Koukouloforos

Paso a traducir unos artículos de un periódico ácrata de la ciudad de Tesalónica, Grecia, los cuales a su vez están recogidos en la colección de escritos «We Are an Image From the Future. The Greek Revolt of December 2008», editado por A. G. Schwarz, Tasos Sagris, y les compas de Void Network (es de la editorial AK Press, por si alguien lo quiere adquirir). Recordad que ya publiqué otra traducción de la Void Network hablando sobre las experiencias de diciembre de 2008 (la podéis leer aquí). Los extractos del periódico se recogieron bajo el nombre de «Koukouloforos», que viene a significar en griego «encapuchado.» El libro en cuestión, que se traduce como «Somos una imagen del futuro. La revuelta griega de 2008» recoge un número notable de artículos, entrevistas, artículos de opinión, sobre la rabia desatada tras el asesinato de Alexis en Exarcheia, Atenas. El libro también trata sobre diversos proyectos que fueron organizados tras el asesinato, así como cuenta las historias de diferentes grupos, personas, generaciones, de personas dispuesta a poner fin al capitalismo y al Estado. Sin más, os dejo con el texto.

Les invisibles tienen rostro

Éramos sombras. Sombras en eso a o que llamas «vida cotidiana.» Innumerables sombras de las que pasabas de largo en las calles. Caras que te recordaban algo de lo que nunca estabas segure.

La pinta de cerveza en el bar, llena de nuevo.

«He pedido una pizza hace media hora pero el chico del reparto todavía no ha llegado.»

Estanterías de supermercado y suelos relucientes.

«¿Dónde está la chica que vacía los ceniceros?»

Ponte el casco, el chubasquero, conduce tu moto por la ciudad.

«Posición 146, ¿en qué puedo ayudar?»

Tras las casetas, doblando ropa, en los pasillos ordenando libros en las estanterías.

«Parece un poco ajustado en la cintura.»

Enfrente de ordenadores contestando teléfonos.

Seleccionando anuncios pequeños, «se busca mujer con experiencia previa.»

Y algunas veces haciendo cola fura de la OAED [las oficinas de empleo y desempleo].

«Firmando cheques todos los lunes, miércoles, y viernes.»

 Programas sobre escenarios, seminarios, «nuevas ofertas de trabajo.»

Nunca aquí, nunca allí. En constante movimiento, en un infinito y angustioso estado de espera.

Vendiéndonos toda la vida para poder sobrevivir. Siempre presentes, siempre invisibles, extrañes en nuestras propias ciudades.

Y de repente un disparo…

«¿Has escuchado las noticias? Lo han matado, ¡esos cabrones!»

«¿A quién han matado?»

«¡Han matado a ese chico, tío!»

Asesinato. Violencia. Esta palabra es familiar. Sí, es familiar…

Temprano en la mañana, en pie para ir a trabajar. Los sellos que no me dieron. El alquiler que tengo que pagar todos los meses. De repente accionando los frenos y el escalofriante sonido al trepar en la carretera. Las noches a solas. Mi jefe llamando—joder… tengo que ir a trabajar mañana. Mi lucha para cobrar las horas que he trabajado. Los ojos de los clientes escrutando mi cuerpo mientras les sirvo. Contando mis sellos—¿puedo cobrar el paro? Anuncios clasificados. El reloj en el trabajo que parece estar atascado, y mi jefe recién se compró un coche nuevo. Y durante todo esto un disparo. Fue asesinado. ¡En las calles, tío! Rabia. Rabia por el asesinato, rabia por nuestras muertes cotidianas.

Nos reunimos en las calles. Gritamos a sus caras juntes. Construimos barricadas juntes. Rompemos las aceras y nos metemos piedras en los bolsillos. El gas lacrimógeno es asfixiante pero nosotres seguimos adelante. Nosotres seguimos adelante, todes nosotres, quienes hasta ayer hablábamos idiomas distintos, quienes hasta ayer éramos invisibles. Nosotres seguimos adelante porque tras esto nada volverá a ser lo mismo de nuevo. Lejos de todes aquelles que intentan representarnos, lejos de polítiques y sindicatos que hablando un idioma extraño, foráneo, lejos de les expertes de los medios de comunicación que todavía se siguen preguntando de dónde vinimos todes nosotres.

No tenemos ninguna demanda. No, no tenemos. Nosotres luchamos por todas las razones en el mundo. Queremos de vuelta la vida que nos roban todos los días. La violencia del madero que disparó al chaval es la violencia condensada que nosotres sufrimos todos los días. Contra esto nosotros nos rebelamos. Ya no somos sombras, aunque empezamos como tales…

Vivir en comunismo, difundir la anarquía

Vivir en comunismo, difundir la anarquía. No es la primera vez que los maderos asesinan, así que no es la primera vez que la gente se rebela, ataca a la madera, o quema oficinas bancarias. Pero esta vez las cosas son diferentes. La rabia que se desató lleva inscrita su propia historia. Sí, es una insurrección. Y lo que es característico de las insurrecciones es ala corazonada que todo cambiará, que nada volverá a ser lo mismo. Esto es lo que sentimos. La historia se está condensando, nuevas fuerzas se desatan, y la autoridad se congela. La pregunta inmediata es como tirar para adelante si ya no somos les mismes. ¿Qué hacemos cuando no haya ningún banco que destruir, ninguna comisaria intacta? ¿Dónde nos reunimos tras los disturbios? ¿Cómo continuamos implacablemente, como solíamos hacerlo, la destrucción del capitalismo en el mundo? Desde la primera noche tras el asesinato, la Escuela Politécnica de Atenas fue okupada por cientos de personas. Desde el 8 de diciembree la ASOEE también está okupada. Lo que sigue es un extracto del blog de la okupación: «Como parte del conflicto social entre clases, la okupada Universidad de Economía y Negocios se constituye como un espacio abierto de información y generación de acción colectiva en las calles. Al mismo tiempo, consideramos muy importante la okupación de instituciones académicas para crear espacios reorganizados y autogestionados de nuestras fuerzas en contra de la represión del Estado. Por esta razón, la okupación de la Universidad de Economía y Negocios permanece abierta y llama a una asamblea el lunes día 8 a las 20:00. Declaramos que la okupación se alargará hasta que no dejen en libertad a todes y cada une de les arrestades por la madera en todo el país.»

La Escuela de Teatro de Tesalónica es okupada el sábado por la noche tras los disturbios en las calles Aristotelous y Egnatia. Lo siguiente es de su blog: «El sábado por la noche, tras la manifestación en Tesalónica en respuesta al asesinato de Alexandros, antiautoritaries okuparon la Escuela de Teatro de Tesalónica para proveer contra-información a les protestantes de la ciudad. Desde el principio, el MAT intentó en vano invadir el edificio. Al día siguiente de la asamblea, la okupación fue respaldada por estudiantes de drama y por personas que no pertenecían a ninguna asociación política.» La Escuela de Teatro de Tesalónica se ha convertido en un centro de convocatorias, de intercambio de ideas, un espacio para organizar acción. Al siguiente día el edificio de la Asociación de Abogades de Tesalónica también fue okupado. Allí, varias asambleas tuvieron lugar, sobre todo asambleas de estudiantes, y funcionará como un centro de contra-información hasta la huelga a nivel estatal del día 10 de diciembre—cuando okupaciones sin precedentes, y sin demanda alguna, tomarán muchas escuelas e instituciones académicas del Estado.

Durante el 12 de diciembre el edificio del Ayuntamiento de Aghios Dimitris en Atenas fue okupado y se convocó una asamblea pública. Del blog de la okupación: «Nos insurreccionamos. Funcionamos con los principios de la democracia directa porque así es como queremos vivir. Hemos tomado el control de nuestras vidas. Nos desharemos de nuestres jefes y ayudaremos a les detenides a librarse de sus cargos. Usamos este edificio público como un centro abierto de contra-información, como un lugar de encuentro donde personas que han decidido cambiar sus vidas puedan venir en grandes números y formar ideas y acciones de forma colectiva.» Trescientas personas acudieran a la primera asamblea. Se planearon acciones, se discutieron eventos de actualidad, personas de diferentes generaciones se dieron lugar allí, personas de diferentes contextos sociales se encontraron, y se organizaron actividades culturales y clases de griego para migrantes. Desde el principio, la Asociación de Funcionaries de la municipalidad de Aghios Dimitrios se mostró favorable a la okupación y está activamente involucrada en su defensa. Ésta es la primera vez en la que el ayuntamiento está realmente abierto, como un espacio político, para el vecindario. No tiene sentido mencionar aquí las reacciones, esperadas, del alcalde y de la madera.

En el mismo día, fue okupado el antiguo Centro de Información y Servicios Ciudadanos [KEP] en la plaza de Halandri. En un blog se puede leer: «La tristeza y la rabia que todes nosotres sentimos no se puede expresar haciendo zapping en la televisión desde el sofá. Decidimos okupar el antiguo KEP del Ayuntamiento en la plaza de Halandri, espacio de reunión de concejales, y transformarlo en un espacio de contra-información y discusión de futuras acciones. Invitamos a les vecines de Halandri, y a las personas de áreas circundantes, a defender este espacio okupado y tomar parte en las actividades abiertas, igualitarias, y autogestionadas.» Una asamblea pública se convocaba todos los días hacia las 7.00pm, así como se defendían numerosas acciones y protestas. El lunes, día 15, el edificio del Ayuntamiento de Sykies en Tesalónica fue okupado. Se convocó una asamblea pública ese mismo mediodía. El lema principal que se puede ver en la pancarta que cubre la fachada del edificio demanda la inmediata puesta en libertad de todas las personas arrestadas por las fuerzas policiales.

Lo que cuenta para que estos ejemplos se difundan, para que la gente empiece a tomar control sobre sus propias vidas, es que se cuestionen las propias ideas de representatividad, de responsabilidad, de pertenencia a un partido político. Ahora es el momento. Ahora, cuando todo ha cambiado. Las okupaciones espontáneas de muchos espacios académicos y no-académicos—no necesariamente realizadas por estudiantes—nos otorgan la posibilidad de encontrarnos los unes con les otres. Pero estos espacios ya no pueden alojarnos más. Por ello tenemos que okupar edificios de Ayuntamientos, casas vacías, edificios públicos, y transformar estos espacios en lugares de encuentro para organizarnos. Más espacios de este tipo han de ser creados, más espacios han de ser liberados, nuevos espacios de comunicación y resistencia han de ser fundados. Todas las okupas anarquistas deberían pensar cómo pueden hacer sus espacios más accesibles para los vecindarios. Los colegios deben paralizarse y ser transformados en espacios libres de educación capitalista-nacionalista. Los espacios de trabajo deben ser bloqueados por les trabajadores, y los medios de contratación deben ser discutidos y re-inventados. Las ideas de autogestión y solidaridad deben ser llevadas a todos y cada uno de los colectivos. No necesitamos jefes, no necesitamos ningún tipo de guía, no queremos ningún representante. Es hora de empezar a vivir en anarquía, de crear las comunas del futuro.

Las miserias de la marginalidad política

Antes que nada, aunque el título pueda parecer una respuesta al artículo de La Colectividad (aquí), en realidad no lo es expresamente. En este artículo pretendo expresar la necesidad de salir del estancamiento y el inmovilismo, causa además de que seamos una corriente ideológica marginal, que llevamos años arrastrándolo desde el desmoronamiento del movimiento libertario de los años ’70 y ’80 en el Estado español.

Cuando las aguas de un río se estancan empiezan a pudrirse. El mismo charco de agua que día tras día cambia de color y se hace más pequeño. Nadie le importará ese charco, salvo unos biólogos aficionados que van allí a recoger muestras. De esas aguas no beberá ningún ser vivo que no sean simples bacterias y algunos hierbajos. No así pasa con las aguas que fluyen, rápidas en las montañas y calmadas en las llanuras. Pero que constantemente fluyen y en ocasiones llegan a desbordar. Cada segundo se renuevan y en torno a ellas se nutren una gran variedad de seres vivos. ¿Qué demonios tiene que ver esto? Pues bien, una buena parte del anarquismo actual en el Estado español constituye uno de esos charcos malolientes que un día fueron riachuelos, arroyos e incluso grandes ríos de aguas bravas. Después de cuarenta años de dictadura franquista y un plus de más de treinta y cinco años de dictadura capitalista, todavía siguen esas aguas estancas que se niegan a fluir para seguir actuando de depósito de sedimentos de toda clase. Y desde ese montón de mierda reprochan a ciertos militantes que empiezan a navegar por aguas dinámicas, usando toda clase de improperios contra quienes formamos ríos.

Dejando de lado las metáforas, parece ser que no hemos sabido encajar las duras derrotas en el pasado siglo, cuando el movimiento obrero y el movimiento libertario estaba en su apogeo en el viejo continente. Ahora nos quedamos, por un lado, con resquicios de mitos y formas de hacer política anquilosadas que languidecen sin saber adaptarse a las nuevas dinámicas sociales, encerrándose en una suerte de «anarquismo oficial» únicamente con el objetivo de mantener su pureza ideológica y la organización por la organización. Y por otro, el insurreccionalismo que, pese a haber criticado esas viejas fórmulas anarquistas, no aportó realmente aires nuevos de cara a la lucha social, sino palos de ciego como muestra de desesperación e impotencia ante la incapacidad de sacar el anarquismo del anquilosamiento. Así seguimos erre que erre tropezando con la misma piedra y tirándonosla entre unas y otros mientras contemplamos desde los márgenes cómo crecen el ciudadanismo y la izquierda institucional ante la perplejidad, la confusión y desorganización de los movimientos revolucionarios, entre ellos el anarquista. ¿Por qué no estamos en primera línea desde que estalló la crisis capitalista? ¿Por qué una buena parte de sectores anarquistas siguen sin ser un movimiento social ni una fuerza política?

La teoría puede ser perfecta y pura donde todo puede marchar sobre ruedas en un entorno ideal, donde quienes la escriben pueden jugar a ser Dios determinando que a dicha estrategia le sigue tal consecuencia y si no es así, estará condenado a fracasar de antemano. Pero la praxis es bien distinta y muy condicionada por la coyuntura en que se desarrolle. Por eso aquí muchos y muchas resbalan. La incapacidad de conectar una teoría con una praxis, y que ambas se retroalimenten, que suponga salir de la marginalidad sin perder el norte es una gran debilidad por nuestra parte. Pero ya no es solo en la teoría, sino también en la praxis. En muchas ocasiones, no sabemos comunicar nuestro mensaje al resto de la sociedad, siquiera a nuestro entorno cercano ni a los movimientos sociales locales. Es más, nos autoaislamos tratando siempre de diferenciarnos del resto mirándoles por encima de sus hombros. Que ellos son reformistas y nosotros los revolucionarios y si no se nos unen es que son cobardes, ignorantes, reaccionarios o simplemente eso, reformistas.

Sin embargo, una mirada hacia otras partes del mundo nos aclarará quizá mucho las cosas y podamos tomar de ellas soplos de aire fresco para nuestras praxis en el aquí y en el ahora. Un repaso, por ejemplo, al anarquismo organizado en Latinoamérica podemos ver el grado de avance que existen en sus luchas y su presencia en las luchas sociales. Este es el caso de la FeL Chile como una importante fuerza estudiantil de inspiración libertaria, aunque actualmente, por desgracia, haya optado en parte por participar en las elecciones. No queda atrás tampoco el EZLN, que aunque no se declaren anarquistas ni sus formas tampoco tengan la aprobación de los guardianes de la pureza ideológica, son un paradigma de lucha muy respetable y su organización social y política evolucionó hacia el socialismo libertario. Cabe señalar igualmente la lucha pueblo kurdo, un pueblo sin Estado-nación de Oriente Medio y organizado bajo el confederalismo democrático que se inspira en el municipalismo de Bookchin y tiene bases socialistas libertarias, ecologistas y feministas.

También la historia está allí para que extraigamos de ella las lecciones más importantes y no para que la glorifiquemos o la olvidemos. Mencionaré principalmente los casos de la Revolución Rusa y la Revolución Social del ’36 por ser casos más conocidos y posteriormente extraeré de ellas las conclusiones:

-Caso de la Revolución Rusa.

¿Por qué los bolcheviques llegaron a ser la primera fuerza política en la revolución? En el período revolucionario comprendido entre febrero y octubre de 1917, los bolcheviques eran otra fuerza política más entre las otras que había como los mencheviques, los socialrevolucionarios de izquierda (SR) y los anarquistas. Los bolcheviques siguieron entonces una estrategia distinta a cuando llegaron a tomar el poder político y estuvieron organizando los soviets en base al lema «todo el poder para los soviets», mostrando además un cierto rechazo al Estado y favorable a la democracia obrera de los soviets, reivindicaciones que entrarían dentro del socialismo libertario. Cuando los mencheviques y el ala derecha de los SR salieron de la escena revolucionaria, quedaron los bolcheviques, el ala izquierda de los SR y los anarquistas. Éstos primeros, apoyados en los soviets y el haber estado más organizados que los anarquistas -que al estar fragmentados, no haber levantado una organización política y no construido una fuerza política entre los soviets, no tuvieron esa capacidad para saltar al escenario como fuerza mayoritaria- y los SR de izquierda, en el momento que derrocaron el gobierno provisional, pudieron los bolcheviques tomar el poder político con el apoyo de los soviets. Entonces, cuando comenzaron a organizarse los anarquistas, ya era demasiado tarde porque los bolcheviques ya tenían la sartén por el mango, comenzaron a reprimir a la disidencia y ganaron muchos más adeptos a su partido.

No nos podemos olvidar aquí de la makhnovitschina. Al contrario que los anarquistas rusos, parte de los y las campesinas del sur de Ucrania se levantaron contra el saqueo que se produjo por la entrada de los austro-alemanes a consecuencia del tratado de Brest-Litovsk. Desde entonces, comenzaron a organizarse destacamentos guerrilleros que posteriormente, formaron el Ejército Negro encabezado por Néstor Makhno, hijo de campesino que abrazó el anarquismo en la adolescencia. El movimiento makhnovista suscitó muchas críticas por parte de intelectuales anarquistas, que llegaron casos en que dejaron de apoyarlos por no verlos como anarquistas. No obstante, mucha población campesina que no tenía muchas afinidades con el anarquismo dieron su apoyo al makhnovismo. El peso militar, la organización del ejército y las pocas experiencias de construcción de una nueva sociedad podrían ser una de las razones por la cual ciertos anarquistas se mostraron escépticos. Sin embargo, la coyuntura de guerra constante que amenazaba la libertad de la población campesina y obrera libre obligaron a que el makhnovismo dedicase más esfuerzos en frenar a la reacción tanto monárquica, capitalista y bolchevique. Pese a la dureza de la situación, en los territorios liberados sí existieron labores constructivas de organización de la producción y creación de cultura popular, aunque se encontraban constantemente amenazadas y saboteadas por la reacción.

-Caso de la Revolución social del ’36

Como bien sabemos, a la llegada del golpe militar orquestado por los generales Mola y Franco, en zonas donde la CNT-FAI era la fuerza mayoritaria, el levantamiento militar fracasó. Esto se debe precisamente a un trabajo previo de más de 30 años en el ámbito sindical llevado a cabo por la CNT, sin olvidar el campo cultural, pedagógico y político que desarrollaron los y las anarquistas de aquellos tiempos. Pero en la CNT no se metían solo los y las anarquistas, sino simplemente trabajadores que vieron en la CNT un sindicato que realmente defendía los intereses de la clase trabajadora. Las colectivizaciones no hubiesen sido posibles de no ser por ese trabajo de base previo a la revolución social, de la organización a nivel social y la orientación política libertaria. Aun así, el grandísimo error que cometieron la CNT-FAI fue no abolir la Generalitat cuando llegaron a ser la primera fuerza política en Catalunya y no haber creado un programa político propio para no tener que colaborar con el gobierno burgués de la república.

Aunque la historia es historia, en ambos casos podemos extraer unas valiosas lecciones: el anarquismo necesita ser un movimiento social organizado para llegar a ser una fuerza política que dispute la hegemonía al resto de fuerzas políticas. En la revolución rusa, a causa de la desorganización del anarquismo, pereció y lo pagó bien caro. En cambio, no ocurrió lo mismo con el movimiento makhnovista, levantado principalmente por campesinos y campesinas en armas pero finalmente fueron derrotados por el bolchevismo; ni con la revolución social del ’36, aunque el error fundamental de los y las anarquistas del Estado español ha sido el de no abolir el Estado cuando pudieron y el no haber elaborado un programa político anarquista para profundizar la revolución social. Además, en aquellas épocas donde el anarquismo constituyó una fuerza revolucionaria y pudo por ello realizar la revolución, fue porque llegó a ser un movimiento de masas, pero no unas masas amorfas, homogéneas que conocemos en las sociedades capitalistas avanzadas sino unas masas conscientes que supieron organizar la vida social en libertad. De lo contrario, si estuviese fragmentado y desorganizado como lo estuvo en Rusia en 1917, o como lo está actualmente en el Estado español y similarmente en otros estados del mundo, siquiera llegaríamos a construir movimiento, mucho menos fuerza política y aún menos hacer la revolución, lo cual nos llevaría pues a la marginalidad, aislados y aisladas de la realidad social y política, lo que facilita además la represión del Estado y arrojarnos por ello al baúl de los recuerdos.

El anarquismo no es una bella utopía con la que soñar, ni revoluciones que han de esperarse en el sofá, ni teorizaciones de situaciones ideales y propicias para la revolución, ni un estilo de vida de tribus urbanas, ni aventuras desesperadas de ataques a los símbolos del Estado y el capital. El anarquismo debe servir como una herramienta teórico-práctica encaminada a la emancipación social de las clases explotadas y los pueblos oprimidos, que dé respuestas en las luchas inmediatas y tenga proyectos de futuro. En este panorama de crisis capitalista y agresiones neoliberales, seguimos teniendo mucho que aportar. Por suerte, cada vez más anarquistas estamos viendo que podemos incidir en la realidad material para salir de la marginalidad política y entrar en el escenario político y social, participando en cada lucha y celebrando cada victoria parcial lograda mediante organización popular y la acción directa. Cada desahucio parado, cada bloque de vivienda liberado, cada nueva okupación, cada abuso laboral frenado, cada despido anulado, cada empresa recuperada y autogestionada, cada barrio radicalizado, cada detenida liberada, cada huelga ganada, en general, cada lucha ganada en favor de las clases explotadas, son victorias que nos permiten avanzar y a partir de allí, hacer del anarquismo un movimiento social con fuerte presencia entre la clase trabajadora y a la vez, una fuerza política articulada desde las bases caminando hacia el socialismo libertario.

No prometemos futuros paraísos terrenales, los tenemos que construir día a día en la lucha social y en la lucha de clases.

Nicola Gai sobre la acción directa

Dejo un escrito del compañero Nicola Gai publicado en Cruz Negra, Anarquista Aperiódico Anarquista #0. La publicación es en italiano, por lo que yo me limito a enlazar la versión en castellano que se puede leer en páginas libertarias como Publicación Refractario o Instinto Salvaje. El texto trata sobre acción directa y proceder revolucionario. Creo que tiene bastante interés general y, sin duda, creará debate por sus opiniones directas contra ciertas acciones de carácter «poco revolucionario.» Para quienes no sepan quién es Nicola Gai dejo a continuación un pequeño resumen de los últimos acontecimientos en su vida.

Nicola Gai es un compañero libertario de la región de Turín, en Italia. Hacia finales de 2013 la jueza Annalisa Giacalone condenaba a Nicola a 9 años y 4 meses de talego (en el mismo caso, 10 años y 8 meses para nuestro compañero Alfredo Cospito) por el ataque contra Roberto Adinolfi, importante figura de Ansaldo Nucleare, empresa que construye plantas nucleares por Europa. Los compañeros Nicola y Alfredo dispararon contra la pierna de Adinolfi en Génova, hacia principios de mayo de 2012, sin consecuencias fatales. Los medios de (des)comunicación se cebaron con el movimiento anarquista, y la fuerza opresora del Estado italiano cayó de lleno sobre aquello que elles llaman «terrorismo.» Sin más, os dejo con el texto del compañero.

¡Libertad para todes les preses! ¡Fuego a la sociedad carcelaria!

Todo el resto es aburrido. Notas sueltas sobre la acción directa

Pensé en escribir estas notas porque me parece que, últimamente, incluso entre nosotrxs, lxs anarquistas, se está hablando demasiado poco (y también, por desgracia, practicándose demasiado poco…) de acción directa, privilegiando intentos de encuentro con las “masas”, más o menos indignadas. He decidido hacerlo en la Cruz Negra porque espero que pueda convertirse en un espacio de debate entre quienes consideran la acción como centro de su camino de lucha. Espero sinceramente que la Cruz Negra no se convierta en la reunión de las malas suertes carcelarias, sino el lugar en el que sacar y profundizar, sin pelos en la lengua, desde diferentes puntos de vista, en cuestiones que se consideran útiles para dar una mayor incisividad a la lucha contra la autoridad. Ciertamente, la acción directa es algo para actuar y no algo que pontificar, pero estoy convencido de que aclarar lo que cada unx de nosotrxs entiende realmente cuando usa estas palabras puede ayudarnos a afilar las armas para asaltar el presente.

Para abordar la cuestión sin perderme en inútiles giros de palabras, quiero primero aclarar lo que, para mí, no es acción directa.

Concentraciones, repartir panfletos, manifestaciones “determinadas y comunicativas”, tartas (pintura, escupitajos, etc.) en la cara del infame de turno, huevos con colores y todo este tipo de cosas no se pueden considerar acción directa. Soy consciente de que una lista del estilo atraerá hacia mí las flechas de lxs que sostienen que todos los medios tienen la misma dignidad en la lucha, que mi discurso podrá parecer esquemático, “militarista”, impregnado de una óptica eficientísima y bla, bla, bla… Pero nadie, honestamente, podrá negar que, en estos momentos, haciendo estas cosas se está más bien mimando la lucha, renunciando a vivirla realmente.

Estoy convencido de que se está afrontando la lucha con ligereza, con la sonrisa en los labios: no se trata más que de un juego, pero nada hay más serio que un juego donde las apuestas están representadas por la calidad de nuestras vidas y de nuestra libertad. Nadie puede negar que la correspondencia entre el pensamiento y la acción debería ser la característica fundamental de ser anarquista. Si pensamos que la destrucción de este mundo es necesaria, debemos actuar en consecuencia, no podemos recurrir a simpáticos e inofensivos trucos baratos para silenciar, engañando a nuestras conciencias hambrientas de libertad. Debemos tener el coraje de afirmar que la acción directa, o es destructiva o no es. Los muros que nos aprisionan no se caerán solos, sino solamente si son envestidos por la onda de choque de nuestra rabia. Es inútil que el listo de turno recuerde que la insurrección no es el resultado de la suma aritmética de los ataques realizados por lxs anarquistas, estoy hablando de otra cosa. Nuestra vida es demasiado corta para desgastarla en centenares de happening diseñados para despertar a las masas adormecidas, para que se presenten puntuales a la cita el día mágico: sólo cuando concretamente atacamos lo existente conseguimos arrancar pedazos de libertad, aunque sólo sea por unos pocos momentos, nos liberamos de las cadenas impuestas por la cotidianidad y por la ley.

Nuestra lucha debe ser violenta, sin compromisos, sin posibilidad de mediaciones ni vacilaciones: la acción directa destructiva, el único medio que deberíamos utilizar para relacionarnos con cuanto nos oprime. Pero las cosas, como sucede siempre en la realidad, son un poco más complicadas, por desgracia, la sola acción no es la panacea de todos los males que aquejan a nuestro movimiento. Aunque esté absolutamente convencido de que ningún acto de revuelta es inútil o dañino, pienso que es fundamental preguntarse sobre la proyectualidad que las generan y, sobre todo, sobre el significado que le dan aquellxs que las realizan. El acto mismo puede asumir significados muy diferentes si se concibe desde una óptica de ataque o de defensa. Voy a tratar de explicarme con un ejemplo práctico, en el Valle de Susa, el año pasado, asistimos a un incremento positivo de las prácticas del sabotaje en la lucha contra el TAV, perfecto, si en las intenciones de quienes han realizado tales acciones está el intento de afirmar claramente que no está en juego la simple construcción de una línea ferroviaria, sino la necesidad de atacar y destruir todo el sistema tecno-industrial que lo diseña. Otra cosa es si el sentido es el que se puede leer en algunos comunicados del movimiento NO TAV o, lo que es aún más desconcertante, en el Nº 5 de Lavanda, hoja redactada por algunxs compañerxs que participan en esta lucha. Tales acciones se podrían interpretar como el último recurso de un pueblo que ya ha utilizado todos los medios de presión posibles (y pacíficos…) sin obtener la atención de los que gobiernan. Estoy convencido de que tal interpretación banaliza cualquier aspecto positivo y revolucionario de tales actos, de hecho, sugiere que si el poder fuera más “razonable”, si estuviera más abierto al diálogo, existiría la posibilidad de “convencerlo” para mitigar sus aspectos más nefastos.

La acción directa expresa todo su potencial de liberación sólo cuando se concibe desde una óptica de ataque. No golpeamos al enemigo porque el disgusto por su última fechoría nos resulta insoportable, sino porque queremos ser libres aquí y ahora. No necesitamos justificaciones para golpear, simplemente no podemos aceptar vivir una vida carente de significado como simples engranajes de este sistema mortal. Debemos ser nosotrxs quienes dictemos los momentos de la lucha, hay todo un mundo que demoler y las posibilidades de derrotar al monstruo tecnológico se hacen cada vez más pequeñas en proporción a su desarrollo.

Cuando hablamos de acción directa hablamos de nuestra vida pues nuestro rechazo a lo existente no es una moda, sino algo mucho más profundo, en el que ponemos en juego toda nuestra existencia. Por este motivo, encuentro verdaderamente irritante cuando nos referimos a cualquier tipo de acción, diciendo que “era lo mínimo que podíamos hacer”. Estoy convencido de que no existe nada mínimo que se pueda hacer contra aquello que nos oprime, no podemos autoimponernos límites en la acción, esta debe ser sin restricciones como nuestra sed de libertad. Si nos encontramos frente a un explotador asesino con uniforme etc., y se decide mancharle el vestido con pintura, eso no es lo mínimo que se podía hacer, sino simplemente lo que nosotrxs hemos decidido hacer. Esto, probablemente, está dictado por una serie de análisis que, en lugar de dar mayor fuerza a nuestra acción, no hace más que minimizarla: “la gente no nos entendería, no debemos dar un paso más que los demás, se necesita empezar por acciones pequeñas que son fácilmente reproducibles”, etc.

Naturalmente, se trata de consideraciones que necesitarían un trato más profundo y espero que haya forma de volver a esto y discutir seriamente, lo que ahora quiero decir y a lo que debemos aspirar siempre es a hacer lo máximo que nos consientan nuestras habilidades. Cuando actuamos, deberíamos hacerlo esencialmente por nosotrxs mismxs y de la manera más resuelta, no somos distintxs a aquellxs que de manera innegablemente autoritaria llamamos “gente común”, cualquier cosa que hagamos la puede replicar cualquier persona, siempre que alimente nuestro propio deseo de destruir la autoridad. No debemos buscar convencer a las masas de la bondad de nuestra tesis, sino buscar cómplices que quieran participar en la obra de demolición. No tenemos que tener miedo de nuestro odio, sino lanzarnos a la acción conscientes de que el enemigo no duda ni un segundo en su guerra contra la libertad.

Estas notas están dictadas más que desde la aspiración a desarrollar quizás cualquier análisis teórico innovador, desde el simple deseo de tratar de compartir la idea de la necesaria centralidad, en la vida de todx anarquista revolucionarix, de la práctica de la acción directa destructiva. Todo cuanto acabo de decir sería sin duda obvio si no hubiera tantxs compañerxs que consumen sus fuerzas, dando vueltas como peonzas, en un activismo carente de toda proyectualidad realmente revolucionaria, marcado por las heridas del asistencialismo y del oportunismo. Sin embargo, ya existen antídotos para todo esto: organización informal, nihilismo, individualismo, rechazo de líderes más o menos carismáticos, rechazo de extra poder asambleario, comunicación a través de la acción. Se necesita volver a mirar lo que está sucediendo en todo el mundo igual que históricamente siempre han hecho lxs anarquistas, enemigxs de toda las fronteras, y nos daremos cuenta de cómo compañerxs de todas las latitudes están experimentando con nuevos modos de acción, liberémonos de los grilletes de las llamadas luchas sociales para lanzarnos sin frenos al asalto del existente. Tenemos que redescubrir la alegría de actuar, dejar de limitarnos a una búsqueda ilusoria del consentimiento popular; sin tantos… teóricos, nuestro objetivo debe ser, simplemente, el de destruir lo que nos destruye. Liberémonos de la política incluso en su declinación antagonista, debe quedar claro que no luchamos por un futuro brillante, sino por un vivir, aquí y ahora, la anarquía debería ser en primer lugar un hecho individual que afecte a toda nuestra vida: debemos conspirar, alimentar cada pequeño fuego que pueda incendiar toda la pradera, atentar con todos los medios contra el orden, civilizado y tecnológico, que el sistema trata de imponer. En esta lucha debemos utilizar todas las armas que tengamos a nuestra disposición, en primer lugar las que no faltan en el arsenal de cada anarquista: la voluntad y la acción directa destructiva.

Fray Nicola de Ferrara [Nicola Gai]
Cruz Negra Anarquista, Aperiódico anarquista, nº 0, abril de 2014 Pág. 2-3.

[Recomendación] Gasolina en la mochila

Os dejo una canción que me parece magnífica. La cantautora se llama «Lua Pua» y podéis echar un vistazo a sus canciones haciendo click en su nombre. Para escuchar «Gasolina en la mochila» haced click en el nombre de la canción o bien más abajo en el reproductor. Según dice ella, la letra la sacó de un poema que leyó una vez en un fanzine cuyo nombre desconozco (pero que me gustaría saber). A disfrutar.

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Gasolina en la mochila

Quiero llenar las noches de actividad,
romper las aceras de las oscuridad.
Correr y encender la madrugada
con una mochila y la cara tapada,
sentir la esperanza acariciar mi espalda.
Hoy es un spray, una botella,
y por si ataca el hambre una manzana.

Sentir el miedo doblar cada esquina
despertar mis sentimientos
escupiendo adrenalina.
Calles mojadas de rutina
donde la lluvia es el trabajo,
la escuela la mentira.
Y gasolina en la mochila
un mundo nuevo en el corazón
tu rostro lo acaricia la capucha y el amor.

Quiero esconderme en un callejón
pensando en llegar a mi habitación,
descansar y reír, acostándome con la victoria
resistir y esperar que todo salga tan bien como hasta ahora.

Y el día que una de nosotras caiga
no emprender retirada,
no podemos llorar
o nuestras lágrimas apagarán la barricada.

Nuestra utopía es vuestra desgracia,
gracias por no tomar en serio nuestras palabras
mas luego no esperéis nada.
No hay corazón para quien lo roba a tiros
pido no pedir nada, nuestro mundo no se regala.

Sentir el miedo doblar cada esquina,
despertar mis sentimientos escupiendo adrenalina.
Calles mojadas de rutina
donde la lluvia es el trabajo,
la escuela la mentira.
Y gasolina en la mochila
un mundo nuevo en el corazón
tu rostro lo acaricia la capucha y el amor,
y el amor….

 

Grecia: experiencias de diciembre

El texto que presento está sacado de un panfleto muy interesante que revisa el movimiento anarquista griego a raíz de las acciones militantes de 2008. Se puede leer/descargar en inglés aquí. Yo paso a traducir una parte que me parece de especial interés.

Repasando diciembre

Extracto de un texto más largo de la Void Network respondiendo a preguntas de anarquistas de los Estados Unidos.

Desde diciembre… ¿qué nuevas herramientas y estrategias tiene la gente?

Lo más importante es:

Coherencia: esfuerzos para ofrecer soluciones y respuestas directas a todos los movimientos del Estado, así como esfuerzos para mantener viva la lucha con acciones y eventos que prácticamente tienen lugar todos los días. También existen esfuerzos conscientes para evitar movimientos suicidas y sacrificatorios que puedan causar arrestos o derrotas duras. Los disturbios y las confrontaciones con la policía están bien organizadas, bien equipadas, y suceden en los lugares y  tiempos en los que la posibilidad de hacer gran daño es máxima y la posibilidad de personas en serio peligro es mínima. Con estas victorias la lucha atrae a nuevas personas.

Trabajo político: basado en la conexión directa con los problemas de la sociedad y en abstracciones ideológicas. Los esfuerzos por escuchar a la sociedad, manteniendo el contacto con las preocupaciones y miedos de la gente, dan respuesta a las situaciones que aparentemente no la tienen, atacando a las causas de los problemas y no a sus resultados. La habilidad del movimiento para jugar un rol importante en la vida política del país depende de la creación de lazos profundos con las luchas sociales , así como de la habilidad de inyectar ideas y prácticas anarquistas en los corazones de la gente común y jóvenes radicales. Esto es posible mediante el cultivo personal de una mentalidad crítica y la creación colectiva de una confrontación pública e inclusiva contra toda forma de autoridad.

Trabajo cultural: reuniones, asambleas, plazas, parques, y la vida pública tienden a reunir gente con coraje para luchar y capacidad para pensar y crear. Por primera vez en muchos años, lxs anarquistas están preparadxs para alcanzar una alta visibilidad en la sociedad y atraer así nueva gente no solamente mediante su fuerza destructiva sino también mediante su defensa de los espacios públicos (como los parques), y la creación de espacios políticos (como las okupas y los centros sociales en toda Grecia). También es importante la cultura colectiva que permite a todas las individualidades beneficiarse de las comunas sin perder su propia personalidad en ellas (como sucede en la organización tradicional de izquierdas).

Constante difusión de contra-información: es vital la importancia de la tipografía (¡no de la impresión digital sino de la impresión offset de 70cm x 50cm!) para imprimir miles de copias de carteles grandes y pegarlos por todas partes. Dado que muchos grupos diferentes producen muchos carteles diferentes, todo un espectro de teoría emerger en las paredes de la ciudad. Ya no tienes que leer libros sobre anarquismo. ¡La teoría está en los muros! Evidentemente es muy importante usar máquinas offset (!) para distribuir de forma gratuita miles de comunicados y copias de libros. Estas prácticas van de la mano con el uso de pintura en spray para pintar en los muros eslóganes políticos firmados por una «-A» en un círculo, y tapar los graffiti neo-nazis. También, lxs compañerxs acuden con frecuencia a la plaza central de sus localidades con un pequeño generador eléctrico y un pequeño sistema de sonido para poner música, leer sus comunicados, y repartir panfletos. Con este método de contra-información atraen la atención de la gente hacia luchas sociales específicas, crean solidaridad y mantienen interminables diálogos con la gente que pasa por allí.

¿Qué ejemplos concretos existen?

– Las asambleas de barrio, organizadas mediante invitaciones distribuidas de puerta en puerta, ofrecen respuestas a los problemas locales y los conectan con los problemas sociales más generales.

– Los parques okupados ofrecen una conexión directa con los problemas ecológicos y la vida urbana del día-a-día, produciendo nuevos espacios públicos liberados donde distinta gente puede encontrarse y coexistir (o intentar coexistir).

– Las diferentes okupas nuevas permiten que diferentes corrientes del anarquismo obtengan más visibilidad.

– Los nuevos centros sociales ofrecen talleres, lecciones gratuitas, comida gratis, alcohol barato, libros gratis, clases, proyecciones de películas, herramientas para DJs, conciertos, y espacios  de encuentro, sociales y públicos, para todo tipo de persona. Estos centros conectan a lxs activistas políticxs con la gente común y estudiantes.

– Los grupos guerrilleros urbanos siguen incendiando y luchando. Están formados por personas que se conocen y confían las unas en las otras al 100%. Ellxs continúan escalando los ataques semanales contra objetivos estatales y capitalistas. El gran catálogo de ataques incendiarios expande la cartografía de instituciones, corporaciones, bancos, y oficinas que la sociedad tiene que eliminar para que las personas puedan ser libres e iguales. De esta manera, lxs incendiarixs ofrecen a la sociedad una señal que eleva la desconfianza de la gente hacia estos objetivos específicos, así como fomentan sospechas sobre las funciones explotadoras de los mismos.

– Los activos grupos de estudiantes anarquistas no permiten a la burguesía controlar la universidad. Estos grupos se comunican entre sí todos los días, así como con el resto de estudiantes. Convierten la universidad en un espacio público que aloja decenas de eventos semanales, también organizados por compañerxs de otros colectivos políticos y culturales. Por supuesto las organizaciones de izquierda y grupos culturales también participan en la lucha por la defensa del asilo universitario, y por la defensa de la apertura nocturna de las universidades.

– La defensa de zonas públicas y autónomas como parques, colinas urbanas, universidades, áreas urbanas, esquinas, plazas, y puntos de encuentro como Exarchia y similares en toda Grecia de los ataques de la policía, mafia, traficantes de drogas, neo-nazis, e inversorxs capitalistas unen a la gente. Los encuentros en los espacios públicos producen una mezcla explosiva de gente muy diferentes proveniente de distintos contextos que aprenden a plantar cara a la policía, la mafia, lxs traficantes de drogas, lxs neo-nazis, y lxs inversorxs. Las asambleas diarias en los espacios públicos fortalecen los grupos y amistades para combatir contra lxs enemigxs en caso de espontánea necesidad, así como para pensar que estos espacios públicos son áreas totalmente distintas al resto del territorio que las rodea.

– El fortalecimiento de la imaginación, la inteligencia, y la mentalidad crítica es la mejor estrategia.

– Los movimientos de solidaridad animan a la gente a continuar luchando y cuidar, en la máxima medida posible, de lxs prisionerxs de esta guerra.

– La solidaridad pública y abierta hacia todxs lxs prisionerxs, criminales y prisionerxs políticos por igual, expresa la negación total de las instituciones carcelarias, revela las causas reales de la criminalidad en nuestra sociedad, y une más estrechamente a lxs prisionerxs anarquistas con el resto de prisionerxs, ganando así respeto y apoyo desde dentro de las cárceles.

– La lucha por Kostantina Kuneva y el resto de trabajadorxs manda un mensaje directo a lxs patronxs de que si atacan a unx de nosotrxs se las tendrán que ver con todxs. También, esta lucha demuestra que la lucha colectiva puede revelar cuestiones teóricas que interesan y atraen al conjunto de la sociedad.

– Todas las luchas y acciones directas sindicalistas, autogestionadas desde la base depositan en la mentalidad de la gente, año tras año, una estrategia profunda y radical de intervención en la esfera del trabajo.

– Indymedia funciona como un centro estratégico para la organización de las luchas y como un espacio digital y público donde todas las convocatorias, debates, e invitaciones pueden obtener notoriedad. De algún modo, todxs lxs compañerxs comienzan sus días echando un vistazo al calendario de Indymedia para decidir en qué acción social o asamblea desean participar.

– Las radios piratas y colectivas en universidades y centros sociales lanzan a las ondas el mensaje de resistencia creando así comunidades culturales y políticas.

– Las marchas críticas, las demostraciones en las calles, las fiestas gratuitas, las raves ilegales, los eventos en las okupas, los conciertos DIY, el hip-hop político, el punk, el indie rock el drum ‘n bass, el techno y el trance atraen a miles de jóvenes hacia espacios públicos temporalmente liberados. Estos espacios ofrecen un contacto existencial con las culturas underground y los movimientos radicales. Los encuentros de las culturas underground, cuando están conectados en solidaridad con el espacio político anarquista, ofrecen una introducción de primera mano con la conciencia política y social que los libros no pueden reproducir.

– Las protestas en centros comerciales, áreas de lujo, o en las estaciones del metro transfieren el mensaje de insurrección hacia los espacios privatizados de la ilusión capitalista.

– La okupación del Teatro Nacional de la Ópera y la interrupción de los espectáculos comerciales crearon un ejemplo de punto de encuentro entre las esferas del arte, de la filosofía, y de las ideas y prácticas insurreccionalistas.

– La okupación del edificio de la Confederación General de Trabajadorxs de Grecia creó una negación pública y visible del rol del liderazgo sindicalista y su fracaso durante más de 100 años de lucha obrera.

– La okupación de las oficinas de periódicos por periodistas en insurrección y compañerxs activxs en la creación de medios de contra-información produjo un vivaz punto de encuentro para la crítica directa del rol que los medios de comunicación juegan en la creación de apatía social.

– La okupación del estudio de la Televisión Nacional por jóvenes artistas y activistas arruinó el discurso del Primer Ministro, difundió desconfianza sobre los medios de comunicación, y mandó el siguiente mensaje a todas las televisiones de Grecia: «apaga tu televisión. Sal a las calles.»

– Las distintas okupaciones de edificios gubernamentales y municipales a lo largo y ancho del país mandó a la sociedad un mensaje muy diferente sobre nuestra concepción de las instituciones públicas, así como constituyeron satisfactorias victorias en diferentes luchas y causas.

– La lucha anti-fascista expresa el mensaje de que no hay piedad para lxs enemigxs de la libertad.

– Las manifestaciones anti-fascistas en solidaridad con lxs migrantes hizo obvio para todxs ellxs que nosotrxs estamos de su lado (pero sin esto significar que no critiquemos sus propias limitaciones).

– Vídeos y demás material subido a Internet y difundido por los canales de televisión convencionales probaron que la policía trabaja junto a lxs neo-nazis contra lxs migrantes y los movimientos sociales. También se probó que lxs neo-nazis no son más que una herramienta del Estado que usa contra cualquier tipo de resistencia social.

– Vídeos independientes y amateur, como el vídeo del asesinato de Alexis, o vídeos de la brutalidad policial, jugaron un papel muy importante en la construcción de un nuevo tipo de opinión pública.

– La creación de cientos de blogs desde muchas iniciativas de distinto tipo aportó un espacial digital para la expresión directa de las causas y teorías de cada lucha, atrayendo así a miles de lectorxs y participantes. Los blogs rompieron, para siempre, con la autoridad y monopolio  de los medios de comunicación convencionales.

– La imparable escritura, impresión, y distribución de mano en mano de cientos de publicaciones GRATUITAS de muy distintos tipos, panfletos, libros, CDs, DVDs, y el diseño y pegado de miles de carteles en todas las ciudades llevan el análisis a tal nivel que es posible cubrir muchas diferentes problemáticas que conciernen prácticamente a todas las partes de la sociedad. También, estos materiales expresan a las personas de nuestro tiempo la práctica anarquista de pensar directamente, y no a través de teorías abstractas y laberintos ideológicos.

Void Network

Traducción de La Colectividad del inglés para Regeneración Libertaria

Can Vies. Poder popular o insurreccionalismo

Recientemente, con la victoria del barrio de Sants en defensa del CSA Can Vies tras haber sufrido un desalojo y posterior derribo parcial del edificio un día después de las elecciones europeas, ciertos insurreccionalistas han salido justificando que es con la violencia insurreccional la que ha conseguido estos resultados. Sin embargo, esa justificación se queda muy corta y omite toda esa acumulación de fuerzas que dio como resultado esta respuesta. Además, la violencia revolucionaria no es exclusiva del insurreccionalismo aunque sea una táctica de acción directa principal en esta corriente. La violencia no es el único factor determinante ni decisivo en el éxito de una batalla, pese a que sin esta violencia revolucionaria, probablemente el desalojo de Can Vies hubiese quedado en derrota, ni hubiese saltado a las primeras planas en los medios tanto burgueses como independientes. Esto requiere un análisis más profundo que ver solo la intensidad de los disturbios.

Repasemos brevemente la historia de Can Vies. El edificio, construido en 1879, antiguo almacén de las obras del metro y posterior lugar para la reunión de los trabajadores del metro, fue ocupado en 1997 por un grupo de jóvenes del barrio de Sants en Barcelona por la falta de espacios donde realizar actividades culturales y políticas. Desde entonces, el CSA Can Vies ha sido -y lo sigue siendo hoy en día- un punto de encuentro entre distintos colectivos y movimientos sociales y personas del barrio, en el cual se realizan talleres, sesiones de teatro, debates, presentaciones de libros, cinefórums, comidas populares, etc. Todas estas actividades se realizan en colectivo y al ser el Can Vies un referente cultural, político y social para el barrio, se crea en Sants un tejido social vivo, politizado y solidario, algo muy diferente a los barrios muertos donde casi nadie se conoce y no hay ese tejido social. Este punto es clave para entender la contundente respuesta ante el desalojo, desatando una ola de solidaridad y protestas cuando se ejecutó la orden de desalojo.

¿Por qué la respuesta violenta tuvo más aceptación social? Precisamente por ese tejido social en el barrio. Diecisiete años creándolo da como consecuencia esa respuesta organizada, que a la vez desata la solidaridad de otras personas de otros barrios obreros que seguramente habrán pasado por Can Vies. No solo nos tendríamos que fijar en los disturbios al caer la noche, ya que bajo la luz del sol, numerosas calles de Barcelona fueron colapsadas por gente solidaria que acudieron a las convocatorias de manifestaciones. Incluso en otras ciudades del territorio español convocaron manifestaciones en solidaridad con Can vies. La idea de que unos cuantos gatos decidieron salir a liarla y le siguieron detrás otras personas llamadas por el fuego y la destrucción queda desmentida cuando vemos que detrás existe una rabia organizada, de gente que se ha hartado de sufrir la violencia estructural de este sistema. Podemos comparar la batalla ganada de Can Vies contra el alcalde Xavier Trías con la batalla ganada en Gamonal contra el alcalde de Burgos: el común denominador desde el cual se han articulado las protestas ha sido el tejido social y la organización popular. Incluso podríamos llegar más lejos al comparar la resistencia turca en defensa del parque Gezi.

El mural del poder popular en Can Vies ilustra perfectamente el tejido social que se ha creado ahí, el de un barrio empoderado que ha sido y es capaz de hacer frente al poder-dominio burgués y echar atrás sus ataques.

La violencia revolucionaria será una táctica efectiva en cuanto exista un tejido social y una organización popular que la articule. Esta violencia tiene que verse legitimada entre la clase trabajadora y no verse como algo ajeno a ella, reivindicada desde personas anónimas y colectivos desconocidos con poca o nula vinculación con los barrios. Por sí sola, practicada de manera aislada y fruto del espontaneísmo no daría ningún resultado positivo ya que, después de la calma, las experiencias en la lucha se van perdiendo y han de empezarse de cero cuando aparezcan situaciones similares que han causado esa respuesta violenta. Por eso, por muy adversas que sean las situaciones, por muy agudas que se vuelva la crisis, sin sentimiento colectivo, ni conciencia de clase, ni tejido social ni organización popular, no hay revolución posible por mucha violencia que se desate en las calles. Esta es la clave: el poder popular y no la vía insurreccional.

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