Treinta aniversario del levantamiento zapatista en el sureste mexicano

La lucha contra el olvido.

 

«La lucha es como un círculo, se puede empezar en cualquier punto, pero nunca termina».

Subcomandante Insurgente Marcos

Lo que tienen en común medio milenio y treinta años, es que por mucho que midamos el tiempo, el ser humano oprimido por sistemas brutales de dominación siempre deberá luchar contra el olvido, contra el desarraigo y por una memoria que le impulse a conquistar sus libertades, la justicia social, la equidad y lograr la cooperación mutua. Tras una larga noche de quinientos años, en el filo de la madrugada del primero de enero de 1994, el EZLN supuso un destello en la oscuridad y se levantó en armas contra el gobierno mexicano en Chiapas. También contra todo el sistema capitalista representado por el FMI, el Banco Mundial y el pinche Tratado de Libre Comercio de América del Norte que entraba en vigor ese mismo día.

Los pueblos originarios del Sur Global siempre han sido objeto de masacres y genocidios, aunque esa dominación no ha sido coser y cantar, pues ha dejado huellas en el camino y semillas en la historia de las resistencias y la organización de las luchas. Los indígenas mexicanos en 1910 irrumpieron en la Revolución Mexicana exigiendo tierra y libertad; y muchas décadas después, el 17 de noviembre de 1983, se conformaron como guerrilla inspirados en la figura de Emiliano Zapata y el Ejército Libertador del Sur de aquella lejana revolución.

El EZLN tiene ante todo la impronta indígena, esta organización aprendió a escuchar y tomó el rumbo de otras estrategias de lucha sirviéndose de un aparato analítico plural, abandonando paulatinamente el estricto carácter foquista o maoísta que tuvieron otras guerrillas en América Latina. No aspiran a la toma del poder en un sentido tradicionalmente marxista, en cambio, sí que deciden la construcción social del poder en un sentido horizontal bajo el principio del «mandar obedeciendo», sin coaccionar ni suplantar la toma de decisiones del poder popular. Quizá ha sido esa una de las lecciones más interesantes que nos ha legado el EZLN en sus treinta años desde el levantamiento.

Ese 1 de enero de 1994 esos uniformes verde y café de los pueblos indígenas se situaron en la página protagonista de las noticias a nivel mundial, se taparon el rostro con pasamontañas para que les vieran más que nunca, y para ser nombrados se negaron el nombre; así se daban a conocer internacionalmente y luchaban por el presente. Se exigía la reivindicación de la posesión de las tierras arrebatadas a las comunidades indígenas, el reparto de las riquezas evitando el expolio del capitalismo global, y la participación de los pueblos de Chiapas en la organización política de sus territorios.

La respuesta gubernamental fue el envío de 70 mil hombres del Ejército Mexicano para aplastar el levantamiento indígena. Sin embargo, las movilizaciones de la sociedad mexicana lograron que, tras doce días en que las comunidades indígenas atacasen al Gobierno Federal mexicano en conflicto armado, se firmase un alto el fuego. Posteriormente, el 16 de febrero se iniciaron las primeras conversaciones entre el EZLN y el Gobierno Federal, que concluyeron con la firma de los Acuerdos de San Andrés sobre el «Derecho y Cultura Indígena» en 1996, que comprometía al Estado mexicano a reconocer constitucionalmente a los pueblos indígenas y que estos gozasen de autonomía.

Esos acuerdos no han sido jamás implementados por ningún gobierno mexicano, sumándose a las muchas traiciones que en estas décadas han protagonizado contra las comunidades zapatistas. Sin embargo, a nivel interno también los diversos diálogos concretaron que se caminara hacia la fundación del Congreso Nacional Indígena (CNI) en octubre de 1996, y años más tarde, en la creación de los Caracoles como entidad política regional de los municipios zapatistas. De esta manera, las bases del EZLN que habían protagonizado ese levantamiento como una lucha contra el olvido, ya tenían aprendido que las conquistas sociales solo se podrían defender con unas estructuras de toma de decisión desde abajo.

La lucha contra los malos gobiernos.

 

«La libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes desvelan y caminan la noche para alcanzarla».

Subcomandante Insurgente Marcos

El zapatismo mostraba al mundo que era posible luchar y enfrentarse al capitalismo, y provocó una fuente de inspiración política revolucionaria en una década en la que se había proclamado el fin de la historia de las confrontaciones ideológicas y de las grandes transformaciones sociales. Reactivó las movilizaciones de masas contra las cumbres del capitalismo representadas en las reuniones de la Organización Mundial del Comercio en Seattle en el año 1999, el FMI y Banco Mundial en Praga en el 2000, o la Cumbre del G8 en Génova en el año 2001.

En el mes de marzo del 2001 una delegación del EZLN realizó la conocida como «Marcha del color de la tierra» o «Marcha de la dignidad indígena», un recorrido por casi la mitad de los estados mexicanos, en el que el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General (CCRI-CG) exigía el cumplimiento de los «Acuerdos de San Andrés», la liberación de los presos y presas políticas zapatistas, y la desmilitarización de la zona de influencia zapatista. La encabezaron distintas comandantas indígenas, que además sirvió para establecer contactos con distintas organizaciones y movimientos antiglobalización.

Otra lección aprendida en estos treinta años de resistencias del EZLN y los pueblos indígenas es que no se pueden bajar las armas contra los malos gobiernos, porque estos son los que siembran la muerte. Las agresiones del Gobierno Federal de México han sido muchas, de índoles diversas y, por supuesto, independientemente del color del gobierno, ya sea este narcoestatal y conservador, o vestido de progresismo y Cuarta Transformación obradorista. Ese levantamiento demostró que no era solo una lucha de vanguardia de unos iluminados, sino que era un movimiento apoyado fundamentalmente por la mayoría indígena de Chiapas y otros territorios mexicanos. Tras todas las traiciones del mal gobierno mexicano de manera continuada que buscaban dinamitar al EZLN, una decisión histórica fue cambiar los esquemas del poder autoritario, alzándose como única interlocutora legítima la propia comunidad indígena y las entidades de poder autónomo que se estaban dotando. El neozapatismo reinventó una estrategia de lucha para las comunidades indígenas, han declarado muchas ocasiones no estar en contra de la política, sino de la manera que esta es concebida por el poder oficial; y con ello dan un ejemplo a nivel global de las luchas contra el capitalismo en otras latitudes.

La escuela del zapatismo es otra manera de hacer política, y en paralelo a una continua revisión de la praxis política en estas décadas de lucha contra los malos gobiernos, y sobre la creación de autoorganización en los municipios autónomos. No se puede disminuir su valor, pero también merece ser integrado en una crítica y autocrítica global, porque la lucha contra el capitalismo sabemos sobradamente que debe ser de articulación internacionalista. Vivir en la constante organización revolucionaria y la actuación coordinada con una estrategia común, porque al capitalismo no se le puede vencer con golpes dispersos, sino certeros y unísonos. Desde que la Comandanta Esther dijera en el en año 2001 en el Palacio Legislativo de San Lázaro en Ciudad de México: «Soy pobre, soy mujer, soy indígena», hemos visto que el zapatismo ha imbricado las demandas sociales y opresiones estructurales por cuestión de clase, de género, y de identidad.

En los últimos tiempos el capitalismo ha agredido a las comunidades zapatistas intensificando la presencia de cárteles de narcotráfico en Chiapas, sociedades criminales tales como el Cártel de Sinaloa o el Cártel Jalisco Nueva Generación se disputan los territorios, y tratan de asediar y debilitar la autonomía de las comunidades indígenas zapatistas. En palabras del EZLN «en la frontera guatemalteca el tráfico de personas es un negocio de las autoridades mexicanas que, mediante la extorsión, el secuestro y la compraventa de migrantes, se enriquecen desvergonzadamente», mientras tanto afirman cumplir los acuerdos migratorios fijados con los EE.UU. La guerra del capital no solamente consiste en tratar de aplastar militarmente con sus soldados, o paramilitares, sino la introducción de elementos desestabilizadores que inhiban el crecimiento de la organización política y la autogestión económica para crear el absoluto caos y un mundo en ruinas.

La lucha por la vida y el común.

 

«En cualquier lugar del mundo, en cualquier tiempo, un hombre o una mujer cualquiera se rebela y termina por romper con la ropa que el conformismo le ha tejido y que el cinismo le ha coloreado de gris. Un hombre o una mujer cualquiera, de cualquier color y en una lengua cualquiera, dice y se dice: ¡Ya basta!».

Ejército Zapatista de Liberación Nacional ―

En el año 2020 las comunidades zapatistas anunciaron la ‘Gira por la vida’, un viaje que les trajo hasta la Europa insumisa como la denominan, un trayecto repleto de obstáculos en los que visitaron organizaciones sociales y colectivos políticos en países como España, Francia, Suiza, Eslovenia, Italia, Alemania o Austria; un primer capítulo de una travesía que anunciaron mundial, y que continuarán cuando los tiempos zapatistas lo indiquen.

Recientemente el EZLN y los pueblos indígenas autónomos han emitido una veintena de comunicados entre el mes de noviembre de 2023, fecha en que se cumplió el 40 aniversario de su existencia como entidad guerrillera, y el mes de diciembre, en que han estado organizando el 30 aniversario del Levantamiento del 1 de enero de 1994. Desde el 30 de diciembre hasta el 2 de enero, en el Caracol «Resistencia y Rebeldía: Un Nuevo Horizonte», inaugurado hace tres años en el poblado Dolores Hidalgo, las bases zapatistas recibieron a miles de visitantes mexicanos e internacionales que quisieron desplazarse a celebrar este aniversario, donde se realizaron distintas actividades culturales, artísticas y políticas. Una de sus conclusiones más evidentes fue refrendar que el capitalismo no se puede humanizar, que construir el común solo puede realizarse fuera de ese sistema criminal. Y esa es la propuesta zapatista, establecer extensiones de tierra recuperada como del común, siendo los propios pueblos quienes trabajen y cuiden esas tierras para el sostenimiento de la comunidad y sus infraestructuras. Lo cual lleva obligadamente a proponer acuerdos, gestiones y usos colectivos teniendo como objetivo la práctica de una toma de decisión mediante democracia directa.

La retórica y literatura zapatista se hace compleja en ocasiones, tienen una manera de comunicar que roza el realismo mágico, aunque debemos reconocer en ello uno de sus potenciales dialécticos para imaginar otros mundos posibles. Primeramente nos comunicaron que «moría» el Subcomandante Galeano, que estos años había encarnado la figura del Subcomandante Marcos como interlocutor del común del EZLN, regresando a su sangre heredada, y renaciendo como Capitán Insurgente Marcos. Reconocieron, además, en estos comunicados que con los años han aumentado las dificultades para sostener esta organización autónoma y su territorio alrededor de los Caracoles y las Juntas del Buen Gobierno, sometidos a los problemas de la resistencia, a una pandemia a nivel mundial, a la presión de grupos paramilitares, los cercos informativos voraces, y la creciente presencia del crimen (des)organizado en la región.

El EZLN ha anunciado una reestructuración de su organigrama interno, fruto de la autocrítica desde hace al menos tres años; sustituyendo los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) y las Juntas del Buen Gobierno (JBG), por los Gobiernos Autónomos Locales (GAL). Según el comunicado «de acuerdo a sus necesidades, problemas y avances, varios GAL se convocan en Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas (CGAZ) y aquí se discuten y se toman acuerdos sobre asuntos que interesan a los GAL convocantes. Cuando así lo determinen, el Colectivo de Gobiernos Autónomos Zapatistas convoca a asamblea de las autoridades de cada comunidad. Aquí se proponen, discuten y se aprueban o rechazan los planes y necesidades de Salud, Educación, Agroecología, Justicia, Comercio, y las que se vayan necesitando».

Desaparece, por lo tanto, una de sus estructuras civiles más relevantes desde 1994, los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, que dotaron de una práctica política de aprendizaje cuando no se tenía un manual teórico previo. Estos son los que articulaban las Juntas de Buen Gobierno y los Caracoles, y son sustituidos a partir de ahora por entidades autónomas que se multiplican en número respecto de las anteriores estructuras políticas con el objetivo de resultar más localizadas para autodefenderse con mayor efectividad. Se trata de una reorganización y adaptación a un momento de grave conflicto criminal y territorial en Chiapas generado por los conflictos del capital.

El zapatismo siempre ha sabido crear redes de comunidades autogestivas para su supervivencia frente a la contrainsurgencia mexicana y enemigos exteriores. Sin embargo, también demuestra que esta estrategia obedece a una continuada resistencia extenuante, ya que como crítica honesta podemos afirmar que no se han logrado romper con contundencia aún esos cercos del capitalismo, que a lo largo de estos treinta años ha continuado reprimiendo y empobreciendo a gran parte de la sociedad mexicana, tanto indígena como no indígena.

Se está viviendo un recambio generacional con jóvenes que han vivido ya en la autonomía política zapatista, en la mirada a largo plazo, y lo que hay que construir no es solo en el presente, sino para mañana y para muchas generaciones por delante. No se deja de lado la digna rabia, se inicia una etapa de aprendizaje y reajuste. Desean situar en el centro del debate político la autogestión, la autonomía y el cuidado del territorio, rompiendo el cerco del capitalismo, y sus agresiones a la vida humana y al medio en que convivimos. Tal y como afirman las bases zapatistas en sus comunicados: «Si ves que va a llover o que ya están cayendo las primeras gotas y el cielo está negro como alma de político, pues sacas tu nailon y buscas dónde te vas a meter. El problema es que no hay dónde te vas a proteger. Tienes que construir tu propio refugio».

Los zapatistas analizan un escenario de guerra total, conflictos no solo de forma armada, sino comerciales, mediáticos y por los recursos energéticos, que genera grandes desplazamientos forzados. Hay un acelerado proceso de cambio climático y desastres ecológicos, pudiéndose vivir ya en la actualidad un fenómeno de magnitudes incalculables. Y sobre ese escenario, el surgimiento de grupos mercenarios y criminales que actúan en favor de estos poderes más allá de los estados-nación, con el consecuente empobrecimiento y represión a las poblaciones, también en el Norte Global, pero sobre todo con consecuencias catastróficas en las periferias del capitalismo.

Mientras la izquierda neorreformista está enfrascada en alargar la agonía del neoliberalismo, las comunidades indígenas siguen luchando aún a día de hoy por ampliar la brecha en el muro y tomando iniciativas para los nuevos retos. El EZLN marca otros tiempos y otras visiones del mundo atesoradas en su larga lucha contra el olvido, no les falta espera y esperanza, afirmando que la rebeldía llega acorde a las geografías y calendarios de cada pueblo. Sin embargo, hay que pensar que es bastante urgente conseguir una mejor unidad de tiempos y geografías de las luchas, ya que el capitalismo no esperará para continuar llevándonos a la miseria. Y, esto dicho desde la admirada y siempre renovada ilusión que nos provoca leer las palabras que nos regalan los zapatistas, porque tal y como afirman ellos mismos, allá lo que les sobra, a parte de dignidad y lodo, es, fundamentalmente, memoria.

De igual manera, en un movimiento revolucionario también se necesitan estrategias de ofensiva continuada, no darle ninguna tregua al capitalismo porque sino te aislará y te atacará en todos sus frentes. En cada latitud del mundo donde resuenan ecos contra el capitalismo, contra el patriarcado y contra la dominación colonial, se deben articular organizaciones y estrategias de lucha integradas por un movimiento de impulso a nivel internacional, en ello está la clave de una revolución social fructífera. 

Artículo escrito por Ángel, militante de Liza. 

 

 

Balance de fin de año. Unas barricadas que abren nuevos caminos

Prólogo

Recapitulamos un año en el cual los conflitos sociales se intensificaron al comienzo de este nuevo curso político en septiembre. Sin lugar a dudas, este último trimestre las batallas se han contado desde América Latina. Vimos desde el otro lado del charco las columnas de humo en Santiago de Chile, Quito tomado por el pueblo, a Evo salir del pais y ver que las calles de las ciudades bolivianas son tomadas por militares y opositores, con un pueblo que resiste. Desde aquí sentimos el olor de la sangre y el fuego de las barricadas, junto con las voces de justicia social se huelen y se oyen hasta en el Norte Global. En el resto del mundo, nos duele y llena de rabia la invasión de Turquía sobre Rojava, la huelga general por las pensiones en Francia, las revueltas tras la publicación de la sentencia del Procés en Catalunya y más que detallaremos.

Acontecimientos

Comenzando por Ecuador, el anuncio del paquetazo que concertó el gobierno de Lenin Moreno con el FMI hizo que estallase el 2 de octubre una revuelta popular contra las medidas neoliberales que pretendía aprobar. Una de las medidas más sonadas es el decreto 882 que consistía en la subida del 120% de la gasolina, junto con reducciones de salario, días vacacionales y despidos en el sector público, y una reforma laboral precarizadora. Las protestas comenzaron con un corto paro de empresarios del transporte, a la que luego se alzaron las comunidades indígenas, destacando el papel de la CONAIE de organizar la gran marcha sobre Quito, la capital. Con la oleada de protestas, el gobierno decretó el Estado de excepción y se trasladó a Guayaquil. El toque de queda también se dio en territorio indígena contra las fuerzas del gobierno. Tras una huelga general el 9 de octubre y protestas masivas de obreros y estudiantes, el gobierno se sentó a negociar el día después del 12 de octubre, día que alcanzó el pico de movilizaciones populares, y da marcha atrás a la subida de la gasolina, pero manteniendo el resto de medidas del paquetazo. En estas negociaciones se intentaron excluir a los sindicatos y organizaciones populares. De las protestas, el balance de heridos y detenidos superan los miles.

Después vino Chile, el estallido social se produjo tras unas protestas estudiantiles fuertemente reprimidas que organizaron coladas masivas en el metro contra la subida de 30 pesos en la tarifa del metro de Santiago. Ello crispó más aún el descontento social hacia el gobierno de Sebastián Piñera y las movilizaciones contiunaron. A la oleada de protestas, se adhirieron la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación de Estudiantes Chilenos (CONFECH), y el día 4 de noviembre organizaron una huelga general en conjunto con el movimiento popular. La respuesta de Piñera fue decretar el Estado de excepción sacando el ejército a las calles ante el desbordamiento de los Carabineros por el pueblo. La respuesta del pueblo fue la solidaridad y pronto escaló a una revuelta por el costo de vida tras tantos años de políticas neoliberales, entre las que destacan las AFP, los bajos salarios… A pesar de los muertos y heridos, las movilizaciones siguieron masivas obligando a Piñera a derogar el alza del transporte público y anunciar unas reformas mínimas tratando de mantenerse en el gobierno. Ante ello, los partidos de izquierdas impulsan una Asamblea Constituyente con el fin de redactar una nueva constitución que supere la de 1980.

Seguimos con Colombia, donde destacamos la vuelta a la lucha armada de las FARC, el paro nacional y las movilizaciones populares contra la corrupción, el asesinato de líderes sociales y las políticas neoliberales de Iván Duque, fuertemente reprimidas por la ESMAD. Pese a la fuerte represión desatada y el toque de queda en Bogotá y Cali, las protestas lograron desbordar a la ESMAD y desmentir la desinformación del gobierno acerca de las reformas neoliberales que pretendía implementar.

En Centroamérica, el 13 de julio estallaron protestas masivas por la mala gestión de la ayuda humanitaria, el desprecio hacia el pueblo y los escándalos de corrupción del gobernador Ricadro Roselló. Tras varias huelgas generales y movilizaciones masivas, el pueblo logró la renuncia del gobernador. Asimismo, en Haití se dieron protestas masivas contra el gobierno del empresario Jovenel Moise y el Partido Haitiano TetKale. Haití es uno de los países más golpeados por la crisis, y el cual el gobierno estaba negociando más reformas neoliberales con el FMI. En Honduras, las protestas continúan contra el gobierno de Juan Orlando López.

El 11 de noviembre, Evo Morales sale del gobierno resultado de un golpe de Estado orquestado por las fuerzas armadas y la policía, con una serie de protestas callejeras impulsadas por la derecha. La salida de Evo fue marcada por el incumplimiento del mandato anti-reeleccionista y salió derrotado de un referéndum para la reelección presidencial. La escalada de la violencia por parte de la derecha en las protestas callejeras, con barricadas y quemas de edificios gubernamentales, finalmente hizo culminar el golpe de Estado obligando a Evo y su familia a salir del país, ante una derecha filofascista que logró captar buena parte del descontento popular y tuvo el apoyo de las fuerzas armadas.

En Oriente Medio, uno de los hechos más relevantes ha sido la invasión de Turquía sobre Rojava a principios de octubre, una amenaza que se hizo real contra la autonomía kurda construida al norte de Siria. Tanto EEUU como Rusia que en algún momento ayudaron a los kurdos, se retiraron de la zona dejando vía libre a la ofensiva turca. De mientras, al gobierno de Assad tampoco le interesaba una autonomía kurda dentro de su territorio, y trata de acabar con ella intentando subordinarla al Estado sirio como condición para recibir ayuda militar. Además, a Assad le vale para recuperar los pozos bajo control de la administración democrática. A pesar de esta grave situación, tanto la población como las milicias YPG/YPJ decidirán resistir y luchar contra este ataque.

Aterrizando en Europa, en Francia estas navidades los y las trabajadoras del transporte público siguen en huelga casi un mes en defensa de las pensiones. Están dispuestos a seguir los paros hasta que retiren la reforma de las pensiones. La reforma de Macron según la opinión de los sindicalistas, supondría acabar con un sistema de reparto más solidario por uno individualista con 42 regímenes. Finalmente, en Catalunya, la publicación de la sentencia del Procés ha desencadenado una nueva oleada de protestas por todo el territorio traducido en cortes de carreteras, cierres en la frontera de La Jonquera y disturbios en las capitales de provincia.

Unas notas finales

Dejamos este año con unos escenarios interesantes, y muchos acontecimientos más que habré dejado en el tintero. Latinoamérica se debate entre las luchas populares en clave de liberación y la reacción neoliberal y filofascista de los intereses de EEUU sobre el continente, en medio de la descomposición social tras años de políticas extrativistas, apropiación de tierras indígenas y sucesivas dictaduras militares y gobiernos títeres. Tenemos las miradas puestas sobre estas luchas populares por el potencial que tiene y la repercusión que tendrán sobre el primer mundo. El destino de Rojava aún es incierto. La invasión de Turquía sobre Rojava responde a la política genocida de Erdogan que pretende eliminar a la población kurda del mapa político, negar su existencia como pueblo. Este hecho ha traído también como consecuencia el resurgir de las células latentes del Daesh.

Fuera de los conflictos, es positivo que dejemos un espacio para mencionar los avances en la organización popular y en nuestras propias organizaciones políticas. En Catalunya, a parte del tema de la sentencia y las protestas, se desarrolló el I Congrés d’Habitatge de Catalunya los días 16 y 17 de noviembre tras un año de preparativos. Esto supone un gran paso en el movimiento por la vivienda, que hasta entonces eran grupos locales de barrio y ahora comparten campañas y programas comunes. Una apuesta ambiciosa para un problema que afecta a la clase trabajadora de Barcelona. También en el plano sindical, la CGT gana afiliaciones y se posiciona como 3er sindicato en Catalunya.

De nuevo, en América Latina varias organizaciones políticas anarquistas anuncian el relanzamiento de CALA (Coordinación Anarquista Latinoamericana) para acercar las organizaciones del anarquismo especifista en Uruguay, Argentina, Brasil… con vistas hacia una articulación mayor, el acercamiento de dichas organizaciones, el desarrollo de análisis de coyuntura más precisos y definición de objetivos para el período que se abre en el continente. La coyuntura de un aumento de las luchas populares exige una articulación política a la altura de las circunstancias para construir el poder popular bajo el socialismo libertario.

Cabe destacar igualmente el repunte de las movilizaciones contra el cambio climático, una amenaza constante que no podemos pasar por alto, cuyo origen está en el sistema capitalista. Las cumbres climáticas fracasan una tras otra porque ningún país está dispuesto a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este 2020 esperamos que nos depare más luchas sociales en una crisis económica que no va a terminar y que está siendo la excusa para aplicar recetas neoliberales. Ante la ruptura del consenso social, la crisis climática y el augue de la ultraderecha, no hay más salida que la organización popular y la construcción de un proyecto político para la clase trabajadora con base en el socialismo libertario.

Que este año nos traiga un ciclo de luchas llenas de victorias para la clase trabajadora.

Canibalismo e imperialismo: Ravenous

En 1846, EEUU era aún un país a medio industrializar, por detrás de Francia o Bélgica y muy por detrás del Reino Unido. Su superficie era bastante más reducida que la actual, incluidos los territorios no organizados, y la gran migración (irlandesa, escasamente) apenas comenzaba. El país tenía unos veinte millones de habitantes y, salvo por grandes centros como Nueva York o Boston, parecía aún esa imagen que tenemos de la época colonial: una gran masa de pequeños propietarios rurales protestantes.
Ya antes el presidente Monroe había lanzado esa consigna, que sería conocida como «doctrina Monroe», según la cual todo el continente americano había de ser para los american (entiéndase «estadounidenses»). Ese espíritu daría lugar, en 1835-1836, al apoyo estadounidense a la guerra de independencia de Texas, entonces un estado mexicano reacio a abolir la esclavitud y abundante en colonos venidos del norte y, en un segundo momento, a su incorporación a los EEUU (1846), que las autoridades mexicanas consideraron un agravamiento de la agresión, lo que llevó a la guerra de dos años que supondría la pura y simple anexión del norte de México y su propia incorporación como Estados cuya identidad estadounidense hoy día nos parece obvia: Utah, Arizona, Nuevo México, Nevada, Colorado y California.

En esa primera expansión imperial empieza esta película, en 1847. John Boyd es un soldado obediente, pero incapaz de hacer carrera en el ejército o ser considerado un héroe. Le falta la brutalidad propia del oficio y ni siquiera tiene más ambición en su carrera militar que ganarse un jornal.
Por eso, aunque tenga la satisfacción de haber sobrevivido a una batalla y haber conseguido después una victoria para los suyos, lo cierto es que sobrevivió haciéndose el muerto y fue sólo tras ser arrastrado a la base enemiga como otro de los cadáveres y recibir en la boca la sangre de un compañero muerto, cuando se lanzó a su gesta bélica.
En medio de una banda sonora extraña compuesta por Michael Nyman y Damon Albarn, Ravenous nos muestra a esta especie de héroe cobarde, el capitán Boyd, enviado a un fuerte de las montañas californianas donde se encuentra rodeado de extraños personajes. Vemos el contraste entre Boyd y la sospecha de que otro personaje quizá también se haya alimentado de sus semejantes y, en un desarrollo de la trama que no queremos destripar al lector, conocemos la leyenda iroquesa del wendigo y lo mucho que nos dice del papel de EEUU en el mundo e incluso del capitalismo en sí mismo. Esto último es más nuestra interpretación, pero el carácter caníbal del imperialismo es muy explícito pese a tratarse de una producción de Hollywood con actores tan conocidos como Guy Pearce o Robert Carlyle. Algo que no es menos importante es que, si desde Hannah Arendt se habla de la «banalidad del mal», en esta película se muestra la banalidad del bien. El mal permite actuar con menos límites o sin ninguno, la preocupación por el bien, la ética, carece de ese atractivo y puede parecernos castrante, ser una fuente de limitaciones y sentimientos de culpa. Sin embargo, nos permite ser humanas y no monstruos.

Balance trimestral de coyuntura: Junio a Septiembre 2018

Acontecimientos

Este verano, aun con las vacaciones, los conflictos sociales no han cesado, como por ejemplo la oleada del turismo masivo y las huelgas en Ryanair. Resumimos aquí los acontecimientos ocurridos más destacados en los últimos tres meses. Os animamos a incluir cualquier cuestión que consideréis relevante en los comentarios.

En España, tan sólo durante los primeros cien días del gobierno de Pedro Sánchez, ya han sido muchas las promesas del gobierno que hemos visto esfumarse: la derogación de la LOMCE o de la Ley Mordaza, o la publicación de la lista de beneficiarios de la última Amnistía fiscal. Ese tiempo lo ha aprovechado el PP, entre otras cosas, para agitar su renovado discurso xenófobo o para hundir aún más el prestigio de la universidad pública española mediante las mentiras de su líder con respecto a sus estudios regalados. Casado también nos ha traído de regreso a Aznar, que dejó claro que está lejos de arrepentirse por meternos en la guerra de Irak, o por su responsabilidad política en los atentados del 11M o la muerte de José Couso, o por la corrupción de su partido y de sus ministros. Dejó claro que, como el sinvergüenza que es, a él nada de esto le quita el sueño.

En este tiempo, la represión en el estado español no ha dado tregua. En los últimos días la justicia procesó a Willy Toledo por insultar a Dios y a la Virgen María. El actor se ha reafirmado repetidamente en sus declaraciones, acusando al estado borbónico de mantenerse en la época de la Inquisición, y se ha negado a acudir de manera voluntaria a juicio. Por otro lado, los procesados por el NoCaso del 14N, detenidos durante la Huelga General del 14 de noviembre de 2012 en Logroño, han sido condenados a penas de uno y cuatro años. Estos sindicalistas de la CNT han sido apoyados durante todo este tiempo, además de por su confederación, por la plataforma Stop Represión La Rioja, dedicada a documentar y luchar contra la represión en este territorio. Y es que, en respuesta al clima represivo impulsado por el régimen, surgen nuevas iniciativas en diversos territorios. Por ejemplo en Madrid, donde recientemente se presentó el Movimiento Antirrepresivo de Madrid, o Sevilla, donde se realizó hace pocos días un encuentro junto a Stop Represión Granada y Stop Represión Málaga organizado por Sin Miedo, organización antirrepresiva sevillana. Es una necesidad que estas iniciativas cristalicen, se organicen e impulsen un cambio en esta sociedad que camina decididamente hacia el autoritarismo.

En el plano laboral, podemos considerar algunas victorias logradas en los últimos meses. En julio vivimos el éxito de los trabajadores de Amazon de San Fernando de Henares en su convocatoria de huelga de 72h, que logró un seguimiento de la práctica totalidad de la plantilla y la reactivación de la mesa de negociación europea sobre las condiciones de trabajo en los almacenes. Además, los detenidos tras las cargas policiales han sido recientemente absueltos. No obstante, la movilización podría retomarse próximamente si la empresa no se decide a acabar con la precariedad laboral. También resultó un éxito la movilización de taxistas en Madrid y Barcelona ante el conflicto abierto con las licencias VTC, utilizadas por Uber y Cabify para reducir costes empeorando el servicio de transporte y las condiciones laborales de los conductores. La movilización logró el compromiso de Fomento para negociar una regulación. A finales de julio, una oleada de huelgas de tripulantes de cabina de Ryanair hizo que la compañía cancelase muchos vuelos, a la cual también se sumaron algunos pilotos. La huelga tuvo lugar en países como España, Portugal, Bélgica, Holanda, Italia y Alemania. Las reivindicaciones principales eran contra la aplicación de la legislación laboral irlandesa y obligarles a cotizar en Irlanda en vez de en sus propios países de residencia.

Este verano nos trae más victorias en el campo popular: la presión popular ejercida por los vecinos de Murcia ha logrado, después de meses de luchas y movilizaciones, conseguir el soterramiento del AVE y detener la construcción de los muros que pretendían partir la ciudad en dos. También la PAH ha logrado que se admita a trámite su propuesta de ley de vivienda (ILP) al Congreso.

Por otro lado, uno de los debates políticos más candentes de los últimos meses en el seno del feminismo y la izquierda ha tenido que ver con la legalización del sindicato de prostitutas OTRAS, con posiciones bastante encontradas entre quienes defienden la libertad de sindicación de las trabajadoras sexuales y quienes consideran esto una legitimación del trabajo sexual por cuenta ajena (proxenetismo). En Regeneración publicamos un interesante artículo al respecto. Las respuestas de los sindicatos han sido diversas. El debate ha generado un duro enfrentamiento sin dejar conclusiones definitivas.

En el plano internacional, vivimos la liberación de la joven activista palestina Ahed Tamimi. No obstante pese a esta feliz noticia, las violaciones sobre los derechos palestinos continúan. Recientemente se comprobó que ninguno de los 140 manifestantes, periodistas y médicos muertos en las protestas de marzo en Gaza iban armados; ya en abril el fiscal de la Corte Penal Internacional advertía que los líderes israelíes podrían ser procesados. Además, en julio, la Flotilla de la Libertad que transporta ayuda humanitaria a esta zona fue asaltada violentamente por las Fuerzas de Ocupación Israelíes.

En México, un alto número de cuestiones son dignas de analizarse. Destaca el proceso electoral que ha sido calificado de histórico por ser el que mayor cantidad de puestos ha dado, por ser el primero con la figura de las candidaturas independientes en todo el país y por ser extremadamente violento.

AMLO –el candidato de la izquierda oficial- se impuso de manera sorprendente sobre una derecha dividida en otros tres candidatos con personalidades autoritarias e intereses claramente neoliberales. Con 132 políticos asesinados y la iniciativa de privatizar las cuencas de agua del país, AMLO se perfila como la nueva esperanza del México que espera un cambio desde arriba. Falta ver qué puede hacer con esta esperanza que le ha sido depositada, pero al menos esperamos que este triunfo signifique una disminución en la desbordada violencia contra los pueblos, activistas y periodistas. Es de recordar que hace tan sólo unos días se cumplió el cuarto aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Para el otro México, el México que apunta a la autonomía y la autodeterminación, esta jornada sirvió para demostrar la convicción de cambio desde abajo y a la izquierda. Poblaciones como Nahuatzen y Santa Fe de la Laguna impidieron la instalación del circo electoral. Mientras tanto, el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy continúan su caminar por México visitando diversas ciudades del norte del país, visitas que han servido para reunificar causas entre las tendencias de izquierda no electoral. El caminar de los pueblos avanza y con ellos los colectivos urbanos de diversas partes del país afianzan el camino de la autonomía, pero falta mucho por hacer.

En Nicaragua continuaron las protestas y la represión gubernamental. Las razones para la protesta contra el gobierno de Daniel Ortega son múltiples: la corrupción, las traiciones al sandinismo y la imposición de medidas neoliberales, la penalización del aborto, el desmantelamiento de leyes y medidas contra la violencia machista, e incluso la violación de su propia hijastra. No obstante, el sandinismo de izquierdas se encuentra desarticulado. Mientras tanto, quienes lideran la oposición y aspiran a capitalizar el descontento son la patronal, la conferencia episcopal y grupos terroristas como la mara 19. Nuestra esperanza está con las organizaciones campesinas nicaragüenses que trabajan, a pesar del gobierno de Ortega, en defensa de la tierra y la vida.

En Argentina, el senado tumbó la ley del aborto previamente aprobada en el Parlamento. No obstante, la movilización popular ha demostrado, en una movilización sin precedentes, la legitimidad social de la medida, en lo que la mayoría de activistas feministas considera una victoria para la que ya no hay marcha atrás y han salido reforzadas tras estas movilizaciones, generando lazos y complicidades entre las compañeras, que han sabido meter en la agenda pública un tema muy importante para la vida de las mujeres en el país.

Unas notas finales

En el día de hoy hace un año, recordamos en Catalunya el día del Referéndum sobre la independencia en el cual hemos vivido un ejemplo de autoorganización popular para garantizar que ese día la gente pudiese votar. Aquel día, ante la brutalidad policial, recordamos los más de 850 heridos y cientos de colegios con daños materiales. A pesar de ello, el Sí consiguió algo más de 2 millones de votos, siendo el 90% de lo escrutado, finalizando el día con el pueblo en la calle celebrando que han podido votar. Dos días más tarde, tuvo lugar la huelga general en Catalunya convocada por los sindicatos alternativos y los CDRs, que aparecerán como un nuevo actor político en la región. No debemos olvidar este ejemplo de autoorganización popular, que hoy en día debe ser mantenida para las luchas sociales actuales con las miras puestas hacia lo material más que a la cuestión independentista.

El mapa geopolítico global va a sufrir cambios en este nuevo curso político, y veremos cómo quedará África en los próximos años tras el plan Marshall que está llevando a cabo China mientras Trump va virando hacia el proteccionismo para con Europa.

Para finalizar, queremos recordar a Samir Amin, fallecido el pasado 12 de agosto. Amin, marxista egipcio, aportó al mundo una interesante visión radical y no eurocéntrica, con teorías anticolonialistas para la emancipación de los países periféricos.

Algo que tenemos que aprender de los movimientos populares de América Latina, es que están siendo la oposición en las calles ante el imperialismo y el neoliberalismo. En este inicio del curso político, hace falta consolidar un movimiento popular de izquierdas en territorio español y europeo como alternativa, y oposición real a la ofensiva conservadora que está viviendo Europa ante el fracaso de la socialdemocracia. Solo un pueblo organizado es capaz de parar el fascismo.

Balance trimestral de coyuntura. Abril a junio de 2018

Prólogo

Continuamos este proyecto iniciado el año presente que ha venido a sustituir nuestra anterior publicación mensual de los “Enlaces del mes”. Ahora realizaremos balances trimestrales para resumir los acontecimientos sociales y políticos más relevantes en los últimos tres meses, incluyendo, además, un análisis y un posicionamiento político, e incluso las posibles direcciones en un futuro próximo. Pretendemos que estos balances sirvan tanto a los movimientos sociales como a organizaciones revolucionarias para tener un diagnóstico de espíritu crítico, generar posibles debates y trazar hojas de ruta de cara a avanzar cuantitativa y cualitativamente en la lucha social y de clases.

Acontecimientos

Son muchísimas historias que contar en este período de tiempo, y recopilarlas todas daría casi para un libro. Por ello, destacamos en este trimestre las noticias, y procesos más sonados tanto a nivel estatal como internacionalmente. Comenzando por lo más cercano, el panorama político institucional ha sufrido un pequeño terremoto desde finales de mayo, cuando se supo la sentencia del caso Gurtel, la mayor trama de corrupción de la historia reciente de España. Después de más de una década de investigaciones iniciadas por la Fiscalía Anticorrupción y un juicio en la Audiencia Nacional contra la corrupción política vinculada al Partido Popular, los principales cabecillas de la trama (una treintena de personas, entre ellas Francisco Correa o Luis Bárcenas) han sido condenados a penas de prisión elevadas y el mismo partido fue condenado en conjunto como partícipe por su implicación.

En este contexto se produjo una semana más tarde la primera moción de censura efectiva bajo el régimen monárquico actual, teniendo como resultado que el candidato del PSOE, Pedro Sánchez se convirtiera a primeros del mes de junio en el nuevo Presidente de Gobierno con el apoyo de la mayoría de grupos parlamentearios que votaron contra el antiguo presidente M. Rajoy. Este nuevo gobierno se ha procurado una limpieza de imagen absoluta, trabajando a destajo sus asesores de marketing comenzando ya desde la elección de ministras y ministros. Sin embargo, detrás de estas elecciones ministeriales se esconden viejos conocidos de la represión política, o algunos representantes de la meritocracia y los intereses económicos privados, ha comenzado prometiendo cambios en una serie de temáticas sociales que comienza a vislumbrarse no serán en el sentido de beneficiar a las clases populares, sino lavarle la cara al régimen y consolidarlo contando con una opinión pública favorable. Además, durante el mes de mayo estuvieron debatiéndose los presupuestos generales del Estado, que salieron adelante un día antes de conocerse la sentencia de la trama Gurtel, unos presupuestos antisociales marcados por un incremento militarista, con un 7% más para el Ministerio de Defensa, y un 1% destinado a la compra de armamento pesado.

A nivel de la represión a los movimientos sociales hemos vivido numerosos episodios destacables, comenzando por el incremento de la represión a los Comités de Defensa de la República en Catalunya, realizando detenciones conjuntas de algunas de sus integrantes, e incluso tratando de denunciarles por actos terroristas en base a las acciones de desobediencia en el territorio catalán contra el control del gobierno tras la aplicación del artículo constitucional 155. El rapero balear Valtonyc decidió a finales de mayo exiliarse del país a un lugar todavía indeterminado de Europa, y así evitar legalmente entrar en prisión tras acabarse el plazo para presentarse en instituciones penitenciarias debiendo cumplir la sentencia por injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo, condenado por el contenido de sus letras por la Audiencia Nacional. Ha recibido numerosos apoyos, y entre otros destacables, la elaboración de un video bajo el título ‘Los Borbones son unos ladrones’, realizado por los principales grupos del mundo del rap del panorama español.

En esa misma institución judicial han sido juzgados los ocho jóvenes del pueblo de Altsasu, a quienes solicitan penas desorbitadas por una pelea con dos guardias civiles en un bar durante las fiestas municipales en el año 2016. Descartado el delito de terrorismo en la pelea, sin embargo, han sido condenados entre 13 y 2 años de prisión por agresiones con agravante de odio ideológico y superioridad numérica. Tres de ellos siguen en prisión preventiva, y otros cuatro fueron detenidos tras la sentencia primera de la Audiencia Nacional, que está actualmente recurrida tanto por la defensa, como por la fiscalía que solicita que se tenga en cuenta el agravante de terrorismo inicialmente descartado.

Por otro lado, hemos conocido la bochornosa sentencia a los violadores de La Manada por los hechos en las fiestas de sanfermines hace dos años. Fueron condenados exclusivamente al delito de abuso sexual, descartando el delito de violación, y con el voto particular de uno de los jueces que solicitaba la absolución total. Esta sentencia abre las puertas a que hechos similares se repitan sin consecuencias penales para los culpables, desprotege absolutamente a las víctimas de violaciones, que se exponen a un juicio institucional y social, debiendo además de demostrar ellas una violación cuestionándolas sistemáticamente desde su actitud ante una agresión sexual violenta hasta la legitimidad de recuperar una vida normal. La situación se ha agravado recientemente con la libertad provisional para los cinco miembros de esta Manada de violadores, aún teniendo otra causa pendiente por el mismo hecho. Por el contrario, esta sentencia ha originado una contundente respuesta del movimiento feminista a nivel estatal, con movilizaciones multitudinarias, y sentando el debate cada vez más fuerte sobre la autodefensa activa propuesta por el feminismo. A pesar de ello, los episodios de violencia machista se replican en el resto del territorio como por ejemplo las violaciones de los capataces a las recogedoras de fresas en los campos de Huelva o una imitación barata de «La Manada» detenidos en Canarias.

También a finales de este último trimestre conocimos la sentencia del jucio a los jóvenes del pueblo reocupado de Fraguas (Guadalajara) condenados a menos de dos años de prisión, al desalojo del proyecto rural y autónomo que han puesto en marcha con el apoyo de habitantes de la zona, y al pago de indemnizaciones a la Junta de Castilla-La Mancha por la reconstrucción de varias casas y la instalación de paneles solares para su autogestión.

Por último, a nivel estatal no queremos dejar pasar una valoración sobre el 1 de mayo, que se vivió con intensidad en todos los territorios peninsulares, con notables manifestaciones del sindicalismo de clase y en torno a las luchas laborales donde cada vez tienen más protagonismo las trabajadoras y trabajadores implicados en una organización horizontal de resolución directa de sus conflictos, y la pérdida de peso de los sindicatos institucionalizados clásicos en el mundo sindical a pesar de que siguen siendo mayoritarios por ahora. El sindicalismo de clase se está consolidando y esperamos que siga creciendo en estos tiempos.

Sin embargo, y ya comenzando a analizar el contexto internacional, en algunas regiones del mundo el 1 de mayo se celebró con notable actividad, como por ejemplo en Latinoamerica y sureste asiático. Destacamos con especial relevancia el aumento de la afiliación sindical entre la juventud en los Estados Unidos, la confrontación continuada al gobierno liderado por Donald Trump potencia a sectores jóvenes y racializados de la sociedad estadounidense hacia una dinámica cotidiana de lucha, sobre todo con las últimas novedades de la ignominiosa práctica en la frontera de enjaular a niños y niñas separadas de sus familias al cruzar al territorio de los EE.UU.

En Europa, y más concretamente en Italia tuvo lugar entre los días 12 y 13 de mayo un encuentro en la ciudad de Parma que ha dado como resultado la fundación de la Confederación Internacional del Trabajo (CIT) continuadora del legado de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), lanzada por seis sindicatos entre los que destacan USI ―Italia―, FAU ―Alemania― y CNT ―España―, y que englobará el sindicalismo revolucionario.

Debemos recordar In memoriam este trimestre la pérdida de una persona desconocida que nos gustaría mencionar, y es que Francisco Griéguez falleció el pasado 20 de junio, siendo el último superviviente español que pasó por el campo de concentración nazi en Mathausen durante la Segunda Guerra Mundial tras unirse a la Resistencia francesa, un murciano de 99 años de edad.

Desgraciadamente si de muertos debemos hablar, no podemos olvidarnos que este trimestre ha sido especialmente sangriento en Palestina en la celebración de la Nakba, el 15 de mayo, la marcha del retorno palestino. Esta fecha coincidió con la apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén, una gran provocación que motivó manifestaciones multitudinarias en Gaza y Cisjordania, y a la que las fuerzas ocupantes israelíes respondieron con centenares de disparos de fuego real y artefactos incendiarios lanzados por drones, provocando decenas de muertos y centenares de heridos entre la población civil palestina. Dos días antes Israel había ganado el festival de Eurovisión, una victoria en el marco de una estrategia cultural y política de lavado de imagen internacional que auguraba la gran masacre que se produjo.

Siguiendo con protestas internacionales, esta vez en América Latina, hemos visto cómo la movilización popular en Nicaragua iniciada por el rechazo a la reforma del sistema de seguridad social, ha hecho caer al gobierno de Daniel Ortega. Una respuesta popular atenazada entre el discurso derechista acusador de gobierno socialista inestable, y un discurso oficial que toma la movilización como una conspiración de la CIA estadounidense, cuando tal vez habría que buscar las raíces del descontento en un proceso acumulado de contradicciones entre el gobierno y el pueblo de venta de tierras y recursos nicaragüenses a empresas externas que han forzado desplazamientos y pobreza. En Argentina recientemente se despenalizó el aborto en el Parlamento, gracias al empuje del movimiento feminista y a la organización popular que se echó durante más de veinticuatro horas a las calles de las principales ciudades, y especialmente en Buenos Aires, como colofón a una intensa campaña de concienciación argumentando que la despenalización del aborto contribuye a evitar la muerte de decenas de miles de mujeres de las clases bajas, que no tienen medios económicos para una interrupción voluntaria del embarazo en condiciones saludables e higiénicas.

En este trimestre debemos también mencionar una nueva incursión de Turquía agrediendo fuera de su territorio, a comienzos del mes de junio el ejército turco se desplazó sobre las montañas de Qandil al norte de Iraq, justificando su actuación en una ofensiva contra milicianos del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán, por sus siglas en kurdo). Esto sucedía tan solo a menos de un mes de la celebración de las elecciones turcas del 24 de junio, en las que el autoritario Tayyip Erdogan ha vuelto a ganar mayoritariamente un proceso con nulas garantías democráticas y una oposición encarcelada por la política represiva del gobierno turco.

Por último, no podemos olvidarnos de la ofensiva del gobierno francés sobre la ZAD (Zone Á Defendre) un espacio autónomo ocupado durante años por centenares de activistas en el noroeste de Francia, muy cerca de la ciudad de Nantes. Dicha violenta ofensiva en la que ha habido heridos muy graves, como un activista que perdió una mano por una granada lanzada por la policía francesa, ha sido respondida por numerosas organizaciones ecologistas y anticapitalistas recuperando una parte importante del terreno perdido los primeros días. Todo ello en un clima generalizado de protestas, que con el impulso del cincuenta aniversario del Mayo francés, ha visto un repunte de organización social y política, tanto de sectores laborales como estudiantiles.

 

Unos apuntes finales

En estos tres meses hemos presenciado conflictos sociales en una coyuntura donde el proyecto neoliberal y de una Europa unida está siendo confrontada desde la derecha populista y euroescéptica, que no solo lo encontramos con el Brexit, sino también adelantado por la derecha en los países del este como Ucrania y Hungría por ejemplo. Una nueva ola conservadora está recorriendo el mundo y las opciones conservadoras están subiendo cada vez más en las encuestas. El negocio de las guerras provocadas por Occidente y el desplazamiento forzado de millones de refugiados auguran un incremento de políticas xenófobas y el asentamiento de un racismo institucional en los países europeos con línea de costa de entrada a Europa, que cada vez suman miles de cadáveres a la gran tumba marítima del Mediterráneo, del cual el caso paradigmático es el rechazo de Italia a que desembarque el Aquarius en sus puertos, al cual España había aceptado pero muchos de esos refugiados y refugiadas acabarán en CIEs. Del otro lado del Atlántico, encontramos a Donald Trump quien está comenzando a llevar a la práctica una política proteccionista al poner de nuevo aranceles a la importación.

En Nicaragua se está dando un conflicto que podría terminar en otra «revolución de colores», pues a pesar de haber presencia de sectores populares, la derecha golpista es la que articula dichas protestas. En España, el nuevo gobierno con cara progresista podría abrir nuevas oportunidades para los movimientos sociales de presionar para que reviertan las reformas antisociales del PP, que paguen por los casos de corrupción. Pese a las reminiscencias de las épocas de Zapatero y Felipe Gonzalez, nos encontramos ante un gobierno débil que nos debería permitir rearticular la movilización popular.

Pero no todo son malos augurios. También celebramos la gran victoria del movimiento feminista argentino al conseguir la legalización del aborto. Esto servirá de ejemplo e inspiración para el resto de feministas de América Latina, o el ascenso de la candidata demócrata Alexandria Ocasio-Cortez a congresista por el distrito 14 de Nueva York con un discurso orientado a las clases populares.

Durante este verano, una gran parte de la población tendrá la mirada puesta en el mundial de fútbol y las vacaciones. Es tiempo de cuidarnos, evitar quemarnos y continuar adelante. Sin verano tampoco habrá revolución.

El marxismo que no nos contaron (V y último)

Asia

En Irán, la lucha contra el régimen del shah aglutinaba desde 1953 a todos los sectores contrarios al imperialismo israelo-estadounidense, desde los integristas shiitas que acabarían haciéndose con el poder hasta los grupos que se reivindicaban marxistas, generalmente leninistas. Desde 1979 –en que el shah huyó– hasta 1981-82, en que los ayatollahs se hicieron con el Poder, se dio uno de esos escenarios insurreccionales en que casi todo parecía posible y fueron varios los casos de fábricas y parcelas tomadas por sus trabajadoras y administradas por ellas en shura (asamblea). Con un estado del peso de Irán sumido en tales circunstancias y perdido el shah (muy del gusto de las potencias occidentales, que lo veían como un aliado reformista), no era extraño que países como EEUU o Francia prefirieran a Iraq en la guerra que ambos estados mantuvieron (1980-1988), como tampoco lo es que entre los marxistas empezara a  despuntar Mansoor Hekmat (Zhooban Razani era su verdadero nombre). Mientras los distintos grupos leninistas (prosoviéticos, maoístas, trotskistas) polemizaban sobre si la pequeña o incluso la gran burguesía iraníes podían ser aliados provisionales o si el marxismo y el islam podían tomar elementos uno del otro, Hekmat, aún joven, teorizaría un comunismo desde y para las bases, a la contra de casi todos los demás, que en Irán se ha dado en llamar simplemente «marxismo revolucionario». Él y otras activistas sacaron la publicación Hacia el socialismo y organizaron la Unión de Militantes Comunistas. La UMC fue de las pocas organizaciones anticapitalistas que elaboró un programa político (reformista en lo inmediato y revolucionario en el medio-largo plazo), cosa que les dio visibilidad y que se dio en el marco de una producción teórica abundante. Cuando la represión de los ayatollahs se volvió insoportable, sus miembros huyeron al Kurdistán, donde estaban encontrando cada vez más afinidad con la Komala (Organización Revolucionaria del Pueblo Trabajador del Kurdistán), que tenía más militantes y un trabajo político más arraigado y constante, pero necesitaba más esa clarificación en las ideas. La convergencia fue fructífera durante un tiempo y dio lugar a la creación en 1983 del Partido Comunista de Irán, pero la convivencia con los nacionalistas conservadores del PDKI (Partido Democrático Kurdo de Irán) llevó a una guerra (1984-1987) que se añadía a las condiciones de clandestinidad y los conflictos con las sensibilidades nacionalistas dentro del PCI. Paralelamente, nacerían el Partido Comunista de los Trabajadores de Irán y después su equivalente en Iraq, mientras la invasión de Kuwait por Iraq y de este por una coalición de EEUU, estados europeos, Siria y otros precipitaría tensiones entre consejistas y nacionalistas kurdos a uno y otro lado de la frontera irano-iraquí (PDKI, UPK, etc.). La corriente consejista iraní/iraquí sobreviviría, pero, si ya era minoritaria y se veía perseguida, la muerte de Mansoor Hekmat (2002) y la nueva invasión por una coalición en torno a EEUU (2003) la fragmentarían en varias organizaciones enfrentadas entre sí.

Entretanto, el exilio forzado de miles de iraníes a partir de 1979 daría la primera traducción al persa de obras situacionistas como La sociedad del espectáculo (a cargo de Behrouz Safdari), la creación de una publicación marxista libertaria como Ghiam («Insurrección») o el acercamiento de un grupo de activistas provenientes de la leninista OGFPI –Organización de las Guerrillas Fedayín del Pueblo Iraní– al consejismo y el anarquismo y a sus compatriotas de Ghiam, hasta dar lugar a la revista Nakhdar («Ni dios, ni estado, ni patrón»).

Latinoamérica

En el sur de México y, concretamente, en los estados sureños, que probablemente sean los más combativos en la historia reciente (Chiapas, Guerrero, Oaxaca), se dan dos procesos de evolución en las guerrillas leninistas que vienen de la década de 1970. Sin apenas influencia de referencias teóricas como las que hemos comentado, las relaciones entre dirección, cuadros medios y bases, las relaciones –de pura convivencia, a veces– entre distintos exponentes guerrilleros y la población campesina a la que se quiere llegar, las relaciones de liderazgo, desde las más formales hasta las más sutiles, y con otras organizaciones distintas llevan a nuevas formas de organización contrarias basadas en anteponer el partir de la realidad a los esquemas teóricos, en el respeto por lo humano antes que en la primacía de las estructuras, en la convivencia antes que en el sectarismo y en el liderazgo como herramienta para las bases y no como vanguardia dirigente que sustituye a esas bases o a la comunidad entera. Así, herederas de las FLN (Fuerzas de Liberación Nacional) empiezan a preparar en otoño de 1983 un Ejército Zapatista de Liberación Nacional que, muy transformado con respecto a las previsiones de sus propios fundadores, irrumpe con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México, EEUU y Canadá, al empezar el año nuevo de 1994. Poco después, entre 1997 y 1998, gran parte del EPR (Ejército Popular Revolucionario) rompe con la dirección de su organización y empieza a funcionar con planteamientos de este tipo, bajo el nuevo nombre de ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente). Ambas fuerzas, EZLN y ERPI, con sus limitaciones y los errores que hayan podido cometer en estos años, subsisten con una rara combinación de capacidad  física de defenderse y el apoyo popular que les da la credibilidad por la que han trabajado.

Es un proceso que, a su vez, tiene cierto parentesco con el que se da en el Kurdistán.
El PKK –siglas en kurdo del Partido de los Trabajadores del Kurdistán–, fundado en 1978 y empapado de teoría leninista, vive durante más de veinte años haciendo malabarismos: partido de vocación obrera en un medio fundamentalmente campesino, donde la mayor baza probablemente sea la socialidad tradicional más que un tejido organizativo de sindicatos, células partidistas o asambleas de trabajadores, el PKK vive como un partido tan machista como han tendido a serlo todos (unos más y otros menos, ciertamente) pese a tener una base con un gran componente femenino. Sin embargo, en el proceso de autocrítica que se suele situar entre 1999 –con la captura de su líder Abdullah Öcalan, Apo, tras perder el asilo que le brindaba el régimen sirio– y 2005, se da cada vez más valor a la participación de las bases y especialmente a la de las mujeres, a la transformación de una misma para la transformación colectiva (motivo recurrente en el anarquismo, que a su vez lo había heredado en parte de la tradición humanista ilustrada, republicana, masónica) y a la flexibilidad a la hora de interpretar la realidad. Muy crítico con el legado de la KomIntern –que ya perjudicó al nacionalismo kurdo tras la primera guerra mundial–, el PKK, si bien no se declara «ni marxista ni antimarxista», juega un interesantisimo papel, no sólo de revalorización del apoyo mutuo y el cooperativismo en el Kurdistán norte (turco), sino también de influencia decisiva en la emergencia de un movimiento similar en el oeste (Rojava, en la parte Siria) que, desde el comienzo de la guerra siria, se justifica en sí mismo y asombra al mundo al erigirse como alternativa laica y humanista a la pinza de la barbarie wahhabita del Daesh y el régimen militar baazista sirio.

Por último, si volvemos a América Latina, encontraremos en la Cuba de nuestra época, un caso similar al del grupo yugoslavo Praxis que mencionábamos en la entrada anterior. Con el fin de la URSS, de quien dependía en gran medida la economía de la mayor de las Antillas, la vía cubana al leninismo quedaba muy dañada. Cuba atravesaba la década de 1990, sobre todo su primera mitad, como un «periodo especial» con enormes restricciones económicas y un clima progresivamente tenso y, mientras el régimen se mantenía a flote con cierto aperturismo económico,la emigración se volvía más y más evidente y el enfrentamiento de las autoridades con la oposición conservadora y el apoyo de EEUU y la UE a esta resonaban mientras tenían lugar los últimos fusilamientos hasta la fecha (2003).
Este cambio de contexto y el relevo de Fidel Castro al frente de la jefatura del gobierno y del Estado (interinamente desde 2006), pasado el clímax de aquellas tensiones, han acabado propiciando una mayor apertura que, si bien ha permitido una mayor penetración del capitalismo, también ha atenuado la represión a todos los niveles. Han podido surgir así proyectos públicos, no clandestinos, que, sin entrar en confrontación con el régimen, sí cuestionan su funcionamiento en diferentes grados y maneras: desde la Cátedra Haydée Santamaría o el grupo ecologista El Guardabosque hasta el Taller Libertario Alfredo López. Algunos de estos grupos, y otros, se coordinan desde 2009 en el Observatorio Crítico, donde quienes se consideran anarquistas, marxistas críticas, autogestionarias o inclasificables debaten desde la realidad cubana.

Nota final: esta serie de entradas pretende servir de primera aproximación general, introductoria, a un campo extenso. Está limitada por esta voluntad de concisión, así como por las limitaciones del autor (idiomáticas, falta de conocimientos más profundos, etc.), pero invita a quien le interese a profundizar en ellos a hacerlo: abundan las páginas web, libros, opúsculos y películas al respecto. Por su grado de detalle, recomendamos especialmente los que hablan de la Barcelona de las décadas de 1960 y 1970, como Arqueología de la autonomía obrera en Barcelona 1964-1973, de Felipe Pasajes (recogido por Espai en Blanc en el interesantísimo volumen Luchas autónomas en los años setenta), o El MIL: una historia política, de Sergi Rosés.

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