[Reseña cinematográfica] El hombre que mató a Don Quijote

The Man Who Killed Don Quixote —traducido literalmente en español como El hombre que mató a Don Quijote— es una película británica de género fantástico y aventuras dirigida por Terry Gilliam. Inspirada en la popular novela Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra, la película fue iniciada en 1998 pero tras diversos reveses de producción y tras ocho intentos de rodaje fallidos a lo largo de diecinueve años, fue reconocida como una de las producciones más infames del séptimo arte. Después de diecisiete años de producción, la película se estrenó el 19 de mayo del 2018 cerrando el Festival de Cannes de ese mismo año.

Sinopsis: Narra la historia de un anciano convencido en la actualidad de que es Don Quijote y que confunde a Toby, un ejecutivo publicitario, con su fiel escudero, Sancho Panza. La estrambótica pareja de personajes se embarca en un viaje extraño, con saltos hacia atrás y adelante en el tiempo, entre el siglo XXI y el siglo XVII. Poco a poco, Toby, como el caballero de la triste figura, se va contagiando de ese mundo ilusorio incapaz de separar sueño y realidad.

La etapa de preproducción se inició a finales de los noventa con un presupuesto inicial de $32 millones de dólares y con Jean Rochefort, Johnny Depp y Vanessa Paradis en los papeles estelares. El rodaje comenzó en Navarra en el año 2000, pero tras graves problemas durante la grabación, entre ellas la destrucción del equipo de filmación en una inundación, el retiro de Rochefort del proyecto debido a enfermedad, problemas con la aseguradora de la película y otras dificultades de financiación, el filme fue cancelado. El épico intento por grabar la película fue compilado en un documental bajo el nombre Lost in La Mancha, estrenado en 2002. En un intento en vano, el director Terry Gilliam trataría de revivir el proyecto nuevamente entre los 2005 y 2015, sin embargo fracasó nuevamente.

Un año más tarde, Gilliam anunció que las grabaciones se reiniciarían en octubre de 2016 pero el proyecto fracasó una vez más debido a la imposibilidad del productor Paulo Branco de encontrar fondos para la filmación. ​ En marzo de 2017 las grabaciones comenzaron por primera vez en 17 años, esta vez con Jonathan Pryce como Don Quijote. El 4 de junio, Gilliam anunció vía redes sociales que el rodaje había concluido. En este año 2018 ha sido estrenada esta película a la que ha perseguido durante demasiados una maldición, o más bien los obstáculos habituales en su conjunto de la industria cinematográfica.

Es una película que ha recibido críticas generalmente intermedias cuando no negativas, calificándola de fiasco o de obra cinematográfica que nunca debió producirse, debido a sus múltiples fallidos intentos desde hace casi una veintena de años. Este gafe ha perseguido a la película desde sus inicios, y sin embargo, el resultado no es tan malo como las críticas afirman. La idea es profundamente original, desarrollada al más puro estilo de Terry Gilliam, con viajes temporales y realidades imaginarias, una narración repleta de excentricidades y estupendas locuras para contarnos una historia fiel al espíritu de ‘Don Quijote de la Mancha’. La superposición de la realidad actual con un imaginario histórico, permite situar escenas anacrónicas cargadas de fina crítica social a la realidad del presente.

El batiburrillo de ideas grotescas  se va desarrollando desde un inicio prometedor hacia un final convenientemente resuelto con espíritu quijotesco y gran audacia. Las imágenes y las escenas son muy ricas a la hora de mostrarnos una deformación carnavalesca de la realidad actual, nos invita a sumirnos en la locura a la que pretende acercarnos su director. La muerte de Don Quijote de la Mancha supone el cénit a esta enajenación cinematográfica.

Esta tragicomedia molida a palos por la crítica, no ha sido en absoluto valorada ni entendida, imprime un estupendo ritmo de flash-back iniciando una aventura metaficcional y elaborando un digno homenaje a la figura de El Quijote. Se encuentra  mucho más cerca del verdadero Quijote que otras adaptaciones menos arriesgadas que se conformaron con una prudente narrativa lineal, ya que ha costado tanto terminar de realizarla al menos Gilliam ofrece una película distinta. También debe reconocerse la labor de vestuario, caracterización, fotografía y escenarios, y sobre todo la obsesión de Gilliam por acabar una obra que parecía inacabable en la que hay aventura entretenida y un mensaje contra la sociedad frívola, interesada y cobarde.

 

 

[Reseña cinematográfica] The florida project

The Florida Project es una película dramática estadounidense del 2017 dirigida por Sean Baker y escrita por Chris Bergorch. El filme muestra la cara amarga de la sociedad norteamericana desde la visión de unos niños. Sean Baker nos narra la miseria en la que están sumidos muchos estadounidenses bajo la mirada inocente pero consciente de unos niños, que solo piensan en pasarlo bien.

La película se estrenó en el festival de Cannes de 2017 y fue elegida por el National Board of Review y el American Film Institute como una de las diez mejores películas del año. Obtuvo la nominación a los Premios Oscar y los Globos de Oro, por la actuación de Willem Dafoe como mejor actor de reparto.

Sinopsis: Una niña de seis años y sus amigos pasan el verano en un pequeño motel muy próximo a Disneyworld, en Orlando, mientras sus padres y el resto de adultos que les rodean sufren aún los efectos de la crisis económica, sumidos en la pobreza a la que se ven forzados por la situación social.

Por su carácter independiente y social alejado del clásico cine estadounidense, ha recibido críticas muy favorables. Narra un drama social que no pretende caer en efectismos cinematográficos, sencillamente nos muestra la vida de muchas personas estadounidenses que sobreviven en la miseria, bien de la beneficencia, o bien de trabajos precarios, como la venta ilegal de productos, e incluso la prostitución. Una realidad a la que no estamos acotumbrados a ver reflejada en el cine hollywoodiense, un guión con impronta propia que no exporta la cultura yankee a través de los momentos más idílicos de una vida perfecta, sino la más cruda realidad y momentos de mayor dureza social.

Comienza desenvolviéndose con soltura en forma de comedia con las travesuras de los críos, pero paulatinamente nos introduce en un mundo de desesperaciones, de miseria social y sobre todo de represión a todos los niveles: económica, social, cultural… la vida de una madre soltera joven que no cumple con las expectativas morales estadounidenses que se la exigen. Es el sistema social quien la condena a una vida de miseria, y es el mismo sistema quien la reprime por su pobreza. Un filme magnífico que recuerda casi a una narración documental, con un planteamiento muy ingenioso, mostrándonos cada una de las escenas siempre desde el punto de vista de los niños. Una mirada desde la infancia, y no por ello inocente, pues los críos en todo momento son receptores de la situación social que deben vivir junto a sus familias. La Norteamérica más profunda narrada de manera conmovedora.

[Crítica teatral] Muerte accidental de una okupa

La obra de teatro ‘Muerte accidental de una okupa’ está organizada por el colectivo teatral universitario Res Non Verba, vinculado a la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid. La dirección montaje, texto original y escenografía fue realizado por la compañera Alma Lerma.

Sinopsis: Un grupo de jóvenes okupas intenta preparar una obra teatral de Darío Fo en el centro social de un barrio popular, mientras se ven continuamente inmersos/as en problemas cotidianos: las dinámicas de las asambleas, las relaciones sociales y amorosas, la acogida de desahuciadas… e incluso deberán resistir el intento de desalojo por parte de la policía antidisturbios.

La obra pretende rendir un homenaje al dramaturgo italiano Darío Fo fallecido en el año 2016, a través de su obra teatral ‘Muerte accidental de un anarquista’, estrenada en Italia en 1970. Según el propio autor los hechos narrados en la obra se basan en un suceso real ocurrido en Estados Unidos en 1921. ​Igualmente se ha encontrado inspiración en las circunstancias que rodearon el fallecimiento del ferroviario Giuseppe Pinelli en Milán un año antes del estreno de la obra, después de que la policía afirmara que cayó accidentalmente de un cuarto piso de la comisaría mientras se encontraba en un interrogatorio.

Esta obra se inspira especialmente en la situación que padecen desde hace tiempo los conocidos como Centros Sociales Okupados Autogestionados (C.S.O.A.) con la nueva estrategia represiva impuesta por el gobierno del Ayuntamiento de la marca política Ahora Madrid. Una estrategia consistente en proponer la legalización a las asambleas de los centros okupados; en el caso de que las asambleas se nieguen a regularizar la situación de sus respectivos centros sociales, el Ayuntamiento de Madrid recurre a la violencia para ejecutar el desalojo.

Este ha sido ya el caso de las amenazas de desalojo notificadas al E.S.O.A. La Dragona en La Elipa, el C.S.O. La Enredadera de Tetuán, o el C.S. La Ingobernable. Los diversos colectivos que gestionan el uso y las actividades de estos espacios populares entienden que legalizar la okupación significa claudicar ante un sistema que quiere individualizarnos y estrangular los espacios comunitarios, razón por la cual resisten hasta las últimas consecuencias. El concepto de okupación es eminentemente político y va ligado inevitablemente al mismo, se trata, en definitiva, de reconquistar parcelas y herramientas robadas por el sistema económico capitalista y el Estado.

Además, la Rosa Negra Ediciones presenta escrita esta pieza teatral perteneciente no solo al género literario crítico, sino más concretamente al género literario de temática libertaria. En este sentido, «Muerte accidental de una okupa», de Alma Lerma, es una denuncia libertaria de la situación represiva que durante los últimos años está padeciendo el colectivo okupa en general y el madrileño en particular. Entre sus páginas, existe además una crítica constructiva dirigida a las personas que integran el mencionado colectivo.

El estreno de esta obra se realizó el pasado 27 de abril en el Centro Cultural El Pozo, en el barrio de Vallekas. Casi un mes más tarde ha tenido una segunda representación en el paraninfo de la facultad de Filosofía de la UCM, donde quienes asistimos pudimos ver una representación de poco más de una hora continuamente cómica y verdaderamente entretenida. Temáticas tratadas desde el afecto social, combinando situaciones cotidianas de las relaciones entre personas con pequeñas dosis de esperpecto teatral. Las actuaciones del elenco eran resueltas, con algunas improvisaciones perfectamente hiladas y que hacían soltar más de una carcajada entre el público. Sobre todo consiguen, en general, que te encariñes con los personajes porque realmente creen en su personaje. El atrezzo era totalmente casero o cotidiano, haciendo de cuatro sillas escolares y una tela un perfecto sofá, la decoración también era de ‘háztelo tú misma’, encajando estupendamente con el valor autogestionado que va implícito en la representación.

Es seguro que realizarán nuevas representaciones en Madrid, e incluso la posibilidad de que vayan a otras ciudades (Burgos, Valencia…), por lo que aconsejamos que os mantengáis bien atentas/os a futuras noticias.

[Reseña cinematográfica] Lejos de los hombres

Lejos de los hombres, en francés Loin des hommes, es una película dramática francesa de 2014 dirigida por David Oelhoffen. Protagonizada por el actor Vigo Mortensen, quien también coprodujo el filme, admitió que mientras hacía la película pensó en «las poblaciones europeas frente a las nativas en Estados Unidos, pero también en Gaza» y «el país artificial llamado Iraq que fue creado por los europeos y ahora se están desmoronando.»

Sinopsis: Ambientada en la Argelia colonial francesa, la narración sigue a Daru, un profesor francés que debe entregar a Mohamed, un dócil argelino sospechoso de asesinato, en manos de las autoridades francesas. Mientras tanto, la Guerra de Independencia argelina estalla.

La película está basada en ‘El huésped’, un relato corto de Albert Camus de su colección ‘El exilio y el reino’. Sin embargo, la narración de este filme es más amplia que el relato en que está basado. Aprovecha la coyuntura del inicio de la lucha anticolonial en Argelia frente al Estado francés, para convertir la narración de un relato intimista en una aventura en el que el personaje principal chocará con un contexto social del que pretende huir y no posicionarse. Un personaje que no busca la amistad de su huésped argelino, ya que él solo desea su soledad y seguir con su sistema de vida. Tras su lucha en Italia en plena Segunda Guerra Mundial, felizmente aislado impartiendo clases, o más bien adoctrinando a niños y niñas argelinas en la cultura francesa, cree estar fuera del conflicto colonial que los guerrilleros argelinos le han declarado a la metrópoli.

Este filme fue seleccionado para competir por el León de Oro en el 71 ° Festival Internacional de Cine de Venecia. Además, se proyectó en la sección de Presentaciones Especiales del Festival Internacional de Cine de Toronto 2014.

En general recibió buenas críticas por parte de los críticos cinematográficos, este desconocido filme francés, de no ser por la participación de Vigo Mortensen. Nos ofrece una excelente fotografía y una gran belleza de imágenes asentada en una narración perfectamente hilada entre el vacío y la destrucción. Con ciertos aires de western y de road movie atemporal se construye una historia contenida y austera, que mira hacia el interior del ser humano ante el dilema de tomar decisiones que afectan a la vida de otros.

Argelia: ¿otra descolonización era posible?

No es ningún secreto que la historia la escriben quienes vencen.
El nacimiento de Argelia como Estado tras tres siglos de dominación otomana y más de un siglo de colonización francesa, dice la historia, tiene un primer preámbulo cuando, en mayo de 1945, un número indeterminado de argelinas fueron masacradas por colonos armados por el ejército francés o por los propios militares y, consecuentemente, no pocas argelinas se echaron al monte. El segundo preámbulo fue el cambio ofensivo de las nacionalistas argelinas, el 1 de noviembre de 1954, pasando del maquis a los atentados urbanos (sin renunciar al monte) y anunciándolo todo bajo el paraguas de un Frente de Liberación Nacional que, dos años después, absorbería a dos de las principales organizaciones argelinas (la UDMA y el PCA). Durante más de siete años –sigue la historia– el FLN dirigiría esa guerra contra Francia hasta conseguir llevarla a la cumbre de Évian-les-Bains que permitirían pactar esa independencia, consagrada en 1962.
En la foto de ese proceso de independencia, sus padres: el político Ferhat Abbas, los militares convertidos en un Gobierno Provisional de la República Argelina, como A. Ben Bella o K. Belkacem, y militares a secas como H. Boumédiène o M. Boudiaf. La letra pequeña de la historia nos recuerda que estos últimos se impusieron a partir de 1965 y enviaron a las demás a la muerte, la prisión o el destierro (en los casos en que no habían sido ya enviadas), pero apenas hablan de las otras independentistas.

Las seis personas que fundaron el FLN, delegadas a su vez de otras dieciséis («el grupo de los 22») pertenecían al MTLD o Movimiento por el Triunfo de las Libertades Democráticas, pero un sector del MTLD había sido en gran parte relegado junto con su principal fundador, Messali Hadj.
Ahmed Mesli, verdadero nombre de Messali Hadj, nació tal día como hoy de 1898 en una familia pobre de la ciudad de Tlemcen o Tremecén. En aquel entonces, Francia seguía oscilando entre tendencias colonialistas duras y otras más suaves, que pretendían favorecer la asimilación de la población indígena, musulmana y judía, tendencia esta última que enfurecía a los colonos más supremacistas. Estos últimos llegaron a plantearse una Argelia independiente para asegurarse de que Francia no reconociera a las indígenas los mismos derechos y oportunidades que las francesas; si bien este «independentismo blanco» no fue reprimido, como lo sería el indígena. Volviendo a Mesli/Messali, el servicio militar obligatorio le llevaría a Francia, donde descubrió el racismo y la superior calidad de vida de la clase trabajadora metropolitana sobre la colonizada, pero donde también conoció a Émilie Busquant (1901-1953). Busquant, anarcosindicalista, le da a conocer el marxismo y, tras una cierta simpatía por el nacionalismo turco kemalista, Messali se acerca al PCF y acaba uniéndose al partido, al igual que al sindicato revolucionario CGTU (escisión de la CGT protagonizada por anarquistas y, sobre todo, por leninistas). En esta época en que, bajo el liderazgo de Stalin, la KomIntern atacaba el colonialismo, los magrebíes del PCF crearon la ENA (Estrella Norteafricana), organización que les aglutinaba en el seno del PCF, pero en función de su problemática específica, como una especie de sección francesa del Partido Comunista de Argelia. Luego vendría el distanciamiento por el que la ENA sería finalmente expulsada tanto del PCF como del PCA (algún miembro del PCA, como Albert Camus, abandonaría el partido en solidaridad con las expulsadas) y la ENA sería ilegalizada dos veces (1929 y 1937) por el gobierno francés. Precisamente en tiempos del Frente Popular francés (1936-38), del que formaba parte el PCF, la ENA idearía la futura bandera argelina –según algunas fuentes, fue Émilie Busquant quien la diseñó– y aquella segunda ilegalización y la detención de sus líderes tuvo por respuesta la creación de una nueva organización, el Partido Popular Argelino o PPA.
La historia del PPA como tal (1937-1946) y del MTLD (1946-1954), que fue su refundación tras la ilegalización de 1939, la segunda guerra mundial y las matanzas de 1945, va en paralelo a la de Hadj y Busquant: detenciones, destierros, persecución. Ciertamente, otras corrientes también se propagaron, como la UDMA, laicista y republicana, más arraigada entre la clase media argelina o el PCA, que consideraba la descolonización algo secundario en las épocas frentepopulistas de la KomIntern (1934-1939 y 1941-1945) y que, quizá por ello, tenía entre los pieds-noirs –las argelinas de ascendencia francesa, española, etc., que constituían en torno al 10% de la población– tanta o más influencia que entre las indígenas –el 90%–. No obstante, y cada vez más, la causa de la clase trabajadora argelina indígena era el independentismo de ENA, PPA y MTLD y aún más lo era entre las argelinas de Francia, pero este movimiento aparentemente cohesionado se basaba en realidad en una ambigüedad sobre cuestiones importantes a nivel de identidad (relaciones entre árabes y bereberes, dilema entre laicismo o identidad islámica) y la relación entre las diferentes instancias organizativas.

En medio de este panorama y haciendo frente a pucherazos electorales y represión, factor que siempre dispersa núcleos y dificulta que se coordinen, Messali y sus partidarios cayeron en la falsa solución del dirigismo consagrado (llegando al puro culto al líder) y acabaron separándose del resto del MTLD y cavando sus propias tumbas.
Con otro sector lanzándose a la insurrección armada y el poder colonial lanzándose a la represión, incitando a todas las nacionalistas a cerrar filas en torno a ellas, al sector messalista se le puso difícil seguir oponiéndose. Se refundaron como MNA, que en un principio era Movimiento Nacional Argelino, si bien se rebautizarían Movimiento Norteafricano (1957), entendiendo que el internacionalismo era muy necesario y tanto más después de que la independencia de Marruecos y Tunicia parecía utilizarse para aislar la «cuestión argelina». Con el recién nacido FLN dotándose de estructura y de discurso político, la UDMA, el PCA y el MNA fueron llamados a elegir: con el FLN o contra él. Los dos primeros eligieron disolverse y llamar a sus militantes a integrarse en el FLN, mientras que el MNA se negó. Más aún, a partir de 1956 el MNA aprovechó su fuerza en Francia para crear la Unión Sindical de Trabajadores Argelinos, USTA, que intentaría enlazar la lucha de liberación nacional con las luchas laborales de las trabajadoras de Francia, argelinas o no. Eso supuso una competencia con la CGT, cercana al PCF, que, sumada al rechazo tanto de la influencia que ejercía el nasserismo egipcio sobre el FLN como a la posible influencia de la URSS, facilitó el doble enfrentamiento de la USTA con la sección de argelinas de la CGT, la AGTA, y el sindicato del FLN, la UGTA.

Contra los panfletos y pancartas de USTA y MNA y el apoyo de grupitos como el Movimiento Libertario del Norte de África, el FLN tenía el altavoz diplomático nasserista (Egipto, pero también todo un movimiento panárabe), eficaz a la hora de internacionalizar su causa mientras emprendían una campaña de asesinatos de miles de militantes y líderes rivales tanto en Francia como en Argelia. El resultado, llegadas las negociaciones de Évian, fue la negativa del FLN a incluir en ellas al MNA, su aceptación por los representantes franceses y un MNA diezmado. La independencia sería finalmente pactada, seguirían los ajustes de cuentas entre líderes y militantes independentistas y la inmensa mayoría de judías argelinas y de pieds-noirs huirían de su país, al igual que lo intentarían aquellos soldados que habían combatido en el ejército francés (los llamados harkis, perseguidos en Argelia y abandonados por Francia). El país se convertiría en una dictadura de partido único, más bien reacio a cualquier democratización, construido en torno a una identidad árabe (a despecho de las tuareg y bereberes) y musulmana y con una relación confusa con la religión que, junto a sus otros problemas, facilitaría que las primeras elecciones libres (1991) dieran lugar a una guerra civil de años.
Entretanto, Ahmed Mesli había muerto en Francia, sin poder volver a su tierra y sin que se le reconociera la nacionalidad hasta un mes antes. Había muerto, también, idealizado por sus simpatizantes y derrotado en un terreno como el de la historia, que alienta crímenes, pero no admite errores.

[Reseña cinematográfica] Snowpiercer

Snowpiercer es una película coreana de ciencia ficción de 2013 dirigida por Bong Joon-ho, siendo esta su primera película en inglés de su filmografía, y escrita por Kelly Masterson. La producción está basada en la novela gráfica Le Transperceneige realizada por Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette. La película está protagonizada por Chris Evans, Song Kang-ho, Tilda Swinton, Jamie Bell, Octavia Spencer, Go Ah-sung, John Hurt y Ed Harris.

Sinopsis: Un fallido experimento para solucionar el problema del calentamiento global casi acabó destruyendo la vida sobreel planeta. Los únicos supervivientes fueron los pasajeros del ‘Snowpiercer’, un tren que recorre el mundo impulsado por un motor de movimiento eterno ideado por un reconocido empresario filántropo llamado Wilford. El tren está dividido en dos clases sociales: por un lado, la parte delantera integrada por la clase acomodada y con privilegios; por otro lado, la clase obrera y pobre, situada a la cola del tren. Hartos su situación indigna, los pasajeros de la cola deciden organizar una revolución social para hacerse con el control de la máquina.

En general ha recibido unas buenas críticas cinematográficas, destacando su dirección y actuaciones. Logra momentos muy inquietantes y una gran espectacularidad en pantalla. Calificada como epopeya futurista visualmente impresionante, narra un desquiciado viaje a través de los vagones de un tren como una metáfora verosímil de la lucha de clases y la realidad del capitalismo. 

El vagón de cola es oscuro, sucio y superpoblado, su única función es servir de mano de obra para mantener los lujos de la elite que viaja en los vagones delanteros. Tras este encontramos el vagón de la prisión para quien se atreve a cuestionar el orden social, después el vagón que produce la comida basura para la clase baja, y el vagón del recurso más preciado: el agua, que quien lo posee puede controlar todo el tren. Más adelante el vagón del sistema educativo, y vagones de entretenimiento y lujo de las elites como una sauna o una sala de fiestas. Una avalancha de acción repartida a lo largo de su narración, principalmente en su segunda mitad, que le imprime un ritmo frenético al metraje. Sin embargo, el guion cuenta con algunas concesiones fortuitas que favorecen el avance del grupo a través de los vagones, y también se cuestiona como innecesaria la explicación sentimental que su protagonista ofrece al final del filme.

Si comparto la reseña de esta película de argumento muy similar a otras tantas que se han realizado adaptando una novela gráfica que narra una historia distópica, es para establecer un análisis comparado que es transversal a estos filmes, y advertir que muchas veces tan solo nos quedamos en el mensaje superficial, sin cuestionarnos que detrás de una obra cinematográfica de este estilo hay otros mensajes secundarios que la industria del cine cuela de manera aún más sutil.

La película presenta un argumento clásico en la ciencia-ficción post-apocalíptica, es decir, la de una sociedad autoritaria, controlada férreamente y que provoca un estallido social liderado por algunos pocos personajes, que al final de la narración descubren que el propio sistema preveé y potencia estas sublevaciones como medidas de control de la población. El futuro parece incierto fuera de los límites en los que se asegura la supervivencia, y también parece un despropósito verter sangre contra un enemigo que ya ha decidido otros planes, y que la revolución social no puede derrocar por mucha voluntad y organización que se aporte. La realidad es que en la mayoría de los casos películas con una reconocida crítica social bastante notable, terminan enviando un mensaje desalentador en cuanto a la acción revolucionaria cotidiana. Alientan a crear un cliché sobre los intentos de transformación radical de la sociedad, postergándolos a un contexto futuro y con unas características muy arraigadas en la tradición revolucionaria occidental. Se banaliza el potencial de la organización social, y se deja en manos de unos elegidos concretos la capacidad de transformar la realidad social, además de producir la sensación de necesidad de un colapso ecológico y el establecimiento de un enemigo autoritario evidente para actuar conscientemente.

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