Treinta aniversario del levantamiento zapatista en el sureste mexicano

La lucha contra el olvido.

 

«La lucha es como un círculo, se puede empezar en cualquier punto, pero nunca termina».

Subcomandante Insurgente Marcos

Lo que tienen en común medio milenio y treinta años, es que por mucho que midamos el tiempo, el ser humano oprimido por sistemas brutales de dominación siempre deberá luchar contra el olvido, contra el desarraigo y por una memoria que le impulse a conquistar sus libertades, la justicia social, la equidad y lograr la cooperación mutua. Tras una larga noche de quinientos años, en el filo de la madrugada del primero de enero de 1994, el EZLN supuso un destello en la oscuridad y se levantó en armas contra el gobierno mexicano en Chiapas. También contra todo el sistema capitalista representado por el FMI, el Banco Mundial y el pinche Tratado de Libre Comercio de América del Norte que entraba en vigor ese mismo día.

Los pueblos originarios del Sur Global siempre han sido objeto de masacres y genocidios, aunque esa dominación no ha sido coser y cantar, pues ha dejado huellas en el camino y semillas en la historia de las resistencias y la organización de las luchas. Los indígenas mexicanos en 1910 irrumpieron en la Revolución Mexicana exigiendo tierra y libertad; y muchas décadas después, el 17 de noviembre de 1983, se conformaron como guerrilla inspirados en la figura de Emiliano Zapata y el Ejército Libertador del Sur de aquella lejana revolución.

El EZLN tiene ante todo la impronta indígena, esta organización aprendió a escuchar y tomó el rumbo de otras estrategias de lucha sirviéndose de un aparato analítico plural, abandonando paulatinamente el estricto carácter foquista o maoísta que tuvieron otras guerrillas en América Latina. No aspiran a la toma del poder en un sentido tradicionalmente marxista, en cambio, sí que deciden la construcción social del poder en un sentido horizontal bajo el principio del «mandar obedeciendo», sin coaccionar ni suplantar la toma de decisiones del poder popular. Quizá ha sido esa una de las lecciones más interesantes que nos ha legado el EZLN en sus treinta años desde el levantamiento.

Ese 1 de enero de 1994 esos uniformes verde y café de los pueblos indígenas se situaron en la página protagonista de las noticias a nivel mundial, se taparon el rostro con pasamontañas para que les vieran más que nunca, y para ser nombrados se negaron el nombre; así se daban a conocer internacionalmente y luchaban por el presente. Se exigía la reivindicación de la posesión de las tierras arrebatadas a las comunidades indígenas, el reparto de las riquezas evitando el expolio del capitalismo global, y la participación de los pueblos de Chiapas en la organización política de sus territorios.

La respuesta gubernamental fue el envío de 70 mil hombres del Ejército Mexicano para aplastar el levantamiento indígena. Sin embargo, las movilizaciones de la sociedad mexicana lograron que, tras doce días en que las comunidades indígenas atacasen al Gobierno Federal mexicano en conflicto armado, se firmase un alto el fuego. Posteriormente, el 16 de febrero se iniciaron las primeras conversaciones entre el EZLN y el Gobierno Federal, que concluyeron con la firma de los Acuerdos de San Andrés sobre el «Derecho y Cultura Indígena» en 1996, que comprometía al Estado mexicano a reconocer constitucionalmente a los pueblos indígenas y que estos gozasen de autonomía.

Esos acuerdos no han sido jamás implementados por ningún gobierno mexicano, sumándose a las muchas traiciones que en estas décadas han protagonizado contra las comunidades zapatistas. Sin embargo, a nivel interno también los diversos diálogos concretaron que se caminara hacia la fundación del Congreso Nacional Indígena (CNI) en octubre de 1996, y años más tarde, en la creación de los Caracoles como entidad política regional de los municipios zapatistas. De esta manera, las bases del EZLN que habían protagonizado ese levantamiento como una lucha contra el olvido, ya tenían aprendido que las conquistas sociales solo se podrían defender con unas estructuras de toma de decisión desde abajo.

La lucha contra los malos gobiernos.

 

«La libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes desvelan y caminan la noche para alcanzarla».

Subcomandante Insurgente Marcos

El zapatismo mostraba al mundo que era posible luchar y enfrentarse al capitalismo, y provocó una fuente de inspiración política revolucionaria en una década en la que se había proclamado el fin de la historia de las confrontaciones ideológicas y de las grandes transformaciones sociales. Reactivó las movilizaciones de masas contra las cumbres del capitalismo representadas en las reuniones de la Organización Mundial del Comercio en Seattle en el año 1999, el FMI y Banco Mundial en Praga en el 2000, o la Cumbre del G8 en Génova en el año 2001.

En el mes de marzo del 2001 una delegación del EZLN realizó la conocida como «Marcha del color de la tierra» o «Marcha de la dignidad indígena», un recorrido por casi la mitad de los estados mexicanos, en el que el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General (CCRI-CG) exigía el cumplimiento de los «Acuerdos de San Andrés», la liberación de los presos y presas políticas zapatistas, y la desmilitarización de la zona de influencia zapatista. La encabezaron distintas comandantas indígenas, que además sirvió para establecer contactos con distintas organizaciones y movimientos antiglobalización.

Otra lección aprendida en estos treinta años de resistencias del EZLN y los pueblos indígenas es que no se pueden bajar las armas contra los malos gobiernos, porque estos son los que siembran la muerte. Las agresiones del Gobierno Federal de México han sido muchas, de índoles diversas y, por supuesto, independientemente del color del gobierno, ya sea este narcoestatal y conservador, o vestido de progresismo y Cuarta Transformación obradorista. Ese levantamiento demostró que no era solo una lucha de vanguardia de unos iluminados, sino que era un movimiento apoyado fundamentalmente por la mayoría indígena de Chiapas y otros territorios mexicanos. Tras todas las traiciones del mal gobierno mexicano de manera continuada que buscaban dinamitar al EZLN, una decisión histórica fue cambiar los esquemas del poder autoritario, alzándose como única interlocutora legítima la propia comunidad indígena y las entidades de poder autónomo que se estaban dotando. El neozapatismo reinventó una estrategia de lucha para las comunidades indígenas, han declarado muchas ocasiones no estar en contra de la política, sino de la manera que esta es concebida por el poder oficial; y con ello dan un ejemplo a nivel global de las luchas contra el capitalismo en otras latitudes.

La escuela del zapatismo es otra manera de hacer política, y en paralelo a una continua revisión de la praxis política en estas décadas de lucha contra los malos gobiernos, y sobre la creación de autoorganización en los municipios autónomos. No se puede disminuir su valor, pero también merece ser integrado en una crítica y autocrítica global, porque la lucha contra el capitalismo sabemos sobradamente que debe ser de articulación internacionalista. Vivir en la constante organización revolucionaria y la actuación coordinada con una estrategia común, porque al capitalismo no se le puede vencer con golpes dispersos, sino certeros y unísonos. Desde que la Comandanta Esther dijera en el en año 2001 en el Palacio Legislativo de San Lázaro en Ciudad de México: «Soy pobre, soy mujer, soy indígena», hemos visto que el zapatismo ha imbricado las demandas sociales y opresiones estructurales por cuestión de clase, de género, y de identidad.

En los últimos tiempos el capitalismo ha agredido a las comunidades zapatistas intensificando la presencia de cárteles de narcotráfico en Chiapas, sociedades criminales tales como el Cártel de Sinaloa o el Cártel Jalisco Nueva Generación se disputan los territorios, y tratan de asediar y debilitar la autonomía de las comunidades indígenas zapatistas. En palabras del EZLN «en la frontera guatemalteca el tráfico de personas es un negocio de las autoridades mexicanas que, mediante la extorsión, el secuestro y la compraventa de migrantes, se enriquecen desvergonzadamente», mientras tanto afirman cumplir los acuerdos migratorios fijados con los EE.UU. La guerra del capital no solamente consiste en tratar de aplastar militarmente con sus soldados, o paramilitares, sino la introducción de elementos desestabilizadores que inhiban el crecimiento de la organización política y la autogestión económica para crear el absoluto caos y un mundo en ruinas.

La lucha por la vida y el común.

 

«En cualquier lugar del mundo, en cualquier tiempo, un hombre o una mujer cualquiera se rebela y termina por romper con la ropa que el conformismo le ha tejido y que el cinismo le ha coloreado de gris. Un hombre o una mujer cualquiera, de cualquier color y en una lengua cualquiera, dice y se dice: ¡Ya basta!».

Ejército Zapatista de Liberación Nacional ―

En el año 2020 las comunidades zapatistas anunciaron la ‘Gira por la vida’, un viaje que les trajo hasta la Europa insumisa como la denominan, un trayecto repleto de obstáculos en los que visitaron organizaciones sociales y colectivos políticos en países como España, Francia, Suiza, Eslovenia, Italia, Alemania o Austria; un primer capítulo de una travesía que anunciaron mundial, y que continuarán cuando los tiempos zapatistas lo indiquen.

Recientemente el EZLN y los pueblos indígenas autónomos han emitido una veintena de comunicados entre el mes de noviembre de 2023, fecha en que se cumplió el 40 aniversario de su existencia como entidad guerrillera, y el mes de diciembre, en que han estado organizando el 30 aniversario del Levantamiento del 1 de enero de 1994. Desde el 30 de diciembre hasta el 2 de enero, en el Caracol «Resistencia y Rebeldía: Un Nuevo Horizonte», inaugurado hace tres años en el poblado Dolores Hidalgo, las bases zapatistas recibieron a miles de visitantes mexicanos e internacionales que quisieron desplazarse a celebrar este aniversario, donde se realizaron distintas actividades culturales, artísticas y políticas. Una de sus conclusiones más evidentes fue refrendar que el capitalismo no se puede humanizar, que construir el común solo puede realizarse fuera de ese sistema criminal. Y esa es la propuesta zapatista, establecer extensiones de tierra recuperada como del común, siendo los propios pueblos quienes trabajen y cuiden esas tierras para el sostenimiento de la comunidad y sus infraestructuras. Lo cual lleva obligadamente a proponer acuerdos, gestiones y usos colectivos teniendo como objetivo la práctica de una toma de decisión mediante democracia directa.

La retórica y literatura zapatista se hace compleja en ocasiones, tienen una manera de comunicar que roza el realismo mágico, aunque debemos reconocer en ello uno de sus potenciales dialécticos para imaginar otros mundos posibles. Primeramente nos comunicaron que «moría» el Subcomandante Galeano, que estos años había encarnado la figura del Subcomandante Marcos como interlocutor del común del EZLN, regresando a su sangre heredada, y renaciendo como Capitán Insurgente Marcos. Reconocieron, además, en estos comunicados que con los años han aumentado las dificultades para sostener esta organización autónoma y su territorio alrededor de los Caracoles y las Juntas del Buen Gobierno, sometidos a los problemas de la resistencia, a una pandemia a nivel mundial, a la presión de grupos paramilitares, los cercos informativos voraces, y la creciente presencia del crimen (des)organizado en la región.

El EZLN ha anunciado una reestructuración de su organigrama interno, fruto de la autocrítica desde hace al menos tres años; sustituyendo los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) y las Juntas del Buen Gobierno (JBG), por los Gobiernos Autónomos Locales (GAL). Según el comunicado «de acuerdo a sus necesidades, problemas y avances, varios GAL se convocan en Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas (CGAZ) y aquí se discuten y se toman acuerdos sobre asuntos que interesan a los GAL convocantes. Cuando así lo determinen, el Colectivo de Gobiernos Autónomos Zapatistas convoca a asamblea de las autoridades de cada comunidad. Aquí se proponen, discuten y se aprueban o rechazan los planes y necesidades de Salud, Educación, Agroecología, Justicia, Comercio, y las que se vayan necesitando».

Desaparece, por lo tanto, una de sus estructuras civiles más relevantes desde 1994, los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, que dotaron de una práctica política de aprendizaje cuando no se tenía un manual teórico previo. Estos son los que articulaban las Juntas de Buen Gobierno y los Caracoles, y son sustituidos a partir de ahora por entidades autónomas que se multiplican en número respecto de las anteriores estructuras políticas con el objetivo de resultar más localizadas para autodefenderse con mayor efectividad. Se trata de una reorganización y adaptación a un momento de grave conflicto criminal y territorial en Chiapas generado por los conflictos del capital.

El zapatismo siempre ha sabido crear redes de comunidades autogestivas para su supervivencia frente a la contrainsurgencia mexicana y enemigos exteriores. Sin embargo, también demuestra que esta estrategia obedece a una continuada resistencia extenuante, ya que como crítica honesta podemos afirmar que no se han logrado romper con contundencia aún esos cercos del capitalismo, que a lo largo de estos treinta años ha continuado reprimiendo y empobreciendo a gran parte de la sociedad mexicana, tanto indígena como no indígena.

Se está viviendo un recambio generacional con jóvenes que han vivido ya en la autonomía política zapatista, en la mirada a largo plazo, y lo que hay que construir no es solo en el presente, sino para mañana y para muchas generaciones por delante. No se deja de lado la digna rabia, se inicia una etapa de aprendizaje y reajuste. Desean situar en el centro del debate político la autogestión, la autonomía y el cuidado del territorio, rompiendo el cerco del capitalismo, y sus agresiones a la vida humana y al medio en que convivimos. Tal y como afirman las bases zapatistas en sus comunicados: «Si ves que va a llover o que ya están cayendo las primeras gotas y el cielo está negro como alma de político, pues sacas tu nailon y buscas dónde te vas a meter. El problema es que no hay dónde te vas a proteger. Tienes que construir tu propio refugio».

Los zapatistas analizan un escenario de guerra total, conflictos no solo de forma armada, sino comerciales, mediáticos y por los recursos energéticos, que genera grandes desplazamientos forzados. Hay un acelerado proceso de cambio climático y desastres ecológicos, pudiéndose vivir ya en la actualidad un fenómeno de magnitudes incalculables. Y sobre ese escenario, el surgimiento de grupos mercenarios y criminales que actúan en favor de estos poderes más allá de los estados-nación, con el consecuente empobrecimiento y represión a las poblaciones, también en el Norte Global, pero sobre todo con consecuencias catastróficas en las periferias del capitalismo.

Mientras la izquierda neorreformista está enfrascada en alargar la agonía del neoliberalismo, las comunidades indígenas siguen luchando aún a día de hoy por ampliar la brecha en el muro y tomando iniciativas para los nuevos retos. El EZLN marca otros tiempos y otras visiones del mundo atesoradas en su larga lucha contra el olvido, no les falta espera y esperanza, afirmando que la rebeldía llega acorde a las geografías y calendarios de cada pueblo. Sin embargo, hay que pensar que es bastante urgente conseguir una mejor unidad de tiempos y geografías de las luchas, ya que el capitalismo no esperará para continuar llevándonos a la miseria. Y, esto dicho desde la admirada y siempre renovada ilusión que nos provoca leer las palabras que nos regalan los zapatistas, porque tal y como afirman ellos mismos, allá lo que les sobra, a parte de dignidad y lodo, es, fundamentalmente, memoria.

De igual manera, en un movimiento revolucionario también se necesitan estrategias de ofensiva continuada, no darle ninguna tregua al capitalismo porque sino te aislará y te atacará en todos sus frentes. En cada latitud del mundo donde resuenan ecos contra el capitalismo, contra el patriarcado y contra la dominación colonial, se deben articular organizaciones y estrategias de lucha integradas por un movimiento de impulso a nivel internacional, en ello está la clave de una revolución social fructífera. 

Artículo escrito por Ángel, militante de Liza. 

 

 

Emiliano Zapata: cien años del hombre que fue mito en tierra mexicana.

El 10 de abril se cumple el centenario del asesinato de Emiliano Zapata, uno de los más destacados campesinos y guerrilleros de la Revolución Mexicana (1910-1917), símbolo de la resistencia rural e indígena en este país. Integrado en el movimiento revolucionario, estuvo al frente del Ejército Libertador del Sur, y fue impulsor de las luchas sociales y demandas agrarias. Este grupo revolucionario de Emiliano Zapata, junto al Partido Liberal Mexicano, fundado por los hermanos Flores Magón con claras influencias anarquistas, fueron las dos entidades sociales que durante el periodo revolucionario en México defendieron la propiedad comunal de las tierras y el respeto a las comunidades indígenas, campesinas y obreras de México, frente a la oligarquía y el latifundismo de los hacendados del Porfiriato, régimen político dictatorial mexicano en torno a la figura de Porfirio Díaz.

Emiliano Zapata, junto a Pancho Villa, Comandante de la División del Norte en la Revolución Mexicana, fueron excluidos del Congreso Constituyente de 1917, si bien fueron los vencedores tácticos de la contienda, serían los jefes políticos de las facciones conservadoras o reaccionarias quienes impusieron el triunfo político en el proceso revolucionario, es decir, se puede afirmar que quien venció fue la contrarrevolución, germen ideológico del futuro PRI que se matuvo por más de siete décadas en el poder en México.

Zapata nació en el seno de una familia campesina en Anenecuilco, un pueblecito del pequeño estado de Morelos en el centrosur del país, viviendo desde su infancia las injusticias que causaban los hacendados contra las familias campesinas humildes a quienes robaban con total impunidad las tierras. Quedó huérfano a la edad de quince años, trabajando de arriero y labrador desde adolescente debió huir de su pueblo natal en 1897 tras ser reprimido, encarcelado y liberado a punta de pistola por uno de sus hermanos, Eufeminio Zapata.

En 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla para discutir la forma de defender sus tierras frente a los grandes hacendados colindantes. Su rebeldía lo condenó al reclutamiento forzado en el Ejército federal durante 1908, y en septiembre de 1909, Emiliano Zapata fue elegido líder de la Junta de Defensa de las tierras de Anenecuilco, donde se comenzaría a analizar documentos que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por las Leyes de Reforma a mediados del siglo XIX, cuando se trataba de constituir un campesinado de clase media y afín a la nueva economía liberal.

Debido a un litigio en su pueblo con la hacienda del Hospital, los campesinos no podían sembrar esas tierras hasta que el tribunal resolviera, sin embargo, en 1910 Emiliano Zapata y otros hombres de confianza ocuparon las tierras comunales para ser trabajadas por los campesinos. Tras ser declarado bandolero, y debiendo huir en repetidas ocasiones del gobierno, la situación mexicana se aproximaba hacia un enfrentamiento armado contra el dictador Porfirio Díaz. Su opositor político, Francisco Madero, había sido perseguido y forzado a exiliarse antes de presentarse a unas elecciones que trataban de perpetuar en el poder nuevamente a Díaz, lo que motivó el levantamiento armado. En el inicio de la Revolución Mexicana en 1910, Emiliano Zapata lidera la toma de tierras y la liberación de muchos pueblos, como Cuautla en mayo de 1911, y le convierten en líder del Ejército Libertador del Sur.

Mientras tanto, comprueba que políticos burgueses como Francisco Madero tan solo aspiran a un cambio de poder sin ninguna pretensión de transformación social, por lo que se firma el Pacto de Ayala, con un fuerte contenido revolucionario. Durante el gobierno maderista las tomas de tierras campesinas y las acciones de Zapata fueron rápidamente reprimidas, el gobierno controlaba las ciudades, y la guerrilla se fortalecía en las áreas rurales. Pero ni la brutalidad represiva ni los gestos reformistas encaminados a restarle apoyo lograrían debilitar el movimiento zapatista, que se mantuvo en guerra contra la dictadura militar de Victoriano Huerta (1914) y contra el constitucionalista Venustiano Carranza (1916) en los años posteriores en una guerra de guerrillas.

Es bien famosa la fotografía de Pancho Villa y Zapata en Palacio Presidencial en la Ciudad de México, símbolo de su entrada en el corazón político del país, y sin embargo el objetivo de Zapata no era ocupar un sillón presidencial sino la revolución social y agraria. Ante la imposibilidad de acabar con el movimiento de Zapata le tendieron una trampa: Haciéndole creer que Pablo González, fiel carrancista, iba a pasarse a su bando y que les entregaría municiones y suministros, el coronel Jesús Guajardo, que dirigía las operaciones gubernamentales contra él, logró atraer a Zapata a un encuentro secreto en la hacienda de Chinameca, en Morelos. Cuando Zapata, acompañado de diez hombres, entró en la hacienda, los soldados que fingían presentarles armas lo acribillaron a quemarropa. Moría el hombre, pero continuaba el mito.

[México] Sobre la huelga de las y los trabajadores en Matamoros, Tamaulipas

Detrás de la huelga de entre 40 o 70 mil trabajadores y trabajadoras, hay 22 años de cacicazgo sindical, al frente del sindicato de jornaleros y obreros industriales de la industria maquiladora (SJOIIM), en ese tiempo el líder sindical no hizo sino enriquecerse a costa de las negociaciones que realizaba con las empresas y vender a los trabajadores el mejor postor.

22 años de despidos injustificados, malos tratos, acoso a las trabajadoras, 22 años de miseria a los trabajadores. Por sus parte fueron años de bonanza para los lideres sindicales y los dueños de las maquiladoras quienes amasaron sus fortunas y ganancias a costa del sudor y la vida de las trabajadoras, para muestra la manta que portaban las trabajadoras en la marcha de el pasado domingo, la cual decía «sindicatos y empresas matan a la clase obrera».

El sindicato y sus mecanismos de representación demuestran su incapacidad para operar a favor de la clase que representa, ya que esta diseñado de manera que los lideres sindicales y delegados negocien en lo oscuro con los empresarios, asegurando ganancia personales, peor miseria para la clase obrera en su conjunto. Por su parte las juntas de conciliación y arbitraje supuestamente imparciales favorece al empresario al sugerir que el obrero acepte las migajas que la empresa le ofrece. La administración publica por su parte presume estabilidad laboral y paz social para las empresas, lo que significa para el proletario precariedad, enfermedades de trabajo, bajos salarios, nula protección en accidentes laborales y finalmente su muerte.

Por eso la clase obrera en Matamoros se han levantado tras 22 años de pasividad, trabajadorxs de 45 empresas sindicalizadas en el SJOIIM se sumaron al paro laboral, ademas de algunas 3 o 4 empresas pertenecientes al sindicato de Jesús Mendoza.

El sindicato pretendía manipular el contrato colectivo de trabajo que indica que debe aumentar el bono único que corresponde al aumento del salario mínimo en la zona, que con el aumento del 100% en la zona fronteriza, con lo cuál se alcanzó un aumento salarial del 100% y un bono único de 32 mil pesos.

Ante su error la asociación de maquiladoras ofrece miserables aumentos y un raquítico bono con tal de que los 40 mil trabajadores regresen a trabajar. Sin embargo, al recibir los trabajadores asesoramiento de la Lic. Susana Prieto Terrazas se niegan a aceptar esos miserables aumentos y exigen que se respete el 100% de su contrato colectivo y sus prestaciones laborales.

La huelga  estalló el 25 de enero, aunque el paro de las maquiladoras ya llevaba varios días. Para el día en que es publicado este texto con nuestros compas de Regeneración Libertaria, son más de 42 plantas las que siguen en huelga a pesar de los múltiples intentos de romperla a través de engaños, arrestos y despidos. Pero algunas huelgas ya han tenido resultados satisfactorios para sus trabajadores, por lo que nuevas empresas se unen a la lucha, siendo Coca Cola la ultima de ellas hasta hoy.

El movimiento obrero que se esta gestando en Matamoros ya tiene a sus enemigos bien definidos, entre ellos el sindicato, las maquiladoras, las instituciones mediadoras de gobierno y los medios masivos de comunicación. Un enemigo interno son los trabajadores conformistas, los cuales como inocentes palomitas adulan la ideología empresarial que les dice que se puede Ganar-Ganar, lo cual es una mentira que no puede sustentarse en la realidad, si el obrero pierde la maquila gana, si la maquila pierde el obrero gana, las leyes de la economía no mienten.

CONTRA EL EMPRESARIO EXPLOTADOR

CONTRA EL SINDICATO

CONTRA LAS JUNTAS DE Conciliación y ARBITRAJE AMAÑADAS

CONTRA LOS GOBERNANTES AMANTES DEL EMPRESARIADO

CONTRA LOS MEDIOS MASIVOS QUE OCULTAN EL MOVIMIENTO OBRERO

Publicado originalmente en Orgullo Obrero

La carrera del caracol. 25 años de revolución zapatista

El 1 de enero de 2019 se cumplieron 25 años del histórico levantamiento indígena de los y las zapatistas en Chiapas, su despertar del mundo y que un cuarto de siglo después conviene repasar. Porque en Europa el conocimiento de este proceso queda velado por unos códigos de lenguaje, que si bien inteligibles, nos llegan distorsionados por el peso del pensamiento occidental y nuestras propias marcas de lucha. Tras la conmemoración del levantamiento zapatista en 1994, estos gritaron al mundo que se sentían solos y solas, y ahora es a los pueblos del mundo a quienes nos corresponde contestarles que no han estado ni estarán solos en su caminar.

Una historia de siglos de resistencia.

La historia del EZLN comienza en noviembre de 1984, sin embargo, podríamos afirmar que los y las zapatistas recogen un legado de lucha y resistencia de varios siglos en América, y concretamente en México, primero contra el exterminio español y su colonia, después contra la burguesía liberal. Sin perder la perspectiva de este tiempo largo, es evidente que este caminar neozapatista, y que tomaron nombre de Emiliano Zapata y la actuación particular de su grupo social en la Revolución Mexicana de 1910, contiene ya una historia propia a caballo entre el siglo XX y el siglo XXI. Si bien el EZLN recogía un bagaje de lucha insurgente inspirada en las clásicas guerrillas de liberación nacional de corte marxista; ese grupo inicial confluyó en unos principios básicos que no surgieron de convencer a la población indígena de sus posturas, sino al revés, fueron las comunidades originarias mexicanas quienes dotaron de un sentir y contenido político al EZLN.

Según lo expresado en textos y escritos como ‘La sexta declaración de la selva Lacandona’, fechado a comienzos del verano de 2005, los principios básicos del zapatismo podrían resumirse en los siguientes: La defensa de derechos colectivos e individuales que han sido negados históricamente a los pueblos indígenas mexicanos. Tratar de construir o reconstruir otra forma de hacer política, con honestidad y dedicación en favor de un pueblo mexicano incluido bajo la justicia y la libertad social.  El tejido de una red de resistencias y rebeldías internacionales en nombre de las comunidades sociales y en contra del capitalismo como sistema criminal contra los pueblos.

Durante los años que comprenden su fundación y el levantamiento del 1 de enero de 1994, desarrollaron su crecimiento y evolución en varios ámbitos; el primero, y fundamental, fue en el terreno ideológico, el segundo en la preparación táctica como ejército insurgente. Su influencia creció en el territorio de Chiapas, demarcación estatal mexicana al sureste del país. En el año 1993, se celebró una votación en sus bases y las comunidades indígenas implicadas, que determinó que el EZLN debería hacer la guerra al Estado mexicano, y ese momento sería el primero del año 1994, coincidiendo con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Un acuerdo entre los tres países norteamericanos: Canadá, EE.UU. y México; tomada como una declaración de guerra contra los pueblos. El objetivo de este levantamiento insurgente era atacar simultáneamente cuatro cabeceras municipales y otras tres más al paso, reducir a las tropas policiacas y militares en esas plazas y asaltar dos grandes cuarteles del Ejército federal. Unos tres mil milicianos y milicianas consiguieron en tan solo doce días de enero situar de nuevo a los pueblos originarios de México en una coyuntura protagonista internacionalmente. Este levantamiento organizado tácticamente logró en parte el principal objetivo, que no era la clásica toma del poder por parte de la guerrilla, sino hacer una declaración oficial del guerra al capitalismo en su periferia y advertir de que los pueblos indígenas tenían las armas para defenderse.

Negociaciones y camino zapatista tras el levantamiento.

El día 12 de enero, el presidente Carlos Salinas de Gortari ordenó un alto el fuego unilateral del ejército en Chiapas; y el EZLN, que había aceptado una Comisión de Paz, propuso una agenda de cuatro puntos para negociar, y estableció, mediante un comunicado, la agenda para iniciar la negociación.  Unas negociaciones que se alargarían en el tiempo, y que el EZLN siempre bajaría las decisiones a sus bases, dando ejemplo de otra forma de hacer política, y respondiendo así a las imposiciones y la militarización del territorio por parte del gobierno mexicano. Las bases zapatistas continuaron durante ese año y el siguiente proponiendo soluciones de paz para los pueblos indígenas, y una transformación radical de las maneras de gobernarse. Tal vez se encuentre extraño no haber mencionado hasta ahora al Subcomandante insurgente Marcos (en la actualidad conocido como Subcomandante Galeano), símbolo de lucha y resistencia del EZLN que muchas personas han pretendido especular sobre su origen e identidad. Sin embargo, Marcos han sido todos y todas las zapatistas, que han acabando construyendo un mito literario del héroe; y mientras la parte más mediática se ha centrado en ese asunto y otros de la sociedad del espectáculo, las bases zapatistas han seguido silenciosamente creando su camino.

El día 10 de febrero de 1996, se clausuró el Foro Nacional Indígena en San Cristóbal de las Casas, con la propuesta de integrar una nueva organización, que posteriormente se conocería como el Congreso Nacional Indígena. El 16 de febrero de ese mismo año, los y las zapatistas y el gobierno federal firmaron los Acuerdos de San Andrés sobre Derecho y Cultura Indígena, por los que el gobierno se comprometía a reconocer a los pueblos indígenas en la Constitución. En octubre de ese año, el EZLN resolvió enviar a la comandanta Ramona a la Ciudad de México, para participar en el acto del 12 de octubre del Congreso Nacional Indígena. Durante el acto, la comandanta Ramona pronunció, en el Zócalo capitalino, un discurso que terminaba con la frase: “nunca más un México sin nosotros”. El 22 de diciembre de 1997, cuarenta y cinco tzotziles (pueblo originario mesoamericano) simpatizantes del EZLN fueron asesinados por un grupo paramilitar armado en Acteal, una comunidad situada a cincuenta kilómetros de San Cristóbal. Estos hechos se conocerían como la Matanza de Acteal, y quedaron impunes.

Mucha ha sido la violencia ejercida hacia los y las zapatistas en estos años, desde los asesinatos de Severiano y Hermelindo Santiz López y Sebastián Santiz Gómez, a manos del ejército mexicano el 7 de enero de 1994 en el Ejido Morelia, Altamirano, Chiapas; a la muerte del maestro Galeano, el 2 de mayo de 2014, a manos de integrantes de la CIOAC-Histórica en La Realidad, Chiapas; pasando por Gilberto Jiménez Hernández, ejecutado a sangre fría por un soldado del ejército, perteneciente a la Fuerza de Tarea “ARCOIRIS”, en 1995 cerca de la comunidad de La Grandeza. Y, a pesar de esto el EZLN, ha demostrado que su levantamiento era mucho más en serio y con mayor profundidad de lo que muchas personas pensaron. En la ya mencionada ‘Sexta declaración de la selva Lacandona’, el EZLN decidió deponer las armas, que no entregarlas, y quienes las utilizaron, de una manera criminal terrible hasta nuestros días fueron los grupos narcotraficantes, que bajo el marco de la Guerra contra el narcotráfico declarada por el gobierno mexicano, entre unos y otros, han dejado un reguero de sangre y desapariciones forzadas que se cuentan en cientos de miles.

El 21 de diciembre del 2012, decenas de miles de bases de apoyo del EZLN marcharon en silencio por cinco ciudades del estado de Chiapas: Ocosingo, Las Margaritas, Palenque, Altamirano y San Cristóbal. Horas después de la marcha, se difundió un comunicado del  Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN en forma de poema, en el portal Enlace Zapatista.

Caracoles zapatistas y organización de las mujeres.

Ya desde el 2003 se crearon las bases de la autoorganización política zapatista, los caracoles y las juntas de buen gobierno, regiones organizativas de las comunidades autónomas zapatistas para establecer contactos y estrategias de lucha comunes con otros grupos de México y pueblos en lucha internacionalmente contra el capitalismo. Desde estos caracoles se han implementado planes integrales de acción social: educación y pedagogía, sanidad, labores cooperativas y respeto al medioambiente. Para los y las zapatistas la transformación ha de serlo desde la raíz; por eso han iniciado hace ya años una triple acción política que trata de sembrar las bases de la sociedad que desean los pueblos libres. La autonomía política representacda en esas Juntas de Buen Gobierno y el Congreso Nacional Indígena. Y la iniciativa de dos festivales internacionales: el encuentro ‘CompArte’, para imaginar otros mundos posibles; y el encuentro ‘ConCiencias’, donde se reúnen miles de personas anualmente para recuperar la ciencia del pueblo y para el pueblo. Es bien conocido ya para algunas personas la filosofía zapatista del ‘caminar preguntando’, ellos y ellas no frenan, siguen caminando con su honestidad y principios como bandera de los pueblos originarios, y preguntándose cuál es el rumbo que necesitan tomar tras verse en perspectiva sus propios pasos.

La participación de las mujeres zapatistas en el levantamiento y en el proceso de autonomía ha sido protagonista desde el comienzo; tanto es así que en los territorios zapatistas, mencionado por mujeres nacidas ya en el seno de dichas comunidades, se ha conseguido aquello que parece impensable en otras sociedades: que las mujeres crezcan sin miedo. Y esto no es solo un deseo en el país con el mayor número de feminicidios, sino una realidad en Chiapas, difundida por miles de mujeres en el Encuentro Internacional que tuvo lugar el año pasado en el caracol de Oventik con motivo del 8 de marzo. Las zapatistas saben que derrocar al capitalismo sin hacer lo propio con el patiarcado no sirve de nada, porque es una lucha contra todas las desigualdades.

Los y las zapatistas nos regalan estas palabras: ‘Queremos un mundo donde quepan muchas resistencias, no una Internacional de la resistencia sino una bandera policroma, una melodía con muchas tonadas. Si aparece disonante es porque el calendario propio de abajo está todavía por armar la partitura donde cada nota encontrará su lugar. La historia está lejos de terminar, la esperanza se encuentra en la supervivencia de la humanidad contra el neoliberalismo.’

[Reseña de cine] ‘Roma’

Roma es una película mexicana dramática de 2018 dirigida, escrita, cofotografiada y coproducida por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón. Las protagonistas de la película son Yalitza Aparicio, Nancy García García, Marina de Tavira, Marco Graf, Daniela Demesa y Enoc Leaño. Ambientada a principios de la década de 1970, la película es una versión semibiográfica de la infancia del propio Cuarón en la colonia Roma de la Ciudad de México, y narra la vida de una familia de clase media y su trabajadora doméstica.

La película tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Venecia el 30 de agosto del 2018, donde ganó el León de Oro. Se estrenó en varias salas de cine y casas de cultura durante pocos días, y luego en streaming en Netflix, el 14 de diciembre del 2018. Fue seleccionada para representar a México en la categoría de Mejor película de habla no inglesa, en la edición 91 de los Premios Óscar. En los Globos de Oro obtuvo galardones a Mejor película extranjera y Mejor director.

Sinopsis: Cleo es la joven sirvienta de una familia que vive en la Colonia Roma, barrio de clase media-alta de Ciudad de México. En esta carta de amor a las mujeres que lo criaron, Cuarón se inspira en su propia infancia para pintar un retrato realista y emotivo de los conflictos domésticos y las jerarquías sociales durante la agitación política de la década de los 70.

La película ha recibido críticas especializadas excelentes, con una aprobación muy notable y destacando sobre todo el arte visual que expresa, contando la historia desde el poderío fotográfico blanco y negro, y planos narrativos que tienen vida propia. Con un lenguaje visual inmejorable crea una obra cinematográfica que condensa una gran cantidad de sensaciones y sentimientos, encontrándonos ante momentos dramáticos con la percepción de que estamos presenciándolo en directo, dotándola de una evocación hiperrealista. La película se construye en torno a su protagonista, la joven Cleo, sobre la que se pueden ver reflejadas las injusticias de antes, ahora y siempre por ser mujer trabajadora y por su condición de indígena mixteca. Desde lo más político de las opresiones íntimas y cotidianas, enmarca el contexto social en un México convulso en los años 70, poco tiempo después de la criminal matanza de estudiantes en Tlatelolco que dejó una huella social imborrable y que determinó la irrupción de guerrillas urbanas que se autodefendían de las agresiones de grupos parapoliciales.

Esta película tiene asegurada su distribución comercial, y relevantes premios internacionales que paulatinamente está recibiendo y seguramente recibirá en este año en los futuros festivales cinematográficos que están por celebrarse. Pero más allá de los circuitos cinematográficos más mediáticos, su potencial social es inmenso, y esa es la parte más interesante que atesora su visionado y difusión. No olvidemos que incluso ha sido proyectada en el Festival de Cine Puy ta Cuxlejaltic o «caracol de nuestra vida», en el Caracol de Oventic, en la zona zapatista del estado de Chiapas.

La nostalgia en el relato narrativo es una constante, así como la rabia contra las discriminaciones, que muestra descarnadas pero huyendo de la espiral de violencia morbosa continuada. La violencia es mucho más simbólica, mucho más cotidiana, muchísimo más cercana a la pequeña escala humana, y por lo tanto más identificable en códigos sociales sencillos. Nos acerca a la atmósfera ambiental de una Ciudad de México que late como un gran corazón; se pueden escuchar a los vendedores ambulantes, la música en las calles, el ruido del tráfico de autos, los sonidos en las salas de cine etc. Las escenas que sacuden y noquean emocionalmente son un sismo desde abajo y a la izquierda como dirían los pueblos originarios, puro arte visual con contenido político y social.

Comunicado de apoyo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México tras 25 años del levantamiento.

Hace 25 años, en la fría madrugada del primero de enero de 1994, una voz resonó en las montañas del sureste de México; al grito de ¡Ya Basta!, hombres, mujeres, niños y niñas declararon ser producto de 500 años de lucha y estar dispuestos a enfrentarse a una guerra genocida no declarada en contra de sus pueblos desde hacía muchos años; reclamaban trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz y poco después añadieron información y cultura.

La voz de los que hasta entonces no tenían rostro, no tenían voz, de los que convivían con la muerte, “tan cotidiana, tan nuestra que acabamos por dejar de tenerle miedo”, la de los muertos, “tan mortalmente muertos de muerte “natural”, es decir, de sarampión, tosferina, dengue, cólera, tifoidea, mononucleosis, tétanos, pulmonía, paludismo y otras lindezas gastrointestinales y pulmonares”, saltó fronteras y geografías y se oyó en pueblos y ciudades de todo el Planeta Tierra. Fuimos muchas, muchos los que miramos con asombro a aquellos que, para que los viéramos, tuvieron que taparse la cara y nos descubrían que la palabra dignidad era mucho más que una definición en el diccionario.

Durante estos 25 años, hemos intentado acompañarles y darles nuestro apoyo; hemos visto como han crecido, como los que eran niños y niñas en los días del 94, se fueron convirtiendo en adultos y como quienes entonces aún no habían nacido, son ya jóvenes y jóvenas con cargos en sus comunidades, responsables de salud, de educación, de agroecología… Hemos visto como han trabajado luchado para sacar adelante su autonomía, sus Municipios Autónomos, sus Juntas de Buen Gobierno; cómo han trabajado sus tierras recuperadas, cómo han construido clínicas y escuelas; cómo se han capacitado para mejorar la producción, para construir cooperativas y cómo han emprendido un camino en el que gobernar es un servicio que todas y todos pueden y deben ejercer en un territorio donde el pueblo manda y el gobierno obedece. Pero también hemos visto cómo de difícil ha sido ese camino; cómo han sido permanentemente atacados por paramilitares, por el ejército y por los diferentes gobiernos que, en estos años, han intentado desprestigiarlos, acallarlos e ignorarlos, al ver que no podían acabar con ellos.

No podemos olvidar todo el dolor, el sufrimiento y los muertos que los malos gobiernos han provocado. Desde los asesinatos de Severiano y Hermelindo Santiz López y Sebastián Santiz Gómez, a manos del ejército mexicano el 7 de enero de 1994 en el Ejido Morelia, Altamirano, Chiapas, a la muerte del Maestro Galeano, el 2 de mayo de 2014, a manos de integrantes de la CIOAC-Histórica en La Realidad, Chiapas, pasando por Gilberto Jiménez Hernández, ejecutado a sangre fría por un soldado del ejército, perteneciente a la Fuerza de Tarea “ARCOIRIS”, en 1995 cerca de la comunidad de La Grandeza, en la Cañada de Patihuitz o José Tila, asesinado en 1998 por paramilitares de Paz y Justicia cuando regresaba a de prestar testimonio ante la CIODH, en la zona chol del estado. Son solo seis nombres de una larga lista; y no, nosotros, nosotras, no olvidamos, no perdonamos.

Por todo eso, en estos días de enero de 2019, queremos afirmar que seguimos escuchando en nuestros corazones la palabra de los hombres, mujeres, niños y niñas bases de apoyo, de las autoridades autónomas zapatistas, de los milicianos, milicianas, insurgentes, insurgentas, mandos y Comité Clandestino Revolucionario Indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y les decimos, desde nuestros tiempos y nuestras geografías.

 

¡NO ESTÁN SOLOS!

 

Por un mundo dónde quepan muchos mundos.

Planeta Tierra a 12 de enero de 2019.

 

FIRMAS ENERO 2019

 

Adherentes a la Sexta Barcelona, Barcelona, Estado Español

Asamblea de Solidaridad con México, Valencia, Estado Español

Asociación Espoir Chiapas, Francia

Asociación Interpueblos, Cantabria, Estado Español

ASSI (Acción Social Sindical Internacionalista), Zaragoza, Estado Español

Associació Solidaria Cafè Rebeldía-Infoespai, Barcelona, Catalunya, Estado Español

Associazione Ya Basta! Milano, Milán, Italia

Caracol Zaragoza – Red de personas por la Autonomía Zapatista, Zaragoza, Aragón, Estado Español

Centro de Documentación sobre el Zapatismo – CEDOZ-, Madrid, Estado Español

Colectivo de Solidaridad con Chiapas «Tierra y Territorio Madrid», Madrid, Estado Español

Colectivo Mutvitz, Gard Vaucluse, Francia

Collectif Chiapas Ariège, Ariège, Francia

Comitato Chiapas «Maribel», Bergamo, Italia

Comite de Solidaridad con los Pueblos, Cantabria, Estado Español

Comité de solidarité avec les Peuples du Chiapas en Lutte (CSPCL), París, Francia

Confederación General del Trabajo (CGT), Estado Español

Espiral de Solidaridad-Semilla de Resistencia, Grecia

Grupo Cafez, Lieja, Bélgica

Gruppe B.A.S.T.A., Münster, Alemania

London Mexico Solidarity, Londres, Inglaterra

Lumaltik Herriak, País Vasco, Estado Español

Mut Vitz 13, Marseille, Francia

Red YA-BASTA-Netz, Alemania

TxiapasEKIN!, País Vasco, Estado Español

Y Retiemble. Col. de apoyo al EZLN y al CNI,, Madrid, Estado Español

20zln Italia,, Italia

Amparo Sánchez (Amparanoia), Barcelona, Estado Español

Carlos Taibo, profesor, Madrid, Estado Español

Jaime Pastor. Editor de la revista Viento Sur, Madrid, Estado Español

Marcos Roitman Rosenmann, profesor de Sociología de la Universidad Complutense, Madrid, Estado Español

Raúl Zibechi, Uruguay

Americasol, Francia

Anticapitalistas, Estado Español

Asamblea de Mujeres de Cantabria, Cantabria, Estado Español

Asociación Cultural Brasileña Maloka, Madrid, Estado Español

Associazione Jambo, Commercio Equo, Fidenza, Italia

BIZILUR, Asociación para la Cooperación y el Desarrollo de los Pueblos, Bilbao, País Vasco

Casa Nicaragua, Lieja, Bélgica

CNT Santander, Cantabria, Estado Español

Colectiva Pensaré Cartoneras, Valencia, Estado Español

Colectivo Me Planto (agroecología autogestionada), Perales de Tajuña, Madrid, Estado Español

Colectivo Agroecologica MePlanto, Madrid, Estado Español

COLECTIVO: Afinidades Anticapitalistas, Estado Español

Colectivo Granos de arena (Grains de sable), Francia-México

Colectivo Turas (autodefensa feminista), Madrid, Estado Español

Colectivo Anticapitalista de Burgos, Burgos, Estado Español

Colectivo Puente a la esperanza, Ciudad de México, México

Collectivo El Cambuche, Toulouse, Francia

Comando Cucaracha Colectividad Sonora, Zaragoza, Aragón, Estado Español

Comité de solidarité avec les Indiens des Amériques (CSIA-Nitassinan), Francia

Comité de l’Ariège du NPA ( Nouveau Parti Anticapitaliste), Francia

Confédération Nationale du Travail (CNT-f), Francia

Corsica Internaziunalista, Corcega

Ecologistas en acción, Estado Español

Fraguas Revive, pueblo okupado en la Alcarria de Guadalajara, Guadalajara, Estado Español

Groupe de soutien à Leonard Peltier – France (LPSG – France), Francia

Lxs verdes de Perales, Perales de Tajuña, m, Estado Español

Plaza de los Pueblos 15M, Madrid, Estado Español

Red Cántabra contra la Trata de Personas y la Explotación Sexual, Cantabria, Estado Español

Red & Anarchists SkinHeads sección Guadalajara, México, Guadalajara, México

SODePAZ Balamil, Valladolid, Estado Español

Union syndicale Solidaires, Francia

Adrián Esteban Merino, Aranda de Duero, Estado Español

Alba María Ajo Asensio, Madrid, Estado Español

Alberto Colin Huizar, Xalapa, Veracruz, México

Aline Pailler, Ariège, Francia

Aline Pailler, Ariège, Francia

Ana Fernández Cubero, Perales de Tajuña, Madrid, Estado Español

Andrés Pérez Castilla, Estado Español

Andrés Serrano Velasco, Murcia, Estado Español

Andrés López Menéndez, Majadahonda, Madrid, Estado Español

Ángel Poyato Bodega, Amayuelas de Abajo, Palencia, Estado Español

Ángel Martínez, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

Ángel del Río Sánchez, Profesor de Antropología Social de la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, Andalucía, Estado Español

Ángeles de Paz, Valladolid, Estado Español

Anne-Marie Lamiable, Ariège, Francia

Anne Fernández, Francia

Annette Fontana,

Antea Izquierdo – Concejala del ayuntamiento de Burgos y militante feminista, Burgos, Estado Español

Antonino Puente Ranz, Santander, Cantabria, Estado Español

Antonio Flores González, Querétaro, México

Beatriz López Roldán, Chinchón, Madrid, Estado Español

Beatriz De Coro Sousa., Madrid, Estado Español

Belén Pérez Castilla, Estado Español

Bernard Riguet, Francia

Bernard Potet, Marsella, Francia

Berta Iglesias Varela, Madrid, Estado Español

Betty Oskanian, Francia

Bruno Baronnet, Xalapa, Veracruz, México

Bruno Le Dantec, periodista y escritor,, Marsella, Francia

Carina García Sanagustin, Barcelona, Catalunya, Estado Español

Carlos Soledad, Valencia, Estado Español

Carlos Samuel Camacho Ortiz, Cuautitlán, Estado de México

Carmen Alejandre Las Heras, Madrid, Estado Español

Carmen Palomar, Madrid, Estado Español

Catherine Delobel Pascal, Montpellier, Francia

Celia Alcubilla Hernando, Madrid, Estado Español

Cesar Gómez Bezanilla, Estado Español

Clara Redal Montané, Madrid, Estado Español

Cristèle Gomez, Cuges Les Pins, Francia

Cristina Grau Sanz, Barcelona, Estado Español

Cristina de Castro López, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

Daniel Gómez Martínez, Cantabria, Estado Español

Daniel Vidal, Nimes, Francia

Danielle Rocca, Marsella, Francia

David Hernando, Madrid, Estado Español

David García González, Leioa, Bizkaia, Euskal Herria

Didier Bourrut, Ariège, Francia

Diego Enrique Osorno, Sonora, México

Domnine Vonau, Marsella, Francia

Eladio Pérez Álvarez, Estado Español

Emma Diez de la Fuente, Cantabria, Estado Español

Enrique García González, Cantabria, Estado Español

Enrique Maraver, Puebla, México

Eric Alliez. profesor de filosofía, Kingston University, Londres, Gran Bretaña

Etienne Savoye, Maseille, Francia

Eugenia Méndez Condado, Madrid, Estado Español

Felipe Ortega, Ciudad de México, México

Fernando García Hernando, La Aguilera, Burgos, Estado Español

Franco Iacomella, Argentina

Gorka Ramos Hervella, Barcelona, Estado Español

Guillermo Villaseñor García,

Héctor Zetina, Cuernavaca, Morelos, México

Isabel Rónai Medina, Perales de Tajuña, Estado Español

Javier Pérez, Granada, Estado Español

Jean François Pelcot, Marsella, Francia

Jean-François Sibue, Marsella, Francia

Jesús León Pérez, Madrid, Estado Español

Jordi Carmona Hurtado, profesor de filosofía; Universidade Federal de Campina Grande, Campina Grande, Brasil

Jorge Alfonso Espinosa García, Jiquilpan, Michoacán, México

Jose María Rojas Ruiz, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

José V. Idoiaga Arrospide («Petxo»), Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad. Universidad del País Vasco, Gernika, Bizkaia, Estado Español

José-Miguel Lorenzo Arribas, Madrid, Estado Español

Josu Egireun, Redacción Revista Viento Sur, Euskal Herria, Estado Español

JPaul Villion, Hyeres, Francia

Juan Carlos Vázquez Gómez, Robledillo de la Vera, Extremadura, Estado Español

Juan Wahren, investigador y docente, Universidad de Buenos Aires, Argentina, Buenos Aires, Argentina

Juan Felipe Ortega Canal,

Julia Yagüe Manzano, Madrid, Estado Español

Julia Blanco Ramo, Madrid, Estado Español

Julia Cristina Mena Violante, Salamanca, Gto, México

Lars Lichtermann, Berlín, Alemania

Laura Núñez Díaz, Madrid, Estado Español

Laura Uriarte Sánchez, La Palma, Canarias, Estado Español

Lola Sepúlveda Irala, Madrid, Estado Español

Luis Rica Saiz, Burgos, Estado Español

Luis González Reyes, miembro de Ecologistas en Acción, Madrid, Estado Español

Luisa Haro Álvarez, Aranda de Duero, Estado Español

Magdalena Gallego Fabregat, Ariège, Francia

Maider Agirre Alberdi, Donostia,, Euskal Herria

Malena Becerra Solá, Argentina

Manuel Nicola Fuertig, Luckau, Alemania

Manuela Santos,

Marc Bosson, Ariège, Francia

Marc Thouvenot, Sainte Anastasie, Fancia

Marcos López Vargas, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

María Luisa R.H., Madrid, Estado Español

María Amalia Gracia, profesora de El Colegio de la Frontera Sur, Unidad Chetumal, Chetumal, Quintana Roo, México

María Teresa Arroyo Araúzo, Aranda de Duero,Burgos, Estado Español

María Lourdes Fuente Torre, Madrid, Estado Español

María Asunción Ayuso González, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

Marisol Payá Cerdá, Santander, Estado Español

Marta Plaza, Madrid, Estado Español

Mélanie Ibrahim, Maseille, Francia

Mikel de la Fuente, del comité de redacción de la revista Viento Sur y profesor jubilado de Derecho del Trabajo de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsiatea., País Vasco

Monique Amade, Ariège, Francia

Nelly Barea Fernández, Cantabria, Estado Español

Nicolàs Falcoff, grupo musical «La insurgencia del caracol», Argentina

Nicole Streff, Aubagne, Francia

Nieves Botella Cañamares, Madrid, Estado Español

Nuria Escribà González, Madrid, Estado Español

Olga Clavería Iranzo, Segovia, Estado Español

Olga Parrondo Ruiz, Madrid, Estado Español

Pablo Absalón García Pérez, Madrid, Estado Español

Patricia Blasco Martín-Borregón, Madrid, Estado Español

Patricia Manrique, Cantabria, Estado Español

Pedro José Moral Moral, Madrid, Estado Español

Pierre Delobel, Montpellier, Francia

Pilar Gonzalo Arranz, Madrid, Estado Español

Pilar Redal Montané, Madrid, Estado Español

Rafael Montes Barrio, Estado Español

Raquel Andrés Sebastián, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

Roland Mélo, Lambesc, Marsella, Francia

Roland Mirouze, Ariège, Francia

Rosa Alcubilla, Aranda de Duero, Burgos., Estado Español

Rosa Lehmann, Freiburg, Alemania

Rosalía Castilla del Cura, Estado Español

Rosario Tomé,

Rubén Carretero Antón, Estado Español

Rut Moyano Lon, Valencia, Estado Español

Samuel Sánchez de Movellán Ruiz, Cantabria, Estado Español

Sara Bergasa,

Sergio Pawlowsky, Adahuesca, Estado Español

Stéphane Douailler, Professeur émérite de Philosophie Université Paris 8, Paris, Francia

Tanja, activista feminista, participante en el Primer Encuentro de Mujeres que luchan, Berlín, Alemania

Teresa González de Chávez Fdez., Tenerife, Canarias, Estado Español

Violette Doré, Nîmes, Francia

Virginia Pérez Castilla, Estado Español

Walter Cusin, Marsella, Francia

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