Anarquismo social o anarquismo personal, de Murray Bookchin

«Los anarquistas, es cierto, pueden celebrar con razón el hecho de que buscan desde hace mucho tiempo la libertad sexual total, la estetización de la vida cotidiana, y la liberación de la humanidad de las restricciones psíquicas opresivas que le han negado su plena libertad sensual e intelectual. […] Pero, por lo menos, exigían una revolución —una revolución social— sin la que estos objetivos estéticos y psicológicos no podrían alcanzarse para la humanidad en su conjunto. Y este fervor revolucionario básico fue central en todas sus esperanzas e ideales. Por desgracia, cada vez menos de los supuestos anarquistas con los que me encuentro hoy en día poseen este fervor revolucionario, ni tan siquiera el idealismo altruista y la conciencia de clase en los que reposa. Es precisamente la perspectiva de la revolución social, tan básica para la definición de anarquismo social, con todos sus argumentos teóricos y organizativos, la que me gustaría recuperar en el examen crítico del anarquismo personal[…]. A menos que esté gravemente equivocado —y espero estarlo— los objetivos revolucionarios y sociales del anarquismo están sufriendo una erosión de gran alcance, hasta el punto de que la palabra anarquía pasará a formar parte del vocabulario burgués chic del siglo XXI: travieso, rebelde, despreocupado, pero deliciosamente inofensivo.» Murray Bookchin, Anarquismo social o anarquismo personal.

Puede resultar extraño a más de uno que Bookchin, amplio conocedor de la historia del anarquismo, comience este libro hablando de que el movimiento libertario se encuentra en un «punto de inflexión de su larga y turbulenta historia». Pero efectivamente, la convivencia entre tendencias que siempre había tensionado el movimiento anárquico, se rompía durante los 90, época de auge incontestado del capitalismo neoliberal. Si para Bookchin esta ruptura deja de ser uno de los habituales enfrentamientos dentro del anarquismo, más o menos airados, para convertirse en un debate fundamental, se debe principalmente a cómo las nuevas variantes ácratas se vuelven evasivas con respecto a la necesidad de una transformación social, anteponiendo lo personal a lo colectivo y abandonando su esencia socialista.

En esta obra, publicada en 1995, se sistematizaban los argumentos del anarquismo social frente a buena parte de los movimientos ácratas surgidos tras la caída del Muro de Berlín, especialmente en Norteamérica. Para Bookchin algunos anarquistas «Cada vez más, han seguido la tendencia predominante de la clase media de nuestra época hacia un individualismo decadente en nombre de su «autonomía» personal, un misticismo incómodo en nombre del «intuicionismo», y una visión ilusoria de la historia en nombre del «primitivismo»». En definitiva, han antepuesto la realización personal al desarrollo de organizaciones y estrategias serias que cuestionen y enfrenten la dominación.

¿Son justas tales afirmaciones? Probablemente lo sean a la vista de ciertas aseveraciones de Hakim Bey, como la siguiente: «¿Por qué molestarse en enfrentarse a un “poder” que ha perdido todo su significado y se ha convertido en pura simulación?». Como Bookchin acertadamente le señala, qué sería el verdadero poder si a Bey lo que ocurría en ese momento en Bosnia únicamente le merecía entrecomillados y el calificativo de pura simulación. Sin embargo, lo cierto que bastantes anarquistas no vieron en Bey más que un polemista poético con una buena idea, la de la Zona Temporalmente Autónoma, que permitía conectar realidades estéticamente atrayentes (especialmente para la juventud, como los corsarios y piratas, el misticismo, las raves o el movimiento hacker) con su práctica política, fundada sobre proyectos igualmente temporales como los de las okupaciones. No está de más, en cualquier caso, destapar su trasfondo de ideas místicas, irracionalistas y contrarias a la transformación revolucionaria ya que, según el propio Bey, el realismo imponía dejar de desear la propia revolución. El mismo realismo que exigía entregarnos a la brujería, por lo que hemos de suponer.

En Bookchin encontramos un lúcido defensor de la ecología social y padre del decrecentismo, que se expresa de forma primigenia en su análisis del capitalismo mediante la disyuntiva «crecimiento o muerte». Por ello, un capítulo sobre el que merece la pena detenerse es aquel paradigmáticamente titulado «Contra la tecnología y la civilización». Digo paradigmático porque establece de antemano la relación entre oposición a la tecnología y oposición a la civilización, una relación que solo tiene lugar en las propuestas primitivistas. La piedra de toque del argumentario del americano es que la tecnología no es fuente primaria de ningún mal y son, en cambio, los valores capitalistas que la guían los que pervierten sus posibilidades. De tal modo acusa a los críticos de la tecnología de ocultar el papel del capitalismo.

Sin embargo, una crítica de la tecnología no excluye necesariamente una crítica al capitalismo, como no implica necesariamente una oposición a la civilización. Bookchin bien podría encontrar un ejemplo de esto en Mumford, al que él mismo cita para confrontar a David Watson. Mumford denuncia la superación de la escala humana en la producción tecnológica como algo fundamentalmnte autoritario, sin caer en el primitivismo: «La eliminación de las dimensiones humanas y de los límites orgánicos es de hecho el principal alarde de la máquina autoritaria. (…) sólo mediante la intensa especialización en cada parte del proceso se podía alcanzar la precisión y perfección sobrehumanas del producto. La ubicua división a gran escala del trabajo en la sociedad industrial comienza en este punto.» Realiza, por tanto, una crítica a la tecnología sin recurrir al irracionalismo o a teorías anticivilizatorias, señalando la relación intrínseca entre tecnología y sociedad (tipo de sociedad que puede desarrollarla y sociedad que su desarrollo produce).

La obra de Bookchin podría ser en algunos aspectos considerada de obrerista o, como hace Juantxo Estebaranz en el prólogo, reaccionaria. Si bien su crítica a la evasión personal que motivaron ciertos anarquismos es justa y muy apropiada, quizá es también desmedida, al ser incapaz de reconocer aportes esenciales con que los nuevos anarquismos nutrieron el corpus ideológico libertario. Como ya hemos apuntado, en su crítica del primitivismo podemos descubrir una defensa de la reapropiación de la tecnología por la sociedad y, en consecuencia, una falta de crítica de la tecnología fruto de la sociedad industrial.

Por lo demás, cabe destacar de esta edición de Virus el magnífico prólogo de Juantxo Estebaranz, al que ya me he remitido en un par de ocasiones. Jtxo, a pesar de situarse en cierta medida entre los criticados por el norteamericano, ha sido justo con su figura. Asímismo, ha sabido construir un análisis certero del momento y la situación en que surgió el libro e, incluso, de la influencia paradigmática de este en los debates que acaecían también en el contexto español. Dicho prólogo da espacio a los otros anarquismos en discusión y permite ponerlos en perspectiva, nombrando además a Bob Black, ignorado por Bookchin en su texto. Anarquismos críticos que, pese a lo que pueda objetárseles, permitieron (y permiten) la actualización heterogénea de la propuesta anárquica.

Al final, del mismo modo que el sistema estatal y capitalista se ha servido de sus mayores críticos para adaptarse y sobrevivir, el anarquismo debe a sus críticos su plena vigencia. El tránsito de estos por nuevas vías, por mucho que algunas acabasen resultando callejones sin salida, ha permitido al anarquismo tener regularmente una visión más completa de su mapa político y social, así como afilar las armas de la crítica para enfrentarse a sus propios fantasmas.

En pleno viaje, Bookchin ya daba en este libro algunas buenas indicaciones para descubrir las vías muertas y dirigir el verdadero avance. Solo si todo este proceso, que se ha cobrado un alto precio, ha servido para guiarnos con mayor precisión en nuestras prácticas presentes y futuras, habrá merecido la pena.

Murray Bookchin

La actividad política de Bookchin es muy activa a lo largo de toda su vida. Sus primeros escritos fueron publicados bajo pseudónimo a principios de los 50 en la revista Contemporary Issues, la versión inglesa del periódico de un grupo de marxistas alemanes de Nueva York. Pero ya entonces llevaba años militando. Su abuela era una socialista revolucionaria prosoviética y en 1930 Bookchin, con apenas 10 años, ingresó en el movimiento juvenil comunista[1], evolucionando después desde el estalinismo al trotskismo. Finalmente, tras participar en la huelga de la General Motors en 1948, se desencantó de las propuestas autoritarias bolcheviques y apostó por la construcción del comunismo libertario.

En 1952 publicó el artículo El problema de los químicos en los alimentos, que posteriormente desarrollaría en su primer libro, Our Synthetic Environment, de 1962. En el libro se describen radicalmente multitud de problemas ambientales. Para hacer frente a estos, Bookchin desarrollaba un modelo social ecológico y descentralizado, destacando los paralelismos entre anarquismo y ecología social. La ecología social señalaba el hecho de que el problema ecológico proviene del modelo de organización social y la solución a este pasa necesariamente por una transformación en las relaciones sociales que elimine la jerarquía. En sus propios términos «No existe realmente una diferencia entre el anarquismo y la ecología social. Considero a esta última como una tentativa de ampliar el horizonte del anarquismo. No veo una oposición entre ambos; pienso que la ecología social es una extensión del anarquismo hacia una esfera más amplia de intereses humanos, en este período de descomposición de las clases sociales.» [2]. La importancia que adquirió su siguiente libro, Ecology and Revolutionary Thought, ayudaría a introducir definitivamente el ecologismo en el discurso político libertario.

Bookchin fue consecuente con su visión social del ecologismo y, lejos de concentrarse en la lucha ambientalista, participó activamente en otras luchas. Destaca su compromiso antirracista, donde se unió al Congreso por la Igualdad Racial (CORE) y su influencia activa en la contracultura de los 60, coincidiendo repetidamente con Ben Morea (Black Mask/Up Against the Wall, Motherfuckers!) y escribiendo un texto dirigido a la Students for a Democratic Society (SDS) apoyando las formas organizativas libertarias [3] y otro advirtiendo de los peligros de una vuelta a las líneas de acción y organización del bolchevismo [4].

La propuesta municipalista constituye otra importante aportación de Bookchin. En From Urbanization to Cities (1987), donde rastrea las tradiciones democráticas que influenciaron su filosofía política, comienza a utilizar el concepto de Municipalismo libertario, que más tarde su compañera Janet Biehl concretaría en The Politics of Social Ecology. Los pilares de la propuesta del municipalismo libertario son las organizaciones asamblearias de índole vecinal que, practicando la democracia directa, se federarían en una confederación de municipios. De acuerdo a la adecuación entre medios y fines, el municipalismo sería también un modo de organización para la lucha, una alternativa al anarcosindicalismo, del que Bookchin cuestiona su economicismo. Los municipios libertarios, insumisos al poder estatal, constituirían un contrapoder descentralizado frente al Estado y el capitalismo que acabaría sustituyendo el Estado central por la confederación de municipios. Del municipalismo se ha criticado desde filas anarquistas su deriva parlamentaria. Frente a esto algunos municipalistas esgrimen que, más allá de lo electoral, su estrategia se basa en la reapropiación del municipio por la sociedad, que debe construir sus propias organizaciones de producción, de consumo, ideológicas, culturales… que cubran los servicios y tomen la fuerza necesaria para acabar con el poder burgués. Muchos ven en el actual movimiento kurdo un ejemplo práctico de la estrategia municipalista. También parte de los proyectos del decrecimiento se sitúan tras la herencia del norteamericano.

[1] http://www.youtube.com/watch?v=Vd0hxVUIQvk
[2] http://spa.anarchopedia.org/Ecolog%C3%ADa_s%C3%AD…_pero_social
[3] http://dwardmac.pitzer.edu/Anarchist_Archives/bookchin/leftletterprint.html
[4] http://dwardmac.pitzer.edu/Anarchist_Archives/bookchin/listenm.html

Enlaces:

[Libro] Anarquismo social o anarquismo personal
El concepto de ecología social
Biografía de Bookchin
El anarquismo ante los nuevos tiempos
Las políticas de la ecología social
Radicalizing democracy
Ecología social y decrecimiento, Alfonso Pérez Rojo.
Murray Bookchin. Comunalismo, naturaleza y libertad, Alfonso Pérez Rojo.

Enlaces del mes: Enero 2013

Empiezo con una serie de entradas mensuales, que intentaré publicar los primeros días de cada mes, donde recopilar enlaces a algunas lecturas interesantes que vayan apareciendo por internet, dando prioridad al contenido de actualidad del resto de medios libertarios presentes en la red:

Por supuesto, estais invitados a recomendar más enlaces en los comentarios.

Apuntes sobre El Capital III: La moneda o la circulación de las mercancías

La forma precio

Una cierta cantidad de oro puede fijarse socialmente (por ejemplo, mediante una ley) como unidad básica de medida de los precios. El oro pasa a cumplir una doble función. Por un lado, medir los valores de las mercancías, transformando el valor en precio. Por otro lado, como tipo de los precios, mide diversas cantidades de oro por una cantidad fija, el peso fijo de oro que constituye la unidad básica de medida.

Los precios indican dos cosas simultaneas:

1. La magnitud del valor de las mercancías.

2. Cantidad de moneda (u oro) por la cual puede cambiarse la mercancía.

Desde que el valor se convierte en precio, la relación directa entre la magnitud del valor y la del trabajo social necesario (que explicamos en anteriores entradas) aparece de forma indirecta como la relación de cambio entre la mercancía y la cantidad de moneda del precio.

Es posible que exista una diferencia cuantitativa entre el precio de una mercancía y su magnitud del valor. Esto es debido a que el precio, además de representar el valor de una mercancía, puede representar el máximo o el mínimo de moneda que su cambio produce en un momento y circunstancias dadas.

Circulación de las mercancías

El cambio transporta las mercancías de manos en que son valores negativos de uso a otras en que sirven de valores de uso. En el momento en que llegan a manos de quien las considera útiles, abandonan la esfera de los cambios y pasan al dominio del consumo.

Para el poseedor inicial que quiere cambiar su mercancía para obtener otra que le sea de utilidad, la transformación se representa en dos actos: venta (cambio de la mercancía por dinero) y compra (cambio del dinero por mercancía). Resumimos así este conjunto: mercancía-dinero-mercancía.

Esto no es más que el inicio de una nueva transformación. La compra final es también una venta, desde el punto de vista de la segunda persona implicada en el cambio, que recibe el dinero. Ese dinero servirá a esta segunda persona para comprar una nueva mercancía a un tercero, generando así una serie de movimientos concatenados que constituyen la circulación de mercancías.

La compra es el complemento obligado de la venta. Si la separación entre las operaciones se prolonga demasiado, si se acumula, la unión entre los dos actos se demuestra por la crisis que surge.

Curso de la moneda

Desde el momento en que el vendedor completa la venta con la compra, el dinero huye de sus manos. En el ejemplo anterior, el dinero dado a un segundo pasa después a un tercero. La moneda pasa así sin interrupción de mano en mano en lo que se llama curso de la moneda.

Una pregunta lógica a continuación sería ¿Cuánta moneda circula? Si consideramos que no hay relación entre ventas, para poner la mercancía en circulación la moneda debe representar las cantidades ya expresadas imaginariamente en el total de los precios. Siempre que varíe el total de los precios de las mercancías en el mercado, deberá variar la masa de moneda circulante.

Hay que considerar también otra variación de la moneda, que depende de la moneda misma. Supongamos por claridad que como moneda tenemos el oro. Antes de que el oro funcione como medida del valor del resto de mercancías, su valor se halla determinado porque es producto de un trabajo. ¿Qué pasa si ese valor propio se modifica? Cada vez que el valor del oro se altera, se alterará el precio que determina la relación de cambio con las mercancías (suponiendo que el valor-trabajo de estas permanece constante y no lo compensa) y por tanto la cantidad de moneda necesaria en circulación. Pero lo cierto es que, en la práctica, el valor del oro se fija de antemano al fijar los precios.

Hay que recordar que hemos partido de la base de que no había relación entre ventas. Pero ya hemos visto que en realidad no es así. Hay un encadenamiento entre compras y ventas que marca la circulación de la mercancía. De tal forma que si tenemos 4 mercancías distintas que valen 5€ cada una, todas ellas pueden cambiar de manos con solo 5€ en circulación. El comprador con el dinero compra la mercancía 1 al primer vendedor, este recibe el dinero y le compra al segundo vendedor la mercancía 2, que recibe el dinero con que compra al tercero su mercancía y así sucesivamente. La velocidad del curso de la moneda suple su cantidad.

La velocidad del curso de la moneda se mide por el número de transacciones en un tiempo dado. Conocida la velocidad media de circulación en un contexto, o el tiempo en que una suma de moneda realiza el total de precios, podemos determinar la masa de moneda que funciona como instrumento de la circulación. Esa masa, multiplicada por el número medio de transformaciones, debe ser igual al total de precios.

La separación entre las operaciones de compra y venta da lugar a la lentitud en el curso de la moneda y la interrupción de los cambios. Es frecuente explicar esa interrupción por la cantidad insuficiente de moneda.

El numerario y el papel moneda

El peso de oro adoptado como unidad de medida se presenta en el mercado como moneda. El Estado, igual que establece la unidad de medida, acuña la moneda y la sanciona como legal. La función numeraria del oro, desprendida de su valor metálico, pasa a ser desempeñada por cosas sin valor. Estos objetos son socialmente valederos por estar respaldados por los fondos del Estado. Sin embargo, la cantidad de papel moneda debe estar proporcionado con la cantidad de moneda real que representa, el que realmente debiera circular. Si excediera esa proporción, los hechos la reducirían al tipo indicado. Si la masa de papel moneda dobla la proporción debida (dada por la fórmula indicada en el punto anterior) una cantidad de papel moneda acabaría por representar la mitad de la moneda que se le supone. Así, un billete de 100€, al cabo de un tiempo, acabaría por comprar mercancías por un valor de solo 50€. El valor del papel moneda se devaluaría.

Reservas de oro, plata y tesoros

Las mercancías no se venden para comprar otras en el acto, por lo que todo productor debe hacer acopio de dinero. Para poder comprar sin vender, es necesario haber vendido antes sin comprar. La moneda que es detenida a propósito, se transforma en tesoro y el vendedor en acumulador de dinero, de tal modo que se forman reservas de dinero en proporciones diversas.

El dinero como medio de pago

Algunas especies de mercancías requieren para su producción más tiempo que otras (la producción puede variar por estaciones o épocas). Puede suceder que una persona esté dispuesta a vender mientras el comprador carezca aún de medios para comprar. Cuando las mismas transacciones entre las mismas personas se renuevan continuamente, las condiciones de compra y venta se regulan por las condiciones de producción: Uno comprará sin pagar en seguida, en calidad de representante de un dinero por venir. El vendedor pasa a ser acreedor y el comprador, un deudor. Sin la aparición simultanea de la moneda y la mercancía en una transacción, el dinero pasa a funcionar como medida, como medio de compra imaginario. Solo cuando se cumple la promesa del pago vuelve como medio de pago a la circulación.

Como medio de circulación, el dinero se convertía en tesoro, porque la circulación se para en la primera mitad, no siguiendo la venta a la compra. Como medio de pago, el dinero solo entra en circulación cuando ha salido ya la mercancía.

La moneda de crédito -letras, pagarés, etc.- tiene su origen inmediato en la función del dinero como medio de pago. Los documentos que acreditan las deudas contraídas también circulan para transferir a otros los créditos que representan. Esto también impone una variación en la cantidad de moneda circulante que calculamos anteriormente. La cantidad de moneda que circula, supuesta la velocidad de los medios de circulación y de pago, es igual a la totalidad de precios a realizar, sumándole los pagos que se cumplen en ese periodo y descontando la totalidad de precios que se compensan. A medida que se difunde el sistema de crédito, la moneda reviste, como medio de pago, formas de existencia especiales, gracias a ella se regulan las grandes operaciones comerciales.

La educación prohibida

Ficha

Duración: 145 min.

Año: 2012

Director:Germán Doin Campos

Categoría: Producción documental

Web: http://www.educacionprohibida.com

Sinopsis: La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.

Licencia: La película, al igual que sus diferentes versiones especiales y materiales adicionales (avances, backstage y otras piezas) se encuentran licenciadas bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported (CC BY-NC-SA 3.0).

 

 

Apuntes sobre El Capital II: De los cambios

Relaciones de los poseedores de mercancías

Para poner en contacto unas mercancías con otras, sus poseedores tienen que establecer mutuas relaciones, de forma que cada cual se apropia de la mercancía ajena entregando la propia, por medio de un acto voluntario común. Los poseedores deben reconocerse tácitamente como propietarios privados de las mercancías a intercambiar. Esta relación jurídica, cuya forma es el contrato, no es otra cosa que la relación de las voluntades que se refleja en la relación económica. En este caso, las personas solo existen a título de respresentantes de la mercancía que poseen.

Recordamos que por mercancía entendemos la producción destinada al cambio o venta. Para el dueño de una mercancía, esa mercancía no es un valor de uso, un objeto de utilidad. La única utilidad que le encuentra es que puede ser útil a otros: que es un instrumento de cambio y portavalor. Es un valor negativo que aspira a intercambiar por otras mercancías que satisfagan sus necesidades. Por tanto, la mercancía solo constituye un valor de uso tras el cambio, manifestando su utilidad para quien la ha adquirido. En definitiva, es necesario que las mercancías se manifiesten como valores antes de que puedan realizarse, mediante el cambio, como valores de uso.

Pero también es preciso que el valor de uso esté demostrado para que las mercancías constituyan un valor. Es decir, es necesario demostrar que el trabajo invertido en producirla haya generado algo útil.

Hay una contradicción en el proceso de cambio: Sólo cuando son útiles las mercancías pueden presentarse como valores pero, para el cambio, deben haberse presentado como valores antes de manifestar su utilidad. ¿Cómo satisfacer esta contradicción?

La relación de cambio engendra la forma moneda

Las mercancías solo pueden manifestar su carácter de valor y la cantidad de éste si se colocan sobre una base de igualdad con una cantidad determinada de cualquier cosa útil, cuyo valor esté ya demostrado. Esta mercancía que se utiliza como base de igualdad se convierte en moneda, como ya comentamos en la entrada anterior. La relación de cambio origina por necesidad la forma moneda.

El desarrollo histórico de la producción y el cambio ha impreso cada vez más a los productos del trabajo el carácter de mercancías (productos para otros). Una parte cada vez mayor de objetos útiles se han producido intencionalmente para el cambio. Es decir, que hasta en su producción los objetos se consideran únicamente mercancía. Y así, la necesidad de una forma palpable que permita comparar los objetos desde el punto de vista del valor (la forma moneda), se ha vuelto cada vez más natural.

La forma natural de la mercancía moneda queda así establecida socialmente como la única forma de existencia del valor.

La forma moneda se asocia a los metales preciosos

Algunas consideraciones adicionales sobre la mercancía que se ha convertido en forma moneda:

La relación social de cambio, que transforma al oro y la plata en moneda, no les da su valor. Estos ya tenían valor antes de ser moneda, pues servían de materia prima para fabricar numerosos artículos. La relación social de cambio solo imprime en estos metales la forma moneda, una forma especial de valor.

Como cualquier mercancía, la moneda puede expreser su propia cantidad de valor en otras mercancías. Basta leer en sentido inverso la tarifa de precios corrientes para encontrar su cantidad de valor expresada en todas las mercancías imaginables.

Alfon, detenido durante la HG, en régimen FIES

Alfon, Alfonso Fernández, lleva mes y medio en prisión bajo el régimen FIES 5 (Ficheros internos de especial seguimiento). Es el único detenido de la pasada huelga general, el 14 de noviembre, que permanece encarcelado. A pesar de que no se cumplen los requisitos legales que justifican la prisión preventiva, el juez la ha ratificado hace un par de días, lo que su defensa califica como un aberración jurídica. Es importante notar que el FIES es el régimen más restrictivo que permite la legislación española y que incluso llegó a ser ilegalizado por el Tribunal Supremo: las comunicaciones se intervienen y se restringen, se controlan y anotan todas las actividades diarias de la persona presa, los registros son constantes… Xosé Tarrío lo definió como la carcel dentro de la propia carcel. En definitiva, la situación de Alfon se trata de una actuación ejemplarizante destinada a infundir el miedo entre quienes tenemos razones más que suficientes para ir a la huelga.

Existe un blog de apoyo a Alfon frente a este montaje policial: http://alfonlibertad.wordpress.com En él pueden encontrarse las convocatorias de la jornada internacional de apoyo a Alfon.

Reproducimos a continuación la entrevista realizada por Público a Erlantz Ibarrondo, abogado encargado de la defensa de Alfon. Tras la misma, puede encontrarse otra entrevista a Elena, madre de Alfon.

Entrevista a la defensa de Alfon

La jueza que lleva el caso estaba pendiente de tomar una decisión sobre el futuro de Alfon justo antes de las Navidades. ¿La ha tomado ya?

Sí, resolvió el día 21 pero nos la han notificado hoy mismo [por este miércoles 26]. Y ha vuelto a denegar la libertad y mantiene la prisión preventiva.

¿Cuáles son sus razones?

El régimen penitenciario de ‘Alfon’ implica una tortura psicológica

No lo argumenta para evitar redundar en los que se mantenían hasta ahora. Además, insiste en que hay riesgo de fuga basándose en la entidad de los delitos. Es decir, en su opinión, la gravedad que pueden conllevar los delitos es tan amplia que prevé ese riesgo de fuga. No tiene en cuenta, por tanto, los argumentos que le hemos planteado: Que no hay riesgo de fuga porque hay arraigo social, familiar y laboral.

En definitiva, ¿cuál es la situación concreta en la que se encuentra Alfon en este momento?

Está en prisión preventiva, y a la espera de que el juzgado dé a conocer un informe policial que puede que decante de una manera u otra su situación. Llevamos tres semanas esperando a ese informe policial.

Lo que viene a decir el Ministerio del Interior es que cuando fue detenido, estaba listo para cometer un atentado. 

Puede que sea eso lo que diga el ministerio pero yo, desde el punto de vista jurídico, me baso en lo que existe dentro de la instrucción de procedimiento. Y lo único que dice esa instrucción es que fue localizado a ciento y pico metros de su casa, un policía dijo que llevaba una bolsa y Alfonso dijo que no. Y a partir de ahí se registró su domicilio, el de su novia, y la sede de la peña Los Bucaneros.

¿Él forma parte de esa peña?

En la instrucción no hay absolutamente nada que acredite que pertenece a esa peña de fútbol. Es más, me consta que no hay un registro público de socios. La pregunta que se hace la familia es: ¿cómo es posible que se le asocie con la peña cuando no hay ninguna lista en la que figure su nombre? Y su conclusión es que ha podido haber un seguimiento anterior.

¿Tiene alguna relación con algún grupo radical o violento, como se ha dicho desde la Policía?

Lo que yo sé es que en la instrucción, en el procedimiento judicial, que es en lo que se pueden determinar los jueces para ver si una cosa es cierta o no es cierta no hay absolutamente nada, ni una sola prueba de que pertenezca a ningún grupo. Ese futuro informe igual dice algo al respecto, pero no lo conocemos  y por tanto estamos sin armas. No tenemos ninguna capacidad de defensa al respecto. Se le decía que pertenecía a algún grupo pero es que en la instrucción no hay nada que vincule a Alfonso a ningún grupo, salvo una manifestación de la Policía que dice que pertenece a tal grupo. Ahí está la duda de la familia. ¿Cómo sabe que pertenece a un grupo? ¿Se hacen seguimientos parajudiciales o parapoliciales sin cobertura judicial a personas por permanecer o no a una ideología?

¿Considera, como se ha dicho, que Alfon es un «cabeza de turco», como sostiene su familia? ¿Qué puede haber detrás?

Lo que puedo hacer es suscribirme al procedimiento. Y dentro de los argumentos jurídicos no encuentro nada que le vincule a nada excepto una declaración de la Policía que afirma que pertenece a ese grupo, a Bucaneros. Y tampoco creo que pertenecer a Bucaneros sea ilegal. Es una peña de fútbol pública.

¿Qué implica la situación del régimen FIES en el que se encuentra en prisión?

Implica una situación de tortura psicológica. Su régimen es distinto al resto de los internos porque no se puede comunicar libremente con su familia, no puede recibir cartas, no puede introducir algún tipo de libro en la prisión, cada vez que entra o sale al patio le preguntan qué ha hecho, le pueden cambiar de módulo etcétera. Todo esto mina la capacidad de resistencia de cualquiera.

¿Cómo se justifica esta situación?

No tiene ningún tipo de justificación.  La primera aberración jurídica ha sido meterlo en la cárcel argumentando un delito que crea alarma social, cuando la Ley de Enjuiciamiento Criminal no prevé ese motivo como entre los que justifican que se pueda mantener a alguien en prisión preventiva. Y la segunda es que se incluya a esta persona en el régimen FIES 5 cuando no cumple ninguno de los requisitos establecidos en la instrucción 11/2012.

¿Cuáles son esos requisitos?

Habla de personas que tengan un historial penitenciario violento, pero Alfonso no ha estado nunca en prisión; que pertenezca a grupos islamistas, que no es así; que sea una persona condenada por la Corte Penal Internacional, que no lo está; que haya ayudado a organizar grupos terroristas, que tampoco es así; o que haya cometido un delito grave de los que crea alarma social. Pero este último ni siquiera se le puede aplicar porque habla de un delito cometido, y esta persona no ha sido juzgada. Es un preso preventivo y no se le puede adscribir ese precepto. También se habla de personas que integren una organización terrorista, que no es el caso.

¿Puede tener alguna relación con el informe policial del que hablaba?

No sé es si la institución penitenciaria se ha regido por lo que le ha dicho el juzgado en la instrucción, o por otra fuente. Si alguien ha llamado y les ha dicho que pertenece a tal sitio. En todo caso, si es así nosotros no tenemos capacidad de defensa. Es cierto que lo que me tiene un poco soliviantado es ese informe policial del que se habla en el auto de mantenimiento de la prisión. Parece que es un ente que está por encima del juzgado y que parece decantar de una manera u otra la actuación del juez. Pero como no está dentro del procedimiento no tenemos la capacidad de defensa.

Entrevista a Elena, madre de Alfon

¿Cómo fue la detención de tu hijo?

El día de la huelga general íbamos a salir en familia de piquete. Sobre las siete de la mañana, Alfon y su novia se levantaron y fueron a recoger en coche a mi cuñado para luego venir a por mi marido y a por mí. Como tardaban, yo bajé a la calle, les llamé pero no me cogían el teléfono. Entonces recibí una llamada de la policía en la que me dijeron que mi hijo estaba detenido. Aluciné. Se había ido hace sólo un rato. Después el abogado me llamó y me dijo que estaban los dos detenidos. Previamente les había apuntado el número de teléfono de un abogado en el brazo, con un bolígrafo.
En la detención, les pararon tres policías secretas y les pidieron la identificación. En ese momento, apareció a pie una tercera persona a la que también le pidieron que se identificara pero, en lugar de eso, tiró una bolsa y salió corriendo. La policía cogió la bolsa, miró lo que había dentro y espetó a mi hijo y a su novia: “O nos decís quién es esa persona o este paquete os lo vais a comer nosotros”. Ellos, que sólo lo conocían de vista porque vive en el barrio, respondieron que no sabían quién era, así que se los llevaron detenidos.

¿Y la situación una vez detenido?

Aquella misma tarde, el día 14, no le tomaron declaración porque tenían que hacer diligencias, en concreto un registro de nuestra casa, la de la novia y del local de Bukaneros [una peña del Rayo Vallecano, al que Alfonso es muy aficionado]. En los calabozos, ellos no estuvieron con el resto. Los aislaron, y fueron sometidos a interrogatorios extrajudiciales cada dos horas ante agentes con la cara tapada. La presión fue horrible, soportaron amenazas contra ellos, y contra sus familiares y amigos. Tanto mi hijo como su novia tienen claro que no deben declarar nada hasta estar en presencia de su abogado, así que, como veían que no conseguían lo que querían de ellos, ordenaron el registro domiciliario. Por lo visto, Alfonso, debido a la presión a la que fue sometido, llegó a desmayarse y tuvo que venir un Samur a atenderle.

¿Cómo viviste el registro policial?

Fue muy desagradable. Se llevaron ordenadores y móviles, porque no había otra cosa que llevarse. Lo que más me ha impactado han sido los cinco policías con la cara tapada registrando mi casa y diciéndonos a mí y a mi marido que si confesamos mi hijo va a quedar libre. Mi marido les dijo que no había nada que confesar, que le explicaran qué se suponía que tenía que decir. Yo les pedí que se quitaran el pasamontañas. “Somos gente de izquierda, está claro, no lo ocultamos”, les dije. “Aquí veis la bandera republicana y la de la educación pública, pero no somos terroristas”.

Y a Alfonso lo meten en prisión preventiva…

Se lo vuelven a llevar, y hasta el siguiente día a las siete de la tarde no dejan que el abogado le tome declaración. Yo estaba en la comisaría de Moratalaz esperando y, cuando vi la entrada de furgones policiales con las decenas de detenidos a lo largo de la jornada de huelga, me asusté. Pensé que estaba pasando algo grave.
A Alfonso y su novia los dejaron para el final. Cuando les toman declaración, la juez de guardia ve que la versión de los policías no estaba muy clara. En ese momento reciben una llamada, echan al letrado y, cuando vuelve a entrar, el juez dicta prisión preventiva para Alfonso. En el auto pone que es por “alarma social”, pero yo supongo que es por su vinculación a Bukaneros. A la novia la dejan libre, aún está pendiente de juicio, con cargos.
El abogado se queja, alega que el supuesto de alarma social no está tipificado desde 2003, y que no existía riesgo de fuga, ni nada que justificara la prisión preventiva. Por eso, el letrado denuncia que es un error judicial, por lo que consigue que le asignen un nuevo juzgado de instrucción, con una nueva juez.
Tras la aceptación del recurso, cambian lo de alarma social y le achacan posible pertenencia a banda organizada. Están fabricando un terrorista y una banda. Necesitan tener eso en un barrio como el nuestro, en Vallecas, para justificar la represión.

Por tanto, ¿pensáis que se trata de un montaje?

Sí. Cuando fuimos a la cárcel de Soto del Real, Alfonso me dijo: “Mamá, quédate tranquila, yo no no llevaba nada ni he hecho nada. Soy un cabeza de turco”. Mucha gente está llegando a esa conclusión. Además, somos gente conocida en el barrio de toda la vida. Éste es un barrio luchador, hemos salido en poco tiempo de las chabolas al desarrollo comunitario que tenemos, la gente está muy movilizada.

A la semana de estar detenido, a Alfonso le aplican un FIES…

Si ya es bastante duro tener a un hijo entre cristales, tenerlo preso, imagina que encima le aplican un FIES. De repente dejó de llamar por teléfono. La primera semana llamaba todos los días y a mí me quedaba, al menos, ese alivio, el de escucharle. FIES 5 tiene restringidas las comunicaciones, tanto por teléfono como por carta. A la prisión llegan una decena de cartas diarias de amigos y familiares, pero a él sólo le entregan dos por semana, después de revisar el contenido de dichas cartas.
La decisión de enviarlo a FIES se hace sin orden judicial. La decisión es de la institución penitenciaria, no es orden de la juez. En este sentido estamos tranquilo, ya que el FIES es ilegal, se puede recurrir. Cuando se recurre siempre se gana, pero ahora estamos pendientes de otras cosas porque si te pones tonto las cosas pueden salir peor.

¿Qué organizaciones sociales están dando apoyo a Alfonso?

La movilización está siendo muy grande. La semana pasada se han hecho varias concentraciones y una manifestación, en la que llegó a haber cerca de 2.000 personas. El domingo unas 300 nos concentramos en Lavapiés en medio de un desproporcionado despliegue policial. Se trata de eso, de llevar mucha policía para crear miedo, que la gente no salga, que no le lleguen multas, que no se les fiche.
Además, se ha creado una plataforma por la libertad de Alfonso, formada por una gran cantidad de asociaciones vecinales, partidos políticos, organizaciones… que tiene reuniones de cerca de 40 personas.
En cuanto a partidos políticos más grandes, Izquierda Unida nos ha dado apoyo a nivel local y de la Comunidad, porque nos conocen de toda la vida. Se han comprometido a hablar con la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, y con el director de la prisión. En cuanto a PSOE, he tirado de contactos pero no me responden. Es algo que me duele, porque he sido militante del PSOE durante diez años. Supongo que han llamado a la policía y se han creído su versión más que la nuestra.
Pero, sobre todo, yo lo que quiero sabes es por qué no se han hecho eco los medios de comunicación. Es el único que está en prisión preventiva tras la huelga general en toda Europa. ¿Por qué tampoco se han hecho eco las grandes centrales sindicales? Es algo que duele mucho.
Me entran ganas de, en la cita que me ha conseguido IU con la delegada, decirle, como madre: “¿Tienes hijos, Cifuentes? Te voy a explicar lo que nos estás haciendo a muchas madres. ¿Cómo lo llevarías tú si le hicieran eso a tu hijo?”. Están llegando a un punto de represión enorme. Mi madre, que era militante del partido comunista, me dijo hace unos días: “Esto está peor ahora que a finales de los 70. No os dais cuenta. Nosotros estábamos mal, pero lo que están haciendo ahora es peor”.

Se te está viendo estos días al frente de las manifestaciones por la libertad de tu hijo. ¿Vas a seguir llevando el conflicto a la calle?

Les estáis quitando todo: el derecho al trabajo, a la vivienda, a la salud, y encima los deteneis, los apaleais, les decís que son criminales, terroristas. […] No vamos a permitirlo.

Sí, por supuesto. Duele mucho lo que está pasando. Los Bukaneros, cuando sacan pancartas en el campo de futbol, ponen mensajes políticos. Se solidarizan con palestina, critican a Cristina Cifuentes, llaman a la huelga general… Hay veces que les pregunto, de broma, si se han enterado de algo del partido entre tanto sacar pancartas.
Las autoridades llevan mucho tiempo criminalizando a las asociaciones de fútbol. A las de izquierda, porque las otras no tienen problema. Bukaneros es una plataforma que usan los jóvenes para reaccionar contra lo que no están de acuerdo. Por eso son criminales. Si Valle-Inclán levantara la cabeza, se volvería a la tumba porque esto es esperpéntico. Tenemos que convertir en criminales a gente que no lo es.
Hemos formado un grupo de madres en el barrio contra la represión. Estamos hasta las narices de que multen a nuestros hijos, de que los encarcelen, de que los persigan. Son hijos de trabajadores, les hemos dado lo necesario para su salud, su alimentación, su afecto, nos ha costado mucho sacarlos adelante. En la manifestación de la semana pasada íbamos dos filas de madres del barrio. En el grupo somos unas treinta. Ya nos han llamado, incluso, desde las madres de la Plaza de Mayo, en Argentina, para solidarizarse con nosotros. Estoy poniéndome en contacto con más barrios. Hay muchas familias que están breadas a multas.
Es indignante. Les estáis quitando todo: el derecho al trabajo, a la vivienda, a la salud, y encima los deteneis, los apaleais, les decís que son criminales, terroristas. Nos ha costado mucho trabajo criarlos. No vamos a permitirlo. Ni aunque me encarcelen a un hijo voy a tener miedo.
Hemos decidido que las madres de los chavales del barrio que han sufrido represión seremos las primeras que avancemos en las manifestaciones, para que la policía no cargue. En mi caso, soy una persona acostumbrada a la militancia, pero una mujer a la que le coja este problema desprevenida, sin haber estado nunca en una situación similar, es que se muere.

¿Cómo se encuentra Alfonso en estos momentos?

Pues hablo con él por teléfono un par de veces a la semanas. Sólo le dejan unos minutos. Ahora le voy notando la tristeza, que antes no se le notaba tanto. Lleva ya muchos días en prisión, pero es un chaval fuerte que sabe lo que le está pasando. Le hemos transmitido que está recibiendo mucho apoyo, tanto a nivel social como económico y político. Yo no he soltado ni un euro y el abogado ya está pagado. Alfonso tiene 21 años, está aislado de sus seres queridos, de su novia… es lógico que esté triste.
Esto es muy desproporcionado. Puedes entender una detención, un calabozo, pero que te metan en prisión y encima en régimen FIES es demasiado. Ya lo decía yo ayer, enfadada: Están fabricando un terrorista y una banda.

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