Amancio Ortega, de explotador a filántropo en cómodos pasos

La lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando.
Warren Buffet
, multimillonario y ‘filántropo’.

Sorprendido por la repentina adulación y elevación de la figura del multimillonario español Amancio Ortega a cotas estratosféricas, he decidido mostrar, aunque sea con frugalidad, un poco de la miseria que este ‘filántropo’ ha ido cosechando a lo largo y ancho del planeta durante su gestión del gigante textil, así como en la actualidad, ya que aún es el mayor accionista de la multinacional Inditex con un 59,294% de las acciones.

En primer lugar, Inditex ha sido partícipe de la todoconocida deslocalización global, es decir, ha trasladado las pequeñas empresas de confección de ropa y otros adminículos textiles del Estado español a otros países con, usando la jerga capitalista, mayor competitividad, esto es, con menores derechos laborales, humanos, o simplemente lugares donde su ausencia es clara. Un ejemplo cercano en el tiempo  de ello es el cierre de Confecciones Corrochano de Talavera de las Reina para trasladar la producción a Marruecos, con la consiguiente pérdida de 50 empleos directos. Por no hablar ya de la gran deslocalización acaecida en Galicia hace unos años durante la expansión supranacional de la aclamada firma española. Las consecuencias de la deslocalización son claras y, además, bastante aceleradas: pérdida masiva de empleo en zonas determinadas -con todo lo que ello conlleva- y un ‘efecto rebote’ en otras empresas análogas (véase Cortefiel, que realizó un ajuste en la plantilla que acabó con el puesto de más de 1500 personas para poder competir en el mercado’). Si el efecto ya es devastador en la zona de origen, ni que decir tiene que es mucho peor en la zona de destino de la producción, las llamadas zonas receptoras, puesto que, como ya se ha dicho, el obrere está parcial o totalmente desprotegido por el Estado en favor de los caníbales capitalistas. Y no pensemos que Inditex es especial, no, ésta se mueve por los mismos avatares esclavistas que el resto de multinacionales y cúpulas del capital mundial: búsqueda de países con mayor jornada laboral, sin seguros de ningún tipo, sin sindicatos que pueden defender a los trabajadores, sin que haya límite de edad para trabajar, etcétera. Sin rebuscar mucho por internet podemos encontrar numerosos casos de explotación y esclavismo por parte del grupo de Amancio Ortega; a continuación desmembraré alguno de ellos:

– Explotación salarial en, qué casualidad, Marruecos, concretamente en Tánger. La investigación, llevada a cabo por ‘Campaña Ropa Limpia’ de las ONG españolas Setem y gallega Amarante Setem, muestra las ominosas condiciones a las que se veían sometides les trabajadores de confección de ropa de la ciudad: la jornada habitual del 68% es de entre 45 y 54 horas, y la del 30% supera las 55 horas semanales de forma habitual. Además, el 62% de las obreras aseguran que “las puntas de trabajo con más carga laboral de lo habitual se repiten con mucha frecuencia”, según se recoge en el diario El Mundo. [1] Además, el estudio dice que: “el 40% afirma que no puede cubrir sus necesidades ni las de sus familias o que lo hacen con muchas dificultades”. Pero no sólo eso: «se les hace trabajar sin contrato las mismas horas que el resto, perocobrando 0,36 la hora, tres veces menos que sus compañeras», en relación a jóvenes que a menudo no llegan a los 16 años. También afirma una de las trabajadoras que: «cuando aparecen auditores por sorpresa, los supervisores esconden a las trabajadoras menores en la azotea o en cajas de ropa vacías». Como veis la situación era, desconozco si seguirá así, repugnante.

– Esclavitud y explotación infantil en India. Esta vez es el Centre for Research on Multinational Corporations [2] el que destapa las miserables condiciones a las que se veían abocadas jóvenes indias de no más de 20 años por parte, no ya de Inditex, que también, sino de la mayoría de factorías textiles del mundo. Miles de niñas y adolescentes trabajando más de 72 horas semanales, sin libertad para moverse, sin contrato, sin seguros, en condiciones paupérrimas, por un salario que no sobrepasaba los 0,88 euros por hora. El informe, titulado ‘Captured by Cotton’ (Atrapadas bajo ell Algodón), y publicado en el 2011,  se basa en los propios relatos de las trabajadoras, las cuales aseguraban que estas prácticas esclavistas eran muy habituales. [3]

Otros lugares donde las condiciones de trabajo impuestas por la multinacional española han sido totalmente abominables son Brasil (donde acabó pagando la insignificante suma de 1,5 millones por irregularidades), China o, incluso, España, donde los sindicatos y les trabajadores se han quejado en numerosas ocasiones de que Zara incumple sistemáticamente el convenio de trabajo.

Los acólitos de Amancio y sus conquistas ‘nacionales’ en favor de ‘La Marca España’ en el mundo afirmarán, no obstante, que las condiciones las incumplían las subcontratas. Una vez hecha tal afirmación, me pregunto: ¿Entonces para qué querían -y quieren- irse con tanto ahínco del Estado Español a justamente aquellos lugares en los que no están protegidos los derechos de les trabajadores? Que cada uno juzque convenientemente.

En segundo lugar, y ésta es una de las prácticas favoritas de los tiburones financieros, Inditex en general, y Amancio Ortega en particular, evaden impuestos en paraísos fiscales (sicavs) como Holanda, los cuales son legales. Y aunque esto sea legal, no cabe duda de que repercute de forma sumamente negativa en la sociedad española, pues evita pagar unas cuotas de impuestos fiscales que per se ya son un importante incentivo para mantener las distintas funciones públicas. Se sabe que Inditex cuenta con seis filiales fiscales que le ayudan a solventar de forma sustantiva el pago de impuestos en el Estado Español. Por supuesto, los ingresos que generaría el pago de impuestos son mucho mayores a los 20 millones de euros donados por la Fundación Amancio Ortega a Cáritas.

Si algo he aprendido de este gran hombre, este filántropo, este egregio bucanero de los mares del capitalismo, es que hace falta muy poco para que la gente olvide de dónde vienen en último término las grandes fortunas; el robo, la siembra de miseria, la explotación, la esclavitud, son términos que no nos interesan, es en verdad la caridad, por ridícula que sea y que por otra parte proviene también de ahí, la que servirá para juzgar a los buenos y para a descartar a los malos con acierto. Vanagloriémonos, pues, ya que contamos con Amancio Ortega, el caritativo filántropo que nos salvará de nuestra inoperancia.

[1] Fuente: El Mundo

[2] He aquí el informe completo en inglés.

[3] Modificación: se añade un vídeo que contiene una investigación de CASH INVESTIGATION en el que se muestran tales prácticas en India, además corroborado con un informe interno del propio inditex. No tiene desperdicio para los incrédulos.

Cortometraje: La isla de las flores

Ficha:

Duración: 13 min.

Año: 1989.

Director: Jorge Furtado.

Sinopsis: Considerado como una de las obras culmen del cine, en tanto cortometraje y documental; La isla de las flores es además una de las críticas satíricas más ingeniosas, crudas y brillantes al actual modo de vida, no ya de Brasil, sino de todo el globo: el capitalismo.

Crítica: La degradación humana está llegando, si no lo ha hecho ya, a sus límites teóricos y prácticos: los elementos fútiles, inertes y grises han adquirido mayor valor que lo vivo, que lo hermoso, que lo humano. Con momentos de juicio desternillantes, la cinta no se queda en la crítica banal, sistemática y panfletaria a la que, por desgracia, estamos acostumbrados los que rechazamos este modelo imperante; no, va mucho más allá, creando su propia cosmovisión narrativa sin caer en tópicos. A falta de espacio temporal -con sus escasos 13 min. no se puede decir mucho más- para desarrollar una amplia crítica sin desgajar parte de lo que se muestra en este fabuloso cortometraje, cabría decir por último, cómo no, que es de difusión y visionado ineludibles.

Fuente: Vimeo.

 

Libertad es Anarquía

Andaba por campo buscando Libertad
cuando vi un cartel que rezaba: por allá la has de buscar.

Disponíame a entrar por aquel lugar,
mas parome un hombre que decía ser Mariscal.

¡Adónde va, buen hombre! ¡Adónde va! Repetía sin cesar.

Voy por el camino que marca la Libertad.

¿Pero no ve, buen hombre, que este camino no es?
Que por aquí canta el viento y la rama toca el arpa;
que no se oye el sable ni la garganta deshojada.

No, buen hombre, esta no es la vía,
donde dirige este camino es a la anarquía.

Seguí caminando reclamando Libertad.
¿Dónde estás? Le decía.
¿Por qué no apareces, querida mía?

Paseando y paseando a la mar hube de llegar,
pues no alcanzaban mis ojos a más tierra avistar.

Pensando cómo podría atravesar amplio océano,
me sorprendió un mendigo que venía rimando:

Si quiere cruzar,
todos sus bienes me ha de dar,
que tierra libertaria no acepta capital.

Si quiere cruzar,
destierre prisión,
que tierra libertaria sólo acepta razón.

¡No! Nada daré;
lo que es mío,
mío es,
y de nadie más ha de ser.

No, buen hombre, esa no es la vía,
ese camino no es el de la anarquía.

Seguí caminando reclamando Libertad.
¿Dónde estás? Le decía.
¿Por qué no apareces, querida mía?

Llegué a un desierto de flores y olivos
y en medio de él,
en medio de él, bella mujer de tibios ojos cristalinos:

Sé lo que buscas,
sé lo que anhelas,
si sigues mis ojos llegarás a la aldea.

A medio trayecto un hombre nos paró,
llevaba túnica y sotana;
¡Oh, bendigan siempre al servidor del Señor!

Buenos días, hijo, adónde se dirige.

Libertad, padre, Libertad es mi sino
y esta hermosa joven mi camino.

Cómo te atreves, insolente.
¿No te das cuenta que ha de ser el Señor
el que te guíe en esta misión?
¿Y no una ciega que por no tener
no tiene ni visión?

Perdóneme, padre,
ante ti me arrodillo
y ante Dios me dirimo;
le beso la mano y los pies
en señal de castigo.

En tierra Libertad
no existe Dios,
que allí es el hombre
el que reina con amor.

No, buen hombre, esa no es la vía,
ese no es el camino de la anarquía.

Caso omiso hice a necia ciega,
que quien escucha a santo y no a diablo
buen vivir tiene en el otro lado.

Seguí caminando reclamando Libertad
¿Dónde estás? Le decía.
¿Por qué no apareces, querida mía?

Lo que nuestro caminante no sabía,
es que Libertad es poesía,
es que Libertad es anarquía.

 

Si lo inhumano tuviera nombre, se llamaría Mª Dolores de Cospedal

Muy pronto los inmigrantes ‘sin papeles’ de la CCAA de Castilla-La Mancha se verán privados, y soy consciente de la grandilocuencia de los términos, de su derecho a vivir.

Según el Boletín Oficial de la Comunidad (que podéis consultar aquí mismo), las hospitalizaciones, ya sea bien por una enfermedad determinada o porque se requiere para dar a luz; las consultas de distinta índole: geriátricas, pediátricas, etcétera.; servicios especiales, análisis, revisiones, y un sinfín de servicios sanitarios tendrán un coste nada asequible para el bolsillo del ‘ilegal’. Aquél que no posea tarjeta sanitaria, un papelito digitalizado, se verá abocado a la enfermedad silenciosa o al riesgo de caer en pseudomédicos que utilicen métodos nada estimables para la salud del primero.

De este modo, podemos ver como un ‘parto vaginal sin complicaciones’ pasa a costar 2.369,48 €, es decir, una suma que ningún español de clase media podría afrontar, será el coste que deberá pagar una mujer por tener un hijo. Si por cualquier circunstancia la intervención se complicase, el coste ascendería, en el caso, por ejemplo, de una cesárea de riesgo con complicaciones, a 6.264,49 €. Esto es violencia estructural y no lo que tartamudeaba Gallardón hace unos meses. Así también, la estancia en servicios de atención pediátrica y neonatológico conmutará como un coste de mínimo 696,25 euros. Esto, nuevamente, es violencia estructural y sistémica. Podría seguir enumerando barbaridades pero creo necesaria una reflexión; los datos están ahí, a la vista de cualquiera que quiera saber.

Y es que desde la llegada de Cospedal, la del sayo enlutado y la peineta católica, Castilla-La Mancha, tierra a la que estoy muy ligado he de decir, no levanta cabeza a causa de la humillación y denigración sistemática que su caudilla le confiere en cada decisión, acto, palabra y voto. No le bastó con privatizar los hospitales de las localidades de Tomelloso, Villarobledo, Almansa y Manzanares; ni tampoco el cierre de centros de la mujer; ni la reducción en las partidas de Educación y Sanidad, con la consecuente reducción salarial; ni la bajada de ayuda a la dependencia, así como una serie de anulaciones y negaciones en casos realmente lamentables, etcétera. No, no le bastó, su apetito –como su afán de poder- es insaciable. Su intención parece clara: ganarse al ala más reaccionaria y neoliberal del PP, las cuales podrían ser perfectamente un simbionte ideológico, para suceder, previo escalabro electoral del actual ejecutivo, a Mariano Rajoy en un futuro próximo. Pero esto no se queda ahí, Cospedal no está sola en la competición por el ascenso, le acompaña Esperanza Aguirre. Ambas compiten por ganarse el beneplácito de la reacción; ambas usan una dialéctica burda que se centra en implantar en la población la idea generalizada de que el problema viene de fuera y se llama inmigrante. Esperemos, pues, nuevas medidas en ese y otros aspectos por parte de las dos.

Por otro lado, cabe destacar la falta de oposición real, tanto ciudadana como política, que está encontrando la Presidenta de la Comunidad castellano-manchega. Desde hace unos meses, más concretamente desde las jornadas de rechazo por la privatización de hospitales públicos en la comarca manchega, no se ha visto un atisbo de queja, al menos no uno fuerte, incipiente y que pueda siquiera hacer replantear cuestiones de tamaña importancia.

En definitiva, quizá la población haya asumido que es ‘necesario’, o que hagan lo que hagan es irremediable, mas si no es así, espero que haya, y desde mi humilde intelecto y potencial de acción la promuevo como fuere, una verdadera respuesta humana ante tales medidas y ante su injusticia.

A razón del Toro de la Vega

Cultura, Sociedad e Imposición.

Quedan pocas horas para el ignominioso espectáculo que acaece en la provincia de Valladolid, más concretamente en el pequeño municipio de Tordesillas, cada 11 de septiembre: la lanzada al Toro de la Vega.

Como de costumbre, y no podría ser de otra forma, se ha levantado una polvareda mediática tremebunda que no hace sino llamar la atención sobre lo degradado de una Castilla profunda que queda mal parada ante la estulticia de sus gentes y de lo que estos consideran cultura. Porque sí, estos lamentables festejos, ateniéndonos al concepto más casuístico de la palabra, son cultura. Asimismo, también son tradición.

Este hecho me ha llevado a preguntarme, tras ver el fanatismo de los ejecutores intelectuales y físicos, en qué medida esto es más una intromisión social, que una valoración fidedigna de un grupo de individuos atados por una misma y denigrante afición por matar. Esto es, delimitar qué parte de culpa se esta sinrazón es individual y qué parte es social y/o cultural. Y es que en lo referente a la defensa de lo cultural y de lo tradicional, se puede observar una tendencia nada halagüeña a tomar a estos como buenos de forma apriorística, lo cual podría ser una especie de falacia naturalista.

Así, y aquí es donde quería llegar, no toda la sedicente cultura es digna de respeto; como igualmente no toda la tradición debe ser protegida o respetada. Digo esto porque ambos términos, cultura y tradición, son los dos principales estandartes, al parecer y según he podido denotar por las declaraciones de los habitantes de la localidad, para la defensa de este abyecto acto de tortura vital (en tanto que atenta contra la vitalidad de un ser, ya sea animal humano o no humano). La limitación de qué tradición o acontecimiento cultural es permisible o no debe venir de una justa valoración de la vida natural de los seres, esto es, la noción de que no nos pertenece un ápice de lo que nos es totalmente ajeno. El alejamiento de este principio nos lleva sin remedio a un tipo de discriminación que siempre resulta pernicioso para el medio, tanto vegetal como animal; e incluso, me atrevería a decir, humano. Porque cuando se observa a esas personas atentar con tal vehemencia contra otra vida, porque es indudable que el animal tiene vida y voluntad de vivirla en sí misma, y defender con tanto fanatismo semejante irracionalidad, no cabe duda de que ese acto no surge de ellos, no les es intrínseco, sino que proviene de un ente mayor y superior: la sociedad. En este caso, claro está, no hablo de la sociedad de la nación, sino de esa sociedad vecinal y de relaciones que se da en Tordesillas en la actualidad y que, naturalmente, se ha forjado durante siglos. Es decir, el sujeto que nace en este pueblo, si no se viese sometido desde crío a una radiación social tan fuerte en este asunto concreto, probablemente desarrollaría una repugnancia sincera hacia ‘’su fiesta’’. El proceso de asimilación cultural –socialización- es tan sencillo e inconsciente como negativo para la consecución de una sociedad libre:

– Fase de aprendizaje: el sujeto, envestido esta vez en el papel de niño, acepta normas transmitidas por aquellos con los que establece una relación social. En un pueblo de pocas dimensiones esta fase se intensifica y se diversifica.

– Fase de interiorización: el individuo, situémonos en la etapa adolescente o preadolescente, toma lo que aceptó sin ninguna contingencia (en cualquier caso no podía, por lo que la culpa es eminentemente social) como íntimo o propio. Cabría recalcar que este proceso tiende de forma obligada a la desindividuación del sujeto en cuestión.

– Fase de transmisión: una vez obtenemos un adulto calcado, el proceso sigue en él, comenzando otra vez el ciclo de socialización.

Obviamente el proceso aquí formulado es esquemático, pero viene a resaltar una cosa: lo cultural, pudiendo ser bueno o malo, eso yo no lo consideraré en este artículo, es necesariamente una imposición. Inconsciente, sí, pero una imposición al fin y al cabo.

Y de aquí surge una cuestión que me es muy recurrente cuando analizo los procesos sociales: ¿debe el anarquista admitir las injerencias culturales? ¿En qué medida es esta misma sociedad, su cultura, sus ideologías, etcétera., una forma de opresión, de coerción y de coacción? ¿Debería el anarquista, por tanto, pasar por una etapa acultural -que no anticultural-; asocial -que no antisocial- y amoral –que no antimoral-, en algún momento de su vida para liberarse en su totalidad de la opresión? ¿Qué método sería el más preciso para este fin?

Muchas de estas preguntas las intentaré responder en posteriores escritos que a buen seguro tendrán una importante deriva metafísica. Por otro lado, no podría responder en términos absolutos a las dos primeras cuestiones expuestas anteriormente, pero lo que sí podría afirmar con convicción es que los procesos sociales y/o culturales tienen una importancia capital en que se mantengan fiestas tan ominosas como esta. Así también, tienen una importancia sustantiva en otros sucesos menos nocivos. En fin, el debate está servido.

Esclavos

Arropaos cada noche con la fina sábana de la indiferencia,
y pensad qué fue de vuestros sueños y aspiraciones pretéritas,
quedaos contemplando cómo os movisteis por inercia,
y lo que otrora fueron sueños ora son estigias tinieblas…

No os lamentéis al sollozad tal misera,
¿qué culpa tuvisteis en vender vuestra hermosa vida por tan escasa peseta?
¿Qué podíais hacer? Nada…
¿Había escapatoria? Ninguna…
¡No os lamentéis! ¡No sollocéis!

Notad que ya no os cubren mifluas sedas,
ahora os pende del cuello una extensa cadena,
y desnudos e inválidos os creéis dueños de ella,
mas las controlan señores desde las altas esferas.

No os lamentéis al sollozad tal misera,
¿qué culpa tuvisteis en vender vuestra hermosa vida por tan escasa peseta?
¿Qué podíais hacer? Nada…
¿Había escapatoria? Ninguna…
¡No os lamentéis! ¡No sollocéis!

Recordad vuestra juventud,
¡no veíais futuro ni pasado, sólo presente!
de los actos brotaba incesante impetud,
si os decían: eso es imposible; resolvíais: ¡miente!

No os lamentéis al sollozad tal misera,
¿qué culpa tuvistéis en vender vuestra hermosa vida por tan escasa peseta?
¿Qué podíais hacer? Nada…
¿Había escapatoria? Ninguna…
¡No os lamentéis! ¡No sollocéis!

Quién sabe…
¡Quizá seáis jóvenes aún!
¡Quizá podríais vivir!
¿Estáis vivos?
¿No? ¡Pues os animo a vivir!

Quién sabe…
Quizá sea tarde…
Quizá no se pueda revertir….
Quizá seáis esclavos,
esclavos de una esclavitud que creéis no vivir…

1 3 4 5 6