La caza de brujas y la división de las clases populares

Por Mireia Medina Luengo

 

“Las brujas siempre han sido mujeres que se atrevieron a ser valerosas, agresivas, inteligentes, no conformistas, curiosas, independientes, liberadas sexualmente, revolucionarias […] Eres una Bruja por el hecho de ser mujer, indómita, airada, alegre e inmortal”.

(Morgan, 1970: 605-06).

Desde una perspectiva histórica, el fenómeno de la caza de brujas en Europa nunca se ha estudiado suficientemente ni se le ha dado la importancia que realmente tiene. A continuación tejeré la relación que tienen las supuestas  brujas medievales con el patriarcado y la instauración del capitalismo, plantándole así cara a esta supresión histórica.

A mediados del siglo XV, época de crisis del sistema feudal y de agitación por parte de las clases populares, fue cuando se dieron los primeros juicios por brujería en Europa. Durante este periodo se declaró la magia como herejía, y a  su vez como el máximo crimen contra Dios, la naturaleza y el Estado. No es casualidad que esta caza llegara a su punto álgido entre 1580 y 1630, cuando estaban surgiendo las primeras instituciones del capitalismo mercantil. El capitalismo mercantil –centrado en el intercambio- fue precedente del actual sistema capitalista, enfocado en la producción masiva.

Antes de la cacería de brujas, el patriarcado ya existía y siempre ha buscado la forma de deslegitimar las mujeres en nombre de lo normal,[1. Lo que es supuestamente normal, al ser una construcción social, varía según el contexto] del orden social. El mito judeocristiano del pecado original ya creaba una imagen de la mujer como el género débil, lascivo y cercano a lo que es malo e impuro. Durante la Edad Media esta visión se reforzó con la literatura demonológica y la persecución de mujeres por brujería. Aproximadamente el 80% de las víctimas de la cacería fueron mujeres, y los demás detenidos lo fueron en relación a ellas y no por delito de brujería en sí.

Además del género, otro eje de desigualdad principal fue la clase social: se perseguía principalmente a las campesinas, las cuales tenían pocos recursos y se nutrían principalmente mediante una economía de subsistencia. Esto debilitó la unión y la resistencia de las clases populares europeas frente al Estado y frente  a las personas terratenientes; que aprovecharon la situación para la difusión del capitalismo rural y el inicio del proceso de cercamiento de tierras comunales. Esto se tradujo en la privatización de las tierras, el empobrecimiento de las clases populares y la consecuente debilitación de relaciones comunales en el ámbito rural. Años más tarde esto resultaría en que las tierras que antes eran para todxs se quedarían en manos de aristócratas, y los y las campesinas más empobrecidas y desocupadas.

En palabras de Federici, la supuesta magia era una forma de insubordinación y un instrumento de resistencia de base al poder. Europa debía ser “desencantada” para poder ser dominada. Las brujas serán una clara representación de las clases oprimidas que sufrieron un empobrecimiento progresivo, necesario en el mundo moderno para la instauración del  capitalismo tal como lo conocemos ahora.

Las mujeres perseguidas por brujería, además de ser campesinas, viejas, pobres, y estar viudas o sin familia; solían ser mujeres con muchos conocimientos útiles para la vida cotidiana. Eran médicas, curanderas, adivinas, sabían sobre reproducción, salud, plantas, naturaleza y remedios naturales. La voluntad de eliminación de estos saberes puede ser interpretada desde varias perspectivas.

En primer lugar, y cómo comenté antes, se consideró el saber de las brujas  como una amenaza para el orden social de la época. Estaba surgiendo el capitalismo comercial y las brujas con este conocimiento subvertían este orden y desafiaban las estructuras de poder que se estaban introduciendo.

En un sistema patriarcal, el conocimiento pertenece a los hombres. Los que perseguían o estaban de acuerdo con esta cacería de brujas eran a la vez los máximos representantes del saber científico: Galileo, Descartes, Hobbes, y Shakespeare, entre otros. El saber de las brujas, que además juega en relación a la naturaleza, es una provocación contra los esfuerzos de estos intelectuales de las ramas científicas. Se satanizaron los métodos anticonceptivos y los abortos que las brujas sabían hacer, y se las expropió del saber empírico -en relación con los remedios naturales que ellas siempre habían sabido y transmitido de generación en generación- para instaurar la llamada medicina profesional. Esta fue aceptada como la verdad absoluta, como el conocimiento científico indiscutible y a la vez inasequible para las clases bajas. La destitución de los saberes de las mujeres, la Ilustración y la ciencia moderna supusieron estrategias para sustituir las mujeres por hombres en todo tipo de trabajos y así negarlas de la profesionalización y del conocimiento.

En segundo lugar, ellas fueron el punto de partida del feminismo: mujeres resistentes y combatientes contra las nuevas dinámicas de poder patriarcal que imperarían. La caza de brujas fue una estrategia del capitalismo para que el cuerpo de las mujeres fuese productivo y reproductivo, pero ellas representaron un desafío contra el sistema de trabajo que se estaba introduciendo.
Sus cuerpos fueron liberados de la sumisión, que es la lacra que arrastra la socialización en la feminidad hegemónica. No funcionarían como cuidadoras, incubadoras ni máquinas de producir mano de obra barata. Así pues, las brujas serían una lucha por la autonomía femenina, y por eso los movimientos feministas posteriores se representarán con ellas. Resistieron el patriarcado en el cual los cuerpos de las mujeres, su trabajo y su poder sexual y reproductivo se quisieron controlar por parte del Estado y transformar en recursos económicos.

Además, bajo el contexto concreto de parálisis demográfica del siglo XV, la cacería de brujas podría tener como objetivo criminalizar el control de la natalidad –y por lo tanto, los anticonceptivos y el aborto- y poner el cuerpo femenino a servicio del incremento de la población y en conclusión al aumento de la fuerza de trabajo.

En tercer lugar, el papel de la Iglesia católica también fue importante –aunque no principal- en el fenómeno de la caza de brujas. Aportó la visión ideológica para que se pudiera llevar a cabo, y animó a la persecución de estas. Tal y cómo hemos dicho, no fueron sólo las instituciones, la Iglesia y los aparatos ideológicos del Estado quién propiciaron este feminicidio. Fue el primer motivo de unión política en Europa después de la reforma. El estado hizo de la brujería como tal, y no de las supuestas consecuencias de esta, un crimen grave.

Debido a la persecución de brujas también se debilitaron las relaciones entre personas, como antes habíamos expuesto. Cualquier asociación o relación entre mujeres se empezaba a considerar sospechosa, destruyendo así la posible sororidad y resistencia conjunta de ellas. La amistad entre mujeres era vista como una subversión de la alianza entre marido y mujer. Así mismo, los hombres temieron el poder de las mujeres y muchas veces acusaron a sus esposas, hijas y otras mujeres cercanas. Solamente se reconoció un conjunto de hombres de clases populares que luchó contra la caza de brujas, en el País Vasco. Todavía actualmente una de las armas más fuertes de los sistemas capitalista y patriarcal es reforzar la competitividad entre mujeres, o entre las mismas clases humildes.

Para finalizar, podemos concluir que la caza de brujas fue un feminicidio que ayudó al sistema vigente en la época medieval a instaurar el capitalismo mercantil -debido a la debilitación de las clases populares-, a marchitar las relaciones sociales entre mujeres y campesinxs, y a crear un orden patriarcal sobre los cuerpos de las supuestas brujas para ponerlos a merced de los  aparatos ideológicos, el Estado y la Iglesia.

 

70 años de limpiezas étnicas en Oriente Medio anunciadas previamente

Hay un hilo de conexión entre dos hombres que comparten con cien años de diferencia una intolerancia xenófoba, una moralidad religiosa integrista y un supremacismo racial. Uno fue ministro de exteriores británico hace exactamente cien años, se llamaba Arthur James Balfour. El otro se llama Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía desde 2014.

Los dos anunciaron la ejecución de una limpieza étnica y cambio demográfico forzoso (crímenes contra la humanidad) que posteriormente se llevaron a cabo. El primero anunció en 1917 la limpieza étnica de Palestina con la Declaración Balfour, en la que prometió entregar Palestina al movimiento sionista europeo. El segundo lleva anunciando desde 2011 la limpieza étnica de Kurdistán en los medios de comunicación.

El próximo 15 de mayo de 2018 se cumplirán 70 años de la Nakba (“catástrofe”) palestina. La limpieza étnica de 800.000 personas nativas mediante su asesinato y expulsión cometida por las fuerzas militares sionistas, y la proclamación por estos extranjeros de un estado de carácter etno-religioso llamado Israel. Treinta años habían pasado desde que Balfour lanzó su anuncio predestinando a los palestinos a un exilio a punta de pistola.

Este crimen contra la humanidad cometido por el artefacto sionista, continúa hasta hoy impune con los más de 6 millones de personas refugiadas palestinas esperando el retorno tal como manda la legalidad internacional o la resolución 194 de la ONU. Viven de una caridad internacional que no desean (la agencia de la ONU para refugiados y refugiadas palestinas, UNRWA), y que EEUU ha anunciado que recortará dramáticamente. Lo que ellas y ellos desean es que se aplique su inalienable derecho al retorno a sus tierras y hogares. Son el colectivo humano refugiado más antiguo y numeroso del planeta.

Además, el crimen se realizó con la complicidad y el silencio de las grandes potencias del momento, Gran Bretaña, EEUU, y el bloque de la URSS, quienes previamente en la ONU habían troceado esa tierra sin preguntar a quienes la habitaban su opinión al respecto.

A partir de ahí, la narrativa hegemónica en occidente se encargaría de encubrir el delito: bien desapareciendo su espacio en los medios de comunicación, o bien utilizando un relato que hiciese borrosa y confusa la simple aplicación de la legalidad para alcanzar una paz con justicia: “conflicto histórico”, “guerra árabe-israelí”, “dos pueblos”, “terrorismo palestino”, “mesas de negociación”, “proceso de paz”, etc.

– La limpieza étnica de Afrin: anunciada por Erdogan hace siete años

En 2018 hemos presenciado otra limpieza étnica anunciada premeditadamente en los medios de comunicación: la invasión de la región kurda de Afrin por el ejército turco utilizando milicias extremistas. Desde 2012 —tras el acuerdo al que llegaron un gobierno sirio en retirada y las organizaciones kurdas-sirias— la exitosa defensa y gobernanza de Afrin corría a cargo de sus milicias populares YPG-YPJ y su autoadministración democrática comunal respectivamente.

Cientos de miles de personas, entre habitantes kurdas y refugiadas internas de otras zonas de Siria, acaban de evacuar la región más pacificada de toda la guerra ante la certeza de la masacre que se cernía sobre ellas por parte de Turquía y sus bandas yihadistas.

Tras los civiles, las milicias kurdas YPG se retiraron, renunciando a entablar una imposible guerra convencional contra el 2º ejército de la OTAN y provocar que toda la región, aldeas y ciudades finalizasen arrasadas por los bombardeos que Turquía había realizado las semanas previas matando a centenares de civiles.

Era una quimera pensar que el gobierno sirio y su diezmado ejército podrían haber asegurado la región con inexistentes unidades o tanques. Haber izado muchas banderas gubernamentales y retratos de Assad en toda la provincia como disuasión a las milicias turcas hubiera sido inútil para la población kurda de Afrin, pues Erdoğan tenía decidida la invasión desde hace años. Sólo EEUU y Rusia podían evitar el ataque turco o de sus grupos subcontratados.

Cuando la guerra en Siria apenas había comenzado —en junio de 2011— y Turquía sólo acogía a 8.000 refugiados del país vecino, Erdoğan ya anunció que iba a crear una “zona de exclusión” en el interior de Siria en su borde fronterizo para “reasentar a los refugiados”. Refugiados que, como vemos, por entonces Turquía acogía en cantidad minúscula. Se puede seguir en los medios el hilo de idénticas declaraciones de Erdoğan año tras año hasta 2018 con esas intenciones ampliadas a “devolver toda la zona fronteriza de Siria a sus dueños árabes”, o lo que es lo mismo, la expulsión de los nativos habitantes kurdos.

Hoy, el número de personas refugiadas sirias en Turquía está en un pico de 3.500.000 siendo un 10% kurdas-sirias, las cuales han tenido más restringido el retorno frente a otros grupos sociales. Hoy sí dispone Erdoğan de personas sirias refugiadas en número suficiente para llevar a cabo el cambio demográfico en el país vecino, lo cual es un crimen de guerra adicional según establece el derecho internacional.

Que Erdoğan ya plantease en 2011 un proyecto de cambio demográfico forzoso dentro de territorio sirio, en la frontera, con reasentamiento de unos refugiados que en esa fecha aún no estaba acogiendo, indica hasta qué punto uno de los intereses de la agenda turca en la guerra de Siria era que el número de estas personas refugiadas se incrementase exponencialmente. Y sólo hay una forma para conseguir que huya de su propio país la mayor población posible: alimentar la guerra.

– ISIS es Turquía, pero la geopolítica es la geopolítica

El consenso entre las potencias ha sido absoluto en cuanto a los vínculos de Erdoğan con ISIS o con otras milicias de etiquetas intercambiables: los gobiernos de Rusia, EEUU o Alemania han estado de acuerdo en esto, y por supuesto también lo han denunciado las milicias kurdas YPG y el gobierno de Damasco. Y a pesar de esta insólita unanimidad en que Erdoğan ha estado apoyando el terror y las bandas yihadistas, se le ha permitido reutilizar miles de mercenarios provenientes de ISIS y otros grupúsculos para ejecutar la limpieza étnica de la región kurda-siria de Afrin.

Y no sólo se le ha permitido, sino que los medios occidentales han blanqueado la operación de Erdoğan renombrando a sus mercenarios extremistas con los apelativos de “rebeldes”, “opositores” o “Ejército Libre Sirio”. Etiquetas intencionadamente confusas que esos mismos medios occidentales han utilizado y utilizan para otros mismos extremistas como los de Ghouta o Idlib. O peor aún, artículos en medios españoles que han hablado de la población nativa kurda como “ocupante” y por tanto como sujeto a ser expulsado, entre otras muchas falsedades.

Hacer una cosa y la contraria en la guerra de Siria ha sido la norma por occidente y ahora también Rusia. La OTAN dio luz verde en enero a la invasión de Turquía a Afrin alegando un supuesto derecho turco a la autodefensa (sin haber sido agredida) y ahora, dos meses después, EEUU dice sentirse muy preocupada por la situación. Por si a alguien se le olvidó, en la OTAN manda EEUU, Turquía es integrante de la OTAN y sus tanques son alemanes.

Por su parte, Rusia estaba asentada en Afrin en colaboración con los kurdos utilizando edificios como base logística, y su presencia disuadía a Erdoğan de la invasión. Y de pronto Rusia se retiró de Afrin dando luz verde al ataque turco. La misma Rusia que en los dos años anteriores había acusado a Erdoğan de colaborar con ISIS, sufrir el asesinato del embajador ruso en Ankara y derribos de aeronaves por Turquía. El millonario contrato del gasoducto ruso Turkstream, la venta de material militar y el deseo geopolítico de atraerse a Turquía, han hecho que a Moscú se retire de la zona permitiendo los crímenes de guerra otomanos.

Y es que a pesar de este apoyo común a las milicias kurdas, tanto EEUU como Rusia se siguen manejando con sus prioritarias agendas respectivas en la guerra abierta que mantienen a través de terceros, o incluso de forma directa con los varios bombardeos que EEUU ha realizado sobre tropas y asesores rusos causando decenas de muertos. Esa agenda siria particular rusa y americana relega a los kurdos a sujetos geopolíticos de “usar y tirar”, tal como ha ocurrido los últimos cien años con este pueblo que no es ajeno a ello.

– Los objetivos de Turquía con la invasión

Y en definitiva, ¿por qué Turquía desea cambiar la demografía de todo el norte de Siria?. Desde la primera guerra mundial, hace cien años, Turquía se ha sumergido en un nacionalismo étnico extremo que chocaba violentamente con la pluralidad de grupos sociales y religiosos de Oriente Medio. El genocidio, limpieza étnica y asimilación ejercido por el estado turco contra armenios, griegos, asirios y kurdos ha sido el guión estos cien años en distintas fases.

Desde hace dos años las ciudades kurdas en Turquía están siendo arrasadas sin que aquí sepamos mucho de ello. Es la guerra del estado turco contra el pueblo kurdo que defiende su identidad, lengua y cultura, y además propone un modelo democrático alternativo a la proto-dictadura de Erdoğan llamado Confederalismo Democrático. Este paradigma de convivencia que proponen los kurdos se ha llevado a la práctica en todo el norte de Siria y por tanto el estado turco ha llevado su ofensiva extramuros de sus fronteras para erradicar un modelo que impugna el autoritarismo de Erdoğan.

Erdoğan juega todas sus bazas ganadoras para obtener la impunidad en sus crímenes contra la población kurda dentro de Turquía, dentro de Siria o dentro de Iraq. Ante la UE utiliza a los refugiados como rehenes para chantajear a Europa. La UE paga y evade su obligación de aplicar el derecho humanitario a las personas que huyen de nuestras guerras. Justo ahora se cumplen dos años de ese acuerdo de la vergüenza. Y ante EEUU y Rusia, Turquía juega utilizando la mayor ambigüedad en sus acercamientos y alejamientos de ambos países y obtener el máximo beneficio.

Mientras occidente acusa a Rusia de los bombardeos de Alepo o Ghouta, Putin señala los bombardeos por EEUU de Mosul o Raqqa, y mientras tanto, Rusia y occidente guardan un completo silencio de la limpieza étnica en Afrin y de las masacres en todo Kurdistán.

Así como los palestinos sufrieron la Nakba y la limpieza étnica continuada hasta hoy, los kurdos tienen su Karesat. De momento la población kurda de Afrin se ha marchado de sus casas con la llave en la mano, y así como las personas refugiadas palestinas deben regresar cuanto antes, las kurdas también.

 

Publicado originalmente en InfoLibre el 1 de abril de 2018

Autor: Daniel Lobato, es miembro de Rojava Azadi Madrid – Colectivo en solidaridad con la revolución social en Kurdistán, también pertenece a BDS Madrid , el Movimiento en solidaridad con Palestina y por el Boicot a Israel.

La fuga del fuerte de San Cristóbal de Iruñea en 1938. La huida carcelaria más grande de la historia europea

En nuestro transitar histórico por la memoria colectiva no quería dejar escapar la oportunidad de dedicarle una mención especial a la fuga más grande jamás organizada, la mayor evasión carcelaria de la historia de Europa con un total de 795 presos fugados, y que tuvo lugar el 22 de mayo de 1938 en Navarra.

La prisión.

En el monte Ezkaba, situado pocos kilómetros al norte de Iruñea-Pamplona, se encuentra aún en estado absoluto de abandono el Fuerte de San Cristóbal, que desde 1934 hasta 1945 albergó a más de seis mil presos políticos de las organizaciones del movimiento obrero.

Esta edificación fue construida sobre una antigua ermita rural y un obsoleto castillo navarro en el siglo XIX, concretamente se inició en 1878 nada más acabar la última Guerra Carlista (1872-1876), y como línea de defensa militar preventiva a lo largo de los Pirineos frente a otros posibles alzamientos carlistas. Sin embargo, la edificación del fuerte se prolongó hasta 1919, y para su construcción se dinamitó parte del monte para construir la fortaleza militar en tres niveles distintos excavados en el interior de la montaña. Largos fosos, imponentes murallas, garitas, celdas y galerías subterráneas ocupan varias miles de hectáreas, convertidas actualmente en ruinas que ocultan a su alrededor una inmensa tumba de presos asesinados en aquél lugar.

Este fuerte nunca llegó a cumplir la función defensiva para la cual fue construido, puesto que cuando se acabó su edificación, la estructura militar defensiva ya se había quedado obsoleta ante la aparición de la aviación con fines bélicos. La primera ocasión, y única en su historia que ha sido utilizado, fue como prisión penal militar entre 1934 y hasta 1945. Tras la represión gubernamental a la Revolución de Octubre de 1934, centenares de presos asturianos, cántabros y vascos fueron encerrados en sus muros.

Desde sus comienzos tuvo una incesante denuncia por la falta de higiene y salubridad, tratando de que fuese cerrada, sobre todo a raíz de la muerte de un militante de CNT en septiembre de 1935. Esto provocó un motín en el fuerte protagonizado por los cerca de 750 presos, y protestas en la ciudad de Iruñea que finalizaron con una huelga. El gobierno comenzó a trasladar en el mes de noviembre a varias decenas de presos a otras cárceles, y fue vaciada completamente en febrero de 1936 tras la amnistía general decretada a presos políticos. Sin embargo, ese mismo verano fue nuevamente utilizada como penal tras mantener bajo su control el territorio de Navarra las fuerzas militares sublevadas el 18 de julio de 1936. En pocos meses estaban recluidos unos dos mil presos en esta fortaleza, se desconoce el número indeterminado de presos que al comienzo del conflicto bélico fueron fusilados en sus muros o en el camino de descenso a la ciudad de un tiro en la espalda tras haberles dejado en libertad. Además, un total de 305 presidiarios murieron en el periodo de funcionamiento del fuerte como prisión hasta 1945 por desnutrición y enfermedades.

La fuga.

La mayor fuga de presos en el Estado español y en Europa, tanto por el número de huidos como por las criminales consecuencias de la misma, tuvo lugar en esta prisión el 22 de mayo de 1938. En ese momento había un total de 2.487 personas recluidas, en su inmensa mayoría dirigentes políticos republicanos, sindicales y militantes obreros revolucionarios. Estos sufrían maltratos continuados, hambre extrema y estaban infestados de parásitos. Una treintena de presos decidieron preparar una fuga masiva, para lo cual tuvieron reuniones en el interior de la prisión en las que hablaban en lengua esperanto para no ser descubiertos por ningún vigilante ni chivatos.

A la hora de la cena varios grupos de presos desarmaron a los militares en guardia, se apropiaron de sus armas y se dirigieron a la sala donde cenaba el resto de los guardias, allí se rindieron rápidamente, salvo un soldado que opuso resistencia y murió de un golpe con una barra metálica. En poco más de media hora los reclusos del fuerte habían logrado el control de la prisión, rindiéndose también los guardias en las diferentes garitas existentes. Un total de 795 presos se fugaron aprovechando la oscuridad de la noche, tratando de esconderse en el monte antes del amanecer para recorrer a pie la distancia de unos 50 kilómetros hasta la frontera francesa.

Desgraciadamente hubo dos hechos que truncaron su huida, el primero fue que un soldado en su día libre que regresaba de Iruñea se percató de lo que ocurría y dio la voz de alarma, y en segundo lugar también alertó de la fuga un preso falangista llamado Ángel Alcázar de Velasco, encerrado por su apoyo en abril de 1937 en Salamanca a la facción hedillista de la Falange derrotada en su unificación con los carlistas. De esta manera, rápidamente refuerzos militares, pero sobre todo falangistas y guardias civiles de la capital navarra acuden a reprimir la fuga de presos, que podría haber sido mayor de no ser porque muchos desistieron fugarse al ver rápidamente las luces de los vehículos militares que estaban a punto de llegar a las inmediaciones de la prisión.

La persecución

Las fuerzas represoras iniciaron inmediatamente una persecución y una macabra caza de huidos, que vagaban en desbandada por el monte, muchos de ellos descalzos, desnutridos y con escasos fusiles para defenderse. Entre esa misma madrugada y los tres días siguientes fueron detenidos un total de 585 fugados, abatiendo en el mismo monte a 207 reclusos que no tenían capacidad alguna de resistir. Solamente tres reclusos alcanzaron su objetivo de cruzar la frontera francesa y sentir que ponían fin a su persecución. El último de los fugados vivió escondido en los montes navarros hasta el 14 de agosto de ese mismo año, no logrando encontrar ninguna partida guerrillera o apoyo que le ayudase a lograr su objetivo.

Una inmensa mayoría de los asesinados fueron abatidos en las cercanías del municipio de Ezcabarte, también en la parte norte del monte, en las localidades de Oláibar y en Baztán, y  otros tantos en Ansoáin, en la falda sur del monte. Por lo tanto, tanto el Fuerte de San Cristóbal como todo el área a su alrededor es un espacio de la memoria histórica antifascista que debemos conocer y proteger. De aquellos huidos que capturaron los militares, un total de diecisiete fueron sometidos a un juicio bajo la acusación de haber liderado la fuga. Un preso fue internado en un manicomio de Iruñea y catorce fueron condenados a muerte, y fusilados el 8 de septiembre de 1938 en los muros de la ciudadela pamplonesa.

El ejército abandonó estas instalaciones militares en 1987, y a día de hoy se encuentra completamente abandonado, siendo propiedad del Ministerio de Defensa. Este fuerte fue declarado «Bien de Interés Cultural» por la Dirección General de Bellas Artes en el año 2001. Anualmente en la fecha de la histórica fuga se realiza un homenaje en recuerdo de dicho suceso y de los asesinados en aquél lugar, para que estos espacios no lo sean nunca más del olvido.

[Bibliografía]

‘Navarra 1936. De la esperanza al terror‘, Varios Autores, 2004

Fuerte de San Cristóbal, 1938. La gran fuga de las cárceles franquistas‘, Félix Sierra Hoyos e Iñaki Alforja, 2005

Penal de San Cristóbal/Ezkaba: derribos contra la memoria’, Fermín Ezkieta, 2011

[Filmografía]

Ezkaba, la gran fuga de las cárceles franquistas,  Iñaki Alforja, 2006

La victoria es insuficiente, la revancha es infinita

ETA anunció su cese definitivo, pero eso no nos bastaba. Después, la entrega de las armas; sin embargo, seguía sin bastar. Ahora que ha anunciado su disolución, por supuesto, tampoco es suficiente.
En 1823, la élite del absolutismo español, con Fernando VII a la cabeza, restauraba el antiguo régimen con una invasión de absolutistas españoles, franceses y de otras nacionalidades, los «cien mil hijos de san Luis». Los liberales constataron que la actitud de la comunidad internacional oscilaba entre la participación directa, como era el caso de Francia, y la indiferencia consciente. Con todo, les tranquilizaron: no habría ensañamiento con las vencidas.
En marzo de 1939, la junta militar del general Casado, que se había hecho con Madrid, ofrecía a Franco y a los suyos la rendición a condición de que no hubiera represalias. La respuesta franquista fue clara: no aceptaban otra cosa que la rendición incondicional, no correspondía a los vencidos poner condiciones.
En ambos casos, hubo terribles represalias contra los vencidos, ya había dicho Breno eso de Vae victis («¡Ay de los vencidos!») y es esa la historia de la que somos herederos, de donde venimos. Eso aprendió el Estado español, como buen Estado que es: que la primera política es la de los hechos consumados y por eso, con toda sinvergonzonería, se llama a la reconciliación entre quienes fueron victimarios y víctimas en 1939-1975 –aunque aquellos verdugos no quisieran dejar de serlo– y se niega la reconciliación entre víctimas y victimarios de ETA –aunque estos hayan estado siete años diciendo que dejaban de serlo y que querían reconciliarse con sus víctimas–.

La respuesta del régimen postfranquista a este proceso de rectificación y autodisolución de ETA es de fastidio y algunas hace tiempo que lo han dicho explícitamente: debe haber vencidos, debe haber vencedores.
Ese es el origen del fastidio: ETA ha elegido disolverse, igual que eligió los pasos previos de este camino de años. No miente el oficialismo cuando dice que la represión conjunta de policías, fiscales y tribunales les había hecho mella, pero exageran a sabiendas, para intentar convencer, cuando dan más importancia a esa represión que a la incapacidad de ETA para generar algo que no fuera rechazo o, como mínimo, cansancio.
Los torturadores más concienzudos no dejan a sus víctimas acceder a sus demandas en cuanto lo intentan, al contrario, siguen sometiéndolos hasta que ellos, que son quienes mandan, deciden que es la hora de cantar o la hora de firmar esa declaración autoinculpatoria que hace de acta de rendición. El régimen quería demoler ETA sólo con sus herramientas, por su sola iniciativa, y ETA les ha dejado con un palmo de narices ejecutando una voladura controlada.

El enemigo autodisuelto no es un enemigo vencido. Desde luego, algunas cosas han cambiado desde 1823 y desde 1939 y las represalias para el autodisuelto pueden ser iguales o menores que para el vencido. La cuestión no es tanto el miedo a las represalias o a tener que asumir una gran dosis de fracaso. La cuestión que aquí empieza a verse clara es otra: lo de ETA no ha sido un suicidio a la numantina; la organización ha recurrido a la eutanasia y sus miembros supervivientes, si bien no tendrán ese paraguas organizativo, sí tendrán cierta comprensión por parte del movimiento abertzale que fue su origen. Un movimiento que no quería darles la espalda ante el enemigo común, pero estaba harto –más harto a cada año que pasaba, a cada nuevo muerto– de la dialéctica de los puños y las pistolas. Un movimiento cuyos sectores civiles, en ese dilema –que parecía en manos de ETA y del Estado– entre dar la espalda a la organización armada o seguir tolerando su actividad con su silencio, desde 2009 tomó la iniciativa y reclamó el fin de los atentados.
La autodisolución ha sido una decisión inteligente y tanto más sorprendente por venir de una organización que hacía décadas que se había convertido en un grupúsculo que actuaba como pollo sin cabeza, pero con el peligro añadido que le daba su provisión de armas y explosivos. La respuesta del régimen fue construir sobre una desconfianza comprensible una pasividad negacionista tan irresponsable que pasará a los anales del pensamiento político occidental junto al «Que inventen ellos» de Unamuno y al «Nada» que escribió en su diario Luis XVI de Francia el día que la plebe tomaba La Bastilla.
La política del dejar hacer mientras las demás se desgastan tiene sus frutos en algunas circunstancias y de eso Rajoy sabe mucho, pero, en el caso de ETA, el régimen ha tenido siete buenos años para recoger el guante que le había echado no sólo la organización ETA, sino todo el MLNV. No lo han recogido y, si en eso han mostrado a sus simpatizantes lo mucho que desconfían de ETA y lo poco que parecen necesitarla como contendiente, ETA ha mostrado a las suyas que podía ser consecuente con un proceso de paz incluso cuando el enemigo no quiere paz. Históricamente, ambas partes habían demostrado sobradamente lo irresponsables e inmaduras que eran; en estos años, con ese listón de expectativas tan bajo, ETA al menos ha demostrado que podía madurar lo suficiente como para retirarse antes de que el desgaste fuera mayor.

Aquí llegamos al gran problema del presente: incluso una organización tan pobre en análisis político y en exigencia ética ha sabido dejar en evidencia al Estado español; no de un día para otro, sino a lo largo de unos años que han dado credibilidad a su apuesta y convertido la actitud oficialista en una huida hacia adelante espantosamente ridícula (comparémosla con las reacciones de los agentes internacionales, fueran franceses, sudafricanos, irlandeses, … que han saludado ese proceso de paz o incluso lo han facilitado).
Culminado el esperpento, nos hemos librado de ETA, pero el régimen no sólo sigue, es que además está irritado. El Estado es derecho, pero, sobre todo, es poder. Por su propia naturaleza, el derecho pide límites, mientras que el poder pide forzar todos los límites. Es condición del Estado moderno, constitucional, vivir en esa contradicción, sabiendo que parte de la población va a aplaudir cuando se imponga el derecho del poder sobre el poder del derecho, pero que la propia existencia del Estado reclama límites y garantías para que quienes no ostentan ningún poder puedan seguir pensando que ellas no tienen nada que temer del Estado, sólo los malos, sólo el enemigo. Lo malo es que la mayor fuerza en política es la inercia y el antiterrorismo no va a ser tan fácil de liquidar como el terrorismo. El fin del terrorismo real no lleva a la atenuación del antiterrorismo, sino a que acciones o prácticas que no eran terroristas pasen a serlo, como ya hemos explicado en otro texto y también lo han explicado otras. Al buen tiempo, mala cara, sumario en la Audiencia Nacional y que se ponga a trabajar la brigada de información. Las posibilidades de que un sector disidente intente resucitar a ETA son remotas, pero las de buscar terrorismo en cualquier parte, en todas partes, son casi infinitas. El antiterrorismo ya no busca bombas, ni confisca cócteles molotov o armas blancas; ahora investiga peleas de bar, revisa atentamente letras de canciones y funciones de marionetas y persigue referendos y acciones de protesta pacífica.
Queda en nuestras manos, como hace dos generaciones o hace siete, esperar que el Estado triunfante modere por sí mismo su fuerza y su arbitrariedad en el uso de la fuerza o, por el contrario, acordarnos de que hace dos siglos que esperamos que tenga límites y ponérselos, reclamarlos, trazarlos.

Segunda República española: Entre el mito y la denostación.

Contemplo que este artículo quiere resultar incómodo, romper con las ideas heredadas, y promover un camino de crítica desde el debate militante. No es un enfrentamiento donde quiera personalizar, ni un rechazo específico a los valores defendidos en el pasado y el presente, sino una batalla a librar entre el deseo de transformar social y políticamente el contexto actual recibido, y la realidad de una estrategia de futuro ligada a una narración histórica opositora de la oficialidad.

El debate historiográfico necesario:

La fecha del 14 de abril de 1931, el día en que se proclamaba la Segunda República española, marca un punto histórico de una gran magnitud en la memoria colectiva, e incluso puedo afirmar que también a nivel personal. Recuerdo que en un aniversario republicano fue la primera vez que me acerqué a una manifestación cuando era adolescente y todavía andaba por el instituto. Mi primera aproximación a unos ideales disidentes fue en una fecha que conmemora a las miles de personas hartas del régimen monárquico alfonsino que tomaron las calles de las principales ciudades para celebrar el fin de un ciclo. Con el paso de los años, y tras lanzarme a la investigación histórica inquieta y crítica, he descubierto paulatinamente que los discursos historiográficos sobre ese periodo republicano no me convencían.

No podemos obviar que la creación de una narración histórica responde a una necesidad de legitimar el presente, y que no tiene por qué narrar la verdad, sino una simple interpretación que repose sobre la huella de una tendencia determinada. Como historiador no me encuentro al margen de esta característica, con la particularidad de que ninguna de las interpretaciones más extendidas me han llegado a convencer con el paso del tiempo. Creo que las dos tendencias mayoritarias en la historiografía, dedican demasiados esfuerzos en reforzar la autoridad moral de un sistema de poder estatal, obviando absolutamente la historia social y las dinámicas antiautoritarias que se dieron en el movimiento obrero de la época.

Por un lado, la historiografía que se ha construido institucionalmente de tendencia nacional-católica, criminaliza a la clase trabajadora y sus movimientos revolucionarios a través de una crítica al régimen republicano, como si fueran la misma cosa y por lo tanto equiparando a ambos. Por el otro lado, la historiografía opositora a la oficial, de dudosa actividad realmente crítica, pero reconocida en un espectro progresista o de izquierdas, ha construido una narración a partir del mito y de una visión heroica de sí misma como un régimen democrático, de libertades y de continuidad imperdurable y anhelada como horizonte de futuro aún a día de hoy.

Sin atender al primero de los discursos historiográficos, es decir, el de directa herencia franquista, la otra de las narraciones no se ve exenta de las filtraciones e influencias a las que ha estado expuesta por la creación estructural de una memoria exclusivamente de los vencedores durante el periodo del Franquismo. La memoria construida de los vencidos es endeble, basada en mitos autocomplacientes, poco sólida si queremos aspirar a que nuestro discurso desde la historia social ayude a esclarecer la realidad actual, promover la lucha para hacer saltar por los aires su herencia y como único camino de acceder a una verdadera dignidad. Desde la izquierda se difunde la idea del régimen republicano como un periodo aislado de libertad, progresismo e igualdad que nada se parece a la realidad histórica experimentada por la clase trabajadora de su tiempo. Ya advertía que no pretendo proponer un punto medio, ni una objetividad en la que hace mucho tiempo dejé de creer por ser irrealizable, e inútil empeñarse en buscarla, propongo claramente la reconstrucción de una memoria histórica militante alejada tanto del heroísmo como del victimismo.

El contexto histórico del que estamos hablando:

La Segunda República española, irrumpe como un régimen político único en Europa junto con la República alemana de Weimar, que ponían en práctica las recetas de la social-democracia incipiente en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial. El gobierno republicano puso en marcha unas medidas que trataban de instaurar un proyecto político burgués pacificador con una tendencia reformista y progresista. Por un lado calmaban los conatos revolucionarios de la numerosa clase obrera organizada y concienciada, y por otro lado, frenaban los procesos autoritarios y reaccionarios militaristas y fascistas, pretendiendo un gobierno conciliador para las clases medias. 

El movimiento obrero revolucionario en un principio encontró favorable el nuevo marco aperturista que ofrecía la República para desarrollar sus actividades, frente a la destronada monarquía de Alfonso XIII o la Dictadura de Primo de Rivera. Sin embargo, los trabajadores y trabajadoras más concienciadas pronto comienzan a desconfiar de la República de tendencia burguesa, que promete reformas legales que no alcanzan las expectativas previstas por el pueblo y perpetua las desigualdades arraigadas en la sociedad española.

Hay algunas tendencias, expresadas en políticas concretas que argumentan esta afirmación, aquella que pretende romper con ese gran mito de la Segunda República como una época dorada para la libertad, casi un paraíso robado posteriormente por el Franquismo. Si enmarcamos este periodo entre dos tiempos de oscuras dictaduras y, fundamentalmente, de impactante represión organizada por el régimen de Franco, el tiempo de la Segunda República nos aparece como un rayo de luz y esperanza al ser comparado con su antecesor y predecesor. Pero esto no debería ocultar la realidad de un periodo republicano no menos autoritario, no tanto ya en su cómputo estadístico represivo en comparación, sino en el potencial ideológico antiobrero, pues podemos entender el régimen republicano como el Estado ‘políticamente correcto’ que recrea una vivencia igualmente perversa para la clase trabajadora. Y, paulatinamente dejar de analizar el Franquismo como una simple escalada de represión inquisitorial desenfrenada, que aunque sí que tuvo mucho de desenfrenada y cruel por quien le fue encomendada esta labor, fue la herramienta que tomó una burguesía que vio que el experimento de lo ‘políticamente correcto’ de la República había sido rebasado desde la izquierda revolucionaria.

En otros artículos previos sobre esta temática, llevados a cabo por investigadores como el historiador británico Chris Ealham, se repasan las políticas concretas que llevó a cabo la República española y que criminalizaban a la clase trabajadora o reprimían su actividad revolucionaria, especialmente a las mujeres en su rol de obedientes esposas y trabajadoras.

1, Ley de Reforma Agraria – Impulsada por el ministro Marcelino Domingo y promulgada en septiembre de 1932, que pronto comienza a decepcionar a miles de trabajadores del campo, que vieron en esta reforma una falsa promesa de justicia social y reparto de la riqueza. En realidad esta legislación pretendía reactivar la economía agraria capitalista en crisis, sustituyendo a largo plazo el poder fáctico de viejos latifundistas propietarios aristócratas, por una nueva clase propietaria abierta a los cambios que el mercado de la tierra necesitaba. Este intento de aplicar métodos fordistas al campo agrario español chocó de frente con las expectativas de comunalismo municipal de algunos sectores muy destacados entre los jornaleros y jornaleras de los campos.

2, Ley de Despenalización del Aborto – Catalunya publicó el 9 de enero de 1937 la normativa que permitía el aborto libre hasta las doce semanas de gestación. La ministra de sanidad Federica Montseny, ideó un proyecto de ley para regular la interrupción voluntaria del embarazo a nivel estatal en 1937, su iniciativa quedó en suspenso debido a la oposición de la mayoría de miembros del gobierno (todos ellos hombres). Aun así, Montseny buscó la forma de aplicar el decreto catalán en las zona antifascista sin conseguirlo, pues en julio de 1937 esta normativa quedaba suspendida incluso un año antes de que el Ejército franquista tomara Catalunya.

3, Ley de Reforma de la Educación – Materializada en sucesivos decretos desde mayo de 1931, el nuevo Estado republicano debía asentarse sobre una ideología ciudadanista propia de las clases medias, y esta debía difundirse a través de un sistema estatal de escuelas. En nombre de la cultura y tras promesas de alfabetización que demostraban el elitismo académico del régimen republicano, se ocultaba un proyecto de control social. La educación fue utilizada como en el siglo anterior en la Francia post-revolucionaria para enseñar un buen modelo de ciudadano e inculcar un imaginario civilizatorio que enfrentaba la imagen atrasada de las clases populares. No tan casualmente eran estas las que a pesar de analfabetas, portaban unos valores revolucionarios que suponían un peligro para el joven régimen republicano.

4, Ley de Vagos y Maleantes – Aprobada el 8 de agosto de 1933 con el apoyo de todos los grupos parlamentarios del momento y promovida por el gobierno de Manuel Azaña. Más tarde fue reformada y ampliada por el Franquismo en el año 1954, manteniendo su articulado, y tan solo añadiendo como nuevo delito la homosexualidad. Esta normativa republicana preveía sanciones contra alcohólicos, mendigos, extranjeros… o contra cualquier acción calificada por el régimen republicano como antisocial. Además, esta ley incluía la construcción de cuatro campos de concentración para vagos y maleantes; en Burgos, Puerto de Santa María, Alcalá de Henares y otro en Guinea Ecuatorial (entonces colonia española). La ley sancionaba el mero hecho de ser pobre y tratar de buscarse la vida, una criminalización de la pobreza desde las instituciones republicanas.

Hacia nuevos horizontes desde la memoria histórica militante:

La lucha del antifascismo en la época y de las expectativas emancipatorias del movimiento obrero no pueden encuadrarse en una legalidad particularmente antiobrera ante algunos de los ejemplos repasados. El empeño continuo en demostrar que detrás de la sublevación militar del verano de 1936 hay una respuesta de la clase trabajadora que defiende la legalidad y los valores que han querido adjudicársele a la Segunda República española, es una narración que esconde la autonomía e independencia del movimiento obrero respecto del marco moral estatal. Es decir, trata de esconder al protagonista de los sucesos, y es que la sublevación militar en su raíz no va dirigida contra la República, sino para aplicar desde el Estado unas medidas más efectivas que reclamaba la burguesía ante las expectativas de victoria de un movimiento obrero espectacularmente organizado y en ascendente relevancia desde la Revolución de octubre de 1934.

Los discursos históricos centralizadores de poder, ya sean el nacional-católico o el de tendencia izquierdista, libran una batalla por presentarse como valedores de un estatismo legitimador, el punto que ansían alcanzar es el de la razón desde las instituciones legales, y vencerá quien demuestre esforzarse mejor en potenciarlas como principio rector de su legitimidad en el pasado, en el presente y en el futuro.

Deberíamos dirigir nuestros pasos hacia aquellas narraciones inexploradas aún desde la crítica al pasado histórico, y que buscan sacarlo de ese camino doloroso y obstruido en que le han metido los discursos que quieren borrar la huella social del movimiento obrero revolucionario. Las expectativas actuales de transformación radical de la sociedad necesitan reubicar la memoria histórica fuera de ese callejón sin salida entre el mito republicano y la denostación franquista.

Despojo Urbano en Monterrey: Colonia Independencia

Desde hace años ya el concepto de “gentrificación” ha sido muy sonado, particularmente en países desarrollados, para describir aquellos procesos en donde un espacio urbano esta reconstruido a través de un aumento en los alquileres/rentas acompañado por una oleada de nuevos habitantes de otra clase y condición económica. Con muchas mañas, tácticas, maniobras y manipulaciones, la gentrificación se ha vuelto como un veneno que se mete, a escondidas cuando es necesario, o bien de forma explícita, para privarnos de lo poco que nos queda, se acelera el deterioro del barrio y su infraestructura para que nos veamos forzados a irnos, se transforman nuestras condiciones comunitarias generacionales y el desplazamiento es provocado. Para muchos y muchas, esto es sinónimo de despojo urbano.

Este proceso de despojo provoca que los habitantes tradicionales abandonen sus barrios y se vean obligadas y obligados a buscar nuevos espacios de vivienda cada ves más hacía los márgenes de la ciudad, alejándolos así no solo de sus barrios originarios, pero también de sus trabajos, y quitándoles consigo los bienes que han tardado generaciones en obtener. Lo que parece inentendible para las y los empresarios encargados de estas transformaciones y re-acomódos urbanos es que en estos espacios también se encuentren otras formas de medir el valor. Ya que en los barrios el valor de uso es mucho mayor que el valor de cambio que le puede ofrecer un mercado el cual solo mira estorbos ante sus planes y proyecciones económicas.

En 1964 Ruth Glass, sociólogo ingles acuñaba el termino de gentrificación, el cual era tomado de la palabra gentry, del antiguo ingles, usada para describir a la alta burguesía de aquellos tiempos. Gentry-ficación es decir: “La invasión y ocupamiento territorial de la alta burguesía en terrenos de la clase trabajadora y popular”, “La desaparición de barrios para la construcción de edificaciones controladas por la alta burguesía para sustraer la plusvalía (renta) de aquellas y aquellos hoy considerados como clases medias, medias altas”.

Si bien en México las luchas indígenas han sido vanguardia en la resistencia ante el despojo de esta “Gentry” hoy globalizada y trasnacionalizada, es importante mirar las resistencias urbanas de las grandes ciudades (como Monterrey), que en ocasiones quedan aisladas debido al avance voraz de los megaproyectos pero que son de suma importancia para resistir la destrucción de la tierra, y la vida misma por la que luchan los pueblos indígenas.

En Monterrey es la confabulación de familias históricas, gobiernos estatales y municipales, y los proyectos de “bienestar social” de empresas como CEMEX, OXXO, FEMSA, entre otras más que hoy, bajo el nombre de “distritos”, pretenden transformar la ciudad para el bien de todas y todos. ¿Será que se busca el bienestar de todos?, o ¿es solo un engaño más para generar acumulación de riqueza a través de la especulación inmobiliaria al estilo estadounidense?

Son años ya en el que el barrio de la Independencia, ubicado al centro de la ciudad en el cerro de la Loma Larga ha resistido a proyectos que pretenden eliminar la cultura popular que ha venido creándose desde décadas atrás en el siglo pasado. Y mientras esa “Gentry” se empeña en señalar de barrio problemático, violento, sucio, entre muchos más adjetivos, se niegan y ciegan a ver la comunidad, la historia, y las tradiciones que hay en ella.

Si bien es cierto que hay deficiencias de muchos tipos debido a las condiciones del territorio, éstas nunca han sido atendidas adecuadamente por el estado (infraestructura de drenaje, alumbrado, recolección de basura, calles y accesos adecuados, entre muchas mas), y como en todo país sub-desarrollado estas condiciones de abandono han sido aprovechadas para la especulación financiera, para el comercio de droga, y durante la “guerra de Calderón contra las drogas” como centro de desestabilidad social, en donde el reclutamiento de menores para trabajos ligados al narcotráfico fue aprovechado al máximo.

Estos sucesos brindaron las perfectas condiciones para que la “Gentry” pueda señalar a un barrio popular que busca vivir a vivir de manera digna y sencilla como un barrio problema por borrarse, atravesándolo con grandes carreteras que conectarían San Pedro (la ciudad pudiente y “buena”) con el centro de Monterrey, la cual se proyecta como una ciudad de servicios de consumo y esparcimiento para los años venideros. Es así que la realización de este proyecto de interconexión vial (ver el manifiesto más abajo) no solo afectará a los pobladores del barrio Independencia sino a toda la gente que aún tiene su vivienda en el centro de la ciudad, así como a los pequeños comerciantes que trabajan en él.

Hoy en día vecinas y vecinos del barrio de la independencia juntos con aliadas y aliados solidarios de la ciudad se organizan para resistir este embate contra la vida y la convivencia. A continuación un manifiesto de la Junta de Vecinos en Resistencia por las Obras de la Interconexión -Independencia-Tanques-América.

Manifiesto: No Interconexión por la Indepe

por Vecinos en Resistencia

El proyecto Distrito Nueva Independencia se propone a base de una interconexión vial entre los municipios de Monterrey y San Pedro. Dicho proyecto pretende realizar obras viales que conectan el sector Valle Oriente con el Centro de Monterrey a través de la Colonia Independencia generando graves afectaciones al patrimonio colectivo de nuestro barrio.

La interconexión es claramente un proyecto del Gobierno del Estado que involucra a los municipios de Monterrey y San Pedro pero es promovido por el Estado. El Gobernador designó a Manuel Vital Courier como titular del Fideicomiso de Proyectos Estratégicos, entre dichos proyectos se encuentra la interconexión.

Recordemos que a Manuel Vital como director General del ISSTELEON, se le involucra en la desaparición de millones de pesos, dinero de los trabajadores del Estado y maestros jubilados. El gobierno niega que su cambio de puesto se deba a un encubrimiento.

Debemos tener siempre presente que lo que quiere el gobierno es sacarnos para repartirse la renta de los terrenos entre las empresas constructoras y los políticos que les han llevado al poder. La administración actual está comprometida con los constructores para dejarlos hacer lo que ellos quieran con la ciudad.

La interconexión no es para nosotros y nosotras, tampoco es para los vecinos que viven en San Pedro, es para que llegue más gente de otras partes a consumir a sus negocios. Es para forzarnos a huir a los municipios más lejanos, sin dinero suficiente para recuperar el patrimonio de tantos años forjado por nuestros abuelos y padres.

Al gobierno no le importa a donde se va a malvivir la gente, sólo les preocupa generar “plusvalía” para sacar más dinero y seguir sirviéndose con la cuchara grande. Es un proyecto Corrupto, que sólo busca el beneficio de los Corruptos.

Desde que tenemos memoria el gobierno ha pretendido disponer de la Colonia Independencia y sus vecinos. Propiedades centenarias, legados familiares de generaciones corren el riesgo de ser demolidos y familias con arraigo de décadas pretenden ser sometidas a una migración innecesaria por el capricho de unos cuantos.

Vecinos, recuerdan que nuestros padres y abuelos lucharon por lo que es suyo, sin tener los medios ni estudios, y le ganaron al gobierno! Nosotros no nos quedaremos atrás y también ganaremos!

La Indepe es un barrio histórico, el único mencionado en el Corrido de Monterrey.

¡Exigimos respeto a nuestro barrio, a nuestro hogar!

Es necesario salir a defender lo nuestro hasta que entiendan que :

¡Este Barrio No Está En Venta!

¡Nadie se Va, Todos Nos Quedamos!

¡La Indepe No se Vende, La Indepe se Defiende!

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