Grecia, solidaridad y acciones de les preses polítiques

En contra de las cárceles de alta seguridad

Inmediatamente tras la re-estructuración del gobierno y el vergonzoso cierre de la sesión parlamentaria, lxs representantes políticxs del capital local e internacional deciden dar prioridad al proyecto de ley para crear cárceles de alta seguridad durante las sesiones de verano del parlamento. El proyecto de ley será debatido el día 17 de junio.

El proyecto propuesto concibe la creación de tres tipos de cárcel de represión escalada. Lxs prisionerxs por deudas serán encarceladxs en alas «más leves» llamadas alas tipo A. La mayoría de prisionerxs serán «almacenadxs» en alas de tipo B bajo terribles condiciones. Al mismo tiempo, las alas de tipo C serán creadas para prisionerxs consideradxs bajo la categoría de «especiales y conocidamente peligrosxs.»

El objetivo de este proyecto de ley son lxs anarquistas y lxs comunistas, quienes fueron encarceladxs por sus acciones políticas, aquellxs prisionerxs indisciplinadxs, es decir, aquellxs que pelean contra la cruel realidad del encarcelamiento y aquellxs prisionerxs acusadxs de crimen organizado.

Lxs presxs en las alas tipo C experimentarán «una prisión dentro de la prisión.» Se denegará cualquier permiso de salida y el acervo comunitario para reducir tiempo de condena.  Otras de las características de estas prisiones  propuestas por el proyecto de ley son: las condiciones de salida se endurecerán sustancialmente (un mínimo de 10 años de prisión para lxs presxs de tipo C). También se creará un sistema de control panóptico. Además, la dirección de las prisiones obtendrán, mediante las instituciones, súper poderes para ejercer opresión arbitraria, así como la delegación de la custodia a las Fuerzas Especiales de la Policía Griega, la cual verá el uso de armas de fuego flexibilizado.

Mientras tanto, también se promueve a lxs matonxs y los premios a aquellxs que cooperen con la policía. El objetivo es aplicar la mano más dura con los grupos políticos armados, así como la creación de personas que se sientan culpables, y la prevención de ósmosis entre lxs prisionerxs que resisten contra el sistema y lxs otrxs prisionerxs.

La re-estructuración de las prisiones griegas no es una iniciativa fragmentada del Estado griego, sino que está totalmente enmarcada dentro de los dictámenes de la Unión Europea. En un contexto general de re-estructuración de las relaciones sociales y del capital, la re-estructuración de las prisiones es simplemente otra pieza más de ese «moderno estado de emergencia.»

Bajo condiciones de profunda crisis sistémica, la represión es una elección central del sistema que busca disciplinar a la sociedad y defender los intereses manchados de sangre de la clase dominante. El término «enemigx internx» está en auge. No solamente lxs enemigxs armadxs del capitalismo, sino toda persona que resiste y disputa el monopolio estatal de la violencia es ahora considerada como unx «saboteadorx económicx.»

Las condiciones especiales de detención para aquellxs «dentro de los muros», y las especiales condiciones de vigilancia para aquellxs «fuera de los muros», hacen de la lucha fuera y dentro de las prisiones dos cosas totalmente entrelazadas. El objetivo primario de este ataque estatal son aquellxs encarceladxs por sus acciones políticas y aquellxs prisionerxs que resisten, puesto que lucharon, y siguen luchando, por la destrucción de esta moderna brutalidad. Nuestra solidaridad con las luchas de aquellxs que están encarceladxs es una instancia de la guerra social y de clase por una sociedad libre y atáxica.

Como respuesta directa a los planes del Estado, lxs prisionerxs están organizando varias acciones, empezando por abstener de comer durante tres días la comida de las prisiones (los días 18, 19, y 20 de junio con inmediatas perspectivas de resistencia escalada).

Lucha constante hasta la abolición de la última prisión

Asamblea Abierta de Anarquistas y Anti-Autoritarixs en Contra de las Prisiones de Alta Seguridad

Traducido por La Colectividad para Regeneración Libertaria

Por la destrucción del dogmatismo

El dogmatismo pareciera que es algo ajeno al anarquismo, precisamente porque nadie duda, al menos teóricamente, de nuestros valores de libre-pensamiento y crítica. Sin embargo, todas sabemos que libre-pensamiento hay muy poco en el anarquismo actual, siendo relativamente pocas las personas que defienden una total «mirada amplia.»

El compañero Lusbert exponía el tema en su artículo, pero considero que hay que ir más allá y plantearse, de nuevo, el tema que tal vez divida con más fuerza a las anarquistas de nuestros tiempos. Este tema, como no podría ser de otra forma, es el de la violencia insurreccionalista [1].

Todas habréis leído/oído alguna vez las trifulcas que se traen entre las que venimos a llamar «anarco-comunistas» e «insurreccionalistas.» Las primeras acusan a las segundas de ser innecesariamente violentas, carentes de plan, teoría, y realismo (y yo me pregunto: ¿qué cosa hay más realista que quemar las calles cuando vivimos en un mundo que nos mata, literalmente, cada mañana?). Las segundas, por su parte, acusan a las primeras de reformistas, estatistas, y elitistas. Ambas tienen parte de razón, pero sobre todo tienen mucho dogmatismo que desechar.

El dogmatismo es algo difícil de erradicar, es un cáncer difícil. Cuando nos socializamos en unas ideas, y nos las terminamos por creer, se nos hace casi imposible dejarlas de lado y admitir que la vida puede ser de otra forma. Renunciar al dogmatismo, pues, es tarea ardua que implica un gran número de noches de profunda reflexión, pero sobre todo implica altas dosis de honestidad y humildad.

A la cenetista de toda la vida le será bastante difícil aceptar que la revolución social puede llegar mediante la acción directa, violenta, y subversiva de pequeños grupos de afinidad (grupos cuyos componentes van y vienen todo el rato, rompiendo amistades, tejiendo nuevas relaciones, planificando nuevas acciones, siempre en movimiento). A la insurreccionaria curtida en la primera línea de los disturbios anti-globalización (por poner un ejemplo) le será, a su vez, bastante difícil admitir que la organización permanente puede resultar en grandes avances para la causa común: la revolución social.

A menudo olvidamos que todas tenemos una misma meta. Olvidamos con facilidad que el Estado, la policía, las leyes, y la sociedad tal como está organizada nos reprimen a todas por igual. Así, olvidamos que juntas luchamos contra la misma tormenta. Si precisamente olvidamos esto que ahora puede parecer obvio es porque universalizamos nuestras ideas propias (ya sean individuales o grupales) [2]. Se nos hace difícil admitir que otras formas de perseguir la revolución social son también válidas (¡se nos olvida incluso que esas otras formas aportan y ayudan al anarquismo en su conjunto!).

Pongamos un ejemplo controvertido (pero real). Grecia, años noventa, el movimiento estudiantil arranca la década con fuerza. Las estudiantes se movilizan por toda la región en decenas de millares. Se okupan universidades, institutos, colegios, calles, y plazas. Se organizan asambleas, redes horizontales, órganos de expresión y difusión, y también se pelea cara a cara contra la policía y los fascistas. De este contexto nacería la red antiautoritaria Alpha Kappa (AK), de ideas más organizativas y anarco-comunistas. Sin embargo, si las estudiantes abrazaron por miles el anarquismo no fue solamente por el establecimiento de dinámicas asamblearias, también fue por el simple hecho de entrar en contacto con elementos más radicales: las insurreccionalistas de los grupos anónimos de afinidad.

No podemos decir que Grecia tenga una impecable historia en temas de organización, pero tampoco hace falta (como algunas piensan) tener una CNT para promover el anarquismo. De las centenas de asambleas que se celebrarían en los noventa, las estudiantes de Grecia organizaron una gran parte de ellas de manera espontánea, autónoma, crítica, y hermosamente libre. Cada 17 de noviembre se daba (y se sigue dando) una gran manifestación en recuerdo de las víctimas de la dictadura, y cada 17 de noviembre acabó (y con suerte seguirán acabando) con okupaciones en la Escuela Politécnica, asambleas multitudinarias, creación de nuevos proyectos, y disturbios. Muchos disturbios.

La radicalidad e ilegalidad [3] de los grupos de afinidad llamó la atención de aquellas estudiantes que no aguantaban más la falta de libertad en Grecia. Y esto no fue por cuestión de espectáculo. No nos equivoquemos. El insurreccionalismo nos enseña que no tenemos por qué esperar a que venga la revolución; la revolución se puede vivir hoy mismo. El insurreccionalismo enseñó a millares de estudiantes griegas que la autoridad se puede combatir, que se puede llevar una lucha más intensa sin perder tu humanidad. Pero sobre todo enseñó a las que no aguantaban más que no estaban solas, que había más gente dispuesta a cambiar las cosas ya [4]. «Muera quien espere», que diría Típico Pero Cierto.

No obstante, las anarco-comunistas criticaron, pararon, e incluso llegaron a atacar físicamente a las insurreccionalistas en repetidas ocasiones. No supieron ver el potencial de la corriente más radical, ya sea por temor, tapujos, estereotipos, o por una moral acomplejada. Las insurreccionalistas (también con su dosis de dogmatismo) no cesaron en su intento por influir a la sociedad en su totalidad. Explicaron en innumerables panfletos el porqué de quemar los símbolos del sistema, el porqué del molotov a la cabeza del madero. Y la historia les da, parcialmente, la razón: de la multitud de acciones ciudadanas en Atenas muchas de ellas fueron empezadas por insurreccionalistas. Sirva como ejemplo el caso del parque de Exarcheia: cuando se decidió que Atenas albergaría los próximos Juegos Olímpicos, se decidió que la plaza del combativo barrio ateniense sería modificada por completo. Grupos de amigas del barrio decidieron parar las obras por su cuenta: se destruyeron herramientas y vehículos, se tiraron las vallas de metal que protegían las obras mil y una veces, se luchó contra la policía. El resultado fue una masiva aceptación ciudadana en la que confluyó todo el barrio en una asamblea general que todavía perdura.

La organización (más) permanente también ha hecho lo suyo por el anarquismo en Grecia. Las okupas, las asambleas periódicas de ciertos grupos, y el gran trabajo de difusión y solidaridad con las inmigrantes, las presas, y las oprimidas en general, son elementos que han ayudado a extender el ideal libertario. Sus manifestaciones por las presas convocan siempre a miles de personas; sus programas de radio llegan a multitud de aparatos; su trabajo permanente por crear una estructura horizontal, sin jerarquías, asamblearia, ha permitido que miles de personas hayan entrado en contacto con las dinámicas anarquistas (lo que se traduce en muchos casos en la creación de más mentes críticas). Las insurreccionalistas han participado en todas, o casi todas, estas cosas. No obstante, no han faltado las críticas, las trifulcas personales, y los dogmatismos.

¿Por qué nos costará tanto ver que fueron ambas fuerzas, la anarco-comunista/organizativa y la insurreccionalista, las promotoras del anarquismo en Grecia? (Y esto se puede aplicar a España, Italia, Estados Unidos… etcétera). ¿Cómo nos tapamos los ojos ante la evidencia histórica? Si el Plan Bolonia no se aplicó de facto en Grecia fue gracias a las dos corrientes (sí, así es. El Plan Bolonia se aprobó en el Parlamento de Grecia pero nunca se implementó en la realidad, precisamente porque las asambleas convocaban a miles de estudiantes, y también precisamente porque los molotov volaban por centenas sobre las cabezas de la madera).

Rechazar nuestros propios dogmas es difícil, pero con echar un vistazo a la historia de los pueblos nos ha de bastar para ver que hay muchas formas, complementarias, de luchar contra la autoridad. En todo esto hay un componente más filosófico que implica el aceptar como válida la alternativa de las demás personas que no opinan como nosotras. Algunas alternativas se nos antojarán más difíciles de aceptar, y seguramente alguna habrá que sea inaceptable por su inviabilidad (aunque a día de hoy personalmente no se me ocurre ninguna de este tipo).

La historia del anarquismo griego ha dejado ver con claridad que los molotov son la llama que enciende la revolución personal y social. Pero esta llama es inútil si no tiene mecha que prender ni material que alimentar con su fuego. El anarquismo insurreccionalista necesita tanto de la organización asamblearia permanente como ésta de aquél. Pero los dogmas siempre han puesto en Grecia una barrera aparentemente infranqueable [5], como lo hicieron en Seattle, en Génova, o en la Barcelona del 36.

Dejemos ser llama a quien quiera ser llama, y mecha a quien quiera ser mecha, sin que esto implique ningún tipo de subordinación, pues la una necesita de la otra y necesitan trabajar conjuntamente. Ambas han probado a lo largo de la historia ser formas viables para alcanzar la sociedad anarquista [6]. Ahora queda ponerlas, de una vez por todas, a remar en el mismo barco.

Notas

[1] Este texto no tiene como objetivo explicar o analizar el insurreccionalismo. Simplemente se usará a modo de ejemplo para destapar los fuertes dogmas que existen en el anarquismo contemporáneo.

[2] A este respecto ya escribí un «Por la destrucción…» Lo podéis leer pinchando aquí.

[3] Qué palabra más fea esta de «ilegalidad.» ¿Qué hay más «legal» que rebelarte contra aquello que no te deja vivir?

[4] Queda por escribir un exhaustivo artículo en castellano sobre la historia revolucionaria de la Grecia de los noventa. Me lo apunto.

[5] Si algún día vais por Grecia veréis (sin querer generalizar) que ciertas okupas insurreccionalistas os desaconsejarán juntaros con las amigas de AK, mientras que éstas harán lo mismo para con las otras. Como si fueran jesuitas y franciscanos.

[6] Me pregunto, a modo de historia-ficción, si cualquiera de todas las revoluciones anarquistas acaecidas alguna hubiera triunfado completamente de no haber existido estos dogmas que nos separan.

Dos nazis de Amanecer Dorado muertos ayer

Como sabéis, ayer dos miembros de Amanecer Dorado morían a tiros a las afueras de una de sus oficinas en Atenas. También, un tercer miembro se encuentra hospitalizado de gravedad. Si de por sí el ambiente político de Grecia ya olía a gran conflicto social, tras lo ocurrido se marca un nuevo límite de tensión en la capital griega.

Sin conocer la autoría de los hechos, solamente nos queda la especulación al respecto. Realmente podría haber sido cualquier: comunistas buscando venganza por el asesinato de Fyssas hace un mes y medio; insurreccionalistas llevan la lucha a otro nivel; o incluso el propio Estado (o el propio Amanecer Dorado) intentando crear un contexto favorable para excusar la represión que se nos viene encima.

Sea como sea, lo que tenemos que tener por seguro es que la maquinaria represiva del Estado ya ha comenzado a funcionar. Según me cuentan, Atenas ha amanecido llena de policías en las calles. Y no creo que estén allí precisamente para parar potenciales disturbios. También es seguro que simpatizantes militantes de Amanecer Dorado emprenderán sus propias acciones, por lo que hemos de esperar posibles ataques contra grupos de izquierda e inmigrantes. Les últimes, de convertirse en el objetivo de les nazis, serán les que sufran más las consecuencias de lo ocurrido ayer, pues son el colectivo más vulnerable del país (¿y dónde no lo son?).

Según se reporta en las noticias, les atacantes usaron un arma automática y una moto para huir. Las fuentes del Estado de Grecia hablan de un ataca terrorista, organizado, y ejecutado con profesionalidad. La experiencia de lucha y resistencia de les anarquistas griegues, sin duda, ha curtido a muchas personas que adquirieron a lo largo de los 1990s y 2000s los conocimientos necesarios para realizar este tipo de acciones. No obstante, ¿realmente fueron anarquistas? ¿No suena todo esto un poco descabellado dado el contexto de tensión y de inminente represión estatal?

Como la hipótesis que nos podría interesar más es la de les anarquistas, tenemos que prever lo que se nos viene encima así como pararnos a reflexionar sobre las razones para llevar una acción de esta envergadura (repito que solamente es una hipótesis a día de hoy. La idea contrario, la del Estado, podría ser también posible, pues ¿no está el Gobierno de Samaras interesado en tener un contexto que justifique la supresión completa de los grupos más problemáticos?

Así pues, tomando la hipótesis de la autoría anarquista, podríamos pensar que el acto tuvo una lógica de venganza. Sin embargo quedarnos ahí sería ridículamente simplista. Quien conozca un poco la historia del anarquismo griego sabrá que en Grecia existe un gran número de grupos insurreccionalistas que se han curtido en la lucha directa contra la policía a lo largo de estas dos últimas décadas y media. El resultado de la experiencia les permite llevar acciones que solamente pueden ser soñadas en países como España, Estados Unidos, o Italia (históricamente tres países con notable tradición insurreccionalista). Les anarquistas griegues de hoy tienen la experiencia y conocimiento necesarios para entrar en un supermercado y expropiar la mitad de la comida en tan sólo 30 segundos; tienen la experiencia necesaria para arrasar cualquier distrito comercial en cuestión de minutos y no ser arrestades; como también tienen el conocimiento necesario para ocupar edificios y parques y crear tejido social a la mañana siguiente. Y desde luego que tienen el conocimiento y experiencia necesarias para llevar a cabo una ejecución como la de ayer.

Pero de alguna forma se me antoja caprichoso el momento. Nadie duda que los elementos más radicales del anarquismo en Grecia arden en deseos de llevar la lucha de clases a un nivel de visibilidad mayor. Sin embargo, cualquiera que conozca el movimiento griego admitirá que existen ciertas cosas «que no encajan» en la hipótesis que estamos tratando aquí. Si tras la muerte de Fyssas Atenas no ardió con la intensidad de aquel diciembre de 2008, será por algo. La lógica que se expresó en ciertos grupos anarquistas de Atenas fue que la represión estatal está escalando tan rápidamente que las acciones hay que medirlas muy bien, precisamente para no provocar y facilitar la represión. La misma lógica se podría aplicar a la hipótesis de que les pistoleres fueron anarquistas.

Hasta que no sepamos más, poco se puede decir. La falta de un comunicado de autoría también se me antoja rara, aunque no habría que descartar que se esté redactando en estos precisos momentos. De cualquier manera, e independientemente de la autoría, el Estado ya ha empezado a moverse. La represión injustificada llegará de nuevo muy pronto a Atenas, y les nazis saldrán a las calles buscando venganza. De ahí que les anarquistas han de coordinarse mejor que nunca. Son les anarquistas les úniques que pueden parar potenciales ataques contra inmigrantes, homosexuales, y grupos indefensos de izquierda (no es una cuestión de paternalismo sino de experiencia en tácticas de guerrilla urbana). Como también son les úniques que resistirán la represión policial. La presencia anarquista en las calles atenienses será vital estos días, y no me cabe duda que las redes de contactos ya están funcionando a su máximo para prevenir lo que pueda venir.

A todo esto sólo queda por nuestra parte mostrar y reafirmar una vez más nuestra solidaridad para con les que luchan y resisten en Grecia. Y esto tiene que ser así hayan sido les que hayan sido les autores de los hechos de ayer.

  ¡Solidaridad con nuestres compañeres de Grecia!

Amanecer Dorado: fascismo sistémico y excusa para aumentar la represión

Hace unas semanas nos «sorprendían» con el arresto de varios políticos de Amanecer Dorado, incluido el líder máximo Nikolaos Michaloliakos. Lo que para algunes podría parecer una acción de buena fe por parte del gobierno conservador de Antonis Samaras, para otres nos parece una jugada de ajedrez perfectamente planificada.

En las últimas semanas Internet se ha llenado con artículos al respecto, siendo éste de Libcom uno de los más interesantes de leer (aunque está en inglés). El análisis crítico de los medios críticos-contestatarios ha sido preciso y completo. Ante la pregunta ¿por qué ahora y no antes? caben múltiples respuestas: que si el gobierno de Nueva Democracia temía una escalada de violencia anarquista, que si lo que temían era la pérdida de apoyo/votos entre sus filas, etcétera…

No obstante, personalmente me inclino a pensar que el movimiento del gobierno de Samaras ha sido más bien la antesala de lo que realmente nos toca por vivir en Grecia. Un movimiento repleto de peligros para les anarquistas (y otros grupos de carácter subversivo) pero también para el propio gobierno conservador. Me explico más abajo.

Hace unos días nos enterábamos que dos de los detenidos eran soltados bajo fianza, y se espera que Michaloliakos no tarde en salirse con la suya. La especulación es lo que tenemos por el momento hasta que la información se vaya filtrando poco a poco, pero cualquier persona familiarizada con la historia contemporánea de Grecia habrá atado cabos mentales de forma automática. ¿Cómo se explica que un día el gobierno trate «con mano dura» a les fascistas, y al siguiente les dejen sueltos? La respuesta podría ser (y repito que esto es mera especulación, eso sí, con fundamento histórico) la más sencilla del mundo: el Estado de Grecia destinaba parte del presupuesto secreto de seguridad nacional para financiar a les fascistas de Amanecer Dorado. No sería la primera vez que un Estado financia a grupos paramilitares de corte fascista, ¿verdad?

En el caso de Michaloliakos la historia no parece jugar a su favor. El dirigente fascista era arrestado en julio de 1978 y puesto en prisión en 1979 por tenencia de armas y explosivos, así como por pertenencia a un grupo terrorista de ultra-derecha. Esto le conllevó la expulsión del ejército, donde había ingresado tras su primera estancia en prisión en el año 1976 (por agredir a ciertos periodistas críticos). Los hechos de 1978 se relacionan directamente con una escalada de violencia en contra de los distintos grupos radicales que se empezaban a movilizar tras el final de la dictadura en 1974. Ciertas fuentes internas filtraron que el grupo fascista operaba con dinero del Estado y estaba en contacto con los servicios de inteligencia griegos. [1]

Dado que la naturaleza de los presupuestos griegos para seguridad nacional es secreta, es decir, no se publica el destino ni la cuantía de las transacciones, no nos queda otra que esperar para confirmar lo escrito en el párrafo anterior. Sin embargo, el asunto de la financiación de Amanecer Dorado es mucho más turbio, pues se baraja la posibilidad de que ciertos patriarcas (dirigentes ortodoxos de Grecia) destinaban dinero al grupo fascista, así como ciertos magnates de la industria marítima (recordemos que el comercio marítimo es la actividad económica «tradicional» en Grecia desde hace dos milenios. De hecho, tienen la flota más grande del mundo hoy en día, y solamente los ingresos del turismo reportan más millones). De ser todas estas conexiones reales, ¿qué podemos esperar del gobierno de Samaras? Desde luego que tendrán que contestar a les fascistas de nuevo para que no abran la boca.

Uno de los elementos que me llama la atención es el caso del diario Proto Thema, una publicación que sin tener simpatía alguna por el partido Amanecer Dorado, de la noche a la mañana, se dedica exclusivamente por periodo de un año a publicar artículos en defensa de les fascistas y sus acciones. [2] ¿De la noche a la mañana? ¿Y solamente en un año? Sin pruebas nada se puede confirmar por completo, pero el asunto huele a que alguien desembolsó una gran cantidad de millones para comprar la línea editorial del periódico (cantidad de millones, que por otra parte, no puede ser aportada por les afiliades al partido fascista, ¿verdad?).

Así que cuando hablamos del fascismo y violencia de Amanecer Dorado no debemos hacerlo como si fuera un fenómeno individual, aislado en ciertos sectores sociales griegos. Hemos de hacerlo de forma sistémica, pues el fascismo de Amanecer Dorado es una cuestión de relaciones políticas y de poder. Que el fascismo estaba institucionalizado quedó claro cuando se filtró la cifra de policías atenienses que votaron por les fascistas . O cuando nos enteramos que tenían en preparación un mini-ejército fascista entrenado por comandos especiales del ejército griego. La connivencia entre Estado y fascismo en Grecia es algo estructural, algo que posibilita solamente el Estado mediante sus instituciones y recursos materiales.

Ahora, la parte no menos preocupante es el uso que pueda dar (y que dará) el Estado griego al contexto que él mismo ha generado. En estos últimos días Antonis Samaras ha estado predicando a los cuatro vientos en esferas internacionales que el problema de Grecia es «un problema de extremos.» De esto solamente cabe sacar una conclusión: ahora se están ocupando de un extremo, pero queda otro (¿el nuestro?). Cuando Samaras dice que su gobierno se encargará de los extremos está diciendo, implícitamente, que los siguientes serán les anarquistas, les famoses encapuchades que agitan las calles de Grecia. La represión ya comenzó con el cierre de okupas míticas, lo que tenía un doble propósito por aquel entonces: 1) despojar de organización al creciente movimiento anarquista, y 2) dejar la vía libre a les fascistas para imponer su orden social (tengamos en cuenta que las okupas griegas cumplen una doble función: la de difundir y aplicar las ideas anarquistas, pero también la de otorgar seguridad a les vecines del barrio, pues la gran mayoría de ellas, sobre todo en Atenas, se encuentran en barrios de clase trabajadora e inmigración). A nadie le debiera extrañar si en los próximos meses (o semanas) la policía griega empieza a detener masivamente a anarquistas acusándoles de pertenencia a banda terrorista.

A nuestres compañeres griegues solamente les queda una vía: la de la resistencia activa en las calles y en los barrios. Aunque queda para el análisis las tácticas a usar debido al cambio de paradigma en el contexto socio-político del Estado griego. De momento parece que el movimiento (si es que existe tal unidad entre los grupos autónomos griegos) está leyendo las cosas de manera sosegada y con mucha calma. Recordemos que tras el asesinato de Alexis en diciembre de 2008 una asamblea espontánea de considerable tamaño se organizó en cuestión de minutos. La conclusión fue apoyada por consenso absoluto: fuego a las calles. Tras el asesinato de Fyssas la magnitud de la respuesta anarquista fue mucho menor en comparativa, y según me han informado los grupos atenienses están a la espera intentando sacar algo en claro de toda esta situación un tanto rocambolesca. Un movimiento en falso ahora podría conllevar una operación policial represiva sin precedentes.

Lo único que queda decir es que la solidaridad no les faltará.

¡Muerte al fascismo, al Estado, y al capital que lo financia!

Notas

[1] Las referencias periodísticas no se citan debido a que están en griego, y la mayoría de ellas me fueron transmitidas de forma oral. De encontrar algo en inglés (suponiendo que es el segundo idioma que la gente lee tras el castellano, que tal vez no sea cierto) editaré el texto añadiendo dichas referencias. De cualquier manera, para aquellas personas interesadas en las referencias griegas, por favor, que dejen un comentario en el texto y las pediré de nuevo para colgarlas al final de este texto. Mientras tanto, para aquella gente que quiera satisfacer su curiosidad, la entrada en Wikipedia no es un mal comienzo.

[2] Proto Thema es una publicación que siempre ha estado en el punto de mira por sus publicaciones populistas. Incluso regalaban con sus números DvD pornográficos para cierto tipo de cliente. Las pruebas sobre su colaboración directa con Amanecer Dorado no existen per se, pero es conocimiento popular que algo sucio sucedió en el periódico.

Apagón informativo en Grecia. Respuesta social

Como sabréis, hace dos días el gobierno griego de Samaras echó el cierre a la emisión de los canales públicos de televisión y radio (ERT). En total se van a la calle unes 2.600 trabajadores. Con el cierre de la ERT Grecia es el único Estado-nación en la Unión Europea sin radiotelevisión pública, y todo en el nombre del neoliberalismo impuesto por la Troika.

Los motivos para el cierre de la ERT no sorprenden a nadie: que si era muy cara, que si no era productiva… etcétera. Simos Kedikoglou, vocero del gobierno conservador y antiguo periodista de la ERT, excusó la decisión bajo el pretexto ya presentado.

“La ERT es un ejemplo único de falta de transparencia e increíble derroche. Cuesta de tres a siete veces más que otra cualquier cadena de televisión, además de tener de cuatro a seis veces más personal, para una audiencia tan limitada, más o menos la mitad de la audiencia de una cadena privada media.” (Simos Kedikoglou, traducción propia. Fuente).

Pero recordemos una vez más lo que la Troika impuso al Estado de Grecia: 2.000 trabajadores públicos a la calle para finales de julio, y 15.000 funcionaries en total para finales del año próximo. Ya no es solamente una cuestión de desmantelar los servicios públicos—que es importante—, sino de soberanía nacional, pues las decisiones administrativas no parecen venir del gobierno griego—que bajo la lógica democrática-representativa goza de «la voz del pueblo»—sino de organismos supranacionales que atienden a oscuros intereses económicos e ideológicos—y digo oscuros porque claramente son intereses que no pertenecen a la mayoría de la población humana.

Así pues, se habla de una estricta re-estructuración de la ERT que se finalizará en unos tres meses—aunque el cierre es indefinido hoy por hoy—y que contratará una nueva plantilla de unes 700 trabajadores. Pero las medidas neoliberalemedidas griegass de austeridad no se han encontrado el camino libre, pues les propies trabajadores de la ERT y la ciudadanía en su conjunto han mostrado su rechazo a la medida del gobierno de Samaras. Les trabajadores de la ERT decidieron seguir emitiendo en streaming, incluso el Partido Comunista les ofreció ayuda en términos de infraestructura para continuar con la emisión. No importa que la policía haya inutilizado los transmisores; les trabajadores siguen emitiendo por propia voluntad, convencidos de que la ciudadanía griega, la cual reunió una gran muchedumbre el otro día frente a la sede de la ERT, se merece un servicio público de calidad.

La resistencia sigue hoy, día para el cual se ha convocado una huelga general, apoyada por varios sindicatos incluyendo los dos grandes—uno del sector público y el otro del privado. Habrá paros de 24 horas en trenes, trolebuses, y autobuses. Los hospitales están funcionando con servicios mínimos, y los controladores aéreos se sumarán esta tarde con un paro de 2 horas. El país lleva paralizado desde esta medianoche pasada. Una manifestación unitaria ha sido convocada para las 11:00 a.m. hora local, por lo que desde aquí les damos todo nuestro apoyo y solidaridad a les que decidan salir a la calle hoy a luchar contra el neoliberalismo.

Recordemos también que no solamente se trata de defender un servicio público, sino de calidad. A pesar de que la ERT ha sido acusada de despilfarro y opacidad, lo cierto y verdad es que era la única cadena que ofrecía programas culturales de calidad que otras cadenas privadas no ofrecían. Y tampoco olvidemos que la información no sólo viene de cadenas privadas o estatales: cada vez hay más fuentes alternativas de contra-información que, de manera autogestionada y autónoma, pretenden informar y difundir. Prueba de que estos medios están creciendo en términos de audiencia e influencia fue el cierre de Indymedia Athens hace un tiempo.

La base del fascismo griego no nos dista tanto

«Gracias, Grecia. Nuestra Herencia» es el título del famoso vídeo que unes estudiantes de instituto en Murcia hicieron en honor a la «cultura griega.» En un intento de dar ánimo a la sociedad griega—que tan malamente lo está pasando a causa de la crisis capitalista—, les chavales enumeran en el vídeo una gran lista de elementos altamente valorados: que si filosofía, que si dialéctica, que si democracia… Pero con tanto «que si esto» y «que si lo otro» lo que hicieron no fue otra cosa que reproducir, una vez más, la base del ultranacionalismo griego que todo el mundo acepta sin rechistar.

El primer atropello que me viene a la cabeza es el querer identificar la sociedad actual del Estado griego con la sociedad ateniense—entre otras polis independientes—de la época clásica. Nada, absolutamente nada, tiene que ver la una con la otra, y si hoy en día la historia oficial dibuja un continuo histórico entre la Atenas de Sócrates y la Atenas del capital en crisis es por cuestiones nacionalistas. Si atendemos un poco a la historia de la creación del Estado griego, veremos con facilidad que el movimiento nacionalista se sirvió desde un primer momento de la historia de las personas que vivieron en la península siglos atrás, aunque poco o nada tuvieran en común. Las gentes de eso que hoy llamamos «Grecia» estuvieron por siglos separadas en ciudades independientes, para posteriormente pasar a estar bajo dominio Otomano por unos cuatro siglos. En esos cuatrocientos años nada de lo que se cocía en Europa pasó a «Grecia.» Ni el Renacimiento, ni la Ilustración, ni la Revolución Industrial.

La idea de que la sociedad moderna griega desciende directamente de la «Grecia clásica» coge fuerza a principios de siglo XIX, y no lo hace precisamente en territorio griego sino en Europa, donde la gente ilustrada traza una genealogía del pensamiento occidental que lleva directamente a los filósofos de la Grecia clásica. De esta manera se empieza a hablar con fuerza de «la herencia griega», de «las raíces griegas», de «nuestros padres griegos.» La democracia, esa forma de organización política que tantas mentes radicales agitaba en el siglo XIX también era asociada directamente con la Grecia clásica. Esto indudablemente alentó a las fuerzas liberales y conservadoras de Grecia para luchar por la unificación pan-helénica, librándose así del yugo turco. Hasta mediados de siglo XIX no se realiza en la academia ninguna conexión directa entre la «Grecia clásica» y la «moderna.» Lo hace Konstantinos Paparrigopoulos, a pesar de las dudas que el historiador austriaco Fallmerayer—quien dudaba de esta «herencia griega»—puso años antes, específicamente en 1830. El movimiento nacionalista adquirió mucha fuerza dentro de las fronteras, pero sobre todo fuera de ellas—¿sabíais que la «herencia griega» alcanzó tanto caché que en los primeros años de independencia estadounidense se planteó instaurar el griego como idioma oficial en vez de el inglés?

Esta obsesión por lo clásico se refleja muy bien en la educación del Estado griego. Hasta 1976 les chavales aprendían en el colegio una forma «purificada» del griego moderno—o katharevousa. La gente hablaba en su vida cotidiana otro griego, el «griego hablado o demótico.» Pero si algo ha propiciado esta obsesión con las «glorias del pasado» es una sociedad profundamente nacionalista, segura y orgullosa de eso que llaman «su pasado», lo que es indudablemente un gran factor propiciador de cosas como el fascismo—aunque no el único, ni suficiente elemento, desde luego. Pero como todo nacionalismo—todos ellos artificiales y sesgados—, el nacionalismo griego sólo coge del pasado lo que le interesa, y así se olvida de cuatrocientos años de influencia otomana. Ya desde el siglo XIX, cuando se empezó a elaborar el discurso nacionalista-conservador, se identificaba «turco y Turquía» con «barbarie y retraso»—como si las gentes de Grecia hubieran vivido al margen del Imperio Otomano. De la noche a la mañana todas las gentes de la región griega quedaron unificadas bajo el paraguas de un «dorado pasado común», el cual era profundamente anti-turco. El mantenimiento de la estructura de la iglesia ortodoxa también influyó en el sentimiento nacional, pues es otro elemento que les distingue de muchas gentes de Europa.

Y de todo esto bebe el fascismo de Amanecer Dorado. Que si la democracia es un invento suyo. Que si son los maestros de la política y la dialéctica. Que si la civilización europea no es nada sin Grecia. En definitiva, que si lo uno y que si lo otro—lo más estúpido que he leído al respecto es que el sushi japonés es una copia de las dolmades griegas. Vamos, que la humanidad entera estaría perdida sin la Grecia clásica. Gracias Dios por mandarnos a los gladiadores de Amanecer Dorado que protegen nuestra raíces. «Nuestra  herencia.»

El discurso se reproduce por todo el mundo de boca en boca, y lo hace sin despertar sospecha ni crítica. Me consta muy bien que el vídeo de les estudiantes del instituto murciano no fue muy bien recibido por los movimientos anarquistas y de izquierdas, precisamente porque elles están intentando romper con esta idea nacionalista. Los diferentes estados del planeta ya se encargan, a través de los medios de comunicación y de educación, de inculcarnos estas ideas nacionalistas que justifican la existencia de esos aparatos represores que son los estados—los mismos aparatos que alimentan, protegen, y utilizan a grupos fascistas para ejercer su dominación.

Cerrando ya esta opinión, lo peor de todo, diría yo, es que los discursos nacionalistas atraviesan fronteras y adquieran una existencia tan objetiva que la gente los toma por verdades absolutas. Que la «democracia» es un invento «griego» es tan verdad como que el sol saldrá mañana—o así lo piensan muches. Pero lo que es mucho peor: la gente, alentada por la propaganda nacionalista-fascista, acepta que esos «inventores griegos» son los «abuelos de los griegos de hoy.» Alguien les debería recordar los cuatrocientos años de influencia otomana. Pero sobre todo alguien nos debería recordar a todes que todos los nacionalismos son artificiales; no existe en el mundo ni tan siquiera una nación «natural.» Si se quiere, la única nación: la raza humana.

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