Enlaces del mes: Octubre 2013

 

Acoso en las calles

     La manada de machirulos se acerca a su presa, y el macho alfa le grita: «eh, tú, ¿te parecemos atractivos?», cuando obtienen por respuesta un contundente «NO», su herido orgullo, tan apreciado por ellos, junto a su seguridad como manada, frente a la pequeña e indefensa presa, les hace fuertes para perseguirla por la calle llamándola cosas tales como «puta» o «bollera».

  Aún no he conseguido conocer a alguna mujer que no haya tenido que sufrir en sus carnes el acoso sexual callejero por parte de algún machirulo ansioso por demostrar su superioridad. Obviamente tampoco conozco a ninguna mujer que no haya sentido miedo al ir sola (o incluso acompañada de otra mujer) por la calle. Ni hablemos ya de las noches, ese espacio del día que casi parece haber sido inventado por los machirulos para hacer lo que les venga en gana con nosotras, desde el piropo que podría parecer más inocente, pasando por los más violentos, hasta llegar a la agresión física.

  ¿Qué alternativas hay a esta situación?¿Acaso lo único que podemos hacer es sentir miedo, pasar por calles iluminadas y girar la cabeza para ver si alguien viene por detrás para aprovechar nuestra distracción? Me niego a pensar que no tenemos elección, que nosotras no tenemos capacidad de decidir qué vamos a hacer en contra de este acoso, como si fuera algo caído del cielo, imposición del destino. Me niego a la resignación que tenemos que sufrir, esperando que ellos decidan no acosarnos, y temiendo que lo hagan.

  En la lucha contra el acoso, hay dos prácticas que considero fundamentales: la educación para el consentimiento y la autodefensa.

  La educación para el consentimiento (o cómo enseñar a tu hijo/primo/amigo/hombre que no hay justificación posible para la agresión) es algo que podemos practicar todos los días, sin necesidad de programar unas jornadas feministas ni de leer algún libro sobre ello (cosas que desde luego os animo a realizar también), sino que un buen debate con nuestros conocidos puede ayudar a crear conciencias. Enseñar a nuestros amigos qué es el acoso callejero, y a luchar contra él; enseñarles a respetar un NO. Enseñar a la gente que: «ibas muy borracha», «a veces te comportas como una fresca» o el clásico: «llevas una falda muy corta» no autorizan a nadie a tocarnos, y el único culpable de la agresión es el agresor.

  Pero la educación para el consentimiento también tiene que ayudar a las mujeres, a las pequeñas y a las grandes, a darse cuenta de que son personas, que no son el objeto ni la acompañante de nadie, que tienen valor por sí mismas. Enseñarnos que nuestra su opinión es tan lícita como la de ellos, a decir NO cuando es NO, hacernos ver que ser mujer no significa ser sumisa… En definitiva, solo nosotras tenemos la clave para empezar a empoderarnos de nuestros cuerpos, de nuestra sexualidad y de nuestra vida.

  Con respecto a la autodefensa, ojalá pudiera dar por hecho que se trata de una práctica opcional y que no es necesaria, pero creo que somos muchas las que nos ponemos las llaves entre los dedos cuando volvemos a casa por el miedo a la agresión. Aprender autodefensa, aprovechar nuestro cuerpo como una herramienta para hacernos valer y resistir las agresiones es una práctica casi obligatoria para todas nosotras.

Y como forma masiva de autodefensa, necesitamos crear redes entre mujeres, para dialogar y debatir, generar lazos y desarrollar estrategias conjuntas, pero sobre todo, para actuar como una sola ante cualquier agresión.

Seamos la mayor manada que hayan visto nunca, porque si nos tocan a una, nos tocan a todas.

Assata Shakur

 

Enlaces del mes: Julio-Agosto 2013

Esta vez me toca cubrir dos meses de enlaces recomendados:

[Recomendación] Lectura: ¿Qué es el anarquismo de lucha de clases?

Las diferencias entre clase trabajadora y clase capitalista estaban claras en tiempos de la Revolución Industrial. Sin embargo, hoy en día esas diferencias se han vuelto difusas, hasta se tiene la impresión de que las clases sociales se hayan conciliado y se tienen nociones de clase equivocadas. Hemos escuchado afirmaciones como «un obrero cualquier día se hace empresario, tienen mentalidad capitalista», «cualquier trabajador puede tener coches y teléfonos de última generación», «los médicos, arquitectos, ingenieros están muy bien pagados»… que dan a entender que la lucha obrera ya es cosa del pasado, que la lucha de clases está obsoleta y todo se resuelve con pactos. Obviamente el neoliberalismo tiene una gran diferencia respecto al liberalismo clásico, sin embargo, conservan las mismas bases: el mercado como escenario donde se intercambian dinero, bienes y servicios, la propiedad privada sobre los medios de producción, el sistema  bancario y por supuesto, la sociedad de clases. Luego están aquellos anarquistas que niegan la lucha de clases y culpan a la civilización, la tecnología, la sociedad, etc como males a combatir. No obstante, los análisis de clase siguen vigentes todavía si estudiamos las relaciones socioeconómicas dentro del sistema capitalista, que lejos de ser simplistas, son de una apabullante actualidad y realmente acertadas en cuanto encontramos en la clase trabajadora el potencial revolucionario al ser la clase que produce las riquezas y pone en marcha la sociedad pero gracias a la alienación los trabajadores y trabajadoras no conocen ese potencial.

Si bien la opresión económica es la más extendida, ¿tendríamos pues que poner la lucha de clases como eje principal de nuestra lucha social sabiendo que existen otras opresiones no clasistas como el heteropatriarcado, el racismo, el patriotismo y otras consecuencias del capitalismo como la destrucción del medio ambiente? Algunos marxistas afirman que de la opresión capitalista se derivan todas las demás y que una vez terminada con la sociedad de clases, se acabaría con el machismo, el racismo, etc. Otros no expresamente marxistas ven cada lucha como luchas paralelas inconexas. En ninguno de los dos casos están acertados pese a que la lucha de clases debe ser el componente principal en nuestras luchas porque, como he señalado anteriormente, la opresión de clases abarca a la gran mayoría de la sociedad. Sin embargo, descuidar las otras opresiones no clasistas es un error grave ya que si luchamos contra toda forma de opresión, debemos afrontarlas en todas sus facetas. Además, existe una relación estrecha entre la opresión clasista y el racismo y el patriarcado. Así pues, el racismo era utilizado como justificación para la esclavización de la población negra por parte de la blanca; las mujeres en el patriarcado sufren una doble explotación en los centros de trabajo y como ama de casa; el patriotismo es una construcción ideológica para unir a la burguesía y clase obrera nacional y dividir los pueblos.

Pero entonces, ¿por qué llamarnos anarquistas de lucha de clases? Porque la opresión principal es clasista y para terminar con ella hemos de derrocar a la clase capitalista, pero no sería posible, como señalé anteriormente, dejar de lado otras luchas, pues están relacionadas y si las dejamos de lado, la opresión se reproduciría bajo otras formas. Tanto en las luchas feministas y antirracistas, ni el hombre ni el de raza blanca son la clase dominante y por ello no pasa por la destrucción de los hombres ni de los blancos para acabar con esas opresiones. Sin embargo, en la lucha de clases se ha de destruir la clase dominante para acabar con esa opresión, mientras que las luchas feministas y antirracistas requieren de una reorganización de las relaciones sociales.

Este texto es clave para entender la lucha de clases desde una perspectiva anarquista y su relación con otras luchas.

Anarquismo de lucha de clases. Wayne Price

Enlaces del mes: Junio 2013

 

Publicidad y roles de género

¿Qué pasaría si invirtiésemos los roles de género en la publicidad? De esa premisa parten Sarah Zelinski, Kayla Hatzel y Dylan Lambi-Raine para realizar este video. La idea es mostrar cómo los medios de comunicación retratan los esteoreotipos de género.

El contenido está en inglés, pero las imágenes hablan por sí solas. Cabe destacar la conclusión que nombran del estudio de Levin & Kilbourne sobre la sexualización de la infancia, que utilizan como fuente: Una fuerte exposición a los medios de comunicación altera la percepción de los espectadores sobre la realidad social de forma que coincida con el mundo de los medios.

Como nota curiosa, Youtube marca este video con una advertencia de contenido, informando de que su contenido puede ser «inadecuado» y limitándolo a mayores de edad. Sobra decir que los anuncios que reproduce son perfectamente públicos y visibles por personas de cualquier edad.

 

Merece la pena echar un vistazo a las fuentes que nombran en la descripción del video. Especialmente a las dos últimas, que enlazo también aquí:

The Objectification of Women in Mass Media: Female Self-Image in Misogynist Culture [PDF]

Women as Sex Objects and Victims in Print Advertisements [PDF]

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