La masacre en Gaza es un crimen internacional

La vulgata cómplice de los dirigentes de la Unión Europea resuena por doquier: “Israel tiene derecho a defenderse, respetando el Derecho Internacional Humanitario”. Es una melodía macabra que se reitera en los medios de comunicación, mientras los inmisericordes bombardeos israelitas masacran niños, mujeres, periodistas y personal humanitario en la Franja de Gaza.

Llevamos ya un mes de bombardeos y al respeto de Netanyahu por el Derecho Internacional Humanitario ni se ha visto, ni se le espera, en Gaza. Se está efectuando, con plena publicidad global, un castigo colectivo contra población civil, a la que se ha privado de alimentos, agua y combustible durante semanas. Se ha impuesto un traslado masivo y coactivo con motivación étnica, no sólo en Gaza sino también en algunas zonas de Cisjordania. Se ha asesinado a cerca de 10.000 personas, entre ellas casi 5.000 niños y niñas, en bombardeos indiscriminados contra población no combatiente. Se han utilizado bombas de fósforo blanco en zonas ampliamente pobladas de civiles. Se están realizando masacres casi diarias en hospitales, escuelas y centros humanitarios. Se bombardean ambulancias y campos de refugiados. Se ataca a los civiles que han obedecido a la orden coactiva de dirigirse al Sur de la Franja y se les niega la posibilidad de acceder a ayuda humanitaria.

Mientras tanto, los dirigentes israelíes hablan de usar la bomba atómica contra la población civil de Gaza. Los servicios de inteligencia desarrollan planes para expulsar a la totalidad de dicha población, por la fuerza, más allá de la frontera. El Ejército israelí destruye las plantas potabilizadoras de agua de la Franja y cierra, de vez en cuando, toda comunicación virtual entre Gaza y el resto del mundo.

En estas circunstancias, ya no cabe lugar para declaraciones ambiguas ni para afirmaciones utópicas. Nadie en su sano juicio, o con un mínimo de honestidad, puede afirmar que Israel está cumpliendo el Derecho Internacional Humanitario en su ofensiva sobre Gaza. Simplemente, el mundo entero está viendo como se produce un genocidio, salpicado de crímenes de guerra contra población civil, enmarcado en una estrategia de limpieza étnica, a la que algunas voces añaden propuestas de una “solución final” (como el uso de la bomba atómica en la Franja) consistente en el aniquilamiento del pueblo palestino.

Así, pues, las plañideras consideraciones de los dirigentes de la Unión Europea no pueden tomarse más que como una forma indigna y sórdida de complicidad en la matanza. No, no hay ninguna duda. Es evidente que Israel está incumpliendo el Derecho Internacional Humanitario. Y, por tanto, también es evidente que, así, de esta manera, en estas circunstancias, Israel no tiene derecho a defenderse. No así. Un genocidio no es algo que se pueda cometer “en defensa propia”.

En el más primigenio origen del “derecho de gentes”, la tradición jurídica hispánica que dio lugar al nacimiento del Derecho Internacional está la afirmación de San Isidoro de Sevilla, luego reiterada por Santo Tomás de Aquino y toda la escolástica medieval, de que lo único que distingue a una banda de ladrones de un Estado es el respeto del Derecho.

El Estado no es una banda de ladrones, nos dice Isidoro, porque respeta las normas que él mismo se ha dado. Las normas básicas de su ordenamiento jurídico, y las normas internacionales que ha ratificado como integrante de la comunidad global de Estados. Sin ese respeto de las normas jurídicas, el Estado es indistinguible de una banda de ladrones. O de un grupo terrorista.

Quien toma como línea política y militar aterrorizar a población civil y masacrar niños, en palmaria quiebra del Derecho Internacional, no puede reclamar ser reconocido entre las naciones como un igual. La venganza es un criterio común de actuación de las bandas de ladrones, no de un Estado de Derecho.

Así pues, Israel, con su actuación en Gaza (pública, palmaria, e incluso reivindicada por sus dirigentes políticos) ha dejado de ser un Estado para comportarse como una banda de ladrones. No tiene derecho a defenderse así, de esta manera, conculcando todo rasgo de humanidad, toda norma jurídica.

Por tanto, los lloros cómplices y pasivos de los dirigentes políticos de la Unión Europea deberían ser sustituidos por una política firme en defensa de los derechos humanos. Una política que, en este momento, impone la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel, la detención de Benjamin Netanyahu y los dirigentes militares israelíes para ser juzgados por la Corte Penal Internacional, la imposición de sanciones económicas y armamentísticas a Israel hasta que abandone sus prácticas actuales y se establezca un alto el fuego, el reconocimiento jurídico del Estado Palestino, y la apertura irrestricta de Gaza a la ayuda humanitaria y el comercio internacional.

La Unión Europea debe exigir la liberación de todos los presos y rehenes de ambas partes. La asunción de responsabilidades penales por parte de todos que han realizado masacres contra civiles. Reconocer al Estado Palestino. Y, además, implementar una dinámica de sanciones efectivas contra el Estado de Israel hasta que cumpla cabalmente todas las resoluciones de la Organización de Naciones Unidas sobre el conflicto en Palestina.

Eso es el cumplimiento del Derecho. Lo demás son sandeces cobardes y lloriqueos de una expotencia en acusada decadencia. Los cenagosos lamentos con los que los traficantes de palabrería justifican su pasividad ante el saqueo y la masacre efectuados por una banda de ladrones.

Las sanciones y la guerra comercial global

La recuperación de la economía china, tras los confinamientos establecidos durante la pandemia, se muestra débil. Los precios al consumo han descendido por primera vez desde inicios de 2021. Mientras el resto del mundo se enfrenta a una inflación que no termina de domar, el “taller del mundo” se ha instalado en una preocupante deflación que algunos analistas equiparan al inicio de la “trampa de la liquidez” que paralizó a la economía japonesa en los años 90.

China tiene dificultades para sustituir la demanda occidental, en retirada por la inflación y la fragmentación de los mercados provocada por las tensiones geopolíticas, por una demanda interna suficiente para absorber su producción. El índice de precios al consumo chino cayó un 0.3 % interanual en julio. El índice de precios a la producción, que cuantifica los precios de los productos a la salida de las fábricas, un 4,4 %.

La economía china sólo creció un 0,8 % entre el primer y el segundo trimestre del año, dificultando alcanzar el prudente objetivo del 5% `para todo el año, indicado por el Gobierno. Las exportaciones se desplomaron un 14 % interanual, en dólares, en julio, la caída más pronunciada desde el inicio de la pandemia. Las importaciones también descendieron un 12,4 %.

El sector inmobiliario también está dañado. Country Garden, la mayor promotora de China, dirigida por Yang Huiyan, la mujer más rica del país prevé perder entre 5.675 y 6.937 millones de euros en el primer semestre del año. Su cotización en la Bolsa de Hong Kong ha disminuido un 64 % en lo que llevamos de 2023. Todo ello dos años después de que Evergrande, otra enorme promotora, fuera intervenida por el gobierno después de acumular una deuda de más de 300.000 millones de dólares.

Las autoridades chinas han intentado recuperar la confianza de los mercados y los ciudadanos, desplegando su estrategia de “circulación dual”, acordada en el Plan Quinquenal actual, que trata de generar una mayor demanda interna. Han recortado algunos tipos de interés y han ofrecido algunos incentivos fiscales a las empresas. En los círculos económicos chinos se multiplican las voces que reclaman al Politburó del Partido Comunista que proceda a un estímulo público decidido de la economía, para impulsar la demanda y la inversión productiva.

Parte de los problemas de la economía china, sin embargo, tienen también que ver con la creciente pugna geopolítica desatada con los Estados Unidos. Las sanciones norteamericanas sobre el sector tecnológico chino acrecientan los costes de las empresas, que están logrando, generalmente, sortear las sanciones asumiendo cadenas de valor más largas y complejas, y que, además, siguen invirtiendo en Occidente mediante participaciones en los fondos globales de capital riesgo, que suelen garantizar una cierta opacidad a sus partícipes. El pasado miércoles 9 de agosto, por ejemplo, Joe Biden acordó una nueva ronda de sanciones, la más importante, de hecho, hasta el momento, contra el sector tecnológico chino, mediante una orden ejecutiva que impone límites a la inversión norteamericana en algunas empresas del país asiático, dedicadas a los semiconductores, la computación cuántica y la inteligencia artificial.

Las sanciones occidentales, por tanto, están teniendo un efecto claro sobre la economía de la República Popular. Pero no todo el que desearían los norteamericanos. Además, si china se resfría el mundo entero estornudará. La interdependencia entre los dos bloques geoeconómicos que han iniciado una nueva “Guerra Fría” sigue siendo enorme, pese a las medidas tomadas por algunas grandes empresas, que procuran diversificar sus cadenas de valor llevándose plantas de fabricación a otros países asiáticos.

De hecho, la insistencia occidental en las sanciones como arma de guerra económica está teniendo resultados ambivalentes incluso en los que se refiere a Rusia, la potencia emergente con la que Occidente está envuelto en un conflicto bélico “por correspondencia” (como lo ha calificado Juan Luis Cebrián en el diario El País). Según un análisis del Financial Times, las empresas europeas han perdido más de 100.000 millones de euros en su retirada del mercado ruso, en cumplimiento de las sanciones impuestas por la Unión Europea. BP, Shell y Total Energies han perdido 40.600 millones, completamente compensados por la brutal subida de los precios del gas y de petróleo tras el inicio de la guerra. Fortum y Uniper han visto como Moscú tomaba el control de sus filiales rusas. Las factorías de Danone y Carlsberg han sido expropiadas por el gobierno ruso. Aún así, se calcula que más del 50 % de las empresas europeas que había en Rusia antes de la guerra siguen en el país, entre las que se cuentan Unilever, UniCredit, Nestlé o Raiffeisen, que alegan numerosas dificultades para encontrar comprador para sus activos.

Así pues, las sanciones son una poderosa arma de destrucción económica, pero, en economías completamente interdependientes y enormemente entrelazadas como lo son las del siglo XXI, la destrucción provocada por las sanciones se reparte, en formas desiguales, entre todos los espacios globales.

Por ejemplo, esta misma semana se hace público por el diario Expansión que el veto norteamericano a la tecnológica china Huawei “atasca” los proyectos gubernamentales de nuestro país para generalizar el 5G en el ámbito rural. El Ministerio de Economía ha atrasado a septiembre la convocatoria del plan “Único Redes Activas”, destinado a desplegar el 5G en el campo, ante la posibilidad de que Orange y Vodafone lo impugnen judicialmente. El trasfondo es que el veto a Huawei deja a Movistar como único licitador viable, ya que el resto de las empresas deberían sustituir la tecnología Huawei, que ya tienen en sus redes, en un plazo excesivamente corto. Además, las empresas de torres de telecomunicaciones (American Tower, Cellnex, Vantage, Totem o Axiom) también han mostrado su descontento:  si sólo hubiera un ganador (en este caso, Movistar) sobrarían la mitad de las torres actualmente desplegadas en el campo, lo que desplomaría el valor de muchos de los activos de las torreras.

La viabilidad de las sanciones y sus efectos puede, de hecho, rastrearse en los resultades presentados recientemente por la empresa que ha sido su principal destinataria: Huawei. Si bien es cierto que la tecnológica china ha visto desplomarse su negocio dedicado a la venta de smartphones en los últimos años (en 2019 era la principal fabricante de móviles del mundo), también lo es que este mismo año 2023 ha conseguido volver a crecer en tecnología de consumo gracias al mercado interno chino. Ha obtenido un beneficio neto, en este año que triplica el del año anterior, aunque sigue facturando, a nivel global, menos de la mitad del año 2019. Sin embargo, el rubro que ahora le aporta mayores beneficios es el de la venta de equipamiento a operadores de telecomunicaciones y empresas. Además, el mercado global que perdió Huawei tras el 2019 ha sido en gran medida recuperado por otros fabricantes chinos como Xiaomi, Oppo y Vivo.

Occidente implementa las sanciones pretendiendo ralentizar el crecimiento del sector tecnológico chino y detener el avance de las potencias emergentes en un mercado global cada vez más acusadamente multipolar. Las sanciones, a su vez, provocan efectos “de rebote”, indeseados, sobre Occidente y, además, impulsan una creciente fragmentación del mercado mundial en áreas económicas diferenciadas, donde cada actor tiene sus socios preferentes y acuerda sus sanciones, expresas o tácitas, sobre el bloque adversario.

La estrategia de las sanciones, sin embargo, no ha logrado revertir el éxito comercial chino. El superávit en la balanza de pagos de China con la Unión Europea y los Estados Unidos no para de crecer. Aunque las exportaciones chinas se resienten de la actual alza de la inflación y de la imposición de las sanciones, el sector exterior europeo también sufre. Incluso en España, donde la crisis energética es mucho más suave que en los países del Norte y Centro de Europa, el Banco de España acaba de alertar sobre un posible frenazo en las exportaciones del sector del automóvil, de la mano de “la evolución de las tensiones geopolíticas y su impacto sobre los mercados de materias primas, tanto energéticas como no energéticas”.

Mientras eleva las sanciones contra las tecnológicas chinas (la iniciativa de vetar a Huawei en el 5G rural español viene de Bruselas), la Unión Europea se prepara para una cumbre con la República Popular en septiembre en la que pretende obtener del gobierno chino que elimine algunas barreras comerciales a los productos europeos. Concretamente, la UE está muy preocupada por la decisión china de restringir sus exportaciones de galio y germanio (una represalia china contra las recientes sanciones occidentales). Estos metales son de uso común en los chips de los vehículos eléctricos y los equipos de telecomunicaciones, así que su escasez puede representar un problema para la electrificación de la industria automovilística europea, justo cuando las empresas de coches eléctricos chinos, extremadamente competitivas, empiezan a inundar los mercados del Viejo Continente. El déficit de la balanza comercial europea con China alcanza los 400.000 millones de dólares, y ha crecido enormemente estos últimos años, pese a las sanciones norteamericanas y pese al bloqueo europeo del Tratado Comercial con China de la última década, que nunca se llegó a ratificar.

Hundir a China, pues, puede ser un pésimo negocio para el capitalismo occidental. Lanzarse a una guerra directa o “por correspondencia” con los países emergentes, también. El gasto de los turistas chinos en España se ha multiplicado por siete desde el fin de la pandemia, duplicando la media del resto de turistas, según un informe de Turespaña. La llegada de turistas chinos a nuestro país ha aumentado un 420% en el primer semestre del año, respecto al año anterior. El turismo ruso, sin embargo, se ha desplomado. Pensemos en las implicaciones que tiene todo ello para el principal sector económico de nuestro país.

El auge de la extrema derecha es funcional, pues, a las estrategias de las clases dirigentes

La guerra entre las potencias capitalistas, militar, económica o política es siempre una guerra contra la clase trabajadora. Implica la destrucción de fuerzas productivas, pero no un decrecimiento ordenado con una finalidad ecológica, sino una extensión del desempleo, la miseria y las tensiones sociales. El auge de la extrema derecha es funcional, pues, a las estrategias de las clases dirigentes en el marco de un proceso de creciente tensión bélica y de aumento de la necesidad de militarizar las economías y a las poblaciones.

Occidente tiene que saber perder su Imperio, para que los pueblos que se liberan lo hagan sin caer en nuevas pesadillas autoritarias

Mientras trabajamos por construir la trama organizativa y cultural de la clase trabajadora global, debemos mantenernos vigilantes para que las tensiones geopolíticas en curso no se transformen en un gigantesco vórtice que devore todas las energías de la Humanidad y las transforme en episodios sangrientos de violencia y miseria, en el marco de una guerra mundial sostenida durante décadas mediante enfrentamientos directos o “por correspondencia”, entre Occidente y las potencias emergentes. Occidente tiene que saber perder su Imperio, para que los pueblos que se liberan lo hagan sin caer en nuevas pesadillas autoritarias. La Humanidad necesita que la gran guerra que ha empezado acabe antes de volverse irreversible.

Kaosenlared

 

Entrevista a Lucha Anarquista, colectivo combatiendo en Rojava

Entrevista hecha por la FAU que se puede leer aquí, de la cual hacemos difusión desde nuestra plataforma

1) Desde América Latina venimos siguiendo con atención y especial interés lo que acontece en Rojava y Siria. En primer lugar, ¿podrían explicar la conformación del Batallón de compañeros libertarios y sus vínculos con la resistencia kurda?

Desde el inicio de la revolución de Rojava, especialmente a partir de 2015 tras la resistencia de Kobane, brigadistas internacionales han acudido para hacer frente al Daesh (ISIS) y defender la revolución. En los primeros años la mayoria de brigadistas internacionales llegaban en coordinación con las YPG y las YPJ, las milicias de autodefensa kurdas. Dado el caracter antiestatista del proyecto politico de Rojava, anarquistas de distintos continentes nos sumamos a la lucha y a la defensa de la revolución, a menudo llegando de forma dispersa y desorganizada. En 2015, además de internacionalistas en las YPG y las YPJ se organiza el IFB (International Freedom Batallion), integrando a brigadistas de organizaciones revolucionarias turcas junto con otros militantes internacionalistas. Dentro del IFB se conforma una primera brigada anarquista bajo el nombre de IRPGF (International Revolutionary People Guerrilla Forces), que opera durante aproximadamente un año durante las operaciones de Tabqa y Raqqa.

Têkoşîna Anarşîst (Lucha Anarquista) nace a finales de 2017 después de la liberación de Raqqa. Buscamos no sólo participar en la lucha contra el Daesh, sino también aprender del movimiento de libertación de Kurdistán y construir puentes con movimientos libertarios de todo el mundo. Como anarquistas, vemos la importancia de tomar las armas contra el despotismo teocrático del Estado islámico, pero también contra la opresión fascista del Estado turco, el Estado sirio, las diversas potencias imperialistas y los innumerables grupos fundamentalistas islámicos que luchan en Siria. La realidad de la guerra es muy compleja, y a veces nos sumerge en un mar de contradicciones sobre nuestro papel aquí. Los conflictos interétnicos e interreligiosos convergen con una guerra de poder de las potencias regionales y geopolíticas, en la que las influencias imperialistas y coloniales marcan el ritmo de un Oriente Medio bañado en sangre y petróleo. Pero la resistencia kurda es un ejemplo emblemático de organización revolucionaria, y el proyecto social y político de Rojava es ciertamente inspirador. Después de algunos años trabajando aquí hemos visto los lados buenos y también los lados malos de la revolución, y nuestro compromiso con esta se basa en un marco de internacionalismo y solidaridad critica.

La puesta en práctica del confederalismo democrático, una sociedad sin estado basada en la liberación de la mujer, la ecología y la democracia directa, es un ejemplo para quienes creemos en un mundo libre de capitalismo y patriarcado. Esto es lo que nos llevó a Rojava, pero ¿Y ahora qué? Un gran número de internacionalistas que vienen a Rojava, participan en la defensa de la revolución durante unos meses y luego regresan a sus vidas anteriores. ¿Es eso lo que queremos? ¿Es esta nuestra idea de solidaridad internacionalista? No, queremos algo más. Para entender mejor lo que buscamos estudiamos sobre la historia del internacionalismo, pero en lugar de fijarnos en la estructura centralizada de la tercera internacional preferimos inspirarnos en la lucha anticolonial de la Conferencia Tricontinental. Revolucionarios como Almícar Cabral de Guinea-Bissau, Ben Barka de Marruecos o Che Guevara de Argentina, se unieron para, en palabras de Franz Fanon «resistir junto a los miserables de la tierra para crear un mundo de seres humanos». Sus perspectivas sobre la solidaridad internacional eran muy claras: «No se trata de desear el éxito al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o a la victoria». Entonces hablaban de crear 2, 3, muchos vietnamitas, ahora hablamos de crear 2, 3, muchas Rojavas, muchas Barbachas, muchas Chiapas.

Tekoşîna Anarşîst no es simplemente un grupo anarquista en Siria o en Kurdistán, nuestra existencia está condicionada por la lucha y el proceso revolucionario de Rojava. La opresión que sufre el pueblo kurdo es otro ejemplo de la dinámica colonial que sufren los pueblos indígenas, pueblos con culturas y raíces ancestrales que se ven amenazados por la hegemonía capitalista. Como internacionalistas, también es nuestro deber estudiar y comprender las formas en que las potencias imperialistas ejercen la opresión sobre los países del Sur global. Luchábamos contra la opresión en nuestros hogares y ahora continuamos la lucha aquí. Vinimos a Rojava respondiendo a la llamada de solidaridad internacional, y por eso nuestra prioridad es entender las necesidades de la gente y la dinámica del movimiento revolucionario local. En el pasado habíamos trabajado en coordinación con el IFB (International Freedom Batalion), pero hoy somos una organización autónoma integrada en las Fuerzas Democráticas Sirias, junto con kurdos, árabes, asirios y otros internacionales que luchan por una Siria democrática, ecológica y libre de la opresión patriarcal.

2) ¿Cuáles son sus principales diferencias con el PKK y sus grupos armados?

El PKK es un partido revolucionario creado en respuesta a la opresión que sufre el pueblo kurdo. Tekoşina Anarşist es un colectivo creado para apoyar y aprender de la revolución de Rojava. Esta realidad conlleva un gran numero de diferencias en relación con el tamaño de la organización, los objetivos, las dinamicas internas, la proyección a futuro, las tácticas, las estategias.

El PKK fue fundado hace más de 40 años como movmiento de liberación nacional con prespectiva internacionalista, conformandose como un movimiento anticolonial en Oriente Medio. Su lucha por la liberación nacional ha permitido a este partido, que nació con una orientación marxista-leninista-maoista, evaluar sus logros y sus errores y reconfigurar sus objetivos y su paradigma político. «El cambio de paradigma, motivado en gran medida por el movimiento de mujeres kurdas»El nuevo paradigma propuesto por Abdullah Öcalan se nutre de prespectivas libertarias, posicionandose contra el modelo de estado-nación, contra el patriarcado y contra el ecocidio que producen el capitalismo y el sistema tecno-industrial. Frente a esto, el nuevo paradigma apuesta por modelos de democracia directa, con comunas y cooperativas como base social. Prioriza la liberación de la mujer como base de la transformación social a través de la organización autónoma de las mujeres. Está comprometido con una perspectiva ecológica y una reconexión con la naturaleza, reconstruyendo un modelo de vida acorde con los demás seres vivos de este planeta.

«El cambio de paradigma, motivado en gran medida por el movimiento de mujeres kurdas»

También sus prespectivas sobre la violencia son distintas a las de sus origenes maoistas, donde la violencia revolucionaria era concevida como un objetivo en si mismo. El cambio de paradigma, motivado en gran medida por el movimiento de mujeres kurdas, reorientó el analisis alrededor del concepto de autodefensa. Las dinamicas patriarcales y coloniales de los Estados, que basan su existencia en la dominación mediante la guerra, el genocidio y el esclavismo, se han encontrado siempre con la resistencia de aquellos a quienes buscaban someter. Las sociedades que han vivido una vida libre, no pueden aceptar la dominación de los sistemas centralizados, y es por eso que toda sociedad, todo ser vivo, necesita asegurar sus sistemas de autodefensa.

Como anarquistas, como revolucionarias, concordamos con esta visión, con este horizonte politico y social. El ecologismo, el feminismo, el comunalismo o el confederalismo no son desconocidos para el anarquismo, bien al contrario. Tampoco la lucha amada lo es, y en Rojava hemos tenido que defendernos con todos los medios a nuestro alcance contra el fascismo teocratico del Estado islamico y de la invasión del Estado fascista turco. En momentos de guerra, hemos luchado codo a codo con las YPG, las YPJ, con guerrilleras y guerrilleros del PKK, con militantes de otros partidos revolucionarios turcos, con otros internacionalistas de distintas ideologias, con kurdos, con arabes, con assirios. Cuando el enemigo dispara, cuando las bombas caen, quien está en nuestro lado de la trinchera es compa, es heval, y las diferencias ideológicas no pesan tanto como la pasión por defender la revolución, la pasión por construir una sociedad libre. Pero sin duda hay diferencias ideologicas que, cuando no llueven las balas y los morteros, nos llevan a debates y reflexiones que influyen en nuestra forma de pensar la revolución y de entender el anarquismo. Las diferencias que discutieron Marx y Bakunin, entre muchos otros, en los congresos de la primera internacional de trabajadores, son aún a dia de hoy fuente de conflicto. Pero es precisamente este conflicto lo que nos ayuda a reflexionar, a aprender, a seguir creciendo.

Respondiendo a la pregunta en cuestión, las principales diferencias que hemos encontrado son, por un lado organizativas, y por otro ideológicas. A nivel organizativo, priorizamos la descentralización y la distribución de tareas, responsabilidades y liderazgos, evitando deliberadamente la creación de un comité central o una institución autoritaria. Sabemos que las estructuras militares se ven siempre condicionadas por una organización jeraquica y una cadena de mandos, y en algunos aspectos hemos tenido que adaptar nuestra estructura a las necesidades militares. Pero a diferencia de otras fuerzas, ponemos especial atención en funcionar de forma inclusiva y horizontal, fomentando responsabilidades y liderazgos rotativos. El aprendizaje colectivo, la confianza y el apoyo mutuo, pero por encima de todo el deseo de una vida libre, son la base de nuestro trabajo y proyecto político.

A nivel ideológico, las diferencias pueden ser más complejas. La más relevante es quizás nuestro firme apoyo a las luchas LGBT+, que en el movimiento de liberación kurdo no cuentan con un apoyo tan determinado. Sin duda hay corrientes que trabajan en la misma dirección, y las prespectivas del movimiento de mujeres kurdas que se enmarca en la jineolojî tienen un horizonte político donde podemos coincidir. Ellas mismas estan cuestionando y reflexionando el aparente esencialismo de este movimiento, abriendo la puerta a una comprensión más extendida de mujer

más próxima a las teorias queer, aunque todavía de forma minoritaria. También el pragmátismo de este movimiento nos lleva a veces a contradicciones ideológicas, sobretodo en aspectos relacionados con la propiedad. En Rojava hay iniciativas comunales y prespectivas de propiedad colectiva, pero la realidad capitalista de la propiedad privada sigue presente en la sociedad, sin grandes esfuerzos por cambiar esta realidad. Dentro de los movimientos revolucionarios, la propiedad es en gran medida colectiva, y la vida comunal que se fomenta cuenta con una clara orientación socialista, pero a veces es dificil que estas ideas lleguen a la mayoria de la población.

Mirándolo desde una prespectiva más amplia, si pensamos no solo en nuestra organización pero en el anarquismo de forma más general, vemos grandes contradicciones con la deriva individualista que vive el movimiento anti-autoritario en las ultimas décadas. Têkoşîna Anarşîst matniene su compromiso con una lucha colectiva que escape la logica individual y el pensamiento liberal, en sintonia con las tendencias del anarquismo social, pero sin dejar de reflexionar el papel del individuo en la sociedad. Sabemos muy bien que cuando las ordenes son impuestas de arriba a abajo, sin respetar las decisiones colectivas o sin escuchar las voces minoritarias, se genera coerción en el individuo. Por el otro lado, cuando el individuo no actua acorde a los objetivos comunes de un movimiento, este deslegitima la organización y la lucha colectiva. Otro debate de gran relevancia entre el anarquismo tradicional y las ideas de confederalismo democrático es la influencia del positivismo y el racionalismo. A menudo el anarquismo ha visto la ciencia y a la razón, que se resignificaron con con la llamada “ilustración”, como el unico camino para lograr una sociedad libre. Aquí se pone en cuestión esta premisa, buscando prestar especial atención a formas de entender el mundo y la sociedad que escapen del pensamiento colonial europeo, con especial atención a las mitología y los conocimientos ancestrales. Estas prespectivas son importante a la hora de aprender de los movimentos indigenas, repensando nuestro lugar y nuestra relación con la naturaleza, con la civilización y con la vida misma.

Evaluar estas ideas, estos parecidos y diferencias que hemos encontrado con nuestros movimientos y la realidad de Rojava, nos han llevado a priorizar dos objetivos. Primero el desarrollo de personalidades militantes, trabajando para deconstruir la influencia patriarcal y capitalista que tenemos interiorizada. Segundo la necesidad de consensuar estándares organizativobasados en la responsabilidad y el compromiso, en harmonia con la voluntad de las y los militantes pero también con las necesidades de nuestra organización. Y a pesar de que estos objetivos se desarrollen de formas distintas a como lo puede hacer el PKK, las metodologias que apendemos aquí nos son de gran ayudad. Los procesos de tekmil, plataforma, critica y autocritica, son sin duda un cabo de guia para crecer y desarrollarnos como personas y organizaciones revolucionarias, pero queremos también estudiar y aprender de la historia y los movimientos anarquistas y revolucionarios de todo el mundo.

3) ¿Cómo analizan el proceso de construcción del Confederalismo Democrático? ¿Cuál es su participación en esta construcción?

La construcción del confederalismo democrático es sin duda más visible en Rojava, pero no puede desconectarse del resto de Kurdistan. En los ultimos años las ideas de este paradigma político se han puesto en practica a gran escala en Rojava, pero debemos tener en cuenta también otros territorios como el campo de Mexmur o la también reciente zona autonoma de Sengal en Basur, en la fronteras de Iraq. También los desarrollos políticos en Rojhilat, en las fronteras del Estado de Iran, pero sobretodo en Bakur, en las fronteras del Estado turco. Es necesario tener en cuenta las cuatro partes en que Kurdistan se encuentra dividido a dia de hoy para entender por qué el movimiento kurdo se orienta hacia una solución anti-estatista.

A la hora de analizar su construcción, es imprescindible referirnos al trabajo ideológico de Abdulah Öcalan y su “Manifesto por una sociedad democrática”. A diferencia de otras propuestas políticas, el confederalismo democrático no se limita a describir una utópica sociedad libre de opresión, sino que abre un dialogo de preguntas y respuestas sobre cómo transformar la sociedad actual y cómo realizar este modelo utópico al que aspiramos. Cómo queremos vivir, cómo queremos relacionarnos, cómo queremos luchar, son importantes preguntas a la hora de construir una sociedad revolucionaria. Las respuestas que esboza Öcalan no son facilmente resumibles en unos pocos párrafos, pero es importante entender algunos de los conceptos que nombra para transmitir sus ideas, para plantear la transición de la modernidad capitalista a la modernidad democrática. Esta modernidad democrática, como hemos comentado, se basa en la liberación de la mujer, la ecologia y la democracia sin estado.

Esta progresión ideológica muestra similitudes con otros procesos revolucionarios como el movimiento zapatista, movimiento insurgente en las montañas del sur-este mexicano. Ambos movimiento nacen con un marco maoista pero se reorienta hacia un socialismo libertario, ambos crecen y encuentran refugio en las montañas, ambos son herederos de un pueblo con origenes ancestrales, ambos cuentan con un fuerte movimiento autónomo de mujeres, ambos son un ejemplo para movimientos anticapitalistas del mundo entero. El confederalismo democrático no es una ideologia nueva, es una forma de entender la sociedad y la civilización que nos inspira a la hora de construirnos como movimientos revolucionarios, a la hora de tomar un compromiso con nuestras ideas y avanzar con pasos determinados hacia una sociedad más justa.

A la hora de llevar estas ideas a la practica en Rojava, el proceso ha sido enormemente influenciado por la guerra de Siria. A su vez ha sido la guerra la que ha hecho posible la revolución, permitido la radical transformación social necesaria para sentar las bases de este modelo político. En 2012 las YPG/YPJ, por aquel entonces milicias populares mal armadas, expulsan los soldados y burocratas del Estado sirio sin apenas tener que disparar unas pocas balas. A la vez combaten acarnizadamente contra los grupos islamistas como al-Nusra y luego el Estado Islámico. Tras la liberación de kobane del asedio del daesh en 2015, las YPG/YPJ se expanden y lideran la coalición militar de las Fuerzas Democaráticas Sirias (SDF por sus siglas en inglés), y para la liberación de Raqqa en 2017 las SDF son prácticamente una fuerza militar regular, entrenada y equipada a nivel semi-profesional.

Estos desarrollos militares van acompañados de un proceso transformación social en base a las ideas del confederalismo democrático, con la creación de comunas, cooperativas, centros de mujeres, comites de justicia, academias, programas escolares en kurdo, centros culturales, etc. Las instituciones sociales como el TEV-DEM (Tevgera Democratic – movimiento democrático) junto con el trabajo político del PYD (Partiya Yekineyen Democratic – Partido de la Unidad Democratica) y otros partidos políticos y movimientos sociales, se coordinan para la creación de la Administración Autónoma, organizada al principio en 3 cantones (Afrin, Kobane, Cizire). Vemos así la voulntad de gestionar el territorio en base a la organización local, basado en un modelo municipalista, sin buscar la centralización de un modelo estatal.

Ninguna revolución es un proceso fácil, y a pesar de las criticas que podamos tener sobre lo acertado o no de ciertas decisiones, sin duda el proceso que vive Rojava en los 8 años que dura la revolución es admirable. Una vez más, se hace dificil resumir todo lo que sucede en unos pocos párrafos, pero cabe destacar el increible desarrollo de la situación que viven las mujeres y el papel que juegan las YPJ en este proceso. Las mujeres en Siria, como todas las mujerees del mundo, sufren la violencia y opresión de sistemas patriarcales, pero a partir de 2014 se ven especialmente amenazadas por el fascismo teocrático del Estado Islámico. Daesh es sin duda un exemplo parádigmatico del patriarcado más brutal y sangriento, con miles de mujeres capturadas y vendidas como esclavas sexuales. En palabras de la combatiente del YPJ Amara de Kobane «Nuestras opiniones filosóficas nos hicieron conscientes a las mujeres del hecho de que sólo podemos vivir resistiendo», dando perspectivas sobre por qué muchas mujeres deciden tomar las armas para liberarse de tal amenaza, sobre por qué eligen la autodefensa y la acción directa contra lo que amenaza sus vidas. Tras las victorias militares contra Daesh nadie puede cuestionar el enorme valor y sacrificio que las mujeres han aportado a la revolución. El movimiento kurdo dice que ninguna sociedad puede ser libre si las mujeres no son libres, y en Rojava este lema se convierte en el corazón del proceso revolucionario.

Nuestra participación en todo este proceso es relativamente modesta, pues apenas contamos con tres años de recorrido en Rojava. Al principio lo más importante fue entender la realidad local, la lengua y la cultura kurdas, el proyecto político y el funcionamiento de las organizaciones y estructuras. Esto también trajo algunas contradicciones ideológicas junto a muchos aprendizages metodológicos. A pesar de nuestras similitudes ideológicas y las referencias de Öcalan a diferentes pensadores anarquistas, como Bakunin, Kropotkin o Foucault, el anarquismo sigue siendo un gran desconocido para el movimiento kurdo. En el tercer volumen del «Manifiesto por una civilización democrática», Öcalan reflexiona sobre la importancia del anarquismo como aliado clave en el desarrollo de la modernidad democrática, compartiendo sus críticas y perspectivas para los movimientos anarquistas. En el campo ideológico, nuestro trabajo se ha centrado en reflexionar sobre estas ideas y contradicciones, traduciéndolas y haciéndolas más accesibles a un amplio público. También hemos dedicado tiempo a debatir y cponer en común nuestras ideas , puesto que somos un grupo internacional de anarquistas de varios países, a menudo con diferentes prespectivas y trayectorias.  Esta labor nos ha dado mayor entendimiento de los movimientos libertarios en distintas partes del mundo y como situarlos en el contexto del proceso revolucionario que vivimos.

En el campo práctico, nuestra labor se ha centrado en la defensa de la revolución. Tras participar en diferentes campañas militares contra el Estado Islámico, hemos trabajado para capacitarnos como médicos de combate, ya que la atención sanitaria en los primeros minutos puede ser crucial para la supervivencia. Tekoşîna Anarşîst trabajó como equipo médico de combate en la campaña de Baghouz, el último bastión del Estado Islámico, y desde entonces ha sido nuestra principal tarea siempre que ha habido un frente activo en Rojava. Operar como equipo médico de combate también significa ser capaces de formar a los nuevos miembros en estas disciplinas, así que hemos puesto mucho esfuerzo en compilar lo aprendido para compartirlo con nuevos compañeros y compañeras que llegan para sumarse a la revolución.

4) ¿Cómo analizan la coyuntura actual del conflicto en Siria y qué perspectivas prevén que se desarrollen?

A dia de hoy, julio de 2020, la guerra continua en Siria. Recientemente celebramos el octavo aniversario de la revolución de Rojava, recordando el dia 19 de julio de 2012 cuando se declaró la autonomía en la ciudad de Kobane. El Estado islámico ha sido derrotado tras la batalla de Baguz a finales de 2019, pero aún hay celulas y grupos operativos que siguen realizando atentados. Muchos de sus antiguos miembros también se han unido a los grupos islamistas apoyados por Turquia, que desde principios de 2018 ocupan el cantón de Afrin. Hace menos de una año de la ultima ocupación militar de Turquia y sus mercenarios islamistas en Rojava, cuando atacaron las ciudades y puebloscomprendidos entre las ciudades de Serekaniye y Gire Spî (Tel Abyad en árabe)  a lo largo de la frontera.

La población refugiada de estos conflictos bélicos se encuentra en campos de refugiados, como los campos de Sheba donde tuvo que huir la población de Afrin, o el campamento Waşokani donde la población de Serekaniye huyó buscando refugio de las bombas turcas. También el campo de al-Hol es de dificil gestión, donde decenas de miles de mujeres y niños que vivian bajo el califato islámico se encuentran retenidas. En al-Hol se encuentra población civil que huyó del califato pero también mujeres que mantinen sus ideas fundamentalistas islámicas, a menudo organizando motines y declaraciones de apoyo al Daesh, atacando las fuerzas de seguridad del campo así como a otras mujeres, apuñalando, arrojando ácido o prendiendo fuego a otras tiendas. También las carceles especiales para combatientes del daesh se añaden a las dificultades que afrenta la Administración Autónoma a la hora de estabilizar la región, esperando un tribunal internacional que juzgue sus crimines y permita encontrar soluciones. Pero la comunidad internacional no parece muy interesada en apoyar este tipo de proceso judicial, y son pocos los paises que han repatriado los combatientes internacionales que dejaron sus paises para unirse a las filas del Estado Islámico. También en estas cárceles se viven a menudo motines e intentos de fuga.

Los campos de refugiados son también focos de emergencias sanitarias, con brotes de salmonelosis u otras enfermedades, como leishmaniasis en los campos de Sheba. Por ahora, Rojava no ha sufrido brotes de COVID-19, pero la Auto-administración ha estado trabajando en los preparativos para prevenir futuros riesgos. Nuestra trabajo en temas sanitarios nos ha permitido también aprender y apoyar en estos campos y comprender mejor la situación, así como colaborar en el desarrollo de formación y preparativos de medidas preventivas en caso que la pandemia se empiece a expandir por aquí. El hospital de Serekaniye, ahora bajo ocupación turca y sus mercenarios islamistas, era el unico equipado para hacer tests de PCR, y es sabido que turquia está enviando allí a un gran número de infectados con COVID-19. También en Afrin la epidemia se extiende, dada la directa conexión del ejercito turco con los grupos islamistas que ocupan la zona, posiblemente en un intento del ejecutivo de Erdogán para expandir el virus a Rojava. También en las partes de Siria que siguen bajo control del Estado Sirio el virus se ha extendido, así que no sabemos hasta cuando Rojava se va a ver libre de los efectos de la pandemia.

La situación militar tampoco es fácil. Por un lado el gobierno de Erdogán sigue amenazando con la ocupación de la región, con especial riesgo para Tal Rifat y los campos de Sheba, así como Manbij y Kobane. Como hemos visto con otras operaciones, no es cuestión de si Turquia va a atacar de nuevo o no, sino de cuándo va a hacerlo. Recientemente el Erdogán ha anunciado una nueva operación en Basur, Kurdistán en territorio iraqui, que se inició con más de 80 bombardeos realizados por las fuerzas aereas del Estado Turco. Entre los objetivos se encontraban el campo de Mexmur, un hospital en Sengal, posiciones de la guerrilla y pueblos civiles en las montañas fronterizas con Turquia y con Iran, donde el PKK tiene sus bases. También a finales de junio un dron ha bombardeado un pueblo a las afueras de Kobane, donde se celebraba una reunión de Kongreya Star (el movimiento de mujeres en Rojava) asesinando a 4 mujeres, incluida la responsible del area de Kobane. Todos estos ataques se realizan a la vez que Turquia mantiene su frente en Idlib, apoyando a HTS (coalición islamista liderada por la rama siria de al-Qaida), sus operaciones militares en Libia, su agresiva politica internacional en el mediterranio contra Grecia y una brutal represión interna contra la población kurda en las propias fronteras de Turquia.

La deriva autoritaria del Estado Turco en las ultimas decadas va acompañada de una purga de los mandos militares, sobretodo tras el llamado intento golpe de estado de 2016, así como una fuerte inversión en gasto militar. Erdogán ha adquirido recientemente un segundo cargamento de sistemas antiaereos s-400 de Rusia, a la vez que ha cerrado un acuerdo para adquirir misiles patriot de Estados Unidos. Vemos como se arma hasta los dientes, buscando mantener su puesto en la OTAN a la vez que bascula hacia una eje Euroasiático con Rusia, tratando de reorganizar el tablero geopolítico de oriente medio evocando el pasado del imperio otomano. Estos sueños expansionistas, narrativa habitual del fascismo, necesitan siempre de un enemigo interno a quien culpar. En 1915 el mundo presenció el genocidio armenio en que se fundó el Estado Turco, donde no solo armenios y otras minorias cristians fueron masacradas y forzadas abandonar sus hogares, sino que sentó un ejemplo que luego seria referenciado a la hora de perpetuar el holocausto (“Después de todo, ¿habla hoy de la aniquilación de los armenios?”, dijo Hitler antes de invadir Polonia). Ahora es la población kurda quien sufre estas políticas genocidas, y sin duda Rojava se encuentra en su punto de mira.

La situación económica en Rojava también se encuentra en un momento muy complejo, con enormes dificultades por delante. La libra siria ha caido a minimos historicos, en los ultimos meses ha perdido mas de un 300% de su valor en el mercado interno. A esto hay que añadir las nuevas sanciones contra Siria impuestas por la administración de Trump, un movimiento de guerra economica que pese a estar dirigido contra el gobierno de al-Assad, repercute profundamente en toda Siria. Trump prometió que la auto-administración de Rojava estaria exempta de estas sanciones, pero por ahora esta promesa no se ha materializado, y hay que sumarlas all embargo que sufre Rojava desde el inicio de la revolución. En cuestión de recursos, en Rojava hay abundancia de dos recursos clave, trigo y petroleo, pero también estos encuentran ahora dificultades. La crisis del COVID-19 ha causado una caida del precio del crudo, lo que repercute enormemente en los ingresos de la auto-administración. Además, las sanciones mencionadas contra el gobierno de Assad dificultan la venta del crudo, que necesita de las refinerias en las zonas bajo control del Estado Sirio para poder procesarlo. También la cosecha del trigo, importante recurso que se recoge en estos meses, atraviesa dificultades. Por un lado la auto-administración ha decidido avanzar la cosecha para evitar lo que ocurrió el año pasado, donde grupos insurgentes prendieron numerosos fuegos a los campos de trigo. Avanzar la cosecha ha permitido reducir los incendios y asegurar que no se pierde el trigo, pero a la vez se ha recogido aún verde y el precio al que se puede vender es menor. A esto hay que sumar el robo de trigo que se encontraba almacenado en los silos de las zona ocupada por turquia, como los importantes silos de Gîre Spî.

Un último punto que queremos mencionar está también relacionado con los efectos globales de la pandemia, y es el cierre de fronteras que ha limitado la movilidad de internacionalistas. Durante los ultimos 4 meses ningún internacionalista ha podido entrar o salir de Rojava, esto limita el número de gente nueva que quiere viajar a Rojava pero no tiene forma de acceder.

Con toda esta situación, se hace dificil preveer lo que va a suceder. La situación es altamente inestable, hay tantas variables y tantos intereses en juego que las cosas cambian rápidamente de un dia para otro. Sin duda la mayor amenaza es una nueva invasión por parte del Estado Turco, probablemente en Kobane, pues es su resistencia contra el daesh la que cautivó la atención internacional. El poder simbólico de esta ciudad es muy importante, y es por eso que el Estado Turco quiere ocuparla, pues sabe que será muy dificil mantener la fe en la revolución sin la ciudad que logró romper el avance del daesh. Es probable que ejercito turco y sus aliados islamistas decidan atacar antes Ain Issa y Manbij, pues son ciudades cercanas e imprescindibles a la hora de brindar apoyo logistico en caso que Kobane se vea asediada de nuevo. Ante un ataque así, Erdogán sabe que necesita luz verde de las potencias internacionales y regionales. La guerra de influencias entre Rusia y EEUU en Oriente Medio puede jugar un papel relevante, y según como cambien los equilibrios de poder y los objetivos de ambas potencias imperialistas los efectos se harán notar, no solo en Siria, sino en todo Oriente Medio y en el mundo entero. En los ultimos meses vemos una retirada constante de la presencia de tropas de EEUU en Siria, aunque nunca definitiva, pues entre sus prioridades sigue estando evitar que otras potencias ganen influencia, sobretodo Rusia e Iran. A estos movimientos los sigue una carrera no solo del gobierno de Bashar al-Assad, sino principalmente de Rusia, que busca llenar los vacios de poder que esta retirada pueda ocasionar, reforzando así su hegemonía en suelo Sirio y asegurando su acceso al Mar Mediterraneo.

También otras potencias regionales pueden influir en el futuro de Siria, como el Estado de Israel, que sigue manteniendo su ocupación en los altos del Golan, así como constantes ataques y bombardeos contra diferentes objetivos en suelo Sirio. La presencia de Iran en Siria tampoco es ningún secreto, de hecho la mayoria de los ataques de Israel sulen ser contra objetivos de hizbola o otras fuerzas cercanas al regimen teocrático de Iran. El gobierno sionista de Netanyahu aprovecha la enemistad de Iran con EEUU para atacar impunemente y debilitar así las potencias que rodean el Estado de Israel. También Estado Egipcio empieza a dar muestras de agitación, con amenazas de intervenir en el conflicto en Libia para detener la expensión de la influencia turca. Por ahora Egipcio está fuera del tablero Sirio, pero el gobierno de al-Sisi ve el despligue de Erdogán como una amenaza, dado su discurso neo-otomanista y su fuerte relación con los hemranos musulmanes, principal oposición al gobierno de al-Sisi.

Otro escenario posible en un futuro cercano es un ataque total por parte del Estado Turco a Qandil, en el kurdistán Iraquí, donde se encuentran las bases del PKK. Erdogán lleva años asediando las montañas donde el movimiento insurgente kurdo tiene su corazón, y espera contar con el apoyo de la OTAN y su entramado mediático y tecnológico para poder realizar dicha operación. Pero para asediar las montañas, Erdogán necesita la colaboración no solo del Estado Iraquí, sino también las fuerzas del Estado de Iran, pues Qandil se encuentra en las frontera que separa ambos estados. También seria una operación muy costosa, y dada la inestable situación económica de Turquia y sus multiples frentes abiertos, no está muy claro si Erdogan será capaz de iniciar una campaña a gran escala. Sin duda, un ataque así condicionaria enormemente Rojava, puesto que las influencias ideológicas de Abdullah Öcalan en el desarrollo del confederalismo democrático son claves, y la revolución de no puede quedarse de brazos cruzados ante un ataque de tal magnitud contra el pueblo kurdo.

Como podemos ver, Rojava es un actor pequeño en un tablero de potencias llenas de rencores y conflictos. Su breve historia se ha visto siempre amenazada por el contexto de guerra y conflicto que le rodea, y su mera existencia desafia planes y agendas de las potencias que intervienen en Siria. A pesar de breve alianzas tácticas es claro que ningún estado tiene interés en permitir que este proyecto revolucionario prospera y se expanda. Ahora que el Estado Islámico ha sido derrotado, otras fuerzas y poderes continua hostigando este proyecto revolucionario, principalmente a través del Estado Turco y sus aliados. Rojava existe gracias al compromiso y al esfuerzo colectivo de miles de militantes, y debemos tener siempre presente que, sin su sacrificio, nada de lo que hoy vivimos aquí seria posible. Los ataques sufridos han provocado perdidas muy importantes y procesos muy dolorosos, teniendo que seguir adelante y reconstruir las ruinas que la guerra ha dejado. Como militantes, estas experiencias nos han obligado a apreciar la necesidad de autodefensa a niveles muy profundos, y a apreciar la vida y los momentos de felicidad con más gratitud de lo que jamás antes habiamos experimentado.

A dia de hoy Rojava sigue siendo un modelo inspirador para movimientos revolucionarios de todo el mundo, un espacio de debate y práctica política demostrando que otro mundo es posible. Rojava no es una sociedad anarquista, pero es una sociedad donde anarquistas de todo el mundo podemos aprender y poner en práctica nuestras ideas. No podemos permitir que este faro de esperanza se apague, y aunque sigan atancando seguiremos construyendo, defendiendo y desarrollando el mundo en que soñamos vivir. Los ataques que vendrán seguirán causando dolor y destrucción, pero nos dan miedo las ruinas porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.

Tekoşina Anarşist
Julio 2020
Rojava

Shin Chan y la geopolítica

Nunca me habría imaginado que una serie de dibujos animados para adolescentes sobre un niño que enseña el culo pudiera tener un capítulo que fuese una parábola a la geopolítica y la diplomacia. En este capítulo, se relata cómo el ejército de Kasukabe, que no son más que Shin Chan y sus amigos del parbulario, comienzan a discutir y se separan. A partir de allí, tras una reunión fracasada en el apartamento de la profesora, comienzan a repartirse el territorio en el salón y recibidor con sus elementos estratégicos como el acceso a la TV, a la cocina y al baño. Con estos factores, entrarán en juego las alianzas y las traiciones.

Comenzar en el minuto 7:40

Islam, democracia y ultraislamismo: lo que no quisimos aprender en Chechenia

Con la guerra en Siria, se habla intermitentemente de Rusia como potencia que no se resigna a dejar de serlo. Hay incluso quienes, llevando el antiimperialismo por religión más que por posicionamiento moral y político, quieren ver en ella una esperanza en forma de contrapeso al eje Washington-Tel-Aviv (pero ¿alguien ve Burger King como un contrapeso a McDonald’s?). Esto va en alguna ocasión de la mano de alusiones a los miembros chechenos de la oposición yihadista al régimen sirio, pero a los menores de treinta años esto de Chechenia no parece sonarles mucho –ni a los mayores importarles–. Si hay una región con motivos para recordar la historia reciente de Chechenia, probablemente sea la española, pero, teniendo en cuenta el desinterés de nuestras paisanas por la historia del suelo que pisan, esperar nuestro interés por ese pequeño país del Cáucaso sería mucho esperar.

Cheche… ¿qué?

Imaginad un estado de una superficie como la mitad de Cataluña o el doble de la provincia de Madrid que en la década de 1990 tenía un millón de habitantes. Imaginad el resto de la Federación Rusa, mil veces más grande –literalmente– y ciento cincuenta veces más poblada. Imaginad las ganas que tenían las chechenas, un pueblo de pequeñas campesinas y ganaderas mayoritariamente musulmanas, de ser anexionadas por Rusia en el siglo XIX, teniendo en cuenta que la invasión empezó en 1819 y no pudo completarse hasta entrada la década de 1860. Imaginad un bandolerismo nacionalista –supervivencia armada contra el Estado que ha usurpado su soberanía y contra los colonos y colaboracionistas que han usurpado sus mejores tierras– que entroncará con todos los levantamientos nacionalistas posteriores. Imaginad que con la revolución bolchevique hay una fuerte esperanza en el colectivismo, pero también cierta desconfianza por el origen de ese colectivismo: mayoritariamente de fuera, de las grandes ciudades eslavas, industrializadoras y desconocedoras de la idiosincrasia chechena. Imaginad una integración en la URSS más tolerada a desgana que acompañada con entusiasmo y uno de cuyos principales valedores, Mirsaid Sultan-Galiev (representante musulmán en el Comisariado popular para las nacionalidades, presidido por Stalin, encargado de la estrategia para llevar el leninismo a la comunidad musulmana), sería depurado en 1923, detenido en 1923, 1928-1931 y 1937-1940 y fusilado en este último año. Imaginad tensiones crecientes bajo el liderazgo de Stalin, desengaño ante la promesa incumplida de un mayor autogobierno, persecución de los líderes informales de la comunidad y de los líderes religiosos. Imaginad a toda la población chechena evacuada a la fuerza a Qazaqstán y Siberia en el invierno de 1944 (todavía se debate si el pueblo de Jaibaj fue deliberadamente borrado del mapa o la muerte de sus setecientas habitantes fue un cúmulo de torpezas y desgracias), acusada de traición colectiva por la supuesta intención de algunos de sus líderes de colaborar con el nazismo. Imaginad a esa población, como la armenia de Turquía en la primera guerra mundial, diezmada por la deportación: por sus condiciones y por el asesinato de quienes se resistían, imaginadla recibida en su destino como una horda de reos filonazis y autorizada a volver a su tierra sólo con la desestalinización. Imaginad un retorno a la normalidad considerado una amnistía de esa traición colectiva que las chechenas y otras minorías habrían cometido durante la «gran guerra patria»: sin reconocimiento del crimen sufrido, sin repatriación organizada, sin derecho a volver a sus casas y tierras más que comprándolas, inhabilitadas para algunos trabajos y funciones públicas, teniendo que padecer cuatro días de pogrom anticaucásico en 1958. Imaginad otros treinta y cinco años de integración a desgana.

Más recientemente.

Con el fin de la URSS y en paralelo a otras partes de la Unión, varias cosas se constatan en Chechenia: existen líderes del viejo sistema que quieren encabezar una nueva etapa (empezando por el capitán de aviación D. Dudaiev y A. Masjadov, en el caso checheno), el sistema no ha permeado tanto como cabría pensar las mentalidades de la población indígena (cuya identidad está marcada, sobre todo, por hasta siete círculos de entramado social en red, de la familia nuclear al país, pasando por el clan, etc. y antes por la región norcaucásica que por el nacional-cosmopolitismo de la URSS/Rusia) y se dice que las redes de la economía informal –contrabando, tráfico, etc., históricamente vinculados al bandolerismo nacionalista, los abrek– están generando, junto al renacer nacionalista, un submundo capaz de convertirse en un equivalente checheno de la mafia siciliana, al calor del recién llegado liberalismo (la obshina o «comunidad», supuestamente creada por chechenos de Moscú con lazos en su tierra).

El 6 de septiembre de 1991, Chechenia se declara independiente y se encuentra con una actitud de no-reconocimiento y no-agresión por parte de la URSS, a la que quedan menos de cuatro meses de vida. En los años que siguen, se extienden por la ex-URSS los rumores que subrayan esa idea de la mafia nacionalista y los que dicen que la población de habla rusa estaría siendo progresivamente marginada, acosada y extorsionada por la mayoría chechena y viéndose forzada a un exilio cada vez mayor. No hay datos que lo demuestren, pero sí parece que hubo emigración rusohablante, como en otras partes de la ex-Unión, y que tuvo que ver con la desindustrialización y el paro que provocó, pero también mucho con la (in)seguridad: la transición de la URSS a la Chechenia independiente no estuvo muy organizada, lo cual significó, en lo represivo, que, cuando no existían esos lazos sociales tradicionales –es decir, sobre todo para población rusohablante y urbanita–, ser víctima de un delito era mucho más fácil. También se habla de chechenos que habrían combatido al ejército rojo en Afganistán, junto a los muŷahidin más o menos islamistas de medio mundo, algunos de los cuales, a su vez, habrían combatido después con Azerbaiyán contra los independentistas proarmenios del Alto Karabaj y contra Yugoslavia y Croacia en Bosnia.

Esta situación con respecto a la Federación Rusa prosigue hasta que, en diciembre de 1994, la Federación lanza una guerra que se revelará infructuosa y concluirá, en el verano de 1996, con el acuerdo de paz de Jasav-Yurt y la salida del ejército ruso de Chechenia.

Habían muerto entre setenta y tres mil y noventa mil mil chechenas (entre ellas, el presidente Dudaiev, al que mató un misil ruso) y más de cinco mil rusas, pero se ganó la guerra y se ganó la paz.

Desinterés internacional.

Decíamos que sólo la F. Rusa se interesó por Chechenia, para intentar invadirla, concretamente, así que, en tiempos de paz, nadie se interesó por el pequeño país norcaucásico.
¿Nadie? En realidad, hay un estado al que parece interesar cualquier país de mayoría musulmana e incluso la comunidad musulmana de cualquier país: Arabia Saudí. Explicar la historia de dicho país sería extenso y desbordaría tanto este artículo como nuestra capacidad, así que nos centraremos en señalar lo más importante y reciente. Arabia Saudí, monarquía absoluta que hasta en su nombre lleva la preponderancia de la familia real, los Saud, es un importante aliado regional de EEUU y su bloque por al menos dos motivos: 1) es el mayor productor mundial de petróleo y 2) no sólo no representa un modelo político próximo-oriental alternativo a Israel, sino que lleva desde 1967 sin atacar a dicho país, pese a que no ha dejado de ocupar los dos islotes que Arabia Saudía tenía junto al golfo de Aqaba. Además, esta petromonarquía se sitúa en la interpretación wahhabita del Islam, una rama reciente (siglo XVIII) con una visión taqfirista (sectaria), misántropa y violenta de la religión que sólo comparten Qatar y uno de los Emiratos Árabes Unidos y que Arabia Saudí ha intentado exportar con la ayuda del abundante capital que genera su petróleo.

Si en 1952-1970 su gran enemigo fue el nasserismo, laico y panarabista, desde 1979 es el Irán de los ayatollahs. En primer lugar, por sus respectivos roles en la tradición musulmana (islam sunní contra islam shií), pero, sobre todo, por el carácter del régimen iraní, menos clasista y más basado en la idea de la soberanía popular y por su capacidad para influir en países con exponentes de ambas comunidades como Iraq o, más aún, el Líbano, donde los admiradores del Irán reciente (Hezbollah) se han ido convirtiendo en un referente realmente nacional y antisionista mientras Arabia Saudí, que promueve el odio a toda la comunidad judía sin dejar por ello de convivir pacíficamente con el sionismo, financia a todo el campo contrario, desde la derecha cristiana hasta los yihadistas. El enfrentamiento, decíamos, empieza con la revolución de 1979, que es también el año en que la CIA aprueba apoyar (armas, instrucción, etc.) a los taliban mientras Arabia Saudí los adoctrina en lo religioso-político, todo ello en paralelo la construcción del aparato propagandístico wahhabita. En 1978 fundan el periódico Ash-Sharq al-Awsat, en 1988 compran el veterano Al-Hayat y en 1991 fundan con los EAU el grupo MBC (Middle East Broadcasting Corporation) que desde 2003 incluye la cadena de informativos 24 h/día por satélite Al-Arabiyya, competidora directa de la qatarí Al-Jazeera (en aquel entonces, una prestigiosa televisión). Ofrecen en sus universidades una formación que permite a los teólogos de cualquier país volver a a él explicando las bondades del wahhabismo y proliferan también las mezquitas financiadas por aquel estado, con imanes seleccionados por ellos, y, desde la década de 1990, el sector más fanático se aseguraría de disponer de agentes en cada embajada saudí.

El 27 de enero de 1997 tienen lugar las últimas elecciones normales en Chechenia hasta la fecha. Decimos que fueron normales en cuanto a que no tenían lugar bajo ocupación, pero hablamos de unas elecciones medio año después de una guerra en la que ocho o nueve de cada cien habitantes han muerto y otras muchas miles se han ido del país o siguen desplazadas en su interior, y en las que las candidatas prorrusas no están permitidas. Dentro de esos condicionantes, los resultados son claros: el primer ministro Masjadov recibe el 59% de los votos y el militar Shamil Basaiev (el más destacado de esos muŷahidin que mencionábamos), el 23,5%, dejando menos del 18% para todos los demás candidatos, incluido el jefe de estado en funciones, Iandarbiyev.

En la Federación Rusa, como en el resto de la antigua URSS, florece el libre mercado y, con él, proliferan la opulencia y la pobreza, el paro y la economía informal, incluida una vasta red de crimen organizado. No está clara la relación entre las autoridades y este mundo, pero huelga decir que nadie tiene más facilidades para ejercerlo o encubrirlo que quienes disponen de poder institucional. En torno a la primera guerra chechena, como pasaría en la segunda, abundan las historias sobre militares rusos que habrían aprovechado el ser enviados a Chechenia para todo tipo de negocios y contrabandos (empezando por el de petróleo, abundante para la pequeña superficie del país). De hecho, si bien hemos mencionado a la supuesta obshina, en la Rusia postsoviética se habla de todo tipo de mafias, con mayor o menor componente étnico, y de la consolidación como estado dentro del Estado, como Estado profundo, de los llamados siloviki: funcionarios militares, policiales y del FSB (Servicio Federal de Seguridad, ex-KGB) capaces de comprar o coaccionar políticos electos, jueces o periodistas. Abundando en esto, entre 1998 y 1999, los agentes de una unidad especial del FSB salen a la luz para denunciar que se les está encargando, aseguran, que intimiden o asesinen a personajes que molestan a sus superiores mientras se normaliza el que ellos (los agentes secretos) ganen dinero extorsionando a pequeños empresarios.
En paralelo, la proliferación de armas favorecida por la primera guerra facilita la proliferación de delitos, especialmente de secuestros y atracos y la presión de un lobby integrista minoritario en la calle, pero bien situado en las instituciones –empezando por el propagandista Movadi Uduglov y por Shamil Basaiev– consigue que en febrero de 1999, Masjadov quiera proclamar Chechenia república islámica e implementar la ley islámica. Un intento de desarmar a ese lobby integrista que no ayudaba a la credibilidad internacional de la pequeña república y obligaba al parlamento a desautorizarle.

Entre el 4 y el 22 de septiembre de 1999, poco después de un ataque a Daguestán dirigido por Basaiev y a meses de las elecciones presidenciales en que el heredero político de Ieltsin será Vladimir Putin, ministro de Defensa, estallan bombas en edificios de viviendas de Moscú y otras ciudades rusas, con 293 personas muertas y más de mil heridas. Desde el FSB apuntan al Cáucaso norte y suenan tambores de guerra: hay que invadir Chechenia de nuevo.

El agente M. Trepashkin, también del FSB, encuentra indicios de que los atentados de septiembre podrían ser obra del propio FSB, pero no es escuchado y pronto será apartado del caso y del Servicio y, cuando colabore como abogado con las familias de las víctimas, será acusado de distintos delitos con tal de quitarlo de en medio. Dos cosas han cambiado: Rusia no quiere empantanarse como en ocasiones precedentes o como EEUU en Vietnam y no está asegurada la sucesión de Ieltsin por Putin, encarnación de los siloviki como ex-agente del KGB y el FSB que es. Así pues, Putin ganará la mayor parte de sus galones electorales capitaneando esta guerra que se basará aún más en destrozar moral y materialmente a las chechenas: si la especialidad chechena es la guerra de guerrillas (apoyo popular, conocimiento del medio y explotación de las debilidades del invasor), Rusia les dará el triple de tropa que atacar (140.000 efectivos) y, sobre todo, precedida y acompañada de mucha más artillería.

Padre, en tus manos nos encomendamos.

A finales de diciembre, la Federación Rusa toma el control de Grozni (ruinas y poco más) y, en mayo de 2000, restablece oficialmente el gobierno directo sobre la pequeña república caucásica. Unas ciento veinte mil de sus habitantes habían muerto en esta segunda guerra, había casi un soldado ocupante por cada tres ocupadas y el parlamento checheno pasaba a la clandestinidad.

Desde 2000, esas serían las opciones. El único interés internacional fue el proselitismo ultra de Arabia Saudí y la implicación de Turquía (recordémoslo: socia de la OTAN, aliada euro-estadounidense) como principal país de asilo de exiliadas chechenas y principal suministrador de contratas para la reconstrucción del país. Para colmo, esas contratas se hicieron sobre todo con mano de obra turca, por lo que apenas revirtió en puestos de trabajo para la población chechena. De cada cinco chechenas, sólo una tiene trabajo a tiempo completo.

Ante la integración de la gran mayoría en ese régimen de ocupación y la actuación, cada vez mayor, de las colaboracionistas kadirovistas en la represión (secuestros, asesinatos, saqueos), la minoría resistente, muchas de cuyas integrantes habían perdido a familiares y cercanas en las dos guerras, dieron por perdida la república chechena y, encontrando alguna solidaridad en las otras etnias norcaucásicas de mayoría musulmana (daguestaníes, cherkeses, avaras, kabardinas, etc.) abandonaron su religiosidad tradicional –generalmente sufí– y se echaron en brazos de esa otra importada del golfo Pérsico, extrema y extremista. Masjadov había muerto en combate en 2005 y su sucesor, Abdul-Halim Sadulaiev, con un perfil político más religioso, buscó hacer frente común con otros grupos musulmanes anti-rusos del Cáucaso; murió en otra operación militar rusa en 2006. Su sucesor, Dokka Umarov, proclamaría el Emirato del Cáucaso Norte en 2007, encomendándose a Dios y dando por muerta la república chechena y la mera noción de soberanía nacional; se llevaba consigo a la mayor parte de combatientes. La mayoría de la población que no ha muerto en las guerras ni elegido la emigración ha tenido que elegir entre la integración en el régimen kadirovista o en la insurgencia yihadista (recientemente dividida, a su vez, entre este emirato o el califato de Raqqa). Las noticias de la verdadera Resistencia chechena, sea del parlamento clandestino o de los pocos boivikii (combatientes no yihadistas) que quedan, son escasas y confusas, y ni siquiera tenemos constancia de otras formas de resistencia al invasor.

Lo que no quisimos aprender.

Igual que España fue abandonada en 1939, igual que lo fue después Palestina, así lo fue Chechenia (como después le llegaría el turno a Iraq). No hubo derecho internacional que valiera, no hubo más ley que la ley del más fuerte. Síndrome de Estocolmo colectivo, la población española, en general, aceptó el régimen del vencedor o las opciones disidentes que querían pactar con él. En Palestina, donde la integración en el régimen enemigo no se ha conseguido normalizar, se ha torpedeado desde Israel y desde la llamada «comunidad internacional» (EEUU y amigos, ante todo) a la Resistencia y, al macerarse esta –mayoritariamente laica– en sus errores, crímenes y contradicciones, se ha conseguido favorecer el auge de un integrismo de importación que ya es electoralmente mayoritario en Gaza y se ve pujante en Cisjordania. (En la foto, el líder pactista de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, con el presidente colaboracionista checheno, Ramzan Kadirov.) Para algunos aprendices de brujo, Hamas es algo que se les ha ido de las manos y que, para colmo, no deja de ser una organización nacional que realmente responde antes a las claves de la política palestina que a la nostalgia de los tiempos del profeta Muhammad.

Con Chechenia, la cosa ha salido mejor. No hay, que sepamos, un equivalente checheno de Hamas, no digamos un equivalente de lo que en su día fueron el FPLP y demás. La internacional del liberalismo, donde sólo algunas han usado a Chechenia como arma antirrusa por simpatía atlantista, en general la olvidó. La internacional de la nostalgia stalinista también la olvidó y algunas de sus exponentes, desamparadas con el desmorone de cualquier régimen que les sirviera de faro en las últimas décadas, obsesionadas con la geopolítica y los estados-nación (daría para varios artículos la convergencia de algunas, en el nacionalismo y el complotismo, con la ultraderecha) ahora la considera un símbolo del mal menor ruso frente al yihadismo y a su protector, el mal mayor yanqui-sionista, el único imperialismo que su visión sesgada le permite ver. Da igual si Lenin se apoyó en el imperialismo alemán para volver a Rusia, da igual si la URSS pactó con la Alemania nazi incluso la entrega de refugiadas antifascistas, da igual su ataque a Finlandia (1939-40), su invasión de Estonia, Letonia y Lituania (1940), sus posteriores pactos con EEUU y Reino Unido en la segunda guerra mundial o su injerencia en los países ocupados (1945-55) de Europa del este y central, así como sus invasiones de Hungría (1956) y Checoslovaquia (1968), da igual la guerra sino-soviética de 1969, el ataque chino a Vietnam (1979) o su apoyo a las milicias antivietnamitas en Camboya (Jmeres Rojos) y Laos (Frente de Liberación Nacional Lao), que para ellas no hubo imperialismos ni intervencionismos soviético ni chino, no lo puede haber ruso y, si lo puede haber turco o puede haber expansionismo wahhabita, es sólo dentro del imperialismo estadounidense.

No podemos evitar detenernos en este tema, y hacerlo tanto, porque es un problema recurrente y que parece irresoluble: no basta con abordar un problema, hay que desarmar esas trampas que son las falsas soluciones. Si ya sabíamos que poca cosa se podía esperar del liberalismo o de las distintas capillas de la ultraderecha –donde, en esto, como en el Donbass o en Palestina, hay posiciones para todos los gustos–, esperábamos que al menos las que se llaman a sí mismas marxistas-leninistas hicieran el mínimo esfuerzo de intentar ser materialistas y partir de los hechos para llegar luego a las valoraciones, en lugar de establecer valoraciones primero y tratar luego a los hechos consecuentemente, como algunas, nos tememos, hacen. Afortunadamente, no es el caso de todas, pero con algunas sí vemos cómo la historia se repite y el pueblo de turno (españolas, chechenas, kurdas… poco importa) es acusada y condenada de estar en el lado que no debían de esa frontera que separa a las buenas de las malas en el imaginario mundo bipolar.

Enlaces del mes. Diciembre 2015

Las elecciones generales españolas del 20D han arrojado los extraños resultados que las encuestas daban a entender. Emmanuel Rodríguez, historiador y sociólogo, vinculado a Ganemos Madrid y Podemos, explicaba unos días antes (en colaboración con Isidro López) y después las posibilidades y límites de este escenario.

Edificios adquiridos por Goldman Sachs son ocupados por una mafia española, creando un foco de conflicto en el barrio entre vecinas y con la empresa. Es curioso además el trato laxo que tiene la inmobiliaria con respecto a esta clase de ocupantes, los cuales están cusando problemas de convivencia vecinal a la par que los están echando, incluso con la pasividad de las autoridades locales.

Desde Santiago de Chile nos llega esta entrevista con una joven líder del movimiento Ukamau, que lucha por el derecho a la vivienda más allá del realojamiento en las periferias. Es interesante además una importante victoria del movimiento de pobladores que cuenta cómo les ganaron un terreno donde construiyeron una comunidad «Nosotros estamos marcando un hito importante con la posibilidad de que los pobladores participen de las políticas públicas, llevando adelante un proyecto en el centro de la ciudad, en la comuna de Estación Central, justo en el límite de la comuna de Santiago y que siempre nos dijeron que era imposible. Eran terrenos de EFE y nos dijeron que estábamos locos cuando pensábamos en el proyecto y con la características que nosotros queríamos: un proyecto de autogestión, bajo el artículo 68 del Decreto 49 del gobierno de Sebastián Piñera; un proyecto elaborado por don Fernando Castillo Velasco, que es su obra póstuma, con 7 metros cuadrados más que lo normal. Y lo hemos hecho posible. Por la rigurosidad de la organización, por el nivel de lucha que hemos tenido y capacidad de respuesta ante la autoridad, que generalmente es negligente«.

El escritor Raúl Zelik explica la derrota bolivariana en las urnas más allá de las claves superficiales a que los grandes medios nos tienen acostumbradas. Unas principales causas de ello fue la corrupción del Estado, la política económica donde el cambio de divisas y el petróleo tiene un importante papel y la construcción de proyectos cooperativos son contar enteramente con las experiencias de movimientos de base.

Sobre el conflicto de Yemen, en Todo Por Hacer nos cuentan crónicas de una guerra en el cual Arabia Saudí está teniendo importantes pérdidas militares a manos de los houthies. Yemen, además de ser el país más pobre del mundo árabe, está situado en un importante enclave estratégico en el mapa geopolítico mundial, ya que está situado entre la entrada del Mar Rojo al Océano Índico por el Golfo de Aden.

En este diálogo con Amador Fernández-Savater, el historiador italiano Valerio Romitelli analiza y reivindica las bandas partisanas de la Resistencia como modelo organizativo alternativo al partido. En esta entrevista, se desmontan unos cuantos mitos que se tienen acerca de los partisanos durante la II Guerra Mundial.

Los cantos de sirena de la recuperación económica oculta otra crisis de extracción de materias primas, que afecta a las mineras y a la industria del acero además del petróleo. Este año 2015 además fue el año del pico del petróleo, ya anunciado hace unos cinco años. Todo ello va conectado a la desaceleración del crecimiento de la fábrica del mundo, es decir, China, y el decrecimiento del PIB mundial, sufriendo este año una caída del 4,9%. También es destacable la bajada del precio del Brent, el cual, algunos expertos apuntan a un exceso de oferta, pero que en realidad, es a causa de una bajada brusca de la demanda, un factor que tiene conexión con el resentimiento de la economía china tras estos últimos años. Todo ello, sin dejar de mirar a Oriente Próximo, con la mirada puesta en Siria y las monarquías del Golfo. Por último, Luis González Reyes (Ecologistas en Acción) reflexiona sobre las posibilidades de conjugar a la adaptación al colapso energético, económico y civilizatorio con el tejido social y la democracia frente a la tentación ecoautoritaria