La completa anulación

Quiero vivir entre gente que es consciente de que vivimos en guerra. Una guerra contra la vida. Contra el espíritu. Quiero vivir entre gente que no se mire a las manos ni evite tu mirada cuando hables de lucha o insurrección porque, en el fondo, saben que han claudicado, y porque (tal vez, sólo tal vez) nunca han odiado realmente el sistema. Entre personas que no hayan sido compradas. Que no comieron las pastillas que les ofrecían porque preferían luchar con su sensación de angustia patologizada que vivir en la zona muerta. Que no fingen estar luchando cuando es obvio que lo que están haciendo es convertir un campo de batalla en un jardín. Quiero estar en un lugar en donde la guerra sea admisible.

Una vez escuché decir que ir a Palestina era un alivio porque, de repente, la realidad exterior iba a la par con su experiencia emocional cotidiana en los países occidentales: una situación de crisis. Y yo también siento esto. En disturbios, en grupos, en acciones. En donde vivo, el enemigo es tan grande que engloba todo, incluso a mí mismo. No hay esperanza más allá de esta realidad. Después de todo, éste es un lugar a donde la gente viene buscando asilo. Sigue siendo una tierra prometida en donde las calles están pavimentadas con oro. ¿Cómo se pelea contra eso? No hay ningún dentro o fuera del sistema. Y parece que no hay salida.

Estoy intentando entender la política de la violencia autoinfligida en países avanzados. Creo que la poca salud mental de una gran parte de los europeos y estadounidenses desmiente cualquier idea de que exista un buen sitio para estar en el capitalismo. Los problemas de salud mental son pandémicos. La depresión es una de las principales causas de muerte en Occidente.

Cientos de miles de personas se autolesionan cada año en España. El despotismo de los modelos biomédico, farmacológico y psicoterapéutico de salud mental continuará intentando persuadirnos de que el problema está dentro de nosotros, como individuos, como organismos desajustados que están fallando. Puedo estar de acuerdo con esto, en cuanto a que nuestras condiciones existenciales tienen un efecto devastador en nuestra salud física y mental: nutrición pobre, ambientes estresantes, relaciones inestables, polución (aire, luz, material y ruido), agresiones generalizadas, soledad, trabajo y tecnología omnipresente; todo esto dificulta, a mi parecer, extraordinariamente, nuestra capacidad para crear y mantener una buena salud, un buen cerebro, unas buenas relaciones sociales y un buen humor. Pero, por otra parte, creo que nuestra salud mental, o la falta de ella, es sobre todo una respuesta normal a unas circunstancias anormales y constituye, de alguna manera, la línea de frente, las trincheras, en la guerra contra la humanidad llevada a cabo por el Estado-nación y la masacre económica.

Se piensa que las autolesiones son la segunda causa de ingreso en las salas de emergencia del Reino Unido (la primera son los «accidentes»). La definición de autolesión intencionada (Deliberate Self-Harm, o DSH) se refiere a comportamientos de violencia autoinfligida como cortes, ingestión de sustancias tóxicas (incluidas las sobredosis de droga), quemaduras, cabezazos contra las paredes, tirones de pelo e intentos de suicidio. Otros comportamientos arriesgados más aceptados socialmente y más extendidos como el abuso del alcohol, el tabaco, los desórdenes alimenticios y el sexo sin protección también se consideran autolesiones, aunque no se incluyen en las estadísticas de autolesión.

Las estadísticas de autolesiones son problemáticas. La violencia autoinfligida se suele llevar a cabo en secreto, y muchos casos nunca llegan a los hospitales de urgencias. Sin embargo, un estudio gubernamental publicado en 2001 indica que aproximadamente 215.000 adultos en el Reino Unido podrían haberse autolesionado en un periodo de doce meses, y que más de 24.000 adolescentes ingresan cada año en los hospitales por herirse a sí mismos/as. Una vez más, estas cifras no incluyen la violencia doméstica, el abuso de sustancias tóxicas, el suicidio, los desórdenes alimenticios ni otros comportamientos autodestructivos. En su ensayo «La política de la tortura: Dispersando los mitos y entendiendo a los supervivientes«, Joan Simalchick escribe que «…el uso sistemático y generalizado de la tortura hoy en día no tiene precedentes… Amnistía Internacional describe la tortura como la epidemia del siglo XX.» En Occidente parece que hay una epidemia sin precedentes de autolesiones que ofrece, con sólo mirarla someramente, el inquietante panorama de una cultura caracterizada por la violencia sistemática y generalizada, pero, en este caso, autoinfligida.

La violencia autoinfligida es un tema complicado y mucha gente no lo entiende (incluso los/as que la llevan a cabo). También hay gente que manifestará públicamente no entender estos actos mientras en privado se autohiere, o se dedica a otras formas de autoabuso socialmente más aceptadas, algunas de las cuales han sido históricamente instituidas por los gobiernos y la industria con el objetivo concreto de establecer un control social y beneficiarse de él, las más conocidas son el alcohol, las drogas (las recreativas y las recetadas) y el tabaco.

La autolesión se suele explicar como una necesidad de control, comunicación y castigo. De la misma manera, la tortura trata de controlar al individuo, forzarlo a comunicar y castigar a la víctima y su comunidad. La violencia autoinfligida ha sido descrita como «una respuesta normal a circunstancias anormales.» Es un indicador de que no todo está bien en el mundo interno de alguien. Y el hecho de que sea un problema tan grande dentro de nuestra sociedad (junto con los problemas de salud mental en general) muestra que no todo está bien en nuestro mundo colectivo. Los animales en cautividad se autolesionan, y los seres humanos, sobre todo en Occidente, son cada vez más propensos a ello. Estoy pensando que, de seguir así, dentro de poco casi no existirá la necesidad de «desaparecer» personas, torturarlas, someter directamente a la población a aquellos que la controlan. Hemos sido entrenados/as para hacerlo nosotros/as mismos/as.

El sistema en el que vivimos ha estado desarrollando y perfeccionando sus técnicas de control social durante cientos de años: masacres, persecución religiosa, colonización, patrullas de reclutamiento forzoso, ahorcamientos masivos, esclavitud y servidumbre, cercamientos de tierras y destrucción de propiedades colectivas, deportaciones, el manicomio, la fábrica, la cárcel o el aula de escuela. Se esta construyendo una inmensa base de datos que constituirá los cimientos de un proyecto de tarjeta de identificación que proporcionará acceso a toda tu historia personal (perfil familiar, expediente escolar, historial de salud física y mental, muestra de ADN, escáner de retina y huellas digitales), a los cuales podrá acceder cualquier autoridad que consulte tu tarjeta de identidad, y que contendrá también un perfil de tus actividades

Occidente está fundado en la violencia, el exterminio y la tortura: hacia la tierra, hacia otras especies, hacia individuos y comunidades. Y antes de que los imperios salieran a conquistar el mundo, tenían que conquistar a la gente dentro de sus propias fronteras. El sistema en el que vivimos se basa en el genocidio y en el cercamiento. Algunos de estos sucesos ocurrieron hace tanto tiempo que no los recordamos. Pero estamos rodeados de las consecuencias. Y aquí, el gobierno, los educadores, las instituciones y los que sacan provecho han aprendido lecciones valiosas de la historia y han conseguido un perfeccionamiento de control social que hace de la resistencia un acto complicado: porque los perpetradores de violencia ya no son tan obvios, ya no es directamente el Estado sino nosotros/as contra nosotros/as mismos/as.

Una breve comparación entre las técnicas de autolesión y las técnicas oficiales de la tortura da qué pensar. Analizar las razones y las funciones sociopolíticas de la tortura, sus definiciones y técnicas y las consecuencias para la víctima y las comunidades involucradas, es, a mi modo de ver, un camino útil y revelador para entender la violencia autoinfligida en las economías capitalistas.

La función sociopolítica de la tortura es romper el poder del individuo. Es una forma de desarticular la voluntad psicológica de la víctima y de crear una cultura del miedo, no sólo en el individuo torturado, sino también en la comunidad de la que se podría extraer la próxima víctima. El torturador pocas veces quiere matar. Es un medio para el control social y las víctimas de la tortura son su herramienta.

Aquí no hay agentes secretos que decidan si puedes acceder a uno u otro trabajo, casa o escuela. Sólo hay una ingeniería social. No hay agentes secretos que nos comprometan confundiendo los hechos o engendrando comportamientos depresivos en personas-objetivo. No hay agentes secretos: sólo hay un sistema intangible pero eficazmente opresivo en donde el carcelero es todo aquello que deseas (y que se nos dice que es lo que la gente de todo el mundo desea), todo lo que piensas, todo lo que te rodea. Hay una confusión masiva perpetrada por los medios de comunicación y hay una cultura del miedo creada por el gobierno y su guerra contra el terrorismo, contra los jóvenes, los sin techo y los inmigrantes, además de por los métodos tradicionales para crear miedo a través de la imposición de normas culturales como el trabajo y la familia nuclear. Allí está la pobre salud mental de millones de seres humanos. No hay agentes secretos, pero el resultado es el mismo. No hay personas-objetivo, sólo una sociedad de individuos desvinculados de forma generalizada, alienados los unos de los otros y de sí mismos, fuera de control y apáticos.

La sociedad contemporánea predica el ideal de la igualdad no individualizada, porque necesita de átomos humanos, todos idénticos, para hacerlos funcionar en masa; todos obedecen las mismas órdenes, y no obstante, todos están convencidos de que siguen sus propios deseos. Así como la moderna producción en masa requiere la estandarización de los productos, así el proceso social requiere la estandarización de las personas.

Aquí, en Occidente, los ciudadanos no son torturados de manera rutinaria. Hay ejemplos de violencia evidente hacia individuos, perpetrada por el Estado y sus instituciones (en particular, dentro del sistema policial, del sistema de prisiones y del sistema de salud mental), pero nada de esto sería enmarcado en un contexto de tortura. La mayoría de la violencia en Occidente parece ocurrir entre ciudadanos o contra sí mismos.

La tortura se refiere a la amenaza. Amenaza a nuestra integridad: como una mente, un cuerpo, un alma, como una comunidad. La tortura se refiere a la creación de una cultura del miedo, círculos de silencio y obediencia absoluta a algo o alguien que no eres tú. Pero, ¿es posible que la sociedad capitalista en la cual vivimos no sea más que una vasta cámara de tortura sin lugar fijo que utiliza técnicas psicológicas muy avanzadas, tan astutas que llegamos a confundir un estado de tortura con un estado de privilegio?

Soportamos sobredosis de información (una especie de ruido blanco) totalmente banal, anestésica y paranoica. La capacidad de concentración ha disminuido y la interacción humana está cada vez más mediada por la tecnología. En lugar de nuestras vidas «reales» tenemos «realities». Nuestras conversaciones, así como nuestros espacios privados, son interrumpidos constantemente por llamadas al móvil, nuestras amistades se mantienen a través de los mensajes de texto y los e-mails.

Vivimos en una cultura del miedo al otro/a. Estamos enchufados/as a los ordenadores y la televisión. La educación -como siempre- se basa en enseñarnos a no cuestionar, a pasar exámenes, a aprender sólo lo que el gobierno quiere que aprendamos, a rompernos para que seamos un engranaje más de la máquina.

Estamos sujetos/as a una vigilancia constante, aumenta el número de policías, agentes cívicos, seguratas, cámaras, furgonetas con vídeo, equipos de seguimiento de audio en los McDonald’s y las estaciones de tren, pulseras de seguimiento electrónico, móviles con cámaras y rastreo de llamadas y de correo electrónico.

Tenemos drogas para hacernos felices -legales e ilegales-, para hacernos olvidar que estamos estresados/as y ansiosos/as, para hacernos sentir cercanos/as a otras personas o simplemente para no sentir nada en absoluto, para mantener la economía funcionando, para levantarnos por la mañana y dormirnos por la noche. Tenemos terapias que nos ayudan a adaptarnos a un sistema que nuestros cuerpos y mentes rechazan. Si las drogas y las terapias no ayudan, tenemos drogas más fuertes, hospitales psiquiátricos y otras prisiones. El diccionario de «enfermedades mentales» está en crecimiento, la mayoría de ellas podrían describirse simplemente: la civilización y el rechazo a la civilización.

La muerte, la enfermedad o las lesiones resultantes de abusos de sustancias, incluyendo el tabaco y el alcohol, la actividad sexual, los accidentes de transporte, la obesidad, la contaminación, el estrés, el suicidio y las autolesiones son epidémicas. La gente sí que teme por sus vidas. Pregunta a las miles de personas que cada año terminan en salas de urgencias porque se hicieron daño ellas mismas, o bebieron mucho, o no podían garantizar que no se matarían antes de que acabara la noche.

La forma en que vivimos es de cautividad. Es interesante que muchos de los problemas de salud mental que padecen hombres y mujeres urbanos/as tienen un paralelismo con el comportamiento de los animales en cautividad: reacciones de escape, desórdenes alimenticios, automutilación, comportamiento sexual anormal, etc. Los animales en cautividad, como los humanos modernos, tienen una vida relativamente cómoda: se les alimenta, limpia, están a salvo del salvajismo, tienen acceso a relaciones sexuales, un poco de espacio y algo de estímulo. Como en nuestra «buena vida». Y aún así, no parece que la soporten. Nosotros/as tampoco.

Algunos aspectos de la civilización son claramente una tortura como la que se define en los manuales. Algunas definiciones de tortura mental incluyen: «detención en completa oscuridad, exposición a luces brillantes, exposición a ruidos constantes o privación del sueño. Condiciones precarias que incluyen la falta de comida, cuidado médico y comunicación.» Aplicar estas definiciones a la forma en que vivimos es bastante fácil: secuencias violentas en los telediarios, películas y juegos, alienación, policía por doquier, desinformación, exposición a luces constantes y ruidos y condiciones pobres (o cuanto menos, casi endémicamente estresantes)

Y el resultado:

«… la siguiente constelación de síntomas se encuentra con frecuencia asociada a un estresor interpersonal (por ejemplo, abuso físico o sexual a niños, palizas domésticas, ser tomado como rehén, encarcelamiento,… tortura): modulación afectiva disminuida, comportamiento autodestructivo e impulsivo, síntomas disociativos, dolencias somáticas, sentimientos de inutilidad, vergüenza, desesperación, desesperanza; sentirse permanentemente herido; pérdida de creencias anteriores, hostilidad, retraimiento social, sentirse constantemente amenazado, relaciones interpersonales deterioradas o cambio de las características de personalidad anteriores.»[1]

¿Qué hace la gente en cautividad, en las salas de tortura? Alguna gente mantiene la mirada sobre el suelo hasta que la terrible experiencia acaba. Pero si la situación continúa de manera indefinida -si es todo lo que conoces-, entonces la mente buscará su propia salida. «Marx predijo, erróneamente, que una profundización de la miseria material llevaría a la revuelta y a la caída del capital. ¿No será, más bien, que el incremento del malestar psíquico está llevando, por sí mismo, al reinicio de la revuelta, y que, de hecho, esta puede ser la última esperanza de la resistencia?»[2]

La civilización y todo lo que la define son, en esencia, los manuales de tortura psicológica aplicados a escala masiva. El comportamiento de autoabuso de muchas personas en Occidente tiene dos implicaciones: es al mismo tiempo un intento de sobrevivir en el sistema exteriorizando todo aquello que se nos ha enseñado a interiorizar, y, simultáneamente, una compulsión de llevar a cabo el proyecto del Estado -aquello del control social y el necesario desplazamiento de la ira y la desesperación desde su objetivo genuino pero nebuloso (el sistema compuesto por el Estado, la industria, las finanzas y el comercio), hacia el único objetivo accesible, el individuo aislado en una cultura en que la insurrección y la insumisión masiva son cada vez menos pensables-.

De alguna manera, la incapacidad de tantas personas de mantener un nivel aceptable de salud mental en los países capitalistas desarrollados es alentadora. Revela la lucha de un organismo vital contra las instituciones opresivas y aniquiladoras del Estado y el orden económico mundial: estar bien adaptado en una sociedad profundamente enferma no es ningún indicador de salud. Es el rechazo a una forma de vida intolerable. Es la incapacidad de ajustarse a aquello que es dañino y antinatural.

Dondequiera que estés, debes de saber que hay una guerra sin cuartel entre los imperativos capitalistas y la pasión por la vida de la gente sometida a él. La autolesión se entiende, por lo general, como una estrategia de aguante, al fin y al cabo, se trata de mantenerse vivo/a ante circunstancias intolerables. Sería un error, claro está, sugerir que la autolesión es lo mismo que la resistencia, aunque los problemas de salud mental tienen un gran coste para la economía. Es una reacción, una respuesta y un rechazo. Es el grito. Pero hasta que no sea politizado, seguirá siendo sólo un ataque del individuo contra el individuo.

Si la lucha de aquellos/as que sufren de problemas mentales o emocionales no estuviera tan contenida, desplazada y estigmatizada hasta por aquellos/as que se consideran «radicales», quién sabe qué tipo de sociedad forjaría esa pasión por la vida desencaminada, esa inteligencia, ese rechazo. Mientras situemos al enemigo dentro de nosotros/as, alentados/as por un sistema entero, desde la educación hasta los modelos bio-médicos de la enfermedad mental, y mientras sigamos viendo estos comportamientos como enfermedades de las cuales hay una esperanza de cura basada únicamente en cambiar el mundo interno del enfermo -en vez de en derrocar el sistema-, nunca lo sabremos. Las sociedades capitalistas-imperialistas avanzadas han sido tan eficaces, tan brillantes controlando y definiendo cada aspecto de la vida y la psicología humanas (un préstamo de la historia fascista y totalitaria) que ya poca gente es capaz de ver esta situación; es omnipresente.

Creo que la mayoría de gente que sufre un «problema de salud mental común», incluyendo mucha que se autolesiona (y esto incluye cualquier comportamiento que no sea saludable para la mente o el cuerpo), simplemente está revelando el estrés psicológico en masa causado por una exposición prolongada a las condiciones de vida bajo un sistema capitalista avanzado del cual no se puede escapar, una dictadura elegida, una cultura del miedo deliberada, un ambiente altamente contaminado y alienado, y un sistema omnipresente de vigilancia altamente desarrollado.

No hay ningún lugar seguro donde estar bien en el sistema capitalista global; sólo hay diferentes cámaras de tortura, con las herramientas adecuadas al objetivo y la etapa de la batalla.

Hay una historia de Augusto Boal, un dramaturgo brasileño radical pionero del Teatro del Oprimido, que al encontrarse en el exilio europeo durante los años setenta comentaba que no podía entender por qué la gente era tan infeliz si no sufría una opresión política. Sin embargo, después de un tiempo, llegó a la conclusión de que, aunque algunos estados europeos no eran tan abiertamente opresivos, esto era porque la gente había llegado a interiorizar la opresión y, a veces, ni siquiera veía a la autoridad como el enemigo: a esto lo llamó «el policía interno».

Radix

Notas:

[1] DSM-IV-TR: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la Asociación Americana de Psiquiatras, 1994.

[2] John Zerzan, «Miseria psicológica de las masas«

Crónica de «Rodea el Congreso 14D»

He de decir que tenía esperanzas en esta manifestación tras ver todo el revuelo que causó la cifra de 1500 antidisturbios en algunas redes sociales pero ahora mismo, a las 22:31 puedo decir que estoy decepcionada de cómo se están haciendo las cosas. Déjenme explicarme. Llegué a Neptuno dos horas antes, para ir viendo cómo se desarrollaban los hechos. Al ir bajando las calles me encuentro antidisturbios por todas partes, los cuales iban cerrando todas las calles que pudieran dirigir a Neptuno. Minutos antes de las siete había más prensa que personas manifestándose, cosa que en mi pequeña experiencia nunca lo había visto. Los minutos pasan y poco a poco la gente va llegando de todas partes, especialmente de Atocha donde la gente estaba siendo intimidada por las fuerzan del orden.

El clima que se respira no es nada activo, la gente está tranquila charlando los unos con los otros como si estuvieran en un bar de tapas. Nada pasa. Al tiempo aparece la gran “diva” de los movimientos sociales, sí lectores, Jill Love hace acto de presencia, mostrando de nuevo su busto desnudo repleto de pintadas y siendo el centro de atención por unos minutos de todos los objetivos que allí estábamos.

La gente pita, se calma, pita, se vuelve a calmar, parece que hay un amago de ataque pero nada, no hay nada. Me dirijo a la parte de atrás y veo algo comienza moverse ¡Al fin! La gente comienza a tomar las calles, con paso decidido nos vamos todos a Cibeles, adoptando poco a poco a aquellas personas que perplejas nos miraban. Es aquí cuando comienzan algunos enfrentamientos pero no es hasta que llegamos a Sol donde la masa se une con toda la gente que allí se encuentra, y allí, queridos lectores, la policía comienza a atacar causando que muchos cojan el metro para huir. La gente corre hasta llegar a Jacinto Benavente, lugar donde como en otras ocasiones comienzan a parar el tráfico, metiéndose entre los coches hasta que las lecheras nos cortan el paso, damos marcha atrás y en una de las calles un coche de policía se queda atascado, algunos van a por él, lo zarandean, saltan en su capó… La gente continúa corriendo hasta que llegamos a la plaza de Santa Ana. En este lugar la manifestación acaba, sí, así, en el momento más álgido los responsables del 25S (plataforma que convocaba esta manifestación) dan por finalizado el evento, contentos por el resultado y dando gracias a los asistentes. Las caras de todos nosotros eran un poema ¿En serio? ¿Ya se acabado? Como si fuera una discoteca donde se encienden las luces para echar a la gente, todas las personas van abandonando la plaza entre comentarios como “Bueno, ¿ahora nos vamos a tomar algo?” Indignada y cabreada de este final me quedo un poco en la plaza, donde el único movimiento que veo es de unos críos encapuchados que tiran contenedores y latas a la policía.

¿Qué está pasando en este país? ¿Cómo es posible tal cantidad de antidisturbios para un evento tan tranquilo? ¿Cómo la gente puede ir a una manifestación como si fuera el nuevo punto para tomar unas tapas? ¿Cómo puede la gente despreciar a quienes intentamos proteger los pocos derechos que nos quedan? Lo repito ¿Qué está pasando en este país?

Teresa Suárez

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Diez años de cárcel para el hacktivista y anarquista Jeremy Hammond

Con el fin de desenmascarar a gobiernos y empresas, distintas personas han colaborado para hacer públicos millones de documentos que pueden servir para estudiar el comportamiento de entidades estratégicas, como han sido los casos de Chelsea Manning (WikiLeaks) o Edward Snowden (NSA). En el caso de Hammond, uno de sus objetivos fue la agencia privada de inteligencia Stratfor, de la cual logró extraer millones de correos electrónicos que fueron publicados por WikiLeaks y delataron de forma inapelable la relación existente entre empresas privadas y agencias de inteligencia estadounidenses. Hammond, joven estadounidense de 28 años, fue detenido en abril de 2012 y su sentencia fue dada el 15 de noviembre de 2013: diez años de cárcel (máximo posible), para un caso donde se apeló desobediencia civil y la jueza enfrentó acusaciones de «conflictos de interés».

Como parte de «Anonymous» (una denominación que adoptan personas ligadas a ataques en Internet a objetivos principalmente estatales, partidos políticos o empresas privadas), Jeremy Hammond en coordinación con Hector «Sabu» Monsegur [1] y otros, lograron romper la seguridad de la agencia Stratfor y filtrar información que (en conjunto con otra) ha estado en los medios de comunicación masiva, desinformando respecto al contenido de las filtraciones que ha sido sensible para varios gobiernos [2], prácticas de las agencias de espionaje estadounidenses, espionaje masivo entre gobiernos, etc.

Hammond probablemente no pudo haber tenido éxito de no haber contado con la ayuda de Sabu. Desgraciadamente, esta persona se identificaba como Anonymous y ejecutaba acciones en pro de desclasificar información, pero posteriormente fue tomada detenida y se convirtió en informante del FBI. Luego, durante varios meses colaboró en incentivar filtraciones, otorgando información técnica muy sensible que hacía posibles los ataques por otras personas. La colaboración de Sabu con el FBI permitió posteriormente el arresto en cadena de varios hacktivistas. [3]

El día de la sentencia, Hammond tuvo la oportunidad de expresar unas palabras en torno a su caso y posible condena, de la cual traduje algunos párrafos y se reproducirán a continuación (para ver la declaración completa, puedes revisarla en Sparrow Media [en inglés]):

«… Los actos de desobediencia civil y acción directa por los cuales estoy siendo sentenciado hoy están en línea con los principios de comunidad e igualdad que han guiado mi vida. Hackeé docenas de empresas de gran renombre e instituciones gubernamentales, entendiendo muy claramente que lo que estaba haciendo estaba contra la ley, y que mis acciones podrían llevarme de vuelta a la prisión federal. Pero sentí que tenía una obligación de usar mis habilidades para exponer y confrontar la injusticia ─ y traer la verdad a la luz.

¿Podría haber logrado los mismos objetivos a través de medios legales? He tratado todo, desde peticiones mediante voto a protestas pacíficas y he llegado a la conclusión de que quienes están en el poder no quieren que la verdad sea expuesta. Cuando le hablamos con la verdad al poder somos ignorados en el mejor de los casos y brutalmente reprimidos en el peor de ellos. Estamos confrontando una estructura de poder que no respeta su propio sistema de cheques y balances contables, ni hablar de derechos de sus propios ciudadanos o de la comunidad internacional.

Mi introducción a la política fue cuando George W. Bush robó la elección presidencial en el año 2000, luego tomó ventaja de los aires de racismo y patriotismo después del 9/11 para lanzar sin provocación alguna guerras imperialistas contra Irak y Afganistán. Fui a las calles a protestar creyendo inocentemente que nuestras palabras serían escuchadas en Washington y podríamos detener la guerra. En vez de esto, fuimos etiquetados como traidores, golpeados y arrestados.

He sido arrestado por numerosos actos de desobediencia civil en las calles de Chicago, pero no fue hasta el 2005 que usé mis habilidades informáticas para romper la ley en protestas políticas. Fui arrestado por el FBI por hackear los sistemas computacionales de un grupo de derecha pro-guerra llamado «Protest Warrior», una organización que vendía camisetas racistas en su sitio web y molestaba a grupos anti-guerra. Tuve cargos bajo la ley de fraude computacional y abuso, donde la «pérdida supuesta» en mi caso fue arbitrariamente calculada multiplicando las cinco mil tarjetas de crédito en las bases de datos de Protest Warrior por 500 dólares, obteniendo un total de 2,5 millones de dólares. Mi sentencia fue calculada en base a esta «pérdida», aunque ninguna tarjeta de crédito fue usada o distribuida por mí o por alguien más. Fui sentenciado a dos años de cárcel.

Mientras estuve en ella, vi por mí mismo la cruda realidad de cómo el sistema de justicia criminal destruye las vidas de millones de personas mantenidas capturadas detrás de barras. La experiencia fortaleció mi oposición a las formas represivas de poder y la importancia de perseverar en lo que tú crees.

Cuando fui liberado, estaba entusiasmado de continuar mi involucración en luchas por cambios sociales. No quería regresar a la cárcel, así que me enfoqué en organización comunitaria pública. Pero mientras transcurría el tiempo, me frustré con las limitaciones de las protestas pacíficas, viéndolas como reformistas e inefectivas. La administración de Obama continuó las guerras en Irak y Afganistán, potenció el uso de drones y no consiguió cerrar la base de Guantánamo.

Durante ese tiempo, estuve siguiendo el trabajo de grupos como WikiLeaks y Anonymous. Fue muy inspirador ver las ideas de hacktivismo dando frutos. Me incentivaron particularmente las acciones heroicas de Chelsea Manning, quien ha expuesto las atrocidades cometidas por las fuerzas armadas estadounidenses en Irak y Afganistán. Ella tomó un enorme riesgo personal en filtrar esta información ─ creyendo que el público tiene derecho a saber y esperando que sus revelaciones serían un paso positivo hacia el final de los abusos. […]

Adherí a Anonymous porque creo en la acción directa, autónoma y descentralizada. Para ese tiempo, Anonymous ya estuvo involucrado en operaciones de apoyo a la Primavera Árabe, contra la censura y en defensa de WikiLeaks. Tenía mucho que contribuir, incluyendo habilidades técnicas y cómo articular mejor las ideas y los objetivos. […]

Estuve especialmente interesado en el trabajo de los hackers de LulzSec, quienes rompieron la seguridad de objetivos significativos, volviéndose crecientemente políticos. Luego empecé a conversar con Sabu, quien estaba muy abierto sobre los hacks que supuestamente había cometido e incentivaba a hackers a unirse y atacar gobiernos y sistemas corporativos bajo el lema de «Anti Seguridad». Pero muy temprano en mi participación, otros hackers de LulzSec fueron detenidos, dejándome romper sistemas y escribir comunicados de prensa. Luego, supe que Sabu había sido el primero en ser detenido, y que todo el tiempo que estuve hablando con él era un informante del FBI. […]

Pasé un tiempo investigando Stratfor y revisando la información que ellos daban y decidí que sus actividades y bases de clientes los hacían un objetivo merecido. […]

Me tomó más de una semana ganar acceso completo a los sistemas internos de Stratfor, pero eventualmente entré en su servidores de correo electrónico. Había muchísima información, necesitábamos varios servidores nuestros para transferir los correos electrónicos. Sabu, quien estaba involucrado en la operación en cada etapa, ofreció un servidor, que había sido provisto y estaba monitoreado por el FBI. Durante las siguientes semanas, los correos electrónicos fueron transferidos, las tarjetas de créditos fueron usadas para donaciones y los sistemas de Stratfor fueron dañados y destruidos. El porqué el FBI nos contactó con el hacker que encontró la vulnerabilidad inicial y nos permitió este hack continúa siendo un misterio.

Como resultado del hack a Stratfor, algunos de los peligros de la industria de inteligencia privada sin regulación ahora son conocidos. Ha sido revelado por WikiLeaks y periodistas alrededor del mundo que Stratfor mantenía una red mundial de informantes que usaron para iniciar actividades de vigilancia intrusivas y posiblemente ilegales en nombre de grandes corporaciones multinacionales. [4] […]

El gobierno celebra mi convicción y encarcelamiento, esperando que esto cerrará la puerta a toda la historia. Me responsabilizo por mis acciones, pero ¿cuándo el gobierno dará respuesta por sus crímenes? […]

[…] Creo en el derecho individual a la privacidad ─ de la vigilancia gubernamental y de personas como yo, y aprecio la ironía de mis propias acciones que contradicen estos derechos. [5] Lo cometí en pos de trabajar para hacer de este mundo un mejor lugar para todos nosotros. Todavía creo en la importancia del hactivismo como una forma de desobediencia civil, pero es tiempo para mí de moverme a otras formas de buscar el cambio. […]

Me ha tomado mucho tiempo escribir esto, para explicar mis acciones, sabiendo que haciéndolo ─honestamente─ podría costarme más años de mi vida en prisión. Estoy preocupado de obtener 10 años, pero espero que no, porque creo que hay mucho trabajo por hacer.

¡MANTENTE FUERTE Y SIGUE LUCHANDO!«

Como ya se ha dicho, Hammond no tuvo la suerte de obtener una pena más corta, que según el sitio http://freejeremy.net/ (hecho por amigos y familiares) iba desde 0 a 10 años (considerando que ya había pasado suficiente tiempo preso como para seguir estándolo). Además, se consideran tres años de libertad «digitalmente vigilada» una vez liberado.

Los hackeos que han cometido varias personas y que se han descrito acá, han atacado fuertemente al gobierno estadounidense por sus prácticas en el estado-del-arte en vigilancia masiva. Por supuesto (como creo que quien lea ya se estará preguntando si es que no lo sabe aún), este tipo de vigilancia está siendo cometida en varios países en mayor o menor medida y en algunos casos con intervención del gobierno estadounidense, ya sea directamente o mediante empresas basadas en su territorio (¿alguien dijo Google, Facebook, Twitter y otras menos relucientes como Stratfor?).

Recientemente, se ha publicado un texto autoría de Hammond donde entrega más detalles de los gobiernos de los cuales tomó información con ayuda de Sabu (vigilante encubierto del FBI en ese entonces). Dentro de ellos se encuentran: Brasil, Colombia, Puerto Rico, Turquía, Siria, Irán, Grecia, Pakistán y otros. Un especial objetivo fue Siria, donde él argumenta que el FBI se vio beneficiado de la escalada de hackers contra el gobierno de Assad, que finalmente otorgaron más información sobre instituciones sirias al gobierno estadounidense. Según Hammond, esto es fácilmente demostrable porque se ha utilizado en su contra durante el juicio, pero como se declaró culpable, mucha información no se le proveerá. En el escrito finaliza diciendo: «… Como la transparencia gubernamental es un tema en el corazón de mi caso, alego que esta evidencia sea hecha pública. Creo que los documentos mostrarán que las acciones del gobierno fueron más allá de capturar hackers y detener los crímenes informáticos».

Notas

[1] Sabu fue reconocido por ataques exitosos contra la CIA, el FBI y otros en una época pasada, ganando (creo) confianza o reconocimiento de varios hactivistas.

[2] Varios gobiernos (dentro de ellos México y Brasil en Latinoamérica) han sido objetivo del espionaje de EE.UU., que por medio de WikiLeaks principalmente ha demostrado haber obtenido información confidencial de cada uno de ellos.

[3] Más detalles de la colaboración de Sabu con el FBI en Gizmodo (en inglés).

[4] Hammond da más detalles de cómo con su expertiz y en algunos casos la ayuda de Sabu, logró romper la seguridad de varios gobiernos que no son detallados en la página de referencia.

[5] Hammond expresa anteriormente sus disculpas con aquellos inocentes de los cuales fue revelada su información que pudiera haberlos dañado y eran irrelevantes a sus objetivos.

La deuda de la Generalitat de Catalunya

Nota de La Colectividad: como en colaboraciones anteriores de Lucha Internacionalista, si se publica este texto en una página anarquista es para fomentar el debate así como para establecer un contacto entre personas que abordan el problema del capitalismo desde ópticas distintas.

NO PAGAR LA DEUDA: NINGÚN RECORTE EN LOS PRESUPUESTOS DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA:

Presupuestos con recortes para los trabajadores públicos y los servicios sociales, sin inversión para crear puestos de trabajo públicos, con privatizaciones masivas a precio de saldo… todo al servicio de pagar la deuda en los bancos.

Toda la argumentación de la Generalitat de Catalunya con estos presupuestos es que no hay más recortes. No es cierto: consolida todos los que se aprobaron el 2013 por decreto con la prórroga de los presupuestos CiU-PP del año anterior –reducción del 9,6% del gasto del 2012-, y además añade el nuevo recorte a las pagas de los trabajadores públicos –que ya han perdido de media el 30% de poder adquisitivo y ahora se les reduce otra vez de golpe el 7%. Con estos presupuestos, en los últimos 4 años, se habrán rebajado el 22% del gasto en enseñanza, el 16% del de sanidad, se consolida la pérdida de 10.000 puestos de trabajo públicos y el retroceso de las condiciones laborales (reducciones de jornada y sueldo a interinos, precariedad de las sustituciones en enseñanza).

Los presupuestos tampoco aportan inversión para crear puestos de trabajo. Y, a pesar de que Felip Puig dice que ya se ve el final de la crisis, Panrico lleva 60 días en huelga ante la amenaza de un ERO salvaje y SEAT sufrirá otro de más de 350 trabajadores/as. Y a pesar de todo, no se equilibra el déficit porque la deuda pública continúa subiendo.

Después de años de conciertos y externalizaciones (en la enseñanza se han incrementado un 6% los conciertos), los presupuestos 2014 añaden privatizaciones masivas sin identificar y que serán ventas de bienes públicos a precio de saldo. Pero aun así, Mas-Colell prevé que la deuda seguirá creciendo y en 2014 llegará al 30,3% del PIB.

La deuda es impagable…

Estos presupuestos prevén continuar el pago diario 6 millones de euros en intereses de la deuda. Es decir 2.077 millones el año y 5.800 millones más en amortizaciones. ¡Y cómo que esto ya es impagable, se emitirá más deuda pública y acabaremos el año con 2.600 millones más de deuda, que llegará a los 62.350 millones! La política es seguir ordeñando la vaca del dinero público hasta donde sea posible. En los últimos dos años, sólo con la deuda pública española, la banca estatal –en parte, rescatada- ha sacado 17.300 millones de beneficios de la caja pública. Hay que cortar esta
sangría cuando antes mejor.

Mas-Colell responde que hay que pagar las deudas. Pero de deudas hay muchas: con la banca, con las farmacias, con los trabajadores y trabajadoras de la administración, con la salud de las personas mayores, con los niños y niñas que se quedan sin beca comedor, con las familias que necesitan el PIRMI… Lo que hace falta es decir qué deuda va primero: si la de los bancos o la de la gente. Para CiU y ERC está claro que primero son las deudas con el capital financiero; si llega el FLA del Estado, pagan los farmacéuticos… y si no hay más, se recortan sueldos y servicios sociales.

¿Pero qué orden ponen otros, como PSC o IC-EUiA? Dicen que primero van las personas, pero no dicen que se deje de pagar la deuda… Al contrario, se tiene que seguir pagando, con una política impositiva “progresiva”, para impulsar el crecimiento y redistribuir
la riqueza. Los resultados los tenemos a la vista, porque todos ellos han participado en el gobierno estatal o en gobiernos autonómicos y son parte del problema actual. O cómo gobiernan en Andalucía con unas cifras de paro y miseria escalofriantes. ICV-EUiA habla de renegociar la deuda, es decir, alargar la hipoteca del futuro, para evitar el enfrentamiento con los intereses del gran capital.

… y además es ilegítimo.

La deuda no se puede pagar, y además es injusto. Una parte de la izquierda defiende que hay que hacer una auditoría ciudadana para delimitar la parte ilegítima de la deuda (como los intereses de los
bancos) de una supuestamente legítima y que se tiene que pagar.

Pero de hecho, toda la deuda es ilegítima, porque es producto de las políticas neoliberales de los 90 y 2000 –del PSOE y el PP- contra los trabajadores y se ha disparado con los planes de rescate a la banca. Son deudas contraídas para favorecer al gran capital, para dar exenciones fiscales a las grandes empresas…

Además, la idea de pagar una parte “legítima” y rechazar la ilegítima nos trae a la situación de Argentina o el Ecuador: cómo que una parte no se ha pagado, la otra, que se renegocia, sube los intereses y se convierte no sólo en un nuevo lastre tan grande como antes, sino que se eterniza. Hay que ser claros y, decir sin tapujos, que ni se puede ni se tiene que pagar la deuda, porque toda ella es ilegítima.

Los presupuestos se pueden derrotar

Hay que dar respuesta a las necesidades urgentes de la población trabajadora: puestos de trabajo, salarios dignos, sanidad y educación pública… Esto empieza parando estos presupuestos. El gobierno de CiU está en una posición débil y la movilización puede hacer
tambalear el apoyo que le da ERC. Necesitamos una convocatoria de huelga de los sindicatos del sector público, en el camino de una huelga general, para pararlos.

Pero no es el único paso. Hay que dar respuesta al problema político de fondo y constituir un frente de organizaciones políticas, sindicales y sociales para decir no al pago de la deuda. Igual que defendemos una consulta donde el pueblo de Cataluña pueda decidir, queremos decidir qué se paga con el dinero de todo el mundo.

¡Queremos decidir, también, dejar de pagar la deuda!

24/11/2013

Mª Esther del Alcázar
Militante de Lucha Internacionalista

http://www.lluitainternacionalista.org
lluitaint@gmail.com

Comunicado del Frente Anarquista Organizado (Región Chilena)

Declaración del Frente Anarquista Organizado [FAO] ante la coyuntura electoral y el quiebre en el movimiento comunista anárquico y libertario.

Las Elecciones Presidencial, Parlamentarias y de Consejeros Regionales de este año 2013, sin duda, han acaparado como nunca antes desde el ‘Plebiscito del Sí y el No’ la atención de la llamada opinión pública. Es la primera elección de Presidente y Parlamento con voto voluntario e inscripción automática (desde los 18 años), la primera ocasión que se realizan primarias, por vez primera se podrá elegir a los CORES, y por primera vez en Chile se presentan tantos candidatos a Presidente de la República, como son los 9 participantes. Los últimos meses han estado marcados por la propaganda electoral masiva e invasiva en las calles, plazas, transporte urbano, entre otros, por un seudo debate presidencial de 2 días televisado, por entrevistas en medios de comunicación masivos, en internet ocupando las redes sociales, por salidas a terreno y por actos de campaña a lo largo del país. Las últimas encuestas en torno a las elecciones dan por ganadora a la candidata del pacto ‘Nueva Mayoría’[i] Michelle Bachelet, pero aún no está claro si será en primera o segunda vuelta, ni menos quien acompañaría a ésta en segunda vuelta, ya que con la apabullante baja que ha sufrido la derecha con su candidata Matthei, el abanico se abre. Ahora veamos cuáles son los fenómenos y procesos que han desencadenado el actual panorama.

En el territorio de Chile desde el año 2006 se abre un ciclo de luchas destacando la de estudiantes secundarios –conocida como ‘Revolución Pingüina’-, de trabajadores contratistas del cobre de CODELCO, y de pobladores en torno a la problemática de la vivienda con los deudores habitacionales y los allegados (sin casa) en pleno gobierno de Bachelet; dando con esto el puntapié inicial para la multiplicación y visibilización de estas luchas. Pero sin duda, es el año 2011 el que marca un antes y un después para el Chile actual. La segunda década del siglo XXI comienza expresando un salto cualitativo en la Lucha de Clases en el territorio, con el conflicto por el gas natural en Punta Arenas, XII región de Magallanes, al extremo sur del país. Este fenómeno sería el primer conflicto regional que le toca enfrentar al gobierno de derecha de Sebastián Piñera, al que se sumarían huelgas de sindicatos en el campo laboral, además del conflicto principal y más profundo por la Educación, que es transversal a todo el territorio extendiéndose aproximadamente por 10 meses desde el mes de Mayo con mayor visibilidad. La masividad de las movilizaciones sociales, su proliferación y radicalización en el sector estudiantil, sindical, territorial, regional y en el pueblo-nación mapuche en lucha desde el 2011 nos lleva como organización política a releer la realidad social del Chile contemporáneo. Es así que visualizamos que como pueblo y sociedad de esta larga y angosta franja de territorio, estamos comenzando a despertar de un profundo sueño y letargo, a perder el miedo a organizarnos con nuestras/os compañeros de trabajo, de estudio y vecinas/os. ¿Pero es que acaso este despertar implica que se vuelve importante para las/os trabajadores y el conjunto del pueblo quien salga electo presidenta o presidente de la República por los próximos cuatro años? ¿Se vuelve condicionante para nuestros intereses quienes salgan electas/os senadores, diputados o consejeros regionales?

Desde nuestra postura política, en base a un análisis materialista histórico de la realidad, consideramos que sigue siendo irrelevante quien sea presidenta/e, senador/a, diputado/a y consejeras/os regionales: tendremos que salir a trabajar o estudiar de todas maneras, tendremos que seguir luchando y organizándonos por reconquistar los derechos usurpados a sangre, fuego y terror en Dictadura. A pesar de que una encuesta con trayectoria como la CEP[ii] en su muestra concluye que las/os habitantes de Chile quieren reducir las diferencias de ingresos (85%), nacionalizar el cobre (83%), en educación privilegiar la universitaria gratuita (74%), descentralizar el país (73%) y realizar una reforma tributaria (67%), esto no nos puede llevar a establecer de forma mecánica y determinante que el movimiento popular o que el pueblo y la sociedad chilena están preparados y dispuestos a organizarse y luchar por estas demandas. Es debido a lo anterior que candidaturas anti-neoliberales con atisbos de anti-capitalismo como las de Roxana Miranda y Marcel Claude no generan mayor aceptación ni expectación, siendo más bien candidaturas testimoniales de denuncia y programas irrealizables en el contexto actual, porque no existen grandes bases de apoyo en la población popular que las socialice, que opte por ellas y que las materialice. Más que apostar en términos tácticos por visualizar un programa de gobierno y reformas estructurales, hay que apostar por seguir creando, construyendo y fortaleciendo a nivel social, organizaciones populares con vocación de independencia de clase; con capacidad creativa, constructiva y orgánica autónoma y contraria a los intereses de los partidos políticos del bloque dominante (duopolio político Alianza por Chile/Nueva Mayoría), y de fuerzas y/o partidos políticos aventureros de izquierda que las pretendan representar (incluso en el caso de defender sus intereses), por arriba dentro de la institucionalidad democrático-representativa mediante la consecución de puestos en Municipios, Intendencias, Parlamento u obteniendo un Gobierno. Esto no debe leerse como una negación de la política, sino todo lo contrario como su afirmación más plena. La política debe estar presente y se debe avanzar en terminar con su disociación con lo social: pero la política debe estar anclada en el campo popular, surgir desde, con y para las/os trabajadores y el conjunto del pueblo.

Nuestra caracterización del período que se inicia en la segunda década del siglo XXI (concretamente el año 2011), hace hincapié en reconocer que, en general, la sociedad del territorio de Chile está cambiando y, en particular, la clase trabajadora y el conjunto del pueblo también: en clave de hastío de tanto abuso, robo, mentiras y promesas incumplidas que hemos sufrido desde 1990, cuando las/os políticos y tecnócratas que luego nos gobernaron por 20 años (la Concertación) nos instaron a inscribirnos y votar en el Plebiscito por el No con el lema ‘Chile, la alegría ya viene’. Pero la alegría nunca llegó y se convirtió en un trago amargo, y como somos una sociedad y pueblo alcoholizados fueron varios tragos amargos hasta que empezamos a despertar de esa larga resaca, a levantar cabeza en búsqueda de esa negada dignidad.

Sin duda esos cambios se han materializado en concientización, organización y lucha por parte de franjas del pueblo, las/os trabajadores y la sociedad en términos principalmente de reivindicaciones económicas sectoriales (estudiantil, laboral, vecinal), transversales (medioambientales, regionales), culturales-nacionales (pueblos originarios) y demandas por avances en derechos sociales (salud, previsión, educación, vivienda, transporte público) y/o servicios básicos (gas, luz, agua). Sin embargo, el grueso de la movilización y organización social se mantiene parcelado y con vocación gremialista, careciendo de tácticas, estrategias y objetivos comunes. No existe un plan o plataforma de lucha intersectorial potente en los campos sindical, estudiantil y territorial a nivel provincial, regional y nacional, que no haya sido elaborada por militantes y referentes más politizados de izquierda; sin duda que esto es un avance, pero debemos apostar a construir como movimiento popular en conjunto organizaciones profundamente democráticas, participativas y autónomas que avancen en clave clasista libertaria en lo orgánico, táctico, estratégico y programático; apostando a referenciar un proyecto sociopolítico intersectorial con unidad desde las luchas, que se sustente sobre la base del apoyo mutuo y la solidaridad de clase al interior del movimiento popular, esto es desde las/os trabajadores y el conjunto del pueblo organizado. La solidaridad de clase expresada por los trabajadores portuarios a nivel nacional con sus pares del puerto de Mejillones, materializada en el paro de actividades; así como el paro del 26 de Junio del presente año -bajo la consigna ‘A recuperar el cobre para la Educación’- convocado por CTC [Confederación de Trabajadores del Cobre], el SITECO [Sindicato Interempresa de la Gran Minería y Ramas Anexas], la Unión Portuaria de Chile y otros sindicatos portuarios, así como por la CONFECH [Confederación de Estudiantes de Chile], ACES [Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios] y CONES [Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios], entre otros, constituyeron hitos importantes en pos de dar pasos importantes en la configuración de un proyecto sociopolítico clasista intersectorial y un salto cualitativo de las correlaciones de fuerzas de los procesos de Lucha de Clases en el Chile actual; sin embargo, no debemos pecar de un optimismo voluntarista traspasando un fenómeno y contexto determinado al conjunto del movimiento popular; por lo demás tener claro que dicho paro del 26 de junio, en el mundo de los trabajadores fue principalmente promovido por dirigencias y fuerzas políticas, y que dichas organizaciones sindicales aún no son tan democráticas, honestas, participativas y clasistas como lo deseamos. A consecuencia, es necesario seguir fomentando las luchas reivindicativas y socioeconómicas en el seno de la clase trabajadora y el conjunto del pueblo para de esta forma, en praxis dialéctica, ir avanzando en la conformación de una conciencia de clase para sí y la politización de las/os trabajadores de base. Esto último bajo un prisma materialista histórico de la realidad social y de la lucha de clases, rechazando lecturas apresuradas e idealistas que apuestan a que desde el mundo político, desde la democracia representativa en sintonía burguesa, en definitiva desde el Estado- Gobierno y Parlamento- se puede romper el cerrojo de la institucionalidad dictatorial heredada y la Constitución de 1980. Contrariamente a lo planteado por algunos, es precisamente esta táctica electoral aventurista la que contribuye a disociar lo político de lo social, al apostar a realizar las transformaciones por arriba, avalando la profesionalización de la política al interior de una democracia representativa con cimientos dictatoriales que permite la participación y toma de decisiones políticas-legales a un puñado de ‘profesionales’- a una élite política-, excluyendo al pueblo y mundo social mediante el acostumbramiento a la delegación de la participación y la toma de decisiones que nos atañen a todas/os, limitándolo al voto en urnas cada 4 y/o 6 años. Las apuestas electorales que en sus supuestos abogan por transformaciones estructurales profundas del sistema económico (Capitalismo neoliberal) y político-jurídico (Democracia representativa, Constitución de 1980) deben- para no terminar siendo cooptadas y absorbidas por la praxis del bloque dominante- necesariamente apostar por construir un frente social de masas a nivel nacional, de las/os trabajadores y el conjunto del pueblo, con capacidad de auto-conducción y plena autonomía de clase, con unidad táctica y programática desde la lucha concreta, y con una praxis en clave de acción/democracia directas de masas; esto es un programa que apunte a avanzar en conquistas materiales (sociales y económicas) en áreas como trabajo, previsión, salud, educación, vivienda, transporte público y medioambiente, mediante dos mecanismos que van a la par de manera dialéctica: la organización social de lo particular a lo general, de lo comunal a lo provincial, de lo regional a lo nacional, con la asamblea y el federalismo como metodologías orgánicas; y por medio de la presión social ejercida en las calles por las organizaciones populares que lo compongan abarcando un abanico de opciones operativas de la movilización social: marchas, mítines, volanteo, actividades político-culturales, foro-debates, talleres, barricadas, recuperaciones, y técnicas de autodefensa y violencia revolucionaria de masas como mecanismos de resistencia a la represión y terror del sistema imperante. Es decir, las transformaciones estructurales y avances en reformas político-jurídicas necesarias para romper con la herencia dictatorial-neoliberal deben surgir desde el movimiento popular y ganarse en el campo social; en el caso de que el frente social de masas apueste por la dualidad de hacer política desde lo social y desde lo electoral-institucional, se debe mantener su autonomía de clase supeditando el componente electoral al sociopolítico enraizado en las organizaciones de base. Pero sin duda que esto no será fijado por decreto, sino que se verá en la praxis, en las disputas ideológicas, tácticas, programáticas y estratégicas de las diversas fuerzas políticas que lo compongan; por lo cual dependerá en gran medida de la capacidad de referenciar y tendenciar que las/os militantes de sectores políticos comunistas anárquicos[iii]- en particular- y libertarios- en general-, tengamos al interior de las organizaciones de base, de un posible frente social de masas y del movimiento popular en su conjunto.

En torno al debate abierto al interior de las/os comunistas anárquicos y las/os libertarios: disputa democrática v/s disputa revolucionaria.

Más arriba ya hemos dado luces de nuestra posición respecto a las Elecciones 2013 y la táctica electoralista al interior de los sectores de izquierda, clasistas y potencialmente revolucionarios. Ahora queremos abocarnos particularmente a lo que ha estado sucediendo al interior de nuestro sector político comunista anárquico, en particular, y libertario, más amplio, en lo sociopolítico. En primer lugar, este posicionamiento no se refugia en lecturas estáticas y a-históricas de la lucha de clases y la realidad social, como ya se ha dejado entrever más arriba; no establece lecturas idealistas como pueden ser las puristas-moralistas, principistas y/o dogmáticos. No desea abrir un debate que ya está en curso y del cual, humildemente pensamos, se deben tomar posiciones al respecto. No deseamos revelar una suerte de verdad absoluta, de orden metafísico o mesiánico frente a qué es ser anarquista y/o libertario y qué no lo es (o cuando se deja de serlo); tenemos bien presente que hay lecturas diferentes con una flexibilidad táctica en base al diagnóstico y a la estrategia del período que haya tomado tal o cual organización o plataforma de trabajo, es decir, existen praxis distintas; esto sin duda ha sucedido en la historia de la izquierda en general y del movimiento anarquista/libertario en particular. Sin duda, como movimiento, nos hemos hecho más conocidos por nuestra coherencia entre medios y fines, que por una política homogénea. Es por esto que nuestro posicionamiento no contiene la equivocada tendencia de confundir los principios con la táctica o estrategia, sino más bien se articula a partir de la necesidad de mostrar una línea de soporte del trabajo político que hemos venido desarrollando un amplio sector anarquista/libertario y que se ha visto emplazada frente a las postura tomada por la ‘Red Libertaria’[iv] al interior del movimiento. Esto último, sin duda, se debe a la falta de estrategia que ronda en gran parte del movimiento. La tarea a nuestro juicio para el período que se abre con la segunda década de este siglo XXI, es plantearse tácticas, lineamientos programáticos y estrategia unitarias al interior del movimiento anarquista/libertario, que tengan la ardua tarea de llevar a otra etapa la Lucha de Clases en Chile posicionando el clasismo libertario como un referente gravitante dentro del movimiento popular, teniendo en cuenta los últimos avances en materia de lucha reivindicativa de un no menor sector de trabajadores y de otros sectores en lucha en el territorio del Estado chileno.

Respecto al debate y a la opción táctica-estratégica denominada Ruptura Democrática tomada por un sector del movimiento comunista anárquico/libertario, reflexionamos los siguientes puntos:

1.- Ruptura Democrática v/s Ruptura Revolucionaria como horizonte estratégico: estamos conscientes que la ruptura democrática es entendida a nivel coyuntural y táctico como socialización de un programa de gobierno, pero que sobretodo es una estrategia para el período a construir. Sin embargo, ante esta estrategia entendemos que las/os comunistas anárquicos y libertarios debemos oponer el horizonte estratégico de la ruptura revolucionaria, desde las bases y por fuera de la institucionalidad burguesa estatal del gobierno y parlamento, oponiendo como estrategia el clasismo libertario.

2- Construcción social de pueblo organizado desde las bases: apostar por la democratización profunda y radical barriendo con las burocracias al interior de las organizaciones populares y de clase en base al método de democracia directa, asamblearismo y federalismo, para no sólo dotarlas de perspectiva clasista libertaria, sino que además transformando su lógica vertical-autoritaria, por una horizontal y antiautoritaria, en búsqueda de cambiar sus estatutos orgánicos. Abogar por la unidad de las luchas (multisectorialidad), por el diálogo fraterno desde estas mismas luchas al interior de nuestro movimiento. Por último, desarrollar la capacidad de avanzar en procesos de autogestión social en el seno del movimiento popular.

A modo de conclusión, bajo un análisis materialista histórico retrospectivo, planteamos que no debemos ilusionar a las masas con la vía electoral, ya que esto sería insistir en un experimento político que fracasó, lo cual implicaría llevarlas al matadero, como sucedió con el Golpe de Estado en 1973, donde se barrió con las esperanzas de democracia socialista.

Con la derechización del Partido Comunista, queda vacante un espacio político que sectores de izquierda pretenden copar apostando a la lucha electoral e insistiendo en la ‘vía democrática’, sin asumir los aprendizajes que, a nuestro juicio, nos deja la historia del movimiento popular en Chile.

Finalmente, reflexionar sobre el quiebre que ha provocado en el movimiento comunista anárquico y libertario la estrategia de ruptura democrática y la táctica de apuesta electoral del movimiento TALM [Todas/os a la Moneda] y la candidatura de Marcel Claude. Planteamos al sector que ha optado por esta vía, reflexionar sobre los costos y oportunidades que ha tenido (y que seguirá teniendo) el asumir esta postura en la actual coyuntura electoral, precipitando un quiebre político justamente en un momento de acumulación de fuerzas y experiencias de lucha a nivel social y sociopolítico, estancando e hipotecando, en cierto grado, el crecimiento cualitativo y cuantitativo de las mismas. Una lectura idealista, dejando en segundo plano el materialismo histórico, ha llevado a querer transformar la realidad social no sólo de abajo hacia arriba, sino también desde arriba hacia abajo. Esta lectura privilegia la apuesta por las transformaciones políticas, las que al abrir el cerrojo institucional permitirían el rearme orgánico del movimiento popular y el avance en sus reivindicaciones socioeconómicas.

Esta división de aguas ha desnudado la falta de correlación de fuerzas al interior de nuestro movimiento, así como la ausencia de organizaciones sociales, sociopolíticas y políticas con una clara perspectiva clasista libertaria. La subjetividad política de nuestra clase trabajadora y del conjunto del pueblo no ha cambiado significativamente, como para aventurarse en proyectos que ni siquiera colocan como componente central el clasismo y el anticapitalismo. Estas apuestas pueden inclinar la balanza hacia una salida socialdemócrata al creciente conflicto social y lucha de clases en el Chile actual, desplazando la vía de ruptura revolucionaria; y es en este sentido que se puede esbozar que su planteamiento programático es más propio de la colaboración de clases que de la lucha de clases.

Para cerrar, hacemos un llamado a los grupos, militantes, referentes y sujetos de nuestro movimiento comunista anárquico y libertario (a nivel regional y nacional) a entrar en un proceso de profundo debate fraterno en pos de la refundación orgánica del Comunismo Anárquico en Chile, con el objetivo de establecer lineamientos tácticos, programáticos y estratégicos unitarios y comunes transversales, que permitan posicionarnos como un referente sociopolítico gravitante al interior del movimiento popular que permita llevar a otro nivel la Lucha de Clases en el territorio del Estado chileno.

Frente Anarquista Organizado -FAO-

¡¡Construyendo Autogestión Social desde  las bases para la Lucha de nuestra Clase!!

Notas

[i] Ex pacto Concertación de Partidos por la Democracia, que gobernó por 20 años Chile (1990-2010). Desde este año 2013 suma al PCCH [Partido Comunista de Chile] y al MAS [Movimiento Amplio Social] convirtiéndose en pacto ‘Nueva Mayoría’.

[ii] Nos referimos al último ‘Estudio Nacional de Opinión Pública’ (Septiembre-Octubre 2013) del Centro de Estudios Públicos [CEP] de Chile, con experiencia en estudios desde 1987. Más información en: http://www.cepchile.cl/

[iii] El término ‘comunista anárquico’, para el caso, lo entendemos como sinónimo de: ‘anarquismo de lucha de clases’, ‘anarquismo organizado’, ‘comunismo libertario’ o ‘anarco-comunismo’. Refiere a la unidad político-ideológica característica de una organización política. En cuanto al término ‘libertario’, lo entendemos con mayor amplitud que el anterior y referente más que todo a la unidad táctica y programática, a la vez que una metodología de construcción social en el seno del movimiento popular.

[iv] Para conocer esta posición, revisar el comunicado público disponible en: http://www.elciudadano.cl/2013/07/01/72475/declaracion-publica-de-la-red-libertaria/

Manifiesto autodeterminista.

Venir al mundo es una decisión ajena impuesta por la voluntad de otros. Durante nuestra infancia y adolescencia no estamos capacitados para ratificar esa decisión ni imponer nuestra condiciones. Las personas nacemos por decisión de otros en un determinado entorno físico, familiar y social, dotadas de unas características genéticas concretas, que es la parte de esta situación que jamás podremos cambiar. Pero de ahí en adelante podemos modificar y decidir sobre nuestra vida ya que nos pertenece en exclusiva.

No hay voluntad ajena -ni de otro individuo ni de la colectividad, ni impuesta por la tradición, ni por las creencias culturales, místicas o políticas predominantes- que merezca una consideración moral más alta que nuestra propia voluntad ni hay, por lo tanto, restricción alguna al ejercicio de nuestra libertad que cuente con una legitimidad natural.

La mayoría de personas nunca llegan a ser conscientes de su soberanía, de su derecho a la misma ni de la enorme invasión de ésta que padecen. Pero las personas, por si mismas, son seres inteligentes y capaces de auto gobernarse. El derecho a hacerlo es natural y su rango moral es siempre superior a cualquier imposición externa.

Creemos que cualquier persona, en cualquier momento de su vida, tiene toda la legitimidad para reconsiderar y modificar todo aquello relativo a sí misma y a su vida que de ella depende, incluido el propio hecho de existir. Esto le faculta para tomar cuantas decisiones desee sobre su persona, su cuerpo, su mente y su aceptación o rechazo de cualquier valor, su nombre, su relación con los demás y su forma y estilo de vida. No tomar decisión alguna, como hace gran parte de la población, es también una decisión, aunque la mayoría no sea consciente. Los que por simple inconsciencia, por inercia cultural o por desidia se dejan llevar por el statu quo en el que nacieron y fueron educados están también ejerciendo una opción.

Durante siglos se nos ha enseñado y adoctrinado desde las más diversas filosofías e ideologías -desde el cristianismo y el judaísmo hasta el islam, desde el fascismo a la socialdemocracia y desde el marxismo hasta el conservadurismo- que las personas viven en función de la comunidad a la que “pertenecen”, que deben asumir sus valores, tradiciones, reglas. Obedecer. El «altruísmo», la afirmación del «otro», se nos impone desde el colegio hasta el asilo y desde los púlpitos de la iglesia, las tribunas de la política, los medios de comunicación, la paternal institución de la familia o las más diversas organizaciones humanas, pero siempre con el objetivo, consciente o no y a veces incluso bienintencionado, de someternos.

Toda forma de limitación del poder de la persona sobre sí misma, sobre su vida y sobre sus decisiones es ilegitimada en origen. Aunque todas las demás personas del planeta estuvieran plenamente de acuerdo en imponer a un individuo ciertas limitaciones, seguiría siendo moralmente superior el derecho natural de ese individuo a no acatarlas mientras no limite la libertad a otros. Sabemos que los humanos son seres gregarios, que necesitan relacionarse con otros individuos para llevar una vida medianamente soportable, pero también sabemos que las normas de convivencia han sido históricamente dictadas por el poder y la autoridad (religiosa, política, cultural, económica, etc.) y por lo tanto no parten de una legitimidad primaria. Acatar irreflexivamente normas que limitan el autogobierno personal es también ejercer una opción: tal vez la más cómoda para la mayoría pero también la más dolorosa y humillante para algunos de nosotros.

En su camino hacia la supuesta libertad, una humanidad temerosa y débil ha optado por conquistarla a fuerza de decretos y burocracia, a golpe de Estado y policía, mediante un poder casi irrestricto para los gobernantes a cambio de un trato rara vez benévolo y a través de la implantación de sistemas de auto legitimación democrática que han servido para glorificar el ejercicio del poder y, por ello, para seguir invadiendo el ámbito de decisión de las personas.

Mucho se ha escrito sobre el contrato social entre gobernados y gobernantes, con frecuencia para ensalzar las virtudes de un sistema más teórico que práctico que parece casi diseñado para tranquilizar a las personas mientras se les usurpa su poder de autogobierno. Mediante el contrato social las personas deben someterse al poder de las masas y de su Estado. Se nos ha enseñado a aceptar sin rechistar lo que el poder nos ordena o prohíbe, porque quienes lo ostentan actúan «en nuestro nombre», están «legitimados en las urnas» o responden a la voluntad de la mayoría. Nosotros nos sentimos facultados para hacer absolutamente cuanto deseemos. «Hacer» incluye por supuesto el «no hacer». La libertad de cada uno no termina donde empieza ese eufemismo que es «la de los demás» que sirve como excusa para que las élites interpretadoras hagan y deshagan a su antojo, sino que termina exactamente donde comienza la inalienable soberanía individual de otra persona concreta, real y determinada.

No tendremos a quien idolatrar ni a quien demonizar si nosotros somos nuestros únicos dueños, si nosotros somos, conscientemente, los responsables de todo lo bueno y de todo lo malo que nos suceda, si nosotros razonamos y decidimos con todas las consecuencias, si en definitiva somos libres y no tenemos sino una consciencia plena de nuestra condición de personas, de individuos de una especie animal, únicos y auto poseídos. Ser libres, ser soberanos, es decir, ser plenamente humanos. Quienes no quieran aceptar el reto, sean mayoría o no, están en su derecho de no hacerlo, pero no de imponernos a nadie más las consecuencias filosóficas y políticas de su miedo a la libertad.

Por todo lo expuesto, proclamamos nuestro derecho total e inalienable a la autodeterminación y en ejercicio de la soberanía personal que poseemos, presentamos ante el resto del mundo nuestra declaración de independencia. Así, por la presente, afirmamos que no reconocemos ningún poder ajeno en nuestras vidas.

Agradecimientos a Secta Nihilista por su aporte.

 Fuentes: http://sectanihilista.blogspot.com.es/

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