Balance final de año: Octubre a Diciembre 2018

El equipo de Regeneración Libertaria os desea un feliz año nuevo, consciente y repleto de victorias en las luchas de las comunidades sociales de todo el mundo. GRACIAS!

Habitualmente la época otoñal en el hemisferio norte, y primaveral en el sur, suele ser un periodo de una actividad política incesante. Los ritmos marcados por las coyunturas sociales, cada vez más globalizadas y con un flujo de información gigante debido a los numerosísimos medios y herramientas de comunicación digitales, se tornan frenéticos. Nuestro balance de este periodo último del año 2018 quiere establecer unas líneas comunes en las movilizaciones populares y presentar con perspectiva algunas conclusiones parciales de las luchas locales, estatales e internacionales que se han desarrollado y que siguen en un proceso abierto y continuado.

Luchas en el Estado español.

Abrimos este último trimestre del año con un acontecimiento que tiene como antecedente la represión del 1-O del pasado año a manos de la policía española. Esta vez, a tan solo dos días de la Diada del 11 de Septiembre, diversas organizaciones de la extrema derecha convocan una manifestación unionista en Barcelona con autobuses que venían del resto del territorio español en clave claramente provocadora. Este acontecimiento puso en pie fundamentalmente a la juventud, evidenciando una notable organización antifascista en el territorio catalán. También el pasado 21 de diciembre, un nuevo movimiento estratégico del Estado español, situando en Barcelona la celebración del Consejo de Ministros, obtuvo una respuesta reivindicativa en las calles con numerosos cortes de carretera y paralización de la ciudad, además, tan solo tres días después de haberse iniciado el juicio contra los presos políticos catalanes en el Tribunal Supremo. El apoyo a presos/as y exiliados/as sigue siendo incondicional, incluidas personas menos conocidas mediáticamente como Adri, miembro del CDR de Esplugues y huido actualmente en Europa. Los Comités de Defensa de la República, en tanto que movimientos populares siguen encontrando fuerza en sus acciones y nutriéndose de respaldo, y sin embargo, se evidencia cierto hartazgo al conocido como ‘Processisme’, o vía política resultante del ‘Procés’ catalán, además de un rechazo social amplio a los Mossos de Esquadra como policía represora. Los ritmos institucionales acaban deteriorando las movilizaciones sociales, que deberían tener una agenda propia, y la sacrosanta vía pacífica conduce a la inacción de sectores de los movimientos populares ciertamente cansados de recibir represión y humillaciones, porque si no se practica la confrontación, la lucha carece de sentido.

El otoño es estación de tormentas, en la cual destacamos la riada en Sant Llorenç, un pueblo de Mallorca que causó daños considerables en el poblado y dejado una decena de fallecidos. A causa de ello, el rey Felipe VI ‘El Preparao’ y Letizia se desplazaron hacia el lugar del desastre en el cual rechazó el ofrecimiento de una escoba por parte de un joven para que ayudaran a las tareas de limpieza. Esto causó un aluvión de críticas a la monarquía. Ciertamente la institución monárquica pasa por el tiempo de la historia reciente española con menor apoyo social, debido a las múltiples situaciones de privilegio y opresión cada vez más evidentes y encarnadas en toda la familia real. Así se han venido fraguando durante este trimestre otoñal, y aún se están realizando o están programadas, consultas populares por el derecho a decidir y que están fomentando que se cuestione socialmente a la monarquía. Un movimiento popular que en clave libertaria debe tomarse exactamente con el objetivo que tiene: fomentar acciones sociales para socavar la imagen idealizada e institucional de la monarquía. Si bien esta no se encuentra al borde de ningún precicipio, todo movimiento social que ayude en este sentido es trabajo desde la base que suma a la lucha contra el régimen.

También en el ámbito estatal el Tribunal Supremo rectifica una sentencia en favor de los bancos, y determina que los impuestos de las hipotecas deberán ser pagados por los clientes. El mercado inmobiliario en España se puede resumir en dos cuestiones: los precios de alquiler siguen subiendo; y los particulares que controlan el mercado son grandes propietarios. Frente a esta situación de vida precaria, la juventud es la más golpeada, y la sociedad trata de autodefenderse con herramientas al alcance, que si bien son a pequeña escala, señalan vías que explorar. Nos referimos por ejemplo a la reokupación rural de pueblos abandonados con un proyecto de autonomía política y asamblearismo. A la toma de solares en los barrios de las ciudades para devolverles actividad en favor de la comunidad social, los proyectos autogestivos y de economía local con valores libertarios que tratan de escapar de las prácticas mercantiles capitalistas. También la organización de sindicatos de barrio para el asesoramiento laboral, como sindicatos de inquilinas acerca de la defensa frente al alza del precio de alquileres, u otras cuestiones sociales que afecten a la comunidad. Como contrapunto, el capitalismo sigue poniéndole trabas a la autoorganización del pueblo, y para ello aprovecha un buen caldo de cultivo social donde las relaciones se individualizan cada día más. Surgen por toda la geografía urbana casas de apuestas que arruinan en lo económico y lo colectivo a las clases populares, responsabilizándonos además de nuestras desgracias, como si no estuvieran enmarcadas en una desigualdad de clases sociales.

Los trabajadores de Amazon están en la punta de lanza de la lucha sindical en la actualidad, ya que han retomado las acciones para protestar contra el convenio en la planta situada en San Fernando de Henares. Convocaron varios días de huelga en diciembre y enero, coincidiendo con fechas de alto consumo protagonizando una incidencia en el normal desarrollo de una jornada laboral. El gigante comercial del multimillonario Jeff Bezos pretende reajustar las condiciones laborales al mínimo de derechos, equiparando las medidas precarias en las tres plantas españolas.

Se hace necesario señalar el reto que como sociedad tenemos por delante de organizar un antifascismo fuerte, decidido y que impregne todas las capas de nuestra vida cotidiana. En este trimestre vimos la manera en que partidos institucionalistas como PP, Ciudadanos y Vox, que riegan sus discursos de la ideología de extrema-derecha, decidían ir al pueblo navarro de Altsasu en clara intención provocadora. Muchas personas de toda Euskal Herria acudieron para plantar cara a estos grupos de extrema-derecha, las pancartas y pintadas en el pueblo, o la voz del antifascismo en las calles y el campanario del municipio, ensordecieron el discurso de odio y autoritario que querían sembrar. De igual manera hemos presenciado una subida como la espuma de la formación política Vox, que desde el mitin realizado en el Palacio de Vistalegre en Madrid, y gracias a la campaña mediática y el apoyo económico de lobbies empresariales, han encumbrado a ese partido a conseguir 12 escaños (de unos aproximadamente 400 mil votos) en las elecciones autonómicas andaluzas. Esta tendencia desenvuelta de una extrema-derecha que se siente triunfante, y que siempre ha seguido activa en las cloacas del régimen español tras quedar todo atado y bien atado; hace necesaria la organización antifascista como un movimiento que actúe en red coordinadamente. El antifascismo debe despejar dudas sobre sus medios y objetivos, tenemos el deber social de atesorar la memoria colectiva de un país que ha sufrido el fascismo encarnado en el terrorismo del Estado español; y las personas antifascistas debemos comprometernos a garantizar que la ultraderecha no triunfe con sus discursos xenófobos y de odio.

En completa relación con esta lucha antifascista, e impensablemente disociada de esta idea, la comunidad social debe organizarse frente a los feminicidios y la violencia diaria contra las mujeres. El movimiento feminista es fuerte en nuestro país, tiene una cada vez más extendida y arraigada perspectiva de clase, pues no podría ser de otra manera. Las mujeres salieron a las calles masivamente el 25 de noviembre en el Día contra las violencias machistas. Sin embargo, el sobreseimiento del proceso judicial por las violaciones a las jornaleras de la fresa en Huelva, o el secuestro y asesinato recientemente de la joven profesora Laura Luelmo en la misma provincia son noticias de extrema gravedad que dejan a las mujeres vapuleadas en una sensación de absoluta indefensión social, judicial y a todos los niveles. Pero golpeadas no significa derrotadas, y por delante quedan muchos espacios que están conquistándose desde la perspectiva feminista día tras día, y que auguran que la simbólica fecha del próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora y su lucha, alcanzará nuevas cotas históricas aún no contempladas.

Movimientos internacionales.

Para iniciar el balance internacional, pero sin desligarnos aún de España, a finales del pasado mes de octubre la filósofa y luchadora Angela Davis estuvo en Madrid en una conferencia con aforo para algo más de medio millar de personas, y que colgó el cartel de aforo completo dejando fuera a más de mil personas interesadas en el debate con esta figura mundial. El mensaje que nos dejó fue bien claro: El feminismo será antirracista, o no será.

En nuestro país vecino, Francia, el anuncio de la subida de los precios de los carburantes ha originado una oleada de protestas por todo el país que continúa hasta hoy. Es el movimiento conocido como los «gilets-jaunes» (chalecos amarillos), que salieron a las calles en contra de esta medida que trata de imponer el ahora primer ministro francés, Emmanuel Macron. El contexto que ha provocado este estallido viene por la cantidad de personas que se ven obligadas a utilizar el coche para desplazarse hacia el centro de trabajo. Pero este solo es un factor más que se suma a los retrocesos en derechos sociales. Nos llegan desde allá imágenes de una dura represión, disturbios por las calles de las principales ciudades francesas, cortes de carreteras, etc. Al conocer más este movimiento desde dentro, nos encontramos con un movimiento sumamente heterogéneo en cuanto a clases sociales abarcando desde autónomos y pequeños patronos hasta la clase trabajadora, y diferencias ideológicas que van desde una derecha cercana a Marine Le Pen, hasta la izquierda clásica, y los y las libertarias que acaban de involucrarse recientemente.

El presidente turco, Erdogan, sigue a la ofensiva con su política de limpieza étnica hacia la población kurda y amenaza con atacar Kobane y Tel Abyad como los primeros objetivos de una más que probable ofensiva sobre Rojava. Esta amenaza supondría una grave profundización de la crisis en Siria, ya actualmente con la situación de guerra en que vive, al ser la vía para la restauración del terror del Daesh no solo por Rojava, sino también para el resto del territorio, poniendo en peligro la única democracia de base de Oriente Próximo y agravando aún más la crisis humanitaria. Turquía está ya movilizando tropas hacia la frontera con Siria para atacar Rojava, un ejemplo de proyecto político de carácter socialista libertario que nos inspira al resto de movimientos revolucionarios del mundo. Tras la pérdida del cantón de Afrin, las potencias como Rusia y EE.UU. comienzan a retirarse de Rojava abandonando al movimiento kurdo a su suerte, ya que no les interesa un enfrentamiento militar contra Turquía. Aunque, una buena noticia es la respuesta del Ejército de Siria ante el llamamiento de las YPG/YPJ a la defensa contra las amenazas de Turquía y han movilizado tropas hacia Manbij. No sabremos qué va a ocurrir, pero tenemos la certeza de que el movimiento kurdo seguirá luchando por sobrevivir y defender este proyecto, y necesita de nuestra solidaridad internacional.

Poniendo la mirada sobre América Latina, la pobreza, la violencia e inestabilidad política de Honduras ha causado un flujo masivo de migrantes conocido como la caravana migrante con destino hacia EE.UU., un éxodo provocado mismamente por la política exterior de EE.UU. hacia América Latina por tratar de imponer un gobierno neoliberal en los países latinoamericanos alineados a los intereses del imperio. Si bien este hecho ya es algo frecuente, estos últimos meses ha entrado en la agenda pública de Trump al considerarse como «una amenaza para la seguridad nacional» y amenazar con cortar las ayudas al gobierno hondureño si no frenara la emigración. El gobierno mexicano de Peña Nieto también ha intervenido a base de criminalización y refuerzo de la frontera sur desplegando sus fuerzas represivas. No obstante, el pueblo mexicano se ha mostrado solidario con la caravana migrante al repartirles comida, ropa y hasta juguetes, y saliendo a las calles a mostrar su solidaridad. Sin abandonar México, el primero de diciembre tomó posesión de su cargo Andrés Manuel López Obrador, nuevo presidente inmerso en una línea de cambio y progresista que basa sus promesas en la regeneración de un nuevo país. Son bastantes las voces que advierten que poner fin a la corrupción y la desigualdad no se puede realizar desde el bastón de mando simbólico a nivel parlamentario ni bajo promesas de mandato popular a través de consultas nacionales. Actualmente el nuevo presidente mexicano encuentra una vía libre sin oposición política institucional, pues los principales partidos opositores han caído en el absoluto descrédito social a fuerza de sus políticas represivas y empobrecedoras. Sin embargo, la oposición se viene fraguando hace mucho tiempo desde abajo y a la izquierda, el Consejo Nacional Indígena representan la visibilidad de unas comunidades hastiadas de capitalismo y patriarcado, que practican una vía efectiva contra estos sistemas enfrentándolos a través de la resistencia activa. Este 1 de enero se cumplen 25 años del levantamiento en Chiapas, y aunque ya no sea mediático, el mundo debe conocer que ese camino tomado por los y las zapatistas no ha cesado, son la esperanza y la brecha que trata de derribar el muro de un sistema criminal que declaró hace mucho tiempo la guerra a la sociedad.

Internacionalmente también habría muchos movimientos, hechos y consecuencias que señalar de las dinámicas de esta lucha y la guerra del capitalismo contra los pueblos. En Brasil ya cuentan con su candidato electo de la extrema-derecha, Jair Bolsonaro, personaje misógino y autoritario apoyado por las elites empresariales evangélicas del país. Sus grupos de apoyo en las calles han protagonizado una extrema violencia con palizas, asesinatos e intimidación a activistas de izquierdas. Si bien el estrago ya está consumado, la labor de respuesta de las minorías sociales atacadas como colectivo LGTBI, indígenas y militantes obreros está comenzando a fraguarse, porque América Latina lleva escrita en sus venas la resistencia a lo largo de siglos.

Sin abandonar el continente suramericano, el asesinato del joven indígena mapuche Camilo Catrillanca el pasado 14 de noviembre en Chile, puso el foco sobre la violencia policial en este país contra estas comunidades. La absolución de los tres asesinos de la menor Lucía Pérez, drogada, violada y asesinada en 2016 en Mar de la Plata, Argentina, levantó una vez más al movimiento feminista argentino, en constante movilización desde hace meses tras el fuerte apoyo popular a la aprobación de la Ley abortiva, que fue rechazada por el Senado.

Casi al terminar el año, nos deja este 24 de diciembre el periodista, militante sindical, historiador, escritor libertario Osvaldo Bayer, autor de la obra «La Patagonia Rebelde». Originario de Argentina, ha estado siempre en el lado del pueblo en las asambleas, las marchas y las discusiones. Que la tierra sea leve, compañero.

Unas notas finales.

Si hay algo que ha marcado los acontecimientos de estos años es el avance del fascismo y la ultraderecha en el mundo, evidenciado principalmente por grandes flujos migratorios como los refugiados de Siria hacia Europa y la caravana migrante desde Honduras hacia EE.UU. Las situaciones de guerra, la pobreza e inestabilidad social y política son las principales causas por las cuales se producen estos flujos migratorios, tema que está en la agenda pública de muchos países de Occidente y que la derecha sabe rentabilizar con un discurso xenófobo y racista basado en tópicos y prejuicios para ganar votos y apoyo popular. El auge de las ideologías basadas en el odio al diferente viene dado, por un lado, por la tolerancia y manga ancha de los medios de comunicación al difundir los discursos de los líderes de los partidos de extrema-derecha, tanto conservadores como abiertamente fascistas, calificándolos de patriotas o ultras, pero nunca señalándolos como nazis y fascistas. Por otro lado, el fracaso de la socialdemocracia y la falta de una oposición real de izquierdas de carácter popular, de clase y masivo deja un camino despejado para nuestros enemigos. En el Estado español, la derecha se ha crecido por el conflicto catalán, que se vanagloria de la dura represión en el 1-O y creen estar ganando la batalla por la unidad de España.

El invierno ya está aquí pero el mundo no se termina aquí. Volverán a florecer los campos en primavera y para ello, necesitamos un cambio de dinámicas, cultura militante y líneas políticas en lo que entendemos hoy por antifascismo. Tenemos que deshacernos la idea de que el antifascismo es cosa de la izquierda radical, de anarquistas y comunistas, para interpelar a toda la clase trabajadora y las clases populares. Para frenar el avance del fascismo no nos vale con manifestaciones, boicots de actos y denuncias públicas a grupúsculos de extrema derecha. Necesitamos un movimiento popular masivo configurado por sindicatos de inquilinas, de barrio y laborales, cooperativas, colectivos sociales, organizaciones políticas, ecologistas y feministas, etc; arraigar en el tejido social del barrio, y lo más importante: tener una agenda y discursos propios que no vayan siempre con el «contra» delante, sino capaz de proponer y crear, tratar temas que como anarquistas en particular consideramos tabú tales como: la seguridad ciudadana, la inmigración, la cuestión identitaria, etc; ser un movimiento activo -es decir, con iniciativa propia y capacidad de convocatoria y movilización- que no tire por inercia. En resumidas cuentas, necesitamos un antifascismo de carácter popular y no identitario que sea parte de un movimiento popular masivo y un anarquismo organizado como catalizador de dicho movimiento. Solo de esta manera podremos pararles los pies e iniciar el camino hacia la revolución social.

Tenemos también el punto de mira en Francia, donde la lucha social de los chalecos amarillos está siendo una gran ventana de oportunidades para la izquierda y en concreto, para el anarquismo, en cuanto a radicalizar las reivindicaciones y a proponer alternativas reales y factibles. Ahora, las reivindicaciones de los chalecos amarillos ya no es solo que suspendan la subida de precios de los carburantes, sino la mejora de las condiciones de vida en general. Este contexto puede ser el inicio de una oposición real en las calles contra el avance de la ultraderecha y el fascismo, de huella popular y anticapitalista.

Como propósitos de año nuevo, debemos seguir manteniendo los pies en las calles siempre del lado del pueblo, a la vez que vamos asentando un anarquismo organizado con un proyecto político factible para la actual coyuntura. La razón del anarquismo social y organizado es servir como facilitador de las luchas sociales y construir un movimiento popular como sujeto político de transformaciones profundas.

Juicio de Altsasu y represión Comités de Defensa de la República. ¿Democracia dónde? ¿Terrorista quién?

Estas semanas nuevamente se está hablando mucho de represión política, y es que dos casos muy reconocidos socialmente están sentando un precedente que ya viene desgraciadamente encaminado desde hace bastante tiempo. Se está aplicando penalmente la extensión del concepto de terrorismo a cualquier acción de lucha obrera o situaciones sociales cotidianas que impliquen a personas con conciencia política discordante a la norma moral impuesta desde las instituciones del Estado español. Los dos casos represivos a los que nos referimos son los del juicio a Altsasu y la criminalización a los Comités de Defensa de la República en Catalunya.

Juicio en la Audiencia Nacional a los jóvenes de Altsasu:

Esta semana se inició el proceso judicial a ocho jóvenes del municipio navarro de Altsasu, acusados por delitos de lesiones y amenazas terroristas por los cuales les solicitan 62 años y medio de prisión a uno de ellos, 50 años de prisión a otros seis, y a una octava 12 años y medio. Estos delitos se refieren a una trifulca en un bar de Altsasu en las fiestas locales en octubre de 2016 donde estuvieron implicados dos guardias civiles, por lo que la Fiscalía ha aplicado la ley antiterrorista actuando en nombre de la Guardia Civil y la Coordinadora de Víctimas del Terrorismo (COVITE), solicitando las máximas penas para todos los acusados. Tres de ellos, además, llevan en prisión un año y cinco meses incomunicados en régimen FIES1.

Este pasado fin de semana tuvo lugar en Iruñea la manifestación más multitudinaria que se recuerda en la ciudad, con una asistencia de más de 50 mil personas apoyando a las familias de los altsasuarras que han comenzado a ser juzgados en la Audiencia Nacional. Los medios de comunicación, semanas después de la detención de los jóvenes y antes de que el Juzgado de Navarra fuera inhabilitado para juzgar este caso, pasándose a la Audiencia Nacional, iniciaron una campaña de criminalización contra todo el pueblo de Altsasu. Estos medios encontraron fuertes relaciones entre la actividad ya finalizada por ETA, y el Ospa Eguna, una celebración antirrepresiva de carácter festivo y reivindicativo que tiene lugar en Altsasu, que protesta contra la ilegítima ocupación por parte de fuerzas represivas de la Guardia Civil el territorio navarro, con una historia muy sangrienta en toda Euskal Herria. Altsasu ha recibido la solidaridad de otros pueblos de la Península e incluso internacionalmente, y sobre todo los familiares de los jóvenes acusados han sido apoyados activamente en todo momento manteniendo una gran movilización para dar a conocer este caso judicial.

Estaremos atentos/as al desarrollo y conclusión del juicio, aunque se albergan pocas esperanzas de un satisfactorio resultado para los jóvenes acusados, que no sería otro que la absolución total o la rebaja de las penas al nivel de faltas y no como delitos penales por vía antiterrorista. Sin embargo, la investigación y decisiones tomadas hasta ahora por la Audiencia Nacional no apuntan a una buena resolución. Ya hace pocos meses este tribunal se negó a retirar del caso a la jueza Espejel a petición de la defensa, nombrada como magistrada para la vista oral de este juicio, y casada con un coronel de la Guardia Civil.

Criminalización de los Comités de Defensa de la República (CDRs):

La semana pasada en una operación de la Guardia Civil ordenada por la Audiencia Nacional, eran detenidas un total de ocho personas en el territorio catalán pertenecientes a los Comités de Defensa de la República. El caso investigaba los cortes de carreteras y peajes que durante la Semana Santa fueron llevados a cabo por los CDRs como protesta por la libertad de los presos y presas políticas de Catalunya, a raíz de las agresiones llevadas a cabo por el Estado español desde septiembre del año pasado. Las personas detenidas eran acusadas en un principio de delitos de rebelión y terrorismo, en concreto, una integrante del CDR de Viladecans, fue trasladada a Madrid para declarar en la Audiencia Nacional, donde finalmente se le rebajaron los cargos a desórdenes públicos.

Estos CDRs no tienen personalidad jurídica porque no son entidades legalizadas, de hecho en el marco actual de represión española no podrían serlo en ningún caso. Sus integrantes son militantes y activistas sociales que luchan por la autodeterminación catalana, defendiendo la legitimidad de la independencia y contra la represión del Estado español. Nuevamente los medios de comunicación han favorecido mucho con sus campañas la persecución a los CDRs, ya apuntada en algunos periódicos la semana anterior. La criminalización que está sufriendo Catalunya por defender su derecho a la autodeterminación roza la psicopatía, pues principalmente a raíz del referéndum del 1 de octubre del 2017, toda la maquinaria propagandística del Estado español se ha puesto al servicio de la creación del retrato de un enemigo con el que generar un malestar y una enfermedad en la comunidad social. Este hecho trata de esconder las herramientas históricas, antropológicas y sociológicas con las que se podría debatir sobre la temática coyuntural de independencia y emancipación social, para provocar una represión y un enfrentamiento generalizado contra el pueblo de Catalunya.

Terrorismo es todo, menos la violencia del Estado:

El concepto de terrorismo nace en la Revolución francesa para identificar el periodo político conocido como ‘El Terror’ de la Convención, entre otoño de 1793 y la primavera de 1794, y su significado definía las actuaciones de violencia autoritaria y terror por parte del Estado. Sin embargo, este a lo largo del siglo XIX se ha apropiado del concepto para ponerlo al servicio de sus intereses de clase y su discurso socio-cultural, el concepto de terrorismo se ha resignificado desde el poder para definir bajo esa categoría cualquier respuesta de disidencia activa contra la violencia del Estado, e invisibilizando la violencia que ejerce este mismo. Existe, por lo tanto, una negación directa entre terrorismo de estado y terrorismo disidente, que llevan a la conclusión de la inexistencia del terrorismo como concepto, y que realmente este término encubre un conflicto abierto social y político que se proyecta en el tiempo, y anclado en la lucha de clases sociales. Los casos mencionados de Altsasu y los CDRs son el ejemplo de esta estrategia estatal de llevar el concepto de terrorismo a actuaciones de disidencia y lucha de las clases populares en cualquier situación cotidiana, además, sin que intermedie una violencia como la que han categorizado e incluido en los códigos penales que debería estar implícita en ese nuevo significado de terrorismo (asesinatos, bombas, secuestros etc…)

La ampliación efectiva, tanto moral, a través de los medios de comunicación, como penal, a través de los tribunales judiciales, del concepto terrorismo a toda actuación cotidiana por parte del movimiento obrero organizado, es una perversión represiva que más tarde o más temprano, nos acabará afectando a toda la comunidad social. La expresión de esta realidad se evidencia en la indefensión absoluta de la clase trabajadora ante la maquinaria represiva del Estado español, que aísla, encarcela, y ejerce su venganza sobre los familiares y el entorno de apoyo, y además sitúa a las víctimas de estas injusticias como la parte violenta de esta lucha. La Audiencia Nacional es el órgano judicial heredado del Tribunal de Orden Público franquista y que juzga los casos sobre cuestiones políticas actualmente. Si bien antes se hablaba abiertamente de dictadura durante el Franquismo, el régimen político actual directamente inspirado en el mismo, no es menos represor en lo ideológico, y continúa utilizando la misma estrategia de presentar a los vencidos como enemigos que quieren acabar con la paz social lograda en 1939, y refundada en 1978 con la Monarquía como principal valedora.

Esto nos lleva a plantearnos la pregunta del título de este artículo de opinión: ¿democracia dónde? ¿terrorista quién? La mejor respuesta sería conseguir abrir una brecha social y que estas cuestiones sean un debate central sobre el que hablar honestamente, marginando toda propaganda que pretenda desvirtuar la discusión llevándola al extremo de la banalidad.

1Ficheros Internos de Especial Seguimiento; una situación carcelaria de intervención de las comunicaciones y aislamiento. Como se define coloquialmente a veces, la cárcel dentro de la cárcel.

Enlaces del mes: Julio de 2017

El mes de Julio es un mes marcado por las vacaciones de verano, el sol en la playa, los baños en la piscina, las cervecitas en la terraza… todo parece relax y desconexión de esa rutina que nos atrapa el resto del año. Aunque no todos descansan: algunas personas trabajan sobretodo en verano con turnos agotadores, sin días de descanso y con sueldos de risa, mientras que otras personas no descansan en la tarea de buscar trabajo. Y es que estamos hablando de un mes un tanto peculiar…

En Julio aparecen los famosos amores de verano. Hay amores Disney, de una noche loca o de compromiso afectivo real. Brigitte Vasallo en una entrevista para Som Atents nos explica el peligro de substituir los vínculos afectivos profundos y comprometidos por relaciones débiles, frívolas o fluctuantes, que no hacen más que incrementar esa tendencia hacia el hiperconsumo de relaciones.

Julio es también un mes de cumpleaños, y es que se cumplen ya dos años de la entrada en vigor de la ley mordaza, esa legislación que da vía libre a los registros, a la brutalidad policial, a los desalojos y a los encarcelamientos, como es el caso de los jóvenes de Altsasu que tras ser procesados por una trifulca con dos guardias civiles se enfrentan a 62, 50 y doce años y medio de prisión.

De Julio también son típicas las fiestas, algunas de ellas mundialmente conocidas como los San Fermines. Este año, muchos medios de comunicación aplaudían el trabajo realizado para evitar las agresiones sexistas, pero tal y como explica Yolanda Domínguez, de nuevo se vuelve a cometer el error de responsabilizar a las mujeres de los abusos que sufren. Una vez más se mira a las consecuencias en vez de a las causas. Otra vez se pone el foco en impulsar que las mujeres denuncien, como si la cosa no fuera con los hombres…

Quizás Julio sea un buen mes para escribir, para dedicar tiempo a comprender las injusticias y dotarnos de argumentos para desmontar sus mentiras, agitar conciencias. Aunque como dice Alfon, puede que no escribamos nosotros, sino la necesidad de toda una generación. Quizás también sea un buen momento para hacer deporte. Alguien dijo que las bicicletas no son para el verano pero podría ser que en ciudades más humanas, ciudades más pensadas para las personas y no tanto para los coches o los autobuses de turistas, las bicicletas sí puedan ser para el verano y para el resto del año.

Por otra parte, resulta inevitable no comentar las grandes canciones del verano. Esas canciones que suenan hasta la saciedad en la radio y en cualquier garito, esas letras pegadizas con ese ritmo tan poco original… por suerte hay lugares donde los éxitos del verano son los cánticos y los gritos de protesta. En León por ejemplo, en el encierro en el hospital de El Bierzo y Laciana, se escucha alto y claro que la salud pública ni se privatiza ni se vende, se defiende. No podemos olvidar tampoco el sonido del eco de aquellos pasos, aquellos pasos que dio la clase trabajadora, convertida en sujeto político, cuando fue capaz de gestionar la producción y el control de la economía en aquel verano de la anarquía. El 19 de julio es día de homenajes, por la revolución del 36, la Revolución Sandinista en Honduras, 1979, y por la revolución de Rojava.

Para terminar de hablar del mes de Julio es necesario pensar a nivel internacional y es que resulta que Julio es un buen mes para reunirse. Las 19 potencias mundiales más la Unión Europea con los Jefes de Estado, presidentes de bancos centrales y ministros de financias, realizaron la conocida reunión del G20 en Hamburgo. Reunión a puerta cerrada para decidir cómo garantizar la continuidad del capitalismo. Fuera, en la calle, protestas, disturbios y manifestaciones para mostrar el rechazo al G20 y a este sistema asesino. En definitiva, una agitación social que recuerda a las manifestaciones del 2001 en contra de la cumbre del G8 en Génova donde asesinaron a Carlo Giuliani. La llama de las movilizaciones antiglobalización sigue viva junto con otras llamas de otras muchas luchas, así que el calor no sólo viene del verano, no se trata de algo del mes de Julio, porque tal y como decían en Hamburgo: Welcome to hell.