Los niños no lloran: un acercamiento a la construcción de la masculinidad

Cuando hablamos de heteropatriarcado solemos entenderlo como un sistema de opresión hacia las mujeres que las posiciona en una situación de inferioridad frente al hombre. Sin embargo, en esta concepción olvidamos que, si bien es cierto que nosotras somos las principales afectadas, esto no significa que los hombres no sufran ninguna consecuencia de este sistema desigual. Así, de la misma forma que el patriarcado construye e impone unos cánones y una forma de ser específica para las mujeres, también los hombres (en su posición de machos dominantes) se ven obligados a seguir unas reglas que les conviertan en “hombres de verdad”.

La idea de cómo debe ser un “hombre” es conocida  en la actualidad como “masculinidad”, descrita desde el feminismo como la construcción cultural de género que designa el rol de los varones en la sociedad (estrechamente relacionada con la “feminidad”, el papel que el patriarcado otorga a las mujeres). Uno de los elementos claves que conforman la masculinidad es la violencia, y todo lo que ello engloba: desde pensar que se es físicamente más fuerte hasta eliminar los sentimientos en detrimento de la otorgada superioridad de género, pasando por la obtención de poder a través de esa supuesta fuerza.

Esta construcción del hombre como ser fuerte se inicia desde la infancia, con imposiciones como “los niños no lloran, eso es de chicas”. ¿Cuántas veces no habremos oído esa frase? Desde pequeños se nos enseña que los niños no pueden mostrar sus sentimientos, mientras que las niñas deben ser completamente sentimentales. Esta idea lleva al niño a ocultar todo aquello que no demuestre dureza, fuerza (en el fondo, violencia), convirtiéndose después en un adulto ahogado por sus sentimientos: incapaz de expresar su malestar, acumulará interiormente el dolor y el daño de toda una vida. Este tipo de enseñanzas, sumadas a la capacidad de los niños para imitar todo lo que ven (padres que no lloran, que son fuertes, verdaderos machos), suponen el principio de una formación de la persona completamente condicionada por la presión social y el machismo imperante.

Conforme vamos creciendo, la presión se hace cada vez mayor y comienza a aparecer de forma más evidente. La forma en que actúas, cómo te comportas, todo tiene un significado y, si te sales de los patrones establecidos, unas consecuencias. De esta forma, en la adolescencia la construcción de la masculinidad a través de la violencia se orienta en mayor medida hacia la construcción corporal. Partimos de la base de que el físico, la forma en que nos vemos y nos ven los demás nos afecta en la construcción del género, no solo a las mujeres (concebidas como bellas, delgadas, etc.) sino también a los hombres. La sociedad actual percibe al hombre como un ser de complexión fuerte, que es bueno en los deportes (en especial en el fútbol) y un competidor nato. Los hombres, y en especial los jóvenes, por lo general se relacionan entre sí a través de la competición, intentando demostrar quién tiene más fuerza, quién corre más, quién salta más… en definitiva, quién es el más macho de todos. La visión de algunos adolescentes ante esta competitividad, en el caso de que se den cuenta de su existencia, es la de relacionarla con el deseo de sobresalir entre el resto para impresionar a las chicas. De esta forma, el hombre humano hace como el macho animal, compiten entre ellos porque el más fuerte es quien se lleva a las mujeres. No solo encontramos aquí la conversión de la mujer en un objeto, un trofeo que puede ser ganado en una competición; sino que observamos también la presión a la que están sometidos los jóvenes a la hora de “conquistar” a una chica. En vez de enseñarles que cuando se quiere a una persona lo mejor es decírselo, tratarle bien, etc.; se les enseña, primero, que hay que ganar a una mujer y, segundo, que para ganarla hay que demostrar que se es el más fuerte, el más macho. Asumir estos principios, como sucede en la sociedad actual, conlleva a pensar que la violencia del hombre, su masculinidad, no es una construcción social que puede ser modificada, sino que viene dictaminada por la biología. Es decir, nos lleva a biologizar la situación masculina, aceptando que el hombre es violento por naturaleza y la mujer es pasiva y débil por lo mismo, asumiendo con ello la superioridad del hombre.

Es interesante en este punto retomar el tema del deporte, mencionado levemente en el inicio de la construcción corporal dentro de la masculinidad. Desde las clases de educación física hasta la vida adulta posterior, los chicos consideran vergonzoso el hecho de ser vencidos en cualquier ejercicio físico, más aún si la ganadora es una mujer. Vemos por tanto de nuevo la importancia del físico y la fuerza en la formación del género masculino. No obstante, existe un daño mayor para los hombres dentro del deporte y, en concreto, del fútbol: el culto al cuerpo. En la época actual, amar el futbol como deporte estrella es uno de los pilares básicos de la masculinidad, y el sistema se aprovecha de ello para construir mejor esa idea de lo masculino. De esta forma, se nos muestra la figura del hombre perfecto como el futbolista fuerte, musculoso, exitoso, que tiene a todas las mujeres a sus pies, que no se deja ganar por nadie. Esto es lo que ven los niños, los jóvenes y los adultos día tras día y lo que luego tratan de reflejar en su vida. Pero la realidad es que no existen hombres «perfectos» (entendiendo como perfecto lo que dicta el sistema), lo cual lleva a los adolescentes a entrar en una espiral de presión e infelicidad cuando no son lo suficientemente musculosos, no les gustan las mujeres o no se les da bien los deportes. La consecuencia es que unos se convertirán en machos que se presionan a sí mismos por ser como esos deportistas de la tele, mientras que otros se culparán y se sentirán mal por no poder ni tan siquiera acercarse a ese canon de perfección.

El resultado final, tras las imposiciones en la infancia y la adolescencia, es un adulto fuerte, valiente, viril, triunfador, seguro, competitivo… en definitiva, un hombre. Este, forzado por la sociedad a ser de esta manera (a riesgo de ser humillado y marginado), levanta una fachada de macho tras la que se esconde su verdadero ser, ese que le enseñaron que debía estar oculto. Después de un aprendizaje de años y años, las ideas de violencia, fuerza y superioridad están tan arraigadas en el cerebro que el verdadero yo oculto tras la máscara se siente como algo despreciable, en vez de como lo bueno. Es en esta zona donde más vemos las consecuencias negativas que tiene el machismo para los hombres, en ese intento por guardar el equilibrio en ellos mismos. Todo gira en torno al miedo a la exclusión social por salirse de las reglas establecidas: es una lucha constante entre lo que deben ser y lo que verdaderamente son y sienten; entre intentar ser libres y vivir bajo la presión social que no les deja serlo.

Es por esto que una de las acciones básicas para romper con el heteropatriarcado y el machismo es romper con las masculinidades hegemónicas, y no solo con la feminidad; es decir, romper con los esquemas de género, permitiéndonos ser personas, ni hombre ni mujer. Es importante que comprendamos que no somos dos seres que se complementan, es decir, la mujer no le da la parte femenina que no tiene el hombre, al igual que el hombre no le da la parte masculina que no tiene la mujer, y ninguno de los dos tiene algo que el otro jamás podrá tener. Hombre y mujer se reflejan el uno al otro, ambos son masculinos y femeninos al mismo tiempo, porque tanto la masculinidad como la feminidad no son sino simples construcciones sociales cuya única función, en el fondo, es oprimirnos y distanciarnos.

Dedicado a una persona que me recordó que ellos también sufren, haciendo que rescatase este artículo del baúl de los recuerdos.

Nota de la autora: este artículo es sólo una aproximación a la construcción de la masculinidad, por lo que sus ejemplos y temas tratados se deben entender como una pequeña parte de un todo más complejo aún de lo presentado aquí. Es decir, que debido a la falta de espacio me he dejado muchas cosas en el tintero sobre las que trataré de escribir en otra ocasión.

La niña que grita

Ejerciendo de cátedra. Crónica de un machista iluminado

“Hace veinte años, en esta facultad, los mismos profesores se paraban a mirarnos por debajo de la falda” Estas son las palabras que una de mis profesoras compartió conmigo este último año. Las estaba recordando mientras me dirigía a mi facultad pensando: “La verdad es que es una pena no volver aquí el año que viene”. La verdad es que la pena me duró nada y menos gracias a un – ¡Oh! ¡Sorpresa!- machito español que decidió invertir su tiempo en mí, no conmigo, en mí y en educarme.

Haciendo retrospectiva, pienso que en el momento mi reacción fue bastante pobre, aunque nunca pensé que un hombre fuese a perseguirme por el campus por el que me he paseado tranquilamente estos últimos cuatro años, a veces, en pijama. Yo me bajaba del tren bastante distraída, porque tenía un hambre calagurritana, y acababa de ver una máquina expendedora. Llevaba un rato pegada al cristal de la máquina dejando cercos de vaho, como los perrillos en las tiendas de mascotas, cuando me percaté de que tenía a un tío a veinte centímetros de mí mirándome fijamente. Con semejante espectáculo era bastante de esperar, por lo que fui a sentarme en el césped, hambrienta.

Cuál fue mi sorpresa cuando, estando ya sentada, observo que el tío ese se me va a acercando cada vez más. Primero se para delante de mí, luego pasa de largo, LUEGO SE ESCONDE DETRÁS DE UN ÁRBOL y, de repente, “espontáneamente” clama: “¿Qué lees?”. Decidí ignorar a mi acosador mientras me seguía leyendo un panfletillo de estos de “Grados, Doctorados y otros robos a mano armada”, pero él parecía muy decidido a sentarse a mi lado. Me quitó el papel de las manos mientras leía títulos de máster en voz alta hasta que dio con “Estudios Feministas” y decidió pararse en seco:

-¿Este te interesa?

-¿Por qué no?

-¡Uy! Pues si eres feminista nos vamos a llevar mal.

-Pues adiós.

Pero no, no fue el adiós, y a mí me había picado la curiosidad. Resulta que este sujeto no era nada menos que un flamante estudiante de Derecho: camisa blanca, maletín de piel… la flor y nata de nuestra universidad, en pocas palabras. El pobrecito se hallaba alarmado ante la situación que hacíamos pasar a los HOMBRES en este país (nótese que utilizo las mayúsculas para marcar el fervor cristiano con el que pronunciaba esta palabra). “Perdona, ¿quién está haciendo sufrir a los hombres en este país?” Pues, amigas mías, resulta que somos nosotras, las mismas que visten y calzan: las feministas.

Tal vez debía haberme levantado y dejar a ese pobre enajenado darse de golpes contra el árbol en el que antes se había escondido, pero ÉL me iba a explicar porqué yo estaba tan “equivocada”. Resulta que un millón y medio de HOMBRES españoles (datos ofrecidos por el sujeto este, para nada contrastados) han sido detenidos en estos últimos años por falsos testimonios de violencia machista. Al parecer se han impuesto penas de cárcel porque un hombre espetase a su pareja “Gilipollas”, lo cual está dentro de una conducta normal, según este señor. Y lo que es peor, han mandado a la cárcel a hombres que nunca habían atacado a sus parejas, lo que ocurría es que estas se aprovechaban de dichas penas para cobrarse una fría venganza. Me preocupaba bastante el hecho de que un estudiante de Derecho creyera que había habido alguna feminista redactando leyes de este tipo. Pues al parecer sí, resulta que todos los males de los HOMBRES en este país, son culpa de… Leire Pajín.

Me gustaría ser Simone de Beauvoir para apagarte el cigarrillo en un ojo. Me gustaría tener cigarrillos.

También debí haberme levantado en ese momento, pero por reírme bien a gusto, no por otra cosa. Sin embargo, decidí quedarme cuando este sujeto decidió proclamar a los cuatro vientos, y bajo la gracia de Dios, que los hombres estaban sufriendo APARTHEID. Nelson Mandela, perdónale, no sabe lo que dice. Es por ello que él y sus amiguitos de camisa blanca y maletín de piel habían decidido convertirse en machistas –Mamáááá, quiero ser machiiistaaaa- para luchar contra el predominio de la mujer y poder clamar: ¡BASTA DE ESCLAVITUD! ¡Nuestra venganza alimentará los anales de la historia porque ahora nosotros queremos ser superiores!

Palabras textuales de la cita anterior: “Ahora nosotros queremos ser superiores” ¡AHORA!

Pues sí, ahora, porque el enajenado este se acababa de afiliar al machismo, como si de un club de fútbol se tratase, al contemplar la destrucción de los suyos a manos de las feministas. El iluminado en cuestión no olvidaba el incumplimiento del artículo no sé cuantitos de la Constitución Española que estaba dirigiendo el sino de los HOMBRES a la fatalidad y la desgracia.

-Perdona, ¿Y también queréis subrayar el incumplimiento de los demás artículos?

-Bueno, vamos a dejarlo porque hay mucha gente que habla de la Constitución Española sin tener ni idea.

Oh, el HOMBRE y su inagotable sabiduría, estoy extasiada.

Dejé que me subrayase el hecho de que me estaba hablando a gritos y en tono de burla cuando yo respondía, al parecer lo hacía con la intención de defenderse de mi “violencia feminista” (para encontrar la ironía en estas palabras revisen los diálogos y cuenten mi número de intervenciones, gracias) puesto que ÉL, JAMAS EN LA VIDA ,habría pensado en hablar así a una mujer: “Y aún es más, ya ni si quiera me acerco a ellas como antes” Bueno, querido, te recordaré que me has estado observando desde aquel árbol hará cinco minutos y no ha parecido afectarte en lo más mínimo.

¿Qué pensáis? ¿Me estaría queriendo decir que era de esos que se te acercan por la noche y te dicen: “Nena, vámonos a un sitio oscuro” y te empujan contra la pared? Rezo porque en algún momento se le caiga el pene a pedazos.

Estaba empezando a conocer más al sujeto, así que decidí preguntarle un poco por su vida:

-Oye, ¿crees que la igualdad es una cuestión que podríamos ligar a la educación? Como no llamar a tu pareja “gilipollas”, por ejemplo, o no hacer a las mujeres sentirse incomodas en un espacio público, se me ocurre un campus.

-Venga, ¿ahora queréis educarnos en los valores de la feminidad?- dijo ÉL, que llevaba veinte minutos haciendo gala de sus dotes pedagógicas.

-Perdona, la feminidad no tiene nada que ver con el feminismo.

-Olvídate de los conceptos y las entradas de diccionario porque los conceptos cambian, y “feminismo” ahora es sinónimo de represión.

Y como lingüista que soy, lamenté no tener un diccionario de la RAE para hacerle tragar las hojas en las que se define la cualidad de “femenino” y la “feminidad”. Aunque sólo para hacérselas tragar, puesto que no comparto su interés por “educar” a desconocidos.

Mi móvil sonó y pude dejar a ese señor que, de repente, se deshacía en sonrisas y me despedía con la mano cual abuelita, en el césped donde una vez mis compañeras y yo pudimos sentarnos sin preocuparnos de que nos acosaran. Hace veinte años en esta facultad los profesores miraban por debajo de la falda a nuestras educadoras, mentoras, compañeras de lucha y amigas. Ahora cuatro iluminados van a perseguir a las feministas dentro del campus para que dejen de oprimirles y de hacerles Apartheid. La primera de estas persecuciones dio comienzo el año pasado, cuando aparecieron innumerables pintadas rezando: “Si a la vida”, “El aborto es un asesinato”, etc.

Voy a echar de menos no volver a mi facultad, pero cargada de palos y antorchas.

Buni

El juicio del espejo del baño

Sales del baño y, a la que te lavas las manos, ves por el rabillo del ojo a una chica mirándose al espejo. Solo le ves la cara, entre congestionada y con mirada de asco, y las manos que se tocan la tripa. Típico gesto de “por dios, qué gorda estoy”. Te giras para ver mejor a la chica y te das cuenta de que no le sobre ni un gramo (quizá incluso le falta alguno). Es entonces cuando te miras tú en el espejo por primera vez y no puedes evitar pensar “si ella se ve gorda, ¿qué pensará de mí?”. Pensamiento ridículo, teniendo en cuenta que unos segundos antes te daba igual la mirada de la gente, tú te sentías bien y punto.

El juicio del espejo del baño de las chicas. ¿Quién no ha vivido esa situación alguna vez? Parece que es obligatorio mirarte en el espejo y poner cara de asco, porque SIEMPRE TIENES ALGÚN ERROR. O te sobran kilos, o tienes ojeras, o esa camiseta te queda horrible, o tu pelo es un asco, o…o…o… El caso es que nunca te miras y dices “ole qué mona soy” (que no voy). Y si lo haces… tranquila, ya tienes las miradas de las demás. Ten por seguro que te van a encontrar fallos.

Nos han enseñado que tenemos que ser perfectas, como las chicas de revista, y que si no lo somos (según las medidas estipuladas) tenemos que mirarnos mal, entre nosotras y a nosotras mismas. Sin embargo, en ese proceso olvidamos que la mujer perfecta no existe, que las fotos de las revistas están retocadas y que alcanzar el canon de belleza marcado es imposible, porque ese canon no es natural.

Es necesario que aprendamos que no somos perfectas, pero que precisamente por eso lo somos. Somos altas, somos bajas, somos delgadas, somos gordas, tenemos ojeras o no, tenemos el pelo largo, corto, castaño, rojo, multicolor; tenemos los pies grandes o pequeños, un brazo más largo que el otro o los dos muy similares… ¿Y qué? Somos como somos, y por eso tenemos que mirarnos como bellas.

Por eso, la próxima vez que te encuentres con el espejo del baño (o con la otra chica que se esté mirando) recuerda sonreír. Elimina la cara de asco. Mírale, mírate y piensa: todas somos perfectas. Porque de verdad lo somos.

La niña que grita

Enlaces del mes: Septiembre 2014

Entrevista de La neurosis o la barricada a Peter Gelderloos sobre su libro «La Anarquía Funciona».

Melissa Sepúlveda, militante del FeL Chileno, escribe en El Dinamo en pro de una educación no sexista.

En el diario nos hablan sobre cómo la intervención de artistas en los barrios marginales es funcional a los intereses capitalistas, al ocultar el conflicto: El modelo de desarrollo urbano asociado con las clases creativas ha resultado ser el sueño húmedo de la economía neoliberal: tapar los agujeros con pajaritos y buen rollo.

En Borroka Garaia Da otro análisis sobre la revuelta popular en Ferguson realizando una comparación con respecto al contexto francés y analizando el papel jugado por los medios franceses en la despolitización del suceso. Ocultando, por ejemplo, la influencia de la discriminación racista y la desigualdad o del acoso policial.

Sobre el feminismo integrado que representa Emma Watson en su discurso a la ONU podemos leer en el Portal Oaca, analizándolo desde la perspectiva de Silvia Federici: Las mujeres de todo el mundo están siendo «integradas» en la economía mundial como productoras de mano de obra no solo a nivel local sino también para los países industrializados, además de producir mercancías baratas para la exportación global. Defiendo que esta reestructuración global del trabajo reproductivo abre una crisis dentro de las políticas feministas, ya que introduce una nueva división entre las mujeres que debilita la posibilidad de una solidaridad feminista global y amenaza con reducir el feminismo a un mero vehículo para la racionalización del orden económico mundial. 

En el periódico Todo Por Hacer podemos leer una introducción a un análisis social y personal sobre el trabajo.

Finalmente, José Luis Carretero nos explica qué es el tratado transatlántico de comercio e inversión, también conocido como TTIP: Se trata de derribar barreras legales, para que las empresas de ambas partes puedan actuar libremente en ambos lados del Atlántico, y obtener beneficios crecientes. […] Normas medioambientales, laborales, sanitarias, que, muchas veces, han sido el resultado de las movilizaciones sociales y la presión ciudadana. Libre comercio con quien no tiene esas normas quiere decir, simple y llanamente, hacerlas desaparecer. Aprovechamos para enlazar la web de la campaña No al TTIP

Enlaces del mes: Agosto 2014

Con un poco de retraso llegan los enlaces de lo que más nos interesó el pasado mes:

Ante la muerte de un chaval afroamericano, Michael Brown, vimos la reacción de miles de personas manifestándose y enfrentándose a la policía en Missouri. Las palabras de Mummia Abu Jamal nos recuerdan que «lo que hace falta en los suburbios de St. Louis, Missouri –y en cada comunidad negra en Estados Unidos– son colectivos negros que sean independientes, resueltos y revolucionarios. Colectivos decididos a proteger la vida y bienestar de la gente negra».

En Manifiesto a la locura nos hacen un repaso sobre el origen del patriarcado, la propuesta feminista libertaria y la aportación actual del feminismo al movimiento anarquista.

En esta entrevista a John Holloway, el autor de Cambiar el mundo sin tomar el poder nos habla de cómo conectan todas las iniciativas dirigidas a «agrietar el capitalismo» y cómo iniciativas políticas como Syriza o Podemos, aunque pueden mejorar las condiciones de vida, no transforman el mundo, no cambian la vida.

En Diagonal se plantean: ¿Existe un turismo que no sea masivo y depredador?

Entre la luz y la sombra: últimas palabras del subcomandante Marcos, antes de dejar de existir, en audio y texto. Sobre su levantamiento, sobre el éxito/fracaso del proyecto zapatista, sobre la realidad de sus consignas y de los personajes que crean y luego desaparecen. Dice así: «En lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se fueron levantando las bases de la autonomía que hoy maravilla al mundo. En lugar de construir cuarteles, mejorar nuestro armamento, levantar muros y trincheras, se levantaron escuelas, se construyeron hospitales y centros de salud, mejoramos nuestras condiciones de vida. En lugar de luchar por ocupar un lugar en el Partenón de las muertes individualizadas de abajo, elegimos construir la vida. Esto en medio de una guerra que no por sorda era menos letal. Porque, compas, una cosa es gritar “no están solos” y otra enfrentar sólo con el cuerpo una columna blindada de tropas federales, como ocurrió en la zona de Los Altos de Chiapas, y a ver si hay suerte y alguien se entera, y a ver si hay un poco más de suerte y el que se entera se indigna, y otro poco más de suerte y el que se indigna hace algo.«

En alasbarricadas leemos una joya de artículo que explica las claves de los conflictos en Oriente Medio, redactado por @BlackSpartak y que se complementa con este sobre cómo el PKK está impulsando una revolución social en el Kurdistán.

Al hilo de la apertura del blog Donbass Antifascista traemos este texto sobre la situación en Ucrania.

José Luis Carretero sobre empleo precario y juventud: «La juventud (y no sólo la universitaria) encara una vivencia laboral cada vez más discontinua, lábil y disfrazada de experiencia necesaria para su formación humana y personal. El “empresario de sí mismo”, la figura retórica en la que el mundo globalizado quiere que se subsuma la subjetividad proletaria, es responsable de su propia formación, lo que implica obtenerla más allá de la estructura institucional de la escuela pública, mediante el ejercicio para-laboral, en condiciones de precariedad, y normalmente en la gran empresa. Tras unos años agradecido por la emergente posibilidad de “formarse”, el joven trabajador puede empezar a ver que esa rueda, supuestamente liberadora, no tiene final, y que su única expectativa creíble es someterse a la precariedad continua y a la imposibilidad de edificar proyectos de vida coherentes.

Habrá, también, que plantearse el inicio de un proceso decidido de transformación social que, poniendo a los trabajadores en el centro de los lugares de toma de decisión empresarial y fomentando una economía social y ambientalmente sostenible, permita ensayar una salida progresiva del capitalismo.«

Enlaces del mes: Junio 2014

En La Marea, Anita Botwin hace un breve repaso del mes de junio, desde la imposición de un nuevo monarca a la mayoría a la entrada en prisión de Carmen y Carlos.

Desde Colombia nos llega una ponencia sobre la organización anarquista, presentada en el marco de las 3ras jornadas comunistas libertarias: «los anarquistas que nos pensamos construir socialmente estamos en el deber no solo de trabajar para organizarnos sino de estar dispuestos a construir con las demás anarquistas, con el resto de la izquierda y en general con la gente a nuestro alrededor. No tenemos por que estar de acuerdo en todo para trabajar juntos, podemos construir desde pequeñas afinidades, y con aquellas con que tengamos más afinidades planear más proyectos conjuntos.«

Una crónica del juicio a los encausados por rodear el Parlamento catalán. La encontramos en el periódico anarquista Todo por Hacer.

Una historia sobre la otra cara del mundial: La copa del pueblo: «La cronista de Pikara estuvo en la otra Copa, la del carnaval callejero en la que quienes no tienen nada se dan el lujo de compartir todo.«

La cronista de Pikara estuvo en la otra Copa, la del carnaval callejero en la que quienes no tienen nada se dan el lujo de compartir todo. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/06/la-copa-del-pueblo/#sthash.EDELoqOT.dpuf
La cronista de Pikara estuvo en la otra Copa, la del carnaval callejero en la que quienes no tienen nada se dan el lujo de compartir todo. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/06/la-copa-del-pueblo/#sthash.EDELoqOT.dpuf

Cerámica Neuquén (Argentina) será reactivada bajo control obrero después de 100 días de huelga.

Ya podemos escuchar el programa 33 de Radio Toma la Tierra, cargado de contenidos: Transgénicos, Candeleda en lucha, música antifracking y otras noticias y convocatorias. Sobre transgénicos, agricultura industrial y campesinas también nos habla Silvia Ribeiro en su artículo A Desalambrar: «se desprenden seis conclusiones: 1) la vasta mayoría de los que proveen alimentos son productores de pequeña escala, cada vez menos y más pequeños; 2) las campesinas y campesinos están confinados a un cuarto de la tierra agrícola global; 3) se están perdiendo más parcelas campesinas, mientras crecen grandes instalaciones agrícolas industriales; 4) las campesinas y campesinos proveen la mayor parte de la comida en el mundo; 5) las parcelas campesinas son en general más productivas que las grandes granjas industriales y 6) la mayoría de los campesinos son en realidad, campesinas.«

Añoranza de un pasado que no volverá, en Borroka Garaia Da!, que habla sobre las alternativas socialistas para los trabajadores y la necesidad de profundizar en las transformaciones sociales sin competir en los mismos términos que el capitalismo.

Por último, un pequeño video, fragmento de la película Samsara, que sin decir nada nos cuenta mucho sobre la producción industrial y el consumo.

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