Per on començar?

¿Por dónde empezar? Anarquismo e independencia

Aquí se puede encontrar la versión original en catalán. El artículo fue escrito antes de que CIU echara para atrás la consulta del 9N.

Puede que este sea el problema, que no hemos empezado. Que casi no ha habido una respuesta libertaria o esta ha sido la negación. Que hemos vivido de espaldas, no solo a este fenómeno, sino en general al día a día de la sociedad.

Da la sensación de que hemos estado más ocupados en discutirnos en quién es el autentico revolucionario (ya sea con otros anarquistas o con otras personas de otras ideologías) en debates endogámicos, creando una identidad que parece que está más ocupada en legitimarse como verdadera, que en trabajar para el cambio social. En líneas generales, no tenemos ninguna estrategia definida, y no tenemos ninguna capacidad comunicativa, de ir mas allá de nuestro mensaje e intentar conectar con el resto de gente no afín a nuestras maneras y lenguajes.

Otro punto sería que a menudo articulamos nuestro pensamiento en la constante negación. Con esto me refiero a que demasiadas veces nos centramos en la crítica y en el rechazo más que en la alternativa, causando una sensación de que este hecho a veces domina nuestra propaganda y nuestros escritos. Nuestros medios deberían estar llenos de propuestas para ir más allá de “estar en contra de”. ¿Tan atomizados estamos que solo podemos estar criticando esta sociedad sin poder ofrecer alternativas? Y desde esta perspectiva llegamos al contexto actual de Catalunya. Creo que no hemos sido capaces de ver posibilidades para extender nuestra praxis, en la línea de la negación que comentaba antes.

Esto se puede conectar con la actualidad. Encontramos dentro del cajón de sastre qué es el “independentismo” toda una serie de discursos y prácticas heterogéneas que incluso se enfrentan. Creo que ha sido un error analizar este como un movimiento dirigido por la burguesía y descuidar ciertos procesos que ahora mismo se están dando.

Una temptativa d’anàlisis

Ahora mismo tenemos que situar un movimiento heterogéneo que reclama poder votar el 9N, votando para qué modelo de Estado debería ser Catalunya. Continuar como ahora (No), un Estado federal (Si-No) o un Estado independiente (Sí-Sí) Esta consulta es vista como un derecho democrático y serviría como una legitimización para que las estructuras políticas trabajen en este sentido, aunque también hay voces que apuestan (a la vez) por un discurso más directo (1,2).

Ahora mismo el gobierno de CIU está pinzado. Estamos viendo dudas y cómo empiezan a vacilar delante del escenario político. Como partido burgués, tienen miedo a saltarse la legalidad, al mismo tiempo que crecen las tensiones internas. La historia moderna nos demuestra cómo la burguesía ha intentado ir de la mano del gobierno central para asegurarse los bolsillos. Mucha gente dice que ellos no son realmente independentistas, y creo que tienen razón. O al menos tienen claro sus prioridades por encima de cualquier bandera, quieren asegurarse el poder económico.

Pero en este sentido no podrán controlar el espacio parlamentario. Tienen miedo de ir mas allá en el llamado proceso, ya que ellos no quieren una confrontación real con el Estado central, situándose entre una posición donde perderían el espacio de diálogo con sus detractores, y un posible y relativo liderazgo del proceso entre la gente partidaria de la consulta. Si a este escenario le sumamos sus políticas neoliberales y represivas, el hundimiento de CIU continúa en la línea de las ultimas elecciones que ellos ya anticiparon. La condición del PP de abandonar la consulta para poder negociar no es una opción porque serían desbordados.

Si CIU convoca unas elecciones plebiscitarias como sustituto de la consulta perdería poder, mientras que tardar en hacerlo podría precipitar aún más su caída. Y este agujero lo llenaría ERC mayoritariamente. No conozco hasta qué punto de desobediencia (dentro de sus parámetros) Esquerra está dispuesta a asumir, pero seguramente el conflicto entre el movimiento ciudadano y el PP irán aumentando progresivamente en la rotunda negativa de negociar.

No tenemos que olvidar que en el próximo año 2015 entraran en juego las elecciones generales y las municipales, con la entrada de diferentes candidaturas municipalistas y el crecimiento de las CUP, una continuación del descenso del bipartidismo y la posible llegada de Podemos como tercera fuerza. En esta futura coyuntura, pueden pasar muchas cosas, pero seguramente la mayoría absoluta del PP se acabará.

También me gustaría comentar que una mayor fuerza del catalanismo seguramente generaría más movimiento reaccionario, y siendo el PP incapaz de parar éste, nos tenemos que preparar para el aumento del fascismo. Recordemos que también se están actualizando en el ámbito discursivo y práctico, intentando salir de su propia gueto.

El independentismo como un movimiento social

El independentismo, junto al 15M (y el post-15M electoralista), ha sido uno de los movimientos de masas de los últimos años que más personas han movilizado. De la misma manera, en el interior de estos tienen en común que conviven muchas perspectivas políticas diferentes. Pero un elemento central es su perspectiva ciudadanista, cada movimiento con sus particularidades. Resaltaría, como características generales, los siguientes aspectos:

—Transversalismo: Puede que a escala discursiva no tan marcado en el movimiento de las plazas (Somos los de abajo contra los de arriba, contra la casta, etc.) Pero de todas maneras, por pura estadística, el grueso tiene que ser de clase trabajadora o de clase mediana (como dice Delgado, 3). Pero otra cosa es quien dirige.

—Pacifismo: Ambos son movimientos pacifistas. Pienso que para romper con el capitalismo, tarde o temprano se tiene que llegar a un conflicto violento por la (no tan) vieja cuestión llamada “guerra de clases”. Romper con España, como he comentado antes, también significa una reacción (fascista), y creo que ésta se dividirá difícilmente por la vía democrática. No está de más recordarlo.

—Socialdemocracia: Más o menos radical dependiendo de qué sectores. Se exige una profundización de la “democracia” ya sea para conseguir una nueva ley electoral, listas abiertas o una consulta. Por un lado se exige una gestión pública de los servicios frente al neoliberalismo, sin cuestionar de raíz el capitalismo y proponer las colectivizaciones de los medios de producción.

El peligro de todo esto es su integración en aparatos estatales, que reproduzcan las desigualdades en el ámbito económico y en el de la toma de decisiones. Es la cultura del falso diálogo, ya que no se puede negociar con quien tiene más poder porque no estará nunca dispuesto a cederlo. Se prima la manifestación simbólica en contraposición a la capacidad real y material de boicotear al dominador y dar un golpe sobre la mesa en condiciones menos desiguales.

¿Pero esto no es el alma del reformismo, y los anarquistas estamos en contra de esto? Si, y no. En vez de criticar eso que no nos gusta y darle las espaldas, critiquémoslo de manera pedagógica y trabajemos para la superación de esta concepción, ya que muchas veces podemos llegar a pensar de manera parecida, pero no utilizamos los mismos términos, aportando una perspectiva revolucionaria. Construyendo un movimiento con consciencia de clase, no es fácil gracias a la hegemonía cultural hiperindividualista a la que estamos sometidos. Con el transcurso del tiempo es posible que los posicionamientos se vayan haciendo más nítidos, ya que en el ámbito político los burgueses intentaran pactar y la crisis y los recortes irán continuando, con la posibilidad de ofrecer escenarios para radicalizar un movimiento de clase.

En mi opinión, para superar la socialdemocracia, hay dos vías: tenemos que construir estructuras propias de los oprimidos. Ya sean asambleas populares municipales (con una estructura de democracia directa bien definida, para evitar la dictadura de la informalidad y también las burocracias), sindicatos de clase, cooperativas, grupos feministas, casales, ateneos, espacios de ocio alternativo, ocupaciones en masa de casas… No dejan de ser propuestas que ya se están dando con mayor o menor éxito, pero enredadas en un proyecto común (que no homogéneo). Así quizás podremos construir una autonomía para combatir su dominio. Por otro lado, no tenemos que olvidar de defender aquello que se paga con nuestros impuestos y que no nos dejan gestionar: los servicios públicos. Obviamente, están diseñados dentro de una lógica de reproducción capitalista, pero la cuestión es caminar hacia la colectivización de éstos y no dejarlos en manos de neoliberales (4,5,6)

Si a las revolucionarias (en general) no donamos un contenido de transformación radical a largo plazo (porque hoy la revolución es impensable), a las perspectivas “reformistas” que tanto a veces nos gusta criticar, difícilmente estas irán más allá. Puede ser que no sea tan agradable o radical pedir que las trabajadoras necesiten 10 minutos más para descansar, pero si no tenemos capacidad de cambiar nuestro día a día inmediato, no creo que podamos hacerlo a gran escala. Y con esta visión juntamente con otras propuestas que quizás sí podamos plantearlas, podremos ir colando sueños de superar manifestaciones y peticiones a los políticos de turno. Quizás un día seamos capaces de tomar y hacer, en vez de pedir y esperar.

Una raya para recordar

Vemos que todo el mundo está moviendo ficha. ¿Y los anarquistas? Como muchos sabéis, el 11 de setiembre hubo un acción que intentaba unir la V con la raya, para convertirla en una A. La acción suscitó tanto elogios como criticas (7), pero sobretodo (al menos para mí, y seguramente para muchas otras personas) puso en la meso un debate, y con eso la agradezco. Y coincidiendo con el análisis que hace la compañera en el enlace anterior, hace falta capacidad de análisis, estrategia, y de generación de propuestas. Con todo eso no digo que sea fácil, pero si alguna cosa es cierta es que llegamos tarde.

Pero eso sería hacer asunciones a una pregunta. ¿Como anarquistas tenemos o podemos aportar alguna cosa en todo esto? ¿El nacionalismo no era sinónimo de fascismo?

Yo opino que sí, que podemos aportar una perspectiva libertaria con un objetivo emancipador. No se trata de reescribir nuestro pasado y subirnos a su carro y decir que hemos sido independentistas toda la vida, sino que la gente que está subida en un movimiento determinado mire hacia otras vías.

Si la palabra democracia es un constante término en disputa para legitimar las diferencias acciones de los diferentes actores políticos, lo mismo pasa con la independencia. Porque no es la misma independencia la que quieren CIU o las CUP. Nosotros podemos plantear la nuestra propia, nuestra propia vía, la libertaria.

De hecho, todo este escenario tiene un poco de componente libertario. No, ahora no quiero calzarlo todo y decir que todos son anarquistas, sino que simplemente hay una serie de gente que cree que su voluntad tiene que ser expresada y materializada, a la vez que se está planteando la desobediencia. La segunda parte quizás no nos gusta tanto, ya que se quiere legitimar unas estructuras representativas y estatales. Pero quizás sería hacer un poco de pedagogía en vez de girar la espalda.

Algunas aclaraciones e interrogantes

No entiendo si el anarquismo es tradicionalmente federalista, porque se supone un ámbito ibérico de manera predeterminada en las proyecciones organizativas incluso hasta cuando no hay grupos dentro de Portugal de las diferentes organizaciones que se reclaman como ‘iberistas’. (¿Alguien ha preguntado a los portugueses?) ¿No es otra forma de nacionalismo encubierto? (que encima se utiliza para criticar a otro). Yo no parto de territorios estancos y definidos, así que en un contexto donde un sector importante de la población pone esta cuestión sobre la mesa, algo tiene que hacerse. No sé si mediante una votación que ganase por un determinado porcentaje de votos seria el mecanismo para hacer efectivo el federalismo, pero lo cierto es que hemos de buscar uno. Y si después Tarragona se quiere independizar y Vall d’Aran se quiere unir a Colombia, adelante.

Respecto a la dimensión cultural, estoy en contra de cualquier organización (Estado o no) esencialista. Dentro de un territorio, las diferentes culturas tienen que tener cabida, en un marco de respeto y de no dominación. Por otro lado, podemos observar que dentro de cualquier movimiento nacionalista exige un modelo cultural concreto: ahora mismo se está vendiendo la catalanidad como una cultura pacifica, de consenso e integradora. No hace falta que me extienda a hablar de CIEs, clases sociales, mossos d’esquadra…

En ese sentido soy partidario de un movimiento multicultural, de clase. Ahora que se está hablando de la dicotomía “español vs catalán” podríamos ponernos a ver que la dominación puede que se acentúe más en otra banda “blanco vs inmigrante” (Todos sabemos que los europeos y occidentales que vienen de fuera no son llamados inmigrantes). En ese sentido, hace falta trabajar en que el problema no es la gente que se siente española, sino el Estado español, de la misma manera que también lo sería un eventual Estado catalán.

– Para el carro, lo que la gente está pidiendo, ¿no es un Estado propio?-

Una tentativa de discurso y posicionamiento

Pues sí. Entonces las y los anarquistas no deberíamos de pintar nada. A menos que seamos hábiles.

Se puede ver que se pide un Estado propio, pero también una descentralización y que la voluntad popular sea ejercida a través de una votación. Podemos recordar que los Estados son enemigos de estos factores y que hemos de construir nuestras propias instituciones. Se puede ver como una batalla entre españoles y catalanes, pero tenemos que recordar que los mismos problemas que sufren los habitantes de Cataluña, son los mismos que los que sufren al resto del Estado. Se puede ver como un movimiento dirigido por burgueses. Hasta que un día pueda quizás se plantea una huelga general recordando que no queremos amos de ningún tipo…

Ahora mismo es un momento de conflicto que no deberíamos desaprovechar. Debatámoslo, posicionémonos y avancemos hacia la construcción de herramientas liberadoras. Porque recordemos, que se está planteando desobediencia a la búsqueda de la libertad. Tenemos que ser críticos con todo esto y explicar lo que las y los anarquistas entendemos por libertad, nunca en clave evangelista y mirando por encima de las espaldas. Quizás así nos demos cuenta de que tenemos más en común de lo que pensamos, porque sin lo común, no hay comunidad, no hay anarquía.

Y por si no queda claro, ningún pacto con la burguesía.

Víctor A

7 de Octubre de 2014.

El proyecto «independentista» desde una perspectiva revolucionaria

Introducción

En los últi­mos años he­mos sido tes­ti­gos de un auge in­de­pen­den­tis­ta en la so­cie­dad ca­ta­la­na, que se ha vi­sua­li­za­do en di­fe­ren­tes mo­vi­li­za­cio­nes ma­si­vas. En Ca­ta­luña ha cul­mi­na­do con el anun­cio de la con­vo­ca­to­ria de un re­feréndum el próximo 9 de no­viem­bre para con­sul­tar a la ciu­da­danía so­bre la for­ma­ción de un Es­ta­do ca­talán.

Este auge ha sido atri­bui­do a dos he­chos prin­ci­pa­les: el aho­go económico por par­te del Es­ta­do español a Ca­ta­luña en for­ma de «es­po­lio» fis­cal y boi­cot a las in­fra­es­truc­tu­ras ca­ta­la­nas, así como los di­fe­ren­tes ata­ques a la len­gua ca­ta­la­na para fa­vo­re­cer la im­po­si­ción he­gemónica del cas­te­llano. Es­tos efec­tos se han he­cho más pa­ten­tes des­de el es­ta­lli­do de la cri­sis económica en el 2007 y des­de la sen­ten­cia del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal en el 2010 so­bre el Es­ta­tut.

El Es­ta­do español ha ejer­ci­do históri­ca­men­te la for­ma de pro­ce­der intrínse­ca a todo Es­ta­do, es de­cir, el pa­pel de agen­te es­po­lia­dor y aca­pa­ra­dor de re­cur­sos de­ri­va­do de la con­cen­tra­ción de po­der que re­pre­sen­ta y de la le­gi­ti­ma­ción que se le otor­ga, así como el pa­pel de agen­te et­no­ci­da de­ri­va­do de su vo­lun­tad uni­for­ma­do­ra y cen­tra­li­za­do­ra ne­ce­sa­ria para su buen fun­cio­na­mien­to.

Ante el pa­no­ra­ma político-so­cial que se está desa­rro­llan­do en Ca­ta­luña a raíz de este auge in­de­pen­den­tis­ta, di­ver­sas vo­ces des­de los mo­vi­mien­tos so­cia­les han ad­ver­ti­do so­bre la cor­ti­na de humo que este pro­ce­so im­pli­ca: a me­di­da que el des­con­ten­ta­mien­to po­pu­lar se va trans­for­man­do en in­dig­na­ción y ra­bia, las éli­tes bus­can ma­ne­ras de des­viar el foco de aten­ción de los te­mas cla­ve, es de­cir, de las cau­sas es­truc­tu­ra­les y sistémi­cas de la cri­sis, y la desvían a te­mas se­cun­da­rios para neu­tra­li­zar y di­ri­gir las ac­cio­nes del pue­blo. En Ca­ta­luña el ins­tru­men­to de dis­trac­ción más útil está sien­do el in­de­pen­den­tis­mo.

Con ex­pre­sio­nes y vo­ca­blos como «de­re­cho a de­ci­dir», «au­to­de­ter­mi­na­ción de los pue­blos» o «au­to­go­bierno» se está crean­do un dis­cur­so, tam­bién des­de la su­pues­ta iz­quier­da ra­di­cal, que fa­vo­re­ce la per­pe­tua­ción de las es­truc­tu­ras he­teróno­mas (1) y si­gue pro­mo­vien­do la in­mo­vi­li­dad y la de­le­ga­ción del po­der a la cas­ta política go­ber­nan­te y a las es­truc­tu­ras oligárqui­cas de la «Ad­mi­nis­tra­ción públi­ca». Cree­mos que es im­por­tan­te que que­de cla­ro que cons­truir un Es­ta­do pro­pio no es lle­gar al au­to­go­bierno, y que con­tes­tar un re­feréndum re­dac­ta­do y pro­mo­vi­do por las éli­tes no es ejer­cer nues­tro de­re­cho a la au­to­de­ter­mi­na­ción.

Des­de este tex­to in­ten­ta­re­mos in­da­gar en aque­llo que podría im­pli­car la crea­ción de un Es­ta­do pro­pio para de­ba­tir y ave­ri­guar des­de la base cuál o cuáles es­tra­te­gias que­re­mos se­guir a la hora de cons­truir una so­cie­dad ver­da­de­ra­men­te de­mocrática –de ver­da­de­ro au­to­go­bierno- y ejer­cer con­se­cuen­te­men­te nues­tro de­re­cho de au­to­de­ter­mi­na­ción como pue­blo.

Relación entre Estado y capitalismo

¿Cuál es la razón de ser de la fi­gu­ra del Es­ta­do? Como ya hi­ci­mos re­fe­ren­cia en el «Ma­ni­fies­to No-Si», «el Es­ta­do-nación es un apa­ra­to de do­mi­na­ción y de coer­ción pro­fe­sio­nal que se ins­tauró so­ca­van­do y des­man­te­lan­do las ins­ti­tu­cio­nes real­men­te de­mocráti­cas de la so­cie­dad po­pu­lar tra­di­cio­nal, como el Con­se­jo Abier­to y el Co­mu­nal en la Penínsu­la Ibérica. (…) No hay un solo Es­ta­do en el mun­do que no esté man­cha­do de san­gre, lleno de in­jus­ti­cia, eri­gi­do en base al engaño y a la ex­plo­ta­ción de los se­res hu­ma­nos y la na­tu­ra­le­za».

«Un sis­te­ma de Es­ta­do con eco­nomía de mer­ca­do ca­pi­ta­lis­ta es siem­pre an­titético a la ver­da­de­ra in­de­pen­den­cia: un Es­ta­do su­po­ne, por de­fi­ni­ción, la im­po­si­ción de de­ci­sio­nes al con­jun­to de la po­bla­ción por par­te de una élite política que con­cen­tra la po­tes­tad de man­dar a través de un con­glo­me­ra­do de ins­tan­cias bu­rocráti­cas y oligárqui­cas; una eco­nomía de mer­ca­do su­po­ne, por de­fi­ni­ción, que las de­ci­sio­nes económi­cas fun­da­men­ta­les que­dan en ma­nos de las dinámi­cas de la com­pe­ten­cia mer­can­til y de cada una de las en­ti­da­des em­pre­sa­ria­les pri­va­das. No hay ningún es­ta­do en el mun­do que apli­que ver­da­de­ra­men­te el prin­ci­pio de au­to­de­ter­mi­na­ción i de sub­si­dia­rie­dad, sen­ci­lla­men­te, por­que la des­cen­tra­li­za­ción y la au­to­nomía son an­titéti­cas a la na­tu­ra­le­za del ente es­ta­tal.»(2) Esto im­pli­ca que la lu­cha con­tra el ca­pi­ta­lis­mo y por la au­to­de­ter­mi­na­ción tie­ne que ser siem­pre y en cual­quier caso una lu­cha con­tra el Es­ta­do.

Los Es­ta­dos al­re­de­dor del mun­do bus­can con­ver­tir­se en po­ten­cias económi­cas com­pe­ti­ti­vas den­tro del mer­ca­do in­ter­na­cio­nal. Como sa­be­mos, una de las prin­ci­pa­les ra­zo­nes económi­cas por las cua­les hay tan­tos de­fen­so­res de la crea­ción de un Es­ta­do ca­talán es pre­ci­sa­men­te la alta con­si­de­ra­ción que se tie­ne ha­cia el con­glo­me­ra­do in­dus­trial y em­pre­sa­rial de es­tos la­res, y la atri­bu­ción de su me­nor com­pe­ti­ti­vi­dad a la pre­sión que des­de el Es­ta­do español se hace a es­tas es­truc­tu­ras. Ve­mos en­ton­ces, que el sueño de la ri­que­za y del con­se­cuen­te sub­si­dio es­ta­tal a la so­cie­dad va de la mano del ima­gi­na­rio ca­pi­ta­lis­ta, de la ne­ce­si­dad de cre­ci­mien­to económica y com­pe­ti­ti­vi­dad con el res­to de re­gio­nes del mun­do. Es pa­radójico como el dis­cur­so crea­do con­tra la po­ten­cia im­pe­ria­lis­ta es­ce­ni­fi­ca­da por el Es­ta­do español, aca­ba con­vir­tiéndo­se en un dis­cur­so pro­pio de una po­ten­cia im­pe­ria­lis­ta que re­que­rirá para con­se­guir los fi­nes a los que as­pi­ra de la su­mi­sión de otros pue­blos del mun­do y del es­po­lio de sus re­cur­sos.

Des­de la iz­quier­da in­de­pen­den­tis­ta, in­clu­so de la que se au­to­de­no­mi­na «an­ti­ca­pi­ta­lis­ta» o «so­cia­lis­ta», no han sur­gi­do vo­ces que pro­po­nen un mo­de­lo de es­truc­tu­ra so­cial que vaya más allá de la na­cio­na­li­za­ción de los sec­to­res bási­cos, sin cues­tio­nar­se el fun­cio­na­mien­to ca­pi­ta­lis­ta de sec­to­res como la sa­ni­dad con­ven­cio­nal, la pro­pie­dad pri­va­da o es­ta­tal de los re­cur­sos, el tra­ba­jo asa­la­ria­do o el cre­ci­mien­to económico ne­ce­sa­rio para el man­te­ni­mien­to de un co­rrec­to fun­cio­na­mien­to del mer­ca­do. Es de­cir, sin cues­tio­nar­se en ningún mo­men­to las pa­tas bási­cas del sis­te­ma ca­pi­ta­lis­ta (3), y sin en­trar, la ma­yoría de ve­ces, a de­fi­nir ni si­quie­ra míni­ma­men­te qué se en­tien­de por in­de­pen­den­cia (4). La fal­ta de este análi­sis en pro­fun­di­dad so­bre cómo se tendría que diseñar un Es­ta­do o la or­ga­ni­za­ción de una so­cie­dad para no aca­bar re­pro­du­cien­do las mis­mas dinámi­cas des­truc­to­ras e im­pe­ria­lis­tas con­tra las que lu­cha­mos nos hace pen­sar que es­tos sec­to­res de la iz­quier­da no tie­nen cla­ra la apues­ta por un pro­yec­to real­men­te eman­ci­pa­dor.

Así mis­mo, como ya he­mos vis­to en el de­ba­te so­bre re­for­mis­mo, los dis­cur­sos de la iz­quier­da «ra­di­cal» y de la so­cial­de­mo­cra­cia por los cua­les se de­fien­de el re­torno a un Es­ta­do de bie­nes­tar como el an­te­rior a la cri­sis su­po­nen caer en retórica utópica y a-histórica, ya que el fun­cio­na­mien­to de un Es­ta­do don­de pre­val­ga el asis­ten­cia­lis­mo so­cial iría en con­tra de las dinámi­cas de mer­ca­do in­ter­na­cio­na­li­za­do y a la lar­ga es­taría abo­ga­do al fra­ca­so (5).

El papel del Estado como «garante de la cultura»

Uno de los ar­gu­men­tos prin­ci­pa­les que se es­gri­me en la de­fen­sa de la crea­ción de un Es­ta­do ca­talán es la ne­ce­si­dad de pro­te­ger la cul­tu­ra y len­gua ca­ta­la­na con­tra los ata­ques del im­pe­ria­lis­mo español. Este ar­gu­men­to nos ge­ne­ra mu­chas du­das ya que se pro­po­ne la crea­ción de un Es­ta­do como so­lu­ción; en el caso de la len­gua, no hace fal­ta ir más allá de la Penínsu­la Ibérica para ver ejem­plos de aque­llo que im­pli­ca «ofi­cia­li­zar» o «nor­ma­ti­vi­zar» una len­gua por par­te del Es­ta­do –que mu­chas ve­ces se tra­ta de im­po­ner como ofi­cial el dia­lec­to he­gemónico o de ha­cer una mez­cla ar­ti­fi­cial de dia­lec­tos que no tie­ne con­tra­par­ti­da oral en la so­cie­dad- en per­jui­cio de los otros dia­lec­tos que serán con­si­de­ra­dos subor­di­na­dos o de­ri­va­dos del ofi­cial (6). Esto da lu­gar a una je­rar­qui­za­ción y cen­tra­li­za­ción cul­tu­ral im­pues­ta de for­ma he­terónoma por el ente es­ta­tal. Pero, ¿cuál es la razón de ser de esta es­tra­ta­ge­ma es­ta­tal?

«La pre­ten­sión de que el he­cho na­cio­nal pue­da de­li­mi­tar­se con fron­te­ras es una en­te­le­quia que com­por­ta siem­pre un for­za­mien­to de la reali­dad, mien­tras que la ideo­logía según la cual las es­truc­tu­ras políti­cas han de coin­ci­dir con esas fron­te­ras, es de­cir, la ideo­logía na­cio­na­lis­ta, es una fuen­te inago­ta­ble de in­con­gruen­cias y pro­ble­mas»(7). El pro­yec­to de los Es­ta­dos-na­cio­nes pre­ten­de dis­cre­ti­zar aque­llo que es con­ti­nuo, como si qui­siése­mos pin­tar a cla­pas de co­lo­res un mapa, cuan­do en reali­dad los co­lo­res pa­san pro­gre­si­va­men­te de uno a otro. Esta sim­pli­fi­ca­ción de la reali­dad y la con­se­cuen­te pérdi­da de di­ver­si­dad no co­rres­pon­de a los in­tere­ses de la hu­ma­ni­dad; sólo en­cuen­tra ex­pli­ca­ción como con­se­cuen­cia de los di­ver­sos pro­yec­tos de Es­ta­do-nación, que a su vez es­con­den los in­tere­ses de unas éli­tes de­ter­mi­na­das y to­davía más al fon­do las dinámi­cas de un sis­te­ma de or­ga­ni­za­ción so­cial per­ni­cio­so (8).

El Es­ta­do se con­vier­te en la ma­te­ria­li­za­ción de la co­mu­ni­dad ima­gi­na­ria que su­po­ne la nación, or­ga­ni­za­da y fo­men­ta­da de tal ma­ne­ra para que coin­ci­da con el te­rri­to­rio que se quie­re de­li­mi­tar y do­mi­nar para una me­jor ges­tión de la es­truc­tu­ra es­ta­tal. «El sis­te­ma edu­ca­ti­vo y mediático es­ti­rará y ejer­ci­tará, des­de la in­fan­cia, a cada uno en este uni­ver­sa­lis­mo frac­tal y na­cio­na­lis­ta. Cada in­di­vi­duo pen­sará en los térmi­nos de los ob­je­tos so­cia­les del po­der y se iden­ti­fi­cará so­bre ellos has­ta el pa­ro­xis­mo. La razón de Es­ta­do, razón al fin del Es­ta­do na­cio­nal, podrá en­ton­ces con­fun­dir­se con la razón de­mocrática y sólo ella será so­cial­men­te ra­zo­na­ble»(9).

Echa­mos de me­nos, en cam­bio, des­de mu­chas vo­ces de la iz­quier­da in­de­pen­den­tis­ta y de la iz­quier­da en ge­ne­ral, una de­nun­cia explícita al im­pe­ria­lis­mo que más mal ha he­cho y hace a la cul­tu­ra po­pu­lar de nues­tras tie­rras: el mo­de­lo de vida con­ver­ti­do en he­gemónico ba­sa­do en el con­su­mis­mo, el tra­ba­jo asa­la­ria­do, la pérdi­da de los co­no­ci­mien­tos po­pu­la­res, la ato­mi­za­ción de las vi­das, la fa­mi­lia nu­clear, el ocio pa­si­vo, etc. El mo­de­lo de vida co­no­ci­do como «the ame­ri­can li­festy­le», de­fen­di­do y pro­te­gi­do cada vez más por prácti­ca­men­te to­dos los Es­ta­dos del mun­do ya que im­pli­ca una con­di­ción ne­ce­sa­ria para el buen fun­cio­na­mien­to de la eco­nomía de mer­ca­do en la que nos en­con­tra­mos im­bui­dos.

Ve­mos así, que la única de­fen­sa ver­da­de­ra y explícita de la cul­tu­ra po­pu­lar y de la len­gua pro­pia es la que da en el mar­co del pro­yec­to re­vo­lu­cio­na­rio, de la crea­ción de co­mu­ni­da­des li­bres y de­mocráti­cas, que va­yan en con­tra de la na­tu­ra­le­za uni­for­ma­do­ra y ani­qui­la­do­ra de la di­ver­si­dad que re­pre­sen­tan los Es­ta­dos.

La de­mo­cra­cia como ho­ri­zon­te

Ante las vi­ci­si­tu­des que se nos pre­sen­ta en el con­tex­to en el que vi­vi­mos, nos en­con­tra­mos con el reto histórico de de­di­car nues­tras fuer­zas a idear, cons­truir y «des­truir cons­tru­yen­do» (10) una so­cie­dad ver­da­de­ra­men­te de­mocrática don­de po­da­mos aca­bar con los ma­les que azo­tan al mun­do, como las de­sigual­da­des, la do­mi­na­ción, la po­bre­za y la vio­len­cia, e ir ci­men­tan­do las ba­ses para or­ga­ni­zar­nos de acuer­do con los va­lo­res que que­re­mos como ejes trans­ver­sa­les de nues­tras re­la­cio­nes y de nues­tras vi­das, como la igual­dad, la au­to­nomía, la paz y la li­ber­tad.

Es esta con­cu­rren­cia de in­ten­cio­nes la que nos tie­ne que ha­cer unir fuer­zas en­tre to­das las per­so­nas que es­ta­mos lu­chan­do por la con­se­cu­ción de es­tos ob­je­ti­vos. Por esto un análi­sis en pro­fun­di­dad de las di­fe­ren­tes es­tra­te­gias que se plan­tean des­de los mo­vi­mien­tos que quie­ren trans­for­mar la so­cie­dad es pri­mor­dial en los mo­men­tos que es­ta­mos atra­ve­san­do en Ca­ta­luña.

Aten­dien­do a la his­to­ria, ve­mos que to­das las es­tra­te­gias re­for­mis­tas-so­cial­demócra­tas, in­clui­das las que han im­pli­ca­do la crea­ción de nue­vos Es­ta­dos, siem­pre han es­ta­do ba­sa­das en es­truc­tu­ras y dinámi­cas he­teróno­mas. Además, la crea­ción de un nue­vo Es­ta­do com­por­ta el pe­li­gro de que se vuel­van a le­gi­ti­mar –como ya está su­ce­dien­do a raíz de ini­cia­ti­vas como el Pro­ce­so Cons­ti­tu­yen­te (11) o el re­feréndum por la in­de­pen­den­cia- las es­truc­tu­ras de con­cen­tra­ción de po­der. Este sería un fenómeno pa­re­ci­do al que se pro­du­jo du­ran­te la «Tran­si­ción» española. Al pa­sar del régi­men dic­ta­to­rial fran­quis­ta a un régi­men de «de­mo­cra­cia» re­pre­sen­ta­ti­va, el Es­ta­do ganó au­to­ri­dad y pudo man­te­ner prácti­ca­men­te in­tac­tas to­das las es­truc­tu­ras le­ga­les de es­po­lio del pue­blo. Los mo­vi­mien­tos so­cia­les se re­la­ja­ron y con­fia­ron en el apa­ra­to político para so­lu­cio­nar los pro­ble­mas, de ma­ne­ra que el Es­ta­do pudo re­du­cir su ni­vel de re­pre­sión, lle­gan­do a co­tas cada vez más per­fec­cio­na­das y su­ti­les en los méto­dos de do­mi­na­ción y ejer­ci­cio del po­der.

Así mis­mo, se re­pi­te de for­ma dogmática que un Es­ta­do más pe­queño es por de­fi­ni­ción un Es­ta­do más de­mocrático y más ac­ce­si­ble a la so­cie­dad. Sa­be­mos que la fi­gu­ra es­ta­tal, sea cual sea su tamaño, es intrínse­ca­men­te an­ti­de­mocrática des­de el mo­men­to en que hay un sec­tor de la po­bla­ción que os­ten­ta el po­der y un sec­tor de la po­bla­ción el po­der del cual se li­mi­ta a un voto cada cua­tro años para es­co­ger quiénes serán sus «re­pre­sen­tan­tes». Res­pec­to a la ac­ce­si­bi­li­dad, no se pue­de de­mos­trar que esta afir­ma­ción cons­ti­tu­ya una con­di­ción ne­ce­sa­ria para lle­gar a una ver­da­de­ra de­mo­cra­cia, aún más cuan­do se rea­li­za sin acom­pañarse de ningún otro ar­gu­men­to – ¿es un Es­ta­do de 8.000.000 ha­bi­tan­tes su­fi­cien­te­men­te pe­queño para ha­cer­lo sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te más ac­ce­si­ble? ¿Cómo podríamos in­fluir real­men­te en las de­ci­sio­nes del Es­ta­do si este está so­me­ti­do a mu­chos otros fac­to­res que im­po­si­bi­li­tan que las políti­cas so­cia­les sean fac­ti­bles? Etc.

Sa­bien­do todo esto, ¿cuál es la es­tra­te­gia que con­si­de­re­mos más im­por­tan­te a de­fen­der? Aque­lla que su­pon­ga una sub­ver­sión de to­das las es­truc­tu­ras an­ti­de­mocráti­cas del sis­te­ma y que for­man par­te de las cau­sas últi­mas de la cri­sis mul­ti­di­men­sio­nal que es­ta­mos su­frien­do: el Es­ta­do, la pro­pie­dad pri­va­da de los re­cur­sos, el tra­ba­jo asa­la­ria­do, el cre­ci­mien­to económico, la ato­mi­za­ción de las per­so­nas y los va­lo­res que acom­pañan, como el egoísmo, la com­pe­ti­ti­vi­dad, el odio, el nihi­lis­mo o la apatía ge­ne­ra­li­za­da. Por esto, abo­ga­mos por una re­vo­lu­ción in­te­gral, que, como bien se ha de­fi­ni­do con­sis­te en un «pro­ce­so de sig­ni­fi­ca­ción histórica para la cons­truc­ción de una nue­va so­cie­dad au­to­ges­tio­na­ria, ba­sa­da en la au­to­nomía y la abo­li­ción de las for­mas de do­mi­na­ción vi­gen­tes (…). Im­pli­ca una acción cons­cien­te, per­so­nal y co­lec­ti­va, para la me­jo­ra y la re­cu­pe­ra­ción de las cua­li­da­des y los va­lo­res que nos ca­pa­ci­ten para una vida en común. Al mis­mo tiem­po, im­pli­ca la cons­truc­ción de nue­vas for­mas y es­truc­tu­ras or­ga­ni­za­ti­vas en to­dos los ámbi­tos de la vida que ga­ran­ti­cen igual­dad de de­ci­sión y equi­dad en la co­ber­tu­ra de las ne­ce­si­da­des vi­ta­les»(12).

Este ca­mino ha­cia la re­vo­lu­ción lo me­di­mos en gra­dos de au­to­nomía a la hora de de­fi­nir nues­tra es­tra­te­gia: aque­llos mo­vi­mien­tos o ac­cio­nes que nos acer­quen más ha­cia una vida autónoma y ha­cia una men­ta­li­dad autónoma serán los pa­sos que nos es­tarán acer­can­do más a una re­vo­lu­ción in­te­gral. En cam­bio, los pa­sos que nos so­me­tan más a es­truc­tu­ras he­teróno­mas o que le­gi­ti­men más es­tas es­truc­tu­ras, serán pa­sos que nos ale­jarán de la re­vo­lu­ción. Las lu­chas tácti­cas y pun­tua­les para evi­tar que el Es­ta­do y el sis­te­ma nos res­trin­jan cada vez más los de­re­chos y nos de­jen cada vez más desam­pa­ra­dos las ha­re­mos siem­pre des­de una pers­pec­ti­va re­vo­lu­cio­na­ria, im­pug­nan­do la na­tu­ra­le­za no de­mocrática de es­tas ins­ti­tu­cio­nes y de­fen­dien­do la ne­ce­si­dad de crear nue­vas que sean au­to­ges­tio­na­das y ver­da­de­ra­men­te de­mocráti­cas (13).

No obs­tan­te todo lo ex­pues­to an­te­rior­men­te, mu­chos de­fen­so­res de la crea­ción de un Es­ta­do pro­pio nos re­cuer­dan la im­por­tan­cia de dar peso a las ne­ce­si­da­des bási­cas de la so­cie­dad. Por esto hace fal­ta una es­tra­te­gia re­vo­lu­cio­na­ria que se base en gran me­di­da en la prácti­ca au­to­ges­tio­na­ria, sa­can­do re­cur­sos del sis­te­ma para de­di­car­los a la re­vo­lu­ción. Esto se ma­te­ria­li­za en for­ma de di­ne­ro in­ver­ti­do en pro­yec­tos re­vo­lu­cio­na­rios, co­lec­ti­vi­za­cio­nes de tie­rras, au­to­ges­tión de los re­cur­sos na­tu­ra­les, crea­ción de es­cue­las au­to­ges­tio­na­das y de me­dios de co­mu­ni­ca­ción autóno­mos, li­be­ra­ción del tra­ba­jo asa­la­ria­do para de­di­car el tiem­po a prácti­cas re­vo­lu­cio­na­rias, etc. Si cons­trui­mos nues­tras pro­pias es­cue­las no he­mos de su­frir por la im­po­si­ción del cas­te­llano en las au­las es­ta­ta­les. Si crea­mos un es­pa­cio de co­mu­ni­ca­ción po­pu­lar no nos afec­tan los cie­rres de las emi­so­ras que emi­ten en ca­talán. Si cons­trui­mos re­des de apo­yo mu­tuo, y nos or­ga­ni­za­mos para te­ner abas­to a los ali­men­tos, a la vi­vien­da y a otros ser­vi­cios bási­cos, no ne­ce­si­ta­mos un Es­ta­do que nos pro­por­cio­ne es­tos ser­vi­cios ni te­ne­mos que in­dig­nar­nos por la in­jus­ti­cia de unos im­pues­tos que no pa­ga­mos. En el caso de que nos en­con­tre­mos in­mer­sos en lu­chas den­tro de las ins­ti­tu­cio­nes del sis­te­ma es­ta­ble­ci­do –es­cue­las «públi­cas», sa­ni­dad «públi­ca», trans­por­te «públi­co», etc- in­ten­ta­re­mos siem­pre con­du­cir­las ha­cia el máximo de au­to­ges­tión y auto-or­ga­ni­za­ción y co­nec­tar­las con la trans­for­ma­ción ne­ce­sa­ria de la glo­ba­li­dad de la so­cie­dad.

Sa­be­mos que el ca­mino es lar­go y ar­duo y las energías son li­mi­ta­das; por esto apos­ta­mos por una es­tra­te­gia que nos acer­que tan­to como sea po­si­ble a la au­to­nomía en to­dos los ámbi­tos de nues­tras vi­das, mi­ni­mi­zan­do aque­llas ac­cio­nes que pue­dan po­ner­se en con­tra de nues­tros ob­je­ti­vos y ma­xi­mi­zan­do el diálogo en­tre to­das las vo­ces que par­ti­ci­pa­mos en este es­ce­na­rio para au­nar las fuer­zas y cons­truir so­bre la base del apo­yo mu­tuo, el es­fuer­zo, la con­vi­ven­cia y la de­mo­cra­cia.

(1)Del grie­go «he­te­ro» otro, y «no­mos» ley. Que la ley sea im­pues­ta por al­gu­na otra per­so­na que no sea uno mis­mo. ↑

(2)Grup de Re­fle­xió per a l’Au­to­no­mia: «Manifest pel No-Si». ↑

(3)Para in­da­gar más so­bre la re­la­ción en­tre ca­pi­ta­lis­mo y Es­ta­do, ver Ro­dri­go Mora, Félix: «Es­tu­dio del Es­ta­do», y Fo­to­po­ulos, Ta­kis: «Crisis multidimensional y Democracia Inclusiva». ↑

(4)Un ejem­plo de esto sería la cam­paña «Independència per canviar-ho tot», don­de no se hace en ningún mo­men­to re­fe­ren­cia explícita a qué im­pli­caría esta in­de­pen­den­cia, y las po­cas re­fe­ren­cias que se ha­cen (so­be­ranía económica, na­cio­na­li­za­ción sec­to­res es­tratégi­cos, bue­nas con­di­cio­nes de tra­ba­jo, etc.) si­guen la línea re­for­mis­ta de no cues­tio­nar­se en pro­fun­di­dad las pa­tas del sis­te­ma es­ta­tal ca­pi­ta­lis­ta. ↑

(5)Para más in­for­ma­ción so­bre este tema, leer el tex­to so­bre el de­ba­te del re­for­mis­mo. «Un caso ilus­tra­ti­vo de esto es el pro­yec­to de Uni­dad Po­pu­lar de Chi­le (1970-1973), don­de unas re­for­mas de­ma­sia­do am­bi­cio­sas lle­va­ron al país a una si­tua­ción de ex­tra­or­di­na­ria ines­ta­bi­li­dad económica (…)». ↑

(6)Un ejem­plo sería el eus­ke­ra ba­tua en el País Vas­co, len­gua ar­ti­fi­cial ofi­cia­li­za­da crea­da me­dian­te los dia­lec­tos cen­tra­les del eus­ke­ra que pro­vocó mu­cho re­cha­zo por for­zar des­de las ins­ti­tu­cio­nes «públi­cas» el apren­di­za­je de una len­gua sin uso oral en de­tri­men­to del res­to de dia­lec­tos con­cu­rren­tes en cada región, he­cho que ha ten­di­do a uni­for­mar la gran ri­que­za lingüísti­ca pro­pia del País Vas­co. Otro ejem­plo a ni­vel del Es­ta­do español son las ex­pre­sio­nes co­no­ci­das como «vul­ga­ris­mos» de la len­gua cas­te­lla­na, añadien­do una con­no­ta­ción de pa­la­bra «mal di­cha» a ex­pre­sio­nes pro­pias de mu­chas re­gio­nes de la pe­ri­fe­ria pe­nin­su­lar. Des­de los de­no­mi­na­dos «Países Ca­ta­la­nes» ve­mos una ten­den­cia a la mis­ma es­tra­te­gia je­rar­qui­za­do­ra, es­ta­ble­cien­do como ofi­cial el ca­talán cen­tral de la pro­vin­cia de Bar­ce­lo­na, y to­das las demás va­ria­cio­nes y dia­lec­tos, como el va­len­ciano, el ma­llor­quín o el ga­rro­txí, como de­ri­va­dos de este. ↑

(7)Grup de Re­fle­xió per a l’Au­to­no­mia: «Manifest pel No-Si». ↑

(8)La razón de ser del es­pe­ran­to y su re­la­ción con la tra­di­ción anar­quis­ta es muy sig­ni­fi­ca­ti­va para en­ten­der la re­la­ción que hay en­tre las len­guas y los Es­ta­dos. El es­pe­ran­to se con­si­de­ra una len­gua neu­tra que no fo­men­ta ningún im­pe­ria­lis­mo lingüísti­ca de una nación so­bre otra. En con­tra­po­si­ción nos en­con­tra­mos con que la len­gua vehi­cu­lar a ni­vel in­ter­na­cio­nal ac­tual­men­te es el inglés, len­gua del im­pe­rio an­glo­ame­ri­cano. ↑

(9)Dké, Antón: «La diferencia entre pueblo y nación». ↑

(10)Tsiou­mas, Aris: «Anarquismo social, una corriente de futuro». ↑

(11)Dal­mau, Blai: «Procés Constituent o Revolució Integral?»↑
http://integrarevolucio.net/ca/revoluci … -integral/

(12)Para más in­for­ma­ción so­bre este tema, leer el tex­to so­bre el de­ba­te del Es­ta­do de bie­nes­tar. ↑

Acuerdo sobre fecha y pregunta en la consulta catalana: oxígeno para CiU

Nota Regeneración: Una vez más, publicamos un texto de Lucha Internacionalista. No precisamente por compartir todas sus ideas políticas, sino por alimentar el debate en la esfera anarquista sobre temas tan complejos como soberanía y nacionalismo. Esperamos que os sirva para reflexionar sobe dichas cuestiones.

Han salido fecha y preguntas. No entraremos en el contenido de la pregunta ni en la fecha –ninguna de las dos son las nuestras, la primera por confusa, la segunda por tardía-. La reacción fue inmediata, el PP la vetaba y el PSOE le apoyaba ratificando su posición contra el derecho de autodeterminación y, con la cabeza del Gobierno central por delante, aseguran que impedirán toda consulta. Y ¿entonces? Mas contesta, que si no le dejan no la hará y convocará elecciones en el 2016. Es decir, que en el acuerdo no hay un compromiso real de hacer la consulta. Millones han gritado autodeterminación e independencia, Mas nos quiere dar elecciones –tras 3 años más de su gobierno- a cambio de consulta, es decir, gato por liebre.

¿Por qué entonces toda la teatralización de la firma si detrás no hay el compromiso y un acto de soberanía? Porque CiU necesita tiempo, tiempo para aplicar los presupuestos de las privatizaciones contra los trabajadores/as, tiempo para intentar cambiar las encuestas y aparecer liderando una lucha contra el estado que de hecho ya ha dado por perdida… pero la foto con ERC, IC/EUiA y la CUP tras Mas avala esta maniobra, le da credibilidad y vale su peso en oro. ERC la utiliza para justificar su apoyo a unos presupuestos que imponen las medidas dictadas desde el Estado y la UE al servicio de los bancos y la deuda y contra los sectores populares. Pero la CUP-AE ha vuelto a perder la oportunidad de definir un perfil propio para explicar en la calle por qué el pacto no responde a la exigencia de tres años de movilizaciones masivas, sino que lo aleja y lo supedita a legalismos imposibles.

Habíamos dicho que diciembre era un mes crucial porque en una situación de extrema debilidad el Gobierno tenía que cerrar presupuestos y aprobar fecha y pregunta. ERC se ofrecía a intercambiar los cromos, reforzando el Gobierno y su política económica, a cambio de cualquier migaja que apaciguara sus bases. Nosotros apostábamos para que la lucha decidida y contundente en el sector público rompiera esta compra-venta de recortes por el hipotético avance de la autodeterminación, empujando ambas luchas adelante. No ha sido así, y el cambio de cromos se ha llevado a cabo con las mayores ventajas para la burguesía catalana que incluso recompone la división interna en CiU.

No sorprenden, en este marco, las muchas indefiniciones sobre la respuesta a las preguntas pactadas. Unió dice que no sabe que votará en el segundo apartado, cuando ha repetido por activa y por pasiva que no quiere la independencia… pero el tiempo juega a su favor. IC-EUiA, por boca de Herrera ya ha dicho que la fecha, “…podría variar según cual sea la reacción del Gobierno central: No todo depende de nosotros» (El Periódico, 13/12/13) y que la respuesta a la segunda parte la definirá “según «el escenario» que haya sobre la mesa el 9 de noviembre del 2014. Es decir, de si hay alguna oferta firme por parte de Madrid. «La pelota está en el tejado del Estado», ha dicho”. (Ara 13/12/13). Más claro el agua: ningún compromiso en la fecha y se apuntan a cualquier cambio de escenario de un estado monárquico que niega la autodeterminación… ¿Se están apuntando a la reforma constitucional del PSOE? El régimen monárquico, el que niega la autodeterminación –y que si es por el PSOE, la seguirá negando- ¿puede convertirse en un régimen democrático con el que, o dentro del que, Cataluña puede ser soberana y federarse?.

No hay derecho a decidir sin movilización ni sin la clase obrera catalana

La pelota no está en el tejado de la Monarquía y los partidos del régimen que ya han dicho qué harán. La pelota donde realmente está es en el tejado del movimiento popular que forzará o no la consulta que viene exigiendo, que sigue negando el estado y que tampoco garantiza la mayoría parlamentaria que acordó fecha y consulta. No pueden haber dudas: hay que exigir el derecho de autodeterminación y enfrentar la política económica y social del Gobierno de Mas. Hay que hacer justo lo contrario de lo que hace ERC: no se paga con hambre y recortes el derecho nacional. Se enfrentan unos a la vez que se defiende el otro. Un estado es un instrumento de dominio de clase e históricamente la burguesía catalana siempre ha puesto por delante ese dominio a los derechos nacionales: aunque no le guste, necesita el aparato del estado español para reprimir los trabajadores y trabajadoras (por eso apoyó por ejemplo la reforma laboral, los presupuestos o ahora la seguridad privada) y por eso tira del hilo sin querer romper al cuerda.

No habrá autodeterminación sin la clase obrera catalana, en buena parte alejada de la lucha por los derechos nacionales, pero duramente castigada por el impacto de la crisis y las políticas de los gobiernos patronales. Por eso no hay peor aliado para convencerla que presentarnos en bloque detrás de Mas. Las direcciones de CCOO y UGT declararon que defienden el derecho a decidir y Álvarez añade que también quiere el derecho a decidir las políticas económicas. Más allá que lo hagan dentro del juego institucional y den aire al gobierno, les tomamos la palabra. Hace falta que sus afirmaciones se acompañen de hechos: hace falta que lleven ese debate comité a comité, sección sindical a sección sindical, para retomar la lógica de los años 70, cuando trabajadores y trabajadoras supieron ver que su lucha, por derechos salariales y laborales o contra los despidos, iba de la mano del derecho democrático del pueblo catalán. Hoy esto es doblemente importante, cuando -aprovechando la crisis del PSC- C’s intenta consolidarse en los cinturones industriales con el discurso del nacionalismo español opresor y amenazando con choques violentos cuando Cañas afirma “Os montaremos un Ulster que hueso vais a cagar” (Directa, 22/11/13). Hay que desmontar este intento de división, y llevar la defensa del derecho nacional de la mano de la lucha contra EREs, recortes, despidos y rebajas salariales… y como decíamos ante los presupuestos, para que también se consulte a los trabajadores y las trabajadoras si queremos pagar la deuda a bancos y entidades financieras, antes de que resolver las necesidades sociales. Es esencial que la clase obrera catalana sea parte del proceso hacia la autodeterminación, porque si no éste no será, y también porque es la única garantía de que se vaya más lejos y se aborde el modelo económico y social.

Por un frente estatal sindical y político que defienda el derecho a la autodeterminación de Cataluña y las naciones sometidas por la Monarquía.

La pregunta y la fecha polarizan el enfrentamiento entre el estado y Cataluña. Somos internacionalistas y estamos convencidos que el derecho de autodeterminación en Cataluña, no se conseguirá sólo desde Cataluña, sino que cómo en tantos otros conflictos, se resuelve por la determinación de un pueblo y el apoyo de los demás pueblos que sufren al mismo gobierno opresor. Las movilizaciones históricas del pueblo ruso en defensa de la libertad de Lituania en 1991 o del yanqui contra su gobierno en la guerra de Vietnam, son ejemplos decisivos. Entonces, empezando por los dirigentes catalanes de CCOO y UGT: ¿llevarán a sus órganos estatales la propuesta de que se posicionen por el derecho a la autodeterminación de Cataluña? Sería esencial que lo hicieran. También el SAT, LAB, la CIGA…. y las organizaciones y movimientos. Es el momento de que se cree un frente de organizaciones políticas y sindicales a nivel estatal, en favor de que los catalanes/as y las demás naciones sometidas, puedan ejercer su derecho de autodeterminación. Porque, si este avanza en Cataluña, con el apoyo obrero y popular del resto del estado, el régimen monárquico y el gobierno pro burgués de turno –que no son sólo enemigos de los derechos democráticos de los catalanes sino de los trabajadores y trabajadoras de todo el territorio-, será más débil y habrá más posibilidades de, juntos, tumbar la estaca a la que estamos todos atados.

María Esther del Alcázar

Lucha Internacionalista

Enlaces del mes: Diciembre 2013

La deuda de la Generalitat de Catalunya

Nota de La Colectividad: como en colaboraciones anteriores de Lucha Internacionalista, si se publica este texto en una página anarquista es para fomentar el debate así como para establecer un contacto entre personas que abordan el problema del capitalismo desde ópticas distintas.

NO PAGAR LA DEUDA: NINGÚN RECORTE EN LOS PRESUPUESTOS DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA:

Presupuestos con recortes para los trabajadores públicos y los servicios sociales, sin inversión para crear puestos de trabajo públicos, con privatizaciones masivas a precio de saldo… todo al servicio de pagar la deuda en los bancos.

Toda la argumentación de la Generalitat de Catalunya con estos presupuestos es que no hay más recortes. No es cierto: consolida todos los que se aprobaron el 2013 por decreto con la prórroga de los presupuestos CiU-PP del año anterior –reducción del 9,6% del gasto del 2012-, y además añade el nuevo recorte a las pagas de los trabajadores públicos –que ya han perdido de media el 30% de poder adquisitivo y ahora se les reduce otra vez de golpe el 7%. Con estos presupuestos, en los últimos 4 años, se habrán rebajado el 22% del gasto en enseñanza, el 16% del de sanidad, se consolida la pérdida de 10.000 puestos de trabajo públicos y el retroceso de las condiciones laborales (reducciones de jornada y sueldo a interinos, precariedad de las sustituciones en enseñanza).

Los presupuestos tampoco aportan inversión para crear puestos de trabajo. Y, a pesar de que Felip Puig dice que ya se ve el final de la crisis, Panrico lleva 60 días en huelga ante la amenaza de un ERO salvaje y SEAT sufrirá otro de más de 350 trabajadores/as. Y a pesar de todo, no se equilibra el déficit porque la deuda pública continúa subiendo.

Después de años de conciertos y externalizaciones (en la enseñanza se han incrementado un 6% los conciertos), los presupuestos 2014 añaden privatizaciones masivas sin identificar y que serán ventas de bienes públicos a precio de saldo. Pero aun así, Mas-Colell prevé que la deuda seguirá creciendo y en 2014 llegará al 30,3% del PIB.

La deuda es impagable…

Estos presupuestos prevén continuar el pago diario 6 millones de euros en intereses de la deuda. Es decir 2.077 millones el año y 5.800 millones más en amortizaciones. ¡Y cómo que esto ya es impagable, se emitirá más deuda pública y acabaremos el año con 2.600 millones más de deuda, que llegará a los 62.350 millones! La política es seguir ordeñando la vaca del dinero público hasta donde sea posible. En los últimos dos años, sólo con la deuda pública española, la banca estatal –en parte, rescatada- ha sacado 17.300 millones de beneficios de la caja pública. Hay que cortar esta
sangría cuando antes mejor.

Mas-Colell responde que hay que pagar las deudas. Pero de deudas hay muchas: con la banca, con las farmacias, con los trabajadores y trabajadoras de la administración, con la salud de las personas mayores, con los niños y niñas que se quedan sin beca comedor, con las familias que necesitan el PIRMI… Lo que hace falta es decir qué deuda va primero: si la de los bancos o la de la gente. Para CiU y ERC está claro que primero son las deudas con el capital financiero; si llega el FLA del Estado, pagan los farmacéuticos… y si no hay más, se recortan sueldos y servicios sociales.

¿Pero qué orden ponen otros, como PSC o IC-EUiA? Dicen que primero van las personas, pero no dicen que se deje de pagar la deuda… Al contrario, se tiene que seguir pagando, con una política impositiva “progresiva”, para impulsar el crecimiento y redistribuir
la riqueza. Los resultados los tenemos a la vista, porque todos ellos han participado en el gobierno estatal o en gobiernos autonómicos y son parte del problema actual. O cómo gobiernan en Andalucía con unas cifras de paro y miseria escalofriantes. ICV-EUiA habla de renegociar la deuda, es decir, alargar la hipoteca del futuro, para evitar el enfrentamiento con los intereses del gran capital.

… y además es ilegítimo.

La deuda no se puede pagar, y además es injusto. Una parte de la izquierda defiende que hay que hacer una auditoría ciudadana para delimitar la parte ilegítima de la deuda (como los intereses de los
bancos) de una supuestamente legítima y que se tiene que pagar.

Pero de hecho, toda la deuda es ilegítima, porque es producto de las políticas neoliberales de los 90 y 2000 –del PSOE y el PP- contra los trabajadores y se ha disparado con los planes de rescate a la banca. Son deudas contraídas para favorecer al gran capital, para dar exenciones fiscales a las grandes empresas…

Además, la idea de pagar una parte “legítima” y rechazar la ilegítima nos trae a la situación de Argentina o el Ecuador: cómo que una parte no se ha pagado, la otra, que se renegocia, sube los intereses y se convierte no sólo en un nuevo lastre tan grande como antes, sino que se eterniza. Hay que ser claros y, decir sin tapujos, que ni se puede ni se tiene que pagar la deuda, porque toda ella es ilegítima.

Los presupuestos se pueden derrotar

Hay que dar respuesta a las necesidades urgentes de la población trabajadora: puestos de trabajo, salarios dignos, sanidad y educación pública… Esto empieza parando estos presupuestos. El gobierno de CiU está en una posición débil y la movilización puede hacer
tambalear el apoyo que le da ERC. Necesitamos una convocatoria de huelga de los sindicatos del sector público, en el camino de una huelga general, para pararlos.

Pero no es el único paso. Hay que dar respuesta al problema político de fondo y constituir un frente de organizaciones políticas, sindicales y sociales para decir no al pago de la deuda. Igual que defendemos una consulta donde el pueblo de Cataluña pueda decidir, queremos decidir qué se paga con el dinero de todo el mundo.

¡Queremos decidir, también, dejar de pagar la deuda!

24/11/2013

Mª Esther del Alcázar
Militante de Lucha Internacionalista

http://www.lluitainternacionalista.org
lluitaint@gmail.com

Moción de la CUP-AE en el Parlament de Catalunya

** La Colectividad **

Lo expresado en este artículo no tiene por qué corresponderse con las ideas libertarias que guían la línea editorial de nuestra publicación Regeneración, ni así como con mis ideas propias. Si publico la siguiente colaboración que nos ha sido enviada es por fomentar el debate existente alrededor de los problemas del nacionalismo y la democracia representativa.

Moción de la CUP-AE en el Parlament de Catalunya para garantizar la consulta unilateral si el Estado la niega y PARA pedir una pregunta clara

A veces decir mucho no quiere decir comunicar mucho. Pero otras veces, con una votación corta y concreta se comunica mucho más. Este es el mérito que hay que reconocer a los diputados de la CUP-AE en el pleno del Parlament de Catalunya del pasado 7 de noviembre. Pusieron sobre la mesa, con una propuesta de resolución, lo que pidió la gente en la pasada Diada del 11 de setiembre mediante la Vía catalana: lo que a finales de octubre las encuestas de la AMI medían: un 82% de catalanes piden la consulta y que se pregunte claramente por la independencia. Y casi la mitad dice que se haga con o sin permiso del Estado. Y en el Parlament las cosas quedaron muy claras: CiU votó en contra con PP, PSOE y C’s y ERC y ICV-EUIA (con matices) apoyaron la propuesta de la CUP-AE.

El diputado Bonvehí –de CiU- empezó pidiendo que la CUP-AE retirara su propuesta de resolución porque “no tocaba”, y porque «La única explicación que se le podría dar ( a la propuesta de la CUP-AE) es que parece que se quiera dejar en evidencia al grupo de CiU». Está claro que CiU se pone en evidencia porque puestos a elegir entre el derecho de autodeterminación y las relaciones con el Estado,… acaba votando con el centralismo.

Queda el otro frente: ERC, ICV-EUiA y la CUP-AE. Nos alegra la decisión de ERC de dar una respuesta clara y firme a lo que pedía la Vía Catalana a pesar de que parece contradictorio con su apoyo al gobierno de Artur Mas a cambio de decidir una fecha determinada y una pregunta que, si no lo acepta el Estado –como decía la moción de la CUP-AE del 7- CiU, no tiene clara… En cambio ERC ya ha pagado el precio del acuerdo con CiU –entre otros- con el silencio ante el asunto represivo y la aceptación de las “balas de no-goma”. Si además votan los presupuestos anteponiendo los intereses de la banca a las necesidades sociales, dejarán pocas perspectivas a quienes sufren recortes y ven como tienen que seguir pagando también para llegar a una consulta que no está garantizada…

ICV-EUiA también pidió la retirada de la propuesta de resolución de la CUP-AE, a pesar de que votó a favor de la consulta unilateral si no había acuerdo con el Estado. Pero, ¿ a qué responde su abstención respeto a la claridad de la pregunta? No es una abstención menor. ¿No tiene claro que hay que dar una opción clara a los y las catalanas para que se pronuncien sobre si quieren romper con el régimen monárquico o no? Si la clave es la ruptura o no, la única forma de saberlo es preguntar; independencia sí o no. No hay otra forma jurídica que permita una opción clara.

Nosotros, Lucha Internacionalista, no somos independentistas, pero tenemos claro que es la única opción de ruptura. Y esto no significa que en un panorama político diferente, con un régimen diferente donde los pueblos se pudieran autodeterminar, etc… propondríamos una federación de repúblicas, que nosotros querríamos socialistas. Pero no hay que complicar la pregunta, porque la gente no puede votar escenarios idílicos que paralicen la lucha, porque esto sólo favorece a la reacción, hoy el estado monárquico. Para nosotros, “la unidad” no está por encima de la libertad. Queremos la unidad de los trabajadores/as y de los pueblos libres, y esto significa preguntarles qué quieren hacer hoy ante la situación actual… Sólo después, en la nueva situación creada, hará falta otras preguntas, tomar más decisiones, … en un proceso de lucha democrática, no sólo nuestro, sino de los otros trabajadores y pueblos del estado. O ¿es que tienen dudas si el camino pasa por alguna reforma futura de la constitución? O ¿por algún otro vínculo con el mismo régimen monárquico al quien dieron vida en el periodo de la Constitución de 1978? Insistimos, preocupa y mucho que ICV-EUiA primero quisiera ahorrarse el votar la moción y que después se abstuvieran en la parte de la pregunta.

Hemos empezado felicitándonos de la iniciativa de la CUP-AE para poner blanco sobre negro ante los ojos de la gente, las diferentes opciones políticas ante en el tema de la consulta. Queda por ver cuál cómo serà la movilización de respuesta que ha de ser,como siempre, determinante si el Parlamento no fija finalmente el día de la consulta y una pregunta clara, sin condicionantes… Esperamos la CUP-AE actúe de la misma manera. Con la misma determinación y la misma claridad con la tramitación de los presupuestos de la Generalitat para 2014 .

Mª Esther del Alcázar y Fabregat
Militante de Lucha Internacionalista

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