Emma Goldmam y anarquismo

Por Anna L.B.

 

Nos gustaría, si queréis, leer las palabras que hay a continuación. ¿Cuándo creéis que se han escrito? ¿En qué año? ¿En qué época?

“Las mentes de los hombres están confusas, cada fundamento de nuestras civilizaciones parece estar tambaleándose. Las personas están perdiendo su fe en las instituciones existentes y los más inteligentes están comprendiendo que el capitalismo industrial está fracasando en cada uno de los propósitos que se supone que defiende.
El mundo ha perdido el tino. El parlamentarismo y la democracia están en declive. La salvación se busca en el fascismo y otras formas de gobiernos “fuertes”.
El enfrentamiento entre ideas opuestas que está teniendo lugar en el mundo, implica problemas sociales que demandan una urgente solución. El bienestar del individuo y el destino de la sociedad humana, dependen de la correcta respuesta dada a estas cuestiones. La crisis, el desempleo, la guerra, el desarme, las relaciones internacionales, etc., están entre esos problemas.
El Estado, el gobierno con sus funciones y poderes, es el tema de interés de todo pensador. Los desarrollos políticos en todos los países civilizados de todo pensador. Los desarrollos políticos en todos los países civilizados han colocado estas cuestiones en cada hogar.”

Estas palabras son de Emma Goldman, escritas en 1940 en Free Society Forum. Podemos leerla en lengua española en La palabra como arma[1], en el capítulo 2 llamado: El individuo, sociedad y Estado.

Introducimos de esta manera a Emma Goldman porque sus palabras son vigentes a día de hoy. Nos habla de las personas que están perdiendo su fe en las instituciones existentes; del enfrentamiento entre ideas opuestas que implican problemas sociales que requieren solución; del Estado, del gobierno, del poder, etc. Ella era anarquista, estaba en contra de cualquier forma de poder y jerarquía.

Por eso, recogeremos la concepción del anarquismo y el pensamiento de Emma Goldman, mediante las siguiente citas extraídas de Anarchism and other essays, Mother Earth Publishing Association, 1911.

“¡Destrucción y violencia! ¿Cómo va a saber el hombre ordinario, que el elemento más violento en la sociedad es la ignorancia; que su poder de destrucción es justamente lo que el anarquismo está combatiendo? Tampoco, no está al tanto de que el anarquismo; cuyas raíces, como fuesen, son parte de las fuerzas naturales, destruyen, no células saludables, sino el crecimiento parasítico, que se nutre de la misma esencia de la vida social. Está meramente librando el suelo de yerbajos y arbustos para eventualmente producir fruta saludable. Alguien ha dicho que se requiere menos esfuerzo mental para condenar, que lo que se requiere, para pensar. La indolencia mental esparcida mundialmente, tan prevaleciente en la sociedad nos prueba una vez más que este hecho es demasiado cierto. En vez de ir al significado de cualquier idea dada, para examinar su origen y razón de ser; la mayoría de las personas, la condenarán enteramente, o dependerán de definiciones de aspectos no esenciales superficiales o llenas de prejuicios.”
“El anarquismo reta al hombre a pensar, a investigar, a analizar cada proposición; pero para no abrumar al lector medio también comenzaré con una definición y luego elaboraré sobre lo último.”
“ANARQUISMO:–La filosofía de un nuevo orden social basado en la libertad sin restricción, hecha de la ley del hombre; la teoría que todos los gobiernos descansan sobre la violencia y por lo tanto son equívocos y peligrosos, al igual que innecesarios.”
“El nuevo orden social descansa, por supuesto, en la base materialista de la vida, pero mientras todos los anarquistas concuerdan en que el mal actual es uno económico; mantienen que la solución a esa maldad puede conseguirse solamente bajo la consideración de cada fase de la vida, –individual, al igual que colectiva; la interna, al igual que la fase externa.”

Emma Goldman dice que el anarquismo es la única filosofía que devuelve al hombre la consciencia de sí mismo, la cual mantiene que Dios, el Estado y la sociedad no existen, que sus promesas son vacías y sin valor, ya que pueden ser logradas sólo a través de la subordinación del hombre.

“El anarquismo, por lo tanto, es el maestro de la unidad de la vida, no meramente en la naturaleza, sino también en el hombre. No hay conflicto entre los instintos sociales e individuales, no más de los que existen entre el corazón y los pulmones: el uno, el receptáculo de la esencia de la preciosa vida; y el otro, el almacén del elemento que mantiene la esencia pura y fuerte. El individuo es el corazón de la sociedad, conservando la esencia de la vida social; la sociedad es el pulmón que está distribuyendo el elemento para mantener la esencia de vida–es decir, al individuo–puro y fuerte.”
“El anarquismo es el gran libertador del hombre, sin coma de los fantasmas que lo han tenido cautivo; es el árbitro y pacificador de las dos fuerzas para la armonía individual y social. Para lograr esa unidad, el anarquismo le ha declarado la guerra a las influencias perniciosas, las cuales, hasta ahora, han impedido la armoniosa unidad de los instintos individuales y sociales.”

Ella dice que la religión, es el dominio de la mente humana; la propiedad, es el dominio de las necesidades humanas; el gobierno, es el dominio de la conducta humana.

 “¡La religión! Cómo domina la mente humana, cómo humilla y degrada el alma. Dios es el todo, el hombre es nada dice la religión. Pero, de esa nada, Dios ha creado un reino tan déspota, tan tirano, tan cruel, tan terrible, que nada que no sea desastre, lágrimas y sangre han reinado el mundo desde que los dioses comenzaron. El anarquismo impulsa al hombre a la rebelión en contra de este monstruo negro. Rompe tus cadenas mentales; le dice el anarquismo al hombre, porque, no va a ser hasta que tu pienses y juzgues por tí mismo, que saldrás del dominio de la obscuridad, el mayor obstáculo para todo progreso.”
“La propiedad, el dominio de las necesidades del hombre, la negación del derecho de satisfacer sus necesidades. El tiempo nació cuando la propiedad reclamó su derecho divino, cuando vino hacia el hombre con el mismo refrán, igual que la religión, «¡Sacrifícate! ¡Abnégate! ¡Entrégate!» El espíritu del anarquismo ha elevado al hombre de su posición postrada. Ahora está de pie, su faz hacia la luz. Ha aprendido a ver la insaciable, devoradora y devastadora naturaleza de la propiedad y está preparándose para darle el golpe de muerte al monstruo.”
«La propiedad privada es un robo,» dijo el gran anarquista francés Proudhon. Sí, pero sin riesgo y peligro para el ladrón. Monopolizando los esfuerzos acumulados por el hombre, la propiedad le ha desposeído de su derecho de nacimiento tornándolo en un indigente y un paria. La propiedad ni siquiera posee la excusa tan gastada de que el hombre no crea lo suficiente para satisfacer sus necesidades. Apenas aprendido el ABC de la economía, los estudiantes ya saben que la productividad del trabajo, durante las últimas décadas, excede por mucho la demanda normal. Pero, ¿qué son demandas normales para una institución anormal? La única demanda que la propiedad reconoce es su propio apetito glotónico para mayor riqueza, porque riqueza significa poder, el poder de someter, de aplastar, de explotar, el poder de esclavizar, de ultrajar y degradar. América se muestra particularmente jactanciosa de su gran poder, su enorme riqueza nacional. Pobre América, ¿de que vale toda su riqueza, si los individuos que la componen son miserablemente pobres? Viviendo en la asquerosidad, en la suciedad y el crimen; perdida la esperanza y la alegría, deambula un ejército desterrado de presas humanas sin hogar».

Si nos fijamos en las palabras referentes a la ley natural y la naturaleza, y la obediencia a  las leyes. Goldman expone:

Una ley natural es ese factor en el hombre, el cual se afirma a sí mismo libremente y espontáneamente, sin alguna fuerza externa, en armonía con los requisitos de la naturaleza. Por ejemplo, la demanda de nutrición, de gratificación sexual, de luz, de aire y ejercicio es una ley natural. Pero, su expresión no necesita la maquinaria del gobierno, ni tampoco del club, la pistola, las esposas o la prisión. Obedecer tales leyes, si podemos llamarle obediencia, requiere solamente espontaneidad y una oportunidad libre. Que los gobiernos no se mantienen a sí mismos a través de tales factores armoniosos, se prueba con las terribles demostraciones de violencia, fuerza y coerción que usan todos los gobiernos para poder vivir. Por lo tanto, Blackstone está correcto cuando dice, «Las leyes humanas son inválidas, porque éstas son contrarias a las leyes de la naturaleza.»

Fue muy crítica con la institución y la ley. Sufrió en primera persona las injusticias legislativas y persecuciones represivas y policiales, llevadas a cabo por los gobiernos en contra de cualquier persona libertaria.

“El crimen no es nada más que energía mal dirigida. Mientras cada institución de hoy día, económica, política, social y moral, conspire para dirigir erradamente la energía humana por canales equívocos; mientras la mayoría de las personas estén fuera de lugar, haciendo las cosas que odian hacer, viviendo una vida que aborrecen vivir, el crimen será inevitable y todas las leyes en los estatutos solamente pueden aumentar, pero nunca terminar con el crimen. Qué sabe la sociedad, como existe hoy día, del proceso de la desesperación, de la pobreza, de los horrores, de la pusilánime lucha que pasa el alma humana en su camino hacia el crimen y la corrupción. Quién conoce este proceso terrible no puede dejar de ver la verdad en estas palabras de Pedro Kropotkin:
«Esos que calcularán el balance entre los beneficios atribuídos a la ley y el castigo y el efecto degradante de este sobre la humanidad; que estimarán el torrente de ruindad derramado sobre la sociedad humana por el informante, favorecido hasta por el juez y pagado en moneda-resonante por gobiernos, bajo el pretexto de ayuda a desenmascarar el crimen; esos que irán dentro de las paredes de la prisión y allí ver en lo que se han convertido los seres humanos cuando se les priva de su libertad, cuando son sujetos al cuidado de guardianes brutales, con groserías, con palabras crueles, enfrentándose a mil humillaciones punzantes y agudas, concordarán con nosotros que el aparato entero de la prisión y su castigo es una abominación que debe terminar.»”
 
“Pero, ¿qué de la naturaleza humana? ¿Puede ser cambiada? Y si no, ¿sobrevivirá bajo el anarquismo?
Pobre naturaleza humana, !qué crímenes horribles han sido cometidos en tu nombre! Todo tonto, desde el rey hasta el policía, desde la persona más cabezota, hasta el ignorante sin visión de la ciencia, presume hablar con autoridad de la naturaleza humana. Mientras mayor sea el charlatán mental, más definitiva será su insistencia en la iniquidad y debilidad de la naturaleza humana. Pero, ¿cómo puede cualquiera hablar de eso hoy, con todas las almas en prisión, con cada corazón encadenado, herido y mutilado?”
“El anarquismo, entonces, verdaderamente favorece la liberación de la mente humana del dominio de la religión la liberación del cuerpo humano del dominio de la propiedad, la liberación de las cadenas y prohibiciones del gobierno. El anarquismo representa un orden social basado en la agrupación libre de los individuos, con el propósito de producir verdadera riqueza social, un orden que garantizará a cada humano un acceso libre a la tierra y un gozo completo de las necesidades de la vida, de acuerdo a los deseos individuales, gustos e inclinaciones.”
“En cuanto a los métodos. El anarquismo no es, como muchos pueden suponer, una teoría del futuro a ser logrado a través de la inspiración divina. Es una fuerza de vida en los asuntos de nuestra vida, constantemente creando nuevas condiciones. Los métodos del anarquismo por lo tanto no contienen un programa, armado de hierro para llevarse a cabo bajo toda circunstancia. Los métodos deben salir de las necesidades económicas de cada lugar y clima y de los requisitos intelectuales y temperamentales del individuo. El carácter calmado y sereno de un Tolstoy desearán diferentes métodos para la reconstrucción social, que la intensa, desbordante personalidad de Miguel Bakunin o de un Pedro Kropotkin. Igualmente también debe ser aparente que las necesidades económicas y políticas de Rusia dictarán medidas más drásticas que las de Inglaterra o América. El anarquismo no representa ejercicios militares y uniformidad pero, sí defiende el espíritu revolucionario, en cualquier forma, en contra de todo lo que impida el crecimiento humano. Todos los anarquistas concuerdan en eso, al igual que están de acuerdo en su oposición a la maquinaria política como un medio de traer el gran cambio social.”

Tenía claro la validez del voto de la época, y era crítica con el parlamentarismo. Pero también lo era con el capitalismo y el Estado.

“»Toda votación,» dice Thoreau, «es como jugando, como damas, o backgammon, el juego con el bien y el mal, su obligación nunca excede su conveniencia. Hasta votando por lo correcto es hacer nada por ello. Un hombre sabio no dejará el derecho a la clemencia de la oportunidad, ni deseará que prevalezca a través del poder de la mayoría.» Un examen cercano de la maquinaria política y sus logros nos llevarán a la lógica de Thoreau.

¿Qué nos demuestra la historia del parlamentarismo? Nada, excepto la omisión y la derrota, ni hasta una sencilla reforma para mejorar la tensión económica y social de la gente. Se han aprobado leyes y han hecho estatutos para el mejoramiento y protección del trabajo. Así, de este modo, el año pasado se probó en Illinois, con las leyes más rígidas para la protección minera, tuvo los desastres mineros mayores. En Estados donde las leyes del trabajo de los niños prevalecen, la explotación infantil está en unos niveles altísimos y aunque con nosotros los trabajadores disfrutan de oportunidades políticas completas, el capitalismo ha llegado a su momento cumbre más desvergonzado.”

Acción directa, espíritu de rebelión, en contra de la autoridad… eso caracterizaba a la Roja, que así es como la llamaban. Ella, gran conocedora de movimientos obreros, sindicales, sufragistas y feministas. Una mujer ejemplar.

“El sufragio universal mismo debe su existencia a la acción directa. De no ser por el espíritu de rebelión, del desafío por parte de los padres revolucionarios americanos, sus descendientes todavía estarían bajo el cobijo del rey. Sino fuera por la acción directa de un Juan Brown y sus camaradas, América todavía estaría canjeando la piel del hombre negro. Cierto, el canje de la piel blanca todavía existe, pero, también, tendrá que ser abolido por la acción directa. El sindicalismo, la arena económica del gladiador moderno, le debe su existencia a la acción directa. No fue hasta fechas recientes que la ley y el gobierno han tratado de aplastar el movimiento sindical y condenado a prisión por conspiradores, a los exponentes del derecho del hombre a organizarse. De haber tratado de lograr su causa rogando, alegando y pactando, los sindicatos serían hoy muy pocos. En Francia, en España, en Italia, en Rusia, hasta Inglaterra testimonia la creciente rebelión de las uniones laborales, la acción directa, revolucionaria, económica se ha convertido una fuerza tan poderosa en la lucha por la libertad industrial que ha conseguido que el mundo se dé cuenta de la tremenda importancia del poder del trabajo. La huelga general, la expresión suprema de la conciencia económica de los trabajadores, fue ridiculizada en América hace poco. Hoy toda gran huelga, para ganar, debe darse cuenta de la importancia de la protesta general solidaria. La acción directa, habiendo probado su efectividad en las líneas económicas, es igualmente potente en el ambiente individual. Allí cientos de fuerzas avanzan sobre su ser y sólo la resistencia persistente frente a ellas finalmente lo libertará. La acción directa en contra de la autoridad en la tienda, acción directa en contra de la autoridad de la ley, acción directa en contra de la autoridad entrometida, invasiva de nuestro código moral, es el método lógico y consistente del Anarquismo.¿ Nos guiará éste a una revolución? Por supuesto, lo hará. Ningún cambio social ha venido sin una revolución. Las personas o no están familiarizadas con su historia, o todavía no han aprendido, que la revolución es el pensamiento llevado a la acción.”
“El anarquismo, la gran fermentación del pensamiento, está hoy imbricado en cada una de las fases del empeño humano. La ciencia, el arte, la literatura, el drama, el esfuerzo para un mejoramiento económico, de hecho toda oposición individual y social al desorden existente de las cosas, es iluminado por la luz espiritual del anarquismo. Es la filosofía de la soberanía del individuo. Es la teoría de la armonía social. Es el gran resurgimiento de la verdad viva que está reconstruyendo el mundo y nos anunciará el amanecer.»

Biografía

A continuación recogeremos algunos acontecimientos de su vida.

Anarquista lituana de origen judío, conocida sobre todo por sus escritos y sus manifiestos libertarios y feministas. Se la considera una de las pioneras en la lucha de la emancipación de la mujer. Ella nació el 27 de junio de 1869 en Kowno (Lituania). La región había permanecido a Rusia desde el año 1795. Su padre se llamaba Abraham y su madre Taube Bienovitch.

A los 16 años emigró a Estados Unidos con una hermanastra tras el enfrentamiento con su padre que pretendía casarla a los 15 años. Posteriormente,  El ahorcamiento de cuatro anarquistas a consecuencia de la revuelta de Haymarket animó a una joven Emma Goldman a unirse al movimiento anarquista y convertirse, a sus 20 años, en una activa revolucionaria. En esa época se casó con un emigrante ruso. El matrimonio apenas duró 10 meses, Emma se separó y se fue a Nueva York. Continuó legalmente casada para conservar su ciudadanía estadounidense.[2]

A los veinte años, entró a trabajar en una fábrica. Se casó con Jacobo Kresner, pero el matrimonio fracaso y se separaron. Era amiga de Alexander Berkman; los dos fueron detenidos y encarcelados. Destacamos que los dos publicaron la revista Mother Earth (Madre Tierra).

Podemos decir, que desde muy joven Emma conoció las injusticias de la sociedad capitalista. Y Las autoridades consideraban a aquella apasionada propagandista del anarquismo, peligrosa para el orden social y político.

Fue acusada del atentado al presidente de los Estados Unidos, MacKinley, en 1909. La detuvieron durante unas semanas. Al declararse la guerra de 1914, volvió a ser detenida, acusada de haber realizado una campaña por el control de los nacimientos. Formó parte de la Liga contra el reclutamiento de hombres para la guerra. Fue acusada de antipatriota y de recibir fondos de los alemanes. La calumnia intentaba manchar a aquella mujer que era toda bondad y entusiasmo por las ideas pacifistas y libertarias.  [Iturbe, Lola, La mujer en la guerra civil, Tierra de Fuego, Tenerife, 2006. (En La palabra como arma, 10)]

Durante su estancia en Rusia se había relacionado con Máximo Gorki, con María Spiridinova y con Pedro y Sofía Kropotkin. El 7 de febrero de 1921 moría en Dimitrov el gran revolucionario Pedro Kropotkin. Emma fua su administradora cuando se constituyó el Comité Pro- Memoria de Kropotkin, y Alexander Berkman actuó de secretario. Cuando hubieron de abandonar Rusia, les substituyó a los dos Vera Figner. [Iturbe, Lola, La mujer en la guerra civil, Tierra de Fuego, Tenerife, 2006. (En La palabra como arma, 12)]

Si pasamos a comentar algunos relatos de su vida referentes a la persecución constante que sufrió, destacamos: En 1893 fue encarcelada en las islas Blackwell. Luego, junto con nueve personas más fue arrestada el 10 de septiembre de 1901 por participar en el complot de asesinato contra el presidente William McKinley. En el 11 de febrero de 1916 es detenida y encarcelada junto con Ben Reitman por la distribución de un manifiesto a favor a la anticoncepción. En 1919 fue expulsada de Estados Unidos y fue deportada a Rusia. Vivió durante unos años en Europa, donde escribió diversas obras.

En 1917, y por cuarta vez, es encarcelada de nuevo junto con Alexander Berkman por conspirar contra la ley que obligaba al servicio militar. Hizo públicas sus profundas convicciones pacifistas durante la Primera Guerra Mundial y criticó el conflicto por considerarlo un acto del imperialismo. Dos años después fue deportada a Rusia. Durante la audiencia en la que se trataba de su expulsión, J. Edgar Hoover, que era el presidente de la misma, calificó a Emma como una de las mujeres más peligrosas de América.

Residió en la Unión Soviética con Berkman entre 1920 y 1922, participando en la sublevación anarquista de Kronstadt. En un primer momento, apoyó a los bolcheviques, pero la represión política, la burocracia y los trabajos forzados que siguieron a la Revolución de Octubre contribuyeron, en gran medida, a cambiar las ideas de Goldman y muchos otros anarquistas sobre estos y sobre la manera de utilizar la violencia, excepción hecha de la autodefensa.

De esta época datan sus escritos: “My Disillusionment in Russia” (Mi desilusión con Rusia) y “My Further Disillusionment in Russia” (Mi posterior desilusión con Rusia). Disconforme con el sistema de la URSS, se instaló definitivamente en Canadá. En 1936, Goldman colaboró con el gobierno de la República Española en Londres y Madrid durante la Guerra Civil española. Cabe destacar el vehemente artículo que escribió sobre el conocido anarquista español Buenaventura Durruti, titulado “Durruti is Dead, Yet Living” (Durruti ha muerto, pero vive). Emma Goldman murió en Toronto en 1940 y está enterrada en Chicago.[3]

Mother Earth, fue una revista anarquista mensual publicada entre 1906 y 1917 por Emma Goldman en Estados Unidos. Escribió Anarchism and other essays (texto donde hemos sacado las citas anteriormente mencionadas). También escribe Viviendo mi vida, publicada en inglés en 1931, y recientemente publicada por Anarquismoenpdf en español. [4]

Para acabar, no es extraño que se la considere como una de las principales pensadoras del anarquismo, así como defensora de la libertad humana. Dentro del ámbito libertario y la filosofía política tuvo una gran influencia, y conoció de primera mano a personas como Piotr Kropotkin, Luis Micheal, Buenaventura Durruti, y Francesc Ferrer i Guárdia, entre otras.

Así de esta manera, recogiendo escritos del pensamiento de Emma Goldman y su concepción del anarquismo entre otras cosas, podemos acercarnos un poco más a la mujer, probablemente, más conocida dentro del anarcofeminismo.

Más citas de Emma Goldman

“¿Amor libre? ¡Como si el amor pudiera no ser libre! El hombre ha podido comprar cerebros, pero ni todos los millones del mundo han podido comprar el amor. El hombre ha podido someter los cuerpos, pero ni todo el poder en la Tierra ha sido capaz de someter al amor.”

(La palabra como arma, 2008: 111)

Anarchism and other essays, Mother Earth Publishing Association, 1911.

“La escuela moderna, por tanto, debe ser libertaria. A cada alumno se le debe dejar buscar su propia verdad. El principal fin de la escuela es la promoción de un desarrollo armonioso de todas las facultades latentes en el niño. No debe existir coerción en la Escuela Moderna, ni ningún tipo de reglas o regulaciones. (…) Disciplinar a un niño, inevitablemente es formar una norma moral falsa, en tanto el niño es , de esta manera, conducido a suponer que el castigo es algo que se le ha impuesto desde el exterior, por una persona más poderosa, en lugar de ser una reacción natural e ineludible y una consecuencia de sus propios actos.”

(La palabra como arma, 2008: 189)

Conferencia inédita hacia 1911 conservada en la New York Public Library:

“La sociedad considera la experiencia sexual de un hombre como un atributo del desarrollo de su personalidad, mientras que la experiencia similar en la vida de una mujer es considerada como una terrible calamidad, la pérdida del honor y de todo lo que se considera como bueno y noble en el ser humano. (…) Supone el mantener a una joven en la más absoluta ignorancia sobre las cuestiones sexuales por una presunta “inocencia”, lo cual unido a una desquiciada y reprimida naturaleza sexual, propician una situación que nuestros puritanos están ansiosos de evitar y prevenir. “

Mother Earth, Vol.IV, Enero 1910.

“El amor, el más fuerte y profundo elemento en toda vida, el precursor de la esperanza, de la alegría, del éxtasis; el amor que desafía todas las leyes, todas los convencionalismos; el amor, el más libre, el más poderoso forjador del destino humana, ¿Cómo es posible que esa irresistible fuerza pueda ser sinónimo de matrimonio, esa pobre y mezquina mala hierba concebida por el Estado y la Iglesia? “

Anarchism and other essays, Mother Earth Publishing Association, 1911.

 

Para más información:

– Breve biografía

http://www.portaloaca.com/historia/biografias/261-biografia-de-emma-goldman.html

– Vídeo de CNT Córdoba donde Juan Pablo Herencia presenta el libro de Emma Goldman La palabra como arma.

https://www.youtube.com/watch?v=fJHL4RrfkdU

Textos de Emma Goldman que recomendamos:

– Emma Goldman (1911). Anarchism and other essays. Mother Earth Publishing Association.

https://theanarchistlibrary.org/library/emma-goldman-anarchism-and-other-essays

– Emma Goldman – Anarquismo: lo que realmente significa.

https://www.marxists.org/espanol/goldman/1910/002.htm

– Emma Goldman (1936) Durruti is Dead, Yet Living (en inglés) https://www.marxists.org/reference/archive/goldman/works/1936/durruti.htm

– Emma Goldman (1936) Durruti ha muerto, pero vive (en español)

http://www.portaloaca.com/historia/ii-republica-y-guerra-civil/6993-durruti-ha-muerto-pero-esta-vivo-todavia-por-emma-goldman.html

– Textos feministas de Emma Goldman. La mujer más peligrosa del mundo – Anarquismo en PDF.

https://anarquismoenpdf.tumblr.com/post/160663804093/emma-goldman-la-mujer-más-peligrosa-del-mundo

[1]  Emma Goldman (2008) La palabra como arma. Editorial de La Malatesta. Tierra de Fuego.

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Emma_Goldman

[3] Fuente 1.

[4] https://anarquismoenpdf.tumblr.com/post/127239790553/emma-goldman-viviendo-mi-vida-2-vols

Emiliano Zapata: cien años del hombre que fue mito en tierra mexicana.

El 10 de abril se cumple el centenario del asesinato de Emiliano Zapata, uno de los más destacados campesinos y guerrilleros de la Revolución Mexicana (1910-1917), símbolo de la resistencia rural e indígena en este país. Integrado en el movimiento revolucionario, estuvo al frente del Ejército Libertador del Sur, y fue impulsor de las luchas sociales y demandas agrarias. Este grupo revolucionario de Emiliano Zapata, junto al Partido Liberal Mexicano, fundado por los hermanos Flores Magón con claras influencias anarquistas, fueron las dos entidades sociales que durante el periodo revolucionario en México defendieron la propiedad comunal de las tierras y el respeto a las comunidades indígenas, campesinas y obreras de México, frente a la oligarquía y el latifundismo de los hacendados del Porfiriato, régimen político dictatorial mexicano en torno a la figura de Porfirio Díaz.

Emiliano Zapata, junto a Pancho Villa, Comandante de la División del Norte en la Revolución Mexicana, fueron excluidos del Congreso Constituyente de 1917, si bien fueron los vencedores tácticos de la contienda, serían los jefes políticos de las facciones conservadoras o reaccionarias quienes impusieron el triunfo político en el proceso revolucionario, es decir, se puede afirmar que quien venció fue la contrarrevolución, germen ideológico del futuro PRI que se matuvo por más de siete décadas en el poder en México.

Zapata nació en el seno de una familia campesina en Anenecuilco, un pueblecito del pequeño estado de Morelos en el centrosur del país, viviendo desde su infancia las injusticias que causaban los hacendados contra las familias campesinas humildes a quienes robaban con total impunidad las tierras. Quedó huérfano a la edad de quince años, trabajando de arriero y labrador desde adolescente debió huir de su pueblo natal en 1897 tras ser reprimido, encarcelado y liberado a punta de pistola por uno de sus hermanos, Eufeminio Zapata.

En 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla para discutir la forma de defender sus tierras frente a los grandes hacendados colindantes. Su rebeldía lo condenó al reclutamiento forzado en el Ejército federal durante 1908, y en septiembre de 1909, Emiliano Zapata fue elegido líder de la Junta de Defensa de las tierras de Anenecuilco, donde se comenzaría a analizar documentos que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por las Leyes de Reforma a mediados del siglo XIX, cuando se trataba de constituir un campesinado de clase media y afín a la nueva economía liberal.

Debido a un litigio en su pueblo con la hacienda del Hospital, los campesinos no podían sembrar esas tierras hasta que el tribunal resolviera, sin embargo, en 1910 Emiliano Zapata y otros hombres de confianza ocuparon las tierras comunales para ser trabajadas por los campesinos. Tras ser declarado bandolero, y debiendo huir en repetidas ocasiones del gobierno, la situación mexicana se aproximaba hacia un enfrentamiento armado contra el dictador Porfirio Díaz. Su opositor político, Francisco Madero, había sido perseguido y forzado a exiliarse antes de presentarse a unas elecciones que trataban de perpetuar en el poder nuevamente a Díaz, lo que motivó el levantamiento armado. En el inicio de la Revolución Mexicana en 1910, Emiliano Zapata lidera la toma de tierras y la liberación de muchos pueblos, como Cuautla en mayo de 1911, y le convierten en líder del Ejército Libertador del Sur.

Mientras tanto, comprueba que políticos burgueses como Francisco Madero tan solo aspiran a un cambio de poder sin ninguna pretensión de transformación social, por lo que se firma el Pacto de Ayala, con un fuerte contenido revolucionario. Durante el gobierno maderista las tomas de tierras campesinas y las acciones de Zapata fueron rápidamente reprimidas, el gobierno controlaba las ciudades, y la guerrilla se fortalecía en las áreas rurales. Pero ni la brutalidad represiva ni los gestos reformistas encaminados a restarle apoyo lograrían debilitar el movimiento zapatista, que se mantuvo en guerra contra la dictadura militar de Victoriano Huerta (1914) y contra el constitucionalista Venustiano Carranza (1916) en los años posteriores en una guerra de guerrillas.

Es bien famosa la fotografía de Pancho Villa y Zapata en Palacio Presidencial en la Ciudad de México, símbolo de su entrada en el corazón político del país, y sin embargo el objetivo de Zapata no era ocupar un sillón presidencial sino la revolución social y agraria. Ante la imposibilidad de acabar con el movimiento de Zapata le tendieron una trampa: Haciéndole creer que Pablo González, fiel carrancista, iba a pasarse a su bando y que les entregaría municiones y suministros, el coronel Jesús Guajardo, que dirigía las operaciones gubernamentales contra él, logró atraer a Zapata a un encuentro secreto en la hacienda de Chinameca, en Morelos. Cuando Zapata, acompañado de diez hombres, entró en la hacienda, los soldados que fingían presentarles armas lo acribillaron a quemarropa. Moría el hombre, pero continuaba el mito.

Jeanne Deroin, la mujer que plantó cara a Proudhon

Por Anna L.B.

 

Jeanne Deroin (Jeanne-François Deroin) nace en París el 31 de diciembre de 1805, y muere en Londres el 2 de abril de 1894. Destaca por su labor política, periodística y feminista, pionera de las ideas socialistas y los derechos de las mujeres, en el siglo XIX. Fue costurera autodidacta en sus principios, iniciándose luego al periodismo militante, para luchar por la emancipación femenina y los derechos de las mujeres. Empieza a estar políticamente activa cuando participa en la difusión y prensa periodística que más adelante señalaré. Se casa en 1832, pero no llevará los apellidos del marido, se niega, por ello se hizo una ceremonia civil. Su marido fue Antoine Ulysse Descroches, compañero sansimoniano; y fue madre de tres hijos.

Como veremos a continuación, realizó una labor social y política muy importante, y es por ello por lo que su persona debe ser recuperada. En La Cosaca queríamos relatar apuntes biográficos, recogiendo citas de su vida y su labor, recalcando su acción de protesta en 1846 que nos sirve de acontecimiento simbólico de la lucha feminista, junto con el enfrentamiento que tuvo con el anarquista P. J. Proudhon. Al final del artículo se realizará una pequeña reflexión final de prácticas machistas bajo la óptica anarquista.

Labor social y política de Jeanne Deroin

Jeanne Deroin participó en el diario La femme libre, la primera publicación feminista escrita por únicamente mujeres. Dirigió un periódico socialista llamado La Voix des Femmes con Eugénie Niboyet y Désirée Gay.  Fundó el Club de l’Emancipation des Femmes. Participó en la creación de la Union des associations ouvrières (Unión de las asociaciones de trabajadores). Fundó también dos periódicos La Politique des Femmes y L’Opinion des Femmes, junto con Pauline Roland. Ambas, fueron acusadas de atentar contra el orden público y la pena de cárcel de Jeanne Deroin fue de seis meses (más tarde contamos el caso de Janne). Escribe y difunde principalmente artículos periodísticos, panfletos, cartas dirigidas.

Destacamos que escribió un ensayo inspirado en la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana de Olympe de Gougues. Allí, Deroin argumentó en contra de la idea de que las mujeres eran inferiores a los hombres. También aportó reflexiones sobre las diferencias entre sexos, y si éstas justificaban la subyugación de la mujer. Comparó el matrimonio con la esclavitud. Esto precisamente, podemos verlo en la discusión entre Pierre Joseph Proudhon, que luego expondré.

Su prioridad, como hemos visto, eran los derechos de las mujeres en el trabajo remunerado o productivo como hoy lo entendemos. Para Jeanne Deroin, las mujeres merecían la igualdad civil y política, así como su posición de ciudadanas. Es decir, la libertad social y la igualdad era lo que ella quería para las mujeres, casadas o no.

Jeanne Deroin escribe el 28 de enero de 1849 un texto en L’Opinion des Femmes, donde escribe que al grabar las palabras Libertad, Igualdad y Fraternidad en la bandera de Francia, la Revolución de Febrero reconoció los derechos del pueblo y los derechos de la mujer. Pero no fue así porque los derechos de las mujeres no vinieron junto con otros derechos sociales y civiles que sí disfrutaban los hombres. Por otro lado, Deroin argumenta en contra de la moral religiosa.

“No entienden que la salvación de la humanidad depende del triunfo de la ley de Dios, los derechos del pueblo y de las mujeres. Nuestro deseo más ardiente es que esta verdad, de la que depende nuestro futuro, se grabe en cada corazón. Es hacer que las mujeres comprendan que para ellas no es sólo un derecho sino una obligación intervenir en estas luchas desagradables, el triste resultado de la opresión, el sufrimiento, la miseria y el egoísmo. Sólo ellas pueden elevarse por encima de estos odios sectarios y que dividen a los hombres, y pueden enseñar a todos cómo debe practicarse la fraternidad.”

En otro texto publicado el 10 de mayo de 1849, en el periódico de opinión que fundó (que podemos leer también en la referencia anterior) escribe que la política no ha sido el arte de gobernar a la gente sino más bien de oprimirlos, y que por esta razón los gobiernos pueden mantenerse sólo por la fuerza de las bayonetas. Seguidamente dice:

“Gobernar es reprimir más o menos inteligentemente, más o menos brutalmente, según el tiempo y las circunstancias. Es por eso que las mujeres han sido declaradas incapaces y por eso deben exigir el derecho a intervenir para ayudar a los hombres inteligentes e inteligentes a transformar esta política de violencia y represión que sólo produce odio profundo y combate incesante y que causa todo sufrimiento y miseria social.” [1]

Es importante destacar, que en la última edición de L’Opinion des Femmes de agosto de 1849, Deroin llamó a la formación de la Asociación Fraternelle viéndola como una oportunidad para transformar el movimiento cooperativo libre en una unión general revolucionaria que podría organizar el trabajo a través de sus asociaciones afiliadas, eliminar los salarios y controlar la economía.[2]

Contexto

Debemos situar a Jeanne Deroin en el contexto del siglo XIX: auge del imperio Napoleónico, auge también de alternativas socialistas y anarquistas y feministas. Momento en que estos movimientos exigen igualdad y libertad en rasgos comunes y de carácter internacional, pero que también habrán lecturas e ideas diferentes en cuanto a la libertad, política, derechos, etc. Pero no nos extenderemos aquí. Las bases ideológicas de estos movimientos tienen una idea en común y es la voluntad de transformar las sociedades y hacerlas justas. Transformar las relaciones sociales, el matrimonio, el amor, etc.  Algunos decían por ejemplo, que la mujer debía tomar parte de la lucha sindical: recordemos a Fany Wright, discípula de Rober Owen, también activista del movimiento en contra de la esclavitud, que reivindicó los derechos de sus compañeras. En aquellos tiempos había debates abiertos y luchas latentes, y Jeanne Deroin es una figura de la lucha por la igualdad. Se enfrentó con el poder patriarcal y el poder legislativo.

Reivindicaciones y prensa

En el contexto de las revoluciones de 1930 y 1948, las reivindicaciones de las mujeres tenían continuidad temporal, es decir, la lucha de las mujeres antepasadas y de la ilustración continuaba. Pero fue en la prensa (donde las reivindicaciones fueron constantes, mediante periódicos, órganos de opinión…) escrita por mujeres, y dichas reivindicaciones continuaron latentes. Cabe decir que la prensa fue un medio de comunicación y de difusión muy importante para la época y contexto del siglo XIX.

Algunas mujeres adquieren una conciencia femenina inspirada en ideas del socialismo utópico y la organización obrera (de clase) entre otras cosas.  Así, en este contexto, Janne Deroin se unió a la corriente sansimoniana o sansimonismo. Posteriormente se adhiere a la escuela de Fourier en 1847 y a la Unión Comunista de Marx y Engels.

En este contexto es importante hablar de la legislación de la época. El Código Civil bajo el régimen Napoleónico, hace que se produzca un retroceso en los avances que se habían logrado durante la revolución respecto a las mujeres.

Este código civil era el afianzamiento de las conquistas de la Revolución Francesa de 1789: la igualdad jurídica para todos los ciudadanos, la individualidad de la propiedad, la libertad de trabajo, el principio de laicidad, la libertad de conciencia, la separación en 3 poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). También fue importante que se remarcara que la ley debía ser escrita y expresada en la forma más clara posible para que los ciudadanos pudieran entenderla. No menos importante resultó también la legislación en materia comercial y económica. El Código Napoleónico agrupó las reglas propias del Comercio Marítimo y el Terrestre en un solo cuerpo legal. Con ello el derecho mercantil dejaba de ser un derecho subjetivo para convertirse en un derecho objetivo. Se facilitaban así los intercambios mercantiles y se liberalizaba en cierto modo la economía.

Mediante este Código Civil se consolidaba el espíritu revolucionario de la burguesía. Existía libertad económica y personal, igualdad ante la ley, carácter individual de la propiedad, matrimonio civil y divorcio. El Estado tenía un carácter laico y las leyes religiosas no tenían cabida en el terreno estatal; era la prueba de la separación definitiva entre la Iglesia y el Estado. Se garantizaban los intercambios mercantiles y se establecía una legislación para facilitar la libertad económica. Normas que abolían el Antiguo Régimen y daban paso a una nueva sociedad cuyo reflejo se observa en la actualidad, lo que se llama contemporaneidad.[3]

La realidad es que la sociedad era patriarcal, sexista, machista y misógina, aunque siempre debemos comprender y situar el contexto. Por eso, recogeremos el enfrentamiento que tuvo con Proudhon, que es una muestra de cómo la ideología, aunque socialista o anarquista, por muy igualitarias que pretendían ser en el siglo XIX, mantenían ideas y prácticas machistas entre compañeros.

Condición de las mujeres

La ideología de la época reprimía a las mujeres, no les daba libertad, se las relegaba al hogar y las esclavizaba. El propio Napoleón tenía una opinión del sexo femenino que era del todo discriminatoria y seguía con las costumbres más tradicionales. En el Código Civil, las mujeres quedaban bajo el poder del marido, si éstas se casaban; las solteras estaban mal vistas, y la prostitución bien pudo ser un camino para abandonar el paso del matrimonio-hogar-esclava-madre. Si miramos algunos artículos del Código Civil:

Art. 213: «El marido debe protección a su mujer, la mujer obediencia a su marido».

Art. 214: «La mujer está obligada a habitar con su marido y debe seguirle adonde él estime conveniente deberán vivir».

Art. 215: «La mujer no puede estar en juicio sin la autorización de su marido».

Art. 217: «La mujer, aunque los bienes sean comunes o separados, no puede donar, vender, hipotecar, adquirir, a título gratuito u oneroso, sin la autorización de su marido en el acto o su autorización por escrito».

 Art. 226: «La mujer puede testar sin la autorización de su marido».

Se establece el consentimiento paterno de nuevo para el matrimonio en las mujeres, hasta los 21 años. Y desde los 21 a los 25 debían cursar “actas respetuosas” pidiendo consejo paterno. El Código Civil reafirmaba el poder de los padres, y restableció la autoridad de maridos sobre mujeres.

“El marido tenía la responsabilidad de proteger a su mujer; a su vez, ella le debía obediencia. Las mujeres eran legalmente incompetentes: no aptas para ejercer de testigos en certificados de matrimonio, nacimiento o defunción, incapaces de demandar ante un tribunal de justicia sin el consentimiento de su marido, y de hacer o recibir un regalo, herencia o legado sin el consentimiento de éste. (…)  A los maridos de les daba control total sobre la propiedad familiar y sobre los salarios o ganancias de sus esposas, también tenían el poder de determinar todos los aspectos de la vida marital, el tipo y el lugar de residencia, y la escolarización de los hijos. (…) El adulterio de las mujeres era considerado una ofensa criminal, que convertía a la esposa pecadora en merecedora de encarcelamiento por un período de entre tres y dos años y, sin embargo, un marido adúltero solía recibir como máximo una multa”. [4]

(Caine, Sluga, 2000, pp 38-39).

Así pues, las mujeres seguían quedando subordinadas del padre o el marido, consideradas para estar en el hogar, o dedicarse a trabajos remunerados, pero siempre con el permiso del marido. Las mujeres fueron despojadas de algunos derechos tradicionales de herencia y poder dentro de la vida familiar.

Después de situar el contexto del siglo XIX y la condición de las mujeres, pasaremos a relatar unos acontecimientos históricos de la vida de Jeanne Deroin. Volviendo a la vida de nuestra compañera, cuando Luis Napoleón dio el golpe que le permitiría convertirse en Napoleón III, Deroin se exilia a Inglaterra, después del golpe de estado del 2 de diciembre de 1851. Allí siguió su lucha a favor de los derechos de la mujer, y abre una escuela para niños e hijos de refugiados políticos, y trabajó codo con codo con los socialistas franceses, y publicará el Almanach des femmes. [5]

Candidatura femenina ilegal: Las mujeres no podían participar en política

Hace 171 años que Jeanne Deroin protestó e hizo un acto admirable. En 1846 se presenta como candidata a las elecciones para la Asamblea Legislativa que en aquel momento había un gobierno provisional (después sucederá la revolución de julio, y el posterior Manifiesto Comunista, y un largo etcétera…) Jeanne Deroin, sabiendo que la candidatura femenina en la asamblea era ilegal, se presentó. Significa esto un acto de protesta ejemplar que sirve de ejemplo y acto simbólico de la lucha feminista.  Con esta medida de protesta se pone en cuestión el sufragio (no universal y masculino).

Por este hecho-protesta, la condenan a seis meses de prisión por atentar contra el orden público. Una vez allí, en prisión, se solidariza con otras compañeras y escribe, como por ejemplo a las Hermanas de América, para transmitir su voluntad de unión y solidaridad de todas.

“¡Hermanas de América! Vuestras hermanas socialistas de Francia están con vosotras en vuestra reivindicación del derecho a la igualdad civil y política de la mujer. Tenemos además la profunda convicción de que solamente con el poder de la asociación basada en la solidaridad (con la unión de las clases trabajadoras de ambos sexos para organizar el trabajo) puede lograrse de forma total y pacífica, la igualdad civil y política de las mujeres, y el derecho social para todos”.

Más tarde, participa en la primera línea de revolución de 1848 junto a otras compañeras como Jenny d’Héricourt.  En 1849 se presentó esta vez de candidata convirtiéndose en la primera mujer en Francia a presentarse en unas elecciones generales; representó al Comité Social Demócrata, pero sólo recibió quince votos, en parte, se dice porque no se le habría permitido tomar asiento. [6]

Jeanne Deroin vs Pierre Joseph Proudhon

Janne Deroin llegará a tener un enfrentamiento verbal. Discute en la prensa con Poudhon, éste considerado uno de los padres del anarquismo moderno. Como sabemos, Proudhon, ha sido criticado por misógino como tantos hombres que han pasado a la historia a través de sus ideas, aportaciones y pensamiento, éstos empapados del sistema patriarcal y machista que oprime a personas, no sólo a mujeres.

Proudhon, la declaró no apta para participar en política, argumentando que los órganos de las mujeres eran para alimentar a los bebés, y no para ejercer en política o votar. Jeanne Deroin le contestó, respondiéndole y pidiéndole, que le mostrara el órgano masculino que le permitía votar (palabras y tono muy revolucionario para la época). Esto se puede ver en las cartas que se escribieron y difundieron en la prensa de la del momento.

Carta a Proudhon

La carta de Jeanne Deroin a Proudhon apareció en francés en L’Opinion de Femmes. Se puede encontraren en Gallica, escondido en uno de los volúmenes de Les Révolutions du XIXe Siècle. [7]

La carta a Mr. Proudhon, en 1849, pone en cuestión la naturaleza y la dominación patriarcal, entre otras cosas y desmonta el famoso argumentó de la inferioridad de la mujer. De allí que surgieron personas que se consideraron anti-proudhonianas.

“Sa Lettre à M. Proudhon, en 1849, affirme le caractère politique de la domination patriarcale et ouvre la voie à d’autres anti-proudhoniennes, comme Hubertine Auclert dans le journal suffragiste et anticlérical La Citoyenne et Marguerite Durand dans La Fronde, premier journal entièrement dirigé par des femmes. (…) Elle lui écrit à propos des femmes : « Favorisez le libre développement de leur intelligence ; donnez un noble but à leur activité, les faiblesses du cœur et les écarts de l’imagination ne seront plus à craindre. »Elle fait appel à l’intelligence et à la justice : « Vous demandez quelle sera sa mission en dehors de la famille ? Elle viendra vous aider à rétablir l’ordre dans ce grand ménage qu’est l’État, et substituer une juste répartition des produits du travail à la spoliation permanente des durs labeurs du prolétaire » Et d’ajouter que la femme « fera pour la grande famille sociale ce qu’elle fait dans son intérieur lorsqu’elle agrandira le cercle égoïste des affections domestiques en s’élevant à la hauteur des questions humanitaires.” [8]

Jeanne Deroin le recuerda la igualdad, haciendo hincapié en el derecho de las mujeres, la desigualdad y la moral.

Usted es uno de los más formidables oponentes del principio de igualdad – un principio que no permite la exclusión de género y los privilegios injustos. Sé que no quiere reconocer el derecho de las mujeres a la igualdad civil y política. Esta ley, que implica la supresión de todas las desigualdades sociales, de todos los privilegios de opresión. Pero también sé que su oposición se basa en un motivo respetable. Teme que la aplicación de este principio socava seriamente la sacrosanta ley de la moral”. [9]

En la carta se ve como quiere eliminar los prejuicios o las trabas del progreso y nos puede hacer reflexionar sobre la dicotomía entre opresores y oprimidos. Se menciona la prostitución como vía de escape del hogar, pero también como resultado de la esclavitud de las mujeres, la ignorancia y la pobreza. Ella quiere la libertad de la mujer y que éstas no estén reprimidas ni dominadas. También argumenta con conceptos de familia, el hombre, los ciudadanos; de los privilegios, de las desigualdades injustas, etc. Cabe decir que La Cosaca, anima a que todas las personas interesadas puedan leer la carta y otros textos, algunos en los enlaces referenciados al final.

En la última parte de la carta, Jeanne expone:

Usted pregunta: ¿cuál es la misión de la mujer fuera de la familia? Se le ayudará a restaurar el orden en esta grande pero mal administrada casa que llamamos el Estado y para reemplazar el despojo permanente de la fuerza de trabajo del proletariado por una justa distribución de la producción. La madre digna de este nombre está predispuesto a amar a los débiles y los que sufren, sino que también asegura preservar todos sus hijos por el frío y el hambre y para despertar en su corazón simpatía mutua; que requerirá para su gran familia social. (…) Yo deseo íntimamente, señor, que usted comparta mi profunda convicción de que ninguna reforma seria no pueda llevarse a cabo de una manera sostenible sin la aplicación de este gran principio del derecho a la igualdad civil y política de la mujer, que es la base de nuestra redención social ”. [10]

Con estos acontecimientos, se muestra la expresión pública de las mujeres, sobretodo en el contexto de revolución en Francia. Las mujeres participaban en las protestas y eran ejes vertebradores de la sociedad; participaban en la guerra, en las luchas sociales… la historia las ha invisibilizado a lo largo de los tiempos y La Cosaca quiere recuperar a mujeres que son referentes en la lucha feminista. Son muchas las compañeras, anarquistas o no, que han luchado por derechos que hoy disfrutamos nosotras. Los derechos actuales han sido conseguidos gracias a los ideales, y prácticas, anarquistas.

Para concluir, todas las personas sólo por considerarnos anarquistas deberíamos eliminar la violencia patriarcal de nuestra vida cotidiana. En el presente, el machismo continúa instaurado en los espacios libertarios. Como dice Pippo Gurrieri, esto impide que se realicen las ideas emancipatorias, ya que éstas se han de expresar a partir de relaciones entre iguales. «En realidad las pautas patriarcales siguen oprimiéndonos en la familia, la pareja, a los niños y las niñas, en las asambleas libertarias». Pippo en su libro La anarquía explicada a mi hija, en la última parte (Anexo) hace la pregunta:

“¿Por qué formarse sobre la base de textos e ideas que son exclusivamente de hombres, apartando los escritos de las mujeres en la sección de anarcofeminismo? ¿No es esta una manera de reproducir el patriarcado y por lo tanto el dominio? ¿Cuándo van a entender los compañeros, intelectuales, trabajadores y combatientes, que a ellos, los varones, también les afecta y mucho? ¿Cuándo van a entender que si se renuncia al privilegio, a la violencia que eso conlleva, ese será el momento en que tendremos fuerza para luchar juntas?

El mismo Pippo Gurrieri responde que ser o llamarse anarquista no garantiza haber resuelto todas las contradicciones sociales que llevamos dentro, fruto de una educación autoritaria y machista. Él cree, y nosotras compartimos, la idea de que hemos de dotarnos de instrumentos teóricos, prácticos y críticos para empezar a superar esas contradicciones.

“La lucha de un anarquista no se dirige sólo a lo externo, contra la sociedad autoritaria, sino también al interior de uno mismo, contra la cultura autoritaria que nos impide ser mujeres y hombres libres aún cuando declaramos serlo.” (Gurrieri, 2016, p. 114-115).

Ésta es una reflexión que anarquistas de hoy deberíamos hacer entender a Proudhonianos, o al mismo Proudhon si aún viviera. El movimiento anarquista pasado estaba empapado por la moral católica cristiana, y no es raro encontrarse con actitudes machistas y patriarcales. Por eso, actitudes como las de Louise Michel que presentamos la semana pasada, y Emma Goldman (que presentaremos en un futuro en La Cosaca), y otras compañeras están presentes en el movimiento anarquista son fundamentales. Hará falta, pues emplear la memoria histórica para demostrar que individuos o grupos sociales, ya sean hombres o mujeres, han buscado cambiar la sociedad en el sentido libertario.

Acabamos con otra cita de Gurrieri:

“No hay duda de que hace falta más esfuerzo para dar a conocer las elaboraciones y experiencias de las mujeres anarquistas con su rol trascendente en el desarrollo del pensamiento y de la misma historia del anarquismo. El anarcofeminismo quizás muestra cómo está destinado al fracaso aquel feminismo que no sea también sensible a la causa de la liberación social y de la ruptura de las relaciones jerárquicas en general, no solo entre el hombre y la mujer.” (Gurrieri, 2016, p. 116).

Jeanne Deroin, aunque sansimoniana y no anarquista como tal, es un ejemplo para todas nosotras ya que lucho por los derechos de las mujeres, y estuvo activa en la difusión feminista. Protestó en contra del poder, y de actitudes machistas y conservadoras, por parte de sus compañeros socialistas, comunistas y anarquistas, coetáneos del siglo XIX en Francia.


Bibliografía

Caine, Barbara y Sluga, Brenda (2000). Género e história: mujeres en el cambio sociocultural europeo, de 1780 a 1920. Narcea S.A de Ediciones.

Gurrieri, Pippo (2016). La anarquía explicada a mi hija. Editorial Descontrol. En Madrid otra Italia.


Fuentes consultadas (y para ampliar):

-Para más información biográfica,

https://contrun.libertarian-labyrinth.org/adrien-ranvier-jeanne-deroin-a-feminist-of-1848-i/

-Para más información histórica y cronológica,

http://caminare.free.fr/1848a1880.htm

– Textos de Janne Deroin, http://gallica.bnf.fr/services/engine/search/sru?operation=searchRetrieve&version=1.2&query=%28gallica%20all%20″Janne%20dEroin»%29&suggest=0

http://womhist.alexanderstreet.com/awrm/doc10b.htm

– Aquí textos de Jeanne Deroin o relativos a ella. Son artículos de prensa, periódicos, y otros textos de la época,

http://gallica.bnf.fr/services/engine/search/sru?operation=searchRetrieve&version=1.2&query=%28gallica%20all%20″Janne%20dEroin»%29&suggest=0#resultat-id-2

– Textos en L’Oppinion des Femmes. Artículo La misión de las mujeres en el presente y en el futuro (1849). Y el prospecto de L’Opinion des Femmes (1848),

https://www.lafrondeuse.org/category/jeanne-deroin/

– Cartas de Jeanne Deroin y P. J. Proudhon, https://racinesetbranches.wordpress.com/introduction-a/jeanne-derouin/

– Para reflexionar entre anarquismo y feminismo, en el siglo XIX, https://www.nodo50.org/mujerescreativas/LIBERTAR.htm


[1] Traducción propia, extraído de http://womhist.alexanderstreet.com/awrm/doc10b.htm

[2] https://pediaview.com/openpedia/Jeanne_Deroin

[3] http://www.lacrisisdelahistoria.com/codigo-napoleonico/

[4] Barbara Caine y Brenda Sluga.(2000) Género e história: mujeres en el cambio sociocultural europeo, de 1780 a 1920. Narcea S.A de Ediciones.

https://books.google.es/books?id=owkFKNvhKXgC&pg=PA39&lpg=PA39&dq=codigo+napoleónico+S+XIX+mujeres&source=bl&ots=ZtzjMH9bzH&sig=nhxwAIzkBH_7uEXcrKsf61ygPoo&hl=ca&sa=X&ved=0ahUKEwjAi7Os16PTAhVJHxoKHXQbDgsQ6AEIWTAK#v=onepage&q=codigo%20napole%C3%B3nico%20S%20XIX%20mujeres&f=false

[5] http://itinerairesdecitoyennete.org/journees/8_mars/portrait/Jeanne_Deroin.pdf

[6] https://pediaview.com/openpedia/Jeanne_Deroin

[7] http://gallica.bnf.fr/services/engine/search/sru?operation=searchRetrieve&version=1.2&page=1&query=(gallica%20all%20″Les%20Révolutions%20du%20XIXe%20Siècle»)

[8] http://itinerairesdecitoyennete.org/journees/8_mars/portrait/Jeanne_Deroin.pdf

[9] Traducción propia de la Carta a Proudhon, extraída de https://racinesetbranches.wordpress.com/introduction-a/jeanne-derouin/

[10] Traducción propia, intentando traducir sus palabras, pero si hay algún error, y lo quieres compartir, escríbenos y ponte en contacto.

La Virgen Roja, una novela gráfica sobre Louise Michel

Por Carmen S. Z.

A continuación ofreceré un extenso resumen y relato sobre La virgen roja, una novela gráfica que trata la vida de Louise Michel de una forma muy entretenida y didáctica. Se pueden leer las primeras 15 páginas a continuación:

Y, si al final os decantáis por su compra, podéis hacerlo en la página de la editorial: http://www.lacupula.com/catalogo/la-virgen-roja

La virgen roja comienza, para ambientarnos y situarnos en la época, con un hombre sobrevolando Calais un julio de 1909 en avioneta. Este hombre, en unos días, cruzaría el canal. Desde abajo, uno de los espectadores se planteaba cómo sobreviviría en caso de accidente, reflexión de la cual ideará e inventará el paracaídas.

La siguiente imagen a que nos traslada la novela es el cortejo fúnebre de Louis Michel en la estación de Lyon, en París, el 22 de enero de 1905 a las diez de la mañana. En esta misma estación aguardaba Monique a la señora Charlotte Perkins Gilman, autora de Mujeres y economía. Ambas mujeres empezaron a hablar del acontecimiento que vivían y de la mujer por la que había tanta gente en la estación: la vierge rouge de Montmartre, Louise Michel. Tanto Louise como Charlotte se conocían de antes, aun siendo una anarquista y la otra socialista americana, pero a ambas las unía el feminismo. Monique comenzó a contarle la historia de Louise, pues la conocía a través de su madre, Élianne, que estuvo junto a Louise durante muchos años.

París, 1870, meses previos a La Comuna de París

El suministro de gas en París estuvo restringido durante el asedio, dejando a la población en la oscuridad.  En concreto el 9 de diciembre hubo una reunión en Montmartre, donde Louise vivía y en la cual participó. Estuvieron hablando de la restricción de la harina, de los especuladores que acumulaban los alimentos mientras los pobres pasaban hambre, y de repente, Louise se levantó y gritó: “¡Cuidado, especuladores! ¡Montmartre va a por vosotros!”  Era muy difícil conseguir comida, sólo ti tenías suficiente dinero para pagarla y tiempo para esperar la cola. Aquellos meses se llegaron a comer carnes extrañas. Los animales del zoo sólo se servían en restaurantes elegantes y la carne más exótica que llegaban a comer la mayoría de la población eran gatos, perros e incluso ratas. Los habitantes empeñaban todo lo que tenían para conseguir algo de dinero. En Montmartre la revolución social era necesaria y Louise lo sentía más que nadie.

En una comida Louise expresó varias de sus ideas, una de ellas hablaba sobre que la ciencia, algún día proporcionaría comida para todos, como mezclas químicas con más hierro y nutrientes que la carne y la sangre que consumían. Un compañero propuso que podrían llegar a las casas mediante tuberías, y todos comenzaron a divagar sobre qué podría ser y su diseño. Para Louise la ciencia mejoraría el futuro para toda la humanidad, lo que significaría la erradicación de la crueldad y la explotación, .

La trama continúa con los prusianos bombardeando los fuertes defensivos de París durante meses y en enero de 1871 dirigieron su artillería contra la ciudad.

El día 6 de enero de 1871 colgaron un cartel del Comité Central de la Guardia Nacional en las calles de Montmartre, el cual decía así:

«AL PUEBLO DE PARÍS: ¿Ha cumplido con su misión el gobierno que el 4 de septiembre se hizo cargo de la defensa de la nación? No. ¡Tenemos  500.000 hombre armados y estamos rodeados por 200.000 prusianos! ¿Quién es el responsable de esto si no los son quienes nos gobiernan? Sólo piensan en negociar, en vez de en fundir cañones y fabricar armas. Han rechazado el reclutamiento masivo. ¡Han dejado solos a los monárquicos y han encarcelado a los republicanos. Su lentitud, su indecisión, su apatía, nos ha llevado al borde del desastre. Son incapaces de planificar nada. Cuando pudimos tener abundancia crearon pobreza; la gente muere de frío y casi de hambre; las mujeres sufren, los niños consumen y mueren. La forma en la que se lleva la guerra es aún más deplorable: salidas sin sentido, escaramuzas criminales sin resultados, repetidos fracasos que desanimarían hasta al más valiente de los hombres. ¡Y están bombardeando París! El gobierno ha demostrado ya lo que sabe hacer… y nos están masacrando. La seguridad de París exige decisiones rápidas. El gobierno responde a las críticas del pueblo con amenazas. Si a los hombres del ayuntamiento les quedase algo de patriotismo, sería su deber retirarse y dejar que el pueblo de París organizase su propia liberación. Si nos uniéramos al actual gobierno o participáramos en él, sólo conseguiríamos tapar las grietas y repetir sus mismos errores desastrosos. La continuación de éste régimen supone la capitulación. ¡DEJAD PASO AL PUEBLO! ¡DEJAD PASO A LA COMUNA! »

El pueblo no se alzó, pero para finales de mes el gobierno capituló. El 1 de marzo de 1871 los alemanes marcharon por las calles hasta llegar a Versalles.

La noche del 18 de marzo del mismo año el gobierno atacó a la población del barrio parisino Montmartre. Las tropas querían robarles los cañones. Se encontraban unos frente a otros, la población frente al ejército, defendiendo lo que les pertenecía. Las tropas alegaban que sólo cumplían órdenes, pero los ciudadanos no cedían. El general Lecomte mandaba al capitán a acabar con las revueltas e incluso le mandó a disparar. Pero el capitán se negó a atacar y disparar  a su propio pueblo. Los ciudadanos cogieron al general y le llevaron a un paredón donde iban a fusilarle. Louise pidió que esperasen al comité, a una corte marcial, pero nadie la escuchó. Ese mismo día en la plaza del ayuntamiento se dieron cuenta de que habían huido a Versalles. Louise quería ir a Versalles, vencer al ejército y ejecutar a Thiers, el jefe del gobierno tras las elecciones, otros querían actuar por lo legal. Cuando acababa el día el Comité Central de la Guardia Nacional ya ocupaba el ayuntamiento abandonado, se celebraron elecciones municipales. Sería el primer gobierno de los trabajadores.

El 28 de marzo de 1871, diez días después de tomar el poder, se proclamó la Comuna de París  en la plaza del ayuntamiento.

Los pensamientos e ideas volaban: crear una escuela pública en la iglesia de St. Pierre, crear una cooperativa de costureras, una guardería gratuita… Se creó una amnistía de empeños y muchos pudieron recuperar aquello que empeñaron para conseguir dinero. Y además cancelaron los alquileres atrasados.

Louise daba conferencias en las que hablaba sobre la gran brecha entre la educación entre los niños y las niñas, los valores que se les inculcaban a cada uno. «La educación debe ser no sólo un medio para independizarse económicamente, sino una forma de acelerar el reconocimiento de los derechos de las mujeres.»

A Charlotte, la situación en la que se había metido Louise, le recordaba a las comunidades experimentales de Estados Unidos y lo que intentaban construir. Pero esto les llevó años y según le contó Monique, Louise sólo tuvo 10 semanas…

Intentaban cambiar el mundo y el mundo no tenía las suficientes horas para todo lo que querían hacer. Louise se tiraba noches sin dormir y alegaba que ya dormiría cuando muriese. En una de estas noches le escribía una carta al ciudadano alcalde, solicitando, por parte del Comité de Vigilancia de Mujeres, poderes para regular las casas abandonadas y alojar en ellas a ciudadanos sin techo y establecer un sistema para alimentar a sus hijos.

El 16 de abril, la Comuna nacionalizó la industria, se requisaron los talleres fuera de uso y se convirtieron en cooperativas industriales. Los obreros se hicieron cargo de las fábricas. El personal religioso fue expulsado de escuelas y hospitales y sustituido por personal laico.

Las mujeres encontraban su voz en reuniones multitudinarias. Algunos argumentos que se escuchaban eran:

«Otro mal de la sociedad son los ricos, que sólo saben beber y divertirse.»

«Debemos librarnos de ellos, junto con los curas y las monjas. ¡Sólo seremos felices cuando no haya jefes, ni ricos, ni sacerdotes!»

«El matrimonio, ciudadanas, es el mayor error de la antigua humanidad. ¡Casarse es convertirse en esclava!»

«Debemos acabar para siempre con la propiedad privada. Debemos controlar los medios de producción.»

El 17 de mayo de 1871 en el club Saint Sulpice Louise dio un gran discurso:

«Ha llegado el gran día, el día decisivo de la emancipación o la esclavización del proletariado. Pero sed valientes, ciudadanos, y París será nuestra. Sí, os lo juro, ¡París será nuestra o dejará de existir! Para el pueblo es una cuestión de vida o muerte.»

Volvieron a ocuparse los fuertes defensivos que rodeaban París, reanudándose los bombardeos, sólo que esta vez venían de la propia artillería francesa. A finales de mayo las tropas de Versalles entraron en París. En los barrios ricos fueron recibidos como liberadoras, pero no fue así en Montmartre, ni en Bellevie, ni en La Villette.

Se escuchaba un estrepitoso ruido procedente de la iglesia. Era un órgano y atraía el fuego enemigo. ¡Era Louise! Sólo tocaba armonías para el baile de las bombas, según decía.

El ejército entró en París y comenzó la carnicería: Las barricadas iban cayendo y muchos de los insurgentes fueron abatidos. Al cabo del tiempo Louise y Élianne fueron atrapadas por soldados enemigos disfrazados. Éstos las llevaron junto al resto del pueblo que habían  capturado. Pero no estaban a salvo, los estaban ametrallando. Aquella semana los soldados de Versalles mataron en París a unas 30.000 personas (o más): nadie lo sabe con seguridad.

Louise y Albert, un amigo soldado, consiguieron escapar, pero cuando Louise fue a buscar a su madre no estaba, pero se la habían llevado en su lugar alno encontrarla.  Louise se entregó. Se pasó varios meses en las prisiones de Satory y Arras antes del juicio.

El 16 de diciembre de 1871 en el Consejo de guerra, Louise dijo:

«Dado que parece que todo corazón que late por la libertad sólo tiene derecho a un poco de plomo, exijo mi parte. Si me dejáis vivir, no cesaré de clamar venganza y de denunciar, en venganza por mis hermanos, a los asesinos de esta Comisión de Perdón.»

La sentencia fue la deportación, pero antes de partir pasó dos años en la prisión de Auberive. El barco, el Virginie, salió de Rochefort el 10 de agosto de 1873. Durante el viaje, Louise escribía poemas y uno de ellos era así:

«He visto putas y criminales y he hablado con ellos. Y yo te pregunto si crees que nacieron siendo lo que ahora son, para arrastrar sus andrajos por el lodo y la sangre, destinados a ser nefasta raza. Tú, del que todos somos presa, los hiciste como son hoy.»

En el barco le leyó a una compañera una carta, escrita en Santory, que mandó a una amiga. Esta decía así:

«Si acabo en el negro cementerio, hermana, depositad sobre vuestra hermana, como esperanza última, unos claveles rojos en flor. En los últimos días del imperio, cuando la gente estaba despertando, fue tu sonrisa, clavel rojo, la que nos dijo que todo estaba renaciendo. Hoy, ve a florecer a la sombra de tristes y negras prisiones, a florecer junto al triste cautivo y dile que le queremos. Dile que el tiempo es fugaz, que todo pertenece al futuro, que el vencedor del lívido ceño morirá con más certeza que el vencido.»

Tras varios días, el 19 de diciembre de 1873 llegaron a Nueva Caledonia.

Mientras cenaban Monique y Charlotte llegó Élianne, la madre de Monique. Élianne les contó que durante la exposición universal del verano de 1889 en París, fueron a visitar la Torre Eiffel, Élianne, Louise y Monique, cuando era pequeña.

Charlotte estaba interesada por el pasado de Louise, saber quién era y de dónde provenía, y Élianne le contó lo que sabía.

Louise Michel provenía de la región de Haute-Marne, al este de Francia. Fue criada por los que ella llamaba sus abuelos. Su madre era la criada de la casa y su padre debió ser Laurent Demahis, el hijo del castillo, el cual huyó cuando su madre se quedó embarazada. Los Demahis la criaron como su propia hija, le inculcaron la lectura y el afán por aprender.

En su juventud le enviaba poemas a Victor Hugo, se carteó con él durante más de treinta años, hasta su muerte. Al llegar a la edad adulta estaba lista para independizarse.

Charlotte contó la tarde que pasaron ella y Louise en Londres, hablando de argumentos de novelas. Cómo sería una utopía y como haría los personajes por llegar a ella.

Tras esto continuó, Monique, la historia de Louise tras llegar a Nueva Caledonia.

Al llegar Louise se encontró con viejos amigos, Lacour y Allemane. Allí también descubrió que no estaban sólos, que era un territorio con habitantes que habían colonizado años atrás. Conoció a un habitante de lugar y entabló amistad con él. Éste le contó las barbaridades que hicieron los colonizadores, como quedarse la comida, las tierras, las mujeres y los jóvenes y no dieron nada a cambio. «Debían de ser muy infelices en su propia tierra para viajar hasta tan lejos.»

Louise mantenía relación tanto con los colonizadores como con los colonizados, le fascinaban los indígenas. Todos estaban escandalizados, pero algunos la defendían.

Los indígenas estaban cansados de que les destrozaran los campos, les dejaran sin tierras y sin alimentos. Una noche, unos amigos de Louise fueron a despedirse de ella, se iban a la batalla y ella les apoyó. Las tribus atacaron por sorpresa un fuerte y mataron a sus cuarenta habitantes. Pero el 23 de septiembre de 1878 mataron al jefe Atai y mandaron su cabeza a Versalles. Las autoridades coloniales consiguieron enfrentar a las tribus entre sí. Louise pensaba publicar un libro con sus poemas y recaudar dinero para los indígenas supervivientes. Escribió a Victor Hugo pidiéndole ayuda y enviándole documentos a periódicos franceses para que expusiera la masacre que había ocurrido.

En 1880 consiguió el perdón en París, pero se negó a irse sin sus amigos. Por lo tanto se declaró una amnistía general para los comuneros. Llegó a Sidney y fue a la embajada francesa para buscar un pasaje hacia Francia, pero ésta declinó su petición. Entonces ella manifestó su intención de dar una serie de conferencias, por lo que ellos cedieron y la pusieron en un barco correo hacia Londres. Desde allí, el 7 de noviembre de 1880, cogió un tren hacia Francia, llegando el 9 del mismo mes a la estación de San Lázaro en París. A su llegada la recibieron como una heroína. Podían escucharse algunas frases como «Larga vida a la revolución social», «Larga vida a la Comuna».

Una vez en casa, se lanzó de cabeza a la refriega. Se pronuncia a favor de la adopción de la bandera negra por los anarquistas. Se pasaría el resto de sus días entrando y saliendo de la cárcel.  Luchó por un matrimonio libre y una educación igualitaria. «¡Ni Dios, ni amo! ¡Hagamos la revolución social!»

Entonces, después de la muerte de su madre, el 22 de enero de 1888, estaba en Le Havre dando una conferencia cuando Pierre Luchas, un bretón, le disparó. Louise fue herida, pero no murió. Louise incluso intentó convencer a la gente de que retirasen el cargo de asalto, se hizo su amigo y mantuvieron el contacto durante un tiempo.

Ese mismo año pasearon, Louise y Élianne, por Montmartre, por donde había tenido Louise su escuela durante la Comuna, pero ahora estaban construyendo, lo que Louise llamaba, un monumento a la hipocresía para expiar los “pecados” de los asesinados.

Dos semanas antes, al volver de Argelia, exhaló su último aliento a los 74 años.

Se le rindió un gran homenaje en la plaza de la Nación el 22 de enero de 1905. Las calles estaban repletas de gente, tanto por el bulevar de La Villette como en el cementerio de Lavallois-Perret. La gente gritaba «¡Larga vida a Louise Michel», «¡Larga vida a la Comuna!», «¡Larga vida a la anarquía!». Incluso se empezó a oír «¡Larga vida a la revolución rusa!», el pueblo se había alzado en San Petersburgo.

Finalmente el 4 de febrero de 1912, Reichelt, el espectador que temía por la vida de los pilotos, probó su invento lanzándose desde la Torre Eiffel.

Centenario de la Huelga de La Canadiense: Lección histórica sobre cómo conquistar derechos luchando.

El conflicto laboral que estalló en febrero de 1919 en la empresa de Riegos y Fuerzas del Ebro, más conocida como ‘La Canadiense’, y tras 44 días de huelga indefinida paralizando la industria catalana, acabó con la promulgación en el Boletín oficial del Consejo de Ministros de la jornada laboral máxima de ocho horas diarias. Posiblemente el ejemplo histórico de mayor éxito sindical a nivel internacional fruto del apoyo mutuo obrero y la organización desde abajo, que además consiguió la readmisión de los trabajadores despedidos y un aumento salarial.

Un relato histórico que ahora cumple cien años, y que es imprescindible rescatar de la memoria colectiva porque es un capítulo vital redactado desde la acción común y la solidaridad obrera. Un hecho que aún puede seguir guiándonos, porque las herramientas practicadas por quienes nos precedieron en la lucha suman experiencias esenciales en el largo camino de la resistencia popular. Cuando más culpabilidad quieren hacernos sentir por nuestra situación de clase, es necesario convencernos de que somos el pueblo trabajador quienes movemos la sociedad y que está en nuestras manos transformarla.

Movimiento obrero y organización sindical en España frente al capitalismo financiero.

Los inicios del movimiento obrero español quedaban ya lejos en el tiempo, tras casi cincuenta años desde la fundación en el Congreso de Barcelona en 1870 de la Federación Regional Española de la Primera Internacional (FRE-AIT). Después del estallido de la Comuna de París (1871) y su imitación peninsular con la eclosión del movimiento cantonalista (1873) vino un periodo oscuro de persecución durante el régimen monárquico de la Restauración española. La represión a miembros de esta Federación Regional Española de la AIT fue continuada, salpicada de exilio a las colonias, encarcelamientos, ejecuciones, torturas; y una resistencia persistente por parte de las agrupaciones obreras.

De hecho, habrá que esperar hasta 1910 para la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) fruto de dos factores fundamentales: Una cantidad considerable de sociedades de resistencia esparcidas por el Estado español que no querían integrarse en la UGT, pues entendían que sus tácticas sindicales no eran las más adecuadas. Estas sociedades tenían un núcleo principal en Catalunya donde ya se había formado una confederación regional, Solidaridad Obrera.

También influyó un cambio de mentalidad en algunos sectores del anarquismo español que creyeron conveniente el uso de los sindicatos como herramienta de resistencia y lucha, la creación a través del sindicalismo revolucionario, y no solamente en el ámbito laboral, de la construcción de un tejido social como un frente amplio que anticipara la sociedad que las clases populares querían.

Sin la labor sindical, política y cultural del anarcosindicalismo no es posible entender la historia reciente del Estado español ni la de su movimiento obrero, pues se impulsaron nuevas estrategias de lucha y organización en un largo periodo de rearme material y conceptual de la clase trabajadora, que eclosionarían dos décadas más tarde con la Revolución social española en 1936. Sin embargo, en el contexto histórico que nos atañe para comprender la situación social previa a la huelga de ‘La Canadiense’, es indispensable mencionar el impulso obrero internacional que supuso la Revolución Soviética en 1917. Independientemente de las críticas antiautoritarias que puedan realizarse, estimuló un ciclo internacional de luchas y levantamientos, pues las clases populares observando el ejemplo soviético de emancipación se vieron alentadas a dejar posiciones de reacción exclusivamente y tomar la iniciativa con una agenda revolucionaria propia. El proceso de huelgas laborales en el Estado español es un ejemplo de esto, pero también lo son hechos como el conocido ‘Biennio Rosso’ al norte de Italia, o el consejismo alemán en la República de Baviera, todos ellos sucedidos en el mismo año 1919.

Aterrizando ya en el contexto de la huelga que trajo la jornada laboral de ocho horas, la empresa Barcelona Traction, Light and Power Company, Limited fue fundada por el ingeniero norteamericano Frederick Stark Pearson el 12 de septiembre de 1911, en Toronto, Canadá. Ese mismo año 1911, esta empresa creó en Barcelona la sociedad Riegos y Fuerzas del Ebro, nombre con el que operaría en España, aunque a causa de su origen, esta empresa fue conocida popularmente como La Canadiense, o La Canadenca, en catalán. Rápidamente consiguió adquirir otras empresas como Tranvías de Barcelona o Ferrocarriles de Barcelona; de manera que en pocos años se erigió como un monopolio financiero y empresarial.

La solidaridad por la readmisión laboral de ocho despedidos hace estallar la huelga.

Antes del estallido de la huelga, en el mes de enero, la Confederación Regional de Cataluña de la CNT organizó una campaña de mítines y difusión de las ideas libertarias en el Levante y Andalucía, enviando a estos territorios a sindicalistas destacados como Salvador Seguí, Ángel Pestaña o Manuel Buenacasa. Esta iniciativa anarcosindicalista alarmó al gobierno del Conde de Romanones y suspendió las mínimas garantías constitucionales, deteniendo a los cenetistas, cerrando sindicatos locales e incluso el periódico Solidaridad Obrera.

El día 2 de febrero de 1919 ‘La Canadiense’ despidió a ocho trabajadores de la sección de facturación por protestar al ver su sueldo reducido tras ser contratados como indefinidos tras un periodo como trabajadores temporales, y además por intentar organizarse sindicalmente.

El día 5 de febrero, los 117 empleados de la sección acudieron a la fábrica para iniciar un boicot como protesta ante el despido de sus compañeros, y negando reincorporarse a su puesto laboral hasta la readmisión de los mismos. Decidieron nombrar una comisión que acudiera a solicitar la mediación del gobernador civil, el presidente de la Mancomunidad de Cataluña y el alcalde de la ciudad de Barcelona en el conflicto abierto. Sin embargo, la empresa llamó a la policía para desalojar esa sección de la fábrica, despidiendo inmediatamente a todos sus trabajadores.

Estas acciones represivas tomadas por la empresa de ‘La Canadiense’ motivó que se extendiera la huelga por solidaridad a otras secciones de la fábrica como los cobradores de recibos, que iniciaron un paro indefinido el 8 de febrero, día en el que ya eran más de dos mil los despidos. Se  nombró un comité de huelga formado por algunos obreros despedidos y anarcosindicalistas, y contactaron con trabajadores de otra empresa barcelonesa, Energía Eléctrica de Cataluña, que comenzaron a solidarizarse y plantearon también realizar un paro laboral. De esta manera también se trascendía la simple huelga laboral, sentando las bases de una huelga social por los derechos sindicales.

A los dos días la empresa respondió con un comunicado acusando a los sindicatos de aprovecharse políticamente del conflicto. La tensión social se incrementaba, pues la dependencia de muchos servicios e industrias de la energía de La Canadiense forzaba el paro laboral, el 17 de febrero el sector textil se sumó a la huelga.

La ciudad de Barcelona se queda sin luz y la huelga general se extiende. 

El director general, Fraser Lawton, seguía sin negociar acerca de las peticiones del comité de huelga, y el 21 de febrero la huelga en el sector eléctrico era ya general, habiéndose sumado los trabajadores de todas las compañías eléctricas. La industria catalana y los transportes se encontraban casi parados en su totalidad, en los dos siguientes días la ciudad de Barcelona se vio sumida en la oscuridad ante la falta de suministro eléctrico. Los obreros estaban demostrando que si lo desean pueden parar la normalidad social cotidiana, porque son los que sostienen el mundo. El gobierno del conde de Romanones decide incautar la empresa, enviaría a elementos del Cuerpo de Ingenieros y la Armada para poner fin a la situación de paro social y restablecer el servicio, pero no consiguió ese objetivo. Algunos militares como Milans del Bosch, capitán general de Barcelona, consideraba que era necesario declarar el estado de guerra. El día 27 de febrero la huelga en las compañías de electricidad, gas y agua es total. Ante la incapacidad para resolver el conflicto, el conde de Romanones declaró ese mismo día que dimitiría cuando se restableciera el orden en Barcelona.

El 1 de marzo el gobierno se incautó del servicio de aguas de la ciudad y el alcalde se puso en contacto con el comité de huelga. Este presentó sus condiciones, dando un plazo de dos días para contestar. Las condiciones del comité de huelga eran las siguientes: la libertad de los presos encarcelados y su readmisión, la apertura de los sindicatos y la inmunidad del comité de huelga, y el establecimiento de la jornada de trabajo de ocho horas diarias.

Las propuestas fueron rechazadas por el gobierno y las empresas implicadas anunciaron que todos los trabajadores que no regresasen a su puesto de trabajo el 6 de marzo serían despedidos para siempre. Bastante lejos de doblegarse ante estas exigencias partronales, el 7 de marzo comenzaron una huelga en el sector ferroviario que el día 12 ya era general. El gobierno accedió a publicar un bando de Milans del Bosch que instaba a la vuelta a sus puestos de trabajo a los obreros movilizados en la huelga bajo pena de cuatro años de cárcel para aquellos que no se presentasen en sus centros laborales. La inmensa mayoría de trabajadores no se presentaron y más de tres mil personas fueron encarceladas en el Castillo de Montjuïc.

El final de la huelga y a la aprobación de la jornada de 8 horas laborales.

Los días 15 y 16 de marzo, en presencia del emisario del gobierno español, José Morote, se reunieron los representantes de La Canadiense y del comité de huelga, y el 17 de marzo se llegó a un acuerdo definitivo aceptando las siguientes peticiones de los trabajadores como consecuencia de su resistencia tras un mes y medio de huelga: La libertad para los trabajadores encarcelados, la readmisión de los trabajadores en huelga sin represalias, el pago de la mitad de los días que había durado la huelga, se establecería la jornada de 8 horas, y tras el acuerdo definitivo se levantaría el estado de guerra.

Para suscribir este acuerdo, el sindicato de la CNT convocó el día 19 de marzo una gran asamblea en Barcelona donde asistieron veinte mil trabajadores, se aprobó el acuerdo al que se había llegado y se daba un plazo de tres días para que el gobierno liberase a los encarcelados. El 3 de abril un decreto del gobierno español estableció la jornada de trabajo de ocho horas, para todos los oficios. Además, el auge de la CNT en el sindicalismo revolucionario se vería incrementado, culminando con el Congreso Nacional en diciembre de 1919 en Madrid. La organización sindical había vivido una experiencia de huelga laboral de 44 días que sentaría las bases de las luchas y resistencias en los siguientes años, haciendo frente a los sindicatos blancos de la patronal que se dedicarían a asesinar a sindicalistas principalmente en Barcelona; los años del plomo habrían llegado.

50 aniversario de la matanza de estudiantes en Ciudad de México, un crimen de Estado que sigue latiendo

Hoy, día 2 de octubre, se cumple el 50 aniversario de la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en la Ciudad de México en el año 1968, un año que ya sabemos fue muy activo para la movilización obrera a nivel internacional, y que guardamos en la memoria colectiva de la lucha del pueblo trabajador.

Es complejo explicar en un artículo breve de divulgación qué implicaciones, consecuencias y origen tuvo aquella matanza, si bien es cierto que resulta indispensable traerla al presente para darla a conocer cincuenta años después, porque aún en la actualidad influye decididamente en el pensamiento y la práctica de los colectivos sociales en lucha de México y de toda América Latina.

Mucho más grande que un simple movimiento estudiantil.

El movimiento de 1968 en México fue un movimiento social amplio, en el que si bien los estudiantes tuvieron un protagonismo destacado, estaba conformado por hombres y mujeres trabajadoras de diversos sectores sociales y constituidos desde el mes de agosto de ese año en el Consejo Nacional de Huelga. Este movimiento buscaba una transformación social profunda en un país gobernado por el PRI (Partido Revolucionario Institucional), un partido fuertemente autoritario, que a pesar de sus siglas, fue fundado por la facción contrarrevolucionaria vencedora tras la Revolución Mexicana en el primer tercio del siglo XX.

Este movimiento fue reprimido continuamente durante su desarrollo por el gobierno de México, y con el fin de darle un durísimo correctivo fundamentado en el terror, el 2 de octubre de 1968 se llevó a cabo una represión pública de carácter brutal conocida como la «matanza en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco», logrando disolver el movimiento en diciembre de ese año por las fatales consecuencias de estos hechos.

La matanza fue cometida de manera conjunta como parte de la Operación Galeana por el grupo paramilitar denominado Batallón Olimpia (cuerpo semiclandestino de mercenarios civiles formado para la seguridad interna de los Juegos Olímpicos en ese verano), la Dirección Federal de Seguridad, la llamada entonces Policía Secreta y el Ejército Mexicano, y con el probado apoyo y asesoramiento de la CIA estaounidense. Esta última presionó decididamente para que en México no se desarrollara una revuelta popular que se les pudiera descontrolar a las autoridades del gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz y subsecretario de gobernación, Luis Echeverría Álvarez; por lo que EE.UU. intervino directamente y alentó a reprimir sin contemplaciones a la sociedad mexicana rebelde y en concreto a los estudiantes en lucha.

Origen y estallido de las movilizaciones: verano de solidaridad mexicana.

Los antecedentes a este movimiento han de buscarse en los años 50 y 60 en una sociedad mexicana hastiada del autoritarismo del partido único que había monopolizado el poder del Estado por décadas, y que aún se perpetuaría bastantes años. Maestros contra el desmantelamiento de las escuelas populares, estudiantes universitarios, ferrocarrileros, telegrafistas o campesinos venían organizándose antes de eclosionar este impresionante movimiento social en 1968 que llevó a las calles de Ciudad de México a cientos de miles de personas. Fue iniciado a finales del mes de julio con las marchas convocadas por los estudiantes de preparatoria universitaria y de escuelas superiores de la UNAM hartos de la brutalidad policial y las continuadas infiltraciones de agentes en las escuelas y las organizaciones revolucionarias juveniles. Estas marchas fueron respondidas inmediatamente con una represión policial desmedida, más de 500 heridos y decenas de detenidos, lo que consiguió que surgiera espontáneamente una solidaridad sin precedentes y el apoyo incondicional de gran parte de la sociedad mexicana hacia los estudiantes, a los que se les unirían las organizaciones obreras.

Durante los meses de agosto y septiembre las movilizaciones se intensificaron mucho, el estudiantado mexicano comenzó a utilizar un lema que logró un éxito asombroso: ¡Únete pueblo¡ Los mítines organizados en espacios públicos, y la presencia continuada en las calles hizo imposible canalizar el movimiento hacia protestas institucionales reducidas a la autonomía universitaria. Los medios de comunicación oficialistas mexicanos claman contra el movimiento social, comienzan a difundir noticias sobre cospiraciones internacionales de izquierda revolucionaria y alentar a crear listas de estudiantes y profesores destacados en las luchas que se organizan. El ambiente represivo sigue en aumento y se comienza a fraguar en las cloacas del Estado mexicano la necesidad de dar un brutal golpe para controlar una situación de descontento social en aumento.

El movimiento social en México de 1968 elabora una lista de objetivos irrenunciables, entre los que se encontraban la libertad de todos los presos políticos, la derogación de los artículos del Código Penal utilizados jurídicamente para aplicar la represión, la disolución del Cuerpo policial de Granaderos, responsabilidades penales para los artífices de esa represión e indemnización a todas las personas heridas por la policía.

Sin embargo, algunas fechas destacables serán la gran marcha del 27 de agosto en la plaza del Zócalo en Ciudad de México, y el terrible desalojo del campamento estudiantil que surge improvisadamente esa misma madrugada. También el 7 de septiembre se da la conocida como ‘Marcha de las Antorchas’, un impresionante mítin en Tlatelolco y el 13 de septiembre la ‘Marcha del silencio’, donde se marchó por las calles de la ciudad con pañuelos sobre la boca en un espeluznante silencio. El 18 de septiembre el Ejército invade la Ciudad Universitaria de la UNAM, y cinco días después un edificio universitario es ametrallado por comandos policiales vestidos de civiles, se inicia entonces la noche del 23 de septiembre una batalla por tomar el Casco de Santo Tomás y la Unidad Profesional Zacatenco, que duraría más de doce horas y tendría como desenlace más de 350 detenidos, 33 heridos y una persona muerta. El 1 de octubre el Ejército se retira de la UNAM, es el preludio de que una acción mayor está por suceder.

El día que el gobierno mexicano masacró a su población.

Tan solo diez días antes de que dieran comienzo los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México, el 2 de octubre estaba programada una gran concentración y un mítin político en la Plaza de las tres Culturas en Tlatelolco, el corazón histórico de la Ciudad de México. Tras el disparo de algunas bengalas como señal de inicio de la matanza programada desde el gobierno mexicano a modo de una demostración de fuerza brutal, miembros del Batallón Olimpia apostados en los edificios circundantes a la plaza pública abrieron fuego desde las plantas superiores sobre los manifestantes con armas trasladadas los días anteriores a dichos inmuebles. Los miembros del Ejército mexicano a pie de calle también abrieron fuego contra la multitud justificándose más tarde que fue para repeler un ataque que estaban sufriendo; de esta manera la excusa estaba bien planificada y la legitimación de la matanza se servía mucho más fácil a los intereses internacionales del Estado mexicano. Muchos activistas consiguieron huir del tiroteo inicial que desencadenó la matanza y se refugiaron en departamentos cercanos, sin embargo fueron perseguidos, detenidos, torturados y asesinados impunemente durante las siguientes horas en la plaza y alrededores, que fue tomada por el Ejército mexicano durante más de una semana, retirando los cadáveres de lo que se calcula fueron quizá algo más de trescientas personas. Junto a la Iglesia de Santiago-Tlatelolco, reunieron a aproximadamente tres mil detenidos, siendo desnudados en público, torturados y trasladados a campos militares de la ciudad o a la histórica prisión del Palacio de Lecumberri. Al día siguiente en los medios de comunicación, no hubo ni una mención a la masacre, la normalidad más absoluta y el ocultamiento de los hechos fueron la instrucción otorgada. Los Juegos Olímpicos se desarrollaron bajo el silencio internacional, en Ciudad de México el miedo había dejado paralizados a los movimientos sociales que no podrían haber imaginado tanto horror y encontrarse repentinamente con una acción propia de cualquier guerra total. En gran parte de América Latina las embajadas mexicanas fueron atacadas; hubo marchas en Santiago de Chile. Se hizo un mítin en Londres frente a la embajada mexicana, y también hubo protestas en París.

De la guerra sucia y la represión a la guerra del narco-estado mexicano.

Algunas víctimas de dichas acciones intentaron caracterizar la masacre de Tlatelolco ante tribunales nacionales e internacionales como un crimen de lesa humanidad y un genocidio, ​afirmación que fue sustentada en principio por la fiscalía mexicana pero rechazada por sus tribunales. También intentaron llevar a los autores materiales e intelectuales de los hechos ante la justicia sin ningún resultado favorable. La disolución criminal de este movimiento fomentó la aparición de guerrillas clandestinas urbanas y rurales contra el Estado mexicano, que recrudeció la represión contra estos movimientos en los que se ha conocido como Guerra Sucia, perpetuándose en el tiempo hasta finales de los años 90.

Ya en los años 2000 surge una nueva fase de la represión contra los movimientos sociales mexicanos, y especialmente contra las comunidades indígenas declaradamente anticapitalistas. Precisamente el capitalismo pone en marcha una nueva versión de la represión adaptada a los nuevos tiempos, y a las necesidades de avance que este tiene sobre las vidas comunitarias y sobre el territorio. En 2006 y hasta la actualidad nace la guerra del narcotráfico, la particular lucha por el monopolio de negocios globales como drogas, armas, personas u órganos humanos, en la que las instituciones estatales mexicanas participan disponiendo de su poderío en favor de unos u otros. El narcoestado ataca a las comunidades en lucha, y en esta guerra hacen desaparecer decenas de miles de personas, siendo un punto de inflexión el 26 de septiembre de 2014 con la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas en Ayotzinapa, en el Estado de Guerrero, cuando se organizaban para asistir en Ciudad de México a la conmemoración de la masacre ya narrada. Vivos se los llevaron y vivos los queremos… porque la vida, vale vida.