Enlaces del mes: Enero 2015

En el número de enero del periódico CNT pudimos leer la siguiente entrevista al proceso Embat. «[El anarquismo] es un movimiento profundamente atomizado, […] aún estamos en una fase de colectivos y no de organizaciones. Es decir, que la gente que se considera libertaria ha pasado de estar desorganizada u organizada por afinidades personales (y no en base a posturas políticas) a militar en pequeños colectivos de ámbito local. […] Apenas hay ámbitos de trabajo más generales, como por ejemplo, cómo dar una respuesta libertaria al TTPI, cómo intervenir en el tema de la vivienda, qué propuesta como movimiento tenemos ante la sanidad, las pensiones, la enseñanza, el paro, etc. Cosas que nos afectan a todas y que las respuestas que damos son fragmentadas y a veces incluso contradictorias.»

Antonio Turiel hace una recapitulación en su blog sobre la situación de las reservas y el mercado de petroleo a nivel mundial. Muy interesante por cómo argumenta que este será el año en que alcancemos el pico de producción de hidrocarburos líquidos en volumen. Un buen repaso para lanzarse a abordar la cuestión de cómo (o, incluso, de si es posible ya) construir un mundo más libre y ecológico, que reduzca sus necesidades energéticas. Interesante complementar la lectura con este texto de la revista Argelaga, también sobre la situación energética, con una lectura más política y haciendo referencia a las posibilidades de aumento de la conflictividad social derivadas del futuro (ya presente) que se dibuja.

Dos artículos en la Marea, este primero, y este después, sobre los desastres en la gestión de la Sanidad pública madrileña, que la llevan al colapso. Siendo la sanidad un servicio tan esencial en manos de una gestión tan corrupta, injusta y demoledora, creo que debería despertar la necesidad de un programa libertario. Que deberíamos organizarnos para conseguir una gestión más democrática y más directa por parte de los usuarios y trabajadores del sector.

Sobre la xenofobia y el ataque a Charlie Hebdo, considero interesante la reflexión que realizan en Anarkismo.net. Pues bien, yo no soy Charlie. No me identifico con la representación degradante y “caricaturesca” que hace del mundo islámico, en plena época de la llamada “Guerra contra el Terrorismo”, con toda la carga racista y colonialista que esto conlleva. Europa se consume en una espiral de odio xenófobo, de islamofobia, de anti-semitismo (los palestinos son semitas, de hecho) y este ambiente se hace cada vez más irrespirable. Los musulmanes ya son los judíos en la Europa del siglo XXI, y los partidos neo-nazis se están haciendo nuevamente respetables 80 años después gracias a este repugnante sentimiento. Por todo esto, pese a la repulsión que me causan los ataques de París, Je ne suis pas Charlie.

Reconstruir la acción colectiva. Una aportación reflexiva del colectivo Equilibrismos al respecto del momento histórico y las posibilidades del anticapitalismo revolucionario, sobre la (re)construcción de espacios de socialización política («sólo donde hay una cultura política mínima se pueden proponer cuestiones que pongan sobre la mesa críticas radicales del capitalismo») y sobre las posibilidades de intervención no institucional, sobre lo que se extienden más en la segunda parte del artículo.

En Píkara nos hablan del compromiso feminista dentro de las comunidades zapatistas y la necesidad de descolonizar el feminismo poniendo a dialogar a las mujeres de diferentes contextos.

Rafael Cid habla en Red Libertaria sobre los tejemanejes de Podemos de cara a las elecciones en Andalucía, que bien pudieron dirimirse en las conversaciones mantenidas con miembros destacados de eso que llaman la casta como Zapatero o José Bono. A esta crítica se le unen otras muy certeras, como las que hace Carlos Taibo también desde el periódico CNT, «esa cercanía a las instituciones y ese desdén por la movilización y por la lucha acaso se deben a que Podemos considera los movimientos sociales como meros resortes al servicio de un proyecto que dicta una vanguardia omnisciente, en un escenario que no puede estar más alejado del retratado por la palabra autogestión«.

Finalmente, leemos sobre el Magonismo, una corriente indígeno-libertaria mexicana, en Reflexiones desde Anarres. Este movimiento que compartía con esta web el nombre de su periódico impulsor: Regeneración.

Hasta aquí los enlaces de este mes. Te animamos a comentar para completar con más propuestas, o incluso a reflexionar sobre los que hemos escogido.

El pan de cada día

Vivimos en una sociedad donde las hambrunas ya no son causadas por las malas cosechas, sino por la miseria que genera el sistema capitalista al priorizar el beneficio privado incluso sobre las necesidades básicas. Así es como se tiran miles de toneladas de comida mientras muchos millones de personas se mueren de hambre. Desde el triunfo de las revoluciones burguesas y la sustitución del feudalismo por el capitalismo, la obtención del pan de cada día ha cambiado desde entonces. Actualmente, ya no es porque sea escaso sino porque, pese al aumento de la producción, el pan tiene un precio por el que hay que pagar y para la mayoría de la gente, la principal fuente de ingresos es el trabajo asalariado. Ahora con la crisis y la reestructuración capitalista, cada vez más personas se ven con mayores dificultades a la hora de conseguir saciar el hambre y, es necesario preguntarnos en estos momentos si nuestras propuestas revolucionarias serán capaces de satisfacer las necesidades más básicas, tanto actualmente como durante una situación revolucionaria y postrevolucionaria. Incluso ya no es solo el pan de cada día, sino también los problemas del acceso a la vivienda, a la energía, al agua, a la sanidad o a la educación.

Las circunstancias materiales son un condicionante muy grande en nuestras vidas y hace que muchas veces nos lleve a contradecirnos con nuestras ideas. Pero sean cual sean las ideas que tengamos, necesitamos alimentarnos, beber agua, vestirnos y cobijarnos para seguir vivas. Esto directamente nos obligaría a jugar nuestro papel en la sociedad para poder sobrevivir y cubrir dichas necesidades. Sí, también tenemos que pelear por nuestro pan día a día, sobre todo cuando nos vemos obligadas a trabajar porque existen muy pocas alternativas al trabajo asalariado, a no ser que sea emprendiendo un negocio y teniendo asalariadas o trabajar en una cooperativa integral. La realidad material no es ajena a nosotras, estamos dentro de ella y si queremos cambiarla, antes tenemos que mantenernos con vida.

Lo inmediato también es un campo de batalla donde podemos encontrar enemigos y amigos. Por tener ideas no significa que seamos inmortales. También enfermaremos o tendremos accidentes, algunos y algunas tendrán descendencia y tendrán que meterlos en la escuela, seguramente tendremos que ganarnos la vida trabajando por cuenta ajena o autoexplotadas siendo trabajadoras por cuenta propia, nos veremos obligadas a desplazarnos en la ciudad o a otro lugar, necesitaremos cobijo, ingresos, etc… Estos aspectos cotidianos pueden llegar a ser verdaderos problemas cuando hay en juego intereses mercantiles que choquen con nuestros intereses. Si lo que hacemos es criticar lo reformistas que son las luchas inmediatas y nos desentendemos de las mismas, estaremos sirviendo en bandeja a las ofensivas neoliberales que pretenden mercantilizar aún más nuestras vidas.

Pero todos estos problemas no se solucionan a base de ideología, de hecho, las ideas no llenan estómagos, al contrario, son los estómagos llenos, la dificultad que requiere y la conciencia sobre ello, los que alimentan los ideales. No estoy hablando de lujos, sino de las necesidades básicas satisfechas. Se está muy cómodo sentado en el sofá disfrutando del privilegio de tenerlo todo hecho diciendo qué lucha es reformista y qué no. Y es así como algunas personas que se declaran revolucionarias menosprecian, por ejemplo, las luchas en defensa de la Sanidad pública, que al parecer, les importan bien poco que se despida personal sanitario, se precaricen sus condiciones, se externalicen algunos servicios, aumenten las listas de espera, cierren quirófanos, camas y plantas, que mueran personas a causa de enfermedades curables… y todo ello para que la Sanidad privada haga negocio donde quienes puedan pagársela no tienen listas de espera ni ningún tipo de incidencias. Tampoco nos olvidamos de la defensa de la Educación, el cual estamos viendo que nos suben tasas, que las aulas se masifican, que las empresas cada vez estén metiendo más la mano… para poner la Educación al servicio de los mercados y reservada a los hijos e hijas de la burguesía mientras los hijos e hijas de clase trabajadora tendrán trabas económicas a la hora de acceder a una educación mejor.  Y no solo esto, también sufriremos el paro y la precariedad laboral fruto de los atropellos de las sucesivas reformas laborales con la complicidad de los sindicatos del régimen. Podría seguir alargando la lista, como la defensa del transporte público, el agua, los barrios, etc… pero el denominador común de todos los problemas cotidianos sigue siendo el capitalismo y el Estado. No obstante, las revoluciones no se producen por arte de magia ni surgen por espontáneos que se aventuraron hacia las montañas a montar sus propias comunas, sino por la continuidad en los conflictos de clase, en mantener una tensión constante contra el sistema dominante articulando siempre respuestas populares. En otras palabras, creando alternativas de confrontación que permitan reconstruir el tejido social perdido, uniendo las luchas sectoriales y acentuando la lucha de clases.

Sabemos que desde la caída de Lehman Brothers el capitalismo occidental entró en una fase de reestructuración que consiste en el progresivo desmantelamiento del Estado del bienestar de la postguerra, y que ya no habrá vuelta atrás. Por eso hay que plantear una salida hacia delante por la vía de la escalada de la conflictividad social en todos los ámbitos y poniendo sobre la mesa el componente de clase en las luchas. Ya no estamos como en los ’90, ni en el siglo de oro de las revoluciones obreras y populares. Estamos entrando en una nueva fase del neoliberalismo y tenemos que levantar cabeza para conquistar el pan de hoy y garantizarlo en el mañana.

Enlaces del mes: Diciembre 2014

Un artículo sobre el asesinato de un seguidor del Deportivo de la Coruña perpetrado por un fascista, al respecto de su tratamiento en los medios como una pelea de ultras: «No son iguales los fascistas, racistas y xenofobos que persiguen, amedrentan y apalean inmigrantes, activistas o personas con identidades culturales o nacionales distintas, que jóvenes y aficionados al fútbol comprometidos con sus barrios y comunidades que en muchas ocasiones tienen que enfrentarse a los ataques directos de las bandas fascistas como ocurrió en el Manzanares el domingo pasado. Una sociedad que no discrimina entre fascismo y antifascismo es una sociedad que puede albergar monstruos autoritarios en su seno y desarrollar tendencias políticas neonazis como Amanecer Dorado en Grecia.»

Carlos Taibo hace un llamamiento a la construcción de una organización libertaria, que revierta la dinámica desmovilizadora, que barra las miserias heredadas y permita una intervención realmente transformadora de la realidad social. Esa intervención partirá de la defensa de los espacios de autogestión y el impulso a los ateneos libertarios, anarcosindicatos y demás instancias libertarias organizadas.

Este artículo nos recuerda a Pippi Calzaslargas, icono infantil que se reía de la propiedad privada y las leyes. Todo un ejemplo de autonomía, feminismo y anticapitalismo para una generación.

Un debate en torno a la participación institucional, desde tres visiones libertarias contrapuestas. ¿Es favorable un escenario municipalista para la aportación ideológica y programática de los libertarios? ¿Merece la pena embarcarse en un proyecto de este tipo? ¿Debemos los libertarios permanecer aislados de las dinámicas de organización política? Ante la irrupción de Podemos y el nuevo municipalismo, los libertarios tienen tres opciones: el enfrentamiento, el diálogo y la participación. ¿Qué hacer?

Para el antropólogo anarquista David Graeber lo que está sucediendo en Rojava (Kurdistán) es una verdadera Revolución. Podemos leer en esta entrevista sus palabras gracias a la traducción de alasbarricadas: «Ahí está el autogobierno democrático que tiene todas las formas y atavíos de un estado –parlamento, ministerios, etc.– pero que fue creado para estar cuidadosamente separada de los medios de poder coercitivo. También tienes el TEV-DEM (Movimiento de la Sociedad Democrática), instituciones de democracia directa de-abajo-a-arriba. En última instancia –y esto es clave– las fuerzas de seguridad son responsables ante las estructuras de-abajo-a-arriba y no ante las de-arriba-a-abajo. Uno de los primeros lugares que visitamos fue una academia de policía (Asayiş). Todos tienen que realizar cursos sobre resolución no violenta de conflictos y teoría feminista antes de que se les permita tocar un arma. Los co-directores nos explicaron que su objetivo final es dar a todos los habitantes del país seis semanas de entrenamiento policial, con lo que podrían eliminar la policía en última instancia.» Sobre la falta de apoyo de algunos anarquistas sentencia: Creo que mucha gente en la izquierda internacional, incluyendo a la izquierda anarquista, en realidad no quiere ganar. No se pueden imaginar que pueda darse realmente una revolución y secretamente, ni siquiera la quieren, ya que significaría compartir su club guay con la gente común; ya no serían especiales. Así que de algún modo es bastante útil para distinguir a los verdaderos revolucionarios de los farsantes. Pero los verdaderos revolucionarios se han mantenido firmes.

Sobre los límites del petróleo, el cambio climático y la construcción de alternativas en transición nos hablaban este mes pasado en el periódico anarquista Todo Por Hacer.

En el mes del acuerdo entre Cuba y EEUU, leemos sobre el reencuentro entre Estados capitalistas de distinto signo en La Haine: «Hay que ver lo que sucede con las dinámicas emergentes, resistencias y construcción de formas de vida comunitaria del Buen vivir en general en todo el continente. Las izquierdas saludarán alborozadas el fin del bloqueo, pues están muy necesitadas de referentes e imágenes para disputar ideológica y propagandísticamente los espacios de poder con las derechas, aunque sin tocar el capitalismo como acumulación, pues es de allí que todos sacan dinero para el clientelismo […]La lucha ambiental y de defensa de la naturaleza y la vida serán pisoteados por el incremento del extractivismo, los monocultivos y las edificaciones urbanas, lo que llevará al aumento de las dinámicas de resistencia, en tanto ya es fácil percibir que muchas de esas dinámicas transitan de la lucha a las formas de autoorganización para instalar nuevas relaciones sociales que poco a poco van configurando un mundo nuevo reconstruido desde abajo y por territorios o localidades donde las formas de vida en común van siendo la tónica, a diferencia de las formas de vida de individualidades separadas articuladas por el poder, por los partidos y las ideologías.»

En Faktoria Lila nos hablan sobre el empoderamiento resultante de conocer y realizar los deseos propios: ¿No sería mejor probar a ver qué tal se vive decidiendo, cómo sienta decir “no, eso no me gusta”, “prefiero esto”? Y ver cómo es plantar, en tu territorio, tus propios deseos.

Un análisis, en forma de entrevista, sobre el fantasma de la recuperación económica griega y el posible ascenso al poder de la coalición Syriza.

Enlaces del mes: Noviembre 2014

El fiscal del caso del asesinato de Michael Brown en Ferguson comunicaba el pasado día 25 la decisión de no presentar cargos contra el policía asesino. Poco después del anuncio se desataban fuertes protestas. Podemos consultar aquí un seguimiento de las mismas.

Cronología de sucesos a raíz de la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero, México. Las protestas continúan y se extienden por todo el mundo.

Nos gobierna Nicolás, caso paradigmático de un gobierno corrupto, capitalista y sin ninguna vergüenza. Un paseo por las cloacas del poder del Estado.

La noticia de la aprobación de la ley de nacionalidad judía en Israel, que margina aún más a la minoría árabe y ratifica el caracter racista y ultrarreligioso del estado israelí.

Se constituye en Roybon, Francia, la nueva Zona a Defender (ZAD): «Fue una concentración habida el pasado 16 de noviembre contra el avance de los trabajos de la construcción del proyecto Center Parcs de Roybon, en Los Chambarans, por la empresa Pierre and Vacances. Aparte de comportar la privatización de un espacio público, la tala del bosque implicaría la degradación de un humedal de la cuenca del Ródano y, en consecuencia, la destrucción de su fauna y flora, como lo expone el informe oficial de la comisión sobre la ley del agua. Detrás del proyecto están intereses económicos (principalmente inmobiliarios y financieros) e intereses políticos departamentales que buscan reforzar su poder.»

Colectivos anarquistas protestan contra la instrumentalización de Puig Antich. En el video de promoción del referendum del 9N se utilizó una fotografía del militante del MIL ejecutado por el franquismo, lo que ha llevado a la creación de una campaña (No votaré por ti) donde se señala a políticos y empresarios de la oligarquía catalana.

Carta de una brigadista argentina que trabaja para la revolución social en el Kurdistán, en el día internacional contra la violencia hacia las mujeres: «Las heroicas combatientes del Kurdistán, junto a sus compañeros varones, resisten desde hace más de 70 días los ataques del Estado Islámico en Kobane. Sus anhelos de libertad e igualdad y su valentía están haciendo retroceder al ISIS, […] están enfrentando la contrarrevolución con uñas y dientes, defendiendo con sus armas la revolución social que protagonizan y las conquistas que han logrado en la lucha por su propia liberación.»

Artículo en El Diario, un estudio sobre el consumo de prostitución femenina entre jóvenes de 18 a 35 años afirma que este sirve a los jóvenes para reafirmar su masculinidad tradicional. Beatriz Ranea, autora del estudio, entra de lleno en el debate sobre la prostitución declarándose abolicionista, pero contraria a las leyes punitivas: «Es un problema de educación sexual y de machismo. Tambien lo es que sobreviva el tópico de la prostitución voluntaria. La prostitución de lujo es un 1 por ciento. Para el resto es voluntaria sólo en la medida en que es la forma que han encontrado para conseguir dinero para sobrevivir.»

Desde el blog de Diagonal La Conquista del Derecho podemos leer una entrada sobre el modelo de barrio gentrificado que se pretende construir en el centro de Madrid sobre las ruinas del Solarpiés.

En el blog Reflexiones desde Anarres una entrada histórica sobre la llegada del anarquismo a la península a través del italiano Giuseppe Fanelli, uno de los fundadores de la I Internacional, y que se reune en 1868 en Madrid con Anselmo Lorenzo para formar la internacional en España. Sobre Anselmo Lorenzo, el abuelo del anarquismo español, podemos encontrar un artículo en el periódico de la FAI Tierra y Libertad conmemorando el 200 aniversario de su muerte. Este artículo nos cuenta un poco más sobre la vida y el trabajo de este tipógrafo anarquista.

 

Enlaces del mes: Octubre 2014

La Revolución se está jugando en el norte de Siria, en manos de los kurdos partidarios del Confederalismo Democrático. Mientras tanto, la mayoría que quiere transformar el mundo lo ignora. ¿Por qué? También merece la pena echar un ojo a la entrevista a Acción Anarquista Revolucionaria sobre Kobane. Finalmente, recordar que el blog Solidaridad Kurdistán vuelve a funcionar de nuevo. ¡Una inmensa alegría!

Ante la posible llegada al poder de propuestas anticapitalistas (como Syriza en Grecia) leemos podemos leer esta entrada en Diagonal respecto al papel que deberían jugar los movimientos sociales. Los movimientos autónomos están orientados no a la toma de poder, sino a su dispersión: imaginan nuevas instituciones descentralizadas para la gobernanza de la vida social y económica para reemplazar la democracia burguesa, que está inmersa en una profunda crisis estructural de reproducción social, representación política y sostenibilidad ecológica. […] Las luchas por los comunes, por el conocimiento, la tierra, el agua y la salud, dejan tras de sí un legado de instituciones accesibles y participativas, que pueden formar la columna vertebral de un nuevo tipo de poder: el poder de las personas y no de los representantes. Los esfuerzos del comunitarismo libertario apuntan hacia la creación de comunidades políticas activas y al uso de las instituciones locales como bastión contra el capitalismo global y como un campo apropiado para la aplicación de los preceptos del decrecimiento y de la intervención local. La promesa de la autogestión del trabajo, de las cooperativas de trabadores y de la producción entre pares indican un camino dentro, contra y más allá del estado y del mercado. En cualquier caso, la nueva fuerza constituyente será diversa, reflejando la infinidad de subjetividades militantes que engendra la dominación del capital en todos los aspectos de la vida social.

Al mismo respecto también conviene echar un ojo a este artículo de la revista Argelaga: En Grecia, el Estado se hunde, los barrios se organizan.

Sobre los objetivos y el potencial del movimiento estudiantil chileno nos habla Francisco Sainz del FEL. Lejos de confiar en las promesas de Bachelet, argumenta que la capacidad del movimiento social y sus estrategias será la que marque los cambios sociales esenciales en la sociedad chilena. Una apuesta por fortalecer lo popular para que pueda marcar su propio futuro. Se está en proceso de fortalecimiento de la unidad con otros actores sociales del mundo de la educación, poniendo el acento en los acuerdos programáticos centrales para llegar a acuerdo y en la capacidad de movilización que se debe tener. […] El movimiento social por la educación es el único que puede resolver el conflicto favorablemente para las miles de familias chilenas que hoy están endeudadas o excluidas del sistema educacional chileno. Es por este motivo que hoy exige ocupar el espacio que le pertenece y se ganó por derecho propio gracias a su movilización. 

En Píkara podemos leer un artículo sobre cómo el poliamor tiende erroneamente a concebirse como una solución mágica frente al modelo opresivo de relación monógama tradicional. El poliamor puede, pese a todo, reproducir las dinámicas opresivas de la monogamia patriarcal y es en el reconocimiento de las dificultades, las incapacidades, los problemas y las dudas donde se encuentra su potencial. Es naíf pensar que toda esta inmensa trama del sistema monógamo se soluciona teniendo más de una relación. Y es violencia coaccionar a los y las demás para que se “liberen” de todo este armazón con argumentos que refieren a los grandes discursos, pero que no contemplan los dolores ni las dificultades. Cacarear la liberación ajena sin atender al precio que se paga por ella es otra de los infinitos discursos que nombran la libertad con fines neoliberales. Cada vez que alguien presume de modernez o libertad por tener varias parejas, no es que muera un gatito, es que muere un futuro posible: nadie sale de los sistemas opresivos en un solo click, firmando un papel o leyendo un par de libros. La única vía de escape está en boicotear sus dinámicas opresoras.

Complementando, este artículo en Órbita Diversa sobre la soltería como decisión vital. Mi vida no está definida por los deseos de otra persona. Solo mis pensamientos tienen el poder de controlar mi actitud hacia la vida. Soy amada. Sé amar. Y en este momento soy la mejor versión que hay de mi misma. Y a pesar de que no tengo la situación que tú consideras como ideal, esta es la vida que he elegido para mí.

Sobre la organización económica bajo un modelo socialista y libertario, podemos leer en la revista Polémica (rescatando una publicación de mediados de los 80). Es interesante ahora que se acerca el I Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria.

¿Es la anarquía una propuesta de presente y, sobre todo, de futuro; o pertenece más bien al pasado? Podemos leer las opiniones de Laura Vicente, Jose Luis Carretero y Carlos Taibo en esta entrada.

Sobre el ‘anarcoestatismo’ y la creación de comunidad

En relación al artículo “Anarcoestatismo. Defendiendo lo público, destruyendo lo común” me gustaría realizar algunos apuntes adicionales a contestación publicada con el título “Construyendo comunidad, a partir de la lucha por lo público” que creo que podrían aportar algo a la cuestión propuesta, a pesar de que la contestación reseñada muestra los puntos clave de la respuesta al llamado “anarco-estatismo”(extraño vocablo que encierra una contradicción en sus términos bastante considerable y que sería interesante analizar).

En primer lugar, tengo que aclarar que lo que sigue se escribe desde el punto de vista de un anarcosindicalista y que por tanto, puede muy bien no coincidir en algunas de observaciones con lo que se podría afirmar desde un anarquismo estricto, si es que se admite que éste pudiera existir, ya que esa expresión “anarquismo estricto”, también esconde una grave contradicción. Porque si algo es el anarquismo, es una forma de entender el mundo y las relaciones humanas que no pueden abarcarse de forma cerrada y estricta. Cabría decir aquí, muy en relación con este tema, que no existe, afortunadamente, ninguna central de expedición de carnés de anarquismo. Más bien, habría que afirmar que existen tantos anarquismos como anarquistas y que ninguno, por separado, puede considerar que tiene el total de la razón, ni el total seguimiento de la ortodoxia (ya que por otra parte, ¿de qué “ortodoxia” podemos hablar? ¿somos capaces de convertir la parte de la historia que nos interesa en un manual de instrucciones obviando el resto? ¿podemos construir una ortodoxia con una sucesión de hechos históricos, que fueron en muchas ocasiones, circunstanciales y adaptados al momento?).

Creo que es preciso decir esto porque en el momento actual necesitamos (con urgencia) un proyecto libertario claro y amplio, que abunde en la confluencia de iniciativas e ideas, que necesariamente tendrán que tener sus diferencias, pero que apunten al mismo objetivo: la transformación social. En ese sentido, entender el concepto de anarquismo como un estrecho pasillo por el que solo se puede transitar mediante unos determinados “tics” históricos o pseudo-filosóficos, creo que va en el sentido contrario de esa idea.

A veces les ácratas (en sentido amplio) sufrimos crisis de hipercriticismo que nos llevan a ejercer de guardianes de esa supuesta ortodoxia. Como contrapeso, padecemos también crisis de extrema laxitud y podemos comulgar, no con ruedas de molino, sino con molinos enteros, sobre todo en esa parte de nuestras vidas que no está expuesta directamente a la política. Creo que es mejor, siempre que sea posible, instalarse una sana autocrítica, propia y de los demás, que nos permita no lanzarnos a dentelladas unos contra otros cuando nos parece que los demás se “desvían” del camino que creemos correcto. Como decía antes, es muy probable que no haya un solo camino correcto ni que siempre sea el mismo, por lo que, parece más útil e interesante ver al anarquismo y al movimiento libertario como una tendencia que, aun compartiendo unos principios esenciales, ha de presentar múltiples vías de desarrollo, más que como una posición fuerte y cerrada que defender.

Por otro lado, esas crisis a las que me refería antes, nos llevan a ver sólo lo negativo en la postura de los demás y sólo lo bueno, en las propias. Más allá de las contradicciones (que afortunadamente nos persiguen a les libertaries, porque nos hacen recrear el discurso y la práctica diariamente) creo que caemos en un reduccionismo de las posturas ajenas, en las que no vemos nada que salvar, ni encontramos ninguna intención positiva (lo que no quiere decir necesariamente que la creamos acertada) y detectamos sólo falsedades, digresiones y enemigos de la “idea”. Me parece necesario relajar esta tendencia, si se pretende de alguna manera llegar a construir un discurso libertario que, de alguna manera, nos permita luchar juntes guardando cada uno nuestras particularidades. En este sentido, me parece también excelente el artículo “las malas anarquistas”.

Ya en relación al objeto de este escrito, me gustaría aportar alguna reflexión sobre los servicios públicos y la posibilidad (o no) de que los que nos autodenominamos libertarios podamos ejercer su defensa en los momentos actuales.

Cuando se afirma que esa defensa no es posible por parte del anarquismo (identificando el servicio público con el estado) se suele poner en la balanza solo dos posiciones: estado y autogestión; es decir, los servicios públicos son administrados por el estado (y por tanto son indefendibles) o deben ser autogestionados (como único escenario defendible).

En primer lugar, creo que defender los servicios públicos no es defender a su administrador (el estado), sino defender el derecho de sus dueños (el pueblo). Es decir, los servicios públicos, todo lo público, ES NUESTRO. No es del estado, que mantiene usurpada su gestión, sino de la gente que lo ha construido con su esfuerzo y con el dinero que han aportado para ello. Todos los servicios públicos están construidos con el fruto del trabajo; no son, por tanto, del estado. Y desde un punto de vista libertario, cuando se hace defensa de lo público, no se defiende al administrador espurio de esos bienes públicos, sino su pertenencia al pueblo. Y defendemos que son de todes y que por tanto, no se puede excluir a nadie por su condición social o económica o de nacimiento o de ningún otro tipo de los beneficios de esos servicios. ¿Defendemos les libertaries a la administración como maquinaria ciega que ejecuta los designios políticos sin el menor miramiento? No. ¿Defendemos acaso, la corrupción, el nepotismo, la forma de funcionamiento de esos servicios públicos? No. ¿Defendemos la forma y los contenidos que tienen la educación o la sanidad públicas? No. Porque nosotros sabemos que hay otra forma de administrar lo público, que es la que nace de la conciencia social y de la responsabilidad de la sociedad de administrarse ella misma, sin intermediarios. ¿Podemos (y debemos) aclarar esos extremos cuando estamos junto a otros defendiendo “lo público”? Parece evidente. Porque cuando coincidimos con otras muchas organizaciones en esa defensa, no todes estamos diciendo lo mismo, ni probablemente, defendamos lo mismo hasta el mismo punto. Y ahí es donde nosotres, les libertaries, debemos intentar que nuestra voz surja clara (pero no como la única verdadera) y fuerte (pero no como excluyente de las demás). Porque aspirar que todos defiendan lo mismo que nosotres es una quimera; y de igual modo, no decir lo que pensamos porque al lado haya otres que piensan distinto, es un flaco favor a nuestras ideas.

En segundo lugar, para continuar con la dicotomía Estado-autogestión, que a veces parece la única posible a la hora de plantear la cuestión de los servicios públicos, habría que incluir un tercer factor a tener en cuenta. Que se convierten en privados. Esa defensa que hoy muchos plantean de los servicios públicos no es gratuita ni obedece a una voluntad de reinstaurar el llamado Estado del bienestar, sino que es la respuesta (tardía, si se quiere) al fenómeno privatizador que tanto gobiernos de presuntas izquierdas como de derechas comenzaron hace ya unas décadas. Respuesta tardía, porque muches anduvimos en solitario en la batalla contra la privatización de lo publico hace ya mucho tiempo, sin que nadie nos prestara demasiada atención; la sociedad ha tenido que sufrirlo directamente en sus propias carnes para alarmarse sobre ese ingente proceso de trasvase de bienes públicos a manos privadas y que representa un claro deterioro en los servicios que se prestan y un encarecimiento de los mismos, que somos obligados a pagar, si queremos acceder a ellos. No parece tener mucho sentido, por tanto, atrincherarse en la exclusiva defensa de su autogestión como lejana meta definitiva, sino en tomar también la iniciativa en esa lucha por evitar que nos roben lo que es nuestro. Es decir, la privatización de cualquier servicio público empeora considerablemente todo lo relacionado con éste, tanto en el servicio que se presta, como en la universalidad de las prestaciones y en el derecho de acceso de todos a todas las prestaciones posibles. No luchamos por el sistema escolar actual cuando defendemos la educación pública; luchamos para intentar impedir la irrupción del mercantilismo, de los bancos y las multinacionales en las escuelas y universidades y contra los recortes que empeoran aún más la situación; no luchamos por el actual concepto de salud que se promociona desde la sanidad pública ni por su criminal relación con las farmacéuticas, sino para intentar que cualquier persona, tenga los ingresos que tenga, pueda acudir al médico sin pensar si podrá pagarlo o no y para que tenga acceso a una prueba que pueda tener un coste que jamás podría permitirse si tuviera que sufragarlo ella. ¿Es verdad que dentro de esas luchas podemos ser altavoz de otra forma de salud y de educación? Es verdad y es necesario. Pero, ¿eso nos obliga a no luchar contra las privatizaciones? Creo que en absoluto.

A veces caemos, desde el punto de vista libertario, en el error de considerar de forma distinta al estado y al capital, como si fueran enemigos diferenciados, ajenos el uno al otro. Sucede con frecuencia cuando se les tiene en cuenta como “patrón”, es decir, como demandantes de mano de obra. No juzgamos de la misma forma a los trabajadores del sector público que a los del sector privado, cuando en realidad, lo que están haciendo los dos “tipos” de trabajadores es lo mismo: ganarse un sueldo para poder vivir. Pero de alguna forma, trabajar para un explotador privado tiene mejor “prensa” entre les anarquistes que trabajar para el explotador público. Dar por sentado que el trabajador del sector público tiene una mayor identificación con su patrón que cualquier trabajador de la empresa privada, es una suposición bastante absurda. Cuando hablamos de la abolición del capitalismo, estamos formulando la idea de que los trabajadores del sector privado han de renunciar a su condición de asalariados para pasar a autogestionar la economía… y cuando hablamos de la abolición del estado planteamos la idea de que los trabajadores públicos han de hacer lo mismo para pasar a gestionar esos servicios públicos. Y si no tenemos empacho alguno en criticar a la multinacional X por querer hacer un ERE a sus trabajadores y enviarlos a la miseria para ganar aun más dinero del que ganan, no sé porque vamos a tener que permanecer impasibles cuando la mayor empresa de este país (al servicio de las multinacionales y los bancos, por supuesto), que es el Estado, hace lo mismo con las personas que trabajan en los servicios públicos para procurar que las grandes empresas ganen aún más dinero en detrimento de les que menos tienen.

En algún caso ¿supone una defensa de lo público como la esbozada una defensa del estatismo? Me parece que no. Sobre todo, porque les anarcosindicalistas pretendemos (y debiéramos hacer algo más que pretenderlo) que la organización de les trabajadores sea la que se haga cargo de estos servicios, de forma que la sociedad autogestione estos y otros muchos más que son necesarios con los criterios de universalidad, racionalidad y participación social. Porque sin esta premisa, cualquier discurso que pueda venir desde nuestras filas queda en agua de borrajas. Ese es nuestro objetivo, pero hacer como que no existe nada más que requiera nuestra atención entre la situación actual y la que nosotros deseamos, es situarse fuera de la realidad. ¿Se supone que esa revolución de la que se habla se consigue del 0 al 100 de forma inmediata? Esa transformación social a la que aspiramos (con todas sus variantes) no puede construirse con un chasquido de los dedos, ni esperando a que les trabajadores “vean la luz”, sino encendiendo bombillas a nuestro paso. Y cuando se apagan, volviendo a encenderlas.

Sin estar un ápice a favor del Estado ni de su existencia, ni de su aceptación siquiera como el mejor mal menor posible, creo que es posible una defensa de lo público en la situación actual sin miedo a perder nada en ese camino y sí con posibilidades de ganar algo, aunque sólo sea eso: que la lucha construye comunidad.

Finalmente, y lo que creo más importante, es admitir que la acción libertaria, por su mismo significado intrínseco, no puede pasar por los cuellos de botella de cualquier ortodoxia real o supuesta, sino por la potenciación mutua de iniciativas que deben confluir en lo esencial y que deben ser multiformes en sus particularidades. Dejar de pisarnos el cuello unos a otros y ayudarnos en lo que sea posible, mientras que sea posible, hasta que sea posible. Algunos pensarán que les anarquistas son los únicos “buenos” de esta película. Otros pensamos que podemos ser les “más” buenos, pero no los “únicos” buenos. Porque, no sólo es imposible una sociedad formada exclusivamente de anarquistas, (ni tampoco deseable, tal vez), sino que lo prioritario es la presencia de les anarquistas en la sociedad. En cualquier caso, lo que es imprescindible plantearse, tanto por los que ven más claras unas vías como otras, o los que se ven más identificados con una formas de hacer que con otras, son las preguntas que se hacen al final del articulo citado:

«¿Cómo se está construyendo hoy “anarquismo”? Y ¿”qué” es lo que está construyendo el movimiento libertario?

Cuando tengamos una respuesta a esta pregunta, que nos sirva para actuar hoy, podremos acudir (sin que nos dé vergüenza la comparación) a la historia de les que nos precedieron.

Paco Ortiz, militante de CNT-Córdoba

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