Rojava: de la victoria en Kobanê a la invasión de Turquía e Irán

El 27 de enero del 2015, las milicias kurdas declaraban oficialmente la liberación de Kobanê tras algo más de cuatro meses de intensos combates contra el ISIS. Kobanê fue liberada y poco a poco volvía a la ciudad la población civil, aunque la ciudad prácticamente quedó en ruinas y con numerosas minas dejadas atrás por los yihadistas del Estado Islámico por todo tipo de lugares de la ciudad. A partir de esta victoria histórica, la situación se tornó favorable a las YPG/YPJ que rápidamente liberaron los pueblos de alrededor en la operación de liberación del cantón de Kobanê y en la paralela operación Comandante Rubar Qamishlo desde el cantón de Cizîrê por el oeste de éste.

Pronto toda la campiña sur de Kobanê fue siendo progresivamente liberada, así como por el este. Se iba avanzando en todas las direcciones. De esta manera, igualmente fueron siendo liberadas sucesivamente ciudades muy importantes que se encontraban en manos del Daesh –ISIS en árabe–, como son Tel Abyad (Gire Spi), Til Temir o Til Berak, o la más reciente Sarrin, que terminó liberada completamente el pasado 27 de julio. También fueron limpiados de presencia del ISIS y asegurados el monte Kezwan (Abdul Aziz), la estratégica región de Alya o muchos pueblos asirios ocupados por los terroristas. También fueron liberados antiguos lugares de la población árabe como Mabrouka, Dahma y las poblaciones cercanas.

Cientos de aldeas, pueblos, campos y granjas han sido liberadas, y con ellas cientos de personas que tenían que padecer el intento de califato del Estado Islámico. Asimismo, miles de miembros del ISIS han caído en combate bajo el fuego de las Unidades de Defensa del Pueblo (YPG).

El ISIS se ha topado sin duda con un enemigo que no se podía imaginar que le fuera a oponer semejante resistencia en el campo de batalla. En todo este año, no ha pasado un solo día en el que las YPG/YPJ no hayan tenido que enfrentarse a los ataques del Estado Islámico en los cantones de Kobane y/o Jazira (Cizire), repeliendo efectivamente todas las oleadas. Como se puede observar en este mapa de Siria que refleja las ganancias (verde) y pérdidas (rojo) territoriales del Daesh en el país en el último mes de junio, es en la zona de Rojava donde han perdido más terreno sin lugar a dudas (al norte).

Como resultado de la exitosa campaña kurda contra el Estado Islámico, éste intentó levantar de nuevo la moral de sus miembros lanzando una gran ofensiva sobre la ciudad de Hasakah, al sur de Qamishlo –la ciudad más grande del cantón de Cizire–, donde coexisten fuerzas de las YPG y las YPJ (pues en la ciudad hay un número considerable de barrios y población kurda) y fuerzas del régimen de Al Assad –entre las cuales hubo enfrentamientos armados por presiones de los militares del régimen sirio en las zonas kurdas–. Para ello enviaron una ingente cantidad de yihadistas provenientes de Iraq, Homs, Jarabulus, Minbij, Raqqa y el resto de áreas bajo su ocupación en un intento desesperado por tratar de cambiar el rumbo de la guerra en Siria. De la misma manera se lanzaron ofensivas sobre el Monte Kezwan, la región de Alya y las ciudades de Ein Issa y Sarrin, resultando en la resistencia y victoria a día de hoy de las autodefensas populares kurdas.

No está siendo un camino fácil. En los 65 días de la operación Comandante Rubar Qamishlo, concluida hace unas semanas, 118 milicianes de las YPG/YPJ cayeron en combate frente a los terroristas del Estado Islámico.

No obstante, y a pesar de las bajas, se han conseguido avances enormemente significativos y la liberación de una parte muy importante del territorio del norte de Siria. En una de las operaciones de liberación, la de la ciudad de Tel Abyad, se produjo un singular acontecimiento: el asedio y asalto a la ciudad se dio por el oeste por parte de las fuerzas del cantón de Kobane, mientras que por el este les milicianes del cantón de Cizire hacían lo propio, resultando en que, el pasado 23 de junio, ambas fuerzas se encontraron al sur de la ciudad, uniendo oficialmente ambos cantones y llevando con ello a cabo un hito de importancia mayor en el desarrollo de la guerra, pues la conexión entre los cantones de Kobane y Cizire permite ya un fluido paso de recursos, así como de personas e información, que antes no era posible, y siendo el cantón de Cizire el que produce mayor cantidad de provisiones de toda Rojava, mientras que Kobane es sin lugar a dudas el cantón más afectado y devastado por las fuerzas terroristas del Estado Islámico, esto está permitiendo ya un respiro y mejora de las condiciones de vida de la población residente en el cantón de Kobane, pero también de la de Cizire, por supuesto.

En la siguiente infografía se puede ver las fuerzas que combaten en el bando de Rojava en la campaña por la toma de Tel Abyad:

La toma de Tel Abyad y la unión de estos dos cantones supuso además un duro golpe para el Daesh, puesto que les cortaba una importante vía de suministro desde la frontera turca hacia Raqqa, cuartel general del Daesh. Unos días más tarde de estos acontecimientos, se producen en Túnez, Francia, Kuwait y en otras ciudades más una serie de atentados yihadistas, en el que se incluye uno realizado en Kobanê causando más de 200 muertes civiles, ataque que fue perpetrado por terroristas del Daesh que cruzaron la frontera desde Turquía hasta la ciudad.

En los primeros días de julio, Turquia declaraba en los medios sobre crear una zona de seguridad en Siria para evitar que el Daesh alcance sus fronteras. Para ello, iniciaría diálogos con Irán para llevarlo a cabo. En principio solo era una posibilidad, y con ese pretexto, pretendian impedir una posible unión de los tres cantones de Rojava. Efrin es el cantón más occidental y hay actualmente una separación de unos 100 km con respecto al cantón de Kobanê, cuyo frente se estabilizó en el río Éufrates, como se puede observar en el siguiente mapa donde se reflejan los distintos territorios controlados por los actores en este conflicto en Siria.

El 20 de julio, unas activistas de la Federación de Asociaciones de Juventudes Socialistas (SGDF) llegaron a la localidad de Suruç cerca de la frontera con Siria para partir hacia Kobanê y ayudar a su reconstrucción. Antes de cruzar la frontera, hubo una rueda de prensa que tuvo lugar en el jardín del Centro Cultural Amara y en mitad de ésta, se produjo un atentado suicida-bomba que acabó con la vida de 32 jóvenes activistas e hirió a otras 100. Sobre esta masacre no se tuvo claro quiénes fueron los autores del atentado, algunas apuntan al Daesh, otras, a agentes del gobierno turco. Unos días más tarde, Turquía instrumentalizaría esta masacre para lanzar unas operaciones militares contra el movimiento kurdo tanto dentro del Estado como en Siria, quebrantando de nuevo el proceso de paz del que llevaba la iniciativa el PKK. A nivel mediático, Erdogan anunciaba una ofensiva contra el Daesh tanto en operaciones policiales dentro del territorio turco como entrar en Siria para atacar posiciones yihadistas, a lo que también puso sus bases aéreas a disposición de la OTAN y la coalición contra el ISIS liderada por EEUU. Poco después, se descubrió que fue una represalia contra el movimiento kurdo y la izquierda turca, pues la gran mayoría de las detenidas eran kurdas y marxistas. A su vez, el Ejército turco bombardeó unas bases del PKK en Iraq, a lo que el PKK respondió con ataques a comisarías turcas, dejando claro que se acabaron los diálogos para la paz con el gobierno. Estos ataques al PKK recibieron la aprobación de Obama puesto que este partido todavía sigue en la lista de organizaciones terroristas. En ningún medio se menciona la complicidad entre el Daesh y Erdogan, algo que sabíamos desde que el Estado Islámico inició una ofensiva contra Kobanè. Turquía no dio ningún giro radical a su política de relaciones con el Daesh: ofreciendo apoyo logístico, comprando el petróleo de contrabando a la vez que atendía en hospitales clandestinos a militantes yihadistas heridos en combate.

Turquia utilizaba al Estado Islámico como marioneta en su política genocida contra la etnia kurda y su movimiento, creyendo que este grupo terrorista podría acabar con el movimiento kurdo en Siria, por eso les daba ayudas de todo tipo, con el fin de que los yihadistas hiciesen el trabajo sucio de liquidar al pueblo de Rojava. No obstante, al ver tantas pérdidas ante las YPG/YPJ principalmente, el gobierno de Ankara encontró ahora la situación perfecta para intervenir directamente.

A partir de entonces, Turquía pasa a ser otro actor en el conflicto e Irán parece que no intervendrá. La excusa del cordón de seguridad fue planeado para que el cantón más occidental, Efrin, no pudiera conectarse con el resto de Rojava, ya que eso supondría una gran victoria para el Movimiento de Liberación Kurdo a la vez que cortaría los suministros e intercambios con el Daesh en la frontera turca. Mientras, continúan los bombardeos a las bases del PKK en Iraq y comienza a haber choques con las YPG e YPJ en los alrededores del río Eufrates.

Sin duda, el escenario que se plantea actualmente para Rojava y el Movimiento de Liberación Kurdo no es para nada halagüeño: miles de detenciones contra militantes en Turquía, asesinato indiscriminado de activistas en las manifestaciones en la calle, bombardeo continuado de las bases, campamentos y pueblos del PKK en Iraq, y un deseo para nada oculto del Gobierno filoyihadista de Erdogan de acabar con toda rebelión asociada al Kurdistán. El hecho de que las YPG/YPJ sean aliados formales de EEUU en la lucha internacional contra el Estado Islámico les brinda cierta protección que, por ahora, les está sirviendo para no ser un objetivo más de los cazas turcos, pero, a fin de cuentas y como los y las kurdas bien saben, ellos/as no son más que un instrumento de los EEUU (al igual que ellos y ellas utilizan a los EEUU como un instrumento), y esto no va a durar eternamente. El quid de la cuestión reside en si nuestras compañeras y compañeros revolucionarios kurdos van a ser capaces de forjar alianzas inteligentemente y dar los pasos necesarios para seguir prolongando su experimento autogestionario, feminista y ecológico, o si no lo serán. Hasta ahora la práctica nos ha demostrado que sí. Esperemos que así siga siendo.

 Lus y Luisle

[Traducción] La Revolución en Rojava II

Como ya adelanté al final de la primera parte de esta traducción del artículo publicado por Meredith Tax en Dissent Magazine, esta segunda parte versará sobre la historia del rescate de les yazidíes de Sinjar en agosto de 2014, Turquía, el KRG (Kurdistán iraquí), el feminismo kurdo y el PKK y Öcalan.


Salvando a les yazidíes

Hasta agosto de 2014, solo unes poques americanes habían oído hablar alguna vez sobre les yazidíes, un minoría kurda e iraquí practicante de una antigua religión cercana al zoroastrismo. Entonces, el ISIS (también conocido como Daesh, ISIL o el Estado Islámico) entró en Sinjar, y les yazidíes –abandonades tanto por el ejército iraquí como por los muy publicitados peshmerga kurdo-iraquíes– huyeron al norte hacia las montañas. Pronto comenzaron a aparecer historias de ataques genocidas que barrieron completamente la población masculina de pueblos y cientos de mujeres yazidíes y niñas siendo violadas, vendidas como esclavas y forzadas a casarse con combatientes del ISIS.

El 6 de agosto, Reuters informó de que 50.000 yazidíes estaban atrapades en las montañas de arriba de Sinjar, en peligro de inminente inanición. Al día siguiente, Obama autorizó la realización de bombardeos aéreos limitados contra el ISIS en Iraq y el lanzamiento de paquetes de ayuda a les yazidíes. Pero esto apenas fue suficiente para remediar el creciente desastre humanitario. Mientras los Estados Unidos continuaban «ponderando sus opciones», Gran Bretaña y Alemania hablaban sobre enviar ayuda y el Papa condenaba al ISIS, les yazidíes permanecían atrapades.

Entonces sobrevino un rescate tan dramático que fue merecedor de una película de Hollywood: las milicias de las YPG y las YPJ, sin armamento pesado o apoyo aéreo, cruzaron desde Siria a las montañas de Iraq e hicieron un corredor para evacuar a les yazidíes. De repente, la prensa occidental estaba llena de imágenes de atractivas mujeres jóvenes vestidas de uniforme –ha habido más de una pincelada de fantasía orientalista en la cobertura occidental de las milicias de mujeres. Esta cobertura apenas ha tocado su política, más allá de referencias ominosas al PKK (Partido de les Trabajadores de Kurdistán) y a Turquía.

Turquía, por su parte, jugó un rol lamentable en la batalla de Kobane. Observadores, incluyendo a David L. Phillips del Instituto por los Derechos Humanos de la Universidad de Columbia, afirmaron que «Turquía está proveyendo apoyo militar, logístico, financiero y médico a Daesh [ISIS] y a otros yihadistas».

Un portavoz kurdo dice lo mismo. Y el presidente Erdogan no mitigó sus sospechas cuando le dijo a la prensa que, para Turquía, les kurdes y el ISIS eran tres cuartos de lo mismo.

Erdogan también predijo en octubre que Kobani caería en cualquier minuto. Pero, a pesar de la ayuda de Turquía al ISIS y a la falta de armas pesadas y suministros de les kurdes, las milicias de las YPG y las YPJ lucharon contra fuerzas muy pesadas y, tras meses de batalla, fueron capaces de echar al ISIS de Kobani en enero. Durante el camino, comenzaron a atraer a voluntaries occidentales, varies de les cuales han caído en combate.

Mientras que les kurdes iraquíes y siries son teóricamente aliades contra el ISIS, les kurdes de Iraq también son aliades de Turquía y esto ha llevado a importantes tensiones entre las dos facciones kurdas. Existen enormes diferencias políticas entre elles en cuestiones de gobierno, derechos de las mujeres, ecología y nacionalismo. Los partidos políticos que condujeron les kurdes iraquíes, favoritos de siempre de los Estados Unidos, están en proceso de establecer su propio petroestado y, mientras que las mujeres quizás estén en mejor situación en Kirkuk que en el resto de Iraq, como Houzan Mahmoud, de la Organización por la Libertad de las Mujeres en Iraq, señaló, ellas aún continúan padeciendo «crímenes de honor, MGF [N. del T.: mutilación genital femenina], matrimonios forzosos, matrimonios infantiles, lapidaciones, violaciones, violaciones maritales y muchas otras formas de violencia». El Gobierno de Barzani ha hecho poco para resolver estos problemas. Como la feminista kurda Dilar Dirik escribe en su «Qué tipo de Kurdistán para las mujeres»:

Es interesante que la entidad kurda que tiene más característica de estado, más integrado en el sistema capitalista y que cumple con los requerimientos de las potencias locales como Turquía e Irán, así como del sistema internacional, despliega el menor interés en los derechos de las mujeres y el desafío del patriarcado.

Dirik apunta que, en el Kurdistán iraquí, la «falta de verdaderas e independientes organizaciones no partidistas de mujeres», el dominio de «políticas tribalistas y feudales […] fomentan las actitudes patriarcales», y una ironía suprema: «¡Muchas organizaciones de mujeres en el Kurdistán Sur están incluso presididas por hombres!». Ella contrasta esto con el feminismo de los cantones de Rojava, donde «Los hombres con una historia de violencia doméstica o poligamia están excluidos de las organizaciones» y «La violencia contra las mujeres y el matrimonio infantil están fuera de la ley y criminalizados». Esto es un reflejo de la praxis socialista y feminista del PKK, el cual ha evolucionado significativamente desde su nacimiento como un partido marxista-leninista en los 70.

¿Quiénes son el PKK?

El PKK, fundado en 1978, surgió del movimiento de izquierdas estudiantil turco e inicialmente tuvo mucho en común con otros movimientos radicales inspirados por China y Vietnam. Su meta era establecer un estado kurdo independiente y socialista librando la guerra popular. Sus cuadros se establecieron en el campo para construir un movimiento campesino; sus primeros objetivos fueron terratenientes feudales que oprimían al pueblo y actuaban como ejecutores para el Ejército turco.

Dos años después de que el PKK se fundara, Turquía pasó por un golpe militar seguido de un periodo de represión extrema y una guerra contra les kurdes. Como en otras guerras de guerrillas, el Gobierno levantó la menor provocación posible con una fuerza abrumadora y les aldeanes fueron atrapades en medio, forzades a elegir entre el PKK y el Ejército turco. En un informe de 1993, Helsinki Watch (el comité original de Human Rights Watch) citó atrocidades incluyendo los asesinatos de más de 450 personas –entre ellas periodistas, profesores, médiques y activistas por los derechos humanos– por «asaltantes usando tácticas de escuadrones de la muerte». El Gobierno turco nunca investigó las matanzas y fue ampliamente sospechoso de ser cómplice en ellas. Helsinki Watch también apuntó que, durante esta campaña, Turquía seguía siendo el tercer beneficiario más grande de ayuda norteamericana tras Israel y Egipto, y que la administración de George H. W. Bush expresó de forma vocal su apoyo a la violencia contra les kurdes.

El PKK también llevó a cabo abusos contra los derechos humanos: intentaron y colgaron informantes, fueron acusades de haber matado a civiles (por ejemplo, bombardeando un centro comercial de Estambul en 1991 y disparando a devotes en una mezquita en Diyarbakir en 1992), de haber secuestrado a turistas occidentales (que fueron más tarde liberades), y de haber coordinado ataques en oficinas turcas en seis países del oeste de Europa, entre otros actos de terrorismo. Pero la escala de su violencia palidece en comparación con los asesinatos en masa de kurdes a manos del Estado turco.

Desde su fundación, el PKK ha sido liderado por Abdullah Öcalan (pronunciado “uh-djah-lan”). Aunque sus crítiques dicen que Öcalan no repensó su estrategia de guerra popular hasta que fue capturado en 1999, personas enteradas como Cemil Bayik, otro fundador del PKK, y Havin Guneser, traductor de Öcalan, dicen que, durante los años 1990, él y otres comenzaron a examinar la necesidad de encontrar una solución política más que militar al conflicto; él también puso un énfasis creciente en la democracia y en los derechos de las mujeres. Esto fue, en parte, un reflejo de la evolución de la organización. En los 80, los miembros del PKK eran mayormente kurdes rurales cuyas aldeas habían sido atacadas; para lidiar con las ideas feudales y nacionalistas de estes nueves reclutas, los cuadros de mujeres se dieron cuenta de que precisaban de organizaciones autónomas de mujeres. De acuerdo a Necla Acik, el mismo Öcalan se estaba volviendo más feminista porque «fueron las mujeres quienes lo apoyaron más durante los turbulentos años que siguieron a su arresto y a la declaración de su nueva y, en aquel tiempo, controvertida línea política. En agradecimiento, Öcalan se volvió más radical en su promoción de la liberación de género e instó a las mujeres dentro del partido a cuestionar la dominación masculina dentro de sus propias filas».


Hasta aquí la segunda parte. En la tercera y última parte hablaremos sobre el confederalismo democrático y la situación actual en Rojava.

Crónicas desde Estambul

Desde lo convulso que ha sido hoy (12/6)  el día en Estambul, voy a intentar resumir lo que está pasando. Hace alrededor de dos semanas comenzaron las protestas porque iban a destruir un parque en el centro de la ciudad (Gezi Park), al lado de su plaza más famosa, Taksim. Después de dos días y noches tranquilas con conciertos, charlas y reuniones, la policía dispersó de una forma extremadamente violenta las manifestaciones y concentraciones que se llevaron a cabo en la zona. Durante varias noches, Taksim fue zona de guerra. Rápidamente, se levantaron barricadas en cada uno de los accesos a la plaza, todo el mundo se equipaba con mascarillas, y bufandas, limones y leche, para evitar los efectos del gas.

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Mensajes y manifestaciones en solidaridad surgieron desde todas partes del país.

Teniendo en cuenta la gran difusión e importancia de los conflictos de Taksim, la estrategia del Gobierno y, por lo tanto, la actuación de la policía fue muy clara. La represión pasó a lugares menos transitados. Entre ellos, Izmir, tercera ciudad más poblada del país, y donde 40 twitteros fueron detenidos por sus publicaciones en la red social. Desde Ankara, donde cada noche la represión cobraba más fuerza, compañeros que viven allí nos comentaban que el centro de la ciudad es amplio y es muy complicado levantar barricadas o intentar detener a la policía. La represión en estas zonas tiene menos difusión y queda mucho más silenciada.

En Estambul, la situación no se tranquilizó hasta el jueves, mientras que en el parque las cosas se calmaron el sábado por la noche cuando la gente recuperó la ocupación de la plaza. Los conflictos estaban concentrados en una zona cercana llamada Besiktas, próxima al palacio del Dolmabahçe, uno de los accesos a la plaza. La policía lanzaba gas y agua a presión cada día. La gente que al principio llevaba mascarillas sanitarias, empezó a equiparse con máscaras especiales antigás, gafas de bucear, llevaba leche con antiácido, etc… El gas ya no era un problema. El único problema, el miedo. Miedo no sólo a ser detenido, miedo a ser golpeado y torturado durante la detención. Miedo a un juicio injusto, lleno de ilegalidades y de influencias gubernamentales.

El presidente del país, Tayyip Erdogan, no ayudó nada en estos momentos. Primero se fue a Marruecos a un congreso, donde el Rey se negó a recibirlo. Una vez de vuelta en Turquía, dio seis ruedas de prensa en un solo día. En ellas, se dedicó a lanzar mensajes provocativos, como “yo también tengo al cincuenta por ciento de la población de mi parte”, en mi opinión una clara llamada a la guerra civil, “los manifestantes atacan a mujeres con velo”, “entraron en la Mezquita de Dolmabahçe con zapatos”, afirmaciones erróneas y tergiversadas.

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El fin de semana el parque Gezi estuvo lleno de gente. Fue bonito volver a ver ese ambiente de paz y tranquilidad. Los manifestantes intentaban alejar a los vendedores de bebidas alcohólicas. Había aún demasiada tensión como para estar de fiesta. Las cocinas estaban llenas de comida y en todo el parque no había un solo rincón libre para levantar una tienda de campaña. El fin de semana fue tan tranquilo como se esperaba.

Todos sabíamos que el domingo o el lunes la policía iba a volver. Hasta la prensa turca lo estaba anunciando. Mi compañera de piso y yo fuimos de nuevo el domingo por la noche, pero no ocurrió nada, la gente estuvo bailando y cantando durante toda la noche. Había bastante poca gente. Unos dormían, mientras otros jugaban al voleibol y otros vigilaban las barricadas, que poco a poco, después de cuatro días sin ataques, habían perdido su utilidad y su fuerza. De los seis accesos a la plaza, uno de ellos nunca estuvo cerrado, pero ahora tres de ellos estaban libres de barricadas.

A las cuatro de la mañana, pensando que ya no pasaría nada, nos fuimos a dormir. Nos despertamos a las 6’30 de la madrugada al grito de ‘polis geldi’ o ‘polis geliyor’, vamos, que viene la policía. Pero justo después de prepararlo todo y de estar listas para ir a las barricadas, gente que venía de allí nos aseguró que era una falsa alarma, que no venía la policía. Volvimos a donde habíamos estado durmiendo y nos mantuvimos despiertas hablando con el resto de amigos turcos e intentando recabar información. Mientras soñábamos con un desayuno caliente y una enorme taza de café, volvemos a oír ‘polis geldi’ , nos levantamos, atravesamos la plaza y cuando nos encontrábamos en la primera barricada en la calle que se dirige a Besiktas, vimos una procesión de cascos blancos y el sonido de los cañones de agua. Uno de los cañones de agua nos pasó por encima, nos dimos la vuelta para volver a refugiarnos en el parque y la enorme cantidad de policía entre nosotros y el parque nos lo impidieron. Entre la confusión, intentamos levantar una barricada.

Pero la policía se movía más rápido que nosotras y nos quedamos atrapadas en un bar. Por la televisión, podíamos ver cómo la multitud de la plaza había quedado reducida a periodistas, algunas personas lanzando cócteles molotov, que, como ha quedado demostrado después eran policías secretas, y seguidores del SDP. El propio partido hizo mucho énfasis aquella misma tarde en que los manifestantes que se protegían bajo  escudos con sus siglas no eran afiliados suyos. Pero lo que los medios de comunicación no mostraban era cómo gente dentro del parque también estaba siendo atacada, cómo agredieron a un señor en silla de ruedas, y demás barbaridades que ocurrían al mismo tiempo.

Durante toda la tarde vivimos ataques de gas constantes, pero de un nivel medianamente pequeño. También nos enteramos a media tarde de que las cadenas de televisión que retrasmitían los hechos habían sido multadas con miles de liras turcas, argumentando que “las imágenes podían traumatizar a niños y personas sensibles”, ya que no eran de suficiente interés. Además vimos las imágenes de cuarenta y dos abogados detenidos en los juzgados por defender y apoyar públicamente a los participantes en las revueltas.

La policía intentó detener el acceso a la plaza cortando el Metro, gaseando a la gente que se dirigía hacia Taksim, pero a las 7 dejaron de intentarlo, eran demasiados. Alrededor de las 8 sufrimos otro gran ataque de gas, agua y pelotas de goma. Pero la gente resistió.

La noche transcurrió con un tira y afloja ente policía y manifestantes. Los ataques no fueron graves y parte de la gente pudo mantenerse en el parque. Un amplio número de personas se refugió en los lujosos hoteles al final del parque que han estado apoyando siempre, ofreciendo alojamiento, agua y a veces limones o café.

Esta mañana apenas queda gente en el parque, el alcalde de la ciudad y el jefe de policía lo han visitado y han dado una rueda de prensa en la que proclaman lo orgullosos que están de la actividad policial llevada a cabo. Según el Twitter del jefe de policía acabó a las 12 de la noche, cuando claramente no fue así. Veremos como transcurre la jornada de hoy después de que el primer ministro ya ha dicho hoy que quiere la plaza limpia para mañana.

Mi opinión personal acerca de este movimiento y gran revolución no está del todo definida, y se va modificando con el paso del tiempo, pero sí quería hacer algunas reflexiones. Es impresionante que toda estas personas se hayan unido estos días, pero ¿de qué sirve la unión si por todas partes de la plaza hay colgados o pintados símbolos de partidos políticos, organizaciones y sindicatos? Los huecos entre las tiendas de campaña albergan stands para publicitar organizaciones. ¿Es esa una verdadera unión? ¿Dónde queda representada la gente que no está organizada?

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Y finalmente, el movimiento se denomina pacifista, se limita a la defensa del parque. Pero, si no estamos dispuestos a jugarnos la vida, aunque sea con tácticas pacifistas, si no se aprende que cuando se lanza gas hay que resistir y no huir, sólo estamos esperando un final triste y sin ninguna victoria. Yo personalmente, no soy pacifista, pero no voy a ser violenta si ellos han decidido que esa no es la estrategia. Sin embargo, si uno quiere ser pacifista, hay que serlo hasta el final. Hay que volver a las acciones de pacifismo extremo. No puedes ser pacifista si no tienes valor para arriesgar tu vida por la causa. (La foto de la derecha es muy bonita, pero fue disuelta con la primera bomba de gas).

Aún así, debemos aprender de nuestros compañeros turcos, que tienen mucho valor, debemos colaborar con ellos en todo lo que podamos y mandarles todo nuestro apoyo. Esta no es solo su lucha, es una lucha de clases, es la opresión de la clase trabajadora una vez más. Y una vez más, no se debe permitir. ¡A la lucha!

Toda la información citada ha sido sacada de páginas web y periódicos: http://www.hurriyetdailynews.com/  o http://occupygezipics.tumblr.com/ o https://www.facebook.com/OccupyGezi?ref=ts&fref=ts o https://www.facebook.com/geziparkidirenisi?fref=ts y de experiencias tanto personales como de mis compañeros.

Sol

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