Neoliberalismo, autoritarismo y el auge de la extrema derecha

¿Cómo se alimenta y hacia dónde nos dirige la extrema derecha?

 

Resulta ya evidente que el crecimiento de la desigualdad en el mundo desarrollado a partir de los años ochenta, y más aún desde la crisis de 2008, ha creado descontento social y desestabilizado los regímenes políticos. Ya lo predijo Karl Polanyi: bajo la economía de mercado la libertad degenera “en una mera defensa de la libertad de empresa” que significa “la plena libertad para aquellos cuya renta, ocio y seguridad no necesitan aumentarse y apenas una miseria de libertad para el pueblo, que en vano puede intentar hacer uso de sus derechos democráticos para resguardarse del poder de los dueños de la propiedad”. Por eso la visión liberal utópica sólo puede sostenerse mediante la fuerza, la violencia y el autoritarismo. “El utopismo liberal o neoliberal está abocado, en opinión de Polanyi, a verse frustrado por el autoritarismo, o incluso por el fascismo absoluto”[i].

La respuesta ante el resquebrajamiento del consenso social ha sido a menudo un incremento de la coerción. En EEUU a partir de los años ochenta los gobiernos neoliberales iniciaron reformas penales de carácter cada vez más represivo que cuadriplicaron el número de reclusos entre 1980 y 2008, y junto con los efectos del racismo han llevado a que uno de cada doce varones afroamericanos de entre 25 y 54 años se encuentre en prisión. Los gobiernos de Francia y Reino Unido respondieron a sus revueltas urbanas de 2005 y 2011 respectivamente con un endurecimiento de la represión hacia los jóvenes de los barrios pobres y guetificados. El gobierno español reaccionó a las movilizaciones sociales a partir de 2011 con cuatro reformas del código penal -una de ellas la Ley Mordaza-. Más recientemente, el gobierno francés ha aprovechado los atentados islamistas para establecer un estado de excepción “temporal” que renueva cada tres meses, lo que supone una fuerte restricción de las libertades.

Éste es el contexto en el que toman fuerza las opciones políticas de extrema derecha en muchos países occidentales. Por un lado, aprovechan que el incremento de la desigualdad y el descontento social han desgastado notablemente a los partidos que se turnaban en el gobierno. Por otro lado, su discurso sobre la necesidad de imponer seguridad encaja bien con el sentido común securitario y nacionalista promovido por las autoridades en las últimas décadas. Por ejemplo, en Francia las posiciones islamófobas que exhibía el Frente Nacional en los años ochenta se fueron poco a poco extendiendo a todo el arco político, institucionalizándose como “consenso republicano” con la prohibición del velo en las escuelas públicas en 2003, la extensión de la prohibición a todos los funcionarios públicos, la prohibición del velo que cubre el rostro en 2010, las polémicas sobre las estudiantes que intentan llevar el velo en la universidad o en las escuelas privadas, o el intento de prohibición del burkini el verano pasado. En 2012 inició la escalada de atentados terroristas ejecutados por ciudadanos franceses islamistas que pretenden estar haciendo la “yihad”. En el ambiente de terror y creciente represión que siguió, Marine Le Pen ha podido vender más fácilmente las posiciones del Frente Nacional como “laicas” y “republicanas”. El partido que hace veinte años era visto como enemigo de la República se presenta hoy a sí mismo como el más eficaz valedor de “los valores republicanos” y de la seguridad de la patria. De modo similar, la extrema derecha británica del UKIP desarrolla en buena medida el populismo tory nacionalista de Margaret Thatcher, y su programa está a su vez siendo aplicado en buena parte por el gobierno de Theresa May[ii].

La experiencia estadounidense como indicador

Es difícil adivinar lo que deparan los gobiernos de extrema derecha, pero algo ya se puede conocer por la experiencia estadounidense. Contrariamente a lo que afirmó Zizek, las declaraciones racistas y misóginas de Trump no eran simplemente muestras de “mal gusto” discursivo que rompen la “corrección política”. Tanto durante su campaña como en los meses que lleva de presidencia han tenido ya efectos materiales muy evidentes, como la proliferación de agresiones neonazis o racistas contra personas afroamericanas, el incremento de influencia de los portales de noticias neonazis, o el incremento de amenazas y bullying en las escuelas contra alumnos hispanos por parte de sus compañeros de clase. El discurso de Trump no es meramente “vulgar” o “de mal gusto” de acuerdo con unos parámetros estéticos dados -como es fácil opinar desde la perspectiva de un varón blanco-, sino que tiene efectos muy considerables porque legitima prácticas sociales que refuerzan sistemas de dominación[iii]. Asimismo es un discurso que -como ocurrió con el fascismo de entreguerras- trata de dividir a la clase trabajadora para construir una solidaridad interclasista entre empresarios capitalistas multimillonarios como Trump, capas medias acomodadas -que fueron sus principales votantes- y un sector de las capas populares.

Otra característica de este discurso -que lo acerca al fascismo de entreguerras- es su apariencia antielitista. Dado que no pretende alterar la acumulación de riqueza por parte de la élite de millonarios de la que forma parte, el discurso antielitista de Trump se dirige contra las élites culturales. Así construye retóricamente una oposición entre un vago “establishment” en el que no se incluye y el pueblo llano. La posesión de capital cultural es un indicador probable de cercanía a las élites políticas y económicas, pero el significante es aquí confundido con el significado hasta reemplazarlo: el problema no son quienes concentran el poder económico y político sino quienes concentran capital cultural y son así de algún modo “privilegiados”. El desplazamiento del malestar de clase hacia los trabajadores de la industria cinematográfica y los medios de comunicación permite presentar a los empresarios multimillonarios -como Trump- como padres benévolos. Las fuerzas de extrema derecha en otros países siguen un procedimiento similar, que puede llevar en algunos casos incluso a procesamientos aislados de personas poderosas. Así por ejemplo en España el sindicato ultraderechista Manos Limpias se enfocó en la lucha contra personajes poderosos corruptos ante la opinión pública, al tiempo que practicaba la extorsión como modo de financiación interna.

La política de gestos simbólicos de Trump se puede encontrar también en su fetichización de la soberanía a través de su insistencia en la construcción de un “gran muro” en la frontera con México.  En el Reino Unido se ha analizado cómo las reivindicaciones de soberanía por la extrema derecha, que tanto contribuyeron al Brexit, parecen responden a una nostalgia por una ciudadanía que antes otorgaba derechos y que bajo el neoliberalismo se ha vaciado de su contenido económico y social. La extrema derecha añora la vieja ciudadanía, pero más que reivindicar los derechos sociales y económicos da vueltas alrededor de la propia noción de “ciudadanía que otorga derechos” (entitlement) considerándola un fin en sí mismo; para simbolizarla se dedican a una política de señalar a un «Otro» no perteneciente a la nación.

Trump se refiere obsesivamente a su muro porque lo utiliza como un símbolo de la protección de un “nosotros” frente a los “otros”, al igual que las deportaciones de indocumentados. Del mismo modo que los políticos de extrema derecha de Reino Unido o Francia, Trump centra su proyecto en alabar (en su lenguaje, “devolver la dignidad”) al “nosotros” frente a aquellos que constituyen una amenaza externa y/o interna. Aquí radica una diferencia crucial con proyectos progresistas a veces denominados “populistas”, que no intentan dividir discursivamente a la clase trabajadora. El desprecio por el principio liberal de tolerancia, acompañado de la exigencia de asimilación para las personas de orígenes étnicos diferentes, constituye una forma de disciplinar y “normalizar” a un sector amplio de las capas populares y se relaciona hasta cierto punto con el aumento de la represión interna. En el caso de Francia, por ejemplo, ha aportado una gran cantidad de trabajadoras entusiastas y dóciles al sector del telemárketing, que es casi el único donde todavía pueden encontrar trabajo las mujeres musulmanas con velo.

El discurso de Trump se ha acompañado ya de un conjunto de medidas políticas neoliberales, racistas y misóginas. Entre las medidas neoliberales destacan el intento por desmantelar el seguro social o el cierre de agencias gubernamentales que suponían límites al libre mercado, como la agencia de medioambiente. Entre las medidas racistas, la prohibición de entrada a los Estados Unidos de ciudadanos de varios países musulmanes en los que Trump no tiene intereses empresariales. Entre las medidas misóginas, las medidas tomadas para recortar la financiación del derecho al aborto. Supuestamente Trump busca disminuir el desempleo de las capas populares a través del proteccionismo arancelario -un impuesto al consumo que pagarán los consumidores estadounidenses de productos baratos made in China-, y mediante el abandono de tratados internacionales de libre comercio. Esto último es difícil que pueda tener efectos estadísticos sobre el desempleo porque no se acompañará de ninguna redistribución de riqueza en el seno de las empresas.

Las medidas más racistas y misóginas de Trump han despertado fuertes protestas entre un sector de la población estadounidense. Sin embargo, las medidas de proteccionismo económico o la prohibición de entrada a ciudadanos de varios países musulmanes también han generado la respuesta indignada de algunas grandes empresas que vean afectada su mano de obra, como Facebook, Google o TripAdvisor, entre otras. Se produce de este modo un conflicto entre distintos sectores del gran capital, que pueden buscar alianzas entre sectores de las capas medias y de las capas populares según líneas de fractura étnico-raciales.

Nuria Álvarez

Blog personal: https://latercarealidad.wordpress.com/

[i]     David Harvey, Breve historia del neoliberalismo, Ediciones Akal, Madrid, 2007, página 42. Se basa en Karl Polanyi, The Great Transformation, Beacon Press, Boston, 1954.

[ii]    Javier López Alós, “Más allá de UKIP: el populismo en el Reino Unido, 14/12/2016. Disponible en: http://ctxt.es/es/20161214/Politica/10015/Brexit-populismo-UKIP-Farage-Thatcher.htm

[iii]   Como ya explicó Bourdieu, los efectos performativos de un discurso se derivan fundamentalmente de la posición social del emisor de ese discurso.

Enlaces del mes: Mayo 2017

El mes de Mayo siempre augura un mes de muchísimas movilizaciones populares y obreras, comenzando ya desde las convocatorias del Primero de Mayo. Sin embargo, este mes ha tenido numerosas noticias de actualidad político-social en los diferentes terrorritorios del Estado español.

Tanto en Barcelona como en Madrid se han impulsado fructíferas movilizaciones sociales en torno a la temática contra la gentrificación. En Barcelona, por ejemplo, ha presentado un proyecto que se hace totalmente necesario para hacer frente a los alquileres abusivos, un sindicato de inquilinas/os. Además, el barrio de Vallcarca se ha puesto en pie de guerra para defender su centro urbano como un lugar habitable para sus vecinos/as, y para ello salieron a las calles a mediados de mayo en una manifestación bastante numerosa. Por otro lado, en Madrid a principios del mes tuvo también lugar una manifestación bajo el lema ‘Madrid no se vende’, que finalizó con la recuperación de un nuevo espacio para la autogestión y la confluencia de proyectos políticos, el Centro Social la Ingobernable. Igualmente relacionado con la autonomía de espacios liberados en los pueblos y barrios, en Catalunya tuvimos la excelente noticia de la suspensión indefinida del desalojo de Can Sanpere en Premià de Mar.

En el ámbito de los movimientos contra la represión y el fascismo también hemos tenido bastantes movilizaciones en este sentido. El 6 de mayo en Madrid numerosos colectivos a nivel estatal se manifestaban contra los montajes policiales. Tras la nueva ocupación de un espacio por la organización nazi Hogar Social Madrid, también hubo una importante respuesta antifascista ante este grupo que promueve la xenofobia y el racismo. Miles de personas exigieron en Gasteiz la puesta en libertad de los presos y presas vascas gravemente enfermas. El preso político Andrés Bódalo disfrutó de un permiso penitenciario de tres días tras 14 meses consecutivos de prisión, aún le queda bastante tiempo hasta cumplir los 3 años y medio a los que fue condenado. El mes finalizó con una movilización que no tenía precedentes posiblemente desde el año 2014, una convocatoria de las Marchas de la Dignidad, que inundaron Madrid con la llegada de miles de personas de todas partes del Estado español y sus territorios.

En el apartado laboral o sindical, ha sido bastante destacable la reactivación del conflicto de la Estiba debido a la aprobación de un Decreto Ley en el Congreso de Diputados que anuncia futuras movilizaciones. De hecho, los estibadores ha recibido numerosos apoyos internacionales y de solidaridad ante este ataque por parte del gobierno español.

A nivel internacional ha estado en la primera página la situación en Venezuela donde, más allá de la defensa o crítica al chavismo, la revuelta de ricos y burgueses amenaza al pueblo. Incluso amenaza con extenderse el conflicto también al Estado español y buscando una brecha social. En Grecia tuvo lugar una huelga general contra las medidas de austeridad del gobierno de Syriza, mientras tanto el pueblo heleno, lucha por construir alternativas al capitalismo de carácter autogestionario, pero también organizándose en los barrios pobres contra la venta de droga.

Para terminar, nos han llamado también la atención algunos textos para reflexionar sobre la necesidad de cuestionar y superar el sistema económico capitalista, o testimonios sobre los microrracismos en las aulas de los colegios e institutos. Muy ligado a esto último, pues actualmente son objeto de vejaciones racistas, también nos apetece compartiros para terminar estos enlaces del mes la génesis del movimiento de los manteros, ya en tiempos de la II República.

 

Carta a la juventud. Homenaje a Marcos Ana.

Ayer 24 de Noviembre falleció Marcos Ana, poeta y comunista, el preso que durante más años soportó la represión franquista. Desde Regeneración le rendimos un sincero homenaje compartiendo uno de sus poemas: una llamada a los jóvenes para que luchen por una sociedad libre. Que la tierra le sea leve.

Carta urgente a la juventud del mundo

Si la juventud quisiera
mi pena se acabaría,
y mis cadenas.

(Decid ¡basta!
Haced la prueba.)

Vuestros brazos son un bosque
que llena toda la tierra;
si enarboláis vuestras manos
el cielo cubrís con ellas.
¿Qué tiranos, qué cerrojos,
qué murallones, qué puertas
no vencieran vuestras voces
en un alud de protesta?

(Todos los tiranos tienen
sus pedestales de arena,
de sangre rota, y de barro
babilónico sus piernas.)

Pronunciad una palabra,
decid una sola letra,
moved tan solo los labios
a la vez y la marea
juvenil atronaría
como un mar cuando se encrespa.

Pero, ¿quién soy yo, qué barco
de dolor, qué espuma vieja,
qué aire sin luz en el viento
acerco a vuestras riberas?

Como campanario de oro
vuestros corazones sueñan.
La juventud es la hora
del amor, su primavera.
¿Por qué mover vuestras ramas
alegres con mi tristeza?
¿No es mejor que yo me coma
mi pan solo en las tinieblas;
que mis pies cuenten las losas
veinte años más, mientras sueñan
mis alas entre las nubes
de un cielo roto en mis rejas?

Pero la vida -mi vida-
me está clamando en las venas;
abrasa loca las palmas
de mis manos; lanzaderas
clava y desclava en mi frente
y el pensamiento me quema.

Ved nuestros tonos. Ya somos
como terribles cortezas;
claustrales rostros, salobres
ojos que buscan a tientas
-sedientos de luz y sol-
una grieta entre las piedras.

No sabéis lo que es vivir
muriéndose a vida llena;
grises, sobre grises patios,
sin más luz que una bandera
de amor…

Ni lo sepáis nunca…
Más si queréis que esta lepra
jamás os alcance el pecho,
no dejéis «mi muerte» quieta.
No dejadme, no dejadnos
con nuestras sienes abiertas
y en un cerrojo sangrante
crucificada la lengua.

Levad vuestros pechos. ¡Pronto!
( Es bueno que esta gangrena
os revuelva las entrañas.)
¡Echad abajo mi celda!
Abrid mi ataúd; que el mundo
en pie de asombro nos vea
indomables, pero heridos,
sepultos bajo la tierra.
¡Que no queden en silencio
mis cadenas!

Peligro: Infiltración de la extrema derecha en el movimiento animalista

Cuando hablamos de “Animalismo”, por regla general nos referimos a menudo a una corriente de pensamiento, más que a una corriente política. En las últimas décadas el movimiento animalista se ha tenido que dotar de instrumentos políticos orgánicos, supongo que debido a una reflexión bastante lógica, puesto que si el pensamiento animalista concede a los animales la condición de sujeto de derecho y no una mera propiedad del ser humano, estas reclamaciones (pensaron) van a ser más eficaces en forma de movimiento político y no una mera corriente filosófica.

A pesar de todo esto, existen movimientos políticos animalistas que declaran su apoliticismo y tienden a dejar pasar a sus entornos a cualquier persona que, simple y llanamente, defienda los derechos de los animales. Esto ha dado paso a núcleos de extrema derecha, es más, aunque por ahora de ínfima repercusión, se sabe que incluso existen organizaciones de extrema derecha de perfil animalista, los tenemos en ejemplos como el grupo PECTA (Patriotas Españoles Contra la Tortura Animal) y sus panfletos con simbología nacional-socialista, o bien DANR (Defensa Animal Nacional Revolucionaria) que, aunque no nacional-socialistas, ellos mismos se autodenominan “Cristianos Tradicionalistas” y además sus vínculos con organizaciones como Nueva Derecha o Resistencia Cristiana están más que probados. Estos son solo dos ejemplos en el Estado Español, hay más (tal y como denuncia la Asamblea Antiespecista de Madrid), y en el mosaico europeo alcanza grados preocupantes.

Ejemplo muy llamativo de esto es la expulsión del grupo (de izquierda libertaria) animalista francés Panthères Enragées del International Animal Rights Gathering 2013, celebrado en Bélgica, por promover el boicot de la proyección cinematográfica “ALF: La Película”. Debe mencionarse aquí que dicha película cuenta con el inestimable apoyo de la fundación de Briggite Bardotte, que para quien no lo sepa, ha sido condenada por diversos delitos de odio racial y homofobia, además de ser una públicamente auto reconocida partidaria de Marie Lepen.

Ejemplos idénticos se dan en Italia y en el Reino Unido, en éste último lugar, donde por cierto el conservadurismo y la extrema derecha va tomando gran auge a raíz de la crisis de los refugiados, los elementos ultras en expansión buscan todo tipo de huecos en donde hacerse una plataforma. Este análisis conllevaría un artículo propio, por la enorme cantidad de latitudes en la que se ve contagiada la sociedad británica, acabaremos en esta ocasión por mencionar simplemente que, como es lógico, el movimiento animalista no ha sido ninguna excepción.

Aunque ciertamente, como hemos visto al menos en lo que al Estado Español respecta, son grupos de ínfima implantación, estuvieron presentes entre las multitudes en el caso del perro Excalibur en el 2014 y esto nos ofrece el claro indicio de la infiltración entre movimientos (a menudo considerados populares) animalistas y como mínimo en sus protestas sociales. Salten las alarmas.

Mencionados estos pocos datos, y haciendo un punto y aparte de siglas sino más bien centrándose, a modo de orientación, en un sentido más genérico acerca de la participación de determinados elementos ideológicos dentro del movimiento animalista, me parece que debemos hacer un parón y elaborar una profunda reflexión, en lo político y en lo ético, sobre esta realidad y sus peligros.

Desde el punto de vista político ¿qué desea esta gente?

El capitalismo salvaje es el mayor enemigo de los animales, aquel sistema que cría en cautividad incontables especies, las ceba o incluso adultera, sometiéndolas a la tortura de las conexiones permanentes de sus máquinas, producciones en cadena y finalmente ejecución… aprovechar hasta sus pezuñas para realizar gominolas infantiles. Aquel capitalismo salvaje cuya calidad de compra-venta exige matar a golpes a un pobre animal para obtener una piel adecuada, que experimenta con crueles métodos sobre indefensas criaturas ¡No para salvar vidas humanas! Sino para el diseño de maquillaje, cremas y productos para el cabello al servicio de la pérfida belleza burguesa

¿Cómo puede ser la derecha, y aún mas la ultraderecha, defensora de los animales cuando su existencia y su supervivencia la exige mantener y defender el mismo sistema socio-económico que, precisamente, niega la condición de sujeto de derecho para los animales por ir frontalmente en contra de los intereses de su economía?

No pueden existir derechos plenos para los animales dentro del capitalismo, ni tan si quiera nosotros los seres humanos tenemos esos derechos cuando el azar nos sitúa nativos de África o de Oriente Próximo, de hecho en muchos sentidos ni tan si quiera en Occidente ¿acaso podemos concebir un capitalismo respetuoso con los animales, cuando ni con su propia especie lo es?

Seguramente sea mucho mayor el insulto y el “pecado” de la ultraderecha “animalista”, a propósito de su intento de lavado de cara y su infiltración en sectores masivos despolitizados con intención de captación y propaganda. De forma muy parecida a cuando compran cerebros en Grecia, por apenas unas pocas bolsas de comida entre las familias más desgraciadas, a cambio de escuchar horas de discursos racistas y xenófobos y, por supuesto, un sufragio a su favor.

Habrá movimientos que pudiesen discutir esto, reafirmándose “anticapitalistas” a la vez que desvelándonos su situación tercerposicionista. Esta posición que llama, desde el ultra-nacionalismo y el populismo, a los valores tradicionales. Sin embargo me temo que la experiencia histórica ya nos habla con cierta profundidad sobre el Tercerposicionismo en Europa.

En cuanto al factor ético ¿en donde debemos tener los límites?

Personas que, dicen ser tradicionalistas cristianas, niegan el derecho de la mujer sobre su propio cuerpo ¿vamos a defender junto a ellos la integridad de un animal? Aquellos que niegan los derechos de los homosexuales, propagan el odio racial ¿compartiremos espacios comunes creyendo hacer un bien?

Esto es lo que esos movimientos “apolíticos” animalistas deben de reflexionar con mucha atención. Una cosa es no dividir a la sociedad consciente de la problemática del maltrato animal a causa de factores secundarios, y otra muy diferente es pensar que la ultraderecha y todas sus consecuencias son uno de esos factores secundarios. El Fascismo, bajo cualquier nomenclatura, tiene un alcance mayor que este aspecto de las innumerables problemáticas que vive nuestra sociedad. Otorgarles capacidad de protagonismo en una, es arriesgarse a alcanzar cotas de mayores plataformas en realidades ajenas a la inmediatamente animalista que nos llama, en esta ocasión. Será en ese momento cuando lo lamentemos.

Otra reflexión merece darse en los núcleos militantes, en los que urge mayor proyección en el asunto animal y una militancia más arrojada, formada y consciente en estos aspectos, priorizando más la protección de estas criaturas partiendo del entendimiento que, como seres sintientes, son también dramáticas víctimas del capital, probablemente a menudo más de lo que nosotros lo somos. Como seres pensantes y racionales, la naturaleza nos ha otorgado la responsabilidad y la obligación de defenderlos, porque lógicamente ellos no poseen nuestros medios. Sin embargo, sin olvidar nunca el análisis político de su situación y la pedagogía social necesaria que indique a la sociedad que este tumor, lejos de estar centrado en “malas personas”, está centrado en un sistema inhumano, sanguinario y explotador que, desde luego, ni la derecha ni la ultraderecha (si acaso hubiese diferencia radical) puede combatir debido a su naturaleza endémicamente capitalista.
Son muchas compañeras y compañeros los que están involucrados en movimientos animalistas, para esas individualidades también deseo arrojar una reflexión añadida: con el fascismo no se comparte espacio, al fascismo se le detecta y se le combate.

Todo el mundo puede decir cosas bien parecidas, que muchos compañeros han dicho alguna vez, recordemos aquel “El mundo del futuro será vegetariano” de Adolf Hitler, pero los compañeros y compañeras que ven una alternativa en un futuro vegetariano no comparten la ideología y mucho menos la estrategia del genocida alemán. En los hechos y en la naturaleza pragmática y programática radica una lectura real de lo que esconden frases grandilocuentes o propósitos aparentes. No hay que olvidarlo.

La ideología sí importa.

Enlaces del mes: Febrero y Marzo

Febrero

Pablo Molano nos abandonó el pasado mes de febrero, era un destacado activista social del barrio de Poble Sec, en Barcelona. Los barrios alegres y combativos de Barcelona quisieron rendirle un homenaje que superó todas las expectativas de participación y emocionalidad que se pudieran esperar. Miles de personas se manifestaron por aquellos lugares clave de la ciudad en los que Pablo había dejado su huella humana y activista. Una demostración de autoorganización y solidaridad edificada desde abajo.

Reivindicación de la mujer en el mundo científico. En un espacio académico abusivamente copado por los hombres, las mujeres han sido invisibilizadas a lo largo de la historia en las disciplinas científicas. Homenaje a Mileva Maric, destacada física y química de inicios del siglo XX.

Reflexión a partir del juicio que se celebró contra Rita Maestre en el mes de febrero, y por el que ha sido condenada a una multa de algo más de 4 mil euros posteriormente. Los medios de comunicación tienen el poder de focalizar la atención en aquello que consideran noticiable según las reglas marcadas por quienes deciden las líneas ideológicas de los medios, mientras que invisibilizan otras actuaciones de la clase obrera. Además, muchos seguidores de Podemos caen en contradicciones al guiarse por la vía de las reformas y la estrechez del cambio dentro del propio sistema capitalista.

Paradójicamente, encontramos en un medio anclado en la derecha conservadora una crítica que puede leerse entre líneas desde una perspectiva de clase; una crítica que desde otros medios izquierdistas no encontraríamos, pues el centro de la misma es la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, cuando en el pasado mes de febrero tomó una posición beligerante contra los y las trabajadoras en huelga del Metro de Barcelona. Una alcaldesa de los llamados «gobiernos del cambio» utiliza las mismas recetas políticas a las que estamos acostumbrados a sufrir la clase trabajadora.

Marzo

Lamentablemente el fascismo callejero ha vuelto a actuar en Madrid, esta vez fue en la localidad de San Sebastián de los Reyes, donde dos compañeros antifascistas fueron brutalmente apuñalados. La respuesta de los movimientos populares de Sanse y Alcobendas no se hizo esperar. En este enlace tenemos la crónica de la manifestación que recorrió las calles de ambos pueblos en respuesta a la impunidad de estas agresiones.

El pasado 16 de marzo tuvo lugar una huelga general estudiantil en Euskal Herria, donde el movimiento de estudiantes asamblearios demostró la buena salud de la que goza este en el territorio de Euskal Herria. Las manifestaciones de Gasteiz e Iruñea acabaron con violentas cargas policiales que provocó heridos y heridas, y al menos 11 detenidas que fueron puestas en libertad al día siguiente.

Mónica y Francisco son dos activistas anarquistas de origen chileno, que fueron detenidos en Barcelona hace más de dos años y acusados de colocar el artefacto explosivo en la Basílica del Pilar en 2013. Este pasado mes de marzo tuvo lugar el juicio contra ellos, en el que se les pedía 44 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista según las fuentes policiales y judiciales. Ellos negaron los hechos y defendieron que es completamente contrario a las ideas libertarias poner bombas y causar daños a las personas.

Artículo visto en Público, elaborado por el militar Luis Gonzalo Segura, acerca de las verdaderas razones que tiene Occidente en alimentar financieramente al Estado Islámico, y cómo cada vez que se produce un atentado en suelo europeo, las empresas de armas del mundo se disparan económicamente en las bolsas. También analiza el papel de los medios de comunicación en hacernos creer que se trata de una guerra de civilizaciones, cuando en realidad es imperialismo.

Invitamos a la lectura de este folleto descargable, un texto que ha publicado el periódico anarquista La Boina, y que pretende llegar a la raíz de las necesidades humanas, la libertad y los límites que nos imponen a la misma. Saber identificar cuál es nuestro potencial para alcanzar esa libertad y cuáles pueden ser nuestras herramientas, con un análisis sencilo de la realidad que nos rodea, empezando por la naturaleza y nosotras mismas.

Fútbol, fascismo y culturalidad

El caso del asesinato de Jimmy.

Se ha cumplido un año de que el aficionado del club Deportivo de la Coruña, conocido como Jimmy, fuera asesinado por el Frente Atlético a orillas del río Manzanares, después de que le propinaran una paliza y lo arrojaran al propio río. Inmediatamente la maquinaria de los mass-media se puso en funcionamiento, inventando hechos cuyo beneficio social favorece al espíritu acrítico que quieren inculcarnos.

En las televisiones y la prensa comenzaron a afirmar con total seguridad, que había sido una pelea concertada por ambas hinchadas futbolísticas, que no pudo ser evitada por la policía y que son cosas de la violencia en el fútbol, además de situar al chico asesinado en la posición de un ultra radical, haciendo desaparecer el análisis social y político profundo que habría que aplicarle correctamente a este hecho. Un año más tarde, muchas de estas afirmaciones se demostraron que fueron mentira, pero no han sido aclaradas ni rectificadas, por lo que esa ha sido la información que quedó retenida en la cabeza de la mayoría de las personas.

Si confiamos en los medios de comunicación, nos harán creer que las víctimas son los culpables. Hay que llamar a las cosas por su nombre, y lo sucedido hace un año fue una agresión fascista que se llevó por delante la vida de un muchacho y seguidor de fútbol. El fútbol como deporte y elemento cultural tiene una vertiente de incidencia sobre la sociedad, nos guste o no ese deporte es una realidad innegable. El fútbol debería servir para exportar valores antirracistas y antifascistas, y servir de cohesión en torno a valores humanos, solidarios y de apoyo mutuo frente a las injusticias. Labor con fuerte contenido social y de barrio que pretenden realizar grupos como Bukaneros, Riazor Blues, Biris, Celtarras, Herri Norte, etc.

Sin embargo, muchos grupúsculos nazis de la sociedad aprovechan, por el contrario, el fútbol y la condescendencia de los clubes y la policía para difundir un ideario autoritario, racista y nacionalista. Introduciendo en ese marco sus agresiones de índole fascista, que son presentados a la sociedad por estos mass-media como reyertas ocasionales y que nada tienen que ver con un problema social como es el auge del fascismo y su terrorismo. En esta vida nuestras decisiones son importantes y somos granitos de arena, podemos decidir actuar en pos de construir una organización y una lucha con valores alternativos a este sistema social, o podemos apoyar al capitalismo con nuestro silencio, y a su brazo armado de carácter fascista.

Un concepto como ultra de la izquierda no es un término aséptico, lleva una carga ideológica evidente pues ha sido elaborado por la propia prensa burguesa. No creo que sufrir una agresión nazi organizada, y permitida por la policía, haga a nadie responsable de su propia muerte, pero al fascismo en este país se le justifica hasta límites insospechados siempre. Ante esos valores antifascistas y solidarios en el fútbol que tratan de transmitir algunos grupos e hinchadas, les convierte en grupos ultras a ojos del capitalismo que combaten.

Una enseñanza de los principios antifascistas y antirracistas, es que frente al nazismo, la unión hace la fuerza y el apoyo entre compañeros es fundamental. Evidentemente entre aficiones de izquierdas existen buenas relaciones, son grupos que pretenden denunciar públicamente el racismo y luchar contra el fascismo en el fútbol. Por lo tanto si sufren agresiones de esa índole, es completamente legítimo para plantar cara a ese autoritarismo con la unión entre antifascistas. No se trata de violencia en el fútbol, se trata de autodefensa y acción directa contra una ideología criminal. La violencia en el fútbol está presente de otras muchas maneras completamente normalizadas, consecuencia de permitir una competitividad agresiva y antideportiva en el mismo.

El fútbol moviliza una cultura social con grandes potenciales.

Mezclar política y deporte puede ser intentar inculcar a través del fútbol valores como solidaridad, antirracismo, unión frente a injusticias. El fútbol es un deporte de masas que no puede ser entendido como un elemento ajeno a la cultura social, por lo tanto esa acción política sobre el fútbol no solo me parece positiva, sino necesaria. Por otro lado, y cosa muy distinta es aprovechar el fútbol como excusa para difundir un ideario nazi. Las perspectivas y maneras de actuar de ambas posturas frente al fútbol me parecen completamente antagonistas, en ningún caso comparables. A la vista han quedado los intereses económicos y mafia que ha tenido montada durante años Ultras Sur con el club Real Madrid, mientras otros en el barrio de Vallekas se dedican a ayudar a personas desahuciadas de sus casas. Los valores humanos son evidentemente distintos, y me reitero en lo anterior, si no se vierten actitudes políticas humanas en el fútbol, por mucho que se quiera evitar mezclar política y fútbol, el fascismo lo instrumentaliza y lo utiliza como medio para cometer agresiones.

Los comportamientos inducidos por los clubes, federaciones y personalidades futbolísticas son inútiles, puesto que dependen de unos intereses económicos y de poder. Es parte del entramado fútbol-mafia que muchas personas conocemos, pero también existe un fútbol entendido de manera popular, activa y en el que podemos ser partícipes. El surgimiento por lo tanto de seguidores que se agrupen en torno a un equipo de fútbol y unos valores conscientemente sociales, no implica actitud fanática o ultra, sino todo lo contrario, la difusión cultural de unos principios humanos y solidarios a través de un evento tan masivo como el fútbol, y la incisión en barrios para generar unidad y tejido social comunitario en torno al deporte.

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