[Colombia] “No es solo sembrar semilla, es sembrar pensamiento”, en memoria de Augusto Tyhuasuza

A 4 años de su asesinato, palabras para homenajear su memoria:

Es desde esta visión que se hace pertinente salvaguardar la Memoria, volver la mirada a nuestro Territorio como un proceso de ordenamiento de las relaciones vitales, donde el individuo reconozca y se reconozca como un ser que ha relacionado su existencia en torno a esas huellas indelebles del pasado indígena que subsisten en nuestro mestizaje y que hoy se pretenden desdibujadas o convenientemente olvidadas”- Augusto Tyhuasuza, 11 de Julio de 2013.

Hace 4 años la sabana de occidente se despertó con una persona menos, un luchador menos por la libertad…

En Julio de 2014, cerca de su casa en Facatativá y con escasos 42 años, fue ultimado con un disparo en la cabeza Augusto Tyhuasuza, indígena muisca y activista social de los municipios de la sabana de Bogotá, territorio ancestral y que ha sufrido los grandes estragos de un modelo metropolitano de miseria, que desplaza las oportunidades y ordena los privilegios del centro hacia afuera.

Augusto fue militante del histórico Proyecto Cultural Alas de Xue, referente libertario por obligación a la hora de hablar del anarquismo contemporáneo en Colombia, así como uno de los impulsores del llamado “anarco-indianismo”, síntesis que buscaba lo libertario dentro del indianismo y meterle indianismo a lo libertario. Además de ello, fue un organizador del proceso de recuperación de memoria muisca en municipios cómo Facatativá y Tibaitatá (hoy conocido como Madrid), donde de la mano con diferentes procesos sociales y populares venía haciendo el trabajo de reconstrucción territorial de la memoria propia, a través de procesos de formación y semilleros de investigación.

Siendo un mayor (sabio) y un gran poeta, sus intervenciones estaban cargadas de sabiduría y simbolismos, de referencias a los mitos creacionales chibchas, de la lucha de los zapatistas y los mapuches, de lo que nos enseñaban los compañeros indígenas en el Cauca y en la Sierra Nevada de Santa Marta, del recuerdo de las decenas de disturbios que tuvo que vivir en las universidades y calles de Bogotá y la Sabana, así como de su gran experiencia que nos hablaba a los más jóvenes de mirar nuestras ideas con crítica, sin adulaciones y sabiéndonos desprender de los dogmas que nos retrasan.

La muerte de Augusto pasó por lo bajo de los círculos anarquistas, quienes en ese momento sufrían otra lamentable noticia: el suicidio de Sergio Urrego en el centro comercial Titán Plaza. Para entonces, cuando se cumplían escasos días del asesinato de Augusto, se llevaba a cabo el Encuentro Anarquista de Bogotá y Pueblos de la Sabana, donde varias compañeros, amigos o simplemente conocidos de Tyhua, como le decíamos con cariño a Augusto, llamábamos la atención sobre su caso y la poca atención que estaba teniendo por parte del movimiento libertario.

El miedo se apoderó de muchos de nosotros, quienes bajo la amenaza latente del peligro de morir por luchar, hicimos lo poco que se pudo para mantener viva su memoria, y sin embargo hasta ahora ha sido insuficiente. Este corto texto es un pequeño pago a la deuda con la historia, con la memoria y la dignidad, esa historia de tercos que no los cansa ni la muerte, de esos tercos que luchan contra quienes anteponen su proyecto de exterminio frente a quienes reclamamos, con la mirada en el cielo y los pies en la tierra, vida digna:

Augusto era un gran estudioso, a pesar de no haber culminado ninguno de sus estudios universitarios que empezó en las universidades Distrital, Pedagógica Nacional, Nacional y Pedagógica Tecnológica de Tunja, en la mayor parte de ellas interesado por las Ciencias Sociales y la Historia. En este paso por el movimiento universitario de entonces, donde las ideas libertarias parecían tener gran influencia, pudo establecer los cimientos de su vida y la necesidad de articular el estudio, la investigación y la memoria con las luchas populares. Desde muy joven participó en el movimiento anarquista, ingresando a sus 17 años al Proyecto Alas de Xue, donde militó por varios años hasta su práctica disolución en el año 1998. A pesar de lo complicado que parecía para entonces, incluso con los recelos de parte de diferentes procesos anarquistas de Europa que miraban con prejuicio a diferentes movimientos indígenas que defendían concepciones propias de nación y cultura, Augusto rápidamente encontró puentes entre el pensamiento muisca y el libertario. Sin embargo, su preocupación nunca fue encasillar el proceso muisca dentro de las etiquetas anarquistas, sino por el contrario, ver que podía aportar cada mirada de manera mutua y sincera.

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A pesar de su afinidad por la academia, su trabajo siempre fue hecho desde abajo y para las de abajo: más allá de la teorización o artículos de investigación, de sus reflexiones se encuentran poemas, cartillas, murales y memorias de caminatas y rituales. Esta mirada libertaria heterodoxa lo llevó finalmente a darse de lleno a su comunidad, participando activamente desde finales de los años 90 en los procesos de recuperación de la memoria propia en Facatativá y luego Tibaitatá.

El anarquismo es la común-unidad”, decía Augusto cuando le preguntábamos sobre su cosmovisión de la idea libertaria. Con desazón señalaba las A circuladas y las prácticas que se alejaban de la gente, del pueblo. Admiraba esa contracultura naciente en la sabana de Bogotá que, a gritos guturales y vestimentas negras y de jean, le hablaba a la juventud sobre el ilógico servicio militar obligatorio, sobre las problemáticas de sus padres y madres en la floricultura, sobre la necesidad de rescatar el territorio de las garras del capitalismo. Para él, el anarquismo era una forma de vida y aptitud frente a las luchas, pero nunca una etiqueta que había que manifestar explicita y reiteradamente, “se vive siendo libertario, no diciéndolo”, comentaba al lado de una hoguera mientras nos hablaba de los “tropeles” en la Distrital en los 90, de la placa de Biófilo Panclasta que existió durante casi dos décadas en las paredes del restaurante de la Pedagógica, de la triste muerte de Beatriz Sandoval en la Nacional, una de sus amigas de salsas, merengues y carrangas, del proceso de exterminio al que casi fue llevado el pueblo muisca durante los 70 y 80, de los históricos paros cívicos del 98 y 2008 en la Sabana.

Cada conversación estaba cargada de rituales, donde cada cosa tenía su razón de ser. La palabra fluía con el fuego, por eso era necesario mantenerlo prendido, tarea encomendada a un “taita” del fuego. “El gran error de querer anarquizar el indianismo, es no dejar indianizar el anarquismo… dejemos de lado esas visiones eurocentricas”, apuntaba luego de jornadas de discusión cuando ya partíamos en bicicletas por la noche a nuestras casas, mientras charlábamos sobre la actualidad del movimiento anarquista del país, del cual ya hace años estaba desapegado por no encontrar en sus reuniones y encuentros soluciones y alternativas para las de abajo. “Miremos lo que hacen los zapatistas: articulémonos en base a nuestra realidades y no dogmas, que muchas veces están fuera de nuestras realidades”, decía cuando debatíamos sobre la necesidad de fortalecer los procesos autónomos y populares de la Sabana.

Su partida nos dejó un profundo vacío que todavía no hemos podido llenar, no solo por las experiencias que se pudieron haber vivido, sino por la deuda que parece quedar en el aire con todos sus conocimientos y saberes. Augusto se nos fue bajo un halo de desasosiego, de creer que también su partida nos ha dejado sin varias palabras que se pueden decir en los debates que nos corresponde como movimiento libertario en Colombia, pero también como procesos populares y autónomos. Su visión de lo libertario inserto en las comunidades y desprendido de escalas, estéticas y etiquetas morales absolutas (que muchas negamos), nos deja la enseñanza de ser pueblo y actuar como tal, de leer nuestro entorno, nuestras realidades, de a veces dejar de lado la ilustrada y bien escrita historia e ideología occidental y voltear a mirar al lado: a la montaña, la laguna y los ríos, a las abuelas y los niños. Queda también el vacío de no haber podido compartir más.

Uno de sus mejores amigos y compañero de lucha por largos años en la Sabana nos señalaba días después de su muerte el gran hueco que nos deja con su partida: “Creo que con Augusto se fueron una cantidad de cosas frente al pensamiento ancestral de origen muisca, tanto así que en el rito de su funeral la única persona que sabía cómo se hacia era él, entonces tocó casi que reinventarlo todo”. Esperamos podamos también reinventar lo libertario para nuestro aquí y ahora, en nuestros tiempos y territorios.

Steven Crux

Liberación de la Uma Kiwe, autonomía y territorio: una mirada libertaria para la comprensión de la lucha nasa [Parte 2]

Las múltiples caras de la autonomía

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Acción directa; reforma agraria por el hecho:

Uno de estos rostros [de la autonomía indígena Nasa], y que ya se ha mencionado, es la liberación de la tierra como paso indispensable para realizar con éxito el proyecto comunitario. De igual manera, se anotaba que este proceso en su mismo procedimiento toca las esferas de la praxis libertaria: esta toma, aunque con todos y sus argumentos jurídicos formales que puede ayudar a facilitar los objetivos, es la puesta en práctica de la acción directa. Voltairine de Cleyre, anarquista estadounidense, explica que “Cada persona que alguna vez haya planeado hacer alguna cosa, y fue y la hizo, o que haya presentado un plan a los demás y ganado su cooperación para hacerla con ellos, sin tener que dirigirse a autoridades exteriores a pedirles que por favor la hicieran por ellos, ha sido practicante de la acción directa6. En ese sentido, como un ejercicio que combina una tradición de lucha acumulada por siglos y del mismo arrinconamiento al que ha llevado el gobierno a los nasa, la liberación de la madre tierra no es una exigencia, no es una petición, no es una negociación: es una acción, es un hecho.

Por supuesto que en el trascurso de la liberación, la entrega de tierras por vía judicial se vuelve una exigencia a pedir al gobierno de forma táctica, pero quedarse ahí sería negar la cosmovisión nasa. Por ello los cultivos, las construcciones, las mingas, la cocina, la educación, etc, se lleva a cabo sobre tierras que nominalmente no son suyas por ahora, pero lo han sido siempre por derecho ancestral. Así, estamos ante una reforma agraria directa y por el hecho: la repartición de tierra se hace al ritmo en que se liberen tierras, sobre ella se práctica otra forma de relacionarse entre comunidad y madre tierra más allá de los tribunales que subordinan la realidad a la formalidad y a la acción burocrática e indirecta.

Pedagogía libertaria, educación propia:

De otro lado, la educación propia nasa (como ha sido definido el proyecto pedagógico nativo) tiene bastantes puntos en común con las apuestas históricas de la pedagogía libertaria. De un lado, la artificialidad pedagógica que busca estandarizar, controlar y vigilar la enseñanza es reemplazada por una educación abierta y que, de nuevo, es definida por las asambleas y dinamizada por los tejidos de educación, siendo responsabilidad de toda la comunidad. Incluso, la mayor parte de enseñanzas propias sobre las plantas, la tradiciones o la geografía no la realizan como tal los educadores, sino miembros de la comunidad (especialmente mayores, los guías espirituales o comunales nasa), por fuera del aula de clases y en contacto directo con el resguardo.

Esto hace que los proyectos educativos nazcan de las mismas comunidades y no sean imposiciones exteriores, sin negar que esto puede converger por necesidades coyunturales con ciertos parámetros del Ministerio de Educación Nacional. Sin embargo, es de acotar dos diferencias notables entre ambos campos: la falta de cuestionamiento de la jerarquía que conserva el educador frente al educando, y el amplio campo del estudio de la lengua y la cultura propia que aún no ha abordado la pedagogía libertaria, por lo menos con tanta profundidad, por la misma falta de sincretización territorial en proyectos étnicos como este.

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Ecologismo social, defensa del territorio:

Dentro de las múltiples trincheras libertarias de lucha que se han logrado ampliar o crear en las últimas décadas sobresale el ecologismo social, teoría del norteamericano Murray Bookchin que, desafiando el economicismo permeado en gran parte de la tradición libertaria clásica, coloca a la contradicción ambiental del capitalismo como nodo de resistencia. Y es así, porque es precisamente el tratamiento ecológico el que define, a la larga, los medios de producción y reproducción del gran capital, como se puede ilustrar en las tesis de Bookchin. La defensa del sistema vivo del medio ambiente es sin lugar a dudas uno de los factores que han caracterizado a los pueblos originarios en Colombia. Los nasa, por ejemplo, se han ganado la fama de cuidadores de la tierra, los nacimientos de agua, los hábitat y el equilibro natural perturbado por la avaricia capitalista.

En ese sentido, no es muy difícil entretejer puentes entre la perspectiva ambiental de los nasa y el ecologismo social, especialmente al centrar las luchas indígenas en la defensa de la madre tierra, tal vez algo diferente a otros actores agrarios en Colombia que se han visto empujados a negociar la explotación minero-energética en sus territorios aceptando parámetros impuestos unilateralmente.

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Defensa propia, protección del territorio y la comunidad:

En línea con lo anterior, la perspectiva de territorio es contundente dentro del sentir nasa. Para ello, una de las herramientas que se han configurado son los Kiwe Thegnas (Cuidadores del Territorio) o At’púcxnas (Mano derecha de las autoridades), conocidos mejor como Guardia Indígena, que además de proteger la madre tierra ante las arremetidas que pretenden menoscabarla, se encargan de garantizar la tranquilidad comunitaria. Su papel excede lo que se podría pensar para una policía comunitaria o un grupo de vigilantes: son los encargados de velar por el respeto hacia la comunidad y los acuerdos que ella teje. La guardia indígena son un grupo descentralizado, no militarista y cuya única autoridad es la que emana de la comunidad que elige las personas que estarán en los cargos que coordinan su actividad.

Sin poder hablar directamente de horizontalidad o un mecanismo democrático directo (dado que la guardia indígena posee poco margen de acción más allá del delegado por las comunidades), la filosofía de la defensa social y del territorio propia se entreteje con la rica historia libertaria, donde expresiones similares como las revoluciones de Ucrania, España o Corea se dieron; incluso, la experiencia de la guardia indígena puede encontrar grandes similitudes en su cosmovisión (y no tanto con la parte técnica, donde por razones coyunturales experiencias de otros países han tenido que empuñar las armas) con actores actuales como las Unidades de Protección en los territorios kurdos o el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México, que innegablemente han alimentado las lecturas y prácticas libertarias actuales. La guardia indígena ha tenido un papel central en la liberación de la madre tierra y las movilizaciones sociales más recientes, no en vano casi todos los muertos que han quedado sobre la vía panamericana y los cañaduzales portaron el bastón de mando de kiwe thegna.

Justicia no punitiva, justicia propia:

De otro lado, el debate sobre justicia comunitaria y no punitiva, aunque tratado adentro del campo libertario, aun presenta poca solidez práctica y más bien se ha resuelto al calor de los hechos. Mirar el proceso nasa en este sentido, como ya se ha apuntado, no puede limitarse a la liberación de tierras, sino a toda la dimensión social que le rodea. La justicia nasa, al igual que los demás campos mencionados aquí, está administrada por las asambleas y se operativiza en las autoridades. Pero ha logrado extenderse más allá e incluso se ha reflexionado sobre muchos modelos carcelarios traídos desde occidente: la mayor parte de delitos leves que en nuestras ciudades serían pagados con meses o años de cárcel, son reemplazados por trabajo comunitario durante las actividades que los nasa celebren, tales como las mismas asambleas.

Este modelo no punitivo se basa en la premisa de que el nasa que ha cometido un delito le ha fallado a su comunidad y a su cosmovisión, por lo cual debe compensarlo al mismo tiempo que se armoniza con sus pares. La mayor parte de castigados pueden dormir en sus casas, visitar a sus familias y su “castigo” se centra en gran parte en el trabajo de la tierra, si bien aún queda en el debate el uso en casos más graves de calabozos o del encarcelamiento en un patio especial en Popayán, administrado por el INPEC (Instituto Penitenciario Colombiano).

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Internacionalismo, la liberación de la madre tierra:

Antes de extenderse más, es preciso cerrar esta parte dimensionando que al igual que el anarquismo no es nada más que una propuesta para los individuos y los pueblos de como pensar y hacer las cosas –y no como nombrarlas-, el proyecto nasa no se agota en su nación étnica sino que es también una propuesta de país y mundo, que denuncia la muerte sentenciada de la madre tierra. Aunque no existe un consenso ni está perfeccionado el llamado, la idea de extender la minga y la liberación por toda Colombia y el mundo es una idea que toca aspectos cercanos al anarquismo y todas las luchas que, más cerca o más lejos, han palpado de las tesis, experiencias y visiones libertarias e internacionalistas.

Algunas distancias:

Para finalizar, quedaría señalar algunas diferencias que se hace menester precisar. De un lado, una importante parte del movimiento indígena del norte y occidente del Cauca ha colocado parte de sus esfuerzos en el desarrollo de procesos político-electorales, donde incluso han ejercido cargos ejecutivos como Alcaldías. Si bien esto es difícil de señalar como un error con una primera mirada y sería atrevido con la experiencia de lucha nasa, la praxis libertaria ha estado siempre fuera de las disputas electorales que se han dado, salvo contadas excepciones que se dan para contextos pre-revolucionarios.

De manera similar, y aunque ya se ha mencionado, el papel de la mujer como sujeto político y social ha aumentado paralelo al proceso de liberación de la madre tierra, pero aun falta bastante camino para hablar de una verdadera emancipación femenina. El patriarcado es trasversal todavía en muchos compañeros liberadores de la madre tierra y autoridades indígenas, pero es aun más fuerte el esfuerzo de las mujeres nasa y la conciencia que se ha extendido en medio del proceso, materializada en nuevos tejidos sobre asuntos propios de la mujer, la sexualidad suya y los asuntos de salud pública que le afectan.

De otro lado, aunque la organización se configura como democrática, la mayor parte de los esfuerzos administrativos se quedan en una excesiva burocracia que facilita la aparición de polémicas relacionadas con corrupción, e incluso, con las distancias culturales y socio-económicas que se dan entre las autoridades y las comunidades de base, caso que no se da con igual intención en todos los resguardos.

¿Y de aquí para allá?

El reto queda en poder generar un diálogo cada vez más abierto, sincero y desprendiéndose de los dogmas que atascan, entender que lo libertario es solo un aire que busca permear en los diferentes lugares donde se encuentra, sin dominar las experiencias y miradas sino brindarles una mano. En este proceso es que la solidaridad se vuelve un arma, es donde se hace urgente profundizar cada vez más el autogobierno, la defensa del territorio y el cierre al mecanismo de la represión. Esa solidaridad habla más que mil palabras y mil imágenes: habla desde los hechos. Estos puentes solo se tejen desde ahí: desde la solidaridad efectiva, y solo a través de ella, se puede hacer un diálogo que tenga algún sentido. No es de extrañar, que hoy por hoy, existen diferentes espacios de apoyo y solidaridad con el Norte del Cauca donde las libertarias hacemos fuerte presencia, enviando lo que sea necesario y denunciando en los barrios urbanos y universidades las arremetidas de la fuerza pública y elementos paramilitares contra la liberación de la madre tierra.

Sin embargo, se hace preciso mencionar también la, muchas veces, falta de compromiso completo, primero, por una suerte de turismo revolucionario que más daño le hace a las comunidades de base que se sienten como objetos de estudio, y segundo, por una excesiva ideologización de la lucha nasa, que nunca ha pretendido ni permitido que se le atañan etiquetas, ni partidistas ni electorales.

De ahí que se hace preciso poner miras sobre la autonomía, principio que como se dijo, es ahora resistencia frente a modelos de mundo cada vez más hipócritas, burocráticos y unilaterales. Debemos propender por redescubrir un autonomismo que sea clave para los procesos rurales y urbanos, que sea clave para generar autogobiernos democráticos y asamblearios en barrios, veredas y resguardos, que pueda dotar de herramientas al pueblo para su liberación y con ella, la de la madre tierra.

Para ello, es importante también que en la casa libertaria permee un aire con aroma a indígena, a campesino, a afro, a barrio… en fin, a pueblo. Esta casa, que durante tantas décadas hemos mantenido cerrada para poder convivir solo quienes la habitamos, debe abrir sus puertas y ventanas de par en par. Ya lo señalaba Augusto Tihuasusa, indígena muisca y libertario que ya no nos acompaña físicamente hoy: “el gran problema de pretender “anarquizar” el indianismo es que no dejamos «indianizar» al anarquismo”. Parafraseándolo hoy, diríamos: “el problema de buscar lo libertario en el pueblo, es que nos cerramos a buscar al pueblo, con todas y sus contradicciones, en lo libertario”.

Steven Crux
Diciembre 2016

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6Acción Directa, Voltairine de Cleyre.

Segundo Encuentro Internacional de Liberadoras y Liberadores de la Madre Tierra: la palabra y los hechos siguen andando

Aporte del colectivo Rebeldía Contrainformativa:

En Cauca, dentro de las mismas tierras liberadas que han dado luz de resistencia durante los últimos años, cientos de organizaciones sociales, grupos universitarios, feministas, sindicalistas, campesinas y campesinos, ecologistas, entre otros, acudimos a la cita propuesta por las guerreras y guerreros milenarios que han protegido este territorio y que, desde hace más de cuatro años se han erguido frente al modelo de despojo y violencia implantado desde la Colonia, hoy expresado en los monocultivos cañeros extendidos por una vasta región del Norte del Departamento.

Liberadoras y liberadores de todos los rincones del mundo nos reencontramos al calor del fuego y la palabra para revisar cuanto hemos andado y sobre todo, cómo estamos pensando la liberación de la Madre Tierra desde cada lucha y cada corazón. Pero no es esta una liberación en abstracto: es la una lucha contra el capitalismo y otras formas jerárquicas que se nos han impuesto como el patriarcado, el racismo, el extractivismo, el colonialismo, la desilusión y la desesperanza; bien se sabe que hay tantas luchas como problemas, siendo todas importantes de atender pues ninguna está supeditada a otra, pero como dicen los Nasa: hay que unirse desde abajo para poder ir sumando nuestras fuerzas en un solo corazón. La liberación de la Madre Tierra así como de las personas y seres que la habitamos, es una lucha de largo aliento que debe avanzar reconociendo las múltiples diferencias y los múltiples frentes en los que hay que poner aliento, ese fue uno de los propósitos que nos llevó a reunirnos nuevamente.

Desde Alemania, Argentina, Honduras, Chile, Francia, WallMapu, México, diferentes regiones de Colombia como San José de Apartadó, Ibagué, Popayán, Palmira, Bucaramanga, Tunja, Cali, Facatativá, Medellín Bakatá y otros cuerpos y territorios autónomos, nos sentamos a reflexionar acerca de las luchas contra el gran monstruo del Capital, a pensar como nos ataca y en especial, como podemos enfrentarnos a las jerarquías que plantea en su crecimiento. En medio de este reconocimiento aprendimos sobre la lucha del pueblo indígena Nasa, que ha decidido recuperar las tierras que habían sido despojadas para volver a sembrar comida que brinde alimento a nuestros pueblos. Una historia de resistencia que data desde el levantamiento de la Cacica La Gaitana, Juan Tama y Quintín Lame y que ahora busca expandir su llamado hacia las cuatro direcciones para que sigamos construyendo la liberación en distintos territorios desde la solidaridad y unidad.

Los preparativos iniciaron desde tiempo atrás: hace más de un mes algunas comuneras y comuneros Nasa realizaron la titánica labor de convocar por distintas ciudades del país a este nuevo encuentro, invitándonos a continuar con el trabajo realizado hace un año en Corinto. Luego, dos semanas antes del evento, se venían dando los preparativos logísticos en Vistahermosa-Caloto, uno de los puntos de liberación que han sido arrebatados al capital agroindustrial para empezar a sembrar y construir ese mundo nuevo. El día 28 de Julio, llegaron los últimos invitados: arribaron tres buses provenientes de Bogotá, dos chivas provenientes de Cali y otras compas que se sumaron como pudieron al II Encuentro Internacional de Liberadores y Liberadoras de la Madre Tierra, un espacio para el aprendizaje, el compartir, el trabajo libre y creativo, la música, la danza y por supuesto, la lucha. Se puso la olla con el esfuerzo de cada quien y se armaron las carpas para el descanso, bien lejos de los apoyos institucionales, pues la autogestión es base fundamental de las propuestas que surgen para la liberación.

El segundo día a plena luz de la mañana, los machetes empezaron a cortar los extensos monocultivos de caña, con cientos de personas que nos juntamos a aprender haciendo, enfrentándonos a la retórica y a los discursos vacíos, para darle paso a una praxis llena de amor y libertad, es decir, con hechos que expresan lo que siente nuestro corazón. Durante toda una jornada nos dimos cuenta que el gran el capital se combate desde lo concreto y con cosas simples: con cada corte de caña mostrábamos solidaridad y apoyo mutuo para restablecer la armonía de la Madre Tierra. Después de esta gran labor, nos dispusimos a disfrutar un mote y una refrescante limonada, pues durante toda la tarde teníamos la tarea de re-conocernos en un momento de saludo por parte de cada organización, colectivo o persona que acudió al Encuentro. Mientras tanto los niños y niñas que vinieron al evento, disfrutaban entre el juego, la amistad y la risa, haciéndonos comprender que la liberación también es complicidad y diversión a través de la ternura. Para finalizar el día la música y el baile nos llevaron bajo ritmos de cumbia, bullerengue, huayno, saya y tantos otros generando un carnaval lleno de esperanza en el que los cuerpos se iban liberando al sonar de los tambores.

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El tercer día nos encontró bajo una espiral de danza, pues como se ha hecho desde tiempos inmemoriales, se debía que armonizar el territorio a través del baile. Guiados por mayores y mayoras, danzamos para poder iniciar la siembra en estas tierras liberadas. Luego y en vista de la gran cantidad de personas y organizaciones que se hicieron presentes en el evento, se aprovechó la tarde para continuar con la presentación y reconocimiento de cada fuego, de cada lucha. La noche fue llegando con música y danza, con comida y chicha, con compromiso e ilusión, hubo tiempo para presentaciones de teatro y artísticas locales, que nos invitaron a continuar con la lucha por este ancho camino.

El cuarto y último día sirvió para realizar una agenda conjunta y para seguir tejiendo caminos de unidad, realizando un esfuerzo por definir el cómo nos enfrentamos al espectro capitalista. Para derrotar a este gran Goliat, tenemos que unir fuerzas y protegernos de todas sus atrocidades, es por esto que nos indignamos con la realidad que se presenta en los territorios y en la vida de las personas que han luchado contra este monstruo, especialmente cuando lanza su garra militar y asesina a los luchadores y luchadoras sociales que le enfrentan. Este espacio para la memoria nos indicó la necesidad de continuar fortaleciendo la organización frente a la violencia que está tiñendo los diferentes lugares.

Como Rebeldía Contrainformativa, nos sumamos a este Segundo Encuentro Internacional de Liberadoras y Liberadores de la Madre Tierra dentro de la Minga comunicativa que convocó a diferentes colectivos de información y contrainformación para cubrir el evento en un trabajo conjunto dejando los egos y aportando desde nuestro quehacer con unidad y apoyo mutuo. De esta manera, los diferentes medios de comunicación nos juntamos para cubrir el encuentro, aportando desde diversos enfoques en una tarea colectiva que permitió difundir más el proceso de liberación de la Madre Tierra.

El Encuentro concluyó con un comunicado y con los agradecimientos debidos al territorio que nos albergó durante todo el evento, reconociendo que nos queda mucho por hacer, pero nuestros corazones salen con una alegría y una esperanza que nos brinda fortaleza para seguir este caminar. Seguimos luchando y liberando la Madre Tierra, siendo gotas en esta lucha que sigue creciendo como aguacero. Sabemos que debemos continuar con el proceso de liberación, replicando en los diferentes lugares, teniendo como tareas inmediatas continuar en las calles, universidades, barrios y campos tejiendo la lucha, pues abajo nos encontramos y nos encontraremos.

Rebeldía Contrainformativa, Julio 2018

Sanfermines 1978: Un disparo al corazón de los movimientos populares en Navarra

Los Sanfermines del año 1978 fueron unos festejos que en Iruñea, la capital navarra, serán difíciles de olvidar por lo trágico de los sucesos, y por la encomiable recuperación de la memoria histórica que algunas organizaciones llevan a cabo para recordar la muerte del joven Germán Rodríguez por disparos de la Policía Armada y decenas de personas heridas en la ciudad. Esta acción violenta de la policía provocó la convocatoria de una Huelga General en Navarra, que se extendió al resto de provincias de Euskal Herria, generando una ola de solidaridad inigualable. Cuarenta años después de aquellos sucesos los narramos para ampliar su conocimiento a través de las generaciones, que nunca se olvide que por aquello ningún policía fue juzgado ni condenado.

Navarra golpea la vieja losa del Franquismo

Aquellos Sanfermines de 1978 llegaban marcados por un contexto político estatal de lucha en las calles, y en especial bastante determinante en el territorio navarro dentro del marco de la Transición española. Este se estaba sacudiendo el yugo franquista, y sobre todo, rompiendo el mito de Navarra como región particularmente tradicionalista y de derechas, de la que entre 20 y 30 mil requetés carlistas salieron a combatir en la Guerra Civil española y donde se mantuvo un orden durante los años de la dictadura. El movimiento popular asambleario estaba eclosionando de manera especialmente peligrosa para los intereses del Estado español. Las huelgas obreras apoyadas por el movimiento estudiantil eran habituales, también la organización autónoma de los trabajadores al margen de sindicatos que ya habían mostrado su carta de presentación firmando los Pactos de la Moncloa en octubre de 1977, y además, la fuerte unificación cultural y territorial que encabezaba Navarra para vincularse al resto de provincias de Euskal Herria, estaba desafiando a un Estado español que pretendía mantener estos territorios separados en cuerpo y alma.

Los choques en las calles con la Policía Armada eran habituales desde la muerte de Franco, y especialmente fueron muy intensos en la semana proamnistía en mayo de 1977, que dejaron un balance de siete personas muertas por la policía, dos de estas en la ciudad de Iruñea. En noviembre de 1977 se produce la ejecución del comandante Joaquín Imaz junto a la plaza de toros, mientras estaba al mando de la Policía Armada de Iruñea. En su sustitución llegó a la capital navarra voluntariamente el comandante Fernando Ávila, ligado a la Legión española y con el claro objetivo de dar un escarmiento a una ciudad rebelde. Además, las acciones violentas de grupos de extrema derecha como Guerrilleros de Cristo Rey, que salían a las calles pamplonicas con cadenas y bates de béisbol para intimidar a activistas de izquierdas a lo largo de 1978 crearon un clima de tensión frente a las fuerzas de ocupación policiales.

Cientos de disparos riegan de sangre las calles de Iruñea

Los Sanfermines de 1978 llegan en un ambiente de creciente tensión social, y las peñas populares de las fiestas entonces organizaban numerosos actos lúdicos y reivindicativos. En la tarde del 8 de julio, en la tradicional bajada de peñas al ruedo de la plaza de toros tras finalizar la corrida, un grupo de personas portaba una pancarta exigiendo la Amnistía total de presos. Desde el sector del tendido de sombra, tradicionalmente de derechas, comenzaron a insultar e incluso agredir físicamente a algunos de estos jóvenes. Mientras los problemas estaban siendo causados por este sector en el tendido, sin embargo, la Policía Armada irrumpió en la arena de la plaza de toros sobre las 9 de la tarde, donde comenzaron a agredir con material antidisturbios a quienes portaban la pancarta. La respuesta desde las gradas fue el lanzamiento de almohadillas y botellas a la policía, y esta actuó lanzando pelotas de goma, botes de gases lacrimógenos y con fuego real que hirieron a decenas de personas de las 20 mil presentes en la plaza y atendidas provisionalmente en la misma enfermería. Cientos de ellas debieron salir huyendo ante la llegada de más policías al interior del coso taurino a través del patio de caballos, o bien en un camión frigorífico utilizado para transportar los cadáveres de los toros.

La policía, con el comisario Miguel Rubio a la cabeza, generó una situación de violencia y alteración de extrema gravedad del ambiente público. Los altercados se extendieron rápidamente por toda la ciudad, convirtiendo en un campo de batalla el corazón de Iruñea en plenos sanfermines durante horas, y llegando a establecer barricadas en las cercanías del Gobierno Civil, como responsable de las directrices políticas de esta actuación represiva. La policía continuó utilizando sus armas de fuego en forma de ráfagas de metralleta, en la calle Roncesvalles pasadas las 10 de la noche, fue asesinado Germán Rodríguez de un tiro letal en la cabeza. Tres personas que presenciaron la agresión armada lo trasladaron al hospital junto a otro herido de bala, pero allí nada se pudo hacer por salvarle la vida. Posteriormente en ese lugar se encontraron treinta y cinco impactos de bala.

La noche fue larga en Iruñea dejando más de 150 heridos, de los cuales once lo fueron por heridas de bala. El ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, reconoció que en pocas horas se realizaron 7 mil disparos de material antidisturbios, y 130 disparos de bala. La violencia empleada quedó reflejada en las órdenes dictadas desde la central de policía por radio y que fueron grabadas, los archivos de TVE en la plaza de toros fueron eliminados y recuperadas de una televisión francesa por los autores del documental Sanfermines 78, Juan Gautier y José Ángel Jiménez, en el año 2005.

La memoria colectiva para continuar luchando en la actualidad

Las fiestas de ese año fueron provisionalmente suspendidas al día siguiente, las protestas se extendieron por todo el territorio de Euskal Herria los días siguientes, siendo asesinado por disparos de la policía en Donosti el joven José Ignacio Barandiaran, el 11 de julio. Las autoridades españolas siempre sostuvieron que fue un error, el gobernador civil Ignacio Llano fue cesado y los mandos policiales, el comandante Ávila y comisario Miguel Rubio, fueron trasladados. Rodolfo Martín Villa en una rueda de prensa sentenció comparando estos sucesos con acciones de ETA:

«Al fin y al cabo lo nuestro serán errores, pero lo otro son crímenes»

El Estado español dejaba claro que no permitiría la organización obrera al margen del aparato sindical vinculado con la institución que ya estaba preparando desde los Pactos de la Moncloa. A finales de ese año 1978 la Constitución española monárquica continuista del Franquismo sería aprobada, y por supuesto también dejaban claro que la sacrosanta indivisibilidad de España no concedería ninguna clase de unión territorial de Euskal Herria que interesaba continuara dividida entre País Vasco y Navarra. De lo contrario la fuerza unitaria y popular que se estaba generando en la región navarra podría desestabilizar esos pilares sociales y políticos del régimen perpetuado a través de las reformas. La estrategia más efectiva y represiva que entendió el Estado español que podría surgir un efecto de miedo para romper con esta dinámica popular, fue la sangre y la muerte contra el corazón de los movimientos políticos en Iruñea.

Actualmente la iniciativa popular ‘Sanfermines78 Gogoan’ se encarga de impedir que estos sucesos caigan en el olvido forzado, cada año se hace un homenaje junto a la estela en conmemoración del asesinado y los heridos situada en la calle Roncesvalles, y continúan reclamando verdad y justicia frente a la impunidad para crear una nueva conciencia social como legado de aquellas luchas que son una extensión de la lucha social en la actualidad.

La dialéctica serial y su funcionalidad contemporánea

Diego Saiegh
Instituto de Teoría e Historia Anarquista (ITHA)

Introducción

Analizar la realidad, interpretarla y comprenderla en su complejidad para ponerla al servicio de un proyecto y de una praxis emancipatoria, implica aplicar una lógica, un método, para a su vez generar un posicionamiento al respecto que derive en acción. En la historia del pensamiento ha habido distintas formas de abordar esta temática, pero si nos situamos específicamente en el campo revolucionario, por lo menos de un siglo y medio a esta parte, una variable ha predominado: la lógica dialéctica; y sobre ella se han elaborado distintas formas de abordaje. En este trabajo nos enfocaremos en explorar la que tal vez menor consideración ha tenido en el amplio espectro de las investigaciones teórico-políticas, tanto históricas como contemporáneas. Estamos hablando de la llamada dialéctica serial o también conocida como dialéctica proudhoniana por ser el francés P. J. Proudhon quien fuera su impulsor en primera instancia allá por mediados del siglo XIX. En este sentido, haremos un recorrido desde su surgimiento histórico, pasando por sus características, campo de ejercicio, sus huellas en distintos autores y por sus posibilidades de aplicación en el estudio de nuestra convulsionada época actual a los fines de una intervención político-social libertaria lo más prolífica posible.

La(s) dialéctica(s)

Decíamos más arriba que una de las formas históricamente de llevar adelante análisis sobre la realidad y de los fenómenos histórico-sociales ha sido y es a través de la perspectiva dialéctica. No vamos a hacer aquí un desarrollo analítico extensivo de la misma, algo que por otra parte excede los límites de este trabajo, pero sí, a los fines de situar nuestro objeto de estudio, haremos algunas consideraciones.

La dialéctica tiene una larga historia que se remonta en el mundo occidental a la filosofía griega, arrancando desde Heráclito, pasando por Platón y Aristóteles. La filosofía alemana también ha hecho sus aportes ya reorientando en parte su sentido original más asociado al orden del discurso. Salvando sus matices podemos nombrar en esta corriente a Kant, a Fitche y a Hegel.

Ahora bien, es particularmente con Hegel que la dialéctica tomará su impronta más contundente desde el punto de vista de la filosofía moderna, considerándola como un método de conocimiento y como la expresión del devenir de la realidad en el que la contradicción de elementos opuestos se resuelve en una síntesis que lleva a la comprensión de la realidad como un todo absoluto. Sobre esta base, se realizarán distintas reformulaciones, que veremos más adelante, pero todas partiendo de las tesituras hegelianas.

Promediando el siglo XIX, Karl Marx, en su formulación del materialismo histórico como concepción y método de análisis de la realidad social e histórica, toma críticamente la lógica hegeliana y le imprime base material, eliminando su sustrato teológico e idealista, e incorporando, a su vez, lógica dialéctica al materialismo mecanicista de Feuerbach. Luego de esta primea reelaboración vendrán otras dentro del campo marxista, como la de Engels con su “Dialéctica de la naturaleza”, luego tomada por el marxismo soviético, conformando lo que se denominaría “materialismo dialéctico”, de un tono más dogmático que la del propio Marx. Más tarde, la Escuela de Frankfurt hará sus aportes, fundamentalmente a través de Theodor Adorno y su “Dialéctica negativa” y el filósofo existencialista J.P. Sartre hará lo suyo también con su “Critica a la razón dialéctica”, entre otras obras de distintos autores que de alguna u otra manera tomarán a la dialéctica, desde distintas ópticas, para la realización de sus investigaciones teórico-políticas.

Volviendo a Marx, si tuviéramos que destacar algunas de las diferencias fundamentales entre sus posiciones y las de Hegel, podríamos considerar que si para Hegel el sujeto de la dialéctica es la Idea o Dios, para Marx, es el mundo finito, la naturaleza, la historia y el mundo humano. Por otro lado, si bien coinciden en ver que la dinámica de la realidad presenta una racionalidad o un orden racional que está identificado con el lineamiento tesis-antítesis-síntesis, para Hegel el momento de negación de la negación (síntesis) incluye en su interior los momentos anteriores (la tesis y la antítesis), pero para Marx la negación de la negación es más compleja y no conlleva necesariamente a ello; Marx señala más bien, el momento de la contradicción, de enfrentamiento de elementos opuestos y su capacidad para promover el cambio. La prueba de que este momento de síntesis no recoge los términos antitéticos es que en la sociedad comunista planteada por Marx, las clases sociales contradictorias (burguesía y proletariado) desaparecen, por lo que no se mantiene en su seno, ninguna de las clases antagónicas.

Contemporáneamente a las tesituras marxianas, el francés Pierre Joseph Proudhon, también imprimía su sello en torno a un modo de interpretación dialéctico, por lo pronto distante tanto de Hegel como de Marx aunque referenciado en éstos, y que supo conocerse como “dialéctica serial”. Este trabajo, dijimos, se abocará a esta modalidad, por lo cual más adelante avanzaremos en concreto sobre el particular, pero a priori podemos decir que su singularidad se sustenta en la afirmación de que las antinomias, con sus tesis y antítesis en el marco de una realidad compleja, no se resuelven en una síntesis superadora, sino más bien se complementan en un tenso equilibrio dinámico, sin hacer desaparecer la contradicción. Se denomina serial puesto que comprende “series” dialécticas (o cadenas de antinomias) constituidas por elementos antitéticos, a la vez antagónicos y solidarios que no se anulan, ni permanecen simples ni estáticos. Como diría Ángel Cappelletti, Proudhon, “propone así una dialéctica abierta y pluralista”1. Y el mismo pensador francés lo reafirma diciendo; “la serie es a la vez, multiplicidad y unidad, particular y general: verdaderos polos de toda percepción, que no pueden existir el uno sin el otro”2.

Por lo pronto, por aquí dejaremos este brevísimo recorrido sobre la dialéctica en sus implicancias genéricas, sin desconocer, por supuesto, que no se agota aquí ni en las referencias citadas. De alguna manera, y por esto mismo, es que al apartado le hemos puesto en su título, la posibilidad de leerlo en plural, habida cuenta de la multiplicidad de cosmovisiones que surgen de un mismo concepto, y de la imposibilidad de hacer una lectura unitaria o de tomar una postura como la “verdadera”. De nuestra parte creemos, que en tanto la realidad o los procesos histórico-sociales son complejos, multifacéticos y dinámicos y de acuerdo a determinados contextos y ámbitos de aplicación, pueden ser utilizables distintas variables de análisis, atendiendo justamente a ese rasgo de complejidad.

Si hacemos un recorte en este trabajo sobre el planteo dialéctico serial, es porque nos parece interesante visualizarlo como una contribución teórica libertaria importante (no muchas veces soslayada) al campo de la reflexividad social y que creemos puede brindar algunas pistas para entender y actuar en el mundo actual, a condición de no hacer (como han hecho otras corrientes) un fetiche de esta ni de otras herramientas y tomándola como lo que debería ser; una hipótesis posible que responde a un determinado paradigma y que se sustenta frente a otras posibilidades.

La dialéctica serial

Para hablar de la dialéctica serial tenemos que partir de sus primeras elucubraciones que como hemos dicho fueron realizadas por el teórico francés Pierre Joseph Proudhon hacia mediados del siglo XIX. En principio, estaríamos tentados a decir que Proudhon hizo de su propia vida intelectual una manifestación de la dialéctica por él propuesta. Personalidad contradictoria como muchas de su época, pero sin que ello atente contra su infatigable espíritu de creación y renovación. Dice Daniel Colson al respecto:

La obra de Pierre Joseph Proudhon ha tenido un destino extraño. Ella no deja de provocar un doble movimiento contradictorio pero que alcanza un efecto común. Por un lado (a menudo) suscita el desprecio y la indiferencia (…) Por otro lado, nunca dejó de suscitar un vivo interés para los autores más diversos, al momento que se decidieron leerlo (…) y es verdad que es difícil leer a Proudhon (…) sobre todo debido al carácter heteróclito, comprometido y circunstancial de un modo de pensamiento y de escritura que no se presta para la constitución de una escuela y tampoco para una interpretación unificada3

Volviendo al tema que nos atañe, podríamos decir que tal vez la primera formulación relacionada a su particular forma de concebir la dialéctica se encuentra en su obra De la création de l’ordre dans l’humanité” de 1843, en donde plantea partir de un análisis que contemple la afirmación de lo Uno y lo Múltiple en un equilibrio inestable y constante generado por la balanza de fuerzas en donde la unidad ya no es una generalidad absorbente, sino la afirmación de la singularidad que presupone la pluralidad o multiplicidad que presupone lo Uno4.

Es posible ver el pensamiento filosófico de Proudhon atravesado por distintas influencias, pero nunca tomadas al pie de la letra, sino siempre revisadas críticamente y reelaboradas a través de posicionamientos propios que desarrollará a lo largo de sus distintas obras. Podríamos nombrar a Heráclito, Kant y Hegel, éste último profundizado junto a sus primeros contactos con Karl Marx en 1844 de quien no sólo se distanciaría tiempo después, sino al que se enfrentaría luego de la publicación de parte del alemán de “Miseria de la filosofía” en respuesta a “Sistema de las contradicciones económicas, o Filosofía de la Miseria” por parte del francés. Dice Capi Vidal:

Parece ser que Proudhon, en la línea de la labor que haría posteriormente Bakunin, habría advertido a Marx sobre el dogmatismo y la intolerancia de sus postulados, lo que supondría una declaración de enemistad por parte del alemán5.

De ahí, amén de concretas diferencias teórico-políticas, el ensañamiento plagado de inexactitudes y falsedades con que está escrita “Miseria de la Filosofía”. Por eso, como sugieren algunos autores, es una obra que conviene tomarla con pinzas, dada la inquina con que está escrita.

Marx solía decir que Proudhon “no había entendido” la dialéctica de Hegel. Ahora, si bien claramente no era un erudito como seguramente lo era el autor de “El Capital”, hizo exactamente lo mismo que él hizo; reelaborarla desde su propia óptica diferenciándose, tanto de Hegel como de la versión del propio Marx. Decía Proudhon:

La fórmula hegeliana (tesis-antítesis-síntesis) no constituye una tríada más que por capricho o error del maestro, quien distingue tres términos allí donde sólo existen dos, y no ha visto que la antinomia no se resuelve, sino indica una oscilación o antagonismo susceptible sólo de equilibrio”6.

Y en otro texto agrega: “La antinomia sólo puede ser balanceada sea por equilibración de contrarios, sea por oposición a otras antinomias”7. Nuevamente continúa Capi Vidal:

Proudhon rechazó la dialéctica, la metafísica y las fórmulas de Hegel, consideró que el filósofo alemán se anticipaba a los hechos, en lugar que aparecieran, y rechazó su tentativa de construir el mundo de las realidades partiendo de las formulas de la razón. No existe solución única (…). Frente a lo que consideró un pensamiento monolítico y dogmático, apostó por la pluralidad (…) negándose a aceptar el “absolutismo” de ningún elemento8.

Llámese esos “absolutos” Espíritu Absoluto, Estado, obligatoriedad del “destino histórico” o necesidades históricamente determinadas. Asimismo;

(Tanto) para Marx, igual que para Hegel, el movimiento dialéctico se caracteriza por el enfrentamiento de dos elementos contradictorios (tesis y antítesis) hasta su fusión en una categoría nueva (síntesis). Para Proudhon no habrá tres elementos, sino únicamente dos, que se mantienen uno junto al otro de principio a fin. No hay final sintetizador, sino equilibrio, una especie de antinomia persistente. Numerosos marxistas acusarán a Proudhon de renuncia o impotencia para resolver los antagonismos sociales. Nada más lejos de la realidad. (…) Desconfía de la perfección, pero no renuncia en absoluto al progreso, su dialéctica no es estéril ni inmovilista, se alimenta de un empirismo en permanente renovación. Es más, el auténtico progreso se encontraría en constante flujo y reflujo. La guerra o polémica (tensión, lucha) sería una de las principales categorías de la razón humana, tanto especulativa como práctica y de la dinámica social. La paz se establece en la permanencia del antagonismo, no en la destrucción recíproca, sino en la conciliación ordenadora y en el perfeccionamiento sin fin9.

Esta concepción de la dialéctica se enmarca dentro de lo que algunos autores llaman ideo-realismo o hiper-empirismo puesto que resulta del intento de establecer un equilibrio entre la idea y la realidad. Una bajada material propositiva de la dialéctica proudhoniana es su planteo federativo como forma de articulación social radicalmente distinta a la lógica estatal centralista, alienante y autoritaria. No hay superación, en su perspectiva, en el antagonismo entre autoridad y libertad, o entre centralización y descentralización, hay que relacionarlas en tenso equilibrio dinámico. Ahí surge la federación como respuesta empírico-política. En este sentido:

El Estado, al concentrar la autoridad y subordinar la libertad, es un evidente generador de desequilibrio. La alternativa es, pues, un equilibrio organizativo producto de la puesta en práctica de intercambios y de mutuos compromisos, algo que puede llamarse justicia recíproca. Tanto el federalismo, a nivel político, como el mutualismo, en lo económico, constituyen propuestas proudhonianas que niegan la resolución de los conflictos en una instancia superior (una síntesis, un absoluto), pero garantizan una unidad social organizada de abajo-arriba en la que la libertad es producto también de la asociación. Es el camino que conduce a la autogestión social, política y económica. Dentro de la asociación, también se produce una tensión entre opuestos, entre el individuo y la colectividad, sin que ninguno de ellos pueda verse anulado ni como un absoluto10.

Parte de estas tesituras fueron tomadas tiempo después por otros referentes del anarquismo, como por ejemplo Mijail Bakunin al plantear su famosa noción de la libertad social en tanto relación de tenso equilibrio entre la libertad individual y la libertad colectiva. También por caso el italiano Errico Malatesta al ponderar el elemento de la voluntad en relación dialéctica con las estructuras histórico-sociales, elemento muchas veces ninguneado por algunas corrientes de pensamiento que suelen postular la determinación absoluta de las “condiciones objetivas”. Las apreciaciones de Proudhon fueron, podría decirse, las primeas aproximaciones y de ahí la importancia en lo ateniente a su concepción de la dialéctica serial, que luego otros autores, como seguiremos viendo fueron profundizando y/o reelaborando en tanto forma de comprender los procesos y fenómenos de la realidad social.

Para sintetizar, podemos dilucidar que un análisis desde la óptica de la dialéctica serial implica ver que la realidad sería una dinámica compleja y multifacética constituida de elementos irreductibles, a la vez antagonistas y solidarios, formado por una serie o cadena de antinomias que buscan un tenso equilibrio entre contrarios sin hacer desaparecer la contradicción ni el movimiento.

Algunas huellas…

Diversos intelectuales en distintas ramas del pensamiento después de Proudhon y hasta nuestros días se han hecho eco, como dijimos, explícita o implícitamente de la opción dialéctica por él formulada, tanto sea para sus investigaciones como para sus posicionamientos teórico-políticos.

Uno de ellos, sin dudas ha sido el sociólogo ruso Georges Gurvitch, tal vez su mayor deudor teórico, quien supo decir que “Proudhon anticipó los desarrollos modernos de la dialéctica y la diversidad de medios que con ella se emplean para seguir las sinuosidades de la misma”11. Para Gurvitch toda dialéctica implica una interrelación entre método, movimiento real y experiencia, por lo que muchos catalogan su visión como una “dialéctica de la complementariedad” que caracteriza la vida social y la observación social. Dice: “Toda dialéctica, trátese del movimiento real o del método, considera a la vez los conjuntos y sus elementos constitutivos, las totalidades y las partes”12. Por otro lado planteó que un acercamiento dialéctico a los fenómenos sociales impide el establecimiento de absolutos dogmáticos y destaca la fluidez y las características cambiantes de la realidad social. Por esto descree de los análisis puramente racionalistas o lógicos;

Ciertamente (para Gurvitch) la razón y la lógica desempeñan un papel significativo en la construcción teórica y la categorización de ciertos aspectos de la realidad social; pero un acercamiento racionalista a los fenómenos sociales tiende a generar modelos estáticos, objetivos, como a también a cristalizar o simplificar la realidad vivida de la existencia social. Una dialéctica social debería enfocar las sinuosidades, flexibilidades y tensiones perpetuamente renovadas de la vida social, en sus dimensiones vertical y horizontal. (…) La multiplicidad de los fenómenos sociales, así como la manifestación multidimensional se describe en términos de esta interrelación (entre la realidad parcial y global) fundamental. Esta interrelación se expresa en situaciones sociales reales por virtud de “polarización”, “contradicción”, “ambigüedad”, “complementariedad” y una “reciprocidad de perspectivas”13.

Agreguemos en tenso equilibrio dinámico o al decir de Gurvitch “permanentemente cambiante”. Si sumamos, como planteo, lo que este sociólogo esgrimió con respecto a las formas institucionales de lo social, en cuanto a que según el grado de equilibrio que se dé entre la unidad y la multiplicidad, definirá si se trata de una formación de tipo confederal, federal, o la forma Estado unitario con todas sus vicisitudes, se verá que la influencia proudhoniana está más que clara.

Desde otro ángulo, pero emparentado con algunas de las apreciaciones anteriores, Cornelius Castoriadis sostenía en su libro “La institución imaginaria de la sociedad” que:

Cuando en el racionalismo de Marx se da una expresión filosófica explícita, se presenta como dialéctica; y no de una dialéctica en general, sino como la dialéctica hegeliana a la que se habría quitado “la forma idealista mistificada” (…) (pero) nada de esto; si Marx conservó la dialéctica hegeliana, conservó también su verdadero contenido filosófico que es el racionalismo. Lo que en el modificó no es más que el traje que pasó de ser “espiritualista” en Hegel a “materialista” en él. Pero, en este sentido, esto no son más que palabras. Una dialéctica cerrada, como la dialéctica hegeliana, es necesariamente racionalista. Presupone y “demuestra” a la vez que la totalidad de la experiencia es exhaustivamente reductible a determinaciones racionales. (…) Sin este cierre, el conjunto del sistema se queda suspendido en el aire. (…) Toda dialéctica sistemática debe desembocar en un “fin de la historia”, ya sea bajo la forma del saber absoluto de Hegel o del “hombre total” de Marx. (…) (Otra dialéctica) debe apartar la ilusión racionalista, aceptar la idea de que hay infinito e indefinido, admitir, sin por ello renunciar al trabajo, que toda determinación racional deja un residuo no determinado y no racional, que el residuo es tan esencial como fue lo analizado, que necesidad y contingencia están continuamente imbricadas una dentro de la otra (…)14.

A su vez, define que:

Lo histórico-social no es producto de la agregación indefinida de redes intersubjetivas (aunque también sea eso) ni desde luego, su mero “producto”. Lo histórico-social es lo colectivo anónimo, lo humano impersonal que colma toda formación dada, pero que también la engloba, que circunda cada sociedad entre todas las otras y las inscribe a todas en una continuidad. (…) Lo histórico social es la unión de la sociedad instituyente y de la sociedad instituida y también la tensión entre ellas; así como es unión y tensión de la historia ya hecha y de la que se está haciendo15.

Esta visión implica ver que los procesos sociales e históricos están atravesados por una dinámica relacional que conjuga dimensiones instituyentes e instituidas; lo instituyente como ese momento, esa capacidad continua de la creación, lo instituido como el producto de esa creación en términos de materialización que a su vez tiende a la cristalización alienante. Por esto, la relación entre ambas dimensiones se establece como conflicto, en permanente tensión. En tanto es característico e inherente a lo social según Castoriadis, no es posible escapar a ello, y no hay síntesis absoluta posible. Resuenan aquí aunque implícitamente, los ecos proudhonianos de por ejemplo la contradicción entre autoridad y libertad y su planteo político del principio federativo como forma de articular las dos dimensiones en un equilibrio tenso y dinámico.

Por su parte en una investigación reciente, el sociólogo francés Philippe Corcuff se plantea como objetivo promover un nuevo estilo te teoría general, para lo cual se desmarca de los “sistemas” teóricos cerrados con pretensiones totalizantes para orientarse preferentemente hacia una dinámica exploratoria que detecta conexiones entre diferentes espacios de interrogación. Esta desmarcación la propone a su vez, en beneficio de un enfoque renovado de lo global, en vista de un conocimiento globalizante que no pretenda agotar lo real considerado en su diversidad, pero que tampoco se sostenga en el “desmembramiento” posmoderno. Para lo cual:

Nos proponemos intervenir en el campo de las relaciones entre dos disciplinas; la sociología y la filosofía, tratando de clarificar epistemológicamente algunos aspectos del dialogo que pueden darse entre las mismas. Estas dos disciplinas son consideradas aquí como “juegos de conocimiento” autónomos aunque relacionadas entre sí (…)16.

Concretamente, lo que pretende Corcuff, es un ensayo de clarificación epistemológica en acto y dotado de un alcance ampliado a propósito de ciertas herramientas o instrumentos conceptuales y de sus usos. Y una de esas herramientas sobre la que hace foco es en la antinomia proudhoniana. Dice:

Las nociones de antinomias y de equilibración de contrarios pueden resultar útiles para el “juego de conocimiento” sociológico en la medida en que constituyen un instrumento transversal a las dimensiones ontológica, epistemológica y teórica”17.

En tanto dimensión ontológica, el sociólogo francés sostiene que la antinomia se presenta como una “ley de la naturaleza” y, por lo mismo, como “causa primera de todo movimiento”, principio de “vida y evolución”, conjuntamente con la equilibración de contrarios;

Lo que es y podría ser”, se caracterizarían entonces en primer lugar por el movimiento y equilibración de antinomias. (…) Esta dimensión ontológica debe ser considerada a la manera de un “como sí” hipotético, punto de apoyo de una serie de instrumentos teóricos y metodológicos18.

En tanto dimensión epistemológica, las nociones proudhonianas orientan la reflexión hacia la puesta en tensión de diferentes polos antes que su “resolución” en beneficio de un solo polo o de una síntesis englobante de las mismas;

Esto sirve para por ejemplo, en lugar de zanjar unilateralmente en favor del distanciamiento científico o del compromiso en la vida social, partir simultáneamente de las intersecciones y de las tensiones dinámicas (tomando en cuenta su equilibración variable) entre ambos registros19.

Y por último, en tanto dimensión teórica, según Corcuff, las nociones aludidas pueden nutrir igualmente las conceptualizaciones de las investigaciones sociológicas, orientando miradas hacia las tensiones que son propias de las relaciones sociales. Y como ejemplo de esto, se puede ver en el marco de investigaciones recientes, la elaboración de la noción de contradicción entre capital e individualidad. En esto, dice el francés:

Se trata de pensar el capitalismo justamente como forma contradictoria destacando la tensión entre coacciones estructurales que pesan sobre las individualidades y colectivos, y las posibilidades de emancipación que dejan abiertas. Y estas posibilidades son englobadas a su vez, por una antinomia entre frustraciones relativas (del lado negativo) o imaginarios utópicos (del lado positivo). También en este caso, la realidad observable es interrogada bajo el ángulo de las antinomias que las trabajan20

Redondeando, Corcuff plantea que las pistas por él expuestas tienen un carácter exploratorio y tentativo, y que están abiertas a debate, pero reitera que los instrumentos transversales señalados (En este caso la antinomia y la tensión y equilibración de contrarios de cuño proudhoniano) constituyen una de las maneras de alimentar una concepción reproblematizada de lo global que evite los escollos de la nostalgia de totalidad por un lado, y de la fragmentación posmoderna por el otro. Escollos, dice, que todavía dominan con frecuencia el debate epistemológico en las ciencias sociales.

Pues bien, hasta aquí llegaremos con este pequeño raconto de ciertos autores que, en distintos campos de las ciencias sociales, referencian la formulación dialéctica proudhoniana o lógica de la “tensión permanente” para el abordaje de los fenómenos histórico-sociales. A continuación, trataremos de enfocarnos a través de esta perspectiva en determinados aspectos de nuestra época contemporánea a los efectos de dilucidar posibilidades de aplicación analítica y claves para una intervención transformadora de carácter emancipatorio-libertaria.

Complejidad épocal y praxis emancipatoria

No es una novedad que desde hace varias décadas asistimos a nivel global (con sus matices, regionales y locales) a ciertos cambios de paradigmas en distintos ámbitos y dimensiones de la vida de las sociedades. Cambios de orden político y económico pero también de tipo cultural, ideológico, en lo relacionado a los imaginarios sociales, a las relaciones de poder, etc., tanto en lo macro, como en lo micro social. A tal punto son esos cambios, que desde muchos sectores lo avizoran como una transformación épocal. Si bien no es intención de este trabajo dilucidar todos los pormenores multifacéticos de estos cambios, sí, al menos, intentaremos esbozar algunas caracterizaciones y sobre ellas ver qué puntas de análisis nos sugieren.

Las polémicas en torno a la relación entre las pretensiones y efectos generados por la modernidad como época histórica han dado lugar a una serie de críticas y a la redefinición de cosmovisiones y prácticas sociales que postulan la crisis de dicho período histórico y a la emergencia de lo que se conoce como posmodernidad, que sería la época que hoy transitamos. Amén de las conceptualizaciones semánticas, podemos visualizar que efectivamente vivimos una época distinta, entendiendo a la misma no solo como proceso histórico integral de carácter estructural (factor objetivo), sino también como condición cultural (factor subjetivo) que a su vez se sustenta en elementos legitimadores o ideológicos. Entender esto nos permite situarnos en nuestro contexto y focalizar el análisis y eventualmente las críticas y reorientaciones sobre los “productos” de dicho contexto.

Otra cuestión a tener en cuenta es que un cambio épocal de las características que estudiamos, no se produce mecánicamente ni por simple evolución. Se establecen conflictos, tensiones y contradicciones entre paradigmas que no se resuelven simplemente con la mera superación (inclusive si uno de los paradigmas logra imponerse circunstancialmente) de uno por sobre el otro. Las tensiones persisten y esto es así por la condición antagónico-solidaria de todo fenómeno social. En esto, es importante ver también que los dos paradigmas en este caso, a su vez, contienen tanto elementos progresivos como elementos dignos de furibundas críticas en términos de una praxis emancipatoria. Lo problemático es que, (hablamos en este caso puntalmente de los legitimadores posmodernos) presentan las diferencias y/o rupturas formuladas o realmente acontecidas como superadoras de un antagonismo irreductible. Por poner algunos ejemplos; nociones como razón, progreso, valor universal, necesidad histórica, sujeto centrado, propias de la modernidad y presentadas como vectores de emancipación y bienestar, han caído en desgracia y son fuertemente cuestionadas y rechazadas, no sólo por haberse constituidas en “promesas incumplidas”, sino por los efectos negativos y totalitarios que desarrollaron; como ser la mera instrumentalidad, absolutización y teologización de la razón; la devastación de bienes comunes y culturas asociada la idea de progreso; la totalización del universalismo en tanto validez práctico-discursiva para todos los seres humanos y en todo tiempo y lugar; la historia convertida en historicismo, en tanto “necesariedad” determinista, y el sujeto alienado y envuelto en la “objetividad”…

Si bien estas críticas podemos apreciarlas como válidas, al igual que a algunos de sus aportes como la aceptación de la pluralidad de discursos e identidades; la emergencia de múltiples reivindicaciones y luchas desde una óptica de dominación multidimensional; el rescate de lo subjetivo; la puesta en crisis de ciertas formas de representación y la puesta en valor de las significaciones imaginarias, entre otras cuestiones, lo cierto es que el posmodernismo como generalización, no ha logrado constituir mejores alternativas al pasado al cual defenestran con tanto ahínco. Tal es así, que incluso algunos intelectuales ya plantean su crisis y el pasaje a un estadio de transición:

La modernidad había sido hipócrita, prometía imposibles. Justicia universal, conocimiento absoluto, arte como forma de vida total. La posmodernidad fue cínica, no disimuló oportunismos, pastiches o ambigüedad moral. Pero ¿ambas subsisten? ¿O deambulamos sobre cadáveres que paradójicamente, emiten señales de vida?21.

Fenómenos entre otros, como la fragmentación del sujeto, de la realidad y de las luchas; el pragmatismo y el relativismo cultural; el culto a lo superfluo y al inmediatismo; la negación de las proyecciones a largo plazo y de las perspectivas revolucionarias; el desencanto; la extrema dependencia de la “aceleración” tecnológica; la valoración de las diferencias sin tener en cuenta las desigualdades y fundamentalmente, la continuidad con “otros rostros” de la dominación del capitalismo, el patriarcado y el estado, dan muestra de todo lo antedicho.

Ahora bien, insistimos en que resulta complicado y reduccionista caracterizar el complejo panorama contemporáneo descripto, en tanto polos antinómicos desmembrados y estancos, dentro de los cuales debemos optar por uno u otro elemento de la contradicción. A nuestro modo de ver, existe una relación dialéctica dinámica que no permite superación absoluta y que en todo caso podemos configurar como una tensión instituyente-instituida. Por lo tanto en función de una praxis emancipatoria, es importante que las corrientes que la sustentan (en general nacidas al cobijo de los valores de la Ilustración) no queden enquistadas en perspectivas que respondieron a otras condiciones históricas ya agotadas, pero tampoco que hagan tabula rasa con todo sus lineamientos crítico-radicales todavía válidos.

Para finalizar, vemos asimismo, que si establecemos una mirada tensional-dinámica sobre los procesos en boga, en igual fundamento deben recostarse las opciones propositivas. En eso, recobrar la racionalidad objetiva con subjetividad, relacionar estructuras y acción colectiva, valorar la prefiguración y la proyección revolucionaria, fortalecer convicciones junto con experimentación, entre otras configuraciones complejas, pueden ser un buen aporte para una intervención prolífica en el contexto actual. Siguiendo este camino, sostenemos y creemos haber demostrado, que el legado de la dialéctica serial proudhoniana no ha pasado de largo en la historia, sino todo lo contrario…tiene total vigencia.

Bibliografía

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George J. Stack, La dialéctica social en Gurvitch y Sartre, en Revista Diánoia, Vol19, Nº19, 1973.

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1 Ángel Cappelletti. La ideología anarquista, Buenos Aires, Libros de la Araucaria, 2006.

2 P. J. Proudhon, De la création de l’ordre dans l’humanité, Paris, A. Lacroix et Cie, 1873.

3 Daniel Colson, Proudhon y la actualidad del anarquismo, en Edición de La Congregación [Anarquismo en PDF], http://www.espaciomurena.com/3224/, 2012.

4 P. J. Proudhon, Op. Cit.

5 Capi Vidal, La original visión dialéctica de Proudhon, Reflexiones desde Anarres, http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com.ar/2014/05/la-original-vision-dialectica-de.html, 2014.

6 P. J. Proudhon, De la justicia en la revolución y en la iglesia, París, Fayard, 1988.

7 P. J. Proudhon, Teoría de la propiedad, Buenos Aires, La pléyade, 1963.

8 Capi Vidal, Op. Cit.

9 Capi Vidal, Op. Cit.

10 Capi Vidal, Op. Cit.

11 Georges Gurvitch, Proudhon, su vida, su obra y su filosofía, Madrid, Guadarrama, 1974.

12 Georges Gurvitch, Dialéctica y sociología, Madrid, alianza, 1969.

13 George J. Stack, La dialéctica social en Gurvitch y Sartre, en Revista Diánoia, Vol19, Nº19, 1973.

14 Cornelius Castoriadis, La institución imaginaria de la sociedad, vol. 1, Barcelona, Ed du Sevil, 1975.

15 Cornelius Castoriadis, Op. Cit.

16 Philippe Corcuff, Antinomias y analogías como instrumentos transversales en sociología: A partir de Proudhon y Passeron, en revistas UNAM, vol. 10, Nº20, http://revistas.unam.mx/index.php/crs/article/view/54675, 2016.

17 Philippe Corcuff, Op. Cit.

18 Philippe Corcuff, Op. Cit.

19 Philippe Corcuff, Op. Cit.

20 Philippe Corcuff, Op. Cit.

21 Esther Díaz, Nuestra época es póstuma, publicado en revista Ñ, julio 2012.

Balance trimestral de coyuntura. Abril a junio de 2018

Prólogo

Continuamos este proyecto iniciado el año presente que ha venido a sustituir nuestra anterior publicación mensual de los “Enlaces del mes”. Ahora realizaremos balances trimestrales para resumir los acontecimientos sociales y políticos más relevantes en los últimos tres meses, incluyendo, además, un análisis y un posicionamiento político, e incluso las posibles direcciones en un futuro próximo. Pretendemos que estos balances sirvan tanto a los movimientos sociales como a organizaciones revolucionarias para tener un diagnóstico de espíritu crítico, generar posibles debates y trazar hojas de ruta de cara a avanzar cuantitativa y cualitativamente en la lucha social y de clases.

Acontecimientos

Son muchísimas historias que contar en este período de tiempo, y recopilarlas todas daría casi para un libro. Por ello, destacamos en este trimestre las noticias, y procesos más sonados tanto a nivel estatal como internacionalmente. Comenzando por lo más cercano, el panorama político institucional ha sufrido un pequeño terremoto desde finales de mayo, cuando se supo la sentencia del caso Gurtel, la mayor trama de corrupción de la historia reciente de España. Después de más de una década de investigaciones iniciadas por la Fiscalía Anticorrupción y un juicio en la Audiencia Nacional contra la corrupción política vinculada al Partido Popular, los principales cabecillas de la trama (una treintena de personas, entre ellas Francisco Correa o Luis Bárcenas) han sido condenados a penas de prisión elevadas y el mismo partido fue condenado en conjunto como partícipe por su implicación.

En este contexto se produjo una semana más tarde la primera moción de censura efectiva bajo el régimen monárquico actual, teniendo como resultado que el candidato del PSOE, Pedro Sánchez se convirtiera a primeros del mes de junio en el nuevo Presidente de Gobierno con el apoyo de la mayoría de grupos parlamentearios que votaron contra el antiguo presidente M. Rajoy. Este nuevo gobierno se ha procurado una limpieza de imagen absoluta, trabajando a destajo sus asesores de marketing comenzando ya desde la elección de ministras y ministros. Sin embargo, detrás de estas elecciones ministeriales se esconden viejos conocidos de la represión política, o algunos representantes de la meritocracia y los intereses económicos privados, ha comenzado prometiendo cambios en una serie de temáticas sociales que comienza a vislumbrarse no serán en el sentido de beneficiar a las clases populares, sino lavarle la cara al régimen y consolidarlo contando con una opinión pública favorable. Además, durante el mes de mayo estuvieron debatiéndose los presupuestos generales del Estado, que salieron adelante un día antes de conocerse la sentencia de la trama Gurtel, unos presupuestos antisociales marcados por un incremento militarista, con un 7% más para el Ministerio de Defensa, y un 1% destinado a la compra de armamento pesado.

A nivel de la represión a los movimientos sociales hemos vivido numerosos episodios destacables, comenzando por el incremento de la represión a los Comités de Defensa de la República en Catalunya, realizando detenciones conjuntas de algunas de sus integrantes, e incluso tratando de denunciarles por actos terroristas en base a las acciones de desobediencia en el territorio catalán contra el control del gobierno tras la aplicación del artículo constitucional 155. El rapero balear Valtonyc decidió a finales de mayo exiliarse del país a un lugar todavía indeterminado de Europa, y así evitar legalmente entrar en prisión tras acabarse el plazo para presentarse en instituciones penitenciarias debiendo cumplir la sentencia por injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo, condenado por el contenido de sus letras por la Audiencia Nacional. Ha recibido numerosos apoyos, y entre otros destacables, la elaboración de un video bajo el título ‘Los Borbones son unos ladrones’, realizado por los principales grupos del mundo del rap del panorama español.

En esa misma institución judicial han sido juzgados los ocho jóvenes del pueblo de Altsasu, a quienes solicitan penas desorbitadas por una pelea con dos guardias civiles en un bar durante las fiestas municipales en el año 2016. Descartado el delito de terrorismo en la pelea, sin embargo, han sido condenados entre 13 y 2 años de prisión por agresiones con agravante de odio ideológico y superioridad numérica. Tres de ellos siguen en prisión preventiva, y otros cuatro fueron detenidos tras la sentencia primera de la Audiencia Nacional, que está actualmente recurrida tanto por la defensa, como por la fiscalía que solicita que se tenga en cuenta el agravante de terrorismo inicialmente descartado.

Por otro lado, hemos conocido la bochornosa sentencia a los violadores de La Manada por los hechos en las fiestas de sanfermines hace dos años. Fueron condenados exclusivamente al delito de abuso sexual, descartando el delito de violación, y con el voto particular de uno de los jueces que solicitaba la absolución total. Esta sentencia abre las puertas a que hechos similares se repitan sin consecuencias penales para los culpables, desprotege absolutamente a las víctimas de violaciones, que se exponen a un juicio institucional y social, debiendo además de demostrar ellas una violación cuestionándolas sistemáticamente desde su actitud ante una agresión sexual violenta hasta la legitimidad de recuperar una vida normal. La situación se ha agravado recientemente con la libertad provisional para los cinco miembros de esta Manada de violadores, aún teniendo otra causa pendiente por el mismo hecho. Por el contrario, esta sentencia ha originado una contundente respuesta del movimiento feminista a nivel estatal, con movilizaciones multitudinarias, y sentando el debate cada vez más fuerte sobre la autodefensa activa propuesta por el feminismo. A pesar de ello, los episodios de violencia machista se replican en el resto del territorio como por ejemplo las violaciones de los capataces a las recogedoras de fresas en los campos de Huelva o una imitación barata de «La Manada» detenidos en Canarias.

También a finales de este último trimestre conocimos la sentencia del jucio a los jóvenes del pueblo reocupado de Fraguas (Guadalajara) condenados a menos de dos años de prisión, al desalojo del proyecto rural y autónomo que han puesto en marcha con el apoyo de habitantes de la zona, y al pago de indemnizaciones a la Junta de Castilla-La Mancha por la reconstrucción de varias casas y la instalación de paneles solares para su autogestión.

Por último, a nivel estatal no queremos dejar pasar una valoración sobre el 1 de mayo, que se vivió con intensidad en todos los territorios peninsulares, con notables manifestaciones del sindicalismo de clase y en torno a las luchas laborales donde cada vez tienen más protagonismo las trabajadoras y trabajadores implicados en una organización horizontal de resolución directa de sus conflictos, y la pérdida de peso de los sindicatos institucionalizados clásicos en el mundo sindical a pesar de que siguen siendo mayoritarios por ahora. El sindicalismo de clase se está consolidando y esperamos que siga creciendo en estos tiempos.

Sin embargo, y ya comenzando a analizar el contexto internacional, en algunas regiones del mundo el 1 de mayo se celebró con notable actividad, como por ejemplo en Latinoamerica y sureste asiático. Destacamos con especial relevancia el aumento de la afiliación sindical entre la juventud en los Estados Unidos, la confrontación continuada al gobierno liderado por Donald Trump potencia a sectores jóvenes y racializados de la sociedad estadounidense hacia una dinámica cotidiana de lucha, sobre todo con las últimas novedades de la ignominiosa práctica en la frontera de enjaular a niños y niñas separadas de sus familias al cruzar al territorio de los EE.UU.

En Europa, y más concretamente en Italia tuvo lugar entre los días 12 y 13 de mayo un encuentro en la ciudad de Parma que ha dado como resultado la fundación de la Confederación Internacional del Trabajo (CIT) continuadora del legado de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), lanzada por seis sindicatos entre los que destacan USI ―Italia―, FAU ―Alemania― y CNT ―España―, y que englobará el sindicalismo revolucionario.

Debemos recordar In memoriam este trimestre la pérdida de una persona desconocida que nos gustaría mencionar, y es que Francisco Griéguez falleció el pasado 20 de junio, siendo el último superviviente español que pasó por el campo de concentración nazi en Mathausen durante la Segunda Guerra Mundial tras unirse a la Resistencia francesa, un murciano de 99 años de edad.

Desgraciadamente si de muertos debemos hablar, no podemos olvidarnos que este trimestre ha sido especialmente sangriento en Palestina en la celebración de la Nakba, el 15 de mayo, la marcha del retorno palestino. Esta fecha coincidió con la apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén, una gran provocación que motivó manifestaciones multitudinarias en Gaza y Cisjordania, y a la que las fuerzas ocupantes israelíes respondieron con centenares de disparos de fuego real y artefactos incendiarios lanzados por drones, provocando decenas de muertos y centenares de heridos entre la población civil palestina. Dos días antes Israel había ganado el festival de Eurovisión, una victoria en el marco de una estrategia cultural y política de lavado de imagen internacional que auguraba la gran masacre que se produjo.

Siguiendo con protestas internacionales, esta vez en América Latina, hemos visto cómo la movilización popular en Nicaragua iniciada por el rechazo a la reforma del sistema de seguridad social, ha hecho caer al gobierno de Daniel Ortega. Una respuesta popular atenazada entre el discurso derechista acusador de gobierno socialista inestable, y un discurso oficial que toma la movilización como una conspiración de la CIA estadounidense, cuando tal vez habría que buscar las raíces del descontento en un proceso acumulado de contradicciones entre el gobierno y el pueblo de venta de tierras y recursos nicaragüenses a empresas externas que han forzado desplazamientos y pobreza. En Argentina recientemente se despenalizó el aborto en el Parlamento, gracias al empuje del movimiento feminista y a la organización popular que se echó durante más de veinticuatro horas a las calles de las principales ciudades, y especialmente en Buenos Aires, como colofón a una intensa campaña de concienciación argumentando que la despenalización del aborto contribuye a evitar la muerte de decenas de miles de mujeres de las clases bajas, que no tienen medios económicos para una interrupción voluntaria del embarazo en condiciones saludables e higiénicas.

En este trimestre debemos también mencionar una nueva incursión de Turquía agrediendo fuera de su territorio, a comienzos del mes de junio el ejército turco se desplazó sobre las montañas de Qandil al norte de Iraq, justificando su actuación en una ofensiva contra milicianos del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán, por sus siglas en kurdo). Esto sucedía tan solo a menos de un mes de la celebración de las elecciones turcas del 24 de junio, en las que el autoritario Tayyip Erdogan ha vuelto a ganar mayoritariamente un proceso con nulas garantías democráticas y una oposición encarcelada por la política represiva del gobierno turco.

Por último, no podemos olvidarnos de la ofensiva del gobierno francés sobre la ZAD (Zone Á Defendre) un espacio autónomo ocupado durante años por centenares de activistas en el noroeste de Francia, muy cerca de la ciudad de Nantes. Dicha violenta ofensiva en la que ha habido heridos muy graves, como un activista que perdió una mano por una granada lanzada por la policía francesa, ha sido respondida por numerosas organizaciones ecologistas y anticapitalistas recuperando una parte importante del terreno perdido los primeros días. Todo ello en un clima generalizado de protestas, que con el impulso del cincuenta aniversario del Mayo francés, ha visto un repunte de organización social y política, tanto de sectores laborales como estudiantiles.

 

Unos apuntes finales

En estos tres meses hemos presenciado conflictos sociales en una coyuntura donde el proyecto neoliberal y de una Europa unida está siendo confrontada desde la derecha populista y euroescéptica, que no solo lo encontramos con el Brexit, sino también adelantado por la derecha en los países del este como Ucrania y Hungría por ejemplo. Una nueva ola conservadora está recorriendo el mundo y las opciones conservadoras están subiendo cada vez más en las encuestas. El negocio de las guerras provocadas por Occidente y el desplazamiento forzado de millones de refugiados auguran un incremento de políticas xenófobas y el asentamiento de un racismo institucional en los países europeos con línea de costa de entrada a Europa, que cada vez suman miles de cadáveres a la gran tumba marítima del Mediterráneo, del cual el caso paradigmático es el rechazo de Italia a que desembarque el Aquarius en sus puertos, al cual España había aceptado pero muchos de esos refugiados y refugiadas acabarán en CIEs. Del otro lado del Atlántico, encontramos a Donald Trump quien está comenzando a llevar a la práctica una política proteccionista al poner de nuevo aranceles a la importación.

En Nicaragua se está dando un conflicto que podría terminar en otra «revolución de colores», pues a pesar de haber presencia de sectores populares, la derecha golpista es la que articula dichas protestas. En España, el nuevo gobierno con cara progresista podría abrir nuevas oportunidades para los movimientos sociales de presionar para que reviertan las reformas antisociales del PP, que paguen por los casos de corrupción. Pese a las reminiscencias de las épocas de Zapatero y Felipe Gonzalez, nos encontramos ante un gobierno débil que nos debería permitir rearticular la movilización popular.

Pero no todo son malos augurios. También celebramos la gran victoria del movimiento feminista argentino al conseguir la legalización del aborto. Esto servirá de ejemplo e inspiración para el resto de feministas de América Latina, o el ascenso de la candidata demócrata Alexandria Ocasio-Cortez a congresista por el distrito 14 de Nueva York con un discurso orientado a las clases populares.

Durante este verano, una gran parte de la población tendrá la mirada puesta en el mundial de fútbol y las vacaciones. Es tiempo de cuidarnos, evitar quemarnos y continuar adelante. Sin verano tampoco habrá revolución.

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