Algunas reflexiones sobre las movilizaciones anticapitalistas en Hamburgo

La ciudad alemana de Hamburgo está situada en la parte septentrional del país, y cuenta con alrededor de dos millones de habitantes. Está atravesada por el río Elba, que desde su desembocadura hasta Hamburgo es navegable a lo largo de 100 km, incluso por barcos grandes. Esto convirtió a la ciudad hace ya siglos en un puerto comercial importante hacia el mar del Norte, y actualmente es el segundo con mayor tráfico en la Unión Europea, solamente superado por el de Rotterdam, en los Países Bajos. La función portuaria de la ciudad han potenciado el crecimiento de barrios eminentemente obreros como el de Sankt Pauli, con una tradición de lucha y comunitarismo muy relevante.

Hamburgo acogió el pasado fin de semana la reunión del G20, conocido así al grupo de diecinueve potencias mundiales más la Unión Europea, que reúne regularmente a jefes de Estado o gobierno, presidentes de bancos centrales y ministros de finanzas. Habitualmente deciden a puerta cerrada temas relacionados con el sistema financiero internacional, siendo ya habitual desde hace poco menos de una década que programen cumbres anuales o bianuales en alguna ciudad del mundo que acoge dicha reunión de altos mandatarios.

La duodécima reunión celebrada por las principales potencias industrializadas y emergentes ha estado marcada por unas multitudinarias movilizaciones populares y revolucionarias contra el sistema capitalista y las violencias que este engendra, y que ha tenido un impacto mediático destacable. Sin embargo, es difícil encontrar análisis veraces en los medios de comunicación convencionales que nos resulten útiles al pueblo trabajador para entender el porqué de las protestas, y mucho menos encontrar una información que no criminalice las manifestaciones llevadas a cabo.

Un compañero que fue a Hamburgo este pasado fin de semana a manifestarse nos ofrece algunas claves de lo que sucedió y que no nos contarán en la televisión:

Las fronteras fueron intensamente controladas por la policía alemana, incontables vehículos fueron parados y sus miembros identificados aleatoriamente en base a simples sospechas, añadiéndose sus identidades a una base de datos europea que manejan los países posteriormente para controlar a activistas anticapitalistas. Personas que se supieran relacionadas o sospechosas de activismo de izquierdas fueron vetadas de ingresar en el país. A aquellas personas vetadas de acceder se les entregaba una carta calificándoles de «amenaza para la nación» y explicándoles las nefastas consecuencias si intentaban entrar de nuevo.

Los extranjeros en general han sido un blanco permanente para la criminalización de la legítima protesta. Los medios de comunicación culparon repetidamente que los disturbios en la ciudad fueron creados por personas extranjeras, fundamentalmente de países del sur mediterráneo. De ahí la continua persecución a todo aquel que no pareciese físicamente alemán.

La tarde del jueves la manifestación bajo el lema «Welcome to hell», iniciaba las movilizaciones oficiales contra la cumbre del G20 y mostraría el hartazgo de decenas de miles de personas contra los altos mandatarios que comenzaban a llegar a la ciudad de Hamburgo. Sin embargo, la manifestación fue temerariamente atacada por la policía alemana al poco de comenzar esta gran marcha bajo la excusa de que un grupo de manifestantes llevaban la cara tapada, un hecho que es ilegal en ese país. La represión realizando una pinza con varios escuadrones de policías, gases lacrimógenos y camiones que lanzan chorros de agua a gran presión pudieron provocar una terrible desgracia al acorralar a varios cientos de personas en una zona sin salida, de la que tuvieron que escapar trepando un muro y unas barandillas peligrosamente.

En la noche del viernes Alemania entró en un equivalente a estado de emergencia, esto permitió movilizar a unidades armadas en las calles, fueron mediadores relacionados con el espacio social okupado Rote Flora, sobradamente conocido y frecuentado en la ciudad, quienes evitaron una auténtica masacre en esa noche. Los cuerpos armados de la policía militarizada querían sangre e incluso llegaron a poner bajo la mirilla a vecinos que simplemente grababan desde sus casas la ocupación militar de las calles. La totalidad del dispositivo policial ha ido orientado a criminalizar y fichar a los manifestantes presentes en las movilizaciones como principal objetivo. Edificios como el Ayuntamiento de Hamburgo estaban sin apenas protección, mientras barrios populares estaban asediados por la policía hostigando a los activistas. Si hubiera habido una intención de protección o defensiva, la distribución de fuerzas hubiera sido la opuesta, por lo que el dispositivo era claramente intimidatorio y buscando provocar consecuencias fatales. La presión a los manifestantes y la generación de un estado de miedo permanente ha sido especialmente criminal, ni siquiera las personas en campamentos legales se han salvado de desalojos, detenciones e identificaciones.

En la noche del sábado, después de la gran marcha internacional contra las fronteras en el mundo y que contó con una notable presencia de activistas kurdos, la policía entró violentamente a la calle principal donde se encuentra el centro okupado Rote Flora, sin dar tiempo ni lugar de escapatoria. Cientos de personas estaban allí, relajadas, hablando, bailando o tomando algo tras un largo día de protestas. El desalojo fue un acto de provocación y de violencia como estrategia para continuar causando daños a los activistas. Da la sensación de que se buscaba una reacción virulenta por parte de los allí presentes para justificar una masacre contra los mismos. Además, poco más de dos decenas de nazis estuvieron presentes durante todo el sábado, buscando bronca y atacando por la espalda, es decir, actuando como una fuerza parapolicial. Ha habido seguimientos e intervenciones de vehículos a la salida de Hamburgo de forma general e indiscriminada. En un momento dado, los manifestantes han estado atrapados entre quedarse en los campamentos o abandonar la ciudad el mismo domingo con el peligro que ello implicaba.

Este relato vivido en el lugar de los hechos nos hace ser conscientes de lo auténticamente criminal que ha sido la represión contra las movilizaciones revolucionarias. Han dispuesto un espacio para arrasar con los activistas de izquierda a toda costa y vender titulares favorables a los intereses capitalistas en los medios de comunicación. Las actuaciones policiales se saldaron con cifras de difícil confirmación exacta pero en torno a un millar de personas heridas, muchas de ellas hospitalizadas, y alrededor de quinientos activistas detenidos/as. Para otros/as muchos/as ronda ahora por su cabeza el temor de que las próximas semanas sigan ejerciendo una fuerte represión tanto en Alemania, como en otros países de donde han identificado a activistas.

Sin embargo, todo lo anterior no ha servido verdaderamente como esperaban. Más allá de querernos dividir estos medios de comunicación entre manifestantes buenos y malos, el objetivo de las movilizaciones contra el capitalismo era bastante claro. Si creen que pueden utilizar un espacio urbano que pertenece al pueblo trabajador que ha erigido esas ciudades, como lugar donde reunirse tranquilamente para decidir el futuro de todos los trabajadores y trabajadoras del mundo están completamente equivocados.

Día a día este sistema capitalista está sembrando odio, y este fin de semana pasado ha recogido la rabia que germina entre la clase trabajadora y en la juventud. Una rabia con un potencial constructor importantísimo, que aprovechamos diariamente para generar alternativas pacíficas posibles a un sistema económico, político y social inhumano. Pero este pasado fin de semana las miles de personas que se acercaron a Hamburgo a manifestarse, legitimados por el sufrimiento provocado al pueblo precarizado que no llega a fin de mes, bombardeado irremediablemente en las guerras provocadas por otros, o encerrado tras las concertinas de una frontera, lograron que los altos mandatarios de los países se encontraran un poquito cerca de ese infierno que cotidianamente vivimos. Las imágenes de acciones de bloqueo y resistencia frente a los ataques policiales no son vistosas a nivel mediático, pero se entienden mucho mejor cuando sabemos que enfrente están los representantes de la generación de todos nuestros problemas sociales.

La policía perdió la batalla a nivel de inteligencia y de objetivos. Se ha demostrado la fuerza de la izquierda en Alemania, en Europa y de otras partes del mundo que acudieron a apoyar las movilizaciones. Esto abre de nuevo el camino de las movilizaciones antiglobalización multitudinarias de finales del siglo pasado y principios de este siglo, un camino que seguiremos enriqueciendo pues es la confrontación que merece el sistema global, a la par que seguiremos trabajando alternativas a nivel local. Jodeos, porque a pesar de nuestros errores y debilidades, vosotros no habéis podido.

 

Texto elaborado en colaboración con un activista presente en Hamburgo.

Fotografía de portada: Álvaro Minguito

Enlaces del mes: Mayo 2017

El mes de Mayo siempre augura un mes de muchísimas movilizaciones populares y obreras, comenzando ya desde las convocatorias del Primero de Mayo. Sin embargo, este mes ha tenido numerosas noticias de actualidad político-social en los diferentes terrorritorios del Estado español.

Tanto en Barcelona como en Madrid se han impulsado fructíferas movilizaciones sociales en torno a la temática contra la gentrificación. En Barcelona, por ejemplo, ha presentado un proyecto que se hace totalmente necesario para hacer frente a los alquileres abusivos, un sindicato de inquilinas/os. Además, el barrio de Vallcarca se ha puesto en pie de guerra para defender su centro urbano como un lugar habitable para sus vecinos/as, y para ello salieron a las calles a mediados de mayo en una manifestación bastante numerosa. Por otro lado, en Madrid a principios del mes tuvo también lugar una manifestación bajo el lema ‘Madrid no se vende’, que finalizó con la recuperación de un nuevo espacio para la autogestión y la confluencia de proyectos políticos, el Centro Social la Ingobernable. Igualmente relacionado con la autonomía de espacios liberados en los pueblos y barrios, en Catalunya tuvimos la excelente noticia de la suspensión indefinida del desalojo de Can Sanpere en Premià de Mar.

En el ámbito de los movimientos contra la represión y el fascismo también hemos tenido bastantes movilizaciones en este sentido. El 6 de mayo en Madrid numerosos colectivos a nivel estatal se manifestaban contra los montajes policiales. Tras la nueva ocupación de un espacio por la organización nazi Hogar Social Madrid, también hubo una importante respuesta antifascista ante este grupo que promueve la xenofobia y el racismo. Miles de personas exigieron en Gasteiz la puesta en libertad de los presos y presas vascas gravemente enfermas. El preso político Andrés Bódalo disfrutó de un permiso penitenciario de tres días tras 14 meses consecutivos de prisión, aún le queda bastante tiempo hasta cumplir los 3 años y medio a los que fue condenado. El mes finalizó con una movilización que no tenía precedentes posiblemente desde el año 2014, una convocatoria de las Marchas de la Dignidad, que inundaron Madrid con la llegada de miles de personas de todas partes del Estado español y sus territorios.

En el apartado laboral o sindical, ha sido bastante destacable la reactivación del conflicto de la Estiba debido a la aprobación de un Decreto Ley en el Congreso de Diputados que anuncia futuras movilizaciones. De hecho, los estibadores ha recibido numerosos apoyos internacionales y de solidaridad ante este ataque por parte del gobierno español.

A nivel internacional ha estado en la primera página la situación en Venezuela donde, más allá de la defensa o crítica al chavismo, la revuelta de ricos y burgueses amenaza al pueblo. Incluso amenaza con extenderse el conflicto también al Estado español y buscando una brecha social. En Grecia tuvo lugar una huelga general contra las medidas de austeridad del gobierno de Syriza, mientras tanto el pueblo heleno, lucha por construir alternativas al capitalismo de carácter autogestionario, pero también organizándose en los barrios pobres contra la venta de droga.

Para terminar, nos han llamado también la atención algunos textos para reflexionar sobre la necesidad de cuestionar y superar el sistema económico capitalista, o testimonios sobre los microrracismos en las aulas de los colegios e institutos. Muy ligado a esto último, pues actualmente son objeto de vejaciones racistas, también nos apetece compartiros para terminar estos enlaces del mes la génesis del movimiento de los manteros, ya en tiempos de la II República.

 

Génesis de la obra «Tiempos Modernos» de Charles Chaplin

Cuentan los cronistas del cine que cuando Chaplin era un niño, trabajó en una imprenta donde había una enorme máquina que el pequeño tenía que alimentar con rollos de papel; el niño tenía pesadillas en que la máquina lo atrapaba y lo engullía.

Tras el estreno de Luces de la ciudad, Chaplin emprende su segundo viaje por Europa (entre 1931 y 1932) donde se encuentra con los efectos de la crisis económica internacional. Muy probablemente, es en ese tiempo cuando empieza a gestar el guión de Tiempos modernos; un largo proceso donde las dotes narrativas de Chaplin se ponen al servicio de una crítica al sistema capitalista. En esta película, por primera vez, la tragedia cobra importancia en sí misma y no como mero «escenario» o ambiente en que Charlot se desenvuelve. Ya no es «el drama de Charlot» sino Charlot viviendo el drama del desempleo, de la explotación y la cosificación de la clase trabajadora en aras de la productividad. (Manuel Villegas López Charles Chaplin. El genio del cine).

La fábrica ante la que se atropellan los obreros (identificados irónicamente con un rebaño de ovejas) pudo ser soñada por Taylor, es el templo de la «racionalización industrial», las teorías que Henry Ford llevaría a la práctica en su fábrica de automóviles de Detroit. De hecho, es posible que el fondo de Tiempos Modernos lo tomara Chaplin de los reportajes de un periodista en cuyos artículos afirmaba que las personas que trabajaban en las cadenas de montaje de Detroit, a los pocos años, se convertían en despojos humanos. En la fábrica cada obrero construye una pieza y él mismo no es más que otra pieza. En esta distopía, el gerente aparece en todas partes a través de altavoces y pantallas de televisión (35 años antes de que estos aparatos empezaran a comercializarse), incluso en los lavabos donde el obrero Charlot trata de descansar fumando un cigarrillo. Es el «Gran Hermano» de Orwell quien, posiblemente, tomara en cuenta estas secuencias para crear su famosa distopía 1984, publicada en 1949.

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Tiempos modernos aborda, en clave cómica, la terrible tragedia de millones en todo el mundo durante los años de la «Gran Depresión» período en que Estados Unidos aborda el «New Deal» de Roosvelt y en Europa se crea el «Estado del Bienestar» como una revolución desde arriba y pasiva que aplaca, en parte, el peligro de contagio de la revolución soviética (1917). También es la época de los totalitarismos (Hitler, Mussolini, Stalin) que Chaplin recreará posteriormente en El gran dictador.

La película que nos ocupa, además de abordar el tema del desempleo, la deshumanización y el maquinismo, gira en torno a la idea del tiempo. Es el tiempo industrial, donde cada acto durante la jornada laboral tiene que ajustarse al ritmo de las máquinas. La secuencia de la máquina que da de comer a Charlot ilustra bien esta idea. Es la época y la mentalidad del «Tiempo es oro» y no se puede desperdiciar comiendo o fumando un cigarrillo; aunque, Chaplin no duda en mostrar al gerente de la fábrica «perdiendo el tiempo» completando un puzzle o leyendo un periódico (unas tiras cómicas). Es un canto a la rebeldía contra la vida automatizada que despoja al ser humano de su humanidad.

Con técnicas propias del melodrama, Chaplin aborda una compleja crítica del sistema capitalista y de sus crisis periódicas que se traducen (como sabemos) en recortes de derechos y precarización de la clase trabajadora. No escatima recursos a la hora de representar las miserias del pujante sistema, aunque, gracias al humor dosificado, evita caer en el patetismo panfletario, convirtiéndose de esta manera en una crítica a través de la risa. Veamos algunos de estos temas subyacentes en el film:

* Cadenas de montaje donde el trabajador es una pieza más de la maquinaria a la que se llega a adaptar hasta el punto de asimilar el movimiento espasmódico repetido durante toda la jornada.

  • Eficiencia; hay que ahorrar tiempo a costa del descanso y el bienestar del trabajador (máquina alimentadora).
  • Deshumanización y maquinización de los seres humanos.
  • Control (pantallas y altavoces por toda la fábrica).
  • Represión; cuando Charlot encuentra la bandera roja que ha perdido un camión y se convierte, sin querer, en líder de la manifestación obrera, la policía actúa con contundencia para disolver a los manifestantes. Charlot acaba en la cárcel que también es una fábrica donde hay un tiempo para cada cosa, marcado por el sistema penitenciario; Chaplin aprovecha para denunciar el tráfico de drogas en las cárceles, permitido y hasta aprovechado por los mismos guardianes.
  • Empobrecimiento de la clase trabajadora: Charlot trabajando de vigilante en un centro comercial sorprende a unos ladrones que resultan ser antiguos compañeros suyos de la fábrica, ahora parados; se emborracha con ellos y les ayuda a llevarse cosas. La situación de la chica, cuyo padre ha muerto a consecuencia de la represión de una huelga y que se encuentra con Charlot cuando roba una barra de pan para dar de comer a sus hermanos.
  • Competitividad entre trabajadores o falta de solidaridad de clase; cuando Chaplin vuelve a buscar trabajo a la fábrica, se abre paso a empujones entre el resto de obreros.

Al final de la película aparecen sentados Charlot y la chica al borde del camino, siempre los caminos y el andar en pos del horizonte, en busca de una vida mejor o, quizás tan sólo, en busca de una nueva aventura que nos salve de la rutina y del ruido de las máquinas. «¡Saldremos adelante!», dice Charlot en la que pasa por ser su primera frase hablada en el cine; ¿saldrán adelante? ¿será posible una vida mejor después de lo que hemos visto, después de lo que han vivido? Los vemos alejarse en pos del horizonte, en un final que queda abierto para que el espectador saque sus propias conclusiones.

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TIEMPOS MODERNOS. VANGUARDIA Y NOSTALGIA

Dice Eduardo Rodríguez Marchante (en el prólogo a Charles Chaplin. El genio del cine de Manuel Villegas López) que el de Chaplin es «(…) el único caso en la historia de cualquier arte en que un mismo artista consiguió al tiempo ser el más vanguardista y el más rezagado. Chaplin fue la vanguardia de un arte de vanguardia en la época de las vanguardias(…), y era aquel mismo Chaplin que hizo Tiempos modernos, pura poesía silenciosa, una década después de que el cine mudo cambiara el disco por el sonoro».

¿Por qué ese empeño en el silencio? Rebeldía, tal vez, contra un arte que se estaba convirtiendo en industria. Es sabido que Chaplin no se sentía a gusto en Hollywood y que, incluso, sufrió una crisis nerviosa fruto de las presiones de un sistema que exigía de los productores un ritmo cada vez más rápido. Además, como dijo de él Franz Kafka: «(…) Es un ser humano dentro de un mundo de máquinas en el que la mayoría de sus compañeros (…) no tienen fantasía (…)» Tal vez considerase que las posibilidades técnicas y artísticas del cine mudo no estaban agotadas aún.

Y, de todas formas, aunque Tiempos modernos mantenga los carteles con las líneas de diálogo, ¿hasta qué punto puede ser considerada una película «muda»? Chaplin nos ofrece los sonidos que quiere mostrar porque tienen un sentido en la narración, se trata de una sonorización simbólica que refuerza el argumento de la trama; como cuando oímos la sirena de la fábrica, o la voz del gerente a través de los altavoces, o las indicaciones del inventor a través de una grabación fonográfica; el genio de Chaplin está reforzando la idea de deshumanización de la sociedad de estos «Tiempos modernos».

Por otra parte, cuando Charlot interpreta, en la cafetería esa canción en idioma inventado (quizás el idioma que todos podríamos entender) podemos intuir un símbolo de la creatividad humana que ninguna máquina puede sustituir. Hay más lecturas de esta película, pero prefiero dejar que cada quien saque sus propias conclusiones.

 

JR CRESPO

Publicado originalmente en http://odiseacultural.com/

Más información sobre el autor en su blog, “Los delirios de El Rey Peste“: http://eapdelirio.blogspot.com.es/

 

 

 

 

 

Cinco tesis fundamentales sobre el capitalismo, hoy

 

(Balance. Cuaderno número 34, Barcelona, noviembre de 2009, páginas 68 y 69)

1.- El capitalismo es UNA RELACIÓN SOCIAL que se da entre los capitalistas, que compran la mercancía fuerza de trabajo, y el proletariado, que vende su fuerza de trabajo por un salario.

2.- El capitalismo es UNA RELACIÓN HISTÓRICA entre dos clases antagónicas, que obliga y coacciona a la mayoría de la población a vender al capital su fuerza de trabajo por un salario.

[Sin este proceso histórico de acumulación primitiva del capital y de expropiación y expulsión del campesino de las comunidades rurales a las fábricas y grandes centros industriales no existiría la relación social del punto 1]

3.- El capitalismo provoca UNA CONTRADICCIÓN, o conflicto, entre el desarrollo SOCIAL de las fuerzas productivas y las actuales relaciones sociales de producción, de apropiación privada del valor, que no se corresponde con el carácter social de esas fuerzas productivas.

[Esto se traduce en un reparto desigual de la riqueza en el mundo: en 2007 tres ciudadanos estadounidenses (Bill Gates, Paul Allen y Warren Buffett) poseen, juntos, una fortuna superior al PIB de las 42 naciones más pobres, en las cuales viven 600 millones de habitantes; las 356 personas más ricas del mundo superan la renta anual del 40% de la humanidad; Estados Unidos representa el 6% de la población mundial, pero consume el 48% de la riqueza total del planeta].

4.- Se da hoy, UNA CRISIS (iniciada a mediados de los años setenta) de valorización del capital y, por lo tanto, de las relaciones de producción capitalistas, que no garantizan ya el proceso de reproducción de la fuerza de trabajo. Aparece un enorme ejército industrial de reserva (global) a causa de la insuficiente absorción de la fuerza de trabajo en el proceso de producción capitalista, que produce fenómenos nuevos:

a) Desmantelamiento de las conquistas sociales del llamado Estado del Bienestar.

b) Exclusión de países y continentes enteros del proceso de producción capitalista; fenómenos migratorios masivos por motivos económicos, bélicos o catastróficos, con países o regiones dispuestos a darles solo una acogida parcial y selectiva.

c) Procesos de acumulación primitiva del capital en China y la India.

d) Límites ecológicos a la explotación masiva e indiscriminada de los recursos naturales, sin medidas efectivas contra la contaminación. Peligro de extinción de la especie humana, sin respuestas adecuadas de prevención.

e) Aparición de múltiples focos y sectores de trabajo infantil esclavizado.

f) Aparición de una economía virtual, fruto de una enorme especulación financiera descontrolada, que provoca un abismo insalvable con la economía real, con el consiguiente riesgo de crisis financieras y depresión económica.

g) Guerras imperialistas por el control del petróleo y otros recursos naturales.

h) Crecimiento económico sin generación de empleo.

i) Toyotismo, o nuevas fórmulas de organización empresarial para incrementar la productividad laboral, flexibilizar la fuerza de trabajo (en cuanto a salarios y en cuanto a disponibilidad espacial), destruir las conquistas sociales del Estado del Bienestar, e impedir las asociaciones sindicales, que no sean de empresa.

j) En Japón, el toyotismo apareció en los años cincuenta para atender las necesidades bélicas de los Estados Unidos en la Guerra de Corea. Se destruyeron los sindicatos nacionales manu militari, sustituidos por dóciles sindicatos de empresa. Las grandes empresas se concentraron en comarcas que dominaban despóticamente. Se crearon equipos de calidad que consiguieron establecer la norma de la competitividad entre los trabajadores para alcanzar los objetivos de la empresa. Aparecieron las subcontrataciones de unas empresas a otras, con una escala salarial que disminuye en cada subcontratación. Es habitual una elevada tensión en el trabajo, que produce al año unas 10.000 muertes por Karoshi. (“Karoshi” es una palabra compuesta, formada por “karo” y “shi” que significan respectivamente trabajo excesivo y muerte, y combinadas pasan a significar “muerte repentina como consecuencia del trabajo excesivo”; es decir, muertes por estrés.)

5.- El comunismo no es un BELLO IDEAL, sino una NECESIDAD MATERIAL, cuyas premisas han sido puestas por el capitalismo, con un crecimiento de las fuerzas productivas que puede asegurar ya una sociedad que cubra todas las necesidades materiales de la humanidad. El proletariado ha de destruir el Estado, porque éste es la organización política de la explotación económica del trabajo asalariado. La destrucción del Estado es una condición sine qua non del inicio de una sociedad comunista. Pero el Estado capitalista no puede destruirse realmente si antes la clase proletaria no siega inmediatamente las condiciones económicas, sociales e históricas de la existencia del trabajo asalariado y de la ley del valor, en un ámbito mundial.

¿Qué sustituye al Estado?: la administración de las cosas en el comunismo. Pero la revolución proletaria no es una cuestión de partidos o de organización. Lo que determina la posibilidad del comunismo es un alto desarrollo de las fuerzas productivas y de la extensión de la condición de asalariado y de proletario. La experiencia histórica del proletariado internacional señala los soviets rusos, los rater alemanes y los comités españoles, esto es, la organización del proletariado en consejos obreros como la forma organizativa revolucionaria de la clase obrera.

Estamos, pues, hablando no de tal o cual forma organizativa de comité o de consejo sino de la organización consejista de la sociedad. Los consejos no representan a los obreros, son el proletariado organizado. Es un órgano de clase y de lucha. No es un órgano político, es la organización de la sociedad en unas nuevas relaciones de producción, y por lo tanto no es democrático, ni dictatorial, está más allá de la política, y evita la separación entre lo público y lo privado, característica del capitalismo. Soviets, rater y comités han sido la respuesta obrera al vacío dejado por la burguesía, más que resultado de la radicalización del combate.

Los consejistas sustituyen el concepto “partido” de los leninistas por el concepto “consejo”. Ambas ideologías son estériles. Los consejos serán sólo lo que el proletariado consiga hacer en el combate por destruir el Estado y construir el comunismo.

Balance. Cuadernos de historia

Febrero, el puto febrero

A veces parece que los hechos suceden de modo que aprendamos una lección. Como si la realidad fuera un durísimo maestro de la vieja escuela que nos dice «Sí, sabes lo que tienes que hacer y te voy a dar de palos hasta que lo hagas».
En los últimos días, nadie que tenga un pie en los movimientos sociales ha podido evitar pensar en y hablar de la represión. Sí, el domingo 31 hubo un encuentro antirrepresivo estatal que nos dio fuerzas al confirmarnos que se tienden puentes y se entrelazan brazos, pero también han sido días en que el presente y el pasado, en este sentido, nos han abofeteado todo lo que han querido: cuatro días antes del encuentro, la redada contra Reconstrucción Comunista por su solidaridad con el pueblo kurdo; para empezar el mes, una operación policial contra Indar Gorri (no hace falta ser afín a ell@s para reconocer que es una de las hinchadas de fútbol que menos gustan al Régimen), con 18 detenid@s; el miércoles 3, el juicio contra las feministas de la procesión del Santo Coño Insumiso; el jueves, el décimo aniversario del repugnante caso del 4F que arruinó la juventud de Rodrigo Lanza, Álex Cisternas y Juan Pinto y la vida de Patricia Heras y la fijación de juicio para el 8-10 de marzo contra Mónica y Francisco, que tras más de dos años en preventiva por los mismos hechos de los que se acusa a l@s much@s detenid@s de las operaciones Pandora, Pandora 2 y Piñata, tienen en su contra peticiones fiscales de 44 años de cárcel para cada un@; el viernes 5, la vista para la posible salida de preventiva de Nahuel y el segundo aniversario de la muerte, dispersado a más de mil kilómetros de casa, de Arkaitz Bellon (joven abertzale que llevaba 13 años en la cárcel por acciones de la llamada kale borroka y que, pese a faltarle sólo tres meses para salir, estaba en primer grado en el Puerto de Santa María); ayer viernes, la detención de dos titiriteros por un guiñol satírico (¡!), llevados a la Audiencia Nacional por «apología del terrorismo» (¡¡!!); hoy sábado, el aniversario de las quince muertes en El Tarajal; el martes próximo se cumplirán también diez años de las detenciones de Rubén e Ignasi, que se enfrentaron a duras peticiones, acusados de atacar una sucursal del Banc de Sabadell y al organismo que gestiona la mano de obra semiesclava de las cárceles catalanas (CIRe o Centre d’Iniciatives per a la Reinserció)…
¿Nos enteramos? ¿Necesitamos más señales? La política que no hacemos nosotr@s la hace el Enemigo, me da igual quién sea libertari@, leninista, abertzale o vagamente rebelde si es de mi clase social y no vive de renegar de ella (como l@s agentes de policía o l@s concejales, alcaldesas y alcaldes «del cambio»). Lo mismo vale para es@s podemitas, ahoramadridistas y similares que aún no han abandonado los movimientos sociales, pero cuy@s dirigentes quieren ser grandes estadistas a base de intentar contentar a todo el mundo: ni esa brunete mediática a la que intentan aplacar ni l@s funcionari@s policiales les van a salvar cuando abandonen el Poder, ni lo harán si la descomposición social sigue llevándonos al caos, la violencia y, en definitiva, el liberalismo más acabado. Mojaos, mojémonos, comprometámonos, converjamos, confluyamos donde hay que confluir, donde hay poco que ganar en lo personal y mucho en lo colectivo: en la calle. Fortalezcámonos… o desaparezcamos arrollados bajo un tanque de civismo y sectarismo mientras suena Libertad sin ira y la masa desfila al paso alegre de la paz.

Antidesarrollismo: la alternativa humana al determinismo del capital.

La creencia en el dogma del progreso económico sin límites como corrección a los males sociales ha sido inherente al régimen capitalista, y sin embargo, en la actualidad, un número creciente de personas están desligándose de esta verdad absoluta, redirigiendo su visión hacia el futuro de las economías locales insertadas en una red de comunicación libre y de apoyo mutuo.

Una mirada histórica.

La evolución del capitalismo desde el siglo XVIII no ha sido uniforme, sino que ha estado sujeta a numerosos cambios y obstáculos. Este siempre ha sabido mimetizarse, al principio, generar una hegemonía cultural y crear estrategias propias, más tarde, y por último imponerse globalmente.

No podemos hablar del mismo modo del capitalismo industrial del siglo XIX, aquél que se expandía desde Inglaterra y eclosionó políticamente en las Revoluciones Liberales protagonizando una proletarización masiva, que del capitalismo financiero desarrollado en el siglo XX. De la misma manera, que en la actualidad, debemos aprender a analizar nuestro tiempo dejando a un lado los parámetros clásicos del siglo pasado, para conocer de cerca el nuevo capitalismo tecnológico triunfante, que se impuso tras el nuevo orden mundial de inicios del siglo XXI.

El liberalismo político y económico defendía a bayoneta y cañonazo que ser libre era, exclusivamente, poder contratar, comprar y vender libremente, sin regulaciones, ni obstáculos por parte de un órgano civil. Posteriormente, tras la grave crisis de superproducción de la Segunda Revolución Industrial en el último tercio del siglo XIX, se da un giro hacia un modelo renovado que basa su desarrollo en las nuevas fuentes de energía como petróleo, electricidad o química. El Taylorismo y el Fordismo del siglo XX, que supusieron el desclasamiento proletario, inician la integración de los trabajadores en un modelo capitalista social, que no obligatoriamente democrático, sino también potenciado por los fascismos.

El nuevo capitalismo actual.

A día de hoy, el capitalismo tecnológico ha tendido hacia una reestructuración global tanto del sistema laboral clásico, como de la cultura social, tendiendo a un abuso extremo de instrumentos electrónicos y tecnológicos, así como una dislocación del poder. La exigencia social de reinventarse constantemente, y la dedicación constante a nuevos elementos efímeros en continuo dinamismo, crea seres absolutamente perdidos en una telaraña social imposible de comprender. Se está imponiendo la sustitución del software a la propia mente humana.

Se nos presenta el tecnoparaíso como el nuevo paradigma social de progreso, cuando en realidad este ideal está vinculado a un capitalismo salvaje que explota el presente sin tener en cuenta la necesidad de construir en un futuro a largo plazo. La tensión y desintegración social dada en nuestras comunidades actualmente, como la gentrificación de los barrios o el ensalzamiento cultural elitista, son un reflejo de las consecuencias de dejarnos arrastrar hacia este camino.

En 1998 se publica La Corrosión del Carácter, del sociólogo Richar Sennet, quien a través de este libro afirma que está convencido de que el ser humano no podrá construirse en estas condiciones por lo que apuesta por una revuelta contra esta cultura de la superficialidad. Se nos propone un análisis de este nuevo capitalismo que quiere presentarse desatado de jerarquías y estructuras autoritarias, sumiéndonos en el caos agresivo del darwinismo social. Se nos impone la normalización de la competencia atroz entre individuos, que deben mirar solo por ellos mismos y sus propios intereses, y por tratar de diferenciarse de una masa vulgar e iletrada donde todos son enemigos.

Nuestra labor en el presente y hacia el futuro.

El contrato social en nuestros días requiere no establecer lazos de amistad ni vínculos emocionales a largo plazo, puesto que la deriva es tan efímera y las condiciones tan alterables según las necesidades económicas, que se presentan como algo insignificante. Por lo tanto, nuestras líneas de acción para romper con este camino tomado por el neocapitalismo vienen marcadas por la propuesta del profesor Carlos Taibo (Universidad Autónoma de Madrid), es decir: desurbanizar, destecnologizar y descomplejizar.

Debemos tomar conciencia sobre el derecho a nuestra supervivencia como seres humanos libres, la vida es otra cosa muy diferente a lo que nos presentan a día de hoy. Por lo tanto, habremos de construir partiendo desde esta realidad, para romper con ella desde la pedagogía de la práctica libertaria y la construcción de proyectos nuevos con una profundidad teórica considerable, obtenida a través de la reflexión común. Es completamente necesario generar una economía comunitaria y local, no perder de vista las tesis antidesarrollistas para rehumanizarnos, en definitiva, crear tejido social, porque una salida alternativa a este capitalismo individualista, pasa por edificar a largo plazo y de manera colectiva.

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