¿Cómo Estados Unidos estrangula a Haití al intentar cambiar de régimen en Venezuela

-Vijay Prashad

 

La semana pasada*, el pueblo de Haití estalló en protestas por el aumento de los precios del combustible. Detrás de las protestas hay una historia de corrupción por parte de la élite, políticas del FMI intensamente insensibles, precios predatorios por parte de las empresas petroleras estadounidenses y las consecuencias de la guerra económica en Venezuela.

El año pasado, en octubre, los haitianos siguieron dos hashtags de Twitter que se hicieron virales: # PetrocaribeChallenge y #KotKobPetwoKaribea. Si no eres haitiano y no sigues cuidadosamente la política haitiana, se te puede perdonar por no haber notado este desarrollo. La queja en Twitter, y pronto en las calles, fue simple: ¿qué ha pasado con los miles de millones de dólares estadounidenses que estaba en el programa Petrocaribe financiado por Venezuela?

En 2005, cuando los precios del petróleo comenzaron a subir y cuando los socialistas bolivarianos liderados por Hugo Chávez estaban en su punto más alto, 14 países del Caribe se reunieron en Puerto La Cruz, Venezuela, para lanzar el programa Petrocaribe. La idea era elegante. Venezuela, con una de las reservas de petróleo más grandes del mundo, vendería petróleo a las islas caribeñas en dificultades a través de un acuerdo muy lucrativo. Parte del precio del petróleo se pagó por adelantado, y el resto se reembolsaría a lo largo de los años a una tasa de interés ridículamente baja (1 por ciento).

Las naciones isleñas del Caribe, que habían luchado con la deuda y los altos precios de las importaciones de energía, ahora encontraron alivio. Haití y Nicaragua, que no formaban parte de los 14 miembros originales, se unieron a Petrocaribe en 2007. «El Caribe no debería tener problemas en este siglo y más allá», dijo un boyante Chávez.

Venezuela tiene una deuda con el Caribe

Una economía de solidaridad definió el enfoque socialista bolivariano en el Caribe. Si los países del Caribe prosperaran, entonces Venezuela prosperaría a su vez. La prueba de esta generosidad se produjo en 2010, cuando Venezuela decidió no solo cancelar la deuda de Haití después del terremoto, sino que además aportó fondos para la reconstrucción. «No fue Haití quien tenía una deuda con Venezuela», dijo Chávez en ese momento, «pero Venezuela tenía una deuda con Haití». Desde 2007, Venezuela había proporcionado $ 4 mil millones en petróleo a través de Petrocaribe.

La deuda que tenía Venezuela en el pensamiento a largo plazo de Chávez se debía a algo que sucedió en 1815. El primer presidente de la República de Haití, Alexandre Pétion, le dio el santuario a Simón Bolívar y lo armó para que regresara y liberara a Gran Colombia ( las vastas tierras del norte de Sudamérica). Bolívar le había prometido a Pétion que emanciparía a los esclavos africanos en la Gran Colombia. Esto es lo que el hizo. Sin la demanda de Pétion ni la victoria de Bolívar, Chávez, cuyos ancestros habían sido esclavizados, dijo en una visita a Haití en 2007: «No estaría aquí».

La deuda de Haiti con Occidente

No ha venido semejante generosidad de Occidente. De hecho, desde los primeros incendios de la revolución de Haití, las potencias occidentales, desde Francia hasta los Estados Unidos, han intentado destruir la república haitiana. En 1804, Francia obligó a Haití a aceptar pagarle $ 21 mil millones por el «robo» de africanos esclavizados y otros. Haití tardó hasta 1947 en pagar esta odiosa y repugnante deuda. Francia nunca se ha disculpado por ello. Tampoco lo ha hecho Citibank, que hizo miles de millones de los pagos. Ni Francia ni Citibank han considerado repetir el saqueo inhumano.

La generosidad de Venezuela no fue igualada por ningún país occidental o institución financiera. En cambio, Occidente acumuló deuda sobre deuda con Haití. Incluso la “asistencia” brindada durante el terremoto de 2010 hizo que las compañías occidentales ganaran dinero. «Estos tipos son como buitres que vienen a tomar el botín de este desastre”, dijo el ex ministro de defensa de Haití, Patrick Elie. La cantidad de dinero robado del socorro en casos de desastre y el aumento de la deuda de Haití aún no se ha calculado. Se recaudaron millones de dólares, como los de la Cruz Roja Americana, pero se gastó muy poco para levantar las cargas del pueblo haitiano.

FMI vs Venezuela

En febrero pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que le daría a Haití 96 millones de dólares en préstamos y donaciones a bajo interés. Pero exigió que el gobierno haitiano redujera su subsidio de combustible crucial. Este subsidio ha sido parte del programa de Petrocaribe. Las protestas estallaron en Haití, lo que llevó a la dimisión del primer ministro de Haití, Guy Lafontant, en julio (para una evaluación de esas protestas, lea el Dossier 8 de Tricontinental: Instituto para la Investigación Social).

La demanda del FMI de recortes en el subsidio al combustible se produjo después de las revelaciones de que la élite de Haití había robado los fondos de Petrocaribe. En 2017, el gobierno de Lafontant publicó un informe del Senado de 600 páginas sobre la década anterior de Petrocaribe. La investigación encontró que la clase dominante de Haití había robado enormes cantidades de estos fondos clave. Nadie fue llamado a rendir cuentas, ni ninguno de los que robaron el dinero ni los bancos que les permitieron hacerlo. Los ruidos sobre el hecho de permitir que el Tribunal Superior de Cuentas y Litigios Administrativos se apoderara del informe parecían no caer en ninguna parte.

En medio de este escándalo, la directiva de política del FMI fue insincera. El FMI dijo que los haitianos pobres, que no le habían robado el dinero a Petrocaribe, deberían pagar precios de combustible más altos para ayudar a poner en orden las finanzas de Haití. No hay reparaciones de Francia o Citibank, ninguna responsabilidad por el robo de los fondos de Petrocaribe, nada de eso. En cambio, los haitianos, casi el 60 por ciento de los cuales viven por debajo de la línea de pobreza, deben pagar altas primas de combustible por los míseros préstamos del FMI.

Fin de la solidaridad

Las protestas estallaron hace una semana en Haití. Lo que motivó a las calles a incendiarse esta vez fue el alza en los precios del combustible y la posición adoptada por Haití contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro de Venezuela.

En medio de la guerra económica contra ella, Venezuela no ha podido proporcionarle combustible subsidiado a Haití. El pueblo de Haití tenía que ir ahora a las compañías petroleras de los Estados Unidos y pagar los precios de los Estados Unidos por el combustible. Esto ha creado cuellos de botella en el suministro de combustible y la frustración por el aumento de los precios. Novum Energy, de los Estados Unidos, mantuvo los barcos sentados en el puerto de Puerto Príncipe, a la espera de que el gobierno haitiano con poco dinero pagara antes de descargar 164,000 barriles de gasolina y 205,000 barriles de queroseno. No hay precios de solidaridad aquí (de hecho, Haití tiene que pagar $ 20,000 por día a cada barco que se encuentra en el puerto como multa). Estas empresas quieren dinero en efectivo, y quieren precio completo.

Para agregar insulto al daño, el gobierno de Haití decidió unirse a los Estados Unidos en la votación en la Organización de los Estados Americanos (OEA) contra Venezuela. Tan recientemente como 2017, el representante de Haití ante la OEA, Harvel Jean-Baptiste, había votado en contra de una resolución similar contra Maduro. Pero esta vez, Léon Charles, de Haití, votó con los Estados Unidos. Fue un voto que provocó la ira en las calles de Haití. El único país –Venezuela- que había acudido en ayuda de Haití, estaba aquí siendo traicionado. Ese es el estado de ánimo.

Doctrina anacrónica de Monroe

Mientras tanto, otros países del Caribe se mantuvieron firmes. El grupo Caricom (Comunidad del Caribe) de 15 estados, desde Antigua y Barbuda hasta Trinidad y Tobago, redactó una declaración firme para defender la soberanía de Venezuela. Han trabajado para crear la atmósfera para el diálogo, que resultó en la reunión conjunta patrocinada por Uruguay y México en Montevideo, Uruguay, el 7 de febrero.

Estos pequeños estados caribeños conocen el gran peligro de permitir que la anacrónica Doctrina Monroe (1823) sea revivida por completo. La idea de que el hemisferio estadounidense es el «patio trasero» de los Estados Unidos no solo es humillante, sino que también está en contra del espíritu y la letra de la Carta de la ONU.

Es esta humillación es la que motiva a la gente de Haití a tomar las calles. Su mensaje es simple: si no nos deja respirar, no los dejaremos a ustedes tampoco, y si tú sofocas a Venezuela, nos sofocas a nosotros también.

Vijay Prashad es un historiador, editor y periodista indio. Es un compañero de redacción y corresponsal en jefe de Globetrotter, un proyecto del Independent Media Institute. Es el editor jefe de LeftWord Books y el director de Tricontinental: Institute for Social Research. Ha escrito más de veinte libros, entre ellos Las naciones más oscuras: una historia popular del tercer mundo (The New Press, 2007), Las naciones más pobres: Una posible historia del sur global (Verso, 2013), La muerte de la nación. y el futuro de la revolución árabe (University of California Press, 2016) y Red Star Over the Third World (LeftWord, 2017). Escribe regularmente para Frontline, The Hindu, Newsclick, AlterNet y BirGün.

Fuente: Independent Media Institute

Línea de crédito: este artículo fue producido por Globetrotter, un proyecto del Independent Media Institute.

Canibalismo e imperialismo: Ravenous

En 1846, EEUU era aún un país a medio industrializar, por detrás de Francia o Bélgica y muy por detrás del Reino Unido. Su superficie era bastante más reducida que la actual, incluidos los territorios no organizados, y la gran migración (irlandesa, escasamente) apenas comenzaba. El país tenía unos veinte millones de habitantes y, salvo por grandes centros como Nueva York o Boston, parecía aún esa imagen que tenemos de la época colonial: una gran masa de pequeños propietarios rurales protestantes.
Ya antes el presidente Monroe había lanzado esa consigna, que sería conocida como «doctrina Monroe», según la cual todo el continente americano había de ser para los american (entiéndase «estadounidenses»). Ese espíritu daría lugar, en 1835-1836, al apoyo estadounidense a la guerra de independencia de Texas, entonces un estado mexicano reacio a abolir la esclavitud y abundante en colonos venidos del norte y, en un segundo momento, a su incorporación a los EEUU (1846), que las autoridades mexicanas consideraron un agravamiento de la agresión, lo que llevó a la guerra de dos años que supondría la pura y simple anexión del norte de México y su propia incorporación como Estados cuya identidad estadounidense hoy día nos parece obvia: Utah, Arizona, Nuevo México, Nevada, Colorado y California.

En esa primera expansión imperial empieza esta película, en 1847. John Boyd es un soldado obediente, pero incapaz de hacer carrera en el ejército o ser considerado un héroe. Le falta la brutalidad propia del oficio y ni siquiera tiene más ambición en su carrera militar que ganarse un jornal.
Por eso, aunque tenga la satisfacción de haber sobrevivido a una batalla y haber conseguido después una victoria para los suyos, lo cierto es que sobrevivió haciéndose el muerto y fue sólo tras ser arrastrado a la base enemiga como otro de los cadáveres y recibir en la boca la sangre de un compañero muerto, cuando se lanzó a su gesta bélica.
En medio de una banda sonora extraña compuesta por Michael Nyman y Damon Albarn, Ravenous nos muestra a esta especie de héroe cobarde, el capitán Boyd, enviado a un fuerte de las montañas californianas donde se encuentra rodeado de extraños personajes. Vemos el contraste entre Boyd y la sospecha de que otro personaje quizá también se haya alimentado de sus semejantes y, en un desarrollo de la trama que no queremos destripar al lector, conocemos la leyenda iroquesa del wendigo y lo mucho que nos dice del papel de EEUU en el mundo e incluso del capitalismo en sí mismo. Esto último es más nuestra interpretación, pero el carácter caníbal del imperialismo es muy explícito pese a tratarse de una producción de Hollywood con actores tan conocidos como Guy Pearce o Robert Carlyle. Algo que no es menos importante es que, si desde Hannah Arendt se habla de la «banalidad del mal», en esta película se muestra la banalidad del bien. El mal permite actuar con menos límites o sin ninguno, la preocupación por el bien, la ética, carece de ese atractivo y puede parecernos castrante, ser una fuente de limitaciones y sentimientos de culpa. Sin embargo, nos permite ser humanas y no monstruos.

Enlaces del mes: Abril 2017

Comenzamos el mes de abril volviendo sobre aquel famoso autobús de Hazte Oír, un grupo de hackers sacaba a la luz cerca de 15.000 documentos de esta organización. Entre otras cosas, aparecen noticias tan sonadas como la posibilidad de que el propio presidente de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga, administrara hormonas a sus hijos para, supuestamente, evitar que fueran homosexuales. O la vinculación con agrupaciones ultraderechistas como «El Yunque». Por otro lado, esto nos lleva a ver la evolución de dicha organización, así como ha favorecido la censura en los grandes medios de comunicación.

Acerca de Siria, tenemos el primer ataque autorizado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con misiles Tomahawk. El ataque, que se produjo sobre la base aérea de Homs, fue una respuesta a un supuesto ataque con armas químicas perpetradas por el gobierno sirio al norte del país. Las reacciones internacionales no se han hecho esperar: Rusia se posiciona en contra del ataque y alerta a los Estados Unidos del peligro de atacar contra un Estado soberano, arguyendo, a su vez, la inexistencia de armas quimicas en manos del Estado sirio. Le Pen ha reaccionado del mismo modo, así como lo ha hecho Irán. China, sin posicionarse en contra, ha comunicado que su oposición al uso de la fuerza militar para la resolución de conflictos. No obstante, la decisión de Trump ha sido apoyada por gobiernos del Reino Unido, Alemania, Israel, Australia, Francia o Japón. Argumentan que es una medida disuasoria contra Al Asad. Pero, ¿qué intereses hay detrás de esta ofensiva? Bien conocida es la región por su posición estratégica en cuanto al suministro energético y el paso de tuberías de gasoductos

Continuamos con una entrevista a Federico Severino, ahora nuevo director del Instituto 25M, fundación de Podemos. En ella, Severino plantea los objetivos que esta institución pretende llevar a cabo para promover una cultura política con figuras que no sean políticas. La meta es poder acercarse a un público que, a priori, no es simpatizante de esta formación política. En este sentido, los canales que pretende el Instituto usar son variopintos, desde lo audiovisual hasta la producción de novelas gráficas. Arguye a la necesidad de una renovación que pasa por la deconstrucción invidual del neoliberalismo, y así crear espacios de solidaridad.

La preocupacion sobre el reconocimiento pluricultural en Turquía continúa, especialmente en lo referente al pueblo kurdo, y la deriva hacia un sistema autoritario y personalista, a consecuencia de las reformas que Erdogan plantea introducir en el referéndum que convoca. Con su aprobación, daría a un más poder a la figura del presidente que, entre otras cosas, podría elegir a parte de los jueces y fiscales. Además, al parecer toda la oposición, así como los medios de comunicación críticos con Erdogan, han sido ocupados o silenciados.

El mes de abril también nos sorprende con varias detenciones: por un lado, la del ex presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y el del director del periódico La Razón, Francisco Marhuenda. Ambas dentro de la operación Lezo y su vinculación con las irregularidades en el Canal de Isabel II.

El pasado 15 de abril se conmemoró el sexto aniversario en el que el pueblo de Cherán comenzó a reinventarse y a organizarse de una manera diferente. Ese mismo día, pero en el 2011, 10 mujeres detuvieron a varios hombres armados que a diario cruzaban el pueblo para talar los árboles de la zona. Estas 10 mujeres, sin otras armas que sus cuerpos, plantaron cara a la injusticia. A ellas se sumaron todo el pueblo, que logró expular tanto a los taladores ilegales, así como a la policía cómplice de todos estos crímenes. Desde entonces, y con un deseo de apoyo mutuo y de solidaridad, el pueblo reinventó su gobierno, creando una participación directa a toda la comunidad, que elige a un concejo mayor que son sus representantes, y que su única finalidad es representativa, ya que solo transmiten las decisiones de la comunidad. A pesar del desprestigio que analistas hicieron de esta nueva política, Cherán sigue resistiendo.

Este año Semana Santa ha caído en abril, que nos dejó este año la anécdota de las avalanchas humanas en Sevilla. Más allá de lo que parece que fue un bulo, no es la primera vez que esta católica celebración ya se ve trastocada. El siguiente artículo recuerda los incidentes ocurridos en varias ciudades del Estado a finales de los 80, todo muy al calor del movimiento punk de aquellos años. Al parecer, todo comenzó en Pamplona, cuando varios jóvenes comenzaron a entonar la canción Salve de la Polla Records. A los primeros lanzamientos de objetos contra las imágenes paseantes, los creyentes respondieron golpeando con cirios. Lo mismo pareció expandirse en otras ciudades como en Cuenca, Valencia o Madrid.

Una vez más tenemos que lamentar lo que parece la represión sistemática contra personas por su orientación sexual. Esta vez es en la República de Chechenia donde, al parecer, se han creado campos de concentración para homosexuales, donde están siendo privados de su libertad y sometidos a torturas.

Este abril nos dejó también la sorpresa en el ascenso de la extrema derecha de Marie Le Pen en su campaña hacia la presidencia francesa. Sin embargo, también la remontada del candido del partido de izquierda La France Insoumise, Jean-Luc Mélenchon. El artículo analiza el cambio de estrategia comunicativo del candidato quien, fuertemente influido por la apuesta de Laclau, ya no se dirige a la militancia de izquierdas, sino al conjunto de los franceses. Al tiempo que hace suyos elementos integradores de la francia multicultural. Adoptando, a su vez y como hizo Podemos en las pasadas elecciones españolas, un discurso patriótico, pero alejándose de la xenofobia de Le Pen.

Desde el Congreso Nacional Indígena se ha propuesto la creación de un Concejo Indígena de Gobierno, que debería ser una candidata a las elecciones presidenciales mexicanas para el próximo 2018. Lo llamativo de dicha propuesta no es tanto una cuestión electoral, pero es un elemento de organización que facilite una unidad desde las bases sociales, creando así un bloque de resistencia indígena frente a las políticas neoliberales.

La gentrificación es un problema que está echando de sus casas a los vecinos de los barrios centrales de ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Este mes de abril nos enseña también las respuestas que los vecinos de dichos barrios están llevando a cabo contra plataformas como Airnb o Homeaway, a lo que los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona comienzan a estudiar cómo regular, ya que existe un vacío legal. El principal problema no radica ya solo en la sustitución de una población estable por otra con una capacidad de renta mayor, sino en el vaciado de viviendas para el alquiler por días. Y es aquí donde los Ayuntamientos de ambas ciudades pretenden incidir con políticas sancionadoras contra las empresas que realicen dicha especulación.

Nos quedamos también con el acoso sufrido por la chica anónima del tranvía de Murcia. Un joven, que se cruzó con ella en el tranvía, no dudó en llenar la ciudad de carteles describiéndola y dejando su número de teléfono. Así, los medios de comunicación también se hicieron eco de esta historia, caldo de cultivo para perpetuar y mantener el amor romántico y sus mayores y atroces consecuencias: la violencia contra las mujeres.

¿Cómo ha cambiado el empleo y la calidad de vida en la última década? ¿Estamos, realmente, saliendo de la crisis como se augura desde los grandes medios o el poder? Y principalmente, ¿cuál es la deriva actual del capitalismo? Al parecer nos movemos hacia el fin del crecimiento y del capitalismo. Todo ello, y teniendo de fondo también la compleja cuestión energética, solamente queda plantearse el decrecimiento como una opción a tener muy en cuenta.

Para cerrar los enlaces del mes de abril, nos queda comentar la triste noticia de un chico asesinado en un pub de Málaga por neonazis de esta ciudad. Los acusados parecen tener vinculación con el Frente Bokerón, grupo ultraderechista seguidor del Málaga Club de Fútbol, así como su posible colaboración con Hogar Social Madrid.

El marxismo que no nos contaron (III)

Si el triunfo de la revolución rusa había atraído y canalizado a distintos grupos y organizaciones, incluso a algunos que no simpatizaban con el marxismo por tener tendencias más libertarias, el malestar con la deriva soviética no será tan capaz de organizarse en un movimiento. Pese a ello, se irá conformando un sector marxista crítico a veces más distinguible de los sectores trotskistas (sobre todo al principio) y a veces menos.

En Francia, el ruso-francés Boris Souvarine o Suvarin (Boris Lifschitz, en realidad), dirigente de la Sección Francesa de la Internacional Comunista, luego PCF, se irá enfrentando al lobby del Kremlin en los años 1923-1925, hasta ser expulsado del partido. Lenin sigue siendo prácticamente incuestionable, casi sagrado, y desde el Círculo Comunista Marx y Lenin, Suvarin escribe contra lo que él llama «el leninismo de 1924», que considera una «caricatura [del comunismo]» y llega a hablar de la burocracia como clase explotadora en 1925 (lo comentaría Trotskiy, sin estar de acuerdo, claro, en En defensa del marxismo). Entre quienes siguen en el PCF, 1925 sería quizá el año clave en este conflicto, llegándose a publicar el «Llamamiento de los 250», donde más de doscientos cincuenta militantes y cuadros del partido criticaban la línea impuesta por la dirección: reuniones largas, ineficaces y mal dinamizadas (¿no nos suena?), falta de formación a las militantes, estructuración territorial ineficaz, torpeza estratégica y triunfalismo, y censura para acallar el fracaso de esas torpezas estratégicas; en el origen de todo esto, el hiperliderazgo de la dirección y la falta de implicación de las bases. Media decena de ellas confluirán en torno a la revista, aún existente, La Révolution prolétarienne (1925-1939 y desde 1947 en adelante) con Suvarin y todo tipo de antistalinistas que se consideran comunistas de una u otra manera: Albert Camus, Jean Maitron, Victor Serge, Daniel Guérin, Simone Weil y, por supuesto, Pierre Monatte, militante sindical y alma de la publicación.
Suvarin acabará alejándose más políticamente, pero durante años militará con figuras como Lucien Laurat (Otto Maschl, en realidad), Georges Bataille o, de nuevo, Simone Weil en torno a la publicación La critique sociale (1931-34).

Este tipo de posiciones, no obstante, estarán más patentes en el mundo de las ideas que en el activismo, de modo que, en la práctica, este marxismo humanista será totalmente eclipsado por el de la KomIntern, además de convivir mal que bien con el leninismo trotskista. Existe toda una corriente informal en este sentido, pero quedará como algo más bien testimonial. Hablaríamos, además de los citados, de los investigadores y profesores de la Escuela de Frankfurt (Theodor W. Adorno, Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Erich Fromm), del grupo surrealista de París (principalmente, André Breton y, sobre todo, Benjamin Péret) y de uno de los principales nexos entre ambos, Walter Benjamin, personaje atípico que, por ejemplo, en 1929 defendía en una carta a las surrealistas que «el componente anarquista» de la acción revolucionaria era necesario sin por ello sacrificar la «preparación metódica y disciplinada de la revolución a una praxis que oscila entre el ejercicio y la fiesta».

En este contexto prebélico, la Francia de 1939 ve la publicación de dos libros de lo más interesante, ambos publicados por exiliados: Au pays du mensonge déconcertant («En el país de la mentira desconcertante») y La bureaucratisation du monde («La burocratización del mundo»). El autor del primero es Ante (a veces llamado Anton) Ciliga, croata, uno de los fundadores del Partido Comunista de Yugoslavia y antiguo secretario para los Balcanes de la KomIntern, que, después de enfrentarse al liderazgo del PCUS, se vio perseguido, encerrado en el «aislador» (prisión para disidentes, de régimen laxo, en medio de la estepa rusa) de Verjné-Uralsk y enviado luego al gulag. El del otro es Bruno Rizzi, uno de los miembros del Partido Socialista de Italia que se apartó para crear el PCI, también enfrentado a la dirección stalinista de la KomIntern y de su antiguo partido. Se trata de trayectorias paralelas también porque ambos se acercaron al trotkismo asqueados por los excesos del stalinismo, para acabar descubriendo la semilla de esos excesos en el propio leninismo.

Ciliga lo cuenta desde la experiencia personal (capítulo IX de su libro), como una terrible decepción que le sobrevino en Verjné-Uralsk al intentar distinguir el legado político de Stalin del de Lenin. Al mismo tiempo, fue sujeto y testigo de intensos debates en el seno de la KomIntern y luego en Verjné-Ouralsk, donde, más que anarquistas, la mayoría de las personas internas eran decistas o trotskistas (también estaba Serguei Tiyunov, simpatizante o miembro del Grupo Obrero). Cuenta cómo las decistas defendían el leninismo de El estado y la revolución contra las decisiones tomadas bajo el liderazgo del propio Lenin y cómo tanto ellas como las trotskistas, más enfrentadas al liderazgo soviético por cuestiones de formas, confianza y credibilidad que por una línea política clara –la del PCUS daba giros–, acababan desorientadas intentando encajar cada movimiento y cambio de coyuntura en las mismas categorías de análisis, encontrándose con debates o rendiciones por parte de trostkistas de centro, derecha o izquierdas, decistas, … Cómo, cuanto más se interesaba por los conflictos que hemos contado en el texto anterior y los posicionamientos de Lenin –ante el ascenso de la burocracia, Ulianov no recomendó, en uno de sus últimos artículos, buscar la participación popular, sino crear un departamento de especialistas en desbucrocratización (¡!)–, más veía en él al máximo responsable de la burocratización y su carácter de emergencia de una nueva sociedad de clases.

Rizzi, en una línea más cientificista y desapasionada, intenta hacer un retrato de la sociedad soviética y no puede menos que constatar que existe una clase dirigente, a cuyo servicio están el Estado como aparato represivo y la ideología dominante, y una clase dirigida y mayoritaria que, salvo excepciones, no aspira a socializar nada. El italiano lo engloba en un fenómeno histórico e internacional de ascensión de la burocracia como nueva clase hegemónica y, en ese sentido, lo relaciona con el nazismo, el fascismo o el New Deal estadounidense. Curiosamente, Ciliga cita a un preso decista, Volodia Smirnov, diciendo prácticamente lo mismo, cosa que le valdría ser expulsado del núcleo de presos decistas.
Bruno Rizzi estaba aislado de su propio partido, pero se puso en contacto con el movimiento troskista y captó la atención del propio Trotskiy, que lo rechazó como «ultraizquierdista», pero no quedó indiferente. De hecho, el trotskista estadounidense James Burnham, probablemente al corriente del debate entre Trotskiy y Rizzi, abandona en 1940 su organización (el WP o Partido de los Trabajadores) abjurando del marxismo y publica en 1941 La revolución de los técnicos, también traducida como La revolución gerencial, La revolución de los gerentes o La revolución de los directores, que retoma las ideas fundamentales de La burocratización del mundo, sin citarlo en ningún momento. Se sabe que George Orwell leyó a Burnham y rebatió varias de sus posiciones y no se sabe que hiciera lo propio con Rizzi o Ciliga, pese a lo cual es difícil leer sus respectivas obras sin pensar en 1984 y en Rebelión en la granja.

En 1940, Trotskiy es asesinado, el stalinismo ya ha hecho sus peores estragos en España y en la URSS y la segunda guerra mundial se encargará de reorganizar el mundo en dos polos: liberalismo estadounidense o leninismo soviético.

La tercera vía en el nuevo orden mundial

La visibilización de un imperialismo soviético en su área de influencia, la emergencia de nuevos regímenes leninistas a consecuencia de él y de la lucha de los partidos de la KomIntern en 1941-45, el progreso de la industrialización internacional, pese a todo, las tensiones coloniales y postcoloniales (raciales)… casi todo animaba a nuevos análisis. El trotskismo se va quedando progresivamente pequeño y, así, se separan de él autores como el sinólogo húngaro-francés István (o Étienne) Balázs, que publica en 1947 Qui succédera au capitalisme? o figuras como Cornelius Castoriadis o Claude Lefort, en torno a los cuales surge en Francia la revista Socialismo o barbarie, que aglutinará este nuevo marxismo humanista.

Entre medias (1946), Pannekoek publica Los consejos obreros, posiblemente la obra más contundente, pese a su brevedad, en cuanto a marxismo no dirigista. El astrónomo defiende las asambleas de trabajadores coordinadas en consejos o soviets como poder proletario emergente opuesto al Estado burgués y su capacidad para generalizarse hasta abarcar toda la sociedad (un poder que se vuelve absoluto, una dictadura, pero dictadura que, al completarse, hace desaparecer al estado), de modo que la dictadura del proletariado no es una dictadura transitoria de una camarilla que aspira al comunismo, sino una condición que aboliría la sociedad de clases al organizar a toda la clase trabajadora y obligar a la burguesía a integrarse como personas y desaparecer como clase o intentar una guerra en vano.

A la vez, la internacional trotskista o IV Internacional, ya sin su principal líder y con cada vez menos que perder, se permite, ya bajo el liderazgo de personas como Natalia Sedova-Trotskiy, girar a la izquierda y acercarse a este tipo de posiciones. La invasión de Hungría (1956), como después la de Checoslovaquia (1968), no harán más que reafirmar, cada vez más a la desesperada, esta necesidad de un comunismo humanista y, en última instancia, libertario: el profesor francés Henri Lefebvre (coautor en 1958 de El romanticismo revolucionario) influye a, y confluye con, la constelación de grupos (COBRA, Internacional Letrista) de donde saldrá la Internacional Situacionista; exiliados españoles vinculados al POUM como Pelai Pagès (Víctor Alba), Albert Masó (Vega) o el mexicano-español Manuel Fernández-Grandizo Martínez (Grandizo Munis) consiguen mantener el debate en esta difusa corriente internacional y la agitación intelectual llegará a concretarse en proyectos como el fugaz Fomento Obrero Revolucionario (Munis y Péret, entre otras) y su boletín Alarma o la llamada Tendencia Johnson-Forest en EEUU. Esta última, en torno a C. L. R. James (J. R. Johnson) y Raya Dunayevskaya (Freddie Forest), antes vinculadas a la corriente de James Burnham y Max Schachtman, publica Correspondence y News and Letters («Noticias y cartas»).

También entre estadounidenses, británicas, sudafricanas –a menudo, exiliadas– y alemanas del oeste se configura una corriente donde conviven promiscuamente consejistas, socialdemócratas de izquierda, trotskistas (Murray Bookchin, en aquel entonces) y otros buscadores de esa tercera vía en el llamado MDC Movement for a Democracy of Content (Movimiento para una Democracia de/con Contenido), que tiene sus publicaciones en inglés y en alemán, Contemporary Issues y Dinge der Zeit, respectivamente. Esta corriente, de todos modos, tendrá puntos débiles como tender a evitar elementos de análisis típicamente marxistas como la lucha de clases, pero también aspectos notables en su época como haber logrado participar en, y alimentar, campañas como el boicot a los autobuses de Alexandra (Sudáfrica) en 1957 o preparar debates como el del consumismo y la escasez por venir.

[Canción] Boys on the Docks

Dropkick Murphys es un grupo consolidado que hace punk con influencias célticas, como muchas sabréis. Formado por estadounidenses de ascendencia irlandesa, como la tienen tantas otras, sus letras giran a menudo en torno a historias y personajes más o menos relacionadas con esas coordenadas y con la cotidianidad: los bares, la amistad, las peleas, los amores, la autoafirmación de quienes tienen esas raíces irlandeses, la vida en Boston, …

Entre ellas, sin embargo, merece la pena destacar Boys on the Docks («Los chicos de los muelles»). A base de voces, guitarra acústica y palmas, con fuerza, pero con una calidez distinta a la de su registro habitual más trallero, los Murphys nos cantan un tema dirigido a un tal Johnny, lleno de respeto y cariño a un compañero de luchas y de la vida diaria. Si indagamos un poco, descubriremos que ese Johnny a quien va dedicada es John Kelly, abuelo materno del cantante de Dropkick Murphys, trabajador y sindicalista. En el contexto de su música y el del punk en general, donde a menudo se exalta más al individuo o una camaradería más primaria (defensiva, visceral), resulta de lo más enriquecedor y agradable una canción como esta, donde se abraza a quien da lo mejor de sí para conseguir que las demás también lo hagan.

Transcribimos a continuación la letra y su posible traducción:

«[Say hey Johnny boy, the battle call

united we stand, divided we fall

together we are what we can’t be alone

we came to this country you made it our home.]

This man so humble, this man so brave

a legend to many, he fought to his grave

saved family and friends from the hardship and horror

in a land of depression he gave hope for tomorrow.

Say Johnny me boy this one’s for you

with the strength of many and the courage of a few

to what do we owe this man whose fight

was for the masses, he gave his life

[Estribillo]

A friend to the locals who dabbled in crime

he’d give you a job and he’d give you his time

he wasn’t a crook but he couldn’t be conned

John knew the difference between right and wrong

say Johnny me boy, you live no longer

others ‘ forgotten, your memory’s stronger

let’s drink to the causes in your life:

your family, your friends, the union, your wife.

[Estribillo x 2]

And the boys on the docks needed John for sure

when they came to this country he opened the door

he said men I’ll tell ya they don’t like our kind

though it starts with your fist it must end with your mind.

[Estribillo]»

 

«Johnny,  da el grito de guerra:

unidos resistimos, divididos caeremos.

Juntos somos lo que solos no podríamos;

vinimos a este país, tú hiciste de él nuestro hogar.

Este hombre tan humilde,

este hombre tan valiente,

un mito para muchos,

combatió hasta la tumba,

salvó a su familia y amigos de las privaciones y el horror,

en una tierra de depresión, dio esperanza para el mañana.

Johnny, esta es para ti,

con la fuerza de muchos y el valor de pocos,

para cuanto debemos a este hombre, cuya lucha

era por las masas, [por quienes] dio la vida.

[Estribillo]

Un amigo para los nativos, que chapoteaban en el crimen,

te daba un trabajo y te daba su tiempo

no era un criminal, pero no se le podía timar,

John distinguía lo justo de lo injusto.

Johnny, ya no vives

a otros los olvidan, tu recuerdo es más fuerte

bebamos por las causas que había en tu vida:

la familia, los amigos, el sindicato, tu mujer.

[Estribillo x 2]

Ya lo creo que los chicos de los muelles necesitaban a John

cuando vinieron a este país, él les abrió la puerta,

les dijo «Aquí [los irlandeses] no les gustamos,

pero aunque empiece con los puños, tiene que acabar con la mente».

[Estribillo]»

Orígenes y evolución del Estado Islámico. ¿Por qué no interesa combatirlo?

Introducción.

Para comprender aproximadamente las raíces de la situación geopolítica actual, debemos comenzar por cuestionarnos el propio término del orientalismo. Esta tendencia marca unas líneas teóricas demasiado estrictas sobre el estudio de lo que se ha denominado culturalmente como Oriente. Según el teórico palestino-estadounidense Edward Said, el orientalismo describe una realidad sesgada desde la postura dominante e imperialista, vertiendo una idea de representación teórica única. Nos muestra culturalmente a Oriente como una categoría desposeída de evolución interna propia, generando conceptos de conocimiento a partir de estereotipos y concluyendo que Oriente y Occidente operan como términos opuestos.

En las siguientes líneas trato de hacer un breve repaso a los orígenes y la evolución del Estado Islámico para tratar de esclarecer algunas informaciones tergiversadas desde los medios de comunicación de nuestros países. A pesar de todo, soy consciente de que habrá muchos detalles y algunos actores que me dejaré en el tintero, espero que me sepáis perdonar y entendáis que el análisis geopolítico internacional es demasiado complejo como para condensarlo en tan solo un artículo. Con todo ello quiero ofrecer algunas conclusiones útiles para comprender mejor la realidad que nos rodea, no deseo abocar a nadie a un panorama apocalíptico, pero seamos conscientes de que nuestra cotidianeidad está sumida en la violencia, debido a unas guerras que deciden unas pocas personas con intereses económicos muy concretos.

Islamismo autoritario para acabar con el baazismo árabe.

Durante el periodo de la Guerra Fría, cuando estaban enfrentados los bloques antagónicos en cuyos ejes se situaba la hegemonía mundial, comunismo frente al capitalismo, comienzan a fraguarse ideas anticolonialistas en el mundo árabe. En este contexto surge una corriente nacionalista árabe, socialista y laicista, el conocido como baazismo. Tras fundarse el Partido Baaz Árabe Socialista, este llegó al poder en Siria en 1963 hasta la actualidad, con Bashar Al Assad en el contexto de guerra civil iniciada tras la rebelión del 2011. En 1966 el Partido Baaz se dividió en dos facciones: la pro-siria y la pro-iraquí. Los baazistas gobernaron Irak desde 1968 hasta la caída de Saddam Hussein en 2003 durante la invasión de Irak  por parte de Estados Unidos y sus aliados.

En Afganistán, tras el triunfo de la Revolución de 1978, tomó el poder un gobierno marxista que impulsó distintas reformas para transformar a Afganistán en una república socialista y democrática. El gobierno de Estados Unidos ayudó en la creación de un movimiento anticomunista local fuerte conocidos como muyahidines o yihadistas. El yihadismo posee un ideario teocrático fuertemente arraigado en una interpretación fanática del Islam y absolutamente autoritario en lo político. Este grupo sostenido económicamente por Estados Unidos, fue armado y entrenado por la CIA para desestabilizar la política interna y provocar una guerra de diez años de duración. El más famoso de estos yihadistas fue Osama Bin Laden, de origen saudí, quien creó en esos años la red Al Qaeda como una coordinadora de inteligencia de los muyahidines.

Desde el comienzo de este siglo, el capitalismo triunfante tras la caída del sistema soviético, ha tratado de reorganizar sus estrategias y sus posturas geopolíticas poniéndolas a disposición de las necesidades de la economía actual. De esta manera, una región riquísima en recursos muy codiciados, principalmente petróleo, con un mercado muy fértil y libre de los obstáculos políticos que suponen las viejas social-democracias europeas, es el principal objetivo del capitalismo salvaje. Con Estados Unidos como salvaguarda de estos intereses, y otros países aliados al frente, se inicia una estrategia perfectamente programada para desestabilizar el mundo árabe comenzando por descabezar los regímenes baazistas de Irak y Siria. Como ya sabía Estados Unidos por experiencias previas, la mejor manera de derrocar a estos países y con ello toda la zona de Próximo Oriente, era apoyando una guerrilla con una postura religiosa fanática, autoritaria y contraria al laicismo. Al mismo tiempo, la existencia de este elemento desestabilizador a favor de sus propios beneficios, serviría culturalmente de perfecta justificación para un intervencionismo político y construir una idea de guerra permanente, de un enemigo omnipresente y de shock constante.

Estado Islámico, enemigo muy amigo.       

El Estado Islámico es un autoproclamado Califato islámico y actualmente está asentado sobre un amplio territorio de Irak y Siria. Esta institución se organiza como un Estado, ya que controla varias ciudades como Mosul, Faluya o Al Raqa, siendo esta última su capital. Reclamándose como entidad religiosa única de todos los musulmanes a quienes aspira a controlar bajo un solo territorio, ideológicamente impone una interpretación política ultraconservadora de la Sharia, o ley islámica, que marca un código de conducta moral estricto a todos los niveles.

La primera etapa de construcción del Estado Islámico se produce durante la invasión de Irak y el derrocamiento del gobierno de Sadam Husein. Durante el periodo de insurgencia iraquí, se crea una red de resistencia yihadista comandada por Abu Musab al Zarqaui. Poco tiempo después este grupo se une a Al Qaeda, que no existía previamente en Irak.  Además, Estados Unidos, crea un gobierno títere de la rama chiita, mientras que más de la mitad de la población iraquí son suníes. De esta manera, y bajo la vinculación del embrionario Estado Islámico a la red Al Qaeda, la población suní prefiere aliarse con la insurgencia yihadista que apoyar al gobierno chiita, adversarios religiosos en el seno del islamismo. En 2010 es asesinado al-Rashid al-Baghdadi, el dirigente del Estado Islámico de Irak, que tenía su bastión al norte del país, y fue sucedido por Abu Bakr al-Baghdadi.

La segunda etapa ha sido la consolidación del Estado Islámico a partir del año 2012, una vez estallada la guerra civil en Siria, que enfrenta al gobierno de Bashar Al Assad, frente a los conocidos como rebeldes sirios por un lado, y frente al pueblo kurdo de la región de Rojava por otro lado. El presidente sirio contaba con una fuerza política consolidada desde hace bastantes años, por lo que, en un intento por desestabilizar nuevamente la región al calor de las primaveras árabes, Estados Unidos comienza a apoyar a los precursores del Estado Islámico en Siria, organizados en el llamado Frente Al-Nusra.

Además de esto, Estados Unidos organizó a Arabia Saudita y Turquía para que financiaran y apoyaran a los rebeldes en Siria, y muchos miembros de sus filas han engrosado posteriomente el ejército del Estado Islámico. Arabia Saudita profesa principalmente el wahhabismo, una corriente islámica socialmente anclada en el fanatismo religioso. Es decir, que ideológicamente se sitúan bastante próximos al Estado Islámico.

A su vez Turquía persigue sus propios intereses en la región, algo demostrado por el hecho de no haberse unido a los ataques aéreos contras las posiciones del grupo yihadista en Siria. Sin embargo, a Turquía tampoco le interesa que sean fuertes los kurdos que combaten contra el Estado Islámico al norte de Siria, ya que el pueblo kurdo se encuentra en pleno proceso revolucionario basado en el Confederalismo Democrático, una ideología libertaria, ecologista y feminista, promulgada por Abdullah Öcallan, preso político en las cárceles turcas.

Conclusiones  

Pese a haber sido un actor protagonista en la creación del Estado Islámico, EE.UU., junto con los gobiernos europeos, se presentan al mundo como el principal enemigo del mismo. Sin embargo, las evidentes fragilidades a la hora de combatirlo debido a la ausencia de una estrategia coherente, ponen de manifiesto la nula voluntad y compromiso político para poner fin a unas hostilidades, que generan unos grandísimos intereses para el capitalismo global.

En realidad, los gobiernos europeos y norteamericano pretenden dividir a la humanidad en una guerra fraticida entre culturas o religiones, frente a esa situación debemos poner nuestro compromiso de luchar por la solidaridad entre los pueblos. Existen otros actores que no he podido mencionar, como Rusia y China, que se mantienen latentes y a la espera de sacar tajada de todo este escenario geopolítico mundial. Los millones de refugiados que se juegan la vida por llegar a Europa huyen de masacres que se repiten a diario, mientras los verdaderos terroristas no cruzan en barco surcando el mar, sino en aviones de primera clase y con dinero en las carteras.

No obstante, los sectores más nacionalistas y chovinistas de nuestras sociedades, aprovechan esta coyuntura para lanzar proclamas xenófobas y racistas que quedan como un poso en muchas personas. Debemos aprender a combatir esas posturas  racistas desde la multiculturalidad y la empatía con quienes sufren en el mundo al igual que los pueblos europeos sometidos por gobiernos autoritarios al servicio de las necesidades del capital.

El verdadero terrorismo es el imperialismo, aunque ahora se rasgue las vestiduras fingiendo sorpresa e incomprensión. Los grandes beneficiados de estas guerras son aquellos que, mediante la presión a los gobiernos políticos, y estos como cómplices, han generado una situación de caos y nula existencia de cualquier derecho en la región de Próximo Oriente, con la rentabilidad que supone que esta región ahora sea un espacio geopolítico libre para negocios con armas, drogas y petróleo. Su mejor herramienta para continuar perpetuando esta situación de intereses creados sigue siendo el Estado Islámico.

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