Balance trimestral de coyuntura: Abril a Junio 2019

En este trimestre destacamos la temporada de elecciones en España, la puesta sobre la mesa de la reducción de la semana laboral, el levantamiento popular en Sudán y más sucesos en un mundo lleno de conflictos. Bien cierto podría ser el dicho de que la primavera levanta pasiones. Todo ello lo contamos teniendo el calentamiento global como música de fondo.

Acontecimientos

Antes de comenzar abril, el mes anterior terminó con una manifestación en Madrid conocida como la revuelta de la España vaciada, una protesta que pretende visibilizar el segundo mayor éxodo rural en España desde el siglo XX ante la falta de oportunidades en los pueblos y ciudades como Soria y Teruel principalmente. La juventud de los pueblos y dichas ciudades emigran hacia Europa o las capitales como Madid o Barcelona. La falta de infraestructuras, equipamentos y servicios públicos, son las principales causas de dicho éxodo, ante unas políticas centradas en el desarrollo de las capitales del país. A su vez, las ciudades están siendo cada vez más un terreno hostil en donde la contaminación, el tráfico, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, entre otras, son el resultado de este desequilibrio poblacional en el territorio.

En ese mismo final de mes se dio también un caso de persecución de la disidencia por parte de los Mossos tras las protestas contra VOX en aquel 30M en Barcelona la cual dejó, a parte del caso de Rut, una decena de encausadas. Estos sucesos coinciden con la elección de un nuevo comisario de los Mossos, Eduard Sallent, proveniente de la Comisaría de Información, especializada en la persecución política a independentistas y libertarios. Eduard Sallent fue nombrado por el govern de ERC y JxCat. Destaca su buena relación con el bloque del 155 (Policía Nacional, judicatura, Guardia Civil y el ministerio de Interior). Así, en el nuevo puesto se estrena con un caso represivo contra los y las antifascistas que se manifestaron aquel día.

Fuera de España, Julian Assange es finalmente arrestado por las autoridades británicas en abril tras retirársele el asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Las causas originales apuntan a una revelación de Wikileaks sobre una cuenta de Lenín Moreno en Panamá y varios casos de corrupción y blanqueo de capitales. Las relaciones entre Lenín y Assange comenzaron a deteriorarse años atrás, y en el caso más reciente, cuando Assange comenzó a twittear a favor de la independencia catalana, causando una ruptura diplomática entre Quito y Madrid. Ahora mismo Assange está bajo custodia británica, y corre peligro de ser deportado hacia EEUU, ya que desde la justicia estadounidense emitieron orden de extradición bajo acusaciones de vulnerar contraseñas de la defensa de EEUU y comprometer información confidencial.

El 10 de junio, tras una manifestación pacífica por la autodeterminación del Sahara Occidental, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimieron la protesta provocando disturbios en las calles de Aaiún, la capital saharaui, hasta bien entrada la madrugada.

De entre tantos casos de represión, excepcionalmente podemos saborear pequeñas victorias como la sentencia contra «la manada», el cual el Supremo los condena por violación y eleva la pena a 15 años de prisión para los cinco acusados. Esta sentencia fue a raíz de haber admitido los recursos de la Fiscalía, la víctima y las acusaciones populares, y será ejecutada por la Audiencia Provincial de Navarra.

Durante esta primavera cabe mencionar también los incendios forestales, como el del Bosque de la Primavera a mediados de abril, cerca de Guadalajara, México, en el cual se quemaron unas 3000 hectáreas, y a finales de junio, se quemaba la Ribera d’Ebre, en la provincia de Tarragona, en el cual quedaron carbonizados unas 6000 hectáreas entre masa forestal y suelo agrícola. Además de los incendios forestales, algunos los campos del cantón de Cizire en Rojava fueron incendiados coincidiendo con la época de la cosecha, lo que levanta sospechas de que pudo ser un ataque a su economía. En el mismo mes de abril, también coincidieron los incendios de la catedral de Notre-Dame en París por las tareas de mantenimiento, y otro incendio en el campamento saharaui de Smara, del cual se sospecha que fue intencionado, con una desigual cobertura.

En el panorama laboral, la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo está en la agenda pública y en debate en el Reino Unido a raíz de la propuesta del Partido Verde, los laboristas y sindicatos. La semana de cuatro días laborales también aparece recogido en un informe de la OIT donde se detalla ampliamente las ventajas que tendrá: facilitar la conciliación, reducir el estrés, favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, en España parece no estar tan cerca, ya que entre los partidos políticos el único que ha mencionado la reducción de jornada en su programa ha sido Podemos, que propone la semana de 34h.

La subida del salario mínimo (SMI) en España a 900€ ha generado resistencias de ciertas empresas a aplicar la subida. En el campo extremeño, la conflictividad ha aumentado desde febrero donde cientos de jornaleros hicieron huelga en varias empresas agrícolas reclamando la subida y el pago de los salarios atrasados, así como un nuevo convenio colectivo que regule la situación de explotación en que vive la mayoría. No se descarta una huelga general en el sector agrícola, que emplea unos 60000 trabajadores y trabajadoras. Yéndonos a las ciudades españolas nos encontramos a Telepizza, empresa de comida rápida que también se niega a aplicar la subida del SMI. Sin embargo, en Zaragoza y Barcelona se convocaron un día de huelga a finales de junio con un 60% y 75% de seguimiento respectivamente, teniendo en cuenta que la plantilla recibió amenazas y coacciones, así como vulneración del derecho a la huelga.

Por otro lado, los riders de Glovo, Deliveroo y demás empresas de la mal llamada «economía colaborativa», en el cual camuflan la relación laboral como si fuese una mercantil, ya tienen convenio colectivo: el de hostelería. Este es un paso importante de cara a regularizar sus situaciones que las empresas aprovechan dentro del vacío legal y la de los falsos autónomos, pasando los riders a ser asalariados.

Una mirada hacia Latinoamérica, en Brasil se convocó una huelga general el 14 de junio contra la reforma de las pensiones de Jair Bolsonaro. Las reivindicaciones, no obstante, fueron más allá de eso incluyendo la defensa de la educación y las refinerías que pretenden ser privatizadas. A esta huelga fueron llamados los y las trabajadoras petroleras, estudiantes, conductores de bus… principalmente. Durante la jornada, hubo paros parciales en el transporte público, bloqueos de carreteras y universidades en las principales ciudades del país. También se registraron paros en correos, sector bancario y petrolero, habiendo más de 45 millones de trabajadores que secundaron la huelga. En Chile, desde junio se ha convocado una huelga indefinida en el sector educativo, cuyas reivindicaciones superan la mera cuestión salarial, pasando a demandas como la mejora de las condiciones laborales, los ratios y la sobrecarga del personal docente, el pago de la deuda histórica y la participación del personal en los cambios curriculares. Todas estas reivindicaciones tienen como punta de lanza el fortalecer la educación pública como eje central de la movilización, superando lo exclusivamente gremial.

En el ámbito de la vivienda, Portugal anuncia la regulación de los precios del alquiler, un hecho histórico a nivel mundial, y entrará en vigor este 1 de julio. Esta medida también se ha hecho eco en Nueva York, donde el gobernador Andrew Cuomo firmó un paquete de medidas de protección al inquilinato, entre ellas la regulación de los precios.

Esta primavera en España también ha sido el año de las elecciones, juntándose las generales en abril y las municipales, autonómicas y europeas en mayo. Los resultados de las generales dan como vencedor al PSOE, seguido del PP y Cs. Podemos queda en 4ª posición y destaca la entrada de Vox por debajo de Podemos. La victoria del PSOE apunta al voto útil por la entrada de la derecha, cuyos votos se repartieron entre Cs, PP y Vox. En las municipales, de los ayuntamientos del cambio logrados en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz, solo se mantuvieron Valencia, Barcelona y Cádiz. Madrid y Zaragoza tendrán ayuntamientos de derechas entre PP, Cs y Vox. En resumen, el mapa político tras las elecciones con la entrada de Vox ha quedado tintado de social-liberalismo por el voto útil contra la derecha y unos partidos de la «nueva política» que está encajando poco a poco más como partidos del Régimen.

Fuera de nuestras fronteras, en Asia, durante el domingo de Pascua del 21 de abril se produjo una serie de atentados suicidas en Sri Lanka, dejando unas 290 muertes y más de 500 heridos. Los ataques terroristas se produjeron en iglesias cristianas y hoteles de lujo, apuntando como objetivos el turismo y la minoría cristiana del país. Sin embargo, ningún grupo terrorista se atribuyó la autoría de los atentados aunque el gobierno ya había recibido alertas de la policía por riesgo de atentados.

Siguiendo en Asia, desde los años ’80 China era compradora de basura occidental, un negocio en que aparentemente era un «win-win» ya que occidente consigue una salida para los residuos plásticos que generan, mientras que China ganaba combustible para generar energía. No obstante, en el 2018 prohibió la importación de más plásticos por la dificultad en el reciclaje principalmente, lo que ha hecho que estos residuos acaben derivándose en otros países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La acumulación de estos residuos y la contaminación en estos países ha hecho que la ministra de Medio Ambiente de Malasia Yeo Bee Yin dijese «basta» al descubrir que la basura estaba entrando ilegalmente en el país y ha declarado que la devolverá a sus países de origen. El presidente filipino Rodrigo Duterte, bastante encendido, declara la guerra a Canadá y amenaza con devolverles los contenedores de basura llegados en 2014.

De guerras podemos seguir hablando como la guerra comercial entre EEUU y China iniciada por Trump hace más de un año, pero en este punto se encuentra las sanciones contra Huawei. Las sanciones recaen principalmente en la prohibición del acceso al ecosistema de Android, lo que le dificultará el acceso a los mercados occidentales aunque no tendrá afectaciones en el mercado interno chino. También Huawei se vería afectado en el corto-medio plazo son los procesadores comercializados por ARM. Pero dichas sanciones no atacan únicamente a los dispositivos móviles, sino también a la implementación de la red 5G, una infraestructura de red más potente que la 4G que será precedente para el desarrollo de las «Smart cities», donde se conectarán millones de dispositivos y se transmitirá información en tiempo real. La finalidad de EEUU es evitar que China le dispute la hegemonía económica y tecnológica global en una coyuntura de crisis capitalista en un mundo cada vez más multipolar.

En el continente africano, Sudán pasa por una aguda crisis tras la visita del FMI el año pasado, en la cual el gobierno de Omar al Bashir recortó los subsidios sociales y la inflación está alrededor del 70%. El precio del pan se triplicó, la tasa de desempleo ya es la quinta más elevada del mundo, escasea el gas y los cajeros están vacíos en su mayoría. Desde principios de año, en el país se está produciendo una oleada de protestas y violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado en ocasiones con fuego real. El 3 de junio el gobieno dirigido por el Consejo Militar de Transición desalojó la acampada de protesta con casi 3 meses de duración frente al Cuartel General del Ejército en Jartum, en el contexto de revueltas populares que lograron que el 11 de abril el ejército arrestara al dictador Omar al Bashir. A pesar de ello, las protestas continuaron presionando para que la transición hacia la democracia sea un proceso liderado por personalidades civiles.

De vuelta a Latinoamérica, el 30 de abril hubo un intento fracasado de golpe de Estado en Venezuela, una artimaña orquestada por la oposición en la cual llevaron bajo engaño a militares de las Fuerzas Armadas para derrocar el gobierno de Maduro. Muchos de esos militares regresarían por voluntad propia a sus puestos dejando el intento en un rotundo fracaso, y los pocos que se mantuvieron del lado de los golpistas están solicitando en embajadas, así como recibieron apoyo de los EEUU. Este intendo de golpe de Estado ha tenido un impacto mínimo y ha recibido la condena de la ONU y de varios países.

En Honduras, las protestas continúan ante el anuncio en abril de los decretos del Ejecutivo de Juan Orlando que atacarían las condiciones en la sanidad y educación, obligándole dos meses después a derogarlos. No obstante, las protestas continuaron pidiendo la salida del presidente, ya que, sumando la situación económica del país pasa por una grave crisis en la cual alrededor de un 65% de la población del país vive en la precariedad, hay que destacar las irregularidades cometidas en las últimas elecciones. En contrapartida, el presidente militariza las calles ante las continuadas protestas, pero se encuentran también que la policía se subleva contra el gobierno y se pone del lado del pueblo, declarando que no van a reprimir a su propio pueblo.

Finalmente, nos llegan las noticias del anarquismo organizado en Francia, en donde la organización Alternative Libertaire y la Coordination des Groupes Anarchistes se fusionan para crear una sola organización llamada Union Communiste Libertaire, tras la celebración de un congreso fundacional el 10 de junio. Así pues, AL se disuelve para iniciar una nueva etapa en una organización política como la UCL cuyo objetivo es la construcción de un modelo de sociedad basada en la democracia directa, la autogestión y el federalismo, y que continuará la lucha con los chalecos amarillos, en las huelgas y sindicatos, en la lucha migrante contra las fronteras, contra la opresión de género y la LGTBIfobia y hacia la huelga general, con el comunismo libertario como objetivo final.

Unas notas finales

El cambio climático es un tema que está a la orden del día, pues la comunidad científica ya había alertado a finales del año pasado que si la tendencia no se revierte, en unos 11 años los efectos del calentamiento global serán irreversibles. En la última semana de junio, la primera ola de calor este verano llegó con temperaturas que superaron los 35º en muchas zonas de Europa, y en Kuwait se registró la temperatura más alta en la Tierra, alcanzando los 63ºC, así como registros de altas temperaturas en toda la penínusla arábiga y la India, llevándose varios de miles de muertos en total por la ola de calor. Relativo al tema, la guerra de las basuras visibiliza el enorme despilfarro y residuos que genera occidente. La prohibición total a la importación de basuras por parte de los países del sudeste asiático deberá obligar a los países occidentales a replantear su modelo de despilfarro.

La limitación de precios del alquiler del que ha sido pionero Portugal es una reivindicación que se ha ido escuchando entre los movimientos por la vivienda en España, ante el nuevo pelotazo del alquiler provocado por un mercado inmobiliario desregulado y enfocado a la especulación, provocando así la expulsión de las vecinas de su barrio y la gentrificación. Esta es una de las reivindicaciones que serían clave para el actual movimiento por la vivienda, que junto al aumento de un parque público de vivienda de gestión municipal podrían ser las puntas de lanza de cara a conquistar un derecho básico: una vivienda digna.

Las revueltas de Sudán nos llega en medio de la sobreinformación del mundo occidental, en un continente del que poco se habla pero no por ello menos relevante. La transición democrática del país no va a ser un camino fácil, ya que en el CMT, el organismo de transición, existen influencias de los militares del país e intereses de los islamistas de controlar este proceso. La falta de actores de izquierdas con un programa para el país con influencia en la sociedad sería una dificultad añadida para lograr un país soberano y salir de la crisis de la deuda impuesta por el FMI.

Volviendo a España, con estas elecciones se cierra un ciclo político en el cual las calles vuelven a estar vacías para acudir a las urnas en un intento de frenar a la ultraderecha. Cabe señalar igualmente que la «nueva política» ha demostrado sus limitaciones, superada por el miedo y los ataques de la derecha, y que lejos de movilizar las calles las había vaciado. Su incapacidad para gobernar les ha restado credibilidad. Este auge de la derecha tiene varias causas, entre ellas, la falta de programa de mínimos por parte de la izquierda en general, no para ser oposición, sino con ambición de ganar. Tenemos claro que el fascismo no se detendrá votando, sino a través de las luchas sociales con un posicionamiento político claramente socialista, con hojas de ruta y programas ambiciosos en vez de tímidas voces moralistas y derroteras que nada más apuntan a ser mera oposición. En este verano nos toca de nuevo reflexionar sobre la actual coyuntura y comenzar a pensar los programas, hojas de ruta y alianzas que necesitamos para abrir un ciclo desde abajo, teniendo en cuenta el calentamiento global que dejará de ser música de fondo a ser un grave problema a nivel mundial.

Balance final de año: Octubre a Diciembre 2018

El equipo de Regeneración Libertaria os desea un feliz año nuevo, consciente y repleto de victorias en las luchas de las comunidades sociales de todo el mundo. GRACIAS!

Habitualmente la época otoñal en el hemisferio norte, y primaveral en el sur, suele ser un periodo de una actividad política incesante. Los ritmos marcados por las coyunturas sociales, cada vez más globalizadas y con un flujo de información gigante debido a los numerosísimos medios y herramientas de comunicación digitales, se tornan frenéticos. Nuestro balance de este periodo último del año 2018 quiere establecer unas líneas comunes en las movilizaciones populares y presentar con perspectiva algunas conclusiones parciales de las luchas locales, estatales e internacionales que se han desarrollado y que siguen en un proceso abierto y continuado.

Luchas en el Estado español.

Abrimos este último trimestre del año con un acontecimiento que tiene como antecedente la represión del 1-O del pasado año a manos de la policía española. Esta vez, a tan solo dos días de la Diada del 11 de Septiembre, diversas organizaciones de la extrema derecha convocan una manifestación unionista en Barcelona con autobuses que venían del resto del territorio español en clave claramente provocadora. Este acontecimiento puso en pie fundamentalmente a la juventud, evidenciando una notable organización antifascista en el territorio catalán. También el pasado 21 de diciembre, un nuevo movimiento estratégico del Estado español, situando en Barcelona la celebración del Consejo de Ministros, obtuvo una respuesta reivindicativa en las calles con numerosos cortes de carretera y paralización de la ciudad, además, tan solo tres días después de haberse iniciado el juicio contra los presos políticos catalanes en el Tribunal Supremo. El apoyo a presos/as y exiliados/as sigue siendo incondicional, incluidas personas menos conocidas mediáticamente como Adri, miembro del CDR de Esplugues y huido actualmente en Europa. Los Comités de Defensa de la República, en tanto que movimientos populares siguen encontrando fuerza en sus acciones y nutriéndose de respaldo, y sin embargo, se evidencia cierto hartazgo al conocido como ‘Processisme’, o vía política resultante del ‘Procés’ catalán, además de un rechazo social amplio a los Mossos de Esquadra como policía represora. Los ritmos institucionales acaban deteriorando las movilizaciones sociales, que deberían tener una agenda propia, y la sacrosanta vía pacífica conduce a la inacción de sectores de los movimientos populares ciertamente cansados de recibir represión y humillaciones, porque si no se practica la confrontación, la lucha carece de sentido.

El otoño es estación de tormentas, en la cual destacamos la riada en Sant Llorenç, un pueblo de Mallorca que causó daños considerables en el poblado y dejado una decena de fallecidos. A causa de ello, el rey Felipe VI ‘El Preparao’ y Letizia se desplazaron hacia el lugar del desastre en el cual rechazó el ofrecimiento de una escoba por parte de un joven para que ayudaran a las tareas de limpieza. Esto causó un aluvión de críticas a la monarquía. Ciertamente la institución monárquica pasa por el tiempo de la historia reciente española con menor apoyo social, debido a las múltiples situaciones de privilegio y opresión cada vez más evidentes y encarnadas en toda la familia real. Así se han venido fraguando durante este trimestre otoñal, y aún se están realizando o están programadas, consultas populares por el derecho a decidir y que están fomentando que se cuestione socialmente a la monarquía. Un movimiento popular que en clave libertaria debe tomarse exactamente con el objetivo que tiene: fomentar acciones sociales para socavar la imagen idealizada e institucional de la monarquía. Si bien esta no se encuentra al borde de ningún precicipio, todo movimiento social que ayude en este sentido es trabajo desde la base que suma a la lucha contra el régimen.

También en el ámbito estatal el Tribunal Supremo rectifica una sentencia en favor de los bancos, y determina que los impuestos de las hipotecas deberán ser pagados por los clientes. El mercado inmobiliario en España se puede resumir en dos cuestiones: los precios de alquiler siguen subiendo; y los particulares que controlan el mercado son grandes propietarios. Frente a esta situación de vida precaria, la juventud es la más golpeada, y la sociedad trata de autodefenderse con herramientas al alcance, que si bien son a pequeña escala, señalan vías que explorar. Nos referimos por ejemplo a la reokupación rural de pueblos abandonados con un proyecto de autonomía política y asamblearismo. A la toma de solares en los barrios de las ciudades para devolverles actividad en favor de la comunidad social, los proyectos autogestivos y de economía local con valores libertarios que tratan de escapar de las prácticas mercantiles capitalistas. También la organización de sindicatos de barrio para el asesoramiento laboral, como sindicatos de inquilinas acerca de la defensa frente al alza del precio de alquileres, u otras cuestiones sociales que afecten a la comunidad. Como contrapunto, el capitalismo sigue poniéndole trabas a la autoorganización del pueblo, y para ello aprovecha un buen caldo de cultivo social donde las relaciones se individualizan cada día más. Surgen por toda la geografía urbana casas de apuestas que arruinan en lo económico y lo colectivo a las clases populares, responsabilizándonos además de nuestras desgracias, como si no estuvieran enmarcadas en una desigualdad de clases sociales.

Los trabajadores de Amazon están en la punta de lanza de la lucha sindical en la actualidad, ya que han retomado las acciones para protestar contra el convenio en la planta situada en San Fernando de Henares. Convocaron varios días de huelga en diciembre y enero, coincidiendo con fechas de alto consumo protagonizando una incidencia en el normal desarrollo de una jornada laboral. El gigante comercial del multimillonario Jeff Bezos pretende reajustar las condiciones laborales al mínimo de derechos, equiparando las medidas precarias en las tres plantas españolas.

Se hace necesario señalar el reto que como sociedad tenemos por delante de organizar un antifascismo fuerte, decidido y que impregne todas las capas de nuestra vida cotidiana. En este trimestre vimos la manera en que partidos institucionalistas como PP, Ciudadanos y Vox, que riegan sus discursos de la ideología de extrema-derecha, decidían ir al pueblo navarro de Altsasu en clara intención provocadora. Muchas personas de toda Euskal Herria acudieron para plantar cara a estos grupos de extrema-derecha, las pancartas y pintadas en el pueblo, o la voz del antifascismo en las calles y el campanario del municipio, ensordecieron el discurso de odio y autoritario que querían sembrar. De igual manera hemos presenciado una subida como la espuma de la formación política Vox, que desde el mitin realizado en el Palacio de Vistalegre en Madrid, y gracias a la campaña mediática y el apoyo económico de lobbies empresariales, han encumbrado a ese partido a conseguir 12 escaños (de unos aproximadamente 400 mil votos) en las elecciones autonómicas andaluzas. Esta tendencia desenvuelta de una extrema-derecha que se siente triunfante, y que siempre ha seguido activa en las cloacas del régimen español tras quedar todo atado y bien atado; hace necesaria la organización antifascista como un movimiento que actúe en red coordinadamente. El antifascismo debe despejar dudas sobre sus medios y objetivos, tenemos el deber social de atesorar la memoria colectiva de un país que ha sufrido el fascismo encarnado en el terrorismo del Estado español; y las personas antifascistas debemos comprometernos a garantizar que la ultraderecha no triunfe con sus discursos xenófobos y de odio.

En completa relación con esta lucha antifascista, e impensablemente disociada de esta idea, la comunidad social debe organizarse frente a los feminicidios y la violencia diaria contra las mujeres. El movimiento feminista es fuerte en nuestro país, tiene una cada vez más extendida y arraigada perspectiva de clase, pues no podría ser de otra manera. Las mujeres salieron a las calles masivamente el 25 de noviembre en el Día contra las violencias machistas. Sin embargo, el sobreseimiento del proceso judicial por las violaciones a las jornaleras de la fresa en Huelva, o el secuestro y asesinato recientemente de la joven profesora Laura Luelmo en la misma provincia son noticias de extrema gravedad que dejan a las mujeres vapuleadas en una sensación de absoluta indefensión social, judicial y a todos los niveles. Pero golpeadas no significa derrotadas, y por delante quedan muchos espacios que están conquistándose desde la perspectiva feminista día tras día, y que auguran que la simbólica fecha del próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora y su lucha, alcanzará nuevas cotas históricas aún no contempladas.

Movimientos internacionales.

Para iniciar el balance internacional, pero sin desligarnos aún de España, a finales del pasado mes de octubre la filósofa y luchadora Angela Davis estuvo en Madrid en una conferencia con aforo para algo más de medio millar de personas, y que colgó el cartel de aforo completo dejando fuera a más de mil personas interesadas en el debate con esta figura mundial. El mensaje que nos dejó fue bien claro: El feminismo será antirracista, o no será.

En nuestro país vecino, Francia, el anuncio de la subida de los precios de los carburantes ha originado una oleada de protestas por todo el país que continúa hasta hoy. Es el movimiento conocido como los «gilets-jaunes» (chalecos amarillos), que salieron a las calles en contra de esta medida que trata de imponer el ahora primer ministro francés, Emmanuel Macron. El contexto que ha provocado este estallido viene por la cantidad de personas que se ven obligadas a utilizar el coche para desplazarse hacia el centro de trabajo. Pero este solo es un factor más que se suma a los retrocesos en derechos sociales. Nos llegan desde allá imágenes de una dura represión, disturbios por las calles de las principales ciudades francesas, cortes de carreteras, etc. Al conocer más este movimiento desde dentro, nos encontramos con un movimiento sumamente heterogéneo en cuanto a clases sociales abarcando desde autónomos y pequeños patronos hasta la clase trabajadora, y diferencias ideológicas que van desde una derecha cercana a Marine Le Pen, hasta la izquierda clásica, y los y las libertarias que acaban de involucrarse recientemente.

El presidente turco, Erdogan, sigue a la ofensiva con su política de limpieza étnica hacia la población kurda y amenaza con atacar Kobane y Tel Abyad como los primeros objetivos de una más que probable ofensiva sobre Rojava. Esta amenaza supondría una grave profundización de la crisis en Siria, ya actualmente con la situación de guerra en que vive, al ser la vía para la restauración del terror del Daesh no solo por Rojava, sino también para el resto del territorio, poniendo en peligro la única democracia de base de Oriente Próximo y agravando aún más la crisis humanitaria. Turquía está ya movilizando tropas hacia la frontera con Siria para atacar Rojava, un ejemplo de proyecto político de carácter socialista libertario que nos inspira al resto de movimientos revolucionarios del mundo. Tras la pérdida del cantón de Afrin, las potencias como Rusia y EE.UU. comienzan a retirarse de Rojava abandonando al movimiento kurdo a su suerte, ya que no les interesa un enfrentamiento militar contra Turquía. Aunque, una buena noticia es la respuesta del Ejército de Siria ante el llamamiento de las YPG/YPJ a la defensa contra las amenazas de Turquía y han movilizado tropas hacia Manbij. No sabremos qué va a ocurrir, pero tenemos la certeza de que el movimiento kurdo seguirá luchando por sobrevivir y defender este proyecto, y necesita de nuestra solidaridad internacional.

Poniendo la mirada sobre América Latina, la pobreza, la violencia e inestabilidad política de Honduras ha causado un flujo masivo de migrantes conocido como la caravana migrante con destino hacia EE.UU., un éxodo provocado mismamente por la política exterior de EE.UU. hacia América Latina por tratar de imponer un gobierno neoliberal en los países latinoamericanos alineados a los intereses del imperio. Si bien este hecho ya es algo frecuente, estos últimos meses ha entrado en la agenda pública de Trump al considerarse como «una amenaza para la seguridad nacional» y amenazar con cortar las ayudas al gobierno hondureño si no frenara la emigración. El gobierno mexicano de Peña Nieto también ha intervenido a base de criminalización y refuerzo de la frontera sur desplegando sus fuerzas represivas. No obstante, el pueblo mexicano se ha mostrado solidario con la caravana migrante al repartirles comida, ropa y hasta juguetes, y saliendo a las calles a mostrar su solidaridad. Sin abandonar México, el primero de diciembre tomó posesión de su cargo Andrés Manuel López Obrador, nuevo presidente inmerso en una línea de cambio y progresista que basa sus promesas en la regeneración de un nuevo país. Son bastantes las voces que advierten que poner fin a la corrupción y la desigualdad no se puede realizar desde el bastón de mando simbólico a nivel parlamentario ni bajo promesas de mandato popular a través de consultas nacionales. Actualmente el nuevo presidente mexicano encuentra una vía libre sin oposición política institucional, pues los principales partidos opositores han caído en el absoluto descrédito social a fuerza de sus políticas represivas y empobrecedoras. Sin embargo, la oposición se viene fraguando hace mucho tiempo desde abajo y a la izquierda, el Consejo Nacional Indígena representan la visibilidad de unas comunidades hastiadas de capitalismo y patriarcado, que practican una vía efectiva contra estos sistemas enfrentándolos a través de la resistencia activa. Este 1 de enero se cumplen 25 años del levantamiento en Chiapas, y aunque ya no sea mediático, el mundo debe conocer que ese camino tomado por los y las zapatistas no ha cesado, son la esperanza y la brecha que trata de derribar el muro de un sistema criminal que declaró hace mucho tiempo la guerra a la sociedad.

Internacionalmente también habría muchos movimientos, hechos y consecuencias que señalar de las dinámicas de esta lucha y la guerra del capitalismo contra los pueblos. En Brasil ya cuentan con su candidato electo de la extrema-derecha, Jair Bolsonaro, personaje misógino y autoritario apoyado por las elites empresariales evangélicas del país. Sus grupos de apoyo en las calles han protagonizado una extrema violencia con palizas, asesinatos e intimidación a activistas de izquierdas. Si bien el estrago ya está consumado, la labor de respuesta de las minorías sociales atacadas como colectivo LGTBI, indígenas y militantes obreros está comenzando a fraguarse, porque América Latina lleva escrita en sus venas la resistencia a lo largo de siglos.

Sin abandonar el continente suramericano, el asesinato del joven indígena mapuche Camilo Catrillanca el pasado 14 de noviembre en Chile, puso el foco sobre la violencia policial en este país contra estas comunidades. La absolución de los tres asesinos de la menor Lucía Pérez, drogada, violada y asesinada en 2016 en Mar de la Plata, Argentina, levantó una vez más al movimiento feminista argentino, en constante movilización desde hace meses tras el fuerte apoyo popular a la aprobación de la Ley abortiva, que fue rechazada por el Senado.

Casi al terminar el año, nos deja este 24 de diciembre el periodista, militante sindical, historiador, escritor libertario Osvaldo Bayer, autor de la obra «La Patagonia Rebelde». Originario de Argentina, ha estado siempre en el lado del pueblo en las asambleas, las marchas y las discusiones. Que la tierra sea leve, compañero.

Unas notas finales.

Si hay algo que ha marcado los acontecimientos de estos años es el avance del fascismo y la ultraderecha en el mundo, evidenciado principalmente por grandes flujos migratorios como los refugiados de Siria hacia Europa y la caravana migrante desde Honduras hacia EE.UU. Las situaciones de guerra, la pobreza e inestabilidad social y política son las principales causas por las cuales se producen estos flujos migratorios, tema que está en la agenda pública de muchos países de Occidente y que la derecha sabe rentabilizar con un discurso xenófobo y racista basado en tópicos y prejuicios para ganar votos y apoyo popular. El auge de las ideologías basadas en el odio al diferente viene dado, por un lado, por la tolerancia y manga ancha de los medios de comunicación al difundir los discursos de los líderes de los partidos de extrema-derecha, tanto conservadores como abiertamente fascistas, calificándolos de patriotas o ultras, pero nunca señalándolos como nazis y fascistas. Por otro lado, el fracaso de la socialdemocracia y la falta de una oposición real de izquierdas de carácter popular, de clase y masivo deja un camino despejado para nuestros enemigos. En el Estado español, la derecha se ha crecido por el conflicto catalán, que se vanagloria de la dura represión en el 1-O y creen estar ganando la batalla por la unidad de España.

El invierno ya está aquí pero el mundo no se termina aquí. Volverán a florecer los campos en primavera y para ello, necesitamos un cambio de dinámicas, cultura militante y líneas políticas en lo que entendemos hoy por antifascismo. Tenemos que deshacernos la idea de que el antifascismo es cosa de la izquierda radical, de anarquistas y comunistas, para interpelar a toda la clase trabajadora y las clases populares. Para frenar el avance del fascismo no nos vale con manifestaciones, boicots de actos y denuncias públicas a grupúsculos de extrema derecha. Necesitamos un movimiento popular masivo configurado por sindicatos de inquilinas, de barrio y laborales, cooperativas, colectivos sociales, organizaciones políticas, ecologistas y feministas, etc; arraigar en el tejido social del barrio, y lo más importante: tener una agenda y discursos propios que no vayan siempre con el «contra» delante, sino capaz de proponer y crear, tratar temas que como anarquistas en particular consideramos tabú tales como: la seguridad ciudadana, la inmigración, la cuestión identitaria, etc; ser un movimiento activo -es decir, con iniciativa propia y capacidad de convocatoria y movilización- que no tire por inercia. En resumidas cuentas, necesitamos un antifascismo de carácter popular y no identitario que sea parte de un movimiento popular masivo y un anarquismo organizado como catalizador de dicho movimiento. Solo de esta manera podremos pararles los pies e iniciar el camino hacia la revolución social.

Tenemos también el punto de mira en Francia, donde la lucha social de los chalecos amarillos está siendo una gran ventana de oportunidades para la izquierda y en concreto, para el anarquismo, en cuanto a radicalizar las reivindicaciones y a proponer alternativas reales y factibles. Ahora, las reivindicaciones de los chalecos amarillos ya no es solo que suspendan la subida de precios de los carburantes, sino la mejora de las condiciones de vida en general. Este contexto puede ser el inicio de una oposición real en las calles contra el avance de la ultraderecha y el fascismo, de huella popular y anticapitalista.

Como propósitos de año nuevo, debemos seguir manteniendo los pies en las calles siempre del lado del pueblo, a la vez que vamos asentando un anarquismo organizado con un proyecto político factible para la actual coyuntura. La razón del anarquismo social y organizado es servir como facilitador de las luchas sociales y construir un movimiento popular como sujeto político de transformaciones profundas.

[Manifiesto] El ridículo fascismo de Brasil / O fascismo caricato do Brasil

– Versión en castellano –

A pesar de que la carrera política de Jair Messias Bolsonaro, actual candidato a la Presidencia de la República de Brasil por el PSL (Partido Social Liberal), comenzara en 1989, su popularización se ha dado a raíz de sus impúdicas declaraciones criminales acerca de la necesidad de ‹‹asesinar a 30 mil personas›› para solucionar los problemas del Brasil, o su eterna defensa por la vuelta del régimen militar.

Por tres décadas nadie ha tomado en serio la política de Bolsonaro más allá de su vieja clientela extremista. La novedad ahora es que su falacia discursiva ha llegado al encuentro de aquellos que sufren una esquizofrenia política ilusoria y a los potenciales nazi-fascistas que de ese lado del océano ya caminaban de manera creciente.

Bolsonaro ha aparecido en un escenario político absolutamente convulsionado, cuyo principal quiebra sucedió en el año 2016 con un golpe jurídico-parlamentario en el que derrocó a la entonces presidenta Dilma Rousseff del gobierno, para convertirse en agente de la “nueva política” imperialista, rompiendo el pacto de conciliación de clases y abriendo una actuación aún más severa del capitalismo en el país.

Sus electores tradujeron el pasado dictatorial del país y la dolorosa memoria de las torturas y las muertes en sus sótanos en un sentimiento nostálgico, eclosionando fuertemente en nuevas manifestaciones políticas con consecuencias oscuras: la popularización del fascismo.

Aquellos que anteriormente pedían la vuelta del período sangriento del país promovieron el nombre de Bolsonaro, haciéndolo crecer en las encuestas sin a penas hacer campaña. Se convirtió en la personificación del proto-fascismo hace mucho tiempo enclaustrado, haciendo de él un “Führer” brasileño.

Para sus electores, lo más importante no es lo que dice, sino lo que representa. Bolsonaro representa la privatización de las empresas públicas, la pérdida de derechos sociales, la violencia patriarcal contra las mujeres, el racismo violento y la violencia contra el colectivo LGBT, los indígenas y todas las minorías sociales.

Tales violencias salieron del ideal abstracto y se materializaron en miles de víctimas de ese fascismo: Mujeres agredidas, travestis golpeadas, ataques esparcidos por el territorio brasileño y un brutal asesinato de un representante de la cultura negra, Mestre Moa del Katendê.

El resultado de las urnas del 28 de octubre no será relevante en cuento al estrago que ya está causando. La expresión popular del fascismo en las vías institucionales en la primera vuelta de esas elecciones nos ha probado que ese problema no se resolverá en esas mismas vías que lo ha ensalzado, y prolongar ese escenario no es una opción.

¡Seguimos en lucha contra el fascismo y contra la barbarie neoliberal!

 

– Versão em português –

Apesar da carreira política de Jair Messias Bolsonaro, candidato à Presidência da República pelo PSL, ter começado em 1989 a sua popularização se deu por suas despudoradas declarações criminosas como a necessidade de “matar 30 mil” para solucionar os problemas do Brasil e a sua eterna defesa pela volta do regime militar.

Por três décadas ninguém levou a sério a política de Bolsonaro, fora sua velha clientela radical. A novidade é sua falácia ter ido de encontro aos ouvidos daqueles que sofrem uma esquizofrenia política ilusória e os potenciais nazi-fascistas que desse lado do oceano já caminhavam para uma crescente.

Bolsonaro se apresenta em cenário político absolutamente convulsionado, cujo o principal corte foi dado no ano de 2016 em golpe jurídico-parlamentar no qual derrubou a então presidente Dilma Rousseff do governo, para se tornar agente da “nova política” imperialista quebrando o pacto de conciliação de classes para abrir caminho para uma atuação ainda mais severa do capitalismo no país.

Seus eleitores traduziram o passado ditatorial do país e a dolorosa memória das torturas e mortes em seus porões em um sentimento nostálgico, trazendo em uma eclosão de novas manifestações políticas com consequências obscuras: a popularização do fascismo!

Junto ao vácuo social deixado pela centro-esquerda, a frustração econômica e a falha no reconhecimento popular nas soluções políticas elitistas apresentadas pelo decenário político conciliatório petista, a dita nova direita transferiu seu discurso para o notório radicalismo anti-político tornando-se populista e atuando no hiato periférico abandonado pela esquerda.

Aqueles que anteriormente pediam a volta do período sangrento do país promoveram o nome de Bolsonaro, o fazendo crescer nas pesquisas sem ao menos fazer campanha. Tornou-se a personificação do proto-fascismo há muito enclausurado, o fazendo ser um “Führer” brasileiro.

Para seus eleitores, o mais importante não é o que diz, mas sim o que representa! Bolsonaro representa a privatização das estatais, o desmonte de direitos sociais, a violência patriarcal contra as mulheres, o racismo violento e escancarado, violência contra os LGBTs, indígenas e todas as minorias.

Tais violências saíram do ideal e se materializaram em milhares de vítimas desse fascismo: mulheres agredidas, travestis espancadas, suásticas espalhadas pelo território brasileiro e um brutal assassinado de um representante da cultura negra Meste Moa do Katendê.

O resultado das urnas do dia 28 de outubro não será relevante quanto ao estrago que já está dado. A expressão popular do fascismo por vias democráticas no primeiro turno dessas eleições nos provou que esse complexo não será resolvido desta forma e prolongar cenário não é uma opção.

Seguimos em luta contra o fascismo e contra a barbárie neoliberal!

 

Por la activista Pabs Risoflora

Destruyendo los relojes de la dominación [Willful Disobedience]

El otro día empecé la tarea de publicar textos anarquistas que reflexionan sobre el concepto de tiempo en el sistema capitalista. En el primer artículo, George Woodcock nos exponía una resumida historia del concepto de tiempo (y del reloj) en la civilización capitalista de Occidente. Para esta segunda entrega he decidido presentar algo más «contemporáneo» y agitador. «Destruyendo los relojes de la dominación» (Smashing the clocks of domination) es una corta narración de la guerra contra el reloj en Brasil publicada en Willful Disobedience, que durante los años 1996-2006 publicó numerosos zines repletos de textos explosivos e insurreccionalistas. Su editor era Wolfi Landstreicher, quien ha escrito (y sigue escribiendo, supuestamente) en numerosos proyectos bajo diferentes seudónimos. Wolfi se define como egoísta-personalista en el sentido que pensó Stirner, así como aboga por la práctica insurrecta y activa contra la autoridad y el capital. Sus ideas están plasmadas, pues, en los muchísimos textos de Willful Disobedience (que, por cierto, viene a significar «desobediencia deliberada»), que además tenía la idea de provocar reacciones en aquellas personas auto-definidas como anarquistas. Sin más, ahí os lo dejo.

Destruyendo los relojes de la dominación [Willful Disobedience]

Traducción del inglés al castellano por La Colectividad

El 22 de abril, el gobierno y la clase dominante de Brasil querían celebrar el 500º aniversario de su «descubrimiento» por europeos preparados para dominar y explotar los recursos y las gentes de esa tierra, imponiendo valores expansionistas y mercantilistas. Globo Network,[1] la corporación de entretenimiento más grande de Brasil, es el mayor promotor de esta celebración. Durante varios años, Globo ha venido organizando eventos para promocionar esta celebración, y para celebrar el 500º aniversario han ido construyendo grandes relojes en todas las capitales regionales de Brasil. No obstante, durante la semana que terminó con el 22 de abril, se dio lugar una gran movilización de indígenas, estudiantes, jornaleros, y otros que mostraron su rechazo a las ideas nacionalistas y capitalistas de dicha celebración.

Fue la mayor movilización indígena dada en Brasil hasta la fecha. Los indígenas se dirigían hacia Porto Seguro (donde los portugueses desembarcaron hace 1500 años, y donde la celebración oficial sucedería el 22 de abril), atravesaron Brasilia, la capital de Brasil, y allí dispararon flechas contra el reloj de Globo hasta que lo hicieron parar. Uno de ellos se las arregló para entrar en el Congreso Nacional, y pasando el control de seguridad con una flecha en mano encaró a uno de los hombres más poderosos de Brasil, el Senador ACM, «emperador» del estado de Bahía.

El presidente, Fernando Henrique Cardoso, tenía miedo de ir a Porto Seguro el 22 de abril debido a la movilización de indígenas, jornaleros, y gente en general que allí protestaría contra la celebración. Incluso una semana antes de la celebración, temiendo por su seguridad, este patético gobernante no tenía por seguro si acudiría a la cita. Un telediario tachó a los jornaleros de anti-democráticos por hacer temer a un presidente, democráticamente elegido, de ir a donde quisiera en su país (una acusación que, más que nada, revela la verdadera naturaleza de la democracia).

De hecho, el Estado democrático declaró la guerra a la gente; a los indígenas; a los jornaleros; a los negros; a cualquier persona que pretendiese ir a la movilización en Porto Seguro (o mejor dicho, el Estado calentó la guerra perpetua que los explotadores sostienen contra los explotados). Miles de maderos y soldados pararon a los jornaleros, indígenas, negros, y otros manifestantes en las carreteras de Porto Seguro. Durante las semanas previas a la celebración toda persona y coche que pretendía entrar en la ciudad era registrado en busca de objetos peligrosos.

Hubo una gran confrontación en una de las carreteras, donde un grupo mayoritariamente de indígenas (pero también de jornaleros, negros, trabajadores, estudiantes, y anarco-punks) batallaron a la madera. 150 personas fueron arrestadas. Se escuchó más sobre la violencia y las protestas que sobre la celebración en sí. El Estado democrático de Brasil se vio forzado a mostrar su cara real usando tácticas policiales en su intento de sofocar la movilización y poder así celebrar los 500 años de dominación. Pero, por supuesto, todos sabemos que tras cada democracia está la pistola y la porra para garantizar «la voluntad del pueblo.»

El movimiento jornalero organizó su propia «celebración», intensificando de esta manera la ocupación de tierras. En muchas ciudades, los relojes de Globo (el principal símbolo de la celebración y cruel, irónico recordatorio de cómo el tiempo de la dominación pesa sobre los explotados) fueron destruidos en las semanas previas a la celebración. En Fortaleza, el 18 de abril, 400 estudiantes y trabajadores el reloj de Globo y combatieron a la madera. En Recife, el 22 de abril, jornaleros y sintecho lanzaron cócteles molotov contra el reloj. Se dice que en Río de Janeiro los indígenas destruyeron el reloj de Globo, aunque esto no ha sido confirmado. En Porto Alegre, una ciudad gobernada por izquierdistas en un Estado izquierdista, el reloj fue completamente quemado el 22 de abril. En Florianopolis, el mismo día, alrededor de 300 personas (la mayor parte estudiantes) lanzaron pintura al reloj y organizaron una manifestación con más acción directa, okupando así un parque que había sido cerrado por el alcalde. Hubo ocho arrestos y numerosas personas heridas, incluyendo una persona que fue herida en la cara por el impacto de una bala de goma. Es probable que los relojes de Globo en las otras 20 ciudades en las que fueron construidos también fueran atacados.

No coge por sorpresa que los celebrantes usaran el símbolo supremo de medida de la explotación para celebrar el aniversario del comienzo de su dominación en la región, como tampoco es de sorpresa que aquellos que se levantaron contra su gobierno atacaran el símbolo monstruoso que es el tiempo que gobierna sobre sus vidas.

Notas

[1] Nota de traducción: Rede Globo en Brasil. En el texto se usa el término inglés o simplemente Globo.

[Traducción] Un Debate sobre la Política de Alianzas

Caminos de un proyecto militante

Introducción

La política de alianzas de una organización anarquista, de una tendencia, o de un movimiento social responde básicamente a dos cuestiones: con quién y cómo nos vamos a unir para alcanzar un determinado objetivo, sea este de corto (objetivo táctico), medio o largo plazo (línea estratégica). La Política de Alianzas sólo puede ser eficiente cuando responde a un programa propio bien establecido (comprendido por sus militantes), que es posible aplicar. La discursión del programa precede a la discursión de las alianzas. Para saber con quién y cómo nos vamos a unir de forma transitoria o permanente, debemos saber para qué vamos a hacerlo, y eso sólo es posible si sabemos con toda certeza lo que queremos concretamente. Saber lo que queremos es basicamente trazar planos de medio y largo plazo. Si no sabemos lo que queremos, nos vamos a guiar por las demandas y urgencias de las agendas de los dominadores, en vez de construir nuestras agendas y, por tanto, pautar nuestro ritmo de lucha. El programa y la formación de la línea estratégica (conjunto de objetivos, estrategias y tácticas) de una determinada organización, que sirve de base a todos sus miembros y orienta toda su actuación. El programa define a los determinantes de una organización determinada los «caminos» con los que llegar a ciertos objetivos y qué «herramientas» «usarán» sus militantes para que éstos sean atendidos.
Aplicar una Política de Alianzas eficar requiere que la organización fortaleza más intensamente ciertas relaciones políticas en detrimento de otras y priorice determinadas actividades en su militancia. Pues, como diría Bakunin, «quien mucho abarca poco aprieta». No definir con nitidez una política de alianzas, significa articularse políticamente al azar; a la buena ventura de alianzas f´ragiles e inestables que, lejos de contribuir con los objetivos de la organización, la subordinan a un programa ajeno o tornan su acción impotente. Como nuestras energías militante sson escasas, definir con quién nos vamos a relacionar políticamente y cómo van a darse estas relaciones es fundamental, no solo para prevenir el exceso de sobrecarga de nuestros militantes (hecho corriente en los movimientos sociales) sino también para lograr que la organización avance siguiendo sus objetivos estratégicos.
La unidad con otros sectores políticos  –  sean ellos organizaciones ideológicas o del movimiento popular  –  no debe buscarse a cualquier coste, ya que la unidad de acción no puede significar someter o postergar nuestro propio programa, mucho menos nuestros principios. Una organización que tenga lucidez programática y de contuinidad en su propio trabajo social conseguirá firmar alianzas correctas sin quedar presa de las coyunturas, caminando, así, rumbo a los objetivos que decidió atender.

Entre a la Política de Alianzas y las Redes Informales

La política de alianzas es diferente de lo que muchos movimientos sociales, autónomos y otras corrientes del anarquismo llaman fortalecimiento de las «redes». No podemos olvidar que, dentro de los movimientos sociales, sindicatos o comunidades en que trabajamos, hay redes informales, sin «estructura» (o sea, no están restructuradas por algún tipo de regulación «institucional» qu elas defina), que forman y construyen relaciones afectivas, sociales y políticas entre sus sujetos. Ignorar la existencia de esas redes es reducir el trabajo militante a cierta miopía política, incapaz de percibir las distintas relaciones que los sujetos van estableciento perifericamente, o en su interior. Esto puede ser desastroso en una práctica política que se desea «inmediata», atropellando relaciones que merecen sensibilidad por parte de nuestra militancia.
Sin embargo, una organización política anarquista de matriz especifista, debe trabajar siempre en el sentido de avanzar más allá de esas redes informales. Esto no significa creer que estas redes dejen de existir, sino, simplemente, que la organización trabaja para formalizar sus estructuras, impidiendo que esas redes informales «asuman» el control de procesos decisorios en los movimientos sociales en que están. Tarea importante en este sentido es, por ejemplo, formalizar los procesos de ingreso de los militantes y decisión en los movimientos sociales en que actuamos, en vez de dejar que una cuestión política sea establecida por meras relaciones informales.  El problema de la manipulación de los movimientos sociales por los partidos políticos está, en gran medida, determinado por falta de estructuras claras de decisión que posibilitan, a todos sus participantes, entender la dinámica de su funcionamiento. Interesa a grupos más organizados (o liderazgos «carismáticos») mantener los movimientos sociales inestructurados internamente, o mal estructurados, para seguir manteniendo el dominio interno sobre sus miembros y las relaciones de poder «intactas» (no siempre conscientes).
Otro punto importante es trabajar para superar la mentalidad que cree que cada trabajo aislado, descentralizado y (des)estructurado en redes informales y formales de relación, contribuye decisivamente a una transformación radical de la sociedad. Al contrario que algunos marxistas, nosotros sabemos que una revolucación también está hecha de aspectos espontáneos que son difíciles de preveer o analizar adecuadamente. Pero en ningún momento, como anarquistas organizados, creemos que los proyectos revolucionaros acontazcan espontáneamente, como nos acusan «eternamente», como un disco rayado, nuestros adversarios. Una revolución sólo acontecerá con mucha organización. Por lo menos, esa es la lectura de los procesos históricos revolucionarios, que solamente ocurrieron después de que fueran antecedidos por un trabajo militante de muchos años o décadas. Los procesos revolucionaros o insurreccionales amplios también acontecen cuando una política de alianza amplia de los oprimidos es realidaza efectivamente. Vimos eso en la Revolución Rusa, en que campesinos y obreros participaban cogidos de la mano en los sóviets; en la Revolución Española, en la que los trabajadores del campo y de la ciudad formalizaron alianzas estables y también, asistimos a los límites de la política de alianzas cuando, por ejemplo, los estudiantes franceses intentaron, sin éxito, establecer una política de alianzas con sus compañeros trabajadores, resultando en la incapacidad del movimiento en transformarse en una verdadera revolución.
Más recientemente, el éxito de una política de alianzas estable fue la formación de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca en 2006, que reunió organizaciones populares de todos los colores en una sola coordinadora. La Revuelta de Oazaca aconteció justamente cuando una política de alianzas eficaz fue realizada entre profesores, estudiantes y amas de casa, caminando por un proceso insurreccional amplio. Si una organización política o movimiento social no sabe con quien va a aliarse, provablemente no sabe también qué objetivos a medio y largo plazo quiere cumplir.  Esto es porque tal vez muchos de sus miembros son contrarios a la burocratización, cuando en realidad, organizarse, parafraseando a Errico Malatesta, es la única garantía eficiente contra la burocratización, y no al revés. Algunos de esos militantes pueden creer también que, en la militancia, las cosas van ocurriendo «espontáneamente», hasta un día en que un punto crítico en la relación entre las clases «explotará» en la forma de una revolución. Salvando las distancias, esa idea es semejante al mito marxista de la contradicción causada por el desarrollo crítico de las fuerzas productivas. El fondo común de esas ideas es siempre la disminución de la dimensión posible de acción humana y, por tanto, que los propios militantes se eximan de la responsabilidad sobre la ineficiencia de la táctica escogida por sus movimientos y organizaciones.
Una organización  y un movimiento social que se hayan estructurado de acuerdo con el avance de su trabajo se verán confrontados, en algún momento, con los límites de sus demandas. Hoy, en Brasil, vemos una serie de movimientos sociales e iniciativas populares completamente divididos y, peor aún, divididos por demandas extremadamente específicas. Hay colectivos culturales, cooperativas de consumo y producción, colectivos feministas, de educación, arte o agroecología que, en muchos casos, se reestringen a cumplir sus propias demandas. Esta sectorización de los movimientos sociales es vista por algunos como una consecuencia de la nueva configuración que los movimientos asumen en un mundo cada vez más avanzado: lo que algunos llaman de modernidad líquida o posmodernidad. Es elmito de la historia que se desarrolla pacientemente ante los ojos de los acotres. Desde esa perspectiva nos queda que «naveguemos sobre las olas» de la historia y aceptar el destino que alguna fuerza oculta ha establecido secretamente. Pero no nos engañemos con esta auto-ilusión. La historia no se desarrolla por sí mismo y no es producto de una fuerza secreta (o de las fuerzas productivas, en el mito hegeliano-marxista descrito anteriormente). Aunque reconozcamos que existen cambios que no podemos controlar la acción humana y de las obras creadas por los individuos es decisifa. Las ONG´s han sabido aprovechar (y reforzar) este movimiento. Sectorizan las demandas de la clase trabajadora y enganchan la resolución de estas demandas en los acuerdos con el Estado. El resultado de este movimiento es la incapacidad de la clase trabajadora y de los oprimidos para forjar instrumentos efectivos para contraponerse al Estado y a la burguesía.
Eso no significa que, como organización política anarquista, debemos despreciar las metas de los movimientos sociales en los que estamos insertos. Esta es la práctica del leninismo, que condenanos y repugnamos como libertarios. Pero es preciso trabajar para quela sectorización sea superada y no reforzarla apelando siempre a una supuesta «singularidad» de lad luchas. Un movimiento que tenga una demanda específica (como por ejemplo la cultura) puede, en el avance de su trabajo, efectivamente integrar otras formas de lucha, o establecer una política de alianzas eficaz, que consiga superar la sectorialización.
Las luchas y sus condiciones de expansión son obviamente siempre singulares, los contextos históricos en los que emergen también. Pero no podemos extraer ninguna «regla» general de los procesos revolucionarios o de los movimientos sociales en su dinámica organizativa, eso no significa decir que ninguna forma de conocimiento o de análisis sea posible. Por tanto, un análisis de procesos reales implica examinar sinceramento los éxitos y los fracasos, intentando incorporar críticamente elementos que puedan hacer eficaces la organización política y los movimientos sociales en los que militamos.
Una perspectiva interesante es trabajar para agregar diferentes demandas a un mismo movimientos social, en vez de insertarnos en distintos movimientos sociales sectorializados. El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin-Tierra (MST), a pesar de tener como bandera central la cuestión de la tierra, sabe como la cultura, la educación y otros elementos, son fundamentales en la constitución del movimiento. Otros movimientos con los que tenemos contacto y respetamos trabajan en el sentido de resolver diferentes demandas en el interior de un mismo movimiento: económicas, culturales, educativas y profesionales. En el caso de que sus militantes huiieran elegido crear un grupo, colectivo o movimiento para cada demanda (una cooperativa económica, un colectivo de cultura, un grupo de arte, etc.) no tendría el éxito que hoy poseen en muchos casos.
Es central que reforcemos el aspecto clasista de nuestra propuesta. Una propuesta de clase debe ser el»cimiento»  que une las diferentes demandas de los trabajdores. Lo que la clase dominante teme es, justamente, cuando esos movimientos superan su especifidad y se insertan en un proyecto popular amplio y clasista que articule, en las bases que aprendemos con Bakunin y Malatesta, un verdadero arco de oprimidos. La tarea de la organización política anarquista es justamente potenciar como minoría activa la estructura de los movimientos sociales en los que está inserta. Un movimiento social bien estructurado y organizado supera la mentalidad de las redes y formaliza sus objetivos, métodos y estrategias. Y, principalmente, consigue formalizar eficientemente su política de alianzas. Para formalizar una política de alianzas los agentes históricos, o sea, los militantes de carne y hhueso, deben asumir que son ellos los responsables de efectuar esa política. Hoy no hay ninguna organización anarquista (o de la izquierda) que consiga participar en todas las luchas. Una organización que opte por involucrarse «en todas las luchas» probablemente no tiene un programa estratégico bien definido, o este no es comprendido por sus miembros. Puede ocurrir que esta participe superficialmente en las distintas luchas en detrimento de su trabajo de base, lo que tendrá consecuencias terribles a largo plazo para la organización.
Un programa bien definido prioriza ciertas actividades y, por tanto, participa en aquello que contribuye al proyecto estratégico de la organización. Si no hay entendimiento sobre lo que contribuye o no a ese proyecto, la organización probablemente no interiorizó su programa. Tener un horizonte estratégico implica decir «no» a ciertas actividades y participar en otras con más intensidad. Lo contrario de esto es participar aleatoriamente en lo que aparece, sin reflexionar, ni siquiera rápidamente, sobre en lo que y por qué nos estamos involucrando en una actividad determinada. Reitero que este trabajo de reflexión no es un trabajo «separado» de la realidad, en muchos casos acontece en el interior del proceso, en el «ojo» del huracán», entre errores y aciertos de la organización política.
Un programa político y un horizonte estratégico bien definido, por lo tanto, hacen que no subordinemos nuestra militancia a lo que de más visibilidad en el momento, o que la prensa burguesa cubra con más atención. Ese es el caso de muchos partidos trotskistas, que se guían de acuerdo al oportunismo de la ocasión. La actuación de vanguardia es profundamente dependiente de la imagen de «estar en todas las luchas» (aunque en muchos casos sea superficialmente). Esta imagen construída sirve como polo de atracción paa nuevos militantes. Aún así es preciso no caer en el otro extremo. Hay luchas y actividades que, aunque distantes del plano tráctico que la organización política ha establecido, puden ser actividades interesantes para la propaganda de esa organización o de determinado movimiento social. Una organización con un trabajo de base relevante, pero que no «aparece», corre el riesgo de trasmitir una imagen política asimétrica. Creo que no hay una regla a seguir, más allá de que los militantes de «carne y hueso» vayan corrigiendo entre errores y aciertos la línea estratégica de la organización y su política de alianzas en su propia dinámica. No discutir eso puede trajer prejuicios a toda organización y limitar profundamente el alcance de su política.
Es fundamental que los/las militantes tengan conciencia de que la organización política anarquista nunca está acabada y que discutir una política de alianzas eficaz es saber con quien podemos contar para los próximos pasos en una empresa que solo puede ser colectiva.
Rafael V. da Silva
Septiembre de 2012
Referencias
DANTON, José Gutiérrez. Problemas e Possibilidades do Anarquismo. São Paulo, Editorial Faísca, 2011.
FREEMAN, Jo. A Tirania das Organizações Sem Estrutura, 1970. Disponible en http://www.nodo50.org/insurgentes/textos/autonomia/21tirania.htm. Visitado en 03/08/11.
Publicado en Anarkismo.net

 

Enlaces del mes: Julio 2014

  • ¿Cuál puede ser el aporte del movimiento libertario a una transición post-capitalista? A esta pregunta nos responde Emilio Santiago en su blog Los Niños Perdidos. Donde podemos leer: la acción anarquista siempre ha sido una militancia ligada a los movimientos de masas y las grandes luchas sociales.  Y esto significa, sencillamente y aunque no nos encontremos del todo cómodos, estar ahí, como dice Jorge Riechmann en una reflexión ética y poética cargada de sentido político: tenemos que estar ahí y participar no en el mejor de los procesos revolucionarios, no en la verdadera lucha que siempre parece que está ausente (como decía Rimbaud de la verdadera vida), sino en estos procesos y en estas luchas, que son los que tenemos y los que decidirán las cosas. También leemos en este blog una reflexión del autor sobre el manifiesto Última Llamada, que pretende llamar la atención sobre la urgente cuestión ecológica y que se presentó a principios del mes de julio con un importante apoyo de figuras mediáticas de la izquierda.
  • El manifiesto de la asamblea Orgullo Madrid 2014 en defensa de la diversidad sexual y de género y contra la precarización de nuestras vidas.
  • En el diario La Jornada, Raúl Zibechi nos relata el legado de represión dejado por el mundial de la FIFA en Brasil.
  • Rafael Narbona se pregunta en La Haine: ¿Es Podemos una alternativa de izquierdas?
  • Cooperativas, sindicatos, municipalismo, pueblos recuperados… ¿Con qué herramientas contamos para la superación del Estado? Leemos al respecto en alasbarricadas.org: Es decir, que siendo “posibilistas” respecto a lo que tenemos aquí y ahora, en realidad hay varios organismos que si se coordinaran en un proyecto coherente en realidad podrían gestionar la sociedad. Se necesitan grandes dosis de formación en todos los niveles, y de voluntad de derrotar el Estado, y no dejarlo a un lado. La lucha es multifacética y debe construir sus propias instituciones post-revolucionarias a partir de lo que hay. Este es el reto de nuestros días.
  • La soberanía alimentaria es la base para una autonomía popular real, nos lo argumenta Concepción Cruz en Borroka Garaia Da.
  • En La Marea, Antonio Baños repasa cómo las empresas tecnológicas, bajo la fachada del consumo colaborativo y el buen rollo, imponen entre las personas el capitalismo más salvaje.
  • ACTUALIZACIÓN: Entrevista a Francisco Sainz, del Frente de Estudiantes Libertarios (FEL) en El Desconcierto.

 

 

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