Breve repaso histórico a la creación del estado de Israel.

Tras la reactivación del conflicto armado en palestina hace unos meses, el mundo entero ha girado la cabeza, aunque sea por un momento, hacía este territorio ubicado en oriente próximo. Queremos aprovechar este interés por el conflicto, desatado por la escalada de la represión que lleva ejerciendo Israel desde hace tres cuartos de siglo, para hacer un breve repaso a la historia de este conflicto. La intención de este artículo no es otra que la de aportar un pequeño cronograma histórico, centrándonos principalmente en la situación previa a la creación del estado de Israel, ya que es aquí donde, en cierta medida, se asientan las bases del Israel actual. A lo largo del artículo podremos ver como muchas tácticas empleadas por Israel en la actualidad no son más que la continuación de los que se empleaban a principios del siglo pasado, como la burguesía sionista actúa en favor de sus propios intereses, de igual manera ,que lo hacía durante la Alemania Nazi. 

Palestina bajo el mandato británico.

Tras la primera guerra mundial ,y los acuerdos de Sykes-Picot,  los países aliados se reparten lo que anteriormente había sido el Imperio Otomano, de esta manera Gran Bretaña , en contra de anteriores pactos tanto con árabes como judíos, se instaura como potencia colonial en lo que actualmente sería Irak, Jordania, Palestina e Israel. 

El estado británico ya había promovido la creación de un estado judío en Palestina ,en 1917, en plena guerra mundial, el gobierno británico firma la declaración de Balfour. En esta declaración se defiende la creación de un “hogar nacional judío”, buscando generar una convivencia entre la población previamente asentada y la población judía. Es, en cierta medida, por esta declaración, que las naciones unidas le entregan a Gran Bretaña este territorio. 

El mandato británico busca desarrollar un estado en el cual pudieran convivir la población palestina y la nueva inmigración sionista. A raíz de esto, se empieza a fraguar una fuerte tensión entre las fuerzas británicas, las organizaciones sionistas y las palestinas. En este contexto se crean varias organizaciones paramilitares sionistas, como Haganah y, posteriormente Irgúno Leji.

Es en este contexto cuando ,en 1936 estallan las revueltas árabes, tras el aumento de la llegada de colonos sionistas a Palestina. Estos colonos empezaron a crear asentamientos y a comprar las tierras agrícolas en las cuales trabajaba población palestina, desplazando a estos y provocando una empeoramiento en sus condiciones de vida. Esto ayudó a ir generando una brecha económica entre colonos y palestinos. 

El estallido se alarga durante varios años,  reavivándose con distintos niveles de intensidad, hasta que en 1939 y después de una amplia y cruenta represión por parte de colonos sionistas y el ejército  británico, consiguen acabar con la revuelta. 

En 1939 , el gobierno británico publica el libro blanco de MacDonald, el cuál es rechazado por ambas partes, sionistas y palestinos. En él se detallan los planes británicos para con la colonia. Se decide abandonar la idea de dos estados y se busca la creación de un único gobierno en el cuál participen judíos y árabes, buscando respetar las proporciones demográficas. Por otro lado se defiende la limitación a la inmigración judía y el fin de la compra de terrenos por parte de las entidades judías. Estas medidas generan que Haganah ,y el resto de grupos, empiecen a llevar a cabo acciones contra el gobierno británico, ya que entienden que estás medidas, por un lado, les aleja de la constitución de un estado propio, y por otro, les restringe la táctica colonial fundamental del sionismo hasta el momento, como era la compra de tierras y el paulatino desplazamiento de la población local.

La ideología sionista y su auge.

El sionismo empieza a fraguarse al final de XIX como respuesta al crecimiento del antisemitismo que se da principalmente en Europa. Frente a estos ataques y el auge de la ideología nacionalista en el continente, se desarrolla la idea de que el pueblo judío es un sujeto nacional, se empiezan a fraguar organizaciones y publicaciones en la línea de la creación de unidad entre miembros de un pueblo ,el cuál ,estaba disperso  por medio mundo. En esta época se empiezan a desarrollar proyectos de inmigración judía hacia Jerusalén , la cuál ,recordamos, estaba bajo dominio del mandato británico, con el objetivo de ir desarrollando la colonización de esta tierra mediante la creación de asentamientos , con el fin último de crear el estado-nación judío. 

El auge de las organizaciones sionistas en Alemania, llega, en gran medida, con la instauración del III Reich. El partido Nazi, y en especial las SS, ven en la burguesía sionista el perfecto aliado. En este periodo se da una colaboración muy activa entre ambas corrientes, y en 1933 se da el acuerdo Haavara. 

En este, se decide facilitar la inmigración de la población judía en Alemania hacia Palestina beneficiándose económicamente, ya que, a parte de establecer acuerdos comerciales con empresas judías en Palestina,  las personas que salieron del país de esta manera se vieron en la obligación de vender sus propiedades a miembros del régimen alemán a cambio de bienes producidos en alemania que se exportaban a Palestina. En el marco de este acuerdo, se da apoyo militar a haganah por parte del III Reich , en forma de entrenamiento militar a sus fuerzas, para que estas pudieran desarrollar con mayor eficacia sus acciones tanto contra palestinos como británicos.

Es importante resaltar  esta colaboración .En la literatura sionista, haganah, es reconocido como la organización precursora a las fuerzas de seguridad israelies. Esta colaboración nos permite entender declaraciones como las de Netanyahu ante el congreso sionista mundial , donde defiende que hitler no quería exterminar a los judíos, si no que fueron los lideres palestinos quienes les incitarón a hacerlo. La burguesía sionista fue complice del holocausto, eran los comites sionistas quines controlaban los guettos y quienes decidían quienes eran deportados, fue la burguesía sionista quienes desarrollaron relaciones comerciales con el régimen alemán. En definitiva la burguesía sionista no tuvo ningún problema en ignorar las amplias críticas provenientes de la comunidad judía y colaborar con sus ejecutores, con tal de poder reforzar sus planes de colonización en Palestina, además de ,en muchos casos, sacar un reedito económico por ello .  

Fin del mandato británico

Tras el fin de las revueltas árabes y la promulgación del libro blanco la tensión entre las organizaciones sionistas y el mandato británico aumentan y se empieza a agudizar el conflicto armado entre el mandato británico y distintas organizaciones terroristas de corte sionista, como fueron Irgún y Leji .

Empezó un periodo en el cuál el terrorismo sionista no se limitó a atacar a la población palestina sino que se lanzaron numerosas campañas centradas en atacar y boicotear elementos claves de la administración británica así como a militares, policías y altos cargos británicos. Las actividades de Irgún y Leji pasaron por altibajos, hasta que, en el 46, se produce el atentado contra el hotel rey David en Jerusalem. Este hotel era la sede del cuartel general británico y del gobierno civil del mandato, Irgún coloca varios explosivos en el sótano del edificio los cuales llegan a volar las siete plantas del mismo dejando 91 muertos y una gran cantidad de heridos. Este atentado,  junto con todo el desgaste sufrido por la constante violencia que se vivía en la región, aumentó el hartazgo del gobierno británico, el cuál se veía en la necesidad de destinar amplios contingentes militares a un territorio el cuál ya no era nada rentable mantener. Por lo que  se empieza a promover la idea entre la política británica y la opinión pública de la necesaria salida de Gran Bretaña del territorio. 

En el año 1948 la ONU aprueba un resolución en la cuál se expone que Gran Bretaña debía abandonar Palestina y se proponía la creación de dos estados. Uno árabe y otro judío, siendo Jerusalem un territorio administrado por la ONU. El judío sería de aproximadamente el 55% del territorio del mandato , pese a representar únicamente poco más del 30% de la población total. Esta resolución fue ampliamente apoyada por la mayoría de las organizaciones judías, aunque hubo excepciones, como Irgún, mientras que la población palestina se opuso a esta de forma considerablemente unánime. 

Nakba.

A las pocas horas de que Gran Bretaña retirará lo que restaba de su personal desplegado en Palestina, el 14 de mayo de 1948, en Teal Aviv, el gobierno provisional declara la independencia de Israel . 

Comienza con esto la Nakba, el exilio de la población palestina huyendo de las fuerzas sionistas. Se estima que tres cuartas partes de la población palestina se vio obligada a abandonar sus casas en el 48. Tras esto las fuerzas israelíes arrasaban las aldeas  ,buscando borrar cualquier resto árabe en el nuevo estado, para posteriormente expropiarlas y entregarles  la tierra a los nuevos colonos.

Al día siguiente  las fuerzas de la liga árabe declaran la guerra a Israel, comenzando así una guerra que duraría más de un año. Israel convirtió a Haganah en la base de su nuevo ejército, dando paso a la creación de las IDF, el resto de grupos armados fueron paulatinamente integrados en estas, así como veteranos judíos de la Segunda Guerra Mundial. Israel acabaría saliendo reforzada del conflicto, consiguiendo mantener el territorio previo a la guerra y anexionando entorno a un 25% más de territorio con respecto al asignado en la resolución previa de las naciones unidas. 

Tras la guerra la ONU reconoció de los refugiados palestinos a poder volver a sus tierras (ahora bajo control israelí), teniendo que devolver Israel las propiedades confiscadas durante el Nakba a los exiliados o su descendencia. Israel, siguiendo su política de colonización, se negó, provocando que el exilio palestino nunca pudiera regresar a su tierra, y obligando a la población que permaneció en el territorio a vivir múltiples desplazamientos aún hasta día de hoy. 

La masacre en Gaza es un crimen internacional

La vulgata cómplice de los dirigentes de la Unión Europea resuena por doquier: “Israel tiene derecho a defenderse, respetando el Derecho Internacional Humanitario”. Es una melodía macabra que se reitera en los medios de comunicación, mientras los inmisericordes bombardeos israelitas masacran niños, mujeres, periodistas y personal humanitario en la Franja de Gaza.

Llevamos ya un mes de bombardeos y al respeto de Netanyahu por el Derecho Internacional Humanitario ni se ha visto, ni se le espera, en Gaza. Se está efectuando, con plena publicidad global, un castigo colectivo contra población civil, a la que se ha privado de alimentos, agua y combustible durante semanas. Se ha impuesto un traslado masivo y coactivo con motivación étnica, no sólo en Gaza sino también en algunas zonas de Cisjordania. Se ha asesinado a cerca de 10.000 personas, entre ellas casi 5.000 niños y niñas, en bombardeos indiscriminados contra población no combatiente. Se han utilizado bombas de fósforo blanco en zonas ampliamente pobladas de civiles. Se están realizando masacres casi diarias en hospitales, escuelas y centros humanitarios. Se bombardean ambulancias y campos de refugiados. Se ataca a los civiles que han obedecido a la orden coactiva de dirigirse al Sur de la Franja y se les niega la posibilidad de acceder a ayuda humanitaria.

Mientras tanto, los dirigentes israelíes hablan de usar la bomba atómica contra la población civil de Gaza. Los servicios de inteligencia desarrollan planes para expulsar a la totalidad de dicha población, por la fuerza, más allá de la frontera. El Ejército israelí destruye las plantas potabilizadoras de agua de la Franja y cierra, de vez en cuando, toda comunicación virtual entre Gaza y el resto del mundo.

En estas circunstancias, ya no cabe lugar para declaraciones ambiguas ni para afirmaciones utópicas. Nadie en su sano juicio, o con un mínimo de honestidad, puede afirmar que Israel está cumpliendo el Derecho Internacional Humanitario en su ofensiva sobre Gaza. Simplemente, el mundo entero está viendo como se produce un genocidio, salpicado de crímenes de guerra contra población civil, enmarcado en una estrategia de limpieza étnica, a la que algunas voces añaden propuestas de una “solución final” (como el uso de la bomba atómica en la Franja) consistente en el aniquilamiento del pueblo palestino.

Así, pues, las plañideras consideraciones de los dirigentes de la Unión Europea no pueden tomarse más que como una forma indigna y sórdida de complicidad en la matanza. No, no hay ninguna duda. Es evidente que Israel está incumpliendo el Derecho Internacional Humanitario. Y, por tanto, también es evidente que, así, de esta manera, en estas circunstancias, Israel no tiene derecho a defenderse. No así. Un genocidio no es algo que se pueda cometer “en defensa propia”.

En el más primigenio origen del “derecho de gentes”, la tradición jurídica hispánica que dio lugar al nacimiento del Derecho Internacional está la afirmación de San Isidoro de Sevilla, luego reiterada por Santo Tomás de Aquino y toda la escolástica medieval, de que lo único que distingue a una banda de ladrones de un Estado es el respeto del Derecho.

El Estado no es una banda de ladrones, nos dice Isidoro, porque respeta las normas que él mismo se ha dado. Las normas básicas de su ordenamiento jurídico, y las normas internacionales que ha ratificado como integrante de la comunidad global de Estados. Sin ese respeto de las normas jurídicas, el Estado es indistinguible de una banda de ladrones. O de un grupo terrorista.

Quien toma como línea política y militar aterrorizar a población civil y masacrar niños, en palmaria quiebra del Derecho Internacional, no puede reclamar ser reconocido entre las naciones como un igual. La venganza es un criterio común de actuación de las bandas de ladrones, no de un Estado de Derecho.

Así pues, Israel, con su actuación en Gaza (pública, palmaria, e incluso reivindicada por sus dirigentes políticos) ha dejado de ser un Estado para comportarse como una banda de ladrones. No tiene derecho a defenderse así, de esta manera, conculcando todo rasgo de humanidad, toda norma jurídica.

Por tanto, los lloros cómplices y pasivos de los dirigentes políticos de la Unión Europea deberían ser sustituidos por una política firme en defensa de los derechos humanos. Una política que, en este momento, impone la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel, la detención de Benjamin Netanyahu y los dirigentes militares israelíes para ser juzgados por la Corte Penal Internacional, la imposición de sanciones económicas y armamentísticas a Israel hasta que abandone sus prácticas actuales y se establezca un alto el fuego, el reconocimiento jurídico del Estado Palestino, y la apertura irrestricta de Gaza a la ayuda humanitaria y el comercio internacional.

La Unión Europea debe exigir la liberación de todos los presos y rehenes de ambas partes. La asunción de responsabilidades penales por parte de todos que han realizado masacres contra civiles. Reconocer al Estado Palestino. Y, además, implementar una dinámica de sanciones efectivas contra el Estado de Israel hasta que cumpla cabalmente todas las resoluciones de la Organización de Naciones Unidas sobre el conflicto en Palestina.

Eso es el cumplimiento del Derecho. Lo demás son sandeces cobardes y lloriqueos de una expotencia en acusada decadencia. Los cenagosos lamentos con los que los traficantes de palabrería justifican su pasividad ante el saqueo y la masacre efectuados por una banda de ladrones.

Balance trimestral de coyuntura. Abril a junio de 2018

Prólogo

Continuamos este proyecto iniciado el año presente que ha venido a sustituir nuestra anterior publicación mensual de los “Enlaces del mes”. Ahora realizaremos balances trimestrales para resumir los acontecimientos sociales y políticos más relevantes en los últimos tres meses, incluyendo, además, un análisis y un posicionamiento político, e incluso las posibles direcciones en un futuro próximo. Pretendemos que estos balances sirvan tanto a los movimientos sociales como a organizaciones revolucionarias para tener un diagnóstico de espíritu crítico, generar posibles debates y trazar hojas de ruta de cara a avanzar cuantitativa y cualitativamente en la lucha social y de clases.

Acontecimientos

Son muchísimas historias que contar en este período de tiempo, y recopilarlas todas daría casi para un libro. Por ello, destacamos en este trimestre las noticias, y procesos más sonados tanto a nivel estatal como internacionalmente. Comenzando por lo más cercano, el panorama político institucional ha sufrido un pequeño terremoto desde finales de mayo, cuando se supo la sentencia del caso Gurtel, la mayor trama de corrupción de la historia reciente de España. Después de más de una década de investigaciones iniciadas por la Fiscalía Anticorrupción y un juicio en la Audiencia Nacional contra la corrupción política vinculada al Partido Popular, los principales cabecillas de la trama (una treintena de personas, entre ellas Francisco Correa o Luis Bárcenas) han sido condenados a penas de prisión elevadas y el mismo partido fue condenado en conjunto como partícipe por su implicación.

En este contexto se produjo una semana más tarde la primera moción de censura efectiva bajo el régimen monárquico actual, teniendo como resultado que el candidato del PSOE, Pedro Sánchez se convirtiera a primeros del mes de junio en el nuevo Presidente de Gobierno con el apoyo de la mayoría de grupos parlamentearios que votaron contra el antiguo presidente M. Rajoy. Este nuevo gobierno se ha procurado una limpieza de imagen absoluta, trabajando a destajo sus asesores de marketing comenzando ya desde la elección de ministras y ministros. Sin embargo, detrás de estas elecciones ministeriales se esconden viejos conocidos de la represión política, o algunos representantes de la meritocracia y los intereses económicos privados, ha comenzado prometiendo cambios en una serie de temáticas sociales que comienza a vislumbrarse no serán en el sentido de beneficiar a las clases populares, sino lavarle la cara al régimen y consolidarlo contando con una opinión pública favorable. Además, durante el mes de mayo estuvieron debatiéndose los presupuestos generales del Estado, que salieron adelante un día antes de conocerse la sentencia de la trama Gurtel, unos presupuestos antisociales marcados por un incremento militarista, con un 7% más para el Ministerio de Defensa, y un 1% destinado a la compra de armamento pesado.

A nivel de la represión a los movimientos sociales hemos vivido numerosos episodios destacables, comenzando por el incremento de la represión a los Comités de Defensa de la República en Catalunya, realizando detenciones conjuntas de algunas de sus integrantes, e incluso tratando de denunciarles por actos terroristas en base a las acciones de desobediencia en el territorio catalán contra el control del gobierno tras la aplicación del artículo constitucional 155. El rapero balear Valtonyc decidió a finales de mayo exiliarse del país a un lugar todavía indeterminado de Europa, y así evitar legalmente entrar en prisión tras acabarse el plazo para presentarse en instituciones penitenciarias debiendo cumplir la sentencia por injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo, condenado por el contenido de sus letras por la Audiencia Nacional. Ha recibido numerosos apoyos, y entre otros destacables, la elaboración de un video bajo el título ‘Los Borbones son unos ladrones’, realizado por los principales grupos del mundo del rap del panorama español.

En esa misma institución judicial han sido juzgados los ocho jóvenes del pueblo de Altsasu, a quienes solicitan penas desorbitadas por una pelea con dos guardias civiles en un bar durante las fiestas municipales en el año 2016. Descartado el delito de terrorismo en la pelea, sin embargo, han sido condenados entre 13 y 2 años de prisión por agresiones con agravante de odio ideológico y superioridad numérica. Tres de ellos siguen en prisión preventiva, y otros cuatro fueron detenidos tras la sentencia primera de la Audiencia Nacional, que está actualmente recurrida tanto por la defensa, como por la fiscalía que solicita que se tenga en cuenta el agravante de terrorismo inicialmente descartado.

Por otro lado, hemos conocido la bochornosa sentencia a los violadores de La Manada por los hechos en las fiestas de sanfermines hace dos años. Fueron condenados exclusivamente al delito de abuso sexual, descartando el delito de violación, y con el voto particular de uno de los jueces que solicitaba la absolución total. Esta sentencia abre las puertas a que hechos similares se repitan sin consecuencias penales para los culpables, desprotege absolutamente a las víctimas de violaciones, que se exponen a un juicio institucional y social, debiendo además de demostrar ellas una violación cuestionándolas sistemáticamente desde su actitud ante una agresión sexual violenta hasta la legitimidad de recuperar una vida normal. La situación se ha agravado recientemente con la libertad provisional para los cinco miembros de esta Manada de violadores, aún teniendo otra causa pendiente por el mismo hecho. Por el contrario, esta sentencia ha originado una contundente respuesta del movimiento feminista a nivel estatal, con movilizaciones multitudinarias, y sentando el debate cada vez más fuerte sobre la autodefensa activa propuesta por el feminismo. A pesar de ello, los episodios de violencia machista se replican en el resto del territorio como por ejemplo las violaciones de los capataces a las recogedoras de fresas en los campos de Huelva o una imitación barata de «La Manada» detenidos en Canarias.

También a finales de este último trimestre conocimos la sentencia del jucio a los jóvenes del pueblo reocupado de Fraguas (Guadalajara) condenados a menos de dos años de prisión, al desalojo del proyecto rural y autónomo que han puesto en marcha con el apoyo de habitantes de la zona, y al pago de indemnizaciones a la Junta de Castilla-La Mancha por la reconstrucción de varias casas y la instalación de paneles solares para su autogestión.

Por último, a nivel estatal no queremos dejar pasar una valoración sobre el 1 de mayo, que se vivió con intensidad en todos los territorios peninsulares, con notables manifestaciones del sindicalismo de clase y en torno a las luchas laborales donde cada vez tienen más protagonismo las trabajadoras y trabajadores implicados en una organización horizontal de resolución directa de sus conflictos, y la pérdida de peso de los sindicatos institucionalizados clásicos en el mundo sindical a pesar de que siguen siendo mayoritarios por ahora. El sindicalismo de clase se está consolidando y esperamos que siga creciendo en estos tiempos.

Sin embargo, y ya comenzando a analizar el contexto internacional, en algunas regiones del mundo el 1 de mayo se celebró con notable actividad, como por ejemplo en Latinoamerica y sureste asiático. Destacamos con especial relevancia el aumento de la afiliación sindical entre la juventud en los Estados Unidos, la confrontación continuada al gobierno liderado por Donald Trump potencia a sectores jóvenes y racializados de la sociedad estadounidense hacia una dinámica cotidiana de lucha, sobre todo con las últimas novedades de la ignominiosa práctica en la frontera de enjaular a niños y niñas separadas de sus familias al cruzar al territorio de los EE.UU.

En Europa, y más concretamente en Italia tuvo lugar entre los días 12 y 13 de mayo un encuentro en la ciudad de Parma que ha dado como resultado la fundación de la Confederación Internacional del Trabajo (CIT) continuadora del legado de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), lanzada por seis sindicatos entre los que destacan USI ―Italia―, FAU ―Alemania― y CNT ―España―, y que englobará el sindicalismo revolucionario.

Debemos recordar In memoriam este trimestre la pérdida de una persona desconocida que nos gustaría mencionar, y es que Francisco Griéguez falleció el pasado 20 de junio, siendo el último superviviente español que pasó por el campo de concentración nazi en Mathausen durante la Segunda Guerra Mundial tras unirse a la Resistencia francesa, un murciano de 99 años de edad.

Desgraciadamente si de muertos debemos hablar, no podemos olvidarnos que este trimestre ha sido especialmente sangriento en Palestina en la celebración de la Nakba, el 15 de mayo, la marcha del retorno palestino. Esta fecha coincidió con la apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén, una gran provocación que motivó manifestaciones multitudinarias en Gaza y Cisjordania, y a la que las fuerzas ocupantes israelíes respondieron con centenares de disparos de fuego real y artefactos incendiarios lanzados por drones, provocando decenas de muertos y centenares de heridos entre la población civil palestina. Dos días antes Israel había ganado el festival de Eurovisión, una victoria en el marco de una estrategia cultural y política de lavado de imagen internacional que auguraba la gran masacre que se produjo.

Siguiendo con protestas internacionales, esta vez en América Latina, hemos visto cómo la movilización popular en Nicaragua iniciada por el rechazo a la reforma del sistema de seguridad social, ha hecho caer al gobierno de Daniel Ortega. Una respuesta popular atenazada entre el discurso derechista acusador de gobierno socialista inestable, y un discurso oficial que toma la movilización como una conspiración de la CIA estadounidense, cuando tal vez habría que buscar las raíces del descontento en un proceso acumulado de contradicciones entre el gobierno y el pueblo de venta de tierras y recursos nicaragüenses a empresas externas que han forzado desplazamientos y pobreza. En Argentina recientemente se despenalizó el aborto en el Parlamento, gracias al empuje del movimiento feminista y a la organización popular que se echó durante más de veinticuatro horas a las calles de las principales ciudades, y especialmente en Buenos Aires, como colofón a una intensa campaña de concienciación argumentando que la despenalización del aborto contribuye a evitar la muerte de decenas de miles de mujeres de las clases bajas, que no tienen medios económicos para una interrupción voluntaria del embarazo en condiciones saludables e higiénicas.

En este trimestre debemos también mencionar una nueva incursión de Turquía agrediendo fuera de su territorio, a comienzos del mes de junio el ejército turco se desplazó sobre las montañas de Qandil al norte de Iraq, justificando su actuación en una ofensiva contra milicianos del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán, por sus siglas en kurdo). Esto sucedía tan solo a menos de un mes de la celebración de las elecciones turcas del 24 de junio, en las que el autoritario Tayyip Erdogan ha vuelto a ganar mayoritariamente un proceso con nulas garantías democráticas y una oposición encarcelada por la política represiva del gobierno turco.

Por último, no podemos olvidarnos de la ofensiva del gobierno francés sobre la ZAD (Zone Á Defendre) un espacio autónomo ocupado durante años por centenares de activistas en el noroeste de Francia, muy cerca de la ciudad de Nantes. Dicha violenta ofensiva en la que ha habido heridos muy graves, como un activista que perdió una mano por una granada lanzada por la policía francesa, ha sido respondida por numerosas organizaciones ecologistas y anticapitalistas recuperando una parte importante del terreno perdido los primeros días. Todo ello en un clima generalizado de protestas, que con el impulso del cincuenta aniversario del Mayo francés, ha visto un repunte de organización social y política, tanto de sectores laborales como estudiantiles.

 

Unos apuntes finales

En estos tres meses hemos presenciado conflictos sociales en una coyuntura donde el proyecto neoliberal y de una Europa unida está siendo confrontada desde la derecha populista y euroescéptica, que no solo lo encontramos con el Brexit, sino también adelantado por la derecha en los países del este como Ucrania y Hungría por ejemplo. Una nueva ola conservadora está recorriendo el mundo y las opciones conservadoras están subiendo cada vez más en las encuestas. El negocio de las guerras provocadas por Occidente y el desplazamiento forzado de millones de refugiados auguran un incremento de políticas xenófobas y el asentamiento de un racismo institucional en los países europeos con línea de costa de entrada a Europa, que cada vez suman miles de cadáveres a la gran tumba marítima del Mediterráneo, del cual el caso paradigmático es el rechazo de Italia a que desembarque el Aquarius en sus puertos, al cual España había aceptado pero muchos de esos refugiados y refugiadas acabarán en CIEs. Del otro lado del Atlántico, encontramos a Donald Trump quien está comenzando a llevar a la práctica una política proteccionista al poner de nuevo aranceles a la importación.

En Nicaragua se está dando un conflicto que podría terminar en otra «revolución de colores», pues a pesar de haber presencia de sectores populares, la derecha golpista es la que articula dichas protestas. En España, el nuevo gobierno con cara progresista podría abrir nuevas oportunidades para los movimientos sociales de presionar para que reviertan las reformas antisociales del PP, que paguen por los casos de corrupción. Pese a las reminiscencias de las épocas de Zapatero y Felipe Gonzalez, nos encontramos ante un gobierno débil que nos debería permitir rearticular la movilización popular.

Pero no todo son malos augurios. También celebramos la gran victoria del movimiento feminista argentino al conseguir la legalización del aborto. Esto servirá de ejemplo e inspiración para el resto de feministas de América Latina, o el ascenso de la candidata demócrata Alexandria Ocasio-Cortez a congresista por el distrito 14 de Nueva York con un discurso orientado a las clases populares.

Durante este verano, una gran parte de la población tendrá la mirada puesta en el mundial de fútbol y las vacaciones. Es tiempo de cuidarnos, evitar quemarnos y continuar adelante. Sin verano tampoco habrá revolución.

Israel dice: Larga vida a Eurovisión. Palestina clama: Paren la masacre

El festival de Eurovisión se ha postulado desde sus comienzos como un espectáculo con potencial propagandístico de primer nivel mundial.  Seguido por millones de espectadores y espectadoras a lo largo de Europa, y del mundo entero, es más efectiva la propaganda ideológica de dicho evento televisado que cualquier telediario de noticias.

Este pasado fin de semana millones de personas pudieron ver y aceptar festivamente en el marco de dicha celebración musical la victoria de Netta Barzilai, la representante de Israel, que con su canción ‘Toy’, cuya letra anima a luchar contra el bullying, supone un lavado de cara para el Estado terrorista hebreo, lanzando una imagen al mundo de país abierto y moderno.

A nivel mundial la lucha propagandística contra Israel y la indignante defensa de este se ha convertido en una de las contiendas más relevantes en la última década. La campaña internacional de boicot contra el colonialismo y la ocupación israelí en los últimos años ha tenido un gran impacto internacional. Tanto es así que la maquinaria propagandística israelí lleva ya tiempo trabajando en limpiar su imagen queriendo desviar la mirada de sus atrocidades hacia Palestina, y proyectando una imagen de país tolerante, apoyando por ejemplo activamente al movimiento LGTBI.

El festival de Eurovisión no es la primera vez que sirve a los intereses propagandísticos de determinados países cuestionados internacionalmente por sus prácticas autoritarias y criminales. No olvidemos en el año 1968 la victoria de Massiel que sirvió para lavar la cara del régimen franquista español, o hace tan solo dos años cuando ganó la artista ucraniana Jamala, en plena guerra de Ucrania contra el Donbass. Desde que surgiera este festival en 1956 como iniciativa de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) en total connivencia con la OTAN, para establecer un festival que sirviera de propaganda cultural en los países europeos en la postguerra mundial, cada año este festival impone una hegemonía cultural uniformizadora. En muchas ocasiones, también, como es el caso de esta edición supone una cortina de humo para hacer olvidar masacres como la perpetrada por Israel el mes pasado en la Marcha del Retorno de Gaza.

La propaganda sionista, además, se ve reforzada por la fecha elegida nada casualmente para encumbrar la victoria israelí por cuarta ocasión en el festival eurovisivo. En la víspera del conocido como Día de Jerusalén, que Israel impuso como festividad conmemorando el fin de la guerra de los Seis Días en 1967, dos días antes de Estados Unidos escenifique el traslado de su Embajada a la ciudad de Jerusalén, su representante ganaba el festival por cuarta vez, y también a dos días de la celebración de la Nakba palestina, o el inicio del éxodo de sus tierras el 15 de mayo de 1968.

No es la primera vez que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, logra imponer en el festival de Eurovisión, en acuerdo con el resto de países europeos que apoyan la barbarie sionista, la victoria de Israel como lavado de cara de su política. Ya sucedió en el año 1998 con la victoria de la cantante Dana Internacional, que se convertiría en icono del movimiento LGTBI mundial.

La propaganda israelí no es tan solo coyuntural, sino que se proyecta en el largo plazo, porque habitualmente el país ganador del festival lo celebra en su territorio al siguiente año. Esto significa que seguramente Israel decida celebrarlo en la ciudad de Jerusalén, en disputa con Palestina tras conquistar el sector oriental de la ciudad en el año 1967, y epicentro en muchas ocasiones de las políticas criminales sionistas contra el pueblo palestino.

La cantante Netta fue elegida inteligentemente por el Estado israelí como icono de una generación que se dice desconocedora del conflicto, tratando de invisibilizar el terrorismo israelí, y situando su figura y la temática de su canción en las problemáticas propias de los países occidentales, logrando así una falsa imagen de empatía con una mujer que habla sobre el bullying, desterrando por completo el sufrimiento que ejerce Israel a todos los niveles sobre Palestina.

Poco importe o no que la cantante estuviera en el Ejército de la Marina israelí en el año 2014 (el reclutamiento es forzoso en el Estado israelí en sus fuerzas militares a partir de los 18 años), en un país donde el mero hecho de pisar una tierra ocupada y regada de sangre ya constituye una legitimización al sionismo. En este caso lo más grave es que cualquier habitante israelí acceda gustosamente a participar de dar una imagen de país que combate el bullying, mientras se extermina a la población palestina, es en ese punto donde nunca podremos empatizar con Israel mientras siga utilizando la guerra y la propaganda haciéndonos creer que en esas tierras no ocurre ningún genocidio.

Comunicado de apoyo al pueblo palestino ante la masacre israelí en la Franja de Gaza

Ayer viernes el Ejército israelí abrió fuego contra miles de manifestantes palestinos en la frontera de Gaza en el inicio de la movilización palestina denominada como “Marcha del Retorno”.

Numerosas organizaciones políticas palestinas convocaron el inicio de una movilización multitudinaria el 30 de marzo para protestar contra la ocupación ilegítima de los territorios palestinos ocupados por el Estado israelí y reivindicar el regreso de los refugiados y refugiadas palestinas. Estas protestas estaba previsto que durasen 45 días, finalizando el 15 de mayo, que coincide con la conmemoración palestina del día de la Nakba la catástrofe, fecha que marca el desplazamiento forzado de cientos de miles de palestinos al estallar el conflicto con la creación del Estado de Israel en 1948 y la ocupación ilegítima de sus tierras apoyada por las principales potencias mundiales del momento.

Esta manifestación de protesta animaba a miles de palestinos y palestinas a marchar a cinco puntos de las zonas fronterizas con Israel y permanecer acampados hasta la fecha de la gran marcha. Dicha movilización pretende demostrar nivel internacional que la lucha palestina y su legítima reivindicación de recuperar las tierras de las que fueron desplazados y condenados a más de medio siglo de exterminio aplastante, continuará activa mientras no cese la ocupación.

Los gobiernos europeos y estadounidense ven en esta movilización una provocación hacia Israel, permitiendo con sus declaraciones cualquier acto de cruel violencia por parte de Israel, respuesta que desgraciadamente no ha tardado en llegar. Las fuerzas israelíes abrieron fuego de manera indiscriminada en la Franja de Gaza contra la multitud congregada al otro lado de la valla fronteriza. Los gases lacrimógenos lanzados desde drones hicieron cundir el pánico, y la munición real utilizada por los militares israelíes dejó un auténtico reguero de sangre una vez más. Al menos quince personas fueron asesinadas, y casi dos mil resultaron heridas, poniéndose en marcha inmediatamente la solidaridad palestina y acudiendo cientos de personas a donar sangre a los hospitales principales.

Una vez más se demuestra la impunidad internacional de Israel, que despliega las herramientas represivas y de terror contra la población palestina levantada contra la injusticia y la guerra total a la que han sido sometidas desde decenas de años. A pesar de que los principales gobiernos capitalistas permiten la violencia del Estado israelí, y acusan de terroristas a quienes se rebelan contra Israel, internacionalmente los movimientos populares han defendido históricamente al pueblo palestino.

Desde el equipo de Regeneración ayudamos a difundir este suceso, y una vez más nos posicionamos junto a Palestina en su lucha contra el terrorismo israelí.

2017, un año para no olvidar

Como tercer año consecutivo, llevo repasando el fin de año tratando de recordar lo más sonado este 2017, y seguir adelante con lo construido y lo que quede por hacer. Dejamos otro año repleto de muchísimas historias, de alegrías y penas, de aventuras y cambios, de tropiezos y aciertos, de victorias y derrotas… que sin duda nos marcarán en nuestras vidas.

Este 2017 sin duda marcará a la generación de los ’90 como el comienzo de la vida adulta, lo que significaría para muchas, madurar y, para todos los hijos e hijas de clase trabajadora, darse cabezazos contra la dura realidad marcada sobre todo por la falta de oportunidades, tanto en el mundo laboral como en la entrada a la Universidad, sin olvidar la dificultad para emanciparse por las altas tasas de paro juvenil, el precio de la vivienda y el trabajo temporal y mal remunerado. Y a pesar de que la crisis nos haya pillado en nuestra mejor etapa de la vida, salimos adelante sobreviviendo entre la precariedad y la emigración, luchando por una vida que merezca la pena ser vivida.

Recordamos la llegada del 2017 con un tarifazo de la luz así por la cara otro año consecutivo más, el conflicto de la estiba, la condena a Cassandra por los chistes de Carrero Blanco, las Marchas de la Dignidad, la cumbre del G20, el problema del turismo masivo en ciudades como Barcelona, Madrid, Palma de Mallorca, Venecia…, los conflictos en Venezuela, la desaparición de Santiago Maldonado y posterior aparición de su cuerpo, la cuestión catalana y la movilización social durante y tras el 1O, la lucha incansable del pueblo de Murcia contra el muro del AVE, los incendios en Galicia y el norte de Portugal, la victoria sobre Raqqa, la masiva manifestación nazi en la capital polaca el día de su independencia, las manifestaciones contra la violencia machista, la aplicación del artículo 155 en Catalunya, el tráfico de esclavos en una Libia destrozada por el imperialismo, el golpe de Estado en Honduras y la posterior resistencia popular…, el final de la neutralidad de Internet en EEUU y la chispa que volvió a incendiar Oriente Próximo cuando Trump firmó el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí. Dejo aquí muchos acontecimientos más en el tintero ya que no entrarían en este resumen.

Afrontaremos el siguiente año con un cambio climático cuyos efectos cada vez serán más graves sobre la Tierra pero que ningún país parece querer realizar acciones para revertirlo. La crisis económica aún estará lejos de solucionarse y más para España, cuya hucha de las pensiones fue saqueada por el PP y será deficitaria, mientras el BCE dejará de comprar deuda española. Dentro de Europa, hemos de considerar el auge del fascismo en los países del Este y en todo el mundo, ya está en marcha la ofensiva neoliberal. Un fantasma recorre el mundo y no es precisamente el de la URSS, sino una nueva ola conservadora reflejada en Trump, en Macri y en Macron y Le Pen.

Ante esta ola conservadora, las izquierdas —y en particular el movimiento libertario— debemos avanzar y tomar posición en la situación política actual. En América Latina, la apuesta del CNI en México es un ejemplo de la necesidad de pasar a la ofensiva con un movimiento popular indígena detrás para cambiar el modelo de país. Los movimientos sociales en Argentina también deberían plantearse una ofensiva que no solo frene los recortes de Macri, sino que también puedan configurar un nuevo modelo de país. En Chile, ponemos las esperanzas en el Frente Amplio y en la ruptura democrática en aras de hacer avanzar el movimiento popular. Tampoco olvidemos la resistencia campesina en Colombia y las luchas sociales en Brasil ante la represión contra los anarquistas. Yendo para Oriente Próximo, nos duele otra vez Palestina que sufre otra dura agresión por parte de EEUU e Israel contra Jerusalén, capital de Palestina. En Rojava destacamos la victoria sobre Raqqa y en algunas zonas de Bashur (Kurdistán iraquí) el PKK ha proclamado la autonomía democrática y hay en curso un levantamiento contra Barzani.

Volviendo hacia Europa, tenemos las miradas puestas en Catalunya, donde el Procés tras el 1-O ha dado protagonismo a la autoorganización popular a través de los CDR. Cuando la movilización social estaba prácticamente por los suelos, la llegada de septiembre y el curso de los acontecimientos pareció reactivar en Catalunya un nuevo ciclo de movilizaciones, sin olvidar tampoco la movilización del pueblo gallego durante los incendios ni al pueblo murciano que salió a las calles contra el muro del AVE. La cuestión catalana también ha abierto entre nuestras filas una serie de debates acerca de la soberanía, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, la cuestión nacional y la territorial. Estos debates sin duda han sido de los más sonados entre el anarquismo ibérico y catalán, y la izquierda en general. Para bien o para mal, era necesario una buena sacudida en nuestras filas para desechar viejas glorias y prejuicios acerca de la cuestión nacional, ya que entenderla es clave para conocer los movimientos populares del s. XXI: el Rif, las luchas indígenas y el movimiento de liberación kurdo principalmente.

Dejamos otro año atrás con un buen sabor de boca, al menos para mí, observando cómo comenzamos ya a caminar sobre suelo firme con proyectos y organizaciones como la FAGC, Apoyo Mutuo, la FEL, Embat y nuestras compañeras gallegas que estrenaron este 2017 Bátega. La construcción del poder popular requiere paciencia e inserción en las luchas sociales, como la vivienda, el movimiento estudiantil y la Educación, las remunicipalizaciones, el sindicalismo de clase, el medio ambiente y los barrios.

Para el año que viene, en Catalunya hemos de darle una salida por lo social al Procés y evitar volver al casillero de salida del ritmo institucional. La Asamblea Social Constituyente será decisiva para darle una nueva dirección y legitimidad a los movimientos sociales catalanes de cara a impulsar la construcción de una República y un proceso constituyente desde abajo a la izquierda, poniendo sobre la mesa la mejora de las condiciones materiales de la ciudadanía y la clase trabajadora en materias de: vivienda, barrios y pueblos, servicios públicos (Educación, Sanidad, pensiones, Seguridad social, suministros…), marco laboral y política económica, energías y medio ambiente, y soberanía territorial. Y para el resto de España, la ASC y los CDRs deberían ser ejemplos y motivos para que en el resto del territorio se active también la lucha social, en clave de configurar una política de alianzas entre anarquistas, los movimientos sociales y la izquierda radical de cara a construir una ofensiva contra el Régimen del ’78. Recordemos que el art. 155 no es solo para reprimir a Catalunya. También supondrá otra oleada de recortes en derechos y libertades en el resto del Estado español (ya ha sucedido con la intervención de las cuentas del Ayto. de Madrid y del de Cádiz). Debemos ir superando poco a poco los movimientos reactivos (contra la represión, contra …) para comenzar a plantearnos la ofensiva. Solo un pueblo fuerte será capaz de parar el fascismo y revertir los ataques neoliberales.

Como despedida hasta el año que viene, nos espera un 2018 movido, con un camino duro y lleno de retos que afrontar. Durante estas semanas de reencuentros familiares, no olvidemos cuidarnos nosotros y nosotras mismas junto con nuestros seres queridos y recibamos el nuevo año con alegría, ánimos, esperanzas y muchas fuerzas. Por ello, brindemos una vez más por las victorias que hayamos cosechado el movimiento popular alrededor del mundo este 2017. Iniciaremos el siguiente año con un ciclo político en el cual se nos hace cada vez más importante participar de los procesos de lucha social en las calles. Para el 2018, será clave activar un nuevo ciclo de movilizaciones con vocación de poder popular e ir construyendo una institucionalidad desde la base (asambleas de barrio, asociaciones de vecinos, sindicatos, grupos ecologistas, organizaciones feministas…) como foco de contrapoder y de clase. Tenemos que pasar a la ofensiva si queremos ganar, así que afrontemos el nuevo año con los mejores deseos y anhelos por ese nuevo mundo que llevamos en nuestros corazones, y que tratamos de materializar en estos instantes.

¡Feliz solsticio de invierno para el Norte, equinoccio para el trópico y solsticio de verano para el Sur! La historia solo acaba de empezar. ¡Construyamos colectivamente el futuro en el que deseamos vivir!

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