Caminando hacia la huelga general: Dignidad y Educación

Mañana sábado 21 de Marzo vuelven las marchas de la Dignidad a Madrid bajo el lema «Pan, techo, trabajo y dignidad». En este largo caminar avanzan hacia la movilización de Octubre, que tendrá su colofón en una Huelga General laboral, de consumo y social. Como se puede leer en su comunicado, desde la última movilización hace ya un año la situación no sólo no ha mejorado, sino que ha empeorado para muchísimas familias (un 30% de la población en situación de pobreza). Todo eso a pesar de la campaña mediática del PP para defender que sus políticas de ahogo a la población nos están sacando de la crisis. Sí, están sacando a la economía financiera de la crisis destruyendo las pocas conquistas sociales con que contábamos y a costa de arruinar a las familias.

Las demandas de las marchas son una exigencia al gobierno, pero también un punto de enfoque de lo que queremos conseguir a corto plazo:

  • No al pago de la deuda, ilegal, ilegitima y odiosa,
  • La defensa de los servicios públicos para todos y todas,
  • Trabajo digno con derechos y salario suficiente, reducción de la jornada de trabajo y renta básica,
  • Por el derecho a decidir de las personas, los pueblos y las naciones del estado en los aspectos que atañen a su vida y futuro,
  • La defensa de los derechos de la mujer y por un futuro para nuestra juventud.
  • Contra la precariedad laboral y social. No a las reformas laborales.
  • Contra la represión y contra la Ley Mordaza.
  • No a los tratados entre gobiernos y transnacionales contra los derechos sociales. No al TTIP,
  • Por el derecho a una vivienda digna y no al corte de los servicios esenciales de luz, agua y gas.
  • No a la OTAN, No a las guerras.

Son demasiadas cosas para centrarnos en una sola las que anuncia la descomposición del régimen del 78, incapaz de sostener a la sociedad, y del propio capitalismo, que nos empuja al fondo del hoyo. Desde este blog ya nos expresamos al respecto: La dignidad se conquista. El bienestar real es el que toma en cuenta la sostenibilidad con el medio y el desarrollo pleno de todas las personas y pueblos.

Los libertarios estaremos en la movilización sumando, codo a codo con cientos de miles de los de abajo, demostrando nuestro trabajo en la consecución de estos cambios que ayudan al empoderamiento popular revolucionario (por mucho que algunos desconocidos hayan elegido la marginalidad carente de reflexión y estrategia). Para nosotros estas demandas, que sobre todo en algunos de sus puntos cuenta con un consenso general de la mayoría de la sociedad, no se quedan en la movilización puntual de mañana. Ésta ha de servir para concretar y visibilizar el trabajo diario de lucha que estamos realizando en los movimientos sociales mediante la acción directa: en los desahucios, en los centros sociales, en las facultades, en los medios de contrainformación, en los puestos de trabajo… Porque la acción directa es política del día a día, es el pueblo organizado marcando su propia agenda, al margen de los representantes parlamentarios.

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Movilización educativa

Seguidamente a la convocatoria de marchas tenemos la movilización en Educación. Los trabajadores y estudiantes de todas las universidades del Estado están llamados a secundar la Huelga del próximo martes 24 de marzo. También algunas agrupaciones que componen la Federación de Estudiantes Libertarios han convocado a la movilización dicho día. El lema de la movilización:

En Madrid, los estudiantes organizados en Toma la Facultad (coordinadora de asambleas de facultad) convocan 2 días más de huelga en las universidades madrileñas, extendiéndola hasta el jueves, bajo el lema: No al 3+2. Por una educación pública gratuita, crítica y universal.

El 3+2 es un paso más en la mercantilización de la educación superior que comenzara a principios del presente siglo con la reforma de la LOU, el proceso de Bolonia y las sucesivas reformas, como el Tasazo aprobado por el gobierno en el año 2012. En concreto, el 3+2 supone una subida de tasas encubierta. Al reducir un año el grado y aumentar un año el master, con un precio por crédito mayor, la misma formación pasa de costar 10.000€ a 14.000€ sin que el cambio implique ninguna mejora. Más bien al contrario, pues la reducción en la financiación en universidades supone un empeoramiento manifiesto del nivel educativo en la universidad pública. Hay que recordar que el proceso de Bolonia ya preveía este aumento de tasas, dirigido a un repago de la educación superior (a través de impuestos y de manera directa); y que con la implantación del modelo de grado y máster 4+1 ya supuso un encarecimiento (de menos de 6.000€ a los 10.000€ que señalábamos antes). Sobre la mercantilización de la educación superior podemos leer este texto de Chomsky. O ver el documental Universidad S.A.

La lista de reivindicaciones de los estudiantes movilizados incluyen:

  • No al decreto 3+2
  • No al plan EU2015
  • No a la externalización de los servicios en las universidades.
  • No a las privatizaciones de los servicios y la subcontratación
  • No a la LOU lomce, no a bolonia, no a nuevas formas de elitización de la universidad.
  • Absolución estudiantes detenidas

También merece la pena leerse el comunicado de tomalafacultad. Las movilizaciones convocadas en Madrid para el martes y el jueves pueden verse en la imagen inferior.

Es de destacar el proceso de movilización seguido por los estudiantes, que llevan años organizados desde la base. Sobre todo frente a la convocatoria de los sindicatos mayoritarios, que se han limitado a convocar desde las cúpulas, sin dar lugar a un verdadero debate entre los trabajadores que permitiera que la convocatoria fuese el resultado de la movilización y el trabajo de las personas implicadas. También ha dejado que desear la comunicación de la convocatoria, ya que al margen de Toma la facultad resulta dificil descubrir qué organizaciones están convocando y cuáles se limitan a apoyar.

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Activarse II

Como concluíamos en el anterior artículo, la activación política es un proceso personal que depende de una componente colectiva: Las condiciones materiales y psicológicas que permiten el proceso. Por ello, podemos centrarnos en el aspecto personal de la militancia política libertaria para analizar cómo esta puede iniciarse.

Formación

Un individuo que desea activarse debe estar decidido a formarse. “Un pueblo inculto es un pueblo facil de dominar”. Formarse implica ser crítico con todo comportamiento adquirido por la cultura hegemónica, pero también serlo con el espacio de militancia y con la adquisición de nuevos códigos, comportamientos o valores. La formación no puede consistir, como está ocurriendo, en la repetición y adopción de códigos del gueto estético-político. Este parece ser el deseo de algunos anarquistas, que se limitan a discurrir por los mismos callejones sin salida en los que llevamos años enredados. La formación libertaria consiste en la reflexión constante sobre las formas de actuación de cada uno, desde una perspectiva no sólo ética, sino también estratégica. La crítica social unida a la autocrítica personal, pero asumiendo las incoherencias que sólo se superarán en el proceso de ruptura revolucionaria que se está construyendo. Una persona decidida a activarse debe ser capaz, por tanto, de separar críticamente las aportaciones radicales y revolucionarias (que le interesa asumir e interiorizar) de aquellas superfluas, marginantes y desmovilizadoras.

Con la idea de formación pretendo englobar todos los aspectos individuales del proceso de activación. Así pues, formarnos no quiere decir únicamente leer libros de autores anarquistas. Formarse es un proceso teórico y práctico donde cada cual va adquiriendo madurez en sus ideas (a base de confrontarlas con la realidad y entender sus errores y sus aciertos). De tal modo se aprenden y se refinan las estrategias para la participación política en un proceso que no termina nunca. En este aprendizaje es importante que los movimientos, agrupaciones y colectivos recojan las valoraciones sobre aciertos y errores de luchas o actividades concretas llevadas a cabo, pues permiten la acumulación de conocimiento y evitan en la medida de lo posible la repetición de viejos errores.

Para ello, también es necesario que los colectivos no desaparezcan o se diluyan cada pocos años, si no que al menos algunos de ellos constituyan referentes, que acumulen lo aprendido en una herencia rica de luchas y de reflexiones sobre las mismas, que aborden desde ahí el aspecto formativo de las personas que se activan y que alberguen en su seno debates de corrientes a nivel estratégico.

Por último, apuntar que no se trata sólo de formación política. El conocimiento técnico, científico, sensible, humanista e incluso la misma intuición pueden ser perfectamente aplicados al trabajo revolucionario. Quienes defendemos una gestión directa de los asuntos públicos debemos estar capacitados para gestionar en común todos los aspectos de la sociedad.

Sófocles Parra Salmerón, uno de muchos anarcosindicalistas encarcelados tras la Guerra Civil, cuenta cómo en la prisión él y sus compañeros tomaron todos los puestos posibles para acceder al control de aspectos vitales de la cárcel con el objetivo de mejorar las condiciones de vida y empoderar a los presos, recordarles sus capacidades, su inteligencia, su dignidad: cocinas, correos, comunicaciones… hasta convertir el funcionamiento de la propia cocina en un modelo de colectividad.

Del mismo modo, para liberarnos de la autoridad es indispensable aprender a encargarnos colectivamente de desarrollar y mantener nosotros mismos las estructuras sociales, con el fin de transformarlas.

Enlaces del mes: Febrero 2015

Entrevista a las compañeras de La Alzada, agrupación feminista y libertaria chilena, de parte de la IWW. En ella hacen un repaso de su recorrido como organización, de sus objetivos, de sus alianzas y de sus prácticas. Su perspectiva es antipatriarcal, anticapitalista, de acción directa y se encuentra inserta en los movimientos sociales: «nuestro trabajo se dirige hacia una crítica conjunta contra el patriarcado y el capitalismo en tanto sistemas de dominación […] Nuestra intención es apuntar a un trabajo que, desde el género como lectura primordial, pueda funcionar como un lugar para interpelar las contradicciones derivadas del sistema económico«. Defienden una militancia organizada, comprometida, esforzada y activa: «La Alzada requiere de un compromiso mucho más fuerte y fehaciente«; «nosotras consideramos que justamente éste [la estructura organizativa] es el fundamento de una repartición horizontal de las tareas dentro de una organización.» Sobre sus actuaciones, destacan su trabajo social: «trabajando con organizaciones sindicales, territoriales y estudiantiles, haciendo uso de varias metodologías provenientes de la educación popular y de las técnicas participativas, como lo es el Teatro del Oprimido, en particular el Teatro-imagen y el Teatro-foro. Estas herramientas, que permiten concientizar una condición de opresión haciendo vivenciar el problema a través del lenguaje del cuerpo, han constituido un aporte fundamental dentro de nuestra organización, tanto para el desarrollo interno, para llevar nuestras discusiones y reflexiones estratégico-tácticas, orgánicas o teóricas; como para los talleres externos, permitiendo potenciar la oratoria y la expresión corporal de las mujeres del sindicato de casa particular con el cual trabajamos desde varios meses usando esta herramienta«.

Sobre la necesaria influencia de los trabajadores y los movimientos sociales en el proyecto de transformación social podemos leer este artículo. «Desde los barrios, desde los centros de trabajo, desde la precariedad, la clase trabajadora intentará ser cada vez más consciente de sus intereses y posibilidades, y procurará organizarse autónomamente. A las fuerzas democráticas, si pretenden algo más que un simple recambio de élites, de nada les servirá ignorarla«. En una linea que confluye con el manifiesto de Construir un pueblo fuerte.

Una vez más Sudamérica aportando ejemplos de lucha y organización: Una propuesta para el movimiento estudiantil, por parte del Grupo Estudiantil Anarquista de Colombia. Especialmente interesantes sus consejos al respecto de lo que NO HACER: No usar lenguaje autorreferencial ni hacer planteamientos que se salen de las bases sociales. Tampoco infantilizar a tus interlocutores. No cooptar espacios amplios. No caer en la repetición ni en la falta de autocrítica… Al respecto del movimiento estudiantil en España, el periódico anarquista Todo por Hacer analiza la reforma universitaria que impone el 3+2 frente a la oposición de la comunidad educativa. Un proyecto que viene a apuntalar la mercantilización de la educación superior.

En alasbarricadas.org, un artículo sobre horizontalismo y anarquismo, o las diferencias entre movimientos de protesta y de transformación social. «El horizontalismo, sin visión ni método revolucionarios, lo único que aporta son protestas más allá de las que lo único que sucederá es que un gobierno en sustituya otro. Esta fue una de las lecciones de las experiencias de Argentina en 2001 cuando se gritaba ‘que se vayan todos’, un eslogan que se refería a todos los gobernantes pero que después de un tiempo, se impuso la estabilidad y un nuevo gobierno estable subió al poder y permaneció«.

En Píkara encontramos un artículo que habla de lo que ahorra el capitalismo en reproducción, asistencia y cuidados explotando a las mujeres. Los recortes en dependencia solo son una vuelta de tuerca más para las que ayudan a vivir.

El sector de la economía social y las cooperativas ha vivido un auge como resultado del 15M. Su papel en el proyecto revolucionario anticapitalista podría ser motivo de un amplio análisis. En la revista economía crítica se centran en el aspecto ecológico del asunto, analizando con qué potencial cuentan las Cooperativas en la transición energética [PDF], tan necesaria para un mundo libre.

Una reflexión sobre urbanismo y feminismo (que es por tanto una reflexión entre urbanismo y anticapitalismo) en el periódico Diagonal. ¿Es posible una ciudad pensada para todas las personas y no para la reproducción del capital y la circulación de individuos entregados a los roles que este impone?

Activarse I

Nuestros vecinos, amigos, compañeros de trabajo y otra gente que nos encontramos por la calle y que configura, junto a nosotros, la población de las sociedades occidentales nos encontramos sumidos en la pasividad. Es un fenómeno del que ya hemos hablado repetidamente a lo largo de las entradas de esta web, la incapacidad para movilizarnos conjuntamente. Una falta de compromiso que puede deberse a diversos motivos: falta de ánimo, de perspectivas de victoria, de cultura política o de espacios donde sentirnos cómodos. Por ello, en la necesidad de romper con esa actitud, surge la idea de escribir una serie de artículos reivindicando y promoviendo la activación y algunas ideas para que los movimientos sociales y políticos (y el anarquismo en particular) mejoren su capacidad de movilización.

Del aburrimiento en política

La política no es más que la organización de los asuntos comunes, los asuntos que afectan a toda la sociedad. En política hay mil formas de gestionar las cosas, unas que funcionan mejor y otras peor; unas persiguen la libertad y la justicia, otras el rendimiento o el control.

Los anarquistas defendemos que esa gestión debe llevarse a cabo de manera directa entre los implicados en igualdad, porque es el único modelo que asegura el bienestar (nuestro y de nuestro entorno, incluidos el resto de seres vivos), la libertad, la igualdad, y la solidaridad… Esto es lo que podemos llamar política del día a día (o democracia directa) y que se opone a la visión parlamentaria. Según el parlamentarismo deben existir de gestores expertos (políticos profesionales) que decidan por nosotros, lo que acaba reduciendo la participación política a un voto cada cuatro años y a una visión de la política como una cuestión de decisiones técnicas para personas con mayor conocimiento. Este modelo, por sus características y como hemos podido comprobar, alienta la corrupción, genera pasividad y, en último término, imposibilita la democracia.

La pasividad y el alejamiento de la política no se debe únicamente a factores puramente formales de la democracia parlamentaria. La indefensión aprendida* es un condicionamiento habitual en las sociedades occidentales. Los afectos virtualizados y frívolos que sustituyen al compañerismo y el apoyo real, fomentan el individualismo e impiden el empoderamiento** colectivo. En general, existen una serie de mecanismos psicológicos (no del todo estudiados por los movimientos sociales) que impulsan a la delegación, el derrotismo, la pasividad, la falta de objetivos reales y de ilusión. Tenerlos identificados y reconocer cómo se generan esos sentimientos sería un buen primer paso de cara a elaborar una estrategia para combatirlos.

El proceso de activación es un proceso complejo

La activación es el paso desde una actitud de resignación y de delegación política, propia de las sociedades capitalistas y parlamentarias, a la participación constante, diaria y directa en los asuntos que nos atañen. Es un proceso complejo en el que es tan importante la voluntad personal como la presencia de un contexto que anime y motive la participación. Es un gesto demasiado común en los espacios libertarios despreciar a las personas desmovilizadas sin hacer nada por entender su contexto y sin facilitar la incorporación de las mismas. Muchas personas tendrán más dificultades para compartir los tiempos o espacios de militancia por razones familiares (hijos o familiares a su cargo, trabajo doméstico), de género, de clase (horas de trabajo), de raza, de formación (falta de dominio de los códigos o los procesos militantes) u otros problemas (como diversidades funcionales). Es necesario un trabajo interno para sumar a todas esas personas, tratando de eliminar esas trabas a la incorporación (u otras, como las exigencias estéticas o de radicalismo que ejercemos sobre quien se acerca a nuestros espacios).

El deseo del individuo de activarse es una condición necesaria para que este proceso pueda tener lugar, pero no resulta suficiente. No basta con querer, uno necesita encontrar un espacio en el que desarrollarse; referentes y apoyos que conecten con su forma de funcionar; y, muchas veces, también un esfuerzo personal. Muchas veces no encontramos el espacio donde implicarnos o carecemos de la intuición para encontrar campos de batalla donde incidir o estrategias para hacerlo. También porque todo espacio parte de una cultura política y unos códigos que a veces no acierta a transmitir (y, otras veces, no transmite por una cuestión de comodidad autorreferencial, lo que construiría el gueto estético de los espacios políticos).

El limitado número de espacios de participación horizontal en los barrios, en los trabajos o en los centros de estudio es en parte consecuencia de la derrota del movimiento libertario en las últimas décadas. Esta situación complica el proceso de activación de quienes desean comenzar a trabajar por una transformación radical de las relaciones sociales. Es más, los espacios libertarios muchas veces existentes no han sido capaces de abrirse a las personas a las que en teoría se dirigen (los trabajadores, los vecinos…) escudándose en un radicalismo estético, inoperante y muy cerrado sobre los propios militantes que les ha impedido ser un centro de encuentro social y de construcción de disidencia.

En estas circunstancias, creo que es positiva una reflexión acerca de las posibilidades del proceso de activación personal en lo político. Una reflexión especialmente necesaria para aquellos que defendemos la incorporación de todas las personas a la gestión de los asuntos comunes, esto es, para aquellos que defendemos una democracia directa, profundamente radical, fuertemente inspirada en los principios federales y socialistas. Una reflexión que ampliaremos en próximas entradas de esta serie.

NOTAS:

*Hemos hablado sobre indefensión aprendida en otros artículos de esta misma web: «Se trata de una estrategia política derivada de una respuesta psicológica bien estudiada: La indefensión aprendida. Como esa profesora que plantea problemas irresolubles a sus alumnos solo para mostrarle cómo después tiran la toalla ante aquellos que sí tienen solución. Cuando nuestra acción deja de tener conexión con cualquier tipo de resultado, el aspecto motivacional que nos lleva a actuar decae; nos sentimos pequeños e incapaces y dejamos de responder.»

**También hemos hablado de empoderamiento anteriormente: «Empoderamiento es una palabra inglesa que viene a significar toma de conciencia de un poder que todo individuo tiene. Es un poder basado en la lucha y en la dignidad. Se trata de una comunidad que se “empodera” cuando a resultas de una lucha determinada logra una concienciación. Esta concienciación genera una expectativa de nuevas luchas (ya que se piensa que también será posible la victoria).» La filosofía del empoderamiento se origina en el enfoque de la educación popular desarrollada en los años 60 a partir del trabajo de Paulo Freire y tiene una gran tradición y presencia también en el movimiento feminista. Otro modo de definir el empoderamiento es como «la capacidad que una persona, en situación de vulnerabilidad, tiene de lograr una transformación con la cual deje de ser objeto de otros y consigue ser la protagonista de su propia historia».

Enlaces del mes: Enero 2015

En el número de enero del periódico CNT pudimos leer la siguiente entrevista al proceso Embat. «[El anarquismo] es un movimiento profundamente atomizado, […] aún estamos en una fase de colectivos y no de organizaciones. Es decir, que la gente que se considera libertaria ha pasado de estar desorganizada u organizada por afinidades personales (y no en base a posturas políticas) a militar en pequeños colectivos de ámbito local. […] Apenas hay ámbitos de trabajo más generales, como por ejemplo, cómo dar una respuesta libertaria al TTPI, cómo intervenir en el tema de la vivienda, qué propuesta como movimiento tenemos ante la sanidad, las pensiones, la enseñanza, el paro, etc. Cosas que nos afectan a todas y que las respuestas que damos son fragmentadas y a veces incluso contradictorias.»

Antonio Turiel hace una recapitulación en su blog sobre la situación de las reservas y el mercado de petroleo a nivel mundial. Muy interesante por cómo argumenta que este será el año en que alcancemos el pico de producción de hidrocarburos líquidos en volumen. Un buen repaso para lanzarse a abordar la cuestión de cómo (o, incluso, de si es posible ya) construir un mundo más libre y ecológico, que reduzca sus necesidades energéticas. Interesante complementar la lectura con este texto de la revista Argelaga, también sobre la situación energética, con una lectura más política y haciendo referencia a las posibilidades de aumento de la conflictividad social derivadas del futuro (ya presente) que se dibuja.

Dos artículos en la Marea, este primero, y este después, sobre los desastres en la gestión de la Sanidad pública madrileña, que la llevan al colapso. Siendo la sanidad un servicio tan esencial en manos de una gestión tan corrupta, injusta y demoledora, creo que debería despertar la necesidad de un programa libertario. Que deberíamos organizarnos para conseguir una gestión más democrática y más directa por parte de los usuarios y trabajadores del sector.

Sobre la xenofobia y el ataque a Charlie Hebdo, considero interesante la reflexión que realizan en Anarkismo.net. Pues bien, yo no soy Charlie. No me identifico con la representación degradante y “caricaturesca” que hace del mundo islámico, en plena época de la llamada “Guerra contra el Terrorismo”, con toda la carga racista y colonialista que esto conlleva. Europa se consume en una espiral de odio xenófobo, de islamofobia, de anti-semitismo (los palestinos son semitas, de hecho) y este ambiente se hace cada vez más irrespirable. Los musulmanes ya son los judíos en la Europa del siglo XXI, y los partidos neo-nazis se están haciendo nuevamente respetables 80 años después gracias a este repugnante sentimiento. Por todo esto, pese a la repulsión que me causan los ataques de París, Je ne suis pas Charlie.

Reconstruir la acción colectiva. Una aportación reflexiva del colectivo Equilibrismos al respecto del momento histórico y las posibilidades del anticapitalismo revolucionario, sobre la (re)construcción de espacios de socialización política («sólo donde hay una cultura política mínima se pueden proponer cuestiones que pongan sobre la mesa críticas radicales del capitalismo») y sobre las posibilidades de intervención no institucional, sobre lo que se extienden más en la segunda parte del artículo.

En Píkara nos hablan del compromiso feminista dentro de las comunidades zapatistas y la necesidad de descolonizar el feminismo poniendo a dialogar a las mujeres de diferentes contextos.

Rafael Cid habla en Red Libertaria sobre los tejemanejes de Podemos de cara a las elecciones en Andalucía, que bien pudieron dirimirse en las conversaciones mantenidas con miembros destacados de eso que llaman la casta como Zapatero o José Bono. A esta crítica se le unen otras muy certeras, como las que hace Carlos Taibo también desde el periódico CNT, «esa cercanía a las instituciones y ese desdén por la movilización y por la lucha acaso se deben a que Podemos considera los movimientos sociales como meros resortes al servicio de un proyecto que dicta una vanguardia omnisciente, en un escenario que no puede estar más alejado del retratado por la palabra autogestión«.

Finalmente, leemos sobre el Magonismo, una corriente indígeno-libertaria mexicana, en Reflexiones desde Anarres. Este movimiento que compartía con esta web el nombre de su periódico impulsor: Regeneración.

Hasta aquí los enlaces de este mes. Te animamos a comentar para completar con más propuestas, o incluso a reflexionar sobre los que hemos escogido.

[Recomendación] Sweatshop

La industria textil y de la moda es una de las que más dinero mueven en todo el mundo, y es un sector pionero en desarrollar las prácticas más salvajes del capitalismo y la globalización. Como ejemplos podemos nombrar la producción en maquilas, sin derechos laborales, empleando a niñas; o la contaminación de ríos (y la consiguiente destrucción de ecosistemas) como consecuencia del vertido de tintas utilizadas en la producción de ropa.

Un informe del Centre for Research on Multinational Corporations (organización independiente holandesa)  y el India Committee of the Netherlands (una ONG del mismo país) nos advierte de las prácticas “esclavistas” de algunos de los gigantes mundiales de la moda.  Entre otras marcas, citan a Tommy Hilfiger, Timberland, H&M, Marks&Spencer, Diesel, Gap, C&A, El Corte Inglés, Cortefiel, Inditex (propietaria entre otras de las tiendas Zara). Además, la ICN impulsa una campaña llamada Clean Clothes (Ropa limpia) contra la explotación vinculada al comercio textil.

Sobre Inditex, multinacional de origen gallego, hay que decir que aparece repetidamente en los medios por ser la primera de dicho sector en facturación y cuenta con tiendas en cerca de 90 países. Esta empresa es un ejemplo de todas las prácticas de explotación capitalista: Condenada en más de una ocasión por vulnerar el derecho de huelga de sus trabajadores del primer mundo, también fabricó ropa en el taller que se derrumbó en 2013 dejando más de 200 muertos.

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Sweatshop es un documental noruego en 5 partes sobre las miserias de la industria textil. Tres jóvenes (Annika, Ludvig y Frida) van a Camboya a descubrir cómo se produce la ropa que utilizan a diario. En formato reality, los protagonistas viven las condiciones de vida y trabajo de las trabajadoras textiles camboyanas. Unas condiciones que provocan diariamente pérdidas de conocimiento en el puesto de trabajo. Este documental es una oportunidad de sacar a la luz estas prácticas que hinchan los beneficios de unos pocos.

El documental fue realizado por el diario noruego Aftenposten, aunque la idea surgió de la ONG noruega Fremtiden i våre henner («El futuro en nuestras manos»). El diario prohibió a los jóvenes hablar públicamente sobre lo vivido y, sobre todo, nombrar marcas concretas. Sin embargo, una de ellas, Anniken Jorgensen, decidió señalar a H&M a través de su blog, animando al boikot a la marca. Desde entonces la multinacional ha denunciado al periódico Aftenposten por, según afirman, no reflejar la realidad del compromiso de H&M en la industria textil en Camboya.

Según denuncian el estudio Shop ’til they drop el salario mínimo para los trabajadores del textil en Camboya ronda los 80 dólares, una cantidad por debajo de lo aconsejable para vivir con garantías básicas de salud y alimentación. Los contratos suelen ser temporales y se van renovando de forma reiterada a lo largo del tiempo para evitar que los trabajadores se afilien a sindicatos (no son renovados si se asocian a colectivos relacionados con la defensa de los derechos laborales).

Sweatshop nos lleva a preguntarnos sobre nuestro fondo de armario y sobre el consumo exagerado de ropa barata para usar y tirar. Un consumo que realizamos al son de esas “modas” que nos piden renovar el armario cada temporada y que es el que permite la explotación a la que someten a millones de personas, animales y ecosistemas en todo el mundo.

Aquí puedes ver Sweatshop en castellano.

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