Enlaces del mes: Septiembre 2014

Entrevista de La neurosis o la barricada a Peter Gelderloos sobre su libro «La Anarquía Funciona».

Melissa Sepúlveda, militante del FeL Chileno, escribe en El Dinamo en pro de una educación no sexista.

En el diario nos hablan sobre cómo la intervención de artistas en los barrios marginales es funcional a los intereses capitalistas, al ocultar el conflicto: El modelo de desarrollo urbano asociado con las clases creativas ha resultado ser el sueño húmedo de la economía neoliberal: tapar los agujeros con pajaritos y buen rollo.

En Borroka Garaia Da otro análisis sobre la revuelta popular en Ferguson realizando una comparación con respecto al contexto francés y analizando el papel jugado por los medios franceses en la despolitización del suceso. Ocultando, por ejemplo, la influencia de la discriminación racista y la desigualdad o del acoso policial.

Sobre el feminismo integrado que representa Emma Watson en su discurso a la ONU podemos leer en el Portal Oaca, analizándolo desde la perspectiva de Silvia Federici: Las mujeres de todo el mundo están siendo «integradas» en la economía mundial como productoras de mano de obra no solo a nivel local sino también para los países industrializados, además de producir mercancías baratas para la exportación global. Defiendo que esta reestructuración global del trabajo reproductivo abre una crisis dentro de las políticas feministas, ya que introduce una nueva división entre las mujeres que debilita la posibilidad de una solidaridad feminista global y amenaza con reducir el feminismo a un mero vehículo para la racionalización del orden económico mundial. 

En el periódico Todo Por Hacer podemos leer una introducción a un análisis social y personal sobre el trabajo.

Finalmente, José Luis Carretero nos explica qué es el tratado transatlántico de comercio e inversión, también conocido como TTIP: Se trata de derribar barreras legales, para que las empresas de ambas partes puedan actuar libremente en ambos lados del Atlántico, y obtener beneficios crecientes. […] Normas medioambientales, laborales, sanitarias, que, muchas veces, han sido el resultado de las movilizaciones sociales y la presión ciudadana. Libre comercio con quien no tiene esas normas quiere decir, simple y llanamente, hacerlas desaparecer. Aprovechamos para enlazar la web de la campaña No al TTIP

[Recomendación] Lectura: Análisis de coyuntura

Solo existe una sola realidad material, otra cosa son las interpretaciones de la misma. Se puede tener una visión idealizada de la realidad o focalizada al entorno individual, pero no influirá en la misma realmente. Así, las abstracciones ideológicas no ayudan a construir movimiento. Es por esto que para la transformación de esta realidad antes tenemos que conocerla. Pero no basta con conocerla por encima, hay que analizarla en profundidad, esto es, aportar información rigurosa sobre el entorno que nos rodea, lo cual significa conocer todos los campos: desde lo económico, pasando por lo político hasta lo social. En lo económico debemos analizar las estructuras económicas existentes, los sectores productivos, la situación laboral y económica de la clase trabajadora y la clase capitalista… En lo político debemos conocer las leyes, la administración del territorio, los partidos políticos, las leyes, el sistema judicial, las relaciones internacionales, la política interior, otros actores políticos extraparlamentarios… Y en lo social; grado de presencia de movimientos sociales, inserción de los mismos en los barrios, la relación con otros territorios, los ámbitos de actuación, etc… Después de conocer los métodos para ofrecer un análisis detallado de la coyuntura, el siguiente paso es utilizar todos los datos e información recabada para articular respuestas sociales y políticas, convertirnos en actores políticos revolucionarios y crear así proyectos de transformación social.

Este texto utiliza el marxismo como base para construir las herramientas de análisis materialista de la coyuntura que nos rodea y, aunque fue redactado en un contexto diferente al europeo, sino al centroamericano durante las últimas décadas del siglo XX, es perfectamente válido como para extraer sus bases y criterios para analizar el contexto europeo, y más concretamente, del Estado español. Este texto está estructurado en tres bloques principales, siendo los dos primeros enfocados más en lo teórico y el último en lo instrumental y práctico: el primero es el del individuo, el entorno cercano y lo cotidiano, el segundo trata sobre teoría y política, y el último, su utilización como herramienta de transformación social, es decir, su aplicación práctica. Además, la teoría, ciertamente algo pesada y que posee cierto nivel de sustancia argumental, se complementa con algunos ejercicios prácticos que podemos realizar individualmente o en grupo. Pienso que si realmente aspiramos a la revolución social, y que ésta se pueda materializar a través del avance de nuestras luchas en el presente, este ensayo es imprescindible para todo aquel o aquella que desee articular una fuerza política anarquista.

Fundamentos de formación política. Análisis de coyuntura.

PD: Agradecería al personal que desease expresarse, no opine en base a mi reseña sino que lo haga tras haber leído el texto.

Koukouloforos

Paso a traducir unos artículos de un periódico ácrata de la ciudad de Tesalónica, Grecia, los cuales a su vez están recogidos en la colección de escritos «We Are an Image From the Future. The Greek Revolt of December 2008», editado por A. G. Schwarz, Tasos Sagris, y les compas de Void Network (es de la editorial AK Press, por si alguien lo quiere adquirir). Recordad que ya publiqué otra traducción de la Void Network hablando sobre las experiencias de diciembre de 2008 (la podéis leer aquí). Los extractos del periódico se recogieron bajo el nombre de «Koukouloforos», que viene a significar en griego «encapuchado.» El libro en cuestión, que se traduce como «Somos una imagen del futuro. La revuelta griega de 2008» recoge un número notable de artículos, entrevistas, artículos de opinión, sobre la rabia desatada tras el asesinato de Alexis en Exarcheia, Atenas. El libro también trata sobre diversos proyectos que fueron organizados tras el asesinato, así como cuenta las historias de diferentes grupos, personas, generaciones, de personas dispuesta a poner fin al capitalismo y al Estado. Sin más, os dejo con el texto.

Les invisibles tienen rostro

Éramos sombras. Sombras en eso a o que llamas «vida cotidiana.» Innumerables sombras de las que pasabas de largo en las calles. Caras que te recordaban algo de lo que nunca estabas segure.

La pinta de cerveza en el bar, llena de nuevo.

«He pedido una pizza hace media hora pero el chico del reparto todavía no ha llegado.»

Estanterías de supermercado y suelos relucientes.

«¿Dónde está la chica que vacía los ceniceros?»

Ponte el casco, el chubasquero, conduce tu moto por la ciudad.

«Posición 146, ¿en qué puedo ayudar?»

Tras las casetas, doblando ropa, en los pasillos ordenando libros en las estanterías.

«Parece un poco ajustado en la cintura.»

Enfrente de ordenadores contestando teléfonos.

Seleccionando anuncios pequeños, «se busca mujer con experiencia previa.»

Y algunas veces haciendo cola fura de la OAED [las oficinas de empleo y desempleo].

«Firmando cheques todos los lunes, miércoles, y viernes.»

 Programas sobre escenarios, seminarios, «nuevas ofertas de trabajo.»

Nunca aquí, nunca allí. En constante movimiento, en un infinito y angustioso estado de espera.

Vendiéndonos toda la vida para poder sobrevivir. Siempre presentes, siempre invisibles, extrañes en nuestras propias ciudades.

Y de repente un disparo…

«¿Has escuchado las noticias? Lo han matado, ¡esos cabrones!»

«¿A quién han matado?»

«¡Han matado a ese chico, tío!»

Asesinato. Violencia. Esta palabra es familiar. Sí, es familiar…

Temprano en la mañana, en pie para ir a trabajar. Los sellos que no me dieron. El alquiler que tengo que pagar todos los meses. De repente accionando los frenos y el escalofriante sonido al trepar en la carretera. Las noches a solas. Mi jefe llamando—joder… tengo que ir a trabajar mañana. Mi lucha para cobrar las horas que he trabajado. Los ojos de los clientes escrutando mi cuerpo mientras les sirvo. Contando mis sellos—¿puedo cobrar el paro? Anuncios clasificados. El reloj en el trabajo que parece estar atascado, y mi jefe recién se compró un coche nuevo. Y durante todo esto un disparo. Fue asesinado. ¡En las calles, tío! Rabia. Rabia por el asesinato, rabia por nuestras muertes cotidianas.

Nos reunimos en las calles. Gritamos a sus caras juntes. Construimos barricadas juntes. Rompemos las aceras y nos metemos piedras en los bolsillos. El gas lacrimógeno es asfixiante pero nosotres seguimos adelante. Nosotres seguimos adelante, todes nosotres, quienes hasta ayer hablábamos idiomas distintos, quienes hasta ayer éramos invisibles. Nosotres seguimos adelante porque tras esto nada volverá a ser lo mismo de nuevo. Lejos de todes aquelles que intentan representarnos, lejos de polítiques y sindicatos que hablando un idioma extraño, foráneo, lejos de les expertes de los medios de comunicación que todavía se siguen preguntando de dónde vinimos todes nosotres.

No tenemos ninguna demanda. No, no tenemos. Nosotres luchamos por todas las razones en el mundo. Queremos de vuelta la vida que nos roban todos los días. La violencia del madero que disparó al chaval es la violencia condensada que nosotres sufrimos todos los días. Contra esto nosotros nos rebelamos. Ya no somos sombras, aunque empezamos como tales…

Vivir en comunismo, difundir la anarquía

Vivir en comunismo, difundir la anarquía. No es la primera vez que los maderos asesinan, así que no es la primera vez que la gente se rebela, ataca a la madera, o quema oficinas bancarias. Pero esta vez las cosas son diferentes. La rabia que se desató lleva inscrita su propia historia. Sí, es una insurrección. Y lo que es característico de las insurrecciones es ala corazonada que todo cambiará, que nada volverá a ser lo mismo. Esto es lo que sentimos. La historia se está condensando, nuevas fuerzas se desatan, y la autoridad se congela. La pregunta inmediata es como tirar para adelante si ya no somos les mismes. ¿Qué hacemos cuando no haya ningún banco que destruir, ninguna comisaria intacta? ¿Dónde nos reunimos tras los disturbios? ¿Cómo continuamos implacablemente, como solíamos hacerlo, la destrucción del capitalismo en el mundo? Desde la primera noche tras el asesinato, la Escuela Politécnica de Atenas fue okupada por cientos de personas. Desde el 8 de diciembree la ASOEE también está okupada. Lo que sigue es un extracto del blog de la okupación: «Como parte del conflicto social entre clases, la okupada Universidad de Economía y Negocios se constituye como un espacio abierto de información y generación de acción colectiva en las calles. Al mismo tiempo, consideramos muy importante la okupación de instituciones académicas para crear espacios reorganizados y autogestionados de nuestras fuerzas en contra de la represión del Estado. Por esta razón, la okupación de la Universidad de Economía y Negocios permanece abierta y llama a una asamblea el lunes día 8 a las 20:00. Declaramos que la okupación se alargará hasta que no dejen en libertad a todes y cada une de les arrestades por la madera en todo el país.»

La Escuela de Teatro de Tesalónica es okupada el sábado por la noche tras los disturbios en las calles Aristotelous y Egnatia. Lo siguiente es de su blog: «El sábado por la noche, tras la manifestación en Tesalónica en respuesta al asesinato de Alexandros, antiautoritaries okuparon la Escuela de Teatro de Tesalónica para proveer contra-información a les protestantes de la ciudad. Desde el principio, el MAT intentó en vano invadir el edificio. Al día siguiente de la asamblea, la okupación fue respaldada por estudiantes de drama y por personas que no pertenecían a ninguna asociación política.» La Escuela de Teatro de Tesalónica se ha convertido en un centro de convocatorias, de intercambio de ideas, un espacio para organizar acción. Al siguiente día el edificio de la Asociación de Abogades de Tesalónica también fue okupado. Allí, varias asambleas tuvieron lugar, sobre todo asambleas de estudiantes, y funcionará como un centro de contra-información hasta la huelga a nivel estatal del día 10 de diciembre—cuando okupaciones sin precedentes, y sin demanda alguna, tomarán muchas escuelas e instituciones académicas del Estado.

Durante el 12 de diciembre el edificio del Ayuntamiento de Aghios Dimitris en Atenas fue okupado y se convocó una asamblea pública. Del blog de la okupación: «Nos insurreccionamos. Funcionamos con los principios de la democracia directa porque así es como queremos vivir. Hemos tomado el control de nuestras vidas. Nos desharemos de nuestres jefes y ayudaremos a les detenides a librarse de sus cargos. Usamos este edificio público como un centro abierto de contra-información, como un lugar de encuentro donde personas que han decidido cambiar sus vidas puedan venir en grandes números y formar ideas y acciones de forma colectiva.» Trescientas personas acudieran a la primera asamblea. Se planearon acciones, se discutieron eventos de actualidad, personas de diferentes generaciones se dieron lugar allí, personas de diferentes contextos sociales se encontraron, y se organizaron actividades culturales y clases de griego para migrantes. Desde el principio, la Asociación de Funcionaries de la municipalidad de Aghios Dimitrios se mostró favorable a la okupación y está activamente involucrada en su defensa. Ésta es la primera vez en la que el ayuntamiento está realmente abierto, como un espacio político, para el vecindario. No tiene sentido mencionar aquí las reacciones, esperadas, del alcalde y de la madera.

En el mismo día, fue okupado el antiguo Centro de Información y Servicios Ciudadanos [KEP] en la plaza de Halandri. En un blog se puede leer: «La tristeza y la rabia que todes nosotres sentimos no se puede expresar haciendo zapping en la televisión desde el sofá. Decidimos okupar el antiguo KEP del Ayuntamiento en la plaza de Halandri, espacio de reunión de concejales, y transformarlo en un espacio de contra-información y discusión de futuras acciones. Invitamos a les vecines de Halandri, y a las personas de áreas circundantes, a defender este espacio okupado y tomar parte en las actividades abiertas, igualitarias, y autogestionadas.» Una asamblea pública se convocaba todos los días hacia las 7.00pm, así como se defendían numerosas acciones y protestas. El lunes, día 15, el edificio del Ayuntamiento de Sykies en Tesalónica fue okupado. Se convocó una asamblea pública ese mismo mediodía. El lema principal que se puede ver en la pancarta que cubre la fachada del edificio demanda la inmediata puesta en libertad de todas las personas arrestadas por las fuerzas policiales.

Lo que cuenta para que estos ejemplos se difundan, para que la gente empiece a tomar control sobre sus propias vidas, es que se cuestionen las propias ideas de representatividad, de responsabilidad, de pertenencia a un partido político. Ahora es el momento. Ahora, cuando todo ha cambiado. Las okupaciones espontáneas de muchos espacios académicos y no-académicos—no necesariamente realizadas por estudiantes—nos otorgan la posibilidad de encontrarnos los unes con les otres. Pero estos espacios ya no pueden alojarnos más. Por ello tenemos que okupar edificios de Ayuntamientos, casas vacías, edificios públicos, y transformar estos espacios en lugares de encuentro para organizarnos. Más espacios de este tipo han de ser creados, más espacios han de ser liberados, nuevos espacios de comunicación y resistencia han de ser fundados. Todas las okupas anarquistas deberían pensar cómo pueden hacer sus espacios más accesibles para los vecindarios. Los colegios deben paralizarse y ser transformados en espacios libres de educación capitalista-nacionalista. Los espacios de trabajo deben ser bloqueados por les trabajadores, y los medios de contratación deben ser discutidos y re-inventados. Las ideas de autogestión y solidaridad deben ser llevadas a todos y cada uno de los colectivos. No necesitamos jefes, no necesitamos ningún tipo de guía, no queremos ningún representante. Es hora de empezar a vivir en anarquía, de crear las comunas del futuro.

Análisis del anarquismo actual

¿Sigue vivo el anarquismo hoy en día? Pues claro, vaya pregunta más obvia, ¿no? Bien, pero los tiros van más allá y es que si el anarquismo sigue vivo, entonces es más que conveniente analizar el estado general del anarquismo en esta coyuntura para poder avanzar en pos de construir un referente político y social en la lucha de clases. Utilizando estos criterios, tratemos de poner sobre la mesa las características generales del anarquismo presente y a partir de allí, corregir los errores, aprovechar oportunidades, reforzar los puntos fuertes y sortear las amenazas. Aquí no podré abarcar todas las particularidades territoriales en donde se desarrolle el anarquismo o movimiento anarquista, pero sí trazar unas pinceladas con el fin de ponernos en situación. Para ello, recurriré a la herramienta que utilizan las empresas para analizar su propia posición en el mercado. Dicha herramienta es el análisis DAFO (Debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades). Ésto en realidad tendría forma de matriz tal que así:

Análisis interno

Debilidades 

—La atomización del actual anarquismo hasta llegar a los personalismos y de cada individuo con su anarquismo personal. Esto, lejos de crear una diversidad dialéctica, ha supuesto que mucha gente de nuestros ambientes queden excusándose de cualquier atisbo de responsabilidad social, compromisos y cumplimiento de acuerdos colectivos.

—El sectarismo de algunos grupos los termina aislando de la realidad social, creando grupos marginales incapaces de comunicar nuestras reivindicaciones al resto de mortales.

—La estética tribuurbanista del punk y el skinhead, el culto a la violencia, las consignas vacías y las actitudes nihilistas de rechazo a todo lo que no sea una misma. En general, el infantilismo político de algunas personas que obstaculiza la creación de movimiento.

—La nocividad de la organización como fin o el rechazo absoluto a la misma impide materializar cualquier proyecto político-social y acumular experiencias en la lucha.

—La sobreideologización es otro enorme lastre a la hora de articular respuestas ante la actual coyuntura, creando ambientes conservadores, impidiendo avanzar a partir de las luchas inmediatas.

—La falta de proyectos políticos definidos y adaptados al contexto actual, que permitan alcanzar objetivos reales a corto plazo y la construcción de proyectos de futuro. Es una tarea pendiente entre muchas anarquistas.

—Por desgracia, todavía siguen habiendo actualmente peleas internas que nada ayudan. Ciertamente las seguirá habiendo pero creo que va siendo hora de ir superándolas.

Fortalezas

—La diversidad de los métodos y la flexibilidad que otorga la descentralización debería ser provechosa para que el anarquismo se adapte a todo tipo de contextos sociales.

—Los principios como la solidaridad, el apoyo mutuo, el asamblearismo y las estructuras horizontales o de base son herramientas al alcance de todos y todas. Permiten una mayor facilidad en cuanto a la creación de movimiento y mantener su autonomía frente a intereses partidistas y el oportunismo.

—La organización a todos los niveles (político y social) como una herramienta para la lucha de la clase trabajadora y la inserción social como estrategia política es la vía por la cual sacamos de la marginalidad el anarquismo, creando un nexo de unión entre el anarquismo y la clase trabajadora mediante la construcción de movimiento social y fuerza política para volver a ser un referente para la lucha de clases.

Análisis externo

Amenazas

—La escalada represiva en los últimos años contra los movimientos sociales debido a la crisis capitalista supone otro obstáculo a superar. La represión nos pretende aislar, neutralizar y desgastar, nos quiere despolitizar y alejarnos de la realidad social empujándonos a una lucha mano a mano contra el Estado y los intereses económicos.

—La propia ofensiva neoliberal con la privatización de los servicios públicos y recortes en derechos sociales.

—Los movimientos fascistas crecen en los países capitalistas avanzados con la complicidad de las instituciones y la burguesía. La amenaza del fascismo no solo está en las calles por los grupos parapoliciales, que actúan en ocasiones codo a codo con la policía como en el caso de Grecia, sino también en las instituciones y en los consejos de administración de empresas.

—Paralelamente, la socialdemocracia también sería un peligro en cuanto pretende acaparar el descontento social y encauzarlo por la vía del pacto social, en detrimento de la lucha de clases. Esto se traduciría en la neutralización del movimiento obrero y dejaría una clase trabajadora desorganizada e incapaz de autoorganizarse.

Oportunidades

—La crisis capitalista a su vez ha despertado la conciencia política de más gente, que ha comenzado a movilizarse. En este punto, es importante conocer cómo se desarrollan los procesos sociales y comenzar a actuar en consecuencia, respondiendo a las necesidades inmediatas de la clase trabajadora y trazando alternativas futuras a partir de las luchas presentes.

—La decadencia de la izquierda institucional y los sindicatos de concertación podría dar pie a nuevas formas de hacer política y la radicalización de los movimientos sociales, así como el panorama sindical. Si bien esto puede suponer que la derecha pueda meter mano en este asunto, no está de más que comencemos a poner sobre la mesa nuestras alternativas y poner en práctica los métodos asamblearios y la horizontalidad, sustituyendo el modelo representativo por el de la democracia directa, el modelo centralista por un modelo federativo, y el de la delegación de responsabilidades por la responsabilidad colectiva.

—La multitud de asambleas tanto estudiantiles como en el centro de trabajo o en los barrios son un punto de partida para articular un movimiento social independiente y desde las bases, superando la atomización de la actual sociedad y dar pie a la creación de alternativas políticas, económicas y sociales.

Ahora valoremos y saquemos algunas conclusiones. La atomización se diferencia de la diversidad en cuanto que lo primero supone el aislamiento, una profunda división interna, una disputa de egos y personalismos que impiden el debate sano, y la diversidad es la variedad de puntos de vista que en conjunto forman un ente dinámico, en los cuales, dichos puntos de vista mantienen una relación dialéctica. La atomización nos conduce al ostracismo, la diversidad, a garantizar nuestra supervivencia.

El sectarismo es hacer política desde grupos herméticos y solo para sí. Esto no es trabajar en pos de avanzar hacia una revolución social, sino folclore y autocomplaciencia. El actuar al margen de todo lanzando consignas maximalistas y alejado de la realidad de las luchas sociales también es una estética, es gastar inútilmente las fuerzas haciendo proselitismo. Podría polemizar mucho sobre el tema de las subculturas y tribus urbanas pero no voy a tratar aquí, solo apuntar que estas estéticas de rebeldía en general no responden necesariamente a la política anarquista. Pero desgraciadamente, existen clichés y estereotipos que identifican el anarquismo con el punk, lo cual, es despolitizar el anarquismo al reducirlo a una simple estética. Esto va unido al culto a la violencia, la cual muchas veces no se leen los trasfondos ni otros factores como el contexto, los movimientos sociales, el tejido social, etc, sino que se cae en la ilusión de que destrozando cosas se está avanzando hacia la revolución., cuando lo que realmente permite el avance de las luchas es la creación y fortalecimiento del poder popular (tejido social, organizaciones populares, sindicales y políticas, etc…) o capacitación material del pueblo y la clase trabajadora. Del sectarismo, la estética y el folclore se origina el infantilismo político, que es la incapacidad para ofrecer análisis rigurosos de la realidad social, lo que impide sacar propuestas políticas concretas en el presente, y ampararse irracionalmente en la ideología para lanzar críticas destructivas a todo aquello que se salga de un determinado marco ideológico, táctica o estrategia de acción.

La ideología ha de servir como base para dotar de orientación política a los movimientos sociales, no tiene que ser una enorme losa, un enorme peso muerto que lastrea las luchas. Y los principios que tenemos son para aplicarlos y ponerlos al alcance de cualquiera que aspire a un cambio radical en la sociedad, demostrar que son medios útiles y no simple palabrería y estética. Es importante saber leer los contextos en que nos encontramos, que no estamos solas, que todo sigue unos procesos y dependerá de cómo actuemos, con quiénes nos aliamos y con quiénes no, conozcamos quiénes son los enemigos y quiénes, posibles aliados. Así, la ideología debe ser algo dinámico, no inmutable e invariable en el tiempo y en el espacio porque las sociedades están en constante cambio y existen multitud de coyunturas según en qué parte del mundo nos encontremos. No tener en cuenta estos factores es caer en abstracciones ideológicas e idealismos, lo que se traduciría en inoperancia. Por ello, saber adaptar la ideología a los diferentes contextos es vital para poder construir alternativas políticas posibles.

La organización es siempre una herramienta, nunca puede ser tomada como un fin en sí, sino como medio para alcanzar unos objetivos. Tan pernicioso es la organización por la organización, es decir, tomarlo como fin en sí mismo, como la informalidad o el rechazo a la misma, o sea, el no querer asumir responsabilidades colectivas, compromisos y acuerdos, perdiendo además los medios para la acumulación de fuerzas a nuestro favor y experiencias en la lucha, y teniendo que empezar de cero cada cierto tiempo. A la hora de organizarnos, siempre hemos de tener en cuenta que estamos recurriendo a una herramienta, un medio material o una estructura para materializar unos objetivos. Y para materializarlos, necesitamos bases materiales y sociales. A través de la organización en todos los niveles, es donde podemos ir definiendo nuestro proyecto político y unos programas en el curso de las luchas. Es importante que comencemos a ser actores políticos y no unos residuos marginales que se niegan a morir.

Como cualquier actividad política en contra del sistema imperante, el Estado siempre desplegará su maquinaria represiva sobre nosotras. Debemos saber por dónde llegan los golpes represivos y cómo lo hacen. La represión puede venir de diferentes maneras: detenciones arbitrarias mediante montajes policiales, desgaste económico mediante multas, control social a través de seguimientos, dividirnos con infiltraciones, etc, que tienen por objetivo debilitarnos y neutralizarnos. Ante estos ataques, responder con atentados o pasar a la clandestinidad para ejecutar ataques contra sus símbolos es un suicidio, es precisamente allí donde nos quieren tener: alejados de las luchas sociales, golpeando a un enemigo mucho más poderoso y dejar las actividades políticas y sociales para sumirnos en una guerra de desgaste sin apenas apoyo popular. La mejor forma de afrontar la represión es visibilizarla, crear vínculos con los movimientos sociales y no aislarnos, y crear redes de solidaridad  y apoyo mutuo en el curso de la lucha social.

El fascismo es una amenaza similar a la represión estatal y es otro palo en la rueda que debemos quitar para poder avanzar. Actualmente, el fascismo con su cara amable trata de captar sectores autóctonos descontentos mediante discursos nacionalistas y anticapitalistas copiados de la izquierda. Mientras que cara al público se muestran como buenas personas que prestan ayuda desinteresada, a espaldas actúan como grupos parapoliciales que agreden y hostigan a los movimientos antifascistas. Por otro lado, la socialdemocracia es la cara progresista de la burguesía y actúa como sedante del movimiento obrero al conducir las luchas hacia el delegacionismo y las promesas de paz social. El reformismo socialdemócrata solo apunta a cambiar las formas pero no la estructura. Además, se ha demostrado en la historia que la socialdemocracia es incapaz dar salidas a las crisis económicas y que, con una clase trabajadora desorganizada, es fácil que la reacción acabe con las pocas conquistas que nos queda a la clase trabajadora o termine por imponer dictaduras fascistas.

A pesar de todo, tenemos oportunidades a nuestro alcance hoy con el resquebrajamiento de la paz social, la polarización de la sociedad y el surgimiento de diversos movimientos sociales que están superando la incapacidad e inoperancia de la izquierda institucional, pero que fácilmente podrían ser fagocitados por los mismos si no entramos en escena. Es por ello que es imprescindible que libremos las batallas en el terreno social, ganar terreno a formaciones políticas que solo tienen intereses partidistas y demostrar que la vía antiautoritaria es posible. El anarquismo ha de volver a ser una herramienta útil al alcance de todos y todas para la emancipación social, una alternativa seria que, además de servir para la defensa de los intereses inmediatos, aspirar a la revolución social en el seno de la sociedad, en concreto, de la clase trabajadora. Perdamos el miedo a ensuciarnos y caminemos.

Explicando con números II

En el primer texto de esta serie ya vimos que saber de números ayuda a organizar la revolución social, como también ayuda a contrarrestar el control social que podamos padecer en nuestro entorno. Saber cómo interpretar cifras y datos es de vital importancia. El poder, con su discurso tecnocientífico al servicio de la producción capitalista, nos bombardea constantemente con tablas, cifras, y datos sobre tal o cual cosa. Si no sabemos cómo manejar estos números seremos vulnerables a cualquier tipo de manipulación y control. Arrebatar la ciencia al poder es fundamental para avanzar en nuestro camino revolucionario, pues la producción científica será, sin duda, útil para la organización de la sociedad libertaria del futuro. La ciencia, y su discurso, no es neutral ni mucho menos; a menudo sigue intereses que pueden ser personales, institucionales, económicos, de clase, etcétera. Identificar que los números «pueden mentir» en favor de un poder u otro es un primer paso muy necesario. Saber que los datos cuantitativos pueden ponerse a trabajar para la revolución social es, asimismo, un segundo paso tan lógico como necesario.

En este segundo texto empezaremos viendo lo más básico, y se introducirán las medidas de tendencia central, así como la idea de que los datos pueden estar medidos en distintos niveles (aunque hablaremos de niveles de medición en el próximo artículo). Si no eres una persona «de números» lo primero que has de hacer es sacudirte el miedo que puedas tener: los números forman un lenguaje (el matemático) que se puede aprender con tanta facilidad como cualquier otro idioma. Si por el contrario el uso de cifras y datos forma parte de tu vida diaria, tal vez quieras leer este artículo simplemente para revisar lo que ya sabes con seguridad. Para las primeras personas he de decir que este artículo no presentará ningún tipo de álgebra, de hecho ningún artículo en esta seria explicará los conceptos claves de forma algebraica. Así que no os preocupéis. Cuando considere que una explicación más compleja es necesaria, la adjuntaré en un anexo al final de cada artículo (pero éste no es el caso). Usaré un lenguaje sencillo y cotidiano para hablar de los conceptos estadísticos que abren la serie «Explicando con números», como también usaré ejemplos de fácil comprensión (nada abstracto o surrealista). Pensemos en el análisis cuantitativo como algo que tiene que ver con todo lo que nos rodea a diario: precios, salarios, duración de jornadas laborales, número de personas que viven en nuestro barrio, etcétera. Lo que nos rodea puede ser interpretado numéricamente, por lo que no pienses que los números son algo abstracto cosa de «mentes brillantes.» ¡Pongamos a trabajar los números por la revolución social!

Describir es lo primero

Describir un fenómeno social es siempre lo primero que tenemos que hacer al empezar un análisis de cualquier tipo. ¿Qué estamos analizando? ¿Dónde tiene lugar? ¿Cómo lo hace? ¿Quiénes, o qué elementos, participan en el fenómeno? Cuando hablamos de un fenómeno representado con números la descripción de dicho fenómeno implicará hablar de un conjunto de cifras, las cuales pueden ser unas pocas (por ejemplo el número de personas que están con nosotres en el autobús), o muchas más (todas las personas que viven en una gran ciudad). Saber describir muchas cifras al mismo tiempo es pues vital para comprender qué sucede (y cómo lo hace). En otras palabras, lo que queremos obtener al principio es una «fotografía general» de aquello que estamos estudiando, un «resumen» informativo que nos oriente en análisis más complejos. Para esto, en estadística usamos lo que llamamos medidas de tendencia central. Explicado de la manera más sencilla posible, las medidas de tendencia central sirven para señalar el «centro» de un conjunto de números. No obstante, los datos cuantitativos del mundo social no están siempre presentes «al mismo nivel.» Tomemos por ejemplo los siguientes enunciados (cifras inventadas):

  • El futbolista promedio de la Liga BBVA gana 2 millones de euros al año.
  • La mayoría de futbolistas de la Liga BBVA gana menos de 1,5 millones de euros al año.
  • El salario promedio de los futbolistas de la Liga BBVA es de 4 millones de euros al año.

Resalto de nuevo que las cifras de estos tres enunciados son inventadas, pero para nuestro fin pensemos que son reales. Así pues, los tres enunciados son ciertos, describen un fenómeno (el salario de los futbolistas profesionales de la Liga BBVA), y lo hacen hablando del conjunto de cifras (salarios) de una forma que las resume en un único número. Sin embargo, cada enunciado se expresa de forma distinta a pesar de estar describiendo el mismo fenómeno, y es los enunciados no están considerando los datos de la misma manera. Esto es lo que llamamos en estadística niveles de medición (por ahora no te preocupes de estos niveles, ya se explicarán con detalle en el próximo artículo). De esta forma, el primer enunciado describe al futbolista «común» o «típico» y su medida de tendencia central es la moda. El segundo describe el fenómeno en términos de rango, es decir, ordena todos los salarios de la Liga BBVA de menor a mayor y señala el punto medio o mediana. El tercero es el más común y el que los medios de comunicación suelen usar: la media o promedio, es decir, la suma de todos los salarios de la Liga BBVA dividida por el número total de personas (asumiendo que un futbolista solamente tiene un salario). Es de vital importancia saber distinguir estos niveles, puesto que describen la realidad de manera distinta. No distinguir niveles puede hacer que seamos manipulades por los medios de comunicación burgueses. Por ejemplo, imaginemos el siguiente enunciado de la prensa burguesa (cifras inventadas):

  • ¡España va bien! El salario medio de los españoles aumentó en un 8% desde el último año, alcanzando los 30.000 euros anuales.

Ahora sabemos que este enunciado habla de un promedio, que es aquí la suma de todos los salarios de todas las personas del Estado español, dividida por el número total de personas. ¡Estupendo, el salario medio no solamente aumentó en un 8%, sino que está en los 30.000 euros anuales, nada mal! ¿Pero qué nos pueden estar ocultando? Consideremos el siguiente enunciado sobre la misma población (cifras inventadas):

  • La mayoría de españoles gana menos de 800 euros al mes.

Unos cálculos rápidos: \(30000/12=2500\), y por otro lado \(800*12=9600\). Dado que un enunciado habla de salario anual y el otro habla de salario mensual, del primer cálculo entendemos que el salario medio mensual, según el primer enunciado de la prensa, es de 2.500 euros. Sin embargo, el segundo enunciado nos dice que la mayoría de personas gana menos de 800 euros al mes, o lo que viene a ser 9.600 euros al año teniendo en cuenta que una persona gana esos 800 euros «centrales» (recordad que a esta medida se la denomina «mediana»). Lo que el primer enunciado oculta, y muy a menudo la manipuladora prensa lo hace, es el rango de los salarios en el Estado español. Un salario anual medio de 30.000 euros no está nada mal, pero esta cifra al ser el promedio de los salarios se ve muy afectada por aquellos casos en ambos extremos de la distribución, es decir, por los salarios más bajos y los salarios más altos. El rango, pues, es el recorrido entre el salario más bajo y el salario más alto. Si este rango es muy grande entonces suceden cosas como ésta: la media de por sí no describirá muy bien aquello que estamos analizando. Volviendo a nuestro ejemplo: la cifra de 30.000 euros anuales, sin dejar de ser verdadera, no representa completamente la realidad de los salarios en el Estado español (y de ahí que pueda ser usada para manipular a la gente y hacer creer, por ejemplo, que las políticas económicas del gobierno de turno están siendo eficaces). Cuando complementamos a esos 30.000 euros anuales con la mediana, es decir, con esos 800 euros mensuales, vemos que las cosas cambian, y mucho. El segundo enunciado nos dice que la mayoría de salarios en el Estado español son más bien bajos (menos de 800 euros al mes), y si juntamos el primer y segundo enunciado concluimos que en el Estado español debe haber gente que gana poquísimo dinero al mes, y gente que gana muchísimo dinero (pero que muchísimo) al mes. Además, el primer enunciado nos dice que el salario  medio aumentó en un 8%, lo que ahora sabemos viene a decir que el rango entre el salario más bajo y el salario más alto aumentó, ¡bien por la burguesía!

Resumen

Si hemos entendido hasta aquí hemos dado un gran primer paso. No hace falta presentar nada más por hoy. En este artículo hemos visto que para describir un conjunto de cifras usamos las medidas de tendencia central. Pero más importante, hemos visto que los datos pueden estar medidos y expresados en distintos niveles de medición. También hemos visto que las medidas de tendencia central pueden reflejar la realidad de lo que estamos estudiando de maneras un tanto «sesgadas.» Por ejemplo, la media aritmética se ve influenciada en gran medida por los casos extremos de la distribución que estamos estudiando.  Por otra parte, espero que este primer artículo te haya hecho ver que se puede hablar de números sin necesidad de jerga técnica (que solamente sirve para preservar el conocimiento científico entre un grupo elitista de selectas personas), ni necesidad de complejas fórmulas matemáticas. La realidad social se puede analizar de manera sencilla, y esto está al alcance de todas las personas dispuestas a perder el «miedo a los números» que nos inculca la sociedad. En el próximo artículo veremos qué son esos «niveles de medición» de manera más detallada, así como aprenderemos a calcular las distintas medidas de tendencia central.

Pongamos la ciencia a trabajar por la revolución social. Quitemos a la burguesía la producción de conocimiento científico. ¡Muerte al Estado y su ciencia!

Explicando con números I

Cualquier historia está plagada de manipulaciones, mentiras, y despropósitos. La historia de la estadística no es una excepción. Si decido empezar esta serie de artículos con una somera introducción a la historia de la estadística es porque la manera en la que se cuentan las cosas tiene, normalmente, un gran impacto en la vida real de aquello que se cuenta. De esta manera, hoy por hoy existe una concepción generalizada de la estadística como algo negativo, manipulador, en manos del poder y de los estados-nación para manipular a las poblaciones y contar las cosas a medias. Pero la estadística ni estuvo siempre en manos del poder, ni su avance estuvo originalmente motivado por el control social. Entender el funcionamiento de grandes dinámicas mediante expresiones generalizables es de gran utilidad para la revolución social. La estadística ayuda a entender fenómenos humanos que de otra forma se nos escaparían, como también ayuda a proyectar y testar hipótesis. Con «Explicando con números» me gustaría presentar los fundamentos más básicos del análisis cuantitativo de la sociedad, para mostrar así que los números pueden servir para apuntar hacia las injusticias, señalarlas, identificarlas, y entenderlas mejor. Los números son, en definitiva, una herramienta (convertida en arma) más para derrocar al capital y a la autoridad.

1. Números: liberación o control

No se puede negar que el capitalismo del siglo XXI se apoya, en enorme medida, en el uso de números y en la cuantificación de dinámicas y elementos varios. Por ejemplo, la administación neoliberal de un Estado-nación se basa en la proyección numérica de escenarios hipotéticos en los que se analizan posibles riesgos, posibles beneficios, posibles catástrofes, etcétera. Cada «posible» es a su vez cuantificable, por ejemplo asignando a cada evento una probabilidad estadística de manera condicional. A menudo, la estadística también se ha usado para justificar medidas neoliberales, precisamente porque el uso de números para explicar decisiones humanas aporta un «extra» de objetividad y neutralidad científica. Si las cosas salen bien se alaba al «Dios de la estadística.» Si las cosas salen mal se echa la culpa bien a las personas que hicieron los cálculos, o a la complejidad del mundo social (argumentos recurrentes en este último caso son: «ciertas variables no fueron incluidas en el modelo estadístico» o «es imposible representar todas las dinámicas humanas en un único sistema de ecuaciones»). La estadística a menudo se usa en la prensa y televisión (y normalmente de forma errónea) para presentar tal o cual avance del gobierno en materia distributiva, y por una y otra cosa al final la gente termina pensando que el uso de números tiene que ver más con el control social y la administración del aparato estatal que con otra cosa.

Razón no les falta a aquellas personas que identifican la estadística con la administración institucional del control social, pero éste no es el único uso posible de la estadística. La estadística tiene una esencia que, inherentemente, se podría decir que es revolucionaria. La estadística necesita, ante todo, proporcionalidad (es decir, medidas comparables). Cuando hacemos un análisis estadístico de la sociedad del Estado español, por ejemplo, tratamos igual y comparamos a la persona rica y a la persona pobre, lo que nos permite decir qué tan rica es una persona en respecto con otras (o al contrario, qué tan pobre es un sector de la población, por ejemplo les inmigrantes, con respecto a otro, les autóctones). Para que se vea esto que escribo en perspectiva histórica: en el siglo XIX el francés Pierre Guillaume Frédéric le Play solamente podía analizar estadísticamente a la clase trabajadora, porque era inconcecible en aquella Francia mezclar en el mismo estudio a la burguesía y a las personas «inferiores.» De la misma manera, en el siglo XX no siempre se estudió a hombres y mujeres, dado que las últimas no siempre pudieron votar, por lo que eran frecuentemente excluidas del análisis socio-político. Así pues, a medida que la sociedad avanza en materia de derechos y libertades, también lo hace la estadística, la cual siempre está preparada para plantear nuevas preguntas. No obstante, la estadística también tiene el potencial de gatillar esos cambios sociales mediante la identificación de problemas e injusticias, por lo que la estadística ha venido cambiando con el transcurso de las sociedades, a la vez que ha ido influyendo dicho transcurso.

El uso de la estadística para estudiar fenómenos sociales se consolidó en el siglo XX, pero ya en el primer cuarto de siglo XIX los números se empezaron a usar para analizar los censos de población y los registros civiles. Lo que facilitó el uso de la estadística en el análisis de la sociedad fue la idea de que éstas pueden ser entendidas de una manera macro-social, global, más allá del comportamiento individual de las personas de dicha sociedad. Esto lleva a dos conclusiones: una es que si las sociedades son como son más allá de lo que hagan individualmente las persona, entonces, nada se puede cambiar. Pero ante esta óptica conservadora, también se puede plantear lo opuesto: si dinámicas macro-sociales juegan algún papel en la vida humana, entonces, lo que hay que cambiar es el sistema en sí (sustitúyase aquí sistema por sociedad, comunidad, capitalismo, etcétera). Precisamente esta segunda idea que proporciona la estadística es la que confiere a la disciplina un potencial revolucionario.

2. Uso histórico y emancipador de la estadística

La estadística empezó a usar datos de la población, de manera sistemática, en la primera mitad del siglo XIX. Karl Marx y Friedrich Engels usaban en sus escritos tablas y números para describir el capitalismo. En Bélgica, Adolphe Quetelet empezó a usar por entonces datos estadísticos para estudiar la sociedad de la manera sistemática: datos del Registro Civil, datos del Censo, datos judiciales… Más tarde, Émile Durkheim haría lo mismo pero de una forma todavía más sistemática y con mayores implicaciones teóricas. Hacia los últimos años del siglo XIX la estadística ya era una herramienta habitual del análisis social, lo que sirvió tanto a personas revolucionarias para describir las injusticias del capitalismo (se realizaron numerosos estudios estadísticos sobre las condiciones de vida de la clase trabajadora), así como a personas conservadoras (avance del control social, avance de las ideas de la eugenesia, etcétera). No obstante, había en Europa un espíritu innovador que relacionaba el estudio social con la estadística, y así multitud de sindicatos a lo largo y ancho de la geografía europea hicieron uso de datos estadísticos para denunciar las barbaridades del capitalismo. Esto produjo una deriva de la estadística social hacia el mercado laboral, por lo que por un considerable tiempo la estadística social se dedicó a preguntar y responder preguntas sobre empleo, paro, salarios, inserción laboral, etcétera. A finales de siglo XIX surgieron las primeras oficinas estatales para el estudio estadístico del mercado laboral, normalmente adjuntas a ministerios de trabajo (los cuales se consideraron a principios del siglo XX).

Por aquel entonces, la concepción revolucionaria de la estadística social era innegable. Tanto personas anarquistas, como personas marxistas, hablaban de la estadística social como una herramienta para organizar y planificar la sociedad comunista del futuro. Los números eran concebidos como algo útil para mejorar la producción justa y solidaria de bienes y servicios. Además, como ya se ha mencionado antes, el uso de números facilita la crítica social, lo que era fundamental para señalar las injusticias del capitalismo (injusticias que se traducían en salarios muy dispares, tasas de mortalidad más elevadas entre las clases populares, etcétera y etcétera). A día de hoy ninguna de estas dos ideas parecen tener peso: el siglo XX adjudicó la estadística al control social, al poder, a los Estado-nación, y a la burguesía opresora. De forma más o menos consciente, se limitó el entendimiento de la estadística a su origen etimológico (estudio científico del Estado), haciendo así olvidar a la gente que los números tienen un gran potencial revolucionario. El olvido es parte del exterminio, y parece ser que hemos olvidado. Ahora toca recordar.

3. De los números… ¿a la revolución social? Cómo se organizará esta serie de artículos

Ya he explicado en qué pueden ser los números útiles: señalar injusticias, describir la desigualdad, cuantificar los problemas para compararlos, proyectar patrones y dinámicas hacia el futuro para intentar predecir en términos de probabilidad, organizar de una mejor manera la sociedad del presente… Las posibilidades son muchas siempre y cuando se usen los números de una manera correcta, porque los mismos números pueden servir para controlar a la sociedad, justificar la desigualdad existente, apoyar planes capitalistas de inversión en las colonias del capitalismo, etcétera. Los números, pues, pueden ser revolucionarios o reaccionarios, lo que nos lleva al viejo debate de si la estadística (los números) es realmente objetiva o no. En este texto no pretendo debatir sobre la objetividad y neutralidad de la ciencia (sea social, experimental, o natural), pero ya diré que no creo que lo sea (ninguna de las tres, desde la sociología hasta la física, no creo que haya proceder científico neutral y objetivo). No obstante, sí que existen hechos sociales que son externos a las personas. Por ejemplo: piense lo que piense hoy morirá une niñe de hambre en el continente africano. O piense lo que piense una mujer, al menos, será violada en alguna parte del mundo esta noche. La estadística no es neutral, y tampoco tenemos que querer que así lo sea. Los números son útiles para la revolución precisamente porque nos permiten estudiar esos hechos sociales que queremos denunciar y cambiar.

La serie «Explicando con números» presentará las técnicas de análisis estadístico más frecuentes, empezando por lo básico y avanzando hacia técnicas de análisis más complejas. Con ello no quiero decir que escribiré un libro de texto sobre análisis cuantitativo de la sociedad. Simplemente presentaré ideas y conceptos básicos, y lo intentaré hacer de una manera sencilla para que pueden ser aplicados por cualquier persona a la hora de analizar cualquier fenómeno social. Éste es un proyecto ambicioso al cual pretendo dedicar tiempo y cariño dado que creo que los números (bien usados) pueden ayudarnos a traer al mundo la revolución social. También, este proyecto tiene un gran carácter personal porque me gustaría transmitir las ideas y conocimientos que motivan a muchas personas a usar los números para erradicar la explotación capitalista. Muy a menudo se concibe todo esto como algo fuera del alcance de la «gente normal», como si fuera algo solamente para el uso exclusivo de personas académicas y científicas. Esto hay que cambiarlo. La adquisición de conocimiento básico sobre estadística no solamente ayudará a las personas a pensar de manera más crítica sobre las cosas que suceden en el mundo, sino que además tiene la ventaja de hacer a las personas inmunes al control social que a menudo vemos en prensa y televisión. Saber leer e interpretar una tabla estadística es fundamental tanto para hacer la revolución, como para defenderse de la reacción. O así pienso yo. Quiero hacer las cosas bien con esta serie de artículos, así que no me he propuesto ningún tipo de periodicidad en la entrega de artículos. Saldrán cuando estén listos y me satisfaga el resultado. Espero tener vuestra paciencia.

Pongamos la ciencia a trabajar por la revolución social. Quitemos a la burguesía la producción de conocimiento científico. ¡Muerte al Estado y su ciencia!

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