Anarquía a pie de calle (I)

Dos anarquismos

“El anarquismo no es una fábula romántica, sino un duro despertar […]” (Edward Abbey, A Voice Crying in the Wilderness [Vox Clamantis en Deserto], 1990).

Periódicamente las dicotomías entre “anarquismos” se suceden. A finales del siglo XIX era entre colectivistas y comunistas, organizadores y anti organizadores, individualistas y sindicalistas, sindicalistas puros y anarcosindicalistas, etc. Actualmente esta reyerta teórica, que parece desarrollarse de forma cíclica, se ha establecido entre insurreccionalismo y anarquismo social.

En tiempos decimonónicos algunos anarquistas quisieron desatar el nudo gordiano hablando de “anarquismo sin adjetivos”, y ya avanzando el siglo XX de “síntesis”. Hoy día apremia evolucionar.

Las disputas, si no se enconan y enquistan, son positivas; el debate teórico es sano; lo que es insalubre y suicida es que el debate sustituya a la militancia. Ciertos anarquistas no tienen más problemas militantes que el propio anarquismo: o vigilar sus esencias o ponerlo al día, pero la disputa sigue fijándose en un marco erróneo, igual que en el XIX.

Sí, la disputa entre colectivistas y comunistas nos ayudó a vislumbrar cómo una parte del anarquismo de la época seguía ligado a cierta concepción de propiedad privada y salario y cómo otra quería transcender de eso y ser generosa; también cómo una parte trataba de ser realista y práctica y cómo otra podía pecar de optimismo exacerbado. Era una cuestión de fondo que dibujaba maneras y actitudes. Pero también era una disputa por algo que aún no se había producido: una revolución social que pusiera la economía en manos de los trabajadores. El debate quizás pudo ayudar a perfilar mejor lo que sucedería en situaciones revolucionarias como la del 36, pero el debate por el debate, sin transcender del plano teórico, puede dibujar el mejor de los futuros, pero no deja de ser una especulación, un discurrir sobre la nada, cuando falta crearlo todo. Puede también que el debate sobre las distintas concepciones sindicalistas tuviera una dimensión más práctica, pero seguía basándose en una premisa errónea: transformar la praxis ajena. Sólo nos es dado cambiar nuestra propia actividad; si algo no te gusta trabaja en sentido contrario y que la práctica demuestre si andas errado o acertado. En consecuencia, el debate no debe fijarse más –no desde luego prioritariamente– en el terreno ideológico; la validez de una idea debe medirse en el terreno práctico, en el terreno de los hechos.

No se puede discutir cual o tal teoría es mejor sobre el papel, cuál satisfará mejor nuestras necesidades sin transcender de la hipótesis; debe comprobarse empíricamente y que los resultados hablen. ¿Pero qué requiere esto? Trabajo de campo, duro trabajo de campo. Y es eso, y no otra cosa, lo que divide a los anarquismos en liza. Basta ya de supuestas divergencias en base a acuerdos, congresos, pensadores y modelos imaginarios.

Desde mi punto de vista sólo hay dos anarquismos: el contemplativo y el combativo. Ya pueden recibir el nombre de insurreccionalismo o anarquismo social, cualquiera de los dos puede representar a alguna de las dos tendencias en algún momento.

El anarquismo contemplativo vive a través de vidas ajenas, su terreno es el debate centrípeto. Se sienta a analizar y a discursar, a anatemizar enzarzado en eternas luchas internas. Su campo es el de la teoría y el quietismo, sea de comité, de asamblea, de manifestación, de red social o de quema de contenedor (un teórico del molotov no es menos contemplativo que un teórico de despacho). El inmovilismo como modus vivendi; la pontificación como modus operandi. Charlas y difusión de ideas es su terreno natural, el ambiente donde se siente cómodo; incapaz de transcender de ese hábitat y saborear los adoquines o el bancal. El propio anarquismo en su campo de batalla, su objeto de disección, el sujeto de su militancia. El anarquismo contemplativo es la etapa infantil e inmadura de la ideología anarquista; por muy seria, respetable y vetusta que parezca.

El anarquismo combativo, el que defendemos y practicamos desde la FAGC, es el anarquismo que se faja, el que está a pie de calle, el que lucha. Sea tensionando en una manifestación para evitar que la gente quede impasible ante una carga policial, sea forzando las circunstancias para que un conflicto laboral no acabe en armisticio. Es el anarquismo que se moja, el que se arremanga y se mancha las manos. El que lucha en la fábrica, en la asamblea de barrio, en la calle. Gamonal y Can Vies son ejemplos de esto, la Comunidad “La Esperanza” también. Es el que ha sobrepasado los límites de las tertulias y la militancia oral. Ya no cree que verbalizando algo se consiga cambiarlo. Su actividad es centrífuga, no va dirigida a complacer a los “iniciados”, a convencer a los “convencidos”; el circuito de los compañeros se le queda estrecho. El discurso de consumo interno se le antoja cacofonía. No milita para los anarquistas; milita para llevar la anarquía al suelo, para llevar la anarquía al pueblo. Diseña sus tácticas y su estrategia, su hoja de ruta, definiendo bien qué quiere y cuándo lo dará por conseguido, para poder avanzar a la siguiente etapa. Su hábitat es el barrio, la chabola, el parque, el tajo, el terreno abandonado, la casa expropiada. Es el anarquismo entendido como ideología adulta, por osada y audaz que sea su actitud, por nuevos que parezcan sus planteamientos.

En mi experiencia en estos últimos cuatro años en la FAGC, y especialmente en los dos últimos en la Comunidad “La Esperanza”, he llegado a concebir el anarquismo en esos términos, como una ideología adulta. El idealismo es necesario, pero no basado en irrealidades ni quimeras, sino en la capacidad real de aplicar las ideas pertinentes para transformar el entorno. Hay que descifrar los límites de los propios mitos, sean ideológicos, teóricos o de cualquier clase; descubrir la falsabilidad de los pensadores de referencia y tratar de aplicar las propias ideas teniendo en cuenta que por muchos antecedentes que tenga lo que te propones, y por más jugo que le saques a experiencias pasadas (la historia debe entenderse como pista, no como remanencia), la realidad es que esta experiencia, esta concreta, nadie la ha intentado antes; sólo tú y los que te acompañan. El discurso exclusivamente autorreferencial se diluye y queda la dura realidad. Es dura, pero es tuya.

Esta realidad lo es porque se asienta en algo tangible. En los siglos XIX-XX existía un anarquismo de fábrica, y esa fue su gran fuerza. Existió también en ese periodo fini/primisecular un anarquismo cultural que dotó de soporte teórico y literario la obra muscular. Nosotros proponemos un anarquismo de calle, un anarquismo callejero, de barrio, de exclusión social. El obrero salido del siglo XX y que despierta al siglo XXI se da cuenta, después de haber sobrevivido a la coartada capitalista de la crisis, que de obrero cualificado que fabricaba casas para otros ha pasado a ser un sin techo. Personas abocadas a la marginalidad porque sin apenas transición han sufrido un cambio: obreros ayer; indigentes hoy. Algunos no han mutado; de forma endémica han nacido condicionados socialmente para ser carne de asfalto. El discurso anarquista les complace en su utilidad: les es natural la hostilidad a la policía y el rechazo a la sacralidad de la propiedad privada; les es imprescindible sobrevivir a través de ciertas formas de apoyo mutuo, por lo menos en determinados estadios. Si este discurso se convierte en la práctica en un modelo eficiente de necesidades básicas plenamente satisfechas entonces la anarquía funciona, es útil para ellos, y con eso, sin necesitad de hacerse anarquistas, les basta.

No hace falta que se nos encuadre en el insurrecionalismo por nuestra radicalidad o el anarquismo social por nuestra labor. Somos anarquismo de combate y las etiquetas de ese tipo se nos quedan estrechas. Hemos recibido un baño de realismo y hemos descubierto que la anarquía llevada a la práctica funciona, que puede gestionarse una micro sociedad de 250 personas de manera eficaz siguiendo ese modelo. Pero también sabemos que ayudar a alguien no cambia necesariamente su mentalidad, y esto ya lo expondré en un futuro artículo.

Lo que importa ahora es saber que un anarquismo de barrio, sumergido en la marginación social, trabajando en el ghetto, es imprescindible; un anarquismo implicado en los problemas reales de la gente. Es imprescindible no porque suponga por sí mismo la “conversión de la gente”, sino porque es la mejor, si no la única, forma de llegar a ella. Para llegar a la gente no queda otra que tocar sus intereses y necesidades.

Pero si para esto no funciona la provocación vacua, que al menos remueve el avispero, menos funciona el discurso de reformar instituciones. En un momento en el que la gente está más desapegada de la política que nunca, nuestra misión es forzar la ruptura, no invitar a la conciliación con nuevas maneras dentro de las mismas estructuras. La situación es proclive para relanzar la organización popular desde abajo, para movilizar a la gente (movilizarnos con la gente) en base a sus necesidades y exigencias primarias, para estructurar el subsuelo, para dotar de cuerpo y músculo a los que no tienen (tenemos) nada. Enredarlos en promesas electorales, en aspiraciones de políticas locales, en la creación de instituciones, es un suicidio: primero, porque nunca se han sentido tan distantes de ellas; segundo, porque por fin son capaces de hacer otras cosas. A un enemigo herido que tiene que reestructurarse a toda prisa no se le refuerza, se le remata. Las instituciones deben ser vistas como el adversario al que se le arrebatan cosas por la fuerza, a través de la presión y el desgaste; el contrincante al que se mina hasta que se le pierda el temor y el respeto. No como el arma que es buena o mala en función de quién tenga la empuñadura. Más allá del maquiavelismo y el oportunismo de la hipótesis, tengo una cosa clara: también los ratones antes de ser devorados imaginan estar jugando con el gato. Eso es jugar a la política: creer que le estás dando cuartelillo al que está apunto de fagocitarte.

Yo no juego a juegos donde las reglas las imponen otros. Y hay un anarquismo que tampoco. Ese anarquismo sabe dónde está su lugar natural para incidir en la vida social, se aleja de las peleas de capilla y se une a las aspiraciones del pueblo para punzarlas, hostigarlas, y ver si pueden ir más lejos. Este anarquismo no se establece en unos parámetros de superioridad moral (y lamento si mi retórica lo da a entender, pero no es mi intención repartir sopas con hondas), no lo propongo porque sea “la última palabra” en revolución social; lo planteo por una simple cuestión de supervivencia. O nos abocamos a la endogamia de “la anarquía para los anarquistas” (cuando la anarquía debe ser para la gente de a pie) o nos dejamos matar metiéndonos en estructuras de poder que nos comerán y excretaran antes de darnos cuenta. Hasta ahora esas parecían ser las únicas opciones: o cerrarse en banda o entregarse con armas y municiones. No puede ni debe ser así, nuestra supervivencia y la de nuestro mensaje está en el combate, está en la calle, está en las necesidades más instintivas del pueblo. Es necesario detectar qué necesita, ver si nuestra praxis puede proporcionárselo, adaptar nuestras herramientas al momento, elaborar un programa que dé soporte teórico a nuestras conquistas y, una vez alumbrado el camino, compartir dichas herramientas y colectivizarlas (sabiendo cuándo hacerse a un lado).

No me importan las caricaturas; lo de “anarquismo barriobajero” o “anarco-lumpen” no es la primera vez que lo oigo. Me importan los resultados. El anarquismo callejero ha proporcionado la mejor carta de presentación de nuestra práctica en años. La mayor ocupación de inmuebles del Estado español no la ha conseguido un partido, una coalición electoral ni una organización pro-sistema; la ha iniciado una organización anarquista a través de herramientas anarquistas y haciendo funcionar un modelo anarquista sin necesidad de que los implicados lo fueran. Ese anarquismo de barrio ha dado 71 viviendas a 71 familias que equivalen a más de 250 personas. No habla la teoría; hablan los números, hablan los hechos, habla la tozuda realidad.

Ruymán Rodríguez | Federación Anarquista Gran Canaria

Lee aquí la segunda parte.

Entrevista a un anarquista de Donetsk

La Confederación Revolucionaria de Anarcosindicalistas N.I. Makhno (Революционная конфедерация анархосиндикалистов им Н. И. Махно), surgió en Ucrania en 1994 y fue una de las más destacadas organizaciones anarquistas que emergieron de la antigua Unión Soviética. Plataformista en esencia, la organización logró reunir una cohorte de activistas vigorosas que querían adoptar un enfoque estratégico y responsable a la cuestión de la consecución de una sociedad libertaria. El RKAS sobrevivió a muchos problemas, estuvo involucrado en la huelga de los mineros y tenía varios proyectos a largo plazo, pero no estuvo exento de disputas internas y escisiones. Durante el año pasado, sin embargo, la organización se fue escuchando cada vez menos. Para averiguar lo que había sucedido con el RKAS, y también escuchar su opinión sobre los acontecimientos actuales en Ucrania, nuestros camaradas  de Rusia de Acción Autónoma entrevistaron a un compañero de la RKAS, Samurai.

P: ¿Cuál es la situación en Ucrania? Su evaluación.

R: Una revolución política de la burguesía nacionalista se lleva a cabo, en contraste con el contexto de que se está desarrollando la guerra civil y la intervención mal disimulada del Estado vecino, hago referencia a Rusia. En pocas palabras y hablando literariamente, la vida fluye en dos realidades paralelas: la gente va a los cafés, viven su vida cotidiana y los niños caminan por los alrededores, y en el mismo lugar cercano, vemos las muertes, violencia, odio

La situación es muy difícil y va a durar mucho tiempo. Tal vez un par de años. Los ecos difícilmente desaparecerán del todo. La confrontación mutua y la división en la sociedad son cada vez más profundas al paso de los días. Hay una maraña de contradicciones y juegos de intereses desde el punto de vista político. Escribí sobre esto en mis artículos hace un buen tiempo, en el momento de Maidan y al poco tiempo, intervine en entrevistas de un canal mediático ADSR (Acción SocialRevolucionario Autónomo) y de Radio Libertaire RKAS al llegar el invierno. Desde entonces, la situación se ha vuelto aún más polifacética. Un montón de cosas han resultado ser ciertas; al parecer, nuevos actores se han unido y algunas cosas se hicieron más evidentes. Algunos focos han cambiado. Pero en general, todo lo que está sucediendo va acorde con el escenario que predije en el artículo «bautismo de sangre». Se rieron de mis expectativas Ahora la división del país y la Guerra Civil son un simple hecho.

Los procesos que están teniendo lugar en Ucrania sólo se están complicando cada vez más. Aquí uno tiene la geopolítica y el nacionalismo, la economía y lo social, y las pasiones saturnales.

P: ¿En qué estás involucrado en el momento presente?

R: Por desgracia, no puedo ser completamente sincero del todo. De lo contrario, una gran cantidad de gente honesta y yo vamos a tener problemas de diferente índole. Y mis amigos y yo tenemos muchos planes para el futuro. Por eso, vamos a decir, que estamos tratando de encontrar una línea de acción razonable en las circunstancias recién formadas y constantemente cambiantes.

En cuanto a RKAS N.I. Makhno (Confederación Revolucionaria de anarcosindicalistas, llamado en honor a Makhno) se refiere, no existe más en la calidad que ha conocido hasta ahora. Oficialmente, pero tácitamente, RKAS se disolvió y su núcleo hizo el cambio a las operaciones ilegales. ¿Por qué sucedió esto? Sucedió porque la forma del RKAS que había existido hasta la fecha, no cumplía con los requisitos del momento. Aunque, de la misma manera, todo el movimiento anarquista tanto en Rusia y Ucraniano cumple con los requisitos de la actualidad; y RKAS es parte de este movimiento que no ha logrado superar todos esos vicios, que hacen del actual movimiento anarquista no sea del momento. Todos estos años hemos tratado de crear un proyecto eficaz en el medio plazo, donde el proyecto de tal naturaleza estaba condenado al fracaso. RKAS era un proyecto de este tipo. Y el tiempo nos mostró la futilidad completa de nuestros intentos. ¿Por qué estaba en esta línea? Hay tres razones principales por las que el movimiento anarquista en la forma que existe hoy en día no tiene ningún futuro. La primera razón es el infantilismo de la abrumadora mayoría de las personas que se unen al movimiento. Esto no sólo está conectado con la edad, aunque la mayoría de los participantes del movimiento reclutado por nosotros son de hecho niños. Hablando de infantilismo me refiero al estado de ánimo, la visión infantil de cosas muy serias y fundamentales y la falta de seriedad en la percepción de tales cosas. Este es el paradigma de la conciencia de la mayoría de los que vienen al anarquismo, no importa la edad que tengan; 14, 18, 25 años o más. Ingenuidad y algún tipo de ineficiencia infantil son inherentes a ellos. Estas personas conforman el orden del día del movimiento y el perfil de su existencia. La segunda razón son los rasgos «subculturales» del movimiento. Un muy buen ejemplo de mis palabras se demostró en una de las entrevistas sobre los acontecimientos en Ucrania en el sitio Avtonomnoje Deistviye (Acción Autónoma). Aquí es lo que uno de los anarquistas respondieron en esta entrevista a la pregunta: «¿Existen grupos anarquistas en Donbass?«:

«La actividad de los anarquistas es en un nivel bajo, hay algunos de ellos. Es por eso que su influencia sobre la situación política es muy insignificante. Hay grupos de anarquistas «no organizados» en algunos pueblos de la regiónDonetsk, Avdeevka, Kramatorsk, Gorlovka, Mariupol, Yasinovataya. La pertenencia en cada grupo es de hasta aproximadamente diez La actividad de dichos grupos es variada: a partir de la realización de juegos de cinco a un lado, los conciertos, hasta la agitación (pegatinas, graffiti) Pero la actividad no es sistemática, ya que estos grupos son algo así como las empresas de los amigos «.

Creo que no hay nada que explicar. Lo único de lo que quería preguntar acerca al leer esto: ¿por qué hay muchos grupos pequeños, llamándose a sí mismos anarquistas, pero al mismo tiempo no están unidos en una sola organización, y se dedican a la misma mierda?

La pregunta es retórica, como la respuesta a lo que es obvio: el infantilismo de los anarquistas, todo el mundo tiene ambiciones sin límites y la ausencia total de las mismas, al mismo tiempo, de la menor visión estratégica de los líderes de estos grupos, quienes no pueden superar el muy desgastado lema «acciones para el bien de las acciones» que contiene un claro componente subcultural, superar los egos personales (léase infantilismo), unirse en una sola organización y elaborar una agenda política.

Como un ejemplo más de infantilismo y miserias ideológicas, se puede recordar la propaganda antielectoral de la organización escindida de RKAS, el llamado Mezhdunarodnyj Souz Anarkhistov (MSA, Unión Internacional de Anarquistas) en Donetsk. Durante las escisiones y rupturas, se discutieron mucho sobre los supuestos autoritarios en RKAS, que no se les dio la oportunidad de darse cuenta de sí mismos, que su iniciativa fue suprimida y así sucesivamente. Como resultado, después de que se libraran de la «dictadura del buró de organización RKAS«, esa misma que fue a las minas y las fábricas a difundir el periódico «Anarquía»,  a tratar con los sindicatos y las cooperativas y construir una «guardia negra» bien disciplinada; después de haberse liberado de las decisiones de las asambleas del RKAS, las cuales pusieron sobre la mesa tareas socio-políticas muy constructivas, los «anarquistas anti-autoritarios», tras haber establecido la MSA, mostró sus habilidades estratégicas y tácticas pegando carteles en toda la ciudad que contienen mensajes como: «¡no vayan a las elecciones, comed verduras!».

¿Y dónde están todas estas nuevas unidades, anti-autoritarios inimaginables, los creadores que debilitaron al RKAS sistemáticamente y rompieron el movimiento anarquista en pedazos con su llegada, por lo que no le dan ninguna oportunidad de organizarse en una organización política fuerte y de masas? ¿Siguen pegando pegatinas, pintando graffitis que nadie quiere ver, jugando al fútbol y yendo a conciertos? ¿Coma verduras, no vaya a las elecciones? Por estos motivos, ¿uno habría de destruir todos los brotes constructivos del movimiento anarquista diciendo que eso «no era muy respetable para el anarquismo puro»? Así es como los niños traviesos se comportan, la organización de fiestas de desobediencia y disturbios por el bien de sus mezquinos insultos y juegos.

Y, por último, el anarquismo de los anarquistas, debido a que los anarquistas se convierten en el principal obstáculo en el camino hacia la anarquía. Recurro a una divertida tautología intencionadamente, con el fin de llamar la atención sobre las viejas enfermedades de ser antiorganizacional, destructivo e irresponsable, que se señalan a nivel de una virtud y que socavaría cualquier trabajo constructivo. Los anarquistas, debido a esos errores absolutamente absurdos, así han logrado establecer la organización. Y todos los intentos de establecer la organización en el marco del proyecto «RKAS» han dado lugar a una verdadera cruzada contra el «autoritarismo y el extremismo«. Tanto la situación en febrero de 2013 y la actual han demostrado claramente toda la impotencia de esas formas infantiles, del anarquismo subcultural, sin importar el nombre que se dio a sí mismo de cara a los acontecimientos históricos reales.

Volviendo a la suerte de RKAS, puedo decir que su desaparición es sólo un paso táctico. Tal vez, RKAS resurgirá con una nueva capacidad, teniendo en cuenta todos los errores y adecuándose a la situación actual; tal vez vayamos a crear algo nuevo o un par de variantes. Pero el espíritu de RKAS y la idea de qué tipo de anarquismo estamos tratando de lograr durante más de 20 años, vivirán. No nos estamos rindiendo y ni desapareciendo. Por ahora, solo nos hemos disuelto en el tiempo y el espacio. Por poco tiempo.

P: ¿Cuál es la composición social de los manifestantes en el sureste y en Maidan? ¿Quiénes son los líderes y las personas comunes allí?

R: Maidan y los separatistas del Sur-Este no difieren mucho unos de otros. Tanto la revolución Maidan y la revolución separatista oriental implican el pueblo de Ucrania: intelectuales creativas, empleados, emprendedores, ciudadanos, la población rural, los estudiantes, el lumpenproletariado y los exmilitares. Esta guerra fratricida entre las personas que deberían tener intereses comunes, pero en el curso de la manipulación política de esta nación se ha convertido en rehenes y títeres de los intereses de los clanes económicos enemistados y las familias, de hecho, para separar las «personalidades fuertes». En vez de dirigir sus armas contra los oligarcas y sus imperios, la gente común de Maidan ha conducido nuevos oligarcas al poder, y la gente común sur-oriental está llevando a cabo las órdenes de la familia del derrocado presidente Yanukovich y su Maestro de Moscú. Todo este condimentado con la retórica del nacionalismo y el chovinismo, todas estas lágrimas sobre algunos intereses del este o del oeste son decorados de teatro, sólo para que la lucha por los intereses de las familias oligárquicas e instituciones del Estado esté sujeta a su voluntad. Pero estas piezas de escenografía son sanguinolentas. La gente siempre ha pagado con sus vidas para los intereses de sus amos, tanto en la Primera Guerra Mundial como en la Segunda. Tanto en las recientes guerras locales de la historia contemporánea como, por desgracia, ahora en Ucrania. Como resultado, las heridas sangrientas y la ira por décadas será precisamente lo que el pueblo ucraniano, en última instancia, recibirán por sus sacrificios. El pueblo de Ucrania, que se reconocen como tales o no se dan cuenta, están enfrascados en estos «juegos de tronos» crueles. La gente en ambos lados de las barricadas y bloqueos de carreteras deben entender que han sido engañados, que están luchando con la mitología y en realidad ellos se están matando a sí mismos, porque son un solo cuerpo unido. Los trabajadores han sido enfrentados unos contra otras como perros de pelea, en los cuales se colocan estacas, y que conseguirán nada más que las heridas y el dolor. Porque el enemigo está en el lado equivocado en este panorama. El enemigo está en el Kremlin y en el Palacio Mariinsky, en el Capitolio y en el Bundestag.

Ahora vamos a hablar de los líderes. Los líderes Maidan son la burguesía nacional y sus elementos radicales. ¿Quiénes son los líderes separatistas? La burguesía nacional y sus elementos radicales. En Oriente se asustan a la gente con la Pravyj Sektor («Sector Derecho») y llaman en ellos para luchar contra el fascismo aquellos que han venido de dentro de los partidos y movimientos fascistas rusos comparten el paradigma del fascismo imperial de nación rusa. Los partidarios de Barkashov, Zhirinovsky, Dugin y Limonov llaman a luchar contra el fascismo, ¿no es así? Esto no tiene sentido. Y el aspecto más triste de este proceso creado por el fascismo, es que los fascistas y nacionalistas rusos, junto con las masas engañadas por ellos, significan todos los ucranianos, el pueblo ucraniano como tales. A los ucranianos se les niega su historia, su lengua, su propio nombre, el derecho a existir como tal. En Donetsk, de acuerdo con su lógica, tiene dos opciones: ser pro-ruso o ser fascista. Si usted es de Ucrania, pero no tiene nada que ver con el nacionalismo y, por otra parte, con el fascismo, no se tiene cuenta. Si uno dice: «Yo soy de Ucrania» por una palabra en la lengua ucraniana, es golpeado o asesinado. Así de simple. Tal es la lógica imperial rusa de «antifascismo nacional». Ven a Donetsk, habla ucraniano, y lo verás por ti mismo. Y este fantasma ha abrazado no sólo un puñado de la derecha pro-rusa, sino todos los estratos de la población, incluso la llamada izquierda en el Sur-Este. La manipulación está ganando la guerra. Violar a la conciencia de las masas y se podrá trabajar de maravillas con lo absurdo. Esto sucedió en Maidan y ahora está sucediendo en el Sur-Este.

P: ¿Qué tipo de organizaciones son Rabochiy Front y Lava? ¿Qué impacto tienen?

R: Lava es sólo un grupo de mineros de una de las minas de Donetsk, que, por impulso en general, en los primeros días de disturbios en la ciudad vinieron a la Administración del Estado regional y escribieron la palabraLava’ en una bandera negro. Este no es una organización política. Es sólo un grupo de personas. La bandera estuvo colgada en el balcón del edificio durante unos días, y cuando desapareció, el propio grupo también lo hizo. Estas personas no tienen nada que ver con el anarquismo. Esto ocurre en días de disturbios populares. La gente se ve envuelta en un frenesí de hacer por hacer algo, pero ese algo no tiene consecuencias.

Rabochiy Front es un grupo que surgió como resultado de una escisión en el Sindicato de Trabajadores de Ucrania mucho antes de los acontecimientos de Maidan. Se trata de trabajadores de tendencias pro-soviéticas y comunistas. Cuando comenzaron los disturbios en Donetsk, este grupo se mostró inicialmente por la protección de un monumento a Lenin. Luego participó en la captura de la Administración Estatal de Donetsk Regional. En general, la participación de los simpatizantes del Partido Comunista de Ucrania y todos los grupos pro-soviéticos en el movimiento separatista, se ha manifestado de forma masiva y activamente. Incluso el partido Borot’ba toma parte activa en los acontecimientos en el Sur-Este. Mucha gente ve a Rusia como sucesora de la Unión Soviética. Y, en relación con esto, en todo el pro-rusoismo ven una especie de restauración de la URSS. Es tan ridículo e ilógico que ni quiero comentarlo. Pero la psicosis de masas es un fenómeno complejo. Ha sido perfectamente descrito por muchos, desde Le Bon hasta Reich y Moscovici. Hubo un momento en que no entendía por qué los nazis fueron capaces de ganar en Alemania tan fácilmente. Ahora entiendo. El público sólo puede ser manipulado y que se lo traguen todo. Por otra parte, ninguno de los esquemas clásicos de la visión del mundo funcionan en la era de la post-modernidad. Es por eso que uno puede ver a un comunista y un fascista de pie codo a codo, un imperialista y un partidario de los consejos de trabajadores, un anarquista y un nacionalista. Me acuerdo de una vívida ilustración de lo anterior, cuando en la manifestación antifascista dedicado al aniversario de la victoria sobre el fascismo, el 9 de mayo en Donetsk, mi hermano, un partidario de los separatistas, fue recibido con un saludo «antifascista», Heil Hitler, por su compañero de movimiento, uno de los que asaltaron el Donetsk SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania). En respuesta a mi comentario sarcástico a mi hermano, que vino «para proteger a los veteranos de Banderovtsy» murmuró tímidamente: «Hrmph «

P: ¿Podría explicar en el referéndum celebrado el 11 de mayo?

R: Otro ejemplo de la sociedad del espectáculo. El referéndum que no puede tampoco ser verificada o refutada—. Con sus papeletas falsas y las mesas de votación sin observadores y bajo la atenta mirada de la gente enmascarada. Yo mismo tuve la alegría de ser testigo de un tipo con un arma recortada que estaba «protegiendo» mi colegio electoral. El referéndum, celebración sobre la que el Sr. Barkashov, uno de los líderes de la República Popular de Donetsk que participó personalmente, dio las instrucciones de «escribir un 90% de participación en el referéndum para luego ver la reacción de los Khokhols¹«. Fue una farsa. Para decirlo con más precisión, era parte de las estrategias políticas que se pueden incrustar en el marco de una estrategia global. Su esencia era crear en la República el primer lugar de las personas independientes, supuestamente legítima, y luego pedir la admisión en la Federación Rusa. En todas partes, tanto en Donetsk y en Lugansk, el escenario de Crimea había sido elaborado. Y al principio los separatistas tenían grandes esperanzas en la opción. No por casualidad, unas pocas horas después de la proclamación de la DNR (República Popular Donetsk), sus dirigentes pidieron cobijarse bajo el ala de Putin. Por cierto, me pregunto cómo la retórica anti-oligárquica y socialista de los separatistas se combina con el amor por un estado imperial oligárquico, autoritario y personalista del mega-oligarca Putin, cuya fortuna es de muchos miles de millones. Otro hecho en esta tragicomedia absurda.

El escenario de Crimea falló en Donbass, una anexión rápida y fácil falló. Las circunstancias estaban equivocados y la hora se perdió de alguna manera. Y, en general, no creo que era parte de los planes de Putin.

No voy a dar ninguna declaración sobre la región de Lugansk. Pero hay un gran número de personas en Donetsk y la región de Donetsk que no apoyan el DNR o que son partidarios de la unidad de Ucrania. Esto lo puedo confirmar. Los separatistas están mejor organizados y tienen mejores recursos administrativos y el apoyo del Estado vecino. Eso es todo. Y los sentimientos son aproximadamente iguales o incluso admitiría que hay más opositores a la República Popular que partidarios.

P: ¿Qué sabes sobre el incendio en Odessa el 2 de mayo? ¿Qué piensa usted sobre quién cometió el incendio?

R: Esta es otra parte de la manipulación a gran escala que es difícil hablar, porque esta manipulación se hizo a base de sangre y sdolor. De hecho, como todo lo que ahora está sucediendo en Ucrania. Podemos recordar los brutales asesinatos de partidarios de Ucrania en Gorlovka, los asesinatos y palizas en manifestaciones en defensa de la unidad de Ucrania en Donetsk, las palizas y la tortura de los separatistas y agentes imperiales. La NKVD opera en Donetsk, en el edificio de la administración del Estado, que es el cuartel general de los separatistas y la sede del gobierno DNR. , es un nombre tan poco sofisticado para el lugar donde los rebeldes pro-rusos llevan a sus oponentes y simplemente los insatisfechos, donde son golpeados y torturados, en los cuales se mantienen en condiciones bestiales durante meses. Uno puede recordar decenas de casos. Esta es la lógica del conflicto civil desplegado. Las bajas en ambos bandos son inevitables. Odessa es una parte de los eventos. Esto podría ocurrir en cualquier ciudad y con activistas de cualquier campamento. Con los mismos separatistas de éxito podría conducir a los activistas en favor de Ucrania en el edificio y durante la batalla, incendiarlo y dar con el mismo resultado. Cuando la gente muere, la gente común, cuando están siendo asesinados por las mismas personas ordinarias para los intereses de los ricos, es la tragedia del pueblo en su conjunto. Se lo comenté al comienzo de nuestra conversación. La tragedia en Odessa es una parte de la manipulación a gran escala, una parte de la partitura abierta anteriormentede víctimas de la guerra civil. La misma guerra en la que ambas partes están disparando y matándose unos a otros, y hay víctimas ocasionales de ambos lados. Repito, la tragedia para mí no está en quién mató a quién y en qué cantidades, pero el hecho mismo de las luchas civiles de la gente común es que están nublados con mitos, que están muriendo por los intereses de quienes detentan el poder. Por lo tanto, las dos personas que murieron bajo las banderas de Ucrania y los muertos bajo la bandera rusa son víctimas del Moloch del poder en el sentido más amplio de la palabra. Esta no es una guerra de los oprimidos contra los opresores, es la guerra de las casas feudales, en la que los muertos son reclutas, y los señores se frotan las manos.

Esto es asqueroso. La verdadera revolución empieza cuando los plebeyos se unen contra los patricios, pero no se matan unos a otros por sus intereses. Y con respecto a Odessa, nunca sabremos la verdad. Como uno de los partidarios de los separatistas me dijo: «Sí, las dos partes se encuentran, pero usted debe elegir la mentira que esté listo para defender. Pero no te avergüences de tu elección después». Así es la lógica de la mentira que está en la mente de las partes en conflicto.

Por lo tanto, yo no quiero elegir entre dos tipos de mentiras, quiero estar en el lado de la verdad. Y la verdad es que la gente está luchando contra sus opresores, no en contra de su propia índole.

P: ¿Cuál es su actitud hacia Avtonomnyj Opir, Borot’ba y otros izquierdistas de diversos tipos, que están involucrados en las protestas en el Oeste y el Este? ¿Sabía usted acerca de la creación de la Guardia Negro de Ucrania?

R: Trato Avtonomnyj Opir con interés, ya que creo que el movimiento anarquista carece de un estudio competente de la cuestión nacional y también carece de una actitud al patriotismo en su forma puramente popular, como lo fue en muchos movimientos anarquistas antiguos de Hristo Botev a Nestor Makhno. Sucede que hoy, la vista del cosmopolitismo es dominante entre los anarquistas, el cosmopolitismo que rechaza cualquier raíz y margina a las personas, mientras que el internacionalismo que forma parte del interés nacional como internacional y se refiere al amor por la patria sin ningún componente políticoha retrocedido de sus posiciones. Los dos puntos de vista siempre han estado presentes en el anarquismo. El anarquismo internacionalista corresponde más al sentido común, en mi opinión. Debemos volver a las raíces del anarquismo clásico, y trabajar en esta cuestión. De lo contrario corremos el riesgo de tropezar con los mismo errores pasados y seguir siendo un movimiento marginal.

Trato del partido comunista Borot’ba con cautela, ya que son competidores de los anarquistas. Y esto significa que son opositores. El proyecto Borot’ba trabaja estrechamente con el Partido Comunista de Ucrania y ha sido creado para el futuro, un reemplazo para el envejecido ymoribundo KPU (el Partido Comunista de Ucrania). Se trata de una joven versión moderna, contemporánea, del Partido Comunista. Veremos diputados de Borot’ba en la celebración de consecución de escaños en el Parlamento de Ucrania. Ya han comenzado a cumplir con esta tarea. En términos ideológicos, «Borot’ba» es el heredero del viejo movimiento comunista que asume la responsabilidad de toda su larga historia. A partir de la lucha de Marx contra Bakunin en la Internacional hasta la dictadura bolchevique de Lenin y Trotsky y la destrucción de los anarquistas y el machnovismo por ellos, de Stalin y la Unión Soviética hasta Petr Simonenko, Victor Ampilov y Gennady Ziuganov hoy. Por eso no es de extrañar que «Borot’bists» (miembros de Borot’ba) tomaran una parte tan caliente en el movimiento separatista en el sureste de Ucrania en el lado de las fuerzas imperiales, y por qué banderas rojas ondean junto a los tricolores imperiales. Hay también páginas heroicas en esta historia, pero los comunistasestatistas siempre serán enemigos de los anarquistas, no importa bajo qué máscara actúan: el Simonenko poco atractivo o el atractivo Vallejo. Tarde o temprano nos encontraremos cara a cara con este partido, y vamos a luchar contra Borot’ba, como bolcheviques y makhnovistas lucharon unos contra otros en su tiempo. Es inevitable.

poco sobre el proyecto «Guardia Negra Ucraniana», y por ahora soy escéptico al respecto, a la luz de mi crítica del movimiento anarquista ucraniano expresadas en esta entrevista. Yo estaría encantado si me equivoco.

P: ¿Cree usted que hay alguna expertos rusos en el Sudeste?

R: Yo no lo creo, lo podría confirmar de algún modo. Y muchos de elloshay bases de entrenamiento en las regiones de Donetsk y Lugansk—, donde grupos de 400 a 500 personas locales y voluntarios procedentes de Rusia se someten a entrenamiento bajo la guía de instructores militares. Hay expertos, por ejemplo, en el batallón «Vostok» («Este»), varias decenas de profesionales militares rusas. Están Girkin y su grupo en Slovyansk; Bezler en Gorlovka y muchos otros. Por supuesto, la mayoría de las personas que están luchando bajo las banderas de los separatistas son los lugareños, muy trabajadores ordinarios, veteranos del ejército o de los organismos de seguridad, veteranos de la guerra de Afganistán, antiguos policías y expertos de las Fuerzas Especiales. Pero un núcleo importante y autorizado de los militantes, además de voluntarios de Rusia, como los cosacos del Don y el grupo central de varias organizaciones rusas nacionalistas, son saboteadores rusos, especialistas militares, que organizan el proceso. El suministro de municiones, equipos especiales, las armas y la financiación proviene de Rusia a través de un poderoso grupo de presión de la Duma. Personas cercanas a funcionarios aconsejan a Putin de la República Popular de Donetsk, gente como Glazjev, por ejemplo, y esas figuras odiosas como Zhirinovsky, Dugin y Barkashov. Por otra parte, el actual jefe de gobierno de la llamada «República Popular» en Donetsk es un famoso estratega político de Moscú, Boroday, designado por la administración del Kremlin; él también está dando órdenes al batallón separatista «Vostok», cuyas estaciones de reclutamiento reclutar abiertamente voluntarios/mercenarios en toda Rusia. Esta es la intervención en gran medida que se basa en el movimiento de protesta local y la élite política local. Todos estos elementos están presentes.

P: ¿Existe la posibilidad de cambiar las protestas en Ucrania hacia la vía de la revolución social?

R: Por el momento se trata de un escenario improbable. Creo firmemente que cualquier revolución social es posible sólo en la presencia de dos factores. Estos son: la demanda del público masivo por el cambio radical y la organización política del ala revolucionaria del anarquismo, que será capaz de organizar y dirigir el proceso de cambio y consolidar sus resultados. Si el primer factor es más o menos presente, y la actividad de la población ha aumentado, el factor subjetivo está todavía ausente. La revolución política se lleva a cabo. Y las fuerzas políticas y aquellos que son llamados a la gran burguesía o con un toque moderno, los oligarcasse aprovechan de sus resultados. Pero si estamos hablando de la revolución social, entonces no hay una demanda seria para él, la gente, incluso si ven los cambios, solo los ven en el marco de los cambios puramente políticos. E incluso los brotes tímidos de señales revolucionarias sociales y antiautoritarias que no son apoyadas por una fuerte organización revolucionaria antiautoritaria, serán aplastados por la agenda política de los partidos burgueses y nacionalistas. Ya he hablado de la falta de organización anarquista. Este es el principal problema del movimiento anarquista moderno y la causa de su colapso en el contexto de los acontecimientos actuales. Los acontecimientos que están sucediendo ahora en Ucrania, y el hecho de que los anarquistas aquí no han sido capaces de utilizar la situación porque negaban el sentido común durante años y fueron cautivados por lo subcultural y las ilusiones anti-organizacionales, ofrece mucho material para el autoanálisis.

Y confirmo todas las conclusiones y los esfuerzos que los partidarios del proyecto denominado «RKAS NI Makhno» intentó llevar a cabo. El hecho de que no dice mucho y responde a la siguiente pregunta: «¿Es posible para los anarquistas ahora cambiar la actividad de las masas con respecto al plano de la revolución social?«. La organización es un medio muy importante para la existencia de las ideas. Es una incubadora, una escuela, una sociedad de ayuda mutua y una plataforma productiva para las ideas y proyectos; pero lo más importante, es una herramienta de la realización de esas ideas, es un instrumento de influencia y un instrumento de lucha. No se puede sustituir con grupos de afinidad. Léase a Makhno, Arshinov, Volin, Bookchin, finalmente. Y todo se aclara. Anarquistas ahora, como en 1917, han perdido una oportunidad única para dirigir el proceso.

P: ¿Cuáles son las perspectivas para los anarquistas que existen en este momento?

R: Por ahora, ninguno. Y me temo que en el futuro, si las cosas siguen como están, también. Si la revolución no sucede en las mentes de aquellos que se llaman a sí mismos anarquistas, no habrá cambio alguno. En esta entrevista, hablo mucho acerca de recetas para la autorrealización del anarquismo; es por eso que no quiero repetirme. El proyecto RKAS iba por esas hojas de ruta pero no fue solo negado, sino que se desató contra ello una verdadera persecución. Pregunta a los que se dicen anarquistas en Ucrania lo que piensan sobre RKAS y escucharás mucho veneno, vómito de bilis, ira y mentiras. ¿Por qué? Porque somos los únicos que no mantuvieron el ritmo de los partidarios de la subcultura y el kaos², y los únicos que hablaron de la necesidad de unidad, disciplina y rigidez. Las únicas personas que hablaron abiertamente a la cara de uno de los puntos débiles y castigaron los vicios del movimiento. Y los únicos que siempre había actuado en contra de «las reglas». Siempre hemos estado a pesar de los otros, con nuestros especiales «gustos-RKAS» y, como cuestión de hecho, el anarquismo plataformista de Makhno. Sólo hay dos actitudes respecto a RKAS entre los anarquistas: el respeto o el odio, pero no hay indiferencia. Así que estamos en el camino correcto. Y nuestra lucha por la organización es una lucha por la realización de las ideas anarquistas en la práctica. Ahora tenemos mucho que repensar. Pero me temo que todo seguirá siendo como está en el movimiento anarquista. Los anarquistas tienen una capacidad única en las masas, no les enseña nada y prefieren repetir los mismos errores, y aquellos que están tratando de corregirlo, son tachados de «no-anarquistas» al igual que en el caso de RKAS. Aunque creo que RKAS es un fenómeno único en el anarquismo post-soviético, el que existió durante más de 20 años y jugó un papel brillante en su historia. Muchos grupos que aparecieron más tarde son sólo clones de RKAS, cuyos creadores sólo copiaron parodias de la matriz madre después de haber perdido su esencia original. Y cada anarquista hecho y derecho que quiera crear su nueva organización, siempre termina copiando al RKAS pero reclamando este acto de creación como una copia de rebeldía anti-autoritaria y una nueva voz en el anarquismo. Esto es ridículo. Y sería incluso gracioso, si no fuera tan triste. Porque la división del movimiento es gracias a las ambiciones infinitas movidos por la idea del anti-autoritarismo, pero no son más que excusas llenas de vanidad, idiotez y autoafirmación. Y no sé, si llegará en algún momento la mayoría de edad Makhno escribió sobre esto hace casi cien años. Bookchin escribió «casi cuarenta años y sigo escribiendo hoy. Todavía sigue ocurriendo. ¿Qué más puedo decir?»

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1- Adjetivo peyorativo y ofensivo del ucraniano que no tiene traducción a otro idioma.

2- Se dicen de aquellos anarquistas que asimilan la idea de un movimiento anarquista caótico.

Traducido de la entrevista en inglés aquí.

Violencia y estrategia política

«Es muy importante comprender quién pone en práctica la violencia: si son los que provocan la miseria o los que luchan contra ella.”
Julio Cortázar

Recordemos que el dominio, además de ejercerse mediante el consenso, también es impuesto a través de la violencia. Podemos ver esta violencia estructural en los desahucios, en la precariedad laboral, en las prisiones, en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en la desigualdad social y económica, etc. Esta violencia no es nada comparable a aquella que se ejerce desde las clases explotadas contra la clase dominante y siempre será legítima en cuanto suponga un medio de liberación, un freno a la opresión. Pero en torno a ella surgen voces discrepantes que cuestionan la violencia revolucionaria y provienen principalmente desde el moralismo pacifista. Esta es la falsa moralidad que no tiene en cuenta las relaciones de poder existentes en la realidad social y pone a la misma altura la violencia estructural con la violencia como medio de autodefensa y liberación. Los argumentos de ambas partes los tenemos bien sabidos y creo que no hace falta repetirlos. Partiendo de que la expropiación a la burguesía solo podrá realizarse mediante la violencia, así como las conquistas revolucionarias, ¿por qué existen numerosos casos de fuertes disturbios que no desembocaron en cambio social y político alguno? ¿La radicalidad se mide de acuerdo al grado de violencia desarrollada por los movimientos populares? ¿Por qué pese a su legitimidad la gente huye de los métodos violentos? Para contestar acertadamente a este tipo de preguntas, sería necesario trascender la dicotomía entre pacifismo y violencia, y por ello sería imprescindible que incluyamos un tercer componente para completar los análisis: la estrategia política.

La estrategia política se juega en el terreno social y va más allá de la confrontación directa con el sistema, es decir, en una lucha abierta de tú a tú. Implica buscar alianzas, definirnos ideológicamente, posicionarnos en el escenario político, crear estructuras orgánicas/organizativas, plantearnos por dónde comenzar a caminar, en qué frentes de lucha incidir, en qué espacios políticos meternos, cómo comunicar nuestras reivindicaciones a la sociedad, etc, que conformaría la estrategia de acumulación de fuerzas, crear movimiento y ser una fuerza política con capacidad material de cambio. Teniendo en cuenta ésto, la coyuntura social es determinante a la hora de optar por una táctica u otra. Pasemos ahora a incorporar el elemento «estrategia política» para un análisis más pormenorizado y sustancial de la violencia y el pacifismo.

La violencia revolucionaria no siempre ayuda al avance de la lucha social, incluso puede llegar a obstaculizarla. Esto se da cuando la violencia invisibiliza el trasfondo y las reivindicaciones políticas que haya detrás de una serie de protestas a través del culto a la violencia, o simplemente se mide la radicalidad con base en el grado de violencia desatada. Como suelo decir, «una turba cabreada de borrachos puede arrasar una ciudad entera sin provocar ningún cambio político y social a favor de la clase trabajadora». La violencia sin estrategia política es pura pantomima, una suerte de válvula de escape para desesperadas y aventureras que buscan el desahogo inmediato frente a la violencia estructural del sistema capitalista, aquellas personas que no ven más allá de romper escaparates y quemar sucursales, perdiéndose en el morbo de la destrucción y el fuego. Sin embargo, hay que reconocer que las luchas recientes como Gamonal y Can Vies, por nombrar las más cercanas en el Estado español, tuvieron éxito gracias al uso de la autodefensa. Pero esto no hubiese ocurrido de no ser por la existencia de un tejido social.

La vía pacífica es criticada desde el anarquismo como una táctica de lucha en las calles que no produciría ningún cambio radical, siquiera un cambio más o menos importante. Esto se puede corroborar en las protestas ciudadanistas totalmente pacíficas en las cuales solo han estado recibiendo porrazos y ninguna de sus reivindicaciones se llevaron a cabo. No obstante, también ha tenido sus puntos a favor y no podemos omitirlos: es accesible para diversas personas que compartan inquietudes comunes, lo que implica que la gente que esté cuestionándose el sistema pueda comenzar a actuar y crear nuevas relaciones; deja en evidencia que la violencia siempre la provocan las fuerzas represivas; y permite que los mensajes que se transmitan no se vean desplazadas y desacreditadas por los métodos usados para transmitirlas. Casos como los desahucios parados o las huelgas en algunos sectores podrían ilustrar que desde la vía pacífica o la resistencia pasiva también se pueden conseguir victorias, aunque sean pequeñas.

Una breve conclusión, que servirá como pincelada para unas nuevas perspectivas sobre el tema, podría ser; lo primero, superar los debates estériles entre violencia y no violencia, ir más allá y atender más al trasfondo de los actos y la estrategia política. Luego, que la violencia revolucionaria no sea objeto de culto, que es una táctica que debe emplearse cuando exista un soporte, es decir, un tejido social amplio que lo respalde y un pueblo fuerte que lo articule. Solo así permitirá que nuestras reivindicaciones no sean desplazadas por las calumnias y la criminalización del poder dominante. Y que la vía pacífica es una buena táctica en cuanto permite que la gente comience a movilizarse, conocerse para tejer lazos solidarios y su contacto con las luchas sociales. Tanto una vía como la otra tienen validez según qué coyunturas. No es la misma situación en el Kurdistán que en Chile, España, EEUU u Oaxaca. La cuestión es saber leer bien los mapas y mover adecuadamente nuestras fichas pero sin llegar a la obsesión de querer controlar todas las situaciones e ir dictando los métodos de lucha. Siempre hay que tener en cuenta que las acciones espontáneas pueden ocurrir, pero en el gran tablero del Risk que es el espacio político y social, nos vemos obligadas a jugar la partida, a no ser que queramos perdernos en el ostracismo para siempre.

[Recomendación] Lectura: Los anarquistas y la cuestión palestina

Algunos y algunas preguntarán por qué nos ponemos automáticamente del lado de Palestina siempre. Pero lo hacemos con razón: el pueblo palestino está sufriendo un genocidio por parte de Israel. Profundizando más en el tema, el anarquismo es poco conocido entre el pueblo palestino, así como en Israel la población no es toda sionista. También existen anarquistas israelíes. No obstante, el anarquismo no tuvo mucha incidencia social en esos lugares aunque sí existieron movimientos de inspiración anarquista tanto locales como internacionales contra la ocupación sionista y no existe un movimiento anarquista organizado. Entre las organizaciones en que participaron los anarquistas podemos destacar ISM (International Solidarity Movement), Anarchists Against The Wall, entre otros grupos y colectivos. Las acciones directas y de desobediencia civil fueron principalmente pacíficas pero también hubo momentos en que se tornaron resistencias activas. A partir de la década de 1990, confluyeron otros frentes de lucha como el anticapitalismo, el ecologismo, el feminismo y el queer y las luchas por los derechos de los animales.

No queda atrás tampoco la cuestión nacional, pues en un conflicto de este tipo se ven involucradas las identidades culturales. Desde algunas perspectivas anarquistas, predomina la idea de que el nacionalismo va ligado a una construcción ideológica artificial articulada desde el Estado y por ello hay veces que se omiten estos componentes o son tratados de manera secundaria. Esto genera que las luchas de liberación nacional sin Estado queden ciertamente desatendidas. Es por ello que no se puede concebir a un pueblo sin unas identidades culturales, que para nada tienen por qué ir ligados al Estado-nación. El otro concepto de nación de Rudolf Rocker precisamente trata de esas identidades culturales de un pueblo en base a su historia, territorio, lenguaje, etc. Estas identidades nacionales forjadas desde abajo pueden ser elementos aglutinadores que unan al pueblo en su lucha contra la opresión imperialista. Sin embargo, existe una contradicción en lo que concierne a la lucha palestina y es que muchos palestinos y palestinas están a favor de crear un Estado-nación y en este dilema estamos tratando de resolver. ¿Cómo apoyar la lucha del pueblo palestino contra la ocupación sionista pero sin apoyar la creación de un Estado palestino?

Como anarquistas, sería acertado nuestro apoyo a la causa palestina en su lucha contra Israel, pero tampoco debemos apoyarles desde el paternalismo diciendo qué tienen que hacer y cómo han de luchar. El pueblo palestino sabrá lo que quiere y a pesar de ciertas contradicciones, la solidaridad entre pueblos debería mantenerse. Sin más, animo al lector o la lectora a conocer más de fondo este tema:

Los anarquistas y la cuestión palestina

PD: Agradecería al personal que desease expresarse, no opine en base a mi reseña sino que lo haga tras haber leído el texto.

Nicola Gai sobre la acción directa

Dejo un escrito del compañero Nicola Gai publicado en Cruz Negra, Anarquista Aperiódico Anarquista #0. La publicación es en italiano, por lo que yo me limito a enlazar la versión en castellano que se puede leer en páginas libertarias como Publicación Refractario o Instinto Salvaje. El texto trata sobre acción directa y proceder revolucionario. Creo que tiene bastante interés general y, sin duda, creará debate por sus opiniones directas contra ciertas acciones de carácter «poco revolucionario.» Para quienes no sepan quién es Nicola Gai dejo a continuación un pequeño resumen de los últimos acontecimientos en su vida.

Nicola Gai es un compañero libertario de la región de Turín, en Italia. Hacia finales de 2013 la jueza Annalisa Giacalone condenaba a Nicola a 9 años y 4 meses de talego (en el mismo caso, 10 años y 8 meses para nuestro compañero Alfredo Cospito) por el ataque contra Roberto Adinolfi, importante figura de Ansaldo Nucleare, empresa que construye plantas nucleares por Europa. Los compañeros Nicola y Alfredo dispararon contra la pierna de Adinolfi en Génova, hacia principios de mayo de 2012, sin consecuencias fatales. Los medios de (des)comunicación se cebaron con el movimiento anarquista, y la fuerza opresora del Estado italiano cayó de lleno sobre aquello que elles llaman «terrorismo.» Sin más, os dejo con el texto del compañero.

¡Libertad para todes les preses! ¡Fuego a la sociedad carcelaria!

Todo el resto es aburrido. Notas sueltas sobre la acción directa

Pensé en escribir estas notas porque me parece que, últimamente, incluso entre nosotrxs, lxs anarquistas, se está hablando demasiado poco (y también, por desgracia, practicándose demasiado poco…) de acción directa, privilegiando intentos de encuentro con las “masas”, más o menos indignadas. He decidido hacerlo en la Cruz Negra porque espero que pueda convertirse en un espacio de debate entre quienes consideran la acción como centro de su camino de lucha. Espero sinceramente que la Cruz Negra no se convierta en la reunión de las malas suertes carcelarias, sino el lugar en el que sacar y profundizar, sin pelos en la lengua, desde diferentes puntos de vista, en cuestiones que se consideran útiles para dar una mayor incisividad a la lucha contra la autoridad. Ciertamente, la acción directa es algo para actuar y no algo que pontificar, pero estoy convencido de que aclarar lo que cada unx de nosotrxs entiende realmente cuando usa estas palabras puede ayudarnos a afilar las armas para asaltar el presente.

Para abordar la cuestión sin perderme en inútiles giros de palabras, quiero primero aclarar lo que, para mí, no es acción directa.

Concentraciones, repartir panfletos, manifestaciones “determinadas y comunicativas”, tartas (pintura, escupitajos, etc.) en la cara del infame de turno, huevos con colores y todo este tipo de cosas no se pueden considerar acción directa. Soy consciente de que una lista del estilo atraerá hacia mí las flechas de lxs que sostienen que todos los medios tienen la misma dignidad en la lucha, que mi discurso podrá parecer esquemático, “militarista”, impregnado de una óptica eficientísima y bla, bla, bla… Pero nadie, honestamente, podrá negar que, en estos momentos, haciendo estas cosas se está más bien mimando la lucha, renunciando a vivirla realmente.

Estoy convencido de que se está afrontando la lucha con ligereza, con la sonrisa en los labios: no se trata más que de un juego, pero nada hay más serio que un juego donde las apuestas están representadas por la calidad de nuestras vidas y de nuestra libertad. Nadie puede negar que la correspondencia entre el pensamiento y la acción debería ser la característica fundamental de ser anarquista. Si pensamos que la destrucción de este mundo es necesaria, debemos actuar en consecuencia, no podemos recurrir a simpáticos e inofensivos trucos baratos para silenciar, engañando a nuestras conciencias hambrientas de libertad. Debemos tener el coraje de afirmar que la acción directa, o es destructiva o no es. Los muros que nos aprisionan no se caerán solos, sino solamente si son envestidos por la onda de choque de nuestra rabia. Es inútil que el listo de turno recuerde que la insurrección no es el resultado de la suma aritmética de los ataques realizados por lxs anarquistas, estoy hablando de otra cosa. Nuestra vida es demasiado corta para desgastarla en centenares de happening diseñados para despertar a las masas adormecidas, para que se presenten puntuales a la cita el día mágico: sólo cuando concretamente atacamos lo existente conseguimos arrancar pedazos de libertad, aunque sólo sea por unos pocos momentos, nos liberamos de las cadenas impuestas por la cotidianidad y por la ley.

Nuestra lucha debe ser violenta, sin compromisos, sin posibilidad de mediaciones ni vacilaciones: la acción directa destructiva, el único medio que deberíamos utilizar para relacionarnos con cuanto nos oprime. Pero las cosas, como sucede siempre en la realidad, son un poco más complicadas, por desgracia, la sola acción no es la panacea de todos los males que aquejan a nuestro movimiento. Aunque esté absolutamente convencido de que ningún acto de revuelta es inútil o dañino, pienso que es fundamental preguntarse sobre la proyectualidad que las generan y, sobre todo, sobre el significado que le dan aquellxs que las realizan. El acto mismo puede asumir significados muy diferentes si se concibe desde una óptica de ataque o de defensa. Voy a tratar de explicarme con un ejemplo práctico, en el Valle de Susa, el año pasado, asistimos a un incremento positivo de las prácticas del sabotaje en la lucha contra el TAV, perfecto, si en las intenciones de quienes han realizado tales acciones está el intento de afirmar claramente que no está en juego la simple construcción de una línea ferroviaria, sino la necesidad de atacar y destruir todo el sistema tecno-industrial que lo diseña. Otra cosa es si el sentido es el que se puede leer en algunos comunicados del movimiento NO TAV o, lo que es aún más desconcertante, en el Nº 5 de Lavanda, hoja redactada por algunxs compañerxs que participan en esta lucha. Tales acciones se podrían interpretar como el último recurso de un pueblo que ya ha utilizado todos los medios de presión posibles (y pacíficos…) sin obtener la atención de los que gobiernan. Estoy convencido de que tal interpretación banaliza cualquier aspecto positivo y revolucionario de tales actos, de hecho, sugiere que si el poder fuera más “razonable”, si estuviera más abierto al diálogo, existiría la posibilidad de “convencerlo” para mitigar sus aspectos más nefastos.

La acción directa expresa todo su potencial de liberación sólo cuando se concibe desde una óptica de ataque. No golpeamos al enemigo porque el disgusto por su última fechoría nos resulta insoportable, sino porque queremos ser libres aquí y ahora. No necesitamos justificaciones para golpear, simplemente no podemos aceptar vivir una vida carente de significado como simples engranajes de este sistema mortal. Debemos ser nosotrxs quienes dictemos los momentos de la lucha, hay todo un mundo que demoler y las posibilidades de derrotar al monstruo tecnológico se hacen cada vez más pequeñas en proporción a su desarrollo.

Cuando hablamos de acción directa hablamos de nuestra vida pues nuestro rechazo a lo existente no es una moda, sino algo mucho más profundo, en el que ponemos en juego toda nuestra existencia. Por este motivo, encuentro verdaderamente irritante cuando nos referimos a cualquier tipo de acción, diciendo que “era lo mínimo que podíamos hacer”. Estoy convencido de que no existe nada mínimo que se pueda hacer contra aquello que nos oprime, no podemos autoimponernos límites en la acción, esta debe ser sin restricciones como nuestra sed de libertad. Si nos encontramos frente a un explotador asesino con uniforme etc., y se decide mancharle el vestido con pintura, eso no es lo mínimo que se podía hacer, sino simplemente lo que nosotrxs hemos decidido hacer. Esto, probablemente, está dictado por una serie de análisis que, en lugar de dar mayor fuerza a nuestra acción, no hace más que minimizarla: “la gente no nos entendería, no debemos dar un paso más que los demás, se necesita empezar por acciones pequeñas que son fácilmente reproducibles”, etc.

Naturalmente, se trata de consideraciones que necesitarían un trato más profundo y espero que haya forma de volver a esto y discutir seriamente, lo que ahora quiero decir y a lo que debemos aspirar siempre es a hacer lo máximo que nos consientan nuestras habilidades. Cuando actuamos, deberíamos hacerlo esencialmente por nosotrxs mismxs y de la manera más resuelta, no somos distintxs a aquellxs que de manera innegablemente autoritaria llamamos “gente común”, cualquier cosa que hagamos la puede replicar cualquier persona, siempre que alimente nuestro propio deseo de destruir la autoridad. No debemos buscar convencer a las masas de la bondad de nuestra tesis, sino buscar cómplices que quieran participar en la obra de demolición. No tenemos que tener miedo de nuestro odio, sino lanzarnos a la acción conscientes de que el enemigo no duda ni un segundo en su guerra contra la libertad.

Estas notas están dictadas más que desde la aspiración a desarrollar quizás cualquier análisis teórico innovador, desde el simple deseo de tratar de compartir la idea de la necesaria centralidad, en la vida de todx anarquista revolucionarix, de la práctica de la acción directa destructiva. Todo cuanto acabo de decir sería sin duda obvio si no hubiera tantxs compañerxs que consumen sus fuerzas, dando vueltas como peonzas, en un activismo carente de toda proyectualidad realmente revolucionaria, marcado por las heridas del asistencialismo y del oportunismo. Sin embargo, ya existen antídotos para todo esto: organización informal, nihilismo, individualismo, rechazo de líderes más o menos carismáticos, rechazo de extra poder asambleario, comunicación a través de la acción. Se necesita volver a mirar lo que está sucediendo en todo el mundo igual que históricamente siempre han hecho lxs anarquistas, enemigxs de toda las fronteras, y nos daremos cuenta de cómo compañerxs de todas las latitudes están experimentando con nuevos modos de acción, liberémonos de los grilletes de las llamadas luchas sociales para lanzarnos sin frenos al asalto del existente. Tenemos que redescubrir la alegría de actuar, dejar de limitarnos a una búsqueda ilusoria del consentimiento popular; sin tantos… teóricos, nuestro objetivo debe ser, simplemente, el de destruir lo que nos destruye. Liberémonos de la política incluso en su declinación antagonista, debe quedar claro que no luchamos por un futuro brillante, sino por un vivir, aquí y ahora, la anarquía debería ser en primer lugar un hecho individual que afecte a toda nuestra vida: debemos conspirar, alimentar cada pequeño fuego que pueda incendiar toda la pradera, atentar con todos los medios contra el orden, civilizado y tecnológico, que el sistema trata de imponer. En esta lucha debemos utilizar todas las armas que tengamos a nuestra disposición, en primer lugar las que no faltan en el arsenal de cada anarquista: la voluntad y la acción directa destructiva.

Fray Nicola de Ferrara [Nicola Gai]
Cruz Negra Anarquista, Aperiódico anarquista, nº 0, abril de 2014 Pág. 2-3.

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