Enlaces del mes: Julio 2015

Imprescindible el texto de El Critic para empezar a salir del atolladero en que se ha metido la izquierda por sus propios pecados: Estetización, alejamiento de las clases populares, soberbia sectaria, falta de autoconfianza y de un discurso coherente…

Tras el sometimiento de Tsipras a las condiciones de la Troika, ¿Qué queda para Grecia? El artículo se pregunta si ha llegado la hora de hablar de Revolución. Pero puestos pensar la Revolución ¿Es posible en Grecia? La falta de organización revolucionaria, de programa, de condiciones materiales que permitan socializar el país sin condenar a muchos a la pobreza parece dar como resultado que esa imaginaria revolución no sólo tiene pocas posibilidades de realizarse, si no también escasas probabilidades de resultar un éxito.

La CNT ante su nuevo congreso, en palabras de su Secretario General, debe adoptar una estructura organizativa operativa para los tiempos actuales. También habla, afortunadamente, de recuperar el anarcosindicalismo como una herramienta para la mayoría de personas. Así es, el sindicalismo de intención revolucionaria debe aspirar a organizar a toda la clase trabajadora sin excusas, comprometerse con cambios sociales radicales desde una visión estratégica y decidida, sin refugiarse en ningún tipo de excusas.

El mundo del rock no sólo se ha convertido en un refugio del consumismo, también en un pilar principal que refuerza la cultura patriarcal. Son anecdóticos los casos de grupos con presencia femenina e, incluso en estos casos, su presencia se proyecta contribuyendo al imaginario sexista. Así, la cultura rockera constituye un ejemplo más de terreno de libertad y contestación cultural que se dedica a impulsar el machismo.

Sobre la diversidad de tácticas y estrategias y la capacidad de conectarlas en un movimiento popular coherente y capaz de avanzar nos hablan en Borroka Garaia Da.

Frank Mintz argumenta en el boletín Cultura Libertaria cómo los tiempos de la lucha vienen marcados por la mayoría social, frente a las aventuras insurreccionales de algunos que quieren acelerar violentamente el curso histórico ejerciendo de vanguardia proletaria, y también frente a quienes se empeñan en la estrategia del pacto y la negociación.

[Recomendación] Abriendo camino a la superación del Estado, ¿Con qué contamos?

La izquierda libertaria en Europa necesita de un proyecto de sociedad contrario al capitalismo y capaz de ilusionar a una mayoría de la sociedad. Para el proceso de idear dicho proyecto y de levantar organizaciones que lo sustenten y marquen el programa para hacerlo realidad partimos de un acumulado de luchas y propuestas con mayor o menor relevancia, camino recorrido y capacidad transformadora sobre el que podemos y deberemos apoyarnos.

Buena parte de ese acumulado es la memoria de los procesos revolucionarios que movilizaron a grandes masas de la población en defensa de una sociedad libre, socialista y federal, como el anarcosindicalismo español, la revolución rusa o la ucrania de Makhno por poner ejemplos europeos clásicos. Una memoria que no debe ser mitificadora ni simbólica, sino una memoria crítica, capaz de entender la coyuntura y las dificultades a las que se enfrentaron los revolucionarios de esas épocas y cómo supieron levantar propuestas audaces adaptadas al momento histórico, que servirían como referentes para sus respectivos movimientos populares.

Más allá de estos aparejos históricos, el texto hace un repaso del contexto actual para los revolucionarios, analizando los mimbres sobre los que estos deberán construir su proyecto de transformación social: una clase obrera precarizada, la falta de formación militante y sindical, las asambleas, el lento despegue del cooperativismo, los pueblos okupados o el municipalismo.

¿Es suficiente todo esto para que se forme una cultura anticapitalista a la ofensiva? En el totum revolotum de vías de acción y proyectos de cambio social más bien se echa en falta una visión común, estratégica, multifacética pero dirigida y no dispersa, que enganche y movilice a una mayoría social. Ese es el proyecto aún por construir.

Abriendo camino a la superación del Estado. ¿Con qué contamos?

Cuando se habla de unidad de las luchas a menudo se tiende a pensar en grandes asambleas en las que todo el mundo converge y todas las organizaciones sociales y político-sociales se dan de tortas para que su opinión partidista y sectorial prevalezca. Apenas nos ponemos a pensar o debatir sobre estrategias de cómo superar esta sociedad capitalista y estatal. Sirva este artículo para comenzar a plantearnos cuestiones de este tipo.

Porque en primer lugar, ¿qué sustituye al Estado? ¿Nos planteamos esta cuestión alguna vez en tanto a movimiento? Y si nos la hemos planteado, ¿qué van haciendo las organizaciones libertarias en este sentido? Creo que este debate se tiene que ir configurando en los próximos años como un tema a tratar en los ámbitos militantes. Nunca nos valió la idea de Partido-Estado que en tiempos predominó en la izquierda, en cambio tenenos que proponer otros modelos viables.

La confluencia debe ser estratégica también y no sólo en el sentido de agrupar el máximo número de organizaciones para la enésima sopa de siglas en un cartel, sino de hacer encajar diversas tácticas revolucionarias en un mismo proyecto de transformación social. Las luchas convergen en sus distintas manifestaciones y formas y dan lugar a una nueva sociedad. En el proceso de convergencia y alianza se irá generando el modelo de la sociedad futura.

Pero pasemos ahora a hablar de qué formas organizativas de la sociedad podrían sustituir totalmente o en parte al Estado. Son las vías a seguir y fortalecer. Si nos vamos a la historia, y echamos un vistazo a la configuración de los movimientos sindicales, sociales y de forma de vida nos encontraremos con varios organismos que son capaces de garantizar el funcionamiento de la sociedad una vez haya caído el Estado. Estos son: los consejos obreros, los sindicatos, el municipalismo libertario, el cooperativismo y las comunas. Cada uno de estos organismos ha encabezado o bien procesos revolucionarios o bien ha generado sociedades paralelas en el seno de la sociedad capitalista.

Actualmente los consejos obreros (soviets en Rusia en 1905 y 1917, räters en la Alemania de 1919, cordones obreros en Chile en 1972, los comités de acción en Francia en 1968 o las Shoras en Irán en 1979, entre otras denominaciones), tienen poca influencia en la izquierda estatal. Se basan en la asamblea de trabajadores y trabajadoras de una misma empresa. Y se han utilizado en momentos en los que los sindicatos brillaban por su ausencia, o bien porque estaban ilegalizados, o bien porque eran organizaciones huecas, sin capacidad ni intenciones de transformar la sociedad.

En nuestros días las empresas prácticamente no tienen asambleas. Los sindicatos no las convocan, y la clase obrera ha caído en un desánimo y pasividad que hace que en estos momentos hablar de un movimiento de asambleas obreras sea completamente utópico. Lo que queda de aquel modelo en el estado español son instituciones corrompidas como Comisiones Obreras o los Comités de Empresa. En este sentido si los sindicatos tuvieran intención revolucionaria intentarían o bien promover la asamblea de trabajadores como forma de funcionamiento o bien desde los comités comenzar a hablar de autogestión de los medios de producción.

En este sentido se puede comenzar a avanzar en una línea autogestionaria y colectivizadora si desde los sindicatos que se dicen revolucionarios se empieza a abordar en serio esta cuestión, haciendo una formación metódica entre los trabajadores afiliados y que representan el sindicato en este tipo de instituciones como los ya nombrados Comités de Empresa. Para quien no lo sepa, hay bastantes coordinadoras de comités de empresa que unen empresas y fábricas de la misma corporación capitalista, o del mismo territorio. De esta forma se podría coordinar un sector productivo entero o bien un polígono o las empresas de toda una comarca. El caso es que, como acabo de decir, falta una formación sindical apropiada para quienes están en los comités.

De todas formas, si creemos en la asamblea de trabajadores, ésta debe nombrar a sus representantes, y éstos deben ser revocables en todo momento. El gran problema de fondo es que el asamblearismo tiene corta duración. La gente común está en procesos asamblearios mientras le dura el problema. Más allá de eso los movimientos asamblearios caen en manos de los sectores más ideologizados y politizados, convirtiendo los procesos asamblearios en luchas de poder entre las tendencias de la izquierda. Sin embargo, si queremos la autogestión generalizada tenemos que promover asambleas en los centros de trabajo de forma generalizada. Y también deben disputarse los comités, tanto para echarlos abajo si no representan los intereses de la plantilla, como para fortalecer la idea de la socialización y la toma de los medios de producción entre la clase trabajadora, cuestión clave si estamos hablando de iniciar un proceso revolucionario.

Otro de los movimientos que históricamente ha intentado la revolución social ha sido el anarcosindicalismo, o el sindicalismo revolucionario. Tuvo su apogeo como sabemos en la Revolución española de 1936, pero también importancia en procesos como las ocupaciones de fábrica en Italia en 1920, las ocupaciones también de fábricas en Francia en junio de 1936, en el Cordobazo argentino de 1966 y en numerosísimas huelgas generales de todo el mundo.

El sindicalismo con vocación de cambiar la sociedad ha sido capaz de generar toda una cultura radical a su alrededor, un aura de mística revolucionaria que atrae a la clase trabajadora más combativa. Pero tiene su peligro, que es el de caer en el sectarismo y no ver más allá de su propia organización. Hay que tener muy claro que el objetivo primordial es el de la toma de los medios de producción, distribución y consumo, cosa que hizo el anarcosindicalismo ibérico en tiempos. Pero esa conciencia vino a través de dos o tres décadas de formación constante en los sindicatos. Hay que comenzar a formar en general a las nuevas generaciones de militantes y de contrastar los conocimientos adquiridos con otras experiencias alrededor del mundo para prepararnos para cualquier eventualidad. Entidades como ICEA o los gabinetes técnicos de los sindicatos deben tomar las riendas en las formación sindical en sentido colectivista y socializador.

Si nos coordinamos de alguna manera con los procesos consejistas o semi-consejistas (de tipo de comités de empresa) de los que hemos hablado, se podrá derrocar el poder del delegacionismo en el seno del movimiento obrero. Hay que generar unos nuevos comités de empresa verdaderamente en manos de los trabajadores y no de las élites burocráticas de los sindicatos capitalistas. Esa es labor inmediata ahora que se da tanto descrédito del sistema sindical y de comités de empresa en el estado español. No sabemos si se podrán generar otros mecanismos de participación obrera, pero es necesario que los grandes sindicatos pierdan su capacidad de movilización y la ganen nuestras organizaciones.

Pero la clase obrera precarizada no tiene siquiera la capacidad de sindicalización, o al menos no ve necesidad, ya que su empleo dura lo que dura. En este caso se deben encontrar otras formas de actuación político-social. En este caso podremos hablar de dos organismos a tener en cuenta, por un lado el municipio libre, y por el otro el movimiento cooperativista.

Comencemos por el segundo, que guarda relación con la economía política. El cooperativismo ha sido históricamente visto como un movimiento poco o nada revolucionario. Pero es cierto que hubo un cooperativismo obrero que era un apoyo del movimiento revolucionario, de ese que convocaba grandes huelgas generales y movimientos insurreccionales. El cooperativismo tenía dos vertientes, una productiva, que daba trabajo a numerosos obreros (y tenemos que reconocer que algunos de ellos habían perdido su empleo y que estaban en listas negras patronales y tenían muy difícil volver a trabajar) y la otra distributiva o de consumo. Esta segunda podría llegar a ser tan potente que en sí misma era un contrapoder.

Si en vez de ir al Eroski o al Carrefour, la población de clase trabajadora fuera a la cooperativa, otro gallo cantaría. En esas estaban en la región de Bolonia en 1920, en pleno auge del cooperativismo promovido por el Partido Socialista Italiano. Fue un movimiento tan masivo que los comerciantes sentían que se les hacía boicot si no se apuntaban al cooperativismo. Y muchos acabaron en el fascismo, como consecuencia. El cooperativismo per se no es revolucionario, intenta vivir el día a día de la mejor forma posible, pero viviendo de forma parecida a la sociedad que se promueve. Aquí también se requiere un cooperativismo vinculado a la transformación social, arraigado, combativo, y que sirva de elemento de propaganda y conexión con otros sectores de la sociedad. Si en vez de tantos trabajadores autónomos, por cuenta propia, tuviéramos un movimiento cooperativista en condiciones, y politizado, también nos cantaría otro gallo.

Otra manifestación del cooperativismo era las mutualidades. En nuestros tiempos en los que los permanentes recortes amenazan con echar al traste el estado del bienestar podremos ver pronto algún resurgimiento de aquellas sociedades de socorro mutuo. Ya comienzan a abrirse algunas clínicas gestionadas por gente de nuestro ámbito y hay otros proyectos (exclusión social, residencias de ancianos, etc.). Pero lo que realmente importa, como decían algunos artículos de prensa del anarcosindicalismo de los años 70, es tomar la Seguridad Social en manos de las organizaciones populares. Hospitales y escuelas deberían estar en manos de sus trabajadores y usuarias. Eso sí que sería revolucionario. Tomar el estado del bienestar en nuestras manos es de por sí subversivo. Y eso lo decían en los años 70.

Antes las cosas funcionaban de otra manera. Por ejemplo el sindicalismo revolucionario siempre intentaba tener una bolsa de trabajo. Era como controlar el INEM. Si controlabas la forma en la que las empresas contrataban los trabajadores, habías ganado. Todo el mundo se tendría que afiliar a tu sindicato. Esta es una de las razones de la enorme fuerza del anarcosindicalismo en ciertos territorios en los que podían hacerlo. Un sindicato que tenía una bolsa de trabajo, un economato, y algunas cooperativas aliadas, y hasta sindicato de jubilados, era toda una sociedad paralela.

El municipalismo libertario funciona de otra manera. También se basa en generar un contrapoder al del Estado. Aunque Bookchin era partidario de tomar la institución del ayuntamiento en caso de que el movimiento popular fuera fuerte y necesitara crecer más, pienso que no es necesario llegar a ese punto. Lo necesario es tener una serie de asambleas de barrio con verdadera vocación de contrapoder, de control de su barrio. El municipio, tal como está montado en el estado español, no tiene tanta capacidad de maniobra como nos pensamos. Está muy limitado desde arriba, y en cuanto se haga algo que no conviene puede llegar a ser disuelto. De todas formas es necesaria una institución equivalente que sea la voz del municipio. Esto lo puede hacer bien una federación de barrios. Siendo una confederación de municipios a niveles mayores. En este caso nos podemos encontrar el mismo problema de participación que con las asambleas de trabajadores. El asamblearismo funciona en momentos importantes, pero más allá decae y solo queda la gente más convencida.

Desde luego, que ahora mismo un proyecto municipalista debiera intentar converger con los demás movimientos en un proyecto revolucionario. Es importante saber entenderse entre las diferentes visiones tácticas. Pero sobretodo intentando impulsar algunos factores importantes como el de los servicios públicos, la bolsa de trabajo, las mutualidades y una red de cooperativas de su territorio. Creo que esto se puede hacer aquí y ahora. Pero como siempre, nos falta formación.

Por último otro de los factores que actualmente existe en el estado español y del que podría salir también otro contrapoder, es el de los pueblos okupados, cedidos o comprados que se van convirtiendo poco a poco en focos de autogestión rural. El tema es que como son proyectos pequeños apenas se toma en serio sus posibilidades tácticas. Se trata de unos centenares de personas esparcidas por un gran territorio rural semi-despoblado.

Pero estamos hablando de gente que suele estar bastante politizada, y que tiene claros los conceptos de autogestión y asamblearismo. Quieren organizar su sociedad libre aquí y ahora, y lo están haciendo. Apenas existe difusión de su trabajo, pero tienen sus redes y sus coordinadoras. Si tienen algún proyecto de trascender a su comunidad apenas se sabe. Lo que sabemos es que algunas escuelas rurales (oficiales) funcionan casi como escuelas libres debido a que lxs únicxs niñxs son de la comunidad que bajan al pueblo más cercano. Y así en otros ámbitos. Queda la sensación de que si formaran un sindicato agrario serían el sindicato mayoritario en varias comarcas. Pero estamos hablando de gente que no se plantea ser un contrapoder, sino que la dejen vivir su vida en paz. En este caso el trabajo necesario para organizar la revolución en estos territorios es político (qué se quiere hacer, cómo, con quien, para qué).

Es decir, que siendo “posibilistas” respecto a lo que tenemos aquí y ahora, en realidad hay varios organismos que si se coordinaran en un proyecto coherente en realidad podrían gestionar la sociedad. Se necesitan grandes dosis de formación en todos los niveles, y de voluntad de derrotar el Estado, y no dejarlo a un lado. La lucha es multifacética y debe construir sus propias instituciones post-revolucionarias a partir de lo que hay. Este es el reto de nuestros días.

Enlaces del mes: Junio 2015

La entrada de este mes llega con un poco de retraso por problemas personales, pero llega. Aquí va lo que más nos ha interesado este pasado mes de Junio:

Surge en Aragón una nueva iniciativa del anarquismo social y organizado: Aunar. Un intento de reforzar la organización de los movimientos sociales, localizando su aportación en diferentes frentes populares. Más desde la intervención social que desde la reflexión teórica. Con una visión estratégica y de transformación profunda a largo plazo. Lo explican mejor ellos mismos en su declaración de intenciones.

Las luchas radicales de los géneros y las sexualidades diversas vuelven a tener un espacio crítico en las celebraciones institucionales del orgullo. La asamblea transmaricabollo de Sol nos ofrece este comunicado donde la lucha en defensa de las identidades GSD no se separa de la crítica al resto del sistema capitalista y al autoritarismo como fundamento de la sociedad.

El nuevo alcalde de Cádiz colgaba en su despacho el retrato del anarquista gaditano Fermín Salvochea. Salvochea fue también alcalde de Cádiz y presidente del cantón durante la I República Española. Pero ¿Quién fue y qué hizo Fermín Salvochea para ser recordado? Nos lo cuentan Los de abajo a la izquierda.

El modelo de concebir el territorio, la sociedad y la nación que nos ofrece el Kurdistán va más allá del paradigma estatal. Un repaso a la propuesta teórica del confederalismo democrático y la brecha abierta para su puesta en práctica. «El confederalismo democrático rechaza cualquier forma de organización territorial dentro del paradigma estatal[…]. Para ello, la organización de la sociedad se da de “abajo a arriba”. Su génesis primaria, diferente al “constituyente primario” común en los sistemas políticos de los países estatales occidentales, es el denominado “ciudadano libre”, que no necesariamente son excluyentemente kurdos. A partir de él, se determinan las asambleas o consejos de Barrio, que reúnen a los ciudadanos libres que comparten su cotidianidad en el territorio concreto que habitan. Desde ahí se constituyen las asambleas por aldeas, barrios urbanos, distritos, ciudades y regiones, donde las decisiones son tomadas por personas delegadas, rotativas y revocables. La máxima instancia de decisión es el Congreso de la Sociedad Democrática, donde el 60% de sus integrantes son delegados de las asambleas de base mientras el restante 40% lo conforman delegados de organizaciones de la sociedad civil, sindicatos y partidos políticos, de los cuales el 6% aproximadamente está reservado para delegaciones de minorías étnicas, religiosas, académicos o personas con algún punto de vista particular (como teóricos provenientes del exterior).«

Ignasi, del Proces Embat, nos habla sobre la necesidad de realizar análisis adecuados para intervenir sobre la realidad social con capacidad de influencia. Fundamental para establecer estrategias revolucionarias.

La convocatoria de referendum en Grecia dejaba interesantes reflexiones en el blog de Borroka Garaia Da al respecto de cómo se está librando en este país la lucha contra las instituciones internacionales que lo coaccionan mediante el crédito. «El programa de Syriza quedó neutralizado por la fuerza ciega del capital y la UE y su capacidad de extorsión. Imposibilitándole recuperar derechos y forzándole a seguir los cauces dictados por el poder dominante. Todo ello por no tener una vía rupturista con esos poderes. Syriza se enquistó como el vivo ejemplo de las limitaciones del neo-reformismo y del callejón sin salida al que está abocado de no producirse un golpe de timón mientras era aplaudido por la socialdemocracia y por las izquierdas multicolores que aprovechaban la coyuntura en sus contextos para promocionar la marginación de la izquierda radical y de procesos de ruptura y enfrentamiento. […] La verdadera “guerra” que se está llevando a cabo hoy en Grecia es entre reformismo y ruptura, y el “campo de batalla” está siendo tanto el interior de Syriza como en la calle.«

La vulneración de derechos en los CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros) es constante. Aprovechamos que el 15 de junio el día contra estos lugares de represión y encierro para recordar su oscura situación legal y su injustificable realidad, que los medios de comunicación tratan de ocultar.

Si queréis añadir más enlaces, como siempre, tenéis abiertos los comentarios.

Activarse IV: ¿Estudias o trabajas?

Nueva entrada de la serie Activarse, en torno a las posibilidades de movilizarnos a nivel personal y colectivo. En la primera entrada de esta serie hablamos de por qué nos movilizamos los libertarios y dimos una idea de cómo tenía lugar el proceso de activación (de cara a mejorar nuestra capacidad movilizadora). En la segunda entrada hablamos del proceso personal que lleva a una persona a movilizarse con capacidad de incidencia (lo que englobábamos bajo el concepto de Formación). Ya identificábamos entonces que la activación no era una cuestión meramente personal, ya que la capacidad movilizadora de los colectivos en los distintos espacios en los que tenía lugar la vida de una persona determinaban el que esta pudiese o no movilizarse. Así, en la tercera entrada empezamos a hablar de los espacios de activación a partir del lugar donde vivimos, por lo que hablamos de la movilización en barrios y pueblos.

El otro espacio en el que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo además de la vivienda es el centro de estudios o trabajo.

Movilizarse en el centro de estudios significa comprometerse en el diseño de un modelo de enseñanza y aprendizaje radicalmente distinto, que atienda a las diferentes sensibilidades, basado en una gestión colectiva de los fondos y recursos públicos que construyen la educación actual. En una renovación de los contenidos del programa educativo dirigidos a potenciar la autonomía individual y el espíritu crítico, así como la cooperación entre personas; a reducir los prejuicios y eliminar la discriminación por razones de etnia, lugar de nacimiento, condición económica, género, orientación sexual, edad u otros motivos. Eso implica también y fundamentalmente una resistencia a la imposición de modelos de gestión neoliberales que pretenden expoliar y destruir la escuela pública para lucrarse, al mismo tiempo que imponer un currículum que potencia valores mercantilistas: clasismo, competitividad, atomización… En esa resistencia es esencial oponer modelos de organización, gestión y pedagogía que antecedan la educación a construir.

Plataformas como Marea Verde, compuesta por múltiples organizaciones, se encargan de construir un frente amplio contra la mercantilización de la educación, si bien hasta hoy han mantenido una posición más de resistencia que a la ofensiva. También existen los movimientos de renovación pedagógica, con una capacidad de influencia (y, sobre todo, de movilización) muy limitada. Las asambleas de estudiantes en los centros de estudios, que hoy en día se concentran fundamentalmente en algunas facultades, parecen ser los espacios fundamentales de construcción del cambio en la educación (a pesar de que también se han mantenido a la defensiva y carecen de propuestas de intervención y cambio realistas y bien formuladas). Estas asambleas deben encontrar un modo de satisfactorio de agruparse sumando al resto de organizaciones y extenderse a otras enseñanzas, lo prioritario es concentrar capacidades en los centros en los que tengan presencia para obtener espacios de gestión, y explotar mecanismos para sumar al resto de la comunidad educativa (docentes, investigadores, trabajadores del centro, familiares…) en distintos niveles de participación. Además, claro, de lograr amplios apoyos para sus propuestas de transformación educativa. Las personas que quieran activarse en el centro de estudios pueden comenzar por contactar con dichas asambleas, sea para sumarse a una o para encontrar apoyo de cara a formar una en su centro (si bien el trabajo de extensión es precario, al menos en el caso de organizaciones como Toma La Facultad en Madrid). A nivel político anarquista también existen grupos como los que forman la Federación Estudiantil Libertaria, que deberían (si no quieren convertirse en organización amplia de masas y mantienen su caracter específico) apoyar el desarrollo de espacios amplios de movilización en centros de estudios.

Respecto al mundo laboral, movilizarse en el centro de trabajo es, en definitiva, hacer sindicalismo. Entrar a profundizar en el trabajo sindical daría para otra entrada, sobre todo a nivel orgánico, pero apuntaré que la organización de base del anarcosindicalismo en una empresa es la sección sindical. El trabajo fundamental de la sección es organizar a los trabajadores para ser reconocida en la empresa, obtener capacidad negociadora y acumular información. De este modo se consigue que los trabajadores nos empoderemos dentro de la empresa, obteniendo la capacidad de tomar decisiones en la misma y, llegado el momento, podamos controlarla.

Las distintas secciones se coordinarán con su sindicato de ramo para obtener fuerza en los distintos ramos de producción. Los trabajadores sin sección sindical pueden organizarse en redes de apoyo mutuo o sindicatos de oficios varios. La estructura sindical revolucionaria busca tanto mejorar las condiciones de trabajo presentes como organizarse para la gestión de las empresas. El objetivo último es controlar la producción, ya que quien controla esta puede impulsar cambios sociales profundos. Para comprender mejor la organización en el centro de trabajo recomendamos leer Anarcosindicalismo Básico.

Más allá de la producción hay un campo importante de actividad económica en torno al trabajo que los revolucionarios tendrían que gestionar. Es interesante al respecto la lectura de Historia de las Bolsas de Trabajo. La idea de las bolsas de trabajo era controlar el reparto de trabajo y los servicios sociales a los trabajadores. De tal modo, los propios trabajadores gestionaban la actividad económica que es tanto sostén como resultado de su trabajo. Hoy en día esas ayudas parten de los estados, lo que supone un cambio importante respecto del Estado meramente represor del s.XIX. El desafío está en encontrar el modo de tomar esa gestión en manos de los movimientos sociales para posibilitar propuestas revolucionarias.

Entrevista a Apoyo Mutuo

El pasado 9 de mayo se presentó la iniciativa Apoyo Mutuo en un teatro de Madrid. Se trataba de un proceso de organización iniciado a raíz del lanzamiento del manifiesto Construyendo Pueblo Fuerte, apoyado por varios centenares de personas. Dicho manifiesto era un llamamiento a construir una democracia de las personas (política, económica, inclusiva, de participación directa y efectiva) a partir de los movimientos sociales y las organizaciones populares independientes de partidos políticos. Este proceso resulta muy cercano a lo que algunos entendemos que debe impulsar un anarquismo social y organizado, con un proyecto de transformación apegado a la realidad y que pueda llegar a ser fructífero. Por ello, les hemos realizado a los compañeros de Apoyo Mutuo esta entrevista que reproducimos a continuación:

Contadnos: ¿qué es y cómo surge Apoyo Mutuo?

AM: Apoyo Mutuo (AM) es una organización, una red de militantes-activistas que busca transformar el sistema vigente de una manera profunda, sustituyendo el capitalismo por un sistema en el que la propiedad sea ostentada colectivamente y donde no exista explotación, al igual que sustituyendo el Estado actual por un modelo de participación política en el que todos y todas seamos las que tomemos las decisiones, es decir, democracia directa. Eso entre muchas otras cosas, pues nos unen sensibilidades ecológicas, feministas, antirracistas, LGTBIQ+… Entendemos que el problema no solo se sitúa en el capitalismo y el Estado que nos asfixian, sino que hay muchas otras opresiones que van más allá. Para lograr esto, lo que Apoyo Mutuo pretende es ejercer como paraguas de todas aquellas personas que no se sienten representadas por el sistema actual y que no creen en la vía parlamentaria, con el objetivo de elaborar críticas y, sobre todo, de lanzar propuestas concretas de funcionamiento alternativo de sociedad; en resumidas cuentas, de elaborar un proyecto alternativo de vida para todos y todas, y para eso necesitamos muchas cabezas pensantes de todos los ámbitos. En nuestros movimientos solemos tener un problema grave, que es la falta de concreción, limitándonos la mayor parte de las veces a las meras proclamas y manifiestos, y no está mal, pero, si pretendemos alcanzar algo como lo que hemos dicho que queremos, es necesario ir más allá y poner sobre la mesa medidas y propuestas mucho más precisas, y eso es lo que queremos y vamos a hacer.

Respecto a vuestra segunda pregunta, AM surgió de la red, de Internet. Varias compañeras y compañeros de puntos muy diversos del Estado español que compartían las sensibilidades que ahora nos unen a todas en AM confluyeron en un foro y empezaron a idear lo que es el proyecto actual, fruto de la necesidad imperante de que surgiera una organización como ésta, que ya tiene bastante trayectoria, aunque no lo parezca. Esto que estamos contando sucedió hace más o menos dos años, y nos presentamos como organización hace apenas un mes y poco, con lo cual se puede apreciar esto que estamos diciendo. A raíz de ese primer contacto, se creó otro foro ya solo para ese proyecto –que es el que seguimos utilizando– y ahí se empezaron a discutir y acordar los textos iniciales y asuntos de funcionamiento interno. Posteriormente, en Madrid, al haber un número considerable de personas interesadas en la iniciativa, se empezaron a realizar asambleas periódicas, y a raíz de eso se creó lo que es ahora el Grupo Territorial de Madrid de Apoyo Mutuo. A colación de esto, recientemente se ha presentado también el Grupo Territorial de Granada.

Os habéis presentado hace muy poquito en un teatro de Madrid, ¿qué recepción ha tenido la presentación de la iniciativa?

Pues bastante buena, creemos. Nos presentamos en el Teatro Lagrada el día 9 de mayo por la mañana, y le dimos bastante difusión. Salieron a la luz varias noticias en periódicos como Diagonal, Cuarto Poder… Y en otros medios.

La gente en general recibió la presentación de la organización con ilusión, algo que creo que compartimos todos y todas las que ahora formamos parte de AM en el primer momento en el que supimos de la existencia de esta iniciativa. Muchas personas quedaron expectantes tras la presentación del manifiesto Construir un pueblo fuerte para posibilitar otro mundo, y esperaban que se dieran más pasos en la construcción de esa gran iniciativa social de la que hablábamos en él, y finalmente surgió y se presentó aquel día con el nombre de Apoyo Mutuo.

¿Ha habido ya alguna crítica? ¿Qué opináis?

Crítica, crítica… no. No muy importante ni generalizada, al menos. Es cierto que hay personas que sienten recelo cuando ven que en nuestro discurso se emplean las palabras “democracia” o “poder popular” porque le dan un significado que obviamente no es el que le damos nosotros y nosotras. Sabemos que la carga que tiene el concepto de “democracia” está muchas veces denostada por el hecho de que los sistemas actuales que nos reprimen y explotan se han autobautizado con dicho nombre: “democracia representativa”. No obstante, para nosotras y nosotros ese término es cuanto menos inválido y no hace más que ocultar la verdadera cara de lo que en realidad son estos regímenes: gobiernos oligárquicos en los que decide una minoría erigida en clase política, además de la clase dominadora en el plano económico, que está por encima suya.

la democracia consiste en la igual participación, […] de toda la sociedad en la toma de decisiones

Para nosotras y nosotros, la democracia consiste en la igual participación, de manera directa, de toda la sociedad en la toma de decisiones y gestión, sin intermediarios/as ni representantes que nos roben nuestra capacidad para hacerlo.

De igual manera, nuestro concepto de “poder popular” no es uno de poder coercitivo ni dominador. Cuando hablamos de “poder popular” nos referimos a la capacidad, a la fuerza que tiene el pueblo organizado de conseguir sus objetivos. A su “poder” llevar a cabo algo, a su potencia.

Al margen de esto, poco más se ha dicho en forma de crítica a AM, si bien somos nosotras y nosotros los primeros que ejercemos la autocrítica para mejorar y corregir los posibles errores que van surgiendo en el camino. Sabemos que somos seres humanos y no somos infalibles, y trabajamos constantemente en ello, por lo que también agradecemos cualquier crítica que se nos realice, siempre que sea de forma constructiva.

Parece que había un hueco importante que cubrir en la promoción de una política no institucional, de la calle. ¿Qué consideráis que aporta AM actualmente y qué aspira a conseguir?

Creemos fielmente que Apoyo Mutuo puede suponer un impulso muy importante para todos aquellos movimientos populares que realizan su labor y su actividad al margen del ciclo político parlamentario. Lo que pretendemos aportar es eso que habéis indicado vosotros/as en vuestra pregunta precisamente: realizar una política no institucional, entendida como la generación de un discurso al margen de los parlamentos y la política partidista, elaborando un programa político y socioeconómico rupturista y poniendo sobre la mesa una serie de propuestas y hojas de ruta que sirvan a los movimientos y a los colectivos y organizaciones de base para ponerlas en práctica aquí y ahora con el objetivo de ir avanzando hacia esa sociedad que deseamos, sin ir dandopalos de ciego y siempre a la defensiva como tristemente acostumbramos más veces de las que nos gustaría.

Pretendemos conseguir que AM se convierta en una herramienta útil para todos esos movimientos, colectivos y organizaciones populares

Por ende, lo que pretendemos conseguir es que AM se convierta en una herramienta útil para todos esos movimientos, colectivos y organizaciones populares; que nuestra iniciativa se llene de personas dispuestas a trabajar en el sentido que hemos indicado y a llevar a sus respectivos grupos el contenido que generemos entre todas y todos.

Hemos leído el primer texto que habéis publicado desde Apoyo Mutuo, llamado «Crisis capitalista y movimiento popular: Nuestro momento.» ¿A quién representa ese nosotros?

Ese nosotras/os representa a todas aquellas y aquellos que creen que el camino de la lucha popular desde la base y con el objetivo de superar el sistema actual es necesario; representa a todas las personas que llevan su lucha a cabo gobierne un partido o gobierne otro, porque entienden que la lucha social debe permanecer siempre activa y no cesar nunca, pues siempre existirá la necesidad, la injusticia, la pobreza y la opresión bajo el sistema que actualmente padecemos. Representa o, al menos, pretende hacerlo. Evidentemente no queremos hablar en nombre de nadie más que nosotros mismos/as, pero tenemos la certeza de que aquello que decimos lo comparte mucha más gente que la que ahora mismo forma parte oficialmente de Apoyo Mutuo.

Os lamentáis en el texto de que actualmente la política se vea tan limitada a lo institucional. ¿Qué opináis de los nuevos partidos, y especialmente de las candidaturas de unidad ciudadana, que hablan del empoderamiento popular?

Mantenemos una posición de distancia porque no confiamos en la vía que esas personas (que en bastantes casos han sido compañeros y compañeras de colectivos y movimientos de los que nosotros y nosotras también hemos formado parte) han escogido porque creemos que el camino de las instituciones del Estado ya ha sido trazado e intentado en numerosas ocasiones y no ha tenido buen final. No obstante, mantenemos una posición de respeto porque entendemos que muchas de esas personas tienen intenciones honestas, pero a nosotras y nosotros nos gusta recordar que “los derechos, las conquistas y las grandes transformaciones sociales nunca nos han sido regaladas desde las instituciones. Fueron peleadas y ganadas en las calles, en los centros de trabajo y en los barrios”, como se dice en nuestro manifiesto.

Aparte, hablar de “empoderamiento popular” en organizaciones que funcionan jerárquicamente y donde la participación no es igual y directa nos parece un poco engañoso.

Por otro lado, queremos resaltar que tampoco nos gusta centrar nuestro discurso y objetivo en alguien que no sean los movimientos populares y las propuestas. Criticar es relativamente fácil, y lo que ahora más precisamos más que eso es demostrar que nuestras ideas, además de necesarias y justas, son eficaces y prácticas.

¿Destacaríais algo de la vorágine electoral pasada?

Se podrían resaltar muchas cosas. Sin duda, el panorama parlamentario español está cambiando y lo va a seguir haciendo. La entrada en los ayuntamientos y en los parlamentos regionales de “candidaturas de unidad ciudadana” podría suponer en cierto modo un respiro para una parte de la sociedad si algunas medidas sociales urgentes son llevadas a cabo. No obstante, no se puede obviar el hecho de que los ayuntamientos y los parlamentos regionales están muy limitados, y que por encima de los consistorios se encuentran poderes económicos que ponen trabas a cualquier cosa que se intente hacer que vaya en su detrimento.

Además, nos causa gran temor el hecho de que el pueblo general haya recobrado la confianza en las instituciones estatales. Una de las mejores cosas que nos legó el 15M fue sin lugar a dudas la desconfianza en los partidos políticos y en la política parlamentaria, dejando recaer toda la responsabilidad y el poder de acción y decisión en el pueblo. Ahora parece que mucha gente vuelve a creer de nuevo en esas instituciones, y eso está provocando una gran desmovilización en la calle que es fácilmente apreciable por cualquiera que forme parte de algún colectivo, movimiento u organización desde hace tiempo.

Por último, y no menos importante, también nos gustaría destacar que entre toda esta vorágine electoral no encontramos, a pesar de todo esto, nada que pretenda romper con el actual orden de cosas y apostar por un modelo social distinto al actual. Solo se aprecian intenciones de realizar pequeños cambios que no ponen en peligro la estructura, el cuerpo del sistema vigente.

¿Qué os parecieron las convocatorias realizadas en torno al 15M en Madrid? Por ejemplo, ese grito mudo durante la jornada de reflexión prohibido por la delegación de gobierno, ¿lo apoyáis?

¿Cómo no podríamos apoyar a unas personas que se manifiestan para decir que “La lucha sigue en las calles”, que el sistema actual no les representa y que las asambleas son las verdaderas instituciones legítimas de decisión y gestión?

Muchos/as estuvimos allí ése y más días, y lo seguiremos estando. Sí.

Habéis manifestado que vuestro objetivo es construir discurso. ¿Cómo pensáis hacerlo? ¿De dónde va a surgir ese discurso y qué procesos se van a seguir para articularlo?

A través de la reflexión colectiva. Apoyo Mutuo está estructurado en Ejes Sectoriales que tratan diferentes temáticas con profundidad. Por ejemplo, el Eje de Economía Social, el de Feminismos, el de Ecología Social, el de Educación, el de Municipalismo y Barrios, el de Vivienda, el de Coyuntura, el de Migración… La idea es que dichos ejes se vayan llenando de personas que los doten de contenido; que se reúnan, debatan, acuerden y creen análisis, propuestas y hojas de ruta. El contenido de esos ejes, al volcarse y ponerse todo en común, generará una propuesta amplia de sociedad alternativa que pretendemos alcanzar.

Por otra parte, los textos de análisis que hemos ido publicando ya, como el que habéis citado anteriormente, o el más recientemente publicado de Sindicalismo y trabajo, también generan discurso y han sido elaborados colectivamente, en este caso telemáticamente, que es el principal medio que tenemos para comunicarnos y debatir a larga distancia diariamente los y las que formamos parte de AM. Ese modo de proceder y producir textos generales sobre diferentes ámbitos y sectores se mantendrá así durante un tiempo al menos, hasta que decidamos cambiarlo o los Ejes Sectoriales lo sobrepasen, pero para que esto último ocurra necesitamos ser muchos y muchas.

Por último, señalar que también realizamos Encuentros Comunes de todo el territorio cada cierto tiempo para debatir y consensuar asuntos de importancia mayor que requieren de un debate fluido y largo que por Internet es casi imposible de tener. El próximo que vamos a realizar es sobre la elaboración del programa de AM, por ejemplo.

Y respecto a la difusión ¿Cómo pensáis sacar ese discurso al exterior: charlas, contacto con los medios de comunicación…?

Las charlas, las presentaciones y los debates y coloquios son un buen medio para llegar a la gente; la difusión a través de los medios de comunicación que tenemos a nuestro alcance, también, si bien queremos hacer llegar nuestro discurso principalmente a través de nuestros propios/as militantes. Como ya indicamos más arriba, el sujeto principal de nuestro discurso y el que tiene que ponerlo en práctica son los movimientos populares. Partiendo de la base de que la vasta mayoría de los miembros de Apoyo Mutuo son activistas y militantes de otros colectivos y organizaciones de base, lo más importante es que ellas/os mismas/os lleven a sus respectivos grupos las propuestas y hojas de ruta de la iniciativa.

Puesto que no nos presentamos a ningunas elecciones ni evidentemente lo vamos a hacer, sino que lo que necesitamos es que nuestras propuestas sean integradas y asimiladas de forma general por la sociedad y los movimientos alternativos, más que difundir nuestras ideas y que la gente las conozca sin más, lo que más nos interesa es que los colectivos y organizaciones populares que apuestan por la lucha social no parlamentaria las adopten y las pongan en práctica de algún modo o en parte. Eso es lo que realmente servirá. Lo que buscamos es una sinergia, un continuo fluir entre los movimientos populares y Apoyo Mutuo, una retroalimentación mutua. AM no tiene sentido si no es por los movimientos populares que lo dotan de sentido y contenido, y de los cuales forman parte sus integrantes.

¿En qué ámbitos va a empezar a trabajar Apoyo Mutuo?

Aún llevamos muy poco tiempo funcionando oficialmente como organización. Nuestro principal cometido ahora mismo es animar y conseguir que todas las personas que comparten nuestras ideas y buscan lo mismo que nosotras/os se sumen a nuestra iniciativa para comenzar a llenar todos los Ejes Sectoriales, que son los que van a realizar el principal trabajo de Apoyo Mutuo, los generadores genuinos de discurso y propuestas. En lo que ya estamos trabajando es en la producción de discurso sobre diferentes temáticas de una manera general y, más específicamente, en la elaboración de nuestro programa de sociedad alternativa.

Parece que Embat, que si no me equivoco es un proyecto hermanado con vosotros, ha lanzado una propuesta muy clara de remunicipalización y gestión democrática de los servicios públicos. También se han lanzado a apoyar explícitamente la huelga de Telefónica-Movistar. ¿Qué os parecen estas propuestas? ¿Pensáis lanzar campañas similares?

Sin duda, las propuestas del Procès Embat son siempre muy interesantes y, en este caso, como ya es usual, podemos decir que las compartimos ampliamente.

En el caso específico de la propuesta de remunicipalización y gestión democrática de los servicios públicos, siempre que estemos tratando de medidas que nos sitúen más cerca de la gestión colectiva de los medios de producción y servicio de manera democrática y justa, las apoyaremos.

En cuanto a la huelga de los y las trabajadoras de Telefónica-Movistar, están marcando un precedente en cuanto a la movilización laboral y sindical. El esfuerzo y trabajo que están realizando es auténticamente heroico, y no podemos más que situarnos de su lado y mostrarles nuestro más sincero apoyo y solidaridad. Esperamos sinceramente que venzan la presión torticera que está llevando a cabo Teléfonica-Movistar y recuperen los derechos que se merecen y más.

Respecto a sacar campañas similares, aún estamos en proceso de discusión y debate sobre las formas de funcionamiento que tenemos en la organización, y sobre el asunto de adhesiones y apoyo a causas específicas aún estamos descubiertas/os, a pesar de ser un sentir común la simpatía y el apoyo a movilizaciones tan ejemplares como la de las trabajadoras y trabajadores de Telefónica-Movistar en huelga, así como muchísimas otras. Con el tiempo lo solucionaremos, pero que nadie dude que siempre estamos y estaremos del lado del oprimido/a por la razón que sea: económica, de género, étnica, de orientación sexual o identidad u otra.

Parece que AM cuenta con rasgos propios de una organización con militantes y de una coordinadora, ¿realmente por qué modelo o fórmula se decanta?

Esto es algo que creemos que es importante dejar claro: mucha gente suele confundir Apoyo Mutuo con una coordinadora de colectivos, pero no es tal. En el caso de coordinar, lo único que coordina AM es individuos/as. Ya existen iniciativas que coordinan colectivos y organizaciones. Nuestro objetivo no es ése, sino conectar a todas las personas que comparten nuestras ideas y fines para confluir elaborando análisis, propuestas, programas y hojas de ruta, independientemente del colectivo o grupo al que pertenezcan.

Nuestro objetivo [es] conectar a todas las personas que comparten nuestras ideas y fines para confluir elaborando análisis, propuestas, programas y hojas de ruta.

En AM existen dos niveles de participación: el Territorial (a nivel del municipio, comarca o región) y el Común (a nivel estatal). En ambos se participa a nivel individual –al menos por ahora y hasta que se conformen más grupos territoriales–. No obstante, como ya dijimos, AM solo tiene sentido por y para los movimientos populares, para los cuales pretende ser útil su discurso y sus propuestas y análisis, pero eso no quiere decir que coordinemos a esos colectivos y organizaciones populares, cosa que no pretendemos hacer.

Pues hasta aquí nuestras preguntas. ¿Hay algo más que os gustaría comentar?

Aparte de daros las gracias por concedernos la oportunidad de exponer nuestra iniciativa y darle difusión a través de vuestro medio, nos gustaría hacer un llamamiento a todos aquellos y aquellas que nos leen y que comparten nuestras inquietudes. Que se avecinan unos años convulsos por una confluencia variada de diferentes factores parece algo manifiesto, y los movimientos y colectivos horizontales que pretendemos superar el sistema actual, para estar a la altura de las circunstancias, necesitamos dotarnos de un discurso común, de unas propuestas y, en resumen, de un proyecto viable alternativo de sociedad para ir implantando a partir de ya. Para ello, nos necesitamos a todos y todas.

Por suerte, nos encontramos ante una iniciativa social como AM, que aún está abierta y por terminar de definir concretamente, aunque sabemos hacia dónde vamos y qué queremos conseguir. Por ello, animamos a todo el mundo a sumarse y construir desde ahora en esta iniciativa que probablemente sea de los últimos trenes que tengamos para coger.

Apoyo Mutuo será lo que queramos que sea. Para algo somos horizontales.

Enlaces del mes: Mayo 2015

La Audiencia Nacional bloquea las cuentas solidarias con los detenidos en la Operación Pandora. La noticia llega al mismo tiempo que la libertad sin fianza de tres detenidos en la Operación Piñata (manteniendo a dos más aún en prisión preventiva).

Continúa la huelga de las subcontratas de Movistar y se multiplican las acciones solidarias. Reproducimos la noticia en alasbarricadas.org: La huelga que comenzó en Madrid el 28 de marzo y que el 7 de abril se hizo extensiva a todo el estado comienza a mostrar signos de evolución hacia posturas cada vez más contundentes. Son constantes las averías sin reparar, el colapso en las incidencias técnicas y se ha llegado a una parada total de las nuevas altas. En este caso hay entre 150.000 y 200.000 migraciones de líneas paralizadas y han perdido más de un contrato con las grandes empresas. En este sentido tiene lugar la ocupación de la sede de la Telefónica en pleno centro de Barcelona, desde el sábado pasado, la jornada de reflexión electoral. #ResistenciaMovistar

Ha muerto el poeta anarquista Jesús Lizano. Aprovechamos para recordar una de sus obras: Las personas curvas. Y otra sobre el comunismo poético.

La Oficina de Vivienda de Madrid realizó varias acciones y actividades a raíz de la semana de okupación. Destacamos la entrevista 30 años de Okupación.

¿Es la civilización industrial algo sostenible? No. Esa es la conclusión a la que llega Luis Gonzalez tras el análisis de un amplio compendio de datos ecológicos, energéticos y sociales.

También vivimos este mes unas elecciones municipales y autonómicas, cuyo resultado ha sido interpretado positivamente por las personas inmersas en proyectos electorales cercanos a los movimientos sociales. Esa visión optimista se ha materializado, sobre todo, en las figuras de Manuela Carmena y Ada Colau, probables alcaldesas de Madrid y Barcelona respectivamente en el futuro cercano. De las diferentes lecturas y análisis a raíz de este resultado nos quedamos con la que hace José Luis Carretero en Diagonal. La única manera de conjurar el escenario que hemos dibujado pasa por tener bien presente que el cambio real, el que determinará la profundidad de la experiencia de construcción democrática, no está en las instituciones, sino en otra parte.

Para los aficionados al fútbol, recogemos la sonora pitada que recibió el himno de España en la final de la Copa del Rey. Un gesto que apoyamos como muestra de libertad de expresión contra un país rancio, heredero directo del fascismo, por mucho que el PP se plantee ilegalizarlo.

En Noticias y Anarquía recuperan un texto clásico de Malatesta sobre el antifeminismo en el movimiento obrero. La lucha de los obreros telegráficos genoveses por expulsar a las mujeres de sus puestos de trabajo se encuentra con la oposición decidida del anarquista italiano: la lucha económica si no está inspirada por un alto ideal de solidaridad humana y queda confinada a los límites de los intereses actuales e inmediatos de los trabajadores, no sólo no puede conducir a la emancipación definitiva, sino que tiende por el contrario, a crear antagonismos y luchas entre trabajadores y trabajadores a entero beneficio de la conservación del orden burgués.

Sobre el principio de radicalidad y cómo éste puede nutrir a las izquierdas para que no se vean engullidas por la normalidad podemos leer en Borroka Garaia. El artículo comenta cómo el pueblo puede (y debe) empujar a las iniciativas reformistas y electorales hacia la radicalidad.

¿Cuál es la etnia de Jesús de Nazaret? Pues depende. Sobre el racismo en las representaciones religiosas nos comentan en Órbita Diversa.

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