Adiós 2020

Foto: Wuhan

Sin lugar a dudas, el 2020 es el año en el cual han pasado muchos eventos surrealistas y seguramente me deje muchas cosas en el tintero. Igualmente, es un año lleno de acontecimientos que contar, unos de tinte más apocalíptico, otros más late capitalism y otros… late pandemia. Pero vamos a lo relevante: a nivel político-social, durante este año se ha puesto más en evidencia la incapacidad del sistema capitalista para gestionar pandemias, la multipolaridad de la geopolítica mundial, donde las relaciones internacionales cambiaron principalmente en base a la gestión de la pandemia y la carrera por desarrollar y producir la vacuna contra el Covid-19. Tras el confinamiento, la oleada de protestas sociales volvieron en muchas partes del mundo que ya va ligado a la crisis económica y sanitaria globales.

Enero del 2020 ha comenzado fuerte a causa un misil lanzado por EEUU que acabó con la vida del comandante iraní

Barcelona. Foto de Lorena Sopena

Passeig de Gràcia, Barcelona. Foto de Lorena Sopena

En abril muchas ciudades del mundo seguían cerradas. Las fotos de calles desiertas dejaban una estampa singular pero a la vez fue un respiro para el medio ambiente. Las nieblas grises de contaminación desaparecieron y por fin veían el cielo azul. Por una vez mucha gente se dio cuenta de que la paralización de la economía era necesaria para la recuperación del medio ambiente y del destrozo que estaba causando el sistema capitalista. Además de ésto, el sistema capitalista se mostraba incapaz de hacer frente a una pandemia pues no solo se incrementaron las desigualdades de clase, sino que nos estábamos debatiendo entre no hundir la economía y poner en riesgo las vidas de la clase trabajadora al tener que verse obligados a ir al trabajo. También se puso en evidencia la necesidad de reforzar la Sanidad pública y universal, que durante estos tiempos los y las sanitarias vieron incrementarse su carga de trabajo mientras los hospitales se saturaban excepto la privada. No obstante, en estos momentos de confinamiento también surgieron muchas iniciativas basadas en el apoyo mutuo vecinal que permitieron la supervivencia de las personas de riesgo. Cabe especial mención EEUU bajo la administración Trump, que ante un sistema sanitario privado, los tratamientos del Covid costaban facturas desorbitadas y priorizaron la continuidad de la actividad económica frente a la lucha contra la pandemia, haciendo que la cifra de contagios se dispare superando el millón. Le siguieron ejemplo también Brasil y Colombia.

Durante la pandemia, China comenzaba a donar material sanitario hacia muchos países dando ejemplo de solidaridad, mientras las comunidades chinas alrededor del mundo sufrían racismo por parte de las personas nativas del país donde se encontraban dichas comunidades. A partir de entonces, China comenzaba a ganar importancia como bloque geopolítico dentro de las relaciones internacionales, siendo además un país que ya comenzaba a controlar los contagios. Wuhan sería de las ciudades que se desconfinaron a principios de abril tras 11 semanas de estricto confinamiento y terminando el 2020 celebrando el año nuevo en las calles mientras el resto de ciudades del mundo lo festejaban en casa.

Tras el desconfinamiento, en España la industria quedó tocada por la crisis, y ante el anuncio del cierre de las plantas de Nissan en Barcelona amenazando la destrucción de unos 3000 empleos directos, la plantilla respondió con una huelga indefinida y numerosas protestas por la capital y alrededores. Finalmente, consiguieron llegar a un acuerdo que prorrogará el cierre. Siguiendo con la tónica, unos meses después veríamos la huelga en Saint Gobain, Alumalsa y Alcoa. Llega el verano y con él muchos países levantaron el confinamiento. Fue también el momento en que comenzaron a activarse las calles, sobre todo en las Américas. El asesinato de George Floyd a manos de un policía blanco el 25 de mayo en Minneapolis desató una oleada fuerte de protestas contra los asesinatos racistas de la policía estadounidense. El movimiento Black Lives Matter volvió a ser un actor social relevante en las revueltas que escalaron en fuertes disturbios y manifestaciones masivas, llegando en algunos sitios a declararse comunas autónomas y poner sobre la mesa el desmantelamiento de la policía, dejando las tareas de seguridad en manos de las comunidades residentes. Las protestas antirracistas y decoloniales se replicaron también alrededor del mundo y en varias ciudades los y las manifestantes tumbaron estatuas que representaban colonos y esclavistas europeos. En Bolivia, se desencadena una oleada de protestas contra el MAS iniciada por sectores golpistas del Ejército, llevando a que Evo Morales tenga que salir del país y del gobierno. Tras las protestas que unieron el descontento por las demandas insatisfechas y la convocatoria de elecciones, vuelve a ganar el MAS y acaba siendo presidente Luis Arce en octubre.

En el Mediterráneo, en Beirut explotó un almacén del puerto, que en un principio dijeron que fueron de fuegos artificiales, pero más tarde se descubrió que eran toneladas de nitrato de amonio de un carguero que no estaba en condiciones de navegar y fue almacenado (otras fuentes apuntaban a que fueron explosivos de uso militar). No se determinaron las causas de la explosión. La onda expansiva causó grandes daños materiales y humanos, agravando la crisis que estaba ya sufriendo el Líbano. En el Estado español se produjo otra explosión de menor magnitud en una planta petroquímica en Tarragona. Turquía entra en las aguas de Grecia con buques para hacer prospecciones petroleras sin previa autorización del Estado griego, provocando un conflicto diplomático.

En septiembre, Azerbaijan inicia una ofensiva contra Armenia para reclamar Nagorno-Karabakh, un territorio históricamente en disputa. Durante este conflicto armado, Turquía contrató mercenarios del ISIS para luchar en el bando de Azerbaijan, quienes terminaron en algo más de un mes ganarle la disputa a Armenia. Llegado octubre, el rebrote del coronavirus hace que los gobiernos tengan que sacar nuevas medidas restrictivas, de por sí ya contradictorias e insuficientes. Parecía llegar de nuevo el día de la marmota y se temió que volviesen las avalanchas para llevarse el papel higiénico de los supermercados ante un posible confinamiento que finalmente no llegó a decretarse, quedando solo en restricciones a la movilidad y un toque de queda.

Este año también coincidía con las elecciones de EEUU, el cual Trump había sido derrotado en las urnas por el candidato demócrata Joe Biden en una coyuntura de protestas antirracistas, la crisis sanitaria y ecoonómica. En los inicios del mes de noviembre pero en Polonia, las protestas masivas alrededor del país consiguieron que se retrasase la prohibición del aborto. Una mirada hacia el norte de África, Marruecos inicia de nuevo una ofensiva contra el Frente Polisario en el Sáhara Occidental. A finales de noviembre y principios de diciembre, en Francia se desataron fuertes protestas contra la Ley de Seguridad Global, una ley equivalente a la Ley Mordaza española. Los disturbios y la organización social finalmente consiguieron que el gobierno de Macron dé marcha atrás completamente dicha ley. Finalmente, antes de acabar el año, comienzan a llegar las primeras vacunas al mercado como la Sputnik y la Pfizer junto con las campañas de vacunación. Este acontecimiento coincide con la llegada de una nueva cepa del Sars-Cov2 en el Reino Unido, una mutación que según fuentes oficiales hará que el virus sea más contagioso aunque no varíe con respecto a la inmunidad generada por las vacunas.

Unos apuntes finales

A nivel social durante este período, comenzaron a proliferar las teorías de la conspiración a los que la prensa comenzaron a catalogarlos como negacionistas. Las especulaciones sobre control social por una supuesta élite global a través de una pandemia planificada, la farsa del coronavirus, el uso de mascarillas obligatorias, la tecnología 5G y las vacunas comenzaron a ganar popularidad entre la población bajo premisas pseudo-científicas. Nunca antes se extendieron tanto estas teorías desde los grandes atentados de Al Qaeda el 11S, el 7J y el 11M, ya que comenzaron a organizar manifestaciones tras el confinamiento, en algunas situaciones rozando el límite del delito contra la salud pública. En esos entornos hay vinculación con la ultraderecha pro-Trump ya que era un espacio donde poder influenciar a la población introduciendo un discurso pseudo-revolucionario con un fondo reaccionario, en los cuales vimos cómo sectores de derechas se escudaban en estos discursos para provocar altercados en algunas ciudades españolas, juntándose además con hosteleros y ocio nocturno.

No obstante, hablando de la coyuntura en el Estado español, paralelamente salieron campañas de medidas sociales en la gestión de la pandemia bajo el Plan de Choque Social que consistía en una serie de reivindicaciones como moratorias de alquileres e hipotecas, el fin de los desahucios, la defensa y refuerzo de los servicios públicos en especial la Sanidad, defensa del empleo, refuerzo del transporte público, facilidades para el teletrabajo, etc. No tuvieron tanto éxito como se esperaba y aun así se dieron movilizaciones, siendo además una opción acertada ante la paralización de acciones y movilizaciones a causa del confinamiento. De los pocos sectores en lucha que estarían activos después del confinamient en el Estado español, encontramos las redes de apoyo mutuo, el movimiento por la vivienda y algo desde el sindicalismo alternativo. La vivienda era un tema que siempre ha estado sobre la mesa, ya que tras una campaña intensa contra las okupaciones, volvieron de nuevo los desahucios, que agravaron aún más las situaciones de muchas familias trabajadoras al ignorar la situación del Estado de Alarma. Ésto nos indica que a pesar de la pandemia no hemos de desmovilizarnos, pues la crisis sanitaria no debe ser excusa para que nos quedemos en casa mientras continúan recortando libertades y cargando las consecuencias de la crisis económica capitalista sobre la clase trabajadora.

Homenaje a David Graeber. Rojava Information Center

Antes de terminar, me gustaría dedicar en este párrafo una pequeña efemérides 2020. Este pasado año nos han dejado personas importantes del anarquismo: David Graeber (2 de septiembre), antropólogo, autor de «Bullshit jobs» y «The First 5000 Years Of Debt«, anarquista en el movimiento Occupy Wall Street, gran amigo del movimiento kurdo y defensor de la revolución social de Rojava. Lucio Urtubia (18 julio), albañil, anarquista y estafador (en el buen sentido). Consiguió burlar el régimen franquista emitiendo documentos falsos para pasar la frontera con Francia y puso de rodillas al Chase City Bank con la emisión de cheques falsos, que tras conseguir un rescate, compró una casa en París a la que llamó la Casa Louise Michel, abierta para el pueblo. No llegó a pasar un año en la cárcel (aun en el tiempo que estuvo, seguían emitiéndose los cheques falsos) y su imprenta clandestina jamás fue descubierta. Stuart Christie (15 agosto), anarquista escocés conocido por el intento de atentado contra Franco en julio de 1964 con explosivos plásticos. Tras la cárcel y de vuelta a UK, participó en la Anarchist Black Cross.

Buenos Aires. Twitter

Despedimos este año con la legalización del aborto en Argentina. El 30 de diciembre en Argentina el movimiento feminista celebraba la aprobación por parte del Senado la ley del aborto. ‘Es ley’ gritaban las feministas, un logro histórico conquistado a través de las luchas en las calles y campañas constantes. La importancia de esta ley pondrá fin a los abortos clandestinos ya que son la principal causa de mortalidad materna en el país. De ahora en adelante, las mujeres que han sufrido violaciones y, por consiguiente, embarazos no deseados podrán tener un aborto legal, seguro y gratuito, sin tener que jugarse la vida en abortos clandestinos. No obstante, el movimiento feminista del país declara que no termina aquí, sino que continuarán luchando por objetivos más ambiciosos. Toda victoria popular debe inspirar al resto del mundo a continuar las luchas en las calles y desde abajo. Ninguna conquista social se nos ha dado al pueblo por las buenas, sino que son fruto de una lucha incansable con un proyecto político y objetivos sobre la mesa.

Damos entonces el adiós al 2020, un año nefasto para muchas personas. Pero no olvidemos que del 2020 se sale con el tiempo, y que del capitalismo se sale construyendo el socialismo libertario. Por tanto, este 2021 toca activar un nuevo ciclo de luchas sociales.

Enlaces del mes: Noviembre

Empezamos el mes con varios articulos interesantes sobre cuestiones de fondo. El periódico Solidaridad nos servía desde Chile este articulo de Gema Ortega sobre derechos sexuales (reproductivos y no reproductivos).

En Todo por Hacer, por otra parte, abordaban el tema de los servicios municipales privatizados desde la perspectiva de su remunicipalización. Sobre un tema un tanto ambiguo como es el TTIP (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión), José Luis Carretero publicaba «El TTIP avanza si no se le combate» en la revista Trasversales [sic].

La lucha en el trabajo no ha estado precisamente ausente: por un lado, se presentó la campaña La vaga que volem («La huelga que queremos») que pretende organizar la solidaridad con las personas represaliadas en la huelga general del 29 de marzo de 2012 a la vez que construye un discurso de reivindicación de la huelga, de los mecanismos de organización, etc. Por otro lado, desde la CNT, la coordinadora de sus trabajadores de Servicarne se declaraba en conflicto, a federación local de Barcelona anunciaba su apoyo a la huelga de remolcadores del puerto y la Confederación en su conjunto anunciaba su XI congreso.

A partir del viernes 13, los atentados de París alteraron la normalidad europea, eclipsando una vez más la atención de los medios sobre los constantes atentados en Siria y Líbano, como el que tuvo lugar en Beirut la víspera.

Los atentados en sí y los tambores de guerra que suscitaron dieron pie a muchos análisis y reflexiones incluyendo aquellas que se centraron en las implicaciones geopolíticas en torno a los flujos de petróleo y la apuesta del régimen turco por el Daesh contra el movimiento de liberación kurdo.

En este sentido, merece especial atención este artículo en inglés escrito por David Graeber en The Guardian, en el que explica cómo Turquía, pudiendo cortar las líneas de suministro de Daesh no lo hace y apoya incondicionalmente a ese autoproclamado Estado Islámico.
Se puede leer también en castellano.

Enlaces del mes: Diciembre 2013

Perchas, aborto y represión policial

Ya estábamos calentando motores desde hace algunas semanas. Se movían convocatorias para todo el Estado que decían: «El viernes que se anuncie la contrarreforma de la ley del aborto, en cada ciudad, concentración a las 19h». En Madrid, aprovechándonos de vivir en la capital, la concentración se realiza en el Ministerio de (in)Justicia.

Ayer, viernes 20 de diciembre, el Congreso aprobó el Anteproyecto de Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada. En ella, sólo se consiente el aborto en dos supuestos:

 En caso de violación, antes de las 12 semanas de embarazo, y con la condición de que se haya denunciado. Teniendo en cuenta que la mayoría de las violaciones no se denuncian por miedo o vergüenza de las víctimas, ¿cuántas mujeres acabarán teniendo un niño o niña fruto de la mayor agresión machista que hayan sufrido? Probablemente muchas.

El otro caso en el que se despenaliza el aborto es: «si existe riesgo de grave peligro para la salud física o psíquica  de la mujer», y se podrá realizar hasta las 22 semanas de embarazo, o más tarde, solo si no se detectara la incompatibilidad de la vida con el embarazo dentro de dicho periodo. Para ello, debe ser recomendado por dos especialistas de las patologías que pudiera sufrir la mujer y que además sean ajenos al centro donde se vaya a realizar el aborto, excepto cuando exista un riesgo vital para la mujer.

Se elimina el aborto libre de la ley del 2010 hasta las 14 semanas, que garantizaba el derecho de cada mujer a decidir sobre su propio útero, además del aborto en el caso de que existieran malformaciones en el feto. Si añadimos esto a la eliminación de las ayudas a la dependencia, nos encontraremos a madres con niños y niñas con necesidades específicas ( y caras, en muchas ocasiones) que no pueden mantenerles debido a la pobreza en la que nos está sumiendo este gobierno.

Asimismo, se regula: la objeción de conciencia del médico, las menores entre 16 y 18 años vuelven a necesitar el consentimiento paterno y en todos los casos la mujer debe esperar 7 días entre la solicitud del aborto y la realización del mismo, en vez de los 3 días de la anterior ley.

Por eso ayer nos manifestamos. En Madrid, como he señalado antes, nos reunimos en el Ministerio de Injusticia, donde había un ambiente muy tranquilo, solo roto por los mismos cánticos que gritaban nuestras madres ( o incluso abuelas) años atrás. Cerca de las 9 de la noche nos decidimos a hacer una reclama por las calles de Madrid, y llegamos a la Plaza de Juan Puyol. Allí nos dividimos en dos grupos, básicamente por falta de organización, pero al final ambos acabamos pasando por la Gran Vía, la calle Montera, la Puerta del Sol, la calle Carretas y acabamos en la Plaza de Jacinto Benavente. Al llegar, había pocos ánimos y lo único que hicimos fue cantar un par de consignas y quemar un muñeco con la careta de Gallardón. Después de eso el ambiente estaba tan relajado que muchas empezaron a irse. A las que se quedaron, podéis ver lo que les pasó aquí:

La policía golpea y detiene a varias personas tras una protesta contra la ley del aborto

En definitiva, el resultado de esta ley es: el control de nuestros úteros para ponerlos al servicio de un estado misógino y fascista. Queda claro que este gobierno piensa en las mujeres como meros medios reproductivos y no como personas. ¿A dónde nos lleva esto? A la percha. Pero no para todas, porque en las clases dominantes, las privilegiadas, las blancas, las socialmente adaptadas, seguirán volando a Londres para «pasar unas mini-vacaciones». Son las pobres, las marginadas, las inmigrantes, las jóvenes, las víctimas de violaciones, quienes morirán desangradas por abortos inseguros en sus propias casas o en clínicas clandestinas más parecidas a carnicerías que a otra cosa. Este gobierno está condenando a las mujeres a la muerte.

Podéis ver la rueda de prensa que dio Gallardón el viernes aquí, o la nota de prensa que explica algunas de las características de la nueva ley aquí

Assata Shakur

La mala yerba (humilde homenaje a Yerma)

ESCENA I

Sala de estar, paredes encaladas. En el tabique zurdo, el
hueco de una ventana. Al fondo, de izquierda a derecha, un
armario, una puerta con una cortina estampada recogida,
una mecedora y un pequeño sofá. Sobre este, colgados, dos
cuadros: un bodegón y una cacería de ciervos. Iluminación
total.
Isabel, desplomada en la mecedora, se seca sus últimas
lágrimas con un pañuelo de tela. Viste de luto, con pantalón
y rebeca. Concha, sentada en el sofá, rígida, permanece
callada, sin mirar a su hermana, y también ataviada para un
velatorio. Lleva mantilla, con la cara descubierta y un
anticuado traje negro.
Es la mañana de un domingo de noviembre de 1973, en el
campo andaluz occidental.

ISABEL. Bueno… pues ya está.
CONCHA. Sí.
ISABEL. (Reflexiva) Adiós a toda una vida.
CONCHA. Ajam.
ISABEL. ¿Te acuerdas de aquella vez en que casi quema el pajar entero para matar a una arañilla? (sonríe, intentando reponerse del llanto).
CONCHA. (Continúa pasiva) Claro.
ISABEL. Llevaba varias semanas enfermo, ¿verdad?
CONCHA. Ay, mira, déjame en paz. Qué más dará… ojalá esto fuera mi mayor problema.
ISABEL. No me extraña que te dé igual, nunca le has querido.
CONCHA. (La mira a los ojos) Para ti es muy fácil querer a papá, no has tenido que vivir con él todo este tiempo. A ti te dio la ciudad, ¡toda la ciudad! En cambio, a mí… a mí me dejó encerrada en esta casa, en este pueblo muerto.
ISABEL. Ya hemos hablado de esto muchas veces, no empieces con lo mismo, ¡qué aburrimiento! (CONCHA vuelve a mirar hacia otro lado. ISABEL le coge una mano. Inquieta, trata de cambiar de tema) Si no es papá, ¿cuál es ese problema?
CONCHA. No es nada. (Aparta la mano. Contradictoria) Es por papá.
ISABEL. No, no es por papá. A él no le quieres, ya lo has dejado claro antes. Tu mantilla, tu luto… tu velatorio es por otra cosa. Tu duelo está por dentro, en tu cabeza. (Pausa) Llevas toda la mañana perdida.

CONCHA suspira. Pierde la tensión en sus músculos. Se
desinfla. Parece que va a llorar.

¿Y bien?
CONCHA. Verás… mi marido…
VOZ DEL MARIDO. ¡Mujer, El chambergo! Que voy ya a la faena.

CONCHA va hacia el armario, lo abre de par en par y
descuelga la única prenda que hay dentro: el chambergo.
Recorre todo el escenario y sale por la derecha. Vuelve sin
el abrigo. Antes de sentarse se oye un portazo que asusta
visiblemente a las hermanas, que dan un respingo. Se
sienta, de nuevo, en el sofá. Disimula. ISABEL le da un
tierno empujón en el hombro, para que hable.

CONCHA. Estoy preñada.
ISABEL. (Contenta) ¡Encinta!
CONCHA. ¿De qué te alegras? ¡Es una tragedia!
ISABEL. (Burlona) Una tragedia, una tragedia… no dramatices. Es verdad que a esta edad puede ser peligroso, pero ¡es tan bonito! ¡una vida nueva!
CONCHA. Esa vida nueva nos va a devorar la nuestra.
ISABEL. Qué terrible eres (pausa). ¿Ya lo sabe tu marido?
CONCHA. No, y no va a tener noticia.
ISABEL. No vas a poder esconderlo para siempre. Además, él también tiene derecho a saberlo.
CONCHA. A ti siempre se te llena la boca de derechos, de justicia, de esto y de lo otro. ¿Pero cuáles son mis derechos? ¿Y los de mi marido? ¿Morirnos de hambre? ¡Ya no queda nadie en este pueblo! Todos se fueron a la ciudad, como tú, a las fábricas. Nadie quiere comprar ya nuestros animales o nuestras frutas. Tenemos que competir con toda esa comida mecánica, industrial. Se han vuelto todos locos. ¿Y tú quieres que tengamos otro hijo? No hay futuro en el campo, Isabel. Las manos del niño que viene nos van a ahorcar en lugar de ayudarnos a sostener la azada.
ISABEL. No estás hablando tú, yo sé que no estás hablando tú. No se cómo puedes decir esas cosas. Siempre te han gustado los niños… todavía no perdonas que Basilio se ordenara y no te hiciera abuela.
CONCHA. Sí, pero mi marido dice…
ISABEL. (La interrumpe) Ah, tu marido.
CONCHA. Sí. Mi marido.
ISABEL. Entiendo.

Silencio.

CONCHA. ¿Qué quieres decir con entiendo?
ISABEL. No tienes que tenerle miedo, lo comprenderá. Él también es parte de lo que llevas en tu barriga.
CONCHA. (Resignada) Me gritará. Toda la culpa es mía.
ISABEL. ¡No!
CONCHA. ¡Sí! (solloza). Yo desee a ese niño mientras le hacíamos. Pero mi marido… él nunca ha querido tener un hijo conmigo, ni siquiera a nuestro Basilio. Pensé empezar de nuevo, con otra criatura, educarla, mimarla. Por eso estoy embarazada. Pero tiene razón. Un hijo ahora… me va a abandonar cuando lo sepa.
ISABEL. Debes tratar de hablar con él, seguro que no se marcha. Aunque, si no, siempre te queda… lo otro.
CONCHA. ¿Lo otro?
ISABEL. Londres.
CONCHA. ¡Por los clavos de Cristo! Yo nunca podría hacer algo así…

Se va haciendo el OSCURO…

ESCENA II

Tarde en la plaza mayor del pueblo. Papel pintado sobre el
fondo, con varias casas blancas. Albero en el suelo.
Iluminación total.
CONCHA y dos VECINAS, ancianas, zurcen retales sentadas
en unos taburetes de mimbre. El de la VECINA 1 es más
pequeño que los otros dos. CONCHA está en medio de ambas. Ya no viste de luto.

CONCHA. …pero bueno, también me dijo que estaba la posibilidad de, ya
sabéis… lo otro.
VECINA 2. ¿Lo otro?
CONCHA. Londres.
VECINAS. ¡Por los clavos de Cristo!
CONCHA. (Simulando diversión) Lo mismito dije yo.
VECINA 2. Cómo se le ocurre ni siquiera pensar que tú…
VECINA 1. (Interrumpe) La de disgustos que nos hubiéramos ahorrado nosotras si en su día también hubiéramos podido.
VECINA 2. Dime si tú serías capaz de hurgarte en las entrañas para matar a tu propio hijo.
CONCHA. Ay mujer, pero…
VECINA 1. Tu hijo, tu hijo. Pero si eso al principio no es más que una bolita.
VECINA 2. Al principio, tú lo has dicho.
CONCHA. (Tímida) Yo me lo noto desde hace 2 meses.
VECINA 1. ¿Ves? Dos meses no es nada, una bolita.
VECINA 2. Pues tú misma también fuiste una bolita con dos meses y seguro que no te hubiera gustado que te desparramasen por ahí como un flan estrellado en el piso.
CONCHA. (Empalidece) Eso… eso no es así.
VECINA 2. ¡Uy, que no!
CONCHA. Mi hermana nunca me ofrecería hacer algo así.
VECINA 1. ¿Y no crees que la Jacinta si hubiese podido elegir habría tenido al retrasado de su hijo?
CONCHA. No es tan bobo… es diferente.
VECINA 1. ¿Y Rosarito, la de la Luisa, que tuvo dos que se le murieron flaquitos, casi al nacer, de no tener nada que echarse al gañote?
CONCHA. Pero es que su marido se pasaba los días y las noches en la cantina.
VECINA 1. (A la VECINA 2) ¿Y tú, tú misma, nunca has pensado que si no hubieras tenido tan jovencita al primero de tus hijos no te habrías tenido que casar con un hombre que te desprecia? ¿Qué hubiera pasado si no lo hubieses tenido?
VECINA 2. (Se pincha varias veces la yema de sus dedos con la aguja y la refriega sobre la tela blanca que cose, manchándola. Trágica) ¡Esto! ¡Esto habría pasado! ¡Sangre! La misma que a las mujeres nos da la muerte dos veces, una cuando empezamos a sangrar y otra cuando lo dejamos para siempre.
CONCHA. Pero allí te operarán, será todo muy limpio, no como aquí. La gente está más preparada, más educada. Tienen más dinero. Y seguro que no duele.
VECINA 2. ¿Sabes qué es lo que te hacen en Londres? (CONCHA muestra su interés acercando la cabeza hacia su interlocutora) Te tumban en una camilla, te abren las piernas y con un ganchito, con una percha, te revuelven por dentro y te sacan al niño pinchado en el alambre.
CONCHA. (Se toca la barriga, con gesto de dolor) No puede ser…

Mira a la VECINA 1, que asiente con la cabeza y los ojos
cerrados. Pausa. CONCHA se resiste a creerlo.

¿Y tú eso cómo lo sabes?
VECINA 2. (Misteriosa. Confidencia) Por mi hija, la menor. ¿Te acuerdas que estuvo de criada de los Salmerón? Pues a la niña de la casa la preñó, dice, el párroco viejo, el que estaba antes, y para que nadie se enterara, ni el obispo ni los amigos de la familia, el cura le fue con el cuento de Londres al señor, y allá que se la llevaron. Y la niña volvió, sin hijo, pero sintiéndose todas las mañanas la percha por dentro.

Se repite la mímica anterior. Vuelve a asentir la VECINA 1.

VECINA 1. Con la Iglesia hemos topado.
CONCHA. (Preocupada. Chista) Que como te oiga alguien…. ¡Qué cosas tienes!
VECINA 1. ¿Quién? Si este pueblo está vacío. Echo de menos que alguien nos oiga… Pues anda que haberse ido la repipi tan lejos para hacerse esa chapuza.
CONCHA. Y con la cosa tal y como está (gesticula dinero, paseando el pulgar por el índice y el corazón de su misma mano).
VECINA 2. Mira, Concha, tú sabrás a quien quieres tener contento. A Dios o a tu marido.
VECINA 1. Lo que yo diga.
VECINA 2. Piensa. Piensa en ese pobre niño, ¡o quizá niña! Tu primera hija, que no quieres dejar nacer. Que quieres matar. Y Dios lo ve todo, y todo lo castiga.
CONCHA. Sí, pero, también puede ser lo mejor. No tenemos ni para nosotros, si encima tenemos un bebé… lo deberá comprender.
VECINA 2. Dios no entiende de los problemas de la tierra, que por serlos, tienen menos valor. Él se encarga del alma, de tu alma, y la verá negra cuando la reciba si haces lo que estás pensando.
CONCHA. Yo no estoy pensando nada.
VECINA 2. Sí piensas, y piensas mucho. Eres curiosa, como Eva. La curiosidad no mató al gato, mató a la mujer, a la Humanidad. Las mujeres deben ser menos curiosas y más trabajadoras. Y deberse a lo que se tienen que deber.

La VECINA 1 se ríe, pero nadie le acompaña. Pierde
progresivamente la risa. Comprende que el parlamento de
la VECINA 2 es sincero y compartido. Breve silencio. Recoge
sus telas y ovillos. Se despide. Mutis.

¿Ves este escabel? (señala la banqueta de la VECINA 1) Se ha quedado vacío. Vacío. Nada. El espejo de su vida, solitaria. De la
sequedad. Quiere que no tengas al niño, como ella, para que estés así hasta que mueras, sin nadie. Con la silla vacía. Pero no le hagas
caso, y sigue cosiendo. Deja ya ese vestido ridículo que quieres hacerte, tú misma sabes que no lo vas a poder estrenar nunca. Eres
una madre, no una de esas de las revistas. (Cambia el tono, más cariñosa) Sin embargo, puedes hacerle unos zapatitos al bebé. Tengo en casa lana rosa.
CONCHA. (Nostálgica) Sería bueno que fuera una niña.
VECINA 2. Una preciosa niña, viva. A la que arropar cuando tenga frío. Que se ría cuando le hagan cosquillas. Que llore cuando tenga miedo, y quiera que le enciendas un candil. (Le acaricia la cabeza, entrelazando sus dedos por el cabello) Cuídala. Cuídala mucho. Estar embarazada es una recompensa, no un castigo. Pero ya notarás esa satisfacción, no te preocupes. Sabrás que no te has equivocado cuando la balancees entre tus brazos, como una luna menguada, noche tras noche.
CONCHA. Noche tras noche. Balanceándola…

Se va haciendo el OSCURO…

 

ESCENA III

Noche en el mismo escenario que en la Escena I. Penumbra.
Iluminación tenue.
CONCHA permanece de pie, cerca de la ventana, inquieta.
Porta una vela encendida sobre un plato. El MARIDO está
sentado en el sofá. Afila una estaca con una navaja.

MARIDO. Pues no que me dice que el pecado original de los andaluces es la pereza. ¿Te lo puedes creer?
CONCHA. No.
MARIDO. Pues créetelo, créetelo. Este patrón cada vez está más insoportable. Estoy en planta a las cinco de la mañana para darle de comer a la burra, a los pollos y a los puercos, que por no comer ni como, y luego me voy a la labranza a echar allí todo el día, llueva o truene. Catorce horas del día con la herramienta en la mano y el mindundi este solo se llena las botas de tierra cuando viene a cobrar. La ciudad sí que ha traído nada más que ladrones y flojos. (Pausa) ¿Qué has hecho de cena?
CONCHA. Caldo de puchero y patatas hervidas.
MARIDO. ¿Con yerbabuena?
CONCHA. No. ¿Quieres?
MARIDO. Échale, anda.

CONCHA sale por la puerta de la cortina recogida.

MARIDO. (A voces, para que CONCHA le oiga). La pereza, la pereza… ¡la vida entera enfangado de mierda hasta las rodillas! Que hasta me huele el sudor a abono. ¿Sabes lo que tendríamos que hacer? No, no, nada de irles a los concejales, los politicastros no sirven para nada. Tendríamos que denunciarle a la Guardia Civil. ¡Que baje Dios y niegue que este diezmo que nos cobra no es un robo en toda regla! Y que lo metan en Carabanchel o por ahí, no en El Puerto, no vaya a ser que se junte con los vagos y los maleantes (Ríe, satisfecho).

CONCHA regresa por la misma puerta y se acerca, de
nuevo, a la ventana. Mira a través de ella.

(Hacia CONCHA, explicándole) Los vagos y maleantes, nosotros, los andaluces, según el tipo este, claro. Bueno, da igual. A ti nada de esto te hace gracia, ¿no es así? Siempre te ha dado igual todo. ¡Claro! Como el que tiene que trabajar soy yo… tú aquí, en casita, con tus
animalitos y tu comidita.
CONCHA. Oye…
MARIDO. Y encima tengo que decirte yo cómo tienes que hacerlo, que todavía no has tenido tiempo para enterarte de que el consomé me gusta con yerbabuena.
CONCHA. Escucha…
MARIDO. Y las papas, sosas, como siempre. Y no será porque no tenemos sal, que todos los días vienen de los esteros con carretas llenas de sacos.
CONCHA. (Deja el plato con la vela en el remate. Se da la vuelta; le mira) ¿Puedo…?
MARIDO. (Importunado) Qué.
CONCHA. ¿Puedo hacerte una pregunta?

Silencio.

Hoy, en la plaza, esta tarde, me he cruzado con Carmina, la gallega, y me estuvo contando que en una tierra que tiene, detrás del establo, en su casa, que la tenía baldía, está empezando a salir un tallo. No se lo esperaba. Dice que parece que es de rosa, pero cree que se le va a marchitar antes de florecer. Y eso: no sabe qué hacer, porque tendría que cuidarla, fertilizarla, regarla, protegerla de los pulgones, que ahora que empieza a refrescar tampoco debería haber muchos, pero nunca se sabe. ¿tú qué piensas?
MARIDO. ¿Las rosas se comen?
CONCHA. No.
MARIDO. ¿La va a vender?
CONCHA. No.
MARIDO. Entonces, no va a sacarle dinero a cultivarla, ¿no?
CONCHA. No…
MARIDO. Pues ¿hace falta que te diga entonces lo que pienso?
CONCHA. Bueno, pero… la rosa adorna. Y es bonita. Y vive.
MARIDO. No todo lo que vive es bueno, Concha. Dices que creció en tierra muerta, ¿no es así? Pues de lo muerto solo puede salir algo peor que un muerto. Gusanos, podredumbre. No merece la pena prestarle más atención.
CONCHA. Pero…
MARIDO. (Clava la navaja en la mesa, y comienza a contonear la estaca afilada como una lanza, tal que si fuera un florete) Mala yerba, Concha, mala yerba. O se corta de raíz, o la arrancas con tus propias manos, o ese campo ya no va a servir ni para soltar los bichos a trotar, ¿comprendes? (Pausa). La vida es otra cosa que andar entretenido en caprichos. Bastante tenemos con los quehaceres como para perder el tiempo en florecitas que tarde o temprano acabarán viejas, retorcidas o masticadas por alguna yegua.

CONCHA se da la vuelta. Apoya los brazos en la cornisa de
la ventana. Vuelve a mirar por ella. El MARIDO coge de
nuevo la navaja y raspa el palo.

Dile a Carmina que mate al tallo antes de que crezca. Y que no malgaste el material en una simple flor, teniendo todavía que labrar
todas sus tierras. (Pausa) De esas cosas se tiene que encargar su marido. (Pausa) ¿Qué andas mirando tanto?
CONCHA. Nada…
MARIDO. ¿Nada?
CONCHA. Sí, nada… La luna… que está menguando…

Se va haciendo el OSCURO…

 

ESCENA IV

Día en el mismo escenario que en la Escena I y III, pero la
cortina de la puerta no está recogida, y el armario está
abierto. Nadie. Iluminación total.

VOZ DEL MARIDO. ¡Mujer, El chambergo! Que voy ya a la faena.

Silencio.

VOZ DEL MARIDO. ¡Mujer, El chambergo!

Silencio.

VOZ DEL MARIDO. ¡Concha, joder!

Silencio. El MARIDO entra por la derecha, maldiciendo.
Recorre el escenario. Va hacia el armario. Le indigna que
esté abierto. Va a coger el abrigo y lo encuentra en el suelo
del ropero. No hay nada más. Confundido, lo recoge y se
viste. Inicia el mutis, visiblemente dudoso aunque tranquilo.
Suena un portazo. Por debajo de la cortina asoma un fino
hilo de sangre, que poco a poco invade la sala.
Se hace el OSCURO final.

Adrián Tarín