[Documental] La revolución silenciosa

 

En Afrin, una zona rural norteña de la provincia de Alepo, Siria, los kurdos se preparan para celebrar el primer Newroz (el Año Nuevo kurdo que coincide con el equinoccio de primavera) sin la presencia del régimen de Bashar al-Assad. Sin embargo, este año esta fiesta, llena de carga identitaria, se ha vivido en un contexto especial: el país ya hace dos años que está en guerra y, además, la minoría kurda de Siria (que apuesta por la solución política en medio de la guerra siria) ha aprovechado esta inestabilidad para hacerse con el poder de sus territorios y reivindicar su identidad, reprimida desde hace casi cincuenta años.

Afrin es uno de los tres cantones en que los kurdos de Siria han organizado el territorio del kurdistán sirio, Rojava. Los otros dos cantones son Kobane y Cizire.

Finalmente los kurdos debieron entrar en guerra, tanto por la irrupción de ISIS como contra milicias yihadistas y milicias apoyadas por Turquía.

La revolución silenciosa / O. Gracià y D. Meseguer / 2013 / VOSE / Celofán Audiovisual

Enlaces del mes: Agosto 2016

En época de vacaciones conviene mirar al mundo del trabajo. Los datos sobre la temporalidad en España nos hablan de un país en el que las condiciones laborales son cada vez más precarias. Por si fuera poco, los salarios son peores (y sin visos de mejorar) y la brecha de género permanece.

Vemos también como los brigadistas antiincendios gallegos trabajan sin recibir ni siquiera una botella de agua y un bocadillo. Eso en un verano en que los incendios se han multiplicado como resultado de decisiones políticas lamentables, como nos señalaba la portada de El Jueves con ironía.

No es el único artículo relacionado con el verano, también vivimos la polémica en torno al llamado «burkini» por el suceso ocurrido en las playas de Niza. A raíz de esta polémica, pudimos releer la entrevista a Maryam Namazie (rescatada de 2014) sobre feminismo, laicismo y relativismo cultural.

También el análisis feminista tuvo mucho que decir sobre el machismo en la cobertura mediática de las olimpiadas. Y no sólo en los medios, sino también en los uniformes de las deportistas.

Y siguiendo con el deporte, fijamos la mirada en aquel que levanta más pasiones, que mueve más dinero: El fútbol, un negocio podrido en manos de auténticas mafias. «Lo que los ha protegido es la autorre­gulación y casi cero transparencia del negocio del fútbol, comparable solo al de las instituciones financieras de las islas Caimán. Pero tienen un aliado aún más poderoso: nosotros, los aficionados; los que les pagamos la fiesta; los que, pese a todo, preferimos no saber. La FIFA tuvo la mala suerte de que un cuerpo ajeno a los encantos del fútbol se entrometió en sus asuntos. Algunos que se pasaron de listos, como los Messi, tuvieron la mala suerte de ser descubiertos. […] Nos lo ponen difícil a los cientos o miles de millones que hemos descubierto en el fútbol la gran diversión y el gran consuelo de la vida, pero llegada la hora de la verdad –llegado el partido–, seguimos siendo cómplices del secretismo que permite que los amos roben con impunidad.«

¿Hasta qué punto puede una comunidad cambiar los hábitos individuales de sus miembros? Un compañero de la FAGC nos habla sobre los límites del comunitarismo.

Los y las compas de Rojava Azadi nos reproducen este artículo de Alejandro Martí sobre Turquía, Siria y la situación kurda.

Y finalizamos con un artículo que se sirve de la etimología de la palabra puta para evidenciar el machismo en el lenguaje. «…el hombre atrevido es valiente, pero las mujeres atrevidas somos maleducadas, unas putas; un tipo rápido es un tipo inteligente pero una mujer rápida es una puta. Si tomamos las calles para reclamar por nuestros derechos o simplemente salimos a divertirnos somos callejeras: putas, si tenemos mucha experiencia en la vida, somos mujeres de la vida: putas. El hombre público es el que actúa en los ámbitos sociales y políticos, la mujer pública es la que ejerce la prostitución.«

El marxismo que no nos contaron (V y último)

Asia

En Irán, la lucha contra el régimen del shah aglutinaba desde 1953 a todos los sectores contrarios al imperialismo israelo-estadounidense, desde los integristas shiitas que acabarían haciéndose con el poder hasta los grupos que se reivindicaban marxistas, generalmente leninistas. Desde 1979 –en que el shah huyó– hasta 1981-82, en que los ayatollahs se hicieron con el Poder, se dio uno de esos escenarios insurreccionales en que casi todo parecía posible y fueron varios los casos de fábricas y parcelas tomadas por sus trabajadoras y administradas por ellas en shura (asamblea). Con un estado del peso de Irán sumido en tales circunstancias y perdido el shah (muy del gusto de las potencias occidentales, que lo veían como un aliado reformista), no era extraño que países como EEUU o Francia prefirieran a Iraq en la guerra que ambos estados mantuvieron (1980-1988), como tampoco lo es que entre los marxistas empezara a  despuntar Mansoor Hekmat (Zhooban Razani era su verdadero nombre). Mientras los distintos grupos leninistas (prosoviéticos, maoístas, trotskistas) polemizaban sobre si la pequeña o incluso la gran burguesía iraníes podían ser aliados provisionales o si el marxismo y el islam podían tomar elementos uno del otro, Hekmat, aún joven, teorizaría un comunismo desde y para las bases, a la contra de casi todos los demás, que en Irán se ha dado en llamar simplemente «marxismo revolucionario». Él y otras activistas sacaron la publicación Hacia el socialismo y organizaron la Unión de Militantes Comunistas. La UMC fue de las pocas organizaciones anticapitalistas que elaboró un programa político (reformista en lo inmediato y revolucionario en el medio-largo plazo), cosa que les dio visibilidad y que se dio en el marco de una producción teórica abundante. Cuando la represión de los ayatollahs se volvió insoportable, sus miembros huyeron al Kurdistán, donde estaban encontrando cada vez más afinidad con la Komala (Organización Revolucionaria del Pueblo Trabajador del Kurdistán), que tenía más militantes y un trabajo político más arraigado y constante, pero necesitaba más esa clarificación en las ideas. La convergencia fue fructífera durante un tiempo y dio lugar a la creación en 1983 del Partido Comunista de Irán, pero la convivencia con los nacionalistas conservadores del PDKI (Partido Democrático Kurdo de Irán) llevó a una guerra (1984-1987) que se añadía a las condiciones de clandestinidad y los conflictos con las sensibilidades nacionalistas dentro del PCI. Paralelamente, nacerían el Partido Comunista de los Trabajadores de Irán y después su equivalente en Iraq, mientras la invasión de Kuwait por Iraq y de este por una coalición de EEUU, estados europeos, Siria y otros precipitaría tensiones entre consejistas y nacionalistas kurdos a uno y otro lado de la frontera irano-iraquí (PDKI, UPK, etc.). La corriente consejista iraní/iraquí sobreviviría, pero, si ya era minoritaria y se veía perseguida, la muerte de Mansoor Hekmat (2002) y la nueva invasión por una coalición en torno a EEUU (2003) la fragmentarían en varias organizaciones enfrentadas entre sí.

Entretanto, el exilio forzado de miles de iraníes a partir de 1979 daría la primera traducción al persa de obras situacionistas como La sociedad del espectáculo (a cargo de Behrouz Safdari), la creación de una publicación marxista libertaria como Ghiam («Insurrección») o el acercamiento de un grupo de activistas provenientes de la leninista OGFPI –Organización de las Guerrillas Fedayín del Pueblo Iraní– al consejismo y el anarquismo y a sus compatriotas de Ghiam, hasta dar lugar a la revista Nakhdar («Ni dios, ni estado, ni patrón»).

Latinoamérica

En el sur de México y, concretamente, en los estados sureños, que probablemente sean los más combativos en la historia reciente (Chiapas, Guerrero, Oaxaca), se dan dos procesos de evolución en las guerrillas leninistas que vienen de la década de 1970. Sin apenas influencia de referencias teóricas como las que hemos comentado, las relaciones entre dirección, cuadros medios y bases, las relaciones –de pura convivencia, a veces– entre distintos exponentes guerrilleros y la población campesina a la que se quiere llegar, las relaciones de liderazgo, desde las más formales hasta las más sutiles, y con otras organizaciones distintas llevan a nuevas formas de organización contrarias basadas en anteponer el partir de la realidad a los esquemas teóricos, en el respeto por lo humano antes que en la primacía de las estructuras, en la convivencia antes que en el sectarismo y en el liderazgo como herramienta para las bases y no como vanguardia dirigente que sustituye a esas bases o a la comunidad entera. Así, herederas de las FLN (Fuerzas de Liberación Nacional) empiezan a preparar en otoño de 1983 un Ejército Zapatista de Liberación Nacional que, muy transformado con respecto a las previsiones de sus propios fundadores, irrumpe con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México, EEUU y Canadá, al empezar el año nuevo de 1994. Poco después, entre 1997 y 1998, gran parte del EPR (Ejército Popular Revolucionario) rompe con la dirección de su organización y empieza a funcionar con planteamientos de este tipo, bajo el nuevo nombre de ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente). Ambas fuerzas, EZLN y ERPI, con sus limitaciones y los errores que hayan podido cometer en estos años, subsisten con una rara combinación de capacidad  física de defenderse y el apoyo popular que les da la credibilidad por la que han trabajado.

Es un proceso que, a su vez, tiene cierto parentesco con el que se da en el Kurdistán.
El PKK –siglas en kurdo del Partido de los Trabajadores del Kurdistán–, fundado en 1978 y empapado de teoría leninista, vive durante más de veinte años haciendo malabarismos: partido de vocación obrera en un medio fundamentalmente campesino, donde la mayor baza probablemente sea la socialidad tradicional más que un tejido organizativo de sindicatos, células partidistas o asambleas de trabajadores, el PKK vive como un partido tan machista como han tendido a serlo todos (unos más y otros menos, ciertamente) pese a tener una base con un gran componente femenino. Sin embargo, en el proceso de autocrítica que se suele situar entre 1999 –con la captura de su líder Abdullah Öcalan, Apo, tras perder el asilo que le brindaba el régimen sirio– y 2005, se da cada vez más valor a la participación de las bases y especialmente a la de las mujeres, a la transformación de una misma para la transformación colectiva (motivo recurrente en el anarquismo, que a su vez lo había heredado en parte de la tradición humanista ilustrada, republicana, masónica) y a la flexibilidad a la hora de interpretar la realidad. Muy crítico con el legado de la KomIntern –que ya perjudicó al nacionalismo kurdo tras la primera guerra mundial–, el PKK, si bien no se declara «ni marxista ni antimarxista», juega un interesantisimo papel, no sólo de revalorización del apoyo mutuo y el cooperativismo en el Kurdistán norte (turco), sino también de influencia decisiva en la emergencia de un movimiento similar en el oeste (Rojava, en la parte Siria) que, desde el comienzo de la guerra siria, se justifica en sí mismo y asombra al mundo al erigirse como alternativa laica y humanista a la pinza de la barbarie wahhabita del Daesh y el régimen militar baazista sirio.

Por último, si volvemos a América Latina, encontraremos en la Cuba de nuestra época, un caso similar al del grupo yugoslavo Praxis que mencionábamos en la entrada anterior. Con el fin de la URSS, de quien dependía en gran medida la economía de la mayor de las Antillas, la vía cubana al leninismo quedaba muy dañada. Cuba atravesaba la década de 1990, sobre todo su primera mitad, como un «periodo especial» con enormes restricciones económicas y un clima progresivamente tenso y, mientras el régimen se mantenía a flote con cierto aperturismo económico,la emigración se volvía más y más evidente y el enfrentamiento de las autoridades con la oposición conservadora y el apoyo de EEUU y la UE a esta resonaban mientras tenían lugar los últimos fusilamientos hasta la fecha (2003).
Este cambio de contexto y el relevo de Fidel Castro al frente de la jefatura del gobierno y del Estado (interinamente desde 2006), pasado el clímax de aquellas tensiones, han acabado propiciando una mayor apertura que, si bien ha permitido una mayor penetración del capitalismo, también ha atenuado la represión a todos los niveles. Han podido surgir así proyectos públicos, no clandestinos, que, sin entrar en confrontación con el régimen, sí cuestionan su funcionamiento en diferentes grados y maneras: desde la Cátedra Haydée Santamaría o el grupo ecologista El Guardabosque hasta el Taller Libertario Alfredo López. Algunos de estos grupos, y otros, se coordinan desde 2009 en el Observatorio Crítico, donde quienes se consideran anarquistas, marxistas críticas, autogestionarias o inclasificables debaten desde la realidad cubana.

Nota final: esta serie de entradas pretende servir de primera aproximación general, introductoria, a un campo extenso. Está limitada por esta voluntad de concisión, así como por las limitaciones del autor (idiomáticas, falta de conocimientos más profundos, etc.), pero invita a quien le interese a profundizar en ellos a hacerlo: abundan las páginas web, libros, opúsculos y películas al respecto. Por su grado de detalle, recomendamos especialmente los que hablan de la Barcelona de las décadas de 1960 y 1970, como Arqueología de la autonomía obrera en Barcelona 1964-1973, de Felipe Pasajes (recogido por Espai en Blanc en el interesantísimo volumen Luchas autónomas en los años setenta), o El MIL: una historia política, de Sergi Rosés.

Enlaces del mes: Noviembre

Empezamos el mes con varios articulos interesantes sobre cuestiones de fondo. El periódico Solidaridad nos servía desde Chile este articulo de Gema Ortega sobre derechos sexuales (reproductivos y no reproductivos).

En Todo por Hacer, por otra parte, abordaban el tema de los servicios municipales privatizados desde la perspectiva de su remunicipalización. Sobre un tema un tanto ambiguo como es el TTIP (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión), José Luis Carretero publicaba «El TTIP avanza si no se le combate» en la revista Trasversales [sic].

La lucha en el trabajo no ha estado precisamente ausente: por un lado, se presentó la campaña La vaga que volem («La huelga que queremos») que pretende organizar la solidaridad con las personas represaliadas en la huelga general del 29 de marzo de 2012 a la vez que construye un discurso de reivindicación de la huelga, de los mecanismos de organización, etc. Por otro lado, desde la CNT, la coordinadora de sus trabajadores de Servicarne se declaraba en conflicto, a federación local de Barcelona anunciaba su apoyo a la huelga de remolcadores del puerto y la Confederación en su conjunto anunciaba su XI congreso.

A partir del viernes 13, los atentados de París alteraron la normalidad europea, eclipsando una vez más la atención de los medios sobre los constantes atentados en Siria y Líbano, como el que tuvo lugar en Beirut la víspera.

Los atentados en sí y los tambores de guerra que suscitaron dieron pie a muchos análisis y reflexiones incluyendo aquellas que se centraron en las implicaciones geopolíticas en torno a los flujos de petróleo y la apuesta del régimen turco por el Daesh contra el movimiento de liberación kurdo.

En este sentido, merece especial atención este artículo en inglés escrito por David Graeber en The Guardian, en el que explica cómo Turquía, pudiendo cortar las líneas de suministro de Daesh no lo hace y apoya incondicionalmente a ese autoproclamado Estado Islámico.
Se puede leer también en castellano.

Sus guerras, nuestros muertos

No solo es un atentado.

A lo largo del mundo, semana tras semana, se producen actos de violencia masiva y masacres como la ocurrida el pasado 13 de noviembre en París. Sin ir más lejos, en el último tiempo, hemos presenciado atentados como el de Ankara (con 132 muertes) o el de Beirut (con 41 muertes). Pero parece que en Europa, solo nos preocupamos de los problemas internacionales cuando afectan directamente a nuestros territorios; como por ejemplo con el caso del Ébola o en lo que nos atañe la guerra de Siria. Esta actitud denota nuevamente el etnocentrismo europeo, nos acercamos con desprecio a otras culturas y magnificamos los hechos dolorosos en la nuestra, sin tener en cuenta los daños que provocamos en el resto del mundo. Es curioso el cinismo de bastante gente que nos rodea que al minuto de la tragedia de París ya tenía su foto de perfil con la bandera francesa, sin embargo cuando esto ocurre en otro lugar mundo la indiferencia sale a relucir.

No podemos sino condenar y repudiar un atentado como el ocurrido en París, en Beirut  o en Ankara, no tanto por una cuestión moralista sino porque son ataques a nuestra gente, a jóvenes parisinos que estaban en un concierto, a familias libanesas que acudían a realizar la compra semanal al mercado, o jóvenes revolucionarios en una manifestación en Ankara.

No se tratan de ataques aislados, sino de ataques a la clase trabajadora, ya sea mediante los bombardeos occidentales en Siria o los atentados en Paris. Frente a esto entendemos que no podemos quedarnos anclados en posiciones simplistas del tipo: “no a la guerra”; por supuesto que no queremos guerras y que las guerras tan solo traen desgracia a los pueblos que las sufren, pero de poco servirá para solucionar el conflicto que un grupo de progresistas europeos digan NO a la guerra, la guerra existe y no va a dejar de existir por este tipo de posiciones, hay que tomar partido y solidarizarnos con quien la aborda desde una perspectiva revolucionaria, desde nuestra manera de analizarlo, el pueblo kurdo. Debemos luchar tanto contra las mentiras mediáticas difundidas por los gobiernos occidentales, como por una lucha incondicional contra el Estado Islámico, procurando dirigirla hacia el ahogo financiero y militar.

Un atentado, varias consecuencias.

El atentado ocurrido en Paris el pasado mes también se traduce, evidentemente, en respuestas políticas y sociales. Vemos fundamental señalar estas cuestiones en cuatro puntos principales:

  1. Auge del racismo y la islamofobia tanto social como institucional. Presenciamos cómo en el resto de Europa los partidos racistas y de extrema-derecha están en un proceso de expansión y aumento de sus fuerzas, utilizando desgracias como la de París para justificar su intolerancia, al mismo tiempo los ataques violentos hacia personas refugiadas o migrantes se incrementan.
  1. Cierre de fronteras. Precisamente en esta línea de xenofobia inducida, y mediante la doctrina del shock utilizada contra la población, se ofrecen respuestas como el cierre de las fronteras para evitar la entrada de refugiadas y migrantes, poniendo como excusa los atentados y endureciendo las leyes de inmigración. Sin embargo, debemos tener claro que estas personas llegan jugándose la vida a través del mar, y no en primera clase en avión como quienes cometen estos atentados. Una vez más, las victimas de todo esto es nuestra gente, los que huyen de la barbarie de la guerra, para nosotras las fronteras sí que existen, para los que tienen los bolsillos llenos no.
  1. Intervención internacional. Ya hemos comentado que estos atentados, suponen la perfecta excusa y legitimidad de los gobiernos occidentales para bombardear sin escrúpulos regiones de Sira e Irak, donde mueren cientos de civiles que nada tienen que ver con el Estado Islámico. La lucha contra el Estado Islámico no comienza bombardeando ciudades indiscriminadamente sino cortando su financiación, no nos olvidemos que la mayor parte del petróleo que vende el ISIS, es a los mismos Estados con los que supuestamente está enfrentado.
  1. El afianzamiento del control social autoritario. Al calor de estos hechos, los gobiernos europeos, aprovechan estos sucesos para iniciar un profundo receso de las libertades colectivas. Se aumenta la presencia policial en las calles, la videovigilancia y el aumento del acoso legal a personas con rasgos árabes. Estamos viendo la paralización total de ciudades como Bruselas y el establecimiento de estados de excepción que pretenden inocular el miedo más absoluto al pueblo, haciéndole creer indefenso y buscando su conformidad a la hora de establecer mayores restricciones.

Con las manos manchadas de sangre y dinero.

El escenario geopolítico de la guerra de Siria se ha convertido en una representación en miniatura de una guerra internacional, en donde diversas potencias luchan por sus intereses. Vamos a ser breves pero claros, entendemos que hay tres ejes fundamentales con alianzas cambiantes en esta guerra:

– El eje EEUU/Europa/Israel, financiando en un primer momento a los grupos que luego han acabado constituyendo el ISIS y a las fuerzas sirias rebeldes incluida Al-Nusra (red Al Qaeda en Siria).

-Eje Iran/Rusia apoyando al gobierno sirio de Bashar Al Assad.

-Turquia/Arabia-Saudi/Qatar/Kuwait eje aliado de EEUU, que financian, arman y contribuyen casi sin mascaras al Estado Islámico.

Entendemos que aparte de estos ejes hay otros actores fundamentales en el proceso de guerra, pero pretendemos este artículo como una introducción y una primera puesta en contacto. Quedan fuera pero habría que tener en cuenta actores como Hezbolá o el pueblo kurdo, estos últimos fundamentales para marcar nuestra referencia y horizonte en el territorio y el plano revolucionario.

Todos estos actores tienen intereses por la inestabilidad de la región, en base a sus planes geoestratégicos marcados por el capitalismo. Cuanto mayor sea esa inestabilidad, y también sea mayor la confusión entre las poblaciones occidentales, más sencillo resultará la justificación de las agresiones y la intervención, que tiene por objetivo principal construir un mercado al margen de leyes internacionales para comerciar petróleo, armas y otros productos, en una retroalimentación perfecta para las elites capitalistas internacionales. Ya sabemos el refrán popular: «a río revuelto, ganancia de pescadores».

Avanzar en la crítica, esbozar las respuestas.

Entendemos que como personas activas en política y con numerosas inquietudes debemos establecer un análisis claro y profundo, por lo que queremos compartir algunas de las conclusiones fundamentales y acciones a desarrollar como cuestiones pendientes de vital importancia:

– Apoyo mutuo y solidaridad con las personas refugiadas y migrantes. Tenemos que avanzar en construir soluciones desde el apoyo mutuo y la solidaridad desde diversos frentes. Actualizar rutas seguras de tránsito de personas y garantizar la libre circulación por Europa, algo que se enfrenta directamente con el tratado de Dublín (que prohíbe el traslado de personas refugiadas a otro país que no sea en donde haya pedido asilo) y las leyes de migración europeas. Generar espacios de confluencia con las personas que vienen de fuera, teniendo en cuenta siempre la perspectiva psicosocial y fomentando la mutua adaptación. En Grecia, por ejemplo, se han ocupado edificios junto con refugiadas y personas migrantes. Una cosa que tenemos que aclarar es que no apoyamos de ninguna manera la diferenciación que se está realizando desde los medios de masas  en torno a las personas refugiadas de guerra/migrantes por pobreza, creemos que la raíz del problema de ambas situaciones son las mismas, y que la diferenciación tan solo ayuda a separarnos más y a potenciar la invisibilidad de otras situaciones de opresión.

– Fracaso de planes multiculturales en las ciudades europeas. Los planes socialdemócratas de la multiculturalidad han fracasado, el típico dicho de “que se adapten los de fuera” solo ha servido para generar ghettos. Frente a esto debemos de plantear proyectos interculturales en nuestras ciudades, la mutua adaptación tiene que ser la respuesta frente a las políticas etnocéntricas de los Estados.

– Transversalidad en el apoyo al pueblo kurdo. No podemos dejar de apoyar a las nuestras, a las que analizan la guerra de Siria desde una perspectiva revolucionaria. El apoyo al pueblo kurdo no puede pasar únicamente por la creación de plataformas de apoyo, sino en dotarnos de transversalidad y que los movimientos sociales se posicionen respecto a su lucha.

– Combatir tanto en las calles como comunicativamente los discursos islamófobos y racistas que se encuentran en auge; el Frente Nacional en Francia, los más de cien ataques incendiarios a centros de refugiadas en Alemania, el partido nazi Amanecer Dorado en Grecia o proyectos en el Estado español como el del Hogar Social. Frente a esto debemos de tener continuidad en la lucha como hemos venido haciendo hasta ahora, ser capaces de continuar teniendo las calles a nuestro favor y de combatir sus discursos.

– Comenzar a analizar la guerra también desde una perspectiva de clase, de género y del territorio, algo que los kurdos han sabido desarrollar con sus propuestas políticas en torno al confederalismo democrático.

– Señalar a los estados/empresas que por un lado financian al ISIS y por otro rentabilizan la guerra en términos económicos. Además, los medios de comunicación son habituales cómplices de desinformar a la población. Les conviene mantenernos en la ignorancia de un conflicto, que como hemos comprobado, tiene demasiados actores y un desarrollo velado y supeditado a los intereses de la clase dominante.

Continuar adelante con nuestros principios éticos y organizándonos frente al terror que nos impone este sistema capitalista es una necesidad que debemos desarrollar en comunidad; de nada sirve caminar solos por las calles junto al miedo que pretenden inocularnos. Cuanto más claras sean nuestras propuestas, más cerca estaremos de emanciparnos libremente junto a nuestra gente.

 

Artículo de opinión elaborado por @Bari_Dz y Ángel Malatesta

Enlaces del mes: Agosto 2015

Este dossier sobre refugiados en occidente que elabora Diagonal, contrasta con la desobediencia y resistencia desde los cuidados de Las Patronas, que dan refugio y alimento desde hace años a los inmigrantes que parten hacia EEUU.

Un repaso a lo que está pasando en Rojava, por si alguna persona anda aún despistada.

El progresismo latinoamericano ¿Avance o retroceso? Una pequeña reflexión que termina con unas palabras muy apropiadas para el contexto actual y que apuntan directamente a la socialdemocracia: Una parte sostiene que los gobiernos progresistas fueron un avance, siendo su principal argumento que redujeron la pobreza llevándola a los niveles más bajos en la historia reciente. […] otro sector, en el que me incluyo, argumenta que no hubo cambios significativos en la desigualdad, ni reformas estructurales, que hubo desindustrialización y se registró una re-primarización de las economías (centralidad de las exportaciones de bienes primarios). En este sentido se puede afirmar que el progresismo no fue un avance. […] El problema ahora es cómo enfrentar la ofensiva de las derechas con sociedades despolitizadas y desorganizadas, porque la izquierda dilapidó la energía social acumulada bajo las dictaduras.

Como consecuencia de la guerra en Ucrania viviremos el mayor despliegue militar desde la Guerra Fría. Además, España liderará las fuerzas de despliegue rápido durante 2016. Las protestas no se han hecho esperar.

Breve análisis en clave libertaria sobre el acercamiento entre Cuba y EEUU que podría dejar en situación de desamparo a las mayorías de trabajadores cubanos.

Destacamos por último esta reseña sobre el último libro de Mumia Abu Jamal desde la cárcel de Pensilvania: La escritura en la pared. «Fanon murió en 1961, un año antes de que Argelia obtuviera la independencia que él había dado su vida a ganar, pero su brillante obra, publicado póstumamente, Los Condenados de la Tierra, se volvió un libro esencial para los revolucionarios negros en Estados Unidos e influyó profundamente su pensamiento. El análisis de Fanon pareció explicar y justificar la violencia espontánea que azotaba a los guetos negros por todo el país, y relacionó las incipientes insurrecciones con el surgimiento de un movimiento revolucionario….Fanon explicó cómo la violencia era intrínseca a la imposición de la dominación colonial blanca, y retrató a los oprimidos que respondieron con violencia como personas involucradas en restaurar la dignidad humana que se les había quitado en el proceso de colonización…»

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