Barcelona. Entre el caos y el miedo

Antes que nada, mi más sincera muestra de solidaridad y apoyo a las víctimas de este horrible atentado, y de muchos más cometidos a lo largo y ancho del globo. Aquel 17 de agosto sobre las 17h de la tarde se produjo en Barcelona un atentado similar al vivido días atrás en Charlottesville, donde un neonazi atropelló a una veintena de personas al conducir su coche hacia un grupo de personas en una manifestación antifascista, dejando una víctima mortal. Esta vez el autor es un terrorista del Daesh que alquiló una furgoneta y arrolló una veintena de personas en la Rambla. Posteriormente, hubo un atropello a varios policías en Espluges y otro intento de atentado en Cambrils a la madrugada. Estos hechos se suman ya a los anteriores atentados en París y Bruselas, por mencionar los más recientes, en suelo europeo, sin olvidar la situación casi diaria en Siria, Turquía e Iraq, y las zonas donde opera Boko Haram.

A estas alturas ya no nos deberíamos sorprender de cómo el foco mediático recae sobre los atentados en suelo europeo, mientras que los cometidos en otros países donde derraman además mucha más sangre quedan en segundo plano. No nos dejemos llevar por el pánico, el sensacionalismo y el morbo que retransmiten en los medios de comunicación e individuos irresponsables en las redes sociales. En medio de todo el caos y el estado de shock, el poder dominante aprovecha para recortar libertades e imponer estados de excepción. En esta situación la derecha (desde la más liberal a la más fascista) aprovecha para soltar sus discursos racistas, xenófobos, autoritarios e islamófobos, señalando como culpables a la inmigración y a la afluencia de refugiadas a Europa bajo un discurso de odio al diferente.

No obstante, ante la percepción distorsionada y llena de prejuicios sobre la situación de la derecha, -además intencionada-, ya que precisamente ese posicionamiento beneficia a las clases dominantes, la realidad que vivimos es otra: las víctimas son en su gran mayoría de clase trabajadora, personas que además de tener que enfrentarse a los riesgos en sus centros de trabajo, pagan con su sangre los viles actos terroristas de un grupo financiado y alimentado por Occidente bajo unos intereses económicos y geoestratégicos en Oriente Próximo.

A Occidente lo le interesa la paz en Oriente Próximo, no le interesa que hayan países soberanos que les planten cara frenando el saqueo de los recursos naturales de dichos países, y por eso, cuenta con Turquía, Israel y Arabia Saudí principalmente para seguir manteniendo la zona en conflicto. Ahí tienen un suculento negocio con las armas y el petróleo, mientras promueven la expansión del wahabbismo y el salafismo, ramas extremistas del islam las cuales constituyen las bases ideológicas del Daesh, Boko Haram y Al-Qaeda. Y ahora mismo, las únicas fuerzas que están en primera línea combatiendo al Daesh son el YPG/YPJ aliadas con las SDF, las cuales apuestan por un proyecto político de paz laico, democrático y socialista no solo para Siria, sino para todo Kurdistán y Oriente Próximo. Pero mientras la guerra continúe, a parte de los atentados en zonas de conflicto, vendrán los terroristas a cometer atentados que se cobrarán más víctimas inocentes, a costa además de los recortes en libertades y derechos civiles con la excusa del terrorismo, así como anular la legitimidad de las luchas sociales.

Hoy más que nunca la clase trabajadora debe permanecer unida ante estas situaciones de barbarie. Las muestras de solidaridad ya se han visto entre los y las trabajadoras de Eulen que suspendieron su huelga, taxistas que ofrecieron un servicio gratuito para evacuar la zona, colas para donar sandre y personas que prestaron asistencia a los heridos en el lugar del atentado. Esto demuestra que solo el pueblo salva al pueblo y levanta los ánimos y esperanzas por un mundo más justo. Hoy más que nunca tenemos que seguir trabajando en la integración de todos los colectivos sociales y seguir adelante con la lucha social construyendo pueblo. Tenemos que saber reaccionar ante esta oleada de paranoia y de discursos de odio fáciles reivindicando la diversidad cultural, el apoyo a las personas migrantes y refugiadas, la defensa de nuestras libertades y derechos, el bloqueo de la venta de armas a países que financian y alimentan el terrorismo como Turquía, Arabia Saudí, Qatar e Israel, y el fin de la guerra en Siria y Yemen. Por todo eso y más, digamos basta ya de jugar con nuestras vidas, basta ya de engañar y amedrentar a la población, basta ya de justificar guerras contra el fantasma del terrorismo que ellos mismos han fabricado directa e indirectamente.

Se nos avecinan tiempos difíciles, y es fundamental que continuemos con la gran labor de construir un pueblo fuerte que oponga la soberanía popular frente al neoliberalismo y al fascismo en auge.

 

Por un 1º de mayo que sirva para demostrar el poder obrero

Ha llovido muchísimo desde aquella revuelta de Haymarket y queda mucho por recuperar la fuerza que tuvo el movimiento obrero antes de la II Guerra Mundial. Pero el pasado ya es pasado, estamos en 2017 en un contexto en el que el PP ha vuelto a ganar las elecciones y se ha cerrado el ciclo electoral en España. Creo que más que hablar del sentido del primero de mayo habria que plantear este día no solo como día para movilizarnos en las calles, sino para hacer un repaso de los conflictos laborales en este año. Se ha criticado este dia que por las manifestaciones solo es reproducir un folclore, un ritual en el cual hay que salir a las calles a la manifestación de la ciudad para demostrar que se apoya a la clase obrera. Del mismo modo, se critica que mucha gente se vaya al Viña Rock por simple postureo revolucionario.

Cómo lo estamos haciendo

Sea cual sea la cuestión, estos últimos años el 1 de mayo, al menos en Barcelona, está siendo de todo menos obrero, demostrando la división y las luchas intestinas dentro de la izquierda radical: ronda de contactos desde diciembre para hablar sobre qué hacer el 1 de mayo, varias convocatorias para un solo día con diferentes horas y recorridos, manifestaciones con bloques de cada ideología cada cual con su bandera, reivindicaciones autorreferenciales y de cualquier cosa menos de clase, folclore hablando del pasado, disputas de a ver quién hace la acción más espectacular… Y con todo este panorama, no nos damos cuenta de dónde estamos la clase obrera y que nos estamos alejando de ella: paradas, camareras, el botones de los hoteles, las kellys, trabajadores y trabajadoraas del sector TIC y de la industria, manteros, reponedores, cajeros, bomberos … en general todas aquellas personas que están sufriendo la explotación laboral para poder vivir. Y sobre todo ellas, las cuales perciben de media un salario menor al del hombre además de tener que asumir tareas de cuidados que no son reconocidas ni remuneradas. Es penoso que ante esta coyuntura de precariedad generalizada no nos planteemos líneas de trabajo que vayan encaminadas a dar cobertura sindical ante una buena parte de la clase trabajadora abandonada por los sindicatos de concertación. Esta gran mayoria nos ve como frikis, vividores, radicales violentos, vagos y maleantes… en fin, algo ajeno a ellos.

Cambio de dinámicas. Una propuesta estratégica

Hemos de dejar de pensar que el 1 de mayo solo sea un día para tocarse los huevos, manifestarse, homenajes al movimiento obrero del siglo anterior o irse al Viña, para ir viendo más allá de un día. La clave está en que no debemos ver este día como especial y aislado de resto de días, sino como una fecha cuyo significado tenga que ver, y esté vinculado, con las luchas obreras en la actual coyuntura. De este modo, podemos tratar este día con contenidos que permitan la continuidad de la lucha:

  • Mapeo de la situación laboral en el último año: efectos de la reforma laboral, sectores, tasa de desempleo, condiciones laborales, situación de los sindicatos concertados y de los alternativos…

  • Análisis de los conflictos dados estos últimos años (el correscales, telemarketing, estibadores…) teniendo en cuenta los orígenes, su trayectoria, cómo han terminado (o siguen en pie) y qué experiencias podemos aprender de ello.

  • Situación del sindicalismo alternativo. Qué se está haciendo bien y qué no. Qué se ha avanzado respecto al año anterior en los sectores y cómo van evolucionando: artes gráficas y espectáculos, sector TIC, las kellys, sindicato de manteros…

  • Sobre los conflictos aún vigentes, aprovechar este día para darles visibilidad en las calles rompiendo el aislamiento y el corporativismo, demostrando que los problemas, aunque en distintos centros de trabajo, tienen una base común: el capitalismo.

  • Proyecciones de futuro en clave de trazar unas líneas de trabajo sobre cuestiones como cambiar las dinámicas que lastran, cómo afrontar la temporalidad, la subcontratación, las situaciones de indefensión, horarios interminables… Posibilidad de implantación más allá del centro de trabajo: el barrio, la vivenda y grupos de apoyo mutuo…

Otro punto importante viene de parte de las organizaciones sindicales, los cuales deberián de aparcar el afán de protagonismo, dejar de centrarse en marcar diferencias las unas con las otras y más buscar confluencias, dejar de criticar demasiado a los sindicatos concertados (en clave estrátegico: si CCOO y UGT abandona las calles, las ocupamos nosotras. Si abandonan un sector, buscaremos implantacián allá donde se hayan ido. Si venden a la plantilla, recogemos el descontento y le damos herramientas/alternativas…).

Nunca más un 1º de mayo sin lucha de clases

El objetivo de este día pues no es para pasear las banderas ni salir en procesiones, ni liarla, ni ver quién monta la acción más espectacular, sino decir que hoy hablar de clase sí tiene sentido, y demostrarlo visibilizando la unidad de la clase obrera, los conflictos que se han ganado y los que quedan por ganar. Todo ello debe ser fruto del traajo de hormiga en el día a día en los tajos con un horizonte revolucionario: que la clase obrera asuma el control de la economía enmarcado en un proyecto político socialista libertario. En este sentido, articular el movimiento obrero a través de los sindicatos (tanto laborales como de barrio) como sujeto político e interlocutor legítimo en la lucha de clases. Solo así podremos recuperar el significado del 1º de mayo para la clase obrera: un día para demostrar que la clase trabajadora organizada tiene el poder y es capaz de cambiar las cosas.

Este artículo también está disponible en la edición en papel del periódico Solidaridad Obrera

Crónica de una resistencia colectiva: La Rimaia

Aquel lunes 24 de octubre me enteré de que amenazaron con desalojar La Rimaia con fecha abierta, es decir, que pueden venir los Mossos en cualquier momento. Así pues, se convocó una respuesta a través del hashtag #ResistènciaSorpresa ese mismo día a las 18:30, donde una hora después comenzaron a haber conciertos en el balcón y recitales de poesía, además de lectura de comunicados. ¿Que dónde estaba Rimaia? En Ronda Sant Pau nº12, llegando desde <M> Paral·lel L2 o L3. Más fácil imposible, contando de que además podéis hacer el viaje gratis. Decidí entonces pasar la noche aquel primer día aun sabiendo a lo que me estaba enfrentando. Decidí correr el riesgo y apoyar a la causa, a una causa totalmente legítima y que visibiliza el problema de la vivienda tanto en Barcelona como en el resto de las ciudades españolas.

El bloque okupado estaba categorizado por el propietario como pisos de alto standing construidos en los años 90 y no se consiguió vender ninguno. Fue entrar en él y ver que todo estaba equipado, nadie más vivió allí excepto quienes están ahora llevando adelante el proyecto de La Rimaia, desalojado varias veces y reokupado también. Ahora están en situación, de nuevo, de desalojo que puede llegar en cualquier momento. Esta es una de las peores situaciones a las que nos podemos enfrentar, puesto que es una especie de guerra de desgaste en la cual les obligan a los y las ocupantes a estar alerta y con la idea del desalojo en la cabeza constantemente. A esto hay que sumar a los secretas merodeando la zona del edificio a modo de acoso. Ante esta situación, no hay otra salida que plantear la resistencia colectiva y llamar a todas a participar en ella para que este proyecto no termine con las puertas tapiadas.

Así pues, acudí a echar una mano en lo que pueda y participar en la resistencia. Aquí, en La Rimaia, viven familias con hijos e hijas que como cualquier familia buscan un hogar donde poder vivir tranquilas. Ese día hubo bastantes personas durmiendo, pero hemos cabido todas allí. Llegamos unas cuantas personas de Sants y otras eran del barrio. Dormimos bien aquella primera noche, y a la mañana siguiente hemos tenido un buen desayuno con comida reciclada. Después he participado en tareas de limpieza, cocina, alguna asamblea, reciclaje de comida, hacer carteles… En estos tres días que me quedé me he llevado un buen sabor de boca (nunca mejor dicho, en alusión también a las buenas comidas populares). ¡Y estuve por aceptar que me diesen una llave para pasarme con frecuencia sin tener que llamar a la puerta! Aunque por tema de trabajo fuera de Barcelona he tenido que dejarlo. Volveré cuando pueda, he conocido muy buenas personas que me acogieron bien y siempre ha habido buen ambiente en todo caso. Os animo a las personas y colectivos de Barcelona (o de donde sea y podéis pasaros) que visitéis La Rimaia, sea para ver las actividades que se hagan allí, o sea para organizar unas para que se siga dinamizando el espacio y no decaigan los ánimos. Pasaros por el local, haced vuestras asambleas allí, participad en las reuniones que hayan y preguntad si podéis dormir alguna noche allí, os agradecerán las personas que viven allí por el apoyo. También, echad una mano en las tareas del día a día y participad en el mantenimiento del espacio.

Y nada más, os dejo mi pequeña contribución en forma de cartel y dibujito:

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¡Ante el desalojo sorpresa, resistencia sorpresa! ¡Este desalojo lo vamos a parar!

Enlaces del mes: Octubre 2015

El mes empezaba con un repaso a las bases del sistema económico-politico y su (o sus) crisis que no dejaba mucho margen al optimismo. Teniendo en cuenta la energía, las materias primas, el cambio climático y la conflictividad entre los distintos estados y facciones, el otoño empezaba con un horizonte claramente complicado, como se explica en este artículo de crisis concéntricas. Por suerte o por sensatez, también parece una tendencia el debilitamiento del deseo de propiedad, como apuntaba Toño Fraguas en El ocaso de la propiedad, donde destaca que incluso en los EEUU, país donde está más extendida la cultura del consumo y la felicidad de lo material, cada vez más personas están tomando el tener propiedades como una carga.

En el ámbito laboral, octubre vino un tanto agridulce. En el mismo mes en que Forbes ha coronado a Amancio Ortega como el hombre más rico del mundo, no faltaban los recordatorios sobre cómo se forjan esas fortunas. Lo que se ha tratado como escándalos de imagen respecto a las actividades de Inditex en Brasil o, en general, en Latinoamérica y Asia, parece ser que la sobreexplotación obrera de la de toda la vida, con las pistas un poco difuminadas a base de deslocalización y de delegación en capataces casi esclavistas que son, sobre el papel, los que se manchan las manos.

Lo poco que tuvo de dulce lo pusieron los llamados «manteros» en Barcelona. Pese a las condiciones de desarraigo, clandestinidad y racismo normalizado en que trabajan, varios de ellos se han unido en un Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes con vocación de sindicato de ramo, pero también de organización que les dote de tejido comunitario.

Por el lado de las posiciones y decisiones políticas, Emmanuel Rodríguez (miembro de la Fundación de los Comunes, asi como de Ganemos Madrid y Ahora Madrid) se preguntaba qué lecciones extraer de la institucionalización de parte de los movimientos sociales y la previsible derrota de Podemos el próximo 20 de diciembre. Mientras, en Portugal, la gestión de los resultados de las últimas elecciones generales volvían a plantear la falta de democracia en la UE.

En lo represivo, el estado español no deja de demostrar de lo que es capaz: La directa publicaba una entrevista, traducida al castellano en Diagonal, al secretario general de Sortu y líder independentista vasco Arnaldo Otegi, preso desde hace años.

Y, cuando se cumplieron dos años de encarcelamiento preventivo de las anarquistas chilenas Mónica y Francisco, menos de un año después de las operaciones Pandora y Piñata, todas por las dos mismas bombas, una operación de los Mossos, ejecutada bajo las órdenes de la Audiencia Nacional la mañana del 28 de octubre, se saldó con 9 detenciones y registros en domicilios y Ateneos Libertarios como el de Sants de Barcelona y en Manresa. La respuesta solidaria no se hizo esperar. Hubo concentraciones espontáneas en Barcelona y se lanzaron convocatorias para solidarizarse en varias ciudades como Madrid, Compostela, Huesca, Zaragoza… con los y las detenidas. También ha habido repercusión en varios medios de la rueda de prensa de Embat junto a militantes del Ateneu Llibertari de Sants, Grup de Suport a Joaquim y la Assemblea de Barri de Sants. Unos días después, otra operación de la Guardia Civil en Galicia contra independentistas acabó con arrestos a los cuales se les acusan de «enaltecimiento del terrorismo».

Tampoco podemos olvidarnos de la Federación Anarquista de Gran Canaria. La organización está siendo duramente golpeada por la represión por ayudar a numerosas familias sin recursos a encontrar un techo ocupando y recuperando viviendas que los bancos dejan vacío. Algunos militantes han sufrido palizas de la policía, les acribillan a multas y sufren un acoso policial constante solo por el hecho de realojar a numerosas personas y familias, que según calculan, en 2013 más de 400 personas han conseguido techo gracias a la FAGC y también más de 200 viviendas expropiadas y socializadas. En este último año, han realojado a 102 personas en un sólo trimestre. Pero estos maravillosos resultados les están costando sangre, palizas y multas, y hacen un llamamiento a la solidaridad para afrontar la sangría económica que están sufriendo (el nº de cuenta es: ES45 0239 2026 6130 40048866 así como ven la necesidad de formar una red antirrepresiva.

[Recomendación] Setenta y dos horas

Setenta y dos horas. Autonomía obrera en la Barcelona de los años sesenta es un documental de 72 minutos aparecido en 2012, con dirección de Oriol Murcia (1976), montador y guionista que ya había dirigido Free.doc, y apoyado en la tesis doctoral de Fernando Paniagua (1979), historiador que firma como documentalista.

Aunque figuraba en la web autonomiaobrera.net, este reseñista reconoce que llegó al documental buscando conocer más la figura de Manuel Murcia (1942-1982), personaje destacado del movimiento obrero autónomo en la zona de Barcelona y el Besòs. Quien, como nosotros, ya haya leído libros clave en este tema como El MIL, una historia política (de Sergi Rosés) o Luchas autónomas en los años setenta (VVAA) encontrará un mayor acercamiento a la autonomía obrera. «Mayor acercamiento» por dos motivos: el primero es que, como insinúa la repetición del apellido Murcia, Setenta y dos horas es la historia de Manuel reconstruida por su hijo Oriol -que apenas le conoció-, al igual que la de José Antonio Díaz Valcárcel (1932-1985). El segundo es que esto permite, igual que otros documentales se centran en el conflicto de Vitoria en 1975-76 o en la autonomía obrera en general, centrarse en la experiencia de fábricas míticas de Barcelona como La maquinista y el núcleo de trabajadores que pasaron del cristianismo proletario a las Comisiones Obreras y de ahí a constituir los Grupos Obreros Autónomos.

Quien no haya leído libros como esos ni visto documentales que traten el tema, encontrará una historia que probablemente le resulte desconocida, pero fácil de ver. Con ese acercamiento personal, que no nos parece que llegue a ser ñoño, la película entra de manera amena y nos cuenta una historia real. Una historia que nos habla de ética, de las grietas del franquismo, de la sociabilidad entre trabajadores y de tantas cosas que son parte de lo más digno de nuestra clase. Setenta y dos horas está disponible gratis en Vimeo para ver en streaming aquí.

El «otro» racismo

Como muchas ya sabemos, el pasado 28 de junio se produjo una agresión racista en el metro de Barcelona, que fue grabado por dos amigos del agresor y posteriormente difundido por Internet. La noticia fue muy comentada en las redes sociales, y se consiguió identificar al agresor y a sus acompañantes, los tres de ideología neonazi. Tras su difusión, todas coincidieron en condenar la agresión, pero sin embargo, al igual que la izquierda no está exenta de reproducir actitudes machistas, muchas de ellas mostraron conductas racistas mientras manifestaban su rechazo (y también hubo algunos insultos homófobos hacia el agresor, pero no hablaré de ello debido a que solamente trataré del racismo). Éstas serán comentadas a lo largo del texto.

Para mencionar dicha agresión, muchas personas se refirieron al agredido como «el chino», aunque sea procedente de Mongolia; y al agresor como «el nazi», siendo este de origen ruso. En primer lugar, aunque ambos sean inmigrantes, se especifica la procedencia de la víctima (aunque mal), que no pertenece a la etnia caucásica dominante, a diferencia del agresor, a quien se le denomina por su ideología y no por su procedencia. Al igual que los medios de comunicación especificando la nacionalidad de una persona en casos de detenciones por los motivos que sean, parece que el origen de alguien es muy relevante si no es blanca ni occidental, por no decir que la expresión «el chino» ha adquirido un tono peyorativo, usado para insultar, como el caso de «el negro». Dicha expresión también es usada, de modo racista también, para nombrar establecimientos dirigidos en su mayoría por personas procedentes de China, como alimentaciones o bazares, mientras que nunca se dice «el europeo», por ejemplo. En segundo lugar, el agredido es de origen mongol, pero aun así se usa «el chino» para nombrarle. Al parecer, si alguien posee ojos rasgados es automáticamente calificado como «chino», aunque sea de Vietnam, Japón o Mongolia. Por estas razones, la expresión ha sido normalizada por la sociedad, y nadie ve reparos en utilizarlos en los casos mencionados, ya sea para nombrar a una persona de ojos rasgados o una alimentación, llegando incluso a ser molesto para las propias chinas solamente con oír el gentilicio. Por otra parte, si lo comparamos con otras agresiones y/o asesinatos cometidos por fascistas en donde la víctima era blanca y occidental, vemos que en ningún momento se alude a su procedencia. No se llama a Carlos Palomino «el español», ni tampoco a Pavlos Fyssas «el griego».

Sin embargo, tras señalar lo anterior se presentaron justificaciones por parte de blancas y occidentales (vaya, qué sorpresa). Veamos algunos:

– «Es relevante señalar la procedencia de la víctima, ya que sus rasgos fueron motivo de la agresión.» El más repetido. Al decir que golpearon a la víctima por sus rasgos, implícitamente se le está culpabilizando. Claro, él, que tiene unas características físicas que no ha elegido, provocó que el agresor le golpeara. Esta justificación, y no exagero, equivale a culpabilizar a una mujer violada por «haber ido provocativa». ¿Cuál fue la causa de la agresión entonces? La mentalidad racista dominante del agresor respaldada y alimentada por un sistema estructural de opresión racial. Tampoco es tan difícil, ¿no?

– Cito textualmente: «Una vez me llamaron sevillano y soy de Málaga, tampoco es para tanto.» Claro, no es para tanto para ti porque tú perteneces a la etnia dominante, que no has sufrido nunca la opresión racial. ¿Alguna vez alguien te ha insultado diciendo «sevillano»? Aquí se obvia el sistema de opresión racial existente, ya que pone a la misma altura la etnia dominante con una de las etnias oprimidas.

Otras personas simplemente ridiculizaban el hecho de que ciertas personas, a quienes posteriormente les tachaba de locas, les haga ver las actitudes racistas que han tenido. Cito textualmente algunos comentarios: «Es que si digo chino soy racista.» «He llamado chino a un oriundo de Mongolia. Soy la peor persona del mundo. En serio, déjalo…» «Déjala, no está bien, en serio… En su cabeza lo llamé así porque soy xenófobo, y lo hice porque al principio se dijo que era chino. De ahí a usar cualquier cosa que pasa en la vida para crear bulla nos demuestra que no está bien [de la cabeza]…»

Cabe destacar que en los medios se difundió la noticia denominando al agredido «un joven de rasgos asiáticos». En mi opinión, esto tampoco sería correcto, ya que no todas las habitantes de Asia tienen los rasgos parecidos. Por ejemplo, las características físicas de las personas de la India son muy distintas a las de las coreanas, y las primeras son tan asiáticas como las segundas. Asimismo, tampoco todas las personas con rasgos asignados a «lo asiático» proceden de este continente: los inuit, por ejemplo, viven en las zonas heladas de Alaska, Canadá y Groenlandia.

Todas hemos sido educadas en una sociedad racista, en donde se nos inculcan estereotipos desde la infancia que contribuye a perpetuar el racismo. No solamente por declararte anarquista, comunista o marxista vas a acabar con todo lo que has ido interiorizando desde pequeña, ya sean actitudes racistas, machistas, homófobas, tránsfobas o especistas: se exige un trabajo de revisión y deconstrucción de privilegios por parte de los colectivos socialmente opresores para acabar con el fin de toda opresión. Y para ello es necesario escuchar a quienes sufren directamente las opresiones: una blanca caucásica occidental no puede decir qué es correcto y qué no en lo que se refiere a racismo, pues la etnia a la que pertenece es socialmente opresora de las demás. Menos aleccionar y más escuchar.

Yelin

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