¿Independencia como ruptura?

Traducido por Dexter del texto original Independència com a ruptura?

En una cuenta atrás hacia el día del referéndum en Catalunya, un miembro de la organización libertaria Embat reflexiona sobre la oportunidad que supone este desafío al Régimen del 78 y la necesidad de articular un movimiento popular

Todo movimiento de intención revolucionaria busca continuamente escenarios de mejora de su situación. Si no lo hace, corre el riesgo de acomodarse a las circunstancias y vivir a gusto en un antagonismo sin opciones de transformación social real. Aquello de ‘contra Franco vivíamos mejor’ se entiende por la sensación de impotencia que tienen los movimientos populares actuales (o el embrión de movimientos populares, más correctamente) con respecto a la situación política española y catalana. Algo tendremos que hacer si queremos cambiar el panorama radicalmente.

Los dos principales problemas que afronta en la actualidad el gobierno de Rajoy son, por un lado, el peligro de una victoria «populista bolivariana» (es decir, que gane unas elecciones Podemos y sus aliados) y, por otra, la independencia de Catalunya. El movimiento popular ni está ni se la espera y no preocupa nada entre las élites del Estado (y no digamos ya el movimiento libertario o el comunista, una vez derrotada la contestación vasca). Son estos dos ‘peligros’ que afronta España hoy día los que le garantizan invariablemente millones de votos al PP y al PSOE en cada elección y no si Rajoy o ZP gobiernan bien o mal. Estos votos son fieles a la continuidad del Régimen del 78, tal como es ahora, y son la base social del estado actual de las cosas.

Como ya sabemos, un gobierno de Podemos no alteraría mucho el escenario – vista su trayectoria – y opinamos que sería un gobierno socio-liberal (capitalismo con rostro humano) del estilo de Syriza, pero que no cuestionaría ni las estructuras postfranquistas del Estado ni tampoco el sistema capitalista liberal imperante. Este sistema de democracia posfranquista impediría cualquier cambio en profundidad hecho desde el gobierno, no dudando en recurrir a cualquier método legal o ilegal, sea político, mediático, judicial, de boicot del funcionariado, bloqueo administrativo o amenazas de las cloacas del Estado (ver el documental ‘Las Cloacas de Interior’). El Estado profundo tiene muchas herramientas a su alcance.

Por lo tanto, queda la posibilidad de una independencia de Catalunya. Aquí el Estado se siente amenazado, ya que no termina de controlar todas las palancas. Hay una cuestión clave: se han movilizado una parte importante de las personas de Catalunya por el derecho a decidir. Estas movilizaciones han arrastrado a los antiguos gobernantes autonomistas hacia posiciones netamente independentistas. Y es en este sentido que aparece la convocatoria del 1 de Octubre. La base social independentista obliga al Govern de la Generalitat a mover ficha continuamente – si bien tampoco lo hace muy rápido, dando facilidades a los enemigos del referéndum.

No sabemos si el referéndum se celebrará o no, ni si será vinculante o no. Tampoco sabemos si ganará el Sí – aunque se sospecha que así será. Lo que sabemos seguro es que de celebrarse, se abrirá una época de enfrentamientos entre las élites españolas y catalanas como no habíamos visto antes. Digámoslo claro, Catalunya sólo tendrá opciones de convertirse en un estado si hay movilizaciones significativas y sobre todo si las personas movilizadas están dispuestas a la desobediencia. No basta con exigir a los políticos que desobedezcan desde la comodidad del sofá de casa. El independentismo se deberá mojar de verdad para ganar.

Volviendo al movimiento popular con intenciones transformadoras (y eventualmente revolucionarias) – que es lo que me interesa -, algunas decimos por activa y por pasiva que debe convertirse en un actor clave de la vida política y social catalana. No creemos que tenga que estar ligado al movimiento independentista, ya que hay mucha gente sinceramente de izquierdas y con conciencia, que desconfía legítimamente de los políticos que están liderando el Procés Sobiranista. Los casos de corrupción de CiU, los recortes, la demagogia habitual, el patriotismo excluyente y xenófobo, el ‘Tea Party a la catalana’, los indepes hiperventilados, las peleas internas hacen desconfiar de cómo será esa República Catalana de la que hablan. A ver, ¡nos gobierna nuestro enemigo de clase!

El movimiento popular debe ser autónomo de este movimiento independentista transversal y en todo caso, aprovechar en su beneficio la independencia – o, mejor dicho, aprovechar el período que vendrá a partir de octubre. Sería absurdo esperar una revolución sin un movimiento popular amplio compuesto de organizaciones de masas. Recordemos otras épocas: La revolución cantonalista fue hija de la Revolución Gloriosa, el final del reino de Isabel II; la revolución de 1936, sólo vino después de la caída de la Monarquía y la implantación de la Segunda República; la Revolución de Octubre sólo vino después de la Revolución de Febrero y la caída del zarismo… incluso los Panteras Negras vinieron después del movimiento de los derechos civiles y no antes. Es decir, que todos los procesos revolucionarios pasan por un estadio previo de ruptura simbólica con la época anterior. Esta ruptura es psicológica y política y coloca las personas ante un nuevo escenario más avanzado, en el que ya pueden ver la posibilidad de una sociedad revolucionaria. No hay atajos.

En estos momentos, el Régimen del 78 sigue disfrutando de un amplio apoyo ciudadano, a pesar de la aparición de nuevos partidos. No caerá solo sin una crisis más grave. La oportunidad abierta por el 15M fue cerrada por la aparición de Podemos – y, reconozcámoslo, debido a la debilidad estructural de lo que habíamos creado desde abajo: unos contrapoderes que no eran conscientes de su papel histórico. La otra opción para debilitarlo es la cuestión territorial.

Con todo, en este periodo que supuestamente se abrirá en octubre, el movimiento popular tiene la tarea de estructurarse y ampliarse. Por una vez desde hace muchos años, tenemos que asegurarnos de ser un actor en la determinación de las políticas públicas sin que nadie lo haga por nosotras, sin que nos coopten ni nos suplan, ya que el movimiento popular no se impulsa desde arriba.

Nuestra misión es hacer que las élites del país, políticas y económicas, las que lideren la transición a la independencia, no puedan gobernarnos. Tenemos que crear situaciones de ingobernabilidad en todos los niveles y, por supuesto, establecer mecanismos de autogestión y autoorganización popular para algún día hacernos cargo del país – que por eso somos revolucionarias.

Esto lógicamente no lo haremos siendo un movimiento de movimientos atomizado en mil colectivos. Hay que convocar asambleas de movimientos y conectarlos entre sí para sentirnos parte del mismo movimiento. También hay que establecer unos objetivos, unas estrategias y un funcionamiento común.

Reconocemos que es una tarea titánica. Además vemos que no se está yendo en esta dirección. Al contrario, nos quedamos en espacios de confort ideológico y en luchas localistas (entendidas como que no queremos salir de nuestro territorio de militancia). Ni siquiera se está luchando para crear organizaciones grandes y plurales y en cambio preferimos varias pequeñas divididas por ideologías o tácticas, que tendrán dificultades para alcanzar trascendencia.

Afrontemos el papel que nos toca y creemos el movimiento popular que necesita nuestro pueblo.

@BlackSpartak

 

Enlaces del mes: Julio de 2017

El mes de Julio es un mes marcado por las vacaciones de verano, el sol en la playa, los baños en la piscina, las cervecitas en la terraza… todo parece relax y desconexión de esa rutina que nos atrapa el resto del año. Aunque no todos descansan: algunas personas trabajan sobretodo en verano con turnos agotadores, sin días de descanso y con sueldos de risa, mientras que otras personas no descansan en la tarea de buscar trabajo. Y es que estamos hablando de un mes un tanto peculiar…

En Julio aparecen los famosos amores de verano. Hay amores Disney, de una noche loca o de compromiso afectivo real. Brigitte Vasallo en una entrevista para Som Atents nos explica el peligro de substituir los vínculos afectivos profundos y comprometidos por relaciones débiles, frívolas o fluctuantes, que no hacen más que incrementar esa tendencia hacia el hiperconsumo de relaciones.

Julio es también un mes de cumpleaños, y es que se cumplen ya dos años de la entrada en vigor de la ley mordaza, esa legislación que da vía libre a los registros, a la brutalidad policial, a los desalojos y a los encarcelamientos, como es el caso de los jóvenes de Altsasu que tras ser procesados por una trifulca con dos guardias civiles se enfrentan a 62, 50 y doce años y medio de prisión.

De Julio también son típicas las fiestas, algunas de ellas mundialmente conocidas como los San Fermines. Este año, muchos medios de comunicación aplaudían el trabajo realizado para evitar las agresiones sexistas, pero tal y como explica Yolanda Domínguez, de nuevo se vuelve a cometer el error de responsabilizar a las mujeres de los abusos que sufren. Una vez más se mira a las consecuencias en vez de a las causas. Otra vez se pone el foco en impulsar que las mujeres denuncien, como si la cosa no fuera con los hombres…

Quizás Julio sea un buen mes para escribir, para dedicar tiempo a comprender las injusticias y dotarnos de argumentos para desmontar sus mentiras, agitar conciencias. Aunque como dice Alfon, puede que no escribamos nosotros, sino la necesidad de toda una generación. Quizás también sea un buen momento para hacer deporte. Alguien dijo que las bicicletas no son para el verano pero podría ser que en ciudades más humanas, ciudades más pensadas para las personas y no tanto para los coches o los autobuses de turistas, las bicicletas sí puedan ser para el verano y para el resto del año.

Por otra parte, resulta inevitable no comentar las grandes canciones del verano. Esas canciones que suenan hasta la saciedad en la radio y en cualquier garito, esas letras pegadizas con ese ritmo tan poco original… por suerte hay lugares donde los éxitos del verano son los cánticos y los gritos de protesta. En León por ejemplo, en el encierro en el hospital de El Bierzo y Laciana, se escucha alto y claro que la salud pública ni se privatiza ni se vende, se defiende. No podemos olvidar tampoco el sonido del eco de aquellos pasos, aquellos pasos que dio la clase trabajadora, convertida en sujeto político, cuando fue capaz de gestionar la producción y el control de la economía en aquel verano de la anarquía. El 19 de julio es día de homenajes, por la revolución del 36, la Revolución Sandinista en Honduras, 1979, y por la revolución de Rojava.

Para terminar de hablar del mes de Julio es necesario pensar a nivel internacional y es que resulta que Julio es un buen mes para reunirse. Las 19 potencias mundiales más la Unión Europea con los Jefes de Estado, presidentes de bancos centrales y ministros de financias, realizaron la conocida reunión del G20 en Hamburgo. Reunión a puerta cerrada para decidir cómo garantizar la continuidad del capitalismo. Fuera, en la calle, protestas, disturbios y manifestaciones para mostrar el rechazo al G20 y a este sistema asesino. En definitiva, una agitación social que recuerda a las manifestaciones del 2001 en contra de la cumbre del G8 en Génova donde asesinaron a Carlo Giuliani. La llama de las movilizaciones antiglobalización sigue viva junto con otras llamas de otras muchas luchas, así que el calor no sólo viene del verano, no se trata de algo del mes de Julio, porque tal y como decían en Hamburgo: Welcome to hell.

«Ha faltado confluencia entre las plazas y el mundo del trabajo». Entrevista a Embat.

Embat es una organización libertaria de Catalunya. Una red de militantes que hace un par de años iniciaron un proceso de análisis político y estratégico con el poder popular como base. Desde entonces han compartido sus posicionamientos en cuestiones como el Procés sobiranista catalán, las remunicipalizaciones o la represión, que han difundido también en redes como Facebook y Twitter. Ese proceso dio origen a una organización, como ellos mismos nos cuentan, nacida para fomentar y dar soporte al movimiento popular.

Charlamos sobre la actualidad de Catalunya y España; sobre los movimientos sociales, sus desafíos y su necesidad de confluencias; sobre nuevos tipos de sindicalismo y sus relaciones y, también, sobre su propia organización:

Regeneración: Las instituciones políticas del régimen parecen bloqueadas ante la falta de gobierno en el caso del Estado Español y la falta de acuerdo en los presupuestos en el caso de Catalunya. ¿Cómo analizáis el momento político al respecto? ¿Qué aspectos os parecen destacables?

Embat: Como decís en estos momentos las institiciones estatales están semi-paralizadas por falta de entendimiento entre los principales partidos políticos. En realidad deberíamos destacar el hecho de que la aparición de dos de estos partidos (Podemos i la CUP principalmente) se debe a la irrupción en la arena política de una parte de los movimientos sociales que se activaron y crecieron al calor del ciclo de luchas del Movimiento del 15M en el estado español y del «Procés Sobiranista» en Catalunya.

El hecho de que estos partidos de alguna manera hayan sido muy importantes en la política durante los últimos dos años puede ser un indicador de la fuerza social que tenían detrás y que daban o dan legitimidad a sus políticas.

…tener un gobierno no significa tener el poder de cambiar las cosas de verdad. Para ello se necesita un pueblo organizado

En el caso del desgobierno o del bloqueo institucional que estas opciones representan, no es más que la constatación y la puesta en práctica del espíritu que las movía. Por un lado Podemos no puede apoyar el corrupto Régimen del ’78 y debe hacer todo lo posible por romperlo, ese es el mandato de sus bases; por el otro la CUP no puede permitir que Catalunya siga ni un minuto más inserta en la reaccionaria España de las autonomías y debe hacer todo lo posible por lograr la independencia, respetando, eso sí, su propio espíritu anticapitalista que es quien le ha dado la razón de ser.

Ambos partidos presentan contradicciones en la ejecución de sus políticas o en la lucha institucional allá donde han conseguido el poder. Es este el campo de fricciones entre la política y la sociedad civil, que a menudo ve como a pesar de que estas opciones tienen el gobierno local la vida cotidiana de las personas no cambia prácticamente nada. Es este el campo de actuación de las opciones de intención revolucionaria como Embat y de los movimientos popurales que vemos que tener un gobierno no significa tener el poder de cambiar las cosas de verdad. Para ello se necesita un pueblo organizado detrás.

R: Si los movimientos populares son la llave para desbloquear esta situación de modo que resulte una salida más propicia para las opciones revolucionarias, ¿Cómo pueden presionar, de una manera más concreta, esos movimientos populares en Catalunya y en España? ¿Qué estrategias consideráis ahora que se retoma el curso político?

E: En estos momentos y hasta que se ponga en marcha un nuevo ciclo de movilizaciones lo más importante es tejer alianzas entre los distintos movimientos. Tenemos que tener claro que las luchas de uno son las de todos. En este aspecto hay que tener una vocación «multisectorial» de la lucha. Y además, toda lucha debería extenderse más allá de su territorio, tejiendo nuevos lazos solidarios.

… hasta que se ponga en marcha un nuevo ciclo de movilizaciones lo más importante es tejer alianzas entre los distintos movimientos

Es decir, que para que una determinada lucha social triunfe lo más sensato es «socializarla» todo lo posible. Esto lo hemos podido ver en los últimos tiempos tras los desalojos de Can Vies y el Banc Expropiat en Catalunya o en la huelga de Movistar, por poner unos ejemplos. Cada colectivo, organización o movimiento social debería implicarse, en la medida de sus posibilidades, en luchas de solidaridad. De esta manera se va creando un caldo de cultivo proclive a las alianzas y confluencias.

Una huelga o una lucha vecinal tienen muchas más probabilidades de triunfar si sus reivindicaciones son recogidas por la sociedad civil en su conjunto. Por eso el sindicalismo mayoritario intenta siempre aislar las empresas en conflicto. Lo potencialmente subversivo es que los trabajadores de distintas empresas hablen entre sí y descubran lo que tienen en común y su fuerza colectiva. Y lo mismo ocurre con los conflictos comunitarios o estudiantiles.

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R: ¿Qué relación encontráis entre el momento político que viven las instituciones del régimen y el de los movimientos sociales?

E: Si en estos momentos existe este desgobierno también vemos que existe un período de desmovilización. Por un lado el ciclo de luchas del 15M ya se ha cerrado y por el otro, aún no ha nacido otro ciclo. Creemos que los distintos procesos electorales han desencantado a la mayor parte de la gente militante o activista.

A una parte se la han integrado en las instituciones y se la ha sacado de la calle. Otra parte ya se ha ido para casa al no haber conseguido victorias visibles en las luchas sociales. Y por último hay otro sector que se ha hecho bastante antipolítico, si es que no lo era ya de antes, debido a este hartazgo de la política del que hablamos ayudado por la constatación de los límites de los llamados «gobiernos del cambio».

R: La situación actual llega después de un lustro de importantes movilizaciones, ¿Qué conclusiones podéis extraer y qué creeis que ha faltado en este tiempo?

E: En estos años creemos que ha faltado una confluencia real entre las plazas y el mundo del trabajo. Como hemos visto en Francia durante los últimos meses, esta es una de las claves para ganar fuerza.

En estas Marchas [de la Dignidad] salió un millón de personas a la calle, se hizo un programa bastante avanzado, se ponían las bases para convocar una huelga general desde el anticapitalismo…

En estos años hemos tenido tres huelgas generales que se convocaron bajo otros cálculos sin tener en cuenta los movimientos existentes en la calle. Pero estos movimientos de calle las hicieron suyas y lograron que la huelga ganara mucha fuerza en numerosos lugares. En muchas ciudades los movimientos confluyeron con el sindicalismo alternativo y anticapitalista y le dieron la espalda al sindicalismo oficialista. Esta alianza tenía mucho sentido y como luego vimos durante las «Marchas de la Dignidad» pudo haber sido un movimiento popular realmente masivo. En estas Marchas salió un millón de personas a la calle, se hizo un programa bastante avanzado, se ponían las bases para convocar una huelga general desde el anticapitalismo… Pero justo por aquel entonces apareció Podemos.

Este partido venía de gente del 15M y del activismo. No había nacido directamente de estos movimientos, desde las asambleas populares, sino que se generó en paralelo o por afuera. Pero a costa de aparecer en los medios de comunicación de masas durante meses y tener unos buenos resultados en las elecciones europeas mucha gente que podía simpatizar con los movimientos comenzó a pensar que era mejor apostar por este partido que a sus ojos decía lo casi mismo, y que además comenzaba a tener algunas posibilidades de influir en la vida política…

Como hemos dicho antes, pensamos que los movimientos no estábamos preparados para este momento crucial. Los distintos sindicatos, partidos y movimientos que impulsaban las «Marchas de la Dignidad» estaban marcados por la vieja política de izquierdas que ha predominado en los últimos 30 años, y todas sabemos las grandes dosis de sectarismo, de ansias de protagonismo, de unilateralidad, de falta de visión global que ha caracterizado la extrema izquierda política y sindical. Ante el auge de Podemos esta izquierda fue incapaz de capitalizar nada. Y por el otro lado el «movimiento de movimientos» que era el 15M nunca se pudo estructurar de forma completa. Había ciudades o barrios más avanzados que otros dependiendo del tipo de activistas que impulsara sus asambleas. En resumen, no se pudo madurar y cuando apareció un partido que parecía reflejar más o menos los intereses y objetivos del movimiento mucha gente se subió al carro sin más.

Desde las izquierdas anticapitalistas seguimos teniendo […] un planteamiento muy partidista y poco de movimiento. […] No pensamos que se pueda madurar sin plantear estos problemas en serio.

R: ¿Creeis que sería posible a día de hoy repetir una experiencia como la de las Marchas de la Dignidad? Es más, ¿Estamos mejor preparados en este momento? ¿Creeis que se ha madurado?

E: Creemos que en estos momentos no se podría repetir aquello. Desde las izquierdas anticapitalistas y los movimientos sociales seguimos teniendo los mismos planteamientos en tanto alianzas. Por así decirlo, se trata de un planteamiento muy partidista y poco de movimiento. Cada organización piensa que en una lucha conjunta se llevará el público que participa para su parcela. Por tanto se dan dinámicas de competición entre organizaciones y de desconfianza mútua. Todo esto va en contra del interés común que nos ha movilizado.

No pensamos que se pueda madurar sin plantear estos problemas en serio y de forma sincera en foros compartidos por todos los movimientos y no sólo de un sector ideológico. Se madurará cuando tengamos como prioritario lo colectivo sobre lo partidista. Pero para empezar no estamos ni siquiera generando estos espacios de debate estratégico.

R: ¿Qué aspectos os parecen más relevantes de cara al futuro de las luchas sociales y en qué líneas está trabajando Embat?

E: Nuestro objetivo es que aparezca en Catalunya, nuestro ámbito de actuación, un nuevo movimiento popular que active un ciclo de luchas. Este movimiento popular o movimiento de movimientos debería tener su propia orientación política y convertirse en un nuevo actor en el panorama político catalán. Deberá ser una entidad que los poderes existentes sean incapaces de ignorar y que esté presente en todos los barrios y pueblos. Ni podemos dejar el proceso soberanista en manos de la derecha burguesa ni podemos tampoco permitir que la contestación a las numerosas causas por las que luchar quede o bien en manos de una galaxia de colectivos que no se coordinan y que por tanto poco pueden lograr, o bien que queden en manos de fuerzas políticas que lo llevarán por la via institucional cooptando las luchas. Además este movimiento popular debería poder conectar con el sindicalismo de base, que es un aliado necesario para la activación del ciclo de luchas.

R: Sin embargo, parece que sigue dándose una cierta ruptura entre sindicalismo y nuevos movimientos sociales, hasta el punto de que parecen vivir cierto auge las redes de solidaridad y otros modelos que podríamos entender como sindicalismo barrial o vecinal. Iniciativas con una propuesta más integral, partiendo de lo laboral hacia ámbitos como la educación o el consumo. En realidad algo muy similar a lo que ha hecho el sindicalismo revolucionario a lo largo de su historia, pero renegando del sindicalismo o, al menos, de las organizaciones sindicales existentes. ¿Qué opinais de estas propuestas? ¿Qué puede hacerse para superar esa brecha entre militantes sindicales y sociales?

… las mareas, el sindicalismo alternativo, el sindicalismo precario y el sindicalismo de barrio le tenemos que dar la vuelta al panorama laboral de este país en los próximos años y contagiar el resto de la sociedad.

E: El sindicalismo en general está llevando a cabo un proceso de regeneración. Lo podemos observar a partir de esas redes de solidaridad que comentáis. Estas redes las lideran gente que proviene de los movimientos sociales y que no confía demasiado en los sindicatos de clase tal como funcionan ahora mismo. Igualmente surgen otros sindicatos de profesiones hasta ahora no sindicadas como los «manteros» de Barcelona, las «Kellys» de la limpieza, el sindicato de músicos…

También en el sindicalismo alternativo se van abriendo camino iniciativas para los sectores más precarizados. Esto lo ejemplifica el sector de las TIC organizado en CGT, o los del espectáculo, figurantes, estatuas humanas que se van organizando en CNT, así como sus secciones de hostelería… por poner unos ejemplos. Tampoco podemos olvidarnos del auténtico sindicalismo comunitario que ejemplifica la PAH, Stop Deshaucios, la FAGC y similares, y las luchas de la vivienda en toda su extensión.

Bien, como vemos se está abriendo paso un nuevo tipo de sindicalismo del precariado. Aún no confluye entre sí y cada cual va por libre, pero se trata de una clara estructuración de la clase trabajadora en nuevas organizaciones.

Pensamos que necesariamente este sindicalismo tendrá que confluir con todos los sectores laborales más normalizados y estables. La idea de las mareas (blanca, amarilla, verde, naranja, morada, etc.) que se dieron para protestar contra los recortes pudieron haber conseguido abrir una nueva forma de sindicalismo de base. Sin embargo, las burocracias sindicales estuvieron atentas y lograron controlar la disensión. De todo aquello quedan algunos buenos ejemplos como el de la huelga de profesorado de Baleares de hace un par de años o la huelga de Movistar. Desde luego cada vez que hay una huelga percibida como una huelga «de verdad», los movimientos sociales están dispuestos a echar una mano como ha ocurrido en Panrico, en Coca-Cola, o en Transportes de Barcelona.

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Volviendo al principio, las redes solidarias suponen una oportunidad de generar un sindicalismo comunitario, hecho desde los barrios. Sin embargo tienen el problema de que hoy en día hay tanta movilidad en la sociedad que casi nadie trabaja en el barrio en el que vive. Por tanto es obvio que para lograr victorias laborales tendrán que colaborar con otros sindicatos y con otros barrios. Creemos que estas confluencias serán lo que marcará la diferencia y que pueden tener el efecto de generar asambleas laborales de barrio hechas por sindicalistas y militantes solidarias de un determinado territorio, independientemente de la organización sindical a la que pertenezcan.

Entonces entre las mareas, el sindicalismo alternativo, el sindicalismo precario y el sindicalismo de barrio le tenemos que dar la vuelta al panorama laboral de este país en los próximos años y contagiar el resto de la sociedad.

R: Respecto a Embat, lleváis ya varios años funcionando. En este tiempo habéis pasado de ser proceso a constituiros como organización política ¿Cuáles son los principales avances que habéis experimentado y qué podemos esperar de Embat en el futuro?

E: Como decís ya hemos pasado la fase embrionaria de creación de identidad y estructuras, de generación de objetivos y de clarificación de tácticas y estrategias. Entramos en el momento de consolidar definitivamente nuestra estructura y expandirnos territorialmente y, por supuesto, mejorar de lo dicho anteriormente. Si bien somos una organización relativamente nueva, en estos momentos intentamos poner las bases para que surja ese movimiento popular del que hablamos que es nuestro objetivo estratégico. Sin él no podemos pensar en cambiar el estado de las cosas y por tanto seguiremos dependiendo de la gran política hecha desde arriba. Evidentemente Embat no es el movimiento popular, sino que seremos una de las muchas organizaciones, colectivos o movimientos que lo compondrán.

R: En el ámbito español existen organizaciónes como Apoyo Mutuo (apoyomutuo.net), que se define como organización de militantes por la democracia y apuesta por impulsar el movimiento popular, o la Federación Estudiantil Libertaria (felestudiantil.org), una organización del ámbito educativo que propone la gestión comunitaria. Os hemos visto firmando un comunicado conjunto respecto al 1º de Mayo ¿Creeis que hay ámbitos de confluencia más allá de los comunicados? ¿Qué papel pueden jugar en la construcción de un movimiento popular?

E: Deberá haber mayores ámbitos de confluencia que los de los comunicados, eso es obvio. Todo depende de en qué luchas nos encontremos y qué tipo de estrategias elaboremos. De momento son piezas que desde lo libertario pueden ir transformando la «galaxia» de colectivos y proyectos en los que está dividido el antagonismo en un movimiento popular hacia una sociedad libre, igualitaria y fraternal.

Nuestra responsabilidad es evitar la debacle hacia la que va el mundo de nuestro tiempo y solo lo haremos construyendo un pueblo fuerte consciente del tiempo en el que vive.

Somos una organización nacida para construir el poder popular en nuestros barrios y centros de trabajo y estudio.

R: Volviendo al marco de Catalunya ¿Cuál es la relación de Embat con las CUP y los movimientos sociales catalanes? ¿Qué aporta Embat a este contexto?

E: Con las CUP tenemos relación a nivel personal a base de militancias compartidas en los movimientos sociales. Es decir que en las luchas sociales militamos juntas. También tenemos relación con alguno de sus sectores a fin de generar alianzas para crear movimiento en la calle.

Embat aporta una red de militantes sociales, de recursos compartidos, de formación político-ideológica libertaria, de contactos… a quien los necesite. Somos una organización nacida para construir el poder popular en nuestros barrios y centros de trabajo y estudio.

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Enlaces del mes: Junio 2016

Como cada mes, recogemos aquellos artículos de otros medios que nos han parecido de interés. Entre principios y mediados de mes leíamos que la Audiencia Nacional acusa a la empresa Acuamed, entre otras cosas, de planear un vertido de ácido clorhídrico en el río Ebro, a beneficio de la poderosa FCC de Florentino Pérez.

También de la AN llegaba la noticia del archivo de la causa contra las nueve personas detenidas en la «operación Pandora II», una operación que no tenía más objetivo que criminalizarnos y golpearnos. Aquí textos en catalán y castellano.

Sin salir del ámbito estatal, tres textos nos parecieron especialmente para entender las relaciones entre los nuevos dirigentes de los ayuntamientos y el conjunto de la población: el que dedicó un miembro de la CGT del metro de Barcelona a la gestión de su conflicto por Barcelona en Comú, o este del periodista Iker Armentia sobre el clasismo de izquierdas el cual asume mediante tópicos que los votantes del PP son idiotas, obviando que los votos vienen de las clases altas y el miedo a Podemos mayoritariamente. Y uno del profesor de filosofía Pablo Lópiz que pretendía hacer balance del primer año de los llamados «ayuntamientos del cambio».

En el plano internacional, un bar frecuentado por la comunidad LGBT de Orlando (EEUU) fue escenario de una matanza con un balance de unos 50 asesinados y asesinada (texto en inglés) que recibió mucha más atención que la ocurrida en Xalapa (México), donde hombres armados, posiblemente en el contexto de la guerra por el control de las drogas ilegales, dispararon contra decenas de personas, de las que cinco murieron y más resultaron heridas.

Por último, se ha publicado recientemente la transcripción (traducida al castellano) de las respuestas que dio Noam Chomsky en 2010 a varias preguntas sobre el movimiento anarquista de nuestro tiempo.

Enlaces del mes: Enero 2016

En el aspecto internacional, empezábamos el mes y el año con un inspirador texto de Zigor Aldama para Píkara sobre la Gulabi Gang, esa red de mujeres indias que se está haciendo famosa por no renunciar a la autodefensa. La India es un país donde las violaciones se suceden en su mayoría impunes y cada día hay numerosas agresiones sexuales. Este movimiento de autodefensa explica la efectividad que tiene el responder a palos ante la violencia machista.

Desde el Caribe, por otra parte, nos llegaba esta reflexión sobre Puerto Rico como ejemplo de la situación global: soberanía, consumismo, deuda, … y también noticias de lo más interesante desde Haití: más allá del silencio informativo, una revuelta en toda regla tras años de ocupación y miseria masiva.

En Europa, el economista y exministro de Finanzas griego Yannis Varufakis insistía en esta entrevista en que no existe soberanía popular en la UE y anunciaba la preparación de un movimiento por la transparencia y democratización institucionales.

En clave más cercana, la llamada Marea Azul, los trabajadores de Movistar que estuvieron en lucha el pasado verano, anunciaban una nueva iniciativa: una caja de resistencia, no ya para sus futuros conflictos, sino como herramienta unitaria para compartir con otros sectores, junto con toda una campaña de difusión en torno al #correscales.

Este fue también el mes en que se agotó el plazo en que la CUP tenía que decidir cuánto ceder a las presiones de Junts pel Sí en nombre del proceso de independencia, tema sobre el que corrieron ríos de tinta. Rescatamos la rueda de prensa en que la CUP anunció definitivamente que no investiría a Artur Mas y el posicionamento de Procés Embat, una vez que se llegó a un acuerdo in extremis para investir a Carles Puigdemont.

Por último, en esta interesante entrevista publicada en Vice, Jordi Borràs, fotoperiodista especializado en la ultraderecha -desde donde ya ha recibido amenazas y una agresión-, habla con un exmiembro de cierta importancia de Democracia Nacional que quiere hacer autocrítica.

El anarquismo en el laberinto ideológico: Una aproximación histórica

Si alguien estudia la historia del movimiento ácrata podrá darse cuenta, entre otras cosas, que el caso del anarquismo hispano es paradigmático en la historia, tanto por su posición vanguardista a principios del siglo XX, como por la dotación de unas organizaciones y unos procedimientos de lucha que fueron pioneros en lo que respecta a la consecución de derechos sociales y la dotación de una conciencia social y obrera. Y fue, precisamente, por su posición vanguardista, que provocó inevitablemente que el movimiento anarquista tuviera que enfrentarse a diversos debates internos sobre la colaboración con otras ideologías obreristas y de izquierdas, así como saber a quién considerar amigo o enemigo en los tiempos de la guerra social contra la burguesía.

Movimiento libertario y catalanismo progresista

Si hubo una zona del Estado español donde el anarquismo arraigó desde un principio y demostró su gran potencial, fue, sin duda, en Cataluña. Y si era en el ‘Comtat Gran’ donde mayor presencia anarquista hubo, fue de esperar que el movimiento ácrata tuviera que relacionarse con los elementos más progresistas del catalanismo. Dicha relación, alcanzaría su máximo apogeo entre los últimos años de la década de los años ’10 hasta 1923, concretamente hasta el 10 de marzo de este último año, en la que el dirigente cenetista Salvador Seguí murió asesinado por el Sindicato Libre. Y es que Salvador Seguí fue el máximo exponente del anarquismo de corte catalanista y, por extensión, de la relación entre la C.N.T con diversos partidos independentistas, como fue el caso del partido Estat Català, presidido por Francesc Macià. “El Noi del Sucre”  aseguraba que hablar catalán y desear la liberación nacional de Cataluña no implicaba la renuncia a las inquietudes internacionalistas. Por aquellos años, todo el mundo sabía de la gran amistad existente entre Francesc Macià y Salvador Seguí. El Seguí sindicalista y el Macià separatista estaban muy de acuerdo en diversos puntos, tanto referentes a la liberación nacional, como en las reivindicaciones proletarias. Salvador Seguí mostró su catalanismo en el ateneo de Madrid, el 4 de octubre de 1919, como Secretario regional de la C.N.T:

Nosotros, lo digo aquí en Madrid, y si conviene también en Barcelona, somos y seremos contrarios a estos señores que pretenden monopolizar la política catalana, no para conseguir la libertad de Cataluña, sino para poder defender mejor sus intereses de clase y siempre atentos a socavar las reivindicaciones del proletariado catalán. Y yo os puedo asegurar que estos reaccionarios que se autodenominan catalanistas lo que más temen es el enderezamiento nacional de Cataluña, en el caso de que Cataluña dejara de estar sometida. Y como que saben que Cataluña no es un pueblo servil, ni siquiera intentan desligar la política catalana de la española. En cambio, nosotros, los trabajadores, como con una Cataluña independiente no perderíamos nada, al contrario, ganaríamos mucho, la independencia de nuestra tierra no nos da miedo. Estad seguros, amigos madrileños que me escucháis, que si algún día se habla seriamente de independizar Cataluña del Estado español, los primeros y quizás los únicos que se opondrían a la libertad nacional de Cataluña, serían los capitalistas de la Liga Regionalista y del Fomento del Trabajo Nacional.

El cenetista Simón Piera, en sus memorias, explica que en el exilio francés durante la dictadura de Primo de Rivera, en 1924, era habitual ver a anarquistas viviendo –y conspirando- con miembros de Estat Català, y añade que “Los obreros afiliados a la C.N.T no se opondrían nunca a la liberación de una determinada región del poder central que, por su voluntad soberana, decidiese federarse y no ligarse al poder central. No podrían combatir un sistema orgánico que ellos mismos practican por la defensa de sus intereses de clase”.

Joan García Oliver, nos muestra en su autobiografía “El eco de los pasos”, unas palabras muy reveladoras en cuanto a relaciones entre el sindicato C.N.T y Estat Català durante los años ’20 y ’30; García Oliver cuenta que “En Esparraguera y en otras partes de Cataluña, en virtud del acuerdo de la regional catalana de la C.N.T de luchar conjuntamente con el “Comité d’Estat Català” que presidía Macià en París, existían estrechas relaciones entre los sindicalistas y separatistas catalanes”. García Oliver prosigue, esta vez sobre su amistad con Macià: “(…) Visité varias veces a Macià. El aislamiento en que lo tenían los demás políticos acrecentó mi simpatía por él. Perdió su carrera en el ejército español al pasar a ser político separatista, lo que a mí no dejaba de ser un antecedente a su favor”.

La dictadura de Primo de Rivera no hizo más que reforzar esta colaboración entre dos movimientos aparentemente con pocos elementos en común. Tal dictadura hizo que una razón de interés, el interés de la libertad, unificara –aun más- en el combate contra el Estado español a las dos fuerzas más atacadas por el régimen, que eran el independentismo catalán y el anarcosindicalismo. Sobre este tema, el anarcosindicalista Ricardo Sanz en “El sindicalismo y la política” explica que “la dictadura (de Primo de Rivera) había logrado limar asperezas y hasta antagonismos entre el catalanismo y sindicalismo. La mayoría de separatistas eran obreros, por tanto, como tales, conocían la vida de los explotados. Por otra parte, los anarcosindicalistas, cuanto más cultos y capacitados, mejor conocían, por haberlo estudiado, el llamado problema separatista. (…) Frente a la dictadura militarista, los elementos revolucionarios del separatismo catalán no se conformaron con vivir de rodillas, sino que pasaron a la acción subversiva, desde la propaganda escrita al atentado organizado.

Como se ha apuntado anteriormente, fue durante el régimen de Primo de Rivera (1929-1930) cuando el catalanismo de base popular alza su vuelo. En ese preciso momento el catalanismo dejó de ser un ideal romántico perteneciente a los sectores intelectuales y pequeñoburgueses para convertirse en un elemento político más de las masas explotadas, tanto de cariz socialista como anarcosindicalista. El centralismo del Estado español, una vez más, fue contraproducente a la hora de intentar frenar el nacionalismo. La dictadura de Primo de Rivera hizo mucho más por el crecimiento del sentimiento nacionalista e independentista catalán que los partidos nacionalistas catalanes de entonces.

El movimiento anarquista y el marxismo

En el II Congreso de la C.N.T celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid se aprobó la adhesión (provisional) del sindicato libertario a la III Internacional con el respectivo envío de una comisión de delegados a Moscú para dar información de primera mano y establecer relaciones “diplomáticas”. Desde el principio de la Revolución Rusa de 197 el anarquismo hispano se mostró, mayoritariamente, entusiasta y favorable a dicha revolución, gracias a la propaganda anarquista que llegaba desde Rusia y que veían la revolución rusa como la oportunidad para establecer la ansiada sociedad sin clases. Aunque corría un mayor entusiasmo dentro del movimiento ácrata español sobre el proceso revolucionario ruso, sobre todo a raíz del establecimiento de ‘soviets’ (consejo o junta en ruso), el periódico anarquista Tierra y Libertad, hacía apología formal de la revolución proletaria acaecida en Rusia, mientras que Solidaridad Obrera, máximo órgano propagandístico de la C.N.T., se mostraba más reticente a la “dictadura del proletariado”. En verano de 1920, el dirigente anarcosindicalista Ángel Pestaña partió hacia Rusia para entrevistarse con Lenin. Pestaña no debió salir muy contento de dicha entrevista ya que a partir de ese verano todo el apoyo anarquista a la revolución rusa desapareció, a partir, también, de la propaganda “antibolchevique” del movimiento anarquista ruso, el anarquismo hispano empezó a criticar duramente la no existencia de ‘soviets’, la excesiva burocratización y el autoritarismo bolchevique que habían convertido la “dictadura del proletariado” en “dictadura del partido”. Se criticaba, a partir, también, de las noticias traídas por el socialista Fernando de los Ríos, el cual también se entrevistó con Lenin en 1921, la supeditación de los sindicatos rusos al Partido comunista y la gran represión hacia todo el movimiento ácrata.

Paralelamente a esto, hubo un sector, aunque minoritario, del anarcosindicalismo que cada vez se iba acercando más y más a las posturas soviéticas. Fueron el caso de personalidades como Maurín, Pere Bonet o Eusebio Rodríguez, que, aunque intentándolo con todas sus fuerzas, no consiguieron ‘controlar’ ningún sindicato. El 28 de abril de 1921 se decidió elegir a una delegación anarcosindicalista con el propósito de que viajaran a Moscú. Tal delegación estuvo formada por las personalidades anteriormente citadas más Andreu Nin y el francés Gaston Leval. A excepción de Leval, todos los demás abandonaron definitivamente la ideología anarquista y abrazaron el marxismo.

A partir de aquí, las diferencias entre el naciente movimiento comunista y el anarquista son cada vez mayores. Periódicos como Tierra y Libertad, Solidaridad Obrera o La Revista Blanca comenzaron a traducir todos los textos de críticas a la joven Unión Soviética escritos por personalidades de renombre internacional en aquel momento como Emma Goldman o Rudolf Rocker. Estas diferencias tendrían su punto álgido en la Guerra Civil española, concretamente en los sucesos de mayo de 1937, en los cuales se produjo una verdadera “intra-guerra” civil entre el sector anarquista y el sector republicano-comunista.

Anarquismo y republicanismo

El movimiento anarcosindicalista se vio obligado, desde la dictadura de Primo de Rivera, a tener que acercar posturas si querían acabar con la dictadura militar. Alfonso XII, al ver lo impopular que estaba siendo el gobierno de Miguel Primo de Rivera, decidió deshacerse de él, poniendo al mando al General Berenguer en enero de 1930, con la idea de que el nuevo gobierno retornara a una situación constitucional y pacífica. Fue imposible. Las conspiraciones, tanto civiles como militares, contra la monarquía de Alfonso XIII iban en aumento, y republicanos y anarquistas colaboraban cada vez más y más para derrocar al régimen. El marzo de 1930, las fuerzas conspiradoras contra el régimen firmaban el Manifiesto de Inteligencia Republicana, el cual estuvo firmado, también, por la C.N.T. Ángel Pestaña, por aquel entonces, optaba por las vías reformistas y colaboracionistas con el republicanismo, y supo esparcir bien esa idea dentro del seno del movimiento anarcosindicalista. Desde los plenos regionales se censuraba de forma sistemática la oposición de la FAI al reformismo y se abogaba por la vuelta a la legalidad del sindicato rojinegro. La C.N.T. mostró su apoyo a la opinión mayoritaria tendente a la convocación de unas Cortes Constituyentes. Además pedían “el respeto a la jornada legal de ocho horas, libertad sindical y la libertad de todos los presos políticosociales”. En un manifiesto de la CNT, publicado en 1930, se decía:

La CNT debe proclamar su solidaridad circunstancial con todas las fuerzas políticas y sociales que coincidan al exigir la convocatoria de Cortes constituyentes que liquiden el pasado y abran un nuevo cauce a la corriente de pensamiento moderno.

Vemos, pues, como desde la CNT, se consideró que no era incompatible la “solidaridad circunstancial” con el republicanismo, con el ideal anarquista y revolucionario. Asimismo, el Comité Nacional de la CNT, para no recibir críticas desde el sector más ortodoxo del anarquismo y de la FAI, concretó lo siguiente:

El Comité Nacional manifiesta clara y terminalmente que no se ha comprometido con nadie, absolutamente con nadie, para ninguna acción revolucionaria. Ni pactos ni compromisos.

De esta forma la CNT mandaba un aviso a las fuerzas republicanas para hacerles saber que solo apoyarían la voluntad del pueblo a acabar con el régimen monárquico pero que, una vez establecido el futuro régimen republicano, el movimiento anarcosindicalista volvería a ser un movimiento “al que se le deberían apretar los tornillos” desde el Estado.

Las firmas del Manifiesto de Inteligencia Republicana y las distintas acciones conspirativas contra Alfonso XII, hicieron que un sector importante del anarquismo estableciese cada vez más contactos amistosos con las fuerzas republicanas, sobre todo con el republicanismo catalanista. En octubre de 1930, se firmó el famoso Pacto de San Sebastián, en el cual todas las fuerzas republicanas del Estado español expondrían la necesidad de proclamar la República española y poner fin a la monarquía. A la firma de este pacto la CNT no se adhirió, pero sí que envió a dos delegados en calidad de observadores. La monarquía se tambaleaba, y las reuniones clandestinas con planes conspirativos iban en aumento. La CNT consiguió arrastrar a sus filas a algunos militares de la sublevación de Jaca, tales como Fermín Galán, Alejandro Sancho o el mismísimo Ramón Franco, hermano del ‘Caudillo’. Pero las primeras desavenencias con el republicanismo iban apareciendo, y la CNT, considerando como “política dilatoria” los procedimientos de las fuerzas firmantes del Pacto de San Sebastián, decidió ir por libre y comenzar a preparar acciones insurreccionales por toda la geografía española. Se formó un comité anarquista formado por Salvador Quemades y Rafael Vidiella que, con la ayuda de elementos del nacionalismo catalán, se encargaron de preparar las distintas acciones. Se produjeron distintas huelgas y sabotajes en Levante, Zaragoza y Logroño, pero de poca relevancia ya que el diez de octubre de 1930 el gobierno detuvo y encarceló a los militares republicanos implicados, a los republicano-nacionalistas Lluís Companys y Joan Lluhí y a los anarquistas Ángel Pestaña y Clara Sirvent.

El 29 de octubre, una delegación venida desde Madrid y formada por Miguel Maura y Ángel Galarza, se entrevistaron con los cenetistas Joan Peiró y Pere Massoni, con los que acordaron “establecer una inteligencia con los elementos políticos para crear un movimiento revolucionario”. En el mismo momento en que la conspiración antimonárquica alzaba el vuelo, la CNT se dividía en dos. Por una parte el sector más ortodoxo, representado por la FAI, criticaba que el sindicato tuviera relaciones con el movimiento republicano y hacia énfasis en ir por vía libre y dar comienzo a la revolución. Por otra parte, el sector más moderado y pragmático, que consideraba necesario establecer relaciones con el sector republicano y avanzar hacia la Segunda República española. La CNT, en su mayoría, después de las reuniones con los elementos republicanos, apoyó el movimiento pero no pactó nada, no quería hipotecar su libertad. En ese momento, la CNT jugaba un doble papel, por una parte la de no poner obstáculos a las conspiraciones republicanas contra la monarquía, y, por otra, la de mantener una imagen limpia de toda política institucional. Una última acción conjunta del republicanismo y el anarquismo fue la huelga general convocada el 15 de diciembre de 1930, que acabó en represión policial y con las prisiones del Estado repletas de conspiradores ácratas y republicanos. Pero la monarquía de Alfonso XIII ya estaba herida de muerte. El 12 de abril de 1931 se producen las elecciones municipales que, a modo de elecciones plebiscitarias, darían la victoria a las fuerzas republicanas. El voto obrero, y en parte anarquista, fue altamente decisivo para el triunfo de las fuerzas progresistas. Así lo explicaba Joan Peiró:

No voy yo a negar, que los sindicalistas revolucionarios, contribuimos indirectamente al triunfo electoral del 12 de abril. Las masas del pueblo, que sabían del dolor de los aguijonazos de la tirana Dictadura, sentían irresistibles ansias de cambiar el decorado político de España. Sus ansias trocaron en el anhelo republicano y nosotros –y todos los anarquistas también- impotentes por encauzar aquella formidable corriente antimonárquica por cauces superiores a la República, nos echamos a un lado y dejamos que el pueblo desbordado en santo entusiasmo hiciera su voluntad. No dijimos jamás a los trabajadores que acudieran a las urnas electorales; pero tampoco les dijimos que dejaran de ir a ellas.  

Borja

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