[INOCENTADA]¡A las europeas! ¡Por el triunfo de la Confederación!

Varias organizaciones políticas anarquistas europeas, entre ellas Die Platform (Alemania), Embat (Catalunya), UCL (Francia) y OSL (Suiza), acordaron crear una marca electoral registrado como Partido de Coalición Anarquista para presentarse a las elecciones europeas de este 2024. Esta decisión no exenta de polémicas y debates internos, responde a la necesidad estratégica de crear un marco político favorable al desarrollo de los movimientos populares, así como batallar en el terreno discursivo a nivel mediático, cosa que puede realizarse desde dentro del sistema. Esta marca electoral estará compuesta por miembros de las organizaciones motoras y militantes afines de los movimientos sociales que se presentarán a las listas electorales.

Las organizaciones aseguran que no restará fuerza de las calles.

Entre las propuestas más destacadas de su programa se encuentran:

  1. Desmantelamiento del sistema de gobierno centralizado: Abogan por la descentralización total del poder político, proponiendo la creación de asambleas locales autónomas que tomen decisiones de forma directa y participativa.
  2. Economía colectivista y abolición del capitalismo: Buscan la eliminación del capitalismo en favor de un sistema económico basado en la cooperación y la propiedad colectiva de los medios de producción. Asimismo, promueven la abolición del trabajo asalariado en favor de formas de organización laboral autogestionadas.
  3. Defensa de los derechos humanos y la justicia social: Su programa se centra en la igualdad de género, la defensa de los derechos LGTBIQ+, la lucha contra el racismo y la xenofobia, así como en la garantía de derechos fundamentales para todos los individuos, independientemente de su origen o situación social.
  4. Ecologismo radical: Consideran urgente la adopción de medidas inmediatas para enfrentar la crisis climática, proponiendo un cambio radical en la relación entre la humanidad y el medio ambiente, priorizando la sostenibilidad y el respeto por la naturaleza.

Este paso ha generado duras críticas y rupturas entre colectivos que rechazan frontalmente esta acción y otros partidarios de llevarlo a cabo. Sin embargo, hay organizaciones que apoyaron desde la distancia la acción, como es el caso de la CNT-cit, u otros como la CGT que lo ven con buenos ojos. Inesperadamente, la Conspiración Células de Fuego, una organización informal de Grecia, también da el visto bueno reivindicando la aministía de los presos políticos.

La noticia de la participación de este partido de coalición anarquista ha generado un intenso debate en el panorama político europeo, sobre todo en los bares y ambientes libertarios. Mientras algunos sectores lo ven como un paso hacia la renovación de la política y la búsqueda de soluciones innovadoras, así como un salto cualitativo y valiente del movimiento libertario, otros lo consideran una propuesta demasiado radical e inviable en el actual contexto político y social.

El reto para este partido será convencer a una población acostumbrada a sistemas políticos convencionales de la viabilidad y coherencia de su propuesta, así como ganarse la confianza de aquellos que buscan un cambio profundo en la forma en que se ejerce el poder.

Las elecciones europeas se acercan y el escenario político está cada vez más fragmentado, ¿logrará este partido de coalición anarquista hacerse un espacio en un entorno político tradicionalmente dominado por corrientes más establecidas? Solo el tiempo dirá si su mensaje radical resonará entre los votantes europeos.

Balance trimestral de coyuntura: Abril a Junio 2019

En este trimestre destacamos la temporada de elecciones en España, la puesta sobre la mesa de la reducción de la semana laboral, el levantamiento popular en Sudán y más sucesos en un mundo lleno de conflictos. Bien cierto podría ser el dicho de que la primavera levanta pasiones. Todo ello lo contamos teniendo el calentamiento global como música de fondo.

Acontecimientos

Antes de comenzar abril, el mes anterior terminó con una manifestación en Madrid conocida como la revuelta de la España vaciada, una protesta que pretende visibilizar el segundo mayor éxodo rural en España desde el siglo XX ante la falta de oportunidades en los pueblos y ciudades como Soria y Teruel principalmente. La juventud de los pueblos y dichas ciudades emigran hacia Europa o las capitales como Madid o Barcelona. La falta de infraestructuras, equipamentos y servicios públicos, son las principales causas de dicho éxodo, ante unas políticas centradas en el desarrollo de las capitales del país. A su vez, las ciudades están siendo cada vez más un terreno hostil en donde la contaminación, el tráfico, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, entre otras, son el resultado de este desequilibrio poblacional en el territorio.

En ese mismo final de mes se dio también un caso de persecución de la disidencia por parte de los Mossos tras las protestas contra VOX en aquel 30M en Barcelona la cual dejó, a parte del caso de Rut, una decena de encausadas. Estos sucesos coinciden con la elección de un nuevo comisario de los Mossos, Eduard Sallent, proveniente de la Comisaría de Información, especializada en la persecución política a independentistas y libertarios. Eduard Sallent fue nombrado por el govern de ERC y JxCat. Destaca su buena relación con el bloque del 155 (Policía Nacional, judicatura, Guardia Civil y el ministerio de Interior). Así, en el nuevo puesto se estrena con un caso represivo contra los y las antifascistas que se manifestaron aquel día.

Fuera de España, Julian Assange es finalmente arrestado por las autoridades británicas en abril tras retirársele el asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Las causas originales apuntan a una revelación de Wikileaks sobre una cuenta de Lenín Moreno en Panamá y varios casos de corrupción y blanqueo de capitales. Las relaciones entre Lenín y Assange comenzaron a deteriorarse años atrás, y en el caso más reciente, cuando Assange comenzó a twittear a favor de la independencia catalana, causando una ruptura diplomática entre Quito y Madrid. Ahora mismo Assange está bajo custodia británica, y corre peligro de ser deportado hacia EEUU, ya que desde la justicia estadounidense emitieron orden de extradición bajo acusaciones de vulnerar contraseñas de la defensa de EEUU y comprometer información confidencial.

El 10 de junio, tras una manifestación pacífica por la autodeterminación del Sahara Occidental, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimieron la protesta provocando disturbios en las calles de Aaiún, la capital saharaui, hasta bien entrada la madrugada.

De entre tantos casos de represión, excepcionalmente podemos saborear pequeñas victorias como la sentencia contra «la manada», el cual el Supremo los condena por violación y eleva la pena a 15 años de prisión para los cinco acusados. Esta sentencia fue a raíz de haber admitido los recursos de la Fiscalía, la víctima y las acusaciones populares, y será ejecutada por la Audiencia Provincial de Navarra.

Durante esta primavera cabe mencionar también los incendios forestales, como el del Bosque de la Primavera a mediados de abril, cerca de Guadalajara, México, en el cual se quemaron unas 3000 hectáreas, y a finales de junio, se quemaba la Ribera d’Ebre, en la provincia de Tarragona, en el cual quedaron carbonizados unas 6000 hectáreas entre masa forestal y suelo agrícola. Además de los incendios forestales, algunos los campos del cantón de Cizire en Rojava fueron incendiados coincidiendo con la época de la cosecha, lo que levanta sospechas de que pudo ser un ataque a su economía. En el mismo mes de abril, también coincidieron los incendios de la catedral de Notre-Dame en París por las tareas de mantenimiento, y otro incendio en el campamento saharaui de Smara, del cual se sospecha que fue intencionado, con una desigual cobertura.

En el panorama laboral, la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo está en la agenda pública y en debate en el Reino Unido a raíz de la propuesta del Partido Verde, los laboristas y sindicatos. La semana de cuatro días laborales también aparece recogido en un informe de la OIT donde se detalla ampliamente las ventajas que tendrá: facilitar la conciliación, reducir el estrés, favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, en España parece no estar tan cerca, ya que entre los partidos políticos el único que ha mencionado la reducción de jornada en su programa ha sido Podemos, que propone la semana de 34h.

La subida del salario mínimo (SMI) en España a 900€ ha generado resistencias de ciertas empresas a aplicar la subida. En el campo extremeño, la conflictividad ha aumentado desde febrero donde cientos de jornaleros hicieron huelga en varias empresas agrícolas reclamando la subida y el pago de los salarios atrasados, así como un nuevo convenio colectivo que regule la situación de explotación en que vive la mayoría. No se descarta una huelga general en el sector agrícola, que emplea unos 60000 trabajadores y trabajadoras. Yéndonos a las ciudades españolas nos encontramos a Telepizza, empresa de comida rápida que también se niega a aplicar la subida del SMI. Sin embargo, en Zaragoza y Barcelona se convocaron un día de huelga a finales de junio con un 60% y 75% de seguimiento respectivamente, teniendo en cuenta que la plantilla recibió amenazas y coacciones, así como vulneración del derecho a la huelga.

Por otro lado, los riders de Glovo, Deliveroo y demás empresas de la mal llamada «economía colaborativa», en el cual camuflan la relación laboral como si fuese una mercantil, ya tienen convenio colectivo: el de hostelería. Este es un paso importante de cara a regularizar sus situaciones que las empresas aprovechan dentro del vacío legal y la de los falsos autónomos, pasando los riders a ser asalariados.

Una mirada hacia Latinoamérica, en Brasil se convocó una huelga general el 14 de junio contra la reforma de las pensiones de Jair Bolsonaro. Las reivindicaciones, no obstante, fueron más allá de eso incluyendo la defensa de la educación y las refinerías que pretenden ser privatizadas. A esta huelga fueron llamados los y las trabajadoras petroleras, estudiantes, conductores de bus… principalmente. Durante la jornada, hubo paros parciales en el transporte público, bloqueos de carreteras y universidades en las principales ciudades del país. También se registraron paros en correos, sector bancario y petrolero, habiendo más de 45 millones de trabajadores que secundaron la huelga. En Chile, desde junio se ha convocado una huelga indefinida en el sector educativo, cuyas reivindicaciones superan la mera cuestión salarial, pasando a demandas como la mejora de las condiciones laborales, los ratios y la sobrecarga del personal docente, el pago de la deuda histórica y la participación del personal en los cambios curriculares. Todas estas reivindicaciones tienen como punta de lanza el fortalecer la educación pública como eje central de la movilización, superando lo exclusivamente gremial.

En el ámbito de la vivienda, Portugal anuncia la regulación de los precios del alquiler, un hecho histórico a nivel mundial, y entrará en vigor este 1 de julio. Esta medida también se ha hecho eco en Nueva York, donde el gobernador Andrew Cuomo firmó un paquete de medidas de protección al inquilinato, entre ellas la regulación de los precios.

Esta primavera en España también ha sido el año de las elecciones, juntándose las generales en abril y las municipales, autonómicas y europeas en mayo. Los resultados de las generales dan como vencedor al PSOE, seguido del PP y Cs. Podemos queda en 4ª posición y destaca la entrada de Vox por debajo de Podemos. La victoria del PSOE apunta al voto útil por la entrada de la derecha, cuyos votos se repartieron entre Cs, PP y Vox. En las municipales, de los ayuntamientos del cambio logrados en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz, solo se mantuvieron Valencia, Barcelona y Cádiz. Madrid y Zaragoza tendrán ayuntamientos de derechas entre PP, Cs y Vox. En resumen, el mapa político tras las elecciones con la entrada de Vox ha quedado tintado de social-liberalismo por el voto útil contra la derecha y unos partidos de la «nueva política» que está encajando poco a poco más como partidos del Régimen.

Fuera de nuestras fronteras, en Asia, durante el domingo de Pascua del 21 de abril se produjo una serie de atentados suicidas en Sri Lanka, dejando unas 290 muertes y más de 500 heridos. Los ataques terroristas se produjeron en iglesias cristianas y hoteles de lujo, apuntando como objetivos el turismo y la minoría cristiana del país. Sin embargo, ningún grupo terrorista se atribuyó la autoría de los atentados aunque el gobierno ya había recibido alertas de la policía por riesgo de atentados.

Siguiendo en Asia, desde los años ’80 China era compradora de basura occidental, un negocio en que aparentemente era un «win-win» ya que occidente consigue una salida para los residuos plásticos que generan, mientras que China ganaba combustible para generar energía. No obstante, en el 2018 prohibió la importación de más plásticos por la dificultad en el reciclaje principalmente, lo que ha hecho que estos residuos acaben derivándose en otros países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La acumulación de estos residuos y la contaminación en estos países ha hecho que la ministra de Medio Ambiente de Malasia Yeo Bee Yin dijese «basta» al descubrir que la basura estaba entrando ilegalmente en el país y ha declarado que la devolverá a sus países de origen. El presidente filipino Rodrigo Duterte, bastante encendido, declara la guerra a Canadá y amenaza con devolverles los contenedores de basura llegados en 2014.

De guerras podemos seguir hablando como la guerra comercial entre EEUU y China iniciada por Trump hace más de un año, pero en este punto se encuentra las sanciones contra Huawei. Las sanciones recaen principalmente en la prohibición del acceso al ecosistema de Android, lo que le dificultará el acceso a los mercados occidentales aunque no tendrá afectaciones en el mercado interno chino. También Huawei se vería afectado en el corto-medio plazo son los procesadores comercializados por ARM. Pero dichas sanciones no atacan únicamente a los dispositivos móviles, sino también a la implementación de la red 5G, una infraestructura de red más potente que la 4G que será precedente para el desarrollo de las «Smart cities», donde se conectarán millones de dispositivos y se transmitirá información en tiempo real. La finalidad de EEUU es evitar que China le dispute la hegemonía económica y tecnológica global en una coyuntura de crisis capitalista en un mundo cada vez más multipolar.

En el continente africano, Sudán pasa por una aguda crisis tras la visita del FMI el año pasado, en la cual el gobierno de Omar al Bashir recortó los subsidios sociales y la inflación está alrededor del 70%. El precio del pan se triplicó, la tasa de desempleo ya es la quinta más elevada del mundo, escasea el gas y los cajeros están vacíos en su mayoría. Desde principios de año, en el país se está produciendo una oleada de protestas y violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado en ocasiones con fuego real. El 3 de junio el gobieno dirigido por el Consejo Militar de Transición desalojó la acampada de protesta con casi 3 meses de duración frente al Cuartel General del Ejército en Jartum, en el contexto de revueltas populares que lograron que el 11 de abril el ejército arrestara al dictador Omar al Bashir. A pesar de ello, las protestas continuaron presionando para que la transición hacia la democracia sea un proceso liderado por personalidades civiles.

De vuelta a Latinoamérica, el 30 de abril hubo un intento fracasado de golpe de Estado en Venezuela, una artimaña orquestada por la oposición en la cual llevaron bajo engaño a militares de las Fuerzas Armadas para derrocar el gobierno de Maduro. Muchos de esos militares regresarían por voluntad propia a sus puestos dejando el intento en un rotundo fracaso, y los pocos que se mantuvieron del lado de los golpistas están solicitando en embajadas, así como recibieron apoyo de los EEUU. Este intendo de golpe de Estado ha tenido un impacto mínimo y ha recibido la condena de la ONU y de varios países.

En Honduras, las protestas continúan ante el anuncio en abril de los decretos del Ejecutivo de Juan Orlando que atacarían las condiciones en la sanidad y educación, obligándole dos meses después a derogarlos. No obstante, las protestas continuaron pidiendo la salida del presidente, ya que, sumando la situación económica del país pasa por una grave crisis en la cual alrededor de un 65% de la población del país vive en la precariedad, hay que destacar las irregularidades cometidas en las últimas elecciones. En contrapartida, el presidente militariza las calles ante las continuadas protestas, pero se encuentran también que la policía se subleva contra el gobierno y se pone del lado del pueblo, declarando que no van a reprimir a su propio pueblo.

Finalmente, nos llegan las noticias del anarquismo organizado en Francia, en donde la organización Alternative Libertaire y la Coordination des Groupes Anarchistes se fusionan para crear una sola organización llamada Union Communiste Libertaire, tras la celebración de un congreso fundacional el 10 de junio. Así pues, AL se disuelve para iniciar una nueva etapa en una organización política como la UCL cuyo objetivo es la construcción de un modelo de sociedad basada en la democracia directa, la autogestión y el federalismo, y que continuará la lucha con los chalecos amarillos, en las huelgas y sindicatos, en la lucha migrante contra las fronteras, contra la opresión de género y la LGTBIfobia y hacia la huelga general, con el comunismo libertario como objetivo final.

Unas notas finales

El cambio climático es un tema que está a la orden del día, pues la comunidad científica ya había alertado a finales del año pasado que si la tendencia no se revierte, en unos 11 años los efectos del calentamiento global serán irreversibles. En la última semana de junio, la primera ola de calor este verano llegó con temperaturas que superaron los 35º en muchas zonas de Europa, y en Kuwait se registró la temperatura más alta en la Tierra, alcanzando los 63ºC, así como registros de altas temperaturas en toda la penínusla arábiga y la India, llevándose varios de miles de muertos en total por la ola de calor. Relativo al tema, la guerra de las basuras visibiliza el enorme despilfarro y residuos que genera occidente. La prohibición total a la importación de basuras por parte de los países del sudeste asiático deberá obligar a los países occidentales a replantear su modelo de despilfarro.

La limitación de precios del alquiler del que ha sido pionero Portugal es una reivindicación que se ha ido escuchando entre los movimientos por la vivienda en España, ante el nuevo pelotazo del alquiler provocado por un mercado inmobiliario desregulado y enfocado a la especulación, provocando así la expulsión de las vecinas de su barrio y la gentrificación. Esta es una de las reivindicaciones que serían clave para el actual movimiento por la vivienda, que junto al aumento de un parque público de vivienda de gestión municipal podrían ser las puntas de lanza de cara a conquistar un derecho básico: una vivienda digna.

Las revueltas de Sudán nos llega en medio de la sobreinformación del mundo occidental, en un continente del que poco se habla pero no por ello menos relevante. La transición democrática del país no va a ser un camino fácil, ya que en el CMT, el organismo de transición, existen influencias de los militares del país e intereses de los islamistas de controlar este proceso. La falta de actores de izquierdas con un programa para el país con influencia en la sociedad sería una dificultad añadida para lograr un país soberano y salir de la crisis de la deuda impuesta por el FMI.

Volviendo a España, con estas elecciones se cierra un ciclo político en el cual las calles vuelven a estar vacías para acudir a las urnas en un intento de frenar a la ultraderecha. Cabe señalar igualmente que la «nueva política» ha demostrado sus limitaciones, superada por el miedo y los ataques de la derecha, y que lejos de movilizar las calles las había vaciado. Su incapacidad para gobernar les ha restado credibilidad. Este auge de la derecha tiene varias causas, entre ellas, la falta de programa de mínimos por parte de la izquierda en general, no para ser oposición, sino con ambición de ganar. Tenemos claro que el fascismo no se detendrá votando, sino a través de las luchas sociales con un posicionamiento político claramente socialista, con hojas de ruta y programas ambiciosos en vez de tímidas voces moralistas y derroteras que nada más apuntan a ser mera oposición. En este verano nos toca de nuevo reflexionar sobre la actual coyuntura y comenzar a pensar los programas, hojas de ruta y alianzas que necesitamos para abrir un ciclo desde abajo, teniendo en cuenta el calentamiento global que dejará de ser música de fondo a ser un grave problema a nivel mundial.

¿Sujeto político o sujeto al voto? Elecciones cotidianas más allá de la urna

Desde el equipo de Regeneración siempre hemos llevado con mucha prudencia el tema electoralista; somos un medio social-libertario que aspiramos a recuperar las decisiones de nuestra vida sin intermediarios ni representantes, porque creemos que la cotidianeidad es política; en tanto en cuanto la política es cómo percibimos nuestra propia vida en común con las demás personas que nos relacionamos. Es decir, fomentamos la práctica de una acción directa y que retomemos el control de nuestra vida política, para construir una comunidad social que se organiza y lucha, que logre conquistar mayores cotas de libertad e igualdad, pues una sin la otra no son nada. A lo largo de nuestro recorrido como medio de comunicación social de la izquierda libertaria hemos dado pistas de cuáles son algunas claves que nos parecen interesantes de analizar y contar con ellas para lograr este objetivo último, es decir, la transformación integral de las sociedades desigualitarias desde su raíz.

Creemos que hay caminos que esclarecen este enrevesado laberinto social,  iniciativas desde abajo que sitúan huellas con una marcada impronta libertaria, que generan espacios donde experimentar en confianza colectiva y sientan las bases de una pedagogía de la rebeldía. Y sin embargo, por otro lado, no creemos en aquellos que se presentan como vanguardia de las clases populares bajo cualquier tipo de etiqueta o doctrina de fe salvadora (ya sea en el nombre del marxismo o del anarquismo) pues ya estamos cansadas de promesas de un futuro libertador y solo ver cómo el capitalismo hunde en la miseria nuestros territorios diariamente. Solo nos motiva quien practica la autonomía política, tanto individual como social, quien pone en marcha proyectos económicos autogestivos, quien procura vincular la creatividad cultural a la emancipación como comunidad; es decir, quien desde códigos muy diversos se convierte en un sujeto revolucionario porque pone en marcha acciones de resistencia constructiva frente al capitalismo aquí y ahora. 

Presenciamos en tiempos electorales continuamente el surgimiento de canales comunicativos diversos con recetas variopintas para arreglar el mundo, bien para castigar, o bien para frenar determinadas tendencias políticas; y sin embargo vemos pocas propuestas reales para generar contrapoderes pragmáticos y empoderamientos en nuestros espacios. Mientras debatimos acerca de qué tipo de insurrección es la más pura para salvar la sociedad, o sobre crear falsas esperanzas de que los gobiernos del cambio resolverán todos nuestros problemas; el pueblo trabajador seguimos desangrándonos. Y esta correntía de sangre es literal, porque se siguen matando a mujeres criminalmente, se siguen asesinando inmigrantes a las puertas de nuestras fronteras y los bancos siguen abocando al suicidio a muchas personas antes de robarles sus casas. Estamos fallando a nuestra gente, el capitalismo siembra el pánico y los discursos fascistas atraen a esa clase trabajadora alimentada con el miedo. 

Nuestro hacer diario se identifica con ese anarquismo social que aprendiendo de la memoria del pasado, pero sin vivir de su anhelo, propone la práctica cotidiana de los valores y principios libertarios para sembrar las bases del mundo que queremos, y luchar contra aquél que nos destruye paulatinamente. La teoría y la práctica deben proyectarse al mismo tiempo y en el mismo espacio, no deben entenderse como categorías separadas. Siendo simples, si haces cosas libertarias, estás generando teoría revolucionaria y viceversa. Las prisas que parecen tener siempre aquellas personas que quieren arreglar todo mediante el voto o mediante la insurrección nos llama la atención, porque significa que no hemos aprendido demasiado sobre las capacidades reales como clase trabajadora que tenemos para transformar radicalmente las condiciones materiales de nuestra vida y dar un toquecito a la historia de la humanidad.

No queríamos escribir el típico panfleto abstencionista, ni quejarnos en exceso de lo pesadas que nos pueden resultar las campañas para que votemos bajo cualquier precio. Al día siguiente de la próxima cita electoral tendremos que regresar a nuestro trabajo, o a buscarlo activamente, a continuar luchando por sobrevivir en un sistema desigualitario que nos lo pone tremendamente difícil. Y una semana más tarde, sabremos que siguen gobernando los mercados y la banca; y quizá dos meses más tarde comprobaremos con rabia que, aunque haya alcanzado las instituciones nuestra particular opción política de preferencia, las situaciones de precariedad en nuestro barrio o pueblo continuarán siendo las mismas. La alargada sombra de la extrema-derecha se cierne en este país desde hace demasiadas décadas, ahora su fantasma amenaza con el mismo traje a medida de siempre: liberal en lo económico, fascista en lo político. El régimen nacional-católico del Franquismo no fue otra cosa más que eso; una entidad política y económica que nunca ha abandonado las instituciones estatales, que ha continuado dirigiendo su timón férreamente a cara descubierta o desde las cloacas del mismo, porque el fin justifica cualquier medio.

Nuestro mensaje es bien claro: votes o no votes el próximo 28 de abril, o en cualquier proceso electoral (institucional o sindical), la clave de cualquier mejora en nuestras condiciones sociales se sitúan en la organización colectiva y la lucha política incorporadas a nuestra vida. Al fin y al cabo, fue el anarquista español Ricardo Mella quien dijo: «votad lo que estiméis conveniente la jornada de las elecciones, o absteneos. Pero no olvidéis nunca que lo primordial es lo que hacéis, con vuestra lucha, los 364 días restantes del año»

Balance trimestral de coyuntura: Enero a Marzo 2019

En este 2019 nos trae entre manos un propósito para este año muy sonado en las redes sociales: la masculinidad tóxica, que básicamente son las actitudes machistas . El anuncio de Gillette refleja este hecho y ha causado la ira de millones de hombres que han sentido atacada su masculinidad. Dejando esta anécdota curiosa pero no por ello menos relevante, volvemos con el resumen trimestral de la coyuntura en este período.

Acontecimientos

El comienzo de año está siendo agitado y el nivel de conflictividad social se sigue manteniendo mientras vemos cómo día a día las tensiones aumentan por la amenaza de la extrema derecha. Para abrir boca, destacamos las numerosas huelgas que hemos presenciado durante este primer trimestre tanto a nivel del Estado español como internacional, siguiendo con los juicios del Procés y más conflictos sociales y políticos fuera de nuestras fronteras.

Nada más comenzar la primera semana laboral de enero, la plantilla de Cacaolat en la planta de Santa Coloma de Gramenet en Catalunya convoca una huelga indefinida. Esta situación tuvo el antecedente que data de 2017, cuando la empresa presentó una modificación sustancial de las condiciones de trabajo afectando negativamente a la negociación del convenio, a lo que en 2018, se le ha sumado la aplicación de un calendario laboral de operaciones que impedía la conciliación entre la vida laboral y familiar. La gota que colmó el vaso fue el apretón de tuerca que intentaron realizar la dirección de la empresa, y la plantilla convocó una huelga indefinida que acabaría en 5 días con la retirada de las modificaciones del calendario previsto para este año. La huelga tuvo además la solidaridad de numerosos establecimientos mostrando mensajes de apoyo y contribuciones a su caja de resistencia.

En pocas semanas, estallaron las huelgas del taxi en Barcelona y Madrid pone de nuevo sobre la mesa el cuestionamiento de los modelos de explotación laboral más salvajes de estos últimos tiempos patrocinados por Uber y Cabify, que bajo el paraguas de la «economía colaborativa», ofrecen precios a la vez volátiles y competitivos a costa de dinamitar los derechos laborales y entrar en competencia desleal en el sector del taxi. La huelga indefinida en Barcelona concluye con una medida del Govern de regulación del servicio de VTC principalmente en tiempos de precontratación, hecho por el cual Uber y Cabify anuncian la marcha de Barcelona. Similares medidas se aprobaron también en el País Valencià y Andalucía. No obstante, en Madrid la situación es diferente, ya que la proporción de VTC con respecto al taxi es casi de 1 a 1.

Además de las huelgas por motivos estrictamente laborales, hemos vivido otras como la del 21F contra el juicio-farsa contra los presos políticos catalanes convocada desde los CDRs principalmente. Sin duda, la huelga que sigue dando de qué hablar ha sido la huelga feminista del 8 de marzo coincidiendo con el día internacional de la mujer trabajadora, donde por segundo año consecutivo el movimiento feminista continúa manteniéndose fuerte desde las movilizaciones del año pasado. Otra reciente huelga estudiantil a nivel internacional ha sido la que se ha venido organizando en el resto de Europa por el clima: Fridays for Future es la plataforma en la cual la juventud está tomando conciencia sobre el futuro que les espera ante un calentamiento global que será irreversible si continúa la emisión de contaminantes y la depredación capitalista de los recursos naturales.

Llegando al panorama internacional, India ha vivido otra huelga general masiva de dos días en enero convocada por los sindicatos del país contra las políticas antilaborales del gobierno de Modi. Los paros generales afectaron a sectores como la banca, los transportes, la industria y el sector público, a los que también se han sumado los agricultores. Al anuncio de recortes en derechos laborales, se le suman la subida de los precios de la cesta de la compra y unas promesas de creación de empleo que no llegan. Uno de los logros más destacados de esta huelga es en el sector público, obligando al gobierno a conceder mayor participación a los sindicatos.

Continuando en Asia y en el mismo mes, la huelga en la industria textil tiene como protagonistas a las mujeres trabajadoras contra las multinacionales como H&M, Inditex, Mango, Primark, etc. Las condiciones de esclavitud que viven ellas en esta industria se hicieron eco allá por el 2013 tras el derrumbe del edificio Rana Plaza en Savar, dejando más de mil muertes. Las promesas de una subida salarial del 50% no llegaron por la negativa de las fábricas a pagar ese aumento, subida que las trabajadoras consideran aún insuficiente por la continua alza del coste de vida. Resultado de ello, hicieron este llamamiento a la huelga que ni es la primera ni la última. En las anteriores jornadas de huelga en el verano pasado, se le sumaron los portuarios a reivindicar una mejora salarial. El conflicto durante las jornadas de huelga escalaron en acciones como cortes de carreteras, protestas para colapsar el centro de las ciudades y destrucciones de maquinaria en alguna ocasión. LA respuesta a estas protestas fue la represión, el lockout (cierre patronal) y las llamadas al orden. Las protestas parecen continuar hasta que se satisfagan las demandas de las trabajadoras.

Siguiendo con las huelgas, Leyla Guven, la copresidenta del DTK y diputada del HDP se pone en huelga de hambre desde finales del 2018 para exigir el fin del aislamiento de Abdullah Öcalan. A mediados de febrero cumplió 100 días de huelga que continúa en su propia casa tras ser liberada de la cárcel. Su principal reivindicación sigue siendo la libertad de Öcalan y no su propia libertad. Además, negó el tratamiento médico, por lo que fue dada de alta del hospital a los pocos días de ingresar para continuar el ayuno en casa. El copresidente del DBP, Mehmet Arslan, dijo lo siguiente: «Nuestra amiga Leyla Guven declaró que no pondría fin a su acción a menos que se satisfagan sus demandas [..]». En el mes de febrero, tuvieron lugar la marcha internacionalista por la libertad de Öcalan en un recorrido desde Luxemburgo hasta Estrasburgo. En marzo, Leyla hace un llamamiento a finalizar las acciones de sacrificio que continúan miles de presos kurdos en Turquía pero exige que las organizaciones sociales y políticas y las instituciones Europeas tomen medidas al respecto y cumplan las demandas del fin del aislamiento a Öcalan, para permitir la visita del abogado y sus seres queridos.

Buenas noticias nos llegan también desde Rojava, donde las SDF y las YPG/YPJ han anunciado la expulsión del Daesh en Siria tras tomar el control del pueblo de Baghouz, en la provincia de Deir Ezzor. Esto supone el fin del califato -que no del Daesh aún- en Siria, en una guerra que ha dejado unos 11.000 combatientes mártires. No obstante, la situación sigue siendo complicada, ya que Turquía se está preparando para iniciar la ofensiva sobre Rojava, y esto sumado a la indecisión de las potencias mundiales que anuncian su retirada pero siguen teniendo operativos en la zona. A esto hay que sumarle el fracaso de las negociaciones con el régimen de Assad, que exigía el fin de la autonomía kurda a cambio de la defensa de las fronteras del norte. En el mes de marzo, nos ha dejado Lorenzo Orsetti, anarquista internacionalista italiano que combatió junto a las YPG contra el Daesh dejándonos unas emotivas palabras de las cuales nos quedamos con la frase «toda tormenta comienza con una simple gota de lluvia. Tú debes ser esa gota».

De vuelta al Estado español, la represión vuelve a ser tema candente en enero, comenzando con el desalojo a través de un asalto policial al gaztetxe Maravillas en Iruñea, edificio de la diputación de Navarra que ha sido tapiado y el en el lugar se desplegó un fuerte dispositivo policial que han rechazado vecinos y comerciantes. La actuación policial en el desalojo y durante las protestas dejó decenas de jóvenes heridos tras haberse comunicado en una rueda de prensa. Los juicios del Procés deja a la luz el Estado profundo de este país, en el cual siguen en prisión preventiva sin haber cometido delito alguno, los jueces asignados para el caso son todos conservadores del entorno cercano al PP y la mayoría de testimonios son policías que van a participar en la brutalidad policial del 1-O. La maquinaria represiva del Estado español no se detiene, arrestando en Madrid a 8 militantes de Arran, más detenciones y citaciones a militantes y alcaldes que apoyaron el referéndum.

Siguiendo en un breve vistazo por Europa, este año la economía italiana entra oficialmente en recesión y con una deuda del 132% del PIB. En Francia, las protestas de los chalecos amarillos continúan bajo amenaza del gobierno de sacar los militares a la calle, demostrando en estos últimos meses su incapacidad para contener las protestas que sufre por todo el país.

Cruzando el charco, la situación política de Venezuela vuelve a tensionarse tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de Venezuela, provocando episodios de violencia callejera por parte de la oposición. Una vez más, EEUU intenta desestabilizar el país y tumbar el gobierno de Maduro utilizando el golpismo de la oposición, el cual Trump le echa más leña al fuego reconociendo a Guaidó como presidente. En Haití, la situación de pobreza extrema, la falta de espectativas y el abandono a su suerte por parte de la comunidad internacional ha provocado una oleada de revueltas por el país. En México, los sicarios del gobierno asesinann a Samir Flores, de Amilcingo, una persona alegre, platicador y solidario, dedicado a la agricultura orgánica, la radio comunitaria y la lucha contra la termoeléctrica de Moleros, un megaproyecto que amenaza la supervivencia de los pueblos de la zona y con un gran impacto ambiental sobre la agricultura local, el agua y el aire. En Colombia, las protestas de la Minga continúan ante la negativa del gobierno a dialogar con las comunidades indígenas del Cauca que reclaman su soberanía. En Brasil, en los tres primeros días de marzo, tuvo lugar en Porto Alegre unas jornadas del anarquismo social y organizado remarcando la importancia de la organización política y con el objetivo de consolidar los procesos de creación de organizaciones políticas anarquistas así como avanzar en la coordinación a nivel regional, estrechar lazos, trabajar conjuntamente en la creación de teoría, herramientas de análisis de coyuntura y estrategias para el período.

En Nueva Zelanda, nos llega la noticia del atentado fascista grabado y emitido en directo por Facebook del tiroteo en una mezquita, cometido por terroristas supremacistas blancos que dispararon a quemarropa con armas que llevaban grabados nombres de fascistas, entre ellos Josué el asesino de Carlos Palomino. El tiroteo dejó una cuarentena de muertes y el gobierno neozelandés eleva el nivel de alerta.

En el ámbito de la cultura, en los premios Goya 2019 encontramos una lista en las que destacan las temáticas políticas y sociales críticas.

Terminamos la sección mencionando el derrame de más de 2000 toneladas de fuel y sustancias tóxicas en el golfo de Vizcaya tras el hundimiento del carguero Grande America. La marea se extiende alrededor de 50km² y está causando un grave impacto en el ecosistema local, amenazando con llegar a las costas del golfo.

Unas notas finales

Este año ha comenzado con huelgas sonadas que, tanto pequeñas o grandes, como laborales o sociales, mantiene su sentido de clase y una herramienta de lucha para la clase trabajadora. Asimismo, ponemos el ojo en esas dos grandes huelgas en las periferias de las metrópolis capitalista: India y Bangladesh, donde se hace cada vez más evidente la necesidad de mejorar las condiciones laborales a través de la lucha de clases. La consolidación y crecimiento del movimiento obrero allá será decisiva para luchar contra las multinacionales de capital occidental en sus centros de producción. Además, pone sobre la mesa la cuestión del sujeto político: no hay que buscarlo bajo las piedras siguiendo criterios blancos y occidentales, sino que las encontramos allá donde exista un verdadero conflicto de clases. Aquí en Europa, las huelgas más importantes las hemos visto en Francia, y las del sector del taxi y del 8M en España, aunque si bien esta última el seguimiento no fue tan notable, las manifestaciones en muchas ciudades del territorio español fueron masivas. De estas dos huelgas extraemos dos grandes reflexiones clave: la necesidad de poner freno al neoliberalismo salvaje que supone la uberización evidenciada en las huelgas del taxi, y el potencial que tiene el movimiento feminista en estos días, del cual tenemos que aprender el resto como ejemplo de empoderamiento, trabajo constante y acierto. Además, pone sobre la mesa una cuestión imprescindible: la clase obrera es diversa y por tanto, la lucha de clases ha de ser interseccional.

Siguen candentes los temas relacionados con el auge de la ultraderecha, las próximas elecciones y el cambio climático. Temas que evidencian la urgente necesidad de construir una alternativa política real de caracter socialista con un programa que confronte con la del fascismo. Su crecimiento se debe a que han sabido adaptarse a los tiempos y ya tienen un proyecto político. Por ello, al fascismo no solo se ha de combatir desde las calles, sino también imprescindible combatirlo a través de un proyecto político que en sí mismo sea totalmente incompatible con la ultraderecha en sentido propositivo, no con el contra delante ni con el anti.

Sin duda, actualmente el cambio climático está siendo la amenaza a escala global más importante de este año y seguramente los próximos. La vorágine capitalista y su crecimiento infinito está amenazando gravemente la vida en la Tierra, cuyas consecuencias más visibles son la contaminación masiva, el agotamiento de los recursos naturales (combustibles fósiles principalmente), la destrucción de tierras y pueblos que la habitan, la pérdida de la biodiversidad y la extinción de especies… Los síntomas ya son sobradamente conocidos: aumento de las temperaturas medias globales, calentamiento de los océanos y alteración de las corrientes marinas, el deshielo de los polos, el agujero del ozono, el aumento de las condiciones meteorológicas extremas y catástrofes naturales, la extensión de enfermedades tropicales y especies invasoras, la subida del nivel del mar… Todas estas consecuencias las sufriremos las generaciones más jóvenes, y evidencia la necesidad de combatir el capitalismo antes de que este sistema destruya nuestro planeta. Los gestos individuales no son suficientes, las grandes multinacionales y la industria son los mayores responsables del cambio climático. Aquí, el potencial de cambio reside en el ecologismo radical y las luchas por la tierra de los pueblos indígenas, pues es en la defensa de sus tierras la clave para frenar megaproyectos extractivistas.

Una mirada hacia dentro, hacia el mundillo anarquista, la entrada de un compañero a las listas de la candidatura municipalista Más Madrid ha causado revuelos pero a la vez importantes reflexiones al respecto: se evidencia la falta de infraestructuras para sostener económicamente a la militancia en nuestra etapa adulta y un proyecto político que permita dotar a los movimientos sociales de una hoja de ruta que avance hacia el socialismo libertario. La influencia del anarquismo actualmente solo es a nivel local, y se hace cada vez más necesario la presencia a nivel macropolítico. Si bien, este nivel aún se nos queda lejos porque todavía no puede considerarse que el anarquismo sea un movimiento, ya que carece de estructura y organizaciones que trabajen bajo un mismo proyecto político y tenga inserción en la sociedad. Así es cómo de nuevo nos encontramos ante un momento en que lo electoral vuelve a estar en los debates de la opinión pública y nos encontramos por enésima vez la misma campaña por la abstención activa sin un programa que hable de vivienda pública, de negociación colectiva, de remunicipalizaciones, de servicios públicos, de economía social, … por poner algunos ejemplos. La razón de tener un programa es la de afilar las puntas de lanza para los movimientos sociales y legitimar las luchas que se dan a nivel local, ya que son la base y el tejido social real para poder implementar el programa. Este programa debe ser una firme apuesta por el socialismo libertario que confronte la ofensiva neoliberal y sus crisis eternas así como el avance del fascismo en este ciclo político.

Durante los próximos meses en España habrá elecciones y veremos cómo encararemos el ciclo político post-electoral, así como contemplamos la situación de Siria ahora sin el Daesh en el mapa pero con la amenaza de Turquía, Iraq e Irán, y las potencias occidentales que anuncian su salida pero no retiran sus efectivos en la zona. Miraremos también cómo evoluciona la coyuntura en América Latina con Bolsonaro en Brasil y el golpismo en Venezuela: en el primero por la escalada de la represión y el conflicto social y en el segundo, el petróleo donde EEUU quiere meter mano. Mientras tanto, en España, la amenaza del trifachito llama a la población a votar para evitar que ganen, pero sabemos que votando o no, las calles no pueden vaciarse. No debemos olvidar que nuestro poder real no está en la capacidad de voto, sino en nuestra capacidad de articularnos como pueblo soberano (parafraseando a Voltairine de Clerie relativo a la capacidad para parar la producción de la clase trabajadora).

El 8 de marzo más invisible. Las reivindicaciones de las mujeres en otras partes del mundo.

Hoy hemos creído muy apropiado traer una reflexión sobre la cuestión de clase en la lucha y las reinvindicaciones feministas del 8 de marzo. Y es que todas sabemos que España, junto con Chile o Argentina, han sido de los países del primer mundo donde mayor impacto ha tenido la jornada del 8M. Un día de huelga secundado por millones de mujeres, y tomando las calles de manera multitudinaria. Como sabemos sobradamente que las noticias y detalles sobre estas movilizaciones, en concreto sobre las marchas de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla… estamos todas bien informadas por los medios comunicativos o las redes sociales; no queríamos dejar pasar por alto mencionar a las mujeres olvidadas. A las más pobres entre las pobres, a quienes por vivir en países del tercer mundo, o donde las agresiones del capitalismo son mucho más criminales; ni las redes sociales, ni las mujeres de la cultura occidental prestan demasiada atención.

Este es el caso, por ejemplo, de La India o Blangladesh, donde mujeres fundamentalmente del sector textil, y que en los últimos meses han protagonizado las huelgas más multitudinarias de la historia de la humanidad, ayer 8 de marzo salieron a las calles reivindicando igualdad, condiciones laborales aceptables y poner fin a la violencia contra las mujeres, en muchos casos, muchas de ellas niñas menores. También estas mujeres del sureste asiático están organizándose sindicalmente contra el acoso en las fábricas, la discriminación y para reclamar un salario digno, lo que está sentando un hito y un precedente en las mujeres banglas e hindúes.

También salieron masivamente a las calles las mujeres turcas en Estambul y otra ciudades del país. El pasado 25 de noviembre en la marcha contra las violencias machistas las mujeres turcas fueron reprimidas, ayer las movilizaciones transcurrieron también entre fuerte presencia policial y agresiones con gases lacrimógenos a la marcha de mujeres. Sin embargo, en los últimos años la organización y la presencia de las mujeres en la calle reivindicando el fin del patriarcado es más que evidente, incluso ya desde las revueltas de la Plaza Taksim en el año 2013. Un despertar en Oriente Próximo que va muy de la mano del ejemplo de las mujeres en el Kurdistán y su revolución social con un programa feminista que es la base de toda transformación.

Las mujeres zapatistas este año no celebraron el Encuentro Internacional de Mujeres en Chiapas, la nueva coyuntura política con el gobierno progresista de Manuel López Obrador y sus megaproyectos en territorios indígenas, así como las violencias hacia las mujeres y en concreto hacia las zapatistas al sureste de México ha provocado que este año la convocatoria no se haya centrado en Chiapas, sino que haya habido marchas y eventos en el resto de pueblos y comunidades mexicanas. Aunque las zapatistas reconocieron que no querían poner en peligro a otras hermanas ante posibles ataques paramilitares, saben que no están solas. México tiene una media de diez feminicidios diarios, la más alta de América Latina junto con Brasil.

Y también no podríamos dejar de mencionar a Brasil, donde este año las marchas feministas fueron multitudinarias debido a que la organización de las mujeres está encabezando la lucha antifascista contra el presidente Bolsonaro. Nuevamente las reivindicaciones feministas se unen a la defensa del territorio y de grupos indígenas amenazados por las políticas del capitalismo. De esta manera en todas las ciudades brasileñas hubo marchas, que no olvidaron en absoluto a Marielle Franco, concejala que reivindicaba los derechos de las mujeres y fue asesinada hace un año en Río de Janeiro.

Y estos son algunos de los luggares más destacados; pero en Pakistán se ha celebrado por segundo año consecutivo las marchas ‘Aurat!’ (Mujer) en varias ciudades del país, en la capital, Islamabad, se han concentrado unas cuatrocientas mujeres activistas han pronunciado discursos sobre los derechos de la mujer. En Filipinas, miles de mujeres han marchado contra las políticas patriarcales y fascistas del presidente Rodrigo Duterte, conocido por sus comentarios misóginos, como cuando afirmó que le gustaría ofrecer 42 vírgenes a los turistas que fuesen a su país. Igualmente en Nairobi, Kenia, las mujeres han marchado en contra de las violencias machistas y exigiendo mayores seguridades hacia ellas mismas y reivindicándose como mujeres negras.

En todas las partes del mundo existe el patriarcado, y por lo tanto en todos los rincones se generan resistencias, muchas ocasiones estas resistencias están ensombrecidas o invisibilizadas porque no discurren en los códigos que en la cultura occidental hemos difundido como los universales para cumplir el carácter reivindicativo de la misma. También la cuestión de clase social y raza le otorga un segundo plano a todas las mujeres de otras partes del mundo, centrándonos solo en celebrar que cientos de miles de mujeres salieron en Madrid o Buenos Aires. El 8 de marzo debe ser un día de lucha y visibilización de esta misma, la cual se lleva adelante todo el año; muchas mujeres del mundo luchan día a día ajenas a este movimiento feminista actual, pero sus resistencias cotidianas contienen mucho de feminismo y de anticapitalismo. No olvidemos a las olvidadas.

 

Entrevista al CoLaboratorio Bikestein. Taller autogestionado de bicicletas de la Escuela Popular de Prosperidad.

¿Qué es Bikestein? ¿Cómo surge y dónde os reunís?

Como su nombre indica, Bikestein es un espacio colaborativo y de resurrección de bicis viejas, maltratadas u olvidadas. Surge hace ya seis años en la Escuela Popular de la Prospe, de mano de un grupito de ciclópatas que apenas sabíamos nada de mecánica y queríamos aprender y enseñar, y fomentar el uso de la bicicleta. La escuela es un espacio vecinal autogestionado, asambleario y pedagógico, de ahí la orientación del grupo: no reparamos ni montamos bicis ajenas, enseñamos al visitante a hacerlo, y lo hacemos colectivamente. Para ello, contamos con material de segunda mano que la gente nos va donando y reciclamos, tenemos también bastantes herramientas que hemos ido atesorando y gente del grupo con más o menos nivel mecánico para echar una mano. Nos juntamos un “núcleo terco” de 6 o 7 personas todos los jueves de 19h a 21h, en la calle Luis Cabrera, 19 (estaciones de metro: Prosperidad y Av. de América), abriendo el taller a gentes del barrio y de fuera que vengan con problemas en su bici.

Aparte, una vez al mes damos un taller específico (la mayoría técnicos: aprender a parchear, a ajustar frenos y cambios, a centrar la rueda, etc.; pero también hacemos talleres de uso, como por ejemplo, normativa y consejos de bicirculación urbana, taller de ciclorrutismo, para montarte las vacaciones con alforjas). E intentamos organizar muchas más cosas: excursiones urbanas o campestres, algunas de ellas temáticas (el Madrid de la Guerra Civil, la Operación Madrid Norte, etc.); vídeoforos de pelis sobre bicis o ciclismo; charlas y debates en torno a la movilidad urbana; carreras de lentos… También contamos con un “banco de bicis”, es decir: tenemos decenas de bicis viejas que nos han ido donando y que requieren más o menos trabajo para resucitar, que ofrecemos a disposición de cualquiera que no tenga bici y quiera montarse y poner a punto una con nuestra ayuda.

Nuestros principales objetivos son promover el uso de la bici, mejorar la autonomía del ciclista, reflexionar y actuar de forma crítica en torno a temas como la movilidad urbana, el medioambiente, el reciclaje, etc.

¿Por qué dar vida a las bicicletas desde la autonomía y la autogestión colectiva?

La bici es un vehículo relativamente sencillo, en términos mecánicos y técnicos. Cualquiera con un poco de paciencia e interés, y la ayuda de alguien que sepa,  puede aprender en poco tiempo lo más básico para tener bastante autonomía. Es además un vehículo muy económico, sobre todo si nos dedicamos a reciclar piezas viejas o en desuso. No contamina y nos ofrece salud y placer a raudales. Y en la gran ciudad, la bici puede convertirse en un “tema generador” de reflexión y crítica, pues toca ámbitos tan cruciales como la movilidad y el transporte, la planificación urbanística y el medioambiente. La bici te empodera como ciudadano, y si se trabaja colectivamente, te empodera sinérgicamente (¡toma expresión!).

Esto último es importante: tampoco hay que idealizar a la bici, puedes ser un perfecto mamarracho que no se baja del sillín, se gasta un pastón en embutirse en licra, compite con quien se le ponga a tiro y traslada el estrés y la violencia de la ciudad a los peatones (desgraciadamente, final de “la cadena trófica” de nuestra selva urbana actual), por eso es importante trabajar a nivel colectivo, no individual. De hecho, como vehículo la bici también tiene su reverso tenebroso: tiende a ser bastante individualista (es complicado llevar en tu bici a alguien que mida más de tres palmos), se está generando cierto fetichismo consumista e identitario a su alrededor y, al ser “tan física”, tiende a estimular la faceta más testosterónica de muchos ciclistos.

Por otro lado, también puedes, hoy por hoy, aprender a reparar tu bici sin moverte de casa, a base de videos de youtube y diversos blogs, pero eso no hace mucha comunidad y es más aburrido, ¡somos seres sociales!

Es evidente que no pensamos mayoritariamente la bicicleta como medio de transporte en ciudad, ¿por qué creéis que sucede esto?

Actualmente hemos asumido como natural el hecho de que las modalidades del transporte urbano sean limitadas e ineficientes. En el caso de una ciudad como Madrid, aunque valdría casi cualquier otra del estado español, esto se reduce a la posesión de un vehículo propio, el uso del transporte público o a pie.

A lo que hay que sumar, en nuestra opinión, la identificación de estas distintas formas de transporte con determinadas ideas enraizadas en el capitalismo y que la bicicleta cuestiona. Asociamos la posesión de un vehículo privado, sea el que sea, pero si es caro y grande, mejor, con la libertad y la capacidad económica. Poseer un coche es, hoy en día, un elemento de prestigio. Y las comparaciones con el transporte colectivo son muy interesantes. No ya solo porque, casi de manera inmediata, nos cueste imaginar a políticos o empresarios cogiendo el Metro, Cercanías o el autobús; sino que al ir bajo tierra, no se ve la precariedad. Incluso el ir a pie tiene una serie de implicaciones similares. El capitalismo nos expulsa de nuestros barrios. Nos obliga a alejarnos de nuestras amistades y seres queridos porque nos dificulta, cuando no impide, la vida. Y, sin embargo, vemos al ciclista con desdén. Sin entender que la bici nos libera. Y todo esto se palpa en cómo se han desarrollado las ciudades. En cómo gestionamos un espacio urbano limitado que hemos cedido, casi por completo, al vehículo privado.

Además, en el caso de Madrid creo que cuesta ver la bicicleta como medio de transporte habitual por la cantidad de tráfico, las numerosas cuestas que tenemos y por la falta de carriles-bici segregados. Sin embargo, desde que existen experiencias (con todas las críticas que deben hacerse a cómo se realizan las mismas) como BiciMad, y se han empezado a hacer algunos carriles-bici, parece que ha pasado a ser una presencia mucho más habitual y normalizada en las calles. Sin embargo, sigue habiendo mucho trabajo por delante, también de educación vial, tanto de los coches para que respeten a las bicicletas como vehículos de pleno derecho, como de los ciclistas, que en no pocas ocasiones ignoran las reglas más básicas del código de circulación, enfadando a conductores y peatones.

¿Qué ventajas ecológicas tiene el uso de la bicicleta frente a otros vehículos?

Es bastante evidente: innumerables. Posiblemente solo sea más ecológico calzarse un par de zapatillas y echarse a andar. Ni contamina ni consume energía (aparte de la propia, que gracias a la bici tiende a trasladarse de los michelines a otras zonas más aerodinámicas); la mayoría de sus componentes son sencillos, duraderos, económicos y fácilmente reparables. Y gracias a iniciativas como los talleres sociales de bici, es fácil aprovechar material usado, un buen arsenal de herramientas colectivas y resucitar bicis desahuciadas.

¿Consideráis que la ciudad está adaptada al transporte en bici? ¿Y las zonas rurales o de montaña actualmente? 

La ciudad moderna está diseñada para el coche, y encima es que es algo que nos parece “natural”, es así desde siempre y en todas partes; pero cuando te decides a moverte en bici, lo notas enseguida. La misma señalización viaria lo es; por ejemplo: aparte de las innumerables vías de un solo sentido, que pueden limitar y complicar mucho tus recorridos, los semáforos están secuenciados y temporalizados para el ritmo de los coches, así que como ciclista, o te saltas algunos (con el peligro que esto supone) o te eternizas y te agotas. Y lo peor es que todo el discurso ‘guay probici pseudoecologista’ de la mayoría de los ayuntamientos actuales se queda mayormente en eso, un discurso, y siguen desarrollando la ciudad para los coches, incluso cada vez más. No hay más que ver los nuevos desarrollos urbanos madrileños (Ensanche de Vallecas, Sanchinarro, las Tablas, etc.), con avenidas inmensas con doscientos carriles por sentido, y donde lo más que han hecho (cuando lo han hecho) es meter algún carril bici invadiendo las aceras peatonales y serpenteando entre mil cruces y semáforos, pensados más para el paseillo que realmente para desplazarse.

La cosa es sumar kilómetros de carriles-bici, traducibles en votos y prestigio modernete. El caso es que parece que las bicis estamos aquí “de prestados”, como “pidiendo permiso” por circular, como si la ciudad no fuera también nuestra. Esto es algo incluso interiorizado por muchos ciclistas, que se pegan a la derecha en los carriles “para no molestar” y dejar pasar a los coches (lo cual es mucho más peligroso que circular por en medio del carril y obligar a que te adelanten cuando puedan, en vez de rebasarte), o que invaden las aceras generando conflictos con los peatones, etc. Por eso creemos que es prioritario empoderarnos y tomar el asfalto, ser siempre bien visibles, circular en medio de la vía y tener claro que aquellos conductores que se molestan porque los frenamos en sus prisas, tienen que ir acostumbrándose a ralentizar, compartir vía y no coger tanto el coche para todo. Como ciclista, no solo tienes tanto derecho como un conductor a usar las vías de forma segura y a tu ritmo, sino incluso más, pues tú por lo menos no estás contaminando, pero sí tragándote a pleno pulmón sus malos humos. Si te paras un minuto a fijarte en los coches que pasan por una calle, más de la mitad solo llevan a una persona, el conductor, y otra cuarta parte a dos personas… ¿hay algo más absurdo que movilizar constantemente un vehículo que pesa toneladas, consume hectólitros de combustible no renovable y contaminante, para desplazar a una persona de entre 50 y 80 kilos durante unos pocos kilómetros? (Mal)Vivimos instalados en el sinsentido.

¿De qué maneras y con qué acciones podríamos readaptar los espacios urbanos a un transporte a escala humana como es la bicicleta?

Creo que habría que hacer una buena red de carriles coches, y el resto que pasara a ser reino (o, mejor dicho: república) de los peatones, bicis, patines, patinetes, etc. No bromeamos: sería necesario, claro, mantener una mínima infraestructura para vehículos motorizados (principalmente colectivos, pero también de transporte de mercancías), pero el modelo imperante tendría que ser el no motorizado, al revés de lo que ocurre actualmente. Y en todo caso reforzar el transporte colectivo eléctrico (metro y trenes de cercanías), que no solo no interfiere con las bicis sino que puede y debería ser perfectamente combinable con las mismas. A esto se le podría sumar un buen sistema de coches eléctricos públicos compartidos, de usar y dejar. Bueno, si queremos sobrevivir unos siglos más, claro. Las ciudades son ya desde hace tiempo y de forma creciente inhabitables, irrespirables, antihumanas. Otra medida imprescindible, a más largo plazo tal vez, tendría que ser reducir el tamaño de las ciudades, lo que no solo las haría mucho más accesibles y amables para moverse en bici y otros medios sostenibles, sino que solucionaría otro gran problema actual, que es la despoblación rural.

Ciudades de millones de habitantes son sencillamente ingestionables a escala humana, son inherentemente agresivas, deshumanizadoras y liberticidas. En cuanto a los espacios urbanos, habría que dedicar la mayor parte de los mismos al peatón, y “ruralizarlos” en forma de zonas verdes; que andar y ciclar se nos haga siempre mucho más atractivo y práctico que arrancar el motor. También sería muy provechoso poder repensar la distribución de los espacios urbanos para facilitar los desplazamientos menos contaminantes. No es sólo reorganizar el tráfico, pasa también por acercar los servicios básicos a los barrios o facilitar el comercio de proximidad.

Hay quienes afirmamos que aquellas personas que nos movemos en bicicleta somos una pequeña piedra en el zapato del sistema capitalista, ¿pensáis esto mismo?, y ¿por qué?

El coche es uno de los pilares de la industrialización y del capitalismo, desde Ford hasta hoy. No solo mueve un enorme capital, su fabricación es considerada una industria nacional que se protege y subvenciona, condiciona la existencia y planificación de las grandes megalópolis, constituye una de las mayores fuentes de consumismo y simbólicamente concentra lo más lindo del modelo patriarcal, consumista y fetichista (no hay más que ver un poco los anuncios). Competitividad, individualismo, velocidad, mucha testosterona y narcisismo. Todo lo que cuestione este modelo, industria y way of life, pues fastidia, y la bici como medio de transporte puede hacerlo directamente. Por sí sola tal vez no vaya a ser la tumba del capitalismo, pero si podemos echar una paletada sobre el ataúd, pues eso que ganamos. Pero ojo, insistimos, la bici como medio de transporte, como opción política (también en el sentido literal del término, opción en la polis) y dentro de una comunidad y de un imaginario colectivo y social, no como objeto de consumo para machos alfa. La bici no es más que un instrumento, que lo usemos bien depende de todo el mundo.

¿Qué consejos podéis ofrecer a alguien que no sepa nada de mecánica ni mantenimiento de una bicicleta y esté dudando si hacerse con una?

Pues que no lo dude, por todo lo comentado anteriormente. Y para aprender, que se acerque al taller social más cercano, o que intente montar uno en su espacio de referencia. Y, por descontado, que calcule lo que gasta anualmente en el coche o el transporte público y lo que podría gastar yendo en bicicleta.

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