De Atapuerca al Euro

Más de una vez hemos podido escuchar a les polítiques del Partido Popular del Estado español decir que España es una nación antigua, una nación indivisible y única aunque esté dividida, de entre otras formas, en diecisiete comunidades autónomas. De esta manera podíamos escuchar hace más bien poco tiempo a la señora Esperanza Aguirre decir que la nación española tenía no-sé-mil-años, como si se pudiera hablar de «España» como algo identificable a lo largo y ancho de la historia humana.

La derecha española con su característico modo de pensar no tiene ningún problema en trazar la historia de la nación española de Atapuerca al Euro, como si fuera un único continuo sólido e indivisible. España siempre ha existido (al menos desde que a unos monos les dio por ponerse a dos patas y comenzar a patearse todo el planeta desde África). Por su parte, la izquierda institucional, es decir el PSOE, es incapaz de articular un discurso histórico ya sea por una cosa o por otra, pero a mí lo que me da es que la Transición y el tema de la memoria histórica les impide establecer claramente ese discurso histórico que tantes adeptes gana. Porque no nos vamos a engañar; decir que España es una y única desde tiempos de Cristo llama la atención—y por ahí hay mucho despistade.

No obstante, lo cierto y verdad es que las naciones del mundo tienen a lo sumo poco más que trescientos años de antigüedad, de hecho la inmensa mayoría de ellas no llegan ni a los cien años. El concepto de nación nace en la historia moderna como un concepto clave para el desarrollo del capitalismo y su dominación explotadora. Lo primero de todo es no confundir «Estado» con «nación», mucho menos con «Estado-nación.» Los Estados existen desde hace mucho tiempo, milenios, pero a ellos no se les añade una «nación» hasta mediados del siglo XVII con la Paz de Westfalia. El Estado, en pocas palabras, vendría a ser el conjunto de instituciones sociales y jurídicas que administra un territorio dado y ciertas dinámicas que en ese territorio se dan. Sin embargo, el Estado moderno o Estado-nación delimita su territorio claramente sobre el mapa, adjudicándose como propio terrenos, recursos, personas, y economías, sobre todo economías. Hasta entonces, recordemos que por ejemplo Europa estaba fragmentada en un batiburrillo de feudos y territorios gobernados por familias nobles y demás gente de alcurnia.

Pero para convencer a les campesines franceses de que elles son franceses—cuando solamente una minoría menor a un tercio hablaba francés—, o para convencer a la gente de Escocia de que elles también eran parte del Reino Unido, se necesitaba mucho más que un conjunto de instituciones estatales para administrar la vida política y económica del territorio. Y así es como nace la idea de la nación: ese concepto abstracto que une a tantas personas que hasta entonces eran cada una de su padre y de su madre. Y de esta forma en Francia se instaura un sistema centralizado de educación pública que obliga a todes les niñes a aprenderse el mapa de «Francia» así como estudiar la lengua francesa. Así es como a les escoceses se les hace ver que les ingleses no son tan males porque son protestantes como elles, que les males son los franceses porque son católiques. Así nace la gran idea de la nación alemana con dramaturgos y demás escritores que realzan el «sentimiento común» del pueblo alemán.

De esta forma la «nación», que no deja de ser un concepto abstracto y socialmente construido, se interioriza y se integra en la vida diaria de las personas. Así no es de extrañar que la gente piense que Francia ha existido «de toda la vida de Dios.» Qué vamos a decir de España, que al parecer ya hasta los celtíberos sentían los colores de la Selección y gustaban del buen vino a la sombra del ruedo de toros. Lo dicho, España una y grande desde Atapuerca hasta el Euro…

Entrevista a Regeneración

Los compañeros del portal anarquista OACA nos realizaron la entrevista que reproducimos a continuación.

A finales de agosto fuimos testigos del nacimiento de «Regeneración«, un espacio virtual cuyo objetivo es el de convertirse en un referente en el análisis y debate de ideas anarquistas en la Red.

Unos meses después nos acercamos un poco más a este interesante proyecto para conocer la iniciativa y profundizar en los planteamientos del colectivo editor. A continuación ofrecemos esta recomendable entrevista:

Pregunta: Hace poco fuimos testigos del nacimiento de “Regeneración”, explicadnos ¿Qué es y cómo surge?

Respuesta: Regeneración, nombre en homenaje al periódico mexicano de los hermanos Flores Magón, nace en julio de 2012 con una idea clara en mente:  reunir en un mismo sitio web a varias personas de diferentes orientaciones anarquistas que, hasta entonces, escribían en blogs personales. Nos conocimos por medio de Twitter y del foro de A Las Barricadas, y desde el primer momento dejamos la puerta abierta a toda persona interesada en participar. La idea original vino por parte del compañero Yeray de La Emancipación, quien nos propuso crear un nuevo proyecto como ya se ha explicado más arriba. La lógica de converger en un mismo sitio web (Regeneración) es también sencilla: nuestros textos, ideas, y análisis serían más fácilmente difundidos en la Red. Además que, como anarquistas, hemos de saber que la ayuda y la colaboración mutua es imprescindible en nuestro camino hacia la revolución social.

Al principio el problema que se nos presentó fue el técnico: cómo nos íbamos a organizar y cómo íbamos a publicar. Una vez que solucionamos este punto nos fuimos dando cuenta, poco a poco, que el proyecto tenía mucho futuro: todos teníamos experiencia en blogs, éramos activos, las ganas nos desbordaban y, sobre todo, contábamos con un grupo de personas que no solamente teníamos visiones distintas del anarquismo, sino que además cada cual veníamos de disciplinas diferentes (sociología, historia, periodismo, ingeniería, ¡la escuela de la vida misma!) que aportarían ese toque especial que creemos que Regeneración tiene.

P: Por otro lado nos gustaría saber ¿Cómo os organizáis y qué podemos encontrar en Regeneración Libertaria?

R: Como somos un grupo basado en Internet (cada cual vivimos en una parte distinta del Estado español, incluso varias personas viven fuera de él), nos organizamos de manera electrónica. Al principio usábamos N-1 para la mayor parte de las tareas organizativas, pero debido a cambios recientes en N-1 hemos decidido pasarnos a una lista de correo en RiseUp, una plataforma libertaria orientada al activismo que es, sin duda, muy útil en muchos aspectos (proporciona cuentas de correo, listas de correo, documentos online interactivos, servicio VPN, etcétera). Para nuestras asambleas usamos IRC, lo cual nos aporta dinamismo y la posibilidad de conversar a tiempo real, aunque lo cierto y verdad es que no es lo mismo a interactuar cara a cara.

En Regeneración se pueden encontrar artículos de opinión, análisis políticos de la actualidad, ensayos teóricos, y difusión de eventos y noticias. Además, aceptamos cualquier colaboración externa (que nos envían por mail) siempre y cuando estén en la línea editorial de nuestra publicación, sin olvidar nuestra sección de humor en la que colgamos viñetas críticas con la realidad. También se puede encontrar una sección muy necesaria en cualquier medio anarquista, a la cual nosotros hemos llamado «Expresión». En ella se pueden leer textos con un contenido más personal y emocional, desde poesía hasta relatos, todo ello con una clara orientación libertaria.

Por otro lado, todos los escritos de Regeneración tienen algo en común: su carácter crítico y libertario, pero dada la naturaleza de nuestro grupo los textos no tienen por qué tener la misma visión sobre el anarquismo y el mundo en general (como decíamos, sólo comparten su carácter libertario). Pensamos que éste es precisamente uno de los principales atractivos de nuestro proyecto: debido a la existencia de diferentes puntos de vista, cualquiera puede encontrar un gran abanico de respuestas y análisis para una misma realidad, lo que fomenta sin duda el debate y el desarrollo del pensamiento crítico, tan fundamental hoy en día puesto que vivimos en una sociedad dominada por los medios del capital.

P: Aunque el tiempo transcurrido es breve, ¿Cuáles son vuestros proyectos de futuro?

R: Desde el principio tuvimos en mente la idea de editar y publicar una revista, idea que se ve reforzada por el relativo éxito de estos primeros meses. Lo más fácil será empezar una webzine y distribuirla en formato PDF, pero nos encantaría poder contar con los recursos monetarios y materiales necesarios para empezar a publicar en papel (lo cual no descartamos en el medio-largo plazo). Como podréis suponer, esto último supone un gran esfuerzo, pero si creemos en el triunfo de la revolución social, ¿por qué no creer en la publicación de una revista?

Hasta que llegue el momento de publicar en papel nos seguiremos centrando en proporcionar artículos de calidad e interés en Regeneración. La webzine, sin embargo, parece mucho más cercana, puesto que contamos con el conocimiento necesario para su edición y distribución. Dos alternativas se nos presentan aquí: una es publicar en PDF una colección de los artículos que más nos hayan gustado en un mes determinado. La otra (y la que más nos atrae) sería publicar una edición totalmente independiente y nueva con respecto a lo escrito en Regeneración. Sería algo así como un complemento mensual que seguramente estaría orientado a un tema muy concreto de actualidad. De salir adelante esta idea, no nos cabe la menor duda que contaríamos también con una sección para colaboraciones (tal como tenemos ahora en la web). Pensamos que la intersección de mentes anarquistas ha de ser una prioridad en todo proyecto libertario.

P: Cambiando de tema y desde vuestra experiencia, ¿Por qué elegisteis Internet como plataforma de difusión? ¿En general, cómo veis la difusión libertaria en Internet?

R: Internet era el único medio que la realidad de nuestro grupo nos permitía. Como hemos comentado, cada cual vivimos en una parte distinta del mundo, por lo que la única manera de comunicarnos era mediante un ordenador. De alguna manera se podría decir que «nacimos en Internet», puesto que allí nos conocimos y allí trabajábamos antes de empezar con Regeneración (trabajar en el sentido de publicar contenido crítico en la Red). Por lo tanto, si en Internet «nacimos» y en Internet «crecimos», la difusión de nuestro trabajo tenía que ser también en este medio.

Internet nos permite hoy en día llegar a un gran número de personas con un coste social y económico relativamente bajo. La información fluye rápidamente en la Red, lo que añade mucha intensidad a los intercambios comunicativos entre personas de muy distintos orígenes geográficos. La web Regeneración se lee en una multitud de países, cosa que de otra manera no podría ser posible. Internet nos permite además actualizarnos rápidamente, ponernos al día con las noticias y acontecimientos del mundo, y leer las últimas ideas de otras personas libertarias (para después comentarlas, debatirlas, criticarlas…). En definitiva, Internet nos proporciona un amplio abanico de posibilidades que, de ser bien aprovechadas, facilitan enormemente el camino hacia la revolución social.

No obstante Internet no está libre de peligros y trampas. Como escribió La Colectividad en su blog personal (La trampa de Internet: reproducción ideológica en la Red https://lacolectividad.wordpress.com/2012/07/09/la-trampa-de-internet-re…), Internet es al mismo tiempo una herramienta de liberación y un medio hegemónico de reproducción del sistema capitalista imperante. Las fuerzas del capital y los mercados se insertan en Internet de tal manera que inundan el espacio cibernético con anuncios manipuladores y prácticas poco éticas (como el caso de Facebook aprovechándose de los datos de la gente). Además, Internet supone un medio de control social e ideológico excelente, si no que se lo pregunten a la CIA.

P: Centrándonos en la actualidad, día tras día no dejamos de ver las consecuencias del capitalismo salvaje. Desde vuestra percepción, como anarquistas, ¿Qué podemos hacer? ¿Qué podemos aportar?

R: El movimiento anarquista tiene mucho que decir sobre el modo de producción capitalista, y siempre ha sido así. Pero es hoy más que nunca que nuestro movimiento ha de alzar su voz (la cual es bellamente rica en matices), y decimos «hoy» porque hace ya varias décadas que se vino abajo la polarización política que caracterizaba al mundo de la Guerra Fría. Hasta que no se tumbó el muro de Berlín, el mundo se dividía en dos bloques políticos que competían por la hegemonía mundial. Cada bloque daba una respuesta particular al capitalismo: uno de ellos lo defendía, mientras que el otro lo negaba (para simplificar dejemos a un lado el capitalismo de Estado). Así pues, en un mundo que solamente admitía dos posturas enfrentadas, la voz anarquista era brutalmente callada, más que nada por ser crítica con ambos bloques políticos.

¿Cómo alzamos la voz? Cada individuo y cada agrupación del movimiento anarquista debe encargarse de difundir sus ideas y materializarlas en algo concreto. Muchos ya lo hacen, pero hay más personas que no se ven involucradas directamente por no saber cómo hacerlo o pensar que desde sus habilidades no pueden aportar algo útil. No necesitamos solamente de teoría o actividades culturales;  el llamado a la actividad tiene que ser global y holístico, abarcar todas las dimensiones de la vida humana. Es decir, nos referimos a llevar la anarquía a la práctica en tu casa (si vives con alguien más), o en tu lugar de trabajo, estudio o donde sea que compartas gran tiempo con otras personas . Si individualmente una persona cree que puede aportar algo, pero no sabe cómo, puede acercarse a algún colectivo a preguntar qué puede hacer según lo que le interese.

No concebimos un movimiento anarquista sin una praxis anarquista: la teoría y la acción han de ir de la mano en todo momento. Aquello que se dijo una vez de «hasta ahora hemos venido estudiando el mundo, ya es hora de cambiarlo» se hace más urgente que nunca, porque el capitalismo, como modo de producción y como modo de imaginar todo el horizonte de posibilidades humanas, se ha implantado en la conciencia colectiva de tal manera que es muy difícil escapar de su yugo ideológico. Romper con el hechizo bajo el cual nos hemos socializado es la primera de las batallas, la que se lucha desde dentro de la persona, en la propia mente, en la propia concepción de la vida. No podremos poner fin al capitalismo y traer una sociedad comunista sin ganar primero esta batalla.

P: Para finalizar nos gustaría detenernos un poco para saber vuestra opinión sobre la presencia del movimiento anarquista en la actualidad ¿Cómo lo veis? ¿Qué hacer para estar más presentes?

R: El primer paso  pensamos que debe ser la superación de la atomización del movimiento anarquista (la creación del proyecto Regeneración, como ya se ha dicho, intenta paliar este problema). Otros problemas que pensamos son urgentes son la falta de formación teórica, y la escasa dinamización de las estructuras organizativas que ya existen. Creemos que tenemos mucho que aportar, sobre todo con respecto al segundo problema (la falta de formación teórica). En Regeneración no nos consideramos expertos de ningún tipo, pero humildemente intentamos publicar los pensamientos que realizamos de la realidad; pensamientos y análisis que derivan de la intersección entre las lecturas teóricas que hacemos y nuestras propias vidas personales.

Sobre el tercer problema, lamentablemente existen ciertos aires «románticos» en el movimiento anarquista; aires que mitifican Revolución Social de 1936 y nos aíslan, de alguna forma, del resto de la sociedad (al menos en un plano egotista). Tal vez nos hayamos separado bastante de los movimientos sociales, es decir, no estamos insertos en ellos proponiendo nuestras alternativas y apoyando iniciativas de base, aunque sí que es cierto que en el Estado español esto está cambiando, sobre todo a raíz del movimiento 15M. Algunas personas en Regeneración, además, piensan que otro gran error del movimiento es la adopción de actitudes antisociales (por parte de ciertos colectivos), que han ocasionado la marginación de los anarquistas, lo que ha provocado que se asocie al anarquismo solamente con movimientos «tribu-urbanistas» como el punk y el skinhead.

Así pues, consideramos que algo esencial para el movimiento anarquista es tener nuestros propios proyectos políticos al margen de la izquierda burguesa o el ciudadanismo, pero sin dejar de lado la posibilidad de insertarnos en movimientos de base para aportar nuestra experiencia libertaria y asamblearia (siempre y cuando esta colaboración no implique violar nuestros ideales libertarios). Es fundamental tener la capacidad necesaria para articular respuestas sociales, y fuerza para producir un cambio social sustancial. Para ello es imprescindible la organización que permita la acumulación de experiencias, sin olvidar que dicha organización ha de servir como soporte y herramienta para quienes deseen aportar su granito de arena.

P: Pues nada más, muchas gracias de nuevo por el tiempo invertido y si queréis añadir algo más…

R: Muchas gracias a vosotrxs por mostrar interés en nuestro proyecto. Gracias también por esta entrevista. Sitios webs como el vuestro son muy necesarios hoy en día por todo lo mencionado más arriba. Pareciera que con esto de la crisis financiera la gente está tomando un poco más de conciencia política, y es por ello mismo que nuestro bello movimiento anarquista debe alzar la voz, hacer ver que la alternativa a los partidos polticos, sean de derecha o de izquierda, se puede encontrar fuera del juego institucional; hacer ver que la política no solamente se desarrolla en los Parlamentos y Congresos, que la democracia burguesa no tiene legitimidad para gobernar la única vida que tenemos. Ya va siendo hora de ponerse en pie, y desde la Red de redes (siempre en conjunto con la acción en la calle) el empujón puede ser considerable.

Anarquismo y ciencia: una breve reflexión

A menudo leo a gente (anarquista) que despotrica contra el marxismo, y lo hacen arguyendo, entre otras cosas, que es una pretensión científica de comprender la historia humana. Y así parece que existe una bolsa de personas dentro de nuestro movimiento libertario que no está por la labor de concebir la ciencia, ya sea social, natural, o experimental, como una excelente herramienta para la consecución de nuestras metas. Por el contrario, yo diría que es la única herramienta que nos garantiza el triunfo de nuestra revolución, en tanto que la ciencia se sustenta en el análisis racional de la realidad material, y la razón, le duela a quien le duela, es parte importante  del camino hacia la emancipación humana.

Al marxismo se le puede criticar por un millón de cosas: su determinismo estructural, el más bien poco-importante papel de la «superestructura», la inexistencia de una crítica sistemática del poder y la autoridad, su concepción utilitarista del Estado… etcétera. Pero es precisamente el carácter científico y racional de la teoría marxiana (guste o no) lo que hace de ésta una potente explicación no solamente del sistema capitalista de producción, sino de la historia humana en su conjunto.

Como dijera Kropotkin, bien es cierto que el anarquismo no nace de la ciencia ni ha de enquistarse en esta. El anarquismo, al igual que el socialismo, fue, es y será un movimiento popular que yace en la base de la sociedad jerarquizada en la que vivimos, entre la gente que ni ha ido a la universidad ni tiene por qué saber quiénes fueron Malatesta o el mismo Kropotkin. El anarquismo nace del pueblo, y de sobra es sabido que la ciencia no pertenece al pueblo, no al menos hoy en día. ¿Quiénes hacen ciencia? Como Bakunin y Kropotkin dijeron, la ciencia es cosa de «hombres acomodados», de burgueses que han sido socializados con la ideología burguesa y, por lo tanto, atienden a razones e intereses burgueses. No obstante nada de esto invalida el argumento de mi texto.

Que la ciencia esté dominada a día de hoy por la clase burguesa no significa que sea per se mala o inútil. Es cierto que el siglo XX ha demostrado que la ciencia no era la explicación racional y precisa que creían los hombres y mujeres del siglo XIX. Desde la teoría física de Einstein hasta los desarrollos filosóficos del postmodernismo, el siglo XX ha dejado bien claro que más bien todo es relativo, construcción social, o simplemente inaprensible. ¡Pero qué ironía que estos «descubrimientos» vengan de la propia ciencia! Qué ironía que la bomba que destruye el edificio racionalista y objetivo de la ciencia moderna sea una bomba fabricada con los mismos materiales: con el discernimiento racional, la aplicación sistemática de un método, y el debate serio y riguroso.

Grandes conceptos del anarquismo vienen, sin duda, del hacer científico. La idea de «ayuda mutua» que maneja Kropotkin deriva de sus observaciones geográficas-zoológicas, cuando se percató de un hecho interesante: la evolución animal atiende a la solidaridad de especies y no a la competición que defendían los seguidores de Darwin. De la misma manera, en un mundo en el que la producción cultural e ideológica está absolutamente dominada por los intereses materiales de una clase dominante, el discernimiento crítico y racional es la única vía que nos queda para romper con el hechizo del capitalismo. Alguien nos podría decir que para argumentar que el capitalismo mata de hambre no hace falta estudiar un curso de máster. Pero, ¿qué hay del patriarcado? ¿Qué es el movimiento 15M? ¿En qué dirección reman las asambleas de barrio que se multiplican por el Estado español? ¿Cómo tratamos la libertad de prensa? Hay cuestiones no tan claras ni tan fácilmente identificables. ¿Cómo le explicamos a una ciudadana del 15M que votar a IU no cambiará nada? ¿Cómo le explicamos a un joven comunista que el Estado no se puede tomar en nombre de la clase obrera, sino que hay que abolirlo y organizar la sociedad de otra manera? Sería muy cínico negar que estas preguntas no encuentran respuestas útiles y valiosas en disciplinas como la historia, la sociología, la psicología social, la antropología… etcétera.

Que hay que des-aburguesar la ciencia. Sí. Que hay que acercar la producción científica a eso que llamamos «pueblo». También. Que todo hombre y mujer tendría que tener acceso, deseo, y capacidad de comer del fruto de la ciencia. Desde luego. Pero nada de esto niega la validez de la ciencia como instrumento revolucionario. Ciencia no es producir más coches, mandar cohetes a Marte, o estudiar los circuitos cognitivos del consumidor. Ciencia es observar al mundo en el que vivimos de una manera muy concreta: mediante el uso de la razón, la cual nos lleva inevitablemente a la igualdad social [1].

Notas

[1] Si bien es cierto que no menciono el gran papel de la dimensión irracional del ser humano, esto no significa que niegue la importancia de otros elementos como la intuición, los deseos, las pasiones, los sentimientos, y todas esas cosas que «tenemos dentro» y que nos cuesta expresar mediante la palabra escrita o hablada. Si he omitido esta parte es por no ser directamente relevante a la idea este texto, el cual he pretendido que sea corto y directo-al-grano.

Cuando internalizamos el sistema

Este artículo es una respuesta-complemento (y no una crítica) al texto que P. Heraklio publicó en Portal Oaca.

Los sistemas públicos de salud están bajo el asedio neoliberal que pretende privatizarlos. Uno de los resultados es el descenso de la calidad del servicio prestado pues, como bien explica P. Heraklio en su texto, el personal más cualificado tiende a ser despedido y sustituido por personal menos cualificado (que cobra un salario menor). El ahorro continuo perseguido por cualquier gestión privada atiende a una lógica sencilla: maximizar los beneficios. De ahí que el médico inglés sea sustituido por un paramédico en la ambulancia, y que las enfermeras se tengan que encargar de las abarrotadas salas de emergencia. No obstante esto requiere de una más extensa explicación.

Los economistas clásicos, Smith y Ricardo por ejemplo, ya se dieron cuenta de una ley inevitable del sistema capitalista de producción: el descenso progresivo de la tasa de beneficio. Marx, bebiendo de los clásicos, tomó la ley y la introdujo en su teoría del capital. En pocas y sencillas palabras: el capital tiende a acumularse a medida que crece, la competencia también sube y, por lo tanto, el capital disponible arroja menos beneficios en la producción de mercancías (bienes y servicios).

Es por ello que para mantener el beneficio estable o para incrementarlo el capitalista tiene que buscar una alternativa productiva. Históricamente, esto se ha venido haciendo externalizando la producción de mercancías, de ahí el imperialismo capitalista y la globalización de hoy en día (la cual está liderada por la figura de la corporación transnacional). La apertura de nuevos mercados permite el incremento de los beneficios al gozar por un periodo de tiempo una ventaja comparativa en un mercado donde los sujetos pueden ser explotados (aunque existen otros factores que hacen que los beneficios aumenten al externalizar la producción, como un Estado menos exigente a la hora de cobrar impuestos, el ahorro en costes de transporte de materias primas, etcétera).

Sin embargo, el capitalista también puede evitar la inevitable tendencia del beneficio a bajar mediante la reducción del coste de producción en el mercado interno, es decir, bajando los salarios de las personas a las que explota (de esto ya se dio cuenta Ricardo, y de hecho lo condenó). Esto es lo que vemos en los sistemas de salud que P. Heraklio expone en su texto, pero con un matiz que el texto no recoge: que el médico, en su calidad de burgués, no está dispuesto a cobrar menos. Es más, seguramente quiera cobrar cada vez más.

La lógica que sigue el capitalista para mantener su beneficio es sencilla: el capitalista prefiere menos gente trabajando pero más intensamente, porque así puede pagar menos salarios o jornales por una mayor usurpación de plusvalor. De ahí que tenga más sentido, bajo la lógica capitalista, tener cuatro trabajadores trabajando diez horas que dar empleo a quince personas por cinco horas al día (de esta formar también se mantiene un ejército-reserva de gente parada).

Pero aquí viene el matiz del que hablaba yo antes: las personas somos bombardeadas con los valores capitalistas desde la cuna, por lo que terminamos socializando los intereses de la clase burguesa y de la clase capitalista (que a fin de cuentas tienen los mismos intereses). De esta manera, el médico de la NHS no quiere dejar de cobrar un sueldo que considera digno para su profesión porque tiene unos esquemas de clase muy específicos, unos esquemas que incluyen unos estándares de vida, una idea sobre su salario, sobre su dignidad y honor como «miembro respetable de la sociedad», etcétera. La enfermera de la NHS, por su parte, también tiene unos esquemas determinados. Y lo que une a ambos es el deseo de trabajar más para ganar cada vez más, con la ligera diferencia que el médico ya no encuentra satisfacción en la NHS que corta salarios a diestro y siniestro.

Tan miserable es nuestra vida en la sociedad capitalista que terminamos por hacer nuestros los intereses de la clase que nos explota. Claro está que ni todos los médicos ni todas las enfermeras son iguales (los géneros de las palabras no son gratuitos), pero aquí estoy hablando de grandes patrones sociales que no podemos obviar cuando analizamos la realidad en la que vivimos. Sí, hemos de estar en contra de los recortes salariales que lo único que consiguen es aumentar la explotación capitalista (pues se sigue produciendo lo mismo pero el plusvalor que obtiene el capitalista incrementa al pagar un salario menor, un salario que es usurpado de lo que la propia persona produce). Pero también hemos de estar en contra de la mentalidad pequeño-burguesa que suele predominar en las profesiones liberales: medicina, enfermería, abogacía… De nada nos sirve oponernos a los recortes si lo hacemos porque queremos cobrar más, porque no queremos perder poder adquisitivo (es decir, porque no queremos perder nuestro puesto en el juego capitalista).

Nos oponemos a los recortes salariales porque nos oponemos a la explotación del capitalismo. Porque somos anticapitalistas, y porque tenemos conciencia de clase. Nos oponemos a que nos recorten el salario porque creemos firmemente que luchando a la clase burguesa llegará el día en el que ninguna persona sea explotada, en el que todas las personas se ganen «el pan de cada día» de manera justa y digna. No nos oponemos porque queremos comprarnos un BMW el año que viene; nos oponemos porque sabemos que el sistema de salarios es la esclavitud de nuestro tiempo.

La educación como esclavitud excelente

En Regeneración ya hemos tratado el tema del sistema educativo y su vinculación con el sistema capitalista (véase por ejemplo 1, 2, y 3). Sin embargo, leo el otro día una noticia en la prensa que pone la guinda a este pastel macabro llamado «sistema de clases.» Ya sabíamos que el sistema reproduce las diferencias de clase, que acentúa las desigualdades sociales, y que brinda mejores y más oportunidades a determinado tipo de estudiantes. Pero ahora viene Horacio Silvestre, director del Bachillerato de Excelencia de Madrid, y dice que les chavales se tienen que olvidar del amor para enfocarse solamente en el trabajo (lee aquí la noticia).

Ese engendro de la lucha de clases que creó Esperanza Aguirre, y al que le dio por llamar «Bachillerato de Excelencia», está dirigido por un hombre que fue escogido a dedo por la administración del Partido Popular y que ahora suelta perlitas como que les alumnes deben centrarse en el trabajo y olvidarse de hacer huelga, ir a manifestaciones, y sobre todo olvidarse del amor, que eso requiere mucho tiempo (sic).

Mi indignación no viene, como la de un padre anónimo que sale mencionado en el artículo citado, por el trato infantil que el director le da a les alumnes de su centro. Mi indignación viene por la negación de la vida social de cualquier adolescente; por la imposición de la supuesta «virtud» del trabajo asalariado y del esfuerzo tedioso en conseguir un buen currículum para después obtener un buen puesto en una empresa envidiable. Como si quisiera devolver a la vida ese afán católico del sufrir y del esfuerzo terrenal en pos de una salvación divina, Horacio Silvestre reproduce el viejo discurso que se le viene inculcando a la clase trabajadora para mantenerla en su condición de esclavitud asalariada. Ese mismo discurso que ya le escuchamos al presidente de Mercado que llamaba a trabajar más, a producir más (se le olvidó decir que sus palabras iban guiadas por el bienestar de su bolsillo, no por el de les trabajadores).

De la misma manera, Horacio Silvestre quiere imponer (a base de recomendar a las madres y padres de sus alumnes) la doctrina ascética enfocada a la producción capitalista, la cual sobrevive en nuestra sociedad mediante los valores liberales que propugnan una vida social centrada en el individuo y su alienable derecho a ser individuo (es decir, su inalienable derecho a explotar y ser explotado). ¿Para qué te vas a enamorar si lo que tienes que hacer es ser el mejor de tu clase? ¿Para qué quieres tener una vida social placentera y satisfactoria si lo que te interesa es conseguir un CV excelente y así entrar en la más grande de las multinacionales? Esfuerzo, competición, e individualidad: las tres palabras destiladas por ese discurso capitalista que llama al trabajo.

Luego nos llegan las depresiones, los problemas familiares, la imposibilidad de entablar nuevas relaciones sociales… Y tratamos estos problemas como si fueran problemas mentales, cosas de psicología. Nos dan unas pastillas y nos sentamos unas horas a la semana en el diván. Ese parece ser el remedio. Pero claro, cuando el problema es social, cuando el problema viene dado por la manera de organizar la vida social, el sistema productivo, y por los valores que socializamos a través de los discursos ideológicos que nos tragamos por los medios de comunicación, entonces las pastillas y los divanes se quedan cortos (es más, reproducen el sistema al incrementar la industria farmacéutica y la individualización de los problemas, que es lo que hacen la mayoría de psicólogues desgraciadamente).

Total, que al señor Horacio Silvestre habría que darle de su propia medicina y ponerle a leer un poquito más. Así tal vez se entere que experimentar el amor, tener buenos amigues, y disfrutar de la vida es tan importante para la sociedad, para el individuo, y para el trabajo, como el propio esfuerzo ascético que él promulga. Ahora, claro que también es comprensible que una manada de hienas que se dedican a explotar el plusvalor de otros seres humanos quieran que prime sobre todo el sudar la gota gorda. Y hasta sangre si hace falta.

El perfil de les sintecho atenienses

Klimaka, una ONG ateniense que ayuda a personas sin hogar, ha redactado un pequeño informe basado en una encuesta sobre uno de los fenómenos que caracterizan la Atenas actual: el drástico incremento en el número de sintecho (25% más desde el año 2009, lo que hace 20.000 personas en la calle). Al parecer, a este fenómeno ya lo están llamando «neo-homeless.» Una más de las tragedias de nuestro «querido» capitalismo.

La encuesta tuvo en cuenta a 214 sintecho, y se prolongó desde septiembre de 2011 y febrero de 2012. Algunos datos son:

  • 88.2% de los nuevos sintecho son hombres. El restante 17.8% mujeres.
  • 33% de elles están divorciades, mientras que 47.2% tiene hijes.
  • 24.8% trabajó en profesiones técnicas en el sector de la construcción.
  • 22% trabajaba para el sector privado.
  • 18% de elles eran autónomes.
  • 16% trabajaba en el sector turismo.

Como observamos, la inmensa mayoría de les sintecho son hombres, y además solían trabajar en aquellos sectores que han sido más castigados por la crisis económica (construcción sobre todo). Es muy interesante que un tercio de elles esté divorciade, lo que nos indica un bagaje social bastante trillado en el sentido de experiencias personales, vida familiar o en pareja, y todo lo que esto conlleva. Además casi la mitad es padre o madre, por lo que ya no podemos manejar el concepto de «sintecho» como se venía haciendo hasta ahora en el imaginario social: una persona marginada, con problemas sociales y/o mentales, que no se la identificaba normalmente con el resto de ciudadanes. El fenómeno «neo-homeless» en Atenas nos muestra un cambio cualitativo de la persona que vive en la calle.

Más datos aportados por Klimaka son:

  • El 64.8% lleva menos de dos años en la calle.
  • Más del 50% viven en el centro histórico de Atenas.
  • El 29.8% cree que han llegado a esa situación debido a problemas financieros. El 17.3% cree que fue por el desempleo.
  • El 47.6% piensa que los responsables de su situación son les polítiques. El 25.7% contestó que todes nosotres somos responsables.
  • 63.8% dicen haber dormido únicamente en la calle durante el último año.
  • 10.5% de elles dice haber buscado refugio en coches.
  • El 14.3% dice haber ido al menos una vez al hospital para dormir.
  • Para el 52.4% la obtención de alimentos diarios no es un problema, mientras que para el 47.1% la ropa tampoco supone un problema. Para el 41% no es un problema encontrar un sitio donde bañarse.

Con estos datos observamos claramente el cambio cualitativo de las personas sintecho. Cosas tan normalmente atribuidas a la mendicidad y a la indigencia (como la obtención de alimentos, ropa, y baño) son consideradas por amplios porcentajes como una cuestión resuelta, aunque el análisis no estaría completo sin una comparativa de los porcentajes para estas mismas cuestiones antes del 2008 cuando estalló la crisis. No obstante, también es muy interesante observar cómo algo más de un cuarto de elles socializa las culpas y nos hace a todo el mundo responsables de la crisis y del drama humano. Este discurso, que es sin duda el manejado por la casta política como podemos ver en los medios de comunicación de masas, es una herramienta útil y eficaz para escurrir el bulto y cargar la responsabilidad sobre el conjunto de la sociedad que, cegada por la ideología dominante, reproduce el sistema mediante el consentimiento y el silencio.

Vamos con más datos:

  • Las necesidades más importantes para estas personas son: alojamiento (85.6%), cuidado sanitario (83.1%), empleo (76.5%), y atención personal (75%).
  • El 50% vive con 0 a 20 euros por mes.
  • 63.5% dice que sus familias están al tanto de su situación de sintecho. En el 67.5% de casos las familias fueron hostiles o indiferentes ante la situación.
  • El 45.2% dice no tener amigues.
  • Un 18.1% ha intentado, al menos en una ocasión, suicidarse.
  • No obstante, un altísimo 79.8% cree que la situación puede cambiar para mejor en el futuro.
  • El 71.7% de elles cree que la solución al problema es la intervención del Estado.

Aquí es muy interesante observar el gran número de personas sintecho que dicen creer en un futuro mejor. Un alto porcentaje también piensa que la intervención estatal es la mejor solución, lo que no nos deja de sorprender pues los medios de comunicación y gran parte de la izquierda política nos bombardean con soluciones de este tipo: intervención política, aumento de las funciones de las instituciones sociales que han de responsabilizarse más, etcétera. Desde una perspectiva libertaria la respuesta que yo daría es precisamente la opuesta: el problema es la indiferencia ciudadana (como muestra ese 67.5% de familias de personas sintecho que son hostiles o indiferentes a sus familiares en la calle). El problema es mirar a otro lado y esperar a que el Estado haga «su trabajo.» La solidaridad es, y debiera ser, la única solución que implica libertad y dignidad. La autogestión de espacios okupados, la creación de redes de ayuda solidaria, fondos de resistencia, y un largo etcétera, son ejemplos de cómo poder combatir los dramas del capitalismo sin tener que recurrir al Estado que tanta culpa tiene de todo esto.

No deja de sorprender también que casi un quinto de les nueves sintecho en Atenas haya pensado suicidarse. El drama humano que estamos viviendo en el sur de Europa ni se comercializa en morbosos programas de televisión, precisamente porque saben que crearía un profundo sentimiento anti-capitalista en las personas. Es por ellos que tenemos que ser nosotres quienes denunciemos la barbarie capitalista. Hacer ver que el capitalismo es, y ha sido siempre, un sistema opresor que crea esclaves asalariades (cuando tienen salario) y que mata sistemáticamente a la mayoría de la sociedad mundial (porque se puede matar de muchas maneras). La barbarie capitalista se ceba en Atenas con las clases bajas y cada vez más con la clase media profesional. Y la sociedad del Estado español apunta al mismo horizonte. Es ahora o nunca cuando hemos de dar el paso; el paso definitivo para crear un movimiento anti-capitalista fuerte y sustancial. Y les libertaries tenemos mucho que aportar y decir al respecto.

Fuente de los datos estadísticos: KeepTalkingGreece

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