Contra su vigilancia generalizada, nuestro comunitarismo organizado

Arnoldo Diaz

¿Cuál es esa seguridad de la que tanto hablan? ¿Por qué tenemos miedo de salir a las calles? ¿Cómo puedo velar por mi seguridad y la de mi comunidad? Buscamos la respuesta a éstas y más preguntas en una reflexión colectiva llevado a cabo en las VI Jornadas Magonistas en Monterrey, Nuevo León (México) el pasado 2016, por lo que esto es más una síntesis escrita de la conversación que un ensayo.

Apoyándonos con material audiovisual, la experiencia de calle y la teoría anarquista, buscaremos esclarecer -desde nuestro contexto local/global- la práctica policíaca en el día a día con el fin de imaginar y construir métodos antiautoritarios para derrumbar en colectividad los dogmas como la policía y el pensamiento liberal burgués en general. Lo aquí expuesto se puede escuchar completo en el siguiente enlace.

Algunos objetivos de la policía

No es nuestra intención hacer una genealogía de la policía, pero es necesario estar conscientes de algunas nociones básicas sobre la interpretación de la historia y sobre la policía en particular. Primero, debemos entender que la historia, es decir, la actividad de la humanidad en el pasado, se forma entre diversos factores, pero se transforma –principalmente- por las acciones de resistencias colectivas e individuales de quienes nos podemos englobar bajo la categoría de oprimid @s.

Para que exista una resistencia, existe una dominación. Los opresores también han ido forjando la historia a través de la violencia y la explotación, siendo la policía uno de los mecanismos para lograrlo. Desde la formación de la policía en Atenas en el siglo IV a.C. y hasta las rondas de vigilancia de la Fuerza Civil[i] a comercios de grandes empresas y bancos, la policía se constituye como el brazo violento de los explotadores, cuyo fin último y esencial es la defensa de la propiedad privada.

Nos cuestionamos ¿Qué pasa cuando la propiedad no entra en peligro? Nos referimos a qué pasa cuando el motivo de la detención no es el daño a la propiedad, sino la criminalización de los sectores específicos de los mundos que representamos los y las oprimidas.

Para esto, discutimos el caso de Erick Garner, un habitante de la ciudad de Nueva York, que falleció a los 43 años de edad tras haber separado a dos personas que peleaban en la calle.

 

Con el ejemplo de Erick Garner discutimos y visualizamos que la policía es un conjunto de cuerpos acríticos y desensibilizados, quienes no están preparados para tener un contacto para con las otras personas, por lo que se vuelve normal el uso de la fuerza desmedida como solución a un problema. Lo confirmamos con nuestra cotidianidad donde los abusos de autoridad y la violencia policíaca se han ido normalizando como consecuencia de 10 años de guerra continua en México.

La normalización de la violencia policíaca se refuerza con las campañas de miedo de los medios de comunicación masivos. Con las campañas de terror que se extienden las televisoras se crea una contradicción en el pensamiento de la población: mientras que por un lado piden mayor cantidad de policías, por el otro los policías son los culpables de los altos niveles de violencia, al perpetuar esta contradicción no volvemos incapaces de visualizar una solución al problema del crimen.

Ante esto la gente responde con desconfianza para con sus iguales, criminaliza a los sectores más oprimidos de la sociedad y tiende a idealizar la “rectitud” del militar en contraposición a la corrupción del policía. La justicia que llamamos burguesa es jerárquica, de arriba hacia abajo, los conflictos no se resuelven entre iguales, siempre hay un poder mayor que tiene que venir a resolver los problemas. Todo esto contribuye al segundo objetivo de la policía y del sistema de justicia burgués: la individualización.

Erick Garner fue la víctima inocente que deriva del conflicto entre dos personas que son iguales pero que no se consideran como tales, por lo que su solución son los golpes. Erick, al intentar detener este conflicto, se vuelve víctima de la histórica criminalización de la comunidad afroamericana muriendo a manos de un elemento policiaco…

La posible solidaridad

La muerte nos une, contra las injusticias nos organizamos, es en estos momentos en que el Estado necesita reafirmar su monopolio de la violencia y la justicia por lo que siempre presiona para encontrar soluciones a través de sus instituciones. Al preferir una resolución represiva-legal por parte del Estado reproducimos el proceso de individualización, nos mostramos incapaces de resolver nuestros problemas entre iguales. Por lo tanto, al dotar herramientas para la solución de conflictos y al concentrar las armas de fuego el Estado pretende volverse absoluto.

 Aun así la defensa entre iguales es posible.

 

Observamos a una mujer que está siendo arrestada en Cuba tras las protestas contra un conjunto habitacional en su barrio. Cuando la mujer protesta las vecinas y vecinos de inmediato impiden su arresto, siendo esto una muestra de lo que se puede lograr en defensa de una igual.

 Cuando nos cuestionamos si en nuestra ciudad de Monterrey sería posible dicha acción, la respuesta fue un rotundo “no, no es posible”. Pero mientras fueron surgiendo las experiencias de acoso policiaco a las protestas en la ciudad vemos que a pesar de no contar con un apoyo constante es posible ganarse la simpatía de la gente frente a la represión. Pero fuera de los círculos políticos -que son apenas embriones de movimientos sociales-, vemos que la defensa entre iguales es común en espacios como el barrio o el estadio de futbol.

En nuestros barrios, más de una vez hemos visto como las señoras impiden que la policía arreste a l@s jóvenes por más drogas que consuman, hemos visto como la comunidad decide linchar a violadores de menores de edad, entre otros ejemplos. Por más que la individualización haya avanzado: la solidaridad que deriva de una identidad (que se materializa en un deporte, una práctica artística, un territorio o una clase social) permite que hoy nos podamos defender como comunidad.

La solidaridad derivada de una identidad nos permiten proteger a un igual, dicha solidaridad nos impulsa a tratarnos como iguales para resolver nuestro problemas sin la intervención de una autoridad. Pero para llevar esto a la práctica tenemos que cuestionarnos ¿Qué entendemos por crimen? ¿Qué entendemos por castigo? ¿Qué entendemos por víctima? y así librarnos de las lógicas carcelarias y policiales para resolver nuestras diferencias.

Nuestra autodefensa organizada.

Es a través de la solidaridad que nos es posible navegar en las grietas del Estado capitalista patriarcal. A veces nos desarrollamos en éstas sin darnos cuenta, pero a veces es necesario encontrarnos de manera decidida y organizada. En dichas grietas es donde han surgido las alternativas de autodefensa, los ejemplos de combate a la autoridad capitalista y las experiencias de alternativas a la justicia burguesa.

Sobre esta temática tuvimos que parar nuestro análisis ya que no existe la organización ni las experiencias de autodefensa organizada en nuestra comunidad. Pero en México existe más de una experiencia de la que podemos aprender.

Aquí nos remitimos a la experiencia de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRACPC) que habla por sí misma. Si bien no son aceptados en todas las comunidades, la protección de las comunidades en contra de los megaproyectos, contra el narcotráfico y contra el gobierno mexicano es fuente de esperanza para quienes las habitan.

 

De Grecia a Michoacán, de Chiapas a Kurdistán, el pueblo una vez más cambia el ritmo de la historia. Las experiencias de autodefensas y autogobiernos en México nos ayudan a cuestionar los principios del Estado-Capital y con ello caminar hacia la construcción de un mundo nuevo. Hoy, dicha tarea se emprende a nivel nacional[ii] con la campaña del Concejo Nacional Indígena quienes buscan participar en la campaña electoral del 2018.

¿Pero es posible desarrollar un proyecto de autodefensa en las urbes? La gente ya ha tomado ciertas medidas organizativas para alertar, pero la lógica alertar a las autoridades al final es la lógica de depender del Estado… Tal vez aún no sea posible, pero podemos apuntar a construir proyectos de autodefensa que permitan a la gente resolver sus problemas como iguales cuando sea posible e implementar un sistema más allá del castigo, como lo pueden ser las escuelas de reeducación de las policías comunitarias al sur del país[iii].

Es posible construir otra seguridad fuera de las medidas carcelarias que junto al verdugo son las soluciones que el Estado y la burguesía utilizan para la resolución de los conflictos, soluciones que intensifican el proceso de individualización y refuerzan el monopolio de la violencia por parte del Estado.

Con nuestra conversación aquí sintetizada hemos llegado a la conclusión de que proteger a nuestra comunidad no es imposible, pero si depende de un largo y arduo trabajo en la misma, cosa en la que quienes nos identificamos con el anarquismo hemos fallado. Pero no es tarde para corregir este error.


[i] Policía militarizada del estado de Nuevo León.

[ii] Con dignas excepciones como es el caso del municipio Cheran K’eri que se rehusó a permitir la instalación de casillas al desconfiar por completo de los proceso electorales.

[iii] En este punto recomendamos la poco difundida tesis El Sistema de Seguridad, Justicia y Reeducación  Comunitaria del Estado de Guerrero como sistema de justicia paralelo al Estado de Yolotli Fuentes Sánchez

Enlaces del mes: Abril 2016

Estupendo artículo que analiza si realmente nuestra postura como militantes de izquierdas es verdaderamente decidida de manera autónoma con unas líneas claras sobre la lucha de clases y las alternativas al capitalismo, o si por el contrario empleamos nuestro esfuerzo en generar movimientos autorreferenciales que apuntalan mejor el sistema social del capital. ¿Por qué ha fallado la izquierda a la hora de oponer resistencia al neoliberalismo?
 
El pasado 2 de abril tuvo lugar en la barriada obrera de Orcasur, Madrid, un encuentro estatal con la presencia de más de un centenar de personas, todas ellas militantes políticas, que fundaron las bases de un nuevo frente anticapitalista y de clase. Se sucedieron debates sobre el texto programático, al que se propusieron diversas enmiendas, además de acordar la organización y resoluciones políticas durante una larga jornada de más de 10 horas.
Enric Durán es un activista político y social que en 2008 anunció que, como parte de una acción política, estafó cerca de medio millón de euros a diferentes entidades financieras. En esta entrevista nos relata su posicionamiento crítico sobre las filtraciones de los famosos «Papeles de Panamá», en los que no aparece ningún afectado alemán o estadounidense, ni las grandes corporaciones de datos. Esto parece indicar que las filtraciones de documentos como estos, son más bien herramientas de ataque de los propios lobbies empresariales con los Estados.  
 
La propuesta de reforma laboral del gobierno de Valls en Francia ha provocado una inesperada respuesta que recuerdan a los tiempos de los orígenes del 15M en España. Así nace #NuitDebout, que está generando una nueva ola de protestas que van más allá del rechazo de la propuesta de reforma laboral. Durante este mes, ha habido diversos enfrentamientos con la policía además de duras cargas y detenciones, discrepancias entre posturas acerca de la violencia, asambleas masivas y multitud de propuestas con la idea de atajar los problemas sociales concretos y aspirar a la confluencia de los movimientos sociales. Veremos hasta dónde puede llegar este movimiento.
¿Recordáis cuando la PAH salía en los primeros minutos de los telediarios de las principales cadenas de televisión del país? Hace unos años, se puso sobre el escenario público el gran problema de los desahucios. Las escenas de ,personas solidarias atrincheradas en los portales para evitar el desahucio, las ocupaciones temporales de oficinas bancaras y luego su correspondiente decoración con pegatinas de STOP Desahucios, eran casi diarias en las ciudades del territorio español. Hoy, la cosa ha cambiado bastante, pero ¿por qué? Aquí nos lo explican.
Uno de los detenidos por la anterior Operación Pandora, cuyo nombre es Quim Gimeno, sufrió un intento de soborno por parte de la policía para hacerle confidente. Se le ofrecía unos 200€ como parte fija y un plus que varía según la calidad de información que Quim supuestamente daría a la policía. «Captarás información del entorno de los Casales del Poble Sec«, esa era la misión que la policía le quería encomendar al militante de Embat. Ante esta situación, Quim ha sabido darle la vuelta a la tortilla haciendo público esta jugada de la «seguridad del Estado».
En EEUU la adicción a la heroína está en auge y se considera casi una epidemia que azota a todas las capas de la población blanca del país. En la ciudad de Dayton es donde se registran los índices de muertes por sobredosis más altos del país. Unos estudios apuntan a que uno de los posibles motivos de esta epidemia podría estar en cierta medicación opioide que recetaban los médicos. Otro dato interesante es que la población negra no sufre esta epidemia, ya la sufrieron décadas atrás y aprendieron la lección. Ahora, la drogadicción no es sinónimo de ghettos pobres de población negra.

Las cifras del Estado policial

“Cuerpo Nacional de Policía
siempre dispuesto al servicio de España
protector del ciudadano, de la Paz
y de nuestra Democracia,”
-Del himno oficioso del CNP.

Desde su constitución, en 1941, a partir de elementos destacados de la Falange o purgados del Cuerpo de Seguridad y Asalto republicano, la Policía Armada franquista, los grises, fueron uno de los principales pilares del régimen criminal instaurado. Aunque ya no sean tan impactantes, pues volvemos a vivir ese tipo de violencia en nuestras carnes, las imágenes de este cuerpo reprimiendo con violencia a trabajadores y estudiantes han pasado a la historia.

Sabemos que, para 1968, con una población de 32 millones de habitantes, contaban los grises con 20.000 efectivos. A estos hay que sumarles 60.000 efectivos de la guarda civil, la que se encargó de acabar con la resistencia del maquis, de vigilar las entradas y salidas del Estado-prisión español y de mantener, en el mudo rural, el statu quo de miseria agraria. Otros 8.200 tenía el Cuerpo General de policía, dentro de la cual se encuadraban las brigadas político-sociales, célebres por sus torturadores. Menor era el papel de las escasas guardias urbanas, que tan solo asumían funciones de asistencia y circulación y no constituían entonces cuerpos armados. No cabe duda de que, junto con el ejército y la iglesia, la policía era uno de los pilares del régimen franquista. ¿Cómo nos encontramos actualmente?

Están por todas partes.

Si los efectivos policiales del franquismo se acercaban a los 90.000, actualmente la cifra se ha inflado hasta ser el Estado español, según Eurostat, el país de la UE con más policías por habitante: 505 agentes por cada 100.000. La media es de 338.

Examinando los datos, nos encontramos con 90.181 efectivos de la Nacional y 84.400 de la Guardia Civil. El régimen autonómico también contribuye a aumentar la presencia policial sobremanera, sumando 30.000 efectivos las distintas policías autonómicas. Las policías locales presentes en 1700 municipios del Estado, encuadran unos 66.000 efectivos. En total, más de 270.000 elementos. Una cifra tres veces mayor que la de finales de los 60, con una población que solo ha crecido un 46%.

En definitiva, el régimen del 78 hace parecer ridículo al Estado policial franquista. Cabe decir que, desde la muerte del dictador, ninguno de los cuerpos policiales herederos de los de entonces ha sufrido una purga, limitándose a una centralización y a un par de cambios en la coloración del uniforme. Son los mismos, pero ahora son más.

Calabozos, dolor y miedo.

Jugando un papel tan importante en el mantenimiento del orden político de corrupción y privilegios desde hace décadas, la policía del Estado español ha demostrado poseer una notable impunidad para emplear toda clase de medios ajenos a lo que se considera un Estado de derecho, pasando por encima del derecho humano a no ser sometido a tortura, penas crueles o tratos degradantes.

Según Amnistía Internacional existe una total impunidad policial en casos de tortura, que se aplica especialmente contra personas extranjeras. Tampoco se cumple en ningún caso el derecho de los torturados a una reparación. De acuerdo al informe de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura en el año  2012 el CNP fue denunciado por tortura y malos tratos en 117 ocasiones, 19 la Guardia Civil, 32 los Mossos d´Esquadra, 15 la Ertzaintza y 26 las distintas Policías Locales, afectando estos casos a 851 personas. Estas cifras son solo una pequeña parte del total, teniendo en cuenta que buena parte de los torturados son inmigrantes indocumentados sin medios para denunciar. No son actos puntuales, ocurren por sistema y en todos los cuerpos. El hecho de que más de la mitad, 591 personas, fueran agredidas tras movilizaciones sociales, es prueba de lo que se pretende.

Solo en el año 2013 se produjeron, bajo custodia o en el transcurso de operaciones policiales, 43 muertes. Suman 916 desde 2001, cifras del Centro de Documentación contra la Tortura. La policía, en el Estado español, mata y mata impunemente. El indulto para los asesinos y torturadores queda, en el 100% de los casos, garantizado por el Estado. No se busca sino proteger una herramienta de terror político.

Un madero, mil lapiceros.

Las políticas neoliberales todo lo recortan, excepto la represión. Los presupuestos de 2013 aumentaban el presupuesto para antidisturbios en un 1780%, pasando de 173.670 euros a 3,26 millones. Por el contrario, se recorta en seguridad ciudadana. No hay excusa posible, no se pretende “combatir el crimen”, sino la protesta ante la miseria que pretenden imponer.

A esto se suma organización de nuevas unidades dedicadas exclusivamente a la represión. A los 2744 agentes de la UIP (Unidad de Intervención Policial) se suman 2.200 agentes de los 72 grupos de la UPR (Unidad de Prevención y Reacción). Distintas Policías Locales y Autonómicas  han creado también sus unidades represivas, caso de la UAPO en Zaragoza o la Brigada de Refuerzo de la Ertzaintza, ampliada en 2012.

Encontramos igualmente novedades en el material de estas unidades. Por nada menos que medio millón de euros, se ha adquirido un nuevo camión con cañón de agua, con una presión regulable de 10 a 16 bares de presión y 7000 litros de capacidad. Se busca sustituir los viejos camiones, que contaban con una autonomía de 4000 litros y cuyos cañones tenían una potencia mucho menor. Por lo visto, son muy necesarios más de 10 bares si se quieren sacar ojos a presión, como pudimos ver en Turquía cuando se emplearon vehículos del mismo tipo.

Ante las denuncias por el uso de las pelotas de goma, que han dejado 2 muertos y 11 pérdidas de ojo desde los años 90, se está procediendo a su sustitución por proyectiles de Foam en Cataluña. Este tipo de proyectiles son tan dañinos como las pelotas de gomas, sin embargo, se han impuesto gracias a la excusa de que “no rebotan y son más precisos” por lo que, al contrario que las pelotas, no darán “por error” a la cara u órganos vitales. Sin embargo, como ha denunciado el SUP (Sindicato Unificado de Policía), se está entrenando a los nuevos antidisturbios para saltarse los reglamentos y disparar por encima de las piernas.

Más dinero, nuevo equipo y una nueva generación de agentes entrenados para dar rienda suelta a la violencia represiva del Estado. Mientras el desempleo, la precariedad laboral y la destrucción de los servicios públicos extienden la miseria, se hace necesario blindar a un Estado cada día más autoritario.

Lo que está por venir.

Dice la presentación al Anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que “El derecho a manifestación se ha ejercido ampliamente en los dos primeros años de esta Legislatura”. Pero, parece, que no se va a permitir que esto siga pasando. Tras dos años de gobierno del Partido Popular sus apoyos sociales comienzan a resquebrajarse y el pueblo trabajador comienza a ver que la solución a sus problemas pasa por la acción colectiva. La reciente victoria del barrio burgalés de Gamonal ante la especulación urbanística, desatando la solidaridad a lo largo de todo el Estado, es prueba de ello. Si hay estallido social, van a estar preparados, con una justicia que pasa por encima de los jueces en una distopía autoritaria que nos traslada a los cómics del Juez Dredd.

A este aumento del poder de la policía estatal hay que añadir los privilegios concedidos a la seguridad privada. En nuestro Estado existen 85.000 guardias de seguridad que, con la nueva Ley de Seguridad Privada, podrán detener, cachear e identificar en la vía pública. Un refuerzo a la represión que evidencia lo corporativo del régimen en el que nos encontramos.

Negar que nos encontramos ante el mayor Estado policial de Europa, en el que todo vale para defender los privilegios de una oligarquía caciquil, es ya negar la evidencia. Ante ello debemos actuar, debemos hacernos fuertes, reforzando los lazos colectivos y comunitarios contra la represión. Siendo conscientes de que entre los que roban y gobiernan y nosotros se encuentran ellos, una barrera de porras, cascos y escudos, contra la que más nos vale estar preparados.