, es absurdo pensar que en un período de tiempo relativamente corto, seamos capaces de materializar a mayor escala el anarquismo o socialismo libertario. Sin embargo, también es cierto que los principios antiautoritarios se pueden aplicar igualmente en el presente, y es aquí de donde tiene que partir las herramientas de transformación.

Si presentamos continuamente el anarquismo únicamente como sociedad ideal futura, estaremos diciendo que el anarquismo es utópico. De hecho, a día de hoy, materializar una sociedad anarquista a mediana o gran escala en el actual contexto neoliberal es imposible. Pero que sea imposible no impide que sigamos aspirando a ella. Esto no significa que nos convirtamos en apasionadas soñadoras tratando de ser lo más coherentes posibles con nuestras ideas, sino buscar medios materiales para llegar a los objetivos de largo plazo. Para ello, es imprescindible desde el anarquismo, crear las herramientas para ello sabiendo que la revolución no vendrá espontáneamente sino que será resultado de una acumulación de fuerzas en favor de la clase trabajadora. Lo primero de todo, es esencial conocer el entorno que nos rodea a través del análisis de la coyuntura, y actuar donde existan conflictos sociales, autoorganizándonos y utilizar nuestros principios para aplicarlos en la praxis inmediata. En este sentido, potenciar las estructuras asamblearias para la toma de decisiones colectivas, fomentar la acción directa como método efectivo para la resolución de conflictos, así como las estructuras horizontales en las organizaciones populares, y, en definitiva, poner a disposición de todas nuestros métodos y no hacerlos exclusivamente nuestros.

 Necesitamos más un anarquismo que sirva como herramienta de lucha, porque de lo contrario, por mucho que querramos lograr una sociedad libre sin clases ni Estado, si no tenemos los medios para ello, estaríamos continuamente soñando con utopías mientras vemos cómo continuamente el capitalismo se reestructura en cada crisis. Por ello, cabe añadir a las definiciones del anarquismo como que «no solo es un principio o teoría de la vida que concibe una sociedad sin gobierno cuya armonía se obtiene por el libre acuerdo, sino que también constituye una herramienta para la praxis social y política encaminada a la emancipación social de las clases oprimidas.»

Ante el típico reproche de «lo vuestro es imposible», responderíamos que no se trata de un proyecto de realización inmediata y espontánea ni tampoco se trata de un estilo de vida única y exclusivamente personal, sino que también el anarquismo constituye, a día de hoy, una herramienta de lucha al alcance de cualquiera que desee un cambio radical. Aspiramos a un mundo mejor, por supuesto, y esto nos impulsa a luchar contra todas las agresiones del capital y el Estado, pero no expresamente declarando una guerra abierta, sino pensando bien las estrategias y, partiendo del análisis de la coyuntura, crear las estructuras organizativas adecuadas para cada ámbito de lucha, potenciar los movimientos sociales de base para crear comunidad, buscar alianzas con otras tendencias políticas más afines y constituirnos como actor político revolucionario.

La acción directa como método de resolución de conflictos, el asamblearismo como vía para la toma de decisiones colectivas, la descentralización como estructura organizativa, la autogestión como independencia y autonomía económica, etc, constituyen métodos propios del anarquismo que pueden aplicarse perfectamente en las luchas actuales, los cuales se emplearían, no solo para ganar pequeñas victorias, punto muy importante para llevar la moral alta, atraer a nuevas personas, crear redes y lazos de solidaridad así como comunidades en lucha, sino también llevarnos a la posibilidad de dar un salto cualitativo. Así que, los y las anarquistas no vamos a ir al monte para vivir nuestras vidas, sino que constituiremos una alternativa de confrontación al sistema, dotando de contenido político a las luchas y poniendo sobre la mesa las herramientas necesarias para avanzar en ellas. No es momento para poner excusas escudándose en la coherencia o la libertad personal, es momento de volver a levantar la cabeza, repartir las herramientas y caminar.

El conflicto, la guerra y los refugiados del Kurdistán

Contexto histórico y geográfico

Kurdistán (كوردستان) es una región geográfica con una etnia (kurda) que posee un sentimiento de nación —cabe subrayar y tener en cuenta que la palabra «nación» está entendida bajo la definición histórica alemana y que es especialmente importante distinguirla de la palabra Estado o país— pero que no tiene Estado (a lo que aspiran). Dicho territorio comprende las regiones del noreste de Siria, norte de Irak, oeste de Irán y sureste de Turquía (y algunos también reivindican un pequeño enclave en el estado de Armenia).

La supuesta aparición de esta identidad nacional se remonta a los Medos de antes de Cristo. En la Edad Media ya tenían cierta libertad bajo el islam, aunque con la llegada del Imperio otomano la región quedó dividida en dos (otomanos y persas), donde la parte otomana gozó de bastante autonomía hasta casi el s. XIX y donde hubo conflictos políticos que desembocaron en dos rebeliones independentistas.

Tras la Primera Guerra Mundial, con la desintegración de los imperios y el “derecho de libre determinación” se preveía una creación del Estado kurdo, pero una insurrección kurda fue derrotada por las tropas turcas, por lo que Kurdistán quedó dividida en los países actuales que hemos citado anteriormente, exceptuando Armenia, pues era una república socialista soviética (URSS).

Después de la Segunda Guerra Mundial, el Kurdistán que pertenece al territorio iraní proclamó una república independiente de carácter comunista con el partido PDK hasta que la capital fue invadida por los iraníes. Durante la Guerra Fría se suceden revueltas kurdas en Iraq, Irán, Siria y Turquía, todas sin éxito, aunque se consigue crear el PKK (Partido de los trabajadores de Kurdistán). Desde el 2000 la tensión va en aumento con mayor actividad independentista kurda (manifestaciones, levantamientos…) lo cual produce una mayor represión hacia los kurdos. Empieza a haber divisiones del pueblo kurdo entre el PDK, el PKK y el nuevo UPK (Unión Patriótica del Kurdistán, escisión izquierdista del PDK). Tras la guerra de Iraq con EE.UU., la región kurda iraquí consigue una autonomía federal.

Actualmente, el territorio reivindicado por los kurdos es de casi 400.000 km², lo que representa, en esa región, una de las mayores reservas petrolíferas de Oriente Medio. Está situado entre el Tigris y el Éufrates, donde según el Antiguo Testamento de La Biblia (y por lo tanto, La Torá) se halla el paraíso terrenal, por eso es también un territorio importante para la religión.

El Kurdistán es además un territorio rico culturalmente con su propia lengua —el kurdo, que se diferencia del árabe, del turco, del armenio o del persa—, su historia, su música, su gastronomía… También en este territorio conviven distintas religiones que van desde el islam, el cristianismo hasta una religión propia del territorio denominado yazidismo. A partir de estos factores, se ha forjado la idea de la nación kurda, es decir, la identidad nacional.

Situación actual

Es un conflicto que sigue vigente hoy en día, y ya no es solo la lucha del pueblo kurdo por la independencia de su nación y la creación de un Estado propio, sino que ahora mismo, hay un suceso de mayor relevancia en el cual están invirtiendo sus esfuerzos: repeler la expansión del Estado Islámico sobre su territorio.

Como breve reseña, el Estado Islámico surge de la guerra de Irak con EE.UU. y la caída de Saddam Hussein (2003). Aparecieron en ese territorio muchas milicias para defenderse de las tropas extranjeras en su territorio. Una de ellas fue la facción de Al Qaeda en Irak, cuyo líder fue asesinado en 2006. Tomó el mando un egipcio llamado Abu Ayub quien en ese mismo año declaró la formación del Estado Islámico, arropado por Al Qaeda y unos 800 milicianos. En 2010 una nueva operación americana acabó con el antiguo dirigente, quedándose al mando Abu Bakr, que tras la retirada de tropas americanas, pudo reforzar la organización llegando hasta las 2.500 personas integradas, las cuales al participar en la guerra Siria, pasaron a denominarse ISIS (Islamic State of Irak and Siria). Al Qaeda quedó escindida entonces por ISIS al no aprobar su intervención en territorio sirio. Al conquistar la segunda ciudad más importante de Irak, Mosul, ISIS creó de la zona bajo su dominio un califato con Abu Bakr como califa. Los últimos éxitos del Estado Islámico le han hecho enriquecerse (al quedarse con los bancos de cada pueblo o ciudad conquistada) y multiplicar sus combatientes hasta llegar a los 15.000.

Tras el avance de ISIS por territorio sirio en dirección a Turquía, los kurdos residentes en Siria han puesto en manifiesto su contrariedad al Estado Islámico y, a pesar de haber formado numerosas milicias, han ido cayendo una a una todas las ciudades o pueblos por los que el ejército islamista iba pasando. Próximo a la frontera con Turquía, hay una pequeña localidad que sigue resistiendo hoy en día a las ofensivas del Estado Islámico por anexionársela, y que está en el punto de mira por el gobierno turco y estadounidense, el cual, lleva creando polémica en la prensa estos últimos días.

Kobanê

“Es una ciudad en la gobernación de Alepo, al norte de Siria (frontera con Turquía). Tenía una población de 44.821 habitantes en el censo de 2004. Es habitada mayoritariamente por kurdos (89%) y también por árabes (5%), turcos (5%) y armenios (1%).”¹

Es una ciudad peculiar que se ha hecho relativamente famosa en el mundo entero por oponer una resistencia eficaz al Estado Islámico. Mientras otros pueblos y ciudades eran anexionados en menos de 24 horas, Kobane lleva más de un mes (desde el 16 de septiembre) resistiendo y continúa a día de hoy sin estar plenamente conquistada por ISIS (el Estado Islámico penetró en la parte este de la ciudad el 6 de octubre). Una de las principales causas por las que están plantando una resistencia tan feroz es la extraordinaria gestión con la cual está trabajando el pueblo kurdo residente en Kobane, el cual, bajo la milicia del YPG (Unidades de Protección Popular, existentes desde 2012 en el Kurdistán sirio —cabe mencionar que fueron dichas unidades las que conquistaron la ciudad y llevan luchando desde ese momento para defender la autonomía política del territorio—), han conseguido organizar, movilizar y armar a una población civil que sigue resistiendo en las fronteras.

Lo curioso es que este ataque no sólo lo han retenido “los kurdos” en masculino, pues un factor esencial es la participación de las kurdas; el YPG está compuesto por un alto número de mujeres que hacen que no se deje de lado a la mitad de la población que quiere y puede luchar igualmente contra ISIS (de hecho, han creado una nueva y exclusiva sección de la milicia, llamada YPJ). Dejan un claro mensaje feminista de superación al mundo entero y demuestran cómo una población unida, independientemente del sexo que sea, puede frenar el avance del Estado Islámico a nivel militar.

Estos hecho sucedieron bajo la complicidad del gobierno turco que conoce las aspiraciones últimas del YPG (Brazo armado del PYD) y el PKK (Partido de Trabajadores del Kurdistán) de querer crear una autonomía kurda sin Estado. A esta autonomía kurda le pertenece un territorio que actualmente está dentro de las fronteras turcas y, por ello, el gobierno ha tomado la decisión de cerrar las fronteras para que, por una parte, no pueda huir la población incapacitada para luchar en Kobane a territorio turco y, también, para que no se pueda suministrar a Kobane con armas provenientes de Turquía. Finalmente, tras semanas de denuncia y mala prensa internacional sobre la actuación del gobierno turco y, es probable, que bajo la gran influencia de los EE.UU., se ha conseguido llevar a cabo bombardeos sobre Kobane en la parte ocupada por el Estado Islámico. Todo esto, ha hecho que no únicamente se frenase al Estado Islámico en esta ciudad, sino que ahora también, parece ser que el pueblo kurdo está volviendo a ganar terreno. Constancia de ello son esquemas militares de la zona, como muestran aquellos después del 14 de octubre, los kurdos han conseguido retomar algunas posiciones.

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Se observan los frentes de la ciudad de Kobane en ambas fotografías anteriores. El primer mapa corresponde al 14 de octubre (en amarillo YPG, en gris ISIS) y la segunda al 17 de octubre. La fotografía nos ayuda a entender el importante papel que juega el gobierno turco, ya que el norte de Kobane hace frontera directa con Turquía.

En esta última foto se puede apreciar la coalición de los ataques aéreos (los círculos, uno al sur de la ciudad y el otro al noreste, casi en la frontera con Turquía) y como el YPG/PKK/FSA (las diferentes milicias kurdas) están aprovechándolos para recuperar el terreno perdido en la zona. También, en la línea de puntos queda reflejada la línea del frente del día 15 de octubre y se puede apreciar cómo en el día que fue tomada la foto (18 de octubre) ha habido un avance generalizado de los kurdos y un retroceso del Estado Islámico.

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Gestión de la política en un territorio sin Estado

Recordamos que el pueblo kurdo es un pueblo que carece de Estado propio (así como de ejército regular) pero aun así está consiguiendo frenar a ISIS. ¿Cómo es posible esto? La respuesta pudiera darse por el novedoso régimen político que están llevando a cabo en Rojava, Kurdistán sirio. Cabe decir que el pueblo kurdo siempre ha tenido unas aspiraciones emancipadoras y revolucionarias para alcanzar a ser una nación política y perpetuar su identidad. También, el contexto material es muy importante: el Kurdistán ocupa un espacio muy rico en materias primas, sobre todo desde el punto de vista energético.

A nivel meramente político, el PKK siempre ha seguido una línea de ideología Marxista-Leninista que desde su creación ha intentado crear una república socialista del Kurdistán integrada en la antigua Unión Soviética. Tras el derrumbe de la URSS y la entrada del nuevo milenio, el PKK comenzó a alejarse del centralismo democrático del leninismo para abrazar una política que Abdullah Öcalan llamó Confederalismo Democrático, y que a partir de ello, se creó el KCK (Unión de Comunidades de Kurdistán), tiempo en que empezaron a desarrollar una organización económico-territorial de corte socialista libertario.

Es una idea de gestión política del territorio que no abandona los principios del marxismo pero que se actualiza incorporando características del municipalismo libertario-ecologista de Murray Bookchin (un historiador, profesor e ideólogo estadounidense que progresó desde una juventud de ideología marxista hasta un socialismo libertario ecologista, influido por las obras principales del conocido ideólogo anarquista Piotr Kropotkin). Esta evolución les llevo a adoptar unas nuevas ideas ecologistas, socialistas y feministas, que fueron decisivas para la incorporación de las mujeres a las milicias y la creación de las YPJ citadas anteriormente.

El régimen político aspira a implantar una democracia sin Estado. Para ello, han llevado a cabo una ‘comunalización’ de la economía, unas decisiones tomadas desde la base y un confederalismo que da autonomía propia a cada territorio sin que éste tenga que depender de un aparato central, como era en el caso del centralismo democrático. Bien es cierto que no todas las características implantadas en Kurdistán sirio y turco —zonas donde tienen mayor implantación la tendencia de Öcalan— obedecen a una lógica libertaria ni a la teorizada por Bookchin, por ello hay que resaltar que creen en la intervención institucional y participan en elecciones estatales.

A pesar de ello, no han alcanzado el poder político a nivel institucional en ninguno de los Estados en los que se encuentran, por eso, la política que les repercute directamente está basada en un entramado de autogestión de los distintos territorios, que queda plasmado en el asamblearismo para la toma de decisiones.

No hay que olvidar que este sentimiento emancipador del pueblo kurdo y de regenerar la política para lograr su emancipación viene de la idea de querer formar un Estado propio y de un arraigado y fuerte sentimiento nacionalista. Aunque parece ser, que con la implantación del confederalismo democrático, la idea de Estado-Nación va perdiendo fuerza entre los kurdos sirios y turcos, por ser esta misma idea anacrónica y acarrear valores que ahora no son bien vistos por la sociedad como el machismo o la modernidad capitalista, como así lo apuntó el antropólogo y periodista kurdo Dogan: “El Estado-Nación capitalista es un Estado que legitima la dominación en tres sentidos: en primera instancia, permite que una clase explote a las clases populares; en segunda instancia, a través del machismo; y, por último, tenemos la dominación sobre la naturaleza². Y que ve al PKK como la única fuerza democrática y revolucionaria que puede llevar al pueblo kurdo a la emancipación (como se ve, no abandonan los postulados marxistas en ciertos aspectos y siguen creyendo en la necesidad de un partido vanguardista de la clase obrera que guíe al pueblo para lograr la revolución emancipadora del proletariado).

Como conclusión política, el pueblo kurdo (como también el turco, con la aparición del Partido Democrático del Pueblo, un partido outsider de carácter izquierdista compuesto por más de 600 movimientos sociales que participaron en las protestas de la ocupación de la plaza Taksim) está viviendo una situación de gran cambio político a enormes zancadas y que algunas características podrán servir de punto de referencia para regenerar la política de países mediterráneos más occidentales. Para finalizar, como apunta también Mehmet Dogan en el final de la entrevista con Facundo Guillén: Se prevé un desarrollo político y unos años interesantes en este sentido.

@Matxapunga

Enlaces del mes: Octubre 2014

La Revolución se está jugando en el norte de Siria, en manos de los kurdos partidarios del Confederalismo Democrático. Mientras tanto, la mayoría que quiere transformar el mundo lo ignora. ¿Por qué? También merece la pena echar un ojo a la entrevista a Acción Anarquista Revolucionaria sobre Kobane. Finalmente, recordar que el blog Solidaridad Kurdistán vuelve a funcionar de nuevo. ¡Una inmensa alegría!

Ante la posible llegada al poder de propuestas anticapitalistas (como Syriza en Grecia) leemos podemos leer esta entrada en Diagonal respecto al papel que deberían jugar los movimientos sociales. Los movimientos autónomos están orientados no a la toma de poder, sino a su dispersión: imaginan nuevas instituciones descentralizadas para la gobernanza de la vida social y económica para reemplazar la democracia burguesa, que está inmersa en una profunda crisis estructural de reproducción social, representación política y sostenibilidad ecológica. […] Las luchas por los comunes, por el conocimiento, la tierra, el agua y la salud, dejan tras de sí un legado de instituciones accesibles y participativas, que pueden formar la columna vertebral de un nuevo tipo de poder: el poder de las personas y no de los representantes. Los esfuerzos del comunitarismo libertario apuntan hacia la creación de comunidades políticas activas y al uso de las instituciones locales como bastión contra el capitalismo global y como un campo apropiado para la aplicación de los preceptos del decrecimiento y de la intervención local. La promesa de la autogestión del trabajo, de las cooperativas de trabadores y de la producción entre pares indican un camino dentro, contra y más allá del estado y del mercado. En cualquier caso, la nueva fuerza constituyente será diversa, reflejando la infinidad de subjetividades militantes que engendra la dominación del capital en todos los aspectos de la vida social.

Al mismo respecto también conviene echar un ojo a este artículo de la revista Argelaga: En Grecia, el Estado se hunde, los barrios se organizan.

Sobre los objetivos y el potencial del movimiento estudiantil chileno nos habla Francisco Sainz del FEL. Lejos de confiar en las promesas de Bachelet, argumenta que la capacidad del movimiento social y sus estrategias será la que marque los cambios sociales esenciales en la sociedad chilena. Una apuesta por fortalecer lo popular para que pueda marcar su propio futuro. Se está en proceso de fortalecimiento de la unidad con otros actores sociales del mundo de la educación, poniendo el acento en los acuerdos programáticos centrales para llegar a acuerdo y en la capacidad de movilización que se debe tener. […] El movimiento social por la educación es el único que puede resolver el conflicto favorablemente para las miles de familias chilenas que hoy están endeudadas o excluidas del sistema educacional chileno. Es por este motivo que hoy exige ocupar el espacio que le pertenece y se ganó por derecho propio gracias a su movilización. 

En Píkara podemos leer un artículo sobre cómo el poliamor tiende erroneamente a concebirse como una solución mágica frente al modelo opresivo de relación monógama tradicional. El poliamor puede, pese a todo, reproducir las dinámicas opresivas de la monogamia patriarcal y es en el reconocimiento de las dificultades, las incapacidades, los problemas y las dudas donde se encuentra su potencial. Es naíf pensar que toda esta inmensa trama del sistema monógamo se soluciona teniendo más de una relación. Y es violencia coaccionar a los y las demás para que se “liberen” de todo este armazón con argumentos que refieren a los grandes discursos, pero que no contemplan los dolores ni las dificultades. Cacarear la liberación ajena sin atender al precio que se paga por ella es otra de los infinitos discursos que nombran la libertad con fines neoliberales. Cada vez que alguien presume de modernez o libertad por tener varias parejas, no es que muera un gatito, es que muere un futuro posible: nadie sale de los sistemas opresivos en un solo click, firmando un papel o leyendo un par de libros. La única vía de escape está en boicotear sus dinámicas opresoras.

Complementando, este artículo en Órbita Diversa sobre la soltería como decisión vital. Mi vida no está definida por los deseos de otra persona. Solo mis pensamientos tienen el poder de controlar mi actitud hacia la vida. Soy amada. Sé amar. Y en este momento soy la mejor versión que hay de mi misma. Y a pesar de que no tengo la situación que tú consideras como ideal, esta es la vida que he elegido para mí.

Sobre la organización económica bajo un modelo socialista y libertario, podemos leer en la revista Polémica (rescatando una publicación de mediados de los 80). Es interesante ahora que se acerca el I Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria.

¿Es la anarquía una propuesta de presente y, sobre todo, de futuro; o pertenece más bien al pasado? Podemos leer las opiniones de Laura Vicente, Jose Luis Carretero y Carlos Taibo en esta entrada.

Los niños no lloran: un acercamiento a la construcción de la masculinidad

Cuando hablamos de heteropatriarcado solemos entenderlo como un sistema de opresión hacia las mujeres que las posiciona en una situación de inferioridad frente al hombre. Sin embargo, en esta concepción olvidamos que, si bien es cierto que nosotras somos las principales afectadas, esto no significa que los hombres no sufran ninguna consecuencia de este sistema desigual. Así, de la misma forma que el patriarcado construye e impone unos cánones y una forma de ser específica para las mujeres, también los hombres (en su posición de machos dominantes) se ven obligados a seguir unas reglas que les conviertan en “hombres de verdad”.

La idea de cómo debe ser un “hombre” es conocida  en la actualidad como “masculinidad”, descrita desde el feminismo como la construcción cultural de género que designa el rol de los varones en la sociedad (estrechamente relacionada con la “feminidad”, el papel que el patriarcado otorga a las mujeres). Uno de los elementos claves que conforman la masculinidad es la violencia, y todo lo que ello engloba: desde pensar que se es físicamente más fuerte hasta eliminar los sentimientos en detrimento de la otorgada superioridad de género, pasando por la obtención de poder a través de esa supuesta fuerza.

Esta construcción del hombre como ser fuerte se inicia desde la infancia, con imposiciones como “los niños no lloran, eso es de chicas”. ¿Cuántas veces no habremos oído esa frase? Desde pequeños se nos enseña que los niños no pueden mostrar sus sentimientos, mientras que las niñas deben ser completamente sentimentales. Esta idea lleva al niño a ocultar todo aquello que no demuestre dureza, fuerza (en el fondo, violencia), convirtiéndose después en un adulto ahogado por sus sentimientos: incapaz de expresar su malestar, acumulará interiormente el dolor y el daño de toda una vida. Este tipo de enseñanzas, sumadas a la capacidad de los niños para imitar todo lo que ven (padres que no lloran, que son fuertes, verdaderos machos), suponen el principio de una formación de la persona completamente condicionada por la presión social y el machismo imperante.

Conforme vamos creciendo, la presión se hace cada vez mayor y comienza a aparecer de forma más evidente. La forma en que actúas, cómo te comportas, todo tiene un significado y, si te sales de los patrones establecidos, unas consecuencias. De esta forma, en la adolescencia la construcción de la masculinidad a través de la violencia se orienta en mayor medida hacia la construcción corporal. Partimos de la base de que el físico, la forma en que nos vemos y nos ven los demás nos afecta en la construcción del género, no solo a las mujeres (concebidas como bellas, delgadas, etc.) sino también a los hombres. La sociedad actual percibe al hombre como un ser de complexión fuerte, que es bueno en los deportes (en especial en el fútbol) y un competidor nato. Los hombres, y en especial los jóvenes, por lo general se relacionan entre sí a través de la competición, intentando demostrar quién tiene más fuerza, quién corre más, quién salta más… en definitiva, quién es el más macho de todos. La visión de algunos adolescentes ante esta competitividad, en el caso de que se den cuenta de su existencia, es la de relacionarla con el deseo de sobresalir entre el resto para impresionar a las chicas. De esta forma, el hombre humano hace como el macho animal, compiten entre ellos porque el más fuerte es quien se lleva a las mujeres. No solo encontramos aquí la conversión de la mujer en un objeto, un trofeo que puede ser ganado en una competición; sino que observamos también la presión a la que están sometidos los jóvenes a la hora de “conquistar” a una chica. En vez de enseñarles que cuando se quiere a una persona lo mejor es decírselo, tratarle bien, etc.; se les enseña, primero, que hay que ganar a una mujer y, segundo, que para ganarla hay que demostrar que se es el más fuerte, el más macho. Asumir estos principios, como sucede en la sociedad actual, conlleva a pensar que la violencia del hombre, su masculinidad, no es una construcción social que puede ser modificada, sino que viene dictaminada por la biología. Es decir, nos lleva a biologizar la situación masculina, aceptando que el hombre es violento por naturaleza y la mujer es pasiva y débil por lo mismo, asumiendo con ello la superioridad del hombre.

Es interesante en este punto retomar el tema del deporte, mencionado levemente en el inicio de la construcción corporal dentro de la masculinidad. Desde las clases de educación física hasta la vida adulta posterior, los chicos consideran vergonzoso el hecho de ser vencidos en cualquier ejercicio físico, más aún si la ganadora es una mujer. Vemos por tanto de nuevo la importancia del físico y la fuerza en la formación del género masculino. No obstante, existe un daño mayor para los hombres dentro del deporte y, en concreto, del fútbol: el culto al cuerpo. En la época actual, amar el futbol como deporte estrella es uno de los pilares básicos de la masculinidad, y el sistema se aprovecha de ello para construir mejor esa idea de lo masculino. De esta forma, se nos muestra la figura del hombre perfecto como el futbolista fuerte, musculoso, exitoso, que tiene a todas las mujeres a sus pies, que no se deja ganar por nadie. Esto es lo que ven los niños, los jóvenes y los adultos día tras día y lo que luego tratan de reflejar en su vida. Pero la realidad es que no existen hombres «perfectos» (entendiendo como perfecto lo que dicta el sistema), lo cual lleva a los adolescentes a entrar en una espiral de presión e infelicidad cuando no son lo suficientemente musculosos, no les gustan las mujeres o no se les da bien los deportes. La consecuencia es que unos se convertirán en machos que se presionan a sí mismos por ser como esos deportistas de la tele, mientras que otros se culparán y se sentirán mal por no poder ni tan siquiera acercarse a ese canon de perfección.

El resultado final, tras las imposiciones en la infancia y la adolescencia, es un adulto fuerte, valiente, viril, triunfador, seguro, competitivo… en definitiva, un hombre. Este, forzado por la sociedad a ser de esta manera (a riesgo de ser humillado y marginado), levanta una fachada de macho tras la que se esconde su verdadero ser, ese que le enseñaron que debía estar oculto. Después de un aprendizaje de años y años, las ideas de violencia, fuerza y superioridad están tan arraigadas en el cerebro que el verdadero yo oculto tras la máscara se siente como algo despreciable, en vez de como lo bueno. Es en esta zona donde más vemos las consecuencias negativas que tiene el machismo para los hombres, en ese intento por guardar el equilibrio en ellos mismos. Todo gira en torno al miedo a la exclusión social por salirse de las reglas establecidas: es una lucha constante entre lo que deben ser y lo que verdaderamente son y sienten; entre intentar ser libres y vivir bajo la presión social que no les deja serlo.

Es por esto que una de las acciones básicas para romper con el heteropatriarcado y el machismo es romper con las masculinidades hegemónicas, y no solo con la feminidad; es decir, romper con los esquemas de género, permitiéndonos ser personas, ni hombre ni mujer. Es importante que comprendamos que no somos dos seres que se complementan, es decir, la mujer no le da la parte femenina que no tiene el hombre, al igual que el hombre no le da la parte masculina que no tiene la mujer, y ninguno de los dos tiene algo que el otro jamás podrá tener. Hombre y mujer se reflejan el uno al otro, ambos son masculinos y femeninos al mismo tiempo, porque tanto la masculinidad como la feminidad no son sino simples construcciones sociales cuya única función, en el fondo, es oprimirnos y distanciarnos.

Dedicado a una persona que me recordó que ellos también sufren, haciendo que rescatase este artículo del baúl de los recuerdos.

Nota de la autora: este artículo es sólo una aproximación a la construcción de la masculinidad, por lo que sus ejemplos y temas tratados se deben entender como una pequeña parte de un todo más complejo aún de lo presentado aquí. Es decir, que debido a la falta de espacio me he dejado muchas cosas en el tintero sobre las que trataré de escribir en otra ocasión.

La niña que grita

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