Balance trimestral de coyuntura. Abril a junio de 2018

Prólogo

Continuamos este proyecto iniciado el año presente que ha venido a sustituir nuestra anterior publicación mensual de los “Enlaces del mes”. Ahora realizaremos balances trimestrales para resumir los acontecimientos sociales y políticos más relevantes en los últimos tres meses, incluyendo, además, un análisis y un posicionamiento político, e incluso las posibles direcciones en un futuro próximo. Pretendemos que estos balances sirvan tanto a los movimientos sociales como a organizaciones revolucionarias para tener un diagnóstico de espíritu crítico, generar posibles debates y trazar hojas de ruta de cara a avanzar cuantitativa y cualitativamente en la lucha social y de clases.

Acontecimientos

Son muchísimas historias que contar en este período de tiempo, y recopilarlas todas daría casi para un libro. Por ello, destacamos en este trimestre las noticias, y procesos más sonados tanto a nivel estatal como internacionalmente. Comenzando por lo más cercano, el panorama político institucional ha sufrido un pequeño terremoto desde finales de mayo, cuando se supo la sentencia del caso Gurtel, la mayor trama de corrupción de la historia reciente de España. Después de más de una década de investigaciones iniciadas por la Fiscalía Anticorrupción y un juicio en la Audiencia Nacional contra la corrupción política vinculada al Partido Popular, los principales cabecillas de la trama (una treintena de personas, entre ellas Francisco Correa o Luis Bárcenas) han sido condenados a penas de prisión elevadas y el mismo partido fue condenado en conjunto como partícipe por su implicación.

En este contexto se produjo una semana más tarde la primera moción de censura efectiva bajo el régimen monárquico actual, teniendo como resultado que el candidato del PSOE, Pedro Sánchez se convirtiera a primeros del mes de junio en el nuevo Presidente de Gobierno con el apoyo de la mayoría de grupos parlamentearios que votaron contra el antiguo presidente M. Rajoy. Este nuevo gobierno se ha procurado una limpieza de imagen absoluta, trabajando a destajo sus asesores de marketing comenzando ya desde la elección de ministras y ministros. Sin embargo, detrás de estas elecciones ministeriales se esconden viejos conocidos de la represión política, o algunos representantes de la meritocracia y los intereses económicos privados, ha comenzado prometiendo cambios en una serie de temáticas sociales que comienza a vislumbrarse no serán en el sentido de beneficiar a las clases populares, sino lavarle la cara al régimen y consolidarlo contando con una opinión pública favorable. Además, durante el mes de mayo estuvieron debatiéndose los presupuestos generales del Estado, que salieron adelante un día antes de conocerse la sentencia de la trama Gurtel, unos presupuestos antisociales marcados por un incremento militarista, con un 7% más para el Ministerio de Defensa, y un 1% destinado a la compra de armamento pesado.

A nivel de la represión a los movimientos sociales hemos vivido numerosos episodios destacables, comenzando por el incremento de la represión a los Comités de Defensa de la República en Catalunya, realizando detenciones conjuntas de algunas de sus integrantes, e incluso tratando de denunciarles por actos terroristas en base a las acciones de desobediencia en el territorio catalán contra el control del gobierno tras la aplicación del artículo constitucional 155. El rapero balear Valtonyc decidió a finales de mayo exiliarse del país a un lugar todavía indeterminado de Europa, y así evitar legalmente entrar en prisión tras acabarse el plazo para presentarse en instituciones penitenciarias debiendo cumplir la sentencia por injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo, condenado por el contenido de sus letras por la Audiencia Nacional. Ha recibido numerosos apoyos, y entre otros destacables, la elaboración de un video bajo el título ‘Los Borbones son unos ladrones’, realizado por los principales grupos del mundo del rap del panorama español.

En esa misma institución judicial han sido juzgados los ocho jóvenes del pueblo de Altsasu, a quienes solicitan penas desorbitadas por una pelea con dos guardias civiles en un bar durante las fiestas municipales en el año 2016. Descartado el delito de terrorismo en la pelea, sin embargo, han sido condenados entre 13 y 2 años de prisión por agresiones con agravante de odio ideológico y superioridad numérica. Tres de ellos siguen en prisión preventiva, y otros cuatro fueron detenidos tras la sentencia primera de la Audiencia Nacional, que está actualmente recurrida tanto por la defensa, como por la fiscalía que solicita que se tenga en cuenta el agravante de terrorismo inicialmente descartado.

Por otro lado, hemos conocido la bochornosa sentencia a los violadores de La Manada por los hechos en las fiestas de sanfermines hace dos años. Fueron condenados exclusivamente al delito de abuso sexual, descartando el delito de violación, y con el voto particular de uno de los jueces que solicitaba la absolución total. Esta sentencia abre las puertas a que hechos similares se repitan sin consecuencias penales para los culpables, desprotege absolutamente a las víctimas de violaciones, que se exponen a un juicio institucional y social, debiendo además de demostrar ellas una violación cuestionándolas sistemáticamente desde su actitud ante una agresión sexual violenta hasta la legitimidad de recuperar una vida normal. La situación se ha agravado recientemente con la libertad provisional para los cinco miembros de esta Manada de violadores, aún teniendo otra causa pendiente por el mismo hecho. Por el contrario, esta sentencia ha originado una contundente respuesta del movimiento feminista a nivel estatal, con movilizaciones multitudinarias, y sentando el debate cada vez más fuerte sobre la autodefensa activa propuesta por el feminismo. A pesar de ello, los episodios de violencia machista se replican en el resto del territorio como por ejemplo las violaciones de los capataces a las recogedoras de fresas en los campos de Huelva o una imitación barata de «La Manada» detenidos en Canarias.

También a finales de este último trimestre conocimos la sentencia del jucio a los jóvenes del pueblo reocupado de Fraguas (Guadalajara) condenados a menos de dos años de prisión, al desalojo del proyecto rural y autónomo que han puesto en marcha con el apoyo de habitantes de la zona, y al pago de indemnizaciones a la Junta de Castilla-La Mancha por la reconstrucción de varias casas y la instalación de paneles solares para su autogestión.

Por último, a nivel estatal no queremos dejar pasar una valoración sobre el 1 de mayo, que se vivió con intensidad en todos los territorios peninsulares, con notables manifestaciones del sindicalismo de clase y en torno a las luchas laborales donde cada vez tienen más protagonismo las trabajadoras y trabajadores implicados en una organización horizontal de resolución directa de sus conflictos, y la pérdida de peso de los sindicatos institucionalizados clásicos en el mundo sindical a pesar de que siguen siendo mayoritarios por ahora. El sindicalismo de clase se está consolidando y esperamos que siga creciendo en estos tiempos.

Sin embargo, y ya comenzando a analizar el contexto internacional, en algunas regiones del mundo el 1 de mayo se celebró con notable actividad, como por ejemplo en Latinoamerica y sureste asiático. Destacamos con especial relevancia el aumento de la afiliación sindical entre la juventud en los Estados Unidos, la confrontación continuada al gobierno liderado por Donald Trump potencia a sectores jóvenes y racializados de la sociedad estadounidense hacia una dinámica cotidiana de lucha, sobre todo con las últimas novedades de la ignominiosa práctica en la frontera de enjaular a niños y niñas separadas de sus familias al cruzar al territorio de los EE.UU.

En Europa, y más concretamente en Italia tuvo lugar entre los días 12 y 13 de mayo un encuentro en la ciudad de Parma que ha dado como resultado la fundación de la Confederación Internacional del Trabajo (CIT) continuadora del legado de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), lanzada por seis sindicatos entre los que destacan USI ―Italia―, FAU ―Alemania― y CNT ―España―, y que englobará el sindicalismo revolucionario.

Debemos recordar In memoriam este trimestre la pérdida de una persona desconocida que nos gustaría mencionar, y es que Francisco Griéguez falleció el pasado 20 de junio, siendo el último superviviente español que pasó por el campo de concentración nazi en Mathausen durante la Segunda Guerra Mundial tras unirse a la Resistencia francesa, un murciano de 99 años de edad.

Desgraciadamente si de muertos debemos hablar, no podemos olvidarnos que este trimestre ha sido especialmente sangriento en Palestina en la celebración de la Nakba, el 15 de mayo, la marcha del retorno palestino. Esta fecha coincidió con la apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén, una gran provocación que motivó manifestaciones multitudinarias en Gaza y Cisjordania, y a la que las fuerzas ocupantes israelíes respondieron con centenares de disparos de fuego real y artefactos incendiarios lanzados por drones, provocando decenas de muertos y centenares de heridos entre la población civil palestina. Dos días antes Israel había ganado el festival de Eurovisión, una victoria en el marco de una estrategia cultural y política de lavado de imagen internacional que auguraba la gran masacre que se produjo.

Siguiendo con protestas internacionales, esta vez en América Latina, hemos visto cómo la movilización popular en Nicaragua iniciada por el rechazo a la reforma del sistema de seguridad social, ha hecho caer al gobierno de Daniel Ortega. Una respuesta popular atenazada entre el discurso derechista acusador de gobierno socialista inestable, y un discurso oficial que toma la movilización como una conspiración de la CIA estadounidense, cuando tal vez habría que buscar las raíces del descontento en un proceso acumulado de contradicciones entre el gobierno y el pueblo de venta de tierras y recursos nicaragüenses a empresas externas que han forzado desplazamientos y pobreza. En Argentina recientemente se despenalizó el aborto en el Parlamento, gracias al empuje del movimiento feminista y a la organización popular que se echó durante más de veinticuatro horas a las calles de las principales ciudades, y especialmente en Buenos Aires, como colofón a una intensa campaña de concienciación argumentando que la despenalización del aborto contribuye a evitar la muerte de decenas de miles de mujeres de las clases bajas, que no tienen medios económicos para una interrupción voluntaria del embarazo en condiciones saludables e higiénicas.

En este trimestre debemos también mencionar una nueva incursión de Turquía agrediendo fuera de su territorio, a comienzos del mes de junio el ejército turco se desplazó sobre las montañas de Qandil al norte de Iraq, justificando su actuación en una ofensiva contra milicianos del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán, por sus siglas en kurdo). Esto sucedía tan solo a menos de un mes de la celebración de las elecciones turcas del 24 de junio, en las que el autoritario Tayyip Erdogan ha vuelto a ganar mayoritariamente un proceso con nulas garantías democráticas y una oposición encarcelada por la política represiva del gobierno turco.

Por último, no podemos olvidarnos de la ofensiva del gobierno francés sobre la ZAD (Zone Á Defendre) un espacio autónomo ocupado durante años por centenares de activistas en el noroeste de Francia, muy cerca de la ciudad de Nantes. Dicha violenta ofensiva en la que ha habido heridos muy graves, como un activista que perdió una mano por una granada lanzada por la policía francesa, ha sido respondida por numerosas organizaciones ecologistas y anticapitalistas recuperando una parte importante del terreno perdido los primeros días. Todo ello en un clima generalizado de protestas, que con el impulso del cincuenta aniversario del Mayo francés, ha visto un repunte de organización social y política, tanto de sectores laborales como estudiantiles.

 

Unos apuntes finales

En estos tres meses hemos presenciado conflictos sociales en una coyuntura donde el proyecto neoliberal y de una Europa unida está siendo confrontada desde la derecha populista y euroescéptica, que no solo lo encontramos con el Brexit, sino también adelantado por la derecha en los países del este como Ucrania y Hungría por ejemplo. Una nueva ola conservadora está recorriendo el mundo y las opciones conservadoras están subiendo cada vez más en las encuestas. El negocio de las guerras provocadas por Occidente y el desplazamiento forzado de millones de refugiados auguran un incremento de políticas xenófobas y el asentamiento de un racismo institucional en los países europeos con línea de costa de entrada a Europa, que cada vez suman miles de cadáveres a la gran tumba marítima del Mediterráneo, del cual el caso paradigmático es el rechazo de Italia a que desembarque el Aquarius en sus puertos, al cual España había aceptado pero muchos de esos refugiados y refugiadas acabarán en CIEs. Del otro lado del Atlántico, encontramos a Donald Trump quien está comenzando a llevar a la práctica una política proteccionista al poner de nuevo aranceles a la importación.

En Nicaragua se está dando un conflicto que podría terminar en otra «revolución de colores», pues a pesar de haber presencia de sectores populares, la derecha golpista es la que articula dichas protestas. En España, el nuevo gobierno con cara progresista podría abrir nuevas oportunidades para los movimientos sociales de presionar para que reviertan las reformas antisociales del PP, que paguen por los casos de corrupción. Pese a las reminiscencias de las épocas de Zapatero y Felipe Gonzalez, nos encontramos ante un gobierno débil que nos debería permitir rearticular la movilización popular.

Pero no todo son malos augurios. También celebramos la gran victoria del movimiento feminista argentino al conseguir la legalización del aborto. Esto servirá de ejemplo e inspiración para el resto de feministas de América Latina, o el ascenso de la candidata demócrata Alexandria Ocasio-Cortez a congresista por el distrito 14 de Nueva York con un discurso orientado a las clases populares.

Durante este verano, una gran parte de la población tendrá la mirada puesta en el mundial de fútbol y las vacaciones. Es tiempo de cuidarnos, evitar quemarnos y continuar adelante. Sin verano tampoco habrá revolución.

Enlaces del mes: Febrero 2017

Este mes pudimos leer cómo las críticas de cierta izquierda reafirman a la ultraderecha que se abre paso. Pasó en la elección de Trump como presidente de EEUU y volverá a ocurrir en Francia con Le Pen si algo no lo remedia. La izquierda debe volver a situarse como herramienta de los de abajo, organizando a la clase trabajadora y abandonando un elitismo clasista. Mientras, la ultraderecha se mueve.

En el otro país vecino, Portugal, una coalición de izquierdas gobierna entre el silencio mediático. Ese gobierno ha logrado algunos avances gobernando contra las políticas de austericidio que merece la pena conocer: Recuperación de los sueldos públicos y reducción de la jornada de trabajo, subida del salario mínimo y de las pensiones. Una demostración de que las políticas de austeridad no son ineludibles, sino la opción ideológica impuesta por el poder para robar al pueblo.

Si el ejemplo de Portugal nos demuestra que sí se puede llevar adelante una política progresista, los estibadores nos muestran un camino para quienes la defendemos mediante el poder popular y no mediante las instituciones. No debemos permitir que se siga precarizando el empleo. Necesitamos seguir trabajando para construir una organización sindical fuerte y revolucionaria.

Mientras tanto, en España sigue mandando el IBEX. En esta entrevista Rubén Juste analiza las relaciones del poder político y económico para desvelar cómo este último impone su dictadura de mercado, el régimen posfranquista español.

Las mujeres lideran la lucha popular con un ejemplo de acción directa contra la violencia machista. 25 puntos exigidos mediante una acampada en la plaza de Sol y una huelga de hambre sostenida por ocho mujeres desde el pasado 9 de febrero, que mantendrán hasta que los partidos cumplan sus demandas.

Pero la lucha contra el patriarcado no se limita a denunciar el asesinato y la violencia física, porque el machismo nace en actitudes cotidianas y es necesario combatirlo desde la calle y la plaza hasta la misma alfombra roja y los comportamientos aprendidos. Leticia Dolera, actriz española, nos habla de las contradicciones que vive una feminista en la gala de premios Goya.

Los videojuegos no se libran de un marcado sesgo machista. En el reportaje «Me pido a la chica», las compañeras de Píkara analizan a los personajes femeninos de los videojuegos: «En la mente de la mayoría de los programadores (recordemos, hombres), los “temas serios”, como la guerra (Call of Duty), las mafias (Grand Theft Auto) o las intrigas políticas y de espionaje (Metal Gear Solid), se instalan en terrenos muy masculinizados, mientras que ciertos juegos de corte minoritario parecen venir de fábrica destinados a nosotras. […]

Con todo […] la que personalmente me parece la verdadera cumbre como personaje femenino de todo el universo de los videojuegos no es otra que Ellie, coprotagonista del maravilloso The Last of Us. Una espabilada chiquilla de apenas catorce años que demuestra tener más agallas que nadie en el desarrollo de la trama, empoderada, resuelta y, además, lesbiana (o al menos bisexual), como quedó demostrado en la preciosa escena de su beso con Riley en la precuela Left Behind y que desató las críticas de los mismos descerebrados de siempre.»

También un ejemplo de solidaridad nos llega desde Grecia, donde el activismo anarquista busca soluciones para la crisis humanitaria. El barrio de Exharchia se organiza para acoger a los refugiados.

Pero la solidaridad debe ser más que un modo de resistencia, debe ser una herramienta para transformar la sociedad por completo. Podemos aprender mucho mirando hacia el Kurdistán sobre esa necesidad de revolución y sobre cómo llevarla adelante. Abdullah Öcalan, lider del PKK, contribuye con un pequeño análisis para pensar en la revolución en nuestro siglo.

La revolución es, si cabe, más urgente a nivel ecológico en una sociedad que ha sobrepasado los límites biofísicos del planeta y que sigue dependiendo del crecimiento tecnológico y económico. Frente al futuro de colapso al que nos condena el capitalismo, Ted Trainer nos propone la vía de la simplicidad, un modelo de sociedad democrática y descentralizada para vivir mejor y respetar el medio ambiente.

Finalmente, un espacio para la memoria histórica en el testimonio de la superviviente de la mayor masacre llevada a cabo por el franquismo durante la Guerra Civil Española: La desbandá, en Málaga: Legionarios del Tercio, los novios de la muerte sedientos de sangre, allanaban las casas y lo edificios en busca de la “canalla roja”. Los Regulares yihadistas –Franco les prometió el paraíso– con sus cuchillos afilados se preparaban a degollar a esos ateos y apóstatas que ofendían a Jesucristo (su amado profeta). “¡Qué vienen los moros!”. La gente gritaba y corrían como almas que lleva el diablo. Las palabras de Queipo de Llano (el pionero del terrorismo mediático) retumbaban en su cerebro: “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombres. De paso, también a las mujeres de los rojos, que ahora por fin han conocido hombres de verdad y no castrados milicianos”

El marxismo que no nos contaron (V y último)

Asia

En Irán, la lucha contra el régimen del shah aglutinaba desde 1953 a todos los sectores contrarios al imperialismo israelo-estadounidense, desde los integristas shiitas que acabarían haciéndose con el poder hasta los grupos que se reivindicaban marxistas, generalmente leninistas. Desde 1979 –en que el shah huyó– hasta 1981-82, en que los ayatollahs se hicieron con el Poder, se dio uno de esos escenarios insurreccionales en que casi todo parecía posible y fueron varios los casos de fábricas y parcelas tomadas por sus trabajadoras y administradas por ellas en shura (asamblea). Con un estado del peso de Irán sumido en tales circunstancias y perdido el shah (muy del gusto de las potencias occidentales, que lo veían como un aliado reformista), no era extraño que países como EEUU o Francia prefirieran a Iraq en la guerra que ambos estados mantuvieron (1980-1988), como tampoco lo es que entre los marxistas empezara a  despuntar Mansoor Hekmat (Zhooban Razani era su verdadero nombre). Mientras los distintos grupos leninistas (prosoviéticos, maoístas, trotskistas) polemizaban sobre si la pequeña o incluso la gran burguesía iraníes podían ser aliados provisionales o si el marxismo y el islam podían tomar elementos uno del otro, Hekmat, aún joven, teorizaría un comunismo desde y para las bases, a la contra de casi todos los demás, que en Irán se ha dado en llamar simplemente «marxismo revolucionario». Él y otras activistas sacaron la publicación Hacia el socialismo y organizaron la Unión de Militantes Comunistas. La UMC fue de las pocas organizaciones anticapitalistas que elaboró un programa político (reformista en lo inmediato y revolucionario en el medio-largo plazo), cosa que les dio visibilidad y que se dio en el marco de una producción teórica abundante. Cuando la represión de los ayatollahs se volvió insoportable, sus miembros huyeron al Kurdistán, donde estaban encontrando cada vez más afinidad con la Komala (Organización Revolucionaria del Pueblo Trabajador del Kurdistán), que tenía más militantes y un trabajo político más arraigado y constante, pero necesitaba más esa clarificación en las ideas. La convergencia fue fructífera durante un tiempo y dio lugar a la creación en 1983 del Partido Comunista de Irán, pero la convivencia con los nacionalistas conservadores del PDKI (Partido Democrático Kurdo de Irán) llevó a una guerra (1984-1987) que se añadía a las condiciones de clandestinidad y los conflictos con las sensibilidades nacionalistas dentro del PCI. Paralelamente, nacerían el Partido Comunista de los Trabajadores de Irán y después su equivalente en Iraq, mientras la invasión de Kuwait por Iraq y de este por una coalición de EEUU, estados europeos, Siria y otros precipitaría tensiones entre consejistas y nacionalistas kurdos a uno y otro lado de la frontera irano-iraquí (PDKI, UPK, etc.). La corriente consejista iraní/iraquí sobreviviría, pero, si ya era minoritaria y se veía perseguida, la muerte de Mansoor Hekmat (2002) y la nueva invasión por una coalición en torno a EEUU (2003) la fragmentarían en varias organizaciones enfrentadas entre sí.

Entretanto, el exilio forzado de miles de iraníes a partir de 1979 daría la primera traducción al persa de obras situacionistas como La sociedad del espectáculo (a cargo de Behrouz Safdari), la creación de una publicación marxista libertaria como Ghiam («Insurrección») o el acercamiento de un grupo de activistas provenientes de la leninista OGFPI –Organización de las Guerrillas Fedayín del Pueblo Iraní– al consejismo y el anarquismo y a sus compatriotas de Ghiam, hasta dar lugar a la revista Nakhdar («Ni dios, ni estado, ni patrón»).

Latinoamérica

En el sur de México y, concretamente, en los estados sureños, que probablemente sean los más combativos en la historia reciente (Chiapas, Guerrero, Oaxaca), se dan dos procesos de evolución en las guerrillas leninistas que vienen de la década de 1970. Sin apenas influencia de referencias teóricas como las que hemos comentado, las relaciones entre dirección, cuadros medios y bases, las relaciones –de pura convivencia, a veces– entre distintos exponentes guerrilleros y la población campesina a la que se quiere llegar, las relaciones de liderazgo, desde las más formales hasta las más sutiles, y con otras organizaciones distintas llevan a nuevas formas de organización contrarias basadas en anteponer el partir de la realidad a los esquemas teóricos, en el respeto por lo humano antes que en la primacía de las estructuras, en la convivencia antes que en el sectarismo y en el liderazgo como herramienta para las bases y no como vanguardia dirigente que sustituye a esas bases o a la comunidad entera. Así, herederas de las FLN (Fuerzas de Liberación Nacional) empiezan a preparar en otoño de 1983 un Ejército Zapatista de Liberación Nacional que, muy transformado con respecto a las previsiones de sus propios fundadores, irrumpe con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México, EEUU y Canadá, al empezar el año nuevo de 1994. Poco después, entre 1997 y 1998, gran parte del EPR (Ejército Popular Revolucionario) rompe con la dirección de su organización y empieza a funcionar con planteamientos de este tipo, bajo el nuevo nombre de ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente). Ambas fuerzas, EZLN y ERPI, con sus limitaciones y los errores que hayan podido cometer en estos años, subsisten con una rara combinación de capacidad  física de defenderse y el apoyo popular que les da la credibilidad por la que han trabajado.

Es un proceso que, a su vez, tiene cierto parentesco con el que se da en el Kurdistán.
El PKK –siglas en kurdo del Partido de los Trabajadores del Kurdistán–, fundado en 1978 y empapado de teoría leninista, vive durante más de veinte años haciendo malabarismos: partido de vocación obrera en un medio fundamentalmente campesino, donde la mayor baza probablemente sea la socialidad tradicional más que un tejido organizativo de sindicatos, células partidistas o asambleas de trabajadores, el PKK vive como un partido tan machista como han tendido a serlo todos (unos más y otros menos, ciertamente) pese a tener una base con un gran componente femenino. Sin embargo, en el proceso de autocrítica que se suele situar entre 1999 –con la captura de su líder Abdullah Öcalan, Apo, tras perder el asilo que le brindaba el régimen sirio– y 2005, se da cada vez más valor a la participación de las bases y especialmente a la de las mujeres, a la transformación de una misma para la transformación colectiva (motivo recurrente en el anarquismo, que a su vez lo había heredado en parte de la tradición humanista ilustrada, republicana, masónica) y a la flexibilidad a la hora de interpretar la realidad. Muy crítico con el legado de la KomIntern –que ya perjudicó al nacionalismo kurdo tras la primera guerra mundial–, el PKK, si bien no se declara «ni marxista ni antimarxista», juega un interesantisimo papel, no sólo de revalorización del apoyo mutuo y el cooperativismo en el Kurdistán norte (turco), sino también de influencia decisiva en la emergencia de un movimiento similar en el oeste (Rojava, en la parte Siria) que, desde el comienzo de la guerra siria, se justifica en sí mismo y asombra al mundo al erigirse como alternativa laica y humanista a la pinza de la barbarie wahhabita del Daesh y el régimen militar baazista sirio.

Por último, si volvemos a América Latina, encontraremos en la Cuba de nuestra época, un caso similar al del grupo yugoslavo Praxis que mencionábamos en la entrada anterior. Con el fin de la URSS, de quien dependía en gran medida la economía de la mayor de las Antillas, la vía cubana al leninismo quedaba muy dañada. Cuba atravesaba la década de 1990, sobre todo su primera mitad, como un «periodo especial» con enormes restricciones económicas y un clima progresivamente tenso y, mientras el régimen se mantenía a flote con cierto aperturismo económico,la emigración se volvía más y más evidente y el enfrentamiento de las autoridades con la oposición conservadora y el apoyo de EEUU y la UE a esta resonaban mientras tenían lugar los últimos fusilamientos hasta la fecha (2003).
Este cambio de contexto y el relevo de Fidel Castro al frente de la jefatura del gobierno y del Estado (interinamente desde 2006), pasado el clímax de aquellas tensiones, han acabado propiciando una mayor apertura que, si bien ha permitido una mayor penetración del capitalismo, también ha atenuado la represión a todos los niveles. Han podido surgir así proyectos públicos, no clandestinos, que, sin entrar en confrontación con el régimen, sí cuestionan su funcionamiento en diferentes grados y maneras: desde la Cátedra Haydée Santamaría o el grupo ecologista El Guardabosque hasta el Taller Libertario Alfredo López. Algunos de estos grupos, y otros, se coordinan desde 2009 en el Observatorio Crítico, donde quienes se consideran anarquistas, marxistas críticas, autogestionarias o inclasificables debaten desde la realidad cubana.

Nota final: esta serie de entradas pretende servir de primera aproximación general, introductoria, a un campo extenso. Está limitada por esta voluntad de concisión, así como por las limitaciones del autor (idiomáticas, falta de conocimientos más profundos, etc.), pero invita a quien le interese a profundizar en ellos a hacerlo: abundan las páginas web, libros, opúsculos y películas al respecto. Por su grado de detalle, recomendamos especialmente los que hablan de la Barcelona de las décadas de 1960 y 1970, como Arqueología de la autonomía obrera en Barcelona 1964-1973, de Felipe Pasajes (recogido por Espai en Blanc en el interesantísimo volumen Luchas autónomas en los años setenta), o El MIL: una historia política, de Sergi Rosés.

Manifiesto: Por la victoria de la resistencia de los movimientos populares de Turquía y del Kurdistán

Como es sabido, el Kurdistán turco (Bakur en lengua kurda) lleva viviendo varias semanas de guerra de baja intensidad. Se trata de un conflicto por un lado entre el estado turco – dirigido por el partido nacionalista e islamista AKP de Recep Erdogan – y el pueblo kurdo y la izquierda turca por el otro. El conflicto comenzó bajo el falso pretexto de combatir el Estado Islámico, que como se sabe lleva años operando desde Turquía, incluso con la complicidad del propio estado turco. Por consiguiente, esas operaciones contra los yihadistas han derivado en una guerra abierta contra toda la oposición de izquierdas, tanto turca como kurda.

Las organizacions y colectivos que firmamos este documento condenamos la represión contra aquellos pueblos, barrios y comunidades que se niegan a vivir bajo un indigno régimen opresivo. Nos inspira un profundo respeto la capacidad del movimiento popular kurdo y turco para llevar a cabo una valiente resistencia capaz no sólo de responder golpe por golpe a los ataques de las fuerzas armadas turcas sino también para instaurar autogobiernos populares allá donde han podido hacerlo. En este sentido *son varias las ciudades, pueblos y barrios que han proclamado el autogobierno del pueblo *como Varto, Silopi, Silvan, Cirze, Semdinli, Dogubayazit… y otros lugares que están gobernados por un pueblo que se niega a reconocer la autoridad del gobierno del AKP, que pretende cambiar la Constitución para dar plenos poderes al presidente Erdogan.

Hacemos notar que no necesariamente son autogobiernos pensados para durar en el tiempo, sino que son bien conscientes que su desafío será respondido con saña por el estado turco. En algunos sitios son asambleas, en otros son los partidos políticos kurdos BDP y HDP, en otros son las guerrillas del movimiento de liberación kurdo HPG e YJA-Star o en otros, como en el barrio rebelde de Estambul, Gezi, el propio movimiento popular revolucionario local quien impulsa el contrapoder en la medida de sus posibilidades. Todos estos ejemplos y muchos otros nos dan cuenta de lo que significa un pueblo fuerte y organizado a todos los niveles.

Creemos que su ejemplo de lucha y de dignidad debe reivindicarse de la misma forma que hacemos con otros eventos históricos más conocidos por los movimientos populares y la izquierda europea. El conflicto ha derivado en una generalización de contrapoderes locales que gobiernan los territorios en resistencia, con el potencial que esto implica.

La mejor forma de solidarizarnos es dar a conocer las masacres que está perpretando el gobierno turco en el Kurdistán así como su connivencia con el Estado Islámico, y en la medida de nuestras posibilidades protestar lo más fuerte que podamos y asimismo apoyar los esfuerzos humanitarios a aquella zona que es refugio de centenares de miles de personas que han huído de las guerras de Iraq y Siria que ahora están cruzando a Grecia escandalizando con ello a una Europa ciega ante los graves problemas que su política imperialista ha provocado en los últimos años. Finalmente, debemos apoyar la situación de poder popular en curso que deseamos que pueda extenderse a nuevas áreas.

Firman:

Ver Mapa de las zonas con autogobiernos kurdos

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[Traducción] La Revolución en Rojava III

Aquí vamos con la tercera y última parte de esta traducción sobre la Revolución en Rojava. En este último texto, el foco de atención se centra en el confederalismo democrático, la validez de la experiencia de Rojava y, sobre todo, la lucha de las mujeres.

Partes anteriores de la traducción:

Parte 1

Parte 2


El nacimiento del confederalismo democrático

Mantenido en casi total aislamiento después de 1999, cuando fue capturado en una operación combinada de Grecia, Kenia, Turquía y la CIA, Öcalan leyó mucho. Fue particularmente influenciado por el teórico anarquista Murray Bookchin, los teóricos de sistemas mundiales Immanuel Wallerstein y Fernand Braudel, y el teórico del nacionalismo Benedict Anderson. Öcalan renegó públicamente de sus anteriores creencias en el centralismo democrático y en la lucha armada, escribiendo en 2008 que una estructura jerárquica similar al estado era una contradicción con los «principios de democracia, libertad e igualdad»; también se distanció a sí mismo de la cultura del PKK, en la cual «La guerra era entendida como la continuación de la política por diferentes medios y romantizada como un instrumento estratégico». Öcalan fue igualmente crítico del nacionalismo y de la meta de un estado kurdo, argumentando que los estados-nación eran intrínsecamente jerárquicos y que el objetivo, en cambio, debía ser una confederación de kurdes y otros pueblos residentes en la región. La idea era que les kurdes debían retirar sus energías de sus respectivos estados y desarrollar sus propias economías democráticas y métodos de autogobierno –anticapitalistas, antiestatistas y preocupados por el medio ambiente. En resumen, debían trabajar hacia el poder dual.

Desde su arresto, Öcalan ha escrito varios volúmenes de ensayos en prisión, de los cuales algunas selecciones ya han sido traducidas y publicadas como folletos descargables. Los dos más recientes –Confederalismo democrático (2012) y Liberando la vida: La revolución de las mujeres (2014)– están relacionados directamente con la emergencia de los cantones socialistas y feministas de Rojava.

Öcalan llama a su filosofía política confederalismo democrático. Mientras que esta filosofía tiene mucho en común con el anarquismo, la democracia participativa y el socialismo libertario, ningún otro movimiento mayoritario de izquierdas, con la posible excepción de les zapatistas, ha puesto la liberación de las mujeres tan de lleno en el centro de su proyecto revolucionario. De hecho, a pesar de eslóganes como el «las mujeres sostienen la mitad del cielo» de Mao, las revoluciones marxistas –en el mejor de los casos– han visto a las mujeres como tropas de apoyo o como una raya en el arcoiris, no como una mayoría históricamente sumergida y dominada cuya liberación es fundamental para todes les demás. Los movimientos de liberación nacional han sido similares: las mujeres son alentadas a ser políticamente activas e incluso a servir como soldados en la lucha, pero, una vez que la batalla se gana, las normas patriarcales son reafirmadas en nombre de la religión o de la tradición indígena. En contraste, aquí está Öcalan en Liberando la vida: «Las soluciones para todos los problemas sociales en Oriente Medio deben tener la posición de las mujeres en el centro. […] El papel que la clase trabajadora jugó una vez ahora tiene que ser asumido por la hermandad de las mujeres». Ésta es una declaración alucinante para un guerrillero exmarxista; solo les feministas más radicales de Occidente se hubieran siquiera atrevido a proponerla.

¿Cuánto de esto es real?

En los meses en los que he estado estudiando esta revolución, me he preguntado frecuentemente a mí misma: «¿Cúanto de esto es de verdad?». He conocido muchos hombres de izquierda que hablan en una buena línea sobre la liberación de las mujeres, pero que lamentablemente se quedan cortos en la práctica. También me pone nerviosa la forma estereotipadamente partidista de escribir que desprende el PKK. Y he visto más de un Pueblo Potemkin. Pero las revoluciones están impulsadas por las contradicciones; el estilo del PKK puede parecerse al de China en los 70, pero el contenido es diferente. Y, a pesar de que tengo problemas con lo que parece como un culto a la personalidad, el mensaje principal de Öcalan para las mujeres ha sido que ellas deben organizarse a sí y entre sí mismas.

Los 10 miembros de la delegación académica que visitaron Rojava en diciembre se fueron con preguntas similares a las mías: «¿Realmente constituyen sus prácticas una revolución? ¿Cumplen con las expectativas de sus ideales democráticos? ¿Qué rol juegan las mujeres de facto?» A su regreso, redactaron este comunicado público:

En Rojava, creemos, se han establecido en efecto estructuras democráticas genuinas. No solo el sistema de gobierno corresponde al pueblo, sino que brota hacia nuevas estructuras que hacen la democracia directa posible: asambleas populares y consejos democráticos. Las mujeres participan en igualdad de condiciones con los hombres en todos los niveles y también se organizan en consejos, asambleas y comités para hacer frente a sus problemas específicos. […] Rojava, creemos, apunta hacia un futuro alternativo para Siria y Oriente Medio, un futuro en el que la gente de diferentes procedencias étnicas y religiosas pueden vivir juntas, unidas por la tolerancia mutua y las instituciones comunes. Las organizaciones kurdas han abierto el camino, pero han ganado cada vez más el apoyo de personas árabes, asirias, y chechenas, que participan en su sistema común de autogobierno y se organizan autónomamente.

Yo realicé un viaje similar a China en 1973, durante los últimos años de la Revolución Cultural, y recuerdo la manera en la que traté de pasar por alto mis propias dudas y fallé al reconocer que mucho de lo que une oye de activistas del partido quizá sea más aspiración que logro. Pero incluso si solo la mitad de lo que la delegación académica vio es real, Rojava es un punto de inflexión, cambia las reglas del juego. Imagina lo que un área liberada con un enfoque secular e igualitario para las mujeres, el gobierno, la economía, el uso de la tierra y la sostenibilidad ecológica podría significar para Oriente Medio. Kurdistán tiene fronteras en Irán, Iraq, Siria y Turquía; si Rojava puede sobrevivir, les disidentes de la región entera tendrán un lugar al que huir para escapar de los matrimonios forzosos y conseguir una educación secular –Rojava ha lanzado su propia universidad, la Academia Mesopotámica de Ciencias Sociales, que ahora está llevando a cabo una colecta de libros.

Pero para suponer un punto de inflexión y cambiar las reglas del juego tiene que sobrevivir. Kobane ha sido liberada, pero la ciudad fue destruida y necesita ser reconstruida –después de que las minas terrestres sean retiradas. Y las YPG y las YPJ están luchando aún contra el ISIS en las áreas rurales, obstaculizadas por un embargo completo de Turquía que les impide conseguir armas y a les refugiades llegar los suministros y alimentos de la ONU. Estes refugiades incluyen yazidíes, árabes, turcómanes y otres tanto de Siria como de Iraq, incluyendo Mosul. Hay un molino de harina para toda la región y no mucho de otros tipos de comidas. El KRG (el Gobierno Regional del Kurdistán [N.del T.: por sus siglas en inglés.] –les kurdes iraquíes, dirigides por Barzani) no está permitiendo mucho paso a través de su lado de la frontera debido a su alianza con Turquía, y la ONU no ha presionado ni a Turquía ni al KRG para permitir introducir suministros o mover a les refugiades a un lugar más seguro. Los cantones no tienen dinero, su economía es minúscula y, dado que el PKK está catalogado como una organización terrorista, Rojava no tiene acceso a ayuda internacional.

Bajo estas circunstancias, la solidaridad internacional no es solo una obligación; es una necesidad.

Recientemente hablé con una persona del movimiento kurdo de mujeres en Rojava y le pregunté qué es lo que más necesitan. Ella respondió que necesitan una campaña de solidaridad internacional masiva, comenzando con una educación política sobre la evolución del PKK y sus políticas, incluyendo su énfasis en la gobernanza democrática, el antisectarismo, el secularismo, la ecología y la liberación de las mujeres. En términos prácticos, elles necesitan toda la presión internacional posible para obligar a Turquía y al KRG a poner fin al embargo y permitir que lleguen las provisiones. Necesitan que la designación terrorista sea eliminada para que puedan viajar, recaudar dinero y hablar en público. Sus representantes deben tener permitida la entrada a los Estados Unidos y otros países occidentales; aunque ni el PYD ni otros grupos de Rojava están en la lista terrorista, están condenados por su relación con el PKK; precisamente en enero, los Estados Unidos le denegaron una solicitud de visado a Salih Muslim, copresidente del PYD.

Algunes se oponen a la eliminación de la designación terrorista del PKK debido a sus pasadas violaciones de derechos humanos. Pero, mientras que la precaución es razonable, a las personas y a los movimientos se les debe permitir un espacio para evolucionar. Les líderes de muchos movimientos de liberación fueron considerades terroristas alguna vez, incluyendo a Jomo Kenyatta, el primer presidente de Kenia, y dos primeros ministros de Israel, Yitzhak Shamir y Menachem Begin. En Sudáfrica, Nelson Mandela fue encarcelado como un terrorista y liberado después de muchos años, por lo que pudo negociar con el gobierno de Boer. Como Mandela, Öcalan debe ser liberado de la prisión para liderar las negociaciones con Turquía.

En 1988 escribí un artículo para Dissent titulado El sonido de una mano aplaudiendo: la liberación de las mujeres y la izquierda. Concluía:

El movimiento socialista no puede tener éxito sin el sueño y el lenguaje de la transformación, aplicado al trabajo y a la familia, así como a la política internacional. El socialismo precisa de la habilidad de soñar tanto como la liberación de las mujeres precisa de la habilidad para pensar estratégicamente. Solo creando una cultura política que no esté dividida a la mitad por el género puede algune de nosotres encontrar las respuestas que necesitamos para cambiar el mundo.

Empezando desde unas circunstancias cercanas al feudalismo, en medio de una guerra devastadora, el pueblo en los cantones de Rojava está intentando crear una cultura como ésa. Necesitamos aprender de elles –y ayudarles.


Para aprender más sobre Rojava y cómo puedes apoyar a su pueblo, clica aquí [N. del T.: página web en inglés.].

Meredith Tax es una escritora y una activista en Nueva York y una fundadora del Centro por el Espacio Secular. Su libro más reciente es Doble ceguera: El derecho musulmán, la izquierda angloamericana y los derechos humanos universales.


Para obtener más información sobre Rojava y el pueblo kurdo en castellano, puedes visitar las siguientes páginas webs:

  • Rojava Azadi | Plataforma por la Revolución Social de Rojava y las luchas de Oriente Medio y Magreb

 

Más fuentes de información aquí.

[Traducción] La Revolución en Rojava II

Como ya adelanté al final de la primera parte de esta traducción del artículo publicado por Meredith Tax en Dissent Magazine, esta segunda parte versará sobre la historia del rescate de les yazidíes de Sinjar en agosto de 2014, Turquía, el KRG (Kurdistán iraquí), el feminismo kurdo y el PKK y Öcalan.


Salvando a les yazidíes

Hasta agosto de 2014, solo unes poques americanes habían oído hablar alguna vez sobre les yazidíes, un minoría kurda e iraquí practicante de una antigua religión cercana al zoroastrismo. Entonces, el ISIS (también conocido como Daesh, ISIL o el Estado Islámico) entró en Sinjar, y les yazidíes –abandonades tanto por el ejército iraquí como por los muy publicitados peshmerga kurdo-iraquíes– huyeron al norte hacia las montañas. Pronto comenzaron a aparecer historias de ataques genocidas que barrieron completamente la población masculina de pueblos y cientos de mujeres yazidíes y niñas siendo violadas, vendidas como esclavas y forzadas a casarse con combatientes del ISIS.

El 6 de agosto, Reuters informó de que 50.000 yazidíes estaban atrapades en las montañas de arriba de Sinjar, en peligro de inminente inanición. Al día siguiente, Obama autorizó la realización de bombardeos aéreos limitados contra el ISIS en Iraq y el lanzamiento de paquetes de ayuda a les yazidíes. Pero esto apenas fue suficiente para remediar el creciente desastre humanitario. Mientras los Estados Unidos continuaban «ponderando sus opciones», Gran Bretaña y Alemania hablaban sobre enviar ayuda y el Papa condenaba al ISIS, les yazidíes permanecían atrapades.

Entonces sobrevino un rescate tan dramático que fue merecedor de una película de Hollywood: las milicias de las YPG y las YPJ, sin armamento pesado o apoyo aéreo, cruzaron desde Siria a las montañas de Iraq e hicieron un corredor para evacuar a les yazidíes. De repente, la prensa occidental estaba llena de imágenes de atractivas mujeres jóvenes vestidas de uniforme –ha habido más de una pincelada de fantasía orientalista en la cobertura occidental de las milicias de mujeres. Esta cobertura apenas ha tocado su política, más allá de referencias ominosas al PKK (Partido de les Trabajadores de Kurdistán) y a Turquía.

Turquía, por su parte, jugó un rol lamentable en la batalla de Kobane. Observadores, incluyendo a David L. Phillips del Instituto por los Derechos Humanos de la Universidad de Columbia, afirmaron que «Turquía está proveyendo apoyo militar, logístico, financiero y médico a Daesh [ISIS] y a otros yihadistas».

Un portavoz kurdo dice lo mismo. Y el presidente Erdogan no mitigó sus sospechas cuando le dijo a la prensa que, para Turquía, les kurdes y el ISIS eran tres cuartos de lo mismo.

Erdogan también predijo en octubre que Kobani caería en cualquier minuto. Pero, a pesar de la ayuda de Turquía al ISIS y a la falta de armas pesadas y suministros de les kurdes, las milicias de las YPG y las YPJ lucharon contra fuerzas muy pesadas y, tras meses de batalla, fueron capaces de echar al ISIS de Kobani en enero. Durante el camino, comenzaron a atraer a voluntaries occidentales, varies de les cuales han caído en combate.

Mientras que les kurdes iraquíes y siries son teóricamente aliades contra el ISIS, les kurdes de Iraq también son aliades de Turquía y esto ha llevado a importantes tensiones entre las dos facciones kurdas. Existen enormes diferencias políticas entre elles en cuestiones de gobierno, derechos de las mujeres, ecología y nacionalismo. Los partidos políticos que condujeron les kurdes iraquíes, favoritos de siempre de los Estados Unidos, están en proceso de establecer su propio petroestado y, mientras que las mujeres quizás estén en mejor situación en Kirkuk que en el resto de Iraq, como Houzan Mahmoud, de la Organización por la Libertad de las Mujeres en Iraq, señaló, ellas aún continúan padeciendo «crímenes de honor, MGF [N. del T.: mutilación genital femenina], matrimonios forzosos, matrimonios infantiles, lapidaciones, violaciones, violaciones maritales y muchas otras formas de violencia». El Gobierno de Barzani ha hecho poco para resolver estos problemas. Como la feminista kurda Dilar Dirik escribe en su «Qué tipo de Kurdistán para las mujeres»:

Es interesante que la entidad kurda que tiene más característica de estado, más integrado en el sistema capitalista y que cumple con los requerimientos de las potencias locales como Turquía e Irán, así como del sistema internacional, despliega el menor interés en los derechos de las mujeres y el desafío del patriarcado.

Dirik apunta que, en el Kurdistán iraquí, la «falta de verdaderas e independientes organizaciones no partidistas de mujeres», el dominio de «políticas tribalistas y feudales […] fomentan las actitudes patriarcales», y una ironía suprema: «¡Muchas organizaciones de mujeres en el Kurdistán Sur están incluso presididas por hombres!». Ella contrasta esto con el feminismo de los cantones de Rojava, donde «Los hombres con una historia de violencia doméstica o poligamia están excluidos de las organizaciones» y «La violencia contra las mujeres y el matrimonio infantil están fuera de la ley y criminalizados». Esto es un reflejo de la praxis socialista y feminista del PKK, el cual ha evolucionado significativamente desde su nacimiento como un partido marxista-leninista en los 70.

¿Quiénes son el PKK?

El PKK, fundado en 1978, surgió del movimiento de izquierdas estudiantil turco e inicialmente tuvo mucho en común con otros movimientos radicales inspirados por China y Vietnam. Su meta era establecer un estado kurdo independiente y socialista librando la guerra popular. Sus cuadros se establecieron en el campo para construir un movimiento campesino; sus primeros objetivos fueron terratenientes feudales que oprimían al pueblo y actuaban como ejecutores para el Ejército turco.

Dos años después de que el PKK se fundara, Turquía pasó por un golpe militar seguido de un periodo de represión extrema y una guerra contra les kurdes. Como en otras guerras de guerrillas, el Gobierno levantó la menor provocación posible con una fuerza abrumadora y les aldeanes fueron atrapades en medio, forzades a elegir entre el PKK y el Ejército turco. En un informe de 1993, Helsinki Watch (el comité original de Human Rights Watch) citó atrocidades incluyendo los asesinatos de más de 450 personas –entre ellas periodistas, profesores, médiques y activistas por los derechos humanos– por «asaltantes usando tácticas de escuadrones de la muerte». El Gobierno turco nunca investigó las matanzas y fue ampliamente sospechoso de ser cómplice en ellas. Helsinki Watch también apuntó que, durante esta campaña, Turquía seguía siendo el tercer beneficiario más grande de ayuda norteamericana tras Israel y Egipto, y que la administración de George H. W. Bush expresó de forma vocal su apoyo a la violencia contra les kurdes.

El PKK también llevó a cabo abusos contra los derechos humanos: intentaron y colgaron informantes, fueron acusades de haber matado a civiles (por ejemplo, bombardeando un centro comercial de Estambul en 1991 y disparando a devotes en una mezquita en Diyarbakir en 1992), de haber secuestrado a turistas occidentales (que fueron más tarde liberades), y de haber coordinado ataques en oficinas turcas en seis países del oeste de Europa, entre otros actos de terrorismo. Pero la escala de su violencia palidece en comparación con los asesinatos en masa de kurdes a manos del Estado turco.

Desde su fundación, el PKK ha sido liderado por Abdullah Öcalan (pronunciado “uh-djah-lan”). Aunque sus crítiques dicen que Öcalan no repensó su estrategia de guerra popular hasta que fue capturado en 1999, personas enteradas como Cemil Bayik, otro fundador del PKK, y Havin Guneser, traductor de Öcalan, dicen que, durante los años 1990, él y otres comenzaron a examinar la necesidad de encontrar una solución política más que militar al conflicto; él también puso un énfasis creciente en la democracia y en los derechos de las mujeres. Esto fue, en parte, un reflejo de la evolución de la organización. En los 80, los miembros del PKK eran mayormente kurdes rurales cuyas aldeas habían sido atacadas; para lidiar con las ideas feudales y nacionalistas de estes nueves reclutas, los cuadros de mujeres se dieron cuenta de que precisaban de organizaciones autónomas de mujeres. De acuerdo a Necla Acik, el mismo Öcalan se estaba volviendo más feminista porque «fueron las mujeres quienes lo apoyaron más durante los turbulentos años que siguieron a su arresto y a la declaración de su nueva y, en aquel tiempo, controvertida línea política. En agradecimiento, Öcalan se volvió más radical en su promoción de la liberación de género e instó a las mujeres dentro del partido a cuestionar la dominación masculina dentro de sus propias filas».


Hasta aquí la segunda parte. En la tercera y última parte hablaremos sobre el confederalismo democrático y la situación actual en Rojava.

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