La juventud como motor del anarquismo

Estos últimos meses han sido una revolución en mi vida, no a nivel personal sino a nivel de militante anarquista. Hemos logrado construir unas Juventudes Libertarias en Mallorca.

Lo emocionante del proyecto es que se ha logrado crear a partir de gente infinitamente diversa, desde gente que ya tenia experiencia militando, gente que no, estudiantes y trabajadores, gente con nula formación teórica sobre anarquismo…

Y es que los jóvenes somos el futuro, en cualquier ámbito y por eso los partidos políticos y cualquier tipo de organización se esfuerza en llegar a los jóvenes. Esto en el anarquismo no ocurre. Las organizaciones anarquistas no tienen un programa para llegar a los jóvenes, ni secciones jóvenes o cosas semejantes como podríamos ver con la CUP con Arran o el SEPC, que vienen a ser su mayor fuente de militantes.

Los anarquistas necesitamos organizarnos en las universidades e institutos para romper con los moldes estatales reinantes en las organizaciones juveniles y estudiantiles. Porque anarquistas hay en todas partes, os sorprendería la cantidad de gente que es anarquista y esta en su casa sin hacer nada porque no tiene ningún lugar donde militar, prácticamente nuestras Juventudes Libertarias han nacido de eso, somos gente que no tenía un lugar donde nos encontrásemos a gusto con nuestra ideología y lo hemos creado. Además, tenemos a un buen numero de personas que está organizada en grupos de ideología independentista, comunista… porque quiere hacer algo y eso es lo más afín que puede encontrar. Es decir, la falta de gente nunca es una excusa.

Su Finalidad

La finalidad de unas Juventudes Libertarias u otra organización juvenil de carácter libertario son herramientas para hacer llegar el anarquismo a un sector de la población descontenta y con un futuro más que incierto. La función elemental de unas Juventudes Libertarias debe ser siempre formar militantes, en la teoría y en la práctica, ya que una no vale nada sin la otra. Las Juventudes deben ser los pilares del futuro del anarquismo, por eso en ellas se debe de aprender desde el asamblearismo, realizar una acción directa, el funcionamiento de un sindicato o la historia del movimiento anarquista.

Además, unas Juventudes Libertarias tienen mucha versatilidad, pueden actuar en muchos ámbitos al mismo tiempo. Un día pueden estar en una feria del libro anarquista, organizando actos de autoconsumo anarquista y al día siguiente se puede estar en el piquete de una huelga o parando un desahucio y colaborando con los movimientos sociales incidiendo en ellos y dándoles perspectiva.

Los ejemplos

Últimamente están surgiendo nuevas Juventudes Libertarias y las diferentes organizaciones juveniles anticapitalistas por todo el Estado español están cogiendo fuerza. Por poner ejemplos pondría Distrito-14, que hacen un trabajo fabuloso parando desahucios y realizando nombrosas campañas como la que tienen contra las casas de apuestas, no son exclusivamente anarquista, sino que abogan por la unidad de acción entre los jóvenes del barrio madrileño de Moratalaz.

Después tenemos organizaciones exclusivamente anarquistas como Batzac, nacidos el año pasado. Actúan en todo el territorio de Cataluña y han realizado un gran número de acciones y apoyan activamente a los movimientos sociales catalanes en su día a día. Hasta el momento es el proyecto más grande y que pretende juntar más fuerzas en el ámbito juvenil dentro del anarquismo. Son un proyecto ambicioso y que avanza a buen paso.

Después tenemos las recientemente surgidas Juventudes Libertarias Jaén, en este mismo año. En abril se hicieron públicas las Joventuts Llibertàries de Mallorca y hace unos días salieron las Joventuts Llibertàries de Vilanova i la Geltrú por lo que de momento parece que la juventud anarquista se mantiene a flote e incluso consigue avanzar. Hay esperanza.

Luego tenemos un montón de iniciativas que ya tienen un tiempo de experiencia como son otras JJLL como son las de Zaragoza, Madrid o València, todas desde su perspectiva del anarquismo. También tenemos la FEL, que actualmente parece estancada y la Asamblea de Estudiantes Libertaria de Murcia. Los proyectos enfocados en el ámbito estudiantil son también elementales ya que en la institución educativa es donde hace falta un inmenso trabaja que las organizaciones reformistas y títeres del Estado ni plantean. Además, estas organizaciones pueden crecer hacia fuera de lo estudiantil como hicieron las JJLL Zaragoza.

Además, estos dos últimos años se ha dado el Encuentro de Jóvenes Anarquistas como lugar de reunión de diferentes colectivos e individualidades de todo el Estado.

El anarquismo necesita estos grupos y los anarquistas con más experiencia, los que algún día pasaron o no por las Juventudes Libertarias, deben ayudar a los jóvenes que empiezan a militar y construir un nuevo mundo. Y estas Juventudes no deben ser grupúsculos pequeños y cerrados que son más bien un club social anarquista que otra cosa, deben ser grupos de acción, abiertos al crecimiento constante, a realizar cambios aquí y ahora. Tambien hay que empezar a separar la anologia de jovenes anarquistas=subcultura punk o rap.  Un grupo sin esto estará abocado a su desaparición en poco tiempo por que sus miembros se queman, broncas internas y una infinidad de potenciales problemas, en caso de sobrevivir a esto tendrá que enfrentarse al tiempo y a encontrar un relevo a sus militantes. Este es el mayor problema de muchos colectivos, en especial los juveniles.

Por eso debemos construir colectivos fuertes, jóvenes y que se regeneren constantemente con nueva militancia que siga a los que van avanzando en edad y experiencia. Unos colectivos juveniles fuertes aseguran un anarquismo fuerte en el futuro.

Así que os animo a uniros a unas Juventudes Libertarias u otro colectivo similar y en caso de que no tengáis ninguno cerca cread uno, porque seguro que hay gente más cerca de lo que pensáis con las mismas ideas y ganas de empezar un proyecto así. Os animo a que metáis todas vuestras ganas y fuerzas posibles y empecéis a practicar la solidaridad, el apoyo mutuo y la acción directa. ¡Viva las Julis!

Carta a la juventud. Homenaje a Marcos Ana.

Ayer 24 de Noviembre falleció Marcos Ana, poeta y comunista, el preso que durante más años soportó la represión franquista. Desde Regeneración le rendimos un sincero homenaje compartiendo uno de sus poemas: una llamada a los jóvenes para que luchen por una sociedad libre. Que la tierra le sea leve.

Carta urgente a la juventud del mundo

Si la juventud quisiera
mi pena se acabaría,
y mis cadenas.

(Decid ¡basta!
Haced la prueba.)

Vuestros brazos son un bosque
que llena toda la tierra;
si enarboláis vuestras manos
el cielo cubrís con ellas.
¿Qué tiranos, qué cerrojos,
qué murallones, qué puertas
no vencieran vuestras voces
en un alud de protesta?

(Todos los tiranos tienen
sus pedestales de arena,
de sangre rota, y de barro
babilónico sus piernas.)

Pronunciad una palabra,
decid una sola letra,
moved tan solo los labios
a la vez y la marea
juvenil atronaría
como un mar cuando se encrespa.

Pero, ¿quién soy yo, qué barco
de dolor, qué espuma vieja,
qué aire sin luz en el viento
acerco a vuestras riberas?

Como campanario de oro
vuestros corazones sueñan.
La juventud es la hora
del amor, su primavera.
¿Por qué mover vuestras ramas
alegres con mi tristeza?
¿No es mejor que yo me coma
mi pan solo en las tinieblas;
que mis pies cuenten las losas
veinte años más, mientras sueñan
mis alas entre las nubes
de un cielo roto en mis rejas?

Pero la vida -mi vida-
me está clamando en las venas;
abrasa loca las palmas
de mis manos; lanzaderas
clava y desclava en mi frente
y el pensamiento me quema.

Ved nuestros tonos. Ya somos
como terribles cortezas;
claustrales rostros, salobres
ojos que buscan a tientas
-sedientos de luz y sol-
una grieta entre las piedras.

No sabéis lo que es vivir
muriéndose a vida llena;
grises, sobre grises patios,
sin más luz que una bandera
de amor…

Ni lo sepáis nunca…
Más si queréis que esta lepra
jamás os alcance el pecho,
no dejéis «mi muerte» quieta.
No dejadme, no dejadnos
con nuestras sienes abiertas
y en un cerrojo sangrante
crucificada la lengua.

Levad vuestros pechos. ¡Pronto!
( Es bueno que esta gangrena
os revuelva las entrañas.)
¡Echad abajo mi celda!
Abrid mi ataúd; que el mundo
en pie de asombro nos vea
indomables, pero heridos,
sepultos bajo la tierra.
¡Que no queden en silencio
mis cadenas!

Sobre la relación entre drogas y juventud

El debate es viejo y ha hecho correr ríos de tinta: consumo de drogas, ¿aceptable o inaceptable? Les que defienden la segunda postura argumentan que las drogas incapacitan a la juventud, pues ésta ve inhibida su motivación para resistir y luchar contra el sistema. No obstante, muches otres ponen en duda esta relación causal que se establece entre «baja militancia» y «consumo de drogas.» En su día ya escribí un artículo al respecto donde me propuse defender el libre consumo responsable (click aquí). Este nuevo texto nace como respuesta a este otro artículo en contra del consumo de drogas (click aquí). Vayamos al tema.

El primer error que podemos observar en muchos discursos anti-drogas (en el ámbito libertario) es la asociación ineludible entre Estado y drogas. A poco que une se ponga a leer historia y antropología verá con facilidad que el consumo de drogas se usa desde la humanidad es humanidad (valga la expresión). Distintos tipos de sustancias naturales se han venido usando en todo el globo con propósitos medicinales, religiosos, sociales, etcétera. Con esto no quiero decir que el Estado-nación moderno no haga uso de las drogas para ejercer cierto tipo de control social (que sí lo hace), sino que las drogas preceden al Estado moderno y su consumo también, obviamente, también lo hace.

El segundo error que solemos observar en los discursos anti-drogas es el establecimiento definitivo de una relación causal entre «consumo de drogas» y «baja militancia.» Como si de un mantra se tratara, mil y una veces leemos que «fumar cannabis adormece a la juventud.» O que «la juventud de hoy en día sólo se preocupa por salir de botellón y emborracharse en el parque.» No seré yo quien niegue esto, pues también he sido joven y he experimentado estas situaciones. Pero me váis a permitir que sea muy escéptico con la relación causal establecida.

Lo primero que hay que tener en cuenta a este respecto es: sin drogas, ¿qué haría  la juventud? ¿Sería más combativa? ¿La F.I.J.A. crecería exponencialmente? ¿La C.N.T. vería que las afiliaciones crecen a un ritmo de 1.000 por mes? Pareciera que estableciendo una relación causal simple entre «consumo» y «militancia» así fuera. Pero a nadie le entra en la cabeza que de darse el caso de desaparecer las drogas por arte de magia esto sucediera. La juventud encontraría otro pasatiempo: comer pipas compulsivamente, quedarse en casa viendo Gran Hermano (que ya lo hace), los videojuegos (otra historia para otro cuento), cría de perros… qué se yo. El problema no es el consumo de drogas (que lo es en parte, a esto voy a continuación), sino toda la socialización que las estructuras e instituciones del Estado promueven en su población. Con socialización me refiero a absolutamente todo: desde las relaciones familiares, pasando por las escolares, hasta las experiencias informativas a través de los medios de comunicación. Todo, absolutamente todo lo institucionalizado, nos recuerda constantemente quién manda y cómo se ha de vivir la vida. Y esto, tras años de adoctrinamiento inconsciente, queda grabado en la cabeza. Las drogas solamente empeoran el problema, pero no lo causan.

Ahora pongamos el ejemplo contrario: ¿podría existir una juventud militante y consumidora de drogas? Los casos que conozco personalmente (el madrileño, el escocés, y el griego) proporcionan conclusiones un tanto diferentes, pero estos tres casos muestran que el consumo sí que es compatible con una militancia activa. El caso madrileño puede ser más conocido a les lectores de esta página, así que poco hay que decir al respecto: cañas, marihuana, y otro tipo de bebidas alcóholicas. En el caso de la militancia escocesa os diré que prácticamente todes les libertaries que he conocido le dan a las pintas de cerveza con bastante pasión. Y ahí siguen. El caso griego es el más radical: la lucha anarquista no se puede comprender sin el alcohol (la cerveza sobre todo) y en menos medida la marihuana (pero también importante). La cerveza es el «mandamiento» del anarquismo en Atenas: tras las manifestaciones y las confrontaciones con la policía les compas se van a echar unas birras a cualquier tasca de Exarheia. Otras personas ya van con unas cervezas en la panza a las manifestaciones, cervezas que por cierto son usadas para preparar los cócteles molotov (el botellín, entiéndase) que luego lanzarán.

Entiendo que esto tiene poco que ver con lo discutido más arriba: no es lo mismo el consumo de la gente «militante» que el consumo en «la población joven en general.» Si he mentado tres casos de militancia europea es para reflejar que les militantes anarquistas consumen (libremente) y ello no impide que su militancia sea ejercida (ni que sea de menor o mayor calidad). Como no soy adivino no sé qué han hecho todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida en su juventud, pero desde luego no creo que empezaran a consumir alcohol (por ejemplo) tras decidir ser anarquistas; seguramente el consumo precedió a la militancia (y tal vez ayudó a conformar una mentalidad más política, pero ya digo, tal vez). La relación causal «consumo» > «baja militancia» no se sostiene en ninguno de los casos que yo conozca personalmente (aunque esto no se puede universalizar a la ligera, claro está).

Finalmente, que el consumo de drogas esté presente en ambos lados del especto (la parte militante de la juventud y la no-militante) significa que de haber una relación causal por algún lado el alcohol no puede ser la única y suficiente variable independiente. Con esto doy algún tipo de importancia al consumo de drogas (sobre todo alcohol y cannabis) en la baja militancia de la juventud actual, pero ni mucho menos atribuiría al consumo la causalidad final ni única. Seguramente sea un tinglado de otras variables que influyen en la apatía política de les jóvenes (y su postura anti-ideología). Un tinglado de variables en las que la cultura juega, a mi parecer, un gran papel, y el consumo de drogas «blandas» queda más bien en un segundo plano.

El tornillo sin fin

Por Gaspar M. B.

El capitalismo es como es y uno no elige meterse o no en la lucha de clases, sólo el bando en el que se participa. Como dominados y explotadas el camino que nos lleve a darle la vuelta a la situación empieza por alimentar nuestra conciencia colectiva y comprender la situación en la que estamos. En concreto la de lo que de siempre se ha llamado la juventud trabajadora, aunque hoy sea más preciso llamarnos la juventud parcialmente trabajadora o la elástica mano de obra joven.

Esta juventud parcialmente trabajadora se compone de dos grandes grupos, aunque sus fronteras no estén completamente definidas. Uno de los grupos es el de la juventud parada y salvada de la exclusión social por su familia. Hablamos de jóvenes con distinto grado de formación que en la situación actual se encuentran en un paro de larga duración, haciendo alguna chapucilla o metiendo alguna hora en la ETT cuando llaman. En este contexto se gestó y se aprobó el apodado “contrato de aprendiz” el 18 de noviembre de 2012. En plena campaña electoral en la que ganará el PP nos encontramos con un Real Decreto por el que se regulan las prácticas no laborales en empresas[1]. Resumidamente: “Precariedad”. Menos resumidamente: Salario mínimo, sin paro, sin vacaciones, sin jornada máxima, sin indemnización, sin libertad sindical, sin festivos, sin permisos…pero cotizando. Es un contrato libre entre patrón y trabajador, que no debe acogerse a ningún tipo de convenio ni de legislación laboral por el requisito básico del contrato que es que no exista relación laboral entre las partes, pues se supone que con ese contrato vas con las manos en los bolsillos a aprender y con la misma te vuelves a casa de tus padres. La idea es extender las prácticas obligadas de la FP al resto de la población inactiva laboralmente. Podríamos pensar que esta idea es propia de la ingenuidad del liberal utópico que sigue pensando que la mano invisible regula las relaciones laborales y puede llevarlas a la perfección si se la deja actuar.

 

Hay un segundo grupo de la juventud parcialmente trabajadora que es la que se mantiene estudiando, prolongando mediante cursos, masters, grados y postgrados su salida del mundo académico. Para esta juventud aún vinculada a alguna institución educativa ha habido otra reforma materializada el 10 de diciembre de 2012, con el gobierno del PSOE ya saliente. El Real Decreto por el que se regulan las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios[2] viene a legalizar una situación que ya se daba en la alegalidad y que se puede resumir en “Becariedad”. Es la norma que regula que una persona matriculada en el nuevo, reluciente y liberal espacio europeo de educación superior se pase los meses en una empresa aprendiendo a obedecer. En este caso la remuneración no es obligatoria y en la elaboración del “libre” acuerdo la institución universitaria puede participar. Pero en este caso no hay cotización a la seguridad social.

En conjunto estas dos reformas presentan una situación de cuasi esclavitud para la juventud que se aglomera en grandes ciudades y a la precarización absoluta del resto de la clase trabajadora muy barata de sustituir después de las últimas reformas laborales. Así la socialdemocracia del PSOE abrió la puerta al mercado laboral que las patronales del reino quieren tener en su economía terciarizada dominada por el turismo. La tuerca que aprieta a la juventud trabajadora da vueltas y vueltas.

Merece la pena llamar la atención sobre una consecuencia fundamental que debe hacernos replantearnos nuestras formas de actuar y defendernos como clase. Con este tipo de reformas que legalizan unas relaciones laborales despóticas y que anulan toda posibilidad de intervención al sindicalismo de concertación y pacto social esta vía legalista de acción queda enterrada junto con otros derechos adquiridos tras las luchas de los 70. Es momento de experimentar con otras formas de enfrentar a una patronal descentralizada desde unos puestos de trabajo superdivididos física, categórica y funcionalmente. Nos queda todo por hacer.

Revista Exarchia #1 https://revistaexarchia.wordpress.com/2013/01/04/opinion-el-tornillo-sin-fin/